El reino de los perfumes, ¿aliado o enemigo?

Siempre me da placer releer el libro Perfumistas y perfumes, del maestro perfumista cubano Leonel Amador. La verdad es que es uno de mis libros de cabecera, porque amo con pasión el mundo de los perfumes. He pasado de los maquillajes y los peinados, de las “últimas modas” y de otros elementos que el género femenino utiliza para afianzar su lugar en la sociedad, pero de las cremas y los perfumes… jamás, y hago mía la frase de una aristócrata francesa cuyo nombre no recuerdo ahora mismo: “Si no llevo perfume me siento desnuda”.

Hoy he vuelto a encontrar en las páginas tan sabias de este libro algo que me gustaría compartir, no solo porque es utilísimo para nuestra vida social, sino porque es realmente curioso: una tabla de correspondencias entre la personalidad y los perfumes, pero tan antigua como que viene de los romanos, y tan certera que aún hoy mantiene su vigencia en el mundo de la moda, el fashionismo, como se le suele llamar en el vocabulario técnico que le es propio. Y digo que son correspondencias curiosas porque se basan en el color del cabello.

Las damas romanas de la alta sociedad, esposas, hermanas, hijas y madres de proconsules, emperadores y nobles, vivieron en el imperio más grande y poderoso de su época, que llegó a dominar casi todo el mundo por entonces conocido. Ellas tuvieron acceso a los productos y accesorios de belleza y conocieron las modas y cánones de belleza de muchas culturas, lo que las hizo alcanzar un refinamiento muy elevado del buen gusto e ideas muy puntuales sobre lo que es más conveniente para embellecer a una mujer, y llegaron a la conclusion de que el perfume, además de ser un factor de primerísima importancia en la construcción de la belleza femenina, era un auxiliar insuperable para “crear” a la mujer que cada mujer quiere ser, esa mezcla de diosa, musa y summun de la sensualidad que desde el Paleolítico llevó a la Eva primordial a adornarse con flores, espinas de pescado, conchas y todo cuanto la naturaleza le ofreciera para ese fin.

Para no alargar demasiado esta pequeña historia, dire que las damas romanas crearon un canon de correspondencia entre personalidad, color del cabello como principal referente de la misma y la clase de perfume que corresponde llevar en cada mujer de acuerdo con ese atributo físico. El desarrollo de la industria de la moda, de la que la perfumería es parte tan importante, ha ido enriqueciendo este canon en el que hoy aparecen fragancias creadas con química artificial, que no existían en tiempos de las beldades del imperio. El maestro Amador reproduce en su libro la tabla siguiente:

Para cabellos negros: perfumes de las familias oriental, cuero, especiosa, chipre-foral-aldehídica, chipre verde, bouquet-floral, floral-maderable y floral-aldehídica

Para cabellos castaños: Cuero, chipre-floral, chipre-floral-aldehídica, chipre verde, chipre frutal, ámbar-floral-especiosa, maderable-ambarada, floral-aldehídica y bouquet-floral

Para cabellos castaño claros: chipre, floral-aldehídica, floral-almizclada, floral-frutal y hespéride-floral-maderable

Para cabellos rojos: floral, hespéride-floral-chipre, chipre-floral y ámbar-floral-frutal

Para cabellos caoba: floral, ámbar-floral-frutal, chipre-frutal y maderable-floral

Para cabellos caoba claro: floral, hespéride-floral-chipre, y hespéride-floral-maderable

Para cabellos rubios: marina, hespéride-floral, floral-verde, floral-dulce y chipre-frutal

Para cabellos rubio cenizo: postre-frutal, floral-verde, soliflor, chipre-frutal y hespéride-floral-almizcladas

Para cabellos blanco plateados: hespéride, postre-frutal y floral

Quien crea que esta tabla es una creación sofisticada y fantasiosa, además de superflua, le cuento que Cleopatra, reina de Egipto y uno de los más célebres iconos de la belleza femenina de todos los tiempos, famosa por las grandes conquistas eróticas que realizó y el modo como sus amantes fueron esclavos absolutos de su voluntad al punto de morir por ella, perfumaba sus cabellos (que aún hoy los historiadores no concuerdan en si eran rubios por su ascendencia paterna griega o negros por su madre egipcia) nada menos que con ámbar, sustancia animal con fortísimo poder afrodisíaco. Hace mucho tiempo alguien me obsequió un frasco de perfume egipcio, Cleopatra, y puedo confirmar que su olor era singularísimo y ¡muy eficaz!

En lo personal, mis fragancias preferidas han sido siempre chipres y orientales, aunque me gustan muchísimo las marinas, que me ayudan a sentir gran bienestar, las fragancias de coco y el olor de los pinares. Soy isleña, los olores costeños son vitales para mí.

Si nos perfumamos para causar determinados efectos en nuestros semejantes o para satisfacer estados anímicos muy personales, depende de cada cual y de cuáles sean sus intereses, pero en cualquier caso la elección del perfume que vamos a usar jamás debe ser arbitraria, so pena de echar a perder nuestros planes, como tampoco debemos usar cualquier fragancia en cualquier momento del día, porque quienes tienen nociones de la verdadera elegancia nos descartarán de inmediato si nos aparecemos con un Shalimar o un Opium a las siete de la mañana en una oficina. No hay que pensar jamás que si tenemos en cuenta ciertas normas a la hora de vestirnos y acicalarnos seremos superficiales. Los usos de la moda y las leyes de la elegancia son parte inseparable de la cultura desde tiempos inmemoriales. Si nos movemos entre gente que no los conoce no pasará nada, salvo que los efectos psicológicos del perfume que hayamos (mal) elegido para causar cierta impresión, se anularán, Pero si vamos a interactuar entre individuos que no son palurdos, nos estaremos poniendo en evidencia y pagaremos el precio de ello con una sensible pérdida de capital social, o lo que es lo mismo, se darán cuenta de que no estamos bien informados sobre aspectos elementales de la vida social y quedaremos en situación desventajosa con respecto a esas personas de quienes tal vez deseemos obtener algo.

Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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