Ciruelón y prú, bebidas tradicionales en Cuba

Mientras leía un artículo sobre el prú oriental en una recién estrenada revista habanera, recordé la ocasión en que lo bebí por primera vez, mediodía infernal de un verano ya perdido en el tiempo. Regresábamos a casa mi pequeña hija y tres amiguitos suyos a quienes yo había llevado de paseo por el Malecón, estábamos sofocados, hambriento y cansados. Al pasar por una calle cerca de los Elevados, vimos una señora asomada a la ventana de una casa en cuya puerta un letrero hecho a mano anunciaba una venta de prú oriental. Compramos unas botellas, y en cuanto comenzamos a beberlo revivimos, como si se tratara del brebaje mágico del druida Panorámix., Asombrada, pregunté a la señora qué contenía aquella bebida, y me respondió que su prú estaba hecho con 23 hierbas, entre las cuales nombró el jaboncillo y la raíz de China. Me dijo que no podía decírmelas todas porque era una receta de familia y al mismo tiempo un secreto celosamente guardado.

Ahora este artículo periodístico me revela que el prú tradicional, bebida típica de la provincia de Oriente, traída a esas tierras por los colonos franceses huidos de la Revolución de Haití y sus esclavos, se prepara, fundamentalmente, con las dos mencionadas hierbas y, además, jengibre, bejuco ubí, hojas de pimienta en rama, canela y azúcar. Primero se rayan la raíz de China y el bejuco ubí, se desmenuzan las hojas de pimienta y el jengibre, y se agrega la canela. Después se hierve todo junto en agua y al final se procede a colar la cocción. El detalle que no puede faltar es agregar al brebaje resultante una “madre” obtenida de la colada anterior, que debe añadirse según la cantidad de prú que se desee preparar. ¿Las porciones que deben usarse de cada elemento…? Cada casa fabricante de prú tiene su propia fórmula. La mezcla se deja reposar un día y solo entonces se le adiciona el azúcar. Se guarda un litro para que se convierta en la “madre” de la próxima colada, y el resto se embotella y se sirve frío.

Como todas las bebidas confeccionadas con productos naturales, el prú tiene propiedades medicinales: es hipotensor, diurético, digestivo, revigorizante y, según algunos, y afrodisíaco.

La lectura del artículo referido me hizo recordar otra bebida, también procedente de la región oriental de Cuba, deliciosa y muy gustada, aunque ya casi caída en el olvido: el ciruelón. Lo bebíamos mucho en mi casa, traído por nuestra familia de Santiago de Cuba. Recuerdo que nos contaban cómo enterraban las botellas en la tierra por varios días antes de considerarlo listo para el consumo. Lamentablemente, siendo entonces yo solo una niña nunca conocí el modo de elaboración del ciruelón, pero según una receta del Chef Internacional Jorge Méndes Rodríguez Arencibia que encontré buceando en Internet, el ciruelón o aliñao, como también se le llama, es una bebida del oeste de la provincia de Oriente que

…se elabora por maceración en aguardientes y licores de frutas diversas, frescas, secas o previamente cocinadas en almíbar, tales como grosellas, carambolas o ciruela china, ciruelas y uvas pasas, así como trocitos de piña, fruta bomba y alguna que otra fruta foránea, como higos, manzanas y peras, en conservas. No deben emplearse frutas cítricas, como los cascos de naranja, toronja y limón. En Venezuela se nombra así a un aguardiente especiado, con igual denominación y modo de preparación que como lo hacían los mambises en tiempos de las gestas independentistas..

Dice la tradición que el ciruelón se prepara en cuanto una mujer anuncia su embarazo. Hay que enterrarlo durante todo el tiempo de la preñez, y solo se saca las botellas para celebrar el nacimiento. Una parte de las botellas continúa bajo tierra para cuando haya en la familia alguna quinceañera, y otra ocasión para beberlo son las bodas de las mujeres de la casa.

Si uno fuera a dejar volar la fantasía, podríamos especular que el ciruelón forma parte de ritos ancestrales relacionados con la germinación y la sexualidad, que vinculan a las hembras con los frutos de la tierra, lazo antiguamente representado por aquella diosa a quienes los griegos llamaron Ceres, y por todas las diosas que en todas las culturas presidieron el matriarcado y fueron, ellas mismas, personificaciones de la Tierra.

 

 

 

 

Anuncios

Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s