LA CEREMONIA DEL TÉ EN LA HABANA

OJO: Lo que publico abajo es una especie de notita de prensa que he hecho para mi emisora, así que me ha salido un poquín estirada y falta de naturalidad. Lo importante es que la Ceremonia del Té fue hermosa, aunque había tanta gente en el salón que mi esperanza de vivir la parte espiritual del asunto se fue volando no más vi aquella multitud. Pero los japoneses son siempre tan corteses, tan educados, las japonesas tan elegantes, la ceremonia misma es tan bella aún cuando haya que limitarse a contemplar su parte exterior, que valió la pena. Y los cubanos se veían encantados, estoy segura de que lo disfrutaron mucho. Aparte de nuestra habitual manera de desplazarnos con demasiada rapidez, lo cual contrasta fuertemente con el tempo lento de los japoneses, estuvimos muy bien y nos portamos deliciosamente, y todo el mundo se emocionó con la posibilidad de asistir a una Escuela de la Ceremonia del Té (los cubanos no somos buenos en eso de ocultar los sentimientos). Además, uno puede pasarse la vida entera sin contemplar un rostro de persona sabia como el que tiene el Maestro. Me gustaría presumir de haber visto muchos rostros como el suyo, pero si lo hiciera mentiría. Solo recuerdo el rostro de Romez Chandra, que también tenía esa misma serenidad. Hablé con él unos minutos hace muchos años y jamás he olvidado esa experiencia. Creo sinceramente que nuestro mundo moderno tiene una fuga insellable de espiritualidad, y cada día que pase se hará más difícil llegar al interior de uno mismo. Es paradójico: parece que el hombre podrá ir a la Luna y tal vez a todo el sistema solar, pero no podrá viajar al interior de su propia alma. Nada, que estamos jodidos.

NOTA DE PRENSA

La Ceremonia del Té, ofrecida por la Embajada de Japón en Cuba, tuvo lugar ayer en el Centro Hispanoamericano de cultura con una sorprendente asistencia de público que llenó el salón y aún presenció de pie las dos horas de duración de la actividad.

La Ceremonia del Té, una de las más tradicionales y antiguas de la cultura japonesa, tiene siglos de existencia, y es una actividad de carácter social que los japoneses celebran habitualmente en una pequeña casa algo alejada de la casa de vivienda de la familia, y convenientemente habilitada solo para ese fin. El lugar carece de muebles, teniendo solo un tatami o piso y una pequeña mesa donde se prepara la infusión. Los utensilios suelen ser un legado familiar muy valioso y apreciado. Se colocan directamente sobre el suelo y antes y después de a preparación del té deben ser purificados (limpiados) varias veces por el dueño de la casa, que es la figura más importante dentro de la familia y quien tiene a su cargo la ceremonia de principio a fin. Al fondo del tatami hay un arreglo floral y cuelga de la pared algún texto alegórico que expresa el estado de ánimo favorable con que el oficiante recibe en su morada a los invitados. Estos tienen un rango y es ese rango el que determina el orden en que pueden sentarse y ser servidos. Todo el tiempo el anfitrión y sus invitados se mueven acompasadamente, conversan de temas referentes al té y los implementos que se utilizan en su preparación, la naturaleza y, ocasionalmente, de asuntos más mundanos, todo entre ceremonias y continuas inclinaciones que muestran la cortesía imperante entre los presentes. La bebida fundamental, té verde, se acompaña con dulces tradicionales, algunos confeccionados a base de algas.

En esta ocasión los cubanos tuvieron la oportunidad de presenciar la Ceremonia del Té dirigida y explicada al auditorio por el Maestro Genshitsu Sen, descendiente en línea directa (decimocuarta generación) de Senno Rikyu, fundador de este arte. Genshitsu Zen, quien entre otros títulos ostenta el de Embajador de Buena Voluntad de la UNESCO, dirigió la ceremonia en todos sus pasos ofreciendo al público detalladas explicaciones del ritual, recalcando su carácter de alta espiritualidad y sus vínculos con una filosofía de amor y contemplación hacia la naturaleza.

La Ceremonia del Té y la Conferencia Magistral de Genshitsu Sen conmemoraron el ochenta aniversario de las relaciones diplomáticas entre Japón y Cuba. El Maestro se mostró muy complacido con la alta receptividad y el gran interés mostrado por el público y aventuró la posibilidad de que en un futuro no muy lejano sea posible abrir en la isla una Escuela de la Ceremonia del Té.

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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Una respuesta a LA CEREMONIA DEL TÉ EN LA HABANA

  1. Du dijo:

    Mil gracias por la nota!!!

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