BOCA QUEMADA: ¡BASTA YA DE ESTUPIDEZ HUMANA!

Quiero compartir con los lectores una experiencia muy rara que tuve mientras compraba el periódico en el estanquillo de mi reparto La Asunción. Cuando el vendedor me estaba dando mi diario se paró detrás de mí un señor de edad, canoso y de pequeña estatura, SIN NASOBUCO. Yo le di la espalda rápidamente y le dije con mi voz más educada: “Están poniendo multas a quienes andan en la calle sin nasobuco, señor”. El aludido me respondió, con una voz también muy educada: “No tiene ni que decirlo, señora”, y añadió, esta vez dirigiéndose al vendedor y a otra señora que había llegado: “Ayer salí sin nasobuco y dos policías me pusieron una multa, me echaron cloro en la boca y me la quemaron, por eso ahora no me lo puedo poner. Esta gente se está haciendo millonaria con las multas. Total, la mulata que cobra, cuando yo fui a pagar me dijo que pagara cuando me diera la gana”.

He tenido muchas experiencias extrañas con la gente en estos días, pero ninguna como esta, y quiero hacer algunas observaciones al respecto. La primera es que en la Policía Nacional Revolucionaria hay, como en todas partes, personas muy educadas que tratan con gran respeto a la población, y otras que son rudas y necesitan que se les forme mejor para interactuar con el pueblo. He tenido yo misma encuentros con esas dos clases de policías y oficiales, y de los educados y respetuosos guardo un recuerdo lleno de gratitud. Al final, la Policía de todas partes del planeta, como cualquier institución creada por seres humanos, es un microcosmos que reproduce en sí mismo todos los defectos y virtudes de la sociedad en general. Pero hay métodos que, aunque sean practicados por los cuerpos policiales en otros países, no los usa la policía cubana con la población, como es restregar cloro puro en la boca de alguien porque va por la calle sin nasobuco. ¿Qué pensar de semejante afirmación…? Yo pienso que detrás hay una muy, muy mala intención. ¿Cuál? Sin otros elementos no me atrevo a emitir una opinión, pero de que ese hombre mintió, mintió. Tal vez era un loco, pero no lo parecía.

Lo segundo que quiero comentar es que la decisión del Gobierno de multar a quienes, en medio de esta pandemia que amenaza a la humanidad, se nieguen a seguir las orientaciones y medidas destinadas a evitar la propagación del mal, el único propósito que NO tiene es enriquecer a alguien. Las multas no serían necesarias si toda la población mostrara un comportamiento responsable ante las profilaxis indicadas, pero sabemos que eso está muy lejos de ser así. Muy al contrario, es enorme la cantidad de personas que asumen conductas peligrosas como bajarse el nasobuco para hablar o fumar, o simplemente no lo llevan porque “no los deja respirar”, sin tomar en cuenta que el Coronavirus puede estar en el cuerpo de cualquiera de nosotros sin que tengamos síntomas de la enfermedad, y con cada respiración podemos contagiar a personas sanas que sí están cumpliendo a cabalidad con todo lo que se debe hacer para preservar la vida. O viceversa: si no llevamos nasobuco, otros pueden contagiarnos. Por otra parte, si de verdad cree usted que alguien se quiere enriquecer poniéndole una multa, simplemente no lo deje: cumpla con lo orientado y ya.

Mi tercer comentario es para “la mulata” que cobraba las multas. Si una persona que trabaja cobrando multas, y más en medio de esta pandemia, me dice que yo puedo pagar la mía “cuando me dé la gana”, está, aunque no lo sepa, solidarizándose conmigo de algún modo, lo que la hace mi cómplice, sea consciente de ello o no. Si esta persona lee este post o alguien le cuenta que la he mencionado, sepa que, si en verdad esas fueron sus palabras, ha cometido un delito, pues es una funcionaria pública estimulando a un infractor, haciéndole sentir de alguna manera que su infracción no tiene importancia. Si “la mulata” es parte de la fabulación que contó aquel mentiroso en el quiosco de periódicos, entonces… mi peor sospecha queda reforzada, porque al poner en boca de la mujer semejante expresión está presentándola como una persona que siente como injusta la conducta de los policías e innecesario el pago de la multa, y no considera que el infractor sea culpable de nada; mi mentiroso está diciendo entre líneas: “Vean, no soy yo solo, somos varios los que pensamos que la policía es malvada y el Gobierno se enriquece con el cobro de multas”. ¿Y por qué sería necesario transmitir la idea de que “somos multitud”? Saquen los lectores sus propias conclusiones.

Otra anécdota deplorable que tengo para compartir: días atrás, en el mercadito del reparto La Asunción, yo hacía cola para coger los chícharos y los huevos. Ya me tocaba pasar. La entrada al mercadito no es estrecha, ni tampoco muy ancha. Yo me coloqué a un lado para no interrumpir el paso de quienes entraban y salían. Llegó una pareja con una carretilla: habían ido a su domicilio a buscarla para volver a recoger sus muchos mandados, que habían dejado sobre el mostrador. Se les unió, no sé por qué, una jovencita con un carrito de compras estampado en tonos lila. Y de repente éramos una bola humana con ocho brazos, ocho piernas y cuatro cabezas. Se me ocurrió decirles: “Por favor, no se peguen tanto, sepárense”. Al momento cayó sobre mí una lluvia torrencial de improperios, en los que las frases “¡Ah, qué le pasa a esta! ¡Nadie se le quiere pegar a usté” y “¡Quítese usté!” se repetían, llenas de furia, una y otra vez.

Uno está acostumbrado a la estupidez humana, sin duda, pero de vez en cuando pasan cosas que todavía nos asombran. Aquellas tres personas no se daban cuenta de que se estaban pegando entre ellas, y los tres conmigo. Su primera reacción fue sentirse muy ofendidos. No podían saber que yo llevaba apenas quince días de alta de un ingreso hospitalario en una sala donde había varios pacientes con neumonías supuestamente bacterianas y estaba, por mi propia voluntad, en una cuarentena personal. En ningún momento les pasó por la cabeza, aunque no conocieran mi situación específica, que aquella señora con nasobuco a la que ellos se acercaban demasiado podía estar contagiada y contagiarlos. Solo se les ocurrió atacarme por convocarlos a seguir una instrucción dada por nuestro sistema de Salud para evitar la propagación de la pandemia.

Es cierto que los hábitos de vida no pueden ser cambiados en un día, pero ya hace más de un día que el mundo está al borde del colapso por Coronavirus. Ya es tiempo de que las personas se hayan ido adaptando a esta nueva forma de vida que incluye distanciamiento social, reclusión, cuarentenas y un montón de nuevas e incomodísimas rutinas tales como el uso del nasobuco y la desinfección de personas y casas con cloro, entre otras muchas. Y también es cierto que la juventud es temeraria e irresponsable, pero ser joven no es un dictat para ser retrasado mental. Ya es hora de decir BASTA a esa postura psicológica tan cubana como es la guapería, el desprecio por las leyes, la convicción de que somos durísimos y nada va a pasarnos (una forma marginal de ese fenómeno New Age que tantos llaman pensamiento positivo y no es más que un autoengaño muy peligroso en cualquier esfera de la vida). Seguramente esa composición mental estaba exacerbada en quienes acudieron a aquella fiesta en Florida y terminaron todos contagiados. Hay que abandonar la convicción de que “No pasa nada”, porque sí pasa, está pasando, y quienes todavía quieran creer que todo esto es alguna clase de broma, que piensen en la interminable hilera de camiones militares cargados de ataúdes sacando cadáveres de la ciudad italiana de Pérgamo, o en la inmensa fosa que han construido los norteamericanos en una isla para sepultar a sus víctimas de la pandemia. Cese ya la estupidez humana de algunos para que muchos podamos salvarnos.

Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s