Me desenvuelvo a gusto entre papeles viejos

Oscar Ferrer

Oscar Ferrer

Por Gina Picart

Oscar Ferrer Carbonell (La Habana, 1945), Licenciado en Ciencias Políticas y con una brillante carrera profesional dentro del periodismo —desempeñada en el periódico Granma, en la Revista de la Mañana y en la emisora Radio Reloj—, tiene un don especial para manejarse entre papelerías y archivos, el “toque” característico de esos temperamentos que sienten la acuciante necesidad de escudriñar en el pasado para volver a armar el mapa de la Historia. Silencioso, discreto y observador tenaz, ya va siendo un nombre familiar en el mundo de la investigación. Su opera prima, Néstor Leonelo Carbonell, como el grito del águila, sobre la vida de uno de los patriotas cubanos más allegado a José Martí, obtuvo el Premio de Biografía y Memorias 2004 de la Editorial de Ciencias Sociales por voto unánime del jurado, cuyo Presidente, el historiador Eduardo Torres Cuevas, le dedicó en el lanzamiento del libro las siguientes palabras de elogio:

El caso de Néstor Leonelo Carbonell es uno de los más fieles a esa orientación martiana del pensamiento independentista. No solo como independencia, sino como compromiso en todas las esferas de la sociedad cubana. Este libro posee un valor extraordinario. Es el Carbonell que los historiadores conocían por lecturas más o menos aquí y allá, pero sin una sistematización y sin lograr, realmente, una comprensión total del alcance de la obra de Carbonell y de lo que hizo después de derrocada España en Cuba. […] A partir de ahora la historiografía cubana cuenta con un profundo instrumento del que estaba ausente. Al fin tenemos rescatados, de esos archivos familiares de los Carbonell, los papeles de Néstor Leonelo, que nos complementan mucho la visión del debate de época que tuvieron que librar los independentistas martianos, y recalco el apellido, para lograr el sueño de la independencia y empezar, entonces, la construcción de una sociedad mejor.

La labor de investigación de Ferrer está condicionada por el hecho de ser el último descendiente de la legendaria familia Carbonell residente en Cuba, lo que le ha dado acceso a un rico tesoro de documentación que, de no haber sido por su celo como conservador de este patrimonio, se habría perdido definitivamente para la Historia nacional, y con él, un valiosísimo caudal de información que arroja luz sobre ciertos períodos y acontecimientos de la última de nuestras Guerras de Independencia y los primeros años de la República, así como de su vida y desarrollo cultural.

¿Por qué comenzó usted tan tarde a escribir y qué lo motivó a hacerlo?

Comencé tarde a escribir libros –a los 58 el primero- porque me consideraba solamente un periodista, dedicado a la temática internacional, y no creía, honestamente, que fuera capaz de otros empeños. Afortunadamente, los que tanto me insistieron para que escribiera las mencionadas obras fueron lo suficientemente persistentes. Hasta el presente tengo tres libros hechos: dos ya publicados y uno próximo a salir, pues ya se realizó el trabajo de edición y hasta la portada. Dos son resultado de la investigación y del trabajo con papelería familiar y con el archivo de la Academia Nacional de Artes y Letras (1910-1964). Estas obras son Néstor Leonelo Carbonell: como el grito del águila y La Academia.

Mi primer libro, Néstor Leonelo Carbonell…, fue resultado de una larga meditación: durante unos veinte años estuve desoyendo los consejos de personas muy queridas que pensaban que era un deber mío escribir la biografía de mi bisabuelo –cuyo nombre forma parte del título del libro-, quien había sido un destacado mambí espirituano y que continuó en la emigración de Cayo Hueso y Tampa pugnando sin descanso por la independencia de Cuba, y que en 1891, como presidente del Club Revolucionario Ignacio Agramonte, invitó a José Martí a visitar suelo tampeño y lo acompañó luego en la fundación del Partido Revolucionario Cubano. Pensé, frente al criterio de quienes me trataban de convencer, que por ser yo familiar del patriota a biografiar, y por no ser un historiador profesional, no debía acometer esa empresa. Pero finalmente cedí y me di a esa tarea, motivado por la significación histórica del personaje de quien iba a escribir y porque estaba en mis manos la papelería familiar que haría posible la tarea. Trabajé durante unos once meses, sin parar, hasta que concluí el libro. Coincidió ello con la convocatoria del concurso que organizaba entonces la Editorial de Ciencias Sociales, que se identificaba como Premio de Biografía y Memorias. Tuve la suerte de ganarlo en el 2004 y el libro salió en la Feria del 2006.

Mi Diccionario de siglas, abreviaturas y símbolos, es fruto de la paciencia, y para llevarlo a feliz término estuve algo más de treinta años reuniendo esos acortamientos del idioma tan empleados en el mundo moderno. En la confección de este Diccionario me movió la constatación diaria, en mi labor de periodista, de la necesidad de tener cerca una obra de ese tipo, pues en las redacciones surgen constantemente dudas al enfrentar el empleo de alguna sigla, ya sea nacional o extranjera. Fue como un reto personal, pues llegué a darme cuenta de que si no teníamos ese libro de consulta debía hacerlo, pues a mí también me iba a ser de gran utilidad.

El tercero de mis libros, La Academia, que la editorial Boloña ha decidido publicar, tuvo parecidos antecedentes y de nuevo personas muy estimadas por mí volvieron con su ya mencionada insistencia. Me motivó también tener en mis manos la documentación precisa, así como el interés en traer a la actualidad una página sobresaliente del pasado cultural cubano. Pensé que los cubanos deben conocer la historia y la labor de una de las cuatro grandes academias nacionales cubanas, que, penoso es decirlo, fue barrida inexplicablemente en tiempos de turbulencia sectaria, en la década de los sesenta. El mundo académico de nuestro país, en general, merece ser conocido.

¿Cómo se conservó esta papelería de la familia Carbonell?

La papelería de mis antepasados Carbonell, en particular la referida al mambí espirituano, fue reunida con celo especial por familiares de Néstor Leonelo, en especial por sus hijos más destacados en el mundo de las letras de nuestro país: Néstor, José Manuel y Miguel Ángel. Otros parientes también hicieron sus aportes y todo fue llegando a mí porque el tránsito generacional se va llevando a los más ancianos y las cosas van pasando a otras manos. Mi padre fue acopiando documentos guardados en otros tiempos por personas que iban falleciendo o que tomaban la decisión de vivir en el exterior. Con buen tino, un día decidió darme a mí todo lo que había atesorado, sabedor de que iba a cuidar con sumo amor todos aquellos papeles, desde cartas originales hasta recortes de periódicos, muchos, lamentablemente, sin la fecha de publicación. Quizás, al entregarme esos documentos, me estaba sugiriendo, tácitamente, que escribiera el libro que en definitiva hice. Lamentablemente, la vida no le alcanzó para verlo, cosa que mucho lamentaré siempre.

Por otro lado, el archivo de la Academia Nacional de Artes y Letras, que quienes desmontaron aquella institución consideraron algo así como basura inservible, pasó a manos del último presidente de la institución, mi abuelo Miguel Ángel Carbonell, quien lo pudo guardar en un garaje de la casa de mis padres. Décadas después, cuando ya había escrito el libro sobre mi bisabuelo mambí, y cediendo otra vez a la presión de quienes querían verme trabajar de nuevo con viejos papeles, comencé y terminé el libro titulado La Academia.

¿Le parece que el importante quehacer de la familia Carbonell en el mundo cultural de la República ha tenido el reconocimiento debido?

Hablar sobre personas que son miembros de mi familia siempre me ha parecido un ejercicio que pueden algunos considerar falto de modestia, pero la estricta realidad es que varios de estos antepasados dejaron huella visible en la cultura cubana y en la difusión del pensamiento martiano, en la cual sobresalieron José Manuel y Néstor Carbonell Rivero. El primero, nacido en 1880, pronunció, cuando no había cumplido aún 22 años, una conferencia en el Liceo de Guanabacoa sobre José Martí, ubicándose entre los precursores de la difusión de la vida y obra del Apóstol. Su hermano Néstor publicó en 1923 un libro titulado Martí. Su vida y su obra, sobre el cual el investigador e historiador francés Paul Estrade escribió que este “autor fue el primero en publicar una biografía de Martí, con tal carácter y tamaño de libro, en 1923, antes que Manuel Méndez, a quien se suele atribuir el mérito”. También recopiló mi tío abuelo Néstor páginas desconocidas de Martí en un libro que se publicó en Buenos Aires, en 1930, titulado De la vida norteamericana. José Manuel, en particular, hizo un significativo aporte con su obra Evolución de la cultura cubana, en dieciocho tomos, que todavía es una valiosa obra de consulta. Estos hermanos, más Miguel Ángel, el más joven, fueron periodistas, escritores, historiadores y diplomáticos, así como miembros de las Academias de la Historia, Nacional de Artes y Letras y Cubana de la Lengua. Todos escribieron numerosos libros y, en el caso de Miguel Ángel, fue autor de dos considerados avanzados para su época: El peligro del águila y Los Parias. José Manuel y Miguel Ángel fueron presidentes de la Academia Nacional de Artes y Letras en diferentes momentos de esa corporación. José Manuel fue, además, poeta. La obra escrita de estos tres hermanos es sumamente extensa. Desde hace décadas, el resultado de la labor intelectual de ellos ha sido olvidado y casi ignorado.

Resultan muy interesantes, e igualmente desconcertantes, tanto la historia como el final de la Academia Nacional de Artes y Letras…

En el caso de la Academia Nacional de Artes y Letras puede decirse que fue una de las dos grandes corporaciones de su tipo fundadas en 1910 por decisión del gobierno del presidente José Miguel Gómez. Fue la tercera de las academias nacionales, pues en 1860 se había creado la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales. La cuarta fue la Academia Cubana de la Lengua, creada en 1926, pero que no tuvo carácter oficial hasta 1951. La de Arte y Letras fue un templo del conocimiento que mostró siempre vocación y voluntad de estimular la devoción por las bellas artes, despertar las aptitudes artísticas y literarias y propiciar la producción y el cultivo de las obras del ingenio humano. Se interesó, además, por la cultura hispanoamericana, por el buen uso del idioma y por difundir el pensamiento martiano y de otros próceres independentistas. En sus salones disertaron notables escritores, músicos, pintores, arquitectos, escultores, poetas y grandes oradores. Tuvo cinco secciones: Literatura, Pintura, Escultura, Música y Arquitectura, a las cuales pertenecieron las figuras más sobresalientes del país en las respectivas ramas. La labor de esta Academia se caracterizó por su continuidad a pesar de embates de diversa índole, y ese trabajo fue asumido con seriedad institucional, con pulcritud, al margen de los vaivenes políticos nacionales. Asumió lo fundamental de la cultura y del pensamiento de su tiempo. Los méritos culturales fueron los únicos tenidos en cuenta por la corporación para escoger a sus miembros. La Academia fue desactivada definitivamente en diciembre de 1964, por decisión de oscuros funcionarios del Consejo Nacional de Cultura cuyos nombres ya nadie recuerda y que, además, en aquellos tiempos, abominaron a The Beatles, incordiaron a sus admiradores y estigmatizaron a los homosexuales que trabajaban en las diversas ramas del sector cultural.

Conozco sus escrúpulos sobre definirse a sí mismo como historiador, debido a que no es usted graduado de esa carrera, pero de acuerdo con la labor que ha realizado hasta hoy en el campo de las letras, solo puede identificársele como historiador o como investigador. ¿Cómo se considera usted mismo?

A escasos meses de cumplir medio siglo en la labor periodística, me sigo identificando, por sobre todo lo demás, como periodista. Aunque mis dos libros principales tienen mucho de labor histórica, sigo pensando que no soy un historiador profesional y sí que tengo algo de investigador. Me desenvuelvo a gusto entre papeles viejos y trato de sacarles provecho en el desempeño de esa vocación. Podría admitir que soy un periodista que se atreve a abordar ciertos temas históricos, y que lo hago con satisfacción.

¿Está usted trabajando ahora en algún nuevo proyecto?

Tengo un libro inédito, fruto más bien de la paciencia y la persistencia que del talento. Se trata de un diccionario biográfico de personalidades cubanas y extranjeras, que ya cuenta con más de 7 200 entradas y que comencé a elaborar en 1980. No sé si alguna vez verá la luz, pues se trata de un material muy extenso que no he presentado todavía a editorial alguna. Sí creo que sería muy útil para los estudiantes y también para las redacciones de prensa, en las cuales siempre pienso como periodista que soy.

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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Una respuesta a Me desenvuelvo a gusto entre papeles viejos

  1. DR.MARRERO dijo:

    SEÑORÌSIMA: COMO SIEMPRE….GREAT……ESTE HISTORIADOR,PERIODISTA Y CÌVICO PERSONAJE,EL ÙLTIMO DE LOS CARBONELL,EN NUESTRA ISLA,POR SER EL ÙLTIMO DE ESTE ÀRBOL GENEALÒGICO,DEBIÒ SENTIRSE MUY LIMITADO A CREAR HISTORIA,LE TOCÒ EL HORRIBLE MOMENTO HISTÒRICO,DEL ODIO A LA HISTORIA DE NUESTRA REPÙBLICA(LA CUAL CASI NO CONOCÌ PERSONALMENTE POR MI NIÑEZ,EN ESE ENTONCES) NUESTRA REPÙBLICA,DE LA BRILLANTEZ,DE ESOS 57 AÑOS ,EN TODOS LOS RENGLONES,TENIENDO SIEMPRE EL SEGUNDO Y A VECES EL TERCER LUGAR EN LOS RENGLONES ESTADÌSTICOS EN LAS AMÈRICAS.POR SUPUESTO CON ABUSOS,ATROPELLOS Y CORRUCCIONES,PERO REPÙBLICA…..A ESTE BUEN SEÑOR,LE TOCÒ ENFRENTARSE A LA DENOMINADA “PSEUDOREPÙBLICA”.”NEOCOLONIA” O “REPÙBLICA MEDIATIZADA”…ME IMAGINO CUANTO TRABAJO Y MIGRAÑAS,LE HABRÀ COSTADO HURGAR EN ESE MARCO HISTÒRICO,PROSCRIPTO Y DEFORMADO HISTÒRICAMENTE,…ES BISNIETO DE MAMBÌ, FELIZMENTE..TENGO MARAVILLOSAS OBRAS DE SU TÌO ABUELO NÈSTOR:CUBA EN DOS,LA CUBA INANAUTÈNTICA Y LA CUBA ETERNA.AYER,HOY MAÑANA…TODAS BASADAS,EN UNA FILOSOFÌA PERSONAL DE SU PROPIA COSECHA:……..DEFORMAR EL PASADO,PARA CONTROLAR EL FUTURO……..ESCRIBIÒ MUCHÌSIMO SOBRE PERSONALIDADES DEL 68,95 Y DEL SIGLO XX,Y LA REPÙBLICA,,,,MARAVILLOSA LITERATURA,BIOGRAFÌA, MUY AMENA,PATRIÒTICA,SENCILLAMENTE EXCEPCIONAL…LOS CARBONELL CUMPLIERON SU ROL HISTÒRICO,HACIA NUESTA BELLA ISLA,BISABUELO MAMBÌ DE MACHETE EN MANO,HIJOS Y NIETOS MAMBISES DE PLUMAS ENTRE DEDOS,PERO TODOS EN LA MISMA DIRECCIÒN,LA LIBERTAD DE CUBA…..
    MIS RESPETOS SEÑORÌSIMA,LE DESEO UN PRIVILEGIADO FIN DE SEMANA,DISFRUTANDO A SU HIJA,.Y TODO AQUEL QUE MEREZCA SU AFECTIVIDAD!!!!QUE PRIVILEGIADOS SON!!!!…ABRAZOS FRATERNOS…..YO..

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