Las Voces Humanas o el ejército de salvación contra El Infierno Musical[1]

 

El Maestro Leo Brouwer dirigiendo una orquesta, una de sus múltiples facetas profesionales

El Maestro Leo Brouwer dirigiendo una orquesta, una de sus múltiples facetas profesionales

Es una suerte inmensa que el Maestro Leo Brouwer, uno de los más importantes y significativos compositores y músicos cubanos de todos los tiempos, haya decidido ofrecer a los cubanos un festival como Las Voces Humanas. Probablemente nunca antes en la historia de nuestra cultura hayan convergido en la Isla tantas personalidades del arte internacional con repertorios tan escogidos, variados y exquisitos como los que ahora se ofrecen al disfrute del público, junto con espectáculos que abarcan otros terrenos culturales como el teatro y las artes plásticas. Un evento de semejante envergadura es, en verdad, un lujo que me pregunto hasta qué punto seremos capaces de apreciar en todo su valor.

En un comentario publicado en la revista Bohemia y firmado por Raúl A. Medina, se lee al final:

El programa del último festival de Leo Brouwer es amplísimo y apenas comienza. Es mejor no perder ni uno de sus detalles por si el Maestro decide, ahora sí, cerrar esa ventana a lo mejor de la creación del hombre, que tanto esfuerzo y recursos le cuesta mantener abierta un mes, cada año.

Me gustaría hacer una reflexión al respecto, y es que, si bien es cierto que la instrumentación y puesta en escena de cualquier espectáculo cultural consume recursos económicos y humanos, todo lo que se invierta en productos culturales de verdadera y altísima calidad destinados al pueblo cubano, podría parecer a algunos un derroche de recursos, pero en realidad es una inversión que se recuperará con creces, pues si la economía es la base material de un país, la cultura es la base espiritual de un pueblo. Lo que el Maestro Brouwer nos ofrece ahora es un tesoro que, sin duda, ayudará a restaurar la maltrecha sensibilidad artística y, en especial, la muy corrompida sensibilidad musical de los cubanos, que hemos pasado de ser uno de los más importantes países productores de géneros y ritmos musicales en el mundo y uno de los principales colonizadores de los mercados musicales de América Latina y Estados Unidos, a ser casi exclusivamente un triste emporio productor y consumidor voraz de un reguetón marginal y otros ritmos fusión soeces y musicalmente pobrísimos.

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John Dowland, compositor e intérprete inglés, contemporáneo de  la reina Isabel I y del gran dramaturgo William Shakespeare

Gracias a la iniciativa que ha desplegado Brouwer con Las Voces Humanas, los cubanos no solo tendremos la oportunidad de conocer intérpretes y géneros musicales de los que nunca o muy poco habíamos oído hablar, como por ejemplo, el bellísimo y siempre melancólico fado portugués o la reinterpretaciones realizadas por Sting de piezas de John Dowland, uno de los principales compositores de Renacimiento inglés, contemporáneo de Shakespeare, y de quien se dice que la métrica de sus canciones estaba fuertemente influenciada por la métrica de la prosa y el verso del gran bardo universal.

El rockero Stings mientras trabajaba en su álbum sobre Dowland

El rockero Stings mientras trabajaba en su álbum sobre Dowland

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Gracias a Las Voces Humanas pudimos volver a escuchar a Edin Karamasov, uno de los principales laudistas de la actualidad, quien ya ofreciera hace años -igualmente invitado por Brouwer- un concierto en San Francisco de Paula que, en mi humilde opinión,

Edin Karamasov

El Maestro laudista Edin Karamasov

no fue plenamente apreciado por la concurrencia, tal vez porque no tuvo el público que se merecía. Karamasov colaboró con Stings en el álbum antes mencionado. No dispongo de espacio para una enumeración más extensa de todas las joyas que comprende este proyecto musical sin precedentes en nuestro país.

Hay que tener muy en cuenta que, si bien la Revolución ha sistematizado la enseñanza oficial de la música creando las escuelas de arte con sus programas de estudios inspirados en los más prestigiosos métodos de enseñanza de la música empleados en Rusia y Alemania, el acceso a estos centros es, aún hoy, muy restringido, y al mismo tiempo han sido eliminadas las escuelas de superación profesional, donde personas que por su edad quedan fuera de las exigencias de las escuelas oficiales podían, sin embargo, acceder a una formación musical de calidad. La consecuencia inmediata de estos procedimientos ha sido una disminución en el número de intérpretes de la música no popular con formación académica. En paralelo, o tal vez como efecto colateral de ello, ha habido una verdadera proliferación de bailarines y cantantes de géneros populares, fundamentalmente reguetón, que han ocupado los espacios de difusión de un modo aterrador.

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Si bien es cierto que la abundancia aumenta la posibilidad de descubrir nuevos talentos, no pueden invertirse los términos de modo tal que la ecuación se convierta en una garantía de que la abundancia es talento. De este modo han llegado a la televisión, las emisoras de radio, los teatros y los salones de música bailable algunos grupos magníficos, pero otros de calidad muy discutible, y músicos capaces de componer muy buenos ritmos pero pésimos letristas, todo lo cual ha dado como resultado esa banalidad que tanto preocupa al Maestro Brouwer y a muchos otros cubanos, sean trabajadores de la cultura o simples aficionados a ella.

Una de la peores consecuencias que ha tenido este modo oficial de concebir la enseñanza de la música (unido a las malas políticas de difusión de los medios masivos de comunicación) es que el público cultivado y capaz de disfrutar la música que demanda cierto conocimiento, ha disminuido de un modo lamentable en comparación con las primeras décadas posteriores a 1959, y el acceso a los géneros musicales no populares ha devenido evento de culto sobre todo entre los jóvenes, mientras han crecido desmesuradamente las cifras de quienes asisten a los conciertos de mala música y sintonizan los peores programas musicales de la radio y la televisión cubanas, convertidas por obra y desgracia de algún genio maléfico no identificado en propagadoras de productos subculturales y marginales que encanallan al pueblo instilándole pésimos valores conductuales, en lugar de ayudarlo en su crecimiento cultural, que es, también, uno de los modos en que el hombre crece como ciudadano.

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Bailadores en El Cerro

Bailadores en El Cerro

Es hora de que los cubanos, encerrados en su cerco de palmas, dejen de escucharse a sí mismos, y el  muy limitado panorama musical cubano se abra a los aires del planeta. El encuentro con las músicas del mundo y con las voces humanas de otros ámbitos ayudará a formar un público culto mayoritario entre la población de Cuba, aunque desde luego, solo será un esfuerzo muy loable destinado a perderse como una gota en el mar si no tiene continuidad, si no tiene apoyo, si no puede multiplicare y mantenerse pese a la inversión de recursos que algunos parecen lamentar tan dolidos.

Y quienes, alarmados, sacan cuentas con el lápiz afilado para hacer ver que la cultura despilfarra dineros necesarios a la economía, deberían pensar no solo en lo positivo que será para el desarrollo de nuestros ciudadanos elevar su espíritu a través de la buena música que ofrecen Leo Brouwer y sus invitados en Las Voces Humanas. Estos aficionados a los cálculos deben pensar que, en la medida en que los cubanos se enriquezcan mediante el disfrute y descubrimiento de estas músicas hasta ahora tan alejadas de nuestros oídos, nos enriqueceremos también como creadores y productores de música, terreno en que fuimos cabeza tiempo ha, y hoy tenemos un estrellato empalidecido y ferozmente discutido por otros países de ámbito caribeño, por mencionar solo aquellos con quienes compartimos idénticas raíces etnoculturales.

Otra razón por la que resulta altamente encomiable este encuentro internacional es porque en su seno ha habido cabida para agrupaciones e intérpretes cubanos que nunca antes habían tenido oportunidad de hacer presentaciones oficiales o de salir del estrechísimo marco de la iglesia donde un sacerdote compasivo les permitía hacer música, como es el caso del ensemble Lauda de música antigua, dirigido por Henry Vidal.

De izquierda a derecha: Henry Vidal y los músicos del ensemble Lauda de música antigua

De izquierda a derecha: Henry Vidal y los músicos del ensemble Lauda de música antigua

 

Dos integrantes de Lauda durante la presentación del ensemble en el festival Las Voces Humanas

Dos integrantes de Lauda durante la presentación del ensemble en el festival Las Voces Humanas

Una lección que debemos recordar, porque lamentablemente la hemos olvidado, es que no se le deben negar oportunidades ni espacio al talento, y que cuando existe en un músico el don natural y la vocación ferviente y esforzada, no se le debe excluir ni quitar la oportunidad de estudiar, porque encerrar la fuerza de la naturaleza en límites de edad y otros requisitos de almidón equivale a perder la posibilidad de encontrar talentos nuevos, que no son todos los que están ni están todos los que son en las escasas academias estatales, además de frustrar los sueños y el potencial de muchas personas que desean realizarse como músicos, compositores, cantantes, y que no pueden hacerlo porque carecen de un certificado académico y de instituciones que los admitan y les ofrezcan acceso a una formación calificada. No es por gusto que Cuba no ha vuelto a tener un genio como Benny Moré, que no sabía leer partituras pero era capaz de dirigir como nadie una jazzband gigante y compuso canciones inolvidables que capitalizaron por décadas los mercados musicales del continente.

Las Voces Humanas será una ayuda inestimable para que recordemos la buena música y seamos capaces de discriminar los productos adulterados que se nos ofrecen como el único pan de cada día a nosotros, los habitantes de una de las tierras más musicales del planeta. Ojalá Leo Brouwer continúe preocupado por el estado musical de Cuba y no desista, vencido por los cálculos pedestres, porque nunca deberíamos olvidar aquella escena de Suite Habana, el filme de Fernando Pérez, donde la cámara toma en poicado una multitud orgiástica y espástica que se contorsiona al ritmo desenfrenado de una orquesta, mientras la música funde a los acordes del Avemaría…

Público habitual en los bailables de La Tropical (foto tomada de Cubadebate)

Público habitual en los bailables de La Tropical (tomado de Cubadebate)

[1] Título de una hoja del tríptico del Bosco El jardín de las delicias, donde un ejército de diablos castiga a los hombres con instrumentos musicales convertidos en armas de tortura.

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A la memoria del escritor Alberto Mesa Comendeiro

Tuve muchas fotos de Alberto, pero perdí mis archivos y he tenido que tomar esta de un sitio de Internet, La Biblioteca del Nostromo. Así era su sonrisa.

Tuve muchas fotos de Alberto, pero perdí mis archivos y he tenido que tomar esta de un sitio de Internet, La Biblioteca del Nostromo. Así era su sonrisa, en el fondo un poco triste.

Sabía, desde que lo vi en su féretro con aquella horrible tapa de cristal cubriéndole el rostro, que tenía el deber de escribir sobre Alberto Mesa Comendeiro, porque fue mi amigo verdadero durante mucho tiempo. La muerte se lo llevó de un modo a la vez cruel y dulce. Cruel porque lo segó a los cuarenta y cuatro años de edad, en un momento de su vida en que, luego de experimentar grandes pérdidas afectivas, estaba renaciendo a nuevos proyectos, a planes nuevos. Alber estaba reinventando su vida. Había regresado a la medicina china, una de sus grandes pasiones; iba a inscribirse en la universidad del Pacífico para honrar sus genes asiáticos, que tanto influyeron en su forma de ser; iba a casarse con su compañera Esther tras diez años de relación, una gallega magnífica que lo amó con un amor íntegro y leal, y volaba hacia La Habana en el momento en que Alber moría en su apartamento de Alamar, esperándola. Y digo que la muerte fue dulce con él porque fue rápida y lo arrebató en segundos, y quiero creer que no solo no sufrió, sino que, probablemente, ni siquiera se dio cuenta que moría. Darse cuenta hubiera sido para él más horroroso que el hecho mismo de cesar de existir, porque Alber amaba la vida y estaba lleno de ella, rebosante de ella.

Alber era rico en contradicciones, como suelen serlo las personalidades relacionadas con el arte. Era suave en su trato y al mismo tiempo un  experto en artes marciales capaz de causar estragos severos en sus oponentes. Altísimo, fornido, muy blanco de piel y tan lozano como una fruta, yo recuerdo su risa, muchas veces irónica, como la de esas personas que suelen adivinar los pensamientos ajenos. Invariablemente, cuando me llamaba por teléfono decía  a manera de saludo: “Bueeeenas, te habla tu fan número uno…”, y enseguida se reía: “Je,je, je, ¡¡¡A que no sabes lo que tengo!!!”, y me hablaba de un libro que él sabía que yo codiciaba, de una película, de un disco, de un chisme sabroso que nos hacía reír como locos o ponernos a defenestrar de alguien del gremio literario cubriéndolo con los epítetos y las acusaciones más pintorescas y esperpénticas que se nos ocurrían, y se nos iban las horas conversando. Cuando ya estábamos al acabar, se quejaba de lo mal que andaba el mundo, de que “en el barrio chino ya no hay chinos”, de cómo los peligros de las guerras y el cambio climático acercan a la humanidad a su final inevitable, y como yo también tengo una veta catastrofista y paraclara, nos metíamos miedo mutuamente hasta que temblábamos por el cable telefónico y sudábamos como si el Mal ya nos tuviera puesta la mano en el hombro. Pero había un tema que Alber nunca conseguía alejar de su mente, y era la deslealtad y la traición de los amigos. Lo atormentaba.

Alber creció en un hogar humilde donde le fueron inculcados principios morales muy sólidos que siempre guiaron su conducta en el mundo. Muchas veces se dolió conmigo de que sus amigos más cercanos, con quienes venía transitando desde la adolescencia y se había iniciado en la carrera de escritor, habían cambiado demasiado. Y cuando uno no es capaz de cambiar al par de los demás sufre las consecuencias: se queda solo. Albert sufría mucho su soledad, aunque se esforzaba por sobrellevarla de la manera más digna posible. Yo sé que no exageraba cuando decía que sus amigos lo habían tratado mal. Las miserias humanas corroen lo que no es perenne en las personas. El mundillo literario cubano, tal vez por la falta de oportunidades o por la doble moral que caracteriza a una gran parte de nuestra sociedad, es muy proclive a la superficialidad de los afectos y de los valores individuales, entre los cuales se cuenta la amistad. Uno de los principales conflictos de Alber era que seguía rindiéndole culto a esa virtud cuando ya casi ninguno de los que habían sido sus amigos estaban interesados en seguir siéndolo. Como era altivo no sabía humillarse. Como era orgulloso no sabía hacer concesiones. Como a su modo era puro, no sabía de poses ni de ficciones que no fueran literarias. Alber casi era un hombre monolítico, muy poco proteico, y eso es un pecado social no mensurable que se paga a un precio muy alto: el ostracismo. Y él fue condenado. Las condenas sociales esconden, a menudo, la expresión de algún miedo.

De alguna manera imprecisa Alber fue una especie de chivo expiatorio, y mucho antes de ser un muerto verdadero ya era ese cadáver a quien todos tienen que pinchar para demostrar sus lealtades oscuras. Como llevo años apartada de la vida social, no podría decir con exactitud cuándo ni cómo surgieron las primeras señales de su calvario, pero supongo que todo comenzó con los rejuegos de cambio de poderes en el tablero de la ciencia ficción cubana, que era donde a Alber le interesaba estar, pues nunca quiso incursionar en otros géneros literarios aunque yo estoy segura de que habría podido hacerlo, pues le sobraban sensibilidad y talento para ello. Pero no había espacio para Alber en la nueva “nave de los locos”, porque solo aceptó amigos por señores, y cuando ya no hubo amigos, no aceptó ningún otro vasallaje. Yo lo conocí durante una velada en el Instituto Cubano del Libro, cuando la institución estaba en el Palacio del Segundo Cabo. Recuerdo que el escritor José Miguel Sánchez, YOSS, hacía aquel día un performance y Alber le ayudaba a cambiarse de ropa manteniéndose discretamente fuera de la vista detrás de un biombo, pero desde mi asiento yo podía verlos a los dos. Momentos después, cuando quise dedicar un libro a YOSS, quien entonces era mi amigo, no encontré bolígrafo en mi mochila y vi que Alber tenía uno en el bolsillo de su pulóver. Se lo pedí y me lo dio sonriendo, y su sonrisa era tan límpida que me hizo descubrirlo, y fue allí donde él comenzó a existir para mí y donde nació una amistad que continúa aunque haya muerto, porque no fuimos amigos de cuerpos, sino de almas, y la suya siempre fue un alma hermosa y como de niño, lo que no puedo decir de quienes le hicieron a un lado, lo excluyeron de las antologías, lo vejaron, lo humillaron, le faltaron el respeto en público y en privado y terminaron cerrándole toda posibilidad de publicar. No está vacío el prontuario de sus acosadores.

Me asombra (y me indigna) que aún después de muerto, cuando se supone que el haber dejado este mundo sin boleto de retorno hace que nuestros detractores nos condonen nuestras deudas verdaderas y también todas las falsas, continúen sonando en el éter referencias a su persona que espantan por mezquinas. Cómo es posible que esos amigos que le conocieron  íntimamente y le fueron tan cercanos durante décadas solo lo recuerden como un polemista empecinado que nunca rendía sus puntos de vista como rinden los vencidos sus banderas. Sí, Alber disfrutaba polemizar, pero no lo hacía por vanidad, sino porque era un adicto al ejercicio de pensar y gozaba con la esgrima verbal al tiempo que se enriquecía con el intercambio de ideas, y para él era importante que prevalecieran aquellas que pudieran ser defendidas con los mejores argumentos, porque las exposiciones claras y lógicas, aunque no calmaran sus inquietudes ni sus temores, le proporcionaban cierta paz. Como buen chino, era prolijo y minucioso en sus disquisiciones. ¿Cuesta tanto entender eso…? Tenía un temperamento expansivo y era difícil en él situar el límite entre la vehemencia y la violencia. En una discusión entre amigos podía llegar a exaltarse, y en momentos de ebullición intelectual su exquisita educación y su dulzura habitual se replegaban para dejar paso a esa especie de samurai nervioso que llevaba dentro. Me consta que el efecto de esa transmutación no era agradable, aunque yo nunca fui víctima de ella, pero sí testigo.

También a mí me ha sorprendido lo poco que se encuentra en Internet sobre Alberto Mesa Comendeiro, pero tiene sentido: no logró publicar más que tres cuentos, por uno de los cuales, Fantasmas inocentes, mereció el Premio Guaicán, del cual fui jurado y en el que NO tuve, contrariamente a lo que algunos han malpensado, más influencia que cualquier otro miembro de aquel jurado, pues fue un premio otorgado por unanimidad y sobradamente merecido. No sé si Alber era un trabajador infatigable. Tenía padres ancianos y enfermos que cuidar y necesitaba ganarse el pan honradamente (y en su caso esta no es solo una frase hecha, sino muy real), así es que dudo que gozara de la suerte que ha permitido a otros escritores escribir a tiempo completo, hacer una vida social rutilante y viajar y viajar y viajar… Pero escribió mucho, solo que no perteneció a la estirpe de los apurados, esos que tratan sus textos como si fueran pan hirviendo y los lanzan al mostrador de la imprenta aún humeantes del horno creador; él fue de los que dudan y pulen, pulen y dudan y nunca están seguros de haber hecho el máximo posible por lo que han escrito. Leía con avidez patológica, coleccionaba películas, discos y toda la información que podía conseguir la atesoraba como una hormiguita. Padecía una necesidad insaciable de conocimientos. Pero sé que de noche lo agobiaba una soledad  angustiosa, y entonces me llamaba y teníamos aquellas largas conversaciones que eran a veces un poco locas. Siempre estaba al tanto de mi hija, de mis problemas, era uno de los pocos que nos visitaban durante nuestros largos ingresos hospitalarios, siempre gentil, atento a nuestras necesidades. Yo no lo recuerdo como un empecinado, sino como el más fiel de los amigos. Si Alber hubiera sido un auténtico empecinado, de nada habrían servido las incontables horas que invertí en convencerle de que ninguno de sus acosadores merecía que él se tomara la justicia por su mano, y a estas alturas dos o tres estarían bastante maltrechos. Y mucho lo merecían. Lo merecen ahora más que nunca, porque han demostrado que ni la Muerte logra germinar en sus almas secas un sentimiento noble.

Es arriesgado predecir hasta dónde habría llegado un escritor que publicó tan poco. Pero sus relatos conocidos son excelentes. Y si tomáramos esos tres relatos como algoritmo para una posible predicción, creo que Alber hubiera dejado una obra sólida, auténtica, melancólicamente inspirada, basada en conflictos que él conocía muy bien porque eran las sombras que agitaban su propio espíritu. Lo único acertado que se ha dicho sobre él es que sus personajes son desechos emocionales. Este enfoque de la ciencia ficción no es privativo de ella, y por eso estoy segura de que Albert tenía potencial para ser un buen escritor en cualquier género que hubiera elegido fuera de la CF, pero él se dolía de un modo muy vivo de que el desarrollo tecnológico mutilara lo mejor de la condición humana, y en algunos momentos en que se acercaba a la depresión pudo haberse sentido como un desecho emocional, como sus personajes que otros usaban y tiraban sin escrúpulos y, mucho menos, remordimientos. Alber tenía el don de conferir a un género en el que han predominado los autores fríos y “duros”, emoción, ternura, delicadeza de sentimientos, sensibilidad y una cualidad muy rara: la piedad, y eso lo hace un autor peculiar dentro de la ciencia ficción cubana. El más sincero y emocional de su generación y de las que han venido después.

No hay ironía alguna en que solo unos pocos hayamos sabido de su muerte y le acompañáramos en su despedida. Quienes lo quisimos de veras sabíamos sin el menor atisbo de duda que Alber se hubiera exigido ser digno hasta el final. Su madre Norma, su compañera Esther y yo estuvimos de acuerdo en que únicamente lo supieran muy pocas personas, aquellas que le habían demostrado de alguna manera su afecto en tiempos en que muchos le negaron el suyo y fueron con él tan sumamente crueles y abusivos. Sí, nosotros protegimos a Alber con un pacto de silencio, y gracias a eso su muerte fue muy limpia, y quienes le lloraron lo hicieron de verdad. ¿Cómo íbamos a permitir que en la hora postrera se le acercaran con lágrimas falsas quienes solo fueron capaces de ver en él un ente ridículo, irracional, frenético y absurdo de quien había que burlarse? Junto a la sepultura de un guerrero no pueden estar quienes no hayan merecido su coraje y su luz.

Quise postergar el momento de escribir sobre Alber hasta que me doliera menos. Pero me sigue doliendo igual y sé que no terminará, y no podemos permitir que el silencio se convierta en olvido. Además, cómo se viene la muerte / tan callando hay que dejar testimonio mientras sea tiempo. Y hacer justicia.

 

 

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UTILIDAD ARTÍSTICA DE LAS LÁGRIMAS

lacrimatorio

Durante algunas guerras europeas, muchas esposas recolectaron sus lágrimas en lacrimatorios que guardaron hasta el final de la contienda y entregaron a sus esposos como prenda de amor y lealtad.

 Cualquier cosa, real o no real, sirve para hacer arte, y las lágrimas no son una excepción. Además de aparecer en óleos de los más diversos pintores del planeta, sobre los rostros de estatuas de santos, sobre esculturas de mármol, sobe el vidrio policromado de los vitrales y en forma de joyas, han dado vida a dos creaciones menos conocidas: un objeto de uso personal y una bebida muy célebre. Los lacrimatorios son pequeños frascos destinados a recoger las lágrimas vertidas cuando aún corren por las mejillas de quien llora. En el Diccionario de Arte y Arqueología de Mollet son descritos como “Botellas de lágrimas. Se llamaban así porque se usaban para guardar las lágrimas consagradas a los muertos. Estos vasos se hacen de cristal o de cerámica, con cuello largo y la boca modelada para que se ajusten al ojo. A veces se han encontrado ejemplares con las imágenes de uno o dos ojos pintados sobre ellos”. El origen de los lacrimatorios es remoto. Se han encontrado en Egipto, Mesopotamia, Grecia, Roma y también en China y otros países del Oriente. Hay un curioso ejemplar tallado en lava volcánica vitrificada perteneciente a una colección privada. Egipto, que conoció el arte de fabricar vidrio y ha dejado maravillosos ejemplares de frascos para cosméticos, dejó también lacrimatorios de gran belleza, con colores que imitan el arco iris y poseen relumbres tornasolados de excepcional belleza.

El vino llamado Lácrima Christi, que significa en latín Lágrimas de Cristo, proviene de variedades de uvas que crecen en las laderas del volcán Vesuvio, en la región de la Campania, Italia. Se trata de mismo volcán que destruyó a Pompeya y tuvo, quizá, algúnimalcrimecrsiti papel importante en la desaparición de la misteriosa cultura etrusca asentada en esa zona. Cuenta la leyenda que el suelo esponjoso donde se da esta vid fue robado del Paraíso por Satanás y ha sido santificado a través de las lágrimas de Cristo. Se cosecha, además, en las localidades vecinas de Nola, Capua y Pozzuoli. Esta bebida se conoce desde la Edad Media, y el escritor napolitano Curzio Malaparte, autor de La Piel, Caputt y otras célebres novelas y gran venerador de las tradiciones de su tierra, invitaba a beberlo como “un sagrado vino antiguo”.

Este vino se comercializa en varios colores. El blanco tiene un ligero matiz de paja y su sabor es seco y un poco amargo. Para comer, combina con Saut de almejas, sopa de pescado, risotto con piedras blancas, mariscos, platos con verduras frescas y tiernas bien sazonadas con mejillones con salsa de tomate o encajes areganati del Vesubio.

El rosso es, como su nombre indica, de un tinte rojo rubí muy hermoso y también de sabor seco, pero armónico, que para comer combina con asados, aves nobles de corral, picante de queso, y con la combinación de ruspantino Hunter al horno con patatas y espaguetis con ajo y aceite.

También existe el Lácrima Christi rosado, de un color más o menos intenso, un sabor seco y olor vinoso y agradable, ideal para acompañar asados de carne blanca y risotto soufflé, y tartas de verduras, pero es irremplazable para degustar con el pulpo o Luciana affogati en salsa de tomates, con el encaje del Vesubio y cavatelli con alcaparras.

Ya se ve que es perfectamente posible acompañar la pena con satisfacciones al paladar. Lloremos a los muertos amados, parece decir la sabiduría de los antiguos, pero comamos y bebamos los que continuamos vivos, aunque solo sea para celebrar el hecho de haber podido compartir nuestra vida con ellos hasta el momento de su partida. .

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Historia de Bella y yo

 

parque San Diego 2

Parque principal de San Diego de los Baños, donde encontré a Bella abandonada

En de San Diego de los Baños nadie maltrata a los animales. Perros y gatos deambulan apaciblemente, los transeúntes los alimentan y cuando el temido carro de Zoonosis hace su recorrido mensual y se lleva algunos canes, los habitantes del pueblo se montan en camiones y tractores y van a buscarlos, aunque no sean “sus” perros. Los lunes, desde el amanecer, los perros hacen estancia en el parque principal en espera del carrito de las pizzas. Todos los comedores de pizzas comparten con los perritos, quienes aguardan, discretamente sentados sobre sus patas, a que les arrojen sus porciones. En ese parque conocí a Bella, y ahí desapareció para siempre.

Era una bebé perrita, tres meses tal vez, blanca y moteada de carmelita, con un hociquito diminuto como una semillita, las costillitas a relieve, lesiones sobre su piel y cojita de la patica trasera derecha, una luxación de cadera durante el parto, seguramente. Una perrita fea, enfermita, que nadie recogería, y por eso la llamé Bella.

Bella dormía al pie de un enorme árbol del parque, probablemente de varios siglos, y que habrá visto muchas cosas, pero dudo que antes de Bella un ángel hubiera dormido entre sus poderosas raíces, como si fueran los brazos protectores de una madre.

 

Entre las raíces de este árbol dormía Bella

Entre las raíces de este árbol dormía Bella

Cuando la vi arrastrándose lastimosamente sentí tanto dolor que corrí al hotel y compré para ella una abundante ración de carne. Volví al parque, me senté en un banco y la llamé. Ella vino con su andar dificultoso y se sentó a mis pies. Devoró la comida en un minuto, y se animó visiblemente. La carne tenía un hueso que arrojé al cesto de basura junto al banco, cesto bonito, metálico, de esos que se mecen, y Bella, atraída por el olor y empujada por esa hambre torturante que padecen los perros deambulantes, se paró sobre sus paticas lastimadas y con las paticas delanteras rascó el metal hasta que el cesto se balanceó. Era muy graciosa aquella perrita minúscula con ojos inmensos y tristes. Le hicimos muchas caricias y le repetimos varias veces el nombre con que acabábamos de bautizarla.

banco de Bella y yo

Junto a este banco Bella recibió de mí el primer y único alimento que logré darle, y este es el cesto que ella hizo bailar seducida por el suculento olor de un hueso.

Cuando quisimos regresar al hotel me siguió, pero era imposible pasarla por delante de la Carpeta y esconderla en la habitación durante una semana. Decidí alimentarla en el parque y traerla conmigo a mi regreso a La Habana, y que se cayera el mundo si mis familiares no la aceptaban. No me importaba, yo quería salvar a Bella. Tuve que hacer algunas maniobras para despistarla, porque me seguía a cada paso que yo daba, ladeando su cabecita como extrañada cada vez que yo me detenía. La última imagen que tengo de ella es sentadita frente al parque, en medio de cuatro esquinas, mirándome con una expresión de reproche que se me clavó en el alma, y todavía no me la puedo sacar. Bella, se sintió traicionada, abandonada una vez más. Sola.

Al amanecer del día siguiente volví al parque con un pozuelo lleno de yogurt dulce, el desayuno que había preparado para Bella. Pero no la encontré. Pregunté a todo el pueblo, ese día y todos los días. Creo que no quedó un alma en San Diego a quien no preguntara por ella. Salía a buscarla varias veces, hasta en las noches. San Diego en pleno sabía que la señora habanera buscaba desesperadamente a la perrita coja, y algunas personas me decían que la habían visto pasar hacía un momento, y yo corría en la dirección que me señalaban.

Nunca la volví a ver.

En los límites del pueblo, al pie de las montañas azules, hay una quebrada. Exploré un poco por allí, pero el suelo accidentado tenía hoyos tan profundos que nunca pude bajar. Creo que Bella, tal vez buscando comida, resbaló en uno de esos huecos y murió sin que nadie supiera que estaba accidentada. Debió morir atormentada por fuertes dolores, sin que una mano compasiva pudiera rescatarla o, siquiera, darle un final piadoso.

Aún en un pueblo como San Diego de los Baños, donde las personas son tan bondadosas, los caballos pastan rozagantes y no se ve por ninguna parte el maltrato a los animales, alguien abandonó a Bella a su suerte, ¿y cuál puede ser la suerte de una bebé coja, escuálida, llena de parásitos, hambreada…? Aún en San Diego hubo un alma dura que no se compadeció de la perrilla coja y la echó a la calle.

El recuerdo de Bella me persigue: veo su pequeño cuerpo enroscado sobre sí mismo entre las raíces del viejo árbol, su alegría al comer la carne, al dejarse acariciar, el reproche en sus ojos cuando la dejé en medio de la calle. Yo pude darle una vida maravillosa en mi casa de La Habana, pero el destino de los perros abandonados ya había marcado a Bella y sellado su suerte. Bella no sería feliz y su vida de cachorrita abandonada sería muy corta.

En el balneario del pueblo una joven artesana confecciona pequeños peluches con primor. Ella me dio una perrita con los colores de Bella, aunque, por supuesto, con la belleza real de los peluches, que en nada recuerda a mi perrita perdida. Es todo lo que me queda de la animalita que entró y salió de mi vida como un soplo levísimo.

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Todavía ayer yo no quería escribir su historia, no me sentía preparada, pero alguien me lo ha pedido y aquí estoy, llorando sobre el ordenador por Bella y por todos los perritos que son lanzados a la calle cada día y que no tienen, y nunca tendrán, una oportunidad de salvación.

 

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La historia de Cuba habrá que reescribirla algún día

cespedesEsta frase tantas veces oída en conversaciones de familia, de barrio, en centros de estudio, de trabajo, en almendrones y en casi todas partes, y que uno ha escuchado desde que tiene uso de razón, acudió una vez más a mi memoria cuando comencé a leer El Diario perdido de Céspedes, publicado por la editorial Boloña con prólogo del historiador Eusebio Leal Spengler. Yo llevaba años buscando este libro sin poder conseguirlo, hasta que lo encontré en la biblioteca de un pequeño pueblo de provincias que atesora, sorprendentemente, algunos títulos muy valiosos.

Aunque el Diario en cuestión no ha sido mi primera lectura sobre Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria cubana,  hacendado, patricio y abogado prestigioso de Bayamo que incendió la guerra de Independencia al dar la libertad a sus esclavos en 1868, en su ingenio La Demajagua, quedé atónita ante la revelaciones que hacen tanto Leal como el propio Céspedes, y que dejan para la posteridad páginas extrañas de la historia de Cuba, de las que no podemos enorgullecernos.

En su Prólogo narra Leal cómo sus búsquedas de este Diario le llevaron a la casa de un historiador que lo tenía en su poder, pero que se negó a entregárselo, mostrándole, sin embargo, documentos relacionados con la historia de Cuba que le arrancan a Leal la confesión de su enorme sorpresa y el comentario adusto de que nunca deberíamos olvidar que nuestros héroes, a quienes casi hemos deificado, eran por encima de todo, humanos con defectos y virtudes. A la muerte de este señor, la viuda remitió a Leal un paquete sellado para cumplir la última voluntad del difunto. Contenía, entre otros documentos, el último cuadernillo de la serie de los Diarios de campaña de Céspedes, que se creía definitivamente perdido.

Este Diario en el que el Padre de la Patria consignó sus experiencias, pensamientos y sentimientos durante sus últimos meses de vida, poco antes de ser depuesto vilmente de su cargo por la Asamblea que en ese entonces, encabezada por el marqués de Santa Lucía, lo suplantó en el mando de la República en Armas, fue requisado junto con otras pertenencias personales de Céspedes en el rancho que este habitaba cuando fue cercado por el batallón español de San Quintín, contra el que se batió sin más compañía que su pistola, y del que pretendió librarse lanzándose a un barranco en una acción que recuerda la inmolación de Martí, quien, dato macabro y al mismo tiempo épico y misterioso, llevaba prendida al pecho la escarapela de Céspedes con los colores patrios cuando fue muerto en Dos Ríos, cual si el hado hubiera querido señalar a ambos hombres como unidos en un mismo destino de tragedia y traición , y como víctimas acusadoras de sus asesinos.

En el paquete recibido por Leal iba una carta que Ana de Quesada, viuda de Céspedes, dirige a Manuel Sanguily desde su exilio en los Estados Unidos, reclamándole que le entregara el Diario, como había sido voluntad de Céspedes consignada de su puño y letra en el primer folio del cuadernillo. Sanguily, en una respuesta que revela soberbia y desdén y es totalmente indigna de un caballero y de un patriota, replica a la viuda que el cuadernillo constituía legítimo botín de guerra de los españoles que habían capturado a Céspedes y tomado su cadáver, a qienes lo compró su hermano Julio Sanguily por una fuerte suma de dinero, en vista de lo cual él no tenía ninguna obligación de entregárselo a la demandante. Esa fue la primera impactante sorpresa que encontré en mi lectura.

En cada página de ese Diario está retratado de cuerpo entero un patricio noble de alta cuna y exquisita educación, cuya familia había gozado de gran preeminencia en Bayamo casi desde los primeros años de la Conquista. Céspedes había recibido una excelente formación, había estudiado en España y viajado por varios países, hablaba varios idiomas, tenía vasta cultura universal, era un excelente esgrimista y jinete y un acerado jugador de ajedrez, un hombre de modales y gustos refinados, y al mismo tiempo austero, contenido, vigoroso y elegante. Dicen sus enemigos que era autoritario y deseaba ejercer un poder absoluto sobre los destinos de Cuba, pero lo que pude apreciar en el monólogo torturado de Céspedes consigo mismo es un inmenso amor a su patria y una profunda preocupación por su futuro. Céspedes conocía bien a sus compañeros de armas y no confiaba en muchos de ellos ni les creía capacitados para conducir la guerra a buen término, y temía que los afanes de poder, la falta de experiencia en el mando y la incapacidad guerrera los hicieran precipitar a Cuba en un abismo. ¿Era un hombre arrogante? Es posible, pero no era ambicioso ni ruin, y las acusaciones de sus enemigos respecto a su deseo de beneficios personales resultan absurdas y ridículas, si se toma en cuenta que fue el primer hacendado cubano que renunció a sus posesiones para levantar a Cuba contra España.

La lectura del Diario revela cómo Céspedes fue despojado paulatinamente no solo de sus poderes como Presidente, sino, en los meses posteriores a su deposición, hasta de su dignidad humana. Fue poco a poco relegado a lugares cada vez más aislados y con condiciones más precarias de vida, hasta terminar en un ranchito que se inundaba con las lluvias. Sufría de trastornos digestivos y migrañas, perdió buena parte de su vigor físico, sus comidas eran malas y en un párrafo se queja de haber tenido que comerse “una desabrida lechuza”; otro día solo boniatos en mal estado. Fue regalando su ropa fina, y la que guardó para sí se la lavaban mal, se la entregaban húmeda y “con olor a moho”. A los militares que le habían sido cercanos la Asamblea los persiguió y los perjudicó como pudo. Se emplearon contra él y sus seguidores las tácticas más viles y vulgares, fue calumniado, despojado de todo, aislado de la guerra. Al final, solo era visitado por alguna que otra familia campesina y algunos negros libertos. Había solicitado un pasaporte para reunirse con su esposa y sus hijos, a quienes no conocía, pero la Asamblea se lo demoraba con toda clase de pretextos. Su correspondencia era abierta y leída antes de llegar a su destino. Le fue retirada la escolta. Los vejámenes y las humillaciones eran interminables y parecían como creaciones de una mente malévola.

¿Cómo llegaron a conocer los españoles su paradero? Un negro que había sido esclavo del marqués de Santa Lucía llevó la información al campo enemigo. El retiro de la escolta que debía proteger (y vigilar) al expresidente recuerda las extrañas circunstancias de Martí lavándose su ropa en el río, y la posterior asignación de un único soldado a su servicio, aquel Ángel de La Guardia casi niño que lo siguió al martirio. ¿Así debía ser tratado un General del Ejército Libertador…? No de ese modo vivían Gómez y Maceo, cuyos nutridos Estados Mayores los acompañaban en todos sus movimientos. A Céspedes y Martí les llamaba el pueblo Presidente, con la consiguiente ira de sus enemigos, que no estaban todos en el bando español. Los dos se volvieron personajes molestos para quienes consideraban que Cuba no debía ser repartida entre tantas bocas.

Céspedes vivía torturado por el alejamiento de su esposa y sus hijos, por la traición de los otros jefes insurgentes, sobre la personalidad de algunos de los cuales dejó en su Diario comentarios muy amargos y reveladores, que explican en cierto modo la decadencia moral de la alta oficialidad del mambisado después del fin de la guerra del 98, que desembocó en la camajanería de la República y llevó a la presidencia a hombres de tan pobre catadura moral como Menocal y José Miguel Gómez y asesinos como Machado. Ya advertía Céspedes con ojo sabio los muchos defectos de Estrada Palma y alertaba sobre su hipocresía y falsedad. A menudo escribió con su letra encogida para ahorrar papel: “¡Pobre Cuba!”. Y no se equivocaba. Le obsesionaba la idea de haber sido depuesto de su cargo, pero no por la pérdida de su preeminencia política y los poderes omnímodos que ella implicaba, sino por un sentimiento terrible de haber sido tratado con la más sucia injusticia y la más cruel alevosía, a pesar de lo cual jamás pierde su empaque de patricio.

Como Abraham Lincoln poco antes de su asesinato, también tuvo Céspedes sueños premonitorios la noche antes de su muerte, cuando se vio en una iglesia contrayendo matrimonio con una novia velada a quien no pudo identificar, y vio aparecer en el umbral el espectro de su primera esposa acompañada por una dama vestida de negro y con el rostro también oculto. Atormentado por un profundo sentimiento de dolor, Céspedes narra que se arrojó a los pies de Carmelita y le pidió perdón entre lágrimas, completamente desesperado.

Puede sentirse en la escritura de Céspedes el nervio vivo de un hombre que sufre y que se siente profundamente humillado y solo. Es una voz que conmueve, una lectura que duele y desgarra el alma. Era un padre tierno y preocupado que envió a sus hijitos en el exilio pelos de su barba y sus cabellos, por temor a que no llegaran a conocerlo vivo. ¡Qué dimensión tempestuosa habrá tenido en su alma la decisión de permitir que los españoles asesinaran a su hijo Oscar, y qué supremo esfuerzo viril habrá tenido que hacer para obligar a sus labios a pronunciar aquella frase que fue sentencia para el hijo amado: “OSCAR NO ES MI ÚNICO HIJO…”.

Confieso que terminé la lectura del Diario perdido de Céspedes en un completo agotamiento emocional y en una muy turbadora confusión del ánimo. Quiso la casualidad que yo encontrara entre los libros de la biblioteca del pequeño pueblito de Pinar del Río, exactamente detrás del Diario de Céspedes, la biografía de Néstor Leonelo Carbonell (en cuya escritura tuve el honor de participar), aquel patriota casi anónimo que ayudó en Tampa a Martí a fundar el Partido Revolucionario Cubano.  Y ello me consolidó, aún más firmemente si eso fuera posible, en la convicción inquebrantable de que es necesario volver a escribir la historia de Cuba, pero solo después de haber segado unos cuantos pedestales. Y de haber encontrado las tres páginas del Diario de Campaña de José Martí que Máximo Gómez se tomó la atribución de arrancar en total desacato a la Historia de Cuba. ¡Cuáta papelería, cuantas Actas, cartas personales, partes de guerra, Memorias y Diarios de campaña andan aún sumergidos en colecciones y archivos individuales sin haber visto la luz! ¿Qué pasará cuando el sol salga sobre ellos?

 

 

 

 

 

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Cuando la imaginación NO puede nacer: Ausencia de imaginarios mitopoéticos en el cubano actual

 

cuba hoy

En un breve comentario publicado en el periódico Granma, titulado Cuando les matan la fantasía y firmado por Julio Martínez Molina, se analizan los efectos de la pérdida de la fantasía en las primeras edades de la vida y su sustitución por programas de videojuego, literatura basura para adultos y otros subproductos de la cultura occidental.

En principio, quienes trabajamos directamente con la cultura estamos absolutamente convencidos de que la carencia de un imaginario no clasificable únicamente como fantástico, sino más exactamente como mitopoético, afecta considerablemente la estructura de la mente humana, y da por resultado una población de individuos con una muy empobrecida capacidad de pensamiento, concentrados en la satisfacción de sus instintos básicos y en la valoración desmesurada de bienes y posesiones de carácter material, con una demoledora ausencia de sensibilidad, una tremebunda discapacidad para la empatía emocional, una ausencia peligrosa de espiritualidad y una personalidad cada vez más semejante a la del psicópata social o a la del ser elemental que acerca al hombre al estado animal, con un vocabulario sumamente insuficiente, ausencia de códigos éticos y una muy mermada capacidad de reacciones en su comportamiento individual y social. Y podríamos estar hablando de una futura humanidad de lata o humanidad “basura”, superada en inteligencia y habilidades por los robots. Una humanidad que ya se incuba entre nosotros.

Sin embargo, siempre sorprende encontrar, cuando se habla de este tema, la referencia a las novelas de capa y espada o de viajes y aventuras escritas en el siglo XIX como ejemplos que deben conocerse y seguirse, aunque hayan pasado dos siglos. No se puede afirmar que este lamento se deba a ausencia de lecturas actualizadas por parte de quienes abordan el análisis, pero lo que sí no falta es un imaginario mitopoético en los siglos posteriores, tanto como producto cultural elaborado por creadores, como puramente urbano, de raíz popular. Son inolvidables las producciones de Walt Disney, por ejemplo, que no solo emplearon historias ya consagradas por la literatura para niños como La Cenicienta o La sirenita, de los decimonónicos hermanos Grim y el genial escritor danés Hans Christian Andersen, sino que crearon personajes totalmente modernos como el pato Donald y el Ratón Mikito, las célebres Urracas y el Pájaro Loco, además de otros muchos memorables que llenaron la infancia de millones de niños y las horas de recreo de otros millones de adultos que, aún hoy, continúan acariciando su recuerdo como uno de los tesoros más preciados. La generación de mi hija, los treintañeros de hoy, se solazaron infinitamente en su niñez con libros como Pippa Mediaslargas, La familia Mumín y El viaje de Nils Holgersson a través de Suecia, y no olvidan los tan gustados “muñequitos rusos” que narraban antiguas leyendas del Volga o las aventuras más que modernas de los hilarantes y simpáticos Bolek y Lolek, por solo mencionar dos ejemplos. En la televisión cubana apenas tiene igual La sombrilla amarilla. No ha habido ni hay, siquiera, algo que se le acerque en más de cincuenta años.

Dos fenómenos están incidiendo en Cuba en la suplantación de estos imaginarios mitopoéticos necesarios sobre todo a los niños y adolescentes, pero también a los adultos. Uno es, con honrosas excepciones como Nersys Felipe, Enrique Pérez Díaz y Lenna Rodríguez, entre otros pocos, la pobre calidad de la literatura infantil (y la casi ausencia de literatura juvenil) que producimos en el país, basada fundamentalmente en tipos y caracteres de la campiña nativa que no están concebidos sobre la plantilla de arquetipos universales, sino revisten en su mayoría un carácter de imaginario ideológico anecdótico y puntual. Estos libros son muy buscados en las Ferias del Libro por padres ansiosos de fomentar en sus hijos hábitos de lectura, y los niños los leen, pero casi nada queda grabado en sus mentes unas horas después de concluida la lectura o, más bien, el manoseo de estos libros de producción nacional, los únicos a que tienen acceso los niños cubanos por la vía del mercado en nuestra moneda, y que no pueden competir con los videojuegos o los programas de televisión y video que llegan a los consumidores por otros caminos, los cuales responden a unos intereses de mercado actuales, inexistentes en el siglo XIX, cuando fueron escritas esas maravillosas novelas que tanta nostalgia despiertan en los eternos defensores de la imaginación, la fantasía, la poesía y la creatividad, pero que, indudablemente, responden a códigos éticos y a situaciones que ya no son los del siglo en que vivimos. Sin embargo, hay entre nosotros algunos creadores (en realidad muy pocos) como Elaine Vilar Madruga, quien en su precoz y ya nutrida obra publicada hace un esfuerzo audacísimo, pero muy logrado, por acercarse a imaginarios universales en géneros como la fantasía y la ciencia ficción, y lleva a cabo en sus textos interesantes reelaboraciones de antiguos mitos y leyendas que podrían llenar el vacío que confrontamos con la literatura para adolescentes, aunque su autora los haya concebido para un espectro mucho más amplio de lectores. ¿Dónde están sus libros? No en las librerías, ciertamente. Las tiradas son reducidas y se agotan con presteza, En las provincias no se les encuentra ni en las bibliotecas.

La segunda gran sombra que gravita sobre la importancia de los imaginarios mitopoéticos en la formación de una población mentalmente sana y equilibrada, es, como ya mencioné antes, la ausencia en nuestras librerías de títulos de los géneros de literatura infantil y fantástica escritos en el resto del mundo. Si acaso se publica alguno, como Cuentos de la India o Corazón, la presentación del libro en cuanto a tipografía, ilustraciones, cubierta y todo aquello que constituye adorno y reclamo de un libro a los ojos del lector se diluye en ediciones de muy pobres recursos, que además, se resienten en no pocas ocasiones de la deficiente cultura universal de quienes tienen a su cargo la producción de libros en Cuba. Un ilustrador en esta circunstancia, difícilmente pueda trasmitir al texto que ilustra el espíritu de la cultura de donde proviene, y toda la magia que podría envolver al lector se perderá. Nuestros niños y adolescentes no tienen acceso a los imaginarios mitopoéticos de otras culturas, y no hablemos ya de mitos y leyendas de Grecia, Roma, Egipto, Persia, la Céltica o Judea, por solo mencionar algunas de las grandes culturas de la Humanidad, sino ni siquiera a lo que escriben ahora mismo autores de otros países, escritores de nuestro tiempo que en otras partes del planeta escriben para niños semejantes a los niños cubanos. Nuestro imaginario nacional se reduce a la tojosa, la cacatúa, el cocodrilo, Elpidio Valdés y su caballo Palmiche. Esto es una hipérbole, por supuesto, porque hay más, pero generalmente más de lo mismo, y aburre y cansa, porque para rematar, los propósitos son más ideológicos que poéticos o meramente recreativos, y estos libros se asfixian bajo el peso excesivo de personajes-tipo que devienen receptáculos de mensajes y consignas con muy poco que ver con el auténtico imaginario mitopoético de la Humanidad, su primera forma de percepción del mundo; que es atávica y continúa viva en cada uno de nosotros, y tiene hambre de ser alimentada con sus alimentos, no con productos falsos que intentan imitar y quedan solo en reproducciones o distorsiones vanas sin ninguna repercusión en la formación y maduración del ethos individual y social. Quiero especificar que una ilustración no solo es mala o resulta ineficaz porque sea fea o no tenga calidad intrínseca como imagen, pues la editorial Gente Nueva, la única que en Cuba está especializada en literatura infanto-juvenil y como tal produce el mayor volumen de literatura de estos géneros, no carece de profesionales eficientes; se debe, en la mayoría de los casos, a una pobre investigación, por parte de los ilustradores a cargo, de la cultura a que pertenece el texto que van a ilustrar, limitándose a reproducir algunas imágenes con “sabor” a esa cultura específica. Son más, sin embargo, las ocasiones en que la magia visual del libro sucumbe de modo espectacular al mal efecto que tiene sobre ella la falta de recursos editoriales de nuestro país, con consecuencias terribles para la paleta de colores por ejemplo, pues nada dice a un niño un color opaco o limitado a una gama de colores primarios, en un material de cubierta que reduce considerablemente la definición del trazo. De cualquier modo, las ediciones de literatura cubana para niños y jóvenes, hágalas quien las haga, en muchos casos no se benefician de ilustraciones eficaces, tan supremamente importantes como fuente para la conformación de una estética visual desde las primeras etapas de la existencia humana.

En fin, estas breves notas no pretenden ser una respuesta al comentario de Granma, sino meras reflexiones sobre aspectos que, por el momento, no parecen tener solución.

 

 

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Compañero, no te toca expresarte, así que cállate

 

 acosoEl obcecado placer de escucharse a sí mismo, artículo publicado en Granma por Sylvia Delgado Guerra, trata el tema de la sustitución de la comunicación social y entre individuos por fórmulas preconcebidas cuya verdadera finalidad consiste en abortar la comunicación y no en viabilizarla. Muy bien escrito, el texto analiza las posibles causas de este fenómeno propio de nuestra época: ¿Será la falta de tiempo que nos abruma a todos en la vida moderna, o tal vez las rutinas improductivas de la vida cotidiana…? ¿O habrá, quizá, causas más soterradas y malévolas…?

En mi opinión, el obcecado placer de escucharse a sí mismo no es más que una de las tantas consecuencias del fenómeno, pero este va mucho más allá e involucra muchas más formas de expresión que las señaladas por la autora. Yo habría titulado el trabajo Los placeres perversos de la manipulación comunicacional, pues de eso es de lo que se trata, y al respecto me vienen a la memoria Las 38 formas de ganar una discusión, del filósofo alemán Arthur Schopenhauer, conocido por su cinismo y misoginia. Este libro es nada menos que un tratado breve donde su autor recopila 38 maniobras para ganar una discusión aunque la razón la tenga la contraparte. Los cubanos no hemos leído este libro, que jamás ha sido publicado en la isla, pero tenemos una intuición y una sagacidad naturales para aplicar constantemente las 38 recetas y algunas más creadas por nosotros mismos.

Sylvia Delgado enumera en su texto las siguientes formas de manipulación comunicacional, que copio textualmente, pero los ejemplos son míos:

-relegar a planos secundarios lo que el otro quiere decir: “Sí, pero los planteamientos del compañero sobre la necesidad de repartir medios de protección a los trabajadores no son lo más importante en este momento en que todos estamos trabajando en la búsqueda de nuevas estrategias para ganar la emulación”).

-el demérito (léase descalificación) como respuesta a quienes osan franquear los muros del criterio personal: “Sí, tú estás reclamando ahora porque en la cuadra hay vecinos que no respetan los derechos del resto de la vecindad, pero hace tres años, cuando te quejaste por el uso de sustancias químicas peligrosas para la vida, yo convoqué a una reunión y tú no te presentaste, así que ahora no vengas a reclamar nada”.

-ridiculizar al oponente -con el choteo en nuestro caso nacional, por supuesto, aunque en las últimas décadas nos hemos vuelto más mordaces e irónicos y ya el choteo no persigue únicamente hacer reír, sino cosas peores: El médico al paciente y en presencia de terceros: “Mire, en lugar de estar cuestionando lo que le estoy diagnosticando y haciendo tantas preguntas, mejor ordene todos esos papeles que me quiere enseñar, porque se ven bien desorganizados”.

-la distorsión de frases que nunca abogaron por centralizar la discusión y que, sin embargo, desembocaron en camisa de fuerza criterial: La jefa del Archivo del Hospital a la madre que le reclama porque una empleada del Archivo gritó a su hija discapacitada: “Bueno, pero es que la doctora de su hija no podía mandarla a ella para acá con su historia clínica, porque para eso hay una secretaria de sala, aunque estuviera de vacaciones en ese momento. Aquí hay un Reglamento, y ahora vamos a tener que analizar y sancionar la conducta de la doctora por culpa de la reclamación de usted”).

-desaprovechamiento de espacios concretos de discusión: la célebre frase silenciadora: “Compañero, este no es el momento ni el lugar para hacer ese planteamiento, aquí tenemos que ceñirnos al orden del día”. Y nunca aparecen ni el momento ni el lugar adecuados, por supuesto.

-la tendencia peligrosa a absolutizar (yo añadiría: aunque la contraparte no lo haya hecho, pero haciéndola quedar como responsable de la absolutización y convirtiéndola, por ello, en objeto de censura desmoralizadora que debilitará su posición).

-la agresividad al exponer (o imponer) los argumentos: Gritos, ademanes, miradas sobreactuadas sobre la “víctima” de la acusación o de la riposta, imputaciones que la colocan en situación comprometida y hacen que nadie se atreva a tomar su defensa o simplemente a apoyar lo que ha dicho.

-la retirada explosiva con ademanes de molestia o resentimiento, cuando en el seno de una controversia sobran palabras, pero faltan argumentos: ¿quién no ha visto en medio de una discusión, generalmente en una reunión -que ofrece más público para los que gustan de la teatralidad-, cómo alguien que está siendo vencido por las acometidas más lógicas de la contraparte usa una salida de escena digna de la tragedia griega, levantándose de manera dramática y abandonando la habitación con un tirón de puerta a sus espaldas que deja a la concurrencia sin aliento y amedrentada ante las posibles consecuencias de esa ira, en caso de que se trate de un jefe o un “cuadro”?

-agresiones a la autoestima mediante la exposición de trapos sucios

A este inventario fraudulento y vergonzoso podrían añadirse aportes más o menos cubanos:

-no dejar hablar a la contraparte mediante el recurso de interrumpirla constantemente impidiéndole desarrollar una sola idea

-emprender, amparado en un cargo de poder, un discurso interminable que nunca cede espacio a la exposición de la contraparte

-hilvanar discursos que no dicen nada y no son más que amontonamientos más o menos sonoros de frases y consignas.

-acusar a la contraparte de estar “dando armas al enemigo” con sus planteamientos o de tener “problemas ideológicos”.

-el empleo recurrente de frases hechas, sin sentido real, pero que invariablemente funcionan como comodines para neutralizar una situación incómoda o comprometedora: “Ya estamos trabajando en eso”; “El tema en cuestión ya está en la gaveta del buró de quien tiene que estar”; “A este nivel no corresponde discutir esos asuntos, compañero, eso le corresponden a un nivel superior”; “¿Qué méritos tienes tú, compañero, para venir a esta asamblea a reclamar tal o mas cual cosa?”; “Nosotros no debemos hacer crítica de nuestros errores, sino propaganda de nuestros aciertos, porque de los errores ya se ocupará de hablar el enemigo”, y otras muchas construcciones lexicalizadas que ya han fraguado en el diario ejercicio del cinismo de los pícaros, esa “manteca de puerco” que un filósofo de mi barrio contraponía siempre como imagen de la astucia más vil ante la luz radiante que asignaba como distintivo de la inteligencia.

Todos estos recursos, y muchos otros, pueden encontrarse en un libro que cada día gana más lectores, El acoso moral, de la psiquiatra Marie-France Irigoyen. Se trata del estudio de una nueva forma de acoso que puede hallarse tanto en la vida laboral como en la vida privada de los ciudadanos, donde mediante la hábil manipulación de la comunicación, que puede llegar incluso a la absoluta supresión de la misma, se acorrala a individuos o grupos y se los obliga no solo a someterse, sino a convertirse en cómplices o verdugos de un individuo o grupo de individuos que mediante la coerción, la intimidación y las amenazas veladas (y hasta algunas formas de violencia física) maniobran para ejercer el control sobre otro u otros individuos. El acoso moral es uno de los mecanismos predilectos de los psicópatas y ha sido incluido en algunos países en el Código Penal, por considerarse que constituye una figura delictiva, pues quienes son víctimas de este tipo de acoso, que rara vez puede ser demostrado, presentan daños psicológicos y pérdidas materiales y de prestigio que no pocas veces impulsan al suicidio.

Tal vez no sea muy abundante en Cuba el acoso moral en sus más siniestras formas, diluido en su esencia por los vientos calcinantes de la tropicalidad, como tantas otras cosas en esta isla bendecida por las frutas que cuelgan de los árboles y las playas más agradables del planeta, el dulzor de la caña de azúcar que tanto acaramela la sexualidad de sus habitantes, y la superficialidad “contentosa” que Jorge Mañach reprocha a sus coterráneos en ese tremendo ensayo antropológico sobre el carácter del cubano que es Indagación del choteo, y que, por cierto, pocos cubanos conocen.

Sin embargo, el breve artículo de Sylvia Delgado debería hacernos reflexionar profundamente, y reflexionar mucho, sobre las muchas y muy variadas maneras en que constantemente somos agredidos por los que creen “sabérselas todas”, para despojarnos de nuestro derecho legítimo a comunicarnos y defender nuestras posiciones y criterios.

 

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El alegre regreso del señor canotier

 canotierSi uno pasea por la calle del Obispo y observa en las distintas tiendas de divisas y en los pequeños comercios, comprobará que aunque pueden hallarse sombreros de variado diseño, todavía el canotier unisex sigue siendo el modelo que impera, y en segundo lugar, la pamela de ala muy ancha, lo mismo entre nacionales que entre extranjeros.

El canotier fue muy usado en Cuba durante la segunda mitad de la República. Es un sombrero de paja entre pequeño y mediano, de copa plana y ala recta, conocido también por los nombres de boat o gondolero, aunque su nombre francés es el más universal. Se dice que su origen se remonta a 1880, cuando los gondoleros, esas figuras tradicionales de los canales de Venecia, lo copiaron del modelo usado por los oficiales de marina, pero adornándolo con una cinta negra a la que llamaron en su dialecto véneto nastro del doppio.

Curiosamente, el canotier se convirtió en parte de los símbolos que identifican a los estudiantes de la célebre universidad norteamericana de Oxford.

A finales del siglo XIX el modelo se puso de moda en Francia porque lo usaban quienes practicaban la navegación de canotaje, a la que debe su nombre. Por esa misma época lo trajeron a América los inmigrantes italianos, donde tuvo su época de oro en las primeras décadas del siglo XX. Por esas mismas fechas se puso de moda en Cuba junto con el célebre modelo panamá, de fibra muy flexible, y el Fedora de paño.

Las pautas de la moda masculina, liderada entonces por Inglaterra, estipulaban que el canotier solo podía ser usado durante la temporada de verano, pero la estabilidad característica del clima caluroso de Cuba permitió a los cubanos usarlo todo el año, como complemento del traje de dril cien, un tejido muy fresco de color blanco crudo apropiado para los soles ardientes de la isla, y que se convirtió en el “uniforme” de los elegantes del patio. Así vestidos, los cubanos circulaban por las grandes avenidas del país lo mismo que por los senderos campesinos, los casinos, las sociedades españolas o los hemiciclos del Senado en el Capitolio.

Todos tenemos fotos de algún abuelo  trajeado de esta pinta, y así fue desde 1915 hasta aproximadamente los años 40. Hoy la moda retro ha hecho regresar al canotier, que lo mismo corona un cráneo masculino que los rizos rebeldes de una dama, pero ahora con variaciones dentro de la misma línea de su diseño. Solo que ya no acompaña al célebre dril, sino que se combina con las bermudas que tanto gustan a la juventud, las faldas al tobillo o cubiendo apenas los muslos, con los pulóveres, las camisetas y el escote profundo de las noches tropicales, con topes y desmangados. El canotier, en fin, ha vuelto para quedarse,

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PROYECTO CUBANO DE LEY DE PROTECCIÓN CONTRA EL MALTRATO ANIMAL QUE LAS AUTORIDADES SIGUEN SIN APROBAR

*** Este texto lo he tomado del blog El sato cubano, de Elsie Carbó, del que, por cierto, pregunto a quien me pueda explicar por qué no admite comentarios, aunque tiene el botón correspondiente. Esta es la Ley  Contra el Maltrato Animal redactada por protectores cubanos, que duerme el sueño de los justos en el buró de alguien, allá por las alturas del firmamento, en algún Ministerio que insiste en hacerse el sordo, con el silencio cómplice de nuestros medios de prensa que hablan de muchas cosas, pero no del maltrato humano a los animales. Sospecho que el sórdido interés en que se mantengan las peleas de gallos (y no solo para recreación de marginales), es uno de los motivos por los cuales la Ley aún no ha sido aprobada. Cuando finalmente se logre, tendrán que terminar las peleas clandestinas de perros, gallos y otros animales, el abuso con los caballos pencos, las galleras que tanto gustan a algunos de nuestros más ilustres ciudadanos. Tendrá que terminar el negocio tan jugoso de la venta de cachorros en la calle Obispo y en otras madrigueras donde se esconden esos sinverguenzas que crían perros solo para obligarlos a reproducirse para la venta, y muchos otros “inventos” del cubaneo para ganar dinero  con el negocio de la crueldad, que tanto gusta a mis connacionales. Siempre he sostenido que la imagen del cubano jaranero, bonachón y solidario, bailador, Don Juan y buen socio es solo una parte, solo una mitad del rostro de los nativos de esta isla. La otra mitad es violenta y cruel, y linda con la más abyecta insensibilidad. La vidame da la razón desde hace mucho, mucho tiempo. DUELE.

Proyecto de Ley de Proteccion

La presente iniciativa ha sido promovida y gestionada por PAC (Protección de Animales de la Ciudad), Grupo de Trabajo que reúne a todas las personas que aman a los animales y desean ayudar al bienestar de los mismos, así como a frenar el maltrato hacia ellos. Radicamos en La Habana, Cuba.

Estimulados por el proceso de actualización y renovación promovido por el Estado y el Gobierno cubanos a partir de los Lineamientos del PCC, y apoyados en los artículos 27 y 88 (inciso g) de la Constitución de la República de Cuba, solicitamos a la Asamblea Nacional del Poder Popular la promulgación de una Ley para la Protección de los Animales. Algunos de los muchos argumentos que la justifican son los siguientes:

  1. Actualmente se cometen, impunemente, cuantiosos actos de crueldad y abuso con los animales. Estos actos son expresión del patrón de anti-valores que se está instaurando poco a poco en la sociedad cubana, y que constituye la antesala de la contracultura del crimen y la violencia.
  2. El maltrato y la crueldad hacia las criaturas indefensas o más débiles (llámese niños, mujeres, animales) no solo provocan sufrimiento, dolor y hasta muerte a las víctimas, sino que degradan a quienes los ejercen y a quienes los contemplan con indiferencia.
  3. La violencia es una sola, no importa el contexto donde se realice. Si goza de impunidad, toma fuerza y se implanta de manera definitiva como modelo de comportamiento individual y social. La ausencia de normas puede retrotraer al hombre a la barbarie.
  4. La salud y el bienestar de una sociedad pasan inevitablemente por la relación armoniosa y respetuosa de sus integrantes con todas las formas de existencia.
  5. Diferentes disciplinas científicas han probado, de manera irrefutable, que los animales son criaturas sintientes, inteligentes, y que tienen lenguaje y conciencia. ¿Qué más hace falta para reconocerles su derecho taxativo a la vida y el respeto? El hombre no creó la fauna ni la naturaleza, ¿qué facultad le cabe, pues, para maltratarlos y destruirlos?
  6. El mundo de hoy clama por una ecología responsable, individual, profunda, inclusiva e integral, que tenga en cuenta no sólo al hombre y su conciencia, sino a todos los seres vivos que con él conviven, y más aún, a los que habitan en su entorno y bajo su tutela.
  7. Nuestro Estado y Gobierno trabajan sin tregua por la educación ecológica de la sociedad y por la protección del medio ambiente, pero todavía les queda mucho por hacer en el ámbito de la ecología doméstica, personal y urbana. La promulgación de una Ley de Protección de los Animales colocaría a Cuba a la par de los países más desarrollados del mundo y también de sus hermanos latinoamericanos, tan identificados con la cultura del Buen Vivir.

Muchas más razones podrían añadirse para justificar esta petitoria, pero preferimos adjuntarlas en legajo aparte. El hecho de que Cuba haya sido promotora de la Carta de la Tierra (a través de las BTJ) y sea signataria de la Declaración Universal de Bienestar Animal promovida por la Sociedad Mundial para la Protección de los Animales (siglas en inglés: WSPA), son prueba más que fehaciente de la disposición y voluntad de nuestro Estado, Gobierno y sociedad por trabajar en este sentido. «Donde la naturaleza tiene flores, el cerebro las tiene también» [José Martí].

Antes de terminar, nos gustaría sugerir algunos de los elementos que no deberían faltar en la Ley:

  1. La Ley no debe ser únicamente punitiva sino también (y sobre todo) preventiva, formativa, educativa, gestora de políticas humanitarias y promotora de valores y actitudes éticas, bio y eco-céntricas, para lo cual debería abarcar, en sus regulaciones, todos los ámbitos de la vida cubana, desde la educación escolar hasta la defensa civil, pasando por los medios de comunicación masiva.
  2. La Ley debe tener un apartado que defina los Derechos de los Animales, los cuales deben protegerse y garantizarse por las vías jurídica y penal, al igual que los derechos ciudadanos. La definición de estos derechos en una ley cubana debería inspirarse en la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, en la Declaración Universal de Bienestar Animal y en la Carta de la Tierra, pero también podría inspirarse en las leyes protectoras de otros países de la región, como Venezuela y Bolivia. Los derechos fundamentales de los animales serían, en todo caso, el derecho a la vida, a la seguridad, al bienestar y a vivir libres de sufrimiento, tortura y esclavitud.
  3. La Ley debe considerar el maltrato y la crueldad hacia los animales como delitos y, en consecuencia, establecer las disposiciones penales correspondientes.
  4. La Ley debe emanar del concepto de que cualquier forma de violencia ejercida contra un ser vivo como, por ejemplo, los combates entre animales promovidos por personas, no califican como tradiciones ni como elementos de la cultura y la identidad nacionales, dignos de ser preservados, sino que debe conceptuarlos como lo que en realidad son: trazas de barbarie que deberían erradicarse de una vez, no sólo mediante sanciones sino también a través de la educación y la cultura. Lo primero que la Ley debería prohibir son las peleas de perros, de gallos, y de cualquier otro animal.
  5. La Ley debe proscribir y penar cualquier clase de espectáculo, público o privado, donde algún animal resulte dañado o denigrado.
  6. La Ley debería ser redactada por (o debería recoger los criterios de) una comisión multidisciplinaria que incluyera, entre otros, a médicos, psicólogos, sociólogos, biólogos, profesores, estudiantes, ambientalistas, intelectuales, artistas, a los grupos protectores de animales que existen en Cuba, así como a otras organizaciones ecologistas y de índole afín.

La presente iniciativa ha sido promovida y gestionada por PAC (Protección de Animales de la Ciudad), Grupo de Trabajo que reúne a todas las personas que aman a los animales y desean ayudar al bienestar de los mismo, así como frenan el maltrato hacia ellos.

 

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REPRODUCCIÓN DEL FORO DEL PERIÓDICO GRANMA DIGITAL SOBRE MALTRATO ANIMAL

*** No reproduzco el artículo de Lilibeth y quien desee puede leerlo en el sitio de Granma digital. Reproduzco el foro con la esperanza de que ahora, con la modalidad de wi-fi ondeando sobre la ciudad como un ectoplasma de cumpleaños, muchas más personas puedan tener conocimiento de nuestra lucha por el respeto a la biodiversidad y la defensa de los animales y apoyen nuestra causa. A partir de ahora mismo este foro queda abierto para el debate, y publicaré a todos los que envíen sus opiniones, aún aquellas que se manifiesten contra los animales, si están bien argumentadas. Solo pido que no escriban palabras obscenas porque el reglamento de seguridad de WordPress no lo admite, y les ruego que sean ustedes prudentes y moderados en cuestiones de política e ideología, pues no publicaré nada que ponga en peligro la existencia de este blog, como ha sido siempre mi posición. Estoy a favor de la verdad y de defenderla con energía y sin miedo,  pero no soy caudillo de nada ni de nadie, salvo de los perros. Otra cosa: si Granma les censura algún comentario, mándenlo para acá.

P.D: Perdónenme las personas de sensibilidad más delicada por la selección de imágenes que estoy publicando aquí. Esta noche se ha convertido para mí en pesadilla.

PERDÓN

Este es Duke, pastor alemán de cuatro años de edad, que salvó del ataque de un oso a su familia humana, y ellos le pagaron el salvamento entregándolo a una perrera municipal porque su dueño tiene... alergias...

Este es Duke, pastor alemán de cuatro años de edad, que salvó del ataque de un oso a su familia humana, y ellos le pagaron el salvamento entregándolo a una perrera municipal porque su dueño tiene… alergias…

 

Yo puedo ser tu amigo

Autor: Lilibeth Alfonso Martínez | nacionales@granma.cu 9 de julio de 2015

A esto obligamos nosotros los monstruos humanos  a los perros cuando los hacemos pelear

A esto obligamos nosotros los monstruos humanos a los perros cuando los hacemos pelear

Rafael Manzano dijo:

1 10 de julio de 2015 01:18:18

Estoy muy de acuerdo con su comentario y algo se debe hacer para controlar la proliferación de perros callejeros y de todo tipo de animal que pueda de una forma u otra afectar la salud y la protección publica pero debo decirle que su ej de los 5000 perros esta muy lejos de ser así pues anestesia solamente para esa cantidad de perros seguro cuesta mas que eso además si hay que usar 10000 litros de petróleo como mínimo tendrían que recorrer 60000 kms como mínimo con la situación que tiene el país habría que pensar que es más necesario anestesia para el ganado vacuno porcino etc para el zoológico y petróleo para laborar en la agricultura por ahora creo que hay que eliminar los perros de una forma menos costosa al país y desgraciadamente hay que eliminarlos me gustan los animales tengo perro pero a veces las circunstancias obligan a tomar medidas no muy aceptadas ni muy agradables lo siento mucho por esos pobres perros Muchas gracias RM

PAISAJE DESPUÉS DE LA BATALLA. MANZANO, ¿TÚ ERES EL MEJOR AMIGO DE ESTE PERRO?

PAISAJE DESPUÉS DE LA BATALLA. MANZANO, ¿TÚ ERES EL MEJOR AMIGO DE ESTE PERRO?

¿Y de este, Manzano...? ¿SERÍAS EL MEJOR AMIGO DE ESTE PERRITO...?

¿Y de este, Manzano…? ¿SERÍAS EL MEJOR AMIGO DE ESTE PERRITO…?

Luna dijo:

2 10 de julio de 2015 14:29:57

Una de las experiencias de vida más hermosas que he tenido fue adoptar una perrita callejera. Fua hace algunos años en el Campismo “Los Cocos”, había varios al lado de la pizzería. durante casi dos años pude constatar el cambio radical que dio la vida de la Cussy, gracias a nuestra acción. Lamentablemente la mayoría de las personas no tienen las condiciones (materiales o de espíritu) necesarias para hacer algo así. A las que sí las tienen, mi mayor agradecimiento!!!!

Yuni dijo:

3 10 de julio de 2015 17:53:15

Hace falta más artículos como estos, anuncios de TV, programas de radio que eduquen a la población a vivir en armonía con su medio ambiente. El Estado cubano que tanto alardea de su educación debe de una vez y por todas promulgar una ley de protección animal y hacerla cumplir. Que los dueños de animalitos se sientan responsables de que no procreen desmedidamente y multas para el que los “bote” a la calle. Eso sería un muy buen primer paso. Saludos a todos

Sucel Jurado dijo:

4 10 de julio de 2015 19:18:19

Estimada Lilibeth, quien le escribe es la Responsable General de PAC. Somos un Grupo de Trabajo llamado Protección Animales de la Ciudad (PAC) y nuestra misión es reducir el número de animales que pueblan las calles habaneras. Nuestra visión: extendernos a todo el país. Llevamos casi tres años accionando en las calles y ya contamos con la ayuda de más de mil personas de todos los perfiles profesionales y laborales (profesores, médicos, artistas, abogados, veterinarios, biólogos, escritores, economistas, psicólogos, periodistas, estudiantes, amas de casa, obreros, etc.), muchos de los cuales son jóvenes. Cada miembro colabora con PAC, voluntariamente, de acuerdo con su talento, perfil y capacidad. Entre los objetivos a corto plazo que tenemos están: 1. Garantizar el bienestar de los animales, protegerlos y poner fin a los maltratos y abusos que se ejercen contra ellos. 2. Frenar la reproducción espontánea de los animales callejeros y desamparados mediante esterilizaciones masivas practicadas por veterinarios. 3. Reducir y, si es posible, eliminar, el número de animales ambulantes, empleando métodos humanos, nobles y respetuosos, como la adopción, la reubicación, la promoción de valores éticos, la información, el control de la natalidad, etc. 4. Promover y desarrollar la conciencia y la educación ciudadanas en torno al buen trato y el respeto que merecen los animales, como parte de la vida. 5. Devolver la salud a los animales enfermos y abandonados, procurándoles tratamiento veterinario y un espacio para su recuperación. 6. Buscar y encontrar hogares a los animales desamparados. 7. Trabajar por la promulgación de una Ley para la Protección de los Animales, que garantice sus derechos, entre ellos, los dos básicos: a la vida y al bienestar. Usted o cualquier persona sensible al tema puede comunicarse con nosotros a través de: proteccionanimalesdelaciudad@gmail.com Responsable General (Sucel) secretariaspac@gmail.com Secretarias (Yudith o Sandra) adopcionespac@gmail.com Responsable de Adopciones (Wendy) pacadvisorcuba@gmail.com Relaciones Públicas (Renata) Le hago llegar mis saludos, Atentamente, Sucel Jurado Secretaria General de PAC

Gina Picart dijo:

5 10 de julio de 2015 19:39:33

Es difícil, y no siempre posible, mostrar respeto por los comentarios y las ideas de otras personas en un foro, cuando esas expresiones resultan verticalmente opuestas a las nuestras, tanto que ofenden nuestra sensibilidad. ¿Por qué se les ocurre a algunas personas, por desgracia a buen número, que eliminar perros es necesario, que los perros son fuentes de enfermedades, que el presupuesto hay que dedicarlo al ganado vacuno…? Hay que agradecer que no envíen sus comentarios aquellas personas que también consideran que los perros y los gatos son una fuente de alimento con mucho potencial. Quisiera recordar a quien necesite el recordatorio, que, si los perros y los gatos, llamados animales afectivos, seres que el hombre domesticó y que tantos beneficios hacen lo mismo a quien los ama que a quien no, aunque no rindan a la sociedad beneficios económicos como las vacas, los cerdos, las aves de corral, etc., también existe un inmenso número de seres humanos que tampoco son fuente de riqueza, ni de alimentación, y además de propagar enfermedades como la leptospirosos, la sarna, los parásitos, las epidemias respiratorias y toda clase de virus y bacterias, consumen una parte considerable del presupuesto nacional, y me refiero a los discapacitados y a los presidiarios. Y nadie en Cuba propone su eliminación. En cuanto a la estimación de la articulista sobre la inteligencia de los perros, yo no podría afirmar cuál ha sido su fuente, pero está lamentablemente equivocada, porque los perros son capaces de mucho más de lo que ella afirma, y tienen muchas habilidades que los humanos ya no poseemos, y entre ellas no es la menos útil ni la menor la inmensa capacidad de amar. Me pregunto si, de acuerdo con las cifras manejadas por la articulista, las personas que por accidentes o enfermedad pierden gran número de neuronas se convieten en seres de seis meses a dos años de edad que solo pueden comprender algunas palabras y gestos de negación u otorgamiento del alimento. Creo que el artículo tiene buena intención, pero las buenas intenciones pierden mucho de su eficacia cuando se accede a contemporizar con tal de ganar aceptación para la propuesta que exponemos. A los perros no hay que exterminarlos, hay que cuidarlos y controlarles la natalidad y la salud. Deberíamos entender de una vez que es la situación económica de la población cubana la que, en primer lugar, impide que los perros sean adoptados y debidamente atendidos, y es la causante de que muchas mascotas que tenían hogar lo hayan perdido y hayan sido lanzadas a las calles por sus propios dueños que no pueden alimentarlos o se van del país. El problema de los perros no son los perros, somos nosotros los humanos, con nuestra incapacidad de asumir responsabilidades y nuestra incurable tendencia a distorsionar los hechos, además de nuestra proverbial crueldad como especie, que nos induce a matar aunque no sea para alimentarnos. LO QUE TENDRÍAMOS QUE CUESTIONAR ES POR QUÉ EN CUBA LOS PERROS DEAMBULANTES SON UN PROBLEMA Y EN OTROS PAÍSES NO LO SON, Y POR QUÉ NO HEMOS SIDO CAPACES DE APROBAR UNA LEY DE PROTECCIÓN A ANIMALES, CUANDO CASTIGAR A QUIEN DAÑA UN ANIMAL NO CUESTA DINERO. Es posible cuidar a los animales, nuestros grupos de protección lo están demostrando, y también están demostrando que con donaciones de la ciudadanía se pueden efectuar muchas acciones que el Estado no tendría que sufragar. Entonces ¿Dónde está en realidad el problema: en los humanos indolentes que repiten la fea conducta de sacudirse de encima lo que les molesta, o en los perros que claman por un poco de atención sin conseguirlo? Sugiero que se reflexione sobre esto antes de enviar a un foro opiniones tan… impropias y sin basamento real.

Diana dijo:

6 10 de julio de 2015 20:18:15

verdad?? “hay que eliminar los perros de una forma menos costosa al país” ??… y también a los judíos de la faz de la tierra?? (Ojo, ironía!!) la misma idea fascista!! Somos superiores, lo que nos moleste lo eliminamos! por Dios, no sería mejor educar a la población y poner una Ley de Protección a los animales para no llegar a ese punto? Fíjese que esa no generaría pérdidas y sí muchas ganancias al país, porque si ponen una multa de 5 CUP nada más (que debería ser de 500 pesos mínimo) a todo aquel que maltrate a uno de estos nobles animalitos el gobierno recaudaría muchísimoooooo dinero. Por qué no invertir en hogares de adopción al que los niños o cualquier persona pueda ir a buscar un mascota cuando sienta la necesidad o quiera tener una agradable compañía?? O en clínicas veterinarias para mejor su calidad de vida? Sumado al dinero de las multas y el de los contribuyentes, ese problema se arreglaría grandemente. La pobre ANIPLANT no tiene casi nada. Por suerte ahora está el grupo Protección Animales de la Ciudad (PAC) y recogemos a los animalitos, los cuidamos, pagamos las esterilizaciones y las desparasitaciones y luego los damos en adopción a través de la red de PAC. Si sumamos a los niños se va creando en ellos una cultura de amar y no dañar a los animales y de seguro disminuiría el número de callejeros que hay ahora. Creo que esa es una forma más honorable de tratarlos, ellos merecen respeto como todo organismo que habita el planeta y no tenemos derecho a eliminarlos porque “afeen la ciudad” o porque no seamos capaces de cuidar su salud o la nuestra. Luchemos todos por una LEY de Protección a los Animales.

Laura Azor Hernández dijo:

7 11 de julio de 2015 04:01:04

Totalmente de acuerdo, prevenir nacimientos no deseados es la mejor opción. ¿Cómo se puede acceder a la información de los censos de población de perros en Cuba? ¿Hay algún artículo publicado en el tema? Me interesaría conocer un poco más acerca de esos datos. Gracias! Tania dijo: 8 11 de julio de 2015 10:42:28 Bueno, no cabe duda que HAY que hacer algo. Me alegra muschísmo que asociaciones como la PAC y la ANIPLANT ya sean reconocidas en los medios. Y que haya muchísimo público que se une a su quehacer. Eso debe mantenerse para que el impacto aumente. Ahora, aún es muy débil la participación del Estado. Zoonosis es una opción cuando no queda de otra pero yo particularmente, más allá de costos y estadísticas, preferiría apelar a la conciencia de las personas. En muchísimos países hay leyes que castigan a quienes no cumplen con la responsabilidad de atender a una animalito cuando ya la han asumido. Y esa es la parte que aqui va faltando. Pero realmente me alegro que ya se estén viendo resultados. Soy asociada a la PAC y todo lo que pueda hacer para divulgar y apoyar su gestión, lo haré.

Tania dijo:

9 11 de julio de 2015 10:46:35

Bueno, ya es notable lo que hacen la PAC y ANIPLANT. Los medios están apoyando bastante y el público se ha sumado sin duda. Solo falta que estas experiencias se extiendan a todo el país y que el Estado acabe de aprobar la ley que penalice a quienes no respetan y rehuyen sus responsabilidades hacia los animales. Soy asociada de la PAC y todo lo pueda hacer por divulgar y apoyar su gestión, lo haré.

Alberto E. Corrales Gonzalez dijo:

10 11 de julio de 2015 10:59:58

Es asi a veses uno va por las calles y ve a esos yo le recomiendo a todo aquel o aquella que tenga una mascota que la cuide que a lo igual que nosotros ellos tambien tienen sentimiento que no los maltraten porque una mascota pudiera ser uno de tus mejores amigos ya que ellos te escuchan cuando tu lo nesesitas y si lo enseñas se pueden alcanzar grandes logros con ellos la cuestion es ponerse y dedicarles tiempo . Por lo tanto que si tienen una que nunca la abandonen y menos si tienes cachorros si no los quieren que traten de encontrarles alguien que quiera dedicarles el tiempo a ellos.

Esther Suárez dijo:

11 11 de julio de 2015 18:09:06

Se valora a un pueblo por el modo en que se relaciona con la naturaleza, parte de este mundo natural al cual también pertenecemos –y no hay que olvidarlo delante de los tablets y los drones– son los animales, entre ellos los que llamamos animales afectivos. Es una vergüenza para un pueblo martiano carecer de una ley de protección animal. No se debe esperar más, debemos lograr esa ley ya mismo y hay que exigile firmememente a las autoridades de la Asamblea Nacional y del Parlamento Cubano por ello. Con la ley sola no tenemos mucho camino andado, luego necesitamos instrumentar su cumplimiento ( la parte más compleja) y, sobre todo, necesitamos educar, sensibilizar a nuestra población con estos temas, hay que educar desde la emoción, como entendía Martí, pues no es la razón, sino la emoción la que nos permitirá no realizar actos innobles, sino, todo lo contrario. Gracias a la periodista por este artículo. Que se convierta el tema en campaña, que la prensa cubana juegue su papel y acompañe a la sociedad civil en este empeño. Muchas gracias.

Sí, en esto mismo se entretiene el Hombre Nuevo. Aquí tenemos un criador de perros de pelea en plena adolescencia. Pinta bien el nuchacho, promete el hombrecito, ¿verdad? Lástima no tener mi programa de edición para sacarle el rostro de la sombra.

Sí, en esto mismo se entretiene el Hombre Nuevo. Aquí tenemos un criador de perros de pelea en plena adolescencia. Pinta bien el nuchacho, promete el hombrecito, ¿verdad? Lástima no tener mi programa de edición para sacarle el rostro de la sombra.

Pelea clandestina de jóvenes en Arroyo Naranjo por unos CUC.  ¿Cómo decía a usted que se valora a un pueblo...

Pelea clandestina de jóvenes en Arroyo Naranjo por unos CUC. ¿Cómo decía usted que se valora a un pueblo…? Evidentemente, estos no son animales afectivos y su relación con la naturalezadeja bastante que desear.

Gina Picart dijo

12 11 de julio de 2015 18:10:29

¡¡¡Vaya, menos mal!!! Llegué a pensar que todos nos habíamos vuelto lerdos o perversos. Hay que rebatir a quienes repiten como loros que los perros propagan enfermedades. TODO propaga enfermedades: un insecto, un basurero, un inodoro mal limpiado, una aguja de inyección mal desinfectada en un hospital, un estornudo… Apuesto a que cuando alguien va a tener sexo jamás pasa revista en su mente antes de hacerlo a la cantidad de gérmenes letales que la pareja le puede trasmitir en los siguientes 20 minutos, aunque se trate de su pareja de toda la vida y sean monógamos los dos. Y nadie, en especial los cubanos, dejan de comerse un buen trozo de cerdo porque se pongan a pensar en que el cerdo pudiera tener leptospirosis. ¡Y mira que los cerdos trasmiten la leptospira!!! Nadie está obligado a tener mascotas, pero todos estamos obligados a no maltratarlas ni abusarlas. Hay personas que las aman y quieren tenerlas aún cuando no poseen posibilidades reales de atenderlas como las mascotas necesitan. Eso es un grave error, porque una mascota necesita, en primer lugar, comida y techo, pero también necesita vacunas, dieta adecuada, baños, desparasitaciones, vigilancia contra ácaros y otro montón de cosas, además, desde luego, de amor. Quien no pueda garantizar a su mascota estas atenciones, mejor prívese de darse el gusto de tener un animalito para jugar con él y que le haga compañía. Un animal debidamente atendido no trasmite ni tiene por qué trasmitir ninguna enfermedad. Yo tengo tres perros y cementé mi jardín para reducir al máximo la posibilidad de las garrapatas y otros parásitos que viven en la tierra. Y mi jardín era lindo, pero yo amo a mis perros y tengo responsabilidades hacia ellos. También hay que enseñar a las personas que tienen mascotas que no deben dejarlas salir solas a la calle, sino sacarlas con arreos. En realidad las mascotas no deberían salir nunca de las casas, por la suciedad que hay en las calles, pero no todo el mundo dispone de patios y jardines interiores, así que tienen que salir, pero por la seguridad de la mascota misma y de otras personas, deben ir con arreos y si fuera posible bozales. Un amo inteligente cuida a sus mascotas, y desde luego, la frecuencia y la forma en que una persona interactúe con sus mascotas puede determinar que estas aprendan más que cuatro o cinco palabras y un par de gestos. Si no le enseñas nada a tus mascotas, ¿qué esperas que aprendan? ¿Cómo se puede decir que los perros no tienen inteligencia cuando después de los seres humanos son los mejores rescatistas que existen, ayudantes de policías de inestimable valor, en fin, se haría muy larga la lista de cosas que los perros hacen, y que hacen muy bien, además de cuidar nuestras propiedades mejor de lo que nosotros mismos somos capaces, y cazar como ya ninguno de nosotros sabe hacer. No sé exactamente qué sentimiento me inspiran las personas que no han descubierto lo que significa ser amado por un animal y tener su amistad. No sé si me dan lástima o si me parecen despreciables. Yo quisiera que la prensa apoyara nuestra demanda de aprobación de la Ley Contra el Maltrato Animal, yo quisiera que la prensa apoyara la labor de PAC y ANIPLANT, que ayudara a educar a la población cubana en el cuidado y respeto por los animales, que forman una parte fundamental de la biodiversidad, y quisiera también que nuestra prensa no diera voz a las personas mal informadas, maliciosas o necias, porque se está haciendo ninguna acción positiva con ofrecerles la posibilidad de expresar públicamente sus necedades. Y por último, quisiera que para merecer respeto, primero hay que saber qué cosa es el respeto y ser capaces de darlo. Agravia que en los foros los moderadores amenacen y exijan respeto para las opiniones, y algunos foristas se aprovechen de esa regla para proferir barbaridades, sintiéndose impunes.

Gina Picart dijo:

13 11 de julio de 2015 18:17:53

Alguien habló aquí de fascistas. SÍ, LA MENTALIDAD FASCISTA ES UNA ESTRUCTURA DEL PENSAMIENTO MÁS QUE UNA IDEOLOGÍA, UNA PROPENSIÓN MÁS QUE UN PENSAMIENTO, Y VIVE ENCUBIERTA EN MUCHA GENTE BAJO EL DIFRAZ DE UN RACIOCINIO ESTEREOTIPADO O LA ADHESIÓN HIPÓCRITA A UN SISTEMA, BANDO, PARTIDO O GOBIERNO. Mucho ojo cuando alguien enarbole la palabra EXTERMINIO. De la necesidad de exterminar mosquitos que trasmiten el dengue pasamos a la necesidad de exterminar perros y… ¿después quién sigue en la lista de los sobrantes molestosos?

Patricia Galeano dijo:

14 11 de julio de 2015 18:33:51

Me gusta mucho que se esten hablando estos temas en los medios, para que se generen este tipo de debate y se vea que hay muchas personas que defienden la misma causa. Creo que lo importante es no rendirnos en la tarea de crear conciencia en todos, sobre todo en los niños, que son los que estamos a tiempo de corregir, y asi no darle riendas sueltas a los comportamientos agresivos y violentos que estamos viendo en la calle dia a dia con los animales. Todo nace de nosotros, lo poco que hagamos, darle un poco de agua a un animal callejero, un poco de comida, comunicar que vimos un perro o un gato abandonado a los grupos de personas que estan dedicando un monton de esfuerzos para rescatarlos de las calles, cualquier cosa, por muy poco que nos parezca, esta ayudando al animalito que a veces vemos en la calle y simplemente ignoramos con dolor porque pensamos que no podemos hacer nada por el. Sentir lastima no lo va a ayudar, debemos tomar accion y preocuparnos como si fuera nuestra mascota la que estuviera padeciendo, es la unica manera en que lograremos que esta situacion penosa que estamos viviendo desde hace muchisimos años, mejore.

María Elena dijo:

15 11 de julio de 2015 19:06:12

Una felicitación ante todo por el artículo, al fin puede leerse algo relacionado con el tema de los “no protegidos”, como miembro de PAC estoy a favor de la no eliminación de los perros que deambulan lamentablemente por las calles, pues si se pensara un poquito, ellos no lo decidieron así, sino la raza superior, por tanto, creo que hace falta mucha, pero mucha educación, una dosis algo elevada de sentimientos hacia los animales, que por desgracia se ha ido perdiendo y es lamentable. No todos pueden adoptar una mascota, no todos quieren perros “callejeros”, pero hay que hacerle conciencia a muchas personas, que el amor hacia un animal, es también una sabiduria del ser humano. Agradezco inmensamente a todas aquellas personas que adoptan incondicionalmente a los perros, sin importarle su linaje, si ellos todos al final, le dan a sus dueños mucho amor a cambio de una pequeña caricia. Muchas gracias.

rolandogh dijo:

16 11 de julio de 2015 23:46:21

Me adhiero a la idea de que es necesaria una ley de protección de los animales que contemple multas para aquellas personas que no respetan la integridad física y emocional de los animales, una ley que exija responsabilidad a los dueños de mascotas que no las controlen en sus casas y que constantemente molestan a los vecinos en edificios y áreas residenciales.

Zenaida Sarda Fernandez dijo:

17 12 de julio de 2015 02:48:54

Estoy de acuerdo con el comentario de Gina Picart, debemos pensar el porqué se domestico al Lobo, para dar paso al perro ,si se hizo por alguna razón, entonces porque esos razonamientos fascistas contra ellos… que tanto nos complace, nos protege, nos acompaña y a muchos le sirven de guías y de apoyo… Lo que debemos pensar es en aprobar una Ley de protección a la Fauna y las Plantas, nos caracterizamos por ser un pueblo sensible y solidario con las causas de los afligidos , entonces porque pensar en eliminarlos, cuando ellos tienen el mismo derecho que nosotros los humanos de poblar la tierra, solo que como especie superior debemos controlar su natalidad y procreación… Debemos tomar conciencia y buscar la forma de tratar ese problema , con mas divulgación en los medios informativos. Es cierto que pueden ser trasmisores de múltiples enfermedades, pero no solo ellos son los causantes…donde dejamos, los vertederos, las calles rotas y llenas de aguas albañales, los basureros con varios días de almacenamiento, por citar algunas, solo debemos tomar conciencia y apoyar Ley que los proteja… Saludos a todos…gracias…

Beatriz Andrés Castellanos dijo:

18 13 de julio de 2015 08:23:54

Hace un poco más de un mes, al salir de la hilandería, en mis últimos días de trabajo allí, recogí a mi perrita Gihilan, un poco más grande que una mano, en un gesto básico de amor y compasión. Hoy es un miembro querido de mi familia, que nunca más, desde mi niñez, había tenido un perro. Invito a todos los que aman a los animales a vivir esa experiencia. Sin embargo, mientras no entervenga el estado de forma decisiva, es un gesto lindo, pero tan insuficiente, como darle una limosna a un mendigo.

Yei sanches dijo:

19 13 de julio de 2015 11:18:36

El mundo en que vivimos es bonito desde nuetro punto de vista

Synieley dijo:

20 13 de julio de 2015 12:34:23

Saludos ante todo. Leí el comentario de la periodista y más que criticarla me parece bueno que haya tocado el tema pues ha generado una hola de comentarios a este foro, que no da la medida de que todavía hay gente que ama a los animales y que está dispuesta a hacer algo para evitar su exterminio. Comparto todo creiterio de ayuda y no comparto criterios para eliminar. Me gusta mucho la pocisión de los comentaristas que están a favor de unir esfuerzos en aras de buscar soluciones y me molestan los cometarios de aquellas personas que se refieren a los animales como si fueran “la peste”. Sería bueno recordarles que si ellos están abandonados y siendo fuentes de propagación de enfermedades, se debe a nuestro mal proceder para con ellos. En la calle no vemos ni vacas ni caballos botados, sino que vemos como las personas que se propenen criar un cerdo, hacen corrales hasta dentro de la casa para que no se los roben y cuidarlos mucho pues tienen con ellos grandes beneficios. Entonces por qué no hecr lo mismo con gatos y perros?. He visto cómo mis 3 perros me son a veces de mejos ayuda, sin hablar, que los amigos que tengo, dado que muchas veces más que ayuda dan molestias. Dios diseñó al hombre para la mujer y gracias a ello nos hemos multiplicado. Nustra sociedad como otras muchas ha abogado a favor de los derechos de los homosexuales de vivir su vida y respetar sus derechos y hasta se aboga por una ley que permita el “matrimonio con personas del mismo sexo”. No soy homofóbica, solo comparo que, cuando queremos lograr algo, pasamos por encima de todo cuanto nos impida cumplir un deseo. Pienso que lo mismo debemos hacer quienes amamos a los animales. Pienso que esto es más sencillo que mi ejemplo anterior pues es más fácil lograr cuidar a los animales que aceptar que personas del mismo sexo se “casen” y hemos visto cómo ha avanzado ésto último así que no veo ningún problema para ayudar a impulsar lo primero. No quisiera que se malentienda mi mensaje, solo que nos esforcemos y unamos en reclamar el derecho que tienen los animales, ya que su incapacidad de hablar impide que puedan hacerlo ellos mismos. Saludos a Gina Picart y gracias por sus comentarios que creo muy sabios y coherentes al tema. Gracias.

luis limonta de la cruz dijo:

21 13 de julio de 2015 15:53:58

no estoy de acuerdo que este tipo de animalitos sean maltratado me gustaria tanto poder ayudar con este proyecto de apoyar a su cuidado y forma de vivir tengo animales y en mi hogar son tratado como de la familia

Alex Michel dijo:

22 13 de julio de 2015 17:25:51

Eutanasiar un perro cuesta CUC !!! Vaya hasta donde hemos llegado…

rene dijo:

23 13 de julio de 2015 17:33:50

solo el amor combierte en milagro el barro ………… saludos

saint germain morelos dijo:

24 13 de julio de 2015 23:29:38

Yo tenia otra idea del humanismo cubano.

anibal garcia dijo:

25 14 de julio de 2015 08:44:59

buenos dias primero que todo ,sin animo de ofender cada vez que leo una noticia de mi pais todo o casi todo es malo ,desorganizadoe incluso intolerante ,esos datos que da el periodista son perfectamente comprendibles en paises africanos o quizas en haiti pero ni en latinoamerica existe esa cantidad de perros callejeros y menos que una ciudad como la de guantanamo ,el gobierno no asigne 5 mil cuc ,por que lo volvi a leer bien y en un principio pense millones ,para solucionar ese problema ,y estoy de acuerdo con ud ,es mucho mejor y humano ,la esterializacion a que lo maten

Jorge dijo:

26 14 de julio de 2015 11:58:12

Me gusta tu comentario, sería fantástico llegar a humanizarnos como se hace en una sociedad civilizada. Pero mi estimada Lisbeth la la palabra dificultad en esa sociedad ya es endémica. Liberen al hombre Y veras que como por arte de magia todo cambiara. Yo tenía mi perro cuando muchacho lo llame Topper , estaba vacunado con su chapista, enumerada y su nombre , ” Topper Tony” maravilloso animal , me seguía a donde quiera que fuera, me cuidaba y nada de lo mío podía ser tocado , un animal imponente alemán. Me lo envenenaron y apareció en el jardín junto a mi bicicleta que era de marca Topper , fue su ultima contribución a su lealtad y a cuidarme lo mío. Desde ese entonces jamás tuve un perro palabra que no me gusta mucho porque con sus pocas neuronas son casi humanos. Es verdad proteger a esos animal iros ya va siendo hora en Cuba , no se si en mi pueblo quedaran algunos.

yuandri dijo:

27 14 de julio de 2015 13:28:40

me gusta ver la cantidad de comentarios favorables al cuidado de los perros y no al de asesinarlos que por mucho que traten de justificarlo no tiene razon moral para suceder, pienso en los perros que que han tenido esa suerte y miro a los dos mio, nacidos y criados en mi casa y con derechos iguales a los de nosotros cada uno con su plato comen a orilla de la mesa junto a nosotros desayunan con nosotros solo le falta hablar y no lo nesecitan porque nos entendemos sin problemas, me agrada saber que hay grupos tratando de cambiar las cosas, ojala sean oidos y recluten veterinarios, que con minimos recursos pueden colaborar, ligar una perra vale 50 CUP, perro vetrinarios pudieran hacerlo sin cobrar si tubieran lo necesario.

Valentina dijo:

28 14 de julio de 2015 18:11:55

puedo ser tu amigo

Gina Picart dijo:

29 15 de julio de 2015 08:31:58

Hace tiempo sigo muy de cerca este tema de la NO aprobación de una Ley Contra el Maltrato Animal, que para mayor información de todos, ya fue redactada, existe, está completa y fue entregada, si no me equivoco, al Ministerio de Agricultura o al Poder Popular, ofrezco disculpas por no recordar con exactitud ese dato en este momento. Llevamos años esperando una respuesta, esperando que la aprueben los organismos oficiales pertinentes. Pero no sucede. ¿Cuáles son las razones? Al respecto solo es posible especular, porque los ciudadanos comunes no las conocemos, ya que nadie da explicación alguna. Yo supongo que en un país como el nuestro, donde se practican religiones sincréticas que realizan sacrificios de animales, una Ley como esta constituiría un conflicto. Yo propuse que, en vista de nuestras peculiares características religiosas y de que una enorme cantidad de nuestra población practica estos cultos sincréticos (que son muy respetables), se limite la Ley Contra el Maltrato Animal a la protección de perros, gatos, aves y caballos pencos. Por algo hay que empezar, y como muy bien expresaba alguien aquí, la defensa de los derechos de lo homosexuales no comenzó en Cuba por la demanda de su derecho a contraer matrimonio legal, sino con un perfil mucho más bajito, porque era una causa que la población, en general, rechazaba. Si esa causa hapodido andar con alas en los pies y en pocos años ha logrado ya tanto que casi no queda nada por conquistar en ese terreno, ¿qué pasa con los animales, a los que tanta gente quiere ayudar…? Estoy preparando un artículo sobre los perros y sus derechos, lo publicaré en mi blog Hija del Aire, que puede ser consultado en http://www.ginapicart.wordpress.com. Un foro no es el lugar apropiado para expresarse con amplitud. Agradezco a todos los participantes a favor de la Ley y también a las personas que han apoyado mis criterios, pero les pido que se sumen a quienes exigimos la aprobación de la Ley Contra el Maltrato Animal. Se la estamos exigiendo al Gobierno de la República de Cuba, la mayor autoridad del Estado cubano. Pero igualmente advierto que aunque la Ley fuera aprobada mañana mismo, como es el deseo de todos los que amamos a los animales y respetamos la biodiversidad, el deseo de todas las personas de alma buena y generosa, la Ley no servirá de mucho si no viene acompañada de mecanismos para hacerla cumplir. Si la aprueban y mañana veo en mi calle a un hombre maltratando a un perro y le voy encima hablándole de la Ley, se reirá de mí, me insultará o me agrederá con violencia, y después seguirá pateando al perro (o a mí, o a los dos), tan campante, porque se cumplirá una vez más esa famosa frase tan cubana y profética: “¡No pasa nada!”. Debemos tomar conciencia de que las cosas solo a veces se mueven por su propia dinámica interior, pero la mayoría de las veces hay que hacer que sucedan. Necesitamos exigir esa Ley de un modo más enérgico y más eficaz de lo que lo hemos hecho hasta ahora. No voy a hacer propuestas al respecto porque este foro pertenece al Periódico Granma y no es mi tribuna personal, pero cada cual puede pensar por sí mismo y encontrar procedimientos adecuados para llevar a cabo esta exigencia, a la que hay que darle una voz fuerte, una voz coral, y sobre todo recordar que no estamos pidiendo un favorcito, sino exigiendo respeto a la biodiversidad, una causa que desde hace décadas es defendida en el mundo entero por muchas personas y por científicos, intelectuales y políticos muy prestigiosos. Para información de todos, sépase que ya España aprobó su Ley Contra el Maltrato Animal, y España es un país con graves problemas de maltrato animal. Mejor que matar los perros deambulantes para que los turistas no los vean, será cuidar de ellos para que los turistas tengan de nosotros la imagen de una nación civilizada. Apelo a esta razón extrema con la esperanza de que, para aquellos que no se conmueven ante el dolor y el sufrimiento de los animales, resulte más atractiva la idea de preservar la buena imagen nacional ante los ojos foráneos. Y quiero dejar aclarado aquí, para evitar confusiones, que soy periodista en activo de la emisora Radio Ciudad de La Habana, que trabajé ocho años en el periódico Granma, que soy miembro de la UNEAC y de la UPEC, y además, un Premio Carpentier de Literatura con once libros publicados. Hablo desde la posición de alguien oficialmente integrado a la sociedad, no desde la periferia. Unámonos todos y exijamos con firmeza la aprobación de la Ley Contra el Maltrato Animal.

er incurto dijo:

30 15 de julio de 2015 09:01:42

Hay algunas opiniones de las personas amantes de los perros que no corresponden con la realidad por ejemplo, decir que en otras partes del Mundo los perros callejeros no son problema¡¡¡ Error!!! en muchas ciudades de paises desarrollados incluso, son hasta un problema peligroso, pues jaurias de perros callejeros han atacado a personas hasta dandole muerte a algunas…..esta documentado. Hay que amar a la Naturaleza pero más al ser humano…. si no existe una cultura cinólogica en Cuba actual… ¡¡¡¡hay que proteger a las gentes de las malas decisiones de los demás…..¿Cuantas personas de las que aqui opinan no se levantan en la mañana a sacar a su chuchita a hacer popo en las aceras y calles sin ni siquiera fijarse donde el perrito lo hizo? Sé que van a dar respuestas filosoficas, finas y edificantes… pero la mayoria son mentiras, en los barrios de La Habana casi todos los que tienen canes actuan así, se olvidan que con este calor el escremento del perro (o de cualquier animal o humano) se seca y pulveriza, luego un poco de viento se lo arroja en la cara a los transeuntes. ¡¡¡¡En Cuba hay que terminar con lo de que tus errores y problesmas son mios. Estoy de acuerdo con una ley sobre protección de animales y de el que maltrate a uno lo pague caro, pero que el que lo cuide sin tener encuenta a los demas lo pague tambien.Ademas a los que le gustan los perritos (a mi tambien) deben tener encuenta que los perros callejeros son un peligro para los domesticos, pues hay algunas enfermedades mortales que los primeros pueden llegar a portar.

Claro que sí, Incurto, ¡amemos a las personas más que a los animales, a las personas, que son tan buenas! Esta imagen te la dedico con todo mi amor.

Claro que sí, Incurto, ¡amemos a las personas más que a los animales, a las personas, que son tan buenas! Esta imagen te la dedico con todo mi amor.

No se imaginan cuánto me gusta esta foto: observen la calidad de la puerta, nuevecita, barnizadita, y el brillo del calzado del monstruo bípedo que sostiene la correa del perrito flaquito, destrozado, a un paso de la tumba. Sí, Incurto, qué duda cabe: ¡Amarás a tu prójimo...!

No se imaginan cuánto me gusta esta foto: observen la calidad de la puerta, nuevecita, barnizadita, y el brillo del calzado del monstruo bípedo que sostiene la correa del perrito flaquito, destrozado, a un paso de la tumba. Sí, Incurto, qué duda cabe: ¡Amarás a tu prójimo…!

GJL dijo:

31 16 de julio de 2015 16:26:43

de acuerdo con cualquier acción para para controlar la proliferación de perros callejeros

er incurto dijo:

32 17 de julio de 2015 09:18:01

Es sinólogia, error disculpen.

Gina Picart dijo:

33 17 de julio de 2015 14:51:58

Yo leo en este foro cada participaciones que me dejan preguntándome si no serán un truquito para que el foro continúe animado y no languidezca. Incurto, ¿qué propones hacer con todos los humanos de todas razas, edades, géneros y credos religiosos y políticos que orinan en cualquier parte de La Habana y a cualquier hora del día y de la noche, sin siquiera buscar un arbustico que disimule un poco lo que están haciendo, y exhiben sus genitales con desparpajo y total irrespeto hacie el resto del mundo, además de entrenar a sus niñitos para que los imiten? Otro tanto digo de los que defecan donde pueden, desde la altura de sus ilustrísimas dos patas. ¿Qué pasa con todo eso cuando el sol lo seca y el aire lo esparce, Incurto? ¿Qué pasa con todos nosotros que nos vemos en la disyuntiva de utilizar un baño público, Incurto? ¿Crees que esparcimos menos gérmenes que los animales? ¿Crees que porque usas un inodoro esparces menos gérmenes que los animales? Yo viví en el Distrito Federal de México, y vi a los mexicanos pasear a sus perros por avenidas llevando una bolsa colectora y una palita para recoger ese mismo popó que tantos escrúpulos te merece, porque es de perritos, y ninguno de estos mexicanos llevaba detrás un policía. También vi a los niños mexicanos de secundaria visitar el bosque de Chapultepec en excursión dirigida por su escuela, evitando arrojar desechos sobre el cesped o en los senderos de ese maravilloso lugar. ¿Tienen la culpa los perros cubanos de que los humanos cubanos no lleven su bolsa colectora y su palita cuando sacan a pasear a sus perritos…? ¿Deben los perros pagar con sus vidas lo maleducados que somos nosotros los cubanos y el poco respeto que le tenemos al medio ambiente y a la estética de la ciudad? Y para tu información: esos mismos países donde manadas de perros salvajes (no callejeros, Incurto) han agredido personas, tienen prohibido maltratar a los animales y existen brigadas que se ocupan de su control. Pero puedes ir a Australia a matar dingos, que eso no está prohibido del todo. Lo único sabio que has dicho es que se debe establecer un sistema de multas para controlar el buen comportamiento social de quienes tienen perros. ¿Lo dijiste, verdad…? ¿O fue el forista de más abajo? Pero quiero asegurarme de una cosa muy importante, Incurto: ¿tú crees que cuando se habla de penalizar el maltrato humano a los animales es lo mismo que cuando se habla del deber de los dueños de limpiar el popó de sus animales? Porque si te parece que los dos tópicos son el mismo, entonces… Siempre hay vacantes en Zoonosis.

patricia dijo:

34 22 de julio de 2015 09:57:51

algo se debe hacer para controlar la proliferación de perros callejeros y de todo tipo de animal que pueda de una forma u otra afectar la salud y la protección publica. Hace falta más artículos como estos, anuncios de TV, programas de radio que eduquen a la población a vivir en armonía con su medio ambiente. no crea que sea necesario recoger a los animales para matarlos. eso es un crimen. Garantizar el bienestar de los animales, protegerlos y poner fin a los maltratos y abusos que se ejercen contra ellos. LO QUE TENDRÍAMOS QUE CUESTIONAR ES POR QUÉ EN CUBA LOS PERROS DEAMBULANTES SON UN PROBLEMA Y EN OTROS PAÍSES NO LO SON, Y POR QUÉ NO HEMOS SIDO CAPACES DE APROBAR UNA LEY DE PROTECCIÓN A ANIMALES, CUANDO CASTIGAR A QUIEN DAÑA UN ANIMAL NO CUESTA DINERO. Rosa C. Báez La Polilla Cubana dijo: 35 23 de julio de 2015 00:48:24 Tristemente, algunos de esos perros que vemos en la calle, son dejados a su libre albedrío por los ¿dueños? porque hay alguna perra en sus días y ellos obedecen a su instinto… Como dice Gina, es NUESTRA RESPONSABILIDAD resolver esta cuestión y la del estado en multar a los morosos

francisco dijo:

36 23 de julio de 2015 09:53:26

El “machismo” llega hasta el reino animal. Se habla aquí de operar a las perritas para que puedan disfrutar sin tener que ser “madres”, pero los perritos qué?

er incurto dijo:

37 23 de julio de 2015 10:16:57

Estimada Gina Picart como sacaron rápido este artículo de la pagina principal, no habia leido su comentario. Le respondo hoy que lo vi, con los humanos simplemente se tendrian que aplicar todos los reglamentos y leyes que para la convivencia existen en nuestras ciudades, solo que ya parecen huerfanas y no hay quien multe o por lo menos regañe por cualquier barbaridad de esas que usted menciona, no hay ni policias ni inspectores que se fijen en eso. Pero aqui se habla de ley sobre protección animal y le repito que estoy de acuerdo con eso. Esa ley y su aplicación correcta eliminaria el maltrato a los animales y el mal manejo de ellos por los propietarios, pero si cae en terreno de nadie todo quedaria igual, animales maltratados y abandonados.Le recuerdo que a mi juicio nunca la Habana fue prolifera de baños públicos y es la falta de modales cívicos de la gante (para no decir una barbaridad) la que origina esa conducta reprochable, yo tengo el mismo sistema nefrológico que cualquiera y no me voy orinando por La Habana, me da verguenza asi de simple. Sobre los problemas de la ciudad ayer da la casulidad transmitieron por Tele Sur una entrevista al Historiador de la ciudad Eusebio Leal que por lo menos a mí me puso los pelos de punta….

Karel dijo:

38 25 de julio de 2015 13:29:58

Hola a todos. Gracias, Gina Picart y Diana, por sus apasionados comentarios sobre los perros. Tengo un perro, mestizo, casi sato por no decir sato, que es como si fuera mi familia. Ahora estoy lejos de él, pues estoy fuera de Cuba, y lo extraño una barbaridad, aunque sé que está bien cuidado por el amigo que además me cuida la casa. Con respecto a las enfermedades, negar que los perros las transmiten es inútil, porque es cierto. Sin embargo, los gatos y las palomas transmiten muchas más enfermedades, y de eso no se habla tanto. Usar la transmisibilidad de enfermedades como bandera para el EXTERMINIO, es, como bien dijeron Diana y Gina, algo tendiente al fascismo. Y también estoy de acuerdo con que el fascismo es una estructura de pensamiento, que avala por todos los medios al origen de todo lo dañino: el egoísmo. La ley de protección de animales ES UNA NECESIDAD PERENTORIA en Cuba. No la hay, y no entiendo por qué no acaba de aprobarse e implementarse. También debería haber una ley que pene con severidad las barbaridades que suceden con los perros por culpa de los apostadores y peleadores de perros. La mayor parte de las mordidas que se citan son precisamente por perros entrenados para pelear, para matar, y los culpables no son esos perros, sino sus dueños, que más que irresponsables son sencillamente unos… No, este foro no tiene por qué leer las palabrotas que esa porquería humana se merece. A ellos los pusiera yo a pelear entre ellos a mordidas con collares de púas y bajo latigazos, a ver qué se siente. Las penas para los peleadores de perros deberían ser no de multas, sino de cárcel, por lo inhumano del trato a esos maravillosos animales, y por los riesgos que eso implica para otros perros, no entrenados y de menor tamaño, y para los humanos. Con respecto a lo que dice Er incurto sobre las heces, es poco probable que los cubanos adopten con rapidez la costumbre de andar con una jabita para recoger las deyecciones de sus canes. Más viable me parece educar a la gente para que esas deyecciones sean depositadas siempre en canteros de tierra, cerca de plantas que puedan aprovecharlas como abono. En las ciudades aspiramos grandes cantidades de monóxido de carbono, alquitrán y un montón de químicos dañinos más, por las emisiones industriales y de los automóviles, y no podemos hacer mucho por evitarlo y son mucho más dañinas y masivas que el polvillo de las heces secas. Llevar a su perro a defecar en tierra es algo fácil de hacer, y en todo caso pudiera pedirse a los dueños que intenten de alguna manera cubrirla con más tierra, con una palita o cuchara dedicada a eso, no sé. Pero que la gente cargue con las heces hasta el próximo tanque de basura, con la falta de tanques que hay en nuestras ciudades, es iluso. El exterminio no debería ser nunca una opción. Si los cubanos hemos aprendido el humanismo a través de nuestro sistema de salud, que en su gratuidad y misión es EL MEJOR DEL MUNDO (y lo digo desde el Primer Mundo), tenemos que extender eso a nuestros animales más amigos, los más fieles, los que son capaces de dar su vida por el amor que nos tienen, los que nos alegran cuando llegamos a la casa después de una ausencia o un día de trabajo, su alegría es siempre grande e incondicional, y su afecto, expresado con todas las maneras de que disponen, es algo que no tiene precio. Saludos a todos.

MIS ÚLTIMOS COMENTARIOS

Lamento que quien da seguimiento a este foro en el periódico Granma haya censurado el comentario enviado por el Sindicato de Perros Ofendidos, que nada ofensivo contenía sobre cualquier persona o cosa y no violaba ninguna de las reglas de este foro, pero seguimos siendo demasiado poco osados. Creo que no tiene sentido mantener esta microtribuna con personas que en su mayoría están de acuerdo con defender a los animales, si el periódico no respalda de manera oficial esta actitud de un número importante de ciudadanos con una toma de posición que realmente constituya un apoyo oficial al tema del desamparo y el maltrato animal. Es hora ya de que este periódico se pronuncie en uno u otro sentido (es de esperar que en el correcto) con artículos contundentes y profesionales, y apoye a los cubanos que estamos haciendo un llamado desesperado al salvamento de los valores cívicos y al cultivo de la sensibilidad de la población y al respeto a la biodiversidad. ¿Por qué Granma nunca ha denunciado las peleas de perros, esa “distracción” atroz, indignante, asquerosa y perversa? ¿Por qué Granma nunca ha denunciado las galleras clandestinas?

¿Cuántos siglos más vamos a seguir peleando gallos con el pretexto de que es una tradición del Caribe? A ver si nos llevamos las galleras también para ese nuevo exoplaneta que ha descubierto el telescopio Keppler y que se parece tanto a la Tierra... Cuando nos conviene somos caribeños, o africanos, o suramericanos... Cuando nos conviene.Mudamosmás de piel que los lagartijos.

¿Cuántos siglos más vamos a seguir peleando gallos con el pretexto de que es una tradición del Caribe? A ver si nos llevamos las galleras también para ese nuevo exoplaneta que ha descubierto el telescopio Keppler y que se parece tanto a la Tierra… Cuando nos conviene somos caribeños, o africanos, o suramericanos… Cuando nos conviene.Mudamosmás de piel que los lagartijos.

Hasta ahora solo un cineasta y una película han tenido el valor de hacer esa denuncia públicamente en este país. Como ciudadana cubana, yo reclamo, yo exijo que la prensa nacional inicie una campaña oficial contra la explotación cruel de los animales. Y como periodista lo exijo también. Merecemos tener una nación moralmente sana, y esa salud moral no pueden poroporcionárnosla nuestros médicos internacionalistas, porque la sanidad moral no está en el hígado ni en los riñones, sino en la mente de las personas, y no nace con ellas, ni crece si no se la educa. La prensa tiene que cumplir su papel como informadora, pero también está obligada a cumplir con su papel sagrado como educadora, como quería Martí. A partir de este momento, voy a postear este foro en mi blog. No tengo acceso a los comentarios censurados de los foristas, pero sí a los míos. ¿Publicaría Granma un artículo contra el maltrato animal escrito por mí? Espero respuesta.

Para Karel

Yo tuve un perrito que nos acompañaba siempre al cuerpo de guardia del policlínico. Tuve una perrita, Kimi, que hablaba por teléfono conmigo. Tuve un perrito, Mulder, que abrazaba, y una perrita, Brandy, que muriéndose, se arrastraba penosamente por el suelo para estar cerca de nosotros. Ahora tengo tres perros: una pareja y su hijita. Mis perros saben cuándo nosotros estamos enfermos. Ellos saben cuándo estamos tristes, asustados, deprimidos. Cuando tuvimos dengue, nuestra Angie se subía a las camas, se acostaba a nuestro lado y nos lamía dulcemente como si intentara aliviarnos. Ellos saben abrir puertas, rejas, ventanas; ellos juegan con nosotros en el patio, sobre todo Poblet, que es un gran deportista y nos ha enseñado sus reglas para jugar, que él sabe imponer muy bien. Cuando tienen sed, mis perros nos buscan por toda la casa, se sientan frente a nosotros y nos miran fijamente, y cuando ya están seguros de que les prestamos atención, se pasan la lengua por la boca seca para indicarnos que quieren agua. Mis perros gustan dormir en cama, con almohadas en las que recuestan sus cabezas como si fueran humanos, y la pequeña Carmelín tiene predilección por una sábana de seda de color rosa con estampados de flores, la reclama siempre con el mismo gruñido. Las otras sábanas no le agradan. Mis perros tienen muchos ladridos diferentes que nosotros hemos aprendido a interpretar, y yo diría que nos comunicamos con eficacia. La pequeña Carmelín habla y responde, dialoga con nosotros cuando le seguimos ese juego, y eso puede durar varios minutos, nos mira fijo y responde a cada uno de nuestros ruidos, que imitan o quieren imitar ladridos. Nos hemos dado cuenta de que para cada situación de la vida nuestros perros tienen un ladrido diferente y diferente cantidad de repeticiones. Si uno de ellos detecta algo raro en los alrededores de la casa, llama a los otros dos, que se le reúnen y constituyen una tropilla muy aguerrida que en más de una ocasión nos ha salvado de cosas malas. Cuando tengo un poroblema que no he querido compartir con mi familia, siempre mis perros vienen, con ese instinto infalible que tienen para percibir las emociones de los humanos, y se colocan junto a mí en un orden jerárquico que solo ellos entienden. Carmelín se abraza a mí como hacen los bebés humanos. Y cuando mis perros me miran, con esos ojos insondables, fijos, que nunca pestañean, yo siento que sus almas penetran en la mía y la inundan de ternura y de luz, como solo mi hija es capaz de hacer, pero el afecto del perro es diferente, uno siente cosas muy profundas cuando un perro te mira, cosas misteriosas que llegan a regiones extrañas de nuestro interior y remueven emociones tremendamente intensas. Cualquier perro, el más flaco, enfermo, hambreado, sarnoso, lleno de pulgas, vale más que esos seres sin casta ni especie que los ponen a pelear y los destrozan para proporcionarse billetes y unas buenas dosis de adrenalina sucia. Odio con toda mi alma a los peleadores de perros, monstruos, canalla miserable que debería desaparecer de nuestra sociedad, corruptores del espíritu, envilecedores envilecidos, degradación de la raza a la que dicen pertenecer. Son lo peor de nosotros y tan asesinos como los asesinos de personas. Es indignante y tremendamente censurable que el Gobierno cubano no imponga medidas punitivas contra estos depredadores humanos que son la vergüenza de nuestra especie.

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