ALZANDO UN POCO EL VELO DEL MISTERIO EN ANGERONA

¿QUIÉN FUE EN REALIDAD CORNELIUS SOCHAY, EL AMO DEL CAFETAL ANGERONA? y otros secretos

No tengo una obsesión con el cafetal Angerona, pero después de ver la película (que es adictiva) y hurgar en el tema (una vez más) se han acentuado mis dudas sobre Cornelius Sochay. Todos los sitios cubanos consultados en internet repiten que el amo de Angerona era de origen alemán y “nacido en” o “venido de” la ciudad alemana de Bremen; supuestamente de allí se embarcó hacia Cuba. Pero Sochay no es un apellido de fonética alemana, sino francesa, así que para empezar decidí buscar en alguna página importante de genealogías, pero como no hablo alemán es obvio que no puedo ir a una página genealógica en ese idioma y referida a Alemania, así que, de momento, tengo que limitarme a los sitios en español, francés, italiano, catalán y portugués. Elegí Geneanet, pues el modo en que se anuncia sugiere resultados prometedores. Vean ustedes cómo se publicita esta página en la red:

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Según Geneanet, Sochay  es un apellido que solo se encuentra en Francia, y la mayor cantidad de Sochay se ubican en Foissiat y Neyron, aunque también en Bourgoigne, Lescheroux, Jayat…, bueno, no tiene caso enumerarlos todos aquí. El Sochay más antiguo que encontré fue en Fourgeray, nacido nada menos que en 1500 y muerto en 1550.

No aparece registrado el apellido en ningún lugar de Alemania.

También he visto que algunos sitios cubanos de internet  afirman que el apellido se escribía, en realidad, Sausse, pero con esta otra forma resulta que también solo aparece en Francia, en diversas regiones y departamentos, entre ellos el Languedoc. Es un apellido muy antiguo, lo mismo que Sochay. Si se escribiera Souchay no lo buscaría en ninguna parte porque, como decimos en Cuba, se cae de la mata que ese apellido, con ese diptongo OU, es galo y nada más que galo.

Cornelio pudo ser hijo de un francés Sochay y una fraulein alemana, y nació o fue criado en Bremen. Es una posibilidad. Por cierto, en el sitio en francés http://www.ecolehavane.org/sites/default/files/Angerona-un%20esclavage-d%27%C3%A9xception-ANTA-Matteo.pdf, dedicado al cafetal Angerona, se escribe el apellido en su forma netamente francesa: Souchay, y se dice que era un descendiente de hugonotes, los protestantes franceses que bajo la intolerancia y persecuciones religiosas del reinado de la italiana Catalina de Medici y sus hijos, la dinastía Valois,  tuvieron que huir a la luterana Alemania para salvarse de la masacre y asesinatos que la reina y sus partidarios católicos llevaron a cabo contra los protestantes en una infausta madrugada que ha pasado a la historia como La Noche de San Bartolomé. Esto no quiere decir que el padre hugonote de Cornelio emigrara a Alemania en aquellos años, porque la persecución contra los protestantes se extendió más allá de la regencia de Catalina y el reinado de tres de sus hijos, para continuar cuando se extinguió esta dinastía y heredó el trono francés Enrique IV de Navarra, quien pese a haber sido hugonote él mismo y firmado el Edicto de Nantes en 1598 autorizando la libertad de culto, lo revocó en 1685 y se convirtió al catolicismo enarbolando aquella célebre frase que ha llegado a nuestros días como el monumento por excelencia a la doble moral: “París bien vale una misa.”

Supongamos que Cornelio no nació en Bremen, sino que se embarcó allí para venir a Cuba, o solo que el viaje que lo trajo a nuestra isla comenzó con un embarque en Bremen, ciudad alemana a la que el río Weser cruza de sudeste a noroeste antes de desembocar 70 km más al occidente en el mar del Norte. Bremen se encuentra en el sitio donde el río se ensancha antes de desembocar, haciéndose navegable, lo que ha dado origen a su importante puerto. Este accidente geográfico permitió que Bremen formara parte de la Liga Hanseática, federación comercial y defensiva de ciudades del norte de Alemania fundada en 1358, e integrada por comunidades de comerciantes alemanes en el mar Báltico, los Países Bajos, Suecia, Polonia y Rusia, así como regiones que ahora se encuentran en las repúblicas bálticas. Francia nunca fue miembro.

Hay también un lugar llamado Bremen, pero no en Alemania. Es la punta sur del municipio de Morroa, en el departamento de Sucre. Colombia. Tiene una gran riqueza en aguas subterráneas, pero no es un puerto,  y  su economía se distingue por la tejeduría de hamacas con fibra de magüey y la producción de chicha, una bebida derivada de la fermentación del maíz. No parece que  nuestra variedad de Cornelius Angeroniensis haya venido de esa Bremen, aunque Colombia fuera ya en su época un país con cafetales. Pero me sigue sonando raro que un alemán viniera de Bremen a Cuba a crear un cafetal. Si Sochay fuera francés y tuviera alguna relación con los cafetaleros de Haití, entonces sí tendría lógica el rompecabezas. Sobre todo porque entre tantas mujeres que había en Cuba ¿tuvo que juntarse con una haitiana emigrada?

Para el mundo, el rostro de la haitiana Úrsula Lambert será ya siempre el de la actriz Lía Chapman

Un dato curioso: encontré tres  Sochay  en los Estados Unidos. Dos de ellos en Salt-Lake-City, estado de Utha. El tercero se llamaba ¡Cornelius Sochay!, y aquí les dejo su obituario, que fue como me enteré de la existencia de este nombre-clon de nuestro Cornelius Angeronienseis

Obituary of Cornelius Sochay

Cornelius (Conn) Peter Sochay, Lansing, walked on to be with the Lord surrounded by family on May 7, 2011, at the age of 77. He was born on July 19, 1933, in Nahma, MI to Elizabeth and Stanley Sochay. He was preceded in death by his parents and his bride of 40 years, Jacqueline. Conn was a born again Christian who served as an usher at both Mount Hope Church and New Covenant Christian Church for many years. He was a tribal elder of the Little Traverse Bay Bands of Odawa Indians. As a member of Northern Michigan University Class of 1956, he was part of the first group of scholarship student athletes in NMU history, known as the “Barracks Boys.” He continued his love for athletics as a respected coach for many years. Conn is a veteran of the U.S. Army. He is survived by his 8 children; Scott (Michele), Steven (Faith), Chris, Lee (Kelly), Suzanne (Ron) Peters, Michael (Christy), Toni (Dave) Berry, Stan (Julie); 14 grandchildren; and special friend, Louise Pfeifer. Visitation will be from 2-4 and 6-8 Monday, May 9, 2011, at Tiffany Funeral Home, 3232 W. Saginaw, Lansing. Funeral services will be at 11:00 A.M. Tuesday, at Mount Hope Church, 202 S. Creyts, Lansing. Friends may sign the online guestbook at http://www.tiffanyfuneralhome.com. In lieu of flowers, donations may be made to New Covenant Christian School or the American Red Cross in his memory.

No traduzco el párrafo porque mi inglés no es bueno, pero en una entrevista a este señor que encontré en internet me quedó claro que su padre era francés y su madre una nativa norteamericana de la tribu chipewa. Cuando se trata de Angerona aparecen los franceses por todas partes.

Pero si realmente nuestro Cornelio Sochay era un alemán, ¿por qué no aparece el apellido en Alemania, teniendo en cuenta que en la época del Sacro Imperio de Carlomagno Francia y Alemania formaban un solo reino que, si no recuerdo mal, luego se dividió entre las tribus de los francos ripuarios y los francos salios, dando lugar a las dos naciones que hoy conocemos? ¿Qué fue de los herederos de Cornelio que vinieron a Cuba y le quitaron Angerona a Úrsula? ¿Y por qué una hacienda cafetalera tan próspera como Angerona se convirtió en un lugar sin dueño que desembocó en ese misterioso y bello conjunto de ruinas que hoy conocemos? Un detalle entre romántico y macabro: Cornelius está enterrado en el cementerio del cafetal. OJO: Buen lugar para hechizos.

Y ¡por fin!, en este otro sitio, http://www.ecolehavane.org/sites/default/files/Cornelio-Schay-et-Ursula%20Lambert-VERWACHT-Paulo.pdf, también en francés, aparecen datos esclarecedores sobre el verdadero origen de Cornelio. Voy a intentar una traducción cuya falibilidad ofrezco de antemano a los críticos de siempre, suplicando antes perdón de rodillas a los lectores  (nunca a los críticos) por mi osadía:

Cornelio Souchay nació en 1784 en Hanau, Alemania, descendiente de hugonotes franceses que habían huido de Francia a Alemania tras la revocación del Edicto de Nantes. El joven se instaló en La Habana en 1807 ⌈tenía 23 años⌋. Disgustado con  la ciudad y rechazado por la sociedad cubana católica de la villa, compró un cafetal en la provincia de Artemisa por el precio de 14 000 pesos, y se instaló en él en 1813. En 1815 [con 31 años] regresó a La Habana por asuntos comerciales y allí conoció a la mestiza franco-haitiana Úrsula Lambert, [de 24 años] quien había llegado a esta capital en 1804 [¡con solo 13 años de edad!] y trabajaba en la boutique de una amiga. Ella nació en Haití en 1791. Ciertos aspectos de su vida son todavía un misterio, como su educación. Cornelio propuso a Úrsula que se instalara con él en su cafetal en 1822, solo dos años después de terminados los trabajos de renovación del sitio.

Fue Úrsula quien bautizó el cafetal con el nombre de la diosa romana del silencio y la fertilidad, Angerona. Cornelio y ella mejoraron considerablemente la vida de sus esclavos. Cornelio murió en 1837, [a los 53 años de edad], y ella en 1862 [a los 71 años]. Es muy probable que una historia sentimental haya nacido entre Cornelio y Úrsula y durara hasta la muerte de él. Angerona debía guardar todos sus secretos.

Su amor nunca ha sido probado, lo que demuestra que la presencia de la diosa del silencio era un mensaje claro para los visitantes. *(Los corchetes son míos)

En el Catálogo colectivo de la red de bibliotecas de los archivos estatales, ubicado en el sitio http://www.mcu.es/ccbae/es/consulta/registro.cmd?control=BAB20060018805,  en el Boletín del Archivo Nacional de Cuba consta una Colección de Documentos Para la Historia del Cafetal Angerona, que contiene las tres siguientes colecciones —debidas a las investigaciones del fallecido y prestigioso profesor e investigador Jorge Du Bouchet López y su hijo Albert, realizadas en 1986: 1- la Historia del Cafetal Angerona: Testamento, Codicilo, Muerte y Entierro de Don Cornelio Souchay; 2- La Otra Cara de Don Cornelio Souchay,  y 3- La Fortuna de Don Cornelio Souchay.

Estos serán para siempre los rostros de Cornelio y Úrsula. los amantes de Angerona: Lía Chapman y Jorge Perugorría

Y esta una escena inolvidable

Me es imposible, por ahora, investigar en los archivos con mayor profundidad, así pues quedo en deuda con mis lectores y dejo el tema abierto, y si alguien posee más información le ruego, por favor, que la comparta conmigo, porque soy Acuario con Géminis ascendente y la curiosidad histórica y periodística me puede, me come y me da hurticaria. Confieso que los misterios de Angerona me roban el sueño.

CÓMO ERA EL CAFETAL ANGERONA

Del blog Cuba en la memoria reblogueo este post escrito por Derubin Jacome, porque contiene una información general valiosísima para quienes se interesen en esa joya invaluable de la historia económica de Cuba que fue el cafetal Angerona:

CAFETAL ANGERONA – ARTEMISA
Publicado por D. Jácome (Director de arte del filme
Roble de olor)

La historia de Artemisa está tan vinculada a la del café, que no se puede concebir el desarrollo de esta región sin afirmar que el café fue quien creó al pueblo de Artemisa y lo enriqueció. Pero no les comentaré sobre Artemisa, sino a la existencia en esta región de un romance muy peculiar que lo ha hecho trascender en el tiempo.

Cuando el alemán Cornelio Sochay zarpó de Bremen en 1807, no imaginó que una mujer negra y con aroma de perfumes franceses, sería quien le motivara a asentarse en nuestra isla y, que junto a ella, protagonizarían una hermosa historia de amor, casi impensable si tenemos en cuenta la estricta moralidad y, sobre todo, el racismo existentes en esa etapa de la Cuba colonial. La haitiana Úrsula Lambert era una rica y elegante mujer que se había exilado a nuestra Isla, como muchos otros, huyendo de la guerra producida por la revolución en Haití.

No hay referentes sobre los inicios de este romance, que imaginamos intenso y apasionado, pero sí de que seis años después, ya como pareja, en 1813 el alemán comprará, por 14 000 pesos, una finca en las afueras del poblado de San Marcos de Artemisa, la que poco tiempo después convertirán en la más importante plantación del Occidente cubano y la segunda de toda la Isla.

No es difícil imaginar la importancia que tendría Úrsula en la toma de esa decisión, ya que no olvidemos que fueron los emigrados franceses de Haití, los que aportaron a nuestro país la experiencia y conocimientos sobre el cultivo del café, producto primordial en la economía haitiana, que producía más de la mitad de todo el café que se consumía en el mundo. Los inevitables cambios producidos por la revolución en Haití, afectaron su producción, lo que favorecía a Cuba. Y eso lo sabía Úrsula.

Úrsula, consciente de lo inusual de su relación y que solo la discreción haría posible llevar adelante sus planes, la nombra “Angerona”, divinidad protectora de la ciudad de Roma, quien posando su dedo sobre la boca exigía a los hombres no divulgar su nombre secreto. La escultura, esculpida en mármol de Carrara, estaba a la entrada de la finca y aún puede admirarse en el Museo Municipal de Artemisa.

En 1822, una vez terminada las obras en la finca, se trasladan definitivamente a Angerona, donde compartirían intereses económicos, financieros y organizativos de este maravilloso imperio cafetalero.

Úrsula se ocupaba fundamentalmente de la economía de la hacienda, aunque además enseñaría labores de costura y del trabajo doméstico a las esclavas. Fue su iniciativa construir la enfermería y una casa para cuidado de los hijos de las esclavas, donde se les daba atenciones especiales para que crecieran sanos y fuertes.

También instalará una Tienda propia donde vende a los esclavos objetos de guano, barro y telas. Al comienzo de cada año a los esclavos se les entregaba la ropa, hecha a medida, que se almacenaba en un local convertido en ropero, debidamente numeradas e identificadas con el nombre de un esclavo y su pareja.

Más de 25 instalaciones u objetos de obra conformaban el conjunto arquitectónico de la plantación: la casa principal de vivienda y frente a ella otra de mampostería y tejas planas donde se suponía dormía Úrsula “para evitar los comentarios”. La casa principal era una construcción de estilo neoclásico, con una típica fachada de arcos y columnas, con grandes vanos de puertas y ventanas con barandas y rejas que expresan la tradición hispánica.

Contaba además la finca, entre otras, con instalaciones hidráulicas que suministraban por gravedad el agua, con un local con molinos de pilar café y ladrillos, otro de moler maíz, una fábrica de mampostería, una caballeriza, una casa para el mayoral y operarios, una nave para animales, una herrería, un horno para cocer tejas, 18 bóvedas chicas para el uso de las lavanderas, mas las construcciones del poblado de esclavos, que incluían las ya citadas tienda, enfermería, casa para el cuidado de los niños, etc.

El poblado de los esclavos consistía en una plaza central alrededor de la cual se encontraban 27 chozas, de 17 metros cuadrados, donde convivían dos familias, con un lugar común para aseo y sanitarios. En el poblado convivían alrededor de unos 450 esclavos, cifra inusual para una sola plantación El conjunto estaba rodeado por muros de piedra con una sola puerta de hierro como único acceso. Para el control de la dotación se construyó un torreón de vigilancia, que disponía de una campana para anunciar la llamada al trabajo. En verano, por el día, les daban tres horas de descanso y en invierno hora y media.

El sistema de organización laboral que imperaba era muy difirente al utilizado en el resto de la isla. Sin dudas Cornelio se basó en las experiencias de otros hacendados, pero sobre todo, en el célebre manual para caficultores “La plantación cafetalera en Santo Domingo” escrito por un colono francés, Pierre Joseph Laborie, publicado originalmente en inglés, en 1790 y difundido en Cuba hacia 1809. El cafetal de Angerona y sus instalaciones, fueron los mejores de la Isla en su época de esplendor.

En 1828, visita Angerona el reverendo norteamericano Abiel Abbot quien, quien como resultado de su experiencia y según sus cálculos por los almacenes que le fueron mostrados, deja una documentada información que nos permite conocer algunas otras características de la finca, como la existencia de 750 mil matas de cafetos y 450 esclavos, que les permitía una producción de 20,000 barriles. En sus casi 40 caballerías tenía además 45 000 hoyos de plátanos, 200 árboles frutales, 1 000 palmas paridoras, árboles de madera preciosa y otros sembrados menores, entre ellos un pequeño cañaveral.

Cornelio Souchay murió en La Habana en 1837 y según la certificación de defunción asentada en los libros de la Iglesia de Cayajabos, fue enterrado en el cementerio de que disponía el propio cafetal. Úrsula continuó administrando y laborando en la finca, hasta que finalmente la abandona, a la llegada de los familiares de Souchay, casi nueve años después de la muerte de su amado. Se asegura que no aceptó nada como herencia y se estableció definitivamente en La Habana, en el barrio de La Merced, donde muere en 1860. Nunca se casó, ni tuvo descendencia.

Un sobrino de Cornelio, Andrés Souchay, quien junto a su esposa Bertha Hesse, se instalan en Angerona, aunque nunca logra mantener el auge de la plantación, ya que la caña de azúcar comenzaba a desplazar el cultivo del café. Al morir Andrés, su esposa continúa ocupándose de la finca junto a uno de sus hijos. En 1888 la propiedad había sido dividida en cuatro fincas.

En su época de esplendor, Angerona recibió la visita de destacadas personalidades y sirvió de fuente de inspiración para muchos artistas. Entre ellos, Cirilo Villaverde, quien la visitara en 1839 acompañado por el pintor paisajista Alejandro Moreau. Villaverde incluso le dedica varios capítulos a Angerona, en su libro “Excursión a Vuelta Abajo”. También es visitada por José Antonio Saco, José de la Luz y Caballero, Ramón Zambrana y su esposa Luisa Pérez de Zambrana, el citado Abiel Abbot, el fotógrafo alemán Cohner, el escritor inglés Charles Augustus Murray, el madrileño José Jacinto Salas y Quiroga y la Condesa de Merlín, quienes no dudaron en dejar plasmados en sus escritos las impresiones causadas por este maravilloso lugar.

Del antiguo cafetal se conservan las ruinas de parte de la casa vivienda, el sistema de aljibes para el almacenamiento de agua, los muros de confinamiento de los esclavos y la torre vigía. Por su importancia, el conjunto fue declarado Patrimonio Nacional por sus valores históricos, culturales y arquitectónicos.

Independiente que las condiciones de vida para los esclavos de este cafetal fueran mejores que en otras plantaciones, por documentos también se conoce la existencia de algunos esclavos que no dudaron en romper con la esclavitud, como los africanos Bako, Bartolo, James y Zacarías, los que aparecen calificados como cimarrones y apreciados por la mitad de su valor.

Estos esclavos prefirieron vivir, aunque fuera en circunstancias más difíciles, en las cercanas montañas de la Sierra del Rosario y abandonar el “paraíso” creado por Úrsula y Souchay, donde estaban rodeados de murallas y controlados desde una torre. Y no hay duda que sus hijos serían criados con mucho cuidado y esmero… crecerían saludables y fuertes…ideales como futura mano de obra de sus mismos dueños.

Y ahora… ¡lo último de lo último! en este post tomado del sitio http://www.granma.cu/ciencia/2018-07-20/viaje-al-pasado-de-angerona-20-07-2018-23-07-28:

VIAJE AL PASADO DE ANGERONA (una aventura arqueológica en el mundo de los muertos)

Autor: Orfilio Peláez | orfilio@granma.cu

20 de julio de 2018 23:07:28

Las ruinas del otrora cafetal Angerona acaban de ser escenario de una segunda campaña de estudios arqueológicos, encaminados a desentrañar muchas de las incógnitas en torno al devenir del emblemático sitio, localizado en la actual provincia de Artemisa y declarado Monumento Nacional en 1981

Miembros de la expedición cubano canadiense en plena faena de excavaciones arqueológicas en las ruinas del cafetal Angerona. (Foto: Cortesía Gabinete Arqueología)

Las ruinas del otrora cafetal Angerona acaban de ser escenario de una segunda campaña de estudios arqueológicos, encaminados a desentrañar muchas de las incógnitas en torno al devenir del emblemático sitio, localizado en la actual provincia de Artemisa y declarado Monumento Nacional en 1981.

Como expresa a Granma, Roger Arrazcaeta Delgado, director del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de La Habana, la expedición forma parte de un proyecto de investigación conjunta entre esa dependencia y la Universidad de Saint Mary, en Halifax, Canadá, previsto hasta el 2021.

Más allá de la leyenda referida a la presunta intensa relación de amor que vivieron en el lugar el alemán Cornelio Souchay y una bella mujer negra llamada Úrsula Lambert, y de sus notables valores arquitectónicos, Angerona tiene el atractivo adicional de ser una plaza idónea a la hora de hurgar en los vínculos entre amos y esclavos, formas de vida, ritos religiosos, enterramientos, tipo de dieta, costumbres funerarias y otros aspectos que permiten reconstruir la cotidianidad de una etapa de nuestro pasado colonial.

Para el arqueólogo Aaron Taylor, al frente del proyecto por la parte canadiense, trabajar allí le ha dado la oportunidad de acercarse al conocimiento del significado cultural que tuvo la presencia de esclavos africanos en América, indagar en las conexiones que hubo por entonces entre la provincia de Nueva Escocia y Cuba.

EVIDENCIAS…

Desarrollada entre el 13 y el 25 de junio, las acciones de la segunda expedición científica (la primera tuvo lugar en igual mes del 2017) a los restos del que fue considerado el segundo cafetal más importante de Cuba en el primer tercio del siglo XIX, contemplaron una rigurosa verificación arqueológica de la documentación histórica recopilada sobre el mítico lugar, teniendo en cuenta las
numerosas transformaciones espaciales y de uso que debe haber recibido durante el periodo de auge y declive la hacienda cafetalera, y su posterior transformación en ingenio azucarero en la década de 1840.

Según precisaron Roger Arrazcaeta y Aaron Taylor, mediante la aplicación de avanzadas tecnologías, que incluyeron un equipo de inducción magnética capaz de escanear por debajo de la superficie del suelo, y otros instrumentos de exploración geofísica, se logró identificar la presunta existencia de cimientos enterrados.

Estos pudieran corresponderse con los de la casa señorial original, la cual, y de acuerdo a lo mostrado en un inventario del cafetal del 5 de septiembre de 1837, era un edificio multifuncional de mampostería de 88,75 metros de longitud, donde vivió en realidad el alemán Cornelio Souchay, pues la información disponible sugiere que no lo hizo en la vivienda de estructura neoclásica presente allí, como se pensaba hasta hace un tiempo.

Igualmente, los estudios sobre la arquitectura y sistemas de construcción utilizados en el cafetal permitieron determinar que al parecer la mayoría de los materiales empleados fueron de procedencia local.

Tal es el caso de los mampuestos elaborados en roca caliza de la formación Güines, el mortero de cal preparado con arena de río y minúsculos fragmentos de ladrillo y teja para hacerlo más impermeable.

Llama la atención el uso de una apreciable cantidad de teja maní para techar los inmuebles, posiblemente fabricadas en el tejar de la plantación.

Apuntes de viajeros que conocieron el cafetal en su momento de esplendor y el citado inventario de 1837, dan cuenta de la existencia de la mencionada instalación en la propiedad.

Arrazcaeta indicó que las excavaciones hechas en el barracón de esclavos propiciaron descubrir restos de especies comestibles como cerdo, res y carnero, fragmentos de pipas o cachimbas de fumar tabaco elaboradas en piedra y cerámica, tiestos de platos de losa inglesa y pedazos de cazuela de cerámica burda.

Con altos muros de mampostería, el barracón llegó a albergar 428 esclavos en los tiempos en que Cornelio Souchay radicó en Angerona entre 1813 y 1837. Luego de convertirse en ingenio azucarero, la dotación aumentó hasta 450 esclavos.
Resalta, asimismo, entre los hallazgos una moneda norteamericana de 1864 con un orificio para ser colgada en el cuello como amuleto, práctica muy común entre los esclavos.

Pese a su condición de Monumento Nacional y ser un símbolo de la provincia de Artemisa, el sitio que ocupa en su totalidad un área aproximada de dos kilómetros cuadrados, se encuentra sin la adecuada protección y en un deplorable estado de abandono urgente de revertir, empezando por el peligro de derrumbe que muestran las estructuras constructivas aún en pie. Salvar los tesoros patrimoniales de Angerona bien lo amerita.

¡MUY INTERESANTE!

Y para terminar, unos datos muy interesantes sobre el filme Roble de olor, del cineasta cubano Rigoberto López, protagonizado por el actor cubano Jorge Perugorría y la actriz haitiana Lía Chapman, tomados del sitio http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:dRnMo65rnxUJ:www.laprensa-sandiego.org/archieve/:

“Roble de Olor’ fue filmada en las Terrazas de Pinar del Rio, en el Jardin Botánico de La Habana, en cuevas cerca de San Antonio de los Baños, con algunas escenas en La Habana Vieja y en el complejo Morro-La Cabaña, entre otros. […] el material fílmico ha tenido que ser llevado a Francia para editarse en los modernos equipos (Dolby Sound) de la capital francesa así como parte de la producción fílmica ha sido pagada por Via Digital de España, el Programa Ibermedia y Fonsur que avanzan inversiones a países en desarrollo cinematográfico de América Latina y del Tercer Mundo.

La escena del concierto en la cueva

Nunca estuve segura de que se tratara de un hecho real, pues la escena está concebida como una fantasmagoría onírica, yo creía que era una licencia poética de Rigoberto López, pero resulta que aunque nunca llegó a materializarse, la idea existía en el pensamiento de Cornelio, como atestiguan unas notas tomadas por el Reverendo Abbot durante su viaje a Angeronay que reproduzco a continuación:

El señor Souchay tiene preparada su última morada, o tumba, en la entrada norte de su hacienda, y me dijo que dentro de poco será construido el ataúd, de madera incorruptible. Tiene pensado contratar un músico para que se ocupe de seleccionar y enseñar una banda de cuarenta de sus negros para que lo distraigan en el ocaso de su vida y le acompañen hasta su sepultura con fúnebres melodías. (Tomado de La Jiribilla)

¿Tenía Cornelius Souchay un carácter melancólico, depresivo, con obsesiones sobre la muerte?  Su idea de la construcción de una tumba y de una orquesta funeraria delatan signos de una neurosis atendible. Es una verdadera lástima que lo escrito por Abiel Abbot sobre Cuba, así como por otros interesantísimos viajeros, entre ellos Samuel Hazard, no esté en las librerías al alcance del público cubano.

¿Y qué fue de la estatua…?

Algunos lectores de mi blog me han preguntado por la estatua de la diosa Angerona, pues se han dado cuenta de que no aparece en las fotos actuales. La respuesta es que la estatua fue sustraída de su pedestal en 2001, nadie sabe por quién. Tiempo después apareció sepultada bajo tierra en el pueblo de San Antonio de los Baños, dañado sin remedio el valioso mármol de Carrara en que fue esculpida. Hoy se puede admirar lo que queda de ella en el museo de Artemisa.

…………………………………..

Rastreando en internet he encontrado este interesante documento que comparto de buena gana y del que respeto la ortografía original:

RESOLUCIÓN No. 41

ANTIGUO CAFETAL ANGERONA

POR CUANTO: El conjunto de edificaciones del antiguo cafetal Angerona, en el municipio Artemisa, provincia de La Habana, conserva actualmente restos identificables de la casa de vivienda, el barracón de esclavos, los almacenes y secaderos.

POR CUANTO: Este cafetal posee un destacado valor arquitectónico, histórico y ambiental que motivó la inspiración de destacados escritores de nuestro país como Cirilo Villaverde y Alejo Carpentier.

POR CUANTO: La Comisión Nacional de Monumentos en sesión del día 10 de abril de 1981 analizó y valoró los aspectos anteriores a propuesta de la Comisión Provincial de Monumentos de La Habana.

POR TANTO:

En uso de las facultades que le estánconferidas por el inciso 3 del artículo 4 de la Ley No. 2 de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ley de los Monumentos Nacionales y Locales de fecha 4 de agosto de 1977, la Comisión Nacional de Monumentos

RESUELVE

PRIMERO:

Declarar Monumento Nacional los restos del Antiguo Cafetal Angerona, ubicado en el kilómetro cinco y medio de la carretera de Cayajabos en el municipio de Artemisa, provincia de La Habana.

SEGUNDO:

Orientar a la Comisión Provincial de Monumentos de La Habana para que, de acuerdo con los lineamientos de la Comisión Nacional de Monumentos, se realicen los estudios, delimitaciones e investigaciones pertinentes con el fin de que el antiguo cafetal Angerona sea inscripto en el Registro de Monumentos Nacionales y Locales para su debida protección.

TERCERO:

Notificar la presente Resolución al Ministro, Viceministros y Directores de Cultura, al Presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, a la Comisión Provincial de Monumentos y Directores Sectoriales de Cultura del Poder Popular de la provincia de La Habana y a cuantos más organismos deban conocer de la misma.

Dada en la Ciudad de La Habana, a los 31 días del mes de diciembre de mil novecientos ochenta y uno, AÑO DEL XX ANIVERSARIO DE GIRÓN.

Antonio Núñez Jiménez

Marta Arjona Pérez

Presidente

Secretaria Ejecutiva

Comisión Nacional de Monumentos

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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4 respuestas a ALZANDO UN POCO EL VELO DEL MISTERIO EN ANGERONA

  1. Lizzyocean dijo:

    Q uerida muy bello!! Te llame y no salio nadie, despues me puse a tomar el liquido para limpiar todo.Trate de localizar a una paleografa q vino hace 6 anos y sabe mucho sobre la historia de Angerona pues era muy amiga de Marcos Arriaga q atendia a Dubouchet en el Archivo. Precisamente hace 3 anos estuvieron ella y 2 investigadoras del Archivo y estuvimos hablando de don Cornelio y de Ursula.Cualquier cosa q desees del Archivo alli esta Ines Baro mi gran amiga y lo q necesites te lo puede enviar.Seguimos en contacto a traves de los anos, no se olvida nunca de mi cumpleanos y nos queremos mucho.Bueno amiga ahora me bano me tomo 16 onzas de Gatorade y ver si puedo dormir algo.las abrazo .Marta

    • Gina Picart dijo:

      Gracias por todo, mi amiga querida. Lamento que llamaras y no consiguieras comunicarte conmigo, mi línea está defectuosa, pasa por el balcón de mis vecinos enemigos, así que imagina todas las anomalías que tiene mi teléfono. Todo saldrá bien, estoy segura, ve tranquila. Gracias por los datos de tu amiga del archivo, la llamaré. Con Dios, Marta. Con Dios.

  2. JORGE PEREZ dijo:

    AMIGA GINA,CREO QUE YA DISTE EL PRIMER GRAN PASO,(QUE NO ERA ALEMAN Y SI FRANCES),MUY LOGICO QUE SE ENTENDIERA MUY REQUETEBIEN CON URSULA,POSIBLEMENTE BELLA E INTERESANTE MUJER Y CON AFINIDAD EN LA COMUNICACION……QUE INTERESANTE SERIA SABER MAS DE ELLA,TAREA DIFICIL SUPONGO AL NO DEJAR FAMILIA.COMO SIEMPRE GRACIAS POR DARNOS UN RATICO DE AGRADABLE DISTRACCION

    • Gina Picart dijo:

      Jorgillo, está ese libro Úrsula, la singular haitiaba del cafetal Angerona, publicado porla editorial Boloña de la Oficina del Historiador de la Ciudad. La autora se llama Bertha, pero no recuerdo el apellido. Es profesora de piano y biógrafa aficionada. Se la considera la biógrafa de Úrsula.

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