Presenta editorial Boloña libro sobre historia de la masonería en Cuba

logo-simple-masonerc3adaCualquier libro que lleve la firma del historiador cubano Eduardo Torres Cuevas es sinónimo de rigor extremo en la investigación, prosa brillante y enfoques sinceros, desprejuiciados e imparciales. Yo le considero uno de los más grandes e importantes historiadores que ha dado Cuba. La reedición en 2013 de su obra Historia de la masonería cubana, seis ensayos, pone en manos del lector un trabajo magnífico en torno a una de las sectas más poderosas de la Tierra, y que más influencia ha tenido (y continúa teniendo) desde su aparición en la política mundial.

En torno a los orígenes de la masonería se han tejido muchas leyendas, la más conocida la ubica como una cofradía secreta nacida en el Egipto faraónico, y designa a Imothep, Gran Arquitecto del Faraón, como su fundador. Se dice que tuvo un momento muy importante cuando, en medio de la edificación del templo de Salomón, en el antiguo Israel, fue asesinado Hiram, el jefe de los constructores, por alguien que quería robarle secretos relacionados con el arte de la arquitectura. Abundan los textos que refieren su origen comprobable a los tiempos en que fueron construidas las grandes catedrales góticas en Europa occidental. Quienes hayan leído Nuestra Señora de París, de Víctor Hugo, recordarán el capítulo titulado “El libro de piedra”, donde el autor despliega un fresco de gran valor histórico en torno a todo el conocimiento que los albañiles y constructores de esos monumentales edificios cifraron en un código de imágenes, relieves y esculturas que aún hoy impacta el espíritu del hombre moderno.

En el primer ensayo, titulado Los cuerpos masónicos cubanos durante el siglo XIX, Torres Cuevas emprende un fascinante recorrido por la Historia, que pasa por la pérdida del conocimiento arquitectónico que tuvo lugar con la caída del Imperio Romano, continúa con el análisis de las consecuencias que tuvo la cristianización de Europa y la aparición de los monasterios para el desarrollo de la arquitectura occidental, hasta llegar a los siglos XII y XIII, en plena Edad Media, período donde se encuentran las primeras pruebas palpables de los orígenes de la masonería, secta secreta aparentemente fundada con la intención de mantener y preservar los secretos inherentes al oficio de constructor. Cuáles pudieran ser esos secretos resulta un tema apasionante, al que Torres Cuevas se acerca de un modo muy atractivo y comprensible para el lector. Uno de ellos, según señala el autor, pudo ser la elevación del cuadrado. Y uno se asombra al comprender que los grandes secretos de los iniciadores de la masonería estuvieron, al menos en una parte considerable, vinculados con las leyes de la geometría, y no con ritos oscuros ni mágicos, como muchos han creído a través de los tiempos:

El estilo gótico se relaciona con el trabajo artístico del tallado de la piedra. La esencia de esta es la pesantez. Todo el gótico consiste en lograr su expresión a pesar de la piedra. Por ello, en este estilo adquieren una mayor organización los artistas talladores y los canteros y picapedreros, quienes, para entonces, ya eran en su mayoría, laicos. Producto de las transformaciones técnicas, las organizaciones de los constructores adquieren mayor complejidad. A diferencia del románico, en el gótico la piedra se trabaja en barracas ubicadas al lado del edificio en construcción. Estas reciben, por primera vez en la historia, el nombre de logias o talleres. La logia le ofrecía al constructor un lugar de trabajo más cómodo […] En estas logias o talleres funciona una estricta organización. Al frente de cada uno estaba un Magister operis o maestro de obras. Los miembros le debían obediencia absoluta, estaban obligados a auxiliarse como hermanos […] celebraban asambleas mensuales en las cuales juzgaban las faltas de sus miembros […]

¿No se reconocen aquí los principios básicos de las actuales logias masónicas, cuyo emblema se encuentra hasta en los poblados más pequeños de la isla de Cuba? En mi infancia recuerdo haber escuchado a mi familia referirse siempre a los masones con gran respeto, como a personas virtuosas en las que se podía depositar absoluta confianza. En mi casa siempre eran bien recibidos quienes lucían el anillo masónico, a pesar de que entre mis parientes nadie frecuentaba una logia.

Siguen al primero otros ensayos dedicados al análisis del surgimiento de la masonería en nuestro país, su relación con el panorama sociopolítico de la Cuba colonial y su importancia decisiva en nuestras guerras de independencia. Por primera vez he leído un discurso que ofrece pruebas de la pertenencia de José Martí a la masonería, tema que siempre ha despertado una encendida polémica entre nuestros historiadores e investigadores. En este libro se demuestra con envidiable rigor investigativo la falsedad de tantas afirmaciones en favor de que Martí nunca estuvo afiliado a esta secta. Martí se inició en la masonería durante su estancia en España, antes de cumplir dieciocho años, la edad reglamentaria, y no lo hizo en una logia española, sino en una portuguesa con sede en Madrid, en la cual, pese a su juventud, llegó a ocupar el cargo de orador, según consta en pruebas documentales y testimonios de personalidades de la época. Alcanzó, además, un grado alto dentro de la secta, lo que indica, dada la brevedad de su vida, que nunca la abandonó. Sin estas revelaciones resultará siempre imposible comprender en su totalidad la muerte del Apóstol en Dos Ríos, pues sin el fondo de convicciones y símbolos masónicos que la enmarcó, quedaría como un suicidio accidental ocasionado por la irresponsable temeridad del mejor de todos los cubanos. Maceo, Céspedes y Máximo Gómez fueron también masones, así como toda la alta oficialidad y un gran número de soldados de fila del Ejército Libertador. Los masones conspiraron y lucharon por la independencia de Cuba, y les corresponde una parte muy importante en el mérito de la victoria. Después de este libro ya es imposible negarlo. No pretendo que Torres Cuevas haya sido el descubridor de toda esta información (que siempre ha estado depositada en los archivos de las logias), pero ha sido uno de los pocos estudiosos de la historia nacional que la ha publicado de manera tan completa y detallada, avalándola, además, con el inmenso prestigio de su nombre, algo que la verdad necesita a veces para imponerse.

En este libro he encontrado informaciones de valor incalculable. Por ejemplo, en sus páginas he disfrutado la descripción más completa y profunda de nuestra bandera, a cuyo simbolismo dedica el autor un acápite del ensayo titulado El 98, Cuba y la masonería cubana. Cuenta Torres Cuevas que el gran escritor cubano y ferviente patriota Cirilo Villaverde, secretario del general venezolano Narciso López, quien promovió dos expediciones para liberar a Cuba de España y era, también, masón, dejó testimonio de cómo López y el patriota cubano Miguel de Teurbe Tolón hicieron el diseño de la primera bandera destinada a liderar el movimiento separatista que el venezolano encabezaba. Torres Cuevas cita a Villaverde: “López, que era fracmasón, naturalmente optó por el triángulo equilátero”, y escribe Torres Cuevas:

…el autor de la bandera nacional era conocedor del simbolismo masónico, y también y, también, de la asociación que se hacía de este con el simbolismo revolucionario, republicano, laico y democrático. Esa doble simbolización masónica y republicana está contenida en la bandera cubana. El triángulo equilátero —que destaca en el conjunto— constituye la figura geométrica perfecta por tener sus tres lados y sus tres ángulos iguales. Ello significa la igualdad entre los hombres y, en sentido republicano, la igualdad entre los tres poderes del Estado: el ejecutivo, el judicial y el legislativo. Los tres colores (blanco, azul y rojo), ya asumidos en la bandera francesa como símbolo del contenido revolucionario pero que, con anterioridad, había sido parte del contenido masónico, se asocia al tríptico revolucionario libertad, igualdad, fraternidad. Esos colores unen los ideales de justicia —expresados en la pureza del color blanco—, el altruismo y la altura de esos ideales en el color azul y con el rojo, la sangre que se derrama por la libertad. También encarnan los nuevos ideales republicanos y democráticos que se sintetizan en el ciudadano de la república, libre e igual, con plenos deberes y derechos, en contraposición a los vasallos del rey, según la concepción de las monarquías absolutas. La estrella de cinco puntas —una de ellas orientada al norte para indicar estabilidad— expresa el equilibrio entre las cualidades morales y sociales que deben tipificar al ciudadano y al Estado. La estrella también significa el astro que brilla con luz propia, lo cual en su sentido político quiere decir el Estado independiente. De tal modo, la estrella simboliza la libertad, el triángulo la igualdad, y las franjas, la unión, la perfección y la fraternidad. Todos sus símbolos se corresponden con los números sagrados de la Biblia y con los números pitagóricos, y el siete, la suma del triángulo, la estrella y las cinco franjas. Estos representan la armonía y la perfección: el tres, las franjas azules; el cinco, el total de franjas. Más, el contenido esencial que López y, con posterioridad, quienes adoptaron esta enseña, tanto para el movimiento independentista como para la República, le daban, era más por razones políticas que masónicas.

Un análisis exhaustivo del contenido de estos seis ensayos, publicados por la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz y la Universidad de La Habana, resultaría demasiado extenso para las posibilidades de esta reseña. Baste decir que el libro de Torres Cuevas tiene muchos méritos, tanto literarios como históricos y sociales, y que no es el menor de ellos dejar en claro lo que todos los documentos masónicos siempre demostraron fehacientemente, pero quizás nunca antes se había dicho con tanta claridad fuera de las logias y las publicaciones destinadas a sus miembros: que la masonería cubana jamás fue, a la manera de otros grupos herméticos, una secta secreta con fines esotéricos, rituales misteriosos y discursos divorciados de la realidad y orientados hacia un pensamiento mágico, sino una institución hondamente preocupada por el futuro de Cuba, activamente integrada en la consecución de ese futuro bajo la luz de la independencia, la justicia ciudadana y la libertad, y que siempre que la patria lo necesitó estuvo presta a tomar las armas para llevar adelante el combate por la construcción de nuestra nación. De las nutridas filas de los masones salieron nombres ilustrísimos y esfuerzos conjuntos decisivos para el bienestar de Cuba, que la memoria no debe etiquetar con letra muerta ni encerrar en vitrinas museables, sino reconocer, reverenciar y trasmitir a todos los ciudadanos de nuestra República como parte muy importante y digna del legado histórico de la patria.

Eduardo Torres Cuevas (La Habana, 1942) es Doctor en Ciencias Históricas, Licenciado en Historia por la Universidad de La Habana, Profesor Titular e Investigador Titular. En la actualidad es Presidente de la Academia de Historia de Cuba y de la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz de la universidad de La Habana, Director de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, y de la casa editorial Imagen Contemporánea. Posee diversas distinciones, medallas y premios nacionales. Ha sido en más de una ocasión Premio del Ministerio de Educación Superior al Mejor Logro Científico, Premio de la Crítica Científico Técnica, y Premio a la Mejor Obra Publicada por la Academia de Ciencias de Cuba. También es Premio Nacional de Ciencias Sociales 2000.

Anuncios

Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Presenta editorial Boloña libro sobre historia de la masonería en Cuba

  1. SOLAMENTE DISCREPO Y CON MUCHO RESPETO, EN QUE LA MASONERIA NO ES UNA SECTA, SINO ES UNA FRATERNIDAD

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s