Militar suizo, experto de la ONU, analiza con bisturí la guerra de Ucrania.

NOTA: Voy a rebloguear estos dos textos antes que mi computadora se apague por baja batería. Luego verifico quién es este militar suizo y dónde se publicó la entrevista.

Discúlpenme por hacer la siguiente cita en francés, pero quiero consignarlo ráoido y no me da tiempo a traducir:

Jacques Baud, né le 1er avril 1955, est un ancien colonel de l’armée suisse, analyste stratégique, spécialiste du renseignement et du terrorisme. Il fait cependant l’objet de critiques pour avoir relayé plusieurs théories du complot.

Sommaire

Biographie

Entre 1983 et 1990, Jacques Baud est membre du Service de renseignement stratégique suisse, en charge des forces du Pacte de Varsovie à l’est du Rideau de fer et dans le monde1,2.

En 1995, en raison de sa connaissance de l’Afrique et des mines, il est chargé de mission3,4 auprès du Haut Commissariat des Nations unies pour les réfugiés à Goma (alors au Zaïre), comme responsable de la Sécurité des Camps de réfugiés rwandais au Zaïre5, afin de prévenir l’épuration ethnique.

En 1997, il est chargé de mettre sur pied un projet pour contribuer à la lutte contre les mines antipersonnel. Il est envoyé comme expert6 auprès du Service d’action contre les mines du Département des opérations de maintien de la paix des Nations unies à New York.

En 2002, il est engagé7 au Centre de Politique de Sécurité Internationale (CPSI) au Département fédéral des affaires étrangères, service nouvellement créé.

En 2005, les Nations unies lui demandent8 de diriger9 le premier centre de renseignement civilo-militaire et multidisciplinaire (Joint Mission Analysis Centre (JMAC)) de la Mission des Nations unies au Soudan (Khartoum)10.

En 2009-2011, il est appelé à New York comme chef des Politiques et de la Doctrine11,12,13 auprès du Bureau des Affaires Militaires du Département des opérations de maintien de la paix (DOMP). Il y travaille notamment sur les opérations civilo-militaires, l’amélioration du renseignement opérationnel, l’intégration des femmes dans les opérations de maintien de la paix et la protection des civils.

En 2011, il est appelé par l’Union africaine pour diriger le Département de la Recherche14 de l’International Peace Support Training Centre (IPSTC) à Nairobi (Kenya). À l’issue de son mandat, il est nommé15 chef de la Lutte contre la Prolifération des Armes Légères et contre les Mines16 de la Division des Affaires Politiques et de la Politique de Sécurité auprès de l’OTAN17, à Bruxelles.

Conspirationnisme

Selon le journaliste Antoine Hasday, publié par Conspiracy Watch, un entretien de Jacques Baud donné à RT France « coche toutes les cases du conspirationnisme géopolitique »18. Ce dernier, parfois invité par les médias traditionnels, est également intervenu sur la web-télévision d’extrême droite TV Libertés, ainsi qu’auparavant sur RT France18. Interviewé sur cette dernière chaîne par Frédéric Taddeï en septembre 2020, il minimise notamment le bilan humain de la guerre du Darfour qu’il réduit à 2 500 morts (contre 300 000 selon l’ONU) et nie la responsabilité de l’armée syrienne dans les massacres à Homs en 2011 et dans les attaques chimiques de la Ghouta, de Khan Cheikhoun et de Douma entre 2013 et 201818. Reprenant à son compte l’argumentaire officiel du régime syrien de Bachar el-Assad, il affirme également que les photographies prises par le photographe militaire « César » ne sont pas celles d’opposants politiques morts sous la torture, mais de soldats de l’armée syrienne18. Jacques Baud blanchit également la Russie en estimant que l’empoisonnement de Sergueï et Ioulia Skripal a été causé par une « intoxication alimentaire » et que l’empoisonnement d’Alexeï Navalny est probablement « le fait de la mafia »18.

Publications

Notes et références

Erik Nomans, « Jacques Baud – Ein Nachrichtendienst ist kein James-Bond-Klub », Facts, 12/1998, p.26 « Un ancien agent secret suisse au regard hors normes », Bon pour la tête,‎ 27 août 2021 (lire en ligne [archive]) (en) « RRC Geneva – Speakers » [archive] Michel Pichon, Rencontres de la Rotonde, Le Nouvelliste, 15 septembre 1999 Ian Hamel, « Jacques Baud – Le plus bavard des espions suisses », Le Matin, 13 mars 2003 (en) « RRC Geneva » [archive] « Neue Risiken und Gefahren fordern neue Denkansätze », Neue Zürcher Zeitung, 23 avril 2003 « Un espion suisse au service de l’ONU », swissinfo.ch, 18 mars 2005 « Un Suisse derrière les casques bleus au Soudan », swissinfo.ch, 25 avril 2005 Kessava Packiry, « Le Suisse qui renseignera l’ONU au Soudan », La Liberté, 23 avril 2005 (en) « Handbook of European Intelligence cultures » [archive] Edited by Cedric de Coning, Andreas Øien Stensland & Thierry Tardy, Beyond the ‘New Horizon’ – Proceedings from the UN Peacekeeping Future Challenges Seminar, Geneva, 23–24 June 2010, p. 101 Echange d’idées sur la sécurité intérieure, Fédération suisse des fonctionnaires de police, Lucerne, 23 septembre 2011 « Recherche sur la paix et la sécurité », Swiss Peace Supporter, Juin 2012, p.14 (en) « Regional Organizations and the PoA » [archive] Eric G. Berman & Kerry Maze, Regional Organizations and the UN Programme of Action on Small Arms (PoA), Small Arms Survey, 2015, p. 118 (en) « Jacques Baud, Political Affairs and Security Policy Division, NATO » [archive] Antoine Hasday, Sur RT France, Jacques Baud coche toutes les cases du conspirationnisme géopolitique [archive], Conspiracy Watch, 7 septembre 2020. Barthélémy COURMONT, « La guerre asymétrique ou la défaite du vainqueur », Revue internationale et stratégique,‎ 2003 (lire en ligne [archive])

(Tomado de la wikipedia en francés)

  1. « J’ai lu… «Gouverner par les Fake News» de Jacques Baud » [archive], sur IRIS (consulté le )

Liens externes

x  Zeitgeschehen im Fokus (marzo 2022).

Entrevista con Jacques Baud, coronel del ejercito suizo, experto en

inteligencia militar y adjunto en la OTAN y la ONU :: "El enfoque bélico

ruso es muy diferente al de EEUU"

La Haine

Sr. Baud, usted conoce la región donde ahora hay guerra. ¿Qué

conclusiones ha sacado de lo que esta ocurriendo en Ucrania?

Jacques Baud: Conozco bastante bien la región. Estuve con el FDFA

[Ministerio de Asuntos Exteriores de Suiza] y en su nombre fui adscrito a

la OTAN durante cinco años. Mi trabajo era combatir la proliferación de

armamento letal, en esa condición contribuí al programa en Ucrania

después de 2014. Además, conozco muy bien Rusia, la OTAN y Ucrania

debido a mi trabajo anterior en inteligencia estratégica. Hablo ruso y

tengo acceso a documentos que pocas personas en Occidente leen.

Usted es experto en la situación en Ucrania. Su actividad

profesional le ha llevado a la actual región de crisis. ¿Cómo

percibes lo que está pasando?

Es una locura, incluso podemos decir que hay una verdadera histeria. Lo

que me sorprende, y me molesta mucho, es que nadie se pregunte por

qué los rusos lanzaron esta operación. Nadie quiere abogar por la

guerra, y ciertamente yo tampoco. Pero como ex jefe de "Política y

Doctrina" en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la

Paz de la ONU en Nueva York durante dos años, siempre me hago la

pregunta: ¿Cómo llegamos al punto de iniciar una guerra?

¿Cuál fue tu tarea en la ONU?

La ONU necesitaba entender cómo ocurren las guerras, qué factores

conducen a la paz y qué se puede hacer para evitar bajas o cómo

prevenir la guerra. Si no entiendes cómo sucede la guerra, entonces no

puedes encontrar una solución. Estamos exactamente en esta situación.

Cada país está imponiendo sus propias sanciones contra Rusia, y

sabemos muy bien que esto no va a ninguna parte. Lo que me impactó

particularmente fue la declaración del Ministro de Economía de Francia

de que quieren destruir la economía de Rusia con el objetivo de hacer

sufrir al pueblo ruso. Tal afirmación es indignante.

¿Cómo evalúa la ofensiva rusa?

Atacar a otro Estado va en contra de los principios del derecho

internacional. Pero también se debe considerar el trasfondo de tal

decisión. En primer lugar, hay que dejar claro que Putin ni está loco ni ha

perdido el contacto con la realidad. Es una persona metódica y

sistemática, es decir, muy rusa. Creo que era consciente de las

consecuencias de su operación en Ucrania. Evaluó, obviamente con

razón, que, si realizaba una operación "pequeña" para proteger a la

población de Donbass o una operación "masiva" a favor de la población

de Donbas y de los intereses nacionales de Rusia, las consecuencias

serían las mismas. Entonces, fue a por la solución máxima.

¿Cuál es el objetivo de Rusia?

Ciertamente no está dirigido contra la población ucraniana. Putin lo ha

dicho una y otra vez. También se puede ver en los hechos. Rusia sigue

suministrando gas a Ucrania. Los rusos no han impedido eso. No han

cerrado Internet. No han destruido las plantas eléctricas y el suministro

de agua. Aunque, tales servicios pueden haberse detenido en las áreas

de combate. Pero el enfoque bélico ruso es muy diferente al de los

estadounidenses, están los ejemplos en la ex Yugoslavia, Irak y Libia.

Cuando los países occidentales atacaron a estas naciones, primero

destruyeron el suministro de agua y electricidad y toda la infraestructura.

¿Por qué Occidente actúa de esta manera?

El enfoque occidental, es necesario analizarlo desde el punto de vista de

su doctrina operativa, se basa en la idea de que si destruyes la

infraestructura, la población se rebelará contra "el dictador" y podrás

deshacerte de él. Esta fue también la estrategia durante la Segunda

Guerra Mundial, cuando ciudades alemanas como Colonia, Berlín,

Hamburgo, Dresde, etc. fueron bombardeadas hasta su destrucción.

Apuntaron directamente a la población civil para que hubiera un

levantamiento. El gobierno pierde su poder a causa de un levantamiento

y ganas la guerra sin poner en peligro a tus propias tropas. Esa es la

teoría [la práctica es muy distinta].

¿Cuál es el enfoque ruso?

Es completamente diferente. Han anunciado claramente su objetivo.

Quieren la "desmilitarización" y "desnazificación" de Ucrania Si sigues

honestamente la situación, eso es exactamente lo que están haciendo.

Por supuesto, una guerra es una guerra y, lamentablemente, siempre

hay muertes en el proceso, pero es interesante ver qué dicen los

números. El viernes 4 de marzo, la ONU informó de 265 civiles

ucranianos muertos. Por la noche, el Ministerio de Defensa ruso calculó

el número de soldados muertos en 498. Esto significa que hay más

víctimas entre los militares rusos que entre los civiles del lado ucraniano.

Si ahora compara esto con Irak o Libia, entonces es exactamente lo

contrario con las guerras que desata occidente.

¿Los medios occidentales no están mostrando la verdad?

No. Nuestros medios afirman que los rusos quieren destruirlo todo, pero

eso obviamente no es cierto. También me preocupa la forma en que

nuestros medios retratan a Putin, hablan como si de repente el "tirano"

decidió atacar y conquistar Ucrania. EEUU advirtió durante varios meses

que habría un ataque sorpresa, pero no pasó nada.

Por cierto, los servicios de inteligencia y los líderes ucranianos han

negado repetidamente esas advertencias estadounidenses. Si se

observa detenidamente los informes militares y los preparativos sobre el

terreno, uno puede comprobar con bastante claridad que Putin no tenía

intención de atacar Ucrania hasta mediados de febrero.

¿Por qué cambió eso? ¿Que ha sucedido?

Hay que saber algunas cosas primero, de lo contrario no se entiende. El

24 de marzo de 2021, el presidente ucraniano Zelensky emitió un decreto

presidencial para recuperar Crimea. Luego comenzó a mover al ejército

ucraniano al sur y sureste, hacia Donbass. Desde hace un año, hay una

gran concentración de tropas ucranianas en la frontera sur de Ucrania.

Zelensky siempre sostuvo que los rusos no atacarían Ucrania. El ministro

de Defensa de Ucrania también lo confirmó en repetidas ocasiones. Del

mismo modo, el jefe del Consejo de Seguridad de Ucrania declaró en

diciembre y enero que no había señales de un ataque ruso contra

Ucrania.

¿Era un truco?

No, y estoy seguro que Putin no quería atacar Ucrania, dijo esto

repetidamente. Obviamente, hubo presión de los EEUU para empezar la

guerra. EEUU tiene poco interés en la propia Ucrania. Lo que querían era

aumentar la presión sobre Alemania para cerrar Nord Stream II. Querían

que Ucrania provocara a Rusia y, si Rusia reaccionaba, el Nord Stream II

se congelaría.

Se aludió a tal escenario cuando Olaf Scholz visitó Washington, y Scholz

claramente no quería aceptarlo. Esa no es sólo mi opinión, hay muchos

diplomáticos estadounidenses que lo entendieron así: uno de los

objetivos principales era Nord Stream II, y no hay que olvidar que este

gasoducto se construyó a pedido de los alemanes. Es fundamentalmente

un proyecto alemán. Porque Alemania necesita más gas para lograr sus

objetivos energéticos y climáticos.

¿Por qué EEUU esta interesada en el conflicto?

Desde la Segunda Guerra Mundial, la política estadounidense siempre

ha sido evitar que Alemania y Rusia (o la URSS) trabajen más

estrechamente. Esto es a pesar del hecho de que los alemanes tienen un

miedo histórico a los rusos. Pero estos dos países son las dos mayores

potencias de Europa. Históricamente, siempre ha habido relaciones

económicas entre Alemania y Rusia. Y EEUU siempre ha tratado de

evitar eso.

No hay que olvidar que, en una guerra nuclear, Europa sería el campo de

batalla. Eso significa que, en tal caso, los intereses de Europa y EEUU

no serían necesariamente los mismos. Esto explica por qué en la década

de 1980 la Unión Soviética apoyó los movimientos pacifistas en

Alemania. Una relación más estrecha entre Alemania y Rusia haría inútil

la estrategia nuclear estadounidense.

¿Por qué EEUU critica la dependencia energética de Alemania?

Es irónico que EEUU critique la dependencia energética de Alemania o

europea de Rusia. Rusia es el segundo mayor proveedor de petróleo del

mundo. EEUU compra su petróleo principalmente a Canadá, luego a

Rusia, México y Arabia Saudita. Esto significa que EEUU depende en

parte de Rusia. Esto también es cierto para los motores de sus cohetes,

por ejemplo. Eso no molesta a EEUU. Pero sí le molesta que los

europeos dependan de Rusia.

Durante la Guerra Fría, Rusia, más bien, la Unión Soviética, siempre

respetó todos los contratos de gas. La forma de pensar rusa a este

respecto es muy similar a la suiza. Rusia tiene una mentalidad

respetuosa de la ley; se siente obligado por las reglas al igual que Suiza.

No significa que no tengan emociones, pero cuando se establecen

reglas, las cumplen. Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética nunca

hizo una conexión entre el comercio y la política. En este sentido la

disputa relacionada con Ucrania es principalmente política.

Según Brzezinski, Ucrania sería clave para dominar Eurasia ¿Que

papel juega esta teoría en esta guerra?

Brzezinski fue sin duda un gran pensador y todavía influye en el

pensamiento estratégico de EEUU. Pero no creo que este aspecto sea

clave en esta crisis en particular. Ucrania es ciertamente importante.

Pero la cuestión de quién domina o controla Ucrania no es el punto

principal aquí. Los rusos no pretenden controlar Ucrania. El problema de

Ucrania para Rusia, como para otros países, es estratégico.

¿Que significa eso?

En toda la discusión que se está llevando a cabo en todas partes se

están ignorando cuestiones cruciales. La gente está hablando de armas

nucleares, pero es como si estuvieran viendo una película. La realidad es

algo diferente. Los rusos quieren establecer una distancia entre las

fuerzas militares de la OTAN y Rusia. El poder de la OTAN no es otro

que el poder nuclear estadounidense. Esa es la esencia de la OTAN.

Cuando trabajaba en la OTAN, Jens Stoltenberg -entonces mi jefe- solía

decir: "La OTAN es una potencia nuclear". Hoy, EEUU ha desplegado

sus sistemas de misiles en Polonia y Rumania, que incluyen los sistemas

de lanzamiento MK-41.

¿Son estas armas defensivas?

EEUU, por supuesto, dice que son puramente defensivos. De hecho,

puedes disparar misiles antibalísticos desde estos lanzadores. Pero

también puedes lanzar misiles nucleares con el mismo sistema. Estas

rampas están a pocos minutos de Moscú. Si en una situación de mayor

tensión en Europa los rusos detectan, con imágenes satelitales o

inteligencia, actividades en estas plataformas que indiquen preparativos

para un lanzamiento, ¿esperarán hasta que se lancen misiles nucleares

hacia Moscú?

Por supuesto que no. Inmediatamente lanzarían un ataque preventivo.

Toda esta situación se agravó después que EEUU se retirara del Tratado

ABM [Tratado de Misiles Antibalísticos]. Según este Tratado, no se

podían implementar sistemas de este tipo en Europa. La idea era

precisamente mantener un cierto tiempo de reacción en caso de

enfrentamiento. Eso fue porque pueden ocurrir errores no intencionados.

Tuvimos algo así durante la Guerra Fría. Cuanto mayor sea la distancia

entre los misiles nucleares, más tiempo tienes para reaccionar. Si los

misiles se despliegan demasiado cerca del territorio ruso, Rusia no

tendrá tiempo para reaccionar en caso de un ataque y se corre el riesgo

de entrar en una guerra nuclear mucho más rápido. Esto afecta a todos

los países vecinos. Los soviéticos, en su época, se dieron cuenta de

esto, por eso crearon el Pacto de Varsovia.

Primero fue la OTAN… La OTAN se fundó en 1949 y el Pacto de

Varsovia solo seis años después. La razón fue el rearme de la RFA y su

ingreso en la OTAN en 1955. Si miras el mapa de 1949, puedes ver una

brecha muy grande entre el poder nuclear de la OTAN y el de la URSS.

Mientras la OTAN avanzaba hacia la frontera rusa, al incluir a Alemania,

Rusia reaccionó con el Pacto de Varsovia. En ese momento, los países

de Europa del Este ya eran todos comunistas y estaban bajo control de

sus propios partidos comunistas. La URSS quería tener un cinturón de

seguridad a su alrededor, por lo que creó el Pacto de Varsovia. Quería

mantener un "glacis" (defensa fortificada) para poder librar una guerra

convencional durante el mayor tiempo posible. Esa era la idea: hacer una

guerra convencional el mayor tiempo posible y evitar meterse en la

nuclear.

¿Sigue siendo así hoy en día?

Después de la Guerra Fría, la estrategia nuclear quedó algo olvidada. La

seguridad ya no era una cuestión de armas nucleares. La guerra de Irak,

la guerra de Afganistán fueron guerras con armas convencionales, y la

dimensión nuclear estaba fuera de la vista. Pero los rusos no lo han

olvidado. Piensan estratégicamente. En ese momento, visité el Estado

Mayor de la Academia Voroshilov en Moscú. Allí se podía ver cómo

piensa la gente. Piensan estratégicamente, tal como se debe pensar en

tiempos de guerra.

¿Ocurre eso hoy?

Hoy se puede ver muy claramente. La gente de Putin piensa

estratégicamente. Los rusos tienen un pensamiento estratégico, un

pensamiento operativo y un pensamiento táctico. Los países

occidentales, como hemos visto en Afganistán o Irak, no tienen

estrategia.

Este es exactamente el problema que tienen los franceses en Malí. Malí

ahora ha exigido que abandonen el país, porque los franceses están

matando gente sin una estrategia y sin un objetivo estratégico. Con los

rusos es completamente diferente, piensan estratégicamente. Tienen un

objetivo. Es lo mismo con Putin.

En nuestros medios se nos dice que Putin ha puesto en juego

armas nucleares. ¿También ha oído eso?

Sí, Vladimir Putin puso sus fuerzas nucleares en alerta de nivel 1 el 27 de

febrero. Pero, esto es sólo la mitad de la historia. Los días 11 y 12 de

febrero se celebró en Múnich la conferencia sobre seguridad. Zelensky

estaba allí. Indicó que quería adquirir armas nucleares. Esto se interpretó

como una amenaza potencial y se encendió la luz roja en el Kremlin.

Para entenderlo, tenemos que recordar el Acuerdo de Budapest de 1994.

Se trataba de destruir los misiles nucleares en el territorio de las ex

repúblicas soviéticas, dejando solo a Rusia como potencia nuclear.

Ucrania también entregó las armas nucleares a Rusia a cambio de la

inviolabilidad de sus fronteras. Cuando Crimea volvió a Rusia, en 2014,

Ucrania dijo que no cumpliría con el acuerdo de 1994.

Volvamos a las armas nucleares. ¿Qué dijo realmente Putin?

Si Zelensky quisiera recuperar las armas nucleares, eso sin duda sería

inaceptable para Putin. Si tiene armas nucleares justo en la frontera, hay

muy poco tiempo de advertencia. Durante la conferencia de prensa

posterior a la visita de Macron, Putin dejó en claro que si la distancia

entre la OTAN y Rusia era pequeña, esto podría generar complicaciones

sin que nos diéramos cuenta.

Pero el elemento decisivo estuvo en el inicio de la operación contra

Ucrania, cuando el ministro de Exteriores francés amenazó a Putin

declarando que la OTAN era una potencia nuclear. Putin reaccionó

elevando el nivel de alerta de sus fuerzas nucleares. Nuestros medios,

por supuesto, no mencionaron esto. Putin es realista; tiene los pies en la

tierra y tiene un propósito.

¿Qué llevó a Putin a intervenir militarmente ahora?

El 24 de marzo de 2021, Zelensky emitió un decreto presidencial para

reconquistar Crimea por la fuerza. Comenzó los preparativos para

hacerlo. Si esa fue su verdadera intención o simplemente una maniobra

política, no lo sabemos. Lo que hemos visto, sin embargo, es que reforzó

masivamente el ejército ucraniano en la región de Donbass y en el sur

hacia Crimea.

Por supuesto, los rusos se dieron cuenta de esta concentración de

tropas. Al mismo tiempo, la OTAN realizó grandes ejercicios entre el

Báltico y el Mar Negro. Comprensiblemente, esto llevó a los rusos a

reaccionar. Realizaron ejercicios en el distrito militar sur. Las cosas se

calmaron después de eso, y en septiembre Rusia llevó a cabo los

ejercicios «Zapad 21» planeados desde hace mucho tiempo. Estos

ejercicios se realizan cada cuatro años. Al final de los ejercicios, algunas

tropas permanecieron cerca de Bielorrusia. Estas eran unidades del

Distrito Militar del Este. La mayor parte del equipo que quedó allí se

guardó para una gran maniobra planeada con Bielorrusia para principios

de este año.

¿Cómo reaccionó Occidente ante esto?

Europa y especialmente los EEUU interpretaron esto como un refuerzo

de las capacidades ofensivas contra Ucrania. Expertos militares

independientes, pero también el jefe del Consejo de Seguridad de

Ucrania, dijeron que en ese momento no se estaban realizando

preparativos para la guerra. El equipo dejado por Rusia en octubre no

estaba destinado a una operación ofensiva.

Sin embargo, los llamados expertos militares occidentales,

especialmente en Francia, interpretaron esto como preparativos para la

guerra y comenzaron a designar a Putin como un loco. Así evolucionó la

situación desde finales de octubre de 2021 hasta principios de este año.

La forma en que EEUU y Ucrania se comunicaron sobre este tema fue

muy contradictoria. EEUU advertía sobre una ofensiva planificada,

mientras que Ucrania la negaba. Fue un ida y vuelta permanente.

La OSCE informó que se bombardeó el Donbass en febrero de este

año ¿Qué pasó en febrero?

A fines de enero, la situación parecía evolucionar. EEUU habló con

Zelensky y se observaron ligeros cambios. Desde principios de febrero,

EEUU habla de un ataque ruso inminente y comienza a difundir

escenarios de ataque. Antonio Blinken, en el Consejo de Seguridad de la

ONU, explica cómo se desarrollaría un ataque ruso según la inteligencia

estadounidense.

Esto nos recuerda la situación de 2002/2003 antes del ataque a Irak. Allí,

también, las explicaciones que dio EEUU supuestamente se basaron en

análisis de inteligencia. Como sabemos eso no era cierto, Irak no tenía

armas de destrucción masivas. De hecho, la CIA no confirmó esa

hipótesis. Como resultado, Donald Rumsfeld no se basó en la CIA, sino

en un pequeño grupo confidencial dentro del Departamento de Defensa,

que había sido especialmente creado para eludir los análisis de la CIA.

¿De dónde viene esa información?

En el contexto de Ucrania, Blinken hizo exactamente lo mismo. En toda

la discusión que precedió a la ofensiva rusa se aprecia la ausencia total

de los análisis de CIA y de las agencias de inteligencia occidentales.

Todo lo que Blinken nos contó procedía de un equipo que él mismo

montó, el "Tiger Team". Los escenarios que se nos presentaron no

provenían de un análisis de inteligencia, sino de unos autodenominados

expertos que inventaron un escenario con agenda política.

Así nació el rumor de que los rusos estaban a punto de atacar. Entonces,

el 16 de febrero, Joe Biden dijo que sabía que los rusos estaban a punto

de atacar. Pero cuando se le preguntó cómo sabía eso, respondió que

EEUU tenía muy buenas capacidades de inteligencia, sin mencionar a la

CIA o la Oficina de Inteligencia Nacional.

Entonces, ¿pasó algo el 16 de febrero?

Ese día, hubo un aumento exagerado en las violaciones del alto el fuego

por parte del ejército ucraniano a lo largo de la línea de alto el fuego, la

llamada "línea de contacto". Siempre ha habido violaciones en los últimos

ocho años, pero desde el 12 de febrero, el aumento fue descomunal,

incluidas las explosiones, especialmente en las regiones de Donetsk y

Lugansk. Lo sabemos porque lo informó la misión de la OSCE en el

Donbass. Estos informes se pueden leer en los "Informes diarios" de la

OSCE.

¿Cuál era el objetivo del ejército ucraniano?

Esta era sin duda la fase inicial de una ofensiva contra el Donbass.

Cuando el fuego de artillería se intensificó, las autoridades de ambas

repúblicas comenzaron a evacuar a la población civil hacia Rusia. En una

entrevista, Sergei Lavrov mencionó más de 100.000 refugiados. En

Rusia, esto fue visto como el inicio de una operación a gran escala.

¿Cuáles fueron las consecuencias?

Esta acción del ejército ucraniano desencadenó todo. A partir de ese

momento, para Putin quedaba claro que Ucrania iba a llevar a cabo una

ofensiva contra las dos repúblicas. El 15 de febrero, el parlamento ruso,

la Duma, había adoptado una resolución proponiendo el reconocimiento

de la independencia de estas repúblicas. Al principio Putin no reaccionó,

pero a medida que se intensificaban los ataques, decidió el 21 de febrero

responder positivamente a la petición parlamentaria.

¿Por qué Putin dio este paso?

En esa situación, no tuvo más remedio que hacerlo, porque el pueblo

ruso no habría entendido que no hiciera nada para proteger a la

población de habla rusa de Donbass. Para Putin estaba claro que,

interviniera solo para ayudar a las repúblicas populares o para invadir

toda Ucrania, Occidente reaccionaría igualmente con sanciones masivas.

En un primer paso, reconoció la independencia de las dos repúblicas,

luego, el mismo día, concluyó tratados de amistad y cooperación con

cada una de ellas. A partir de entonces, podría invocar el artículo 51 de la

Carta de las Naciones Unidas, que le permitía intervenir para asistir a las

dos repúblicas en el marco de la defensa colectiva y la legítima defensa.

Así creó la base legal para su intervención militar.

¿Pero no solo ayudó a las repúblicas, también atacó a toda

Ucrania?

Putin tenía dos opciones: primero, simplemente ayudar al Donbass de

habla rusa contra la ofensiva militar ucraniana; segundo, llevar a cabo un

ataque más profundo en toda Ucrania para neutralizar sus capacidades

militares. También tuvo en cuenta que, hiciera lo que hiciera, le lloverían

las sanciones. Por eso ha apostado claramente por la variante máxima;

sin embargo, debe señalarse que Putin nunca ha dicho que quiera

apoderarse de Ucrania. Sus objetivos son claros: desmilitarización y

desnazificación.

¿Cuál es el trasfondo de esos objetivos?

La desmilitarización es comprensible, ya que Ucrania había reunido a

todo su ejército en el sur, entre Donbass y Crimea. Una operación rápida

le permitiría rodear a estas tropas. Esto es lo que sucedió, y gran parte

del ejército ucraniano se encuentra actualmente rodeado en un gran

bolsón en la región de Donbass, entre Slavyansk, Kramatorsk y

Severodonetsk. Los rusos lo han rodeado y están en proceso de

neutralizarlo.

Ahora, en cuanto a la llamada desnazificación, cuando los rusos dicen

esto no es una frase vacía. Para compensar la falta de fiabilidad del

ejército ucraniano, este país ha desarrollado poderosas fuerzas

paramilitares desde 2014, incluido, por ejemplo, el famoso regimiento

Azov. Pero hay muchos más. Hay una gran cantidad de estos grupos que

están bajo el mando de Ucrania, pero no están compuestos

exclusivamente por ucranianos. El regimiento Azov, por ejemplo,

comprende 19 nacionalidades, entre ellas francesa, suiza, etc. Es una

verdadera legión extranjera. En total, estos grupos de extrema derecha

cuentan con unos 100.000 combatientes, según Reuters.

¿Por qué hay tantas organizaciones paramilitares en Ucrania?

En 2015/2016 estuve en Ucrania con la OTAN. Ucrania tenía un gran

problema, se estaban quedando sin soldados, porque el ejército

ucraniano tenía muchas bajas debido a acciones que no eran de

combate. Tuvieron bajas por suicidios y problemas con el alcohol. Tenían

dificultades para encontrar reclutas. Me pidieron que ayudara debido a mi

experiencia con la ONU. Entonces, fui a Ucrania varias veces. El punto

principal era que el ejército no tenía credibilidad entre la población y

tampoco dentro de las fuerzas armadas. Es por eso que Ucrania ha

fomentado y desarrollado cada vez más las fuerzas paramilitares. Son

fanáticos impulsados por el extremismo de derecha.

¿De dónde viene ese extremismo de derecha?

Sus orígenes se remontan a la década de 1930. Después de los años de

hambruna extrema, que pasaron a la historia como el Holodomor, surgió

una resistencia al poder soviético. Para financiar la modernización de la

URSS, Stalin había confiscado las cosechas, provocando hambrunas. El

NKVD, el precursor de la KGB (que era al mismo tiempo el Ministerio del

Interior y Seguridad), implementó esta política. La NKVD estaba

organizada sobre una base territorial y en Ucrania había muchos judíos

en los puestos de mando superiores.

Como resultado, todo se confundió en una sola ideología: odio a los

comunistas, odio a los rusos y odio a los judíos. Los primeros grupos de

extrema derecha datan de esta época y aún existen. Durante la Segunda

Guerra Mundial, los alemanes necesitaban estos grupos, como la OUN

(Organización Ucraniana Nacionalista) de Stephan Bandera, y el Ejército

Insurgente Ucraniano. Los nazis usaron a estas organizaciones para

luchar en la retaguardia soviética.

En ese momento, las fuerzas del Tercer Reich eran vistas como

libertadoras, como la 2.ª división blindada de las SS, "Das Reich", que

había liberado Járkov de los soviéticos en 1943, y que todavía hoy se

celebra en Ucrania. El epicentro geográfico de esta resistencia de

extrema derecha estaba en Lvov, hoy Lviv, en la antigua Galitzia. Esta

región incluso tenía su «propia» 14ª División Panzer Grenadier SS

Galitzia, una división de las SS compuesta en su totalidad por

ucranianos.

¿La OUN se formó durante la Segunda Guerra Mundial y sobrevivió

al período soviético?

Después de la Segunda Guerra Mundial, el enemigo era la Unión

Soviética. La URSS no había logrado eliminar por completo estos

movimientos antisoviéticos durante la guerra. EEUU, Francia y Gran

Bretaña se dieron cuenta de que la OUN podía ser útil y la apoyaron para

luchar contra la URSS con sabotajes y armas. Hasta principios de la

década de 1960, los insurgentes ucranianos fueron apoyados por

Occidente a través de operaciones clandestinas como Aerodynamic,

Valuable, Minos, Capacho y otras.

Desde entonces, Ucrania ha mantenido una estrecha relación con

Occidente y la OTAN. Hoy, es la debilidad del ejército ucraniano lo que

ha llevado al uso de tropas fanáticas de ultraderecha. Creo que el

término neonazis no es del todo exacto, aunque tienen ideas muy

parecidas, llevan sus símbolos, son violentos y antisemitas,

Después de 2014, se suscribieron dos acuerdos para pacificar la

situación en Ucrania. ¿Cuál es el significado de los acuerdos en el

contexto de la disputa actual?

Sí, es importante entender esto, porque el incumplimiento de estos dos

acuerdos básicamente condujo a la guerra de hoy. Desde 2014,

supuestamente había una solución para el conflicto, esta solución estaba

en los acuerdos de Minsk. En septiembre de 2014, el ejército ucraniano

ya no podía manejar el conflicto, a pesar de que fue asesorado por la

OTAN. Estaba fallando regularmente. Por eso tuvo que comprometerse

con los acuerdos de Minsk I en septiembre de 2014. Se trataba de un

acuerdo entre el gobierno ucraniano y representantes de las dos

autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, con garantes

europeos y rusos.

¿Cómo se produjo el nacimiento de estas dos repúblicas?

Para entender, necesitamos retroceder un poco en esta historia. En

otoño de 2013, la UE quería concluir un acuerdo comercial y económico

con Ucrania. La UE estaba ofreciendo a Ucrania una garantía de

desarrollo con subsidios, con exportaciones e importaciones, etc. Las

autoridades ucranianas querían cerrar el trato. Pero esto tenían un grave

problema, la industria y la agricultura ucranianas estaban orientadas

hacia Rusia. Por ejemplo, los ucranianos desarrollaban motores para

aviones rusos, no para aviones europeos o estadounidenses. Entonces,

la orientación general de la industria era hacia el Este, no hacia el Oeste.

En términos de calidad, Ucrania difícilmente podría competir con el

mercado europeo. Por lo tanto, las autoridades querían cooperar con la

UE manteniendo relaciones económicas con Rusia.

¿Habría sido eso posible?

Por su parte, Rusia no tuvo ningún problema con los planes de Ucrania.

Pero también quería mantener sus relaciones económicas con Ucrania.

Por lo tanto, propuso establecer un grupo de trabajo tripartito para

elaborar dos acuerdos: uno entre Ucrania y la UE y otro entre Ucrania y

Rusia. El objetivo era cubrir los intereses de todas las partes. Pero fue la

Unión Europea, a través de Barroso, le pidió a Ucrania que eligiera entre

Rusia y la UE. Ucrania pidió tiempo para pensar en una solución.

Después de eso, la UE y los EEUU no jugaron limpio.

¿Por qué?

La prensa occidental tituló: "Rusia presiona a Ucrania para que impida el

tratado con la UE". Eso no era cierto. Este no era el caso. El gobierno

ucraniano siguió mostrando interés en el tratado con la UE, pero

simplemente quería más tiempo para considerar soluciones a esta

compleja situación. Pero los medios europeos no lo dijeron. Los días

siguientes, extremistas de derecha del oeste del país aparecieron en el

Maidan de Kiev. Todo lo que sucedió allí con la aprobación y el apoyo de

Occidente es realmente terrible. Pero detallar todo aquí es demasiado

para explicarlo en una entrevista.

¿Qué sucedió después que Yanukovich, el presidente elegido

democráticamente, fuera derrocado?

El nuevo gobierno provisional -surgido del golpe nacionalista de extrema

derecha- como primer acto oficial, cambió la ley de idiomas en Ucrania.

Esto demuestra que el golpe no tuvo nada que ver con la democracia,

sino que fue producto de los ultranacionalistas que organizaron el

levantamiento.

Este cambio legal desató una tormenta en las regiones de habla rusa. Se

organizaron grandes manifestaciones en todas las ciudades del sur de

habla rusa, en Odessa, Mariupol, Donetsk, Lugansk, Crimea, etc. Las

autoridades ucranianas reaccionaron de forma brutal, reprimiendo con el

ejercito. Se proclamaron brevemente repúblicas autónomas en Odessa,

Kharkov, Dnepropetrovsk, Lugansk y Donetsk. Se combatió con extrema

brutalidad y finalmente quedaron dos: Donetsk y Lugansk, que se

autoproclamaron repúblicas autónomas.

¿Cómo legitimaron su estatus?

Hicieron referéndums en mayo de 2014, para tener autonomía, y esto es

muy, muy importante. Si miras nuestros medios en los últimos meses,

solo hablan de "separatistas". Pero es una mentira: los medios

occidentales siempre hablaron de separatistas, pero esto es falso, en los

referéndums se mencionaba claramente la autonomía dentro de Ucrania.

Estas repúblicas querían algún tipo de solución suiza, por así decirlo.

Después que el pueblo voto favorablemente la autonomía, las

autoridades pidieron el reconocimiento de las repúblicas por parte de

Rusia, pero el gobierno de Putin se negó.

¿Crimea no está también relacionado con esto?

Habitualmente, olvidamos que Crimea era independiente, incluso antes

de que Ucrania se independizara. En enero de 1991, mientras aún existía

la Unión Soviética, Crimea celebró un referéndum que se gestionó desde

Moscú y no desde Kiev. Así se convirtió en una República Socialista

Soviética Autónoma. Ucrania no hizo su propio referéndum de

independencia hasta seis meses después, en agosto de 1991. En ese

momento, Crimea no se consideraba parte de Ucrania. Pero Ucrania no

aceptó esto.

Entre 1991 y 2014 fue una lucha constante entre las dos entidades.

Crimea tenía su propia constitución con sus propias autoridades. En

1995, animada por el Memorándum de Budapest, Ucrania derrocó al

gobierno de Crimea con fuerzas militares y derogó su constitución. Pero

esto nunca se menciona, ya que arrojaría una luz completamente

diferente sobre el desarrollo actual.

¿Qué quería la gente de Crimea?

De hecho, los habitantes de Crimea se consideraban independientes.

Los decretos impuestos desde Kiev estaban en total contradicción con el

referéndum de 1991 y explica por qué Crimea celebró un nuevo

referéndum en 2014, después de que el nuevo gobierno ultranacionalista

llegara al poder en Ucrania. Su resultado fue muy similar al de 30 años

antes.

Después del referéndum, Crimea pidió unirse a la Federación Rusa. No

fue Rusia quien conquistó Crimea, fue el pueblo el que autorizó a sus

autoridades a pedirle a Rusia que los acogiera. En el tratado de amistad

entre Rusia y Ucrania firmado en 1997, Ucrania garantizaba la diversidad

cultural de las minorías en el país. Cuando el idioma ruso fue prohibido

como idioma oficial en febrero de 2014, se estaba violando ese tratado.

¿Las personas que no conocen todo esto corren el riesgo de juzgar

mal la situación?

Eso me parece, además en los Acuerdos de Minsk se garantizaba la

autonomía de las repúblicas del Donbass. Fueron garantes, por el lado

ucraniano Alemania y Francia y Rusia del lado de las autoproclamadas

repúblicas de Donetsk y Lugansk. Este papel lo desempeñaron en el

marco de la OSCE. La UE no estaba involucrada, era un asunto de la

OSCE. Inmediatamente después de los Acuerdos de Minsk I, Ucrania

lanzó una operación contra las dos repúblicas autónomas. El gobierno

ucraniano ignoró por completo el acuerdo que acababa de firmar. El

ejército ucraniano sufrió otra derrota total en Debaltsevo. Fue una

debacle.

¿Esto también tuvo lugar con el apoyo de la OTAN?

Sí, y uno se pregunta qué hicieron los asesores militares de la OTAN

porque las fuerzas armadas de los rebeldes derrotaron totalmente al

ejército ucraniano. Esto condujo a un segundo acuerdo, Minsk II, firmado

en febrero de 2015, que fue la base para una resolución del Consejo de

Seguridad de la ONU. Por lo tanto, este acuerdo era vinculante según el

derecho internacional y debía implementarse.

¿Esto también ha sido monitoreado por la ONU?

No, a nadie le importaba, y aparte de Rusia, nadie exigió el cumplimiento

del acuerdo de Minsk II. De repente, solo se hablaba del formato de

Normandía. Pero eso no tenía sentido. Ese "formato" nació durante la

celebración del Día D en junio de 2014. Fueron invitados antiguos

protagonistas de la II guerra, jefes de estado aliados, así como Alemania

y Ucrania. En el formato de Normandía, solo estaban representados los

jefes de estado, las repúblicas autónomas obviamente no estaban

presentes. Ucrania nunca quiso hablar con los representantes de

Lugansk y Donetsk. Pero, si lees los acuerdos de Minsk, compruebas

inmediatamente que debió haberse realizado un referéndum para que se

pudiera modificar (en un sentido federal) la constitución ucraniana. Esto

proceso interno lo impidió el gobierno ucraniano.

Pero, los ucranianos también firmaron el acuerdo…

Sí, pero Ucrania decidió culpar a Rusia de su problema interno. Los

ucranianos afirmaron que Rusia había atacado a Ucrania y que ese era

el origen de los problemas. Pero, para todos los que visitamos el país,

estaba claro que era un problema doméstico. Desde 2014, los monitores

de la OSCE nunca han visto unidades militares rusas. Ambos Acuerdos

son muy claros y precisos: la solución debe encontrarse dentro de

Ucrania. Se trataba de otorgor una cierta autonomía dentro del país, y

solo Ucrania podía resolver ese problema. No tenía nada que ver con

Rusia.

¿Para eso se necesitaba un ajuste a la constitución?

Sí, exactamente, pero no se hizo. Ucrania no dio ningún paso al

respecto. Los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU tampoco

se comprometieron.

¿Cómo se comportó Rusia?

La posición de Rusia siempre ha sido la misma. Quería que se

implementaran los Acuerdos de Minsk. Nunca cambió su posición

durante ocho años. Durante esos ocho años ha habido varias violaciones

de fronteras, bombardeos de artillería, etc., pero Rusia nunca ha puesto

en duda el cumplimiento de los acuerdos.

¿Cómo procedió Ucrania?

Ucrania promulgó una ley a principios de julio del año pasado. Era una

ley que otorga diferentes derechos a los ciudadanos en función de su

origen étnico. Esta legislación recuerda mucho a las leyes raciales de

Núremberg de 1935. Solo los verdaderos ucranianos tienen plenos

derechos, mientras que los demás solo tienen derechos limitados.

Justo después de esto, Putin escribió un artículo en el que explicaba la

génesis histórica de Ucrania. Criticó el hecho de que se pudiera hacer

una distinción entre ucranianos étnicos y rusos. Escribió el artículo en

respuesta a esa ley. Pero, en Europa esto se interpretó como que no

reconocía a Ucrania como estado, y que su artículo buscaba justificar

una posible anexión de Ucrania. En Occidente, la gente cree esto, y son

contados con los dedos de una mano los que han leído el artículo de

Putin. Es obvio que en Occidente el objetivo era dar una imagen de Putin

lo más negativa posible. He leído el artículo; tiene perfecto sentido.

¿Qué esperaban los rusos de Putin?

Hay muchos rusos en Ucrania. Putin tenía que decir algo. No hubiera

sido correcto para su pueblo (también desde el punto de vista del

derecho internacional) no decir nada ante una ley discriminatoria con los

rusos ucranianos. Todos estos pequeños detalles son parte importante

del conflicto, de lo contrario no entendemos lo que está pasando. Esta es

la única manera de poner en perspectiva el comportamiento de Putin y

ver los mecanismos que provocaron la guerra. No puedo decir si Putin es

bueno o malo. Pero el juicio que hacemos de él en Occidente está

claramente basado en elementos falsos.

¿Qué opina de la reacción de Suiza, con el fin de la neutralidad?

Es un desastre. Rusia ha elaborado una lista de 48 "estados hostiles" y

Suiza también está en ella. Este es verdaderamente un cambio de

época, pero del que la propia Suiza es responsable. Suiza siempre ha

sido "el personaje en el medio". Hemos facilitado el diálogo con todos los

estados y hemos tenido el coraje de estar "en el medio". Hay histeria con

respecto a las sanciones. Rusia está muy bien preparada para esta

situación, sufrirá, pero está preparada para soportar su impacto. Sin

embargo, el principio de las sanciones es totalmente erróneo. Hoy, las

sanciones han reemplazado a la diplomacia.

Lo hemos visto con Venezuela, con Cuba, Irak, Irán, etc. Estos estados

no han hecho más que tener una política que no agrada a EE.UU. Ese ha

sido su "fatal" error. Cuando veo que los atletas discapacitados han sido

suspendidos de los Juegos Paralímpicos me faltan las palabras. Es

totalmente inapropiado. Afecta a personas individuales, es simplemente

perverso. Es tan cruel como cuando el Ministro de Relaciones Exteriores

de Francia dice que el pueblo ruso debe sufrir sanciones. Quien diga esto

no tiene honor a mis ojos. No hay nada positivo en comenzar una guerra,

pero reaccionar así es simplemente vergonzoso.

¿Qué piensa cuando hay gente que sale a la calle contra la guerra

en Ucrania?

Me pregunto: ¿qué hace que la guerra en Ucrania sea peor que la guerra

contra Irak, Yemen, Siria o Libia? En estos casos sabemos que no hubo

sanciones contra el agresor, EEUU. ¿Quién se manifiesta por Yemen?

¿Quién se manifestó por Libia, quién se manifestó por Afganistán? No

sabemos por qué EEUU estaba en Afganistán. Sé por fuentes de

inteligencia que nunca hubo una indicación clara de que Afganistán u

Osama bin Laden estuvieran involucrados en los ataques del 11 de

septiembre, pero de todos modos fuimos a la guerra en Afganistán.

¿Por qué?

El 12 de septiembre de 2001, justo después de los ataques terroristas,

EEUU decidió tomar represalias y bombardeó Afganistán. El Jefe de

Estado Mayor de la Fuerza Aérea de EEUU dijo que no había suficientes

objetivos en Afganistán. A lo que el Secretario de Defensa respondió: "Si

no tenemos suficientes objetivos en Afganistán, bombardearemos Irak".

Esto no lo inventé yo, hay fuentes, documentos y gente que estuvo ahí.

Esta es la realidad, pero la propaganda y la manipulación nos inclina

permanentemente hacia el lado «correcto».

Por sus respuestas piensa que Occidente lleva mucho tiempo

echando leña al fuego y provocando a Rusia. ¿Sin embargo, estas

provocaciones rara vez se informan en nuestros medios y Putin es

presentado como un belicista, un monstruo?

Mi abuelo era francés, fue soldado en la Primera Guerra Mundial. A

menudo me contaba como empezó esta guerra, fue producto de la

estimulación de una histeria colectiva. La histeria, la manipulación y el

comportamiento irreflexivo de los políticos occidentales se parecen

mucho a lo que ocurría en 1914 y eso me preocupa mucho. Cuando veo

cómo nuestro país neutral ya no es capaz de tomar una posición

independiente de la UE y los EEUU, me avergüenzo. Necesitamos tener

la cabeza despejada, racional y conocer los hechos que hay detrás del

tinglado de los medios.

observatoriocrisis.com

PARA UNA LECTURA MENOS ATROPELLADA VER LO QUE SIGUE:

La situación militar en Ucrania

Jacques Baud, Ex Coronel del Estado Mayor, ex miembro de la inteligencia estratégica suiza, especialista en países de Europa del Este.

La situación militar en Ucrania

PRIMERA PARTE: EN MARCHA HACIA LA GUERRA

Durante años, desde Malí hasta Afganistán, he trabajado por la paz y he arriesgado mi vida por ella. Así que no se trata de justificar la guerra, sino de entender qué nos ha llevado a ella. Observo que los «expertos» que se turnan en los platós de televisión analizan la situación basándose en informaciones dudosas, que la mayoría de las veces son hipótesis que se han convertido en hechos, de modo que no podemos comprender lo que está pasando. Así es como se crean los pánicos.

El problema no es tanto quién tiene la razón en este conflicto, sino cómo toman las decisiones nuestros dirigentes.

Intentemos buscar las raíces del conflicto. Comienza con aquellos que durante los últimos ocho años han estado hablando de «separatistas» o «independentistas» en Donbass. Esto no es cierto. Los referéndums llevados a cabo por las dos repúblicas autoproclamadas de Donetsk y Lugansk en mayo de 2014, no fueron referéndums de «independencia» (независимость), como han afirmado algunos periodistas sin escrúpulos, sino referéndums de «autodeterminación» o «autonomía» (самостоятельность). El término «prorruso» sugiere que Rusia formó parte del conflicto, lo cual no es cierto, habiendo sido más honesto usar el término «rusófilo». Además, estos referéndums se llevaron a cabo en contra del consejo de Vladimir Putin.

De hecho, estas repúblicas no pretendían separarse de Ucrania, sino tener un estatus autónomo que les garantizara el uso del idioma ruso como lengua oficial. El primer acto legislativo del nuevo gobierno resultante del derrocamiento del presidente Yanukóvich fue la abolición, el 23 de febrero de 2014, de la ley Kivalov-Kolesnichenko de 2012, que hacía del ruso una lengua oficial. Es como si unos golpistas decidieran que el francés y el italiano dejaran de ser lenguas oficiales en Suiza.

Esta decisión provocó una tormenta entre la población de habla rusa. El resultado fue una feroz represión contra las regiones de habla rusa (Odesa, Dnepropetrovsk, Járkov, Lugansk y Donetsk) que comenzó en febrero de 2014 y que condujo a una militarización de la situación y a algunas masacres (en Odesa y Mariupol, las más importantes). A finales del verano de 2014, sólo quedaban las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk.

En esta etapa, los estados mayores ucranianos eran demasiado rígidos y se aferraban a un enfoque doctrinario del arte de las operaciones, siendo incapaces de imponerse al enemigo. Un examen del curso de los combates de 2014-2016 en Donbass muestra que el Estado Mayor ucraniano aplicó sistemática y mecánicamente los mismos patrones operativos. Sin embargo, la guerra librada por los autonomistas fue muy similar a la que observamos en el Sahel: operaciones muy móviles realizadas con medios ligeros. Con un enfoque más flexible y menos doctrinario, los rebeldes pudieron aprovechar la inercia de las fuerzas ucranianas para «atraparlas» repetidamente.

En 2014, como responsable en la OTAN de la lucha contra la proliferación de armas pequeñas, estamos tratando de detectar las entregas de armas rusas a los rebeldes para ver si Moscú está involucrado. La información que recibimos entonces procede casi en su totalidad de la inteligencia polaca y no «encaja» con la información procedente de la OSCE: a pesar de algunas acusaciones bastante burdas, no hay entregas de armas y equipos militares procedentes de Rusia.

Los rebeldes se arman gracias a las deserciones al bando rebelde de unidades ucranianas de habla rusa. Mientras continúan los fracasos ucranianos, los batallones de tanques, artillería y antiaéreos engrosan las filas de los autonomistas. Esto es lo que empujó a los ucranianos a firmar los Acuerdos de Minsk.

Pero justo después de firmar los Acuerdos de Minsk 1, el presidente ucraniano Petro Poroshenko lanzó una operación antiterrorista masiva (ATO/Антитерористична операція) contra Donbass. Bis repetita placent: mal asesorados por los oficiales de la OTAN, los ucranianos sufrieron una aplastante derrota en Debaltsevo que les obligó a firmar los Acuerdos de Minsk 2…

Es esencial recordar aquí que los Acuerdos de Minsk 1 (septiembre de 2014) y Minsk 2 (febrero de 2015), no preveían la separación o independencia de las repúblicas, sino su autonomía en el marco de Ucrania. Los que hayan leído los Acuerdos (hay muy, muy, muy pocos) notarán que está escrito en su totalidad que el estatus de las repúblicas debía ser negociado entre Kiev y los representantes de las repúblicas, para una solución interna dentro de Ucrania.

Por eso, desde 2014, Rusia ha exigido sistemáticamente su aplicación, al tiempo que se negaba a participar en las negociaciones, por tratarse de un asunto interno de Ucrania. Por otro lado, Occidente —con Francia a la cabeza— intentó sistemáticamente sustituir los Acuerdos de Minsk por el «formato Normandía», que ponía frente a frente a rusos y ucranianos. Sin embargo, recordemos que nunca hubo tropas rusas en Donbass antes del 23-24 de febrero de 2022. Además, los observadores de la OSCE nunca han observado el menor rastro de unidades rusas operando en Donbass. Por lo tanto, el mapa de inteligencia de los Estados Unidos publicado por el Washington Post el 3 de diciembre de 2021 no muestra tropas rusas en el Donbass.

En octubre de 2015, Vasyl Hrytsak, director del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), confesó que solo 56 combatientes rusos habían sido observados en el Donbass. Era lo mismo que los suizos iban a luchar en Bosnia los fines de semana en la década de 1990, o los franceses que luchaban en Ucrania hoy.

El ejército ucraniano estaba en un estado deplorable. En octubre de 2018, tras cuatro años de guerra, el fiscal militar jefe de Ucrania, Anatoly Matios, dijo que Ucrania había perdido 2.700 hombres en Donbass. 891 de enfermedades, 318 de accidentes de tráfico, 177 de otros accidentes, 175 de intoxicaciones (alcohol, drogas), 172 como consecuencia del manejo imprudente de armas, 101 de violaciones de las normas de seguridad, 228 de asesinatos y 615 de suicidios.

De hecho, el ejército se ve socavado por la corrupción de sus cuadros y ya no goza del apoyo de la población. Según un informe del Ministerio del Interior del Reino Unido, durante la retirada de los reservistas en marzo-abril de 2014, el 70% no se presentó a la primera sesión, el 80% a la segunda, el 90% a la tercera y el 95% a la cuarta. En octubre/noviembre de 2017, el 70% de los reclutas no se presentaron a la campaña de retiro «Otoño de 2017». Esto sin mencionar los suicidios y deserciones (a menudo en beneficio de los autonomistas) que alcanzan hasta el 30% de la fuerza laboral en el área de ATO. Los jóvenes ucranianos se niegan a ir a luchar a Donbass y prefieren la emigración, lo que también explica, al menos parcialmente, el déficit demográfico del país.

El Ministerio de Defensa ucraniano se dirigió entonces a la OTAN en busca de ayuda para hacer más «atractivas» sus fuerzas armadas. Habiendo trabajado ya en proyectos similares dentro de las Naciones Unidas, la OTAN me pidió que participara en un programa para restaurar la imagen de las fuerzas armadas ucranianas. Pero se trataba de un proceso a largo plazo y los ucranianos querían avanzar rápidamente.

Así que, para compensar la falta de soldados, el gobierno ucraniano recurrió a las milicias paramilitares. Están formadas principalmente por mercenarios extranjeros, a menudo militantes de extrema derecha. En 2020, constituyen alrededor del 40% de las fuerzas ucranianas y cuentan con unos 102.000 hombres, según Reuters. Están armados, financiados y entrenados por Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá y Francia. Hay más de 19 nacionalidades, incluida la suiza.

Así, los países occidentales han creado y apoyado claramente a las milicias ucranianas de extrema derecha. En octubre de 2021, el Jerusalem Post dio la voz de alarma al denunciar el proyecto Centuria. Estas milicias llevan operando en Donbass desde 2014, con el apoyo de Occidente. Aunque se pueda discutir el término «nazi», el hecho es que estas milicias son violentas, transmiten una ideología nauseabunda y son virulentamente antisemitas. Su antisemitismo es más cultural que político, por lo que el término «nazi» no es realmente apropiado. Su odio hacia el judío tiene su origen en las grandes hambrunas de los años 20 y 30 en Ucrania, resultantes de la confiscación de las cosechas por parte de Stalin para financiar la modernización del Ejército Rojo. Este genocidio —conocido en Ucrania como el Holodomor— fue llevado a cabo por el NKVD (el precursor del KGB), cuya cúpula directiva estaba compuesta principalmente por judíos. Por eso, hoy los extremistas ucranianos piden a Israel que se disculpe por los crímenes del comunismo, como señala el Jerusalem Post. Por tanto, estamos lejos de una «reescritura de la historia» por parte de Vladimir Putin.

Estas milicias, procedentes de los grupos de extrema derecha que lideraron la revolución de Euromaidán en 2014, están compuestas por individuos fanáticos y brutales. El más conocido es el Regimiento Azov, cuyo emblema recuerda a la 2.ª División Panzer de las SS del Reich, venerada en Ucrania por haber liberado Jarkov de los soviéticos en 1943, antes de llevar a cabo la masacre de Oradour-sur-Glane en 1944 en Francia.

Entre las figuras célebres del Regimiento Azov se encontraba el opositor Roman Protassevich, que fue detenido en 2021 por las autoridades bielorrusas en relación con el asunto RyanAir FR4978.

Pero entonces hay que demostrar que el presidente Lukashenko es un canalla y Protassevich un «periodista» amante de la democracia. Sin embargo, una investigación bastante edificante realizada por una ONG estadounidense en 2020 puso de manifiesto las actividades militantes de extrema derecha de Protassevitch. El movimiento conspirativo occidental se puso entonces en marcha y los medios de comunicación sin escrúpulos «prepararon» su biografía. Finalmente, en enero de 2022, se publica el informe de la OACI que demuestra que, a pesar de algunos errores de procedimiento, Bielorrusia actuó de acuerdo con las normas vigentes y que el MiG-29 despegó 15 minutos después de que el piloto de RyanAir decidiera aterrizar en Minsk. Así que no hay complot bielorruso y menos aún con Putin. ¡Ah!… Un detalle más: Protassevitch, cruelmente torturado por la policía bielorrusa, ahora está libre. Quienes deseen mantener correspondencia con él, pueden dirigirse a su cuenta de Twitter.

El calificativo de «nazi» o «neonazi» dado a los paramilitares ucranianos se considera propaganda rusa. Tal vez; pero esta no es la opinión del Times of Israel, del Centre Simon Wiesenthal o del Centro de Antiterrorismo de la Academia de West Point. Pero sigue siendo cuestionable, porque en 2014 la revista Newsweek parecía asociarlos más con… el Estado Islámico. Elija su opción.

Así, Occidente apoya y sigue armando a las milicias que son culpables de numerosos crímenes contra la población civil desde 2014: violaciones, torturas y masacres. Pero mientras el gobierno suizo se ha apresurado a adoptar sanciones contra Rusia, no ha adoptado ninguna contra Ucrania, que lleva masacrando a su propia población desde 2014. De hecho, los defensores de los derechos humanos en Ucrania han condenado durante mucho tiempo las acciones de estos grupos, pero no han sido seguidos por nuestros gobiernos. Porque, en realidad, no estamos tratando de ayudar a Ucrania, sino de luchar contra Rusia.

La integración de estas fuerzas paramilitares en la Guardia Nacional no fue en absoluto acompañada de «desnazificación», como algunos afirman. Entre los muchos ejemplos, el de la insignia del Regimiento Azov es edificante:

En 2022, muy esquemáticamente, las fuerzas armadas ucranianas que luchan contra la ofensiva rusa se articulan en:

– Ejército, subordinado al Ministerio de Defensa: se articula en 3 cuerpos de ejército y está compuesto por formaciones de maniobra (tanques, artillería pesada, misiles, etc.).

– Guardia Nacional, que depende del Ministerio del Interior y se articula en 5 comandos territoriales.

La Guardia Nacional es, por lo tanto, una fuerza de defensa territorial que no forma parte del ejército ucraniano. Incluye milicias paramilitares, llamadas «batallones de voluntarios» (добровольчі батальйоні), también conocidas por el evocador nombre de «batallones de represalia», compuestos por infantería. Entrenados principalmente para el combate urbano, ahora defienden ciudades como Járkov, Mariupol, Odessa, Kiev, etc.

SEGUNDA PARTE: LA GUERRA

Como ex jefe de las fuerzas del Pacto de Varsovia en el Servicio de Inteligencia Estratégica suizo, observo con tristeza, pero no sorprendentemente, que nuestros servicios ya no son capaces de comprender la situación militar en Ucrania. Los autoproclamados «expertos» que desfilan en nuestras pantallas transmiten incansablemente la misma información modulada por la afirmación de que Rusia – y Vladimir Putin – es irracional. Demos un paso atrás.

EL ESTALLIDO DE LA GUERRA

Desde noviembre de 2021, los estadounidenses amenazan constantemente con que habrá una invasión rusa de Ucrania. Pero los ucranianos no parecen estar de acuerdo. ¿Por qué no?

24 de marzo de 2021. Ese día, Volodymyr Zelensky emitió un decreto para la reconquista de Crimea y comenzó a desplegar sus fuerzas en el sur del país. Al mismo tiempo, se llevaron a cabo varios ejercicios de la OTAN entre el Mar Negro y el Mar Báltico, acompañados de un aumento significativo de los vuelos de reconocimiento a lo largo de la frontera rusa. A continuación, Rusia llevó a cabo una serie de ejercicios para poner a prueba la preparación operativa de sus tropas y demostrar que estaba controlando la situación.

En violación de los Acuerdos de Minsk, Ucrania está llevando a cabo operaciones aéreas en Donbass utilizando drones, incluyendo al menos un ataque contra un depósito de combustible en Donetsk en octubre de 2021. La prensa estadounidense lo señala, pero no los europeos, y nadie condena estas violaciones.

En febrero de 2022, los acontecimientos se aceleran. El 7 de febrero, durante su visita a Moscú, Emmanuel Macron reafirmó ante Vladimir Putin su compromiso con los Acuerdos de Minsk, compromiso que repitió al final de su reunión con Volodymyr Zelensky al día siguiente. Pero el 11 de febrero, en Berlín, tras 9 horas de trabajo, la reunión de los asesores políticos de los dirigentes del «formato Normandía» terminó sin ningún resultado concreto: los ucranianos seguían negándose a aplicar los Acuerdos de Minsk, aparentemente bajo la presión de Estados Unidos. Vladimir Putin señala que Macron ha hecho promesas vacías y que Occidente no está dispuesto a hacer cumplir los acuerdos, como ha hecho durante ocho años.

Los preparativos ucranianos en la zona de contacto continúan. El Parlamento ruso se alarma y el 15 de febrero pide a Vladimir Putin que reconozca la independencia de las repúblicas, a lo que éste se niega.

El 17 de febrero, el presidente Joe Biden anuncia que Rusia atacará Ucrania en los próximos días. ¿Cómo lo sabe? Pero desde el día 16, los bombardeos de artillería sobre las poblaciones de Donbass han aumentado de forma espectacular, como muestran los informes diarios de los observadores de la OSCE. Naturalmente, ni los medios de comunicación, ni la Unión Europea, ni la OTAN, ni ningún gobierno occidental reaccionaron ni intervinieron. Más tarde se dirá que se trata de desinformación rusa. De hecho, parece que la UE y algunos países han mantenido deliberadamente en secreto la masacre de la población de Donbass, a sabiendas de que provocaría la intervención rusa.

Al mismo tiempo, hay informes de sabotaje en Donbass. El 18 de enero, los combatientes de Donbass interceptaron a saboteadores equipados con material occidental y polaco que pretendían crear incidentes químicos en Gorlivka. Podrían ser mercenarios de la CIA, dirigidos o «asesorados» por estadounidenses y compuestos por combatientes ucranianos o europeos, para llevar a cabo acciones de sabotaje en las repúblicas de Donbass.

De hecho, ya el 16 de febrero, Joe Biden sabía que los ucranianos habían empezado a bombardear a la población civil de Donbass, lo que ponía a Vladimir Putin ante una difícil elección: ayudar militarmente a Donbass y crear un problema internacional o quedarse de brazos cruzados y ver cómo se aplastaba a la población rusófona de Donbass.

Si decide intervenir, Vladimir Putin puede invocar la obligación internacional de la «Responsabilidad de Proteger» (R2P). Pero sabe que, sea cual sea su naturaleza o escala, la intervención desencadenará una lluvia de sanciones. Por consiguiente, tanto si su intervención se limita a Donbass como si va más allá para presionar a Occidente por el estatus de Ucrania, el precio a pagar será el mismo. Esto es lo que explicó en su discurso del 21 de febrero.

Ese día accedió a la petición de la Duma y reconoció la independencia de las dos repúblicas de Donbass y, al mismo tiempo, firmó con ellas tratados de amistad y asistencia.

Los bombardeos de la artillería ucraniana sobre la población de Donbass continuaron y el 23 de febrero las dos repúblicas solicitaron ayuda militar rusa. El 24 de febrero, Vladimir Putin invocó el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, que prevé la asistencia militar mutua en el marco de una alianza defensiva.

Para que la intervención rusa sea totalmente ilegal a ojos de la opinión pública, se oculta deliberadamente el hecho de que la guerra comenzó realmente el 16 de febrero. El ejército ucraniano se preparaba para atacar Donbass ya en 2021, como bien sabían algunos servicios de inteligencia rusos y europeos… Los juristas juzgarán.

En su discurso del 24 de febrero, Vladimir Putin declaró los dos objetivos de su operación: «desmilitarizar» y «desnazificar» Ucrania. Por tanto, no se trata de apoderarse de Ucrania, ni siquiera, presumiblemente, de ocuparla y, desde luego, no de destruirla.

A partir de ahí, nuestra visibilidad sobre el curso de la operación es limitada: los rusos tienen una excelente seguridad de operaciones (OPSEC) y no se conocen los detalles de su planificación. Pero rápidamente, el curso de la operación nos permite comprender cómo se tradujeron los objetivos estratégicos en el plano operativo.

Desmilitarización :

. la destrucción sobre el terreno de la fuerza aérea ucraniana, los sistemas de defensa aérea y los medios de reconocimiento ;

. la neutralización de las estructuras de mando e inteligencia (C3I), así como de las principales rutas logísticas en la profundidad del territorio ;

. el cerco del grueso del ejército ucraniano concentrado en el sureste del país.

Desnazificación :

. la destrucción o neutralización de los batallones de voluntarios que operan en las ciudades de Odessa, Kharkov y Mariupol, así como en diversas instalaciones del territorio.

LA «DESMILITARIZACIÓN»

La ofensiva rusa se llevó a cabo de forma muy «clásica». Inicialmente —como habían hecho los israelíes en 1967— con la destrucción de las fuerzas aéreas sobre el terreno en las primeras horas. Luego, asistimos a una progresión simultánea en varios ejes según el principio del «agua que fluye»: avanzamos por todas partes donde la resistencia era débil y dejamos las ciudades (muy voraces en tropas) para más tarde. En el norte, la central de Chernóbil fue ocupada inmediatamente para evitar actos de sabotaje. Las imágenes de soldados ucranianos y rusos monitoreando conjuntamente la planta naturalmente no se muestran…

La idea de que Rusia está tratando de tomar Kiev, la capital, para eliminar a Zelensky, proviene típicamente de Occidente: es lo que hicieron en Afganistán, Irak, Libia y lo que querían hacer en Siria con la ayuda del Estado Islámico. Pero Vladimir Putin nunca pretendió derribar o derrocar a Zelensky. En cambio, Rusia intenta mantenerlo en el poder presionándolo para que negocie rodeando a Kiev. Hasta ahora se había negado a aplicar los Acuerdos de Minsk, pero ahora los rusos quieren obtener la neutralidad de Ucrania.

Muchos comentaristas occidentales se sorprendieron de que los rusos siguieran buscando una solución negociada mientras realizaban operaciones militares. La explicación está en la concepción estratégica rusa desde la época soviética. Para Occidente, la guerra comienza cuando termina la política. Pero el enfoque ruso sigue una inspiración Clausewitziana: la guerra es la continuidad de la política y se puede pasar con fluidez de una a otra, incluso durante el combate. Esto crea presión sobre el adversario y le empuja a negociar.

Desde el punto de vista operativo, la ofensiva rusa fue un ejemplo en su género: En seis días, los rusos tomaron un territorio tan grande como el Reino Unido en seis días, los rusos tomaron un territorio tan grande como el Reino Unido, con una velocidad de avance superior a la que había logrado la Wehrmacht en 1940.

El grueso del ejército ucraniano se desplegó en el sur del país para preparar una gran operación contra Donbass. Por ello, las fuerzas rusas pudieron rodearla desde principios de marzo en el «caldero» entre Slavyansk, Kramatorsk y Severodonetsk, con un empuje desde el este a través de Járkov y otro desde el sur de Crimea. Las tropas de las repúblicas de Donetsk (DPR) y Lugansk (LPR) complementan a las fuerzas rusas con un empuje desde el este.

En este momento, las fuerzas rusas están estrechando poco a poco su control, pero ya no están bajo la presión del tiempo. Su objetivo de desmilitarización está casi completo y las fuerzas ucranianas restantes ya no tienen una estructura de mando operativa y estratégica.

La «ralentización» que nuestros «expertos» atribuyen a la mala logística es sólo la consecuencia de haber conseguido sus objetivos. Rusia no parece querer emprender una ocupación de todo el territorio ucraniano. De hecho, parece que Rusia pretende limitar su avance a la frontera lingüística del país.

Nuestros medios de comunicación hablan de bombardeos indiscriminados contra la población civil, especialmente en Járkov, y se emiten imágenes dantescas en bucle. Sin embargo, Gonzalo Lira, un hispanoamericano que vive allí, nos presenta una ciudad tranquila el 10 de marzo y el 11 de marzo. Por supuesto, es una gran ciudad y no se puede ver todo, pero esto parece indicar que no estamos en la guerra total que nos sirven continuamente en nuestras pantallas.

En cuanto a las repúblicas de Donbass, han «liberado» sus propios territorios y están luchando en la ciudad de Mariupol.

LA «DESNAZIFICACIÓN»

En ciudades como Kharkov, Mariupol y Odessa, la defensa la llevan a cabo milicias paramilitares. Saben que el objetivo de la «desnazificación» se dirige principalmente a ellos.

Para un atacante en una zona urbanizada, los civiles son un problema. Por ello, Rusia pretende crear corredores humanitarios para vaciar las ciudades de civiles y dejar sólo a las milicias para que luchen más fácilmente.

A la inversa, estas milicias tratan de mantener a los civiles en las ciudades para disuadir al ejército ruso de entrar en combate. Por eso se resisten a poner en marcha estos corredores y hacen todo lo posible para que los esfuerzos rusos sean inútiles: pueden utilizar a la población civil como «escudos humanos». Los vídeos que muestran a los civiles que intentan salir de Mariupol y son golpeados por los combatientes del regimiento Azov son, por supuesto, cuidadosamente censurados en el país.

En Facebook, el grupo Azov fue considerado en la misma categoría que el Estado Islámico y sujeto a la «política sobre individuos y organizaciones peligrosas» de la plataforma. Por ello, se prohibió glorificarla y se prohibieron sistemáticamente los «posts» que la favorecían. Pero el 24 de febrero, Facebook cambió su política y permitió las publicaciones favorables a la milicia. Con el mismo espíritu, en marzo, la plataforma autorizó los llamamientos al asesinato de soldados y líderes rusos en los antiguos países de Europa del Este. Hasta aquí los valores que inspiran a nuestros dirigentes, como veremos.

Nuestros medios de comunicación propagan una imagen romántica de la resistencia popular. Es esta imagen la que llevó a la Unión Europea a financiar la distribución de armas a la población civil. Esto es un acto criminal. En mi calidad de jefe de la doctrina de mantenimiento de la paz en la ONU, trabajé en la cuestión de la protección de los civiles. Descubrimos que la violencia contra los civiles tuvo lugar en contextos muy específicos. En particular, cuando hay abundancia de armas y no hay estructuras de mando.

Estas estructuras de mando son la esencia de los ejércitos: su función es canalizar el uso de la fuerza hacia un objetivo. Al armar a los ciudadanos de forma aleatoria, como ocurre actualmente, la UE los convierte en combatientes, con el consiguiente efecto de convertirlos en objetivos potenciales. Además, sin mando, sin objetivos operativos, la distribución de armas conduce inevitablemente a ajustes de cuentas, al bandolerismo y a acciones más mortíferas que eficaces. La guerra se convierte en un asunto emocional. La fuerza se convierte en violencia. Esto es lo que ocurrió en Tawarga (Libia) del 11 al 13 de agosto de 2011, donde 30.000 negros africanos fueron masacrados con armas lanzadas en paracaídas (ilegalmente) por Francia. Además, el Real Instituto Británico de Estudios Estratégicos (RUSI) no ve ningún valor añadido en estas entregas de armas.

Además, al entregar armas a un país en guerra, uno se expone a ser considerado un beligerante. Los ataques rusos del 13 de marzo de 2022 contra la base aérea de Mykolayev se producen tras las advertencias rusas de que los envíos de armas serían tratados como objetivos hostiles.

La UE está repitiendo la desastrosa experiencia del Tercer Reich en las últimas horas de la batalla de Berlín. La guerra debe dejarse en manos de los militares y cuando un bando haya perdido, debe admitirse. Y si ha de haber resistencia, debe ser dirigida y estructurada. Pero estamos haciendo exactamente lo contrario: estamos empujando a los ciudadanos a ir a luchar y al mismo tiempo Facebook está autorizando llamadas al asesinato de soldados y líderes rusos. Hasta aquí los valores que nos inspiran.

Algunos servicios de inteligencia ven en esta decisión irresponsable una forma de utilizar a la población ucraniana como carne de cañón para luchar contra la Rusia de Vladimir Putin. Este tipo de decisión asesina debería haberse dejado en manos de los colegas del abuelo de Ursula von der Leyen. Hubiera sido mejor entablar negociaciones y obtener así garantías para la población civil que echar leña al fuego. Es fácil ser combativo con la sangre de otros…

 EL HOSPITAL DE MATERNIDAD DE MARYUPOL

Es importante entender de antemano que no es el ejército ucraniano el que defiende Mariupol, sino la milicia Azov, compuesta por mercenarios extranjeros.

En su resumen de la situación del 7 de marzo de 2022, la misión rusa de la ONU en Nueva York afirma que «los residentes informan de que las fuerzas armadas ucranianas han expulsado al personal del hospital de partos número 1 de la ciudad de Mariupol y han establecido un puesto de tiro dentro de las instalaciones».

El 8 de marzo, el medio de comunicación independiente ruso Lenta.ru publicó el testimonio de civiles de Mariupol que afirmaban que el hospital de maternidad había sido tomado por las milicias del regimiento Azov y que éstas habían expulsado a los ocupantes civiles a punta de pistola. Confirman así las declaraciones del embajador ruso unas horas antes.

El hospital de Mariupol ocupa una posición dominante, perfectamente adecuada para la instalación de armas antitanque y para la observación. El 9 de marzo, las fuerzas rusas atacaron el edificio. Según la CNN, 17 personas resultaron heridas, pero las imágenes no muestran ninguna víctima en el local y no hay pruebas de que las víctimas mencionadas estén relacionadas con este ataque. Se habla de niños, pero en realidad no hay nada. Esto puede ser cierto, pero puede no serlo… Esto no impide que los líderes de la UE lo consideren un crimen de guerra… Lo que permite a Zelensky pedir una zona de exclusión aérea sobre Ucrania…

En realidad, no sabemos exactamente qué ocurrió. Pero la secuencia de los acontecimientos tiende a confirmar que las fuerzas rusas atacaron una posición del regimiento Azov y que la maternidad estaba entonces libre de civiles.

El problema es que las milicias paramilitares que defienden las ciudades son alentadas por la comunidad internacional a no respetar las costumbres de la guerra. Parece que los ucranianos han reproducido el escenario de la maternidad de Kuwait City de 1990, que fue totalmente escenificado por Hill & Knowlton por 10,7 millones de dólares para convencer al Consejo de Seguridad de la ONU de que interviniera en Irak para la operación Escudo del Desierto/Tormenta.

Los políticos occidentales han aceptado los ataques civiles en Donbass durante ocho años, sin adoptar ninguna sanción contra el gobierno ucraniano. Hace tiempo que hemos entrado en una dinámica en la que los políticos occidentales han aceptado sacrificar el derecho internacional a su objetivo de debilitar a Rusia.

TERCERA PARTE: CONCLUSIONES

Como ex profesional de la inteligencia, lo primero que me llama la atención es la ausencia total de los servicios de inteligencia occidentales en la representación de la situación durante el último año. En Suiza, los servicios han sido criticados por no haber proporcionado una imagen correcta de la situación. De hecho, parece que en todo el mundo occidental los servicios se han visto desbordados por los políticos. El problema es que son los políticos los que deciden: el mejor servicio de inteligencia del mundo no sirve de nada si el que toma las decisiones no escucha. Eso es lo que ha ocurrido en esta crisis.

Sin embargo, mientras que algunos servicios de inteligencia tenían una imagen muy precisa y racional de la situación, otros tenían claramente la misma imagen que la propagada por nuestros medios de comunicación. En esta crisis, los servicios de los países de la «nueva Europa» desempeñaron un papel importante. El problema es que, por experiencia, he comprobado que son extremadamente malos en el análisis: doctrinarios, carecen de la independencia intelectual y política para evaluar una situación con «calidad» militar. Es mejor tenerlos como enemigos que como amigos.

En segundo lugar, parece que en algunos países europeos los políticos han ignorado deliberadamente sus servicios para responder ideológicamente a la situación. Por eso esta crisis ha sido irracional desde el principio. Cabe señalar que todos los documentos que se presentaron al público durante esta crisis fueron presentados por los políticos sobre la base de fuentes comerciales…

Algunos políticos occidentales querían claramente que hubiera un conflicto. En Estados Unidos, los escenarios de ataque presentados por Anthony Blinken al Consejo de Seguridad fueron obra de un Equipo Tigre que trabajaba para él: hizo exactamente lo mismo que Donald Rumsfeld en 2002, que fue «pasar por alto» a la CIA y a otras agencias de inteligencia que se mostraron mucho menos firmes sobre las armas químicas iraquíes.

Los dramáticos acontecimientos a los que asistimos hoy tienen causas que conocíamos, pero que nos negamos a ver:

– Estratégicamente, la expansión de la OTAN (de la que no nos hemos ocupado aquí);

– políticamente, la negativa occidental a aplicar los Acuerdos de Minsk

– y operacionalmente, los continuos y repetidos ataques contra las poblaciones civiles de Donbass durante los últimos años y el dramático aumento a finales de febrero de 2022.

Con otras palabras, podemos naturalmente deplorar y condenar el ataque ruso. Pero NOSOTROS (es decir, EE.UU., Francia y la UE a la cabeza) hemos creado las condiciones para que estalle un conflicto. Mostramos compasión por el pueblo ucraniano y los dos millones de refugiados. Eso está bien. Pero si hubiéramos tenido un mínimo de compasión por el mismo número de refugiados de las poblaciones ucranianas de Donbass masacradas por su propio gobierno y acumuladas en Rusia durante ocho años, probablemente nada de esto habría ocurrido.

Si el término «genocidio» se aplica a los abusos sufridos por la población de Donbass es una cuestión abierta. El término suele reservarse para casos de mayor magnitud (Holocausto, etc.), pero la definición de la Convención sobre el Genocidio es probablemente lo suficientemente amplia como para aplicarla. Los juristas lo agradecerán.

Está claro que este conflicto nos ha llevado a la histeria. Las sanciones parecen haberse convertido en la herramienta preferida de nuestra política exterior. Si hubiéramos insistido en que Ucrania cumpliera los Acuerdos de Minsk, que habíamos negociado y respaldado, nada de esto habría ocurrido. La condena de Vladimir Putin es también la nuestra. No tiene sentido quejarse después: deberíamos haber actuado antes. Pero ni Emmanuel Macron (como garante y miembro del Consejo de Seguridad de la ONU), ni Olaf Scholz, ni Volodymyr Zelensky han respetado sus compromisos. Al final, la verdadera derrota es la de los que no tienen palabra.

La Unión Europea fue incapaz de promover la aplicación de los acuerdos de Minsk; al contrario, no reaccionó cuando Ucrania bombardeaba a su propia población en Donbass. Si lo hubiera hecho, Vladimir Putin no habría necesitado reaccionar. Ausente de la fase diplomática, la UE se distinguió por alimentar el conflicto. El 27 de febrero, el gobierno ucraniano aceptó iniciar negociaciones con Rusia. Pero unas horas después, la Unión Europea votó un presupuesto de 450 millones de euros para suministrar armas a Ucrania, echando más leña al fuego. A partir de ahí, los ucranianos creen que no necesitan llegar a un acuerdo. La resistencia de las milicias de Azov en Mariupol provocará incluso un aumento de 500 millones de euros en armas.

En Ucrania, con el beneplácito de los países occidentales, se elimina a los partidarios de una negociación. Es el caso de Denis Kireyev, uno de los negociadores ucranianos, asesinado el 5 de marzo por el servicio secreto ucraniano (SBU) por ser demasiado favorable a Rusia y ser considerado un traidor. La misma suerte corrió Dmitry Demyanenko, antiguo jefe adjunto de la dirección principal del SBU para Kiev y su región, que fue asesinado el 10 de marzo por ser demasiado favorable a un acuerdo con Rusia: le disparó la milicia Mirotvorets («Pacificadora»). Esta milicia está asociada a la página web Mirotvorets, que elabora una lista de los «enemigos de Ucrania», con sus datos personales, direcciones y números de teléfono, para poder acosarlos o incluso eliminarlos; una práctica que está penada en muchos países, pero no en Ucrania. La ONU y algunos países europeos exigieron su cierre, pero la Rada se negó.

Al final, el precio será alto, pero Vladimir Putin probablemente logrará los objetivos que se había propuesto. Sus vínculos con Pekín se han solidificado. China surge como mediadora en el conflicto, mientras que Suiza entra en la lista de enemigos de Rusia. Los estadounidenses tienen que pedir petróleo a Venezuela e Irán para salir del atolladero energético en el que se han metido: Juan Guaidó sale definitivamente de la escena y Estados Unidos tiene que retroceder penosamente en las sanciones impuestas a sus enemigos.

Los ministros occidentales que pretenden hundir la economía rusa y hacer sufrir al pueblo ruso, o que incluso piden el asesinato de Putin, demuestran (¡aunque hayan invertido parcialmente la forma de sus palabras, pero no el fondo!) que nuestros dirigentes no son mejores que los que odiamos. Porque sancionar a los atletas rusos de los Juegos Paralímpicos o a los artistas rusos no tiene absolutamente nada que ver con una lucha contra Putin.

Entonces, por lo tanto, reconocemos que Rusia es una democracia ya que consideramos que el pueblo ruso es responsable de la guerra. Si no, ¿por qué estamos tratando de castigar a toda una población por la culpa de uno? Recuerde que el castigo colectivo está prohibido por los Convenios de Ginebra…

La lección que se extrae de este conflicto es nuestro sentido de humanidad de geometría variable. Si estábamos tan apegados a la paz ya Ucrania, ¿por qué no la alentamos más a respetar los acuerdos que ella había firmado y que los miembros del Consejo de Seguridad habían aprobado?

La integridad de los medios se mide por su voluntad de trabajar según los términos de la Carta de Munich. Habían logrado propagar el odio hacia los chinos durante la crisis del Covid y su mensaje polarizado conduce a los mismos efectos contra los rusos . El periodismo se despoja cada vez más del profesionalismo para volverse militante…

Como dijo Goethe: “  Cuanto mayor es la luz, más oscura es la sombra  ”. Cuanto más excesivas son las sanciones contra Rusia, más resaltan nuestro racismo y nuestro servilismo los casos en los que no hemos hecho nada. ¿Por qué ningún político occidental ha reaccionado a los ataques contra la población civil de Donbass durante ocho años?

Después de todo, ¿qué hace que el conflicto en Ucrania sea más censurable que la guerra en Irak, Afganistán o Libia? ¿Qué sanciones hemos adoptado contra quienes han mentido deliberadamente ante la comunidad internacional para librar guerras injustas, injustificadas, injustificables y asesinas? ¿Tratamos de “hacer sufrir” al pueblo estadounidense que nos había mentido (¡porque es una democracia!) antes de la guerra en Irak? ¿Hemos adoptado siquiera una sola sanción contra los países, empresas o políticos que están alimentando el conflicto en Yemen, considerado el »  peor desastre humanitario del mundo  «? ¿Hemos sancionado a los países de la Unión Europea que practican las torturas más abyectas en su territorio en beneficio de los Estados Unidos?

Hacer la pregunta es responderla… y la respuesta no es gloriosa.

* Jacques Baud es un ex coronel del Estado Mayor, ex miembro de la inteligencia estratégica suiza, especialista en países de Europa del Este. Fue entrenado en los servicios de inteligencia estadounidenses y británicos. Fue el jefe de doctrina de las operaciones de paz de las Naciones Unidas. Experto de las Naciones Unidas en el estado de derecho y las instituciones de seguridad, diseñó y dirigió el primer servicio multidimensional de inteligencia de las Naciones Unidas en Sudán. Trabajó para la Unión Africana y fue responsable de la lucha contra la proliferación de armas pequeñas en la OTAN durante 5 años. Estuvo involucrado en conversaciones con altos funcionarios militares y de inteligencia rusos justo después de la caída de la URSS. Dentro de la OTAN, siguió la crisis de Ucrania de 2014, luego participó en programas de asistencia a Ucrania. Es autor de varios libros sobre inteligencia, guerra y terrorismo, y en particular Le Détournement publicado por SIGEST, Govern by fake news, The Navalny affair y Poutine, master of the game? publicado por Max Milo.

Su último libro “Putin, ¿maestro del juego? », Ediciones Max Milo, publicado el 16 de marzo de 2022.

Fuente original (en francés): Centre Français de Recherche sur le Renseignement 

Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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