El perfume, un clásico que regresa

Es evidente que lo que nos quiere transmitir el autor de El Perfume es algo que sólo está al alcance de muy pocos. Para la mayoría es un libro aburrido y totalmente fuera de sí. Solo llegas a percibir su verdadera esencia cuando realmente comprendes que todo, absolutamente todo, lo que podamos sentir en nuestra vida entra por la nariz. Crear el perfume perfecto, la fórmula común para que toda la humanidad caiga rendida a tus pies. Una verdadera obra maestra de la literatura.

Anónimo.

(Los subrayados son míos)

Elegí esta cita que encontré en un foro sin importancia porque, curiosamente y debido a cierto desorden en su redacción, contiene los dos juicios diametralmente opuestos que ha merecido la novela El perfume, del escritor alemán Patrick Süskind, desde que apareció en librerías en 1985. Hace muchos años, cuando yo comenzaba mi carrera en el periodismo como una simple colaboradora de la página cultural de Granma, publiqué una reseña de esta novela, que acababa de leerme y me había impresionado con mucha fuerza, y de inmediato un célebre periodista de otro órgano de prensa respondió con un comentario mordaz donde calificaba la obra de Süskind de “catedral del aburrimiento”. La Subdirección del periódico me impuso silencio, pero yo nunca he olvidado aquel acto de voluntariosa y arbitraria pedantería, porque resultaba, además, un juicio crítico absolutamente estulto.

Han pasado ya treinta y tres años de aquel incidente y sigo pensando que el libro es una obra maestra del arte no solo literario, sino también de lo que los griegos clásicos llamaron ekphrasis, el arte de pintar con la palabra, y a quienes no estén familiarizados con el término les recuerdo que es la técnica más utilizada por Homero en La Ilíada (en especial en la descripción del escudo de Aquiles), obra que sí se conoce y se estudia en nuestros programas de enseñanza media y superior. Y el tiempo me ha dado la razón: no solo El perfume está considerada como una de las veinte mejores novelas del siglo XX —traducida a más de 40 idiomas, incluido el latín (¡!), con 20 millones de ejemplares vendidos, y además figura en esa lista junto a El guardián en el centeno, de Salinger, y Pedro Páramo, de Juan Rulfo—, sino que ha comenzado a cumplirse para ella el destino reservado a los clásicos de la literatura:  fecundar otros territorios del arte, en este caso el cine y la televisión.

Nunca he estado de acuerdo con ciertas teorías según las cuales el lector debe enfrentarse a la obra de arte como un producto absolutamente independiente de su creador, y cuyas claves hay que buscar en sí misma y no en la personalidad  del artista, sus traumas, sus neurosis, etc., pero en el caso de Süskind —como en el del norteamericano Salinger y el mexicano Rulfo—, los buscadores de claves no cuentan con la complicidad del escritor, porque no es un autor  mediático que disfruta del marketing ni de la civilización del espectáculo, como está hoy tan de moda, sino un creador solitario de esos que eligen el exilio interior como fuente de la gracia para nutrir su arte. Süskind casi no ha dado entrevistas, no se deja fotografiar, no asistió al estreno mundial del filme y se sabe muy poco sobre su vida privada. Dicen que vive como un clandestino. Nació en Baviera en marzo de 1949, hijo de un escritor y una ceramista. Según la Wikipedia realizó estudios de Historia Medieval y Moderna en la Universidad de Múnich y en Aix-en-Provence, Francia, entre 19681974 (¡ah, pero qué sorpresa: un medievalista!), y en la década de 1980 trabajó como un guionista televisivo para Kir Royal y Monaco Franze, entre otros. Era, pues, antes de publicar su opera prima, un hombre familiarizado con el lenguaje cinematográfico.

Yo creo que quien leyó El perfume jamás puede olvidarla, pero para quienes no recuerdan o no la han leído conviene comentar su argumento: Una joven pescadera da a luz en un mercado de pescado del París medieval a un bebé que arroja entre la basura, los excrementos y las aguas fétidas de aquel muladar que Süskind describe con mano maestra. Vale decir que París era, con toda probabilidad, la ciudad más sucia de Europa en aquella época. El bebé Jean Baptiste Grenouille (su apellido es en realidad un mote de burla a su escualidez y significa Ranita) defrauda las expectativas de su madre y no muere, sino que rompe a llorar con tanta fuerza en sus flacos pulmones que atrae la atención de la gente alrededor de la parturienta, y esta es encarcelada y luego decapitada por infanticidio. El primer contacto de Grenouille con el mundo es a través de los hedores de la putrefacción, y su primera experiencia el rechazo materno, el abandono y el frío de la intemperie. Criado como huérfano por manos a veces piadosas y a veces traficantes, Grenouille aprende una triste verdad sobre sí mismo: ha nacido con el inestimable don de una nariz capaz de olfatear  cualquier olor a las mayores distancias, y con memoria propia para registrar cada olor y jamás olvidarlo, pero… él mismo carece de olores corporales: no huele a NADA. Este descubrimiento viene acompañado por la observación del efecto que hacen los perfumes sobre la psiquis de los seres vivos, atrayendo sobre estos el amor, el odio, el deseo y toda clase de reacciones instintivas y sentimientos, pero él no podrá beneficiarse jamás de esa cualidad de los olores, no será amado ni odiado, solo una especie de fantasma que vivirá entre la gente sin que nadie note su presencia. Desde el momento en que descubre que su falta de olores hará del un paria social, concibe el deseo único, telúrico, de crear un perfume que lo haga visible ante los ojos de sus semejantes y le permita manipular sus emociones. Finalmente llega al taller de un perfumista donde comienza a aprender el oficio, y allí lleva a cabo sus primeros experimentos para encontrar esa fragancia con la que sueña, hasta que arriba a la conclusión de que no hay para él otro modo de entrar en la existencia de los humanos que arrebatarles sus propios olores y hacerlos suyos. Su primera víctima es una joven ciega que transita por una estrecha callejuela del París medieval llevando un cesto de ciruelas maduras y fragantes. Grenouille la asesina y mutila ciertas partes de su cuerpo que se lleva consigo para sus experimentos, y este será el primero de una serie de crímenes que cometerá en busca del perfume perfecto. Aprehendido en una ocasión por el asesinato de la hija de un noble, una joven virgen que cumple con todos los requisitos para que el ya experimentado perfumista pueda, por fin, conseguir su fórmula ideal, es llevado al patíbulo, donde, a punto de ser decapitado, se unta unas gotas de la fragancia obtenida de su última víctima y consigue someter no solo a sus verdugos, sino a la nutrida multitud que se ha reunido en la plaza para presenciar su ejecución, que al olfatear en el aire el olor de la doncella cae en éxtasis orgiástico mientras lo adora como a un dios. Grenouille escapa, pero su breve vida acabará en un cementerio donde la fragancia de la joven atrae sobre él a esa horda de mendigos, locos, leprosos y hez social que habitaba en los rincones de París y a la que Víctor Hugo llamó Corte de los Milagros. Es tal el efecto que el aroma virginal ejerce sobre ellos (es el tema de la leyenda de la dama y el unicornio) que son poseídos por un delirio colectivo de adoración y terminan devorando al perfumista en una especie de eucaristía, como si comieran del cuerpo y la sangre de Cristo para purificarse de toda su fealdad y su miseria. En esa apoteosis de amor caníbal termina sus días el que nació en la inmundicia.

Hay un aspecto de la novela que mencionaré muy brevemente. Se trata del retiro en una cueva que lleva a cabo Grenouille para ocultarse de sus perseguidores, y se convierte para él en una experiencia trascendente, algo así como la iluminación que creían recibir algunos monjes cuando se retiraban en largos ayunos al desierto. Creo que la crítica hecha hasta hoy en torno a El perfume no ha concedido a esta parte de la historia la atención que merece, y han pasado por alto que si algo en esta novela contradice la clasificación de thriller psicológico que se le ha dado es, precisamente, este retiro que en aquella reseña que escribí para Granma comparé con el retiro de Cristo en el desierto. Quienes estén familiarizados con la historias bíblicas sobre Jesús se darán cuenta del paralelismo existente entre los dos hechos: tanto Cristo como Grenouille son visitados por el Diablo, pero a Grenouille no se le presenta como un ser, una sombra o una voz, sino como el descubrimiento de que su verdadero destino es odiar y ser odiado, y la aceptación de ese destino. Cuando leía la novela me impactó profundamente la maldad que encierra tal similitud y y me pareció una idea realmente sacrílega, perversa,  muy inquietante y perturbadora, y sobre esto volveré más adelante.

EL PERFUME, HISTORIA DE UN ASESINO. El filme.

En 2006 la casa productora alemana Constantin Film decidió adaptar la novela para el cine bajo el título  El Perfume: historia de un asesino. Antes ya Süskind había recibido varias propuestas de Hollywood atraído por el extraordinario éxito de la obra literaria, pero las rechazó por el temor de que la industria cinematográfica norteamericana distorsionara y empobreciera la recreación de la Edad Media que él había hecho en su escritura. En realidad no estaba opuesto a llevar su novela al cine, pero tenía en mente a directores de primera línea como Stanley Kubrick y Milos Forman. También estuvieron involucrados en el proyecto Ridley Scott, Tim Burton y Julian Schnabel, pero declinaron porque el material literario les parecía imposible de adaptar al cine, pues en la novela Grenouille no tiene un solo parlamento y técnicamente no existe lo que se llama una historia. Al fin decidió confiar en Tom Tykwer, un joven director alemán casi desconocido. La cinta, coproducida entre Alemania, España y Francia, fue protagonizada por el inglés Ben Whishaw y Dustin Hoffman. Fue difícil encontrar al actor que impersonara a Grenouille y la búsqueda duró casi un año. Tykwer lo vio actuar en el teatro en el papel de Hamlet y de inmediato sintió que había encontrado lo que buscaba, porque Whishaw podía encarnar al mismo tiempo “el ángel inocente y el asesino”.

Más tarde confesó que quería un actor sin renombre, un “nadie”, porque esa era la esencia de Grenouille. Dustin Hoffman fue elegido desde el principio y nunca se pensó en otro candidato para su personaje. La selección del casting fue excelente, pero a Whishaw, quien ya tenía en su haber unos pocos títulos de filmes sin importancia, le ocurrió como al adolescente que protagonizó al joven Tadzio en el filme de Fellini Muerte en Venecia : fulguró como un cometa y no volvió a brillar en el mundo del cine, al menos hasta hoy.

La película tuvo un presupuesto de producción de 63 millones de dólares (50 millones de euros) y se considera una de las producciones fílmicas más caras del cine alemán. Se utilizaron un total de 5.200 extras para la película, y en ocasiones hasta un millar a la vez. Para la escena de la orgía colectiva en la plaza donde sería supliciado Grenouille se emplearon 750 extras al mismo tiempo. Para lograr el realismo necesario se utilizaron 50 actores claves, entre los que estuvieron el grupo de danza y teatro catalán La Fura dels Baus y 100 relativamente experimentados talentos que formaron el núcleo de la multitud. Es uno de los filmes históricos que ofrece una más fiel recreación del París medieval y una de las películas más exquisitas que yo he visto. Sobre la fotografía, la ambientación y el diseño de vestuario menciono algunos datos sumamente interesantes tomados de Wikipedia:

El fotógrafo Frank Griebe dijo que de todas las películas que vieron y que habían recibido alguna filmación en el lugar, ninguna de ellas realmente tenía la tierra y la arena de la ciudad que deseaban para Perfume. “Necesitábamos una ciudad sucia para conseguir la sensación real de los olores de la misma”, dijo Griebe. Tykwer quiso recrear el París del siglo XVIII, visto a través de los ojos de la clase baja como Grenouille y dijo que quiso rodar la película “como si fuésemos arrojados a una máquina del tiempo con una cámara”.

Tykwer describe la película como que tiene “claramente una oscura estética”, debido tanto a la falta de iluminación adecuada en el período de tiempo de la película y a la naturaleza de su historia. El cineasta se inspiró en los pintores que se especializaron en la oscuridad con pocas fuentes de luz como Caravaggio, Joseph Wright de Derby y Rembrandt. La película comienza con una paleta monocromática de colores fríos, y a medida como Grenouille descubre más olores, la paleta se calienta y se abrirá. En las escenas donde Grenouille se va de París por primera vez, los realizadores sutilmente agregaron más colores de gran alcance en los decorados, vestuario, utilería y la iluminación para representar la experiencia de Grenouille de los nuevos olores.

Uno de los principales retos de hacer la película era transmitir los olores y el mundo de los aromas con las experiencias de Grenouille. […] Los realizadores se esforzaron para transmitir el olor visualmente sin el uso de colores o efectos especiales. Griebe dice: “La gente ve el mercado de pescado al máximo, con sangre de pescado crudo, y ellos saben que apesta, ven un campo de lavanda y saben que huele cerca de maravilla. Mostramos a Grenouille teniendo olores de catación con la nariz, y lo hacemos con fotos de su nariz, y eso es todo! “.

Pierre-Yves Gayraud, la diseñadora de vestuario de la película, pasó 15 semanas investigando la moda del siglo XVIII. La producción de más de 1.400 trajes, además de la preparación de los zapatos, sombreros y otros accesorios se terminó en tres meses de talleres en los alrededores de Bucarest. El departamento de vestuario tuvo que hacer la ropa desgastada y sucia. Además, los actores estaban obligados a llevar el vestuario y más o menos vivir con él antes de filmar, con la finalidad de que se viera usada. Al personaje de Grenouille no se le dio ninguna ropa blanca y llevaba en exceso prendas de vestir azuladas en la mayor parte de la película, porque los cineastas querían representarlo como una sombra y un camaleón.​ En lugar de vestir el personaje de Laura con el colorido vestido regional que era la tradición de la época, estaba vestida con tonos menos vivos que los de una doncella de París para resaltar sus aspiraciones sociales, así como su pelo rojo.

He incluido en este trabajo todos estos datos para apoyar mi afirmación de que El perfume historia de un asesino tiene una de las facturas mejor cuidadas en la historia del cine de época de todos los tiempos, y es una película impecable. Preferiría no ser acusada de fundamentalista.

Casi toda la filmación de exteriores se llevó a cabo en España, fundamentalmente en Barcelona, Gerona y Figueras. Para las callejuelas de París se usaron las calles de Barcelona, cuyo Barrio Gótico en el Distrito de Ciutat Vella, centro histórico de la ciudad, se convirtió en el mercado de pescado de París. El Pueblo Español, un museo al aire libre en esa ciudad catalana, fue el set donde se rodó la escena clímax de la orgía multitudinaria. Para crear un ambiente de auténtica suciedad, la nómina de producción incluyó una “unidad de la suciedad” de alrededor de 60 personas, cuyo trabajo consistía en distribuir diariamente la basura de la ciudad en los lugares donde se filmaba. Dos toneladas y media de peces y toneladas de carne fueron dispersados en El Barrio Gótico.

La película fue todo un éxito financiero y recuperó con creces la inversión, especialmente en Europa, habiendo ganado135.039.943 dólares en todo el mundo. ​ Se estrenó en Alemania el 14 de septiembre de 2006 y fue número uno en la taquilla en sus tres primeras semanas. Hizo  9,700,000 dólares en su primer fin de semana y se estima que 1.040.000 personas vieron la película en sus primeros cuatro días de exhibición en Alemania. La película terminó vendiendo más de cinco millones de entradas tickets y recaudó 53.125.663 dólares, la más alta recaudación bruta para una película dramática alemana (Idem)

La adaptación de la novela al cine es totalmente fiel y solo algunos detalles sin importancia fueron cambiados u omitidos para enriquecer la dramaturgia. Los parlamentos creados para que el personaje de Grenouille pudiera expresarse en el filme no alteran la fidelidad del guión a la obra literaria. Quisiera agregar que, en mi opinión, las mejores actuaciones son las masculinas, tanto las de los actores que encarnan a los personajes adolescentes como a los ya adultos.

La crítica cinematográfica no fue generosa con el filme, aunque le reconoció sus valores más evidentes, pero en los materiales que he revisado puedo constatar una especie de malestar que indujo a los críticos, tan gustosos de asignar estrellas doradas a las películas para graficar su nivel de aceptación, a negarle siempre la quinta estrella, e incluso alguno llegó a expresarse en muy malos términos calificándola como “…muy floja, austera y repelente”, y otro fue aún más lejos al hablar de la “historia esquizofrénica” que cuenta, y esto resulta sumamente interesante, como veremos enseguida cuando analice la serie televisiva. Yo no pienso como los críticos. En mi humilde opinión El perfume historia de un asesino es uno de esos fenómenos de inquietante  impecabilidad que aparecen de vez en cuando en la historia del cine.

En Europa la película fue nominada a cinco Premios Saturn en los Saturn Awards como Mejor Acción / Aventura / Thriller Film, Mejor director (Tom Tykwer), Mejor Guion (Andrew Birkin, Bernd Eichinger, Tom Tykwer), Mejor Actriz de Reparto (Rachel Hurd-Wood) y Mejor Música (Tom Tykwer, Johnny Klimek, Reinhold Heil). En los European Film Awards 2007 , Frank Griebe ganó el premio a la mejor fotografía y Uli Hanisch ganó el Premio de Academia de Cine Europeo de Excelencia por su trabajo de diseño de producción. La película también recibió nominaciones en los People´s Choice Awards, en las categorías como Mejor Actor (Ben Whishaw) y Mejor Compositor (Tykwer, Klimek, Heil). En los Premios del Cine de Alemania de 2007 ganó el premio de Plata a la Mejor Película de Cine y los premios a la Mejor Fotografía, Mejor Diseño de Vestuario, Mejor Montaje, Mejor Diseño de Producción y Mejor Sonido. ​ También recibió nominaciones a la Mejor Dirección y Mejor Música de Cine. En el 2007 en los Premios del Cine de Baviera , Tykwer y Hanisch ganaron galardones en las categorías por Mejor Director y Mejor Diseño de Producción.[

PARFUM. La serie.

Cuando vi en los anaqueles de los vendedores de discos uno en cuya carátula se leía El perfume, lo compré sin pensarlo dos veces. Que llevara el sello Netflix no fue lo más importante para mí, sino la posibilidad de encontrarme otra vez frente a frente con la obra maestra de Patrick Süskind. No me detuvo la advertencia de que no se trata de la historia original, sino de una versión actual, y menos aún su clasificación de thriller policiaco. Si yo hubiera sido la directora de esta serie jamás se me habría ocurrido intentar siquiera acercarme a la novela o a la película. Un remake no tendría ningún sentido, puesto que tanto la obra como el filme aplican para la categoría de hortus conclusus, frase latina que significa huerto o jardín cerrado, empleada para referirse a una obra de arte autotélica, suficiente en sí misma y que, por tanto, siempre funcionará, imposible de otro modo, como un hipertexto.

No tengo información —ni imagino— cómo habrán convencido a Suskind para que aceptara esta vez, pues es conocida la aversión de los grandes escritores a permitir que sus obras sean llevadas a la televisión, y teniendo en cuenta el refrán de que a la tercera va la vencida, la serie no parecía tener muchas posibilidades.

Anunciada como “una de las series alemanas más esperadas y macabras”, se trata, en realidad, de una miniserie de seis capítulos. La historia comienza cuando una joven cantante de moralidad cuestionable aparece asesinada en su lujosa residencia, con un modus operandi que recuerda a las víctimas de Grenouille. A pesar de tener muchos amantes, se movía en un círculo muy cerrado de amistades íntimas que conservaba desde sus tiempos de estudiante. La inspectora a cargo del crimen sospecha de estos ex alumnos de internado y empieza a introducirse en sus vidas actuales, en las que va encontrando pistas que, manejadas con técnicas de flashback, van retrotrayendo la historia  a la adolescencia de los personajes, donde encuentra crímenes antiguos que la policía nunca pudo solucionar. También descubre un dato realmente macabro: la novela El perfume era el libro de culto de esta especie de fraternidad secreta de estudiantes, quienes en sus días de internado formaron lo que hoy llamaríamos en Cuba un círculo de interés muy misterioso, en el que se aplicaban a adiestrarse en los olores, influidos tremendamente por esa obra. Además, casi todos sus miembros tenían en común historias de abandono, maltrato infantil y abuso sexual.

Parfum, y este dato es significativo, también ha sido producida por Constantin film y  trasmitida por la cadena alemana ZDF NEO en noviembre de 2018. Dirigida por Philipp Kadelbach, ha tenido la misma aceptación que la novela y la película, y desde su estreno se convirtió en un éxito. Debe entenderse que la historia, que comienza in media res, sigue los patrones clásicos del policiaco, por lo que en el principio, a diferencia de sus fuentes, solo hay sospechosos, más víctimas seriales y una larga, profunda y muy dolorosa indagación que debe conducir al asesino, con resultados absolutamente sorprendentes y desconcertantes.

Nunca me han gustado las etiquetas al uso, pues como repositoras de conceptos suelen fracasar por exceso o por defecto. Drama policial es una clasificación que se me queda escasa para Parfum, cine más que televisión, y muy buen cine psicológico. Es una serie de impecable factura que no hace concesiones ni a la mediocridad, ni al facilismo ni a los clichés del género. Elaborada con gran refinamiento y con un guión muy inteligente, se mantiene todo el tiempo en una atmósfera que dialoga con referentes de la cultura alemana. Por ejemplo, ya en el primer capítulo aparece en una pared de la casa de la víctima un cuadro de gran tamaño, una pietá, como se llama en artes plásticas a las pinturas que representan a la Virgen con el Niño Jesús en brazos o con el cadáver adulto de Jesús, y por extensión, a todos los conjuntos de una madre que sostiene a un hijo en posición yacente. Este cuadro, en particular, recuerda de lejos a las pietás de la pintura medieval alemana. El cuadro, que el espectador nunca logra ver en detalle, aparece varias veces a lo largo de la serie, insistencia que hace sospechar una intención subliminal asociada a alguna clave importante de la historia relacionada con la maternidad. La imagen connota un sustrato temático tan compacto que ha sido usada en carteles promocionales de la serie.

El paisaje está tratado en muchos momentos como en los óleos, incluso ese tinte verdoso que muestran algunas de las escenas del tiempo presente de la historia son propias de ciertos pintores alemanes anteriores al siglo XIX. La trama está llena de códigos: la adolescencia de los protagonistas transcurre en escenarios bucólicos entre arquitectura y ruinas medievales, en diálogo con la historia original de la novela de Süskind. Este tiempo pasado tiene colores vivos, frescos, mientras que la mayoría de las escenas del presente transcurren en interiores de inmuebles modernísimos, costosos, elegantes, pero la luz y la paleta de color es más oscura y los personajes visten de negro. La piscina de una de las mansiones está decorada con estatuas y bustos clásicos y recuerda levemente un baño romano del pintor Alma Tadema o, para ser más exacta, la versión alemana moderna de un antiguo baño romano, y no hay que olvidar que desde Carlomagno los alemanes se han considerado el Sacro Imperio Romano Germánico, es decir, los herederos del espíritu y el poder de la Roma imperial. El corte de pelo del actor August Diehl, quien encarna al elegante perfumista Moritz de Vries, es el mismo que llevaban los nobles en la Roma imperial. Diehl, que ha protagonizado en varios filmes papeles de oficial nazi, en esta serie, además de recordar a un germano romanizado tiene un sorprendente parecido con los actores que han encarnado a Frankenstein en el cine, y este parecido fantasmal que lo envuelve como una aura, unido a su vestimenta negra y elegante y a su palidez extrema refuerzan la entraña siniestra de su personaje. En ese sentido la visualidad de la serie está llena de claves que constituyen un muy sólido entramado de fondo.

El lait motiv de la historia viene dado por la influencia que la novela de Süskind ejerce sobre este grupo de adolescentes, perturbados en las raíces de sus personalidades por profundos conflictos familiares. Uno de ellos era obligado por su madre desde muy temprana edad a realizarle cunnilingus, otro se crió en casas de acogida, la chica del grupo convivía con un padre con el que no podía comunicarse y ante cuya vista casi muere desangrada tras practicarse un aborto a sí misma, por lo que las autoridades la llevaron a una casa de acogida; otro vivía un terrible complejo por sufrir deformidades físicas que lo inhibían psicológicamente para el ejercicio de su sexualidad. Eran un caldo de cultivo abonado para la crueldad y la violencia, tanto física como psicológica, que terminan ejerciendo entre ellos y contra ellos mismos. Hay violaciones, abusos de género que destruyen autoestimas, humillaciones y una promiscuidad sexual por momentos rayana en la perversidad, pues todos estaban enamorados de la víctima, la diosa sexual del grupo, una conquistadora, como la definen los policías a cargo del caso, y poseedora, por supuesto, de un olor corporal que ejercía un poder absoluto sobre los demás. Con los años los traumas se hacen más intensos y el grupo desarrolla formas de interrelación muy perturbadoras. La chica a la que todos violaban se casa con uno de los violadores y conforman un matrimonio con una vida sexual bajo el signo de un morbo cruel de  ribetes sado-maso: él la desea, ella lo rechaza, él sigue violándola una y otra vez y le propina golpizas, empujones, bofetadas, y ella perpetúa la costumbre de dejarse manosear ante sus ojos por el resto de los violadores. Dentro del grupo hay alianzas y conflictos de intereses que imprimen a la dramaturgia gran tensión, pero en el fondo todos estos hijos sin madres quieren ser amados. Hay una escena muy significativa donde la investigadora los interroga a cada uno por separado y les pregunta: “¿De qué trata la novela El perfume?”, a lo que cada cual da una respuesta diferente que emana de su propia percepción del mundo: para uno trata del abandono, para otro de la belleza, para otro de la suciedad, para otro del amor. Revelaciones individuales de las que, tal vez, no son conscientes.

El personaje de Grenouille está replicado en esta serie en el del joven Moritz, presumiblemente francés como su nombre parece indicar, que ya desde su estancia en el internado mostraba gran afición por los perfumes y era, en cierta forma, el líder intelectual del grupo de amigos. De Vries adulto es un perfumista que reside en Francia pero viaja constantemente a Alemania, y se dedica de manera obsesiva a crear perfumes personalizados y exclusivos para satisfacer a su muy selecta clientela. El adolescente abusado sexualmente por su madre es, en el presente, el dueño de un burdel. La antigua ícono sexual del grupo es la cantante-prostituta de lujo que muere asesinada. Todos ocultan secretos muy oscuros sobre crímenes grupales cometidos en el pasado. En apariencia los une una fuerte amistad, pero ese sentimiento, observado de cerca, resulta un constructo de amor-odio verdaderamente enfermizo y alienante. El mismo sentimiento que obsedía a Grenouille, quien sigue respirando a través de cada personaje de Parfum como un espectro que continúa a través de ellos su existencia parásita.

En el filme, laboratorio del perfumista Guiseppe Baldini, donde Grenouille trabajaba como aprendiz

Laboratorio del perfumista Moritz de Vries en la serie Parfum

Lo que hace de Parfum un producto tan interesante y eficaz no es, como suele suceder actualmente en el cine y sobre todo en los policíacos, la abundancia y extremismo en las escenas de sangre y erotismo. Hay sexo, hay  heridas, crueldad y violencia sumas, pero sin abaratamientos ni abusos temáticos destinados a asustar o satisfacer morbos. Nada es superfluo y nunca se va un paso más allá de lo necesario, la fórmula siempre se mantiene en equilibrio, pudiera decirse que con mucha clase. Hay escenas emocionalmente muy fuertes, como cuando la cámara enfoca el interior del ataúd bruscamente abierto y queda expuesto el cuerpo de la cantante asesinada con todos sus cortes y las costuras de la autopsia, envuelta en su vestido de colorido estampado que recuerda una vegetación de bosque, en franco contraste con el negro de luto de los vivos que la acompañan y que la siguen violentando aún en la muerte. Es en escenas tan bien pensadas como esta donde recae la mayor carga emocional de la historia.

No creo, como afirman ya algunos críticos, que la serie no tenga nada que ver con el libro. Por el contrario, creo que da respuesta analítica y profunda al conflicto de abandono para el que en la novela no hubo mucho espacio, desplazado por la presencia avasalladora del mundo de los perfumes pero, sobre todo, por ideas artísticas de más profundo calado. Grenouille no es un personaje a escala humana, está sobredimensionado, digamos que concebido en un estilo expresionista, es una alegoría del Mal. La intención de Süskind nunca fue que viéramos en él un hombrecillo “raro”, un pequeño asesino con pretensiones:

Quería ser el dios omnipotente del perfume como lo había sido en sus fantasías, pero ahora en el mundo real y para seres reales. Y sabía que estaba en su poder hacerlo. Porque los hombres podían cerrar los ojos ante la grandeza, ante el horror, ante la belleza y cerrar los oídos a las melodías o las palabras seductoras, pero no podían sustraerse al perfume. Porque el perfume era hermano del aliento. Con él se introducía en los hombres y si éstos querían vivir, tenían que respirarlo.

Cada personaje de Parfum es un aspecto humanizado de Grenouille. Son hombres y mujeres mutilados y perdidos para el Bien desde el comienzo de sus vidas, pero todavía no absolutamente malvados. Y Grenouille, tal como había ansiado fue, a través del poder del perfume, su dios, un dios de los Incompletos y de la Incompletud. Y es en esta dirección donde habría que buscar, me parece, el problema artístico de la novela, eso que en la cita que usé como paratexto de este artículo el forista Anónimo llama la verdadera esencia de la obra, que ha pasado por magia de vasos comunicantes a la película y a la serie: la Transgresión, la violación de los límites, qué pasa cuando el individuo da un salto y cae en un territorio que está más allá de la dimensión humana.La exploración de los límites, esa es la verdadera preocupación de Süskind como creador: está explorando un prototipo de la Maldad absoluta, un individuo que no es un poco malo y un poco bueno, como sucede con las personas normales, que no tiene un lado oscuro y otro luminoso, sino que es todo él oscuridad. Estos tipos puros raramente se encuentran en la naturaleza, la biología no los produce casi nunca. Por eso se ha manejado el término ezquizofrenia para intentar entender de qué va esta novela tan extraña que, si la tomamos por una mera historia, se torna incomprensible y, para algunos paladares poco refinados, hasta absurda. Pero Süskind  se cuida de dejar bien claro que no quiso crear el personaje de un loco, como demuestra este párrafo extraído de la propia obra:

No brillaba ninguna chispa de locura en sus ojos ni desfiguraba su rostro ninguna mueca de demencia. No estaba loco. Su estado de ánimo era tan claro y alegre que se preguntó por qué lo quería. Y se dijo que lo quería porque era absolutamente malvado. Y sonrió al pensarlo, muy contento. Parecía muy inocente, como cualquier hombre feliz.

Y aquí hay que volver a revisar el sentido del largo retiro en la cueva. Grenouille no solo parecía muy inocente: LO ERA, tras la revelación de su maldad estaba en el mismo estado que Adán y Eva antes que la Serpiente les revelara la dualidad del Bien y el Mal. No existía para él tal dualidad en su mente, tan solo existía la palabra, el concepto, que Dios creó pero Lucifer nunca entendió, porque su naturaleza estaba más allá de los límites trazados por Dios para los hombres. Los odio —piensa Grenouille—porque son lo que nunca podré ser, y los mato para robarles la esencia que los hace amados, para ser como ellos, y eso me hace sentirme contento, feliz, como un estado de gracia al revés, pero con idénticos efectos euforizantes, siempre producidos por la conquista de cualquier clase de poder. El Orden ha sido subvertido en Grenouille y por eso es una creación luciferina, porque es un transgresor del orden de Dios y de los hombres, pero sin culpa, sin que haya mediado en ello su voluntad, porque no ha sido su elección. Y Süskind, su creador, es un artista que explora el arquetipo de la Transgresión. Por eso Anónimo da muestras de cierta sagacidad cuando afirma que El perfume no es un libro para mayorías. Aunque él no alcance a comprender el fundamento sobre el que ha sido edificada la novela, intuye que hay uno tremendo, pero no está a la vista.

He escrito este trabajo para desplegar una vez más ante mis ojos la alquimia por la cual una obra de arte deviene un clásico. Es un fenómeno que siempre me place observar, porque no es lo mismo buscar respuestas en la frialdad de los libros de estética y teoría del arte que analizar su progresividad en las cálidas entrañas  de la creación, y esta trilogía emanada de la fuerza creadora de Patrick Süskind es una materia muy interesante para esa indagación. Una obra clásica es una obra que está viva y sigue dando vida más allá de sí misma. Vida, no imitaciones.

 

 

 

 

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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7 respuestas a El perfume, un clásico que regresa

  1. heilen dijo:

    Hola gina, como siempre, un trabajo excelente.
    Como usted creo que el libro es uno de los mejores que he leído en mi vida, y en varias ocasiones he tenido que defender la pélícula antes otros amigos lectores que no la consideran digna.Los encargados de la película creo que lograron más que dignamente trasladar al medio audiovisual la riqueza del libro y uno de los aspectos que más me llamó la atención es algo que usted comenta: me imaginaba que pondrían efectos para ver alguna especie de “humito” o algo entrando de la nariz de Grenouille, pero nada de eso.En mi opinión es una muy buena película.
    No sabía nada de la serie, pero ahora que leí su reseña, la voy a buscar y verla.
    Es un placer leerla.Gracias

    • Gina Picart dijo:

      Qué bueno que viste el post, porque yo quería recomendarte la serie. Búscala, es muy perversa, pero no es la perversidad barata que estamos acostumbrados a ver, el asesino abriendo tripas… No, no es eso, es algo muucho más refinado, pero tremendamente peor. Y busca también la primera y única temporada de Britannia. La historia es real. No sé si te gusta la cultura celta, pero la serie es una joya, es perfecta, y mira que le busqué problemas históricos, pero no encontré ninguno. Algo debe tener, pero ¡es bella!

      • jeilen dijo:

        mmmm, que interesante , cada vez me dan mas deseos de ver Parfum.
        en cuanto a la cultura celta, me interesa muchísimo, voy a buscar Britannia también.
        en cuanto las tenga, le aviso para darles mis impresiones.
        gracias!

  2. JORGE PEREZ dijo:

    AMIGA GINA,PERFUME ES UNO DE MIS FAVORITOS,LA SERIE LA COMENCE PERO AL VER QUE SE APARTABA DEL TEMA LA DEJE,TE CONFIESO QUE COMENCE A VERLA PREDISPUESTO,PUES CREO QUE UNA SERIE SOBRE EL PERFUME ORIGINAL,TENDRIA UN COSTO MUY ELEVADO Y NO ES USUAL EN NETFLIX,PERO LA RETOMO Y DESPUES TE DIRE.AUNQUE TU CRITERIO YA LE AUMENTO LA EXPECTATIVA .COMO SIEMPRE GRACIAS

  3. Irma Rita Leonard Pérez dijo:

    Gina, me ha encantado tu artículo, hace años, muchos, leí el libro y confieso que he olvidado gran parte, ahora vi la serie, dos veces, tengo la mala costumbre de ver la tele haciendo otras cosas y esta serie hay que verla sin perder detalle, estoy buscando la película y volveré a leer el libro, me has convencido

    • Gina Picart dijo:

      Irma, El perfume es un libro muy enigmático. No tengo religión definida, pero diría que es diabólico, no porque hable del Diablo, sino porque lo es en la intención, y lo es por enantiomorfismo. Si conoces el signofocado de esta palabra entenderás mejor lo que quiero decir. Es un libro de culto. La serie es muy buena, solo que si esperas ver en ella la novela no te satisfará. Es lo que mi amigo Rufo hubiera definido como hipertelia y autotelia. La novela es un hipertexto. Me alegra contribuir a que recuperes esa lectura y vuelvas a disfrutarla. Yo vi la película antes del tornado y la actuación del protagonista me pareció mucho mejo que la primera vez que la vi, en realidad el personaje está logradísimo. Saludos desde La Habana.

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