Errores de La Chiringa

En el blog La chiringa de Cuba (¿IPS?), en un post dedicado al tema de las recientes declaraciones sobre el reguetón hechas por Orlando Vistel, Presidente del Instituto Cubano de la Música, se recogen fragmentos de otros blogs cubanos sobre el mismo asunto, y se llama nuevos Caballeros Templarios a quienes apoyamos las medidas adoptadas por esa institución contra la difusión de una “música” que denigra los valores humanos y sociales en nuestro país.

No sé quién escribió ese post, pero me gustaría recordarle dos cosas a su autor: la  primera es que los Caballeros Templarios fueron una milicia muy modesta en su origen (solo nueve caballeros que costeaban de su bolsillo armas, bastimentos y caballos), nombrada por un Papa para defender a los peregrinos que iban de Europa a Tierra Santa de los ataques de salteadores de caminos y de feroces guerreros musulmanes, y que estos hechos históricos tuvieron lugar en el marco de una guerra aparentemente solo religiosa, pero, en realidad, ideológica, de total enfrentamiento entre dos mundos diferentes y opuestos, guerra que dura hasta hoy y no parece existir posibilidad alguna de que llegue un día a su final. Porque ya se ha demostrado que las concepciones del mundo que profesan los dos bandos en pugna son irreconciliables. Los Caballeros Templarios defendieron siempre y en cada caso cada posición de los cristianos en Palestina, y en no pocas ocasiones murieron como héroes con sus Maestres al frente, combatiendo en número mucho menor que el enemigo, sitiados, con hambre y con sed, en condiciones tremendas de inferioridad, sufrieron tortura  y cárcel, y fueron  los representantes más limpios de las Cruzadas. ¿No se habrá confundido el autor del post con los Inquisidores de Domingo…?  Pero al fin, si se trata de una comparación en tanto condición de guardianes de una civilización, una cosmovisión y una actitud ante la vida, entonces es válida.

Lo segundo que me gustaría recordar al autor de ese post es que los músicos de reguetón no han creado una moral deformada para hacerla consumir como cultura de masas, corrompiendo así a una población homogénea, libre de lacras sociales, alba, pura, santa. Ese no ha sido el mecanismo. El reguetón es portavoz de unos valores correspondientes a los sectores marginales de nuestra sociedad, de ahí saca las abstrusas “ideas” que predica: su misoginia, su homofobia, su machismo, su lubricidad, su violencia, su ferocidad, la exaltación de los ambientes carcelarios y hamponescos y su total desprecio a la cultura entendida como sedimento acumulativo de conocimiento, de avances, de afinación de los modelos socializadores y de conquista del mejoramiento social e individual de la humanidad. En ese sentido es un retroceso, y quien pretenda negar la verdadera dinámica del surgimiento del reguetón, o es ciego, o quiere serlo a ultranza. Los cubanos que rechazamos el reguetón hemos vivido y crecido en la misma sociedad que quienes han hecho de este género su banderola de presentación. Somos tan hijos de las circunstancias, los errores y las carencias sufridas por Cuba como los reguetoneros; no nos criamos en la otra hipotética mitad de la isla ni vivimos en barrios de lujo. Nosotros somos la prueba de que no era obligatorio, dadas las circunstancias reinantes en la isla después de 1959, convertirse en marginal, presidiario, sádico, chusma, ladrón, asesino y otras tantas cosillas sin importancia. No era, no es obligatorio ser marginal por haber vivido en Cuba comunista. Hampa tuvimos siempre, porque la tiene toda estructura social en cualquier parte, solo que aquí, desde hace décadas, se han mezclado de un modo inapelable los estratos sociales, y por aquella teoría tan llevada y traída en la psicología de grupos, sobre los resultados de mezclar alumnos A, B y C, se sabe que cuando las dos primeras categorías se reúnen con la tercera, el resultado no es una evolución de la tercera a niveles superiores, sino una degeneración de las primeras, un deterioro en el que se imponen los valores más primarios.

Estoy de acuerdo con el autor del post y con otras voces en que la pregunta clave aquí es por qué los valores y la idiosincracia propios del reguetón han encontrado un terreno tan fértil principalmente en la juventud cubana, pero también en otros grupos etáreos. Una posible respuesta, la excesiva ocupación de espacios culturales por el reguetón y sus cultivadores es, apenas la punta de un iceberg.

Sin embargo, ya es demasiado tarde y el mal está demasiado arraigado como para pretender comenzar a arreglar las cosas preguntándose por dónde le entró el agua infecta al coco sociológico. Cuando una hecatombe social amenaza destruir toda una tradición cultural no es hora de hacer revisiones intelectuales, sino de frenar la catástrofe, si ello fuese posible,  con los medios más eficaces de que se disponga. Después, que se busquen las causas, y ya se verá si el descubrirlas puede aportar alguna solución.

No soy vocera de ningún organismo, de ningun funcionario, de ninguna personalidad de la cultura. Soy, hasta donde es posible, un outsider. No me interesa apoyar a Orlando Vistel. Hablo en mi propio nombre y en el de los cubanos que enfrentan una involución moral, espiritual, sexual, en silencio, sin poder sacudirse de encima el avance de un modelo conductual que nos es completamente ajeno por tradición y herencia, y rechazamos con firmeza. En nombre de quienes se sienten abrumados cuando ven una fiesta de párvulos cuyos propios padres les ponen el Chupi-Chupi para que restrieguen sus pequeñas pelvis y brote de sus ojos esa marea lujuriosa que se torna especialmente espeluznante cuando se derrama, como un aceite sucio, de los ojos de un niño; hablo en nombre de esos niños, que no tienen y tal vez no tengan nunca la posibilidad de escoger entre varios modelos de conducta; en nombre de artistas atacados por colegiales por querer ofrecerles una música distinta, verdadera, buena, sería muy larga la lista de las entidades individuales y públicas en cuyo nombre hablo, pero, sobre todo, hablo en defensa de la cultura cubana y de la sociedad cubana, pues una sociedad sin patrones morales es una sociedad peligrosamente enferma… En tales circunstancias y a estas alturas del mal social que sufrimos, no es especiamente ofensivo ser llamado Caballero Templario, o sea, Defensor. Me parece mucho más ofensivo y ridículo el apelativo que podría obtenerse con hacer algunos cambios de letras a la segunda palabra de dicha denominación, y asumo, con una convicción casi total, que el resultado pertenece por entero  a los defensores del bando en que no me encuentro.

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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17 respuestas a Errores de La Chiringa

  1. Wilfredo A. Ramos dijo:

    Es cierta madida tu comentario, amiga tiene razon, pero no podemos olvidar tambien que la vulgaridad, mala educacion y perdida de valores dentro de la sociedad cubana no tiene, por supuesto su razon de ser, en un tipo de cancion determinada. El asunto es mas grave. la decadencia de la sociedad cubana, aspecto mas delicado que la destruccion economica de la isla, comenzo en los lejanos tiempos en que se proclamo por “orden real”, la invalides de utilizar los termionos Sr. y Sra, debido a que eran marcas del capitalismo y de una sociedad caduca. Otras actuaciones de este tipo fueron las que poco a poco han ido destruyendo los valores de una nacion, que junto a modas y modos han marcado al cubano donde quiera que este se encuentre, creando, por desgracia, la marca “cubano” como simbolo de mal educado.

  2. ginapicart dijo:

    La interdicción decretada sobre ciertas palabras y tratamientos de rango es solo un símbolo de la supresión de otras estructuras complejas y profundas, responsables de la composición equilibrada de una sociedad. Partamos de la base de que no existe ninguna sociedad perfecta, y que, aún en las sociedades más evolucionadas, están presentes la violencia, la miseria y los elementos marginales que nacen, viven y se nutren de ellas. Pero en una sociedad correctamente estructurada, orgánica —y no estoy hablando de estructuras igualitarias razonadas y deseadas por las buenas intenciones de una persona o grupo de personas, sino de estructuras que obedecen a un orden natural (por ejemplo,la familia)—, existe un balance, una contrapartida entre sus estratos y elementos —(no quiero hablar ahora de clases sociales, porque eso me llevaría a adentrarme en otros caminos que no vienen al caso para este tema que estamos tratando). No sé de muchas sociedades donde se hayan impuesto en número e influencia los sectores marginales de la población o donde el estilo de vida de los márgenes se haya hecho centro, como gustaba Rufo Caballero describir este fenómeno. No son las meras palabras, su presencia o su falta, las que comienzan el trabajo de zapa en los cimientos de una sociedad. Las palabras solo remiten a conceptos que a su vez remiten a fenómenos concretos. En mi modestísima opinión, lo que ha sucedido es que la sociedad cubana dejó de estar estructurada de acuerdo con el célebre modelo de la pirámide. Varios niveles de este esquema piramidal han ido desapareciendo entre nosotros durante un largo proceso de transformaciones que aún no termina: no solo se ha invertido el modelo, con la base encima y el vórtice cabeza abajo, sino que ya no somos pirámide, sino mastaba: de cabeza o de pie, MASTABA. La cuestión de qué clase de ideología caracterizaba a los niveles perdidos no me parece lo fundamental a mí, y fíjate que digo a mí, porque yo puedo estar totalmente equivocada). Más demoledora ha sido la pérdida de un modelo conductual de referencia y unos sistemas de valores, pero, sobre todo, de las verdaderas raíces histórico-sociales de la nacionalidad cubana, de las que esos niveles eran portadores, y sobre las que nosotros estamos algo confundidos, pues hemos dado en tomar la parte por el todo. Te pongo un ejemplo sencillo del modelo conductual de referencia: saber cómo servir una mesa y cómo comer correctamente, cómo tratar a las demás personas en cada caso y situación particulares, cómo conducirse en determinadas circunstancias, por ejemplo, en un cine, una fiesta, un velorio, hacen la diferencia entre quienes lo saben y quienes no lo saben o lo han olvidado, porque ese tipo de conocimiento deviene disciplina de la conducta, y la disciplina está en la base de la estructuración del carácter. Si tuviste quien te las enseñara, es decir, si recibiste una educación, no eres la misma persona que podrías haber sido de no haber recibido esa educación. La educación estructura, modela, organiza. La mera información ni estructura ni es cultura. Pero sucede que solo puede transmitir un conocimiento quien lo posee. Si tú no tienes determinado conocimiento no me lo puedes transmitir. Si no sabes comer no me puedes enseñar a comer; si no sabes modular tu voz y hablar bajo y discretamente, no me puedes enseñar a hacerlo; si no sabes que la cortesía es un patrón de intercambio humano y por tanto de socialización, no me puedes enseñar a ser cortés. Si lo que tú sabes es que la lascivia es lo más importante en la vida, si piensas que todo está permitido y no es necesario pensar en términos de legalidad, si tú usas la cubierta plástica del carnet de identidad para comer arroz con frijoles por falta de tenedor, si te parece que no hay nada malo en salir a la calle mostrando el ochenta por ciento de tu anatomía y obligando a la gente a contemplarla aunque sea lo más antiestético del mundo,sin respetar el pudor ajeno; y si estás convencido de que mejor que trabajar para vivir es quitarles a otras personas lo que han conseguido y tú deseas tener…, entonces, eso será lo que me puedas enseñar. Dice la Física que todo espacio vacío tiende a ser ocupado por la materia en cualquiera de sus manifestaciones, y que, en realidad, no existe el vacío. Si nuestro centro, por las razones que sea, se vació, es matemático que los márgenes se corren hacia ese centro y lo ocupan. Si a estos mecanismos añades las innumerables dificultades y carencias que hemos sufrido durante más de medio siglo (por las razones que sean), y que condicionan al individuo y a los grupos sociales a focalizarse en su subsistencia con prioridad sobre cualquier otro asunto; y si a todo eso sumas la ausencia o la muerte biológica de los ciudadanos de mayor edad, portadores de modelos conductuales más inclinados a respetar patrones prestablecidos, tienes entonces no solo una merma considerable de trasmisores de tradiciones, sino un paulatino olvido de las mismas por sus descendientes o por otros grupos sociales que tuvieron poco o ningún contacto con esos trasmisores. Se corta la cadena de transmisión de una cultura, como también se pierde la memoria histórica, y si tú no te acuerdas de lo que hubo, tienes que volver a inventarlo, porque ni las personas ni las naciones pueden vivir sin memoria, que es lo mismo que vivir sin historia. Si, además, les dices a los individuos que la religión no es verdad, que no hay dioses que juzguen y castiguen a los hombres de acuerdo con su desempeño de vida; si dices a las personas —desde una posición que te confiera superioridad moral y material— que el Bien y el Mal no existen y son conceptos paralizadores de la libertad personal, y solo se debe lealtad a un sistema de poderes con determinada línea de pensamiento fuera de la cual nada es válido, el mensaje que estás pasándoles, quieras o no, es que no hay límites, que cada cual puede (¡y debe!) hacer su voluntad sin que le importen los derechos ajenos, siempre y cuando no se meta con Lo Intocable. Y si las autoridades no reprimen con firmeza y eficacia a los ciudadanos que atentan contra el bienestar y la tranquilidad de otros ciudadanos, entonces los transgresores aprenden impunidad.Pero, sobre todo,les estás enseñando que solo quienes sean como ellos tienen derecho a existir. Contra los diferentes todo está permitido: ataques, vejaciones, despojos, irrespetos, brutalidades, humillaciones, sometimientos, violencias, burlas y cualquier crueldad…, en fin…, que ellos son los mejores, idea que ha mareado a muchos pueblos desde que el hombre se organizó en clanes y tribus. Y si tú estás convencido de que eres el mejor, ¿por qué tendrías que cambiar? Es más, los que sean diferentes de ti son los malos, sin duda.

    Y hablando de la antigüedad…, los clanes y tribus eran agrupaciones sociales basadas en identidades compartidas: religiosas, raciales, étnicas, alimentarias, económicas (cazadores, agricultores, recolectores, ganaderos…). El hombre siempre se ha integrado con sus semejantes, con quienes se le parecen y tienen los mismos hábitos y costumbres. El hombre es un animal territorial, por lo que sería formidable que se hubiera mantenido la agrupación social por afinidades, pero como eso entraba en contradicción con los postulados sagrados de la igualdad (de un confuso concepto de lo que es la igualdad, diría yo), se acudió, en nombre de esa confusión, a la mezcla de todos con todos, lo que, además de volver incomodísima la convivencia entre personas y grupos que tienen muy poco que compartir, ha traído resultados nefastos, pues los más atrasados no aprendieron de los más desarrollados, sino al revés, como ha sucedido otras veces en la Historia, y si no, recordar cómo tras la caída de Roma, Europa olvidó la cultura y regresó a estadios ya superados por la civilización occidental a la que el Imperio representaba y de la que fue portador.

    Bueno, entre lo último que escribí y este momento han transcurrido como dos horas , así que ya se cortó el hilo de mis ideas y aquí mismo termino. Por alguna razón, no he podido separar los párrafos al pegar aquí el texto de esta respuesta. Me disculpas.

  3. El problema es que la represión del Mal es muy… circunscrita. Por ejemplo, nadie reprime jamás la picuencia desaforada de Amaury Pérez, nadie reprime el favoritismo de los figurones de la cultura para con sus protégés, el nepotismo de Alfonso y Milanés, las deformaciones que las piñas imponen… ¿y no es acaso eso malo? ¿No es mala la monumental hipocresía que conllevan los cenáculos, el oportunismo, la cobardía de no meterse con el bien apalancado y dejar solo, colgado en el aire, al que abre la voz contra esas cosas? ¿Y dicho sea de paso, no es acaso la preferencia por el reggaetón y otras vertientes vulares una especie de protesta con los pies contra la enorme y mal tapiñada putrefacción de la cultura oficial?

    • ginapicart dijo:

      TODO ESTO ES VERDAD, PERO EL CASO ES QUE EN ESTE MOMENTO ES INVIABLE CAMBIAR TODO LO QUE ESTÁ MAL. POR LO MENOS SE PUEDE IMPEDIR EL REGUETÓN, YA QUE NO EL RESTO DE LA LISTA.

  4. Pues sí… no me verás llorar en la tumba del reggaetón.
    Pero en mi opinión, una vez que lo enterremos, algo igual o peor vendrá a sustituirlo, porque las causas siguen.

  5. De hecho, recuerdo que a finales de los 80s y principios de los 90s el coco era la timba, el Tosco, Manolín el médico, esas cosas. Qué nos íbamos a imaginar el reggaetón.

    • ginapicart dijo:

      Siempre hubo música fea, recuerda el sungabelo, y todas las coplas que publiqué una vez en este blog hablando precisamente de eso mismo. Comprendo que no todos disfrutarían escuchando la música que nos gusta a nosotros, que ni siquiera somos bailadores. Pero la diversidad es una cosa, y la corrosión de la sociedad por los enormes y sucios colmillos de una mixtificación mal intencionada es otra muy diferente. Ayer un amigo me mandó un fragmento de Dulles, tú no necesitas que te diga quién es Dulles:
      «Sembrando el caos en la ………. (estos puntos son míos)sustituiremos sus valores,sin que sea percibido, por otros falsos, y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y correligionarios en la propia …. (también son míos). Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreductible pueblo en la tierra, la tragedia de la definitiva e irreversible extinción de su autoconciencia. De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su carga social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de
      > dedicarse al arte, a la investigación de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. Literatura, cine, teatro, deberán reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos. Apoyaremos y encumbraremos por
      todos los medios a los denominados artistas que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad. En la dirección del Estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los
      funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas [como] innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño y la mentira, el alcoholismo [y] la drogadicción, el miedo irracional entre semejantes, la
      traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos y, ante todo, el odio al pueblo ruso; todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor. Solo unos pocos acertarán a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarlos, desacreditarlos y señalarlos como desechos de la sociedad. Haremos parecer
      chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos. Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos, pervertiremos (.)».
      >
      > Allen Wels Dulles
      > Extracto del libro The Craft of Intelligence (El arte de la
      > Inteligencia, 1963).

      No tengo manera de saber si esto es un apócrifo, pero si lo es o no, da igual, para el caso que tratamos funciona lo mismo, y las confluencias del azar son tan extrañas que de repente son en Cuba los reguetoneros quienes están llevando adelante los planes más oscuros de… bueno, de Dulles, jajajaja, para demoler un sistema social. Estamos —parodiando a mi amigo Rufo— como el hombre solo en una calle oscura… y sin salida, atrapados sin salida, porque el margen es durísimo de pelar y no va a retroceder ni dejar libre el espacio que ha ganado. Quien se sienta en el trono ya no quiere llevar sus posaderas a otra parte. Además, el daño está hecho, porque además del empuje de la marea, hay un montón de tontos que les hacen el juego, unos porque repiten como loros lo que dicen Otros, y Otros porque saben muy bien lo que están haciendo, pero eso es precisamente lo que quieren hacer, muy encubiertos. Alguna gente se ha vuelto maestra en el arte de decir precisamente lo contrario de lo que parecen estar diciendo, querido. Cosas veredes, Sancho… Sí, estoy de acuerdo contigo en eso: cuesta abajo en la rodada, ya lo dijo Gardel. Solo que yo quisiera retrasar un poco todo eso, porque lo que vendrá no será mejor, aunque mucha gente crea ingenuamente que sí. Yo no escribí por gusto mi última novela, pero la ceguera es tan grande que nadie se ha dado cuenta de la advertencia y creen que es una novelita de ciencia ficción y fantasía. La estupidez, no la religión, es el opio de los pueblos.

      • Oh, te embarcaste… escribiste CF/Fantasía.

      • ginapicart dijo:

        Pues algo de eso tiene la novela, es difícil romper totalmente con el pasado, jajajajajaj, pero la historia es real casi en su totalidad. El Club Bildelberg no es CF. Y además, me fascinan las historias de gente que encuentra un lugar mágico y cuando quiere volver no lo puede ubicar. Pero nadie apestó a Carpentier por escribir Los pasos perdidos… ¿O sí…?

    • ginapicart dijo:

      Pero siempre hay que imaginar que lo que va mal se pondrá peor, querido. Recuerda el refrñan árabe sobre la teoría de las probabilidades:
      Lo que nunca ha sucedido, es probable que nunca suceda.
      Lo que sucede una primera vez, podrá suceder otra vez.
      Lo que sucedió dos veces, sucederá tres.
      Lo que sucedió tres veces, sucederá siempre.

  6. Bueno, vamos a ver qué sale la cosa. Por lo pronto, lo que me preocupa es que, no sé si lo habrás notado, en el caso particular del reggaetón hay como orgullo de casta, sentido de pertenencia… los jovencitos animalizados allá en Ciego de Ávila creían que el reggaetón es para ellos la música del alma -ellos claro que no lo piensan así-, la única música que los expresa y comprende. La han abrazado porque es como el cristianismo para los esclavos, el único discurso que los incluye, a ellos los marginales. El reggaetón surgió como versión fácil y amalgamada de los ritmos caribeños para uso de francesas/alemanas/suecas de cintura dura, allá en las discotecas de Ibiza, o sea, como importación abaratada de lo más barato de nuestra cultura. No es nada extraño que aquí la abracen aquellos que en el fondo se sienten como lo más barato de la sociedad, los jóvenes, en especial los jóvenes marginales y los orientales -esas provincias son la timba de Cuba, por desgracia, y para deshonor del espíritu de Boti-. Y no van a querer renunciar a eso, a su música del alma, que no lo es porque no haya otra, es porque esa música es como ellos creen que es su alma.

    • ginapicart dijo:

      Todo l que dices es verdad… desde el punto de vista sociológico. Pero hay más: el reguetón no es música propiamente hablando, sino un ritmo muy semejante a los ritmos tribales que ponían a la aldea a contorsionarse en círculo alrededor de cualquier cosa. Muchos de estos ritmos, especialmente en las culturas agrarias y de cazadores, como las africanas de donde proviene casi toda la población negra del Caribe, acompañaban danzas para promover y ayudar al apareamiento y su consecuencia, la fertilidad, así que con sus bruscos movimientos de pelvis estimulan los chacras uno y dos (periné y bajo vientre), vinculados el uno al sentimiento de estar en el mundo y conocer tu lugar en él, o de pertenencia, como tú lo llamas, y el dos a la sexualidad. En la medicina holística esos movimientos se recomiendan para la apertura de esos chacras precisamente. Para que los chacas se abran, reparen y funcionen es necesario que el cerebro entre en estados alterados de conciencia, a lo que ayudan los ritmos repetitivos, como sabes. El individuo se contorsiona y va entrando en una especie de trance, no sé si lúcido o no entre los reguetoneros. La saturación de contenidos sexuales en las letras del reguetón no es pura coincidencia, la lubricidad, la lujuria, todo eso forma parte de un complejo arquetípico relacionado con antiguos ritos de fertilidad. Quienes consumen reguetón como agua corriente desarrollan una mayor actividad de los chacras mencionados, y la sexualidad, ya se sabe, es una droga y crea adicción, por lo que el reguetón crea adicción. Así que, sin contradecirte en tus reflexiones sobre el alma de los reguetoneros, y sin contradecir a ciertos ilustres que no deseo nombrar porque me disgustan bastante, y que hablan de las causas sociales del reguetón en Cuba, creo que habría que tomar en cuenta, además, esta explicación de permanencia ancestral y respuesta a estímulos genéticos a través de ese ritmo. Tengo una parienta que a sus casi cincuenta años descubrió que su vida era sosa, tuvo una relación medio sado-maso, despertó a la sexualidad y adivina qué música escucha ahora todo el día… Esa misma. Y te dice toda apasionada y tremante: !!!Como me gusta el reguetón!!! Lo raro es que antes, cuando tenía un poco más de espiritualidad, le encantaban las baladas de amor… Para mejor comprensión del asunto, ella es Escorpión con Escorpión ascendente.

      • Pues no contradices, reafirmas. Si el meneo del reggaetón funciona a ese nivel, nada de extraño tiene que se vuelva adictivo para quienes no encuentran otra perspectiva en la vida que las adicciones, o sea, el placer inmediato, barato y fuerte.

      • ginapicart dijo:

        Y muy importante: un placer que elimina absolutamente la neceidad de menear las neuronas… que por demás, no se tienen.

  7. Y el club Bilderberg no es CF, o sea el club Bilderberg como temática no es CF. Yo lo vería como fantasía con el tema de los paradigmas marginales.

    • ginapicart dijo:

      La vida y la muerte de Estenoz son bien extrañas. Todo lo que se relaciona con este hombre está envuelto en una rara nebulosa. Renée Méndez Capote, en su libro Amables figuras del pasado (si no recuerdo mal), habla de un Evaristo Estenoz que trabajaba com albañil para su padre, era un jefe de cuadrilla, y lo describe rubio y de ojos azulez. Pueden ser dos personas diferentes, pero en la manera en que ella lo menciona parece que se trata de este Estenoz, el negro. ¿Por qué Renée lo recordaba blanco…? ¿Cuál era su verdadero grado militar, era en verdad un General mambí? ¿Era masón también? ¿Por qué cometió tantas torpezas y por qué un hombre como Ivonet lo siguió…? Demasiadas preguntas sin respuesta, huele a queso, ¿verdad?

    • ginapicart dijo:

      Bilderberg no es fantasía, Juanpa. Tengo un libro que estudia detalladamente los lazos de parentesco entre las casas reales europeas y el posible origen común de todas ellas. Piensa que casi todos los grandes príncipes de estas casas han sido masones, y los masones han jugado siempre un papel superimportate en la política europea. Si los aristócratas más importantes son masones y son Bilderberg, entonces entre los Bilderberg hay masones, por carácter transitivo, luego los masones se relacionan con los Iluminati, y eso tiene muchísimo sentido. Bilderberg es solo la punta del iceberg. Yo no pude ir hasta el final en mi novela porque quién conoce el final, pero más o menos traté de mostrar lo que podría ser un atisbo de las últimas consecuencias…

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