LA TRAGEDIA DE LOS POLOS (II) El efecto albedo

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Los casquetes polares de la Tierra, nuestro planeta y único albergue del que la Humanidad dispone hasta hoy, son claves supremamente importantes en el temible fenómeno del cambio climático provocado por el calentamiento global. Sin embargo, no hay suficiente conciencia entre las personas sobre lo que todo eso significa, e incluso hay quien no cree que la amenaza climática sea real. Por ejemplo, si usted pregunta a los habaneros, la gran mayoría responderá que el cambio climático traerá más calor y más lluvias. Una minoría referirá tener información sobre la inevitable desaparición de tierras bajas tragadas por un mar cuyo nivel aumentará notablemente con el deshielo de los polos. Y casi nadie habrá pensado que una de esas tierras en grave peligro es, precisameTierra, nuestro planeta y único albergue del que la Humanidad dispone hasta hoy, son claves supremamente importantes en el temible fenómeno del cambio climático provocado por el calentamiento global. Sin embargo, no hay suficiente conciencia entre las personas sobre lo que todo eso significa, e incluso hay quien no cree que la amenaza climática sea real. Por ejemplo, si usted pregunta a los habaneros, la gran mayoría responderá que el cambio climático traerá más calor y más lluvias. Una minoría nte, la isla de Cuba, cuya provincia más baja con respecto al nivel del mar es La Habana. Aunque parezca difícil de creer, muchísimas personas no perciben cuánto dependemos los habaneros del destino de los Polos.

Estamos tan ajenos a nuestro devenir dentro del cambio climático global que ni siquiera tenemos nociones de lo que significa el efecto albedo. Dicho así, esta palabra tan ajena a nuestro idioma y a nuestra habla cotidiana nos parece algo remoto que tiene que ver con la NASA y otras instituciones científicas internacionales y de alto nivel, muy alejadas de la diaria realidad del cubano. Pero resulta que el efecto albedo, íntimamente relacionado con los casquetes polares -aunque no solo con ellos como se verá más adelante-, incide e incidirá decisivamente en las geografías boscosas, en especial las de clima tropical, y desde luego, en una isla cubierta de vegetación como Cuba. Nuestra capital no es el área más arbolada de la isla, pero los habaneros hemos sido educados desde hace generaciones en la creencia de que mientras más árboles tenga la ciudad mejor salud tendremos sus habitantes. Qué pena, pero debido a ciertas características del efecto albedo ciudades “pulmones” como La Habana podrían convertirse en trampas siniestras para sus pobladores.

Toca a la prensa cubana hacer una labor que va, en mi opinión, más allá de la mera información. Hay que educar primero, para después poder preparar a nuestros compatriotas para lo que se avecina, pues no será fácil. Necesitamos combatir ese hasta cierto punto simpático sentimiento de impunidad que forma parte de la idiosincrasia nacional, del que ya habló Jorge Mañach en su profundo ensayo Indagación del choteo, y que ha cristalizado entre nosotros en esa frase tan célebre como peligrosa: “¡No pasa nada!”, que muchos han adoptado, de manera inconciente tal vez, como divisa que implica una actitud ante la vida, y que les permite seguir disfrutando de la felicidad esencial (y somática) de haber nacido en una isla tropical llena de sol y de playas, donde es tan fácil sentir el bienestar de una existencia sencilla y sin complicaciones mentales. Pura vida, vacación del discurrir.

El efecto albedo toma su nombre del vocablo albus, proveniente del latín, que significa blanco, luminoso. Albedo es también, curiosamente, el nombre que los alquimistas medievales dieron a la última de las tres fases que conforman lo que ellos llamaron La Obra alquímica, cuyo propósito era la trasmutación de la materia: para los falsos Iniciados, del plomo en oro y, para los verdaderos, del alma bestial e instintiva del hombre en un alma sublimada y superior, angélica. La primera fase es la nigredo,  del latín nigrus, que significa negro y representa la materia en su estado original e impuro, de putrefacción o corrupción; la segunda fase es rubedo, del latín rubeus, que significa rojo y representa la purificación de esa materia por el fuego. Albedo representa la Iluminación. Cuando la materia trabajada por el alquimista transitaba en ese orden por las tres fases o colores, la Obra estaba terminada. Más tarde volveremos sobre la connotación actual de esta simbología tan preñada de significados.

En el contexto del calentamiento global y su terrible consecuencia, el cambio climático, los científicos han llamado efecto albedo a la propiedad de iluminación del suelo terrestre y su atmósfera, capaz de refractar los rayos solares. El efecto albedo es un parámetro que influye en la regulación de la temperatura del planeta y, por ello, también en el cambio climático. A continuación reproduzco referencias cruzadas que he tomado de Notimex, EcuRed y algunos interesantes blogs temáticos de Internet pertenecientes a autoridades científicas:

 La Tierra refleja parte de la radiación que recibe del Sol a través de tres actores principales: la atmósfera, las nubes y la superficie terrestre. La radiación reflejada por esta superficie terrestre es el albedo. Así pues, podemos decir que el albedo es la cantidad de radiación solar que es devuelta a la atmósfera tras chocar con la superficie terrestre.

La variación de albedo, es decir, la distinta cantidad de luz que es reflejada o absorbida se debe al color de la superficie que recibe los rayos. Dicha variación da lugar a dos efectos principales: el refrigerante o de enfriamiento (cuando la luz es reflejada) y el de calentamiento (cuando la luz es absorbida). Además, el albedo puede alterarse de forma natural, con la presencia de catástrofes, como los incendios forestales, los huracanes o las plagas.

De esta forma, los colores claros reflejan más la luz y, por tanto, producen el efecto de enfriamiento. Mientras que los colores oscuros absorben más luz y, por ello, producen el efecto de calentamiento. Por ejemplo, las zonas cercanas a los polos tienen un albedo alto, porque el hielo y la nieve reflejan la radiación solar. Sin embargo, los bosques tienen un albedo bajo, porque el color oscuro de las copas de sus árboles hace que la radiación sea absorbida, contribuyendo al calentamiento global.

Y aquí es donde la cosa se vuelve muy, pero muy complicada para la especie humana, de la que los cubanos formamos parte: los glaciares están muriendo, lo que en el caso del hielo significa que se están derritiendo. Desde hace décadas se volvieron alarmantes las noticias de esta agonía que comenzó lentamente, pero se ha ido acelerando de un modo vertiginoso. Ya en el 2008 el periodista habanero Oscar Ferrer escribía en su artículo titulado Hay que salvar el planeta:

El glaciar Tasman, el más grande de Nueva Zelanda […] se derrite a un ritmo anual de 500 metros, y podría desaparecer en veinte años debido al cambio climático. El Tasman, situado en el monte Cook, hace dos millones de años y una gran atracción para los turistas, ha pasado de una extensión de 29 kilómetros en el 2007 a 23 kilómetros este año […] Hace demasiado calor para que sobreviva un glaciar a una altitud tan baja, 730 metros sobre el nivel del mar, por lo cual se está derritiendo a toda velocidad.

En el diario Granma del 15 de abril de 2016 aparece la siguiente información:

El enorme campo de hielo que alimenta el glaciar de Mendenhall, Alaska, puede desaparecer si las predicciones de tendencia al calentamiento son válidas. Según investigadores de la Universidad de Alaska Fairbanks, el Terminal del glaciar de Mendenhal… es visible desde un centro de Servicio Forestal de Estados Unidos. Si el calentamiento continúa, el glaciar se retirará hasta el valle y no se podrá ver desde el mirador actual.

Del diario argentino La Nación reproduzco la siguiente noticia con fecha de ahora mismo:

GLACIAR PERITO MORENO, Santa Cruz.- El puente de hielo, cada vez más curvo, resiste a los sacudones de las catedrales de hielo que se desploman a sus pies en una explosión de belleza. Sin embargo, el final estaba escrito y debía desplomarse ante la mirada atónita de un puñado de testigos que jamás podrán olvidar este momento: Son las 10.55 y el glaciar Perito Moreno acaba de escribir su final perfecto para el show de hielo que mantuvo en vilo a los espectadores […] La luz del amanecer mostraba al Canal de los Témpanos inundado de migajas de hielo que flotaban al compás de cada nuevo estrépito. Desde el balcón inferior norte, desde donde La Nación siguió el proceso final, se pudo tener una de las mejores panorámicas para ver el momento culminante. Cada estrépito era acompañado por los disparos de las cámaras fotográficas que sonaban como ráfagas […] La ruptura final, es decir el momento en que el puente de hielo se desplomó, duró menos de un minuto, según los registros digitales. Sin embargo, durante las últimas tres horas las caídas de las paredes fueron las más constantes de las últimas 72 horas, desde que se inició el proceso, generando cataratas de hielo.

puente erito moreno

El glaciar Perito Moreno es uno de los mayores en extensión y volumen de la Patagonia argentina. Un amigo de aquel país me refirió hace años que los turistas tenían permitido acercársele solo a 300 metros de distancia, porque el deshielo hacía que se desprendieran de esta enorme masa helada agujas de hielo capaces de decapitar a una persona, tragedia que ya había ocurrido en alguna ocasión.

El portal Cubadebate ofrece como noticia reciente la muerte de decenas de miles de pingüinos que debieron abandonar su habitat en huída veloz ante la vertiginosa aproximación de un témpano que, habiendo perdido volumen por causa del calentamiento global, se dirigía rápidamente hacia el mar amenazando con arrasar todo lo que encontrara en su carrera.

Dentro de 5 ó 6 años el Polo Norte no tendrá hielo en verano, según ha afirmado Wieslaw Maslowski, investigador del Naval Postgraduate School de Monterey, California, quuien ha estado realizando estas investigaciones con investigadores de la Nasa y del Institute of Oceanology, y la Academia Polaca de las Ciencias (PAS).

Sería imposible mencionar aquí todas las informaciones alarmantes que hemos leído sobre los Polos durante los últimos años, pero en resumen la situación es esta: según disminuya el escudo de hielo blanco que protege el planeta, así mismo disminuirá la capacidad de este para refractar los rayos solares, los cuales incidirán sobre la Tierra cada vez con mayor potencial, provocando el aumento de las temperaturas hasta cotas que podrían llegar a ser francamente incompatibles con la vida en los tres reinos de la Naturaleza.

Muchos cubanos pensarán que no tenemos pingüinos ni glaciares, y una vez más no entenderán la preocupación. Pero resulta que, como dijo Virgilio Piñera, somos esclavos de la maldita circunstancia del agua por todas partes, por lo que, además de ser una de las primeras tierras que el mar se tragará (con todo lo que la isla tiene encima), Cuba posee un clima tropical que la hace boscosa. Los bosques y las selvas son los pulmones a través de los cuales respira el planeta, y su alto índice de humedad refresca el ambiente y ayuda a disminuir los fuertes calores que nos caracterizan, pero… los conjuntos arbóreos conforman masas oscuras en las que el efecto albedo no tiene cabida. Según las conclusiones extraídas de un estudio realizado por un equipo de científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de California, el Instituto Carnegie de Washington y la Universidad de Montpellier II en Francia

[…] la plantación de árboles para crear bosques, puede tener el efecto contrario al pretendido, que es combatir el calentamiento global a través del carbono absorbido en la fotosíntesis. En lugar de esto, podemos lograr que la temperatura aumente, porque las masas forestales absorben la luz y, por tanto, el calor. Todo depende de la latitud en la que se realice la plantación.

La siguiente tabla pudiera aportar una mejor comprensión de la importancia del efecto albedo para contrarrestar el calentamiento global:

Albedos

% de luz reflejada

Nieve reciente

86

Nubes muy brillantes

78

Nubes (promedio)

50

Desiertos terrestres

21

Suelo terrestre sin vegetación

18

Bosques (promedio)

8

Ceniza volcánica

7

Océanos

5 a 10

 ¿Podría llegar a ser letal el Bosque de La Habana para los habaneros como la Selva Negra lo fue para Macbeth…? Por el momento es solo una especulación puramente personal.

Los científicos cubanos están preocupados, tanto que en fecha reciente fue lanzado en La Habana un libro titulado Impacto del Cambio Climático y Medidas de Adaptación en Cuba, que resume las investigaciones desarrolladas por un colectivo de autores de más de 20 instituciones del país y se publica como resultado de la segunda comunicaciónlibro_impacto_climatico nacional de Cuba a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Este libro, que entre otras investigaciones señala las variaciones y cambios observados en el clima de Cuba en las últimas décadas, así como los escenarios futuros más probables del país para los años 2050 y 2100, ha sido elogiado por expertos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), porque muestra “los excelentes resultados que pueden alcanzarse cuando hay voluntad de integración”,  y porque “el texto es revelador de la unidad entre numerosas instituciones y talentosos investigadores cubanos”.  Con vistas a su preservación, Cuba cuenta también con un Programa de Enfrentamiento al Cambio Climático, aprobado y controlado de manera sistemática por nuestro Gobierno y sustentado en los logros de los estudios de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgo.

Cuba podría tomar algunos ejemplos de otros países con climas extremadamente cálidos, como la región de Andalucía en España, y otras zonas del Mediterráneo donde existen desde tiempos remotos los célebres blancos, conocidos con ese nombre porque todas las casas e inmuebles están pintados de blanco, produciéndose así de manera artificial un efecto albedo que ayuda a soportar temperaturas hasta de 50 grados Celsius. Otra medida más personalizada, como la climatización interior de las viviendas, centros de trabajo y centros comerciales resulta igualmente imprescindible, aunque podría resultar de difícil implementación debido a los limitados recursos económicos de nuestro país. Otro posible paliativo sería comenzar la construcción de viviendas trogloditas o subterráneas, como ya ha comenzado a hacerse en varios países, porque la humedad natural del subsuelo climatiza los interiores sin necesidad de grandes inversiones.

Pero lo fundamental, en opinión de esta cronista, es educar eficazmente a las personas en la comprensión del peligro que amenaza a nuestro planeta, proceder a la aclaración de conceptos como el efecto albedo, el permafrost y aún de los que parecen tan elementales como calentamiento global y cambio climático, pues por increíble que parezca, muchísimas conciencias aún continúan impermeables a estos inminentes peligros que a todos amenazan, y el plazo para un final trágico no va más allá de dos décadas, según afirman los científicos de diferentes países, así que, como dicen por ahí, “la cosa es para ayer”. No nos queda mucho tiempo.

Siguiendo esa maravillosa sentencia Hombre soy y nada humano me es ajeno, los cubanos siempre tenemos que pensar que aunque nuestra isla esté situada tan lejos de los Polos, aunque tengamos un alto índice de humedad relativa, muchas playas, muchos árboles y ningún pingüino, de ninguna manera somos ajenos a las consecuencias del calentamiento global. En la Naturaleza todo está relacionado, aunque sea por vínculos no siempre evidentes y en algunos casos hasta invisibles, pero el vínculo existe y es real, y los cubanos no habitamos en una cápsula que nos mantenga inmunes a las consecuencias del cambio climático. Lo que pase con los Polos, con Cuba pasará, y aunque seamos una nación pequeña con poco poder real para pesar en forma determinante en la implantación de un Orden Mundial que salve al planeta de los desastres que se avecinan, el hecho de ser conscientes y capaces de elevar nuestra voz a todos los niveles de la sociedad ya nos da una fuerza a la que en modo alguno debemos renunciar.

Los Poderes oscuros que aún gobiernan la Tierra tienen planes nefastos para aprovecharse del deshielo de los Polos. Hagamos oír nuestro clamor en los foros internacionales y convirtámonos en once millones de seres humanos que luchan por la salvación de nuestro mundo. Pero la salvación del mundo comienza por el mejoramiento humano, como creía y deseaba Martí, y ese mejoramiento empieza por el conocimiento, que da utilidad a la virtud, no lo olvidemos. Porque si olvidamos, viviremos para ver este planeta transitar por las tres fases alquímicas, pero en el fatídico orden inverso. Ya estamos en albedo, perdiendo los escudos polares reflectores. Pronto pasaremos a rubedo, con un mundo devorado por incendios y temperaturas candentes y mortíferas. Terminaremos, al final, en nigredo, con la Tierra convertida en un amasijo informe de piedra y cenizas, masa estéril y vacía que navega por el cosmos como la concebían los antiguos egipcios: “Globo que navega en las entrañas de la diosa Nut…”. Y así, la mala Obra quedará hecha.

 

 

 

 

 

 

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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