Poemas de Cyn

La vida me ha dado la terrible oportunidad de estar junto a la joven que escribió estos poemas mientras ella atravesaba su noche oscura del alma. Yo la vi hundirse como una pobre semilla que contuviera en sí misma todo el peso del mundo, y la sostuve mientras braceaba trabajosamente por regresar a la Luz. Ella desciende de una estirpe de poetas, y tiene toda la sinceridad y toda la fuerza de la juventud doliente y toda la tristeza de quien purga castigo que no merece. He perdido mi propia alma en este empeño, pero espero que a cambio, Dios, en su infinita misericordia, permita que ella haya recobrado la suya para siempre.

Tres rostros

Tres rostros en la oscura noche me visitan.
Tres blancos rostros sin ojos, sin boca, sin piel.
¡No los quiero ver!
Se van.
Antorcha que giras,
Antorcha que miras al umbral desierto, Estoy aquí.
¿Acaso me buscas?

Quo vadis

A dónde va la mujer poeta.
A qué caminos de agua irá a bañarse,
Por qué caminos de tierra andarán sus pies,
Su boca,
Sus palabras…
¿Le interesan a alguien…?
La mujer poeta está sola y a nadie importa,
Su destino es sufrir
Porque de su boca y sus pisadas nacen flores,
y a quién le importan las flores de la mujer poeta.
Entonces la mujer que es poeta
Y es flor
Se esconde y calla.

Lágrimas

La mujer niña-flor,
La que llorando crea mundos
Y con una lágrima preña de estrellas un universo.
Una lágrima de la mujer-flor es una lágrima
De Dios.

Mi corazón

Mi corazón es una hondura negra.
Mi corazón es de hiedra y espino.
Mi corazón no era así,
Antes era un florido bosque de orquídeas.
Mi corazón era sereno como un lago,
Acaso algunos peces vivían en él.
Ah, mi corazón!
¡Quién pudiera rescatarlo!
Quién pudiera quitarle lo que ahora está podrido,
Quién pudiera arrancar el espino y sembrar firmamento,
un prado de lirios, muchos lirios blancos.
Hermosos lirios, hermosas flores.
¿Quién es el rostro detrás
de esa máscara de hielo blanco,
que me mira y me concede la gracia
De su rosa negra?

Alma mía

Alma mía, sigo aquí, pensando
Qué será lo mejor para mí,
Si mirar o no mirar en tu interior.
Al final, mis cavilaciones no tienen respuesta,
Pues mi alma está sola y silenciosa.
Ella se aparta de mí como una antigua dama
Que no quiere que miren bajo sus velos.
Mi alma oculta su rostro de mí,
Y yo pregunto: ¿por qué?
¿Acaso mi alma ya no me ama?
Acaso ha perdido el deseo de ser mi alma.
Acaso anhelará ser de otro cuerpo.
Dime, alma mía, ¿ya no me amas?
Cuán dolorosa sería
la respuesta a esta pregunta.
Alma mía, ¿tú me amas?
Porque yo no he dejado de amarte,
Nunca dudes de esa verdad,
No dudes que yo te amo más que a nada.
Juntas hemos sufrido los peores dolores,
Pero también tuvimos goces memorables.
Recuerda como soñamos viajar
Al Mediterráneo.
Hemos soñado con volar tan alto
como un águila sobre el mar.
Siempre hemos estado juntas, alma mía,
tú y yo, misma esencia.
Mira, mi alma, que aún nos quedan
muchas aventuras, muchas cosas por ver.
Volemos ahora juntas más alto que nunca.
Volemos, alma mía,
Seamos libres de volar.

Los mirlos enamorados

Hoy he mirado por mi ventana
Y he visto mirlos en los árboles del jardín.
Cantaban con dulzura, tan suavemente
que era como si las flores danzaran a su ritmo.
Como si todo mi jardín
Se hubiera prendado de los mirlos enamorados.

Pequeños mirlos,
Vengan a cantar en mi corazón,
Hagan su nido en él
Y que mi pecho sea como una flor
Donde el amor renazca.

La joven de la flor solar
____________________________________________________________
Soy el bosque negro que avanza
Sobre la noche negra.
Sobre esta noche negra
Que es mi tumba, que es mi descanso.

Soy el bosque negro y la noche negra
Que juntos avanzan sobre la colina de cristal.
La colina ennegrece con tanta inmundicia.
Pero dentro está la joven bella, y opalina es su esencia.
La joven del crucifijo dorado que no teme,
porque su corazón ha sido sellado
Y su luz es tan purísima
Que ni la noche ni el bosque denso pueden atraparla.
Porque ella es en si misma sol. Ella es la mujer sol.
Ella es la mujer flor.

Solo del mar provengo

Solo del lejano mar mi sangre es.
Son mis cabellos tan negros,
más negros que la selva negra.
Son mis cabellos la oscuridad del anochecer
Y la negrura de todos los universos concebibles.
Yo soy el viejo mar dormido, soy
El mar que antaño entregó sus frutos a los hijos de la costa.
Soy el Mediterráneo, envejecido pero recio y
de enormes y misteriosas profundidades.
Yo fui, yo soy y yo siempre seré
El camino de los hijos de Dios,
El agua que en otros tiempos fue hermosa y joven,
Cuando los dioses jugueteaban en mí.
Mar de múltiples tonos
de la paleta del

Mi color negro

Mi color negro no puede
Estar ya más negro,
Tan negra es mi tristeza
Como la de la mujer poeta
Encerrada en una torre de paredes
Descascaradas.
Pero eso a la mujer poeta no la incomoda tanto.
La mujer poeta sufre
Porque no tiene un jardín donde mirar
Ni pájaros que escuchar.
Ella ama la naturaleza y se siente hija de la tierra.

La mujer poeta está hecha de luz, de agua,
De tierras, lunas y soles.
Su cuerpo es humano,
Pero por sus venas corre el universo
Con todos sus planetas y agujeros negros.

La mujer poeta es solo una niña
encerrada en su propio jardín
que es su corazón,
y no la dejan salir,
y por eso la niña poeta
siempre ha vivido triste.

Al Sol

El joven sol se alista para vencer
en su combate con la noche.
Pobre sol, solo tenemos unas horas
Para reinar en el cielo impío.
No sabes que la noche es
La condición natural de las cosas.
El alto sol y la noche negra
se engendran el uno al otro.

Son dulces los melocotones
Que me das con tus manos.
Son como abanicos multicolores.
Son tus ojos dos soles nacientes,
Y tu boca es una mariposa radiante de luz.

Noche trémula

Tú, noche trémula,
Carne trémula misterio de Eternidad,
Mujer que nunca ha estado ni estará
Que siempre fue, en flor, el único aliento de vida.

Noche sola, noche triste
Sin estrellas ni planetas. La luna
Y el sol se ocultan el uno al otro
Para no ver mi rostro. ¡Qué tiene mi rostro que ellos no quieren ver?
¿Qué tengo yo de impía, de sucia;
qué pecado he cometido y estoy pagando en esta vida,
en esta vida que me duele tanto?
¿Por qué mi vida duele así?
¿Por qué me duele tanto?
Por qué.

La muerte del poeta
________________________________
En un rincón de oscuras hierbas descarnado muere el poeta.
Lo atormentan los ramajes retorcidos de los árboles.
¡Ven a mí! dijo el río Y la Madre lo abrazó.
Tus ojos ven la noche oscura y el bosque negro que avanza.
La tierra tiembla.

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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2 respuestas a Poemas de Cyn

  1. tatiana dijo:

    pregunto que si me puede ayudar con la actividad del cuento de gina

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