Peligros de los electrodomésticos sobre la salud y el medio ambiente: La radiación invisible

Los tentáculos en blanco y azul son el campo electromagnético que emana de las placas de inducción de esta cocina ultramoderna. Precisamente lo que no podemos percibir con nuestros sentidos. Pero aunque no lo vea, el confiado cocinero está expuesto a los efectos nocivos de esta peligrosa radiación.

Qué maravillosos resultan esos avances tecnocientíficos que facilitan la vida doméstica, el transporte, la estancia en el centro de trabajo y, en general, hacen de nuestro mundo un lugar con condiciones ideales para ser habitado. Qué bueno es visitar una tienda y poder comprar para nuestra casa radiodespertadores digitales, secadoras de pelo, cocinas de vitrocerámica, televisores de pantalla plana, ordenadores, hornos de microondas, refrigeradores, aires acondicionados…, en fin, todo lo que nos hará la vida más fácil y agradable. ¡Claro que sí, buenísimo! ¿Cómo se podría decir lo contrario?

Sin embargo, toda moneda tiene dos caras y las apariencias engañan. Esos equipos electrodomésticos que ambicionamos poseer y nos llenan de satisfacción cuando ya los tenemos en nuestro hogar también traen consigo, sin que lo sepamos, la enfermedad y la muerte. La mayoría de los seres humanos reaccionan mal y entran en negación cuando se les advierte que su placer es su perdición, y por eso muchas personas elegirán no creer esta penosa verdad: los electrodomésticos dañan la salud y pueden comprometer severamente la vida misma de quienes los emplean.

Los daños que los electrodomésticos ocasionan al organismo humano se presentan en tres formas de manifestación: por radiaciones, por ruidos y por vibraciones. Los ruidos y las vibraciones merecen artículos aparte por la gran complejidad que entraña cada tema. Sobre las radiaciones y campos electromagnéticos anómalos que producen los electrodomésticos nos remitimos hoy al artículo titulado “Electrodomésticos y otros focos de radiación”, extraído del libro La enfermedad silenciada, de Raúl de la Rosa, especialista en contaminación electromagnética.

RADIACIONES Y CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS ANÓMALOS

Según la fuente citada, el electrodoméstico más peligroso podría ser el menos sospechoso de todos: el aparentemente inofensivo radioreloj digital. Este pequeño equipo provoca severos trastornos de sueño en quienes duermen con la cabeza muy cercana a él. Vale decir, quienes lo tienen en su mesa de noche junto a la almohada. En su interior tiene un transformador y un motor que crean un campo magnético de fuerte intensidad que incide en primer lugar sobre el cerebro, alterando los biorritmos de muchos órganos del cuerpo del durmiente. En las noches, hora en que casi todo el género humano duerme, la inmunidad del cuerpo desciende, por lo que queda más expuesto a los campos de radiaciones y sus efectos nocivos. Solución posible: alejarlo de la cama a más de un metro de distancia o cambiarlo por un equipo de pilas y mejor aún, por un reloj despertador mecánico. ¿Qué eso es anticuado y no da estatus? Sí, pero no quita salud. Mire si el radioreloj digital es potente y peligroso que si usted tiene la cabecera de su cama pegada a a pared del vecino y este posee un equipo de esos, no solo él, sino también usted, estará expuesto a las radiaciones.

La máquina de afeitar eléctrica, que los hombres usan con suma frecuencia, genera un elevadísimo campo electromagnético, y estudios realizados por especialistas de universidades europeas y estadounidenses atestiguan que los varones que utilizan este equipo tienen un riesgo de contraer cáncer 250 veces mayor que quienes usan a tradicional y humilde maquinita de afeitar.

La socorrida secadora de pelo es otra arma homicida por el fuerte campo electromagnético que genera. Estudios igualmente especializados han creído detectar una incidencia mayor de cáncer de mama en las peluqueras, que son quienes más usan esta herramienta en su trabajo cotidiano. Se recomienda usar secadoras cuyo motor, adosado a la pared, queda más alejado de la operaria.

El campo electromagnético de una lavadora con secadora puede alcanzar hasta tres metros de distancia. El motor del refrigerador llega a dos metros de distancia. No solo se deben colocar para mayor seguridad estos equipos a más de tres metros de los lugares de la vivienda en los que normalmente hacen estancia sus ocupantes, como camas, escritorios y cuartos de juegos para niños, sino que hay que tener en cuenta el efecto de las radiaciones sobre los alimentos que guardamos dentro del refrigerados, por lo que lo mejor será colocar los más sensibles como por ejemplo los no enlatados (carnes, verduras, vegetales, frutas), lo más lejos posible del motor.

Las cocinas modernas de vitrocerámicas y placas de inducción, tan rápidas y eficientes, emiten un fuerte campo magnético. Una placa de 30 centímetros puede producir 5.000 nanoteslas a medio metro de distancia o 20.000 nanoteslas a 30 centímetros. La fuente principal generadora de campos electromagnéticos es la resistencia calefactora. El usuario recibe un fuerte campo electromagnético, especialmente intenso a la altura de la cintura, por lo que las mujeres embarazadas deben tener especial cuidado en evitar su influencia. La alternativa son las cocinas de gas, que además evitan la influencia nefasta de la radiación sobre los alimentos.

Los televisores emiten campos de extremada baja frecuencia a su alrededor, aunque los nuevos modelos LCD, LED o de plasma han reducido significativamente la radiación que afectaba a los usuarios.

Si usted ha leído hasta aquí y está preguntándose qué tan peligroso puede resultar su televisor, sepa que los televisores emiten campos de extremada baja frecuencia a su alrededor y los nuevos modelos LCD, LED o de plasma han reducido significativamente la radiación que afectaba a los usuarios. Buenas noticias para los adictos de la tele. Sin embargo, los rayos catódicos que emiten algunas pantallas siguen estando por ahí y haciendo de las suyas.

¿Y las computadoras…? Los ordenadores de las décadas de los 80 y parte de los 90 generaban fuertes campos magnéticos que se relacionan con graves problemas de salud en quienes las usaban. En los ordenadores más modernos se ha reducido la emisión de campos magnéticos, aunque no parece existir hasta el momento una normativa que regule las cantidades de radiación aceptables sin riesgos para la salud, lo que, me temo, no existe. La recomendación tan simpática de colocar un cactus junto a un ordenador no era puramente estética. Se suponía que la planta era capaz de absorber las radiaciones de las pantallas, las cuales provocaban alteraciones del cobre en la sangre de los humanos.
Se cree que hay una muy alta probabilidad de que una mujer embarazada que trabaje con ordenadores, fotocopiadoras, etc. unas 20 horas diarias, está expuesta a una mayor probabilidad de sufrir abortos y de que sus hijos padezcan tumores cerebrales y enfermedades malignas de la sangre, además de malformaciones fetales. El campo eléctrico se puede eliminar usando cables apantallados y conectando a tierra la pantalla y el enchufe, y además, se recomienda mantener entre el cuerpo y la pantalla un metro de distancia. De cualquier modo, ninguna de estas soluciones puede garantizar la total anulación de las radiaciones electromagnéticas del ordenador. La buena noticia es que las actuales pantallas de los portátiles apenas emiten campos eléctricos o electromagnéticos, al igual que las pantallas planas o las tablets. Aunque hay que considerar que al estar conectados a la red pueden generar campos eléctricos, en caso de no disponer de cables apantallados y de una correcta toma de tierra.

El horno de microondas, que tantas familias se sacrifican para tener en sus cocinas, es una bomba de tiempo para la salud de cualquier ser humano que lo utilice o esté cerca de él, como puede suceder en viviendas pequeñas. La más perjudicada será el ama de casa que prepara las comidas, pero el resto del núcleo familiar, sin suficiente espacio para alejarse del equipo, sufrirá también las consecuencias, nada tranquilizadoras si se lee la cita a continuación:

El microondas emite dos tipos de radiaciones mientras está en funcionamiento: por una parte, un campo magnético de extremada baja frecuencia y, por otro, un campo de microondas, lo cual genera un alto factor de riesgo, especialmente para las personas que pasan mucho tiempo junto a él, caso de los trabajadores de bares y restaurantes.

Aunque los hornos microondas están obligados a llevar un apantallamiento para evitar las radiaciones de microondas sobre los usuarios, suelen darse fugas. Por lo que en caso de que se decida usar, es conveniente salirse de la cocina mientras está en funcionamiento o al menos alejarse al máximo posible.

Además de los riesgos de las microondas sobre el usuario, está el efecto que esta radiación de alta frecuencia provoca sobre los alimentos. Distintos estudios indican que estos campos alteran las proteínas, rompen las vitaminas y las cadenas de aminoácidos, etc., lo que hace que el alimento se pueda considerar un alimento “muerto”, y que en ciertos alimentos como es el caso de la leche, algunas moléculas se recombinen generando compuestos que pueden ser tóxicos. Las investigaciones realizadas […] en las que se usaron distintos alimentos expuestos a la cocción por microondas para cocinar, descongelar o calentar, concluyeron que se formaron carcinógenos en todos ellos: carnes, leche, granos de cereales, fruta congelada, vegetales crudos, cocidos y congelados. Y en general se produjo una disminución del valor nutricional: disminución de la biodisponibilidad del complejo de vitamina B, C y E, y minerales esenciales.

Entre los consumidores de estos alimentos irradiados con microondas […] se han observado cambios en la química de la sangre y en el índice de ciertas enfermedades debido probablemente a:

  • Desórdenes linfáticos, que provocan una merma de la capacidad de prevenir ciertos tipos de cánceres.
  • Incremento en la formación de células cancerígenas en la sangre (sarcoma…).
  • Aumento de cánceres de estómago y de intestino.
  • Desórdenes digestivos y un deterioro gradual de los sistemas de eliminación.
  • Desestabilización e interrupción de la producción de hormonas.
  • Alteración de ondas cerebrales alfa, theta y delta, y pérdida de memoria, de la capacidad de concentración, etc.
  • Hermosa cocina, elegante y moderna, pero… llena de trampas radiactivas. ¿Puede identificarlas?

¿Usted cree que dentro de su auto está a salvo de las radiaciones malvadas? Pues no. Vea lo que sigue:

Los vehículos de motor de combustión, los eléctricos y los híbridos generan una importante contaminación electromagnética. A mayor número de sistemas electrónicos, se produce mayor campo electromagnético. La mayor incidencia se dirige especialmente al conductor. Por ello, habrá que valorar tanto el tiempo de uso del vehículo, como la intensidad del campo para calibrar su repercusión sobre los viajeros y, en especial, sobre el conductor, tanto en coches, autobuses, trenes, metros, etc.

Asimismo, en los aviones se generan elevados campos electromagnéticos, dosis que se ven agravadas por la radiactividad relacionada a la latitud y a altura que alcanza el avión. La atmósfera es un escudo protector de las radiaciones solares, por lo que a más altura, menos protección (op. cit)

Puede causar asombro en los lectores que no se mencionen los equipos de aire acondicionado en este artículo. Ello no significa que no sean peligrosos para la salud. Los efectos nocivos que les son más conocidos se relacionan con efectos adversos del frío tales como cambios bruscos en la temperatura corporal, resecamiento en las secreciones de los asmáticos y, cuando no se les da el mantenimiento debido, la difusión en el aire que expelen de una bacteria que provoca infecciones en las vías respiratorias. Pero los peores efectos de un aire acondicionado no encajan en este artículo dedicado a campos electromagnéticos adversos para la salud, por lo que serán tratados en un artículo aparte.

Pero antes de terminar. le muestro a lo que está usted expuesto todos los días de su vida. Y no lo sabe.

Mire y aprenda.

 

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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