¿Cuál es el vino más antiguo del mundo?*

La enología es la ciencia que trata de los vinos; no solo su calidad, sino las variedades de uvas que se utilizan en su elaboración, las zonas donde se producen las mejores cepas, las condiciones climáticas ideales para su siembra y cosecha, los materiales mejores para su envase, las maneras de elaboración, los tiempos, temperaturas, humedad, etc., aconsejables para su almacenamiento… Pero, si se tiene en cuenta que el vino es una de las bebidas que han acompañado al hombre desde los comienzos de su andadura por la tierra, no se necesita ser un enólogo para hacerse, alguna vez, ciertas preguntas referentes a él, por ejemplo: ¿Cuál es el vino más antiguo en nuestro planeta? Solo se necesita ser un poco curioso para intrigarse por un asunto que es, en verdad, polémico.

Resulta que la respuesta, que a primera vista podría parecer fácil, no lo es en absoluto, pues civilizaciones y pueblos que hoy ya no existen cultivaron la vid y produjeron vinos. En la Biblia, en el Viejo Testamento, se cuenta que el mítico patriarca Noé, el mismo que construyó la célebre Arca de la Alianza y subió a ella una pareja de cada especie animal para repoblar el planeta después de El Diluvio, gustaba del vino. Al menos este es un testimonio que, a pesar de pertenecer a tiempos remotísimos anteriores a la Historia, al menos ha quedado plasmado en letra impresa, pero hay indicios de que tribus del Neolítico también bebieron vino, aunque… nadie quedó para contarlo, sino que ha sido la arqueología la que ha llegado a esas conclusiones. De todos modos, conviene distinguir entre las pruebas de elaboración de vinos más antiguas, y la antigüedad del vino que más ininterrumpidamente ha sido elaborado en este mundo hasta nuestros días.

Por supuesto que los países productores de los vinos más buscados en el mercado, y las casas vitícolas con marcas más famosas y caras, se adjudican casi siempre algún antepasado que elaboró el vino más antiguo conocido, pero apenas pueden remontar sus producciones a fechas anteriores a 1400 d.C. Así que la palma, por ahora y mientras no se demuestre lo contrario, la tiene el Commandaria, una marca de vino elaborada en Chipre, isla que, según la mitología griega, fue cuna de la bella diosa Afrodita. Sin embargo, los griegos tenían por dios del vino a su biznieto Dionisos, nacido del muslo de Zeus en otra isla, Icaria. La Ilíada y la Odisea hablan de vinos en la Guerra de Troya y en el relato de las aventuras de Ulises, rey de Ítaca, y proporcionan un dato muy interesante: los griegos, como ofrenda a sus muertos, vertían sobre los restos de las cremaciones y sobre las sepulturas ánforas de vino. Pero no todo era tan funerario, pues también era usaban vino en abundancia en sus festivales, en especial las fiestas llamadas Dionisíacas, donde lo mezclaban con una seta, Amanita Muscaria, que provocaba en los participantes un estado paroxístico en que los cuerpos aumentaban su vigor al extremo de dar saltos en el aire a alturas inverosímiles, y los festejantes podían pasar días sin dormir y cometer hasta actos de canibalismo.

El rey inglés Ricardo Plantagenet, más conocido como Ricardo Corazón de León, monarca con aura de héroe que peleó en las Cruzadas y ha pasado a la Historia por sus hazañas bélicas y su personalidad romántica y valerosa, así como por su amistad con Robin Hood, contrajo matrimonio en la ciudad chipriota de Limasol con la princesa Berenguela de Navarra. En ese momento Ricardo había sometido a Chipre y era dueño y señor de la hermosa isla, así que, como es de suponer, el banquete ofrecido en sus reales nupcias fue espléndido, pero la memoria que se ha conservado de él es debida, únicamente, al vino Commandaria, cultivado en tierra chipriota, y que Ricardo, quien provenía de una casa real francesa y, por tanto, era bien entendido en vinos, aclamó como el más delicioso que había probado, y lo llamó vino de reyes y rey de los vinos. Este banquete tuvo lugar 12 de mayo de 1191, pero el Commandaria existía desde mucho antes. Se cree que se elaboraba en la zona desde hacía 1900 años, más o menos  unos 800 o hasta 900 años antes de Cristo.

El Commandaria es un vino dulce para acompañar postres, de un oscuro color ambarino, y se elabora con uvas nativas de las variedades xynisteri (blanca) y mavro (tinta), además de miel, hierbas, vainilla, especies y frutos secos como ciruelas. Las uvas son secadas al sol, siguiendo siempre el mismo método de fabricación que se le conoce desde la Antigüedad. Las uvas, muy maduradas, se exponen a la luz solar para aumentar la densidad del azúcar antes que el vino envejezca en barricas de roble durante al menos tres años. El griego Hesíodo, conocido como El Padre de la Historia, lo menciona en sus obras, y el dramaturgo griego Eurípides, considerado uno de los tres creadores del teatro griego, lo llamó el maná chipriota.

Este vino toma su nombre de los caballeros templarios, quienes, al establecerse en la isla a finales del siglo XII, construyeron una fortaleza a la que llamaron La Gran Comendería o Comandería. Este vino fue tan célebre durante la Edad Media que, cuando el rey Felipe Augusto organizó en 1224 el primer concurso de vinos de que se tiene noticia, en el que intervinieron más de setenta vinos de toda Europa y el Mediterráneo, el Commandaria  arrasó con el primer lugar, y fue coronado como Apóstol de los vinos. Más de un siglo después del concurso de Felipe II, en 1363 una prestigiosa organización de taberneros londinenses organizó un banquete al que invitó a cinco monarcas de Europa: Valdemar IV de Dinamarca, Pedro I de Chipre, David II de Escocia, Juan II de Francia y Eduardo III de Inglaterra, y el vino que estos taberneros eligieron para acompañar el banquete fue el Commandaria. Se dice que el sultán Selim II invadió Chipre solo para asegurarse grandes reservas del delicioso maná chipriota. No en balde Selim, hijo de Suleimán y la sultana Hurrem, era conocido con el apodo de El borracho.

Se cuenta que tanto los viñedos de la región del Marne, en Francia, donde se produce el champagne, como la isla portuguesa de Madeira, iniciaron sus viñedos con cepas de las mismas uvas de Commandaria traídas de Chipre. Yo doy fe de que aunque soy aficionada al vino no soy una experta ni he probado muchos, pero de los que sí he tenido la oportunidad de paladear, mis predilectos son los vinos dulces de esa maravillosa Madeira, isla de ensueño a la que jamás he podido volver. Una copa de estos vinos acompañando el delicioso bolo di mel o pastel de miel, postre típico de la isla, es una de las experiencias más tremendas que he tenido. Todavía siento aquel placer en mi boca.

Alemania disputa al Commandaria el título de vino más antiguo de Europa, pues en la región de Renania-Palatinado, durante excavaciones llevadas a cabo en una tumba romana fue desenterrada una misteriosa botella de vidrio sellada, a la que los arqueólogos llamaron Botella Speyer, y que a todas luces contiene vino. Pero el hallazgo fue fechado entre los años 325 y 350 d.C., por lo que no es más antigua que el Commandaria, pero sí es la botella de vino sin abrir más antigua del mundo. Se encuentra expuesta en la sección Museo del Vino, en el Museo Histórico del Palatinado de Speyer. Contiene litro y medio de vino, tiene hombros amarillos y asas en forma de delfín. El caldo es una masa sólida con líquido lechoso y se encuentra en buen estado de conservación, gracias a un sello de cera y a una gruesa capa de aceite de oliva que lo protege del paso del tiempo.

Los romanos usaban botellas de yeso para guardar sus vinos, pues el vidrio que se producía en Roma era frágil, así que la botella Speyer es un ejemplar bastante raro para su época. Pero aún más curioso que el empleo del vidrio resulta la indecisión de los científicos sobre si abrir o no la botella. Unos creen que al contacto con el aire el contenido podría desaparecer, mientras los más temen que al destapar el frasco se liberen gases tóxicos. Algunos especialistas, sin embargo, opinan que la botella Speyer no encierra peligro alguno, aunque lo más probable es que “su sabor no traiga alegría al paladar”, un eufemismo para no decir que sabría bien mal.

Un tercer país, Georgia, antigua república de la Unión Soviética, también se adjudica ser la cuna del vino más antiguo del planeta. Toda la historia parte de una leyenda: en el año 326 una mujer llamada Nina, a quien se tenía por santa, llegó desde Capadocia, en Turquía, con la intención de predicar el cristianismo. Ella traía una cruz hecha con ramas de vid, y por alguna razón terminó enterrándola en una tierra fértil georgiana. El hecho quedó recogido en canciones, historias y leyendas de aquellas tierras.

En 2014 la Agencia Nacional del Vino, de Georgia, y equipos de arqueología de las universidades de Toronto, Canadá, y Pensilvania, Estados Unidos, comenzaron a excavar dos asentamientos del período neolítico ubicados a 500 kilómetros al sur de Tiflis, capital del país, y entre los hallazgos realizados se encontraron seis vasijas en perfecto estado con trazas de ácido tartárico, una sustancia química que se encuentra en las uvas. Al ser datadas arrojaron 8000 años de antigüedad. Stephen Batiuk, investigador del Departamento de Civilizaciones del Cercano y Medio Oriente de la Universidad de Toronto, declaró que “cada contenedor tiene capacidad para nueve litros y corresponde a la finalización de la Edad de Piedra, época en que la humanidad dominó la agricultura y posiblemente ya sabían producir el vino a mediana escala”. Estudios realizados con radiocarbono sobre muestras del vino georgiano revelaron que los restos de vino provenían de uvas de color amarillo pálido, lo que hace pensar a los expertos que se trataba de un vino blanco con residuos de sales minerales Los expertos piensan que las variedades de uvas utilizadas en la elaboración de este vino georgiano eran muy similares a las variedades de uvas que crecen en Europa Occidental, como Nebbiolo, Pinot Noir y Syrah. El hecho de que las vasijas hayan sido halladas en tumbas podría indicar que ese vino fue una bebida ritual empleada en prácticas médicas, nacimientos y muertes. Ellos afirman creer que se trata del ejemplo más antiguo de domesticación de una vid euroasiática.

Este descubrimiento coloca a Georgia entre los países productores de vino más antiguos de la historia de la humanidad, pero… después de Chipre, porque los tiempos datados así lo demuestran. Les seguiría un vino hallado en las montañas Zagros de Irán, donde en 1996 se descubrieron otras vasijas con restos que datan de 7000 años. Sin embargo, el Commandaria chipriota es el vino más antiguo que se viene fabricando en el planeta sin interrupción.

Y los egipcios de los tiempos faraónicos, que se sabe se emborrachaban con cierta moderación, ¿qué bebían, no era vino? Pues no, era hidromiel, una bebida hecha a base de la fermentación de la miel, que en nada tiene que ver con uvas, por lo que, técnicamente, los egipcios no bebían vino.

*Todas las fotos fueron tomadas de Internet

Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica literaria, guionista de cine, radio y televisión
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