Herederos de una venganza: entre la realidad y la ficción

La telenovela argentina Herederos de una venganza exhibió recién su capítulo final en Cuba. Ha sido una propuesta realmente interesante, porque a las consabidas tramas de triángulos amorosos y enfrentamientos simples entre malos y buenos, se suma en este material una dimensión más trascendente: la lucha entre el Bien y el Mal, esta vez claramente delineados como categorías ético-filosóficas, al hacer de Vidisterra, pueblo viniviticultor, el escenario donde se enfrentan fuerzas oscuras encarnadas en una antigua logia secreta, un grupo de nazis alemanes evadidos de la justicia y sus descendientes, y la visión del mundo progresista y justiciera propia de los argentinos modernos.

Lamentablemente, la falta de información de los cubanos respecto de la historia del nazismo y su relación con Argentina, Chile, Brasil y Paraguay ha impedido que los televidentes apreciaran la telenovela más allá de su oferta de acción y dramas de amor.

A pesar de la proyección en la televisión nacional de algunos documentales sobre la cara oculta del nazismo y un par de filmes de igual tema —valga decir la actividad místico-demiúrgica que sus principales líderes se creyeron elegidos para llevar a cabo, y uno de cuyos propósitos fue el exterminio de las razas no arias en el mundo y la fundación de una nueva humanidad digna de interactuar estrechamente con supuestas razas superiores humanoides que habitan nuestro planeta en el mayor secreto, los famosos “Superiores Desconocidos” del esoterismo que Hitler incorporó a la ideología de su partido—, los cubanos seguimos siendo casi totalmente ajenos a las actividades secretas del partido nazi que llevó a la Humanidad a un holocausto.Para muchísimos de nosotros la trama de Herederos de una venganza no es más que una ficción, y ni imaginan que logias como la de la Cruz Invertida, verdadera protagonista de esta telenovela, y su Gran Maestre, su Libro Sagrado al que ellos llaman Las Escrituras, los sacrificios humanos y el superobjetivo de realizar una limpieza étnica para abrir espacio a una raza humana genéticamente superior son mucho más que una mera trama ficcional destinada a ganar rating en los mercados de la imagen. Pero todo eso es realidad, una realidad que hoy cuesta creer que tenga relación con América Latina, pero que la tuvo y la sigue teniendo en la actualidad.

Baste recordar al telespectador cubano que al término de la Segunda Guerra Mundial surgió una organización internacional, ODESSA, creada por una alta personalidad de la cúpula del partido nazi, el general Otto Skorzeny, destinada a ayudar a escapar de la Alemania ocupada por los Aliados a los criminales de guerra nazis, en especial a los que habían pertenecido al cuerpo nazi más perverso de Alemania, los SS, grupo de élite encargado de las tareas de exterminio más siniestras, entre ellas la creación y mantenimiento de los campos de concentración, donde perdieron la vida millones de seres humanos, y de la Anhnenerbe, institución insignia del trabajo experimental llevado a cabo febrilmente por los nazis para mutar la raza humana, dirigida por el médico Walter Menghele. Todos aquellos criminales escaparon fundamentalmente por la ruta de España, que Franco abrió para ellos, y muchos acabaron ocultándose en los países latinoamericanos anteriormente mencionados, en ocasiones con el beneplácito y hasta la complicidad de sus gobernantes, como en el caso de Argentina, en cuya frontera con Chile estos inmigrantes crearon la fatídica colonia Dignidad, donde se refugió Menghele luego de su salida de Alemania. Esta colonia, totalmente habitada por alemanes, existe aún hoy, no responde a las leyes del país que la acoge y continúa siendo escenario de actividades siniestras. En Cuba pudimos ver hace tiempo un filme donde un matrimonio de Bariloche entrega sus hijos a Menghele sin imaginar que los maneja como sujetos de experimentos biogenéticos. Pero como en todas las ocasiones en que hemos tenido acceso a esa clase de información, la mayoría de nosotros la ha considerado ficción, aunque estemos al tanto de que los cazadores de nazis de Israel han capturado en esa región a algunos de los más importantes figurones nazis condenados en el proceso de Nuremberg y posteriormente evadidos de la justicia internacional.

Uno de los aspectos más interesantes tratados en Herederos de una venganza es el vínculo entre los criminales nazis que al fundar Vidisterra crearon un refugio para sus identidades falsas, y una antigua logia Iluminati llamada La Cruz Invertida, porque este fue exactamente el procedimiento empleado por Hitler y Hess y algunos de sus acólitos para crear la mística del partido nazi, que tanta sangre costó a la Humanidad: apropiarse de corrientes de pensamiento anteriores a ellos, como las antiguas religiones nórdicas, la filosofía de Nietszche y algunos aspectos de las tradiciones ocultistas más antiguas, entre ellas la Orden Rosa Cruz y la Orden de la Estrella Dorada originadas en Francia e Inglaterra en los siglos XVII y XVIII. Las SS también copiaron de algún modo el modelo de la policía secreta de Carlomagno, emperador de los francos, cuya historia de espionaje secreto y ajusticiamientos sumarios caracterizados por su extrema crueldad pertenece a una fase de la Humanidad limítrofe entre la civilización y la barbarie.

En honor a la verdad hay que decir que los nazis no inauguraron esta tendencia oscurantista, sino que se aprovecharon de un proceso cultural que venía ocurriendo en Alemania desde muchos siglos atrás. Baste decir que Alemania es el país que cuenta con un mayor movimiento de sectas y sociedades secretas en la historia de Occidente. También es necesario aclarar que el surgimiento del misterioso movimiento conocido como Iluminati, auque tuvo lugar en la Universidad de Ingolstad, en Baviera, Alemania, no tiene ninguna relación con los procedimientos del nazismo, aunque sí la tiene con uno de los más extraños fenómenos de la sociedad actual: el tan famoso como misterioso Club Bilderberg, integrado por los hombres y mujeres más ricos e importantes del planeta, y que se reúne cada año en la localidad homónima en medio del mayor secreto, y a cuyos encuentros cerradísimos no tiene acceso la prensa. ¿Existen hoy los Iluminati, se propone el Club Bilderberg gobernar el mundo más allá de los Gobiernos nacionales, son ellos los representantes del muy controvertido Nuevo Orden Mundial, está detrás de todo esto la “mano negra” del lobby judío internacional.

 El objetivo de este trabajo no es fomentar las teorías conspiracionistas tan gustadas por la Globalización y explotadas por el mercado de todo tipo, sino hacer entender al espectador cubano que la telenovela argentina Herederos de una venganza no es un cuento de horror gótico (aunque en su estructura argumental abunden elementos de ese género literario), sino una realidad con la que aún lidian los países latinoamericanos y del mundo, porque nazis fanáticos encubiertos como Capogreco, Regina Piave, el doctor Martín, el juez Prats, el comisario Vicente Roca y el empresario chileno Benicio Echagüe están basados en individualidades reales que siguen interactuando en la sociedad ahora mismo, instilando sus creencias, sus posiciones con respecto a la manipulación del código genético humano y animal, su odio y su desprecio por el hombre común de campos y ciudades, y que estos personajes de carne y hueso están agrupados en instituciones con suficiente poder económico y político como para influir, aún hoy, en la marcha de la Historia.

Que una telenovela con semejante argumento haya sido realizada precisamente en Argentina, y desde un ángulo de enfoque absolutamente opuesto al conspiracionismo y totalmente basado en el pensamiento democrático y el respeto a los derechos humanos y la justicia resulta muy significativo al par que muy valiente, y me atrevería a afirmar que representa el nuevo espíritu de las naciones latinoamericanas, dirigido a romper los lastres del pasado para crear una nueva América.

El casting de la telenovela ha sido un gran acierto, porque aunque los personajes resulten arquetípicos en buena medida, son arquetipos muy bien construidos y con metas claramente definidas, al par que matizados inteligentemente por cualidades que les otorgan vida propia a cada uno. El guión mantiene un ritmo dinámico, sin baches, las técnicas del suspense están bien aplicadas y balanceadas a lo largo de todo el extenso material televisual. Es cierto que algunas soluciones resultan demasiado infantiles, como los superpoderes que adquiere Antonio al ser iniciado en la Logia de la Cruz Invertida, y que, en definitiva, se resumen a romper cadenas y pegar puñetazos con una fuerza sobrehumana; o la candidez de Emilia ante la condición criminal de su esposo Rafael, entre otras. Pero hay actuaciones memorables como la de Leonor Benedetto (Regina Piave), Gimena Accardi (La China), Federico Amador (Rafael) y, sobre todos, la del actor chileno Benjamín Vicuña, quien encarna a Benicio Echagüe, el demente mesiánico oponente del redentor Antonio.

Herederos de una venganza, además de cumplir muy bien con el sano propósito de entretener a los televidentes, aporta un llamado de alerta muy serio a todos los latinoamericanos sobre la convivencia real con nazis ocultos tras identidades falsas y, la supervivencia entre nosotros de un neonazismo que, si bien no goza de la mejor salud, está muy lejos de resultar una distorsión extinta del pensamiento occidental.

 

 

 

 

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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