Otra planta mágica: el bledo

Si usted es de los que tienen la costumbre de decir “Me importa un bledo tal cosa” para significar que desprecia a la tal cosa y no siente que tenga la menor importancia, vaya pensando en buscarse otra hierba para que sustituya esa posición en su vocabulario, porque cuando decimos que algo nos importa un bledo, lo que estamos diciendo, en realidad, es que se trata de algo muy valioso que nos importa y nos conviene más de lo que podemos imaginar. Se lo demostraré de inmediato.

El humilde bledo, considerado injustamente entre las malas hierbas que hay que escardar de campos de cultivo y jardines, es una planta perenne de la familia de las amarantaceas, y su nombre científico es Amaranthus Reflexus. Las plantas perennes son aquellas que no se marchitan. Crece indistintamente en las plantaciones de maíz, en los bosques y a orillas de las carreteras, por lo que en este último caso nadie repara mucho en él. Tiene variedades que se derivan de su coloración: hay bledo verde, blanco y rojo, y cada uno tiene sus propiedades. En las comunidades rurales se entregan semillas a los agricultores para su siembra y consumo, y para que exporten el excedente. Motivo: el bledo es un superalimento que capaz de prevenir la desnutrición.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) reconoció que contiene el doble de lisina —aminoácido básico esencial para el crecimiento y el metabolismo nitrogenado— que el trigo, el triple del maíz y de similar proporción que la leche. Contiene un excelente balance de aminoácidos, minerales y vitaminas  A, B, C, B1, B2, B3. Es rico en ácido fólico, niacina, calcio (por su alto contenido superior al de la leche previene la osteoporosis y evita calambres musculares). Además contiene fósforo, que es imprescindible para la correcta absorción del calcio y cuyo déficit puede producirnos también cansancio. Además, tiene  alto contenido calórico, carbohidratos, fibras y sales minerales, y más cantidad de hierro que la espinaca. Por todas estas cualidades la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) de EE. UU lo clasificó en 1979 como el mejor alimento de origen vegetal para consumo humano. Esto pudiera parecer algo exagerado, porque ese puesto lo tiene la moringa. Pero lo que sí es cierto es que esa misma institución eligió el bledo entre los alimentos que formarían parte de la dieta de los cosmonautas en el espacio.

Sus propiedades beneficiosas para la salud conforman una lista muy larga. El bledo ayuda a combatir la depresión o el bajo estado de ánimo por su contenido en triptófano, precursor de la serotonina, un neurotransmisor que se encuentra disminuido en estados depresivos. También es precursor de la melatonina, que es la hormona inductora del sueño.

El sindrome premenstrual, que afecta a tantos millones de mujeres en el planeta, puede ser aliviado con bledo, por el alto aporte de omega-6 de esta planta, que favorece la mejora de enfermedades inflamatorias de la piel como psoriasis, eczemas, atopías, y por eso es muy útil para tratar los síntomas asociados al síndrome premenstrual como hinchazón, dolor mamario, decaimiento anímico…

Por su alto contenido en fibra, el bledo es útil para controlar la peligrosa diabetes, ya que regula la absorción de azúcares de la dieta. Además sus carbohidratos son de lenta absorción, por lo que se recomienda incluirlo en la dieta habitual para este tipo de pacientes.

También por su alto contenido en fibra proporciona sensación de saciedad prolongada. Al mantener los niveles de azúcar en sangre más estables, también ayuda a proporcionar mayor sensación de saciedad, por lo que resulta un muy valioso auxiliar para combatir la obesidad.

Su alto contenido en fibra regula el tránsito intestinal, por lo que combate el estreñimiento, previene la diverticulosis y atenúa las consecuencias de esta patología ya manifestada.

También posee acción diurética por su contenido en calcio, potasio y fibra, lo que favorece el control de la tensión arterial al disminuir la retención de líquidos. Además por su contenido en omega-3 y esteroles vegetales ayuda a regular los niveles de colesterol (reduce colesterol malo LDL y aumenta el bueno HDL) y triglicéridos en sangre. Además la fibra insoluble favorece la eliminación de colesterol a través de las heces, disminuyendo así la absorción del colesterol ingerido en la dieta y eliminando también sales biliares que intervienen en la digestión y que contienen colesterol endógeno. Todo esto, unido a su alto poder antioxidante, hace que sea un alimento muy recomendable para prevenir enfermedades cardiovasculares.

A los enfermos de insuficiencia renal se les suele restringir el consumo de proteínas. La proteína del bledo es una proteína fácil de digerir y muy equilibrada, por lo que se aprovecha casi en su totalidad en construir proteínas propias del organismo, no en quemarlas para obtener energía, así el riñón no tendría que eliminar apenas residuos procedentes de ellas.

A quienes padecen insuficiencia hepática el bledo aporta nutrientes fáciles de asimilar, por lo que el hígado necesita trabajar menos. Además tiene acción detoxificante por la fibra y el ácido L-aspárgico que depuran el hígado y previenen encefalopatías hepáticas en enfermos con insuficiencia hepática o cirrosis.

Es excelente para quienes padecen celiaquia, esa molesta enfermedad, pues no contiene gluten, lo que lo hace muy apropiado en dietas sin gluten.

Para vegetarianos y veganos supone un alimento de un valor nutricional elevadísimo, ya que aporta proteínas equiparables a las de procedencia animal, hierro con muy buena absorción al combinarse con el aporte de vitamina C y calcio en cantidades superiores a las de la leche. Es muy recomendable su consumo, más aún si se combina con legumbres o cereales. Para embarazadas y madres lactantes sera beneficioso consumir bledo, porque esta planta es ideal para esta etapa de la vida de la mujer, ya que su alto de contenido en proteína de alta calidad, calcio, ácido fólico y otras vitaminas y minerales, suplementa el aumento de las necesidades que se dan en estas etapas. Su aporte de omega-3 favorece el desarrollo intelectual del bebé. Su contenido en hierro combinado con la vitamina C previene la anemia y la fibra ayuda en el estreñimiento. Además ayuda al control de los niveles de azúcar en sangre y de la tensión arterial, por lo que previene la diabetes gestacional y la hipertensión muy comunes en el embarazo.

Por si fuera poco, sus hojas son utilizadas en medicina natural para tratar dolores abdominales y cólicos, y como desinfectante para curar llagas y heridas, y se considera que es un potente proveedor de oxígeno para el cerebro, y tres tazas diarias de su infusión mejoran mucho la memoria.

No ha quedado claro si fueron los españoles o los portugueses quienes descubrieron el bledo en el Nuevo Mundo, pero debieron haber sido los primeros, porque sus cronistas escribieron que los aztecas comían sus hojas y elaboraban un tipo de pan con sus semillas y, además, la empleaban con fines medicinales. Hasta hoy el bledo se sigue usando en la cocina naturista mexicana, tan rica en tradiciones, como un polvo para confitar manjares dulces.

Sin embargo, los españoles hicieron un descubrimiento terrible: los sacerdotes aztecas también utilizaban el bledo en rituales que incluían sacrificios humanos. Por ello la planta fue prohibida y perseguida por la Inquisición, así que el bledo es una planta con leyenda negra.

Aunque muchas personas están convencidas de que la fitoterapia no tiene contraindicaciones, eso es un gran error. El bledo, por ejemplo, no debe ser consumido por quienes padezcan colon irritable, porque debido a su elevado contenido en fibra puede producir diarrea.

La literatura antigua, de la que tantos solemos desconfiar llevados por la ilusión del progreso científico y tecnológico, debería ser repasada con atención. Me pregunto por qué en la Biblia, y lo mismo en tantas esculturas, pinturas y relieves de basílicas, catedrales y templos, muchos ángeles portan ramos de amaranto, y es una de las plantas que crecen en el Paraíso. Cuánta sabiduría hay, a veces, en las cosas humildes que despreciamos.

Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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