ENGAÑO: el octavo pasajero (IV)

El Pizzagate

Alefantis, el pizzero pedófilo, con dos de sus «víctimas infantiles»

El Pizzagate es, para nosotros los cubanos, un tema poco conocido y, debido a nuestra cultura —todavía mayoritariamente de raíz española y judeocristiana—, también muy desagradable, pero es un tema del que no se puede prescindir si se quiere comprender el alcance y consecuencias de las realidades alternativas en política y en todos los aspectos de la sociedad.

La historia o, tal vez leyenda, del Pizzagate comienza con James Alefantis, un chef italiano millonario, miembro y colaborador del Partido Demócrata, dueño de una cadena de restaurantes, entre otras propiedades, y catalogado como una de las 50 personas más poderosas de Washington. Alefantis, quien tenía vínculos financieros y de amistad con John Podestá y Jeffrey Epstein,  era (o sigue siendo) dueño de la pizzería Comet Ping-Pong, en Washington, donde en 2016 se llevaron a cabo eventos en apoyo a la campaña presidencial de Hillary Clinton. Alefantis nunca ha ocultado su homosexualidad, y en una foto que ha sido muy usada para demostrar su pedofilia, aparece posando ante la cámara con un pulover en el que se lee la frase “Yo amo a los niños”. En esa misma foto Alefantis tiene a su diestra y a su siniestra un par de mocetones blancos, anglosajones, semidesnudos y robustamente hermosos, a quienes abraza mientras sonríe satisfecho. Aunque los rostros de los jóvenes aparecen borrados, el desarrollo de sus masculinidades deja totalmente claro que se trata de dos adultos en lo más florido de su juventud y no hay en ellos ni el más mínimo asomo de infantilidad. Pero las realidades alternativas son lo que son.

Los vínculos de Alefantis con Epstein y Podesta dieron lugar, luego del robo y publicación  de los correos privados de este último, a un huracán de teorías conspiranoicas. Mucha gente se puso a atar cabos y las redes sociales se llenaron de conclusiones cada vez más histéricas y delirantes, algunas de las cuales, hay que decirlo, hicieron su primera aparición en los foros de 4Chan denunciadas por Anonymous: en un extraño mapa de corte policial, del tipo de los que se usan para conectar evidencia, aparecen los sótanos de la pizzería Comet Ping Pong, de Alefantis, como la sede de la siniestra red de pedofilia, donde se cometían violaciones de niños y niñas que luego eran sacrificados y devorados en rituales caníbales. Es probable que tarde o temprano el FBI hubiera abierto una investigación, pero alguien se adelantó: el corazón cristiano y justiciero de Edgar Welch, habitante de Carolina del Norte a quien le acababan de instalar Internet en su ordenador, lo empujó a tomar una camioneta y, armado con un rifle y otra arma, manejar hasta Washington, donde detuvo su vehículo frente a la pizzería de Alefantis e irrumpió en el local dispuesto a rescatar a los niños victimizados. Como acostumbra hacer la policía de su país, primero disparó y luego preguntó. En unas versiones de lo que pasó después, había algunas familias en la pizzería comiendo tranquilamente en compañía de sus niños y algunos menores jugaban ping-pong en el patio del local; en otras versiones el improvisado salvador llegó al local en un horario en que no había nadie, entró y disparó contra la puerta de un closet, un armario o una consola de aire acondicionado, en la creencia de que sería la entrada de acceso a los sótanos malditos. Pero la gestión de Welsh no arrojó ningún fruto porque el inmueble carece de sótanos, aunque sí tiene una dependencia para almacenar harinas, salsas, quesos y otros ingredientes  para cocinar pastas y pizzas. ¿Y cuál fue la conclusión del público que seguía el asunto en las redes sociales?: Welch se equivocó de pizzería. Por suerte, el apasionado redentor no hirió a nadie, se entregó a la policía y fue a prisión.

Tras el asesinato del afroestadounidense George Floyd a manos del policía blanco Derek Chavin, Anonymous ha vuelto a lanzar al candelero el Pizzagate, el suicidio de Epstein y su “libro negro”, en el que ahora se sabe que también figuran los nombres de Ivana, la modelo que fuera primera esposa de Trump; Ivanka,  hija de Ivana con el Presidente; y Melania, también modelo y actual esposa del magnate, junto a los del Primer Ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, el político Henry Kissinger (acusado años atrás de fomentar una red de prostitución de menores en Indonesia), Rupert Murdoch, director de la agencia noticiosa Fox News, prácticamente la única prensa vocera de Donald Trump, y otros nombres de políticos, millonarios, traficantes de armas, etc. que poco dirían a los lectores cubanos.

¿Estar en la agenda de contactos de un financiero pedófilo, quien hizo su fortuna aconsejando a millonarios que tuvieran activos a partir de gruesas cifras de millones, convierte a alguien automáticamente en un pedófilo? ¿Comer en la pizzería de un homosexual sospechoso de pedofilia te convierte automáticamente en un abusador de niños? Para quien quiera armar el cuento en esa dirección hay muchos indicios que apuestan por un SÍ, pero del “libro negro” de Epstein solo él y su novia han sido, hasta hoy, huéspedes de una celda. También hay muchas evidencias de que el Pizzagate se trata de una construcción, una realidad alternativa armada y difundida con malas intenciones muy bien definidas, pero ¿Cuáles? ¿Por quiénes? ¿Por qué se involucró 4Chan en esa teoría conspiranoica…? Y la pregunta más importante de todas: ¿Quién se benefició con todo este escándalo que, salvo en lo referente al caso Epstein-Maxwell, parece salido del sombrero del mago? Tal vez encontremos respuestas cotejando fechas:

4chan —creado en 2003

Wikileaks —creado en 2006 y lanzado en 2008

Anonymous —aparece en 2008 en 4chan

Pizzagate —2016, inmediatamente después del escándalo de los correos filtrados y apenas un mes antes de las elecciones del 3 de noviembre en que Donald Trump fue electo Presidente de los Estados Unidos de América

QAnon —creado en 2017

Escándalo Epstein —2019

¿CUI BONO…?

Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica de arte, guionista de cine, radio y televisión, pero este blog se propone combatir el maltrato animal y procurar en Cuba su castigo más severo y radical
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3 respuestas a ENGAÑO: el octavo pasajero (IV)

  1. …y de la Dictadura castrista, sus mentiras y manipulaciones nunca hablas?

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