BREVE HISTORIA DE LA CORBATA

CORBATAUna de las primeras cosas en que nos fijamos cuando vemos en pantalla al apuesto Primer Ministro griego Alexis Tsipras es que aunque usa saco, no lleva corbata ni siquiera cuando entra a las más solemnes instituciones políticas extranjeras o de su propio país. Otras figuras políticas de las últimas décadas, como Evo Morales y Pepe Mujica han hecho lo mismo. ¿Habrá en las corbatas, como en todo elemento del vestuario humano, alguna simbología capaz de explicar este rechazo?

He aquí una brevísima definición de la corbata dada por Wikipedia:

… es un complemento de la camisa, que consiste en una tira, generalmente hecha de seda o de otro material que se anuda o enlaza alrededor del cuello, dejando caer sus extremos, con fines estéticos. Es por lo general de uso masculino. El uso de la corbata se origina con el objetivo de cubrir los botones de la camisa.

Que ocultar los botones de la camisa sea en la época moderna el objetivo de la corbata no es algo que se pueda negar así como así, pero se puede cuestionar. No fue esa intención, al menos, lo que dio origen a esta prenda de vestir masculina que hoy ya se ha convertido en unisex y lleva las féminas con igual soltura que los caballeros en sus atuendos de más vestir.

nudodeisisLos orígenes de la corbata se hallan, posiblemente, en Grecia y Roma. Existe una estatua griega que representa a la diosa Isis sosteniendo un sistro, donde la imagen luce sobre el pecho una especie de tira larga que se sostiene por su centro con un botón labrado, lo que vendría siendo el más antiguo antecedente conocido del actual pasador de corbata. En Roma las clases bajas solían anudarse al cuello una soga con un buen tejido de forma triangular, y los legionarios romanos llevaban en su uniforme una prenda similar a la corbata, llamada focale. En la buena sociedad según Séneca, Quintiliano y Horacio, se podía considerar un riesgo dejar el cuello descubierto, así que el focale lo llevaban las mujeres, las personas que tenían problemas de salud y los oradores, para proteger sus cuerdas vocales.

Pero la forma primitiva de la corbata actual nació de un hábito de los guerreros croatas del siglo XVII, quienes, cuando partían a la guerra, recibían de sus esposas un gran pañuelo en prenda de amor y para su abrigo y protección, que ellos se anudaban alrededor de la garganta y les cubría parte del pecho. En 1660, tras haber guerreado contra los turcos, los jinetes del ejército de Croacia llegaron a Francia para ponerse al servicio de Luis XIV, más conocido como el Rey Sol. Sobre su traje tradicional llevaban el paño de lino de colores que anudaban en forma de rosa, dejando los extremos sueltos sobre el pecho. Esta tela los croatas la llamaban hrvatska, que en su idioma significa Croacia. Tanto le gustaron a Luis XIV que diseñó para el regimiento real un pañuelo con la insignia real, al que denominó Cravette. Al regimiento se le conoció desde entonces como el Royal Cravette. La hrvatska se puso de moda y su nombre fue modificándose: fue corvatta o cravatta para los italianos, krawat para los alemanes y gravata para los portugueses. Hacia finales del mismo siglo se impuso la costumbre de anudar suavemente la corbata al cuello, con las dos extremidades enhebradas en un ojal de la chaqueta o fijados con un broche.

Otro gran hito de popularidad para la corbata tuvo lugar con la Revolución Francesa, durante la cual la corbata se convirtió en un signo de status, y por primera vez adquirió  connotación de símbolo político, pues los revolucionarios llevaban corbata negra, mientras  los monárquicos la usaban de color blanco.

Fue tan preponderante el valor adquirido por la corbata como prenda del atuendo masculino que se dice que en 1815 Napoleón Bonaparte, emperador de Francia, perdió la gran batalla de Waterloo contra Inglaterra el mismo día que decidió cambiar el modelo de su corbata.

Y fue nuevamente en Francia donde un grupo de elegantes conocidos como los Incroyables, y más tarde como dandyes en su versión inglesa (nombre de matiz peyorativo), pusieron de moda una extravagante corbata de enormes dimensiones que llegaba casi a esconder la barbilla y el labio inferior.

Caricatura de un caballero francésvestido a la moda de los Incroyables, acompañado por su versión femenina, la  Merveilleuse.

Caricatura de un caballero francés vestido a la moda de los Incroyables, acompañado por su versión femenina, la Merveilleuse.

Lord Brummel, jefe de los dandyes ingleses, para anudarse su corbata necesitaba la ayuda de dos mozos. Fue él quien introdujo el hábito de almidonar la corbata para que mantuviera su rigidez.

El "bello" Brummell, como le llamaron en su época a este dictador absoluto de la moda europea.

El “bello” Brummell, como le llamaron en su época a este dictador absoluto de la moda europea.

En los primeros años del siglo XIX la forma de la corbata empezó a acercarse a la actual, pero entonces era más voluminosa y solo se admitían los colores gris, negro y blanco. Había un modelo bastante generalizado llevado por los políticos, diplomáticos, comerciantes, burgueses y nobles. Los artistas, intelectuales y revolucionarios adoptaron como emblema un modelo conocido como lavallière, caracterizado por dos partes iguales en ancho y largo.

Estilo Lavalliere

Estilo Lavalliere

Fue por esa época que la corbata adoptó sus tres formas más visibles: el nudo (o corbata larga), la galla (o papillón) y el plastron (ascot, o bufanda a la inglesa). No obstante, el célebre escritor francés Honorato de Balzac, creador de La Comedia Humana, escribió un tratado titulado El arte de anudarse la corbata donde contabilizaba al menos veintidós maneras de anudar esta prenda, entre las cuales se encontraban los estilos Windsor (inglés), medio Windsor (español), four-in-and (americano), entre otros.

En 1880, los miembros de la Universidad de Oxford se ataban las cintas de los sombreros alrededor del cuello. Así, el mismo 25 de junio de 1880, se creó la primera corbata del club de esa institución estudiantil, que confeccionara esta prenda con los colores correspondientes. De esta manera, la idea se fue propagando en los otros clubes, universidades y colegios y se convirtió en moda que seguramente debió mucho a una juvenil actitud de desacato ante la atmósfera represiva que caracterizó el reinado de la reina Victoria, y que abarcó todos los sectores de la vida inglesa sin descuidar, por supuesto, el vestuario.

¿Y cómo llevaban la corbata los elegantes de la Belle Epoque de finales de 1800 -los mismos que asistían al cabaret Moulin Rouge- y principios de 19oo, las primeras décadas del Art Nouveau…?

Estilo de corbata usado en 1900 con camisa de cuello puntiagudo.

Estilo de corbata usado en 1900 con camisa de cuello puntiagudo.

También en Inglaterra, en 1924, alguien llamado Jesse Langsdorf descubrió que trazando un ángulo de 45 grados en el corte se desperdiciaba menos tela a la hora de confeccionar las corbatas. Además, la seda no la cortó en una sola pieza, sino en tres, que se cosían luego en otro proceso. Patentó su invento con gran éxito y hoy la mayoría de las corbatas se confeccionan de esta manera, lo que también dio origen de la corbata de rayado transversal.

El ancho de la corbata aumentó en los años 40 con la moda zoot de los EEUU. En los 50 los Teddy Boys británicos las sustituyeron por cordones anudados al cuello, y en los 60 los mods la recuperaron y estrecharon para invadir Brighton. En la década del 70 volvió la moda de la pala ancha. En los 80 asomaron de nuevo los cordones al cuello y a principios de los 90 el director de cine independiente Quentin Tarantino relanzó al estrellato la corbata estrecha al ritmo de ‘Little Green Bag’ y la voz de George Baker.

Para identificar una corbata de calidad deberán tenerse en cuenta los siguientes detalles:

-Debe tener una costura en el extremo de la parte delgada para evitar que ésta se voltee.

-En el dorso de la parte más ancha debe estar apuntalada horizontalmente para de esa manera no permitir que se abra.

-No debe presentar arrugas.

-Debe estar confeccionada en tela de gran calidad que permita que una vez efectuado el nudo, ella cuelgue libre y graciosamente.

-Deben colgar rectas ambas partes (delgada y gruesa) al ser tomadas por la mitad.

-Cuando una corbata trae defectos de confección, al momento de dejarla caer sobre una mesa, o la propia mano, la corbata se torcerá. La tela de una buena corbata no debe jamás ser muy fina y endeble, ya que causaría que el nudo resultara delgado y sin cuerpo. Por eso, en las corbatas de seda, es importante, después de realizar el nudo “abombarlo” un poco con los dedos.

La moda actual es muy abierta en lo que respecta al uso de corbatas y sus nudos tanto como al resto del vestuario de hombres y mujeres. Usted puede elegir qué

Estilo Rocheu, ideal para llevar con frac o chaqué en ocasiones de gran gala.

Estilo Rocheu, ideal para llevar con frac o chaqué en ocasiones de gran gala.

tipo de corbata le gusta para llevar con la ropa que ha decidido ponerse hoy. Si bien es cierto que las reglas del buen vestir dictan que la corbata, lo mismo que el traje completo, es un elemento imprescindible en el vestuario masculino clásico destinado a ciertas ceremonias o lugares de carácter oficial, también es verdad que el estilo casual está muy difundido entre todas las clases sociales. Algunas corrientes de pensamiento tienden a identificar la corbata con ideologías de derecha y con posiciones sociales dominantes, mientras que sienten más afin el estilo casual por estar más cerca de la sencillez que siempre caracterizó la indumentaria de proletariado europeo y norteamericano. En definitiva, ya desde los años 60 del siglo pasado, el movimiento hippye con su consigna “Haz lo que quieras aquí y ahora” dejó establecido el canon del vestuario universal para los siglos venideros, y es difícil concebir una humanidad futura donde el atuendo llegue a homogeneizarse.

 

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BREVE HISTORIA DEL HELADO

800px-Strawberry_Ice_Cream_with_Strawberries_01Cuando estamos disfrutando una rica crema helada, las delicias del sabor adormecen nuestra atención y no se nos ocurre preguntarnos quién inventó ese manjar. Sin embargo, todo lo que existe bajo el sol tiene una historia que, en este caso, empieza con lo opuesto del caliente astro: la nieve. Casi todas las versiones de los comienzos del helado coinciden en que fue en China, en la corte del Emperador Tang (618-697 a.C.), donde primero se mezcló nieve con leche. De China esta receta pasó a la India y Persia.

En el 400 a. C., en Persia, un plato enfriado como un pudín o flan, hecho de agua de rosas y vermicelli (o cabello de ángel), se asemejaba a un cruce entre un sorbete y un pudín de arroz, el cual era servido en las mesas de la realeza durante el verano. Los persas, que crearon una civilzación altamente refinada, habían dominado ya la técnica de almacenar hielo dentro de grandes refrigeradores, enfriados de forma natural, conocidos como yakhdan . Estos almacenes mantenían el hielo recogido durante el invierno o traído de las montañas durante el verano. Trabajaban usando altos receptores de viento que mantenían el espacio de almacenado subterráneo a temperaturas frías. El hielo era luego mezclado con azafrán, frutas y otros sabores variados.

Durante la Edad Media, en las cortes de los califas árabes y las mansiones de la nobleza se

Salva sea la copita moderna, así se veían, más o menos, los sorbetes árabes

Salva sea la copita moderna, así se veían, más o menos, los sorbetes árabes

preparaban productos azucarados con frutas y especias enfriadas con hielo de las montañas. A esta mezcla se le llamaba en árabe sharbat, que en esa lengua significa beber. Esta palabra pasó al turco como “şerbet”. Quienes hayan leído Las mil y una noche árabes recordarán las incontables veces que en sus páginas se hace alusión a los sorbetes, más o menos lo que en Cuba se conoce como granizado, con la diferencia de que nuestro granizado no lleva nieve, que no conocemos, sino hielo frappé.

En la Grecia de Alejandro el Macedonio, y más tarde en la Roma imperial, también se consumían helados. La capital del Imperio Romano estaba rodeada de siete colinas cuyas cimas se cubrían de nieve, así que la nobleza podía hacerse traer toda la necesaria para celebrar enormes fiestas y banquetes donde los helados eran parte del variadísimo y refinado menú. La forma de preparación era muy compleja, ya que para conservar la nieve traída de las colinas, las villas romanas debían poseer en sus sótanos unos hoyos profundos donde el codiciado producto se cubría con paja para prolongar su tiempo de vida. Los rudos romanos no habían descubierto aún los congeladores de los refinados persas.

El helado llegó a Italia cuando en el siglo XIII, el viajero veneciano Marco Polo trajo de Asia varias recetas de postres helados que ya tenían siglos de antigüedad. En el siglo XVI se descubrió que el nitrato de etilo mezclado con la nieve producía temperaturas muy bajas, lo cual contribuyó de manera decisiva al desarrollo de helado. Cuando Catalina de Médicis contrajo matrimonio con Enrique II de Francia, ella hizo que su cocinero llevara las primitivas recetas de helados a la corte francesa, donde se añadió huevo a las recetas y todo se mantuvo en gran secreto, hasta que una nieta de Catalina se casó con un príncipe inglés, probablemente Carlos I, llevando así el helado a Inglaterra.

Se sabe con certeza que en el año 1686, el siciliano Francesco Procopio dei Coltelli inventó una maquina que homogeneizaba las frutas, el azúcar y el hielo, con lo que se obtenía una verdadera crema helada, similar a la que hoy conocemos, y abrió en París un establecimiento, llamado Café Procope, que muy pronto alcanzó gran celebridad entre los parisienses por sus helados y su café. Este establecimiento, que abrió sus puertas en tiempos de Luis XIV, ha pasado a la Historia como la primera heladería, y mereció por ello la felicitación del propio Rey, en cuya Corte comenzaron a prepararse los helados de vainilla y de chocolate, y más tarde los de crema de leche.

Para que el helado alcanzara la forma en que hoy lo conocemos y degustamos fue necesario que se descubriera lo que se conoce como descenso crionoscópico de las soluciones de salmuera. Este descubrimiento permitió que utilizando un balde rodeado con una mezcla de hielo y sal o de agua y sal a bajas temperaturas, se congelaran mediante el batido bebidas y zumos de frutas azucarados, dando lugar a los primeros helados de textura cremosa.

En su forma más simple, el helado o crema helada como hoy le conocemos es un postre congelado hecho de agua, leche, crema de leche o natilla. En la actualidad, se añaden otros ingredientes tales como yemas de huevo, frutas, chocolate, galletas, frutos secos, yogur y sustancias estabilizantes. Se puede endulzar con azúcar, miel o edulcorantes. Es un alimento completo que aporta muchos nutrientes y vitaminas. Por supuesto que como cuaquier otro alimento, comer helados en exceso no es bueno para el organismo, pues contribuye, cuando menos, a la obesidad y la diabetes, pero consumido con moderación es un buen postre o merienda para cualquier persona que siga una dieta sana y equilibrada. Las cremas heladas se presentan en una amplia variedad de sabores, frecuentemente con agregados, tales como hojuelas o trozos de chocolate, nueces, frutas secas, frutas, etc. Algunos de los sabores más populares que se pueden encontrar en los supermercados son chocolate, pistacho, fresa, crema mechada con galletitas, vainilla, , limón y nata.

Un detalle poco conocido por los aficionados al helado es la importancia que tiene el aire en su confección. Según afirman los fabricantes

Sin el aire, el helado seria una nieve de leche, pero con el aire se convierte en un sistema coloidal de alta complejidad que consiste en una espuma semisólida de celdas de aire rodeadas por grasa emulsificada junto con una red de diminutos cristales de hielo que están rodeados por un líquido acuoso en forma de sol.Esto es lo que hace efectivamente la diferencia entre una nieve y un helado, el aire combinado con una baja temperatura -40 centígrados y grasa hidrogenada se trasforma de un líquido a un espumoso sólido agregándole sus saborizantes y estabilizadores, obtenemos un delicioso helado.

Curiosamente, los países de clima frío parecen ser los mayores consumidores de helado. Investigaciones de mercado han establecido que donde más demanda tiene este manjar es, en el siguiente orden, en Nueva Zelanda, Estados Unidos, Australia, Suiza, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Italia, Argentina, Francia, Canadá, Alemania y China.

Hacia 1700, los helados llegaron a América del Norte y se hicieron populares en Estados Unidos. En 1846, Nancy Johnson, una norteamericana, inventó la primera heladora automática, con lo que aparecieron las condiciones para la creación del helado industrial. Unos años después, en 1851, Jacobo Fussel fundó en los Estados Unidos la primera empresa productora de helados.

La memoria es un privilegio de los viejos, y pocas personas recuerdan ya que aproximadamente hasta los años 40 del siglo XX los helados se servían en copas de metal, que todavía podían verse en las heladerías de La Habana a principios de la década de los 60. Se recubría el helado con una especie de natilla, se colocaba encima algún sirope con cobertura de galletitas trituradas, arriba se ponía otra fina capa de grageas de colores y el conjunto se coronaba con una guinda. A veces se acompañaba el helado así servido con dos pequeños bizcochitos. La copa de cristal para servir helado es una adopción relativamente moderna.

Pero en realidad, qué importan tantos detalles!!! Cuando volvamos a sentarnos frente a un helado, así sea uno sencillo hecho por la abuela en su cocina hogareña o el más elaborado en una heladería de lujo, dejaremos de pensar, abrumados por las delicias que nos envía el paladar, y olvidaremos otra vez la historia del helado.

 

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Muñequitos rusos, dibujos animados o el pasado que vuelve… cada día a pasar…

SNOOPY

Snoopy, el preferido de mi hija.

   Para mi hija, que aún tiene en su cuarto un reloj con la carita de Snoopy, el perrito valiente.

A mi hija le gusta mucho rememorar los animados que pusieron una nota de magia en su infancia de niña habanera en el Período Especial. Nosotras no podemos hablar de los muñequitos de Disney, porque ella apenas conoció los de mi época, pero hemos podido compartir los tan amados “muñequitos rusos”, cuya evocación desata terremotos de nostalgia en los cubanos de tres generaciones, y también pasamos muchas tardes viendo Los Pitufos, Los Fruittis, El Rey León, Piolín y Silvestre, las aventuras del perrito Snoopy, las locuras de Vaca y Pollito y la divertida relación entre Pinky y Cerebro, entre otros cartoons que sustituyeron durante aquella década de carencias drásticas la compañía material de los juguetes.

He hecho descubrimientos desconcertantes y asombrosos en Internet mientras buscaba material para este trabajo. Debo citar entre lo más espectacular el blog Muñequitos Rusos, firmado por Akekure, una cubana residente en Madrid. Akekure dedica un post a cada serie de animados, y me sorprendió la cantidad de comentarios que recibe, pero más me sorprendió la intensidad, la pasión, la profundidad del dolor por la infancia perdida y la extraordinaria fidelidad memorística de estos cubanos que oscilan entre los 20 y los 40 años de edad, muchos de los cuales confiesan que han llorado leyendo el blog, que “se han desgañitado cantando a voz en cuello” las traducciones de la canción tema de Los músicos de Bremen, el animado que parece ser el ganador en esta maratón de tristezas, recuerdos y llanto por un pasado que solo ahora me doy cuenta de cuán hondo caló en esta isla caribeña, a pesar de provenir de  culturas lejanas en la geografía y tan ajenas que los muñequitos parecen haber sido la única cosa de ellas que absorbimos, además de la artesanía tan linda que se vendía en los kioscos de revistas y de los discos de música clásica y los magníficos libros de arte que por aquellos años podíamos comprar en cualquier tienda con toda la facilidad de mundo.

Cuando quise homenajear a mi hija escribiendo para ella este post sobre los animados de su infancia, nunca pensé que me iba a tropezar con semejante universo de sensibilidad generacional congelado en el tiempo, con este Palacio de las Nieves donde moran las imágenes en un stock motion sin final. Me pregunto por qué estos veinteañeros, treintañeros y cuarentañeros cubanos, muchos de ellos exiliados muy lejos de la isla, son capaces de llorar viendo un blog de muñes rusos, mientras la gente de mi generación no derrama una lágrima por el Pájaro Loco, las Urracas, el Pato Donald, Blacanieves… Maldijimos mucho su desaparición de los televisores nacionales y su reemplazo por esos mismos muñequitos rusos, pero ¿llorar…, encogérsenos el corazón, necesitar un trago cuando los recordamos…? Yo estoy casi segura de que eso nunca nos ha pasado a los más viejitos. Se me ocurren explicaciones.

La primera es que los muñes de Disney, si bien tenían un dibujo y un movimiento perfectos, unas bandas sonoras selectas y de altísima calidad y unos guiones ocurrentes y simpatiquísimos, y aún hoy siguen siendo el canon de la animación infantil, en su mayoría solo eran -como bien afirma alguien en el blog de Akekure- una sucesión de gags cómicos que carecían de algo que sobraba a los muñequitos rusos: un discurso ético de gran profundidad y sensibilidad humana. El mundo sabe hoy que lo que se ocultaba tras el gran telón del Socialismo en el que creíamos que estábamos creciendo distaba mucho de la idealización que se nos inculcaba, pero no se puede negar que aquel mundo que no era lo que parecía ser, tuvo dos facetas muy hermosas y positivas: el respeto por el legado cultural de  la Humanidad y una elevada concepción del arte, que a pesar del reduccionismo impuesto por el realismo socialista mantuvo como una bandera de fuego, y la literatura que creó para los niños, que mantuvo como una bandera de luz. De todo lo demás podemos sentirnos decepcionados, pero esos dos territorios se salvaron incólumes de la catástrofe en la que aquel mundo se disolvió como si nunca hubiera sido más que un espejismo.

La segunda respuesta tiene que ver con nuestra propia catástrofe nacional: los muñequitos rusos fueron el último emporio de pureza que nos quedó tras la debacle de los 90, que nos dejó como si los Cuatro Jinetes del Apocalipsis nos hubieran pasado por encima volviéndonos puré de fango bajo los cascos de sus caballos. Nosotros fuimos un pueblo y un país hasta 1989, y diez años después emergimos convertidos en algo bien distinto. Mucha gente no estaba preparada para aceptar semejante transformación y se aferraron -y continúan aferrándose- a las últimas torres, todas erguidas en la memoria. Los muñequitos rusos son una de ellas. Quienes piensan en ellos hacen cada vez un ejercicio para que no se les escape definitivamente la dulce mansedumbre de un pasado que les dio serenidad y seguridad.

LOS MÚSICOS DE BREMEN

lOS MÚSICOS DE bremenLos músicos de Bremen es el animado estrella, por decirlo de algún modo, aquel sobre el que se extiende con más fuerza la gris marea de la nostalgia. Su historia está basada en un cuento de los Hermanos Grim, célebres autores alemanes de literatura infantil. Un burro, un perro, un gato y un gallo que viven en un pueblo de la Baja Sajonia, descubren que sus amos quieren sacrificarlos. Cada uno escapa de la granja en que vive y por casualidad se encuentran durante su huída. Juntos deciden viajar a la ciudad de Bremen, conocida por su simpatía hacia los extranjeros. El cuento narra la llegada del grupo al anochecer a una choza donde ya están pernoctando unos bandidos. Para superar la desventaja de ser animales y no tener armas, acuden a una estrategia de supervivencia: se suben cada uno sobre las espaldas de los bandidos y forman con sus cuerpos unas figuras esperpénticas que los amedrentan y los ponen en fuga, salvándose así los cuatro ingeniosos amigos. En Bremen, ciudad de músicos, se ha erigido una escultura que representa al grupo de animales, quienes se convierten en músicos para sobrevivir.

Según la tradición, quien al pasar toque las patas del burrito y pida un deseo lo verá cumplirse.

Esta escultura se encuentra en Bremen. Según la tradición, quien al pasar toque las patas del burrito y pida un deseo lo verá cumplirse.

En 1969 los estudios Soyuzmultfilm produjeron dos cortometrajes de dibujos animados basados en este cuento de los hermanos Grima, que ha sido llevado al cine, al teatro y a otros soportes en diferentes países. No existe en Cuba un niño que no haya sido fan de Los músicos de Bremen. Lo que sigue a continuación lo he tomado de los comentarios del blog de Akekure Los Muñequitos rusos:

La escena que recuerdo más claramente es una en la que el muchacho y la muchacha rubia (que aparecen en la imagen) jugaban a lanzarse el sol uno a otro con sus bocas mientras cantaban una melodía muy especial. Algo así como bidubadubadububodupadu…decía ella y luego él y así sucesivamente. Recuerdo que mi hermana y yo jugábamos a imitarlo.Si alguien recuerda algo más de la historia o el nombre que le dieron en Cuba a estos muñequitos, agradecería vuestra colaboración.

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Si, es la luna lo que se pasaban. Era mi muñe favorito cuando niña. La música es excelente, las voces, las melodías, mezclan muchos ritmos, desde folclóricos hasta ‘rockandrollezcos’. La historia está basada en un cuento tradicional nórdico. Alguien que estuvo en Bremen me enseñó una foto que se tomó allá junto a una escultura que identifica a la ciudad, y eso me pareció muy gracioso, cada animalito sobre el otro, como en la película. Claro está, dicha persona es de nuestra generación, y aquello le movió recuerdos lindos de la infancia. Pienso que hay toda una cuerda de valores y sensibilidades que nos aportó la experiencia de aquellos animados y que hizo muy singular a quienes crecimos viendo músicos ambulantes, pastoras y desollinadores, piratas locos que desandan el mundo y tantas otros muñes. Y hablando de piratas, ¿alguien recuerda (y tiene) la de los piratas con su tremenda banda sonora?

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La banda sonora de los piratas se llama “Zorba el griego ” y se encuentra en varios p2p. Al menos yo la encontre en Kazaa y luego en Limewire.
De mas esta decir que me hanb removido las tripas de nostalgia, como le pasa a todos

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Quería decir que este animado es una escuela de diseño. Todo el concepto sobre el que se basa es muy moderno y original, los personajes estan encajados dentro de un fondo de atrezo, muy hermoso y los modos de lograr profundidad o enfasis muestran un nivel estético bueno, e irreverente.

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Y esta es la canción tema:

Nada sobre la tierra puede ser mejor,
Que viajar con mis amigos por el mundo.
Estamos amistosos, no con miedo o ansiedad.
Vamos por los caminos del camino.
Vamos por los caminos del camino.
Lalalalalalaaa lalalalaaa
lalalalaaa lalala yeah yeah yeah yeah yeah.
No olvidaremos su llamado,
La risa y alegría que traemos para la gente
Los bellos palacios nos tientan
Pero no sustituirán nuestra libertad
Pero no sustituirán nuestra libertad.
Lalalalalalaaa lalalalaaa
lalalalaaa lalala yeah yeah yeah yeah yeah.
Nuestra alfombra es el prado de flores,
Nuestras paredes los pinos gigantes,
Nuestro techo es el cielo azul
Nuestra felicidad vivir para tal destino
Nuestra felicidad vivir para tal destino.

 LA HIJA DEL SOL

hija del solEstos eran otros muñes rusos que volvían loca a mi hijita. Aquí había un personaje llamado La Ventisca, que agitó tanto la imaginación de los niñitos cubanos como en mis tiempos los duendes y las hadas. Aquí les copio del blog de Akekure un comentario simpatiquísimo de un joven cubano, donde puede constatarse que los muñes eran una fuente inductora de cultura, y que más temprano que tarde impulsaban el afán de conocimientos en los niños que los vieron:

La Ventisca se molestaba porque unas chispas salían por la parte alta de la ¿yaranga? (¿qué coño es eso?, yo diría que era un yurta y mejor lo dejamos ahí; o no, acá tienen un link a la Wikipedia http://en.wikipedia.org/wiki/Yaranga [gracias Google, no sé qué haría sin ti] que nos informa que para hacer una yaranga tamaño medio ¿?, se necesitan 50 pieles de reno; o los renos no son tan grandes cuando uno los desuella, o una yaranga tamaño medio es como un pequeño albergue de los de la escuela al campo, no sé, en fin) y le agujereaban la capa a la Ventisca. Ésta, molesta, esperaba a que los niños (niño y niña, unos vagos ahí) dejaran que se apagara el fuego y entonces la Ventisca aprovechaba para raptar a la madre, a la que pretendía utilizar para reparar la capa. La verdad, como pago por haber quemado su capa, me parece justo, pero no así al guionista de la historia, que entonces no habrían tenido que contar. El resto del muñequito contaba las aventuras de los niñitos que trataban de recuperar a su mamá.

O este otro comentario, bastante extenso pero que pone de manifiesto no solo la extraordinaria capacidad memorística de quien lo escribió, sino el impacto tan fuerte que hizo en eta mente infantil cubana el animado ruso:

La Hija del Sol:
Nota: El idioma era ruso si mal no recuerdo y lo iba “traduciendo” una mujer en el fondo. La misma que dobló muchos de estos animados.
Me acuerdo bastante. El cazador Etuki le llevo un pequeño tributo al viejo que fungía como brujo de la aldea y le pide que traiga el sol. Este empieza una curiosa danza golpeando una especie de plato y al final grita “Luz” pero en realidad no salió y esto molestó mucho a Etuki quien dijo que él mismo buscaría al sol mientras mira las posesiones acumuladas por el viejo.
Entonces el brujo le dijo a su hijo Kutilin y este mientras se desperezaba aseguró que no iría lejos. Etuki se fue con sus esquíes por la nieve y salvó primero a una especie de reno hembra y su cría y a un pequeño ratón después. La primera le indicó ver a un anciano (especie de jefe de los animales o algo) y este convirtió a sus esquíes en mágicos con su bastón para que guiara a Etuki en la dirección correcta y le advirtió: “Quien se proponga el Mal será mejor que no lo use”.
Mientras tanto Kutilin arrancó la flecha de uno de los lobos que mató Etuki y continuó su camino con ella.
Antes el viento frío oyó la conversación de Etuki y le avisó a un monstruo que era como de piedra o algo así (no recuerdo el nombre). Él le dijo a las aves que protegieran la cima de la montaña y tomó en alto una enorme piedra y esperó…
Entonces Kutilin encontró a Etuki dormido y se aprestó a matarlo con su cuchillo pero cometió el error de cambiar antes sus esquíes por lo de él y por la magia aquel salió volando y moviéndose en direcciones aleatorias. Finalmente lo condujo justo al pie de la montaña donde estaba el monstruo; aquel pensó era Etuki y dejo caer la roca que generó un derrumbe, aplastando a Kutilin. Los esquíes se escaparon solos justo antes; Etuki los recuperó después.
Se encontraron Etuki y el monstruo frente a frente y el primero retó a pelear a Etuki. Aquel le empezó a tirar rocas mientras subía la montaña, el monstruo resistía mientras se rompían en sus hombros y espaldas. Aprovechando un pequeño descanso mientras el monstruo se lamentaba por la salpicadura en el ojo, el ratoncito que había salvado Etuki (y liberado cuando el monstruo lo retó) le dio una cajita:
“Vete, toma esto y cálmate un poco”.
El monstruo se la llevó a la boca y de inmediato se murió partiéndose en pedazos y soltando humo. (Nota: Jamás supe qué contenía la cajita que empujaba el ratón!).
Después de su victoria, Etuki conversó un rato con la urraca que lo había seguido desde antes y siempre soltaba su risa extraña. Ella le dijo:
“Eres audaz y para la audacia no hay camino malo”.
Y le indicó subir por la montaña cuidándose de las aves que protegían sus laderas. Etuki escaló poco a poco, gastando todas sus flechas hasta que llegó a la cima y habló con el sol. Este le contó de su pena:
“El Frío raptó a mi hija Primavera”.
Y después le aseguró que si la veía otra vez alumbraría de nuevo. Aquí fue donde pronunció la frase “si no se hiela tu sangre…” y le dio una piedrecita que alumbraba mucho.
Después le prestó sus trineo volador que lo llevó directo a la choza donde vivía la bruja (la foto expresionista de Akekure) y esta sopló varias veces congelando de abajo hacia arriba a Etuki, cuando iba por el pecho y se disponía a soplar por última vez, Etuki sacó la piedra brillante y la evaporó mientras se oía la risa de la urraca.
El viento frío, enojado por esto, hizo soplar duro sobre Etuki y lo arrastró primero y empujó después para que cayera a un precipicio. Etuki sacó la piedra brillante pero no alcanzaba por estar lejos. Entonces aprovechó cuando el viento pasó bajo el precipicio y le tiró la piedra que cayó sobre sus largos bigotes, esto hizo que se disolviera y llamara la atención sobre un especie de pirámide de hielo donde estaba encerrada Primavera. Etuki usó su cuchillo y también golpeó el muro con el codo pero no pasó nada. Fue ahí cuando recordó la frase del Sol “si no se hiela tu sangre…”. Se abrió la puerta y salió Primavera junto con muchos pajaritos, luego navegaron por el río en un témpano mientras veían a la reno y el viejo, el ratoncito, etc. Mientras, el brujo de la aldea había salido con su plato para tratar de hacer suyo el hecho de la salida del Sol pero llegó una inundación enorme y lo arrastró a su muerte.
Etuki salto del témpano al ver a su esposa e hijos. Entonces salió el Sol con su bigote en el cielo y convirtió el témpano en nube mientras diluía a Primavera en el aire. Finalmente se ven los cisnes en el cielo y el reflejo del río en el rostro de Etuki que estaba frente a todos, mirando.

BOLEK Y LOLEK

bolek y lolekEn un trabajo como este no se puede dejar de mencionar a los animados polacos Bolek y Lolek, dos hermanitos súper traviesos que sueñan con conocer el mundo y viajan a diferentes países, viajes que sirven para incrementar la cultura de los pequeños espectadores mostrándoles en cada episodio un país diferente, su música, su geografía, su modo de vida. Estos hermanitos eran simpatiquísimos, pillos y muy osados. No estaban entre los preferidos de mi hija, pero es evidente que tuvieron un pueblo de fans entre los jóvenes cubanitos. 

LOS FRUITTIS

los_fruitisA mi hija y a mí nos encantaban Los Fruittis, una serie de animación producida y dirigida por Antoni D’Ocon en 1989. Está ambientada en una isla con un gran volcán donde hay una aldea en la que viven una comunidad de frutas, frutos secos, vegetales, legumbres y plantas. Esta comunidad vive tranquila en su aldea hasta que comienzan las sacudidas que produce el volcán, es entonces cuando Mochilo, Gazpacho y Pincho emprenden camino en busca de un nuevo volcán donde pueda asentarse la aldea. En su aventura encontrarán a Kumba, una pequeña avispada y resuelta que se convertirá en uno de ellos. En cada aventura los personajes resuelven sus problemas en base al compañerismo y la amistad a pesar de sus diferencias. Los Fruittis fue la primera serie de la historia que se digitalizó y coloreó con 8 bits. D’Ocon ideó un programa de coloreo digital y con ayuda de exalumnos de la Universidad de Grenoble (Francia) que habían constituido una sociedad Getris Image para crear una de las primeras plataformas de diseño y pintura. Logró crear el D’Oc Animation System, patente que desarrolló en los Estados Unidos y España. La calidad de los gráficos y el color cautivó a los ejecutivos de diferentes cadenas de televisión, lo que permitió una distribución amplia de la serie en diversas partes del mundo.

Estos son sus personajes como los descrbe Wikipedia:

Kumba: es una niña samai de piel blanca y pelo castaño en dos coletas, vestida con dos trozos de tela verde. Fue salvada por Mochilo, Pincho y Gazpacho del ataque de dos tigres. Kumba ayuda a los fruitis a encontrar un nuevo hogar gracias a su conocimiento del bosque, tras lo cual se instala en su aldea como una más. En el capítulo 3 Kumba encuentra una nota en una botella de su hermano mayor Lucas y revela toda su historia: Kumba era la hija de dos exploradores arqueólogos y viajaba junto a ellos y su hermano por todo el mundo, hasta que un día se separaron de sus padres al caer por una cascada. Su hermano salió a buscarlos pero no regresó y la niña fue encontrada por la tribu samai, que le puso el nombre de Kumba. Los fruitis tratarán de reencontrar a Kumba con su familia perdida.

Mochilo: es un plátano de origen canario que lleva una mochila a sus espaldas, de la que siempre saca todo lo necesario para salir de los apuros, ya sean cuerdas, balsas o tiendas de campaña. Es el más serio e inteligente del grupo y siempre se las ingenia para ayudar a sus compañeros, ya que a diferencia de ellos, él usa el razonamiento lógico. Conoce a Gazpacho en la competición al Bosque del Laberinto para elegir a los expedicionarios que irían a buscar un nuevo hogar.

Gazpacho: es una carismática piña andaluza, que se define a sí mismo como un “sabio”, trabajo para el cual tiene que quedarse pensando (o durmiendo) en vez de trabajando. Hace gala de su gran refranero español y de toda clase de frases ingeniosas. Suele equivocarse con frecuencia en sus comentarios y decisiones y hace oídos sordos a las correcciones de sus amigos, especialmente de Mochilo. Esto terminará poniendo al grupo en más de una situación comprometida.

Pincho: es un higo chumbo, inocente y despistado, cualidades que predisponen a sus compañeros a pincharse con él, sobre todo Gazpacho. Su manera de ser es bastante sencilla y le gusta mucho jugar y divertirse. Pese a ser un cactus se quedó en el bosque al perderse del desierto, sin saber volver. Es encontrado por Gazpacho y Mochilo durante la competición al Bosque del Laberinto. Sus pinchos suelen ser una defensa eficaz frente a la mayoría de enemigos a los que se enfrentan. En ocasiones también utiliza sus higos chumbos como arma arrojadiza.

Fresón: es el alcalde de la comunidad. De vez en cuando acude al grupo formado por Kumba, Mochilo, Gazpacho y Pincho para que ayuden a resolver los problemas del pueblo.

Alcachofo: como su nombre indica es una alcachofa y un pirata malvado. Tiene un parche en un ojo, un garfio en una de sus manos y la única pata que tiene es de madera. Muchas veces atenta contra los Fruitis.

Monus: Un mono científico que realiza crueles experimentos con los animales de la isla a la que los fruitis se mudan tras expulsarle.

Gorilón: Como su nombre indica, es un gorila grande y torpe, que actúa de esbirro de Monus.

Escarolo: Personaje que apareció en los últimos capítulos de la serie y que llevaba una escarola en la cabeza.

Rábano: El Fruitti americano. Personaje que aparece en el capítulo 11, Los Fruittis en América. Según el mismo dice en su presentación, trabaja en la industria del cine, más concretamente en efectos especiales. Lleva calzado deportivo tipo Converse All Stars.

Todos estos personajes, que constituyen una verdadera escuela de diseño de caracteres, estuvieron en pantalla durante dos años, con 91 capítulos de 26 minutos de duración, algunos con títulos tan sugestivos como Un fruitti en París, La isla de hielo, Perdidos en el Ártico, El fantasma marino y otros. Las simpáticas frutas humanizadas, en unión de la traviesa y avispada Kumba, viajan por diferentes lugares del mundo como México, Canarias, Arizona, etc. Todos los niños de La Habana tarareaban la canción tema de la serie, de la que solo recuerdo un verso: “Gazpacho y Mochilo siempre van conmigo…” o algo así. Cuando la música de Los Fruittis dejó de escucharse en los televisores se hizo un silencio extraño que ninguna otra serie pudo llenar después.

LOS PITUFOS

los-pitufos-pLos pitufos fue en su origen una serie de cómic franco-belga creada por el historietista Peyo para el semanario Le Journal de Spirou en 1958. En Cuba vimos la versión norteamericana, que tiene la peculiaridad de ser una de las más extensas realizadas por el estudio de animación Hanna-Barbera, y una de las series animadas estadounidenses de las que más episodios se han realizado, siendo superada únicamente por Los Picapiedra, Scooby Doo y Los Simpson. La cadena NBC estuvo pasándola durante casi una década en el espacio de los sábados por la mañana. La serie gozó de inmediato de tal popularidad que fue retransmitida en varios países de Europa y América en horarios estelares. Aquí una lista de sus simpatiquísimos personajes que recuerdan a los enanitos de Blancanieves: Papá Pitufo, Pitufina, Pitufo Armonía, Pitufo Bromista, Pitufo Filosofo, Pitufo Fortachón, Pitufo Genio, Pitufo Goloso, Pitufo Gruñón, Pitufo Granjero, Pitufo Pintor, Pitufo Poeta, Pitufo Sastre, Pitufo Perezoso, Pitufo Tontin, Pitufo Vanidoso, Pitufo Soñador, Gargamel, Ómnibus el gran mago,Abuelo Pitufo, Hogatha, la Bruja, Bebé Pitufo, y otros como la Madre Naturaleza, la Reina Hada, el rey Gerardo, el Padre Tiempo, el brujo Baltasar, la princesa Sabina, Gigantón y el rey Gnomo.

Uno de los mayores logros estéticos de esta serie fue su banda sonora, que Wikipedia comenta de este modo:

La música en esta serie juega un papel fundamental como elemento dramático. Fue cuidadosamente seleccionada, incluyendo variaciones de fragmentos de diferentes piezas clásicas como sellos distintivos o leitmotiv para describir situaciones específicas. Entre las más populares se cuentan: “Morning Mood” de Peer Gynt de Edvard Grieg, la cual denota una transición apacible de un amanecer en la aldea, y de esta misma obra “In the hall of the Mountain King” distinguiría a Gargamel al acecho. La ermita de Gargamel se identifica con Scheherazada de Rimski-Kórsakov, y en su interior se prosigue con el primer movimiento de la Octava Sinfonía de Franz Schubert, llamada “Inconclusa”.

La “Canción de los Pitufos” tenía versos como estos:

Viven en un país

que está lejos de aquí

Pitufos les dirás

pues te harán pitufar..

……………………….

Nosotros la tendremos

Y siempre ganaremos

Los azulitos gnomos

los pitufitos somos

En un bello país

que muy lejos está

existe una ciudad

pitufa de verdad

Los pitufos tuvo una duración de 9 temporadas con un total de 421 capítulos.

PIOLÍN

piolin-pEl pollito Piolín fue creado por Bob Clampett para la serie de dibujos animados Looney Tunes, de la productora estadounidense Warner Bros. Wikipedia describe así esta serie de animados que durante años hizo las delicias de grandes y chicos, y dejó en casi cada cuarto de niños, pero a veces también de mayores, aquellos deliciosos pollitos amarillos de patitas rojas que colgaban de las paredes y se abrían por detrás con una cremallera para guardar dentro el payama y otros objetos personales:

Piolín es un pequeño canario amarillo de cabeza enorme y patas desproporcionadamente grandes al que el gato Silvestre intenta atrapar para devorarlo. A pesar del tamaño y de las artimañas de su enemigo, Piolín siempre logra librarse de él, bien sea por sus propios esfuerzos, por mera suerte o con la ayuda de la Abuelita (su propietaria) e incluso la del bulldog Héctor o la de ambos a la vez. Tiene antojos y pasa peleando con Silvestre.

Pero Piolín no nació con el aspecto que le hemos conocido:

Al principio, Piolín se llamaba Orson y era un pájaro bebé salvaje de color rosa (al estar desnudo, sin plumas), era bastante atrevido en su relación con sus enemigos gatos. Posteriormente lo convirtieron en un canario cambiando su color y su nombre a Tweety tras algunas quejas de los censores (por la desnudez), asimismo, su actitud se volvió más tierna e inocente. […] Bob Clampett creó a su personaje basándose en una fotografía propia de su infancia. En la versión original, Piolín se expresa como un bebé, algo que solía hacer el propio Clampett a menudo cuando bromeaba. La expresión típica de Piolín: Me pareció ver un lindo gatito, procede de una frase que Clampett había usado años antes en una carta a un amigo junto al dibujo de un pajarito. Su género es una controversia, ya que se cree que es mujer debido a su voz extremadamente aguda y a sus largas pestañas; si bien su creador ya había confirmado que el canario es macho.

Aunque no haya sido la intención de su creador, Piolín se inscribe dentro de la tradición riquísima de la presencia de aves como protagonistas en los dibujos animados, en los cuales, tengo la impresión, resultan los animales más utilizados junto con los roedores y los gatos. ¿Quién no recuerda aquel muñe donde se cuenta la historia de un pajarito bebé que se hiela entre unos témpanos, que nos hizo llorar a moco tendido cada domingo cuando repetían el cartoon por la tele, mientras nuestras madres nos hacían comer en platos termo aquellos purés de chícharos verdes que eran la antitesis de lo que un niño sano de mente y de cuerpo desearía comer…? Yo hipaba de asco por lo chícharos y lloraba de pena por el pajarito, y al final todo terminaba en un gran vómito emocionado y dos nalgadas fulminantes.

EL REY LEÓN

418px-297-el_rey_leon-El Rey León es el filme animado número 32 producido por los estudios Walt Disney. Se estrenó el 24 de junio de 1994 y nominada a varios premios en 1994: 2 Oscars: Mejor banda sonora original, canción original y 4 nominaciones; 3 Globos de Oro: mejor película: comedia o musical, BSO, canción y 4 nominaciones; 2 nominaciones BAFTA: mejor banda sonora original, sonido, Premio “National Board of Review”: mejor película familiar; 3 premios Annie, incluyendo mejor película y 6 nominaciones.

Tal vez muchas personas nunca se han percatado de que la historia que cuenta este animado se basa en la más famosa de las tragedias del más insigne dramaturgo de todos los tiempos, Hamlet, del inglés William Shakespeare, cuyo núcleo argumental es una venganza. Simba es un león joven que habita en la sabana africana. Como todos los habitantes de la naturaleza, Simba tendrá que aprender su lugar en el ciclo de la vida, pero será acusado injustamente por la muerte de su padre y condenado al destierro. En sus andanzas Simba irá conociendo a un grupo de amigos que lo reconocerán como su líder natural y lo ayudará a defender sus derechos y restablecer la justicia a través del vencimiento de múltiples obstáculos. Simba recuperará su herencia y se convertirá en un rey legítimo. Los personajes principales de esta serie son Simba, Nala, la amiga de la infancia de Simba y su futura esposa; Scar, tío de Simba, obsesionado con ser el rey; y el carismático dueto integrado por Timón, un hiperactivo suricato, y Pumba, un jabalí muy bobalicón.

Creo que el éxito arrasador de El Rey León se debe a su contenido rico en valores morales. En este sentido, esta serie rescata la tradición de las moralejas de las literaturas primitivas europeas. Es una hermosa fábula que enaltece la amistad, la lealtad el amor, el valor, el esfuerzo y la importancia de la familia. Esta serie, como Los músicos de Bremen, es un ejemplo magnífico de cómo se puede educar a una sociedad desde su s más jóvenes miembros a través de un empleo didáctico del arte unido a la plasmación de la sensibilidad más auténtica y una estética impecable. Sus canciones temáticas siempre resonarán en la memoria de las generaciones que crecieron con ellas:

           El ciclo sin fin

Desde el día que al mundo llegamos
y nos ciega el brillo del sol,
hay mucho más para ver,
de lo que se puede ver,
más para hacer de lo que da el vigor,
son muchos más los tesoros
de los que se podrán descubrir,
más bajo la luz del sol,
jamás habrá distinción:
grandes y chicos han de convivir,
en el ciclo sin fin,
que nos mueve a todos,
y aunque estemos solos podemos buscar…
hasta encontrar nuestro gran regalo,
en el ciclo, el ciclo sin fin.
Es un ciclo sin fin, que nos mueve a todos,
y aunque estemos solos, podemos buscar
hasta encontrar, nuestro gran regalo,
En el ciclo, el ciclo sin fin.

           Hakuna matata

Hakuna matata: una forma de ser,
Hakuna Matata: Nada que temer.
Sin preocuparse es como hay que vivir,
a vivir así, yo aquí aprendí:
Hakuna Matata.
(Simba) ¿Hakuna Matata? ¿Qué onda es esa??
(Timón) Nada, ¿Qué onda contigo? jajajajaja
(Pumba) ¿Sabes qué? Esas 2 palabras resolverán
todos tus problemas.
(Timón) es cierto, Pumba, por ejemplo:
cuando joven era él,
(Pumba) cuando joven era yo
(Timón) ¡muy bien!
(Pumba) ¡gracias!
(Timón) sintió que su aroma
le dio mucha fama,
vació la sabana después de comer,
(Pumba) un alma sensible soy,
aunque de cuero cubierto estoy
y a mis amigos el viento se los llevó
¡Qué verguenza!
(Timón) ¡Qué verguenza!
(Pumba) Mi nombre cambió a Hortensia!!!
(Timón) si ya nada te queda
(Pumba) Y mucho sufria!!
(Timón) ¡Ay, cuánto sufría!
Cada vez que yo….
(Timón) ¡Pumba! no enfrente de los niños
(Pumba) ¡Perdón!
Hakuna Matata: una forma de ser,
Hakuna Matata: nada que temer.
(Simba) sin preocuparse es como hay q vivir,
a vivir así, yo aquí aprendí:
¡Hakuna Matata!
(Simba adulto) Sin preocuparse es como hay que vivir,
a vivir así, yo aquí aprendí:
Hakuna Matata

PINKY Y CEREBRO

Pinky y Cerebro

Pinky y Cerebro

Pinky y Cerebro fueron personajes secundarios en una anodina serie de animados de animalitos hasta que se convirtieron en protagonistas cuando, entre 1995 y 1998, Steven Spielberg advirtió su potencial y produjo, junto con Warner Bros Animation, Pinky y Cerebro, una serie de 65 episodios que cuenta la vida de dos ratones de laboratorio genéticamente alterados, con una duración de 65 episodios. En cada episodio Cerebro idea un plan para tratar de conquistar el mundo junto a Pinky. La serie ganó un Emmy en 1999. Fue emitida en Latinoamérica por Cartoon Network y Warner Channel, y en España por Toon Disney.

Cerebro es un ratón de poderosa inteligencia, pero después de las manipulaciones genéticas quedó aquejado de una fuerte megalomanía que le planta la obsesión de apoderarse del planeta. El tamaño de su cerebro hace que su cabeza sea enorme en proporción con su pequeño cuerpecito, lo que hace que padezca el complejo de Napoleón. Muy pronto aprende a abrir la jaula donde lo tienen encerrado usando como llave su cola en forma de zig-zag. Además de sus complejos, y otros factores que dificultan a Cerebro conquistar el mundo son los errores de Pinky, la poca inteligencia de los humanos o simplemente mala suerte.

Pinky también ha sido alterado genéticamente, pero es menos inteligente que Cerebro, quien pasa el tiempo abrumándolo con sus insultos, a pesar de lo cual Pinky prefiere su compañía y siempre le pregunta a Cerebro: Cerebro, ¿Qué vamos a hacer esta noche?, a lo que aquel responde invariablemente: Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky, ¡Tratar de conquistar al mundo!. Pinky tiene gustos y preferencias de rubia tonta, es muy hacendoso, quiere vivir en una casita rosadita y cocinar con delantales de florecitas. Su constante ingenuidad desbarata los complicados planes de Cerebro y en esa dinámica de opuestos que se aman pasan el tiempo.

VACA Y POLLITO

vaca_y_pollo_by_tabacohabanoMi hija siempre me ha dicho que esta serie la asustaba de pequeña, porque tiene un alto índice de violencia. Yo no la calificaría de ese modo, yo diría que es un poco esquizofrénica, pero el absurdo y la desmesura de sus situaciones le confieren un estilo de humor peculiar. De acuerdo, es un poco fuerte para un niño sensible, pero sigue siendo uno de los mejores animados vistos por los cubanitos de las últimas décadas.

La Vaca y el Pollito fue una serie creada en la década de 1990 por David Feiss para Cartoon Network, y cuenta las aventuras de dos hermanos, una vaca y un pollo. Sus padres son un par de piernas cada uno, sin torso (¿una metáfora de la autoridad vista desde la estatura de un niño?), y casi siempre los hermanos son atormentados por el Hombre Rojo (Trasero Rojo), una representación caricaturesca del diablo que interpreta diferentes personajes en numerosos episodios, y casi nunca lleva pantalones. La serie fue nominada a un premio Emmy en el año 1998[.]

La sola concepción de los personajes ya es, de por sí, exponencial de un mundo disparatado en el que los seres, las situaciones y la materia misma escapan a la lógica del modo más loco, y por momentos hasta se podría decir que psicodélico. Vaca es una nena de solo 7 años, pesa más de 250 kg, es muy dulce y amable, adora a su hermano mayor y en sus raptos de cariño lo estruja entre sus patas delanteras. Es como el Cándido de voltaire, para ella este es el mejor de los mundos posibles y todo es felicidad, pero cuando algo anda mal o su “hermanito” tiene problemas se convierte en una superheroína llamada Super Cow y con su lema Super Cow to the Rescue! (“¡Super Vaca al Rescate!”) desecha todos los planes del Hombre Rojo sin Pantalones.

Pollito es el hermano mayor y tiene 11 años, no pesa más de 2 kg y tiene un carácter rebelde, es muy iracundo y siempre está insultando a su hermana Vaca por ser tan infantil (sobre todo cuando juega con su juguetes favoritos: el castor “Almorranas”, el osito “Estiércol” o el jabalí “Ladillas” (¿qué haría usted, lector, si descubriera que su hijo ha nombrado así a sus peluches…?). Pollito emplea palabras inventadas por él mismo aunque ni siquiera sabe qué podrían significar, odia tomar leche de vaca, pero le fascina comer traseros de cerdo y patatas. Pollito siempre tiene problemas que para los humanos son solo cosas de niños, pero que para él son grandes enigmas.

Hombre Rojo Sin Pantalones es una de las creaciones más delirantes y morbosas de esta serie. Él actúa principalmente como antagonista de otros personajes, y en algunas ocasiones los ayuda haciéndose su amigo. Es a la vez amanerado y rudo. Tiene un síndrome de personalidad múltiple (se hace pasar por director de la escuela de Vaca y Pollito, por director de la prisión, por policía, bombero, o incluso alcalde de la ciudad, y también usa identidades femeninas como modista, aeromoza, etc.). Lo que más destaca en Rojo aparte de no tener pantalones y su enorme trasero rojo, es que camina casi todo el tiempo con el mismo, y en ocasiones suele rodar por el suelo. En un miso episodio puede aparecer con más de una identidad y con identidades de diferente sexo. En un episodio aparecieron dos de diferente color, y en un episodio de Soy La Comadreja aparecieron cuatro Rojos (uno grande y tres pequeños), y en otro episodio se dijo que su nombre era “Lucifernández”. También posee una cola pequeña que tiene al final una punta en forma de flecha. Como se ve, se trata de un engendro bastante inquietante, lo que unido al tipo de relación que tienen Vaca y Pollito, semejante al de Pinky y Cerebro, pero llevado al límite de la fantasía patológica, tiñen la serie de unos colores ambiguos que a veces recuerdan los tonos de la maldad. Observe el lector cómo describe Wikipedia a los padres de estos singulares hermanitos, y después me dicen:

Papá y Mamá son sus auténticos nombres y jamás se les visualiza de la cintura para arriba, de hecho lo hacen todo con los pies. Según la canción introductoria original, son los padres biológicos de Vaca y Pollito (“Mama had a chicken, Mama had a cow, Dad was proud, He didn’t care how”, que en español significa “Mamá tuvo una vaca, Mamá tuvo un pollo, Papá estaba orgulloso, no le importó cómo”) aunque en Hispanoamérica esto se contradiga (“Cuando Papá nos adoptó, Mamá se desmayó”), pero solo se trata de un error del doblaje. En el episodio piloto, al final, se ven sus cuerpos completos, los cuales ellos son solo piernas sin torso. En un episodio se observa sus sombras y por encima de la cintura no hay nada. Se trata de una parodia de los personajes humanos que aparecen en series de dibujos animados protagonizados por animales, a los que no se les suele observar más que las piernas, como ocurre con la dueña de Tom (Mammy Two Shoes) en la serie Tom y Jerry o con Nanny, de Muppets Baby, también los cortos de los Padrinos Mágicos.

La serie, considerada como comedia de humor negro, tiene 52 episodios y se estrenó en 1997. ¿He dicho que es siniestra? Bueno, no me di cuenta…

LOS MOOPETS

moopetsAunque Los Moopets  no son animados, sino títeres, sin ellos no estaría completo el panorama del mundo televisual al alcance de los niños cubanos que hoy tienen entre 20 y 40 años de edad, y por supuesto, no estaría completo este homenaje que he querido hacer a mi hija y sus compañeros de infancia. Reproduzco casi textualmente lo que dice Wikipedia sobre Los Moopets porque yo no podría hacerlo mejor, dado que el mundo de los títeres me es absolutamente ajeno, y ofrezco excusas por acudir tanto a Wikipedia, pero es un modo expeditivo de trabajar un tema tan complejo como este:

The Muppets es el nombre de un grupo de títeres creados por la compañía del estadounidense Jim Henson. Alcanzaron la fama internacional en un programa de televisión, que se mantuvo en antena durante muchos años.

Los muppets se distinguen de los muñecos de ventrílocuo, que normalmente solo pueden mover la cabeza y la cara, en que sus brazos y otras extremidades son también móviles y expresivas. En un espectáculo en vivo de marionetas, el marionetista normalmente permanece «invisible», oculto detrás del teatro de marionetas. En The Muppets, el hecho de dejar simplemente a los marionetistas fuera del campo visual de la cámara fue una innovación. Anteriormente, en televisión, casi siempre había un teatro de marionetas que escondía a los marionetistas, como en una representación en vivo.

En el año 2004, Disney se hizo con los derechos de los personajes y comenzó a explotarlos en diversos medios: publicidad, parques de atracciones, etc.a, llegando incluso a plantearse nuevos proyectos cinematográficos de primer nivel.

El diseño más común para un muppet de Jim Henson es un personaje de boca enorme y ojos esféricos muy grandes. Normalmente están hechos de materiales blandos. En sus comienzos Henson fabricaba los muñecos originalmente con elementos cotidianos: pelotas de ping pong, toallas, lijas, esponjas. Los muppets originales no tenían gran expresión facial ni articulaciones definidas “y bracitos y piernas cortas”, pero lograban gran expresividad a través de la manipulación y voces de sus titiriteros.

El titiritero normalmente sujeta la marioneta por encima de su cabeza o frente a su cuerpo, con una mano (Principalmente la derecha) opera la cabeza y la boca y con la otra las manos y brazos, ya sea con dos alambres rígidos o con guantes y mangas especiales. Una consecuencia de este diseño es que la mayoría de muppets son zurdos dado que el titiritero usa su mano derecha para operar la cabeza mientras que opera los brazos con su mano izquierda. Existen otros diseños comunes y formas de operarlos. En algunos muppets, varios titiriteros controlan un solo personaje; el artista que controla la boca normalmente provee la voz para el personaje. medios para operar marionetas para cine y televisión, incluyendo el uso de hilos colgados, motores internos, control remoto, suplentes en trajes, usos de pantalla azul y verde e imágenes manipuladas por computadora. El uso creativo de una mezcla de técnicas han permitido crear escenas en las que los muppets aparentan montar una bicicleta, remar en un bote e incluso bailar.

Algunos Muppets famosos son Kermit the Frog (la Rana Gustavo en España o La Rana René en Latinoamérica), Miss Piggy conocida como Señorita Cerdita, Fozzie el oso, El cocinero sueco, El gran Gonzo, Rowlf el perro y Animal. En la TV, el programa más famoso es El Show de los Muppets, aunque han existido algunos otros, incluido un late night. La rana René (o Gustavo) además de ser el más famoso dentro del mundo de Los Muppets, también se le puede ver en el famoso programa infantil Sesame Street, también con personajes y creaciones de Jim Henson.

Después de varios intentos fallidos, The Walt Disney Company compró The Muppets en 2004, exceptuando los personajes de Sesame Street, que habían sido vendidos previamente a Sesame Workshop, y algunos otros personajes.

La popularidad de The Muppets creció tanto que han hecho apariciones en películas (independientes de la filmografía propia) como Rocky III, y han sido entrevistados en programas de alta audiencia en los Estados Unidos como Larry King Live.

El programa original de televisión, llamado The Muppet Show (El Show de los Muppets), en Latinoamérica, o El show de los Teleñecos, en España) fue transmitido en los Estados Unidos de 1976 a 1981 y distribuida por Henson International Television, y tuvo gran éxito también en Hispanoamérica y Europa. Esta serie en un principio iba a ser dirigida al público adulto, pero por su atracción a los niños fue dirigida al público infantil y juvenil. A su vez, se realizaron una serie de dibujos animados con estos personajes, llamada Muppet Babies (Los Pequeñecos en España), que representaba a varios personajes de la serie original como infantes. A mediados de los noventa, el espacio volvería bajo el nombre Muppets Tonight, con todo el elenco original y algunas adiciones.

Antes de concluir, recurro una vez más a la patria virtual construida por Akekure para dar voz a algunos de los jóvenes cubanos que, niños un día y hoy exiliados, reflexionan en sus comentarios sobre las causas y razones por las cuales esta inmensa marea de nostalgia sigue conectando a seres que nunca se conocieron y están hoy separados por mares y distancias insalvables. Ellos, desde su melancolía, responden de un modo excepcional cualquier incógnita sociológica que pueda formularse acerca de este fenómeno propio de la cubanidad, y en sus lenguajes de gente común alcanzan una visión muy lúcida:

“La generacion perdida” de Cuba, somos todos los nacidos desde finales de los 60’s hasta finales de los 70’s, y creo que estos “muñequitos” se metieron en lo mas profundo de nuestro subconciente, e influyeron en nuestro comportamiento futuro y en la forma de ver la vida. No eran dibujos animados con transfondo politico, eran mas sanos y enseñaban muchos valores morales, sin violencia y cosas sin sentido, ademas de fomentar nuestros deseos de conocer nuevas cosas y viajar. Hoy los veo y me hacen recordar las mejor etapa de mi vida, algunos seran un poco feo y ridiculo, pero nosotros lo disfrutabamos muchos. Quizas nos causaron un “trauma”, pero en el buen sentido de la palabra. Sin quitar valor a las demas generaciones de cubanos, creo que la “generacion perdida”, es la generacion que mas exito ha tenido, vivimos muchos momentos de cambios, siempre aspiramos a ser y tener cosas mejores, hoy una buena parte de esa generacion vive fuera del pais.
Por lo demas, gracias “muñequitos rusos” por ser parte de mis mejores momentos.

……………………..
Por increible que parezca cuando he comenzado a mirar esta pagina y los comentarios en ella, no he tenido mas remedio que llorar como un idiota, hay tanto detras de cada fragmento, de cada comentario, de cada frase en el recuerdo a veces oculto, a veces a flote, pero lo mas importante, me has llevado a mi niñez y lo unico que puedo decir es solo gracias.
Soy cubano que vive en Madrid, gracias una vez mas. “No sabes hacia donde vas, hasta que no sepas donde has estado” seguramente hoy será un mejor día pues he vuelto a mi niñez y la niñez al fin y al  cabo es lo mejor que he podido rescatar.

…………………………………..

Es más, que podríamos intentar hacer una especie de club donde nos agrupemos aquellos que formamos parte de lo que yo llamo “La generación perdida”, o sea, aquella que nació en la era post-revolucionaria (nuestros padres de una forma u otra vivieron el capitalismo, y sus mentes estuvieron de cierta manera influenciadas por esa etapa) y la era de la destrucción de todo aquello en lo cual nacimos, nos educamos, y sobre todo, en lo cual basamos nuestras convicciones. Eso cambió para siempre de la noche a la mañana, y fue dificil (al menos aún no me adapto) reinventar mi filosofía de la vida, y comenzar a creer en otros valores (o antivalores) que desgraciadamente se han impuesto. De vez en cuando, saber que hay otra persona que piensa igual a ti, que ha padecido lo mismo que tú, sin lugar a dudas es un consuelo. Quien sea contemporáneo conmigo y desee compartir cualquier emoción, frustración, nostalgia, recuerdo, no dude en escribirme a: orlandopg_2000@yahoo.com
Suerte hermanos de lucha (y de trauma).

……………………….

Creo que lo que nos pasa no tiene que ver mucho con los muñequitos, sino con la añoranza de mejores tiempos: nuestra niñez.
Yo vivo mejor que nunca hoy en dia, pero recuerdo con nostalgia los tiempos de mi niñez y adolescencia donde no sabia lo que me hacia falta, sino que convertia en magico lo que tenia y soñaba con sueños imposibles y hermosos que nada tienen que ver con iPods y super telefonos.
Tuvimos mejor infancia porque teniamos mas sueños, menos ambición.
Anoche descubri por primera vez este sitio y llore, rei, cante, viaje por el tiempo como si volviera a tener 8 años; somos todos unos afortunados de tener recuerdos bonitos mezclados con otros tantos de dolor.
Creo que nuestro cerebro bloqueó las malas memorias y nos deja recordar con añoranza las pocas cosas buenas que nos pasaron.
Ademas, no dejen de observar que eramos felices escogiendo juguetes de 5ta. y nos conformabamos con cuquitas recortadas de revistas, o no?
No creen que somos afortunados, entones? LO SOMOS!!! podemos escoger las buenas memorias y volverlas a vivir a traves de esta pagina…

Y así termino este breve dossier donde he querido agrupar algunas de las series de animados que los niños, adolescentes y no tan jóvenes cubanos recuerdan con cariño y nostalgia capaces de arrancar a algunos de ellos frases tan duras como esta: “Nadie se imagina qué duro es el exilio”. No deja de ser curioso que una de las marcas de identidad más fuertes y de los vínculos emocionales más sólidos con la patria perdida sean dibujos animados hechos en otros países. Dejo esto como posible tema de reflexión. Yo tendría que mencionar aquí a Elpidio Valdés, pero no lo he hecho porque a mi hija nunca le gustó demasiado, y este largo post está dedicado a ella, a su infancia, a aquellos días que creíamos difíciles mientras los estábamos viviendo y ahora, ya contemplados desde la distancia del tiempo, han resultado ser nuestros años felices. Hoy comprendo mejor por qué mi hija no tiene amigos y se siente tan sola. Sus iguales no están cerca de ella, no tiene con quien compartir valores, emociones, recuerdos. No tiene grupo. Tendrá que convertirse en asidua del blog de Akekure, no veo otra salida.

 

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El paciente ¿inglés…?*

El-paciente-inglesPara muchas personas que aman la película El paciente inglés, del director ítalo-escocés Anthony Minghella, y la tienen como un filme de culto, y también para aquellos a quienes ha conmovido la novela homónima del escritor canadiense nacido en Sri Lanka Michael Ondaatje, será una verdadera sorpresa conocer que la historia narrada contiene un ochenta por ciento de elementos de realidad. El grupo de arqueólogos que trabaja en Egipto en medio de la Segunda Guerra Mundial, las travesías por el desierto, la cueva de los Nadadores y los protagonistas de esa intensísima historia de amor son, como dicen los niños, “de verdad”, no fueron inventados por quien escribió el libro ni por el director de la película. Pero esto no es lo único que puede causarnos asombro. El conde Almásy, (el actor inglés Ralph Fiennes) tan enigmático, bello, carismático e interesante, capaz de concebir una pasión total, Bacti, como la llaman los hindúes que son tan entendidos en asuntos de pasiones; ese hombre que lo arriesgó todo por salvar a la mujer que amaba, era un monárquico convencido y un nazi.

Ladizlao Almásy en uniforme militar

Ladizlao Almásy en uniforme militar

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Conde Ladizlao Almázy en su juventud.

Sobre los orígenes de Almásy y cómo llegó al desierto he encontrado, en alguna de las numerosas páginas que aparecen en internet dedicadas a la película, los siguientes datos: Nacido en Borostyanko, Hungría, 1895, era hijo de una familia aristocrática pero sin título nobiliario. A los 17 años se convirtió en un pionero de la aviación y un experto conductor de automóviles. Durante la Primera Guerra Mundial sirvió en las fuerzas aéreas húngaras, donde se destacó como piloto y fue condecorado en varias ocasiones. Su lealtad a la corona austro-húngara le indujo a ayudar a la restauración monárquica en Hungría. Fue el chofer que condujo el vehículo en el que el rey Carlos IV regresó a Budapest desde el exilio. El rey le concedió el título de Conde.

El espíritu de aventura siembra sueños en el espíritu de los hombres y los arrastra. Como Hernando de Soto seducido por la leyenda de la Fuente de la Eterna Juventud, o tantos otros que marcharon en busca de las míticas siete ciudades perdidas de Cibola, Schliemann en busca de Troya y un sin fin de historias más, tan hermosas y magníficas y no siempre imaginarias, Almásy escuchó a los beduinos hablar del oasis perdido de Zerzura. No es difícil comprender la fascinación que ejercen sobre los espíritus románticos estas leyendas contadas  a la luz de las hogueras en la inmensa y fría noche del desierto, por hombres primitivos que eran excelentes narradores orales y sabían acompañar sus discursos con gestos y expresiones llenos de magia y capaces de surtir un raro efecto en sus oyentes. Zerzura, aseguraban, se encontraba en algún lugar en el corazón del desierto y estaba lleno de tesoros y de oro; allí dormía una reina cuya hermosura superaba el brillo de los astros, y quien solo podría ser arrancada de su sueño por un beso. Los beduinos aseguraban, además, que los habitantes de Zerzura eran de piel blanca, ojos azules y cabellos rubios, y portaban grandes y pesadas espadas de doble filo en lugar de las típicas cimitarras árabes; que las mujeres no usaban velo y allí se hablaba una lengua que era una extraña forma del árabe. Según habían oído a sus antepasados, a la entrada de la puerta principal de aquella ciudad estaba tallado un enorme pájaro blanco con las alas desplegadas.

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Almásy, quien contaba entre sus muchas habilidades la cartografía, llegó a la conclusión de que Zerzura debía encontrarse, de acuerdo con ciertos geógrafos antiguos, entre Egipto y Libia, y que sus pobladores fueron, probablemente, restos de algún ejército cruzado que se extravió en el desierto y terminó asentándose en el oasis. A principios de la década de los 30, todavía el interior del desierto libio seguía sin ser cartografiado, pero él prestó especial atención a las descripciones hechas por nativos de otros oasis, quienes afirmaban que Zerzura contenía tres valles. Este dato le pareció clave.

Almásy hablaba seis idiomas, entre ellos el árabe, y tenía excelentes relaciones en la corte del rey de Egipto, entre las cuales se encontraba el príncipe Kremal el Din, quien en 1926 había capitaneado una expedición que descubrió una enorme meseta de arena y piedra llamada Gilf Kebir. Este aristócrata egipcio se convirtió en mecenas de Almázy y finalmente el húngaro partió hacia la inexplorada región del Gilf Kebir, convencido de que hallaría Zerzura cerca del final de la ruta que partía del oasis Duchla hasta el oasis Kufrah.

Tras el descubrimiento en 1922 de la tumba del faraón Tut Ank Amón por el británico Howard Carter en el Valle de los Reyes, Egipto se había convertido en un lugar muy atractivo para los amantes de la Antigüedad, tal como escribe jocosamente Willy Cupy en su célebre libro Decadencia y caída de casi todo el mundo: “Cuando descendía la creciente del Nilo, las arenas quedaban cubiertas de egiptólogos”. Un joven barón inglés, Sir Robert Clayton East-Clayton, se unió a Almásy en su búsqueda del mítico oasis. Otros dos ingleses, el comandante de la R.A.F Penderel y Patrick Clayton comenzaron otra expedición en paralelo. Estos últimos localizaron desde el aire, en la meseta de Gilf Kebir dos valles, pero no pudieron llegar a ellos en sus vehículos Ford.

Amazy hizo algo que asombró a sus colegas europeos: emprendió un arriesgado viaje a través de territorio desconocido para conseguir agua en el oasis Kufrah, atravesando lo que los beduinos llamaban el Gran Mar de Arena. Esta expedición a la zona de Kufrah, convertida en colonia italiana el año anterior, hizo sospechar a los oficiales italianos que el conde húngaro era, en realidad, un espía de los ingleses.

Pero el grupo de Almásy se quedó sin gasolina y sin agua potable y se vio obligado a regresar a El Cairo. El príncipe Kemal el Din y Sir Robert Clayton habían muerto. Patrick Clayton se dirigió con su expedición al Gran Mar de Arena en busca de los dos valles que había visto desde el aire el año anterior, al norte de Gilf Kebir. Halló la entrada al valle principal y después de explorarlo regresó al oasis de Kufrah, donde se le unió la viuda de Sir Robert Clayton . Juntos exploraron un segundo valle.

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Lady Dorothy Clayton y su esposo

En 1933 Almásy volvió al desierto, cartografió las zonas este y sur del Gilf Kebir, y descubrió el Paso de Aqaba que corta los dos lados de la meseta. En abril del mismo año llegó con los miembros de su expedición al Oasis Kufrah. Desde allí se dirigió hacia el lado oeste del Gilf Kebir, donde descubrió el tercer valle de Zerzura. Encontrados los tres valles que anunciaba la leyenda, el mítico oasis de Zerzura pudo ser definitivamente ubicado y su mapa dibujado por el hombre que había creído en su existencia.

Pero Almásy no se detuvo en Zerzura, y poco después su expedición exploró otra zona en los Montes Uweinat, al sur del Gilf Kebir, en la intersección de las modernas fronteras de Libia, Egipto y Sudán, un área donde expediciones anteriores ya habían hallado pinturas rupestres de 10 000 años de antigüedad, pertenecientes a la última Edad del Hielo. Almásy descubrió una cueva cuyas paredes estaban repletas de estas pinturas: jirafas, antílopes, orix…, pero la mayor noticia fue su descubrimiento de figuras de hombres nadando pintados sobre las rocas, lo que le llevó a dar crédito a otra de las extrañas afirmaciones de las leyendas beduinas: en medio del desierto del Sahara, a pocos kilómetros del Gran Mar de Arena, había habido agua miles, tal vez millones de años atrás. Sin embargo, la Cueva de los Nadadores no es el único repositorio de arte rupestre que parece probar un pasado de verdor y humedad en lo que hoy es un suelo rocoso y árido.

La Cueva de los Nadadores, donde muere  Katy y tiene lugar uno de los más poéticos y formidables monólogos del cine

La Cueva de los Nadadores, donde muere Katy y tiene lugar uno de los más poéticos y formidables monólogos de la historia del cine.

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Entrada a la cueva de los Nadadores

Los nadadores que Katherine y Almazy dibujan y que ella muere contemplando en la total oscuridad de la caverna

Los nadadores que Katherine dibuja en su cuaderno y que ella muere contemplando en la total oscuridad de la caverna.

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Grupo rupestre que representa una familia neolítica.

Las pinturas conmocionaron al mundo científico y fueron, posiblemente, el más importante de los descubrimientos de Almásy, quien continuó trabajando en el desierto hasta que, al comenzar la Segunda Guerra Mundial, tuvo que regresar a Hungría, y donde como Capitán en la reserva de las Fuerzas Aéreas Húngaras fue destinado al Afrika Korps de Rommel, donde sus vastos conocimientos de cartografía resultaron de gran utilidad para los alemanes.

Almásy pasaba sus mapas dibujados a mano a los oficiales del ejército de Mussolini en Libia. Para 1940 estaba plenamente involucrado con el Abwehr -la inteligencia militar alemana. En el verano de 1942, cuando el Afrika Korps de Rommel estaba a pocas horas de El Cairo, Almásy presentó a su superior un plan para cruzar con un pequeño convoy 3370 kilómetros a través del gran desierto de Libia, enteramente a través de territorio enemigo, utilizando sus propios mapas esquemáticos. Por el logro de esta hazaña, Rommel lo promovió personalmente al rango de Mayor.

Otras muchas acrobacias bélicas hizo Almásy para Rommel. Después siguió trabajando para la Abwehr en Turquía, hasta que el resultado de la guerra comenzó a perfilarse. Posiblemente en ese momento se convirtiera en un agente de la inteligencia británica, pero si lo hizo, no le valió la redención, pues al final de la guerra los aliados lo enviaron a Hungría y luego estuvo encarcelado en un campo de prisioneros ruso de donde escapó, al parecer, con la ayuda de sus amigos de la familia real egipcia.

En 1947 volvió a Egipto y comenzó a organizar una expedición cuyo objetivo era hallar los restos del ejército de Cambises, rey de Persia que, según el historiado griego Herodoto, se había perdido en el desierto en el siglo V a.C., pero no logró llevar adelante tan romántico proyecto, pues murió de disentería en Salzburgo en 1956. Tres semanas más tarde fue nombrado a título póstumo Director del Instituto del Desierto del Cairo. En la vida real, el “Paciente Inglés” nunca fue derribado, quemado o capturado en el desierto. Dicen que su lápida en el cementerio de Salzburgo tiene un epitafio escrito en árabe: “El Padre de las Arenas”. Se cuenta que un miembro del club de Oficiales ingleses de El Cairo le rimó otro epitafio menos poético: “Fue un nazi, pero deportista”.

Hasta aquí el conde Almásy de la historia real que inspiró su novela a Michael Ondaatje, quien cambió algunos nombres y apellidos por otros de su invención y supuso un romance tempestuoso entre la viuda de Clayton y Almásy, pero en vida del esposo traicionado. Minghella mostró una gran intuición al elegir para el papel de Almásy al actor inglés Ralph Fiennes, no solo por su un gran parecido físico con el personaje real, sino porque mostró mucho potencial para dar vida a un Almásy hermético, hosco, introvertido, en ocasiones distante y rudo, pero que esconde un alma sensible y herida que se refugia en la soledad para proteger su equilibrio.

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Ralph Fiennes, el paciente inglés

Igualmente acertada fue la elección de la actriz Kristin Scott-Thomas para el papel de Katherine Clifton, y aquí también es de destacar la semejanza con la mujer real, aunque en la única fotografía que he visto de la viuda de Sir Robert Clayton -cuyo verdadero nombre era Lady Dorothy Clayton East Clayton- me parece notar un cierto aire de superioridad que en la expresión de Scott-Thomas se cambia por una expresión introspectiva y sensible.

Kristin Scott-Thomas

Kristin Scott-Thomas

La actiz bajo un aspecto muy diferente que pone una vez más de manifiesto su extraña belleza

La actiz bajo un aspecto muy diferente que pone una vez más de manifiesto su extraña belleza

Dorothy Clayton murió realmente en un trágico accidente de aviación en septiembre de 1933, y un día después aparecieron publicadas las Memorias de sus andanzas por el desierto bajo el título A través del Mar de Arena. Fue una corresponsal exhaustiva y una impecable observadora que supo captar hasta los más mínimos detalles de su paso por el desierto, y al mismo tiempo tenía una prosa amena, dinámica y con un gran poder de evocación. Todo parece indicar que ella pudo haber coincidido con Almásy en su primera estancia en Kufrah, alrededor de 1932. En todo caso, ambos eran amigos del príncipe Kemal el Din y debieron coincidir en su palacio y en el club de Oficiales Ingleses, tal como aparece en el filme, y no es imposible que este fuera mecenas no solo de Almásy, sino también de otras expediciones que trabajaban en el desierto. En las páginas que he podido leer de las Memorias de lady Clayton, ella no menciona al conde húngaro, y como tampoco menciona el mapa final de Zerzura, se puede suponer que murió antes de que Almásy hubiera podido realizarlo o en todo caso, no tuvo noticia de su existencia. Estoy segura de que tanto el autor de la novela como  Minghella se valieron de estas Memorias para recrear las travesías por e desierto y algunas otras escenas del filme.

avión que utilizó la expedición original, luego recreado en el filme

Avión biplano  que utilizó la expedición original, luego recreado en el filme.

foto original de la expedición de Almásy

foto original de la expedición de Almásy.

Dunas de Arkenu. Paisaje recreado a partir de las Memorias de Lady Dorothy Clayton

Dunas de Arkenu. Por aquí pasaron las expediciones de Almázy y Katherine, según se describe en las Memorias de Lady Dorothy Clayton

Hay aún otro detalle que se alza como un obstáculo insalvable ante la probabilidad de que hubiera existido una relación amorosa entre Almásy y lady Clayton, y es la supuesta homosexualidad de este. Se dice que escribió apasionadas cartas de amor a un joven oficial alemán, a quien trató de ayudar para impedir que fuera destinado al frente ruso.

Las restantes líneas argumentales que sostienen la estructura central del filme pueden no ser reales, pero son perfectamente acordes con el momento histórico en que se desarrolla la película: una enfermera inglesa, un espía canadiense, un shik hindú zapador en el ejército británico, un monasterio italiano, bombardeos…, y dan lugar a algunas de las escenas antológicas del filme, como es la visita de la enfermera y el oficial hindú a una capilla abandonada cubierta de hermosas pinturas, que no es otra cosa que el contrafacto estructural de la cueva de los Nadadores con sus pinturas y la primera visita que hacen a ella Almázy y su amada.

Mucho más podría decirse de esta película, sin duda una obra de arte en su total completud, pero un análisis cinematográfico o literario escapa al propósito de este trabajo, que no va más allá de dar a conocer algunas particularidades interesantes en la génesis de El paciente inglés.

*Utilicé internet para acopiar datos biográficos sobre Ladizlao Almásy, pero al calor de la emoción que me ha provocado este trabajo olvidé anotar los sitios. Sorry…

 

 

 

 

 

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Vivir en Marte o el ojo fétido de Ray Bradbury

 

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El desierto naranja de Marte

Se habla mucho en todas partes de las últimas noticias sobre Marte, el planeta que ha fascinado a tantos científicos, místicos y escritores de ciencia ficción desde hace no menos de tres siglos: ¡hay agua allí, hay atmósfera y probablemente vida! Por fin un lugar a donde podría escapar la depredadora humanidad terrícola que está viendo acabarse sus opciones en su mundo de origen.

Cuando leo todo esto y recuerdo las novelas, poemas, filmes etc que he leído a lo largo de mi existencia, surge ante mis ojos, desmesuradamente agigantada, la imagen del más grande escritor de ciencia ficción de todos los tiempos, el norteamericano Ray Bradbury, y su hermosísimo libro Crónicas marcianas, que ha sido (y sigue siendo) la Biblia de tantos amantes y cultivadores del género. Bradbury también soñaba con el planeta rojo, pero sin olvidar la realidad. Por eso, en todas las expediciones a Marte que imaginó en sus textos, había siempre una Humanidad que llegaba en sus cohetes y lo ensuciaba todo, destruyendo los monumentos marcianos de una magnificencia olvidada y sembrando los desiertos marcianos de envolturas cerosas de hots dogs.

Vivir en otra parte, aunque sea en Marte, no salvará a los hombres de sí mismos. Llegaremos a los desiertos anaranjados de Marte y construiremos cúpulas que albergarán ciudades, y cúpulas climatizadas bajo las que desarrollaremos una agricultura y una ganadería florecientes; haremos muchas investigaciones, descubriremos nuevos metales, construiremos naves mejores y capaces de navegar por el universo; alargaremos hasta la eternidad la capacidad de vida del homo sapiens; eliminaremos la posibilidad de que nazcan seres deformes o enfermos; puede que hasta lleguemos a alcanzar la perfección que Dios promete a los puros de corazón. Pero cualquier tarde, como imaginaba Bradbury, cuando estemos sentados en la terrazas y los pórticos ciclópeos de nuestros nuevos palacios marcianos, viendo pasar nubes de polvo dorado por un cielo de astros nuevos y pastar las más caprichosas formas animales que hayamos sido capaces de crear manipulando el ADN, nos estrujará de repente el corazón la sensación familiar de que hemos empezado a agotar, también, los recursos naturales de Marte, y entonces daremos inicio a una frenética actividad científica que nos lleve a descubrir otro planeta con agua, con atmósfera y con capacidad para la vida a donde podamos fugarnos cuando la naturaleza marciana, harta de nosotros, nos expulse del paraíso conquistado en otra vuelta de tuerca. Ahora mismo he leído que alguien ha tenido la idea de abrir una bolsa de papas fritas en suelo marciano… Mi pánico solo es comparable a mi confusión.

Y aquí viene a mi mente la figura de un gran poeta griego-alejandrino, Constantino Kavafis, autor de uno de los poemas más significativos y demoledores que yo haya leído: La ciudad, y aquellos dos versos que repite al final de cada estrofa como un sonsonete anunciador del destino más oscuro: “Donde quiera que vayas/ la ciudad te seguirá”. Porque el hombre no necesita cambiar de planeta ni fugarse a los espacios siderales con sus adelantos tecnológicos escondidos bajo su casco de cosmonauta.

Lo que la humanidad necesita es una conciencia mayor de respeto a la naturaleza y a sí misma. Lo que el hombre necesita es aprender modos de convivencia donde la guerra no tenga ninguna posibilidad de existir. Lo que el hombre necesita es amor y piedad hacia el planeta que es su casa, hermoso, pródigo, el mejor de todos los paraísos, y que valoramos tan poco. Si fuéramos capaces de evolucionar hacia estados superiores de conciencia que hicieran todo eso posible, no tendríamos necesidad de pensar en Marte como el hogar sustituto del que estamos perdiendo, sino, acaso, como un sitio donde pasar unas vacaciones novedosas llenas de encanto. Pero mientras no aprendamos a ser mejores, la ciudad nos seguirá donde quiera que vayamos, con todos nuestros vicios, nuestros pecados, nuestros crímenes y nuestros odios. Siempre seremos una raza aniquiladora, obligada por su propia mano a escapar sin sosiego de planeta en planeta, hasta que desaparezca del universo el último de nosotros. Bradbury lo sabía. Nosotros no queremos darnos por enterados.

He preparado un grupo de fotografías de paisajes de nuestro sistema solar. Las he tomado, por supuesto, de internet. No identificaré ninguna para que los lectores no sepan cuáles son paisajes terrícolas y cuáles son de Venus o Mercurio o cualquier otro sitio. Mi intención es hacer reflexionar sobre si realmente vale la pena buscar otro planeta a donde pueda irse a vivir la humanidad o si sería preferible cuidar y respetar nuestra casa galáctica, esta de donde somos originarios, la que nos da el ser, nos nutre y nos alberga, esta casa donde tenemos agua potable, atmósfera, flora y fauna y todo lo que pueda imaginarse, y que aunque nunca nos demos cuenta, es el Paraíso que tanto y tan inútilmente buscan los seres humanos en cualquier parte menos donde realmente está.

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amanecer en cañón marciano

 

 

crepúsculo en mercurio

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luna y venus en una playa de calfornia

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Pinky y Cerebro o la dicotomía sentir-no sentir

 

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Para mi hija, a quien debo conocer los animados de Pinky y Cerebro, y que a sus veintinueve años todavía no entiende la maldad humana y se rebela contra ella

Un área del cerebro denominada corteza singulada anterior sería, según estudiosos del Colegio Universitario de Londres, la responsable de que seamos mamíferos capaces de alegrarnos por el bienestar de nuestros semejantes. Esta área se activaría cada vez que recibimos buenas noticias que atañen a otras personas. ¿Podríamos partir de este acerto para inferir que en alguna parte de nuestro misterioso cerebro pudiera existir el negativo, otra área mucho más egoísta que fuera responsable por la envidia que sentimos ante los triunfos ajenos?

Otras teorías refieren a la capacidad conocida como empatía, propia solamente de la especie humana, aunque muchos de nosotros creemos que también la poseen los perros y otros animales altamente desarrollados, como los delfines. Los científicos admiten que no todos los humanos poseemos las mismas capacidades empáticas, o lo que es lo mismo, que mientras muchas personas somos capaces de sentir conmoción ante el sufrimiento de humanos y animales, otro número de individuos que aún permanece sin calcular (pero que la experiencia cotidiana permite suponer abrumadoramente mayor) no solo no siente ninguna emoción ante la alegría o el sufrimiento ajenos, sino que hasta podría proporcionarle placer ver padecer a otros seres, y mientras más, mejor.

Las neurociencias pretenden explicar todas estas variable conductuales mediante la cantidad y calidad de funcionamiento de sustancias químicas que existen en nuestro cerebro, y por el comportamiento más o menos eficaz de los neurotransmisores que aseguran la interacción entre ellas. La actitud de negar hallazgos de la ciencia debidamente demostrados no corresponde a los seres humanos civilizados, pero podemos preguntarnos si las dinámicas sociales tendrán algún papel en la orientación o desorientación de la sensibilidad humana.Por ejemplo, las estadísticas demuestran que entre los hombres que golpean sistemáticamente a las mujeres y a los niños hay una cifra considerable de individuos que fueron golpeados por el padre, la madre o ambos progenitores. En muchos casos ha bastado una educación caracterizada por una gran severidad para obtener como resultado un individuo especialmente proclive a manifestar conductas violentas en el trato con sus semejantes y, en general, en su comportamiento en todas las áreas de la vida social.

No es imposible que un niño abusado se convierta en un monje piadoso, pero abundan más los casos en que un niño abusado se transforma al crecer en un abusador de menores. El estudio atento de la vida de los asesinos seriales demuestra que algunos de ellos provienen de hogares equilibrados, con familias muy funcionales que les dieron amor y proveyeron debidamente todas sus necesidades, pero la gran mayoría es fruto de familias disfuncionales, de madres o padres abusivos, promiscuos, drogadictos, alcohólicos o estigmatizados por alguna lacra social, o han vivido su infancia o su adolescencia en barrios marginales donde tuvieron a mano numerosos ejemplos de malas conductas sociales.

La inmensa mayoría de los homosexuales fijaron su orientación sexual en su infancia al contacto con “iniciadores” subrepticios, generalmente familiares o amigos de su familia.

Los sádicos sexuales tienen en la mayor parte de los casos antecedentes de haber sido en edades tempranas “sumisos” de otros sádicos, cuyas conductas dominadoras tienden a reproducir en cuanto se independizan de sus “maestros”.

Y ahora una gran pregunta que no ha sido todavía respondida de un modo satisfactorio: ¿Son los temibles psicópatas productos malogrados de la naturaleza o creaciones fácticas?

¿Hay algo más extraño que ver a un niño quemar a un bebé perrito que apenas puede sostenerse sobre sus patas…? ¿No son los niños por naturaleza protectores y amantes de las mascotas? ¿Cómo reaccionaría usted si entra en la habitación de su hijo y lo descubre ahorcando al gatito que usted mismo le ha regalado horas antes? ¿Usted se lo tomaría calmosamente pensando que son “cosas de niños” que no deben tomarse demasiado en serio…?

Y llegamos a ejemplos peores: un preadolescente norteamericano de once años con antecedentes de acosar a su vecinita de ocho, le dispara al pecho con la escopeta de su padre por haberse negado ella a mostrarle su perrito. ¿Existen seres humanos genéticamente codificados para asesinar otros seres humanos con armas de fuego? El ADN humano no contiene genes escopeteros. Las escopetas no existían cuando el Hombre de Cromagnon se convirtió en nosotros. Existe una codificación genética que predispone a la violencia desde los comienzos de nuestra especie, pero ¿a matar con escopetas de caza? Definitivamente estamos ante un patrón aprendido, ante un lamentable aprendizaje social.

Hace años un célebre antropólogo inauguró la tesis de que el Hombre es una especie naturalmente “buena”, sin aptitudes naturales para la violencia, y que los comportamientos violentos como la guerra, entre otros, son causados por las interrelaciones sociales. Aunque disiento profundamente de esa afirmación, no estoy en condiciones de contradecir a un antropólogo de academia. Sin embargo, prefiero recordar la violencia conductual de los neanderthales, producto de ciertas condiciones físicas y de su estructura encefálica, y no olvidar que, aunque más evolucionados, no somos una especie diferente de ellos como se había creído hasta ahora, sino producto de una mezcla entre el Neanderthal y el Cromagnon, y muchas características físicas neanderthalenses perviven entre nosotros. Siempre me gusta citar como apoyo a mi teoría la configuración craneofacial de Javier Bardem, uno de los más conocidos actores del cine español y uno de los especimenes actuales con una marca genética neanderthalense más definida, pero hay millones de personas con esta herencia. Por cierto, los hombres con rasgos neanderthalenses son catalogados por las mujeres como de mayor atractivo sexual y virilidad más acentuada.

No es por gusto que casi todas las religiones de la Tierra intentan convencer por más de un medio a sus adeptos para que adopten códigos de conducta que no son otra cosa que sistemas de ética, o sea, de valores sociales positivos. Aún el Islam, con su justificación de la guerra, la esclavitud, la venganza personal y el asesinato, convoca al hombre a ser bueno con quienes sean buenos con él. Las religiones no han vacilado en acudir a la intimidación pura y dura a través del temor para convencer a la gente de que se porte bien, o de lo contrario recibirán castigos divinos.

Pinky y Cerebro

Pinky y Cerebro

De acuerdo, todos tenemos en nuestros cerebros un área denominada por los estudiosos corteza singulada anterior que nos haría más o menos sensibles hacia el bienestar ajeno, y tal vez otra área refleja en negativo que nos haga envidiosos y destructivos ante el éxito de nuestros semejantes, pero el modo en que nos trate la vida será, salvo casos muy específicos de distorsión del código genético, el determinante principal que haga la diferencia en que yo sea el dulce Pinky, amante de las flores, los mantelitos lindos y capaz de llorar si un pajarito se parte un alita, y usted el frío Cerebro que solo piensa en conquistar el mundo, aunque para lograrlo deba convertir el planeta en un desierto cubierto de alitas arrancadas.

 

 

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Las Voces Humanas o el ejército de salvación contra El Infierno Musical[1]

 

El Maestro Leo Brouwer dirigiendo una orquesta, una de sus múltiples facetas profesionales

El Maestro Leo Brouwer dirigiendo una orquesta, una de sus múltiples facetas profesionales

Es una suerte inmensa que el Maestro Leo Brouwer, uno de los más importantes y significativos compositores y músicos cubanos de todos los tiempos, haya decidido ofrecer a los cubanos un festival como Las Voces Humanas. Probablemente nunca antes en la historia de nuestra cultura hayan convergido en la Isla tantas personalidades del arte internacional con repertorios tan escogidos, variados y exquisitos como los que ahora se ofrecen al disfrute del público, junto con espectáculos que abarcan otros terrenos culturales como el teatro y las artes plásticas. Un evento de semejante envergadura es, en verdad, un lujo que me pregunto hasta qué punto seremos capaces de apreciar en todo su valor.

En un comentario publicado en la revista Bohemia y firmado por Raúl A. Medina, se lee al final:

El programa del último festival de Leo Brouwer es amplísimo y apenas comienza. Es mejor no perder ni uno de sus detalles por si el Maestro decide, ahora sí, cerrar esa ventana a lo mejor de la creación del hombre, que tanto esfuerzo y recursos le cuesta mantener abierta un mes, cada año.

Me gustaría hacer una reflexión al respecto, y es que, si bien es cierto que la instrumentación y puesta en escena de cualquier espectáculo cultural consume recursos económicos y humanos, todo lo que se invierta en productos culturales de verdadera y altísima calidad destinados al pueblo cubano, podría parecer a algunos un derroche de recursos, pero en realidad es una inversión que se recuperará con creces, pues si la economía es la base material de un país, la cultura es la base espiritual de un pueblo. Lo que el Maestro Brouwer nos ofrece ahora es un tesoro que, sin duda, ayudará a restaurar la maltrecha sensibilidad artística y, en especial, la muy corrompida sensibilidad musical de los cubanos, que hemos pasado de ser uno de los más importantes países productores de géneros y ritmos musicales en el mundo y uno de los principales colonizadores de los mercados musicales de América Latina y Estados Unidos, a ser casi exclusivamente un triste emporio productor y consumidor voraz de un reguetón marginal y otros ritmos fusión soeces y musicalmente pobrísimos.

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John Dowland, compositor e intérprete inglés, contemporáneo de  la reina Isabel I y del gran dramaturgo William Shakespeare

Gracias a la iniciativa que ha desplegado Brouwer con Las Voces Humanas, los cubanos no solo tendremos la oportunidad de conocer intérpretes y géneros musicales de los que nunca o muy poco habíamos oído hablar, como por ejemplo, el bellísimo y siempre melancólico fado portugués o la reinterpretaciones realizadas por Sting de piezas de John Dowland, uno de los principales compositores de Renacimiento inglés, contemporáneo de Shakespeare, y de quien se dice que la métrica de sus canciones estaba fuertemente influenciada por la métrica de la prosa y el verso del gran bardo universal.

El rockero Stings mientras trabajaba en su álbum sobre Dowland

El rockero Stings mientras trabajaba en su álbum sobre Dowland

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Gracias a Las Voces Humanas pudimos volver a escuchar a Edin Karamasov, uno de los principales laudistas de la actualidad, quien ya ofreciera hace años -igualmente invitado por Brouwer- un concierto en San Francisco de Paula que, en mi humilde opinión,

Edin Karamasov

El Maestro laudista Edin Karamasov

no fue plenamente apreciado por la concurrencia, tal vez porque no tuvo el público que se merecía. Karamasov colaboró con Stings en el álbum antes mencionado. No dispongo de espacio para una enumeración más extensa de todas las joyas que comprende este proyecto musical sin precedentes en nuestro país.

Hay que tener muy en cuenta que, si bien la Revolución ha sistematizado la enseñanza oficial de la música creando las escuelas de arte con sus programas de estudios inspirados en los más prestigiosos métodos de enseñanza de la música empleados en Rusia y Alemania, el acceso a estos centros es, aún hoy, muy restringido, y al mismo tiempo han sido eliminadas las escuelas de superación profesional, donde personas que por su edad quedan fuera de las exigencias de las escuelas oficiales podían, sin embargo, acceder a una formación musical de calidad. La consecuencia inmediata de estos procedimientos ha sido una disminución en el número de intérpretes de la música no popular con formación académica. En paralelo, o tal vez como efecto colateral de ello, ha habido una verdadera proliferación de bailarines y cantantes de géneros populares, fundamentalmente reguetón, que han ocupado los espacios de difusión de un modo aterrador.

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Si bien es cierto que la abundancia aumenta la posibilidad de descubrir nuevos talentos, no pueden invertirse los términos de modo tal que la ecuación se convierta en una garantía de que la abundancia es talento. De este modo han llegado a la televisión, las emisoras de radio, los teatros y los salones de música bailable algunos grupos magníficos, pero otros de calidad muy discutible, y músicos capaces de componer muy buenos ritmos pero pésimos letristas, todo lo cual ha dado como resultado esa banalidad que tanto preocupa al Maestro Brouwer y a muchos otros cubanos, sean trabajadores de la cultura o simples aficionados a ella.

Una de la peores consecuencias que ha tenido este modo oficial de concebir la enseñanza de la música (unido a las malas políticas de difusión de los medios masivos de comunicación) es que el público cultivado y capaz de disfrutar la música que demanda cierto conocimiento, ha disminuido de un modo lamentable en comparación con las primeras décadas posteriores a 1959, y el acceso a los géneros musicales no populares ha devenido evento de culto sobre todo entre los jóvenes, mientras han crecido desmesuradamente las cifras de quienes asisten a los conciertos de mala música y sintonizan los peores programas musicales de la radio y la televisión cubanas, convertidas por obra y desgracia de algún genio maléfico no identificado en propagadoras de productos subculturales y marginales que encanallan al pueblo instilándole pésimos valores conductuales, en lugar de ayudarlo en su crecimiento cultural, que es, también, uno de los modos en que el hombre crece como ciudadano.

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Bailadores en El Cerro

Bailadores en El Cerro

Es hora de que los cubanos, encerrados en su cerco de palmas, dejen de escucharse a sí mismos, y el  muy limitado panorama musical cubano se abra a los aires del planeta. El encuentro con las músicas del mundo y con las voces humanas de otros ámbitos ayudará a formar un público culto mayoritario entre la población de Cuba, aunque desde luego, solo será un esfuerzo muy loable destinado a perderse como una gota en el mar si no tiene continuidad, si no tiene apoyo, si no puede multiplicare y mantenerse pese a la inversión de recursos que algunos parecen lamentar tan dolidos.

Y quienes, alarmados, sacan cuentas con el lápiz afilado para hacer ver que la cultura despilfarra dineros necesarios a la economía, deberían pensar no solo en lo positivo que será para el desarrollo de nuestros ciudadanos elevar su espíritu a través de la buena música que ofrecen Leo Brouwer y sus invitados en Las Voces Humanas. Estos aficionados a los cálculos deben pensar que, en la medida en que los cubanos se enriquezcan mediante el disfrute y descubrimiento de estas músicas hasta ahora tan alejadas de nuestros oídos, nos enriqueceremos también como creadores y productores de música, terreno en que fuimos cabeza tiempo ha, y hoy tenemos un estrellato empalidecido y ferozmente discutido por otros países de ámbito caribeño, por mencionar solo aquellos con quienes compartimos idénticas raíces etnoculturales.

Otra razón por la que resulta altamente encomiable este encuentro internacional es porque en su seno ha habido cabida para agrupaciones e intérpretes cubanos que nunca antes habían tenido oportunidad de hacer presentaciones oficiales o de salir del estrechísimo marco de la iglesia donde un sacerdote compasivo les permitía hacer música, como es el caso del ensemble Lauda de música antigua, dirigido por Henry Vidal.

De izquierda a derecha: Henry Vidal y los músicos del ensemble Lauda de música antigua

De izquierda a derecha: Henry Vidal y los músicos del ensemble Lauda de música antigua

 

Dos integrantes de Lauda durante la presentación del ensemble en el festival Las Voces Humanas

Dos integrantes de Lauda durante la presentación del ensemble en el festival Las Voces Humanas

Una lección que debemos recordar, porque lamentablemente la hemos olvidado, es que no se le deben negar oportunidades ni espacio al talento, y que cuando existe en un músico el don natural y la vocación ferviente y esforzada, no se le debe excluir ni quitar la oportunidad de estudiar, porque encerrar la fuerza de la naturaleza en límites de edad y otros requisitos de almidón equivale a perder la posibilidad de encontrar talentos nuevos, que no son todos los que están ni están todos los que son en las escasas academias estatales, además de frustrar los sueños y el potencial de muchas personas que desean realizarse como músicos, compositores, cantantes, y que no pueden hacerlo porque carecen de un certificado académico y de instituciones que los admitan y les ofrezcan acceso a una formación calificada. No es por gusto que Cuba no ha vuelto a tener un genio como Benny Moré, que no sabía leer partituras pero era capaz de dirigir como nadie una jazzband gigante y compuso canciones inolvidables que capitalizaron por décadas los mercados musicales del continente.

Las Voces Humanas será una ayuda inestimable para que recordemos la buena música y seamos capaces de discriminar los productos adulterados que se nos ofrecen como el único pan de cada día a nosotros, los habitantes de una de las tierras más musicales del planeta. Ojalá Leo Brouwer continúe preocupado por el estado musical de Cuba y no desista, vencido por los cálculos pedestres, porque nunca deberíamos olvidar aquella escena de Suite Habana, el filme de Fernando Pérez, donde la cámara toma en poicado una multitud orgiástica y espástica que se contorsiona al ritmo desenfrenado de una orquesta, mientras la música funde a los acordes del Avemaría…

Público habitual en los bailables de La Tropical (foto tomada de Cubadebate)

Público habitual en los bailables de La Tropical (tomado de Cubadebate)

[1] Título de una hoja del tríptico del Bosco El jardín de las delicias, donde un ejército de diablos castiga a los hombres con instrumentos musicales convertidos en armas de tortura.

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A la memoria del escritor Alberto Mesa Comendeiro

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Sabía, desde que lo vi en su féretro con aquella horrible tapa de cristal cubriéndole el rostro, que tenía el deber de escribir sobre Alberto Mesa Comendeiro, porque fue mi amigo verdadero durante mucho tiempo. La muerte se lo llevó de un modo a la vez cruel y dulce. Cruel porque lo segó a los cuarenta y cuatro años de edad, en un momento de su vida en que, luego de experimentar grandes pérdidas afectivas, estaba renaciendo a nuevos proyectos, a planes nuevos. Alber estaba reinventando su vida. Había regresado a la medicina china, una de sus grandes pasiones; iba a inscribirse en la universidad del Pacífico para honrar sus genes asiáticos, que tanto influyeron en su forma de ser; iba a casarse con su compañera Esther tras diez años de relación, una gallega magnífica que lo amó con un amor íntegro y leal, y volaba hacia La Habana en el momento en que Alber moría en su apartamento de Alamar, esperándola. Y digo que la muerte fue dulce con él porque fue rápida y lo arrebató en segundos, y quiero creer que no solo no sufrió, sino que, probablemente, ni siquiera se dio cuenta que moría. Darse cuenta hubiera sido para él más horroroso que el hecho mismo de cesar de existir, porque Alber amaba la vida y estaba lleno de ella, rebosante de ella.

Alber era rico en contradicciones, como suelen serlo las personalidades relacionadas con el arte. Era suave en su trato y al mismo tiempo un  experto en artes marciales capaz de causar estragos severos en sus oponentes. Altísimo, fornido, muy blanco de piel y tan lozano como una fruta, yo recuerdo su risa, muchas veces irónica, como la de esas personas que suelen adivinar los pensamientos ajenos. Invariablemente, cuando me llamaba por teléfono decía  a manera de saludo: “Bueeeenas, te habla tu fan número uno…”, y enseguida se reía: “Je,je, je, ¡¡¡A que no sabes lo que tengo!!!”, y me hablaba de un libro que él sabía que yo codiciaba, de una película, de un disco, de un chisme sabroso que nos hacía reír como locos o ponernos a defenestrar de alguien del gremio literario cubriéndolo con los epítetos y las acusaciones más pintorescas y esperpénticas que se nos ocurrían, y se nos iban las horas conversando. Cuando ya estábamos al acabar, se quejaba de lo mal que andaba el mundo, de que “en el barrio chino ya no hay chinos”, de cómo los peligros de las guerras y el cambio climático acercan a la humanidad a su final inevitable, y como yo también tengo una veta catastrofista y paraclara, nos metíamos miedo mutuamente hasta que temblábamos por el cable telefónico y sudábamos como si el Mal ya nos tuviera puesta la mano en el hombro. Pero había un tema que Alber nunca conseguía alejar de su mente, y era la deslealtad y la traición de los amigos. Lo atormentaba.

Alber creció en un hogar humilde donde le fueron inculcados principios morales muy sólidos que siempre guiaron su conducta en el mundo. Muchas veces se dolió conmigo de que sus amigos más cercanos, con quienes venía transitando desde la adolescencia y se había iniciado en la carrera de escritor, habían cambiado demasiado. Y cuando uno no es capaz de cambiar al par de los demás sufre las consecuencias: se queda solo. Albert sufría mucho su soledad, aunque se esforzaba por sobrellevarla de la manera más digna posible. Yo sé que no exageraba cuando decía que sus amigos lo habían tratado mal. Las miserias humanas corroen lo que no es perenne en las personas. El mundillo literario cubano, tal vez por la falta de oportunidades o por la doble moral que caracteriza a una gran parte de nuestra sociedad, es muy proclive a la superficialidad de los afectos y de los valores individuales, entre los cuales se cuenta la amistad. Uno de los principales conflictos de Alber era que seguía rindiéndole culto a esa virtud cuando ya casi ninguno de los que habían sido sus amigos estaban interesados en seguir siéndolo. Como era altivo no sabía humillarse. Como era orgulloso no sabía hacer concesiones. Como a su modo era puro, no sabía de poses ni de ficciones que no fueran literarias. Alber casi era un hombre monolítico, muy poco proteico, y eso es un pecado social no mensurable que se paga a un precio muy alto: el ostracismo. Y él fue condenado. Las condenas sociales esconden, a menudo, la expresión de algún miedo.

De alguna manera imprecisa Alber fue una especie de chivo expiatorio, y mucho antes de ser un muerto verdadero ya era ese cadáver a quien todos tienen que pinchar para demostrar sus lealtades oscuras. Como llevo años apartada de la vida social, no podría decir con exactitud cuándo ni cómo surgieron las primeras señales de su calvario, pero supongo que todo comenzó con los rejuegos de cambio de poderes en el tablero de la ciencia ficción cubana, que era donde a Alber le interesaba estar, pues nunca quiso incursionar en otros géneros literarios aunque yo estoy segura de que habría podido hacerlo, pues le sobraban sensibilidad y talento para ello. Pero no había espacio para Alber en la nueva “nave de los locos”, porque solo aceptó amigos por señores, y cuando ya no hubo amigos, no aceptó ningún otro vasallaje. Yo lo conocí durante una velada en el Instituto Cubano del Libro, cuando la institución estaba en el Palacio del Segundo Cabo. Recuerdo que el escritor José Miguel Sánchez, YOSS, hacía aquel día un performance y Alber le ayudaba a cambiarse de ropa manteniéndose discretamente fuera de la vista detrás de un biombo, pero desde mi asiento yo podía verlos a los dos. Momentos después, cuando quise dedicar un libro a YOSS, quien entonces era mi amigo, no encontré bolígrafo en mi mochila y vi que Alber tenía uno en el bolsillo de su pulóver. Se lo pedí y me lo dio sonriendo, y su sonrisa era tan límpida que me hizo descubrirlo, y fue allí donde él comenzó a existir para mí y donde nació una amistad que continúa aunque haya muerto, porque no fuimos amigos de cuerpos, sino de almas, y la suya siempre fue un alma hermosa y como de niño, lo que no puedo decir de quienes le hicieron a un lado, lo excluyeron de las antologías, lo vejaron, lo humillaron, le faltaron el respeto en público y en privado y terminaron cerrándole toda posibilidad de publicar. No está vacío el prontuario de sus acosadores.

Me asombra (y me indigna) que aún después de muerto, cuando se supone que el haber dejado este mundo sin boleto de retorno hace que nuestros detractores nos condonen nuestras deudas verdaderas y también todas las falsas, continúen sonando en el éter referencias a su persona que espantan por mezquinas. Cómo es posible que esos amigos que le conocieron  íntimamente y le fueron tan cercanos durante décadas solo lo recuerden como un polemista empecinado que nunca rendía sus puntos de vista como rinden los vencidos sus banderas. Sí, Alber disfrutaba polemizar, pero no lo hacía por vanidad, sino porque era un adicto al ejercicio de pensar y gozaba con la esgrima verbal al tiempo que se enriquecía con el intercambio de ideas, y para él era importante que prevalecieran aquellas que pudieran ser defendidas con los mejores argumentos, porque las exposiciones claras y lógicas, aunque no calmaran sus inquietudes ni sus temores, le proporcionaban cierta paz. Como buen chino, era prolijo y minucioso en sus disquisiciones. ¿Cuesta tanto entender eso…? Tenía un temperamento expansivo y era difícil en él situar el límite entre la vehemencia y la violencia. En una discusión entre amigos podía llegar a exaltarse, y en momentos de ebullición intelectual su exquisita educación y su dulzura habitual se replegaban para dejar paso a esa especie de samurai nervioso que llevaba dentro. Me consta que el efecto de esa transmutación no era agradable, aunque yo nunca fui víctima de ella, pero sí testigo.

También a mí me ha sorprendido lo poco que se encuentra en Internet sobre Alberto Mesa Comendeiro, pero tiene sentido: no logró publicar más que tres cuentos, por uno de los cuales, Fantasmas inocentes, mereció el Premio Guaicán, del cual fui jurado y en el que NO tuve, contrariamente a lo que algunos han malpensado, más influencia que cualquier otro miembro de aquel jurado, pues fue un premio otorgado por unanimidad y sobradamente merecido. No sé si Alber era un trabajador infatigable. Tenía padres ancianos y enfermos que cuidar y necesitaba ganarse el pan honradamente (y en su caso esta no es solo una frase hecha, sino muy real), así es que dudo que gozara de la suerte que ha permitido a otros escritores escribir a tiempo completo, hacer una vida social rutilante y viajar y viajar y viajar… Pero escribió mucho, solo que no perteneció a la estirpe de los apurados, esos que tratan sus textos como si fueran pan hirviendo y los lanzan al mostrador de la imprenta aún humeantes del horno creador; él fue de los que dudan y pulen, pulen y dudan y nunca están seguros de haber hecho el máximo posible por lo que han escrito. Leía con avidez patológica, coleccionaba películas, discos y toda la información que podía conseguir la atesoraba como una hormiguita. Padecía una necesidad insaciable de conocimientos. Pero sé que de noche lo agobiaba una soledad  angustiosa, y entonces me llamaba y teníamos aquellas largas conversaciones que eran a veces un poco locas. Siempre estaba al tanto de mi hija, de mis problemas, era uno de los pocos que nos visitaban durante nuestros largos ingresos hospitalarios, siempre gentil, atento a nuestras necesidades. Yo no lo recuerdo como un empecinado, sino como el más fiel de los amigos. Si Alber hubiera sido un auténtico empecinado, de nada habrían servido las incontables horas que invertí en convencerle de que ninguno de sus acosadores merecía que él se tomara la justicia por su mano, y a estas alturas dos o tres estarían bastante maltrechos. Y mucho lo merecían. Lo merecen ahora más que nunca, porque han demostrado que ni la Muerte logra germinar en sus almas secas un sentimiento noble.

Es arriesgado predecir hasta dónde habría llegado un escritor que publicó tan poco. Pero sus relatos conocidos son excelentes. Y si tomáramos esos tres relatos como algoritmo para una posible predicción, creo que Alber hubiera dejado una obra sólida, auténtica, melancólicamente inspirada, basada en conflictos que él conocía muy bien porque eran las sombras que agitaban su propio espíritu. Lo único acertado que se ha dicho sobre él es que sus personajes son desechos emocionales. Este enfoque de la ciencia ficción no es privativo de ella, y por eso estoy segura de que Albert tenía potencial para ser un buen escritor en cualquier género que hubiera elegido fuera de la CF, pero él se dolía de un modo muy vivo de que el desarrollo tecnológico mutilara lo mejor de la condición humana, y en algunos momentos en que se acercaba a la depresión pudo haberse sentido como un desecho emocional, como sus personajes que otros usaban y tiraban sin escrúpulos y, mucho menos, remordimientos. Alber tenía el don de conferir a un género en el que han predominado los autores fríos y “duros”, emoción, ternura, delicadeza de sentimientos, sensibilidad y una cualidad muy rara: la piedad, y eso lo hace un autor peculiar dentro de la ciencia ficción cubana. El más sincero y emocional de su generación y de las que han venido después.

No hay ironía alguna en que solo unos pocos hayamos sabido de su muerte y le acompañáramos en su despedida. Quienes lo quisimos de veras sabíamos sin el menor atisbo de duda que Alber se hubiera exigido ser digno hasta el final. Su madre Norma, su compañera Esther y yo estuvimos de acuerdo en que únicamente lo supieran muy pocas personas, aquellas que le habían demostrado de alguna manera su afecto en tiempos en que muchos le negaron el suyo y fueron con él tan sumamente crueles y abusivos. Sí, nosotros protegimos a Alber con un pacto de silencio, y gracias a eso su muerte fue muy limpia, y quienes le lloraron lo hicieron de verdad. ¿Cómo íbamos a permitir que en la hora postrera se le acercaran con lágrimas falsas quienes solo fueron capaces de ver en él un ente ridículo, irracional, frenético y absurdo de quien había que burlarse? Junto a la sepultura de un guerrero no pueden estar quienes no hayan merecido su coraje y su luz.

Quise postergar el momento de escribir sobre Alber hasta que me doliera menos. Pero me sigue doliendo igual y sé que no terminará, y no podemos permitir que el silencio se convierta en olvido. Además, cómo se viene la muerte / tan callando hay que dejar testimonio mientras sea tiempo. Y hacer justicia.

 

 

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UTILIDAD ARTÍSTICA DE LAS LÁGRIMAS

lacrimatorio

Durante algunas guerras europeas, muchas esposas recolectaron sus lágrimas en lacrimatorios que guardaron hasta el final de la contienda y entregaron a sus esposos como prenda de amor y lealtad.

 Cualquier cosa, real o no real, sirve para hacer arte, y las lágrimas no son una excepción. Además de aparecer en óleos de los más diversos pintores del planeta, sobre los rostros de estatuas de santos, sobre esculturas de mármol, sobe el vidrio policromado de los vitrales y en forma de joyas, han dado vida a dos creaciones menos conocidas: un objeto de uso personal y una bebida muy célebre. Los lacrimatorios son pequeños frascos destinados a recoger las lágrimas vertidas cuando aún corren por las mejillas de quien llora. En el Diccionario de Arte y Arqueología de Mollet son descritos como “Botellas de lágrimas. Se llamaban así porque se usaban para guardar las lágrimas consagradas a los muertos. Estos vasos se hacen de cristal o de cerámica, con cuello largo y la boca modelada para que se ajusten al ojo. A veces se han encontrado ejemplares con las imágenes de uno o dos ojos pintados sobre ellos”. El origen de los lacrimatorios es remoto. Se han encontrado en Egipto, Mesopotamia, Grecia, Roma y también en China y otros países del Oriente. Hay un curioso ejemplar tallado en lava volcánica vitrificada perteneciente a una colección privada. Egipto, que conoció el arte de fabricar vidrio y ha dejado maravillosos ejemplares de frascos para cosméticos, dejó también lacrimatorios de gran belleza, con colores que imitan el arco iris y poseen relumbres tornasolados de excepcional belleza.

El vino llamado Lácrima Christi, que significa en latín Lágrimas de Cristo, proviene de variedades de uvas que crecen en las laderas del volcán Vesuvio, en la región de la Campania, Italia. Se trata de mismo volcán que destruyó a Pompeya y tuvo, quizá, algúnimalcrimecrsiti papel importante en la desaparición de la misteriosa cultura etrusca asentada en esa zona. Cuenta la leyenda que el suelo esponjoso donde se da esta vid fue robado del Paraíso por Satanás y ha sido santificado a través de las lágrimas de Cristo. Se cosecha, además, en las localidades vecinas de Nola, Capua y Pozzuoli. Esta bebida se conoce desde la Edad Media, y el escritor napolitano Curzio Malaparte, autor de La Piel, Caputt y otras célebres novelas y gran venerador de las tradiciones de su tierra, invitaba a beberlo como “un sagrado vino antiguo”.

Este vino se comercializa en varios colores. El blanco tiene un ligero matiz de paja y su sabor es seco y un poco amargo. Para comer, combina con Saut de almejas, sopa de pescado, risotto con piedras blancas, mariscos, platos con verduras frescas y tiernas bien sazonadas con mejillones con salsa de tomate o encajes areganati del Vesubio.

El rosso es, como su nombre indica, de un tinte rojo rubí muy hermoso y también de sabor seco, pero armónico, que para comer combina con asados, aves nobles de corral, picante de queso, y con la combinación de ruspantino Hunter al horno con patatas y espaguetis con ajo y aceite.

También existe el Lácrima Christi rosado, de un color más o menos intenso, un sabor seco y olor vinoso y agradable, ideal para acompañar asados de carne blanca y risotto soufflé, y tartas de verduras, pero es irremplazable para degustar con el pulpo o Luciana affogati en salsa de tomates, con el encaje del Vesubio y cavatelli con alcaparras.

Ya se ve que es perfectamente posible acompañar la pena con satisfacciones al paladar. Lloremos a los muertos amados, parece decir la sabiduría de los antiguos, pero comamos y bebamos los que continuamos vivos, aunque solo sea para celebrar el hecho de haber podido compartir nuestra vida con ellos hasta el momento de su partida. .

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Historia de Bella y yo

 

parque San Diego 2

Parque principal de San Diego de los Baños, donde encontré a Bella abandonada

En de San Diego de los Baños nadie maltrata a los animales. Perros y gatos deambulan apaciblemente, los transeúntes los alimentan y cuando el temido carro de Zoonosis hace su recorrido mensual y se lleva algunos canes, los habitantes del pueblo se montan en camiones y tractores y van a buscarlos, aunque no sean “sus” perros. Los lunes, desde el amanecer, los perros hacen estancia en el parque principal en espera del carrito de las pizzas. Todos los comedores de pizzas comparten con los perritos, quienes aguardan, discretamente sentados sobre sus patas, a que les arrojen sus porciones. En ese parque conocí a Bella, y ahí desapareció para siempre.

Era una bebé perrita, tres meses tal vez, blanca y moteada de carmelita, con un hociquito diminuto como una semillita, las costillitas a relieve, lesiones sobre su piel y cojita de la patica trasera derecha, una luxación de cadera durante el parto, seguramente. Una perrita fea, enfermita, que nadie recogería, y por eso la llamé Bella.

Bella dormía al pie de un enorme árbol del parque, probablemente de varios siglos, y que habrá visto muchas cosas, pero dudo que antes de Bella un ángel hubiera dormido entre sus poderosas raíces, como si fueran los brazos protectores de una madre.

 

Entre las raíces de este árbol dormía Bella

Entre las raíces de este árbol dormía Bella

Cuando la vi arrastrándose lastimosamente sentí tanto dolor que corrí al hotel y compré para ella una abundante ración de carne. Volví al parque, me senté en un banco y la llamé. Ella vino con su andar dificultoso y se sentó a mis pies. Devoró la comida en un minuto, y se animó visiblemente. La carne tenía un hueso que arrojé al cesto de basura junto al banco, cesto bonito, metálico, de esos que se mecen, y Bella, atraída por el olor y empujada por esa hambre torturante que padecen los perros deambulantes, se paró sobre sus paticas lastimadas y con las paticas delanteras rascó el metal hasta que el cesto se balanceó. Era muy graciosa aquella perrita minúscula con ojos inmensos y tristes. Le hicimos muchas caricias y le repetimos varias veces el nombre con que acabábamos de bautizarla.

banco de Bella y yo

Junto a este banco Bella recibió de mí el primer y único alimento que logré darle, y este es el cesto que ella hizo bailar seducida por el suculento olor de un hueso.

Cuando quisimos regresar al hotel me siguió, pero era imposible pasarla por delante de la Carpeta y esconderla en la habitación durante una semana. Decidí alimentarla en el parque y traerla conmigo a mi regreso a La Habana, y que se cayera el mundo si mis familiares no la aceptaban. No me importaba, yo quería salvar a Bella. Tuve que hacer algunas maniobras para despistarla, porque me seguía a cada paso que yo daba, ladeando su cabecita como extrañada cada vez que yo me detenía. La última imagen que tengo de ella es sentadita frente al parque, en medio de cuatro esquinas, mirándome con una expresión de reproche que se me clavó en el alma, y todavía no me la puedo sacar. Bella, se sintió traicionada, abandonada una vez más. Sola.

Al amanecer del día siguiente volví al parque con un pozuelo lleno de yogurt dulce, el desayuno que había preparado para Bella. Pero no la encontré. Pregunté a todo el pueblo, ese día y todos los días. Creo que no quedó un alma en San Diego a quien no preguntara por ella. Salía a buscarla varias veces, hasta en las noches. San Diego en pleno sabía que la señora habanera buscaba desesperadamente a la perrita coja, y algunas personas me decían que la habían visto pasar hacía un momento, y yo corría en la dirección que me señalaban.

Nunca la volví a ver.

En los límites del pueblo, al pie de las montañas azules, hay una quebrada. Exploré un poco por allí, pero el suelo accidentado tenía hoyos tan profundos que nunca pude bajar. Creo que Bella, tal vez buscando comida, resbaló en uno de esos huecos y murió sin que nadie supiera que estaba accidentada. Debió morir atormentada por fuertes dolores, sin que una mano compasiva pudiera rescatarla o, siquiera, darle un final piadoso.

Aún en un pueblo como San Diego de los Baños, donde las personas son tan bondadosas, los caballos pastan rozagantes y no se ve por ninguna parte el maltrato a los animales, alguien abandonó a Bella a su suerte, ¿y cuál puede ser la suerte de una bebé coja, escuálida, llena de parásitos, hambreada…? Aún en San Diego hubo un alma dura que no se compadeció de la perrilla coja y la echó a la calle.

El recuerdo de Bella me persigue: veo su pequeño cuerpo enroscado sobre sí mismo entre las raíces del viejo árbol, su alegría al comer la carne, al dejarse acariciar, el reproche en sus ojos cuando la dejé en medio de la calle. Yo pude darle una vida maravillosa en mi casa de La Habana, pero el destino de los perros abandonados ya había marcado a Bella y sellado su suerte. Bella no sería feliz y su vida de cachorrita abandonada sería muy corta.

En el balneario del pueblo una joven artesana confecciona pequeños peluches con primor. Ella me dio una perrita con los colores de Bella, aunque, por supuesto, con la belleza real de los peluches, que en nada recuerda a mi perrita perdida. Es todo lo que me queda de la animalita que entró y salió de mi vida como un soplo levísimo.

bella2

Todavía ayer yo no quería escribir su historia, no me sentía preparada, pero alguien me lo ha pedido y aquí estoy, llorando sobre el ordenador por Bella y por todos los perritos que son lanzados a la calle cada día y que no tienen, y nunca tendrán, una oportunidad de salvación.

 

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