LA COMPAÑÍA FRANCESA DE DANZA RENACENTISTA OUTRE MESURE PONE A BAILAR A LA HABANA COLONIAL

La Plaza Vieja, antaño escenario de la vida habanera colonial, dio un salto de muchos siglos para volver al Renacimiento con el espectáculo ofrecido por la compañía de danzas francesas Outre Mesure, que se presentó allí como una de las siempre interesantes ofertas del Festival de Música Antigua Esteban Salas, auspiciado por la Oficina del Historiador de la Ciudad y el Conjunto de Música Antigua Ars Longa. 

Causa sorpresa contemplar a los cubanos, tan aficionados a sus bailes desde la época del areíto, olvidar con entusiasmo durante tres horas y media el casino, la salsa y el reguetón, para entregarse con alegre placer a las danzas europeas del Renacimiento, interpretadas por músicos franceses que brindaron su arte ataviados con vistosos trajes de juglares de época, los cuales despertaron admiración y curiosidad en los presentes.

Músicos franceses de la compañía Outre Mesure ataviados como juglares de época

Outre Mesure, bajo la dirección musical y coreográfica de su creador, el señor Robin Joly, hizo bailar a decenas de personas de toda edad, raza y procedencia las célebres danzas circulares que fueron gala de las cortes en la Europa medieval y Renacentista. Estas danzas tuvieron un remoto origen tribal y sus fines eran mágicos, de salutación al sol y para beneficio de las cosechas y la fertilidad humana y animal, pero evolucionaron hasta penetrar en las mansiones de los nobles y en los castillos de los reyes, donde permanecieron por siglos, y hoy son rescatadas en el Viejo Continente por muchos grupos que se dedican a esta labor de conservación del patrimonio cultural, empeño que se ha extendido también  a Estados Unidos, Canadá y Latinoamérica, como parte de un movimiento artístico de búsqueda de nuevos códigos de creación y resignificación del pasado cultural de la Humanidad.

Estuve, junto con muchas otras personas, casi hora y media bajo el sol esperando el inicio de la fiesta, y cuando estaba a punto de comenzar, observé con asombro algunas discusiones y pequeñas peleas entre espectadores iracundos que se disputaban puestos en primera fila para estar más cerca de los músicos.

Belicoso estudiante universitario que disputó ferozmente con esta periodista por un puesto en primera fila mientras yo intentaba tomar una foto de los músicos. Juventud sedienta de arte antiguo, ¡quién lo duda!

Fui testigo de cómo, además de los alumnos del taller de danza que imparte cada año Outre Mesure durante el Festival en la universidad de San Jerónimo, se sumaban a las ruedas con entusiasmo sorprendente alrededor de unas cien personas, tal vez más, pugnando por seguir los pasos que monsieur  Joly les mostraba rápidamente y coreando estribillos  en francés antiguo como si lo hubieran hecho toda la vida.

Monsieur Joly y su esposa guían a los bailarines cubanos en una danza.

 

 Al compás de la música iban cayendo las barreras existentes entre culturas tan lejanas en tiempo y espacio como la europea renacentista y la caribeña, con solo cuatrocientos años de existencia, un clima y una geografía absolutamente diferentes a los de Europa y un pasado histórico de colonia esclavista. Pude atrapar con mi cámara una imagen que muestra muy bien lo que intento describir: en medio de una danza donde los bailarines formaban larga hilera de parejas tomadas de las manos, vi pasar a dos jóvenes turistas europeas de bella apariencia, quienes marcaban el paso y se movían con la gracia propia de estos bailes, e inmediatamente detrás iban dos esbeltas  negras cubanas bailando como si arrollaran en una comparsa, mientras degustaban largos churros de sendos cucuruchos que llevaban en las manos.

San Berenito, desde luego: todo mezclado.

Con una muy bella imagen de portada que reproduce un óleo del destacado artista habanero de la plástica Orlando Barroso, el programa del Noveno Festival de Música Antigua Esteban Salas advierte que la Compañía Outre Mesure“reúne instrumentistas, cantantes, bailarines, actores, investigadores, fabricantes de violines y técnicos de ámbitos e itinerarios muy distintos  que pueden acometer múltiples combinaciones instrumentales y vocales”. Esta agrupación tiene en su haber más de cien bailes del Renacimiento realizados en toda Europa, y se la considera uno de los conjuntos más innovadores y apreciados en su especialidad.

Monsieur Joly ensaya con alumnas habaneras de su taller minutos antes de comenzar el espectáculo.

Junto a los músicos franceses  tocaron también los integrantes del conjunto Ars Longa, pionero de la música históricamente informada en Cuba y ensemble más conocido y de más larga existencia  en la isla, aunque no el único. Es el conjunto oficial de la Oficina del Historiador

Los jóvenes músicos del ensemble Ars Longa poseen una excelente calidad profesional y son expertos en su arte.

Lo ocurrido en la Plaza Vieja de la capital cubana durante la presentación de la compañía Outre Mesure  demuestra, una vez más, que nuestra población tiene la sensibilidad necesaria para asimilar con verdadero gozo y fruición manifestaciones culturales de otras épocas y latitudes. Es una pena que solo una vez al año, como parte de este Festival, nos visiten artistas de la Música Antigua internacional. 

Monsieur Joly, fundador y director de Outre Mesure, y el gaitero Thierry Bertrand junto a dos alumnas del taller de danza renacentista que la compañía francesa impartió en la Universidad de San Jerónimo como parte de las actividades del Festival.

No obstante, es muy de agradecer esta iniciativa de la Oficina del Historiador y el grupo Ars Longa, apoyados por las Embajadas de Francia y Alemania, la Universidad de Valladolid, el grupo Luthiers sin Fronteras y otras instituciones. Así, al menos con frecuencia anual, los jóvenes habaneros que se interesan por el arte universal de otros tiempos tienen la oportunidad de disfrutar en vivo la presencia de representantes extranjeros de estas hermosas manifestaciones musicales y danzarias. Lamentablemente, hasta donde sé, no existen otras ocasiones en los once meses restantes para que estas acciones culturales sean vistas, disfrutadas y aprendidas por aquellos a quienes interesan. Y encuentro una tercera razón para deplorar su escasísima presencia en nuestro panorama artístico: el enorme, inconveniente y abusivo espacio que su ausencia deja libre al mal gusto, obscenidad y  pobreza característicos de ciertos territorios de la música cubana que proliferan  inmerecidamente y se imponen en el gusto popular a fuerza de insistente repetición, contribuyendo considerablemente al deterioro de los patrones de conducta de nuestra sociedad.

Por desgracia, los estudiantes de música de nuestras academias no muestran demasiada inclinación a ocuparse de la música antigua, desestimulados tal vez por la hasta ahora mínima rentabilidad de este género en la isla; por la casi insoslayable dificultad para conseguir instrumentos de época; por la falta de patrocinadores y espacios dispuestos a acogerlos y, en no pocos casos, por carecer de recursos económicos para pagarse estudios particulares que resultan, por demás, muy costosos. Por otra parte, el sistema oficial cubano de educación musical —donde ciertas concepciones y criterios de notable rigidez continúan muy vigentes—  no da muestras de un posible cambio en su actitud de rechazar a jóvenes que no iniciaron su formación académica desde la infancia y han quedado al margen de las instituciones de esta enseñanza, actitud que, en opinión de muchos ciudadanos, resulta incomprensible y altamente cuestionable, por haber sido Cuba cuna de grandes músicos que, en no pocos casos, ni siquiera sabían leer una partitura. Estos jóvenes sin formación académica, pero interesados en la música antigua, siguen preteridos y probablemente continuarán sin atención estatal, con la consiguiente imposibilidad de desarrollar sus intereses artísticos. Y nadie puede demostrar que no existan entre ellos algunos talentos reales que corren riesgo de perderse. Es una situación de la que habría que dolerse pero, salvo para los involucrados, no parece estar en la atención de nadie. Cuando algunos de estos muchachos se me acercan y me preguntan por qué ellos no tienen oportunidades en su propio país, pienso en que ninguno de los Beatles tuvo una formación académica, pero cambiaron el panorama musical de un siglo y de la Historia. Pienso también que pocos entre los juglares antiguos la tuvieron. Y no sé qué responderles.

NOTA: Yo hubiera deseado bailar también, y recordaba mucho cuando era joven y soñaba con todo este fascinante y mágico mundo de la música antigua, que entonces no existía en Cuba, pero me resultaba imposible moverme con un bastón, una cámara, el bolso y el abrigo, así que me limité a mirar y a suspirar por mis sueños perdidos de adolescencia, que son ahora los mismos de mi hija. ¡Ojalá, contra tantos obstáculos, ella consiga hacerlos realidad!

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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8 respuestas a LA COMPAÑÍA FRANCESA DE DANZA RENACENTISTA OUTRE MESURE PONE A BAILAR A LA HABANA COLONIAL

  1. Hey, ya estaba comenzando a pensar que dejabas de la mano el blog.
    Dicho sea de paso, esto que posteaste está de lo más interesante. Veo que los habaneros siguen siendo cosmopolitas y amantes de las novedades.

  2. Mija, es que lo griego ya se sabe, lo asocian al momento con la gozadera sin freno, y lo de Pasifae, si bien era heteredoxo, no iba por ahí por donde dijeron.
    Y la danza del churro… ¿qué querías que hiciera la pobre mujer, botarlo? Tres pesos, Gina, son tres pesos, la comida no se bota. Y flaquita que está, la pobre.

    • ginapicart dijo:

      Cinco pesos, Juampa, cinco. Qué te crees, la isleta se vuelve cada día más importante y más cara. Yo quería que meelojiarasmis habilidades de fotógrafa. Ni te imaginas cómo tuve que dar brinquitos con aquel bastón, el bolso, el abrigo, la botella de agua hervida, la cámara, en medio de aquella multitud bailona, para conseguir esa imagen. Tuve que perseguir a las muchachas, pues la danza era rápida. ¡Tremendo!

    • ginapicart dijo:

      Y eso que no te he contado de la antología Nosotras dos, de temática homoerótica femenina. Pero estate atento a Cubarte, que en estos días pùblican un trabajo mío sobre eso allí.
      Gracias por tus buenos deseos

  3. Gina, esa es la condena del arte fotográfico 😉 cuando se hace bien, no se nota el trabajo. Más o menos como los efectos especiales 😉

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