Guanábana contra cáncer o el peligro de lo incierto

Cada cierto tiempo se desata una campaña informativa en torno a algún producto-panacea que cura muchas enfermedades, entre ellas el cáncer, y es recibido con entusiasmo no solo por quienes padecen algún mal, sino hasta por miembros del mundo médico. Aún muchos de nosotros podremos recordar el furor que incendió Cuba hace unos años con la noticia de las múltiples propiedades del noni. Y luego viene la segunda parte de la fiesta, que por lo general es de llanto: la panacea es falsa, no cura nada y además, causa desórdenes en la salud, en ocasiones muy graves.

Por estos días la guanábana protagoniza la fiesta de turno. ¿A quién no le gusta la guanábana, la champola bien fría, la horchata, el yogurt de guanábana…? Los cubanos gustan de la guanábana y siempre la han comido con placer aunque no estuvieran al tanto de todo lo que ahora se cuenta sobre ella. Miles de sitios en Internet y la siempre activa y eficaz transmisión boca-oreja, más conocida como rumor, bulo o bola, publicitan las propiedades maravillosas de todas las partes de la guanábana, y muchas personas en todo el mundo comienzan a consumir la fruta, sus hojas, sus semillas, el té de guanábana se vende en el mercado en grande cantidades, etc. ¿Qué hay de cierto en todo esto? Veamos un botón de muestra:

Esta planta prodigiosa tiene propiedades curativas. Las acetogeninas de las hojas son anticancerígenos mientras que sus frutos, aromáticos y deliciosos, tienen enzimas, minerales y vitaminas que la convierten en ideales para el tratamiento de la diabetes, úlceras, hipertensión, parasitosis intestinal, etc.

Contribuye a la adecuada regeneración celular y mantiene el organismo libre de lesiones; ayuda a mejorar y fortalecer las defensas del organismo; previene el deterioro de la salud de las personas con enfermedades o problemas degenerativos; estimula una correcta digestión de los alimentos y favorece la asimilación de nutrientes.

La mejor forma de consumir la guanábana es en extracto para obtener una rápida y mayor absorción de todos sus principios activos, lo que redunda en un organismo saludable.

A la guanábana se le atribuyen los siguientes componentes:

Humedad 80,6 % Fibra 1,63 % Cenizas 0,73 % Grasa 0,31 % Proteína 1,22 % Almidón 1,62 % Vitamina C 0,021 % Azúcares ( Gluc., Fruct.) 15,63 % Potasio 45,8 mg Sodio 23 mg Magnesio 23,9 mg Fósforo 26,0 mg Hierro 0,47 mg Asimismo citrulina (proteína) (10) , arginina (aminoácido) (10), ácido caproico (lípido) (10). anonaine (isoquinolina) (10), anoniine (isoquinolina) (10) y asimilobine (isoquinolina) (10)

Los componentes de las hojas son: lactosas, Annohexocina , Annomuricina A, B, C y E , Annomutacina , Annopentocinas A, B y C , Muricoreacina , Gigantetronemina , Murihexocina A y C , Javoricina, Isoquinolinas, Anonaine, Anoniine, Atherospermine y Coreximine.

Lípidos, Acido gentísico, Acido lignocérico , Acido linoleico y Acido esteárico

Las semillas y las hojas contienen acetogeninas, de gran valor anticancerígeno, como: Lactosas, Annomonicina, Annomontacina, Annonacina, Annomuricatina, Annonacinona y Javoricina

Contiene además annomuricatina (proteína), y ácido linoleico (lípido), entre otros elementos.

Pero lo que convierte a la guanábana en una auténtica promesa de salud son sus supuestas propiedades anticancerígenas:

Su mayor virtud radica en las acetogeninas, sustancias cerosas resultantes de la combinación de ácidos grasos de cadena larga que, de acuerdo a un estudio en la Universidad de Pardue en California, pueden inhibir selectivamente el crecimiento de células cancerígenas y también inhibir el crecimiento de las células del tumor, resistentes al adriamycin (droga quimioterapéutica).

En otro estudio realizado por científicos de la misma Universidad, se demostró que las acetogeninas son extremadamente potentes teniendo una ED50 (dosis letal 50) de hasta 10 – 9 microgramos por mililitro, resultando tener unas 10,000 veces la potencia del adriamycin.

La acetogeninas, también inhiben la enzima (ubiquinona-ubiquinona oxidasa ) que es peculiar en la membrana plasmática de la célula cancerosa.

Por esta razón la propiedad antitumoral de la guanábana o graviola ha sido patentada por lo menos por 9 Compañías extranjeras.

Las anteriores citas las he tomado de uno de los tantos sitios de Internet que promueven los usos medicinales de la guanábana. Ahora veamos la información ofrecida en un trabajo firmado por Francisco J. Morón Rodríguez,I Déborah Morón Pinedo,II Mario Nodarse RodríguezIII, especialistas cubanos:

[…]en Cuba, el uso tradicional de la decocción de las hojas para “los catarros y la tos” y aplicada como fomentos “contra las inflamaciones y lavar los pies hinchados”. Reporta que el refresco del fruto “corrige la hematuria, facilita la secreción de orina y alivia la uretritis”. Además, se señala que la decocción de hojas es “diaforética” (aumenta la sudoración), tiene “propiedades antiespasmódicas y estomáquicas” (tonifican el estómago), “muy útil contra las indigestiones” y “facilitan las digestiones difíciles”.

Los autores citados mencionan que incluso en el Diario de Campaña de José Martí aparece una referencia a las propiedades medicinales de esta fruta tropical: “A César le dan agua de hojas de guanábana, que es pectoral bueno, y cocimiento grato”. A continuación dichos autores acotan:

[…] hay diversos estudios sobre anonacina, el compuesto de la guanábana que tendría efectos anticancerosos, y que esos estudios fueron realizados in vitro o in vivo en animales, pero que no existe aún ningún estudio clínico, en humanos. El motivo citado para la falta de estudios clínicos en humanos es que no se puede patentar una planta, lo que lleva a los laboratorios a concentrar las investigaciones en los principios activos, acetogeninas anonáceas, en vez de la planta.

Aunque hasta el momento no existen estudios que demuestres una posible neurotoxicidad de esta planta, alguna investigaciones realizadas apuntan a una conexión entre el consumo de esta fruta y formas atípicas de la enfermedad de Parkinson en el Caribe, atribuida a la alta concentración de annonacina en la fruta (15 mg/fruta) o en el néctar comercial (36 mg/lata), que resulta 100 veces mayor que en el té elaborado a partir de sus hojas (140 mg/taza). Los autores terminan su trabajo con la siguente reflexión:

La información científica disponible permite concluir que no existen resultados experimentales que respalden la supuesta milagrosa acción anticancerígena, ni la seguridad, de los extractos de A. muricata y sus derivados que circula en Internet. Las investigaciones publicadas sobre la actividad anticancerígena han sido realizadas en cultivos celulares (in vitro) y con principios activos extraídos de partes de la planta, principalmente semillas y hojas, lo que limita más la posibilidad de que partes frescas, como el fruto, o sus extractos puedan tener el efecto que se le atribuye. Además, debe tenerse precaución en el consumo de esta especie, sobretodo las partes que contienen mayor concentración de acetogeninas y alcaloides isoquinolínicos (semillas y hojas) como alimento o como recurso medicinal tradicional por los reportes de posible neurotoxicidad.

Agrego, como dato curioso, que la investigación citada por mí en este artículo viene seguida de un foro donde muchos participantes agraden a los investigadores, afirman tener experiencias personales de los maravillosos efectos del consumo medicinal de la guanábana, y no pocos los acusan de pertenecer a las poderosas transnacionales farmacéuticas, y aquí viene lo más interesante: “ […] que como ya se sabe nunca respaldan descubrimientos sencillos de productos naturales que favorecen la salud y hasta curan terribles enfermedades, para impedir que su divulgación haga caer las ventas de los medicamentos sofisticados que ellas venden”. Ni que decir tiene que los investigadores cubanos no tienen vínculos con las grandes transnacionales y mucho menos intentan mantener ocultas posibles fuentes naturales de sanación capaces de beneficiar al ser humano, y que de hecho tenemos en nuestro país los laboratorios Labiofam, que no son los únicos, productores de medicamentos naturales que comercializan en la isla y en más de cincuenta países con magníficos y comprobados resultados. Los científicos cubanos devengan salarios bajísimos, así que en realidad trabajan por puro amor a la Humanidad, y atribuírles propósitos malsanos como los que he citado, además de ser altamente ofensivo e irreal, demuestra una ignorancia supina sobre la vida en Cuba.

Pero no es menos cierto que existe en el mundo, al menos en ciertos círculos de ciudadanos y quizás hasta en los medios científicos, la convicción de que las transnacionales de la medicina impiden la elaboración y comercialización de productos naturales beneficiosos para la salud y capaces de curar pandemias como el SIDA, la diabetes, el cáncer y otros males letales que atenazan a la Humanidad, y con tal de mantener sus fabulosas ganancias obligan a las personas a seguir consumiendo las drogas y medicamentos de compleja elaboración con muchas repercusiones negativas sobre la salud. No faltan quienes hablan de científicos asesinados por la mano negra de estas transnacionales solo por haber descubierto o desarrollado remedios que, de llegar al mercado, arruinarían en pocos días el jugosísimo negocio de los más importantes y poderosos laboratorios productores de medicamentos del planeta. No suscribo ni niego estas creencias porque mi humildísima persona no tiene modo de saber si son ciertas o no, y no poseo información fidedigna al respecto, sino solo conocimiento undergrownd por el cual no puedo responder. Es posible que se trate de una leyenda urbana, como también es posible que existan casos en los que haya muerto alguien por causa de un descubrimiento poco conveniente para los magnates de la medicina internacional.

Lo que sí puedo asegurar, como estudiosa que he sido y sigo siendo de la medicina natural y tradicional, es que la tan arraigada creencia popular de que los remedios naturales nunca producen malos efectos en la salud es totalmente falsa y se debe al desconocimiento y al fanatismo. No existe una sola planta en el reino vegetal de la que pueda afirmarse con seguridad que carece de efectos tóxicos sobre el organismo de humanos y animales. La misma Hierba de San Juan, tan socorrido remedio contra artritis y reumatismos, es hepatotóxica en alto grado. La medicina natural NO es inocua, por lo que no debe consumirse sin la asesoría de un especialista respaldado por alguna acreditación de carácter oficial. También es necesario recordar que todas las personas no tienen organismos iguales, y que lo que a unos no daña provoca en otros alergias severísimas que pueden causar la muerte. Considero necesario mencionar un ejemplo singularísimo, no sin antes recordar que siempre he sido y seguiré siendo respetuosa de todas las religiones que existen en el planeta y de sus tradiciones y rituales: la chamba, licor ritual y sagrado que se prepara en la nganga del Palo Monte, contiene sangre de todos los ahijados del taita nganga, y aunque se le atribuyen virtudes sanadoras, no hay que olvidar que la sangre alberga infinidad de agentes patógenos que se transmiten a través de ella, entre los que se encuentran los temibles virus oncógenos, por solo mencionar uno de los peligros que conlleva beber este fluido vital.

En cuanto a la guanábana, yo misma he recibido como obsequio de un amigo una caja de té de esta fruta, de la marca SOURSOP, distribuida por Beauty & Health Corporation, Miami Florida, en cuyo dorso se indica que el producto no ha sido evaluado por la Administración de Drogas y Alimentos, y que no intenta diagnosticar, tratar, curar o prevenir enfermedad alguna. Inmediatamente se advierte que este té de hojas de guanábana contiene una sustancia llamaba Ammonaceous Acetognins, y para más información sobre la misma remite al sitio http://www.lizalexandra.com. Como colofón advierte que este té no debe ser consumido por el usuario por más de dos meses, y limitándose a dos tazas diarias. Estamos en presencia de un fabricante con ética. Yo he probado este té y debo dar la razón a Martí: frío y endulzado con miel es muy sabroso.

De todos modos hay una aplicación de la guanábana que no parece ser peligrosa, y es como champú. Aquí les dejo la receta que encontré en Internet:

INGREDIENTES

– 5 tazas de agua
– 2 clavos de olor
– 2 ramas de canela
– 1 taza de cáscara de piña en trozos
– 1 membrillo sin piel ni semillas
– 1 manzana de agua sin piel ni semillas
– 1 rodaja de piña
– 1 kilo de azúcar
– 100 gramos de maíz mote cocido
– 1 taza de harina de maíz
– 1 taza de guanábana en tajadas sin semillas
– jugo de limón
– 1 cucharadita de canela en polvo

Me gustaría ofrecer el modo de preparación, pero… en la web de donde tomé esta receta el modo de preparación que le sigue no corresponde a un champú para el cabello, sino… a la preparación de una bebida que se sirve caliente en copas y con trozos de diferentes frutas. Francamente, no sé qué decirles, así que prefiero no hacer comentarios.

No creo que beber un té de guanábana sea más peligroso que beberse un té negro o uno de champagne y fresas. Únicamente quiero recordarles aquella sabia máxima de los griegos antiguos, que a ellos les dio gran resultado: “Nada en demasía”. Y consulte, consulte siempre con los expertos, que en Cuba, aunque la medicina natural ya no se encuentre en su época de oro, seguimos teniendo especialistas respetables y excelentemente preparados que le ayudarán a no ser víctima de publicidades irresponsables o al revés: a auxiliarse de las plantas para evitar los efectos indeseables de los medicamentos de laboratorio.

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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