EL FÓSFORO Y EL ¿MITO? DE LOS SUPERCEREBROS

Hace muchos años, cuando yo era una adolescente que exploraba con frecuencia la célebre y hoy un poco olvidada librería Canelo, en la calzada de Reina, encontré un pequeño libro cuyo tema no logro recordar, pero nunca he olvidado que entre sus páginas hallé una fórmula para suministrar fósforo al cerebro, con  la muy incitante explicación de que era usada por los antiguos faraones egipcios para potenciar los poderes cognitivos de la mente. No logré conservarla en la memoria.

Siendo ya una joven madre un día alguien me obsequió un pescado, una albacora enorme. Corté la rueda del medio para probarla antes de cocinarla para mi niña, y me fijé que en la parte superior, correspondiente a la espalda del pez, la carne era oscura y muy aceitosa. Comí aquella rueda y aproximadamente un cuarto de hora después sufrí un golpe de calor. Corrí a mirarme al espejo y descubrí que mi rostro se había vuelto de un tono rojizo con un leve tinte morado que me asustó, pero enseguida sufrí lo que yo llamo una expansión de conciencia: vinieron a mí en tropel recuerdos muy lejanos de mi vida, recordé lecturas que había  hecho, música que había escuchado, lugares que había visitado, fragmentos de conversaciones olvidadas, y entré en un estado alterado de conciencia en el que de repente me pareció que entendía muchas cosas, algunas de una profundidad que se hubiera requerido gran sabiduría de años de estudio para llegar a comprender. Tal vez aquel estado fuera semejante o el mismo que los practicantes de disciplinas orientales como el yoga o el budismo llaman Iluminación, pero solo me duró unos 45 minutos, y después se fue disipando hasta que volví a ser la misma persona medianamente inteligente que siempre había sido. Para mí en aquel mismo momento el suceso estuvo muy claro: yo había tenido una fosforación, es decir, un golpe de fósforo. El mineral sencillamente estaba contenido en el aceite de la carne negruzca de la albacora. No por gusto nuestras abuelas nos insistían tanto en que comiéramos sopa de cabeza de cherna y otros pescados. Ellas sabían que en las cabezas de los peces se concentra una buena cantidad de fósforo. No hubo nada místico en mi “iluminación”, como probablemente tampoco les ocurrió a los faraones.

¿Cuál es la verdad en este mito del poder del fósforo para crear supercerebros? ¿Basta con comer fósforo para ser como Leonardo Da Vinci?

Algunos científicos no creen que haya relación entre la ingesta de fósforo y la buena memoria, pero admiten que el fósforo, entre otros numerosos nutrientes, es muy importante para la formación del cerebro del feto durante el embarazo, y que mientras más observe la futura madre una dieta adecuada durante su gestación, más probabilidades Habrá de que su hijo nazca con buenas capacidades cognitivas. Si el niño las desarrolla o no durante su vida, eso dependerá de muchos factores tanto sociales como ambientales y, en última instancia, hay personas muy inteligentes que deciden no emplear su inteligencia en nada útil para ellos mismos ni para la sociedad y llevan vidas insignificantes. Es una elección.

Los peces son una fuente nutritiva muy rica en ácidos grasos, fundamentales para el desarrollo de la parte funcional de las neuronas: su membrana. También son ricos en yodo, otro mineral esencial para el buen desarrollo del sistema nervioso del bebé. El cerebro del feto tiene ya a los seis meses la mitad de su tamaño definitivo. Como los nenes se alimentan de leche materna, es fundamental que también durante la lactancia la madre consuma pescado como una parte muy importante de su dieta.

Pero no solo el fósforo y el yodo son importantes para tener bebés inteligentes. También el ácido fólico y el pantoténico y las vitaminas del complejo B juegan un papel decisivo, junto con el calcio, el cobre, el manganeso, el potasio, el hierro, el zinc y otros. Una embarazada debe consumirlas todas no solo a través de la alimentación, sino empleando, si fuera necesario, suplementos vitamínicos.

Pero ¿y después que ya hemos crecido y lo que coman nuestras madres no tendrá nada que ver con nuestras notas escolares ni con las manifestaciones de cualquier tipo de inteligencia que queramos poseer, aplicar y disfrutar…? Pues nuestro cerebro sigue necesitando lo mismo: una buena nutrición capaz de suministrarle todos los elementos que le permitan un funcionamiento óptimo dentro de la capacidad de cada individuo.

El cerebro necesita para funcionar bien ciertas grasas que ayudan a una buena circulación de la sangre, que conduce oxigeno a nuestras neuronas, energía en forma de glucosa, antioxidantes, fibra, y la sinapsis de las neuronas se lleva a cabo a través de proteínas de calidad.

Reproduzco a continuación una lista de alimentos  que ayudan a mantener el buen funcionamiento del cerebro y un alto rendimiento de nuestras capacidades cognitivas:

Nutrientes que ayudan al cerebro

Manzana

Especialmente por su riqueza en pectina, que es un tipo de fibra soluble, que tiene la virtud de proteger al cerebro del exceso de colesterol y de metales neurotóxicos como el mercurio, el plomo o el cadmio. Esta misma fibra favorece el equilibrio de la flora intestinal, el lugar donde se gesta la salud general de todo nuestro organismo, incluido nuestro órgano pensante.

Quinoa
Por su riqueza en ciertos ácidos grasos, pero sobre todo por su alto contenido en aminoácidos esenciales, que son vitales para la producción de los neurotransmisores. Este alimento también contiene minerales que son importantes para el cerebro como el hierro, el magnesio o el fósforo. Por otra parte, la quinoa tiene un bajo índice glucémico, lo que significa que aporta glucosa de manera lenta y progresiva, una virtud positiva de cara a un buen rendimiento mental.

Sésamo

Este alimento es interesante para el cerebro por su contenido en ácidos grasos, que se encuentran en una relación que facilita el control del colesterol y los triglicéridos. También es una de las mejores fuentes de lecitina que mejora la circulación sanguínea y forma parte de la estructura neuronal del cerebro. Además, estas semillas son una auténtica mina de minerales, especialmente de magnesio y fósforo, pero también de selenio, que protege a las células nerviosas de los daños oxidativas provocados por los radicales libres. Aporta vitamina E en cantidades importantes.

Granada

La granada es un gran neuroprotector, pues se trata de uno de los alimentos con mayor poder antioxidante que se conocen. Su gran riqueza en pigmentos naturales es una de las razones de esta propiedad, pero también por su contenido en otros polifenoles, que además, fortalecen los pequeños capilares que riegan el cerebro. También contiene pectina y vitamina C en cantidades importantes.

Nueces

Es interesante por sus ácidos grasos esenciales, como el omega, que entre otras muchas propiedades, contribuyen a asegurar un buen flujo sanguíneo en el cerebro. Las nueces estimulan la producción de neurotransmisores, y aportan lecitina y micronutrientes importantes para las  funciones cognitivas como el fósforo, el hierro, el magnesio.

Huevo

El huevo es una fuente de proteínas de primerísima calidad, y esto es bueno para facilitar la sinapsis de nuestras neuronas cerebrales. Es rico en lecitina y aporta vitamina B12, una vitamina muy escasa en el reino vegetal, pero necesaria para el buen mantenimiento del sistema nervioso y la formación de los glóbulos rojos, necesarios para la oxigenación del cerebro.

Té verde

El té verde es interesante en una dieta neuroprotectora por su contenido en polifenoles, pero sobre todo gracias a un flavonoide (galato de epigalocatequina). El té verde nos puede ayudar a dejar el café, una bebida que en exceso puede llegar a ser neurotóxica, porque es un estimulante intelectual que nos mantiene alerta, pero no excita. Parece ser que bajo sus efectos nos concentramos mejor y es más fácil recordar datos. Ayuda a evitar los picos de glucemia.

Aguacate

Este alimento es muy rico en grasas insaturadas, sobre todo del omega 9 que es necesario para el crecimiento y la buena comunicación entre las neuronas. La función que cumple este ácido graso es especialmente importante durante el periodo en el que hay un mayor desarrollo del cerebro, en la fase prenatal, por lo que es importante que las mujeres embarazadas incluyan el aguacate en su dieta. También es rico en vitaminas A y C.

Algas

Las algas en general son alimentos extraordinarios porque concentran muchos nutrientes, como proteínas de alto valor biológico, y todos los minerales que necesitamos en unas proporciones óptimas para ser asimilados. Algunas algas aportan mucho hierro, que facilita la oxigenación del cerebro, junto con la vitamina C, que ayuda a integrarlo en el cuerpo. El ácido algínico de algunas algas es muy eficaz para eliminar sustancias potencialmente peligrosas para nuestro cerebro.

Pescado

El pescado, además de ser una buena fuente de proteínas y aminoácidos de calidad, aporta hierro del tipo hemo que es muy asimilable. Pero sobre todo, porque nos suministran ácidos grasos de la serie omega 3, ya transformados en sus formas más activas (EPA y DHA), que cumplen funciones muy importantes para el corazón, pero también para el cerebro, como regular la tensión arterial, mejorar la circulación y producir vasodilatación.

Debo hacer un comentarios sobre la Vitamina C. Hace años una amiga bioquímica me dijo que el gran científico y Premio Nóbel de Química y de la Paz Linus Pauling tomaba diariamente cuatro gramos de esa vitamina, porque afirmaba que unida al neurotrasmisor  noradrenalina era la madre de las ideas geniales. No sé si la anécdota es verídica. Ojalá.

A esta lista yo podría añadir la mía propia, pues también son buenas fuentes de ingesta de fósforo al organismo el azúcar moreno, que en Cuba llamamos prieta, el hígado de cerdo y en general las vísceras, el pavo, el pollo, los huevos, la carne de res, los pescados azules, calamares, merluza, sardinas, yogurt, zumo de limón, té y leche de vaca; en los cereales, los albaricoques, las almendras, las aceitunas, el apio, las castañas, las coles, las espinacas, las peras, los plátanos y las uvas.

Se dice que la dieta mediterránea, basada fundamentalmente en mariscos, aceitunas, quesos y aceite de oliva, sin olvidar los ajos y las cebollas (¡y los vinos!), es la más beneficiosa y completa para el organismo y ayuda, incluso a prevenir y hasta curar enfermedades. No soy especialista en nutrición, sé que es una dieta muy sana pero seguramente no es la única que puede satisfacer las altas expectativas que todo ser humano tiene con respecto a su salud.

Debo advertir que aunque el fósforo  no sea la panacea mental que creían los faraones, interviene en funciones orgánicas tales como el metabolismo de los espermatozoides, el mecanismo de contracción-relajación de los músculos, la salud del sistema nervioso central, tiene un papel muy importante en la formación de los huesos y la dentadura, en el funcionamiento de los riñones, la estabilidad del pulso cardíaco, etc.

El fósforo se encuentra en la corteza terrestre, almacenado en rocas fosfatadas que, al sufrir los efectos de la erosión natural, libera compuestos fosfatados hacia el suelo y las aguas; estos son absorbidos por las plantas y los animales, y una vez que estos mueren se libera el fósforo contenido en su materia orgánica. Si el lector desea comprobar esto solo tiene que visitar de noche un cementerio, y pronto divisará las famosas candelitas  azules que bailan en la oscuridad, más conocidas como fuegos fatuos, que antaño se creía eran las almas de los difuntos. El fenómeno se debe a que el fósforo es muy reactivo y se oxida espontáneamente al contacto con el oxígeno, y entonces emite luz.

Fuegos fatuos en la noche sobre las aguas de un pantano

El fósforo en su estado natural es sólido, de color blanco, despide un olor desagradable característico de él, y emite luz por fosforescencia, como ya dije antes. Ya procesado de forma industrial hay dos variedades: el fósforo rojo y el blanco, que es extremadamente tóxico, y muy inflamable, por lo que se debe almacenar sumergido en aceite o agua para evitar su contacto con el oxígeno, ya que haría una combustión inmediata y violenta que provoca quemaduras en la piel. La exposición continua al fósforo causa necrosis o muerte de los tejidos mandibulares.

Las carencias de fósforo en el organismo pueden tener graves consecuencias para la salud, como afectación de la función renal, trastornos hormonales como el hiperparatiroidismo, síndrome de mala absorción de los alimentos, diabetes con cetoasidosis, alcalosis respiratoria y otras.

¿Y cómo sabría usted si está sufriendo una carencia de fósforo? Los siguientes síntomas le advertirían que se encuentra en esa condición:

Debilidad muscular

Alteraciones hematológicas con anemia hemolítica

Alteración de la función trombocítica y leucocitaria

Entumecimiento de las extremidades

Incoordinación al hablar, tartamudeo

Piorrea dentaria

Mala memoria y falta de concentración para los estudios

Atrofia en el crecimiento por alteración del metabolismo del calcio

Respiración irregular

Irritabilidad, neurastenia

Pero aún existe otra forma de ingerir fósforo para beneficiar la salud: la homeopatía, que cuenta con preparados que contienen fósforo, pero aconsejo con mucha seriedad que quien tenga a su alcance esta posibilidad se asegure antes de ponerse en manos de un homeópata profesional que pueda acreditarse como tal, pues si se diera el caso de que llegáramos a ingerir una cantidad de fósforo mayor de la que realmente necesitamos, las consecuencias podrían ser fatales.

Y en fin, recuerde que no todos podemos ser geniales, ni siquiera sobrepasar el cociente de inteligencia normal: 33  1/3. No todos los faraones fueron Tutmosis IV ni Ramsés III. La mayoría fueron hombres normales y hasta algo carentes de inteligencia, elevados por obra y gracia de un nacimiento que, si bien no siempre pudieron honrar con sus propios méritos, los mantuvo todo el tiempo fuera del alcance de las miradas del pueblo, y por tanto de cualquier juicio sensato y realista sobre sus capacidades intelectuales. Además, muy pocos de ellos murieron en sus camas, porque los faraones de Egipto se encuentran entre las personas más asesinadas de la Historia. No es una suerte envidiable. Confórmese con ser usted mismo y estar sano, que esos son los dos pilares esenciales para sostener la felicidad.

 

 

 

 

 

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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4 respuestas a EL FÓSFORO Y EL ¿MITO? DE LOS SUPERCEREBROS

  1. JORGE PEREZ dijo:

    MUY INTERESANTE ,ES CIERTO QUE LOS ABUELOS NOS COMENTABAN SIEMPRE SOBRE LO UTIL DE INGERIR PESCADO,TE CONTARE UNA ANECDOTA ,UN DIA HACE MUCHOS ANOS,SALI DE PESCA Y COJI BASTANTE PESCADO,REGRESE A CASA LO LIMPIE ,LE SAQUE LOS FILETES Y CON LAS CABEZAS Y LOS ESPINAZOS HICE UN CALDO CONCENTRADO,LO COLE Y LO DEJE EN LA COCINA PARA QUE SE REFRESCARA Y PODER GUARDARLO,LUEGO DE REPARTIR PESCADOS A LOS VECINOS(PLENO PERIODO ESPECIAL) ME BANE Y ACOSTE ,DE MADRUGADA UNA DE MIS HIJAS ME DESPERTO DICIENDOME QUE HABIA UNA LUZ MUY RARA EN LA COCINA ,ME LEVANTE Y SALI A VER QUE PASABA,……DE LA CAZUELA SALIA COMO UNA NUBE DE LUZ DE UN AZUL MUY INTENSO,LOGICO AQUEL CALDO FRIO ERA CASI UNA GELATINA Y DESPRENDIA EL FOSFORO,.LE LLAMAMOS LA SOPA FOSFATADA,MUY RICA,

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