Cuba tiene urgencia de que se apruebe Ley contra el maltrato animal

 

¿Debía morir una madre mientras amamanta a sus criaturas? ¿Por qué?

¿Debía morir una madre mientras amamanta a sus criaturas? ¿Por qué?

Durante mis contactos esporádicos con el personal que trabaja en La Habana en la protección a los animales de la ciudad he vivido algunas experiencias muy amargas, aunque también he sido testigo del ejercicio de las mejores virtudes humanas: la solidaridad y la compasión hacia otras especies del reino animal, aunque estas últimas virtudes se presenten lamentablemente en escasa cuantía, y siempre ampliamente superadas por la tendencia al maltrato y la crueldad.

El gran político y pensador hindú Mahatma Gandhi, considerado como un maestro del género humano, decía que la condición de un pueblo se mide por el modo como trata a sus animales. La cita no es textual, pero es fiel al espíritu de la idea de Gandhi, quien provenía de un país que desde tiempo inmemorial venera y protege a los animales y, contrariamente a lo que muchos creen, no solo por razones religiosas, sino porque el pueblo hindú posee una antigua y profunda sensibilidad hacia la naturaleza y todo aquello a través de lo cual ella se manifiesta. Este modo de sentir está ya en Los Vedas, conjunto de textos sagrados, filosóficos, poéticos y legislativos que constituye el libro inaugural que sirve de fundamento a una de las civilizaciones más antiguas de este planeta, tan deshonrosamente habitado y humillado por la especie humana.

Mientras en Cuba no existe ley alguna que proteja a los animales —con jubilosa excepción del ganado vacuno y caballar—, y sí algunos decretos pretendidamente epidemiológicos que amparan y regulan hasta la forma más cruel del exterminio de perros y gatos, por ejemplo, en otros países a quienes deberíamos imitar no solo existen tales leyes protectoras, sino hasta cuerpos de policía muy bien organizados cuya misión consiste en defender a los animales de la depredación del ser humano e imponer sanciones a quienes atenten contra ellos.

Los grupos de protectores de animales, están reunidos en Cuba fundamentalmente en dos organizaciones, la conocida Sociedad Protectora de Plantas y Animales, y el de más reciente creación, el Grupo de Protección a Animales de la Ciudad. Juntos luchan desde hace años para conseguir que el Estado instituya una Ley de Protección Contra el Maltrato Animal. Hasta ahora sus esfuerzos denodados no han rendido fruto, ni tan siquiera uno mínimo, y la petición se atasca una y otra vez, si es que en algún momento ha logrado transitar de un buró a otro, de un Departamento a otro. Me parece evidente que no se considera en Cuba una prioridad amparar a los animales de la brutalidad y el salvajismo humanos, del abandono, el desamparo y las muertes más dolorosas. Reina la más absoluta impunidad y cada día cualquiera puede ser testigo en las calles habaneras de actos vandálicos perpetrados por individuos contra animales enfermos, indefensos, pequeños, quienes no pueden defenderse en modo alguno. Muchos de estos cuadros espantosos los protagonizan los propios empleados de Zoonosis, quienes salen con sus carros a las calles a cazar perros abandonados y hambrientos, a los cuales agarran por las patas traseras y revuelcan dos o tres veces antes de lanzarlos al interior del odioso carro-jaula, donde se golpean al caer y de inmediato son agredidos por los otros perros que ya están dentro, pues habiendo sido objeto del mismo tratamiento perverso, están muy nerviosos y reaccionan con ferocidad. Algunos perros ya están muertos cuando el carro descarga su triste contenido en el inmueble de la calle Infanta, donde tiene su sede esta detestable institución.

Algunas mentes sesudas alegan con suma seriedad que en un país como el nuestro, donde los cultos religiosos afrocubanos gozan de tantos seguidores, resultaría muy difícil el obligado cumplimiento de una Ley de Maltrato Animal, pues sería imposible supervisar el sacrificio diario de miles de aves de corral, carneros, chivos, jicoteas, etc.

Desde luego, este argumento, sesudo y todo, es válido.

Pero los gallos, gallinas y demás ejemplares de la fauna nacional que sucumben cada día bajo el cuchillo del sacerdote matarife de nuestros cultos sincréticos —y los más numerosos aún que contribuyen a la alimentación de la población— no son un argumento de peso suficiente como para que sigamos ignorando atrocidades de tal envergadura que un país que se quiera llamar civilizado de ninguna manera puede darse el lujo de permitir en su territorio.

No existen adjetivos capaces de calificar la monstruosidad que encarnan las peleas de perros y otros animales a los que el hombre, sediento de goces primitivos y salvajes, obliga a contender para su diversión personal, y para que el dinero fluya por los bolsillos de las personas viles que crean las condiciones necesarias para que estos espectáculos puedan suceder. NADA justifica la existencia de las perreras, insalubres, con celdas minúsculas donde los perros (y hasta algunas especie de aves), destrozados y cubiertos de heridas después de las batallas, se hacinan encogidos, yaciendo sobre la sangre que mana de sus heridas; y cuando ya no sirven más por haber combatido mucho, o tras una pelea especialmente feroz en la cual han quedado invalidados para continuar su carrera “profesional”, son arrojados en los basureros, bajo los puentes o en cualquier rincón, muchas veces todavía vivos y lanzando lastimeros alaridos de dolor mientras agonizan entre los desperdicios y las ratas, que los muerden sin esperar a que mueran. El filme Conducta es un retrato tan fidelísimo como bochornoso e indignante de esta faceta de los “entretenimientos” criminales de un sector de la población capitalina No hay argumento capaz de justificar a los fatuos y abusadores dueños de perros de razas de pelea que salen a las calles con sus ejemplares encadenados, para soltarlos y azuzarlos a la vista de infelices perritos vagabundos que deambulan confiados por los parques y las calles de la ciudad, para organizar in situ una carnicería que nadie detiene, pues aunque algunos espectadores quisieran intervenir, todos temen a esos perros entrenados para matar por amos sin conciencia y sin escrúpulos. Algunos de estos perros han mordido a personas, incluso a niños. Desconozco si ya estas parejas asesinas han causado la muerte de algún ciudadano, pero si no ha pasado, puede ocurrir en cualquier momento, en especial si se tiene en cuenta que muchos parques de La Habana están contiguos a escuelas primarias y secundarias, a círculos infantiles y a policlínicos.

Hasta los turistas se espantan de las perreras habaneras, y muchos de ellos han tomado fotos y las han enviado a los grupos de protección animal acompañándolas te textos donde expresan su fuerte e intenso repudio a estas prácticas. Las imágenes, a la que he tenido acceso, son de una crudeza, de una brutalidad espeluznantes, son sádicas, sañudas. Para el delito de entrenar animales para el combate, promocionar peleas y mantener a las víctimas en condiciones de hábitat horrorosas, tendría que existir en Cuba un repertorio de castigos duros y ejemplarizantes. Pero el negocio es muy jugoso, corre dinero “gordo”, y pejes con influencia social —que en muchas ocasiones (pero no siempre) son marginales sin ubicación laboral ni estudiantil— participan en estas masacres para su solaz y esparcimiento. Y en este punto saltan los que preguntan con sorna a los protectores de animales: “Y entonces qué… ¿Te vas a meter con las peleas de gallos?”, y a esta retadora interrogante sigue invariablemente la carcajada de escarnio. Porque quién no sabe que en el Caribe las peleas de gallos y las galleras con ruedos como coliseos, son tradición fundadora de la cultura autóctona, desgraciadamente.

He visto dos niños de escuela primaria pelearse en un parque por la posesión de un gatico recién nacido, con párpados aún cerrados, y partirlo en dos mitades como consecuencia del forcejeo. He conocido hombres y mujeres que tienen perros en sus casas y por el modo como los tratan, podría pensarse que los mantienen bajo su techo solo para tener la posibilidad de maltratarlos y hacerlos víctimas de auténticos suplicios de los cuales los animales no tienen cómo defenderse ni modo de escapar. Invariablemente, cuando alguien intercede por un perro o un gato que están siendo maltratados por sus dueños, estos responden gritando bestialmente que el animal les pertenece y pueden matarlo si les viene en gana, y hasta comérselo después. Esta respuesta, aunque resulte muy penoso admitirlo, retrata de cuerpo completo a un nutrido número de capitalinos, y cuando digo nutrido, debe entenderse que los maltratadores superan en casi absoluta proporción a quienes intentamos ayudar a las víctimas. Quisiéramos que fuera de otra manera, pero no lo es. La impunidad para quienes gustan de maltratar a los animales saca a la luz uno de los peores rostros de la población habanera: el sadismo visceral de hombres y mujeres que, en muchas ocasiones, resultan ser ciudadanos perfectamente integrados a la sociedad y a su comunidad, lo que hace de esta manifestación de crueldad algo realmente incomprensible y digno de estudios profundos.

Pudiera citar muchos otros casos de maltrato que he presenciado personalmente, y otros aún de los que he tenido noticia a través de protectores de animales, pero la lista sería infinita. Algunas personas piensan, de un modo que no puedo menos que calificar de idílico, que bastaría con desarrollar una campaña educativa, es decir, apelar al buenismo de la población apoyándose en una labor concientizadora y educativa. En mi opinión esto es muy necesario, pero… ¿quiénes llevarán a cabo tal campaña, y apoyados por cuáles instituciones y organismos oficiales…? Hasta ahora los escasos y esporádicos acercamientos al tema que he visto en nuestros medios de prensa han pasado como un eco que no deja huella, cuando no han devenido circo vergonzoso, por constituirse el panel conductor sin que hubiera en él presencia de un solo miembro de los grupos de protección animal. En cierta ocasión la población pudo presenciar por televisión una entrevista a un funcionario de Zoonosis, donde este trató de justificar y defender los métodos de captura de los perros callejeros llevados a cabo por el personal bajo su mando, con argumentos absolutamente fuera de lugar, además de muy cuestionables.

No habrá jamás, en ningún terreno de la vida humana, campaña educativa capaz, por sí sola, de obtener resultados alentadores, si no está apoyada por un cuerpo de leyes que confieran carácter de obligatoriedad al cumplimiento de las recomendaciones hechas por los educadores, porque está en la condición humana desoír toda restricción a la impunidad. Para decirlo de forma explícita: la condición humana rechaza todo aquello que ponga límites a su expansión, y cuando digo expansión, digo libre manifestación de sus instintos básicos. Y la crueldad que suele acompañar al instinto de atropellar a los más débiles forma parte de la naturaleza de nuestra especie, tal vez porque es un rezago de la constitución de los Neanderthales, o porque es una condición inherente a los grandes simios de los que descendemos, como es el caso de los chimpancés, o porque las especies más fuertes cazan para sobrevivir a las que les siguen por debajo en el esquema evolutivo. Para colmo, somos la única especie del reino animal que no mata solo para comer, sino también por disfrute y por sadismo, como es el caso de los cazadores y los torturadores.

El respeto a la naturaleza y a la biodiversidad, concepto tan apelado en nuestros días —y fundamental en el pensamiento moderno como uno de los modos de revertir las depredaciones a que hemos sometido nuestro planeta y defender lo que queda de él—, es un respeto que hay que construir en los cubanos, porque no es consustancial con nuestro ethos de nación; es un respeto que hay que educar, sí, pero también hay que obligar a practicar, imponiendo los castigos más severos para quienes se nieguen a la observancia de sus prescripciones. Y no con el único fin de preservar lo que queda de nuestra Tierra, sino porque esa educación, que va dirigida directamente al espíritu, ese respeto a la Naturaleza que nos creó, enriquece espiritualmente a las personas, y el crecimiento espiritual generalmente se traduce en un mejoramiento de la condición humana y en evolución del alma de la especie. El respeto a la biodiversidad hace al Hombre mejor de lo que es. Así lo comprendió Martí cuando dijo que los hombres se dividen entre los que odian y destruyen y los que aman y construyen. Martí no solo pensaba en la política y en la Patria cuando concibió esta idea, como bien entienden todos los que saben que el pensamiento martiano fue siempre ecuménico, humanista y trascendente.

¿Tenemos o no tenemos necesidad de una Ley Contra el Maltrato Animal nosotros los cubanos? La tenemos, porque tenemos la necesidad, la obligación y hasta la urgencia de evolucionar como espíritu colectivo. Pero las características de la cultura cubana nos obligan a ser sensatos en nuestras pretensiones: ya que no somos hindúes que veneran a sus animales, ni canadienses y norteamericanos que poseen cuerpos policíacos y leyes severísimas para defensa de la biodiversidad; ya que necesitamos seguir comiendo gallinas y cerdos y sacrificando pollos, chivos y carneros por motivos religiosos, limitemos entonces de momento nuestra petición —no por claudicaciones, sino por estrategia— a las mascotas no productivas (desde el punto de vista del interés material humano), es decir, a los gatos y los perros, los más castigados por la insensibilidad y la crueldad de las personas, aunque también podría penalizarse la acción de matar aves con tirapiedras, que tanto gustan practicar los niñitos en los parques bajo la mirada indiferente de los padres, o el hábito de apedrear palomas, o el de golpear hasta la muerte a los conejos, solo por el gusto de verlos convertidos en papilla sangrante.

Está muy bien, y es un logro importantísimo, que el ciudadano cubano posea una sólida conciencia política, un altísimo concepto de la Patria, un orgullo nacional incuestionable y una solidaridad siempre presta a practicar el internacionalismo, entre otras cualidades que nos caracterizan, pero no podremos considerarnos ciudadanos integrales, más aún, seres humanos integrales, mientras no hallamos alcanzado un mayor desarrollo en el camino de la evolución moral propia de los pueblos altamente civilizados, y ese camino pasa, nos guste o no, por el respeto a la Naturaleza en todas sus manifestaciones, un respeto que ha dirigido hasta hoy la gestión de grandes personalidades políticas de nuestra América, como el presidente Evo Morales, tal vez el ejemplo más vibrante de esta convicción. La educación moral de los cubanos ha de pasar, además de por la concientización política e ideológica, también por otros territorios de la vida social, de la vida comunitaria, de la Vida, en fin, que debe ser siempre el más alto proyecto del Hombre; pero no hablo solo de la vida humana, sino de la Vida en todas sus formas.

¿Cuánto más habrá que seguir esperando para que las autoridades cubanas promulguen la tan ansiada Ley Contra el Maltrato Animal? No estamos reclamando un favor, no estamos solicitando un regalo, no es una concesión lo que pedimos quienes amamos a los animales. Es una exigencia ciudadana que los protegerá no solo a ellos, sino que hará de nosotros mejores hombres, mujeres y niños de lo que ahora somos; nos hará más espontáneamente solidarios, sensibles, respetuosos, compasivos y, sobre todo, más conscientes de la necesidad de cuidar y preservar, hábitos de los que tristemente carecemos, y que forman tanta parte de la conciencia social de un pueblo como la noción de Patria. La evolución de los conglomerados humanos no radica solo en los avances de la ciencia y la tecnología, sino también en el desarrollo pleno de la conciencia moral y cívica. Ya dijo alguien muy sabio que ciencia sin conciencia es la muerte del alma.

 

 

 

 

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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19 respuestas a Cuba tiene urgencia de que se apruebe Ley contra el maltrato animal

  1. Vanessa dijo:

    La Felicito por este artículo. La foto es muy fuerte, por favor. ..
    Cuánto sufrimos los que amamos a estos animales! No hay una cultura en Cuba sobre el particular, es urgente formarla.
    Gracias por tocar un asunto tan sensible.

    V.

    • ginapicart dijo:

      Si esa foto le pareció fuerte, busque mi artículo sobre las perreras clandestinas, con las fotos que tomó la turista italiana que hizo la denuncia. Los pobladores de la isla de corcho somos una verguenza de la especie. Hay dos perritas cachorritas en adopción, abandonadas en una línea de tren creo, y Zoonosis se las va a llevar porque alguna institución llamó quejándose por su presencia. Si sabe quién pueda adoptarlas avíseme, están preciosas.

      • ¿Por qué no promociona la adopción de esas cachorritas a través de PAC? HEmos logrado muchas adociones circulando la información. Me encantó el artículo, por cierto. Creo que quien daña un animal, daña a un humano sin cargo de conciencia. Saludos.

      • ginapicart dijo:

        He propuesto perritos para adopción. Lo único que puedo hacer por el momento es dar la pelea desde este blog para tratar de apoyar las gestiones de PAC respecto de la aprobación de una Ley contra el Maltrato Animal. También podría crear un sitio en internet para promover en el extranjero la adopción de perritos cubanos. En cuanto a esas cachorritas, he sabido por miembros de PAC, quienes las tenían circuladas para adopción, que las tías del comedor de la UCI las desaparecieron y no han querido confesar lo que hicieron con las infelices perritas. Además de que le cortaron a la mamá un solapín que las muchachas le habían colocado al cuello para que no se la llevara Zoonosis. Las perritas tan solo eran dos, pues una de ellas ya fue adoptada. Suponemos que las tías lanzaron a las perritas al monte, donde sin duda morirán, pues solo tienen dos meses. ¡Qué tías tan simpáticas, qué buenas personas, qué ciudadanas tan sensibles…! Deberían ir presas por agresión a la biodiversidad, pero ¿ese cargo existe en Cuba?, En fin…, paciencia.

    • Serena F dijo:

      Hay un dicho muy bueno ” si te incomodan las imágenes, no cambies la imagen, cambia su realidad” es triste pero necesario, no todos están sensibilizados, hay que obligarlos a ver a leer la realidad…

  2. margarita dijo:

    se podria recolectar firmas

    • ginapicart dijo:

      Ya se están recolectando firmas, he tenido noticias de eso. Hay que dirigirse a PAC, contactar con ellos, que están haciendo un trabajo muy meritorio y con una alta sensibilidad para proteger a nuestros amiguitos de cuatro patas. pERO MI OPINIÓN, QUE NUNCA HE OCULTADO, ES QUE HAY QUE HACER UNA SOLA ACCIÓN BIEN FUERTE, QUE LLAME LA ATENCIÓN DE LA POBLACIÓN Y DE LAS AUTORIDADES IMPLICADAS. HAY QUE HACER RUIDO, UN RUIDO TORMENTOSO, PARA QUE YA NO NOS PUEDAN SEGUIR IGNORANDO. SOLO QUE NADIE SE ANIMA A ALGO ASÍ. sIN EMBARGO, NO SERÍA NADA IDEOLÓGICO NI POLÍTICO, SOLO ESTARÍAMOS PIDIENDO LA lEY CONTRA EL MALTRATO ANIMAL. EN FIN, YO SOLA NO PUEDO HACERLO.

  3. odalis dijo:

    Te felicito por tu artículo Gina, que bueno sería que se acabaran de recoger todas las firmas del PAC, y que de una vez nos aprueben la Ley de Protección, y así erradicar los maltratos que permiten, va a ser un poquito lento, pero en la unión está la fuerza, aunque no creas somos muchos, lo que nos falta un poquito más de unión y una mejor organización, y tengo la fe que lo lograremos, y tenemos que seguir denunciando hechos y enfrentarlos, y escribir al PAC y poner en adopción a esos peludos; que necesitan hogar, y nada levantar la voz por los que no pueden hacerlo, si cada uno de nosotros rescataramos uno de eses pequeños, serían menos en la calle, nos queda mucho, tenemos que hacer conciencia y crear sentimientos en las nuevas generaciones,( que algunos no la tienen), conversar y llamar a la juventud , no podemos cansarnos, es una tarea ardua, pero si tenemos que insistir y no colgar los guantes, estoy contigo, saludos,
    Odalis

    • ginapicart dijo:

      Sigo convencida de que por las buenas no nos darán la Ley. A mí personalmente me gustan más las malas, y he visto que funcionan mejor. Hay que ser incendiario, acometer con osadía, sin miedo, donde nos vea mucha gente y nos tengan que atender.

  4. yaimi dijo:

    yaimi
    Soy una de las personas que mas sufre el maltrato animal cuando lo veo.Pues soy amante de la vida en el planete y en particular de los indefensos animales.Tenemos que luchar en contra de esto.Me acabo de enterar que hay una asociacion en este pais que los defiende.Devemos unirnos y alsar nuestra voz en su defensa y pelear con todo por alludar a esas pobres criaturas indefensas

    • ginapicart dijo:

      Hay una Sociedad Protectora de Plantas y Animales (ANIPLANT) y un Grupo de Protección a Animales de la Ciudad (PAC). Los dos grupos hacen un trabajo encomiable, castran, esterilizan, desparasitan, consiguen medicamentos para los animalitos, rescatan criaturas abandonadas y en general son muy eficientes. Contacte con ellos.

  5. Reblogueó esto en El blog de La Polilla Cubanay comentado:
    Sembremos en nuestros niños el amor a los animales, juzguemos con rigor a quienes los maltratan, hágase la ley de proteccción animal: somos signatarios del legado de aquel lejano bando de piedad. seamos cada día mejoes personas… cuidando nuestros animales

    • la Tucu dijo:

      Polilla suscribo cada una de tus palabras y las del artículo….difícil considerar a alguien buena persona si solo considera es necesario el buen hacer para la especie humana. Como ser mejores si aceptamos o miramos a otro lado cuando se maltrata a un animal.

  6. Alex dijo:

    SI ALGUN CUBANO DE ESOS QUE LE GUSTA MALTRATAR A LOS ANIMALES O LE ES INDIFERENTE SEPA QUE EN OTRAS PARTES DEL MUNDO LOS VEREMOS COMO SALVAJES

    SI EL QUE ESTO ES ALGUIEN DE LOS QUE NO LES IMPORTA ESO LES DIRE QUE LA IMAGEN PUBLICA ES MUY IMPORTANTE Y ACA AFUERA BUSCAMOS MONSTRUOS PARA NUESTRA HISTORIAS

    HACE POCO CHINA UN IMPERIO UN PAIS PODEROSO CASI O MAS PODEROSO QUE RUSIA QUE A ESTADOS UNIDOS TENIAN UN FESTIVAL DONDE COMEN PERROS
    EL MUNDO ENTERO EMPEZO A HABLAR MAL DE LOS CHINOS Y UNAS POCAS HORAS ESE PAIS PODEROSO PROHIBIO LA MATANZA DE LOS ANIMALES
    PORQUE?
    PORQUE LOS CHINOS SON PERSONAS LISTAS MUY LISTAS Y SABEN QUE SI SU IMAGEN SE VE MANCHADA NUNCA LA PODRAN LIMPIAR Y ES ASI
    AHORA SE MILLONES DE PERSONAS LOS VIERON CON DESPRECIO Y ESAS PERSONAS LO PRIMERO QUE TENDRAN EN LA MENTE CUNDO ESCUCHEN LA PALABRA CHINO O CHINA SERA LA DE UN SALVAJE COMIENDO PERROS O GATOS
    DE HECHO ESTABA A PUNTO DE CONVERTIRSE EN UNA CAMPAÑA INTERNACIONAL DE ODIO A LOS CHINOS AL GRADO DE AMENAZARLOS

    SI ERES UNA PERSONA QUE TRABAJA EN EL GOBIERNO CUBANO Y TIENES UN MINIMO DE INTELIGENCIA DEBERAS HACER HASTA LO IMPOSIBLE DE QUE NO SE MANCHE LA IMAGEN DE CUBA PORQUE NO LA PÒDRAS LIMPIAR NUNCA
    DEBES HACERLE CONOCER A TUS SUPERIORES QUE SERAN VISTOS CON ASCO PORQUE LO QUE SE DIRA EN EL MUNDO SOBRE CUBA Y LOS CUBANOS NO SERA NADA BUENO Y POR MAS QUE INTENTEN LIMPIAR SU IMAGEN ESTA UNA VEZ DAÑADA ESTARA SUCIA PARA SIEMPRE

    SEÑOR POLITICO O TRABAJADOR DEL GOBIERNO CUBANO DEBERIAN DE SEGUIR EL EJEMPLO CHINA Y LA UNICA FORMA DE HACERLO ES HACER CAMPAÑAS DE ESTRILIZACION Y LA PROHIBICION DE PELEAS Y LA PROHIBICION DEL MALTRATO A LOS ANIMALES advertencia INTENTARLO OCULTAR JA JA ESO NO FUNCIONA

    PORQUE SI QUIEREN QUE LA PRIMERA PALABRA QUE PENSEMOS TODAS LAS PERSONAS DEL MUNDO CUANDO DIGAN CUBA O CUBANO NO SEA UN MALTRATADOR O ABUSADOR DE ANIMALES

  7. Serena F dijo:

    Lo que acabo de leer me rompió el corazón, hay estudios que demuestran que los animales y nosotros podemos tener una relación igual que una madre y sus hijos… y el desastre de la ignorancia que causa el maltrato es una involución… Soy Boliviana, me sentí un poco ofendida soy socialista pero lamentablemente nuestro presidente… no… no lo es, ahora sin agua por sus políticas de deforestacion en áreas protegidas, extinguidos muchas especies en estos 10 años y el agua que es vital, lamentablemente hay que verlo para creerlo si no me cree, hay una ley contra el maltrato animal, pésima pero ley al fin, ojala que el siguiente mandatario genere una ley digna, pero con esa pésima ley puedo detener a mi vecina de pegar a su perro ya que no leyó la ley ni lo hará, si necesitas apoyo, quiero ayudar! si ya salio esa ley quiero saber y animar mi alma, pero si no, este es momento de sacar una ley, es momento de entender y evolucionar a una sociedad con más empatica con los animales no humanos, gracias por escribir esto

    • ginapicart dijo:

      Lamento decirle que en mi opinión, humilde opinión, nunca tendremos una ley contra el maltrato animal por dos razones: la primera es que en realidad solo nos interesa a quienes amamos a los animales, y somos minoría en Cuba. La segunda es que quienes están luchando por la ley, los grupos de protección, han cometido el error de no enfocarse en lo que debería ser primero: perros, gatos y caballos. Hay que empezar por ahí, pero ellos han irrumpido pidiendo que se respeten los derechos de todos los animales, en un país de religiones sincréticas donde se sacrifican chivos, carneros, gallinas, gallos, palomas y hasta ratoncejos, y donde además, todos los grandes Generales tienen galleras y cotos de caza. No se puede pedir lo imposible. Nunca tendremos esa ley.

  8. Heidy dijo:

    Muy duras las fotos, pero si es la dura y cruel realidad hay q divulgarlo para q se conozca de tanto salvajismo y falta de humanidad. Excelente artículo. Respaldo por completo la creación de una ley y q se ponga en función lo que dice nuestra constitución en su capítulo I artículo 27o.- El Estado protege el medio ambiente y los recursos naturales del país. Reconoce su estrecha vinculación con el desarrollo económico y social sostenible para hacer más racional la vida humana y asegurar la supervivencia, el bienestar y la seguridad de las generaciones actuales y futuras. Corresponde a los órganos competentes aplicar esta política. ( qué órganos serán cuando se matan a los animales y se cortan los árboles???????
    Es deber de los ciudadanos contribuir a la protección del agua, la atmósfera, la conservación del suelo, la flora, la fauna y todo el rico potencial de la naturaleza.

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