Cinefilia, cosas sobre cine que siempre quiso saber y nunca pudo averiguar

Con el muy sugestivo título Cinefilia, cosas que siempre quiso saber sobre el cine y nunca pudo averiguar, la casa editorial Arte y Literatura, del Instituto Cubano del Libro, nos entrega una obra tan interesante y sorprendente que una vez comenzada su lectura es imposible abandonarla.

El título no miente. Este libro está repleto de sorpresas. No solo trata aspectos de Hollywood —la meca del cine como todos conocen a estos gigantescos estudios situados en California, USA—, tales como escándalos, secretos no divulgados de las estrellas, abusos cometidos por los productores contra los actores y el personal de trabajo, sino que incorpora, además, documentos que son verdaderas perlas, como la carta enviada por Marlon Brando con una india norteamericana a la entrega de los Premios Oscar, a la que él decidió no asistir en protesta por los crímenes y atropellos cometidos por el Gobierno contra los nativos; el texto del contrato con todas sus cláusulas que debían firmar los actores y comprendía restricciones en terrenos tan personales como la moral, la sexualidad y la religión; muchas páginas dedicadas a curiosidades del cine norteamericano; ensayos breves sobre figuras relevantes del sistema de estrellas y un muy interesante trabajo sobre el macartismo, que nos enfrentará al hecho de que sabemos poco o nada sobre uno de los fenómenos más escandalosos y virulentos de la historia del cine.

Esta obra del periodista e investigador Rodolfo Alpízar (La Habana 1929) tiene, en mi opinión, un gran valor que sobresale por encima de sus otros aciertos, y es mostrar de un modo muy completo y coherente la maquinaria demoledora de almas que es el llamado sistema de estrellas del cine norteamericano, del que han sido víctimas actores con talento y personalidades frágiles como Marilyn Monroe, por solo mencionar un nombre, y también directores, guionistas y escritores. El lector podrá tomar conciencia de un modo ameno e interesante de un fenómeno terrible que queda oculto tras la pantalla donde se proyectan las películas, y podrá percibir de un modo a veces doloroso cómo la penumbra de una sala de cine está entretejida con sufrimientos, sacrificios y fracasos aniquiladores que sin una voz que los denuncie, quedarían ocultos para siempre del conocimiento del espectador tras la magia de las imágenes en movimiento, la música y esos rostros que todos conocemos y esperamos, las estrellas modélicas que a pesar de no haber sido jamás dueñas de sus vidas en no pocos casos han señoreado y guiado las nuestras por caminos falsamente edulcorados.

Santovenia se ha dedicado a la crítica de cine. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y de la Asociación de Prensa Cinematográfica (ACPC). Es autor del Diccionario de Cine. Términos artísticos y técnicos, con dos ediciones a cargo también de la editorial Arte y Literatura. Ha publicado con varias revistas y periódicos de Cuba.

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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