LUGARES MUERTOS: ¿UNA OPCIÓN PARA RECOMENZAR…?

Recientemente hacía yo mis reflexiones sobre las micronaciones y las cybernaciones, y aunque no lo escribí entonces, no ceso de preguntarme por qué los fundadores de estos Estados en miniatura pasan tanto trabajo para encontrar sus locaciones cuando en el mundo existen tantísimos lugares vacíos, o tal vez sería más exacto decir abandonados. Y por esa ley de sincronicidad que creyó descubrir el célebre psicólogo alemán Kart Gustav Jung, hoy acabo de recibir un envío de Taringa donde menciona algunos sitios abandonados que muy bien pudieran convertirse en micronaciones contantes y sonantes, salvo dos de ellos por razones a las que me referiré más adelante.

Estos sitios son ciudades. Así como usted lo está leyendo. Ciudades y pueblos más o menos importantes. El primero al que se hace referencia es a una población fundada en la bahía de los Balleneros, situada en la isla Decepción, en la Antártida. En 1906 una compañía ballenera comenzó a usar la bahía como base para sus barcos, y llegó a haber fondeadas allí hasta trece embarcaciones. En la estación se hervían las carcasas de las ballenas para extraer aceite. Tras la Gran Depresión la estación fue abandonada, y desde entonces se ha convertido en una ciudad olvidada. Incluso fue utilizada como set de rodaje en la película Alien vs. Predator. Ningún paisaje de los Polos es acogedor ni lindo, pero la huella de la presencia del hombre en ellos les confiere un aura de extrañamiento que acentúa su natural desolación. Los restos de esas construcciones elementales de madera cruda, abandonadas, recortándose contra el horizonte, dan ganas de salir corriendo, uno siente que algo horroroso puede pasar ahí en cualquier momento, y no me parece raro que el lugar haya servido como escenario para un Alien. Me parece completamente lógico.

bahía de los ballenerosFrancia y España están llenas de pequeños pueblos abandonados. Supe de ello hace muchos años por un número de una revista francesa dedicado al tema. Al parecer, siempre fueron pueblitos poco importantes, con escasa población y prácticamente sin medios de vida, muchos de ellos dependientes de una exangüe agricultura de subsistencia, cuya población joven emigró a las ciudades en los primeros años de la década de los sesenta, y los ancianos, únicos que se quedaron, fueron muriendo. Orador-Sur-Glane es un pequeño pueblito francés, pero no está deshabitado por una simple emigración a las ciudades. Su historia es trágica: durante la Segunda Guerra Mundial los nazis masacraron allí a 642 personas, casi la totalidad de sus pobladores. Solo dejaron 7 sobrevivientes. La matanza de Orador-Sur-Glane está considerada como una de las peores cometidas por los alemanes durante esa contienda bélica. En la foto se aprecia un hermoso pueblo en ruinas. No tiene un aspecto especialmente tétrico, sino que evoca la belleza de los pequeños pueblos típicos de Francia, que suelen ser preciosos. Pero tiene esa atmósfera difícil de describir que uno siente en todos los lugares donde la presencia humana ha cesado hace tiempo. Es como si quedara algo todavía, algo que no puede ser explicado con palabras, una sensación que es a un tiempo muy triste y opresiva, como una congoja…, no sé. Los franceses conservan el pueblo en ese estado como una especie de museo natural que guarda la memoria de la guerra más cruel de cuantas ha conocido la humanidad hasta la fecha.

orador sur glaneOtro lugar muerto con un pasado mucho menos trágico es el distrito de Sanzhi, en Taiwán, donde se construyó una pequeña ciudad destinada a lugar de vacaciones para los militares estadounidenses destacados en Taipei. Es un sitio hermoso, con casas redondas de colores vivos y paredes encristaladas construidas unas sobre las otras, como colmenas, y en medio un embalse rodeado de escalinatas de piedra que se hunden en el agua y mucha vegetación de un verdor esmeraldino. Sin embargo, durante su construcción extraños accidentes fueron provocando la muerte de unos veinte obreros. Las investigaciones llevadas a cabo revelaron que la ciudad había sido edificada en territorio de un antiguo cementerio holandés. Las muertes fueron atribuidas a fenómenos paranormales y todos se marcharon dejando el lugar desierto. Hasta ahora nadie ha vuelto a vivir allí. Y es una lástima, porque es muy bonito y las casas seguramente son muy confortables. Sería una micronación muy agradable donde no habría que construir prácticamente nada.

distrito e sanzhi taiwanSiniestra y con un parecido fantasmal al castillo de If, donde languideció en prisión el famoso conde de Montecristo, es Hashima, una de las islas Nagasaki, en territorio japonés. La compañía Mitsubichi construyó allí una ciudad alrededor de unos depósitos de carbón. Se levantaron edificios de gran altura y nació una próspera ciudad de más de 5 000 habitantes, casi todos trabajadores con sus familias. Con el tiempo los depósitos de carbón dejaron de interesar a Mitsubichi y los pobladores del lugar fueron marchándose. Hashima no tiene un pasado siniestro de tragedia y sangre, así que podría volver a ser hogar para humanos. Solo que está en ruinas y el autor del post califica su aspecto de “post apocalíptico”. La verdad es que hasta donde la foto permite apreciar, el lugar es muy feo y tiene un aspecto más que ruinoso, a mí me recuerda una fortaleza agreste y amurallada donde pasan cosas malas. Podría haber sido el refugio de Gilles de Rais. Yo no viviría allí, a pesar de que siempre he soñado con mudarme a una isla desierta. Pero ¿a Hashima..? Definitivamente NO.

isl de hashima japónSobre el pueblo de Belchite, en España, dice el post de Taringa:

El pueblo de Belchite era una joya arquitectónica hasta que, durante la Guerra Civil española, fue objeto de un bombardeo en el que murieron más de 6.000 personas. Belchite nunca fue reconstruido, y es que después de la guerra, Franco decidió levantar un pueblo nuevo al lado («Belchite nuevo» para todos), dejando intactas las ruinas como recuerdo. El Pueblo Viejo de Belchite sigue inamovible, cerrado al paso, y es uno de los lugares favoritos de los investigadores de lo paranormal: dicen que en las psicofonías se oyen los gritos, la caída de la bomba, las campanas de aviso que convirtieron a Belchite en un infierno y, más tarde, en un pueblo fantasma.

Dejando aparte la mención de las psicofonías, que nunca faltan cuando hay un lugar abandonado o un sitio o edificio donde ha ocurrido un suceso sangriento, Belchite sobrecoge el alma, y es lo más parecido que he visto al estado en que quedó Varsovia tras los bombardeos nazis de la segunda Guerra Mundial. Dios tiene que perdonar los incontables pecados de la Humanidad, pero no sé si la Humanidad conseguirá perdonar a Dios por haber puesto en ella a seres como Francisco Franco y Adolf Hitler.

belchiteOtro lugar abandonado es la Penitenciaria Estatal del Distrito Este en Filadelfia (Pensilvania), inaugurada en 1829. Tras sus muros solidísimos guardaron prisión criminales famosos, entre ellos el celebre capo mafioso Al Capone. La cárcel fue inhabilitada en 1969, y hoy es un museo que recibe turistas. Es una construcción ciclópea, mezcla de edificios cuadrados como los castros romanos y torres de estilo románico. Las paredes son de ladrillos, oscuras, y el bloque de edificios está rodeado de muros cubiertos de vegetación verdísima, pero su aspecto es sombrío, siniestro y maléfico. No creo que sirva para albergar una micronación, pues a la media hora todos sus pobladores habrían enloquecido o muerto de depresión profunda. Pero para gustos se han hecho colores…

penitenciaria estatal distrito este filadelfia pensilvaniaLa ciudad de Pripyat es familiar para los cubanos, pues nosotros acogimos en nuestro país a los niños víctimas del accidente ocurrido en la central nuclear ucraniana de Chernobil. Dicen que era una ciudad hermosa y muy moderna, con cines, restaurantes, tiendas bien provistas y una vida animadísima. Fue construida para que habitara allí el personal de Chernobil. Los sobrevivientes fueron evacuados y en lo que fueron sus casas, escuelas, hospitales y otras edificaciones habitan hoy los lobos y otros animales salvajes. Pripyat no quedó destruida tras el accidente, y la mayoría de sus edificaciones se conserva en buen estado, al menos los exteriores. Los interiores, además de servir coo madriguera para la fauna del lugar, han sido invadidos por la vegetación, que se ha mezclado de un modo escalofriante con los objetos de uso humano. He visto imágenes que hielan el alma, donde los pupitres de una escuela primaria, las mochilas, los juguetes se entremezclan con la maleza de un modo que recuerda el palacio de la Bella Durmiente invadido por el bosque perverso. Nadie puede vivir allí, los efectos de la radiación no desaparecerán hasta pasados varios siglos.

Los-fenomenos-paranormales-de-Pripyat

Un preescolar de Pripyat

En el post de Taringa hay una ausencia inexcusable, pero hasta cierto punto comprensible porque muchos evitan hablar de ese tema: se trata del distrito costero de Varosha, ubicado en el norte de la isla de Chipre, ocupado desde hace décadas por Turquía, cuyo Gobierno pretende declarar allí la República Turca del Norte de Chipre, en lo que constituye uno de las más flagrantes, inmorales e indignantes violaciones del derecho de soberanía de las naciones. Varosha, uno de los más prósperos balnearios del Mediterráneo, fue invadida por las tropas turcas una tarde de 1974. Muchos de sus habitantes fueron asesinados de inmediato, y el resto tuvo que huir abandonando sus casas, en las que todavía pueden verse mesas servidas, comida en los hornos y camas destendidas. Varosha es una verdadera ciudad fantasma en la que todo sigue estando como aquel día: las tiendas repletas de mercancías y hasta botellas de cerveza a medio consumir sobre los mostradores de los bares, los aparcamientos con los carros de entonces, las vitrinas de los comercios con maniquíes que exhiben las ropas de moda en aquellos años…, y la arena y el salitre que lo invaden todo. Los habitantes desalojados llegan a veces hasta la línea que demarca la zona ocupada, y por encima de las vallas y alambradas contemplan con inmensa tristeza sus hogares y los lugares donde una vez fueron felices o vivieron vidas truncas de las que fueron expulsados. Pero no pueden acercarse demasiado, porque los soldados turcos disparan a matar. La Unión Europea, nunca conciliada con la idea de admitir a Turquía en sus filas, había esgrimido entre sus condiciones la retirada turca de Varosha y la renuncia del Gobierno de ese país a sus pretensiones territoriales sobre el norte de Chipre, pero la crisis de los refugiados sirios ha hecho cambiar el panorama, y Turquía sería admitida ahora en la UE a cambio de prestar su colaboración para aminorar los efectos de la enorme población árabe desplazada a Europa por causa de la guerra promovida por el Estado Islámico. Chipre ya no sería un elemento importante en esta ecuación política. Varosha jamás podría convertirse en una micronación: primero, porque tiene dueños naturales, los chipriotas desplazados; y segundo, porque una micronación fundada allí sería inmediatamente anexada a la nación turca, que jamás renunciará a su nefasta vocación imperial.

Valla turca que cierra el distrito de Varosha. Obsérvese el soldado armado. Una clara amenaza a los griegos chipriotas.

Cervezas refrecos a medio consumir quedaron sobre el mostrador de un bar luego de la precipitada huída de los griegosAutos abandonados en un aparcamientovarosha-26Un griego contempla Varosha, el paraíso robado, tras la alambrada turcaOtro lugar abandonado que no es muy conocido resulta el antiguo hospital psiquiátrico de la isla veneciana de Poveglia. El médico que fundó y dirigió aquel lugar aplicaba a sus pacientes tratamientos de una crueldad rayana en la tortura, y muchos murieron a consecuencia de ellos o de desesperación, y el propio doctor terminó lanzándose al vacío desde la torre del campanario. Si a este pasado espeluznante se suma el hecho de que la isla fue usada como reclusorio y cementerio para las víctimas de la peste durante la Edad Media, y que muchos de los que fueron enviados allí aún vivían cuando los deembarcaron, no puede parecer exagerado el terror que muchos turistas sienten durante sus visitas a Poveglia, hoy propiedad de una familia que cultiva viñedos en esas tierras abonadas con sangre infecta.

Poveglia-muertos

Nunca he estado en un lugar muerto. No creo que tengamos alguno en Cuba, afortunadamente. Pero sé que todos tienen en común un silencio que no es normal, que se mete en las venas y enfría la sangre, y ese flotar de emociones sin cuerpo, de dolores sin carne, de presencias invisibles que sobrevuelan en el viento, gritan, hablan, susurran y cuentan… Debe de ser torturante permanecer una hora siquiera en esos lugares. Pero en el mundo hay mucha gente que quiere huir de sus semejantes, de sus gobiernos, de la sociedad y sus leyes, y mientras no puedan irse a Marte o a otro sitio fuera de esta Tierra, no tendrán muchas opciones. Y algunos de estos lugares muertos no son de las peores, porque vamos a ver: puesto usted a escoger, ¿no preferiría vivir, llegado el caso, en el distrito de Sanzhi que en la plataforma petrolífera abandonada donde se asienta ahora mismo la micronación autoproclamada República de Seealand…?

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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