X files: Gobierno niega conocimiento pero la verdad está allá afuera

X files ha pasado a la historia como una de las series de televisión más exitosas de todos los tiempos, pese a que su pareja protagónica, los actores Gillian Anderson y David Duchovny, no se cuentan entre las grandes estrellas de Hollywood y tras el fin de la serie sus carreras no los han conducido a una posición más ventajosa en el mundo del cine.

Nacido en Nueva York de la rara conjunción entre un padre judío ucraniano y una madre escocesa, Duchovny realizó estudios en centros universitarios tan afamados como Princetown y Yale, donde hizo un master de Literatura Inglesa. Ya había realizado algunos trabajos para el teatro, el cine y la televisión cuando en 1993 le ofrecieron el protagónico en X files como el agente Mulder del FBI, quien a partir de la abducción extraterrestre de su hermana, ocurrida cuando ambos eran niños, no ha cesado de buscarla y de procurar respuestas a enigmas que se encuentran más allá del alcance de la inteligencia humana. Además de actuar, David escribió y dirigió varios episodios de The X Files. Desde mediados de la serie y después de dejarla, David protagonizó películas como Evolution, Trust the Man con Julianne Moore, Return to Me, The Secret, Things We Lost in the Fire con Benicio del Toro y Halle Berry, y su ópera prima como director, House of D, junto a Robin Williams y su esposa Téa Leoni. También ha protagonizado papeles secundarios en películas como Connie y Carla, Full Frontal con Julia Roberts, Zoolander, entre otras. Se lo pudo ver al final de la serie Sex and the City, donde interpretó a Jeremy, un antiguo novio de Carrie, en el capítulo “Boy Interrupted”. También puso la voz a su personaje Fox Mulder en un episodio de Los Simpson y en varios videojuegos como Área 51. Ha sido entrevistado en innumerables ocasiones y ha conducido programas de televisión. Ha obtenido cuatro nominaciones a los premios Emy y ha sido nueve veces nominado y ganador de los Globos de Oro. Él ha opinado sobre su personaje: Lo más interesante de Mulder es que su obligación es hacer cumplir la ley, pero jamás resolvió un caso en nueve años. Así que debe ser el peor agente del FBI de todos los tiempos”. Es cantante de un grupo de rock y tiene grabado  su álbum Hell or Highwater. Connotado deportista durante sus años universitarios, ha escrito una novela en el que su protagonista, una vaca de granja que ve por una ventana un programa de televisión donde se representa un matadero de reses, y decide emigrar a la India para llevar una existencia respetada y feliz. La acompañan en la aventura un cerdo que quiere llegar a Israel, donde es manjar prohibido, y un pavo convencido de que debe llegar a Turquía para evitar la muerte, puesto que en inglés el nombre de esta nación (Turkey) significa precisamente pavo. Es conocido por su sentido del humor.

Gillian Anderson, más conocida por su papel de Dana Scully en X files, nació en Chicago en 1968 de padre inglés y madre de ascendencia irlandesa y alemana. En Michigan asistió a una escuela de alto rendimiento para estudiantes dotados, con un programa de estudios con fuerte énfasis en Humanidades, donde se graduó en 1986. Renunció a una prometedora carrera como bióloga marina para dedicarse a la actuación. Debutó en el teatro antes de ser llamada para el casting de X files. Los productores no la hallaban apta para interpretar a Scully, pero el productor ejecutivo Chris Carter la eligió desde que la vio en la primera audición. Anderson ganó varios premios por su interpretación de la agente especial Dana Scully, incluyendo un premio Emmy, un Globo de Oro y dos Screen Actors Guild en dos años seguidos como Mejor Actriz en una serie dramática. En 1996, la revista FHM eligió a Gillian Anderson como la “mujer más sexy del mundo”. En 1997 fue elegida como una de las “50 personas más bellas del mundo” por la revista People. En 2008, FHM volvió a nombrarla como una de las “100 mujeres más sexys del año”. Su filmografía cuenta con unos 23 títulos entre filmes y series de televisión. Ella escribió y dirigió el episodio de The X-Files titulado All Things. Ha ganado seis premios Emy y cinco Globos de Oro y otras muchas nominaciones.

Gillian y David en sus respectivos papeles de Dana Scully y Fox Mulder en X files fueron un auténtico fenómeno de masas, un icono pop de los 90 a los que incluso el grupo Catatonia dedicó una canción.

Aunque los Estados Unidos poseen una larga y nutrida trayectoria en obras de ciencia ficción de diferentes géneros, nunca antes las teorías conspiracionistas habían alcanzado en cine y televisión un despliegue tan intenso y directo como en esta serie de nueve temporadas donde el tema queda expuesto a la manera posmoderna, libre de restricciones y tabúes en lo que se refiere a la posible implicación del Gobierno, la CIA, EL Pentágono y el Ejército de los Estados Unidos en planes extraterrestres decolonizar la Tierra y, eventualmente, eliminar la raza humana. Hay, al menos, un antecedente: la serie Roswell, dirigida por Jason Katims, se comenzó a filmar en 1989 y está basada en un incidente real ocurrido en Nuevo México en 1947, cuando testigos presenciales afirmaron haber hallado restos de una nave extraterrestre y cadáveres de alienígenas que luego desaparecieron. Se dijo que habían sido conducidos en secreto a la base militar de Roswell con el fin de realizar experimentos destinados a incrementar el poder del complejo militar-industrial, lo que hasta hoy es negado por el Gobierno de ese país. Este suceso se considera como el nacimiento de la ufología moderna y ha dado lugar a numerosos debates, teorías y especulaciones sobre la existencia de vida extraterrestre. El fenómeno ha tenido un gran peso en la cultura popular y se menciona en numerosas obras de ficción, así como en numerosos documentales y sitios de internet. Aún hoy la zona demarcada como línea 51 es objeto de atención por cazadores de OVNI y gente interesada en la existncia de vida extraterrestre y sus vínculos coel Gobierno mundial.

La teoría de la conspiración tiene antecedentes literarios. Hay que recordar que los títulos más significativos en el mercado del conspiracionismo han sido El enigma sagrado, escrito por Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln y publicado por primera vez en 1983, diez años antes que el rodaje de X files, y  trata de la posible existencia de una estirpe secreta derivada del matrimonio entre Jesucristo y María Magdalena que se relaciona con la existencia del Santo Grial; El péndulo de Foucault, del semiólogo italiano Umberto Eco, novela publicada en 1988, que retoma la vieja trama de la conspiración contra los Templarios, surgida en el mismo momento en que el rey de Francia comenzó su persecución contra esa Orden monástico-militar; y El Código Da Vinci, de Dan Brown, cuya primera edición data de 2003 y gira también en torno a la descendencia de Jesús y María Magdalena.  Era inevitable que la ufología o ciencia de los OVNI, con sus historias de avistamientos de naves espaciales, abducciones y extraños sucesos como el del célebre Chupacabras, que hasta hoy permanecen sin explicación, se fusionara con las teorías conspiracionistas del gobierno secreto del mundo para dar lugar a un fenómeno de masas como X files. Como dato curioso, acoto que mientras los europeos admiten la existencia de un gobierno secreto del mundo pero no lo ubican en un lugar definido, los norteamericanos no sienten escrúpulos en extender un dedo acusatorio hacia su propio Gobierno y las principales instituciones de seguridad de su país. Como dice esa socorrida frase anónima, si X files no hubiera existido, habría habido que inventarla.

Especialistas del cine, fanáticos y no fanáticos de la serie han aventurado varias razones para su éxito arrasador. Unos creen que se debe a la gran química existente entre esta pareja de agentes del FBI, el alto y deportivo Mulder y la pequeña y delicada Scully, cuya fragilidad es solo aparencial, pues se trata en realidad de una mujer de carácter muy firme y gran coraje personal, que salva a su compañero con más frecuencia de lo que él la salva a ella; se ha llegado a decir que forman la pareja mejor emulsionada de la historia del cine y la televisión (y vale hablar aquí de cine aunque estemos tratando sobre una serie de televisión, pues X files dio lugar a tres películas con ellos mismos como protagonistas), y a que su relación, siempre oscilante entre la amistad respetuosa y la intimidad erótica de una fuerte atracción, mantienen a los seguidores de la serie en un nivel de expectativa deseosa que actúa como un gancho muy eficaz. Mulder y Scully fueron el origen de lo que hoy conocemos como “shipping”, término que refiere al deseo de los fans de una serie de que dos personajes se impliquen románticamente. La fórmula ha sido repetida en otras series, pero con efectos mucho menos logrados.

Otros piensan que el éxito se debe a Chris Carter, productor ejecutivo y guionista de X Files, lo que desde luego es una verdad como un templo en favor de la serie. Carter es un guionista osado y creativo que no se permite concesiones ni abaratamientos, rompe con todas las fórmulas anecdóticas empleadas antes de él y se apunta a finales a menudo abiertos y hasta incomprensibles, amén de que su trabajo lleva el sello de un ritmo ininterrumpido y un suspense maestro. Es uno de los guionistas de series de televisión más elegantes y refinados  que hayamos visto en Cuba.

Pero mucha gente está convencida de que el verdadero secreto de por qué X files ha sido vista durante tantos años por millones de espectadores en todo el mundo y no parece envejecer como producto artístico (y aún volverá próximamente con una oncena temporada) se  debe a la esencia de su trama, la misma que ha alimentado y sigue nutriendo a la teoría universal de la conspiración: la sospecha de que más allá de gobiernos y presidentes, reyes y monarquías, primeros ministros y transnacionales omnipotentes existe un grupo secreto de individuos con altísimos poderes que controlan el mundo desde la sombra. Cuando comenzaron a pasar por las pantallas las primeras temporadas de X files el fenómeno de los Iluminati prácticamente solo era conocido entre los aficionados al esoterismo y los lectores de Umberto Eco, y muy pocas personas habían oído hablar del grupo Bilderberg y de su reunión anual a la que asisten aproximadamente las 130 personas más influyentes del mundo, mediante muy exclusiva invitación. Simplemente la gente común no estaba sintonizada con la idea de un gobierno secreto mundial y el tema de un nuevo orden mundial se relacionaba  de un modo bastante vago con contenidos políticos sin nombres ni  apellidos. Hoy la situación ha cambiado y el grupo Bilderberg[1] —supuestamente fundado por el millonario norteamericano Rockefeller, conocido por su membresía en la siniestra fraternidad universitaria de los Scull & Bones y probable miembro de la secta Iluminati— son objeto del atento seguimiento de la prensa internacional y públicos muy diversos, y a pesar del alto nivel de inaccesibilidad que han demostrado sus actividades las filtraciones son esperadas con interés por millones de personas que antes de X files no tenían ni idea de su existencia. Cuando Spielberg rodó la miniserie Taken (Abducidos) (2002), el camino ya estaba abierto y el fenómeno de las teorías conspiracionistas y sus adeptos, jocosamente bautizados como conspiranoicos, estaba en pleno auge.

Es importante que los espectadores cubanos, quienes tienen el privilegio de volver a presenciar ahora todas las temporadas de X files, tomen conciencia de estar presenciando un producto que no es una mera serie de entretenimiento: posee también muy fuertes connotaciones políticas implícitas, y por ello marcó una época y ha influido sobre otras series posteriores, aunque no creo que haya vuelto a conseguirse un producto tan integral y de tan alta calidad estética y conceptual que, sin embargo, ha logrado captar durante años la atención de públicos mayoritarios y muy diversos, lo que no siempre puede decirse de todas las producciones audiovisuales. No hay que dejarse confundir por las muchas tramas paranormales e incluso abiertamente fantásticas del guión: X files es la primera serie que denuncia de manera  pormenorizada y frontal la participación del Gobierno norteamericano en experimentos tenebrosos con víctimas militares y civiles, y el papel  de la CIA y el Pentágono en sucesos relacionados con la vida extraterrestre que jamás han sido completamente aclarados y han dado lugar a una sospecha masiva de fraude y ocultamiento por parte de esas instituciones.

X Files tiene mucha tela por donde cortar. Solo con entrar a analizar en detalle todos los enunciados y teorías científicos que aparecen en cada capítulo tendríamos para escribir un libro. No importa si, como repite el agente Mulder, queremos creer o no: la verdad está ahí afuera.

 

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[1] Surgido en 1954, el club Bilderberg envuelve un aura de misterio que se magnifica con el paso del tiempo. Y es que las deliberaciones, al más alto nivel, se hacen a puerta cerrada, sin comunicado oficial y sin resoluciones. Todo secreto, nada público. Una característica que choca con su objetivo, que es impulsar el diálogo entre Europa y Norteamérica. Está integrado por banqueros, políticos, miembros de la realeza, financieros internacionales o dueños de los principales medios de comunicación. Entre ellos están el español Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo del grupo Prisa, el estadounidense Donald Rumsfeld, antiguo secretario de defensa de su país, el irlandés Peter Sutherland, entre otros cargos presidente de Goldman Sachs y British Petroleum, el estadounidense Paul Wolfowitz, antiguo presidente del Banco Mundial, David Rockefeller, los Ford o el belga Étienne Davignon, antiguo vicepresidente de la Comisión Europea y expresidente del grupo. “Se trata de una lista exclusiva de figuras de influencia global que ha captado el interés de una red internacional de conspiracionistas, quienes durante décadas han visto al grupo Bilderberg como un esquema globalista-corporativo y están convencidos de que una élite poderosa está moviendo al planeta hacia un nuevo orden mundial oligárquico”. (Kenneth P. Vogel, periodista)

 

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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