Trump se venga de las redes sociales y amenaza con limitar su inmunidad

(https://www.lavanguardia.com/internacional/20200529/481439884195/trump-twitter-polemica-redes-inmunidad.html)

El decreto, de difícil aplicación sin el Congreso, atiza las acusaciones de censura

Beatriz Navarro | Washington, Estados Unidos. Corresponsal

29/05/2020 00:40 | Actualizado a 29/05/2020 12:31

La venganza de Donald Trump contra Twitter no cabe en 280 caracteres, el espacio que la red social brinda a los mensajes de sus usuarios. Necesitaría una ristra de más de cincuenta tuits para recitarla literalmente.

La respuesta del presidente estadounidense a la decisión de la empresa de etiquetar por primera vez sus mensajes como información dudosa llegó ayer en los seis folios de una orden presidencial sin precedentes –y pocos visos de ser aplicada sin apoyo del Congreso– en la que plantea cambios legales para privar a plataformas como Twitter, Facebook, YouTube y Google de su actual inmunidad frente a posibles litigios por los contenidos publicados por sus usuarios así como su libertad a la hora de moderarlos. A cinco meses de las elecciones presidenciales de noviembre. Trump ha declarado la guerra a las mismas redes sociales en las que se apoyó para llegar a la Casa Blanca.

El borrador es “una pieza diabólicamente inteligente de teatro político”, dice la experta legal Julie Cohen

“¡Este va a ser un gran día para las redes sociales y la imparcialidad!”, anunció en un tuit Trump. En pocas horas, el borrador del decreto comenzó a circular por las redes. La orden firmada ayer por Trump reinterpreta la sección 230 de la ley de Decencia de las Comunicaciones de 1998, el apartado que regula la responsabilidad ante los contenidos publicados en una página web, una de las piedras angulares de internet, para limitar la protección federal que se da a las empresas. La legislación está desde hace tiempo en el disparadero, en especial por las quejas de los republicanos de que Twitter y otras compañías de Silicon Valley, de inclinación progresista, censuran el debate público al “silenciar” a las voces conservadoras, como ha criticado, airado, el propio presidente esta semana.

Su consideración como plataformas y no editores de contenidos –como es el caso de los medios de comunicación– les exime de responsabilidad sobre las publicaciones de sus usuarios. El razonamiento de la Casa Blanca es que la empresa de Jack Dorsey, con su decisión de alertar sobre un tuit del presidente, ha traspasado la barrera y no merece tal estatus. “Ya no podrán eximir ese escudo”, dijo el fiscal general, William Barr, que compareció en el despacho oval con Trump durante la firma del decreto.

La reforma permitiría a cualquier usuario que se considere discriminado porque su mensaje ha sido borrado o su cuenta suspendida emprender medidas legales contra las empresas. La Casa blanca propone dar poder a los reguladores para intervenir y pronunciarse sobre los criterios utilizados por las plataformas para moderar contenidos y, por ejemplo, eliminar comentarios o vídeos. La ley actual se basa en que las empresas realizan esas funciones “de buena fe”, el objetivo es definir cuándo actúan de mala fe.

El decreto prevé, por último, coordinar la acción de los fiscales generales de los estados para supervisar la situación y actuar contra posibles abusos, así como eliminar la publicidad institucional de plataformas que “violan la libertad de expresión”. Porque así es como Trump presentó ayer la orden presidencial: “Estamos aquí para defender la libertad de expresión de uno de sus mayores peligros”, dijo en alusión a las políticas de las redes sociales. La decisión de Twitter de etiquetar como “potencialmente engañoso” uno de sus mensajes es una forma de “activismo político”, afirma Trump. “Si pudiera hacerlo [cerrar la red social] legalmente, lo haría”, aseguró.

Los juristas ven más retórica que argumentos legales en el documento. “Es una pieza diabólicamente inteligente de teatro político”, afirma Julie Cohen, profesora de Derecho de Georgetown, por la forma en que interpreta la ley y la primera enmienda de la Constitución, que defiende la libertad de expresión. En realidad, ésta protege a los ciudadanos frente a interferencias del Gobierno pero no obliga a las empresas, que en el caso de las plataformas digitales se han visto reconocidas como intermediarios. Cualquier intento de regular el contenido de las redes necesitará el apoyo del Congreso, apunta Jack Balkin, profesor de Derecho en Yale, y provocará un aluvión de litigios contra el Gobierno en primer lugar.

La última cortina de humo de Trump para distraer la atención sobre aspectos más urgentes de la actualidad como la epidemia del coronavirus (aún fuera de control, después de 1,8 millones de contagios y 101.000 muertos) o la crisis económica (36 millones de nuevos parados) captó la atención del mundo. Ante las noticias de la Casa Blanca, Twitter y Facebook registraron ayer caídas en bolsa mientras el responsable de la oficina de innovación del gobierno federal de Alemania, Thomas Jarzombek, las animaba a cruzar el Atlántico. “¡Esto es una invitación a veniros a Alemania! Aquí eres libre para criticar al gobierno y al mismo tiempo luchar contra las noticias falsas”, tuiteó el político de la CDU.

El anuncio de Trump fue aplaudido por sus seguidores, aunque los más radicales le animan a mudar a otra red social, Gab, territorio de la ultraderecha estadounidense, donde tiene reservado un perfil. El presidente se refiere a menudo a sus seguidores digitales (80 millones en Twitter) como “guerreros digitales”, ávidos consumidores y eficaces difusores de sus consignas. Son sin embargo sólo una parte de la estrategia de comunicación del trumpismo, que necesita del altavoz de los medios tradicionales para ser eficaz.

El discurso y la actitud de los gigantes digitales es “indignante”, dijo ayer la presidenta de la Cámara Baja, la demócrata Nancy Pelosi, que tachó de oportunista a Facebook por ponerse del lado de la Casa Blanca en el debate. “Pero es ante todo una distracción. Yo he empezado esta rueda de prensa hablando de tests, de salvar vidas, de la economía y la vuelta a las escuelas y aquí estamos, hablando de Twitter”.

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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