POEMAS DE CHELY LIMA, una de las grandes de su generación en Cuba

Estos poemas pertenecen a la poeta cubana Chely Lima, dueña del blog Pared de Niebla. Es mi amiga y una figura poco conocida y estudiada, y sin embargo, lo merece, pero como estas injusticias son tan comunes en los mundillos literarios, ofrezco aquí una muestra de su trabajo. Chely es también una de las figuras más importantes de la ciencia ficción cubana, dramaturga, periodista, autora de literatura para niños, coguionista junto con su fallecido esposo el poeta Alberto Serret de la primera ópera-rock cubana, Violente, y del celebérrimo serial Shiralad de ciencia ficción para el espacio de Aventuras de la televisión cubana. Conozcan a Chely y disfruten su sensibilidad poética que es, en verdad, enorme e intensa.

Todo aquello que no se dice

Poesía
Chely Lima

……………………………………………………………………………..

I
Zona de Silencio


Ángel de los desahuciados, ángel de los marginados,
ángel que conduces a los locos
por el camino que lleva hasta la mar brillante.

Ángel que conoce los secretos inefables de Urano.
El que guarda silencio desde la oscuridad,
el que entiende que yo nací sabiendo que no tendría paz en esta vida.

Ángel que me ha visto crecer dentro del cuerpo correcto,
el cuerpo que acabó siendo incorrecto y cuestionable,
poderoso, ignorado, temido y deseado.
Ángel que me vio moverme por las esquinas más prohibidas,
aquéllas donde no me quieren ni los que habrán de ser lapidados.

Ángel de los desesperados,
ángel de los que ya no temen ser señalados
por el pudor de los que temen.
Ángel que paso por paso me trajiste hasta la frontera
en la que no me reconozco,
en la que no soy ni yo ni el otro, ni puedo refugiarme en ninguna casilla.

Ángel de los que se ahogan en el charco de su propia sangre.
Ángel de los que no tienen una palabra conocida para autodefinirse.

Ángel de los solitarios.
Ángel de las bestias único ejemplar de una especie en extinción.
Ángel que sabe que hay un límite en que el dolor no tiene fondo
y pese a todo
se llega a golpear la piedra que se encuentra al final del pozo.

Ángel de los que no van más y siguen yendo pase lo que pase.

Ángel de mi sombra y mi estallido de luz.
Ángel de lo que me callo
aunque lo siga murmurando mi boca por su cuenta.

Ángel de los innominados: Úngeme con tu saliva
y escribe sobre mi frente la seña de los que no tienen adónde dirigirse,
y a pesar de todo se reconocen como viajeros eternos.

No me dejes caer. Y si me caigo, recógeme.
Y si me recoges, vuelve a ponerme en el camino.
Y guíame y empújame si es necesario.
Y grita mi verdadero nombre delante del Árbol
y escríbelo en el colmillo de la Serpiente que se muerde la cola.

Aún quemada por su propio fuego, mi lengua no dejará de cantar.


Zona de silencio

No queda nadie.
El viento mete las manos en las habitaciones vacías,
rompe papeles, desordena mis sábanas.
No queda nadie a quien decirle te amo, qué día es hoy,
cuándo llegaste.

Me están cercando los lobos.

Veo el ojo febril de la fiera y la luna que arde en su centro.
Una luna de agua, delgada, como una tajada de acero.
Lobos grises, lobos negros, lobos blancos de pelaje erizado.
Lobos en acecho.

Nada que decir, nada que recordar, nadie por quien llorar,
ni siquiera por mí. Nada. Nadie.

Lobos en círculo y el dolor que va subiendo por la garganta
desde el pecho. El dolor como un cordel de fuego,
como un hambre sin curación posible.
Como un latigazo que estalla al azar en un círculo de lobos.

Nada sino el viento en las habitaciones vacías, los muros abatidos,
ladrillos a punto de desmigajarse como pan seco.
Muros blancos
y lobos negros que se recortan en la luz cegadora del día.
Muros negros y un lobo solitario, blanco,
que se recorta a contraluz, a contrasombra.

El teléfono ha dejado de sonar. Internet no existe.
Las cartas se fueron despedazando,
húmedas y carcomidas por la ausencia de mi mano.
Un televisor muerto frente a la cama. Lobos que aúllan.

Y esa figura de bruces: yo mismo, yo misma.
Esa figura que se levanta sin aire, sin tiempo, y, lentamente,
va a unirse a los lobos.


Dionisos

Él anuncia que vendrá y que ya nada volverá a ser como antes.

Él promete que lo veré a danzar a mi alrededor,
con su cuerpo machihembrado, con sus ojos de pájaro y su lengua escindida.

El Hombre Serpiente.

Aquel que se adentra en mi boca para morderme y pasarme su veneno.

El que plantó en mi cabeza las imágenes del mapa
de esa comarca que no existe más que del Otro Lado.

El que es agua y aire y fuego y tierra.
El que se curva para chupar su propio falo.
El insaciable.

El que mueve las caderas como una hembra.
El que avanza con la fuerza de una flecha
para clavarse en el centro mismo de la diana.
El que es Hijo y Amante y Maestro al mismo tiempo.

El Hombre Mariposa.

Aquel que cantaba en las madrugadas de mi infancia
para poner humedad en el dedo con que bajé por mi vientre
a la hora en que dormían los adultos.

El que te aplasta el corazón con una mano
y con la otra lo empapa de su propia sangre para curarlo.

El que te viste con todos los colores del arcoiris.
El que conoce los secretos del camino subterráneo.
El que desciende y el que vuela.

El favorito del Padre: Aquel que vive a su diestra y es acariciado.
El favorito de la Madre: Aquel que se alimenta de sus pechos y de su boca.

Aquel que jamás duerme.
El que te habla desde el silencio
y te hace caminar cuando estás tendido.
El que te puede llevar por un paisaje donde el sol ya no se pone nunca
y al mismo tiempo nunca deja de ser noche estrellada.

Él promete que vendrá y que ya nada volverá a ser como antes.

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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4 respuestas a POEMAS DE CHELY LIMA, una de las grandes de su generación en Cuba

  1. Benjamín dijo:

    Chely: Bellísimos poemas. Y valientes. Y corajudos. Los dos primeros son la denuncia luminaria, de una angustia que ya está a punto de estallar. No creo que sea posible vivir mucho más tiempo con esos lobos y esas serpientes ultravenenosas, cuya misión es cerrar todos los caminos.
    Sólo un Ángel que se llame Libertad, puede guillotinar a esos animales salvajes.
    !Excelentes!

  2. Jose Rene Rigal dijo:

    Hola Chely. por aqui Ren. Muy bellos tus poemas como siempre. Te dejo mi correo renigal@nauta.cu
    Escribeme pleasse. Buscame en la web.

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