ADELANTE: ¡CONSTRÚYASE UN PAÍS! ¿QUIÉN SE LO IMPIDE…?

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Micronación fundada sobre un proyecto cultural. No es broma.

Construir un país no está entre los pasatiempos más extravagantes ni más modernos que el ser humano ha inventado. De hecho, los artistas han competido siempre con los políticos en la construcción de países, pues cada novela, cada cuento, cada cuadro es un imaginario construido por su creador, y hasta una pieza musical constituye en sí misma un universo sonoro. ¿Acaso el mundo creado por Walt Disney no cumple todos los requisitos de un país, con su población de pájaros locos transgresores, urracas ladronas, familias de avispadísimos patos, perros tontos, ratones delincuentes, gatos represores, ardillas astutas, conejos impredecibles, hadas, gnomos, enanitos, brujas y toda una superpoblación de objetos cotidianos con vida propia…? Las obras de arte pueden pertenecer a una escuela como los países a una comunidad de naciones, o ser autotélicas y aisladas, como algunos países o intentos de países que han preferido mantenerse al margen de la civilización en diferentes épocas de la Historia. Las micronaciones lo mismo: pueden ser coordenadas de fuga para sus habitantes o un intento de dialogar con el resto del mudo bajo sus propias reglas.

images4El caso es que las micronaciones están de moda. Algunas como El Vaticano y Mónaco han logrado el reconocimiento internacional y son Estados con todas las de la Ley, aunque con territorios minúsculos y poca población, pero por lo demás, nada, países como otro cualquiera. Pero hay varias micronaciones fundadas en condiciones realmente increíbles, absurdas, y uno pensaría que está siendo víctima de una broma si no hubiera pruebas de la existencia de estas… osadas aventuras. Mencionaré solo dos de ellas: Seealand, fundada sobre una plataforma petrolífera abandonada en medio del mar y que, para colmo del absurdo, posee su propia selección de fútbol.

Esta es la República Independiente de Seealand, fundada sobre una plataforma petrolífera abandonada en medio del océano.

Esta es la República Independiente de Seealand, fundada sobre una plataforma petrolífera abandonada en medio del océano.

Selección de futbol de la República Independiente de Seealand

Selección de futbol de la República Independiente de Seealand

Y la República de Minerva, fundada por un millonario norteamericano amontonando arena sobre un pequeño islote pedregoso. Esta “república”, que tenía detrás un capital

Vean e tamaño de la malvada e imperialista isla de Tonga, que se anexó a la recién nacida y arenosa Minerva. Minerva no aparece en el mapa, ¿cómo podría...?

Vean el tamaño de la malvada e imperialista isla de Tonga, que se anexó a la recién nacida y arenosa Minerva. Minerva no aparece en el mapa, ¿cómo podría…?

capaz de hacerla funcionar, nunca consiguió reconocimiento internacional y terminó siendo invadida y anexada por el gobierno de la vecina isla de Tonga, que llevó a cabo la operación con respaldo de la comunidad de naciones. Está permitido reírse.

Citaré un tercer ejemplo, pero esta vez se trata de una micronación delincuente: la República de Christianía, fundada en territorio noruego, que si bien al principio no fue molestada por las autoridades de su “metrópoli”, no disfrutó mucho tiempo de su independencia, pues como decidió sustentar su economía en el contrabando de haschís el gobierno noruego terminó por tomar cartas en el asunto.

Antes de continuar conviene aclarar que la fundación de una micronación puede tener varias motivaciones que van desde la creación de un espacio religioso hasta una acción de protesta política, pasando por un proyecto cultural y cualquier cosa que se le pueda ocurrir al cerebro humano, incluido, por supuesto, el nacimiento de un paraíso fiscal. Sé que este tema colinda con la ciencia ficción y el absurdo, pero vean los incrédulos: hay fundadores de micronaciones que actualmente viven del turismo. Sí, reciben visitantes en “su territorio”, todos los que deseen ir y… paguen, desde luego.

Dicho esto, ya podemos pasar a hablar de las cybernaciones, que no son otra cosa que Estados virtuales creados en Internet, pero no hay que llamarse a engaño y creerse que se trata de algo como un juego de simulación virtual: las cybernaciones sirven para un montón de cosas, entre ellas para llevar cabo operaciones financieras de lo más variadas, y algunas gozan de cierto estatus legal. Sorprendente pero cierto. Todas tienen su página web, su bandera, su himno, su pasaporte, su moneda y hasta pobladores, si acaso no más de 30, quienes se han repartido entre ellos todos los cargos gubernamentales que demanda el ejercicio del poder.

¿Pasatiempo divertidísimo? Sí, pero no solo eso. Vaya a un sitio wi-fi, siéntese con su tabletimages o con cualquier otro dispositivo digital que pueda agenciarse y acceda a Internet para que descubra el fabuloso mundo de posibilidades que ofrece la creación de una micro o una cybernación, y también encontrará muchos manuales que le asesorarán sobre los pasos necesarios para enfrascarse en esta delirante aventura. Y luego cuénteme si en el secreto de sus pensamientos no ha comenzado ya a dar forma a su propio proyecto de fundar un país a su medida. Sobre todas, recomiendo la variante de fundar su nación en su propia casa, como ha hecho cierto joven periodista inglés que hasta ha adoptado un uniforme de lo másperiodistaimages marcial y vistoso, como de opereta. A usted le encantará saber que en muchos de estos territorios esperpénticos se puede hacer un mundo de cosas. Hasta comprarse un título nobiliario, pero hay que pagar en dinero de verdad o en bit coin, usted sabe: soñar no cuesta nada, pero jugar no siempre es gratis. Adelante, le deseo suerte. En cuanto a mí, pueden visitarme en el Reino Independiente del Electrón Libre, situado en una zona de La Habana, concretamente en la barriada de Luyanó. Aún no aparece en los mapas, pero vendemos té y tenemos una biblioteca circulante. Pago por adelantado. Nos da mucha pena imponer este requisito, pero dado que nuestro reino está recién fundado, andamos un poco pobres de capital…

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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