ENGAÑO: El octavo pasajero (I)

Los incendios de California no están ocurriendo

El Holocausto nunca existió

NOTA: Este es el primero de una serie de artículos que intentan advertir a las personas sobre el peligro de manipulación ideológica, cultural, religiosa, política y social que representan las noticias falsas y las teorías de la conspiración, fenómenos que han tomado al mundo por asalto desde que Donald Trump obtuvo la Presidencia de los Estados Unidos en 2016. Existen empresas que obtienen los datos que usted revela en sus redes sociales y los usan para personalizar sus estrategias de manipulación. Usted puede ser confundido y su mente manejada por narrativas que, en algunos casos, van dirigidas puntualmente a grupos vulnerables a determinados asaltos psicológicos. Usted debe ser consciente de que estas manipulaciones pueden provenir de aquellos en quienes más confía, incluso de sus líderes religiosos. Todos debemos ser objetivos e informarnos sin pasión antes de dejarnos llevar por la pasión. Si lo desea tome partido pero, primero, sepa por quién y por qué.

Fake news, realidad alternativa y teorías de la conspiración

Vivimos en la era de la posverdad, donde las emociones y las opiniones pesan más que los hechos, todo lo contrario de la objetividad en que se basa el periodismo tradicional y el sentido común de los lectores.  El término posverdad se encuentra con frecuencia en los medios de comunicación, se menciona en los noticieros y en comentarios de las grandes agencias noticiosas televisivas, ha generado una proliferación de ensayos teóricos sobre sociología de los medios y otras disciplinas. El concepto se resuelve en las fake news (noticias falsas), algo que ya solo es ajeno para quienes desterraron de sus vidas la inmediatez del mundo en que vivimos y la sustituyeron por la satisfacción de sus instintos básicos, o para quienes son absorbidos de tal modo por sus circunstancias personales que no pueden prestar atención a las dinámicas externas de la realidad.

La posverdad es una enfermedad tan grave de la modernidad que Internet se ha llenado de sitios que ofrecen un extraño servicio: ayudan a distinguir lo cierto de lo falso. Se llaman check points (puntos de chequeo), y se puede recurrir a ellos para verificar cualquier noticia o información que cualquier persona quiera someter a comprobación en cualquier parte del planeta. Estos puntos de verificación pertenecen, por lo general, a agencias informativas de prestigio, a ONGs reconocidas y a otras instituciones. Un ejemplo claro de sus actividades fue la acuciosa verificación a que sometieron el discurso del presidente estadounidense Donald Trump en la Convención del partido Republicano que orquestó en la Casa Blanca, en franca violación a la ley Hatch, que prohíbe el uso de las instalaciones presidenciales para fines electorales. Los check points son sitios muy solicitados y activos.

Aunque las fake news o noticias falsas son peligrosas, creadas y difundidas con la intención de confundir y manipular la opinión pública —y también la individual (recordar el escándalo de Cambridge Analytica cuando con su enorme base de datos ayudó a Donald Trump a ganarlas elecciones en 2016—, ninguna tiene el poder inapelable de cambiar la realidad a menos que usted, como receptor, resulte una persona vulnerable o ignorante. Pero hay un fenómeno mucho más peligroso que amenaza con oscurecer el horizonte de la conciencia humana: la construcción de narrativas que conforman lo que se ha dado en llamar realidad alternativa. Las narrativas se construyen de diversos modos, uno de ellos, el más socorrido, es por encadenamiento de fake news, que, como en un caldero de brujas, se mezclan y se emulsionan hasta terminar en un cocido ajeno a la realidad, pero altamente persuasivo.

La construcción de realidades alternativas ha existido siempre. Citaré dos ejemplos. El primero Los Protocolos de los Sabios de Sion, un libelo antisemita publicado en 1902 por la Orjana (policía secreta zarista), para justificar los progromos del Zar contra los judíos, supuestamente era la transcripción de las actas de una reunión de conspiradores judeo-masónicos que tramaban hacerse con el dominio del mundo. Circuló por toda Europa, y aunque en 1921 el diario británico The Times descubrió que se trataba de un plagio del Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, o la política de Maquiavelo en el siglo XIX, un texto de Maurice Joly en el que se inventaba un complot del emperador Napoleón III para dominar el mundo, Hitler lo usó en su cruzada contra los judíos, y aún hoy se le menciona con frecuencia en los sitios de odio del antisemitismo, y teorías de la conspiración posteriores a la Segunda Guerra Mundial aseguran que es la guía de los misteriosos Iluminati para instaurar un Nuevo Orden Mundial. El segundo ejemplo, muy apreciado por los neonazis y los supremacistas blancos, es el Negacionismo: El Holocausto nunca ocurrió, fue un montaje llevado a cabo por los judíos para lograr que en 1948 la Liga de las Naciones les concediera su Estado de Israel, y luego han seguido sacándole partido. Los miles de fotografías tomadas por los soldados aliados cuando llegaban a los campos de concentración nazi, ya fuera de fosas repletas de cadáveres escuálidos, restos hallados en los crematorios o prisioneros a quienes rescataban casi al borde de la muerte por inanición, son pura farsa. Hitler jamás le tocó un cabello a un judío, ni a un gitano, ni a rusos, polacos, checos, ni a la resistencia francesa y alemana. Los campos de concentración nunca existieron.

Las realidades alternativas también han sido usadas con buenos propósitos, y citaré dos ejemplos muy poco conocidos. Durante la Segunda Guerra Mundial la contrainteligencia inglesa libró en múltiples frentes una guerra de desinformación contra la Alemania nazi que todavía hoy provoca asombro. Entre otros procedimientos, falsificaron una edición de una influyente revista nazi en la que ofrecían información falsa sobre la marcha de la guerra, e incluso incluían horóscopos trucados donde se pronosticaba la derrota de Alemania; la introdujeron y la hicieron circular en aquel país. Lamentablemente, el resultado de esta osadía se malogró por un error del traductor, que incluyó en el título de la edición apócrifa inglesa una partícula gramatical inexistente en el título de la revista alemana.

Por su parte, los franceses también acudieron a la construcción de realidades alternativas para impedir que un anunciado bombardeo nazi sobre París tuviera éxito. Con ayuda de un equipo de magos y un complejísimo trucaje de espejos, oscurecieron la ciudad en la noche haciéndola invisible para los aviones alemanes, y utilizaron un campo lejano y desolado donde, con el mismo truco, al que añadieron juegos de luces, crearon la visualidad de una París inexistente, y los alemanes bombardearon… el campo desolado.

El lector puede preguntarse qué hay de común entre una fake news, una realidad alternativa y estas truqueadoras estrategias de desinformación, y qué las diferencia. Lo que tienen en común es la mentira. Todas se basan en una menor o mayor dosis de engaño y buscan construir una realidad-otra que funcione como distracción y permita la consecución de un fin. Y todo ello, a su vez, se basa en la alteración, deconstrucción y reconstrucción de sistemas de significación establecidos, o la creación de otros aparentemente nuevos que, ensamblados de manera orgánica, conforman un sistema de códigos distinto, en ocasiones completamente distanciado de la realidad y, en casos límite, abiertamente contrario a ella hasta ser delirante, pero con un gran potencial de credibilidad porque se basa en verdades a medias o en mentiras totales que explotan los temores raigales del hombre moderno, el cual, aunque investido de los brillos tecnocientíficos del mundo de hoy, aún responde a los resortes eternos de la condición humana: el miedo y la esperanza. ¿En qué se diferencian?  Las fake news mimetizan al verdadero periodismo y son difundidas, por lo general, a través de medios de comunicación como agencias noticiosas, televisión, radio y prensa escrita, aunque también se difunden por las redes sociales. Las realidades alternativas son más insidiosas, más soterradas, viajan por la internet oculta, por foros privados, aunque terminan, como se verá, siendo oficializadas del peor modo.

El lector también puede preguntarse por qué son tan peligrosas una fake news (aparentemente inofensiva) del estilo “aquí tuvo lugar en tal fecha una batalla” que nunca ocurrió  y las realidades alternativas, que él probablemente conozca como un tipo de juegos existente en internet, en los cuales los jugadores reciben mensajes de entidades misteriosas, quienes les ordenan cumplir misiones tales como bailar desnudo en la calle o visitar de noche un cementerio donde, en cierta tumba, el jugador encontrará un mensaje en clave que le redireccionará hacia su siguiente misión. El catálogo es amplio. Estos juegos son muy excitantes porque se supone que solo quienes posean una capacidad intelectual por encima de la media lograrán descifrar los acertijos, las encriptaciones, etc., y quienes van logrando las metas se van sintiendo, lógicamente más y más especiales. También se le hace sentir al jugador que al involucrarse en la narrativa del juego acepta asumir ciertas responsabilidades muy serias, como pudiera ser luchar contra alguna forma del Mal o ser un Héroe, un Salvador o un Redentor.

No se deben confundir los juegos de realidad alternativa con los de rol o los de simulación social por el estilo de Los Sims. Aquí se trata de algo mucho más complejo, una maraña que atrapa al individuo y lo vuelve incapaz de discernir los límites entre juego y realidad. Es común que los jugadores se involucren con muy alto nivel de compromiso, y en dependencia de en qué dirección el juego los vaya orientando, pueden llegar a convertirse en seres muy peligrosos. En mi opinión, los juegos de realidad alternativa se parecen demasiado a los mecanismos de la esquizofrenia, en los que el enfermo escucha voces cuya procedencia la mayoría de las veces no puede identificar y le ordenan conductas a las que no puede negarse, aunque la orden sea asesinar a sus padres o lanzarse de una torre al vacío.

Pero cuando de verdad las realidades alternativas, que ya han trascendido el marco de simples juegos entretenidos, se pueden convertir en el infierno, es cuando se mezclan con teorías de la conspiración, que también han existido siempre. El ejemplo utilizado aquí de Los Protocolos de los Sabios de Sion fue (y sigue siendo) una teoría de la conspiración, pero cada fenómeno adquiere la gravedad de la época que lo produce. La velocidad a que la información se transmite en nuestros días y el acceso de una gran parte de la sociedad a medios tecnológicos avanzados y armamento militar diverso y complejo, facilitan que la mezcla de lo conspiranoico y lo alternativo pueda convertirse en un coctel letal donde usted, lector, puede verse involucrado aún sin saberlo, sin querer, de un modo absolutamente inocente, y ser utilizado por una maquinaria terriblemente mal intencionada, a la que, de ser consciente, usted posiblemente se opondría por un elemental sentido de la ética.

Antes de continuar, quiero presentar a los lectores una lista de sospechas, afirmaciones, negaciones y otros asertos, que deberán examinar con atención para detectar todo lo que en ella les resulte familiar. Lo que propongo es una especie de examen de consciencia, cuyo resultado únicamente será conocido por él mismo y por nadie más. Advierto que las “informaciones” mencionadas a continuación se propagan fundamentalmente por dos vías: o se ha leído sobre ellas en algún sitio de Internet, probablemente Facebook, o algún amigo que comparte con nosotros el interés por ciertos temas relacionados con la medicina alternativa o la espiritualidad de la Nueva Era nos ha contado, nos las ha hecho llegar por mail o nos las pasó en una flash. Estoy segura de que casi todos los lectores que reaccionen ante alguna parte de esta lista o toda ella, reaccionarán aún peor cuando sepan de dónde proviene su contenido. Prepárese, lector, pues si siguió disciplinadamente la serie Expedientes X y pensaba que ya había visto todo el repertorio de lo extraño, y si vio la tercera temporada de Outlander, donde aparece una isla del Caribe en la que una bruja oficia un culto satánico, ahora se va a llevar sorpresas de las que estremecen. La diferencia está en que, con las series o los libros de ciencia ficción y fantasía, cuando terminan usted regresa en segundos a su vida real. Pero ahora, como dice el dicho popular, literalmente se caerá de glúteos, y le va a doler.

  1. Un grupo de personas ultrapoderosas e invisibles conforman el Estado Profundo o Gobierno Secreto que está rigiendo el planeta. Para muchos se trata de los Iluminati, para otros no tienen nombre definido y unos pocos, los más actualizados, piensan que se trata del club Bildelberg, esa logia secreta del Uno por Ciento integrada por reyes, grandes banqueros, poderosos magnates de la industria et al. quienes se reúne cada año en algún lugar de Europa en condiciones de alta seguridad, para discutir cómo seguir controlando el mundo.
  2. Este grupo oscuro e invisible está liderado por Hilary Clinton y su esposo, el ex Presidente norteamericano Bill Clinton, por el ex Presidente Barak Obama y un nutrido grupo de altas personalidades del partido Demócrata;  filántropos multimillonarios como Bill Gates y su esposa Melinda y el húngaro George Soros, destacadas personalidades de Hollywood como el cineasta Steven Spielberg, el actor Tom Hanks y la célebre conductora Oprha Winfrey, amén de científicos destacados, importantes personajes de la cultura internacional, Premios Nobel  y un largo etcétera que conforma una lista en perpetuo crecimiento (¿habrá en realidad alguno que pertenezca al club Bildelberg?). Ni siquiera escapa el Papa Francisco, quien, según una portada manipulada de Time, fue arrestado, como Hilary Clinton y Celine Dion, la cantante del tema del celebérrimo filme Titanic —después supuestamente ejecutada—, por formar parte de este Gobierno Secreto que, además, es una red internacional de pedófilos sacrificadores de criaturas y adoradores de Satanás. También se expandió la noticia de una inexistente manifestación contra la pedofilia frente al Palacio de Buckingham, en Londres, y otra no menos inexistente situación crítica de enfrentamientos populares en una localidad de Estados Unidos, que jamás ocurrió. Un ciudadano norteamericano con complejo de redentor se personó en una pizzería de Washington, en cuyo sótano, se decía, estaba el puesto de mando en USA de los “malditos criminales”, y amenazó o llegó a disparar contra los presentes, que resultaron ser algunas familias que comían comida italiana apaciblemente, algunas en compañía de sus niños. La pizzería en cuestión no tenía sótano. El suceso se conoce como el Pizzagate.
  3. Algunos (o tal vez todos) los miembros del Estado Profundo tienen genes interdimensionales (fueron engendrados por seres venidos del espacio en hembras humanas). Otros miembros son demonios encarnados, y enfermedades como las endometriosis y los quistes ováricos son provocadas por la presencia de semen demoníaco en el aparato reproductor de las hembras humanas.
  4. Este grupo misterioso y macabro celebra sus rituales sangrientos en una isla cerca de Jamaica, donde el culto tiene su templo principal. Ha circulado en internet un correo apócrifo en el cual Hillary Clinton le comentaba a un amigo que esa misma noche sacrificaría en su patio una gallina negra a Moloch, gallina que, desde luego, era en realidad una niña, pero el mensaje estaba escrito en clave para que pareciera anodino.
  5. Un épico y multitudinario rescate de niños cautivos fue llevado a cabo recientemente en Nueva York y Chicago. Los niños eran prisioneros de la red internacional de pedófilos cuya cúpula se encuentra en las élites del partido Demócrata norteamericano. Los niños se encontraban en túneles subterráneos que conectaban con la mansión de Hillary Clinton y fueron rescatados en pésimo estado físico y llevados a dos barcos donde se les dio atención médica antes de conducirlos a los hospitales.
  6. Donald Trump es el único que se enfrenta al Estado Profundo y puede salvar al mundo de tanta maldad.
  7. El cambio climático no existe. Es un invento de China. Los terribles incendios que están teniendo lugar en California o no están ocurriendo o son causados por una mala gestión de los bosques, culpa del gobernador demócrata del Estado.
  8. Las fuentes de energía limpia y renovable son una patraña destinada a mermar las riquezas petroleras de ciertos países, en especial Estados Unidos.
  9. El Sars-Cov-19, Covid o pandemia no existe, es un invento de ciertos gobiernos (liderados por China) y del Estado Profundo para desestabilizar la Presidencia de Donald Trump, el único gobernante en el mundo que está dispuesto a proteger a la Humanidad —con “la ley y el orden”— de esta red diabólica que quiere llevarla al Apocalipsis.
  10. La Covid desaparecerá como por milagro. Algún día.
  11. Las vacunas contra la Covid son, en realidad, un modo de introducir en el organismo de quienes se vacunen chips que permitirán un control absoluto de estas personas por parte del Estado Profundo. Los chips, además, serían insertados para que las personas abandonen sus creencias religiosas, en especial si pertenecen a alguna confesión evangélica.
  12. La frecuencia 5G propaga la Covid.
  13. El Diluvio ocurrió hace cuatro mil años. (Universidad evangélica Liberty, Virginia, USA)
  14. Los dinosaurios se extinguieron porque, debido a su enorme tamaño, no cupieron en el Arca de Noé. (Universidad evangélica Liberty, Virginia, USA)
  15. La era de Acuario ya comenzó, y en ella la Humanidad debe dar un salto hacia otra dimensión más avanzada. Es un salto cuántico, y quienes no estén preparados para entrar en ese campo energético más potente morirán en el intento. A este gran paso que dará el planeta se le llama El Despertar, porque quienes logremos darlo habremos comprendido que cuanto se nos ha enseñado sobre el funcionamiento de nuestro mundo y del universo no es más que un conjunto de mentiras que enmascaran el protagonismo del Estado Profundo y, entonces, conoceremos la verdad que hay detrás de todo. Este advenimiento ya está siendo anunciado por la caída de los cuatro pilares que han sostenido hasta ahora el sistema que esclaviza a la Humanidad, creado por unas pocas familias, cabeza del Estado Profundo. “Estos pilares son Ciencia, Economía, Política y Religión; de ahí vienen las cuatro creencias limitantes más grandes: la ciencia es el no puedo, la religión trae el no creo, la política trae el no debo y la economía el no tengo”. Estas palabras pertenecen a un hombre latinoamericano entrevistado por el periodista Artur Wallace, de BBC Mundo.
  16. -Los miembros del movimiento Black Lives Matters y del grupo denominado Antifa son bandidos, saqueadores y vándalos, terroristas domésticos y brazo armado del Estado Profundo que quieren destruir el sueño americano, eliminar a la población blanca y llenar el país de viviendas de bajo costo, por lo cual deben ser eliminados por los Patriots, ese espectro recién sacado del closet de las milicias que lucharon contra los ingleses cuando la Guerra de las Trece Colonias y que, ahora, convenientemente revitalizado, opera con impunidad contra manifestantes y contra todo aquel que se le antoje o le señale el cerdo Napoleón, que siempre tiene la razón[1].
  17. Un eventual triunfo electoral que en noviembre lleve a Joe Biden, marioneta del Estado Profundo, a la Presidencia de los Estados Unidos, no solo será el fruto de unas elecciones robadas, sino que conducirá al país a una era de comunismo, a la erradicación de los suburbios, al fin de la democracia y a la destrucción del sueño americano. Biden es manejado por el ex presidente Obama, quien, como se sabe, gobernó Estados Unidos de manera ilegal, pues no es estadounidense sino musulmán (no importa que el Islam sea una religión monoteísta y no una nacionalidad).
  18. La Canciller alemana Ángela Merkel es nieta de Adolph Hitler.

El lector sensato reirá con algunas de estas narrativas, y pensará que nadie con dosdedos de frente podría creer en semejante sarta de disparates. Pero… el biólogo Lyan Watson publicó en 1979 su obra Lifetide, en la que desarrolla la siguiente teoría: “Si un número suficientemente grande de personas —al que llamó Masa Crítica (nueve mil personas)— adquieren un nuevo conocimiento o forma de ver las cosas, esto se propagará por toda la humanidad”, para lo cual es necesario esa Masa Crítica alcance una conciencia más elevada, momento en que el individuo es capaz ya de realizar un salto evolutivo y lograr un cambio de mentalidad. Esta teoría pasó a ser conocida como “Teoría del Centésimo Mono”, y según afirman expertos en diferentes disciplinas sociales, se le vio tomar cuerpo en el sorprendente resultado electoral que en 2016 llevó a la Presidencia de los Estados Unidos a un empresario multimillonario y showman sin experiencia política y que, fuera del círculo que podríamos llamar del dinero y de las revistas del corazón (se ha casado con dos supermodelos y una célebre actriz de cine), era un perfecto desconocido para el pueblo estadounidense.

Por supuesto que la Masa Crítica podría, también, desatar un movimiento involutivo del pensamiento humano y convertirse en agente portador de procesos de empobrecimiento (y hasta destrucción) de la sociedad, la cultura, la civilización.

¿Y de dónde provino esa Masa Crítica que, supuestamente, alcanzó con respecto a Donald Trump una conciencia más elevada que le permitió dar un “salto evolutivo” y lograr el cambio de mentalidad que lo llevó a la Presidencia? Se conocen ciertas características de la base de votantes de Trump: hombres blancos mayores de 50 años sin formación académica, de religión evangélica, provenientes en su inmensa mayoría del Sur de los Estados Unidos y los estados del Medio Oeste, enojados por la imposibilidad de mejorar su estatus social y, en general, inconformes con el establishment. Pero ¿quién prendió la mecha? (Continuará)

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[1] Napoleón, el cerdo malvado que, luego de dirigir la rebelión de los animales contra los humanos, se apropia del poder y oprime a sus antiguos seguidores en la novela Rebelión en la granja, del escritor inglés George Orwell


Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica de arte, guionista de cine, radio y televisión, pero este blog se propone combatir el maltrato animal y procurar en Cuba su castigo más severo y radical
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