LOS YATES MÁS FAMOSOS DE LA HISTORIA DE CUBA

 MIRAMAR YATH CLUBAlguien me preguntaba cuáles han sido los yates más famosos de Cuba, y resulta curioso que la pregunta fuera hecha en pasado. Después de reflexionar un poco sobre el tema, decidí que lo más correcto sería proceder a la enumeración atendiendo a un orden cronológico. Aclaro que elegí cuatro yates célebres porque son los que mejor conozco. Puede que haya otros, pero no tengo información que ofrecer, así que me limito a lo que sé.

 EL MIRAMAR

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El más antiguo de estos yates es el Miramar, propiedad del Doctor Carlos Miguel de Céspedes, descendiente de su ilustre antepasado, el Libertador Carlos Manuel de Céspedes. Carlos Miguel pagó por el velero la crecida suma de 10 000 pesos, que equivalía en aquella época a una fortuna. He aquí una pequeña biografía de este propietario, tomada del sitio http://bvs.sld.cu/revistas/his/his_99/his0999.htm:

 Graduado en 1904 en Derecho Civil por la Universidad de La Habana. Poco después funda un bufete con el doctor José Manuel Cortina García, más tarde famoso político, jurisconsulto, orador y escritor, a quienes se les unirá pocos años después el doctor Carlos Manuel de la Cruz Ugarte, conocido político y jurista. A dicho bufete, por razón de la letra inicial de los apellidos de sus socios se le llamará “de las tres C” y será de los más importantes de Cuba en todo el período republicano liberal burgués.

Como obras realizadas por la empresa patrocinada por dicho bufete se cuentan, entre otras: el gran Boulevard de la Quinta Avenida, el Hipódromo de Marianao y el embellecimiento y urbanización de la playa de Marianao. Céspedes fue Jefe de la Sección de Registros y Notariado de la Secretaría de Justicia (1910); letrado consultor de la Secretaría de Obras Públicas (1911); administrador de la Compañía de Dragado de los Puertos de Cuba (1912), este cargo fue de capital importancia para su futuro; Secretario de Obras Públicas (1925-1929); Secretario de Justicia (1929-1930); Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes (1930-1932); Senador de la República por Camagüey (1932-1933); candidato a la Alcaldía de La Habana en 1946 y Senador de la República por Matanzas en dos ocasiones (1948-1952 y 1954-1955).

 Cuando fue Secretario de Obras Públicas (1925-1929) en el gobierno del general Gerardo Machado Morales, a pesar de que este gobierno devino una sangrienta dictadura, la actividad constructiva del doctor Céspedes hizo que se le llamara “El Dinámico” y lo convirtió en uno de los políticos más populares de su época, popularidad que conservó durante toda su vida. A sus iniciativas se debieron las construcciones de la Carretera Central; el Capitolio Nacional, con su famoso brillante como señal del inicio de la Carretera Central; la Avenida del Puerto; la transformación del Viejo Campo de Marte en Plaza de la Fraternidad; el Boulevard y Paseo del Prado; el Hotel Nacional; la gran Escalinata, la estatua del Alma Mater y los edificios de la Biblioteca Central, Aula Magna, Rectorado, Derecho, Ingeniería y Arquitectura y Física en la Universidad de La Habana, por todas estas obras dentro de su recinto, el alto centro de estudios le concedió el título de Ingeniero Civil Honoris Causa; en el Aula Magna, el 21 de junio de 1929; el Hospital de Maternidad “Dr. Enrique Núñez” de La Habana; casi todos los grandes pabellones del Hospital “General Calixto García”; el “Presidio Modelo” de Isla de Pinos; el trazado urbanístico y algunos edificios públicos de Rancho Boyeros, entonces llamado General Machado; la Avenida de las Misiones; el Palacio de Justicia de Santa Clara; el Palacio Provincial de Santiago de Cuba; el grandioso parque a la entrada de Matanzas; hospitales, edificios escolares y muchos más.

A pesar de todas estas obras, a la caída del gobierno del general Machado el 12 de agosto de 1933, su casa en el exclusivo reparto Country Club fue asaltada, saqueada y destruida por la multitud. Esta residencia, construida en estilo arquitectónico normando, era de una gran belleza. Otra de sus residencias, la nombrada Villa Miramar, entre las calles Calzada y 20, junto al Torreón de La Chorrera, en la desembocadura del río Almendares, donde vivía su señora madre, también fue saqueada y destruida. Esta, sin embargo, reconstruida por él a su regreso a Cuba en 1937, fue su residencia hasta el momento de su fallecimiento.

Villa Miramar era famosa por su belleza y por el buen gusto de todas sus construcciones. En sus terrenos aledaños o patios se levanta “La Mezquita”, hecha con azulejos traídos de “La Cartuja” de Sevilla, la que con su isla artificial “Koisima”, que en idioma japonés quiere decir “isla de amor”, constituyen lugares verdaderamente de ensueño. Allí tenía también su yate “Miramar” y su lancha de regatas “Cuba”, ganadora en varias competencias.

Era sin lugar a dudas el doctor Céspedes una de las personalidades más representativas de la alta sociedad burguesa cubana: presidió el Union Club y después ocupó su presidencia de honor, fue miembro destacado del Havana Yatch Club, del Vedado Tennis Club, del Club Miramar, del Country Club y otros. Miembro fundador del Colegio de Abogados de La Habana, ocupó su decanato en dos oportunidades (1927 y 1930) y se le declaró Colegiado de Honor.

En el libro Sociabilidad y cultura del ocio, las élites habaneras y sus clubes de recreo (1902-1930), su autor, Maikel Fariñas, toma una cita textual de la revista Cuba y América, dirigida por Raimundo Cabrera, amigo muy cercano de Céspedes, cuyo yate Miramar aparece en esa publicación descrito de la siguiente forma:

 …fue construido en Glasgow en el año 1919 y tiene 6 pies de calado, 1 200 toneladas de desplazamiento. Lleva dos palos; tiene motor de gasolina extrafino, alumbrado eléctrico; navega lo mismo a vela que a máquina […] Dentro del barco en la cámara caben cinco o seis pasajeros y otros tantos tripulantes en la que sigue. El comedor cubierto, se convierte de noche en un amplio espacio para las camas; seguido a este salón hay un camarote en forma, en el que caben tres literas, dos de ellas superpuestas. No faltan, desde luego, lavamanos, el baño y dos water closets con agua abundante que se inyecta por medio de una bomba de manos.

 EL CRIOLLO

Como Céspedes, también fue miembro destacado de los clubes yatísticos el comodoro Doctor Luis Humberto Vidaña, miembro del club Casino Español, fundado en 1869, y cuya casa social fue fabricada en los terrenos de Marianao en 1937. Vidaña se hizo construir un yate, El Criollo, que muy pronto ganó celebridad, y en el que conquistó para Cuba y el Casino muy importantes victorias. Anteriormente Vidaña fue propietario de otro gran yate, El Ciclón, con el que comenzó su carrera de veleros grandes. Con esta nave obtuvo buenos resultados en las regatas del Circuito Sur. En 1954 compró otro yate grande, El Criollo, que había sido fabricado con maderas preciosas, materiales y obreros cubanos. Con esta nueva nave ganó en 1956 la regata Miami-Nassau, estableciendo un triple record. Un año más tarde, en la misma serie, Vidaña ganó la Copa del Gobernador de La Florida. El Ciclón conquistó esta misma Copa en 1947, y diez años después otro cubano volvió a ganar, por tercera vez, ese gran triunfo.

El 5 de julio de 1957 El Criollo, capitaneado por Luis Humberto Vidaña, arribó primero triunfalmente a Santander en la regata transoceánica Newport-España. La nave y su tripulación ganaron los seis mejores trofeos de la regata, y en entrevista hecha a su capitán, este expresó: “El mayor honor deportivo de mi vida fue competir, con los cinco mejores yates del mundo. Estoy muy satisfecho de levantar muy alto el nombre de mi patria, y del Casino Español”.

Vidaña fue propietario de una radiodifusora, un cine, una mina, un servicio de autos y varios inmuebles. Fue abogado y Senador de la República. Era accionista principal de varias compañías, algunas vinculadas al sector de las comunicaciones. Era descendiente de un Capitán del Ejército Español que vino a Cuba con las tropas enviadas a combatir en la Última Guerra de Independencia.

 EL PILAR

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Bien conocida es la vida del escritor y periodista norteamericano Ernst Hemingway, quien vivió en Cuba los veintidós años más prolíficos de su quehacer intelectual, en su finca La Vigía, ubicada en el poblado habanero de San Francisco de Paula. Hemingway está considerado uno de los más grandes escritores en lengua inglesa de todos los tiempos. En Finca Vigía escribió El viejo y el mar, estimada por la crítica como su mejor novela. Fue amigo de gente de pueblo, en especial de los pescadores de Cojímar, con quienes solía pasar la mayor parte de su tiempo, y han quedado para la Historia sus cacerías en África y las espléndidas fiestas que celebró en su finca con las más rutilantes estrellas de Hollywood. Pero hay una faceta no menos importante de su biografía: su papel como dueño del yate El Pilar, bautizado así por el escritor en honor a la Pilarica española, y algunos biógrafos sostienen que el nombre le gustaba tanto que durante su noviazgo con Pauline Pfeiffer, su promera esposa, la llamaba así en la intimidad.

Hemingway peleó en la I Guerra Mundial, y más tarde tomó parte como periodista y combatiente en la Guerra Civil Española, y fue siempre un antifascista indoblegable. Cuando durante la II Guerra Mundial los submarinos alemanes comenzaron a aventurarse en aguas cubanas para reabastecerse subrepticiamente de combustible y azúcar, Hemingway acometió lo que muchos han considerado un acto de locura o de aventurerismo: con su yate de pesca El Pilar, al mando de su patrono cubano Gregorio Fuentes y con una tripulación de nueve miembros, algunos de ellos integrantes de los Servicios Secretos estadounidenses, se dedicó a patrullar las aguas de la Corriente del Golfo, al norte de las costas cubanas. Su yate llevaba abordo algún armamento, pero nada que pudiera hacer frente al potencial militar de los submarinos que pretendía combatir. Hay opiniones contrapuestas sobre los verdaderos propósitos del escritor norteamericano: si su intención era atacar a los submarinos o solo detectarlos. Hoy se sabe que no se lanzó a la tarea por su cuenta, sino que trabajaba de acuerdo con los servicios de inteligencia de su país, que poco le tuvieron en cuenta su colaboración, pues no vacilaron en acusarlo de comunista.

Hemingway llegó a Cuba por primera vez a bordo de El Pilar, y en esta primera estancia lo dejó anclado en un muelle cercano al hotel Ambos Mundos, donde se alojó con su primera esposa. Había comprado la embarcación a la compañía norteamericana Wheeler Shipyard, de New York, en 1934. El Pilar fue construido de acuerdo con el modelo Wheeler Playmate de 38 pies de eslora, perteneciente a la línea de las embarcaciones fabricadas por estos famosos astilleros, al que más tarde Hemingway introdujo algunas modificaciones. El yate fue enviado por ferrocarril a Miami, donde fue botado al agua y posteriormente entregado a su nuevo dueño, que lo esperaba en Key West. Tomados de Internet, cito los siguientes datos:

El yate posee una escotilla para la recogida de las anclas y la ventilación del camarote anterior, una cabina con doble litera. En la popa está el puente de mando con dos literas. En el interior conserva el baño, la cocina con nevera y el comedor, que también podía convertirse en camarote con dos literas. 

La popa, fue acortada en un pie por orden de Hemingway, para reducir así la distancia entre el nivel del mar y la altura hasta la cual debían ser izados los peces. Y para facilitar esta acción fue instalado un rodillo, de más de 6 pies de ancho, para facilitar la entrada de ejemplares de gran tamaño. 

El potente motor de gasolina, marca Chrysler Crown, permitía alcanzar la velocidad necesaria para poder atrapar un buen banco de peces. Los tanques de combustible tenían capacidad para 300 galones y los de agua para 100, ambos tan necesarios en los cruceros que realizara el escritor por las aguas de la Corriente del Golfo. Posteriormente le añadiría el puente volante desde donde, patrón y pescador, podrían llevar una labor conjunta para la captura de las indomables agujas. (La Jiribilla)

Con posterioridad a la muerte de Hemingway, Finca Vigía fue convertida en museo por el Gobierno Revolucionario. El escritor dejó en su testamento El Pilar a su amigo y patrón Gregorio Ortega. Durante los años siguientes el yate sufrió deterioros causados por el clima. Se solicitó la colaboración norteamericana para proceder a su rescate y reparación, pero las leyes del embargo permitieron al entonces Presidente George Busch negarse a la petición de fondos para el financiamiento de la obra. Cuba decidió asumir entonces el monto total de la restauración, que costó al Consejo Nacional de Patrimonio Cultural cubano aproximadamente unos $38 200.00 en moneda nacional y $14 500.00 en CUC. Cuando los trabajos finalizaron, el legendario Pilar navegó desde los astilleros de Chullima, capitaneado por Gregorio Fuentes, en su viaje postrero hasta el muelle de Finca Vigía, donde encontró su lugar definitivo en el museo que atesora las huellas de la estancia cubana de su dueño.

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Como dato curioso debo añadir que El Pilar tiene un doble, una réplica casi exacta que se encuentra en Islamorada, un cayo de La Florida, en “una gran tienda para pescadores con una bella vista al mar, al fondo del establecimiento”. Allí se encuentra la reproducción de la célebre embarcación, rodeada de fotos de Hemingway.

Este gemelo misterioso fue construido en Brooklyn en 1933, un año antes que el legendario Pilar de Cojímar, y hay algunos estimonios de que el gran escritor pescó en ese barco en ese mismo año, ante de poseer el suyo. Debió quedar enamorado de la embarcación, al punto de hacerse construir una idéntia para pescar en el Gran Río Azul, como él llamó a la Corriente del Golfo.

Sin embargo, las dos embarcaciones “gemelas” no son homocigóticas, pues existen diferencias entre sus medidas y ajustes. Sin embargo, la coincidencia entre ambas es tan grande que llega hasta una participación de la primera, durante la Segunda Guerra Mundial, en el cumplimiento de importantes misiones, al igual que El Pilar, pero al servicio de la Marina en Cayo Hueso.

Tras pertenecer sucesivamente a diferentes dueños, la gemela de El Pilar pasó a ser propiedad de Bass Pro Shops, quien la adquirió en 1993 para exponerla como pieza emblemática en su emporio comercial. En 1997 fue rebautizado por Mina Hemingway, nieta del escritor.

EL GRANMA

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Los mambises tuvieron una modestísima marina, integrada por solo tres buques que no alcanzaron a ver el fin de las Guerras de Independencia, y fue en un yate de proporciones también modestas que comenzó la historia de una de las más temerarias gestas libertadoras de todos los tiempos, cuando 82 jóvenes cubanos exiliados en México lo abordaron para poner proa a la isla dispuestos a terminar con la tiranía de Fulgencio Batista.

El yate Granma fue construido en 1943 por la empresa norteamericana Schuylkill Products Company Inc., que empleó madera y motor de aceite. La embarcación tenía una sola cubierta, sin mástil, con proa inclinada y popa recta. Su nombre original era Granma, palabra que probablemente significaba Abuelita, y estaba matriculada en el puerto mexicano de Tuxpan, destinada a realizar navegación de altura y emplearse como tráfico de recreo o viajes para pasar fines se semanas en el mar. Su señal directiva era X.C.G.E , el casco estaba construido de madera, su eslora de 13.25 metros, una manga de 4.76 metros, un puntal de 2.40 metros, tonelaje bruto de 54.88, tonelaje neto de 39.23, dos motores marca Gray GM y una potencia 225 c/c.

El Granma fue vendido por su empresa constructora al mexicano Antonio Conde, apodado El Cuate, por el precio de 50 000 pesos mexicanos y desde el momento en que el negocio fue cerrado, el 10 de octubre de 1953, la empresa dejó muy en claro que no se responsabilizaba con el destino de la nave a partir de esa hora.

El yate llegó a las costas orientales de Cuba el 2 de diciembre de 1956 cerca de la playa Las Coloradas. En una punta de mangle nombrada Los Cayuelos, a dos kilómetros de Las Coloradas —punto inicialmente señalado para el desembarco—, encayó el Granma, lo cual obligó a bajar a tierra a sus ochenta y dos tripulantes, entre los cuales se encontraban las principales figuras de Movimiento 26 de Julio en Oriente, quienes serían, igualmente, los dirigentes del nuevo movimiento económico-social que muy pronto sentaría plaza en la isla.

Tras el desembarco y posterior separación y captura de la mayoría de su tripulación, el yate Granma fue ocupado por las unidades navales de la dictadura y conducido a la bahía de La Habana, donde permaneció hasta el final de la Guerra de Liberación.

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El 6 de febrero de 1959, a poco más de un mes del triunfo de la Revolución, la Asociación del Comercio y la Industria de la Bahía de La Habana propuso que el yate fuese restaurado y conservado en un museo. El día 24, durante una revista naval y aérea en homenaje al reinicio de las Guerras de Independencia de Cuba, el Primer Ministro Fidel Castro entró al puerto de La Habana a bordo del Granma. (Wikipedia, EcuRed, Cubadebate).

En la actualidad el yate original se exhibe en el Memorial del mismo nombre, ubicado frente a la puerta sur del Museo de la Revolución, en la ciudad de La Habana.

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Acerca de Gina Picart

Fui alumna y discípula de Beatriz Maggi en la Facultad de Filología de la Universidad de La Habana. Soy escritora, periodista, investigadora, crítica literaria y otras cosas, y ella me mostró el camino.
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2 respuestas a LOS YATES MÁS FAMOSOS DE LA HISTORIA DE CUBA

  1. Pingback: El Granma: el yate de la Revolución. | Va de barcos

    • ginapicart dijo:

      Este trabajo tenía una tercera parte donde se hablaba de los yates después del 59, pero mi jefa se negó a publicármelo. No recuerdo si yo lo incluí aquí, pero supongo que sí, porque para loca búsquenme.

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