Para los estadounidenses

Escribo lo que sigue después de leer un comentario que Wilfredo Ramos, cubano residente en los Estados Unidos, quien fuera mi amigo en la adolescencia, ha puesto en el foro de este blog, molesto porque rebloguié un artículo contra Donald Trump.

No existe fuerza de ninguna clase en el cielo ni en la tierra que me haga no ver en un psicópata a un psicópata, porque para mi desgracia los conozco demasiado bien, he lidiado con ellos y me han causado heridas profundas, nunca los confundiré con otra cosa. Muchísimo menos con héroes bienechores de la Humanidad. Donald Trump es un psicópata narcisista, lo he dicho muchas veces y lo repetiré hasta mi último día, y nada me hará cambiar de opinión, porque no soy idiota.

Volveré a repetir, una vez más, otra vez y siempre, lo que creo que sucederá en Estados Unidos si ese hombre escapa a la justicia: será Mr. President en 2024, y durante su mandato, o como consecuencia del mismo, más temprano o más tarde los Estados Unidos se partirá en tres países: El Sur evangélico, racista y retrógrado que será un calco del siglo XVIII, la República de Texas, que ya fuera independiente durante diez años y no lo ha olvidado ni dejado de desearlo jamás, y El Norte. Guerrearán entre sí, y lo que hoy es Estados Unidos se morderá a sí mismo hasta sangrar, como ya lo hizo en la Guerra de Secesión, porque la Historia siempre se repite.Y ya no tendrán preponderancia entre las naciones. Después, ya no sé. No soy Nostradamus para ver tan lejos.

Y AHORA DIRÉ ALGO QUE MUCHÍSIMOS, PERO MUCHÍSIMOS NO QUERRÁN OÍR: Si yo fuera estadounidense no de residencia ni de ciudadanía, sino por genética y estructura, me sentiría muy, muy preocupada, agraviada, y profundamente indignada si una colonia de emigrados, por poderosa que sea, pesara en la política de mi país al extremo de dictarle el rumbo. Si yo fuera candidata a la Presidencia de los Estados Unidos, me sentiría tremendamente humillada si para conseguir votos que me llevaran a la Casa Blanca tuviera que alagar, complacer y darle el c… a una población de inmigrantes que nunca han sido ni serán estadounidenses de conciencia, porque siguen ligados como por una placenta maligna a sus países de origen por un sentimiento de odio visceral, que es el sentimiento más poderoso que existe, no el amor, como alguna gente ingenua cree. Por algo en Cuba nunca se permitió que Máximo Gómez fuera Presidente, ni que nadie que no fuera cubano ocupara cargo alguno de importancia política relevante, salvo Orestes Ferrara, el único caso. Porque los nacidos en otras tierras siempre tienen su propia agenda, en especial la comunidad cubana de Miami, entre la que hay mucha gente buena y generosa, en la que tengo muchos amigos y conocidos, y son excelentes ciudadanos porque trabajan honradamente y no hacen daño a nadie, pero, a la vez, hay mucha gente sinverguenza y perversa que ha escalado puestos de importancia gracias al negocio del odio, que saben manejar muy bien. Cuando los cubanos votan por Trump no lo hacen solo atendiendo al bienestar que puede venirles de su presidencia, sino, y sobre todo, a lo que Trump dice que hará para terminar con el comunismo en Cuba. Terminar con el comunismo en la isla interesa más a la comunidad cubana que proteger a los Estados Unidos, y siempre se alinearán de acuerdo con esos intereses.

Un día, los estadounidenses despertarán de ese extraño letargo que no les deja ver la realidad a su alrededor, y descubrirán que tienen un Presidente que se dice cubanoamericano, pero que en realidad es cubano, porque los cubanos jamás dejamos de serlo. Y no será de los cubanos mejores, sino de los peores, porque habrá llegado a ese puesto escalando los peldaños del odio, engañando y explotando los sentimientos y las heridas de los cubanos de Miami y de Cuba.

Dicen que Cuba está maldita, porque solo tiene dos destinos: si termina con el comunismo, los apagones, la carencia de todo, los discursos obsoletos y otros males, caerá en brazos de la mafia de Miami y se convertirá en un Estado fallido, como ya lo son algunos países latinoamericanos; tendremos narco, bandas que se balearán en plena calle, prostitución en gran escala, venta de órganos, tiroteos en las escuelas, corrupción a gran escala y todos los males del sistema sin obtener a cambio más que una prosperidad económica que, de todos modos, nunca estará al alcance de todos. Otros dicen que seremos anexados al Sur y esa sería nuestra salvación, pero unos pocos señalan hacia Puerto Rico y dicen: Miren hacia esa isla para que vean lo que es ser un Estado Libre Asociado, y no será muy diferente convertirnos de lleno en un Estado de la Unión. Yo pregunto: ¿Y un Estado de Bienestar como el que tienen los Países Nórdicos? Un país laico donde todos tengan lo necesario para vivir, cada cual piense libremente y adopte la ideología que más le guste, donde todos tengan sueños que puedan realizar y nadie piense en guerras ni en extorsionar a otros. Un país amigo de todos los países, pero vasallo de ninguno. Como Martí, eso es lo que pienso. Como Martí, eso es lo que quiero. Así yo pienso, Wilfredo Ramos y compañía, pero para conseguir un Estado de Bienestar no se puede estar confundido ni mirar en la dirección equivocada. No se puede creer en redentores farsantes. No se puede votar por Donald Trump. Y, antes que ciudadanos de un país, tenemos que reconocernos como hijos de la Tierra y ciudadanos del mundo.

Y ahora dime que esta respuesta a ti me la sopló al oído el sistema.

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Acerca de Gina Picart

Soy escritora, periodista especializada en La Habana de la colonia y la república, investigadora, crítica de arte, guionista de cine, radio y televisión, pero este blog se propone combatir el maltrato animal y procurar en Cuba su castigo más severo y radical
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3 respuestas a Para los estadounidenses

  1. Sin duda alguna que ese extenso discurso es un calco de cualquier arenga salida desde el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, no hace falta que «soplen nada en la oreja», porque lo que ha sido inculcado violenta y consistemente en el cerebro por más de seis décadas, se convierte en el único pensamiento a elaborar. Como ciudadano de este gran país, al que consideró el mío, no al que por desgracia nací, me preocupo como muchos otros cubanos porque ningún vestigio de ideas liberales y de corte socialistas puedan tener cabida en él, conocemos bien los resultados que provocan las mismas: Cubs, un país empobrecido, miserable material y moralmente, viviendo por más de 63 años bajo la opresión de una criminal dictadura, tiránica y asesina, que ha obligado al exilio a más de 2 millones de sus habitantes, que es responsable de la muerte de cientos o miles en cárceles y el estrecho de la Florida… en fin, el desastre cubano es de sobra conocido, pero ese no es el tema. Lo que ha molestado de Donald Trump es que no ha actuado como político, ya que por suerte no lo es, sino como hombre de negocios que sabe perfectamente como tiene que funcionar bien el suyo, en este caso el de todo un pueblo. Molesta el que haya destapado la corrupción de los Obama, los Bush, los Clinton, los Biden, que por más que tratan de tapar es imposible y por eso que a cada nuevo ataque a Trump sale a relucir como bumerán las mentiras, los fraudes, las trampas, la podredumbre de estos supuestos adalides de la democracia. No por gusto hay una gran parte del pueblo estadounidense que apoya a Donald Trump, aunque los medios y el Partido Demócrata se empeñe en ocultar. Las pruebas del fraude electoral del 2020 se encuentran ahí, en videos incluso para el que ‘quiera’ verlas y no esté comprometido con la corrupción política. Claro que no posees la bola de cristal -sin electricidad casi nunca no se puede encender- pero ese futuro catastrófico que tanto gustaría jamás sucederá, para eso luchamos con las armas de la democracia, la que ustedes en ‘su paraíso socialista’ desconocen. Hagamos la tarea, informémonos, estudiemos… hasta la Victoria’s !

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    • Gina Picart dijo:

      Por la mañana encontré en mi Facebook unas frases que alguien envió, no recuerdo quién las dijo, pero más o menos, citando de memoria, empezaban afirmando que la mayor prueba de madurez consiste en no discutir con quien no quiere, no puede o no sabe escuchar.
      Esta ocasión no es la primera en que discrepamos tú y yo por cuestiones políticas. La realidad pura y dura es que tú no eres estadounidense, aunque tus documentos legales digan que eres ciudadano de ese país y te invistan con todos los deberes y derechos que esa ciudadanía concede. Nunca lo serás aunque sea tu mayor deseo, y la prueba mayor es que conoces muy bien los males de Cuba y muy mal los de el país que llamas grande y tuyo. Pero no importa, porque por lo menos te beneficias de vivir allí, lo cual es muy bueno, sin duda, aunque seas un inmigrante latinoamericano (siempre que seas cubano y la migra no se meta contigo). Nadie ha podido poner nada dentro de mi cabeza en seis décadas, aunque tú lo repitas como un papagayo, porque para pensar con libertad, para eso Dios o la naturaleza, o mi papá y mi mamá, me dieron un cerebro capaz de elaborar pensamientos por sí mismo, y gracias a ese cerebro yo soy yo sin ayuda ni influencia de nadie. Cuba está muy jodida, ¿quieres que te diga que está muy bien? No, no lo está, gracias en muy buena parte a las 243 sanciones conque nos agració tu venerado Donald Trump, para que los cubanos que quieren ser y se creen estadounidenses le den sus votos electorales. Pero esto no se trata de Cuba, tu problema conmigo no es porque yo defienda algo de detestas (que no es cierto aunque tú lo afirmes), sino porque ataco algo que apruebas. No verás cumplirse mis profecías ni yo tampoco, porque ya no tenemos demasiado tiempo de vida por delante, pero si en lugar de repetir el discurso MAGA (TÚ ME ACUSAS DE REPETIR UN DISCURSO OFICIAL, PERO CREES QUE LO HAGO PORQUE ESO ES EXACTAMENTE LO QUE TÚ HACES), dedicaras ese mismo tiempo a analizar con lógica, con sentido común y con discernimiento (inteligencia yo sé que no te falta), verías lo mismo que el mundo ve, salvo los republicanos MAGA, QUE SE CREEN LA FANTASÍA QUE TRUMP HA BORDADO EN SUS NEURONAS. Puedes decir lo que quieras de Cuba, cualquiera puede decir lo que quiera de Cuba, fuera de la isla y dentro de ella, pero infelizmente eso no cambiará nuestros sufrimientos, no pondrá comida en nuestras mesas ni medicinas en nuestras casas, ni salvará a los enfermos que mueren por falta de recursos, ni restablecerá la industria y el comercio cubanos ni saldará nuestra deuda externa; NI UNO SOLO DE NUESTROS MALES TERMINARÁ POR ESO. No son más que palabras de ciegos, de ignorantes o de personas mal intencionadas poseídas por un sentimiento de odio feroz, que no puedes negar que exista Y QUE YO SOY CAPAZ DE ENTENDER, pero debería quedarse restringido a ideologías, sistemas o destacadas personalidades públicas, y no verter su ponzoña sobre millones de seres humanos inocentes. Por ti y por todos los que se te parecen no será Cuba peor ni los Estados Unidos se salvarán de su destino, QUE ES BIEN FEO. Pobre Wilfre, estadounidense de papel… Te aviso que a partir de ahora no eliminaré tus comentarios (nunca lo hice), porque sería concederte que me refugio en el silencio porque no tengo argumentos en contra de lo que dices, pero no puedo dedicarte más tiempo, precisamente porque no eres nadie y yo, yo tampoco tengo importancia, pero sí tengo muchísimo que hacer.

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  2. Pingback: Para Wilfredo Ramos, republicano MAGA | Hija del Aire

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