URGENTE CUBA NECESITA LEY CONTRA EL MALTRATO ANIMAL

¿Debía morir una madre mientras amamanta a sus criaturas? ¿Por qué?

¿Debía morir esta madre mientras amamantaba a sus criaturas? ¿Por qué?

 Durante mis contactos esporádicos con el personal que trabaja en La Habana en la protección a los animales de la ciudad he vivido algunas experiencias muy amargas, aunque también he sido testigo del ejercicio de las mejores virtudes humanas: la solidaridad y la compasión hacia otras especies del reino animal, aunque estas últimas virtudes se presenten lamentablemente en escasa cuantía, y siempre ampliamente superadas por la tendencia al maltrato y la crueldad.

El gran político y pensador hindú Mahatma Gandhi, considerado como un maestro del género humano, decía que la condición de un pueblo se mide por el modo como trata a sus animales. La cita no es textual, pero es fiel al espíritu de la idea de Gandhi, quien provenía de un país que desde tiempo inmemorial venera y protege a los animales y, contrariamente a lo que muchos creen, no solo por razones religiosas, sino porque el pueblo hindú posee una antigua y profunda sensibilidad hacia la naturaleza y todo aquello a través de lo cual ella se manifiesta. Este modo de sentir está ya en Los Vedas, conjunto de textos sagrados, filosóficos, poéticos y legislativos que constituye el libro inaugural que sirve de fundamento a una de las civilizaciones más antiguas de este planeta, tan ingratamente habitado y humillado por la especie humana.

Mientras en Cuba no existe ley alguna que proteja a los animales —con jubilosa excepción del ganado vacuno y caballar—, y sí algunos decretos pretendidamente epidemiológicos que amparan y regulan hasta la forma más cruel del exterminio de perros y gatos, por ejemplo, en otros países a quienes deberíamos imitar no solo existen tales leyes protectoras, sino hasta cuerpos de policía muy bien organizados cuya misión consiste en defender a los animales de la depredación del ser humano e imponer sanciones a quienes atenten contra ellos.

Los grupos de protectores de animales, están reunidos en Cuba fundamentalmente en dos organizaciones, la conocida Sociedad Protectora de Plantas y Animales, y el de más reciente creación, el Grupo de Protección a Animales de la Ciudad. Juntos luchan desde hace años para conseguir que el Estado instituya una Ley de Protección Contra el Maltrato Animal. Hasta ahora sus esfuerzos denodados no han rendido fruto, ni tan siquiera uno mínimo, y la petición se atasca una y otra vez, si es que en algún momento ha logrado transitar de un buró a otro, de un Departamento a otro. Me parece evidente que no se considera en Cuba una prioridad amparar a los animales de la brutalidad y el salvajismo humanos, del abandono, el desamparo y las muertes más dolorosas. Reina la más absoluta impunidad y cada día cualquiera puede ser testigo en las calles habaneras de actos vandálicos perpetrados por individuos contra animales enfermos, indefensos, pequeños, quienes no pueden defenderse en modo alguno. Muchos de estos cuadros espantosos los protagonizan los propios empleados de Zoonosis, quienes salen con sus carros a las calles a cazar perros abandonados y hambrientos, a los cuales agarran por las patas traseras y revuelcan dos o tres veces antes de lanzarlos al interior del odioso carro-jaula, donde se golpean al caer y de inmediato son agredidos por los otros perros que ya están dentro, pues habiendo sido objeto del mismo tratamiento perverso, están muy nerviosos y reaccionan con ferocidad. Algunos perros ya están muertos cuando el carro descarga su triste contenido en el inmueble de la calle Infanta, donde tiene su sede esta detestable institución.

Algunas mentes sesudas alegan con suma seriedad que en un país como el nuestro, donde los cultos religiosos afrocubanos gozan de tantos seguidores, resultaría muy difícil el obligado cumplimiento de una Ley de Maltrato Animal, pues sería imposible supervisar el sacrificio diario de miles de aves de corral, carneros, chivos, jicoteas, etc. Desde luego, este argumento, sesudo y todo, es válido.

Pero los gallos, gallinas y demás ejemplares de la fauna nacional que sucumben cada día bajo el cuchillo del sacerdote matarife de nuestros cultos sincréticos —y los más numerosos aún que contribuyen a la alimentación de la población— no son un argumento de peso suficiente como para que sigamos ignorando atrocidades de tal envergadura que un país que se quiera llamar civilizado de ninguna manera puede darse el lujo de permitir en su territorio.

No existen adjetivos capaces de calificar la monstruosidad que encarnan las peleas de perros y otros animales a los que el hombre, sediento de goces primitivos y salvajes, obliga a contender para su diversión personal, y para que el dinero fluya por los bolsillos de las personas viles que crean las condiciones necesarias para que estos espectáculos puedan suceder. NADA justifica la existencia de las perreras, insalubres, con celdas minúsculas donde los perros (y hasta algunas especie de aves), destrozados y cubiertos de heridas después de las batallas, se hacinan encogidos, yaciendo sobre la sangre que mana de sus heridas; y cuando ya no sirven más por haber combatido mucho, o tras una pelea especialmente feroz en la cual han quedado invalidados para continuar su carrera “profesional”, son arrojados en los basureros, bajo los puentes o en cualquier rincón, muchas veces todavía vivos y lanzando lastimeros alaridos de dolor mientras agonizan entre los desperdicios y las ratas, que los muerden sin esperar a que mueran. El filme Conducta es un retrato tan fidelísimo como bochornoso e indignante de esta faceta de los “entretenimientos” criminales de un sector de la población capitalina No hay argumento capaz de justificar a los fatuos y abusadores dueños de perros de razas de pelea que salen a las calles con sus ejemplares encadenados, para soltarlos y azuzarlos a la vista de infelices perritos vagabundos que deambulan confiados por los parques y las calles de la ciudad, para organizar in situ una carnicería que nadie detiene, pues aunque algunos espectadores quisieran intervenir, todos temen a esos perros entrenados para matar por amos sin conciencia y sin escrúpulos. Algunos de estos perros han mordido a personas, incluso a niños. Desconozco si ya estas parejas asesinas han causado la muerte de algún ciudadano, pero si no ha pasado, puede ocurrir en cualquier momento, en especial si se tiene en cuenta que muchos parques de La Habana están contiguos a escuelas primarias y secundarias, a círculos infantiles y a policlínicos.

Hasta los turistas se espantan de las perreras habaneras, y muchos de ellos han tomado fotos y las han enviado a los grupos de protección animal acompañándolas te textos donde expresan su fuerte e intenso repudio a estas prácticas. Las imágenes, a la que he tenido acceso, son de una crudeza, de una brutalidad espeluznantes, son sádicas, sañudas. Para el delito de entrenar animales para el combate, promocionar peleas y mantener a las víctimas en condiciones de hábitat horrorosas, tendría que existir en Cuba un repertorio de castigos duros y ejemplarizantes. Pero el negocio es muy jugoso, corre dinero “gordo”, y pejes con influencia social —que en muchas ocasiones (pero no siempre) son marginales sin ubicación laboral ni estudiantil— participan en estas masacres para su solaz y esparcimiento. Y en este punto saltan los que preguntan con sorna a los protectores de animales: “Y entonces qué… ¿Te vas a meter con las peleas de gallos?”, y a esta retadora interrogante sigue invariablemente la carcajada de escarnio. Porque quién no sabe que en el Caribe las peleas de gallos y las galleras con ruedos como coliseos, son tradición fundadora de la cultura autóctona, desgraciadamente.

He visto dos niños de escuela primaria pelearse en un parque por la posesión de un gatico recién nacido, con párpados aún cerrados, y partirlo en dos mitades como consecuencia del forcejeo. He conocido hombres y mujeres que tienen perros en sus casas y por el modo como los tratan, podría pensarse que los mantienen bajo su techo solo para tener la posibilidad de maltratarlos y hacerlos víctimas de auténticos suplicios de los cuales los animales no tienen cómo defenderse ni modo de escapar. Invariablemente, cuando alguien intercede por un perro o un gato que están siendo maltratados por sus dueños, estos responden gritando bestialmente que el animal les pertenece y pueden matarlo si les viene en gana, y hasta comérselo después. Esta respuesta, aunque resulte muy penoso admitirlo, retrata de cuerpo completo a un nutrido número de capitalinos, y cuando digo nutrido, debe entenderse que los maltratadores superan en casi absoluta proporción a quienes intentamos ayudar a las víctimas. Quisiéramos que fuera de otra manera, pero no lo es. La impunidad para quienes gustan de maltratar a los animales saca a la luz uno de los peores rostros de la población habanera: el sadismo visceral de hombres y mujeres que, en muchas ocasiones, resultan ser ciudadanos perfectamente integrados a la sociedad y a su comunidad, lo que hace de esta manifestación de crueldad algo realmente incomprensible y digno de estudios profundos.

Pudiera citar muchos otros casos de maltrato que he presenciado personalmente, y otros aún de los que he tenido noticia a través de protectores de animales, pero la lista sería infinita. Algunas personas piensan, de un modo que no puedo menos que calificar de idílico, que bastaría con desarrollar una campaña educativa, es decir, apelar al buenismo de la población apoyándose en una labor concientizadora y educativa. En mi opinión esto es muy necesario, pero… ¿quiénes llevarán a cabo tal campaña, y apoyados por cuáles instituciones y organismos oficiales…? Hasta ahora los escasos y esporádicos acercamientos al tema que he visto en nuestros medios de prensa han pasado como un eco que no deja huella, cuando no han devenido circo vergonzoso, por constituirse el panel conductor sin que hubiera en él presencia de un solo miembro de los grupos de protección animal. En cierta ocasión la población pudo presenciar por televisión una entrevista a un funcionario de Zoonosis, donde este trató de justificar y defender los métodos de captura de los perros callejeros llevados a cabo por el personal bajo su mando, con argumentos absolutamente fuera de lugar, además de muy cuestionables.

No habrá jamás, en ningún terreno de la vida humana, campaña educativa capaz, por sí sola, de obtener resultados alentadores, si no está apoyada por un cuerpo de leyes que confieran carácter de obligatoriedad al cumplimiento de las recomendaciones hechas por los educadores, porque está en la condición humana desoír toda restricción a la impunidad. Para decirlo de forma explícita: la condición humana rechaza todo aquello que ponga límites a su expansión, y cuando digo expansión, digo libre manifestación de sus instintos básicos. Y la crueldad que suele acompañar al instinto de atropellar a los más débiles forma parte de la naturaleza de nuestra especie, tal vez porque es un rezago de la constitución de los Neanderthales, o porque es una condición inherente a los grandes simios de los que descendemos, como es el caso de los chimpancés, o porque las especies más fuertes cazan para sobrevivir a las que les siguen por debajo en el esquema evolutivo. En el caso de Cuba, viene como anillo al dedo aquello de que de casta le viene al galgo, como demuestra el artículo español que copio al final de este artículo mío.Para colmo, somos la única especie del reino animal que no mata para comer, sino también por disfrute y por sadismo, como es el caso de los cazadores y los torturadores.

El respeto a la naturaleza y a la biodiversidad, concepto tan apelado en nuestros días —y fundamental en el pensamiento moderno como uno de los modos de revertir las depredaciones a que hemos sometido nuestro planeta y defender lo que queda de él—, es un respeto que hay que construir en los cubanos, porque no es consustancial con nuestro ethos de nación; es un respeto que hay que educar, sí, pero también hay que obligar a practicar, imponiendo los castigos más severos para quienes se nieguen a la observancia de sus prescripciones. Y no con el único fin de preservar lo que queda de nuestra Tierra, sino porque esa educación, que va dirigida directamente al espíritu, ese respeto a la Naturaleza que nos creó, enriquece espiritualmente a las personas, y el crecimiento espiritual generalmente se traduce en un mejoramiento de la condición humana y en evolución del alma de la especie. El respeto a la biodiversidad hace al Hombre mejor de lo que es. Así lo comprendió Martí cuando dijo que los hombres se dividen entre los que odian y destruyen y los que aman y construyen. Martí no solo pensaba en la política y en la Patria cuando concibió esta idea, como bien entienden todos los que saben que el pensamiento martiano fue siempre ecuménico, humanista y trascendente.

¿Tenemos o no tenemos necesidad de una Ley Contra el Maltrato Animal nosotros los cubanos? La tenemos, porque tenemos la necesidad, la obligación y hasta la urgencia de evolucionar como espíritu colectivo. Pero las características de la cultura cubana nos obligan a ser sensatos en nuestras pretensiones: ya que no somos hindúes que veneran a sus animales, ni canadienses y norteamericanos que poseen cuerpos policíacos y leyes severísimas para defensa de la biodiversidad; ya que necesitamos seguir comiendo gallinas y cerdos y sacrificando pollos, chivos y carneros por motivos religiosos, limitemos entonces de momento nuestra petición —no por claudicaciones, sino por estrategia— a las mascotas no productivas (desde el punto de vista del interés material humano), es decir, a los gatos y los perros, los más castigados por la insensibilidad y la crueldad de las personas, aunque también podría penalizarse la acción de matar aves con tirapiedras, que tanto gustan practicar los niñitos en los parques bajo la mirada indiferente de los padres, o el hábito de apedrear palomas, o el de golpear hasta la muerte a los conejos, solo por el gusto de verlos convertidos en una papilla sangrante.

Está muy bien, y es un logro importantísimo, que el ciudadano cubano posea una sólida conciencia política, un altísimo concepto de la Patria, un orgullo nacional incuestionable y una solidaridad siempre presta a practicar el internacionalismo, entre otras cualidades que nos caracterizan, pero no podremos considerarnos ciudadanos integrales, más aún, seres humanos integrales, mientras no hallamos alcanzado un mayor desarrollo en el camino de la evolución moral propia de los pueblos altamente civilizados, y ese camino pasa, nos guste o no, por el respeto a la Naturaleza en todas sus manifestaciones, un respeto que ha dirigido hasta hoy la gestión de grandes personalidades políticas de nuestra América, como el presidente Evo Morales, tal vez el ejemplo más vibrante de esta convicción. La educación moral de los cubanos ha de pasar, además de por la concientización política e ideológica, también por otros territorios de la vida social, de la vida comunitaria, de la Vida, en fin, que debe ser siempre el más alto proyecto del Hombre; pero no hablo solo de la vida humana, sino de la Vida en todas sus formas.

¿Cuánto más habrá que seguir esperando para que las autoridades cubanas promulguen la tan ansiada Ley Contra el Maltrato Animal? No estamos reclamando un favor, no estamos solicitando un regalo, no es una concesión lo que pedimos quienes amamos a los animales. Es una exigencia ciudadana que los protegerá no solo a ellos, sino que hará de nosotros mejores hombres, mujeres y niños de lo que ahora somos; nos hará más espontáneamente solidarios, sensibles, respetuosos, compasivos y, sobre todo, más conscientes de la necesidad de cuidar y preservar, hábitos de los que tristemente carecemos, y que forman tanta parte de la conciencia social de un pueblo como la noción de Patria. La evolución de los conglomerados humanos no radica solo en los avances de la ciencia y la tecnología, sino también en el desarrollo pleno de la conciencia moral y cívica. Ya dijo alguien muy sabio que ciencia sin conciencia es la muerte del alma.

COPIA DE UN ARTÍCULO ESPAÑOL, QUE CONTIENE INFORMACIÓN DE UTILIDAD PARA LOS PROTECTORES DE ANIMALES (ojalá inspire a los protectores cubanos y a las autoridades de la República de Cuba)

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¿Qué hacer ante un caso de maltrato animal?

En este artículo podemos informarnos de los pasos necesarios para denunciar casos de maltrato animal y como hacerlo correctamente.

El maltrato animal en España es un problema social grave y con raíces muy profundas. Para entender hasta qué punto en nuestro país tenemos un largo camino que recorrer respecto a nuestros vecinos europeos, basta con echar un vistazo al gran número de festejos populares a lo ancho y largo de nuestra geografía que están basados en la tortura y muerte de algún animal.

En cuanto a los perros y gatos las cifras son también estremecedoras, pues nada más y nada menos que 200.000 son anualmente víctimas de abandono y malos tratos. Entre ellos, hay que destacar especialmente los perros destinados a la caza. Galgos, podencos, bretones, bracos y otras razas son desgraciadamente tratados como “herramientas de usar y tirar” y miles de ellos son abandonados o cruelmente asesinados al terminar la temporada cinegética .

Casos  terribles como el de las mutilaciones en la protectora de Tarragona o el más reciente de Tidus, perrito quemado vivo en Valencia y tristemente fallecido a causa de sus heridas (Foto 5), han conmocionado el país y nos ha llenado de rabia e impotencia a todos aquellos que luchamos por que los derechos animales sean reconocidos en nuestra legislación. Lo más grave de todo es que este tipo de injusticias no son, desafortunadamente, hechos aislados, sino que se suceden de manera constante, en todas las regiones y afectando a todas las especies Parece pues más necesario que en ninguna otra parte que nuestras leyes contra el maltrato animal fueran duras y eficaces; sin embargo, nada más lejos de la realidad.

Pero… ¿Qué podemos esperar de una administración cuya solución al abandono es crear centros de exterminio animal (el presupuesto anual de la Diputación de Badajoz para la recogida, sacrificio y cremación de perros vagabundos, por ejemplo, es de 241.000 euros) y que no responde al clamoroso llamamiento desde Europa ante el extremo maltrato de algunas razas como el galgo (Foto 8)?

Para empezar, partimos de la base de que aún no existe (a pesar de que se lleva solicitando insistentemente durante muchos años, y el anterior gobierno falsamente prometió sacarla durante su última legislatura) una Ley Marco a nivel nacional que ampare a los animales y establezca una normativa homogénea en todo el territorio español. Lo único con lo que hasta ahora contamos es una serie de reglamentaciones autonómicas que difieren significativamente entre las distintas Comunidades, con la consiguiente falta de consistencia y de líneas claras de actuación entre unas regiones y otras. De todas ellas, la normativa catalana es la más avanzada, prohibiendo, entre otros, el sacrificio de animales sanos en las perreras, las mutilaciones como cortes de orejas y rabo por estética racial,  la  cordectomía (extirpación de las cuerdas vocales para evitar el ladrido) en perros o la desungulación (amputación de las uñas) en gatos. En otras Comunidades Autónomas los animales no tienen tanta suerte, y estas aberrantes prácticas están permitidas si las realiza un profesional veterinario.

Sin embargo, a pesar de contar sólo con esta insuficiente y heterogénea normativa, es mucho lo que está en nuestra mano hacer para luchar contra las distintas formas de  abuso animal. Ante cualquier caso de maltrato que se presencie es muy importante denunciar, ya que nuestra denuncia puede salvar a los animales, que no pueden defenderse, de una vida de penurias e incluso de la muerte. Para ser parte de la solución y no del problema, debemos ser la voz de los que no la tienen. La presión social ejercida con las denuncias es, además, indispensable para que las víctimas no sean injustamente olvidadas y los hechos no queden impunes.

 HECHOS QUE PUEDEN SER DENUNCIADOS
El maltrato de un animal es un concepto mucho más amplio que lo que se refiere sólo a al abandono o a la violencia física  (golpes, vejaciones, peleas organizadas, etc). Los malos tratos incluyen también llevar a los animales en transportes inapropiados (Foto 9) mantener animales en estado de malnutrición (Fotos 10 y 11), en condiciones higiénico-sanitarias deficientes, sin cobijo, en instalaciones inadecuadas, con dificultades para su movilidad (maneados, atados, encadenados…) o sin brindarles atención veterinaria cuando presentan signos de enfermedad (Foto 12).
Un animal también es maltratado cuando no son cubiertas las necesidades etológicas que su especie precisa para desarrollarse y tener una vida plena. El perro, por ejemplo, como animal social que es, necesita compañía, sentirse integrado en su familia humana, tener contacto con ella, pasear, jugar… Si se le niega el cariño o se le mantiene aislado o en soledad, el animal no está siendo bien tratado y tiene carencias que le provocan sufrimiento y merman su calidad de vida.

Existen otras actividades en las que los animales son explotados y que constituyen hechos totalmente ilegales y denunciables, pero aún mucha gente desconoce que lo son. Un ejemplo es la cría y venta de cachorros por parte de particulares sin licencia (esos carteles que vemos a veces en los escaparates, por la calle e incluso en revistas de anuncios), ya que no sólo es un fraude fiscal, sino que además es una de las principales causas de la superpoblación  y abandono de perros y gatos en nuestro país. También está totalmente prohibido ofrecer animales como reclamo o premio en concursos o festejos; si conocemos alguna localidad que realice este tipo de prácticas debemos interponer la correspondiente denuncia ante la autoridad competente.

A veces pensamos que es complicado efectuar una denuncia o que hay que tener conocimientos específicos para ello,  pero esto no es así.  Cualquier persona puede denunciar sin tener una formación jurídica. En este artículo voy a intentar explicar cómo proceder ante al maltrato y cómo tramitar una denuncia según el tipo de infracción de que se trate.

 ¿CÓMO PUEDO DENUNCIAR UN CASO DE MALTRATO ANIMAL?

  RECOLECCIÓN DE DATOS Y PRUEBAS

A la hora de interponer una denuncia, lo más aconsejable es hacerlo por escrito para que la explicación de los hechos sea detallada y exacta y no se omita ningún dato relevante. Es muy importante apoyar siempre la denuncia con la mayor cantidad posible de pruebas e información sobre la situación del animal, tales como fotografías, vídeos, testimonios de testigos de los hechos… La mejor forma de obtenerlas es llamando a la Guardia Civil (SEPRONA: teléfono gratuito 062) para se personen en el lugar de los hechos y levanten acta. Este acta tiene valor probatorio y simplifica notablemente la instrucción del expediente.

Si el SEPRONA se encuentra en otra actuación y no puede acudir en ese momento, nosotros mismos podemos tomar los datos y las pruebas para aportarlos a la posterior denuncia. Estos son:
•    Lugar donde se producen el maltrato (agresión, detección de animales en malas condiciones, etc.)
•    Fecha y hora exacta en la que lo hemos presenciado
•    Nombre y dirección del denunciado (si no se conocen, cualquier información que pudiera facilitar su identificación posterior por parte de las fuerzas de seguridad).
•    Nombre y dirección de los testigos si los hubiera.

Descripción pormenorizada de los hechos.
•    Fotos con cámara digital donde aparezca la fecha.
•    Vídeos que, además de contener el día y hora sobreimpresos en la grabación, comiencen filmando un periódico de ese día y, sin dejar de grabar, filmen lo que supuestamente se quiere denunciar. Si el maltrato es continuado, se deben filmar varios días para demostrarlo.
•    Todos los documentos que tengamos ya sean actas, informes veterinarios, publicidad si es un negocio, etc…
•    Si es posible, tener presentes las leyes/normas que consideras vulneradas para aportarlas a la denuncia.

CÓMO LLEVAR A CABO LA DENUNCIA POR MALTRATO ANIMAL

  • Denuncias por maltrato animal publicado en internet:
  • Hay delincuentes que cometen actos de maltrato animal, los graban o fotografían y cuelgan la red, jactándose de los hechos, como hizo el torturador de gatos de Talavera o como ocurrió en el terrible caso del asesino del cachorro Schnauzi. Muchas de estas personas utilizan Internet para darse publicidad o llamar la atención, por lo que es recomendable no divulgar la dirección o enlace en foros o chats, que lo que hace es atraer a más gente a esa web. En estos casos hay que comunicarlo lo antes posible a la autoridad (a través del canal de colaboración ciudadana en http://www.policia.es) para que retire esos contenidos y ponga a disposición judicial a los autores.

    • Denuncias por maltrato presenciado “in situ”:

    Cualquier ciudadano tiene dos vías para denunciar: la administración (denuncia administrativa) y el juzgado (denuncia penal).

    a)    Denuncia administrativa

    La vía administrativa es gratis, sólo requiere de sensibilidad ante el sufrimiento animal y tiempo para redactar la denuncia e ir a registrarla. Es la que debemos interponer cuando consideramos vulnerada alguna norma administrativa, a nivel local (ordenanzas municipales), regional (leyes de protección animal de las Comunidades Autónomas) o nacional (por ejemplo la Ley 32/2007, de 7 de noviembre, para el cuidado de los animales, en su explotación, transporte, experimentación y sacrificio). A diferencia de la sanción penal -que la dicta el juez-, la sanción administrativa puede dictarla un alcalde, delegado gubernativo u otra autoridad competente, y suele consistir en una sanción y/o incapacitación para ejercer determinado oficio (por ejemplo, oficio relacionado con los animales).

    La base legal con la que contamos para denunciar administrativamente el maltrato animal es doble:
    –    Las Ordenanzas Municipales reguladoras de la tenencia y circulación de animales de cada Ayuntamiento, con las que muchas localidades cuentan, y en las que se incluyen prohibiciones de maltrato a los animales. En este caso las denuncias irían dirigidas al Ayuntamiento, con la ventaja de que si está sensibilizado podrá rescatar al animal que está sufriendo los malos tratos de una forma más rápida que si denunciáramos por la ley de protección animal autonómica. El inconveniente en este caso es que las cuantías de las multas impuestas a veces son muy bajas.
    –    La legislación autonómica. La normativa de cada Comunidad Autónoma recoge la obligatoriedad de garantizar la protección y el bienestar de los animales. Puedes consultar la ley de aplicación de tu CCAA en el siguiente enlace: http://www.altarriba.org/leyes/autonomicas.htm

    Para presentar una denuncia administrativa puedes tomar el siguiente modelo. Siempre debemos quedarnos con una copia sellada de la misma en el momento de su presentación.

    b)    Denuncia penal

    Esta otra vía ante los juzgados, la penal, algo más complicada y costosa, es la que debemos interponer en los casos en los que consideramos que se vulnera algún precepto del Código Penal en materia de protección animal. En concreto, y sobre todo, los artículos que regulan los delitos (artículo 337) y las faltas (artículo 632 y 633) relativos a la protección de la flora y la fauna:

  • –    Artículo 337: El que por cualquier medio o procedimiento maltrate injustificadamente a un animal doméstico o amansado, causándole la muerte o lesiones que menoscaben gravemente su salud, será castigado con la pena de tres meses a un año de prisión e inhabilitación especial de uno a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales.
    –    Artículo 631: Quienes abandonen a un animal doméstico en condiciones en que pueda peligrar su vida o su integridad serán castigados con la pena de multa de quince días a dos meses.
    –    Artículo 632: Los que maltrataren cruelmente a los animales domésticos o a cualesquiera otros en espectáculos no autorizados legalmente sin incurrir en los supuestos previstos en el artículo 337 serán castigados con la pena de multa de 20 a 60 días o trabajos en beneficio de la comunidad de 20 a 30 días.

    Puedes descargar un modelo de denuncia penal.

    Bien sea presentada en la Policía, el cuartel de la Guardia Civil o en el juzgado de guardia (siempre lo más pronto posible tras conocer los hechos) debemos quedarnos con una copia sellada de la denuncia, e incluir en ella una petición de información para conocer si a raíz de la misma iniciará un procedimiento sancionador al responsable de los hechos. Las sanciones penales pueden consistir en penas de prisión, multa e inhabilitación para cargo u oficio, según sean delitos o faltas, y las circunstancias agravantes o atenuantes de aquéllos. Si consideramos que los hechos deben dar lugar a una acción indemnizatoria, deberíamos incluir tal pretensión en la denuncia (ejemplo: “consideramos que por los daños físicos ocasionados a cierto animal, el denunciante debe cubrir los gastos veterinarios necesarios para su tratamiento”).

    Algunas personas en particular temen dar la cara e interponer por sí mismas una denuncia por miedo a las represalias, sobre todo en el caso de que el maltratador sea conocido, familiar o vecino próximo de su localidad. En estas circunstancias, los testigos del maltrato pueden ponerse en contacto con una organización para ver si esta puede asumir el tramite de la denuncia.

      FUTURO DE LOS DELITOS POR MALTRATO ANIMAL

    En un país como España, donde el ensañamiento enfermizo hacia una raza bovina es legal y aplaudido, donde la matanza del cerdo es motivo de fiesta y jolgorio familiar y donde son permitidas absurdas y arbitrarias excepciones como los festejos tradicionales en los que se usan animales como entretenimiento, o las mutilaciones de perros por estética o a conveniencia del propietario, por todo esto, debemos ser realistas. Es complicado que a corto y medio plazo se dicten leyes verdaderamente justas que amparen a las víctimas animales. Simplemente hay que tener en cuenta de que la retirada del animal a su propietario, que es lo que se debería de hacer en la mayoría de los casos de maltrato, es complicada de llevar a cabo precisamente por eso, porque desafortunadamente desde el punto de vista legal los animales siguen siendo considerados como una propiedad.

    Aún quedan muchos aspectos en los que mejorar en nuestras administraciones. Existe todavía una gran dejación e inoperancia en muchos ayuntamientos, consejerías y cuerpos de policía local, que en ocasiones desconocen la propia legislación o no la aplican debidamente. Y, por supuesto, las penas por maltrato impuestas a los culpables son totalmente insuficientes.

    El mecanismo de denuncias, a pesar de ser el único recurso del que actualmente disponemos, tampoco es el más eficaz para atajar el problema. Lo que de verdad sería deseable es la existencia de un sistema de emergencias, un cuerpo especial de protección y rescate animal similar al ya presente en otros países como EEUU. Una simple llamada de teléfono y este servicio se encargaría de resolver todas estas situaciones, tanto la del sufrimiento del animal como la tramitación de la correspondiente denuncia. Esperamos que este tipo de sistema pueda ser una realidad en España en un futuro no muy lejano.
    Mientras tanto, de todos depende que este panorama, poco a poco, empiece a cambiar. Es preciso resaltar que el número de denuncias por maltrato en nuestro país va en aumento, lo que denota la creciente sensibilidad de nuestra sociedad hacia los demás animales.

    Si bien nuestra legislación no es aún lo justa que anhelamos (como en otros países europeos, donde los derechos de los animales son reconocidos incluso en su constitución), el Partido Animalista -PACMA- y otras entidades de protección animal luchan día a día, incansablemente, por conseguir un cambio en nuestra sociedad que se vea reflejado en nuestras leyes.

    La presión social ejercida por cada uno de nosotros mediante las denuncias, las protestas en la calle y el apoyo de causas con nuestra firma es la mejor herramienta de las que disponemos para luchar contra el maltrato. Apoyar a una opción política como el PACMA, creada para defender los derechos de todos los animales en los estamentos legislativos de nuestro país, es otra de ellas.

    No olvidemos nunca que frente situaciones injustas, los animales se encuentran en un estado de indefensión absoluta ante la irresponsabilidad, insensibilidad o negligencia de las personas que supuestamente los tienen a su cargo. Dependen totalmente, por tanto, de ciudadanos comprometidos para poder cambiar su situación y evitar que su vida tenga un trágico desenlace. Por compasión, por empatía y por justicia: no seamos indiferentes a su desamparo. No les dejemos solos.

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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8 respuestas a URGENTE CUBA NECESITA LEY CONTRA EL MALTRATO ANIMAL

  1. Wilfredo Ramos dijo:

    Me parece muy loable esta lucha, pero…..en un pis en donde el ser humano esta desprotegido, es vulnerable a cualquier decision arbitraria del Gobierno, donde comer es un lujo, encontrar medicamentos una hazaña, ingresar en un hospital un riesgo de vida, poder tomar un transporte una aventura o tener un techo que no se este derrumbando es un privilegio……..ocuparse de los animales es en realidad algo superfluo.
    Primero los seres humanos, despues los pobres animales.

    • ginapicart dijo:

      Querido, vivo rodeada de animales de dos patas que atormentan mi existencia cotidiana, cultural y espiritual con toda clase de agresiones las 24 horas de cada día. Los tres perros que tengo en mi casa muestran más inteligencia, fidelidad, ternura, dedicación, valentía y capacidad para resolver situaciones que el 80 porciento de los humanos que conozco. Si algún día nos reunen a ti y a mí en uno de esos tests sobre cuáles serían las diez personas que usted sálvaría de un incendio o se llevaría consigo a una isla desierta, ya sabes lo que yo responderé: mi hija, mi esposo (si sus hijos no me han eliminado antes) y siete perros: los tres míos y los cuatro primero que aparezcan delante de mí.

  2. Dra.Aliuska Fábregas González. dijo:

    Desgraciadamente la especie humana dominante son los asesinos en serie de animales y por lo tanto de una tendencia a ser de humanos. Doy mi voto por la ley de protección animal. !!Muchas gracias por su artículo!!!!

    • ginapicart dijo:

      Considero que la mejor conquista de Occidente ha sido la larga y sostenida labor para transformar a los romanos del circo, a los medievales de justas y torneos y a los caníbales que éramos todavía en el siglo XVIII en seres civilizados caoaces de legislar, convivir y respetar la naturaleza en todas sus manifestaciones. Occidente no es perfecto, pero ha avanzado mucho en esos aspectos de la civilidad. Sin embargo, nuestra especie tiene una genética animal y predadora que al final siempre se impone. No se necesita mucho esfuerzo para transformar al mejor de los ciudadanos en un asesino cruel y despiadado. Creo que los humaos somos lo peor que le ha sucedido a este planeta, y lo creo con total sinceridad. Y no tengo espernzas de que seamos perfectibles.

  3. odalys dijo:

    CRUELDAD ANIMAL se encuentra en la rutina diaria de miles de ciudadanos en nuestro pais. Estos actos son ejecutados generalmente por jovenes y adolescents sin principios, sentimientos ni humanidad. Es una EPIDEMIA extendida en toda la isla y como tal hay que actuar sin demora y eficacia para implantar la LEY DE PROTECCION ANIMAL. Es una EMERGENCIA en la que se obvie todos los canales burocraticos para su aprobacion y en la que castigue con severidad los que la infrijan. Es nuestro deber proteger a los que no tienen voz.

    • ginapicart dijo:

      Somos un conglomerado humano que inspira la repulsa más enérgica. Ya hemos caído por debajo de los animales, pues ellos tienen ética, mientras nosotros solo tenemos crueldad. Nosotros, los cubanos.

  4. maciel dijo:

    Que se apruebe la LEY DE PROTECCION ANIMAL. Albert Einstein, una de las mentes más brillantes de la humanidad nos deja ésta reflexión. Los animales sienten, eso es un hecho indiscutible y millones de ellos sufren toda su vida y tienen muertes horribles, violentas y dolorosas a diario en nombre de nuestros placeres. Es simplemente absurdo y paradójico que la especie humana tan orgullosa de su moral y raciocinio, abuse tan cruelmente de otros seres vivos, sólo porque no pueden defenderse. Sólo quienes extienden el sentido de fraternidad y hermandad a todas las otras especies con las que compartimos nuestro planeta, sólo ellos son realmente nobles y compasivos. En cambio aquellos que erróneamente piensan que el humano es superior y tiene derecho a dominar otras especies tienen el espíritu manchado y corrompido así como el razonamiento retorcido y errado.

    • ginapicart dijo:

      Sí, que se apruebe la ley cotra el maltrato animal, y que sea de obligatorio cumplimiento, y que se aplique, y que se castigue a los crminales… Pero ¿quién la aprobará, quién la aplicará, quien velará por su obligatoio cumplimiento? O tal vez la pregunta principal y clave sea esta: ¿A quiénes no les conviene que esa Ley sea aprobada? ¿Qué relación o influencias tienen sobre quienes la pueden aprobar…?

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