Un tema singular entre los diccionarios cubanos

Un Diccionario de frases populares en la literatura cubana no puede resultar menos que una obra singular, sorprendente y curiosísima, pero a esta clase de libros ya nos tienen acostumbrados los autores Moralinda del Valle (Cienfuegos, 1948) y Fernando Carr (La Habana, 1942-2018), pareja en la vida y en el dificilísimo y sumamente especializado trabajo de la edición  de textos, quienes ya tienen publicados, entre otros títulos, el Diccionario de términos de escritura dudosa, el Diccionario de cualidades, defectos y otros males del cubano y el Diccionario de la fauna hispanoamericana en frases y refranes.

En esta ocasión se trata de un extenso catálogo de frases del habla popular cubana que han sido reflejadas en la literatura de la isla. Pero este libro es más que un diccionario. Es un compendio extraordinario de arqueología lingüística que puede servir como libro de consulta para especialistas de múltiples disciplinas que van desde el idioma mismo hasta la sociología, la antropología, la historia y la psicología.

Para el lector común este diccionario tiene su encanto propio, pues no dejará de reconocer en cada frase consignada algo ya escuchado en conversaciones propias o ajenas o dicho por él mismo, y podrá atesorar, también, frases que aunque ya no formen parte del habla de ahora mismo, están cargadas de reminiscencias del pasado y nos permiten formarnos una idea de cómo fuimos en otros tiempos, cómo pensábamos y a través de qué valores sociales y morales nos comunicábamos.

El habla popular es, por definición, vulgar y en ocasiones arcaica, así que el lector no debe sentir demasiado pudor al emprender esta lectura, ya que encontrará en sus páginas, junto a frases en extremo ingeniosas y simpáticas, otras bastante crudas, pero no se trata aquí de aplicar moralinas a la hora de enjuiciar una labor como la realizada por Del Valle y Carr. La abundante y enjundiosa bibliografía consultada por los autores denota que nos encontramos ante un texto altamente profesional que merece todo el respeto y gratitud de quien posea este libro.

Cada pueblo tiene su propio perfil psicológico, y el habla popular es un espejo más que fiel de eso. Curiosamente, la psicología del cubano hasta hoy puede conocerse mejor en abundantes obras sobre su cocina criolla que sobre su lenguaje, aunque existen obras magistrales como el Catauro de cubanismos de don Fernando Ortíz. Hay que agradecer a la editorial Letras Cubanas esta nueva oferta que amplía las posibilidades de conocimiento de la nacionalidad que hemos construido.

Fernando Carr, Licenciado en Ciencia Políticas, se desempeñó como editor durante casi medio siglo. Entre sus obras publicadas se encuentran Disquisiciones sobre temas editoriales y del idioma, Cosas jocosas en poesía y prosa de la vida de José Zacarías Tallet (de quien Carr fuera discípulo y asistente personal), los cuatro Libros de Gazapos y otras. Fue coordinador de la Colección Premio Nacional de Ciencia Sociales y entre otros reconocimientos recibió el Premio Nacional de Edición 2009.

No quiero terminar esta reseña sin apuntar que en nuestros días, en que la labor editorial anda tan escasa de buenos profesionales y con demasiada frecuencia caen en nuestras manos libros horrorosamente editados, Del Valle y Carr son un ejemplo de expertos altamente capacitados, rigurosos e inteligentes, justamente el tipo de editor que estamos necesitando con tanta urgencia, si queremos impedir que continúen saliendo de nuestras editoriales textos con errores garrafales que van desde la simple pifia gramatical hasta los disparates conceptuales más increíbles y las barbaridades históricas más espeluznantes. El libro cubano siempre estuvo a la altura  del mejor trabajo editorial de Occidente, incluso nuestra literatura infantojuvenil ha tenido editores tan exquisitos como Esteban Llorach, por solo citar un ejemplo. Necesitamos volver a ganar esa calidad, y no carecemos de ejemplos inspiradores. Necesitamos editores cultos, conocedores profundos del idioma, entrenados en disciplinas como la historia y la antropología, y con ganas de trabajar mucho y bien. Editores modélicos como los autores de este diccionario. Ojalá seamos capaces de volver a formar personal tan calificado dentro de las nuevas generaciones de trabajadores del libro.

 

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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