Familias de perfumes

La pandemia no durará para siempre, terminará algún día. Y cuando termine nos encontraremos en un mundo cambiado que no será el que conocíamos. Pero hay algo que continuará inamovible: el ser humano seguirá amando los perfumes, necesitándolos y fabricándolos. Para cuando ese día llegue, será útil que se siga teniendo conciencia de que los perfumes se dividen en familias de acuerdo con sus componentes y características, y que a la hora de elegir el que llevaremos, será muy importante que escojamos el que resulte más adecuado a nuestra personalidad. Para este recuento viene en mi auxilio el nunca suficientemente valorado libro Perfumistas y perfumes, del experto Cubano Leonel Amador.

FRAGANCIAS HESPÉRIDES

La familia llamada de las hespérides agrupa, como su nombre latino indica, a los aromas derivados de frutos cítricos como naranja, bergamota, lima, limón y otros. Comprende los perfumes caracterizados por una nota predominantemente fresca, muy propia de las colonias diseñadas para el día y las actividades cotidianas, incluidos los deportes y el trabajo. No nombraré a las que hasta ahora han existido, porque es probable que el mercado del futuro aporte novedades singulares que hagan pasar de moda a las fragancias que hoy conocemos.

La familia de las fragancias florales, está toda ella definida por su nombre. Posee una gran variedad de matices y a ella pertenecen la mayoría de los perfumes dedicados a la mujer. Hay fragancias de esta familia en los que predomina el aroma de una única flor, pero hay otras formadas por un grupo de ellas. ¿Quién no ha usado un perfume de rosas o de violetas?  A estas se les llama Soliflor. Cuando el perfume se compone de varias o de muchas flores se define como bouquet floral.

FRAGANCIAS CHIPRE

La familia de las fragancias Chipre es aquella en la que los perfumes son el resultado de una combinación de aceite esencial de bergamota con los de musgo, encina, ládano, pachulí y rosa. Toma el nombre del primer perfume elaborado según esa formula, el Chipre de Coty, y muchos la consideran la más sensual de las familias de fragancias que existen. Sus productos se identifican con facilidad, porque son de textura oleaginosa. Su creador se inspiró en los aromas de la isla mediterránea de igual nombre, donde crecen numerosas variedades de plantas aromáticas silvestres. Esta isla ya destacó desde tiempos muy remotos por sus polvos olorosos y sus aceites perfumados. Se dice que eran los preferidos por Cleopatra y las beldades romanas de su tiempo. Valgan como ejemplos muchas de las creaciones de Dior: Miss Dior, Diorama y Diorella, y nuestro tan gustado Camerata. Desde luego, en la perfumería francesa, de inagotable creatividad, existen muchas fragancias de chipre, a la que también pertenece la sub-familia de las notas frutales o afrutadas.

FRAGANCIAS MADERABLES

Esta familia se caracteriza por sus notas opulentas y cálidas, entre las que destacan las del sándalo y el pachulí, el cedro y el vetiver. Algunos perfumistas las combinan con lavanda y notas hespérides para conseguir creaciones más ligeras. El aroma del sándalo ha sido muy apreciado desde la antiguedad, y siempre formó parte de los regalos que los embajadores presentaban a los reyes de otros países en nombre de sus soberanos. Cuando mi hija cumplió quince años se me presentó la oportunidad de obsequiarle un frasco de inspiración art nouveau repleto de auténtico perfume de sándalo. Ella siempre ha sostenido que fue el regalo más preciado que recibió en esa fecha tan significativa. Esta familia emplea mucho el vetiver, y a ella pertenecen algunos de los más célebres perfumes para hombre, como Agua brava y Bulgari. Nuestro rico perfume Un toque, con su frasco en forma de granada, es un exponente de esta familia. Seguro que algunas de mis lectoras recordarán de un modo muy especial alguna salida elegante donde su compañero llevaba alguno de estos maderables. Esta familia, aunque tiene muchos aromas para mujer, es, por antonomasia, aliada indisoluble de la testosterona.

FRAGANCIAS ORIENTALES Y AMBARADAS

Se cree que es la más antigua nota conocida en la historia de la perfumería, y procede, por supuesto, del paraíso de los perfumes: Egipto, Arabia y el lejano Oriente . Los perfumes de esta familia han sido elaborados tradicionalmente con ámbar, almizcle, civeta y resinas como la mirra y el incienso. Es una familia que posee un fuerte y sugestivo efecto afrodisíaco tanto en hombres como en mujeres. Habanita, la fragancia creada por el perfumista francés Molinard, quien se inspiró en la belleza de la cubana Catalina Lasa, según cuenta la leyenda, pertenece a esta familia, cuyo monarca indiscutible es el archiconocido y codiciado Opium, de Ives Saint Lorain, como también Poisson, de Dior, y Samsara, de Guerlaine.

FRAGANCIAS CUERO

Identificadas con la masculinidad, son muy solicitadas por los caballeros. Sus aromas poseen un olor que evoca el de la tierra poco antes de la lluvia. Una nota sobresaliente en ella es la de la brea. Las fragancias de tabaco pertenecen todas a esta familia, que no es muy numerosa ni variada, aunque siempre tiene una importante presencia en el mercado de la perfumería internacional. De más está decir que las fragancias de esta familia gozan de la predilección de los ejecutivos de alto nivel.

FRAGANCIAS HELECHO

Paradójicamente las fragancias de esta familia se inspiran en una planta que carece de olor. Se dice que el prefumista francés Paul Parquet creó este aroma precisamente para compensar la carencia de esa planta tan hermosa. Clásicos de esta familia bien conocidos en Cuba son Heno de Pravía y Old Spice, dos perfumes que me gustaban tanto que, cuando mis dos abuelos terminaban sus frascos, yo se los pedía y pasaba mucho tiempo aspirando el fondo vacío que conservaba el maravilloso olor. La noche de mis 15 años, el único perfume que acepté llevar para la coreografía de mi vals fue un invisible sachet de Heno de Pravía prendido a mi corpiño. Nuestro elegante Vegueros pertenece a esta familia.

Hasta ahora he hablado de las familias de fragancia que se originan en productos del reino animal y vegetal, pero existe un tipo de perfume que nace de una formula puramente química, los aldehídos, y los lectores se sorprenderán si les digo que Chanel No. 5 es un producto de este descubrimiento de Coco Channel. Para mí tiene un significado especial porque lo llevé la noche de mi graduación de la Escuela Nacional de Asesores de Arte, una de las más felices y plenas de mi vida. Debo decir que los perfumes que más me han gustado lo tienen como principal y a veces único componente. Si no recuerdo mal, dos de ellos, bastante poco conocidos en Cuba, son Ragazza, de Italia, y Malamar, del que jamás he logrado saber nada, apenas su nombre, que me gritó una joven ciclista con la que me crucé en una avenida habanera (yo también iba en mi bicicleta) y que, al pasar por mi lado, me dejó el recuerdo imborrable de su olor.

La industria de la perfumería no se ciñe, claro está, a la heterodoxia de las familias clásicas, sino que mezcla, experimenta y de contínuo busca nuevas formulas para halagar y satisfacer a ese mercado siempre insaciable que es el del perfume.

Publicado en Uncategorized | Etiquetado | Deja un comentario

¿A qué olía la Cuba que descubrió Colón?

Hace al menos dos años encontré Perfumistas y perfumes, un magnifico libro sobre la historia de la perfumería, escrito por el perfumista e investigador cubano Leonel Amador. Es uno de los libros más bellos y preciados que poseo. Como vivo en un reparto bendecido por los exquisitos y delicados olores que flotan en el aire a toda hora, pero en especial al amanecer y al atardecer, ahora mismo, mientras veo salir un sol tímido y temblón que se oculta tras un velo de llovizna y apenas laquea con su brillo los tejados de La Asunción, me he preguntado de repente a qué olería esta isla cuando Colón le arrebató su virginidad penetrándola con sus tres carabelas repletas de españoles sucios, crueles y ávidos de oro, la hez de los presidios de Sevilla. Y el libro de Amador, una vez más, tiene una respuesta para mí. Así se describe en su capítulo 14, titulado “La perfumería en Cuba”, el mundo de aromas que recibió a los conquistadores, regalo que poco merecían, en mi opinion:

En la detallada narración de su travesía, el almirante advirtió reiteradamente sobre la flagrante floresta que iba descubriendo: “Todos los árboles huelen -escribió- que es maravilla”. Su ávido olfato seguro recibió la impresion de las plantas autóctonas del habitat costero. Probablemente encontraron el anamú, de flores blancas dispuestas en espigas y de intenso olor a ajo; a la salvia de playa, de presencia común en las costas y lugares cercanos al mar, sus flores con cabezuelas purpurescentes son llamativas y poseen un tenue y dulce olor; el lirio sanjuanero, de flores con pétalos alargados, su olor es parecido al de la vainilla; los pinos costeros, como el pinus cubensis, muy oloroso debido a su elevado contenido de resina; al rastrero tebenque, de pequeñas florecitas amarillas que llaman la atención en la arena de las playas cubanas, tiene hojas alargadas, de un verde intensa que huelen muy parecido al anís; el incienso de costa, con sus hojas muy aromáticas que recuerdan el olor de la madera de sándalo, y por ultimo a las bellas e impresionantes Plumieiras, en sus distintas variedades, luciendo vistosos ramilletes de flores delicadamente fragantes. Formando parte de este verde y oloroso paisaje un habitual árbol crecía, la bija, cuyas bellas flores exhalan un suave perfume.

Y se extiende Amador sobre el aroma del tabaco, tan empleado por los aborígenes en sus rituales religiosos matizándolo con el olor que exhalaban las teas de maderas resinosas con gratísima fragancia a resinas, casi siempre se usaba la Amyris balsamifera o sándalo de las Indias Occidentales…

En cuanto a las frutas, imagino que los conquistadores habrán llegado a sentirse mareados con el penetrante aroma de la guayaba, la fruta más codiciada por nuestros aborígenes, al punto de que el paraíso que llegaron a imaginar era un lugar donde se descansaba en hamacas comiendo guayabas.

Pocos cubanos saben que también existe una variedad de canela en Cuba, de color blanco y muy aromática, y que la flor de la humilde bija se emplea en perfumería

La madera de cedro también tiene su perfume característico y muy agradable, pero atestiguo, sobre todo, en favor de los pinos. Mi reparto duerme al pie de la célebre Loma del Burro, en la que puede que todavía queden algunos sobrevivientes de sus magníficos pinares, y cuando las cortezas se queman, un olor a resinas arrebatador y que hace soñar inunda cada rincon de las casas, los jardines, las calles anchas…

Siempre es un placer leer a Amador, cuya escritura tiene tanto de cinematográfica y nos permite sentirnos como dentro de un filme del que somos protagonistas o, cuando menos, observadores en el terreno. Sin embargo, a mí siempre me ha torturado esta pregunta: ¿por qué las variedades de rosas cubanas no huelen? Y por qué si una señora palestina me aseguró que en su tierra, si alguien adereza una ensalada con cebollas el olor es tan fuerte que todas las vecinas de su calle pueden sentirlo, las cebollas cubanas solo exhalan un debilísimo olor aunque hagan llorar a la cocinera? Qué misterios…

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , | Deja un comentario

Camino de guerreros Código de reyes

Tengo en mis libreros algunos ejemplares raros, aunque no sé si es exacto hablar de rareza en sí. En este caso se trata de Camino de guerreros Código de reyes Lecciones de estrategia de los textos clásicos chinos. No es el codiciado libro El arte de la Guerra, sino una selección de textos tomados de seis obras clásicas de los más importantes maestros chinos del arte de la estrategia. Estos textos han sido traducidos y compilados por Thomas Cleary, Doctor por Harvard en Lenguas y Culturas de Oriente, una de las más importantes autoridades contemporáneas en este campo del conocimiento. Él también ha traducido El arte de la Guerra y el I Ching.

Como todo conocimiento y toda sabiduría auténticos, las perlas recogidas en esta compilación mantienen su significación para cualquier época y nunca envejecen ni pierden vigencia.  Aunque el libro está publicado por la editorial española EDAF en enero del 2000, como lo compré entre los sobrantes de un stand de alguna Feria del Libro de La Habana, no creo que haya muchos ejemplares en Cuba, tal vez hasta yo sea la propietaria del único ejemplar que existe en la isla. Por ello, al releerlo, he encontrado pasajes que me gustaría dar a conocer a los lectores cubanos que gustan de cultivar su intelecto y de reflexionar sobre la vida y el mundo en que vivimos. He aquí algunos fragmentos que he seleccionado:

EL DOMINIO DEL CUERPO Y LA MENTE

El gobierno de los inteligentes domina al pueblo físicamente, el dominio de los sabios domina al pueblo mentalmente. Mediante el dominio del cuerpo es posible planificar los comienzos; mediante el dominio de la mente, es posible planificar los finales.

El dominio del cuerpo se hace mediante el ritual, el dominio de la mente se hace mediante el disfrute. El disfrute no significa música: significa que el pueblo disfruta de su hogar, significa que el pueblo disfruta de su familia, significa que el pueblo disfruta de su trabajo, significa que el pueblo disfruta de sus ciudades, significa que el pueblo disfruta de su orden social, significa que el pueblo disfruta de sus virtudes.

Tres estrategias

RIQUEZA Y BIENESTAR

Los gobernantes deben perseguir la riqueza, porque sin riqueza no hay forma de practicar la benevolencia; si no son generosos no tienen forma de unir a los hombres del clan. Quienes pierden a los hombres del clan, quedan dañados; quienes pierden a las masas llegan a la ruina. No prestes a los demás instrumentos afilados; si prestas a los demás instrumentos afilados, serás herido por ellos y no vivirás tu vida.

BASES DE LA DEMOCRACIA

Mira con los ojos de todo el país, y no habrá nada que no puedas ver. Escucha con los oídos de todo el país, y no habrá nada que no puedas oír. Piensa con la mente de todo el país, y no habrá nada que no puedas conocer.

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , | Deja un comentario

CHOCOLAT: CUBANO NEGRO Y ESCLAVO CONQUISTÓ PARÍS

Rafael Padilla, el payaso Chocolat

Podría ser una magnífica adivinanza o una excelente apuesta a ganar jugárselo todo a que muy pocas personas en esta isla sabrían a quién me refiero. Pues sí, se trata de un caso tan insólito que casi parece un cuento fantástico, una hermosa mentira literaria, cualquier cosa menos algo real.

Y sin embargo, Rafael Padilla no es un mito ni una leyenda ni la invención de un escritor. Es un hombre real que nació esclavo en la Capitanía General de La Isla de Cuba, en fecha incierta que ni él mismo conocía, aunque es probable que viniera a este mundo antes del 17 de septiembre de 1868, porque en 1870 el gobierno español emancipó a todos los esclavos nacidos de aquella fecha en adelante. Su nacimiento nunca fue registrado. Quedó huérfano o fue vendido, como era común en aquellos tiempos. Vivió su infancia durante la Guerra de los Diez Años, criado en La Habana por una mujer negra y pobre. Se cree que entre los once y doce años de edad fue vendido ¿por ella? a un empresario español, de nombre Patricio Castaño, por el precio de 18 onzas de oro. Castaño era un campesino pobre que había emigrado a Cuba a mediados del siglo XIX, en busca de una fortuna que encontró en Cienfuegos, al sur de la isla.

Familia Castaño

El indiano Castaño, oriundo del País Vasco, regresó a su pueblo de Sopuerta, en el norte de España, a donde llevó a Rafael en condición de criado, pues Cuba había prohibido el comercio de esclavos desde 1862, pero ello no pasó de ser un mero tecnicismo para Castaño, quien era anti-abolicionista, como casi todos los españoles de la colonia y trató a su pequeño “sirviente” sin miramientos y de un modo bastante poco humano, además de que desde el momento de su llegada Rafael fue objeto de practicas torturantes por parte de los sopuertinos, quienes, al no haber visto jamás un ser de piel negra, creyeron que el niño estaba sucio y trataron de blanquearlo cepillándolo hasta hacerlo sangrar. Su amo lo hacía dormir en los establos y nunca le proporcionó ninguna educación formal.

A los 14 o 15 años Rafael ya no pudo seguir soportando su estado y escapó de Sopuerta y de la horrible familia Castaño. Se sabe que trabajó un tiempo en las canteras del País Vasco y luego pasó a Bilbao, donde desempeñó distintos trabajos, hasta que conoció en esa ciudad a un payaso inglés, de nombre Tony Grice, quien le contrató como asistente y criado doméstico. Aunque Grice en distintas ocasiones dio pequeños papeles a Rafael en sus ac- tuaciones, el adolescente no era feliz con su nuevo señor, a quien abandonó más de una vez, viéndose, sin embargo, siempre forzado a volver a su vera por no poder hallar mejor destino.

En una de esas escapadas, en 1886 Rafael llegó a París, y aunque no hay información sobre cómo fueron sus inicios en el mundo del espectáculo, dos años después de residir en la Ciudad Luz consiguió el papel protagónico  en la obra La boda de Chocolat. Se dice que en poco tiempo y gracias a sus habilidades como mimo, se convirtió en una de las grandes estrellas del Nouveau Cirque parisino, una de las salas más célebres y prestigiosas de la capital, propiedad del español Josep Oller (me suena a que era un empresario catalán). Así empezó a conocerlo el gran público francés como Monsieur Chocolat.

Monsieur Chocolat

Dicho así, el ascenso vertiginoso del joven cubano se parece a las carreras de muchos actores y actrices famosos de la historia del cine, la television, el teatro… Pero no hay que confundirse:  para un joven negro, nacido y hasta poco antes esclavo en la Antilla Mayor, huérfano y sin escolarización, apoderarse del estrellato en el Nouveau Cirque parisino era el equivalente de un salto mortal exitoso, pues este no era un circo más, ni un buen circo, sino una institución heredera de tradiciones culturales antiquísimas y muy complejas, un verdadero linaje que arrancaba en comediantes griegos y romanos como Menandro, Aristófanes, Plauto y Terencio, cuyas obras, representadas en todo el territorio de la Roma imperial, habían llegado a las Galias con los campamentos de las legiones romanas que más tarde se convertirían en ciudades de gran importancia y totalmente romanizadas, y pasaba, además, por el legado de mimos, trovadores y juglares medievales y de la espléndida Comedia del Arte renacentista.

Juglar medieval. Tras él un bufón
Personajes de La Comedia del Arte italiana

En estos dos fenómenos de la herencia cultural europea había nacido y se había desarrollado la figura del bufón, de donde nace la de los diferentes tipos de payasos que hoy conocemos. Aunque fundamentalmente eran escuelas que prestigiaban la improvisación, esta improvisación estaba basada en un muy sólido y bien estructurado conjunto de técnicas transmitidas durante siglos a través de generaciones de artistas. Chocolat no pertenecía a la cultura europea, sino que venía de una isla descubierta apenas tres siglos atrás, por lo que haberse apoderado en tan poco tiempo de todo este acervo de conocimientos y haberlo convertido en su pedestal del éxito dice, bien a las claras, que el cubano poseía un talento inmenso y una inteligencia natural muy ponderosa.

El enorme éxito de La boda de Chocolat hizo que en 1888 Henry Agoust, quien había comprado el Nouveau Cirque, contratara a Chocolat como la estrella de una pantomima náutica que se mantuvo en escena durante los próximos cinco años, y a la que se incorporaron otros payasos como Pierantoni, Kestern y Geronimo Medrano.

Esta fue una época singularmente buena para Chocolat tanto en su vida laboral como en la personal. Era amigo de todas las grandes figuras de la bohemia parisina, en especial del pintor francés Toulouse Lautrec, de origen noble. Ambos eran compañeros de bohemia nocturna, visitaban las boites y y los cabarets más célebres y corrían aventuras de copas. Toulouse se sintió inspirado en más de una ocasion por la personalidad y talentos de Chocolat y le hizo varios dibujos -uno de los cuales se conserva en el museo del mismo nombre en la ciudad de Albi-, y muestra a Chocolat en medio de un elegante paso de danza ofrecido a varios caballeros en un bar. A juzgar por este dibujo, Chocolat era alto y con un cuerpo musculoso y bien formado, y muy garboso. He leído en otros autores que se refieren a este dibujo como a una caricatura. Es un error de apreciación que pone de manifiesto cuán poco conocen el estilo pictórico de Lautrec.

Pensando en esta entrañable amistad, he vuelto a ver el remake del filme Molino rojo (la deslumbrante Nicole Kidman como Santine ¿recuerdan?) para precisar si entre la troupe de amigos estrafalarios que acompañan a la pareja protagónica se encuentra Chocolat, pero  el personaje del mestizo, gigantesco y musculoso argentino que canta con voz estentórea aquel tango genial (“¡¡¡Roxaaaaaaaaaaanaaaaaaaaa!!!”, ¿se acuerdan?) es lo que más se le acerca. Sin embargo, Chocolat sí aparece en  la version original de Moulin Rouge, protagonizada por José Ferrer y Zsa Zsa Gabor.

No está de más recordar aquí que Chocolat tuvo el honor de figurar en la primera película filmada por los hermanos Lumiere. Él y Foottit quedan así como íconos del nacimiento del cinematógrafo, pero los Lumiere también filmaron con ellos muchas otras películas, entre las que se cuentan Guillermo Tell y La muerte de Chocolat. Ello significa que un cubano estuvo en los primeros momentos del parto del cine. ¿Poco mérito? A los Lumiere no les pareció.

También fue aquella para Chocolat una dulce época en su vida privada, aspectada por el dios del Amor, pues conoció a una hermosa y muy blanca mujer de Bretaña, Marie Hecquet, de quien se enamoró. Marie estaba casada, pero correspondió con igual intensidad al requerimiento de Rafael y se divorció de su marido llevándose a sus dos hijos. Rafael y ella contrajeron matrimonio y el cubano de inmediato adoptó a los niños, Eugene y Suzanne, como propios. Que lo aceptaron como padre queda demostrado cuando vemos las trayectorias posteriores de estas jóvenes vidas: los dos hermanos fueron también artistas de circo.

En 1895 el Nouveau Cirque tenía otro director, Raoul Donval, quien decidió integrar a Chocolat en un nuevo dúo, esta vez con el payaso británico George Foottit. El dúo estaba basado en el esquema del payaso blanco inteligente (Foottit) y el payaso tonto (Chocolat), dos tipos de payasos clásicos en la historia del circo. Foottit hacía a menudo el personaje de un serio conferenciante, cuyo discurso interrumpía constantemente Chocolat para ofrecer su graciosísimamente torpe versión de los hechos. Este dúo se mantuvo por más de veinte años y popularizó la comedia de payasos, en especial con un sketch burlesco sobre Guillermo Tell. En esta comedia, según imperativos del género, abundaban las “bofetadas cómicas” y otros estereotipos que, inevitablemente conferían al personaje interpretado por Chocolat una tonalidad muy acorde con los prejuicios raciales de la época: el negro tonto, infantil y amistoso. Chocolat, aun así, luchó contra el estereotipo diversificando constantemente sus habilidades. Él popularizó diálogos en sus shows como la frase “¡Je suis Chocolat!”, (“me engañó”), que sutilmente culpaba a las picardías de Foottit y las trampas en que lo envolvía, de los desaciertos del “ingenuo” y tontito Chocolat. También cantaba y bailaba, y no olvidemos que era un mimo importante. Era un artista muy completo.

Por entonces ocurrió en Francia un suceso que ha pasado a formar parte de la historia oscura de esa nación: un alto oficial del Ejército de su Majestad, de origen judío, fue acusado de alta traición. Comenzó el trágico proceso Dreyfus. El país se dividió en dos bandos que contendían ferozmente: quienes apoyaban la culpabilidad del “miserable traidor” y quienes mantenían su inocencia, capitaneados estos últimos por el gran escritor Emile Zola. El juicio desencadenó en el pueblo francés odios antiguos, y terribles prejuicios raciales volvieron a la luz e infestaron como ponzoña a toda la sociedad gala. En 1905 la Dirección del Nouveau Cirque, presionada por el clima político, rescindió el contrato del célebre dúo blanquinegro.

Chocolat y Foottit pasaron a trabajar en el Folies Bergère, pero un año después el Folies contrató a una pareja de bailarines norteamericanos, con lo que Chocolat dejó de ser una exclusividad en el mundo del espectáculo francés. En 1909 el dúo regresó al Nouveau Cirque con el show Chocolat, aviateur d’Henry Moreau, y fueron bien recibidos por el público, pero en 19101 el teatro Odeón contrató a Foottit para hacer el personaje del bufón en la tragedia shakespeariana Romeo y Julieta, y el dúo terminó así su brillante existencia.

Chocolat trató de conseguir papeles en el teatro, pero además de que no dominaba el francés con la pedante perfección que exigen los franceses, su condición de negro hizo que, si bien fue aceptado por el público galo como payaso tonto, ese mismo público no lo asumiera como un verdadero artista del teatro. Eventualmente consiguió seguir trabajando en escenas cómicas, e incluso logró una en la que hacía una parodia de La Bella Otero,  bailarina y cantante española quien, por aquel entonces considerada una de las mujeres más bellas del mundo, capitalizaba el universo del espectáculo galo, además de ser una de las principales demi-mondaines o prostitutas de lujo de París, amantes de reyes y emperadores y con fortunas propias que igualaban las de las más rancias familias de la aristocracia europea de aquel tiempo.

En 1912 Chocolat formó dúo con su hijo adoptivo Eugène en la obra Tablette et Chocolat. También se dedicó a entretener a niños hospitalizados y, probablemente, fue uno de los primeros artistas que llevó a cabo semejante obra de humanidad.

La breve vida de Chocolat tuvo un final muy triste. Cuando contaba 19 años su hija Suzanne murió de tuberculosis, lo que, unido a la falta de trabajo, sumió a Chocolat en la depresión y el alcoholismo. Cuando trabajaba en una pequeña compañía circense murió solo y en forma repentina en un oscuro hotel de Burdeos. Es posible que la tuberculosis también segara su existencia. Fue enterrado en el cementerio de aquella ciudad en una tumba modestísima, a flor de tierra y en el área destinada a indigentes. Como las leyes funerarias francesas disponen que este tipo de enterramiento solo tenga vigencia por 15 años, los restos de Chocolat deben considerarse hoy perdidos. Muerte por tisis en paralelismo macabro con las de otros dos insignes cubanos: el gran violinista Brindis de Salas y el sublime poeta Julián del Casal. Solo los restos de Brindis se salvaron del anonimato y descansan hoy en una urna en la iglesia de Paula, convertida en su honor en sala de conciertos. Del payaso y del poeta solo nos queda su memoria para rendirles homenaje.

En 2016 la vida de Chocolat fue llevada al cine, dirigida por Roschdy Zem con Omar Sy, James Thiérrée y Clotilde Hesme, y el biógrafo francés Noirel inmortalizó su historia en un hermoso libro. Pero salvo algunos escritos, publicados en forma muy espaciada en nuestros órganos de prensa, fue a través de esta película, ofrecida por Marta Araújo a los habaneros en su espacio Arte 7, que este cubano sensacional fue conocido por aquellos conciudadanos a los que les interesa el buen cine.

Los actores rinden homenaje a Chocolat en la ceremonia de inauguración

Para el resto de la nación, Chocolat continua en el limbo donde vegeta, oscura y olvidada, una inmensa parte de nuestra historia nacional. ¿Tendrá algún día su estatua en una calle de La Habana Vieja este primer artista negro de la historia del circo, o se opondrán a ello las sesudas vestales de siempre esgrimiendo el ridículo y mezquino argumento de que se fue de Cuba a los doce años y nunca regresó…?

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

La leyenda del zombie

Si usted leyó el libro Los papeles de Valencia el Mudo, del escritor cubano Oscar Hurtado —uno de los tres padres de nuestra ciencia ficción—, vio la película cubana Juan de los Muertos o tiene instalado en su PC el juego Zombies contra plantas, entonces probablemente tiene una idea remota de lo que es un muerto viviente que se alimenta de la carne de humanos vivos. Sí, es eso, más o menos, pero… ¿qué más sabe usted sobre los zombies?

Imagen tradicional de un zombi como aparecen en el cine

Para empezar, sepa que estas criaturas no son, como los vampiros y los hombres lobo, fruto de la literatura fantástica y de su manifestación en el cine. Tienen existencia real. Si ha escuchado que solo viven en Haití, no es cierto. En Occidente, Haití es el único país donde se practica el vudú como religión oficial, y los hechiceros haitianos que trabajan la magia negra, llamados bokors, han sido señalados como hacedores de zombies, pero el origen de estos “monstruos” es trasatlántico. Vinieron del Congo y Angola en los barcos negreros, e incluso en lengua yoruba el vocablo existe, y define un espíritu maligno, un demonio que habita los cuerpos de los humanos o, también, para los cuerpos despojados de alma que los habite.

Pero lo que muchos ignoran es que el vudú haitiano no es únicamente producto de la imaginería mágico-chamánica africana. Sobre su composición escribe el explorador checo Douchan Gersi en su libro Vudú, magia y brujería (Ed. Martínez Roca, 1992) :

En la Edad Media y con un desarrollo paralelo, Europa vio florecer cientos de sectas que practicaban la hechicería y tenían que ver con el vampirismo, el espiritismo, el satanismo , los hombres-lobo, las brujas voladoras. Esto sucedía sobre todo en Francia, y estas creencia se instalaron en Haití junto con los primeros colonos franceses, los piratas y, más tarde, los sacerdotes católicos que el clero expulsó de Francia por ser fracmasones o practicar la magia negra. Estos sacerdotes renegados introdujeron en Haití tratados de alquimia, esoterismo, ocultismo, la cábala, la teosofía y la alta magia.

La religión vudú contiene muchos aspectos de la fracmasonería, así como de todo lo anteriormente mencionado, y elementos de la astrología y la metafísica. En sus rituales se utilizan los principios de la alta magia y se trata con los secretos y los misterios de los caballeros templarios, cuya presencia es apreciable en los trajes ceremoniales que llevan los houngans (sacerdotes vudú de magia blanca) en cierto tipo de ceremonias.

En Haití, donde fueron los sacerdotes del vudú quienes capitanearon la gran rebelión de esclavos que, tras sangrientas masacres, terminó con los colonos franceses en la isla, existen numerosas leyendas de personas muertas o desaparecidas que reaparecen al cabo de los años y se presentan a sus familiares y vecinos, causando auténticos episodios de terror. Douchan Gersi vivió su infancia y su adolescencia en el Congo Belga (Zaire hasta 1997), y realizó muchas investigaciones sobre el vudú, , y fue, probablemente,  el primero en revelar que muchos “muertos”, cuya defunción fue certificada por autoridades médicas y sus propias familias, en realidad eran resucitados  por los sacerdotes y usados como esclavos, casi siempre para trabajar en sus plantaciones, pero también para desempeñar otros trabajos pesados y hasta cometer crímenes que el sacerdote deseaba pero con los que no quería responsabilizarse. Gersi también reveló que la poción de que se valen los sacerdotes contiene una mezcla de la planta llamada Datura oficinalis y el tubérculo conocido como boniato por los aborígenes antillanos, al que los españoles bautizaron como batata dulce.

Investigaciones recientes realizadas por científicos norteamericanos expertos en psicofarmacología han hecho un nuevo descubrimiento sobre los elementos que integran la famosa poción capaz de zombificar a una persona, induciéndole un estado cataléptico semejante a la muerte, del que, sin embargo puede ser despertada horas después, aunque queda en un estado mental que inhibe la voluntad y el pensamiento. Además de la datura y la batata, un ingrediente decisivo en la eficacia de la poción es un pez de la familia de los tetraodóntidos, que tiene más de doscientas especies. En el caso de la poción, se trata del pez globo, que debe su nombre a su facultad de inflarse como un globo cuando se siente amenazado. Este habitante de los mares tiene una neurotoxina extremadamente potente en la piel, los ovarios, los intestinos y varios órganos internos llamada tetrodotoxina, un anestésico 160.000 veces más potente que la cocaína. En Japón el pez globo es un manjar exclusivo y muy caro, pero la cocina japonesa conoce un modo de limpiarlo que garantiza que pueda ser comido sin peligro para la vida y sin ningún efecto nocivo. Las investigaciones sobre el pez globo rebelaron que en Japón también existen historias de resurrecciones inexplicables, como las de algunos cadáveres que, de repente, se sentaron en sus ataúdes mientras eran conducidos a la morgue. Los efectos de la poción fueron probados en ratas y monos, untándola directamente sobre la piel de los animales, que caían en estado catatónico y parecían muertos, y aunque mantenían cierto nivel de conciencia, eran insensibles al dolor.

Otro de los ingredientes identificados por los científicos fue una variedad de datura llamada Hierba del diablo por los indios mexicanos de Sonora. Tiene propiedades alucinógenas y la intoxicación con la planta puede provocar desde delirios y alucinaciones hasta desorientación, comportamiento sumiso y apático. La fórmula también contiene jarabe de azúcar, extracto de una planta llamada pepino de zombi, un sapo y ralladura de huesos de muerto. Con este compuesto se logra inducir la catalepsia y, cambiando sus dosis, revivir el cuerpo. El antídoto resucitador resultó ser la datura, mismo ingrediente que forma parte de la fórmula zombificadora. Los nativos de Nueva Caledonia utilizaban la planta Duboisia myoporoides como antídoto, pues contiene dos sustancias muy potentes, la atropina y escopolamina, que contrarrestaban los efectos de la toxina. Esta planta no existe en Haití, pero sí una variedad llamada Estrella Polar. Así el bokor mantiene al resucitado en un estado de desorientación y confusión, amnesia y pérdida de la voluntad, semejante a los efectos de la llamada burundanga o escopolamina. De esta manera se lleva a cabo el supuesto embrujo y el sacerdote puede proveerse de esclavos para cualesquiera sean sus fines. Hasta donde se conoce, la conversión de alguien en zombi suele obedecer a la contratación del sacerdote por parte de algún enemigo de la víctima, que puede o no ser un pariente, amigo o vecino que le tiene querella por algún motivo.

Debo aclarar que en Los papeles de Valencia el mudo, la figura que más probablemente recordarán quienes hayan disfrutado de esta excelente colección de noveletas es la de la mulata haitiana Eva Marie Duvalier, por su magnífico trazado como personaje literario, pero ella no es un zombie, sino un vampiro que transformaba en zombies a los jóvenes esclavos de su marido, el hacendado Valencia, para beberles su sangre, de la que se alimentaban ella y su marido, a quien también había transformado en vampiro.

En Cuba, afortunadamente, estas prácticas del vudú haitiano no existen o no se tiene noticia de ellas, y tampoco tenemos en nuestras aguas ninguna de las doscientas variedades de peces responsables de la muerte aparente. Los zombies que conocemos no saldrán jamás de la gran pantalla, aunque, con el gusto por el choteo que caracteriza a nuestro pueblo, un esposo dominado por su mujer, un empleado por su jefe o cualquier persona que adopte determinada conducta no dictada por su libre albedrío de inmediato será clasificado como zombi. Por ahora —nunca se sabe— podemos dormir tranquilos un sueño natural que comienza cuando nos acostamos en nuestra cama y termina unas horas después cuando abrimos de nuevo los ojos a nuestras rutinas cotidianas.

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Juntos más allá de la muerte

No han de existir en este mundo muchas necropolis que puedan presumir de albergar el sueño eterno de un escritor célebre y sus personajes, pero el Cementerio de Colón habanero puede ostentar ese blasón. Cirilo Villaverde, consagrado como el primer gran novelista de Cuba y autor de nuestra novela fundacional Cecilia Valdés o la Loma del ángel, yace en un hermoso panteón de mármol adornado con un obelisco, y no muy lejos, en una tumba modestísima, los restos mortales de quien fue, quizá, la musa viviente del escritor tienen su ultimo reposo.

Panteón del escritor Cirilo Villaverde en el cementerio de Colón

La existencia real de Cecilia Valdés ha sido, desde la aparición de la novela en Nueva York, una tesis muy controvertida, pero no salió de la imaginación excitable de algún lector entusiasta o de los esfuerzos de un crítico literario prolijo e interesado en la Historia, sino de un fragmento de una carta escrita por el propio Villaverde a un conocido, donde confiesa que, para crear el personaje, se inspiró en “una mulata muy linda con quien llevó amores Cándido Rubio, mi condiscípulo y amigo, en La Habana”. Si la musa, quien sin duda se paseaba en chancleticas por los adoquines coloniales triturando corazones de todas las razas —como Villaverde la describe—, se llamaba o no Cecilia Valdés, es un enigma difícil de esclarecer después de tanto tiempo, aunque la tumba que en Colón lleva su nombre parece arrojar bastante luz sobre los hechos.

La lápida que corona la pobre sepultura fecha la muerte de su ocupante el 21 de mayo de 1893, lo que concuerda con la época en que se desarrolla la historia de la Cecilia literaria. La novela termina cuando Cecilia, enloquecida por la muerte de Leonardo que involuntariamente ha provocado, sufre las secuelas de su parto y es internada en un asilo para dementes. Es aún una mujer muy joven, no llega a los veinte años. Su destino acaba aquí para el lector, quien queda obsesionado por esta vida que se hunde en el silencio y el olvido. ¿Qué fue de Cecilia Valdés, privada del apoyo de su amante, desconocida por su padre biológico y ya sin su abuela Chepilla ni su amigo incondicional, el sastre José Dolores? La demencia borra la identidad. “No te rías de la locura, es peor que la muerte”, dice un personaje del dramaturgo norteamericano Tenessee Williams.

Pero si la locura no deja huellas del ser en el mundo, la muerte, paradójicamente, sí lo hace. En los libros de inhumaciones de la necrópolis de Colón consta que en esa fecha se dio sepultura a una mujer llamada Cecilia Valdés, natural de La Habana e hija de la Real Casa de Maternidad, tres datos que coinciden con el personaje creado por Villaverde. Un cuarto dato casi disipa ya cualquier duda residual: la fallecida era mestiza. Murió a la temprana edad de 39 años, lo que indica que sobrevivió por más de dos décadas a su final literario. Horroriza pensar que lo haya hecho en aquel asilo de dementes, donde como único Consuelo dice Villaverde que encontró a su madre Charo Alarcón. Una vida infernal sin ninguna semejanza con la existencia colmada de amor y placeres con que Cecilia soñaba. En vez del blanqueamiento que tanto anhelaba se hundió en la negrura más profunda. Su hija recién nacida tendría su mismo fatum: crecería sin su madre loca, quién sabe cómo y, para desgracia mayor, cargando sobre sus hombros el estigma de ser fruto de un incesto.

Pero hay otro lugar en La Habana donde Cirilo y Cecilia forman un dueto eterno, o al menos lo será mientras exista la ciudad. Es la iglesia del Santo Ángel Custodio, en la Loma del Ángel, en cuya plazoleta se alza una escultura en bronce del artista Eric Rebull que recrea la imagen de Cecilia. A pocos metros un busto de Cirilo Villaverde, colocado en 1946 en una hornacina de la fachada del templo, parece contemplarla sumido en meditación silenciosa que acompaña una vaga sonrisa.

Una reflexión sobre este emparejamiento que se mueve entre la ficción y la vida (o la  muerte) real, induce a un escritor a cuestionamientos un tanto metafísicos: ¿Qué lazos forja la escritura con las creaciones de nuestra imaginación? Y se puede ir aún más lejos: ¿acaso existen vasos comunicantes entre lo que escribimos los escritores y la manera en que se moldea la realidad? ¿Influye la materia literaria sobre la marcha de la existencia? ¿Somos, en verdad, demiurgos? Conan Doyle decidió matar a Sherlock Holmes para librarse del personaje, que lo acosaba, y nunca lo logró. La historia de la literatura abunda en casos de escritores que terminaron estableciendo una relación morbosa con alguno de sus personajes o con las historias que crearon para ellos. La sospecha da miedo, y aunque los escépticos digan que es muy lógico que Villaverde y Cecilia estén enterrados en el Cementerio de Colón porque eran habaneros y esa era, entonces, la única necropolis de la ciudad, y en definitiva no existen pruebas fehacientes de que esa muerta sea la musa del escritor, a mí el connubio me sigue impresionando, como todo lo que parece sobrenatural, aunque no lo sea..

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Vedado: verde que te quiero verde

Los árboles no solo embellecen el paisaje, sino que son reguladores del clima y constituyen elementos distintivos en el embrión inicial de la urbanización de ese territorio modelo por sus valores urbanísticos…

Maya Quiroga

4/5/2021

Desde la urbanización del barrio El Carmelo, fundado hacia 1859 y reconocido como primer núcleo urbano a partir del cual se organizó la trama de lo que hoy genéricamente llamamos El Vedado, se reglamentaron elementos característicos de la barriada que eran de obligatorio cumplimiento: la presencia del color verde a través de jardines de cinco metros y del arbolado urbano en las aceras.

Se trata del “resultado de una intención de planificación gestada con las ideas de la Ilustración y los propósitos higienistas nacidos en Europa frente a la caótica situación de las ciudades industriales”, advierte la arquitecta María Victoria Zardoya en las Regulaciones Urbanísticas de El Vedado (Ediciones Unión, colección Arquitectura y Ciudad, La Habana, 2006).

En ese mismo texto señala el desaparecido historiador de La Habana, Doctor Eusebio Leal Spengler, que el profuso arbolado en los parterres públicos es una variante ecológica de los antiguos soportales de las calzadas y genera un túnel verde para guarecerse del inclemente sol o del chaparrón veraniego hasta alcanzar el portal esquinero.

Durante su visita a Cuba, en 1983, como parte de la IV Reunión Interregional de las Comisiones Nacionales de la UNESCO, Amadou Mathar M’Bow, en aquella época director general de esa organización, calificó a El Vedado como la unidad urbanística arquitectónica más extensa y valiosa existente en el mundo en tanto representación del Neo-clásico.

El intelectual Alfredo Guevara, quien acompañó al profesor universitario y matemático en un recorrido por la ciudad, recogió en la crónica titulada El Vedado, “desde la emoción adelanto, aquel momento en que el catedrático reflexionó acerca de la posibilidad de incluir a la barriada en la lista de sitios Patrimonio de la Humanidad”.

En marzo de 1999 El Vedado fue declarado por la Comisión Nacional de Monumentos como Zona de protección, y sus principales arterias (Paseo, G, Línea, 23 y Malecón) quedaron diferenciadas con la categoría de áreas de alto Valor Histórico-Cultural.

Es bien conocido por especialistas en la materia que la urbanización de la otrora finca alejada del centro colonial sentó las bases para la de otros territorios de La Habana como La Víbora, Santos Suárez y Lawton o del Reparto Vista Alegre, en Santiago de Cuba.

En el artículo El alegre tintineo de los tranvías, la intelectual Graziella Pogolotti, una de las grandes defensoras de la historia local, se refiere a las consecuencias del paso inexorable del tiempo por El Vedado:

“A pesar de tantas cicatrices, sus rasgos esenciales, la marca de su diseño original, persiste en el trazado de sus calles y avenidas, en la altura media de sus construcciones, en sus portales, en el césped y el arbolado, en diálogo permanente con el mar. Las raíces socavan las aceras, el caminante disfruta la brisa y la sombra acogedora”.

Con cierta amargura dice el fallecido arquitectoMario Coyula en el texto Más acá del río y bajo los árboles a la sombra de un Vedado que ya no es más: “Ese verde urbano actuaba como estructurador, regulador del clima y embellecedor; pero en el posterior conflicto con el tendido eléctrico aéreo los árboles han llevado la peor parte; y aproximadamente la mitad se ha perdido”.

Lo cierto es que muchos vedadenses guardamos en nuestra memoria afectiva la belleza de las formas caprichosas que exhibía durante todo el año el Paseo arbolado en la calle G o Avenida de los Presidentes.

También rememoramos la presencia de especies como los laureles y las casuarinas o los jazmines olorosos de muchos jardines vecinales. Con la llegada de la primavera los árboles de las arterias principales florecían y le daban a cada calle un color distintivo: la vía de 17 se identificaba con los tonos amarillos, la atmósfera de Línea se teñía de naranja, de rojo o de tonalidades blanco-rosadas, aportadas por los framboyanes o los suchelis.

Así lo resumió la poetisa Dulce María Loynaz en su libro de memorias Fe de vida: “¡Cómo olvidar aquel trasunto de mármoles y jardines, de árboles umbrosos y verjas de hierro calado en filigranas! Y luego aquel olor a albahaca y a romero que era su olor. Y nunca más he vuelto a percibir”.

LAS REGULACIONES URBANÍSTICAS

Dentro de La estrategia y el plan general de la Ciudad está contemplado lograr que los elementos del sistema verde y los espacios públicos funcionen como piezas articuladoras de la estructura urbana, en aras de elevar su significado en la imagen, funcionamiento y mejora de la calidad ambiental de la ciudad, así como potenciar su uso para el intercambio cultural, social y comunitario.

Las regulaciones urbanísticas constituyen la expresión más completa de los planes de ordenamiento en las ciudades. En la Sección I del Capítulo V del Decreto 272 del mencionado documento legal se establecen cuáles son las contravenciones contra el ornato público, la higiene comunal y los monumentos nacionales y locales para el municipio Plaza de la Revolución.

En el caso específico de El Vedado se prohíbe la tala, poda o siembra de árboles ubicados en jardines, parterres, parques u otros espacios públicos sin la autorización correspondiente. En todos los acápites es obligatorio para los infractores de la ley resarcir los daños ocasionados.

LLAMADOS DE ALERTA

En los últimos meses muchos habaneros han expresado su preocupación a varias instituciones estatales por la tala o poda excesiva de los árboles citadinos, en especial dentro del municipio Plaza de la Revolución.

Según un reporte del semanario Tribuna de La Habana, durante una reunión del Consejo de Defensa Provincial su vicepresidente, Reinaldo García Zapata, llamó la atención sobre la necesidad de ser más rigurosos a la hora de efectuar los trabajos de podas, una acción que debe ser evaluada por el grupo de trabajo creado a tales efectos, señaló.

Desde su página de Facebook la destacada crítica Soledad Cruz Guerra alertaba sobre la relación entre el maltrato a la naturaleza y problemas ambientales como el cambio climático, entre los que se incluyen la deforestación y la sequía.

MIRADAS INTERDISCIPLINARIAS

Muchos son los profesionales que han realizado propuestas sistemáticas para la intervención del arbolado urbano, así lo señala en su muro de Facebook el arquitecto Universo García Lorenzo, miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Los jóvenes arquitectos Larisa Castillo Rodríguez y José Carlos Pastrana Falcón son los autores de la investigación del 2015 que lleva por título Diagnóstico del arbolado viario de El Vedado: composición, distribución y conflictos con el espacio construido.

En ese trabajo los investigadores hacen un bosquejo de la situación de los árboles de El Vedado a partir de un levantamiento detallado de las especies y de los espacios donde están emplazados, su estado fitosanitario y el diagnóstico de lo que eso puede representar para el medio construido.

Del artículo se conoció que los árboles que presentaban mayor presencia en aceras y paseos de El Vedado son el ocuje, el ficus, la uva caleta, los framboyanes rojos y amarillos, el roble, el palo de María y la casuarina.

El Listado feliz para el arbolado viario en Cuba, elaborado en 2019 por la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre y la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba, recomienda las especies ideales para las ciudades.

En el caso de aceras con redes aéreas del tendido eléctrico son: vomitel colorado, uva caleta, moruro rojo, júcaro, siguaraya, sabina de costa, uvilla, guairaje, jubabán, palo vencedor, plumería, falso copal y brasilete. Mientras que para las áreas sin redes aéreas son recomendados el ocuje, el roble blanco, la baría, el almácigo, la yarúa y el ateje.

Recientemente, la profesora e investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), MSc. Danay Díaz, dio a conocer un trabajo investigativo sobre la Neomovilidad como parte del Programa de Movilidad Urbana Sostenible de La Habana.

En la investigación presentada por Flacso se contempla el impacto negativo de la tala de árboles en la movilidad suave (caminata, monta de bicicletas, patines, patinete eléctrico y para el traslado de las personas en sillas de ruedas) a través de los barrios de la ciudad.

Por último, en la página de Facebook del Proyecto Urbanismo Sostenible (Participativo, con Empoderamiento de Mujeres como alternativa viable ante los efectos del cambio climático) se muestran fotos de las posturas de árboles sembradas en la Unidad Empresarial de Base Agroforestal El Chico, del municipio capitalino de Boyeros, que a manera de experimento serán plantadas en el Consejo Popular Vedado Malecón.

Los resultados de esas acciones de reforestación —asegura la página— se tomarán como referencia nacional para lo que se debe hacer en materia de Manejo del Arbolado Urbano en Cuba.

Por lo pronto, lo más promisorio y urgente, de cara al porvenir, es promover la educación ciudadana tanto de personas naturales como jurídicas sobre la importancia de los espacios verdes en las ciudades y sus beneficios para la salud física y espiritual de los seres humanos.

Para ello resulta vital una mayor difusión sobre temas de carácter medio ambiental en los medios masivos de comunicación y en los planes de estudios de todos los niveles de enseñanza.

La gestión del arbolado urbano no puede realizarse de espaldas a los ciudadanos —advierten en su estudio Castillo Rodríguez y Pastrana Falcón— porque, tal como demuestran numerosas experiencias globales, la participación ciudadana en la planificación y gestión redunda en un gran consenso social y en una significativa reducción de daños en el arbolado por actos vandálicos.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Adocretos sin sombra, ¿y el viejo Vedado?

Un libro extraño, fascinante y a la vez un poco absurdo, fue publicado en 2018 por la editorial Ciencias Sociales. Piedras y sombras, el viejo Vedado, pone a disposición del lector fotografías de época de gran valor histórico y una nutrida colección de impecables y bellísimos dibujos de edificios, conjuntos arquitectónicos y escultóricos, plazas y lugares icónicos de esa barriada que es como la bandera insignia de La Habana republicana. Este verdadero regalo gráfico llena sus páginas junto con multitud de textos con sabor a crónicas de nostalgia, entreverados con breves historias de ficción, y es por eso que digo que el libro me parece un poco absurdo en su composición, quizá porque no es usual encontrar este tipo de matrimonio entre textos de una academia poética y otros de carácter ficcional, casi cuentos, pero esa no es más que una observación absolutamente personal. El libro es, yo diría, una obra majestuosa que mucho hay que agradecer.

De la autoría de dos arquitectas de notoria trayectoria profesional, Maritza Verdaguer y Madeline Menéndez y el Licenciado en Dramaturgia y guionista Serguei Svoboda, El viejo Vedado no solo brinda información especializada, autorizada y rica, sino que tiene una magia muy especial y logra conservar esa sublimidad que desplegó Dulce María Loynaz en su libro Fe de vida, en páginas que dedicó a su barrio natal. Y observo un fenómeno curioso: la tristeza por un espíritu lugareño que se está perdiendo es muy antigua en El Vedado, comienza casi con sus primeras construcciones y sus primeros pobladores. Cada vez que se elevaba una nueva edificación, los vecinos más cercanos, muy escasos y selectos hasta 1940, se lamentan vivamente por la eliminación de algún grupo de árboles, de una glorieta, de un camino, rincones mágicos que inevitablemente la progresiva urbanización arrasaría.

Y es que El Vedado siempre fue un dominio no del hombre, sino de la naturaleza. Durante siglos su floresta intrincada y umbrosa protegió a La Habana colonial de los ataques piratas. Nadie podía atravesarla. Solo uno o dos poblados aborígenes, más tarde de pescadores, representaban la especie humana en la zona. Un torreón, La Chorrera, vigilaba el mar siempre peligroso para una isla. Las autoridades coloniales promulgaron Ordenanzas que prohibían todo tipo de construcción en sus bosques. Pero cuando terminaron nuestras guerras de independencia, fue la alta oficialidad mambisa la que acudió a poblar El Vedado. Allí vivieron muchos de nuestros más prestigiosos generales, entre ellos Enrique Loynaz del Castillo, padre de la más grande escritora cubana, Dulce María Loynaz, y sus geniales hermanos; Méndez Capote, padre de la escritora y periodista Renée Méndez Capote, y muchos otros que conforman una larga lista de familias que establecieron linajes en la zona. Luego llegaron ricos hacendados y banqueros como Juan Pedro Baró, y construyeron palacetes lujosos; nobles con títulos comprados, como los marqueses de Revilla de Camargo, que construyeron verdaderos reinos de arquitectura joyosa, como el hoy Museo de Artes Decorativas. Prestigiosas firmas de arquitectos se esmeraron para convertir El Vedado en una Ciudad Jardín al estilo de Barcelona. Y así, tener una casa en El Vedado se convirtió en un signo de estatus mucho antes de que existieran Miramar y Siboney, y aun cuando estos repartos lujosísimos fueron edificados, los habitantes de El Vedado se mantuvieron fieles a sus rincones umbrosos, su olor a romero que recuerda con tristeza Dulce María, sus templos, sus parques recoletos, su alma hidalga y romántica.

Yo no nací en El Vedado, sino en los límites entre Luyanó y Lawton, pero pasé mi adolescencia y gran parte de mi juventud en sus calles, hoteles, clubes, avenidas, parques, iglesias, cines, teatros, centros de exposiciones, salas de concierto, museos… Si alguien ha dicho que El Vedado es un estado del alma, yo le doy la razón sin vacilar. Yo amo El Vedado como cualquier nativo suyo. Tiene un espíritu, como La Habana Vieja. Son las dos únicas zonas de La Habana donde he sentido eso. Sin embargo, no siento nada especial por Lawton ni Luyanó. El Vedado se lo lleva todo.

Y ahora estoy inquieta, porque en las redes sociales se eleva un lamento unánime. No soy testigo presencial de nada, hace mucho que no voy a El Vedado, pero se habla de una tala frenética de árboles, de deforestación; de la destrucción de algunas calles y plazas que se han quedado sin sus adoquines; de la pérdida o deterioro de valiosos murales con obras de afamados artistas habaneros. Hasta hace unos años se batallaba denodadamente por la recuperación de la casa de los Loynaz y el hotel Trotcha, dos construcciones no solo icónicas, sino de mucho valor arquitectónico y, ni se diga, histórico, se elaboraron planos y se hicieron proyectos, sin que nada fructificara. Hoy el clamor es más elemental, más enfocado en proteger la flora vedadense y algunos de sus pequeños parques y plazas, donde hasta hace poco el caminante podía descansar en un banco a la sombra frondosa y protectora de los árboles, pero hoy, en las fotografías que se están difundiendo, presentan aspecto de tierra arrasada, casi de escenarios de guerra, desolados.

Más allá de la gran verdad de que en las redes sociales escribe todo el que lo desee y se expresan todas las opiniones, con lo que ello implica en cuanto a discordancias, disensiones, etc. resulta evidente que hay un malestar profundo entre los habitantes de El Vedado, y que las explicaciones oficiales, si han sido dadas, no satisfacen a mucha gente allí. Nadie cree que todos los árboles talados estuvieran muriendo, y como inevitablemente sucede en estos casos, se propagan rumores, sospechas que no benefician a ninguna persona o entidad. Algunos dicen que se han talado muchos robles para exportar su madera. Otros, que se pretende colocar cámaras de vigilancia, otros apuntan hacia una especie de conspiración de cuentapropistas que estuvieran actuando a su antojo para algún tipo de lucro, y es consenso general que los vedadenses están muy nerviosos por la aparición de un engendro llamado adocreto (adoquín de concreto), porque se han dado cuenta de que la merma de los espacios verdes y su sustitución por el concreto hará que la entrada del mar y la subida de las aguas no solo demoren más en regresar a la normalidad, sino que provocará que estas avancen más dentro de El Vedado y alcancen una mayor altura, provocando aún más desastres y situaciones de catástrofe de las que ya hemos visto en huracanes pasados. También alertan sobre los efectos de la deforestación y el aumento del CO2, las temperaturas y el daño climático que sobrevendrá por ello.

Los habitantes, preocupados, han publicado fotos de la tala, de placas de camiones donde se llevan los árboles, de los adocretos que han arrasado con la sombra de la floresta y la comodidad de los viejos bancos; dicen haber enviado cartas de protesta a varios organismos, entre ellos Planificación Física, Comunales y CITMA, invocan leyes muy bien argumentadas y expresan su amargura porque ahora se anuncie la resiembra de árboles en homenaje al Día Mundial del Árbol.

Pienso que, independientemente de que algunas de las opiniones expresadas en las redes contengan críticas vivísimas y expresadas con pasión, el clamor por El Vedado no traduce un simple fenómeno sociológico como es el rechazo grupal a los cambios, sino algo mucho más profundo: dolor por la pérdida de una de sus riquezas más importantes y significativas: su entorno verde, y la posibilidad de los humanos de convivir en armonía con la naturaleza.

Pienso que las quejas presentadas con respeto y conocimiento de causa deberían ser escuchadas y atendidas por las autoridades implicadas, pues la sensibilidad del pueblo, o aún de una parte de él, siempre debe tener peso en la receptividad de la nación, porque, como dijo nuestro Apóstol, la patria es de todos. ¿Qué está pasando en El Vedado? No tengo una respuesta y al parecer nadie ha proporcionado una hasta ahora o, al menos, una lógica y coherente. Importantes personalidades del Gobierno provincial han hecho declaraciones acerca de que es inaceptable el daño al patrimonio, pero eso ya lo tenemos muy claro los cubanos.  La pandemia ha trastornado muchos aspectos de nuestra vida nacional, como en todo el planeta. No vemos la hora en que llegue esa “nueva normalidad” de que tanto se habla y que, al parecer, será el estado en que vivamos a partir de… no sé a partir de cuándo, pero será lo que vendrá. ¿Formará parte de esa nueva normalidad que El Vedado siga perdiendo su magia, su personalidad, su configuración de Ciudad Jardín, su historia maravillosa, y se transforme en un NO-LUGAR donde la gente llore un pasado perdido para siempre…? ¿Terminará El Vedado convertido en un conjunto de libros que rezumen nostalgia, en una biblioteca de la pena? ¿Será solo eso lo que nos quede de él?

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , | 2 comentarios

La magia de la música más allá de las fronteras del sonido

Lev Sergueievich toca su theremín

Hace muchos años, en el Onceno Festival de la Juventud y los Estudiantes celebrado en La Habana, vi y escuché por primera vez un sintetizador en acción. Un músico checo (o polaco, después de tantas décadas ya no recuerdo) ofreció una coral donde él era la voz veintiuno en vivo. Todo el resto del coro inmenso era su propia voz replicada por aquel instrumento. Me impresionó de tal manera que durante años guardé el recorte de diario donde se le anunciaba y estuve pensando en aquello. Mucho después, ya casada con mi esposo Benigno Delgado Hernández, guía de turismo, visitamos la casa de uno de sus amigos, quien tenía un sintetizador. Era un músico aficionado, algo que yo jamás me he considerado a mí misma, pero cuando me ofreció manipular el instrumento y comenzó a enseñarme la infinita cantidad de sonidos que encerraba en su interior, me hizo pensar con mucha fuerza en aquellas extraordinarias cajas mágicas de que hablan los cuentos de hadas, donde están encerrados todos los sonidos del universo. Luego pensé el El Aleph, de Borges, pero El Aleph encierra todas las imágenes posibles, mientras que el sintetizador guarda sonidos Había cantos de pájaros, ruidos de tormenta, entrechocar de espadas y cánticos de guerra, entre otras muchas cosas. Yo estaba por entonces escribiendo el guión de mi aventura Los Celtas, y la posibilidad de ser yo misma quien trabajara el sonido de la serie, de acuerdo con mis conocimientos de esa cultura extraordinaria, me provocó tal excitación que Benigno tuvo que sacarme de la casa de nuestros amables huéspedes casi a rastras. Recuerdo, como un dato aleatorio, que aquel matrimonio amigo había comido esa noche una gran cantidad de jamón de pierna y estaban intoxicados, pero yo no sentía piedad: el egoísmo del artista que acaba de hacer un descubrimiento capital me poseía sin dejar espacio para ningún otro sentimiento.

De más está decir que el sintetizador se agregó de inmediato —junto con perros pastores y huskies, un caballo, una cabaña cerca del mar, un telescopio, una colección de música y todo lo necesario para poder pintar —a la larga lista que conformaba y aún conforma el conjunto de mis sueños imposibles. A veces uno llega a resignarse a tantísimas renuncias, hasta que un día navega en internet y descubre…

El Theremín y el Tautronio

Carolina Eyck

El theremín a veces parece un instrumento del futuro de la Tierra o de otro mundo. Su música parece evocada de la nada, notas y tonos burlados y manipulados por movimientos hipnóticos de manos y dedos a través del aire.

Así aparece descrito en internet el único instrumento musical conocido hasta la fecha que se “toca”completamente sin contacto físico directo. Fue inventado alrededor de 1920 por el físico ruso Lev Sergeyevich Termen, conocido más tarde como Leon Theremin, cuyo apellido pasó a nombrar el instrumento de su invención.

Si yo tuviera que describirlo, diría que fue una especie de caja cuadrada en sus inicios, rectangular en sus versiones modernas, de la que sobresalen dos antenas que operan con los principios del electromagnetismo. Es más o menos así, pero recuerden los lectores que siempre fui ponchada en Física.

El theremín recuerda, a quien lo ve tocar, la leyenda del aprendiz de brujo, porque el músico mueve sus manos alrededor del instrumento como si hiciera pases mágicos, y entonces se produce el milagro de una música que no parece de este mundo. ¿El secreto? Los músicos controlan los sonidos moviendo las manos y los dedos alrededor de una antena vertical para subir o bajar el tono, y hacia arriba o hacia abajo sobre una antena en bucle para controlar el volumen. En realidad, las manos del ejecutante controlan y manipulan los campos magnéticos alrededor de las antenas. ¿No parece cosa de brujos?

Lev Sergueievich nació en San Petersburgo, Rusia Zarista, en 1896. A los siete años montaba y desmontaba relojes con una precoz habilidad ingenieril, y a los quince construyó un observatorio astronómico. Al igual que muchos jóvenes de familias pudientes de su país, tomó lecciones de violín, violonchelo y otros instrumentos musicales. Como en el caso de tantos descubrimientos científicos, por ejemplo el elemento radio de los esposos Curié, el theremín es fruto de una sorpresa tangencial. En 1920, Lev inventó un ingenio que permitía usar la nueva tecnología de las ondas de radio para medir algunas propiedades del elemento gaseoso, pero descubrió que su aparato emitía “un extraño gorjeo” que él podía moldear si movía sus manos alrededor del equipo. Como era un músico entrenado, es posible que desde el primer momento reconociera el potencial artístico de su nueva creación. Según declaró en una entrevista, su conversión del aparato en instrumento musical fue muy intencional: “No estaba —dijo— satisfecho con los instrumentos mecánicos que existían, de los cuales había muchos. Todos fueron construidos usando principios elementales y no estaban bien hechos físicamente. Estaba interesado en hacer un tipo de instrumento diferente. Por lo tanto, transformé equipos electrónicos en un instrumento musical que proporcionaría mayores recursos”. Si este criterio de Lev Sergueievich era válido o no y qué hubieran dicho de él Bach, Bethoven, Chopin, Lizt y otros grandes compositores y concertistas de la historia musical de Occidente es algo que no sabremos nunca, porque no conocieron el theremín.

Tras semejante triunfo pronto Lev Sergueievich viajó a Estados Unidos, donde fue muy bien recibido y se le concedió un estudio en West 54th Street, en Nueva York. Pronto allí se dieron cita compositores y científicos. A los primeros los fascinaba el instrumento y a los segundos los intrigaba. El propio Einstein llegó a alquilarle a Sergueievich una habitación desocupada en el estudio del inventor para poder estudiar el fenómeno de la música celestial del theremín.

Sergueievich ganó mucho dinero con su instrumento en Estados Unidos , y comenzó a soñar con construirlo en serie para que todo el mundo pudiera tocarlo, pero su sueño no se pudo materializar debido a lo dificultoso que resulta tocar bien un theremín.

La extraña sonoridad del instrumento hizo que fuera usado en programas y películas que requerían efectos especiales. La más conocida de ellas, filmada en 1951, fue El día que paralizaron la Tierra, pero antes ya había sido usado en la banda sonora de Miklós Rózsa para la película Spellbound, de Alfred Hitchcock, ganadora del Oscar en 1945. 

 Después de un corto período el instrumento cayó en el olvido. Sin embargo, a partir del documental Theremin: An Electronic Odyssey, realizado en 1993, el theremín de Lev Sergueievichh está viviendo un gran renacimiento. Músicos de reconocido prestigio lo han adoptado y los conciertos se suceden. La música del theremín, que ciertamente deslumbra por su increíble registro de bajos y agudos y parece música de las esferas, la misma de la que hablaba el filósofo griego Pitágoras, ha sido empleada en filmes clásicos del cine como Star Trek, la usó el celebérrimo grupo Led Zeppelin en su conocida canción Whole Lotta Love, y The

Jimmy Page, de Led Zeppelin, toca el theremín

Rolling Stones la empleó en su álbum psicodélico Her Satanic Majesty Requests, de 1967. La artista islandesa Hekla Magnúsdóttir, quien combina el theremín con su voz en sus álbumes, ha dicho:  “Creo que tiene mucho potencial inexplorado, y también es fascinante visualmente”. Violonchelista como Lev Sergueievich, a ella también le parece el theremín un instrumento que produce música de planos ajenos a este mundo. Carolina Eyck es otra maestra de theremín que busca difundir este instrumento único y está ampliando su escaso repertorio con nuevas composiciones como su pieza Ocean, de 2019. Ella ha dicho: “Cuando tocas el theremín, parece algo mágico, como si pudieras lanzar hechizos”. También ha confesado que la banda sonora de Spellbound, que escuchó en su infancia, tuvo tuvo en ella un impacto particular . El actor Keanu Reeves aprendió a tocar el instrumento en Bill & Ted Face the Music, la reciente tercera entrega de la trilogía de Bill & Ted. Se ha utilizado en temas para programas de televisión como la serie de ITV Los asesinatos de Midsomer, o el tema central de la serie de vampiros de los años 60 y 70 Dark Shadows, e incluso en discos icónicos, como Oxygène de 1976, de Jean Michel Jarre. Este instrumento se oye también, especialmente al final, en la película One Flew Over the Cuckoo’s Nest (Alguien voló sobre el nido del cuco) producida en 1975, que ganó numerosos premios internacionales y fue la segunda película en obtener los cinco principales premios Óscar: Película, director, actor (Nicholson), actriz (Fletcher) y guion adaptado.

¿Es realmente tan difícil de tocar el theremín?

No existe una enseñanza estructurada sobre cómo tocar un theremín, pero se requiere alguna clase de formación musical, aunque no sea imprescindible una escolarización de altos niveles. “Además de una buena percepción espacial, un músico necesita un oído brillante para tocar notas específicas. Necesita combinar movimientos corporales relajados con una concentración mental intensa”.

Los músicos de theremín emplean técnicas de expresión física y emocional, del mismo modo que procede un actor. La consecuencia de esta comunión de singularidades es que hay muy pocos virtuosos de theremín en el mundo, y cada uno tiene su propio estilo. “Cada músico aporta su propia personalidad distintiva al theremín, y estas diferencias pueden ser bastante fundamentales, casi como una firma sonora”, dice Charlie Draper, un destacado músico británico de theremín que actúa tanto en solitario como con su colectivo orquestal Retrophonica. Yo diría que, además de instrumento musical, el theremín es un estado del alma.

Liev Sergueievich tuvo un triste final. Se cree que actuó en Estados Unidos como un agente doble del Kremlin. Fue llamado a la Unión Soviética, donde, víctima de las purgas stalinistas, fue enviado a una prisión para científicos, y allí fue obligado a trabajar en la creación de dispositivos electrónicos de espionaje. Su trabajo tuvo gran repercusión en el espionaje soviético en las altas esferas gubernamentales estadounidenses e inglesas. Murió a la edad de 97 años.  Su sobrina nieta, Lydia Kávina, también thereminista, creó la banda sonora del filme El maquinista, en 2004.

La indescriptible sonoridad del theremín ha hecho que se le asocie con situaciones inquietantes y con los géneros de misterio y terror,  pero sus ejecutantes también lo  emplean en la interpretación de música clásica, especialmente en música experimental y en música clásica contemporánea de los siglos XX y XXI; así como en géneros de música popular como el rock, el rock psicodélico y el art rock.

Los avances de la tecnología moderna han hecho sus aportes al theremín. Se ha llegado a producir theremines de manera más o menos artesanal con modos de interactuar muy distintos, como por ejemplo, theremines ópticos que miden la cantidad de luz que llega a un sensor. También la empresa Roland comercializa en algunos de sus módulos un sensor de infrarrojos llamado D-Beam, con el que se puede controlar, no solo el tono, sino alternativamente el parámetro que se elija. Actualmente existen incluso modelos que participan de la tecnología MIDI, lo cual posibilita que tengan, virtualmente, cualquier timbre que se desee utilizando un sampler, pero dicho efecto rara vez produce sonidos audibles, al no estar pensado el diseño original en ese sentido.

Un modelo actual de theremín

Actualmente, un gran número de thereministas buscan seguir el legado de los grandes virtuosos del instrumento, algunos de ellos son Jean Michel Jarre, Lydia Kavina, Barbara Buchholz, Carolina Eyck, Katica Illényi, Ernesto Mendoza, Peter Pringle, Robby Virus, o Pamelia Kurstin.

Trautonio

El trautoniofue inventado en 1929 por el ingeniero alemán Friederich Trautwein. El músico y compositor alemán Paul Hindemith escribió muchas piezas para él y así  los nazis tuvieron su versión del theremín ruso. El trautonio, del que Goebbels fue un apasionado admirador, parece una gran versión temprana de un sintetizador, pero no tiene un teclado, sino dos tablas que sostienen un cable de resistencia sobre una placa de metal, que puede ser presionada por los músicos y también pasar sus dedos sobre ella. Aunque el trautonio generó gran entusiasmo y la misma expectativa que el theremín de que pudiera llegar a convertirse en un instrumento de masas, durante más de siete décadas solo un joven músico, Oskar Salas, lo tocó en conciertos.

Oskar Salas

También tocaba en programas de radio especialmente concebidos para el instrumento, pero sus actuaciones terminaron cuando fue reclutado para la guerra. Cuando la contienda bélica terminó, Salas creó un estudio en Berlín donde trabajó en bandas sonoras para documentales, cortometrajes y comerciales. Desarrolló una nueva versión del instrumento, el mixturtrautonium, capaz de producir un sonido más rico y polifónico.También lanzó grabaciones de piezas de Paul Hindemith y Harald Genzmer, compuestas específicamente para el trautonio.

Es poco o nada conocido el hecho de que el director de cine de terror estadounidense Alfred Hitchcock quedó fascinado cuando escuchó el sonido del trautonio, al extremo de que lo utilizó en la banda sonora de su famosa película Los pájaros. Los chillidos de los ataques masivos de las aves fueron conseguidos con ese instrumento.

Hitchcock escuchando una partitura de theremín para la banda sonora de Los pájaros

Salas murió en 2002, pero un joven músico de Múnich, Peter Pichler, quien se había enamorado del trautonio “cuando era un estudiante de música y estaba viendo un film independiente con este sonido”, encargó un mixturtrautonium a la única compañía en Alemania que aún produce el instrumento. Pesaba 85 kilos y no había nadie que pudiera enseñarle a tocarlo. Perseveró y ya ha realizado varias presentaciones en Europa.

Yo he escuchado las sonoridades de los dos instrumentos, y pienso que el theremín es muchísimo más espiritual, verdadera música de mundos más elevados y trascendidos que el nuestro, aunque pueda llegar a ser auténticamente espeluznante en algunos momentos , mientras el trautonio puede conducir al oyente a los misterios del Inframundo, los recovecos de todos los infiernos inventados por el hombre desde el Orco etrusco al Hades griego, desde el Hell escandinavo hasta las moradas de fuego del Satán cristiano. Pero tan importante como las bellezas y misterios de estos instrumentos en sí mismos, está  su legado, porque en ellos, a pesar de su rareza o quizá por ella misma, se cumple una ley de la cultura y de la historia: nada queda sin continuidad. Ambos son los antepasados del sintetizador que me fascinó aquella lejana tarde de visitaciones, en que llegué a pensar que yo podría crear la banda sonora de una batalla en la Irlanda prehistórica entre los Thuatha de Danaan y los Fomore, entre rugidos de tempestad y alaridos de muerte. Yo, que no sé nada de música y mi única postura ante ese arte es de veneración.

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Denuncio Posible Delito Informático con mi Cuenta Nuata_Hogar

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario