LUGARES MUERTOS: ¿UNA OPCIÓN PARA RECOMENZAR…?

Recientemente hacía yo mis reflexiones sobre las micronaciones y las cybernaciones, y aunque no lo escribí entonces, no ceso de preguntarme por qué los fundadores de estos Estados en miniatura pasan tanto trabajo para encontrar sus locaciones cuando en el mundo existen tantísimos lugares vacíos, o tal vez sería más exacto decir abandonados. Y por esa ley de sincronicidad que creyó descubrir el célebre psicólogo alemán Kart Gustav Jung, hoy acabo de recibir un envío de Taringa donde menciona algunos sitios abandonados que muy bien pudieran convertirse en micronaciones contantes y sonantes, salvo dos de ellos por razones a las que me referiré más adelante.

Estos sitios son ciudades. Así como usted lo está leyendo. Ciudades y pueblos más o menos importantes. El primero al que se hace referencia es a una población fundada en la bahía de los Balleneros, situada en la isla Decepción, en la Antártida. En 1906 una compañía ballenera comenzó a usar la bahía como base para sus barcos, y llegó a haber fondeadas allí hasta trece embarcaciones. En la estación se hervían las carcasas de las ballenas para extraer aceite. Tras la Gran Depresión la estación fue abandonada, y desde entonces se ha convertido en una ciudad olvidada. Incluso fue utilizada como set de rodaje en la película Alien vs. Predator. Ningún paisaje de los Polos es acogedor ni lindo, pero la huella de la presencia del hombre en ellos les confiere un aura de extrañamiento que acentúa su natural desolación. Los restos de esas construcciones elementales de madera cruda, abandonadas, recortándose contra el horizonte, dan ganas de salir corriendo, uno siente que algo horroroso puede pasar ahí en cualquier momento, y no me parece raro que el lugar haya servido como escenario para un Alien. Me parece completamente lógico.

bahía de los ballenerosFrancia y España están llenas de pequeños pueblos abandonados. Supe de ello hace muchos años por un número de una revista francesa dedicado al tema. Al parecer, siempre fueron pueblitos poco importantes, con escasa población y prácticamente sin medios de vida, muchos de ellos dependientes de una exangüe agricultura de subsistencia, cuya población joven emigró a las ciudades en los primeros años de la década de los sesenta, y los ancianos, únicos que se quedaron, fueron muriendo. Orador-Sur-Glane es un pequeño pueblito francés, pero no está deshabitado por una simple emigración a las ciudades. Su historia es trágica: durante la Segunda Guerra Mundial los nazis masacraron allí a 642 personas, casi la totalidad de sus pobladores. Solo dejaron 7 sobrevivientes. La matanza de Orador-Sur-Glane está considerada como una de las peores cometidas por los alemanes durante esa contienda bélica. En la foto se aprecia un hermoso pueblo en ruinas. No tiene un aspecto especialmente tétrico, sino que evoca la belleza de los pequeños pueblos típicos de Francia, que suelen ser preciosos. Pero tiene esa atmósfera difícil de describir que uno siente en todos los lugares donde la presencia humana ha cesado hace tiempo. Es como si quedara algo todavía, algo que no puede ser explicado con palabras, una sensación que es a un tiempo muy triste y opresiva, como una congoja…, no sé. Los franceses conservan el pueblo en ese estado como una especie de museo natural que guarda la memoria de la guerra más cruel de cuantas ha conocido la humanidad hasta la fecha.

orador sur glaneOtro lugar muerto con un pasado mucho menos trágico es el distrito de Sanzhi, en Taiwán, donde se construyó una pequeña ciudad destinada a lugar de vacaciones para los militares estadounidenses destacados en Taipei. Es un sitio hermoso, con casas redondas de colores vivos y paredes encristaladas construidas unas sobre las otras, como colmenas, y en medio un embalse rodeado de escalinatas de piedra que se hunden en el agua y mucha vegetación de un verdor esmeraldino. Sin embargo, durante su construcción extraños accidentes fueron provocando la muerte de unos veinte obreros. Las investigaciones llevadas a cabo revelaron que la ciudad había sido edificada en territorio de un antiguo cementerio holandés. Las muertes fueron atribuidas a fenómenos paranormales y todos se marcharon dejando el lugar desierto. Hasta ahora nadie ha vuelto a vivir allí. Y es una lástima, porque es muy bonito y las casas seguramente son muy confortables. Sería una micronación muy agradable donde no habría que construir prácticamente nada.

distrito e sanzhi taiwanSiniestra y con un parecido fantasmal al castillo de If, donde languideció en prisión el famoso conde de Montecristo, es Hashima, una de las islas Nagasaki, en territorio japonés. La compañía Mitsubichi construyó allí una ciudad alrededor de unos depósitos de carbón. Se levantaron edificios de gran altura y nació una próspera ciudad de más de 5 000 habitantes, casi todos trabajadores con sus familias. Con el tiempo los depósitos de carbón dejaron de interesar a Mitsubichi y los pobladores del lugar fueron marchándose. Hashima no tiene un pasado siniestro de tragedia y sangre, así que podría volver a ser hogar para humanos. Solo que está en ruinas y el autor del post califica su aspecto de “post apocalíptico”. La verdad es que hasta donde la foto permite apreciar, el lugar es muy feo y tiene un aspecto más que ruinoso, a mí me recuerda una fortaleza agreste y amurallada donde pasan cosas malas. Podría haber sido el refugio de Gilles de Rais. Yo no viviría allí, a pesar de que siempre he soñado con mudarme a una isla desierta. Pero ¿a Hashima..? Definitivamente NO.

isl de hashima japónSobre el pueblo de Belchite, en España, dice el post de Taringa:

El pueblo de Belchite era una joya arquitectónica hasta que, durante la Guerra Civil española, fue objeto de un bombardeo en el que murieron más de 6.000 personas. Belchite nunca fue reconstruido, y es que después de la guerra, Franco decidió levantar un pueblo nuevo al lado («Belchite nuevo» para todos), dejando intactas las ruinas como recuerdo. El Pueblo Viejo de Belchite sigue inamovible, cerrado al paso, y es uno de los lugares favoritos de los investigadores de lo paranormal: dicen que en las psicofonías se oyen los gritos, la caída de la bomba, las campanas de aviso que convirtieron a Belchite en un infierno y, más tarde, en un pueblo fantasma.

Dejando aparte la mención de las psicofonías, que nunca faltan cuando hay un lugar abandonado o un sitio o edificio donde ha ocurrido un suceso sangriento, Belchite sobrecoge el alma, y es lo más parecido que he visto al estado en que quedó Varsovia tras los bombardeos nazis de la segunda Guerra Mundial. Dios tiene que perdonar los incontables pecados de la Humanidad, pero no sé si la Humanidad conseguirá perdonar a Dios por haber puesto en ella a seres como Francisco Franco y Adolf Hitler.

belchiteOtro lugar abandonado es la Penitenciaria Estatal del Distrito Este en Filadelfia (Pensilvania), inaugurada en 1829. Tras sus muros solidísimos guardaron prisión criminales famosos, entre ellos el celebre capo mafioso Al Capone. La cárcel fue inhabilitada en 1969, y hoy es un museo que recibe turistas. Es una construcción ciclópea, mezcla de edificios cuadrados como los castros romanos y torres de estilo románico. Las paredes son de ladrillos, oscuras, y el bloque de edificios está rodeado de muros cubiertos de vegetación verdísima, pero su aspecto es sombrío, siniestro y maléfico. No creo que sirva para albergar una micronación, pues a la media hora todos sus pobladores habrían enloquecido o muerto de depresión profunda. Pero para gustos se han hecho colores…

penitenciaria estatal distrito este filadelfia pensilvaniaLa ciudad de Pripyat es familiar para los cubanos, pues nosotros acogimos en nuestro país a los niños víctimas del accidente ocurrido en la central nuclear ucraniana de Chernobil. Dicen que era una ciudad hermosa y muy moderna, con cines, restaurantes, tiendas bien provistas y una vida animadísima. Fue construida para que habitara allí el personal de Chernobil. Los sobrevivientes fueron evacuados y en lo que fueron sus casas, escuelas, hospitales y otras edificaciones habitan hoy los lobos y otros animales salvajes. Pripyat no quedó destruida tras el accidente, y la mayoría de sus edificaciones se conserva en buen estado, al menos los exteriores. Los interiores, además de servir coo madriguera para la fauna del lugar, han sido invadidos por la vegetación, que se ha mezclado de un modo escalofriante con los objetos de uso humano. He visto imágenes que hielan el alma, donde los pupitres de una escuela primaria, las mochilas, los juguetes se entremezclan con la maleza de un modo que recuerda el palacio de la Bella Durmiente invadido por el bosque perverso. Nadie puede vivir allí, los efectos de la radiación no desaparecerán hasta pasados varios siglos.

Los-fenomenos-paranormales-de-Pripyat

Un preescolar de Pripyat

En el post de Taringa hay una ausencia inexcusable, pero hasta cierto punto comprensible porque muchos evitan hablar de ese tema: se trata del distrito costero de Varosha, ubicado en el norte de la isla de Chipre, ocupado desde hace décadas por Turquía, cuyo Gobierno pretende declarar allí la República Turca del Norte de Chipre, en lo que constituye uno de las más flagrantes, inmorales e indignantes violaciones del derecho de soberanía de las naciones. Varosha, uno de los más prósperos balnearios del Mediterráneo, fue invadida por las tropas turcas una tarde de 1974. Muchos de sus habitantes fueron asesinados de inmediato, y el resto tuvo que huir abandonando sus casas, en las que todavía pueden verse mesas servidas, comida en los hornos y camas destendidas. Varosha es una verdadera ciudad fantasma en la que todo sigue estando como aquel día: las tiendas repletas de mercancías y hasta botellas de cerveza a medio consumir sobre los mostradores de los bares, los aparcamientos con los carros de entonces, las vitrinas de los comercios con maniquíes que exhiben las ropas de moda en aquellos años…, y la arena y el salitre que lo invaden todo. Los habitantes desalojados llegan a veces hasta la línea que demarca la zona ocupada, y por encima de las vallas y alambradas contemplan con inmensa tristeza sus hogares y los lugares donde una vez fueron felices o vivieron vidas truncas de las que fueron expulsados. Pero no pueden acercarse demasiado, porque los soldados turcos disparan a matar. La Unión Europea, nunca conciliada con la idea de admitir a Turquía en sus filas, había esgrimido entre sus condiciones la retirada turca de Varosha y la renuncia del Gobierno de ese país a sus pretensiones territoriales sobre el norte de Chipre, pero la crisis de los refugiados sirios ha hecho cambiar el panorama, y Turquía sería admitida ahora en la UE a cambio de prestar su colaboración para aminorar los efectos de la enorme población árabe desplazada a Europa por causa de la guerra promovida por el Estado Islámico. Chipre ya no sería un elemento importante en esta ecuación política. Varosha jamás podría convertirse en una micronación: primero, porque tiene dueños naturales, los chipriotas desplazados; y segundo, porque una micronación fundada allí sería inmediatamente anexada a la nación turca, que jamás renunciará a su nefasta vocación imperial.

Valla turca que cierra el distrito de Varosha. Obsérvese el soldado armado. Una clara amenaza a los griegos chipriotas.

Cervezas refrecos a medio consumir quedaron sobre el mostrador de un bar luego de la precipitada huída de los griegosAutos abandonados en un aparcamientovarosha-26Un griego contempla Varosha, el paraíso robado, tras la alambrada turcaOtro lugar abandonado que no es muy conocido resulta el antiguo hospital psiquiátrico de la isla veneciana de Poveglia. El médico que fundó y dirigió aquel lugar aplicaba a sus pacientes tratamientos de una crueldad rayana en la tortura, y muchos murieron a consecuencia de ellos o de desesperación, y el propio doctor terminó lanzándose al vacío desde la torre del campanario. Si a este pasado espeluznante se suma el hecho de que la isla fue usada como reclusorio y cementerio para las víctimas de la peste durante la Edad Media, y que muchos de los que fueron enviados allí aún vivían cuando los deembarcaron, no puede parecer exagerado el terror que muchos turistas sienten durante sus visitas a Poveglia, hoy propiedad de una familia que cultiva viñedos en esas tierras abonadas con sangre infecta.

Poveglia-muertos

Nunca he estado en un lugar muerto. No creo que tengamos alguno en Cuba, afortunadamente. Pero sé que todos tienen en común un silencio que no es normal, que se mete en las venas y enfría la sangre, y ese flotar de emociones sin cuerpo, de dolores sin carne, de presencias invisibles que sobrevuelan en el viento, gritan, hablan, susurran y cuentan… Debe de ser torturante permanecer una hora siquiera en esos lugares. Pero en el mundo hay mucha gente que quiere huir de sus semejantes, de sus gobiernos, de la sociedad y sus leyes, y mientras no puedan irse a Marte o a otro sitio fuera de esta Tierra, no tendrán muchas opciones. Y algunos de estos lugares muertos no son de las peores, porque vamos a ver: puesto usted a escoger, ¿no preferiría vivir, llegado el caso, en el distrito de Sanzhi que en la plataforma petrolífera abandonada donde se asienta ahora mismo la micronación autoproclamada República de Seealand…?

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

JÓVENES MALOS

jovenes malos 1jpegCuando yo era una adolescente estaban de moda el cabello largo en los varones, las minifaldas entre las muchachas, los pantalones campana y los guaraches sin medias para todo el mundo, los maquillajes muy exagerados, el peinado “cebolla” y el “arlequín”, las cocalecas y el amor libre. Los adultos lo encontraban todo mal, no importa si criticaban a una jovencita que, como yo, gustaba de ir a la Cinemateca y leerse unos libros gordísimos o si se trataba de otra que era demasiado aficionada a las fiestas. Todo era malo: que saliéramos solos, que fumáramos, ser hippie, no serlo. Los adultos nos acusaban de estar destruyendo las bases de la sociedad, y se preguntaban horrorizados llevándose las manos a la cabeza cómo nos saldrían nuestros hijos, educados por padres tan mal educados. Conste que La Habana de los años sesenta y setenta era una ciudad mágica donde se podía andar de madrugada por cualquier lugar y nadie te molestaba, solo la policía en ciertas ocasiones para pedir identificación o llevarse a alguien con una facha excesivamente… extravagante.

Hoy yo le cuento a mi hija lo maravilloso y seguro que era ser joven en aquellas décadas prodigiosas, lo decentes que éramos todos que a pesar de andar en grupos, sin adultos, nunca hacíamos nada reprobable, y le explico que no me gusta que salga sola porque ahora la calle no es lo que era en mis tiempos. Y cuando la ronda algún posible pretendiente le pongo cara de Gorgona, porque esas crestas de cabello envarado con gel, esas bermudas que exhiben tibias peludas como las de los Neandertales, esos tatuajes y, sobre todo, esos ojos torvos por los que parece asomar un alma más inclinada a la turbiedad que a la luz, me espantan. También me parecen horrorosos los malos modales de los niños y la facilidad y enjundia con que insultan a cualquiera por cualquier cosa. Y digo, como mismo decían mis mayores: “El mundo está perdido, se han perdido los buenos valores sociales, espirituales y morales, no hay respeto, el país está en una crisis sociológica, etc…”

Por eso me ha puesto a pensar un blog que encontré en Internet con un post sobre el retroceso moral de los jóvenes como queja principal de los adultos en todas las épocas de la Historia. Aparecen ahí quejas de quienes menos uno se podría imaginar, y me han hecho reír muchísimo:

Aristóteles decía: “Los jóvenes de hoy no tienen control y están siempre de mal humor. Han perdido el respeto a los mayores, no saben lo que es la educación y carecen de toda moral.”

Platón abundaba en ello: “¿Qué está ocurriendo con nuestros jóvenes? Faltan al respeto a sus mayores, desobedecen a sus padres. Desdeñan la ley. Se rebelan en las calles inflamados de ideas descabelladas. Su moral está decayendo. ¿Qué va a ser de ellos?”

El poeta Horacio publicó un libro titulado Sobre la estupidez en el que se queja de las ofensas que sufren los maestros debido a la indiferencia de los padres.
Hasta hubo críticas o protocríticas a lo que hoy se dice de la tablet. Quintiliano, en Instituciones oratorias, las defiende así: “Es muy bueno escribir en tablas enceradas, en las cuales se puede muy fácilmente borrar lo que se escribe”. A diferencia de escribir en pergamino, que el constante movimiento del cálamo al tintero frena la mano e interrumpe el proceso mental.

Juvenal también se lamenta del programa educativo, considerándolo falto de imaginación y repetitivo, en Sátiras: “Esa col tan manida asesina a los míseros maestros”.

El autor del post asegura que estos lamentos, que se extienden a todos los ámbitos de la vida personal y nacional, son cíclicos y aparecen cada cierto tiempo, asombrosamente sin variaciones, y cita:

Como ya dijo Adam Smith: «Rara vez pasan cinco años sin que se publique un libro o panfleto que pretenda demostrar que la riqueza de la nación está decayendo rápidamente, que el número de habitantes del país está disminuyendo, la agricultura está siendo abandonada, la manufactura va en decadencia y el comercio está deshecho».

Ya se sabe que la Roma imperial fue una ciudad tan moderna como cualquiera de las nuestras, salvando las distancias de la tecnología y la ciencia, pero en espíritu nosotros seguimos siendo los romanos de entonces, y los romanos de entonces ya eran como nosotros somos hoy. ¿Ciencia ficción con máquinas del tiempo, viajes al pasado y al presente, universos paralelos…? En todo caso los Vedas ya concibieron el tiempo como no lineal, sino cíclico, y concuerdan con ellos las últimas teorías de la física cuántica. Leer libros como El Tao de la Física, estudiarse la teoría del caos, la teoría de las cuerdas, la teoría del arco, nos pondrá los pelos de punta, entre otras cosas porque podremos visualizar en una casa o en una cueva del año 5000 —depende de cómo le haya ido a la Humanidad—, a nuestros descendientes peleando con los suyos y gritándoles que están perdiendo valores y exterminando la civilización. ¿Qué arrojarán los adultos de entonces a la cabezas de sus no muy honorables engendrados: un hueso de mamut o una bolsa repleta de aparatejos nanotecnológicos? Depende, depende de cuantos valores hayamos perdido para esa fecha.

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Guanábana contra cáncer o el peligro de lo incierto

Cada cierto tiempo se desata una campaña informativa en torno a algún producto-panacea que cura muchas enfermedades, entre ellas el cáncer, y es recibido con entusiasmo no solo por quienes padecen algún mal, sino hasta por miembros del mundo médico. Aún muchos de nosotros podremos recordar el furor que incendió Cuba hace unos años con la noticia de las múltiples propiedades del noni. Y luego viene la segunda parte de la fiesta, que por lo general es de llanto: la panacea es falsa, no cura nada y además, causa desórdenes en la salud, en ocasiones muy graves.

Por estos días la guanábana protagoniza la fiesta de turno. ¿A quién no le gusta la guanábana, la champola bien fría, la horchata, el yogurt de guanábana…? Los cubanos gustan de la guanábana y siempre la han comido con placer aunque no estuvieran al tanto de todo lo que ahora se cuenta sobre ella. Miles de sitios en Internet y la siempre activa y eficaz transmisión boca-oreja, más conocida como rumor, bulo o bola, publicitan las propiedades maravillosas de todas las partes de la guanábana, y muchas personas en todo el mundo comienzan a consumir la fruta, sus hojas, sus semillas, el té de guanábana se vende en el mercado en grande cantidades, etc. ¿Qué hay de cierto en todo esto? Veamos un botón de muestra:

Esta planta prodigiosa tiene propiedades curativas. Las acetogeninas de las hojas son anticancerígenos mientras que sus frutos, aromáticos y deliciosos, tienen enzimas, minerales y vitaminas que la convierten en ideales para el tratamiento de la diabetes, úlceras, hipertensión, parasitosis intestinal, etc.

Contribuye a la adecuada regeneración celular y mantiene el organismo libre de lesiones; ayuda a mejorar y fortalecer las defensas del organismo; previene el deterioro de la salud de las personas con enfermedades o problemas degenerativos; estimula una correcta digestión de los alimentos y favorece la asimilación de nutrientes.

La mejor forma de consumir la guanábana es en extracto para obtener una rápida y mayor absorción de todos sus principios activos, lo que redunda en un organismo saludable.

A la guanábana se le atribuyen los siguientes componentes:

Humedad 80,6 % Fibra 1,63 % Cenizas 0,73 % Grasa 0,31 % Proteína 1,22 % Almidón 1,62 % Vitamina C 0,021 % Azúcares ( Gluc., Fruct.) 15,63 % Potasio 45,8 mg Sodio 23 mg Magnesio 23,9 mg Fósforo 26,0 mg Hierro 0,47 mg Asimismo citrulina (proteína) (10) , arginina (aminoácido) (10), ácido caproico (lípido) (10). anonaine (isoquinolina) (10), anoniine (isoquinolina) (10) y asimilobine (isoquinolina) (10)

Los componentes de las hojas son: lactosas, Annohexocina , Annomuricina A, B, C y E , Annomutacina , Annopentocinas A, B y C , Muricoreacina , Gigantetronemina , Murihexocina A y C , Javoricina, Isoquinolinas, Anonaine, Anoniine, Atherospermine y Coreximine.

Lípidos, Acido gentísico, Acido lignocérico , Acido linoleico y Acido esteárico

Las semillas y las hojas contienen acetogeninas, de gran valor anticancerígeno, como: Lactosas, Annomonicina, Annomontacina, Annonacina, Annomuricatina, Annonacinona y Javoricina

Contiene además annomuricatina (proteína), y ácido linoleico (lípido), entre otros elementos.

Pero lo que convierte a la guanábana en una auténtica promesa de salud son sus supuestas propiedades anticancerígenas:

Su mayor virtud radica en las acetogeninas, sustancias cerosas resultantes de la combinación de ácidos grasos de cadena larga que, de acuerdo a un estudio en la Universidad de Pardue en California, pueden inhibir selectivamente el crecimiento de células cancerígenas y también inhibir el crecimiento de las células del tumor, resistentes al adriamycin (droga quimioterapéutica).

En otro estudio realizado por científicos de la misma Universidad, se demostró que las acetogeninas son extremadamente potentes teniendo una ED50 (dosis letal 50) de hasta 10 – 9 microgramos por mililitro, resultando tener unas 10,000 veces la potencia del adriamycin.

La acetogeninas, también inhiben la enzima (ubiquinona-ubiquinona oxidasa ) que es peculiar en la membrana plasmática de la célula cancerosa.

Por esta razón la propiedad antitumoral de la guanábana o graviola ha sido patentada por lo menos por 9 Compañías extranjeras.

Las anteriores citas las he tomado de uno de los tantos sitios de Internet que promueven los usos medicinales de la guanábana. Ahora veamos la información ofrecida en un trabajo firmado por Francisco J. Morón Rodríguez,I Déborah Morón Pinedo,II Mario Nodarse RodríguezIII, especialistas cubanos:

[…]en Cuba, el uso tradicional de la decocción de las hojas para “los catarros y la tos” y aplicada como fomentos “contra las inflamaciones y lavar los pies hinchados”. Reporta que el refresco del fruto “corrige la hematuria, facilita la secreción de orina y alivia la uretritis”. Además, se señala que la decocción de hojas es “diaforética” (aumenta la sudoración), tiene “propiedades antiespasmódicas y estomáquicas” (tonifican el estómago), “muy útil contra las indigestiones” y “facilitan las digestiones difíciles”.

Los autores citados mencionan que incluso en el Diario de Campaña de José Martí aparece una referencia a las propiedades medicinales de esta fruta tropical: “A César le dan agua de hojas de guanábana, que es pectoral bueno, y cocimiento grato”. A continuación dichos autores acotan:

[…] hay diversos estudios sobre anonacina, el compuesto de la guanábana que tendría efectos anticancerosos, y que esos estudios fueron realizados in vitro o in vivo en animales, pero que no existe aún ningún estudio clínico, en humanos. El motivo citado para la falta de estudios clínicos en humanos es que no se puede patentar una planta, lo que lleva a los laboratorios a concentrar las investigaciones en los principios activos, acetogeninas anonáceas, en vez de la planta.

Aunque hasta el momento no existen estudios que demuestres una posible neurotoxicidad de esta planta, alguna investigaciones realizadas apuntan a una conexión entre el consumo de esta fruta y formas atípicas de la enfermedad de Parkinson en el Caribe, atribuida a la alta concentración de annonacina en la fruta (15 mg/fruta) o en el néctar comercial (36 mg/lata), que resulta 100 veces mayor que en el té elaborado a partir de sus hojas (140 mg/taza). Los autores terminan su trabajo con la siguente reflexión:

La información científica disponible permite concluir que no existen resultados experimentales que respalden la supuesta milagrosa acción anticancerígena, ni la seguridad, de los extractos de A. muricata y sus derivados que circula en Internet. Las investigaciones publicadas sobre la actividad anticancerígena han sido realizadas en cultivos celulares (in vitro) y con principios activos extraídos de partes de la planta, principalmente semillas y hojas, lo que limita más la posibilidad de que partes frescas, como el fruto, o sus extractos puedan tener el efecto que se le atribuye. Además, debe tenerse precaución en el consumo de esta especie, sobretodo las partes que contienen mayor concentración de acetogeninas y alcaloides isoquinolínicos (semillas y hojas) como alimento o como recurso medicinal tradicional por los reportes de posible neurotoxicidad.

Agrego, como dato curioso, que la investigación citada por mí en este artículo viene seguida de un foro donde muchos participantes agraden a los investigadores, afirman tener experiencias personales de los maravillosos efectos del consumo medicinal de la guanábana, y no pocos los acusan de pertenecer a las poderosas transnacionales farmacéuticas, y aquí viene lo más interesante: “ […] que como ya se sabe nunca respaldan descubrimientos sencillos de productos naturales que favorecen la salud y hasta curan terribles enfermedades, para impedir que su divulgación haga caer las ventas de los medicamentos sofisticados que ellas venden”. Ni que decir tiene que los investigadores cubanos no tienen vínculos con las grandes transnacionales y mucho menos intentan mantener ocultas posibles fuentes naturales de sanación capaces de beneficiar al ser humano, y que de hecho tenemos en nuestro país los laboratorios Labiofam, que no son los únicos, productores de medicamentos naturales que comercializan en la isla y en más de cincuenta países con magníficos y comprobados resultados. Los científicos cubanos devengan salarios bajísimos, así que en realidad trabajan por puro amor a la Humanidad, y atribuírles propósitos malsanos como los que he citado, además de ser altamente ofensivo e irreal, demuestra una ignorancia supina sobre la vida en Cuba.

Pero no es menos cierto que existe en el mundo, al menos en ciertos círculos de ciudadanos y quizás hasta en los medios científicos, la convicción de que las transnacionales de la medicina impiden la elaboración y comercialización de productos naturales beneficiosos para la salud y capaces de curar pandemias como el SIDA, la diabetes, el cáncer y otros males letales que atenazan a la Humanidad, y con tal de mantener sus fabulosas ganancias obligan a las personas a seguir consumiendo las drogas y medicamentos de compleja elaboración con muchas repercusiones negativas sobre la salud. No faltan quienes hablan de científicos asesinados por la mano negra de estas transnacionales solo por haber descubierto o desarrollado remedios que, de llegar al mercado, arruinarían en pocos días el jugosísimo negocio de los más importantes y poderosos laboratorios productores de medicamentos del planeta. No suscribo ni niego estas creencias porque mi humildísima persona no tiene modo de saber si son ciertas o no, y no poseo información fidedigna al respecto, sino solo conocimiento undergrownd por el cual no puedo responder. Es posible que se trate de una leyenda urbana, como también es posible que existan casos en los que haya muerto alguien por causa de un descubrimiento poco conveniente para los magnates de la medicina internacional.

Lo que sí puedo asegurar, como estudiosa que he sido y sigo siendo de la medicina natural y tradicional, es que la tan arraigada creencia popular de que los remedios naturales nunca producen malos efectos en la salud es totalmente falsa y se debe al desconocimiento y al fanatismo. No existe una sola planta en el reino vegetal de la que pueda afirmarse con seguridad que carece de efectos tóxicos sobre el organismo de humanos y animales. La misma Hierba de San Juan, tan socorrido remedio contra artritis y reumatismos, es hepatotóxica en alto grado. La medicina natural NO es inocua, por lo que no debe consumirse sin la asesoría de un especialista respaldado por alguna acreditación de carácter oficial. También es necesario recordar que todas las personas no tienen organismos iguales, y que lo que a unos no daña provoca en otros alergias severísimas que pueden causar la muerte. Considero necesario mencionar un ejemplo singularísimo, no sin antes recordar que siempre he sido y seguiré siendo respetuosa de todas las religiones que existen en el planeta y de sus tradiciones y rituales: la chamba, licor ritual y sagrado que se prepara en la nganga del Palo Monte, contiene sangre de todos los ahijados del taita nganga, y aunque se le atribuyen virtudes sanadoras, no hay que olvidar que la sangre alberga infinidad de agentes patógenos que se transmiten a través de ella, entre los que se encuentran los temibles virus oncógenos, por solo mencionar uno de los peligros que conlleva beber este fluido vital.

En cuanto a la guanábana, yo misma he recibido como obsequio de un amigo una caja de té de esta fruta, de la marca SOURSOP, distribuida por Beauty & Health Corporation, Miami Florida, en cuyo dorso se indica que el producto no ha sido evaluado por la Administración de Drogas y Alimentos, y que no intenta diagnosticar, tratar, curar o prevenir enfermedad alguna. Inmediatamente se advierte que este té de hojas de guanábana contiene una sustancia llamaba Ammonaceous Acetognins, y para más información sobre la misma remite al sitio http://www.lizalexandra.com. Como colofón advierte que este té no debe ser consumido por el usuario por más de dos meses, y limitándose a dos tazas diarias. Estamos en presencia de un fabricante con ética. Yo he probado este té y debo dar la razón a Martí: frío y endulzado con miel es muy sabroso.

De todos modos hay una aplicación de la guanábana que no parece ser peligrosa, y es como champú. Aquí les dejo la receta que encontré en Internet:

INGREDIENTES

– 5 tazas de agua
– 2 clavos de olor
– 2 ramas de canela
– 1 taza de cáscara de piña en trozos
– 1 membrillo sin piel ni semillas
– 1 manzana de agua sin piel ni semillas
– 1 rodaja de piña
– 1 kilo de azúcar
– 100 gramos de maíz mote cocido
– 1 taza de harina de maíz
– 1 taza de guanábana en tajadas sin semillas
– jugo de limón
– 1 cucharadita de canela en polvo

Me gustaría ofrecer el modo de preparación, pero… en la web de donde tomé esta receta el modo de preparación que le sigue no corresponde a un champú para el cabello, sino… a la preparación de una bebida que se sirve caliente en copas y con trozos de diferentes frutas. Francamente, no sé qué decirles, así que prefiero no hacer comentarios.

No creo que beber un té de guanábana sea más peligroso que beberse un té negro o uno de champagne y fresas. Únicamente quiero recordarles aquella sabia máxima de los griegos antiguos, que a ellos les dio gran resultado: “Nada en demasía”. Y consulte, consulte siempre con los expertos, que en Cuba, aunque la medicina natural ya no se encuentre en su época de oro, seguimos teniendo especialistas respetables y excelentemente preparados que le ayudarán a no ser víctima de publicidades irresponsables o al revés: a auxiliarse de las plantas para evitar los efectos indeseables de los medicamentos de laboratorio.

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Juana Borrero, poeta consagrada y pintora desconocida

Juana Borrero, niña prodigio de la historia cultural cubana, vino al mundo el 17 de mayo de 1877 en Santos Suárez no. 15, en la que Casal llamó la casona de Puentes Grandes, hogar del clan Borrero. El mundo la conoce, si es que la conoce, como una de las pocas mujeres involucradas en el movimiento modernista. Murió el 9 de marzo de 1896, en Cayo Hueso, Estados Unidos, a donde había emigrado con su familia por razones políticas. Hija del científico, investigador, médico y escritor Esteban Borrero, Juana despuntó desde niña como poseedora de múltiples talentos. Aunque su obra poética y sus cartas de amor a su novio Carlos Pío Urbach, recopiladas en dos tomos por Cintio Vitier y Fina García Marruz, es lo que mejor se conoce de ella, fue también una pintora dotadísima y una retratista magnífica, y si esta parte de su talento casi es desconocida, se debe a que por su condición de mujer no se le concedió la importancia que tenía, y a que muchos de sus cuadros están hoy perdidos o en colecciones privadas de quienes en vida fueron sus amigas. Hay que tener en cuenta que cuando su padre la llevó al taller del reputado pintor Menocal, ya Juana pintaba y dibujaba como un artista completamente maduro.

En el 119 aniversario de su nacimiento, se impone la rememoración de la faceta menos conocida de su obra, para apoyar la labor de justicia poética que todavía se adeuda a la figura de Juana Borrero en las letras hispanoamericanas. Dos poetas cubanos que la conocieron y tuvieron el privilegio de ser amados por ella le dedicaron páginas que la inmortalizan. Julián del Casal, uno de los más grandes poetas latinoamericanos de todos los tiempos, y Carlos Pío Urbach vieron en Juana, como a través de un cristal, el fulgor diamantino de su espíritu. He aquí fragmentos de sus testimonios donde comentan las altas dotes pictóricas de la muerta precoz:

Para comprender el valor de sus cuadros, es preciso contemplar algunos de ellos. Corta serie de lecciones, recibida de distintos maestros, han bastado para que, iluminada por su genio, se lanzase a la conquista de todos los secretos del arte pictórico. Puede decirse, sin hipérbole alguna, que está en posesión de todos ellos. «No me explique teorías, porque son inútiles para mí – le decía recientemente a Menocal -, pinte un poco en esa tela y así lo entenderé mejor.» Y, en efecto, al segundo día, la discípula sorprendió al maestro con un boceto incomparable. Muchas personas lo han admirado

Juana pìntando en su taller de la casona de Puentes Grandes

Juana pìntando en su taller de la casona de Puentes Grandes

más tarde en el Salón Pola. Era una cabeza de viejo, preparada en rojo, donde se encontraban trozos soberbios. Aquella calva amarfilada, cubierta de grueso pañuelo, bajo cuyos bordes surgían mechones de cabellos grises; aquella frente rugosa, deprimida hondamente en las sienes, donde la piel parecía acabada de pegar a los huesos; párpados abotagados, próximos a cerrarse sobre las pupilas lánguidas, húmedas vidriosas; labios absorbidos que moldeaban una boca desdentada aquellas bolsas de carne, colgadas alrededor de la barba, y sobre todo aquella expresión de cansancio, de sufrimiento y de mansedumbre senil sorprendían al más indiferente de los espectadores. Después de ese retrato, ha hecho otros muchos, abordando de seguida el paisaje y el cuadro de fantasía. Merece especial mención entre los primeros, el que representa la salida de su hogar. Es el fondo de vetusta casa, tras cuya altura se dilata el firmamento azul. Se ve una puerta solferina, de madera agrietada y de goznes oxidados, encuadrada en ancho murallón, jaspeado por las placas verdinegras de la humedad y enguirnaldado por los encajes de verde enredadera cuajada de flores. Frente al murallón, serpentea un trozo del camino, sembrado de guijarros que chispean a la luz del sol. Tallos de plantas silvestres se siguen a trechos. Hacia la izquierda se extiende el río entre la yerba de sus orillas, como una banda de tela plateada que ciñera una túnica de terciopelo verde. Así tiene otros paisajes, lo mismo que cuadros de fantasía, que producen la impresión de lo sublime en lo incompleto, pues al lado de trozos magistrales se ven algunos que sólo su inexperiencia ha dejado sin retocar.

Dentro de poco tiempo, toda vez que una artista de tan brillantes facultades no puede permanecer en la sombra, ya porque una mano poderosa la arrastre a la arena del combate, ya porque se lance ella misma a cumplir fatalmente su destino, su obra será sancionada por la muchedumbre y su nombre recibirá la marca candente de la celebridad. Entonces llegarán para ella los días de prueba, los días en que se cicatrizan las viejas heridas o se abren las que ningún bálsamo ha de cerrar, los días en que el alma se estrella de ilusiones o las esperanzas naufragan en el mar de las lágrimas, los días en que uno se siente más acompañado o tal vez más solo que nunca, los días en que fuerzas generosas nos encumbran a las nubes o manos enemigas nos empujan a los abismos de la desolación. ¡Ay de ella si no sabe, al llegar esa época, encastillarse con su ideal, nutrir con su sangre sus ensueños, dar rienda suelta a su temperamento, agigantarse ante los ataques, desoír consejos ridículos, aplastar las babosas de la envidia y mostrar el más absoluto desprecio, al par que la más profunda indiferencia, por las opiniones de los burgueses de las letras!
Julián del Casal
Sus pinceles supieron conquistarle lauros. Cada cuadro era un triunfo, cada rasgo el signo de una inspiración. Yo soy un indocto. Yo no puedo juzgarla. Casal ya expresó su valía. Yo no he sabido más que amarla, como ya no sabré más que recordarla llorando.
Recuerdo que sus predilectos eran, por rara coincidencia, también los míos. Christian Chalón y el gran Boticelli la encantaban! Una ocasión me describía la gran tela El Destino del simbolista italiano, y su semblante se animaba, traduciendo sus sensaciones de modo tan asombroso que sus ideas iban a clavarse en mi cerebro conmoviendo toda mi red nerviosa. Sus pupilas fosforecían radiosas como agrandándose en dilataciones elásticas para abarcar el conjunto de la pintura sugestiva y acabada que ponía ante ellas el poder irreductible del recuerdo… y terminaba por dejarme profundamente impresionado, pálido, anheloso, como si hubiera puesto ante mí el cuadro y prestado su sensibilidad dolorosa por lo sutil, para apreciarlo… Después serenábase su rostro adquiriendo la expresión inteligente que le era habitual, como si aquel soplo tormentoso que cruzó por su alma, llegando de las regiones de la Belleza, no hubiese alterado su espíritu!
Carlos Pío Urbach

Paréceme que no estaría completo este trabajo, intento de memorabilia, si no incluyera una extensa cita tomada de la revista Opus Habana y firmado por Hortenia Páramo Cabrera, donde se ofrecen al lector datos enjundiosos sobre la Juana artista plástica:

Más conocida como poeta que como pintora, Juana Borrero (1877-1896) fue y continúa siendo un caso excepcional de extraordinario y precoz talento para ambas manifestaciones artísticas, aunque según una voz tan autorizada como la de la poetisa Fina García Marruz, su obra pictórica fue «tanto o más importante que la poética», opinión que parece ya advertirse en la reseña que de ella hace el poeta decimonónico ubano Julián del Casal cuando alude a «su genio pictórico, a la vez que poético», observación en la que enfatiza Rigol.

Quizás el hecho de que una buena parte de sus pinturas y dibujos se dispersaran entre los hogares de familiares o de sus amistades de Cuba o de Nueva York, por donde Juana transitó en dos ocasiones, o que hayan sido destruidos por las autoridades españolas cuando con su padre, comprometido en la lucha por la independencia de Cuba, tuvo que emigrar a Cayo Hueso, haya contribuido a una menor difusión, consideración y estudio, a pesar de que lo conservado resulta suficiente para dar muestras de su talento. Pudiera también estimarse que tampoco deben haber sido muchos estos trabajos dada su muerte prematura a los 19 años de edad, aunque su precocidad la sitúa ya a los 12 años de edad realizando sus primeras y destacadas pinturas, u ornamentando artísticamente su correspondencia.

Juana fue estudiante de la Academia de San Alejandro, a la cual ingresó en el curso 1887-1888, tal como consta en el folio 178 del Libro de Actas correspondientes a los cursos del 1863-64 al 1891-92. La asignatura matriculada fue Dibujo Elemental, y obtuvo calificación de Bueno. No hubo otra matrícula; no fue una de nuestras retendidas «graduadas». Podríamos por ello decir que su obra fue hecha predominantemente a base de talento, lo cual es cierto en buena medida, pero no podemos establecer que fue autodidacta. Tuvo maestros que la enseñaron y guiaron, a pesar de que se intenta presentar lo contrario, sobre todo a partir de la repetida anécdota en la que Casal relata el primer encuentro de la niña con el excelente artista académico y profesor Armando Menocal, recién regresado de Europa en 1889, y a quien el padre de Juana le encomienda hacerse cargo de sus estudios en la materia.

Casal narra que cuando el maestro procede a explicarle a la niña, de apenas 12 años de edad, algunos que otros principios o leyes de la pintura, ella le pidió que no le explicara teorías: «pinte un poco en esa tela y así lo entenderé mejor». Cierto es que a esa edad los niños suelen aprender más imitando que asimilando teorías, las cuales, la mayoría de las veces, les resultan tediosas e incomprensibles; también podríamos considerar que en Juana se da esa premura de quien intuye que tiene poco tiempo en la vida para hacer su obra. Pero el colofón de la anécdota quizás sea lo más revelador de la precocidad de aquel talento, y es que al segundo día «la discípula sorprende al maestro con un boceto incomparable».

Hasta aquí el relato del poeta. Pero hay otros relatos alrededor de esta historia que añaden que Menocal, ante el boceto, respondió: «no tengo nada esencial que enseñarte». Nos puede parecer exagerada esta parte, sobre todo porque posterior a este encuentro, el artista continuó siendo el maestro de Juana, y según otros testimonios, bajo la dirección de Menocal ella además organizó su cultura, tuvo acceso a los clásicos españoles e italianos, y fue ampliando sus conocimientos formales.18

Continúa narrando Casal, que aquella primera muestra de su talento era «una cabeza de viejo, preparada en rojo, donde se encontraban trazos soberbios », la cual varios años más tarde fue exhibida públicamente, junto a otras obras de la artista, por lo que se pudiera pensar que Juana gozó, a pesar de que se trataba todavía de un trabajo de principiante, de un temprano reconocimiento. Pero no fue exactamente así, a juzgar por lo que el propio Casal comenta y de lo que se lamenta: «Los periódicos no se han ocupado de sus producciones, más que en el folletín o en la sección de gacetillas, sitios destinados a decir lo que no compromete, lo que no tiene importancia, lo que dura un solo día, lo que sirve para llenar renglones».

Sin embargo, Fina García Marruz opina que por esta época Juana «ya ha sido saludada por la crítica de su tiempo. Su retrato aparece en El Fígaro, pincel en mano, ante un cuadro enorme, con su aire de mariposa pequeña de grandes alas oscuras». Y si esta mención no deja de ser importante, tratándose de una muchacha desconocida e inexperta en estas artes, tampoco podemos colegir que estaba ante su consagración.

La historia de la formación de Juana Borrero es una síntesis de lo que fue la historia de la itinerante y oscilante formación de la mujer como artista de la plástica en el siglo XIX cubano. Primero estuvo bajo la orientación de una maestra particular, Dolores Desvernine, vecina de Puentes Grandes, con la que calculamos que en 1882, es decir, a los cinco años, debió haber recibido «clases seguramente ingenuas», tal como lo recoge Fina a partir del relato que le hace Dulce María Borrero, hermana de la pintora. Después fue cuando Juana ingresa en la Academia de San Alejandro, donde fue alumna de los maestros Luis Mendoza y Antonio Herrera. Sólo quedó registrado un curso, el de 1887 al 1888. Al año siguiente fue su encuentro con Armando Menocal, por entonces profesor de San Alejandro, con el que da continuación a sus estudios por la misma vía no formal, aunque, en cierto modo, y por ser discípula de Menocal, era como una extensión de la Academia.

Fue este maestro quien le transmitió las reglas de la técnica, el empleo del claroscuro; la adiestró en el color, a apreciar su significación e importancia a través de las obras de arte, según nos refiere Loló de la Torriente, quien también figura entre sus «descubridores». Esta suerte de biógrafos de Juana apuntan otras influencias importantes, como fue la del pintor Valentín Sanz-Carta, uno de los iniciadores de la corriente romántica en nuestro país y que de manera particular trabajó la intensidad y los efectos de la luz en nuestro paisaje tropical, aun cuando no pueda calificarse de impresionista.

Y valga esta observación a propósito de una tendencia observada en las pinturas de paisaje de Juana, donde la luminosidad tiende a asumir o desempeñar un papel protagónico o expresivo por encima de lo representado, lo que ha conducido a considerar que la artista se anticipó, entre nosotros, al impresionismo.
Aunque no podemos olvidar el magistral dominio académico de la luz por Menocal, como quiera que el trabajo con este recurso fue una de las virtudes y aportes de Sanz-Carta a nuestra pintura, y la biografía de Juana recoge su contacto como discípula con este último pintor de «pincelada rápida y flotante y fiel anatomía del paisaje barnizado por la luz», al decir de su hermana Dulce María, podemos estimar que a partir de sus enseñanzas desarrolló aquella «cegadora luz» que encontró Casal en uno de sus paisajes, y se convirtiera en ese rasgo que en cierto modo la hizo peculiar y la diferenció respecto a la academia que dominaba nuestra plástica.

A esta tendencia contribuyó, sin dudas, su conocimiento posterior de réplicas, y al vez algunos originales, de artistas europeos, como el español Fortuny, del cual se dice que fue su pintor predilecto, cuando viajó a los Estados Unidos en 1891 y 1893. Nuevamente veremos a Juana dando continuidad a sus estudios en Washington, ahora durante seis meses, mediante clases no formales guiadas, hasta donde se sabe, por James W.A. McDonald, pintor y escultor impresionista.

Fue por aquellos años en que aprendía técnicas, más no necesariamente estilos, en que Casal, admirando su genuino talento, le dedica la hermosa pero igualmente justa crónica a propósito de la exhibición de sus trabajos en el Salón Pola, en 1893. Después de esto, no disponemos de otras noticias acerca de su formación como artista, aunque sí de su labor pictórica. A pesar de que es mucho lo perdido, tal como expresa Fina cuando tuvo acceso a varios trabajos desconocidos de la pintora proporcionados por Mercedes, una de sus hermanas, y que todavía se lamentaba porque no había visto uno sólo de sus paisajes, tenemos la posibilidad hoy día de admirar dos obras, diferentes pero igualmente tocadas por su fina sensibilidad y su honda perceptibilidad. Se trata del óleo Niñas, para el cual posó esta hermana, lleno de frescura y de belleza a lo Botticelli, uno de sus pintores predilectos, y la más trascendente de sus obras conocidas, Los pilluelos, también conocida por Los negritos, pintada en la playa de San Pablo, en Cayo Hueso, Estados Unidos, en 1896, el mismo año de su muerte.

Si sólo se hubiera conservado este cuadro de Juana Borrero, esta «instantánea de tres sonrisas indescifrables que eternamente nos interrogan desde su pícara, patética, arrasada pobreza»,19 bastaría para afirmarla como pintora y para derrumbar sin discusión el mito sobre el talento disminuido de la mujer dentro de las grandes artes.

En el libro a cargo de Esteban Valderrama, director de la Academia de San Alejandro en 1954, destinado a recoger la historia de la pintura y la escultura en Cuba, se registran algunos nombres de estudiantes mujeres que luego fueron profesoras de esa institución o que desarrollaron una destacada obra como artistas; lamentablemente a Juana Borrero no se la menciona […]

Las imágenes que aparecen a continuación no son, al parecer, más que una muy pequeña muestra de lo que Juana llegó a pintar en vida, pero hablan por sí mismas de unos dones naturales envidiables para cualquier artista del pincel, sobre todo si ha pintado todo eso antes de los 19 años y prácticamente sin salir de los muros de su morada-prisión. Hago la observación de que las ilustraciones de Juana que se muestran a continuación tienen influencias del estilo del poeta e ilustrador inglés William Blake y también de los prerrafaelitas, en especial de los manuscritos iluminados e ilustrados que estos produjeron en los talleres del movimiento Art and Craft bajo la iniciativa del pintor William Morris. El grupo de poetas, pintores y artistas que se agrupó bajo este rubro quiso resucitar el espíritu y el obrar de los gremios medievales, se inspiraron en mitos y leyendas de la Edad Media celta, y con frecuencia en el ciclo artúrico. Es posible que conociera y hubiera asimilado algo del estilo del artista, pintor e ilustrador británico Audrey Beardsley, aunque el alma romántica de Juana no tenúa mucho en común con las inclinaciones satíricas de este último.

Retrato de Ana María Borrero

Retrato de su hermana Ana María

Cabeza. Dibujo

Cabeza. Dibujo

El clavel y la rosa. dibujo

El clavel y la rosa. dibujo

Dibujo de mujer

Dibujo de mujer

El nacimiento de Venus. Boceto

El nacimiento de Venus. Boceto

Carta ilustrada

Carta ilustrada

Copia de Juana del óleo Juana la Loca, de Pradilla, en el Museo del Prado

Copia de Juana del óleo Juana la Loca, de Pradilla, en el Museo del Prado

Fantasía de primavera

Fantasía de primavera

Niñas

Niñas

Retrato de Crucecita

Retrato de Crucecita

Los `pilluelos. último cuadro pintado por Juana en los Estados Unidos y antes de su muerte.

Los pilluelos. último cuadro pintado por Juana en los Estados Unidos y antes de su muerte.

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , | Deja un comentario

ADELANTE: ¡CONSTRÚYASE UN PAÍS! ¿QUIÉN SE LO IMPIDE…?

1302891776_850215_0000000000_sumario_normal

Micronación fundada sobre un proyecto cultural. No es broma.

Construir un país no está entre los pasatiempos más extravagantes ni más modernos que el ser humano ha inventado. De hecho, los artistas han competido siempre con los políticos en la construcción de países, pues cada novela, cada cuento, cada cuadro es un imaginario construido por su creador, y hasta una pieza musical constituye en sí misma un universo sonoro. ¿Acaso el mundo creado por Walt Disney no cumple todos los requisitos de un país, con su población de pájaros locos transgresores, urracas ladronas, familias de avispadísimos patos, perros tontos, ratones delincuentes, gatos represores, ardillas astutas, conejos impredecibles, hadas, gnomos, enanitos, brujas y toda una superpoblación de objetos cotidianos con vida propia…? Las obras de arte pueden pertenecer a una escuela como los países a una comunidad de naciones, o ser autotélicas y aisladas, como algunos países o intentos de países que han preferido mantenerse al margen de la civilización en diferentes épocas de la Historia. Las micronaciones lo mismo: pueden ser coordenadas de fuga para sus habitantes o un intento de dialogar con el resto del mudo bajo sus propias reglas.

images4El caso es que las micronaciones están de moda. Algunas como El Vaticano y Mónaco han logrado el reconocimiento internacional y son Estados con todas las de la Ley, aunque con territorios minúsculos y poca población, pero por lo demás, nada, países como otro cualquiera. Pero hay varias micronaciones fundadas en condiciones realmente increíbles, absurdas, y uno pensaría que está siendo víctima de una broma si no hubiera pruebas de la existencia de estas… osadas aventuras. Mencionaré solo dos de ellas: Seealand, fundada sobre una plataforma petrolífera abandonada en medio del mar y que, para colmo del absurdo, posee su propia selección de fútbol.

Esta es la República Independiente de Seealand, fundada sobre una plataforma petrolífera abandonada en medio del océano.

Esta es la República Independiente de Seealand, fundada sobre una plataforma petrolífera abandonada en medio del océano.

Selección de futbol de la República Independiente de Seealand

Selección de futbol de la República Independiente de Seealand

Y la República de Minerva, fundada por un millonario norteamericano amontonando arena sobre un pequeño islote pedregoso. Esta “república”, que tenía detrás un capital

Vean e tamaño de la malvada e imperialista isla de Tonga, que se anexó a la recién nacida y arenosa Minerva. Minerva no aparece en el mapa, ¿cómo podría...?

Vean el tamaño de la malvada e imperialista isla de Tonga, que se anexó a la recién nacida y arenosa Minerva. Minerva no aparece en el mapa, ¿cómo podría…?

capaz de hacerla funcionar, nunca consiguió reconocimiento internacional y terminó siendo invadida y anexada por el gobierno de la vecina isla de Tonga, que llevó a cabo la operación con respaldo de la comunidad de naciones. Está permitido reírse.

Citaré un tercer ejemplo, pero esta vez se trata de una micronación delincuente: la República de Christianía, fundada en territorio noruego, que si bien al principio no fue molestada por las autoridades de su “metrópoli”, no disfrutó mucho tiempo de su independencia, pues como decidió sustentar su economía en el contrabando de haschís el gobierno noruego terminó por tomar cartas en el asunto.

Antes de continuar conviene aclarar que la fundación de una micronación puede tener varias motivaciones que van desde la creación de un espacio religioso hasta una acción de protesta política, pasando por un proyecto cultural y cualquier cosa que se le pueda ocurrir al cerebro humano, incluido, por supuesto, el nacimiento de un paraíso fiscal. Sé que este tema colinda con la ciencia ficción y el absurdo, pero vean los incrédulos: hay fundadores de micronaciones que actualmente viven del turismo. Sí, reciben visitantes en “su territorio”, todos los que deseen ir y… paguen, desde luego.

Dicho esto, ya podemos pasar a hablar de las cybernaciones, que no son otra cosa que Estados virtuales creados en Internet, pero no hay que llamarse a engaño y creerse que se trata de algo como un juego de simulación virtual: las cybernaciones sirven para un montón de cosas, entre ellas para llevar cabo operaciones financieras de lo más variadas, y algunas gozan de cierto estatus legal. Sorprendente pero cierto. Todas tienen su página web, su bandera, su himno, su pasaporte, su moneda y hasta pobladores, si acaso no más de 30, quienes se han repartido entre ellos todos los cargos gubernamentales que demanda el ejercicio del poder.

¿Pasatiempo divertidísimo? Sí, pero no solo eso. Vaya a un sitio wi-fi, siéntese con su tabletimages o con cualquier otro dispositivo digital que pueda agenciarse y acceda a Internet para que descubra el fabuloso mundo de posibilidades que ofrece la creación de una micro o una cybernación, y también encontrará muchos manuales que le asesorarán sobre los pasos necesarios para enfrascarse en esta delirante aventura. Y luego cuénteme si en el secreto de sus pensamientos no ha comenzado ya a dar forma a su propio proyecto de fundar un país a su medida. Sobre todas, recomiendo la variante de fundar su nación en su propia casa, como ha hecho cierto joven periodista inglés que hasta ha adoptado un uniforme de lo másperiodistaimages marcial y vistoso, como de opereta. A usted le encantará saber que en muchos de estos territorios esperpénticos se puede hacer un mundo de cosas. Hasta comprarse un título nobiliario, pero hay que pagar en dinero de verdad o en bit coin, usted sabe: soñar no cuesta nada, pero jugar no siempre es gratis. Adelante, le deseo suerte. En cuanto a mí, pueden visitarme en el Reino Independiente del Electrón Libre, situado en una zona de La Habana, concretamente en la barriada de Luyanó. Aún no aparece en los mapas, pero vendemos té y tenemos una biblioteca circulante. Pago por adelantado. Nos da mucha pena imponer este requisito, pero dado que nuestro reino está recién fundado, andamos un poco pobres de capital…

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

Pasión total: de los Vedas a la saga Crepúsculo o el dilema de la aridez emocional en la posmodernidad

NewMoonPelícula09A la gente de letras no les gusta confesar que a veces se entretienen con telenovelas, películas cómicas o literatura basura. Yo debo confesar que me atraen los vampiros y he visto todas las partes de la saga Crepúsculo. Bueno, ya está dicho. ¡Uff!

Desde la primera de estas películas comenzó a llamarme la atención la palabra imprimar, usada en la historia en referencia a la forma en que se enamoran los licántropos u hombres-lobo. De momento pensé que era una palabra inventada, y me dije: “Mira que estos americanos hacen barbaridades”. Pero la idea se me quedó en mente y emprendí una búsqueda que me ha llevado a otra confesión un tanto vergonzosa: la palabra existe, no es neologismo en ningún idioma, sino un término derivado del latín, y es más, forma parte del vocabulario técnico de las artes plásticas. Vergüenza para mí, que a pesar de  los años que pasé en las aulas de la Academia San Alejandro y de todo lo que me enseñaron allí sobre preparación de lienzos según las escuelas italiana, francesa, española, etc., no la conocía hasta que vi Crepúsculo.

Esta definición de imprimación la encontré en Wikipedia:

La imprimación o imprimatura es el proceso por el cual se prepara una superficie para un posterior pintado. A la superficie ya imprimada se le llama soporte pictórico. Los soportes más usuales en la historia han sido: paredes (pintura al fresco o murales), tablas de madera, lienzos y pergamino o papel.

Y esta otra pertenece al Diccionario de la Real Academia Española (RAE):

Imprimación: 1. Acción y efecto de imprimar. 2. Conjunto de ingredientes con que se imprima.

Imprimar: 1. Preparar con los ingredientes necesarios las cosas que se han de pintar o teñir. 2. Colombia y Perú. Cubrir la superficie no pavimentada de una carretera con un material asfáltico, con el fin de evitar el polvo y la erosión.

Curiosamente, el término también forma parte del vocabulario técnico que se emplea
en el maquillaje que caracteriza al teatro kabuki, una de las escuelas dramáticas clásicas más importantes de Japón. Este estilo de pintura facial, que tiene en común con el de las geishas la base de polvos blancos que cubre toda la piel del rostro (para evitar la sudoración), recibe el nombre de kumadori, y consiste en aplicar sobre la piel la consabida base blanca de polvos de arroz, que después se procede a cubrir con una capa de pintura también blanca, sobre la cual se traza el delineado en negro de los ojos y se aplican otras marcas y colores que forman parte del código simbólico de este teatro, compartido también con el teatro Noh, otra escuela clásica del arte dramático japonés. En sus orígenes el kabuki copió prácticas propias de otros géneros teatrales más elevados al uso entre la aristocracia imperial, que a su vez lo había copiado de ciertos rituales sacerdotales propios de los templos. La técnica de la imprimación del rostro tiene, pues, un origen religioso, espiritual, elevado.

Pintarse el rostro de blanco y hacerle dibujos encima fue una práctica que pasó a Occidente, donde la utilizaron mucho las célebres cortesanas de la República de Venecia durante el Renacimiento, época en que alcanzaron su máximo esplendor como estrato social, y sobrevive hasta hoy en las bellísimas máscaras típicas del carnaval veneciano. En nuestros días, los seguidores de una subcultura urbana basada en el estilo gótico decimonónico europeo también usan la imprimación del rostro como base para el maquillaje, porque confiere un aire espectral a quien lo lleva. Y hasta se puede encontrar la imprimación del rostro en algunos juegos de simulación virtual como, por ejemplo, los tan gustados Sims 3 y 4, donde figura entre las opciones de maquillaje.

No puedo explicar cómo el término imprimación pasó a convertirse, de un término del vocabulario técnico pictórico, en una concepción del amor que caracteriza a una saga sobre vampiros destinada a un público adolescente; una forma de amor que clasifica como categoría, que ha estado presente desde los tiempos más remotos de la Humanidad y la encontramos ya en la antigua cultura védica hindú bajo el nombre de Bacti, que significa pasión total.

En Crepúsculo, la imprimación es el modo en que se enamoran los hombres-lobo, de los cuales es Jacob Black, el joven piel roja de la tribu quileute, el representante más llamativo. Cuando un licántropo se imprima en alguien quiere decir que funde su alma con la del elegido o elegida, y es un estado de entrega absoluta y total que no tiene final en el tiempo. No importa si el amado es un nene de dos años, como Renesme, la hija de la humana Bella y el vampiro Edward: ella será para siempre la Amada arquetípica de Jacob.

Es curioso, o al menos a mí me lo parece bastante, que una saga concebida con fines comerciales para el entretenimiento de un grupo etáreo que abarca desde la niñez hasta más o menos los veinte años, promueva una clase de amor que ya no está de moda en nuestros días, como dice la canción. Valores como fidelidad, monogamia, renuncia y sacrificio capaz de llegar hasta la inmolación no son los que caracterizan el ars amandi de la posmodernidad, donde el ejercicio del sexo ha desplazado al imperio de los afectos y el mundo digital posibilita y promueve cada día más el aislamiento del individuo y le ofrece, como sucedáneo del verdadero contacto humano, una ilusión de comunicación cuyo símbolo más ilustrativo son las redes sociales, que nos permiten vivir encerrados en una habitación pero rodeados de “amigos” a quienes probablemente jamás conoceremos físicamente, pero de quienes sabemos hasta sus hábitos más íntimos y viceversa, y nos permiten escapar de los tormentos de la soledad. Y es sabido que son los jóvenes quienes sucumben en mayor proporción a este género de vida tan artificial como nocivo.

Sin embargo, he encontrado en Internet más de 13 000 sitios donde personas en su mayoría jóvenes participan activamente en foros que giran alrededor de la imprimación de los licántropos en la saga Crepúsculo, que como referencia es la más inmediata y muchas veces la única que estos foristas poseen sobre el término. Ello sugiere que esta forma de amor, que aparece descrita en los tratados de psicología occidentales como amor romántico, sigue siendo un reclamo importante para muchas sensibilidades. Me parece un tópico que invita a la reflexión. Y otra pregunta que me asedia es esta: ¿Por qué en el imaginario fantástico que el hombre ha creado las criaturas no humanas son las más capaces de sentir las formas más elevadas del amor? ¿Y por qué entre las criaturas no humanas son precisamente las que mantienen formas humanoides, como los licántropos, las hadas y los vampiros, las que saben amar como los mismos hombres querrían ser amados…? ¿Acaso el hombre percibe la condición humana  ya tan deteriorada que no podemos regresar a ella, y ni siquiera podemos albergar la esperanza de reconquistar la estatura de los héroes antiguos y los amates perfectos, cuyo último suspiro fue lanzado en tiempos de las Cortes de Amor y los trovadores del Sur de Francia, allá por el 1300…? Qué pobre en emociones se reconoce el hombre moderno, qué retrato tan magro y amargo tiene de sí mismo cuando desplaza hacia criaturas creadas por su propia fantasía las virtudes y capacidades que siempre fueron atributos del género humano. Aún recordamos los ideales arquetípicos, pero ya no nos reconocemos en ellos, como actores que tienen noticia de cierto papel maravilloso, pero creen a las marionetas más capaces de representarlo que ellos mismos.

Sin duda un tema para pensar, y mucho. Y de paso, también una ocasión para preguntarnos si será cierto que la literatura y el cine “basura” solo sirven para desestimular el crecimiento espiritual y cultural de las personas. Y también para cuestionar si el melodrama es, en verdad, un género que merece desaparecer porque rebaja la elevación del goce estético. En fin…, pensemos, pensemos…

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Memorial para Rufo Caballero

Copy of imagesEl insomnio es una enfermedad y mucha gente no lo sabe. Particularmente duro es el insomnio cuando se acompaña de un cortejo de reflexiones, rememoraciones y pensamientos que afligen, pero aún así, en ocasiones resulta un padecimiento beneficioso para la cultura. Rufo Caballero y yo conversamos sobre esto alguna vez. Él me dijo que en ciertas noches en que no lograba conciliar el sueño salía a recorrer la ciudad. Yo, cuando no puedo dormir, leo, y anoche releí su hermoso libro Nadie es perfecto, con un escueto subtítulo: Crítica de cine. Rufo es parte de muchos de mis insomnios tristes, pero quedan sus libros para aliviar la ausencia.

Rufo fue un hombre y un intelectual infinito. No hay un texto suyo que deje de entregar algo nuevo cuando se lo revisita. Su obra es como una especie de Akasha, esos archivos de la memoria cósmica que, según los místicos, están en algún punto del universo a disposición de aquellas almas buscadoras de conocimiento capaces de hallar el Umbral de acceso. Los textos de crítica de cine que escribió, no importa su extensión, tienen la misma calidad ya fueran concebidos para revistas especializadas como Revolución y Cultura o para periódicos populares como Juventud Rebelde. Su cerebro era una máquina perfecta que nunca descansaba, lo más parecido que se me ocurre a esa máquina de movimiento perpetuo que obsesionó a los más grandes sabios desde la Antigüedad hasta el siglo XIX, y quién sabe si continúe fascinando aún con su misterio a alguna mente inquieta.

Por más que pienso, tengo que confesar que no encuentro entre nosotros a nadie con el extraordinario, multifacético y tremendamente lúcido potencial intelectual de Rufo, con su sabiduría humanística y ecuménica, con su rara capacidad fractal para la exégesis y la hermenéutica. Cuba ha tenido grandes figuras del pensamiento y sigue teniendo intelectuales brillantes, pero Rufo estaba hecho de una materia que por su misma naturaleza no abunda en la especie humana. Yo no sé si fue un genio, pero estoy muy segura de que tenía mucho, pero mucho más que talento. Y poseía un raro don: podía ver lo que nadie ve y donde nadie ve. Ese conjunto de capacidades hizo de él un crítico de arte formidable y, en nuestro ámbito, inigualable.

Pero Rufo tenía entre sus muchas cualidades una virtud sin precio y que no encuentro en las personas que se dedican entre nosotros a la crítica en cualquiera de sus formas: la valentía armada con látigo de cascabeles. Rufo, hasta donde conozco su obra, nunca hizo concesiones, ni prodigó caricias complacientes a la mediocridad ni silenció las deficiencias allí donde creyó verlas. Todo lo dijo, pero siempre con objetividad y elegancia, pocas veces irónico, siempre prodigando una rara especie de bondad que le hacía destacar junto a los fallos los logros, hasta los tan pequeños que requieren lupa. Si alguien entre nosotros ha sido capaz de dedicarse al ejercicio del criterio sin separarse un milímetro del arquetipo del crítico que concibió Martí, ese alguien ha sido Rufo Caballero. Y no es que fuera un santo desprovisto de carácter e ironía —que poseía una lengua temible y calcinadora—, pero era un intelectual serio, supremamente honesto y respetaba mucho su profesión, y aún cuando ironizaba, la gracia de su ingenio atenuaba cualquier dosis de agresividad que pudiera haber en su discurso. En mi ejemplar de Nadie es perfecto —como en todos los libros que tengo de él— he subrayado muchos párrafos y frases, pero hay uno en particular, extraído del discurso de defensa de su Doctorado, que resume la concepción que Rufo tenía del ejercicio del criterio y que yo considero como una especie de legado a la Posteridad:

Siempre he sido un relativista y un subjetivo. No por figurar ahora frente a la Santa Inquisición Académica voy a retractarme. Mi carne no será nunca débil. No creo en el relativismo como agnosticismo posible. Creo en el relativismo como una herramienta sobregnóstica; es decir, que produce un excedente de sentido frente al cual es posible la decantación, la jerarquización racional, el deslinde. El relativismo te permite decantar información, comparar, colegir, actuar sin orejeras, sin monologuismo. El relativismo es vecino de la complejidad.

Hay que tener pantalones para llamar Santa Iquisición Académica al Jurado que a pesar de una Tesis brillante podía negarle su título de Doctor, pero allí mismo Rufo sostuvo sus banderas de combate con pulso entero: la primera, su absoluta independencia de pensamiento, que le permitía ser al mismo tiempo un universo interrelacional autotélico e hipertélico, pues producía ideas sin depender de academias ni escuelas ajenas más allá de un punto de partida o  referencia, al extremo de que si intelectuales, artistas y académicos nuestros son capaces de comprender una escritura como la que acabo de citar, me pregunto cuántos de nosotros seríamos capaces de escribir con semejante arquitectura ciclópea de ideas y lenguaje, cuyas herramientas Rufo manejaba como el guerrero más letal, y permítaseme hacer aquí paráfrasis del título de un documental del Discovery que, aunque no es una buena metáfora porque Rufo merece las más rutilantes del idioma, expresa muy claramente lo que quiero decir. Y no estoy hablando del infinito vocabulario rufiano de términos provenientes de todas las teorías literarias que en el mundo han sido, porque esos términos los manejamos muchos de nosotros en mayor o menor grado, sino de lo que Rufo era capaz de hacer con ellos: crear una transmisión efable de sus profundísimas y complejas elaboraciones mentales con la más alta calidad estilística y conceptual, y al mismo tiempo, con una sinceridad rayana en la transparencia, con sensibilidad y pasión.

Y también dijo, para vergüenza de quienes pretenden salvarse olvidando verdades incuestionables:

Para escribir con mediana seriedad sobre algo, sobre cualquier cosa en el mundo, se precisa el entrenamiento de la mirada afilada, casi más que el conocimiento sistemático sobre el oficio de la escritura misma.

Rufo no se limitó en su función crítica solo a los aspectos estéticos del arte, sino también (y yo diría que en primer lugar) a los históricos, antropológicos, sociales, ideológicos y cuanto tiene que ver con el Ser y el Estar del hombre en el mundo. Lo mismo defendió con energía y valor el derecho a la práctica de aspectos escabrosos de la sexualidad del Homo Sapiens  —entonces aún sin apoyo oficial—, que rompió lanzas por el derecho de un artista a plasmar en su obra su personal percepción del mundo y de esa categoría tan ilusoria que llamamos realidad. Nada menos que en el diario Juventud Rebelde Rufo defendió a brazo partido a la realizadora del polémico documental Telón de Azúcar, y dijo que ella tenía todo el derecho que le confería su condición de artista de mostrar su percepción de Cuba, aunque él mismo no la compartía por considerar que nuestra realidad ha sido siempre tan compleja que desborda simplificaciones, esquemas y reduccionismos. En ese mismo texto defendió con argumentos tan equilibrados e irrefutables la no obligación por parte del artista de convertirse en un propagandista de fetiches ideológicos que no se puede menos que admirar la seguridad en sí mismo que semejante actitud pone de manifiesto. Rufo dijo todo aquello de lo que estaba convencido, y estaba convencido de todo lo que dijo. Solo la Muerte lo hizo callar. Fue fiel —como nadie entre nosotros— a aquella inolvidable declaración de principios de Voltaire: “Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”.

No quiero terminar estas reflexiones sobre Rufo Caballero sin tributarle el homenaje que merece por no haberse dejado encorsetar jamás en los estrechos (y asfixiantes) límites mentales de este constructo insular atrapado en la maldita circunstancia del agua, como tan genialmente definió Virgilio Piñera a esta isla. Mientras vivió se mantuvo con un hemisferio de su cerebro en Cuba y el otro en lo universal. Habiendo sido un cubano visceral jamás permitió que lo cegaran  impostadas concepciones de cubanía y cubanidad, y gracias a su insaciable sed de Humanidad sin fronteras nos dejó en sus libros el fruto de ese esfuerzo descomunal que llevó a cabo para enseñarnos a entrenar la mirada afilada, tan imprescindible para entender el planeta en que vivimos. Desde el siglo XIX no habíamos vuelto a tener los cubanos un intelectual tan completo y, salvo Lezama, capaz de un pensamiento tan profundo y abarcador y una percepción casi sobrehumana como Rufo. “Entrenar la mirada afilada” es una frase que trae a mi mente, una y otra vez, el eco de aquella otra: “…enseñó a pensar a los cubanos”, que como epíteto homérico acompaña siempre la inmensa figura del Padre Varela.

Muchas personas dirán de estas humildes páginas que es muy fácil elogiar a los difuntos, ya arropados bajo el manto respetable de Doña Muerte e incapaces, a su vez, de proyectar su sombra reductora sobre los vivos codiciosos de la Gloria y sus dones. Y lo dirán con más fruición porque las firma alguien que pocas veces habla bien de los no-muertos. Sin embargo, escribir sobre Rufo siempre me causa tristeza y dolor, tanto como me llena de orgullo haber podido compartir un tiempo breve, pero fecundo, de su invaluable amistad. Yo necesito —y siempre voy a sentir necesidad imperiosa de— hablar de Rufo porque lo quiero y no está, y cuando lo echo de menos no puedo hacer otra cosa que dialogar con sus libros sin poder abrazarlo. Hablo de Rufo porque ya no puedo hablar con él, y para agradecerle todo lo que me enseñó y que me haya concedido un poquito de su estimación, pero sobre todo porque a Rufo no se le puede olvidar. Cuando estamos seguros de la valía de un hombre nuestro deber es hacer que otros hombres también la conozcan. Rufo Caballero pertenece a las generaciones, como llamaban los celtas a la Posteridad, y para que la Memoria no se extinga inventaron los antiguos la llama votiva que hay que mantener siempre encendida, aunque el templo sea interior. Que arda la flama, y el recuerdo se ilumine con su luz.

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , | Deja un comentario

LA TRAGEDIA DE LOS POLOS (II) El efecto albedo

La-Mentira-del-Calentamiento-Global-un-negocio-para-cobrar-impuestos-Documental

Los casquetes polares de la Tierra, nuestro planeta y único albergue del que la Humanidad dispone hasta hoy, son claves supremamente importantes en el temible fenómeno del cambio climático provocado por el calentamiento global. Sin embargo, no hay suficiente conciencia entre las personas sobre lo que todo eso significa, e incluso hay quien no cree que la amenaza climática sea real. Por ejemplo, si usted pregunta a los habaneros, la gran mayoría responderá que el cambio climático traerá más calor y más lluvias. Una minoría referirá tener información sobre la inevitable desaparición de tierras bajas tragadas por un mar cuyo nivel aumentará notablemente con el deshielo de los polos. Y casi nadie habrá pensado que una de esas tierras en grave peligro es, precisameTierra, nuestro planeta y único albergue del que la Humanidad dispone hasta hoy, son claves supremamente importantes en el temible fenómeno del cambio climático provocado por el calentamiento global. Sin embargo, no hay suficiente conciencia entre las personas sobre lo que todo eso significa, e incluso hay quien no cree que la amenaza climática sea real. Por ejemplo, si usted pregunta a los habaneros, la gran mayoría responderá que el cambio climático traerá más calor y más lluvias. Una minoría nte, la isla de Cuba, cuya provincia más baja con respecto al nivel del mar es La Habana. Aunque parezca difícil de creer, muchísimas personas no perciben cuánto dependemos los habaneros del destino de los Polos.

Estamos tan ajenos a nuestro devenir dentro del cambio climático global que ni siquiera tenemos nociones de lo que significa el efecto albedo. Dicho así, esta palabra tan ajena a nuestro idioma y a nuestra habla cotidiana nos parece algo remoto que tiene que ver con la NASA y otras instituciones científicas internacionales y de alto nivel, muy alejadas de la diaria realidad del cubano. Pero resulta que el efecto albedo, íntimamente relacionado con los casquetes polares -aunque no solo con ellos como se verá más adelante-, incide e incidirá decisivamente en las geografías boscosas, en especial las de clima tropical, y desde luego, en una isla cubierta de vegetación como Cuba. Nuestra capital no es el área más arbolada de la isla, pero los habaneros hemos sido educados desde hace generaciones en la creencia de que mientras más árboles tenga la ciudad mejor salud tendremos sus habitantes. Qué pena, pero debido a ciertas características del efecto albedo ciudades “pulmones” como La Habana podrían convertirse en trampas siniestras para sus pobladores.

Toca a la prensa cubana hacer una labor que va, en mi opinión, más allá de la mera información. Hay que educar primero, para después poder preparar a nuestros compatriotas para lo que se avecina, pues no será fácil. Necesitamos combatir ese hasta cierto punto simpático sentimiento de impunidad que forma parte de la idiosincrasia nacional, del que ya habló Jorge Mañach en su profundo ensayo Indagación del choteo, y que ha cristalizado entre nosotros en esa frase tan célebre como peligrosa: “¡No pasa nada!”, que muchos han adoptado, de manera inconciente tal vez, como divisa que implica una actitud ante la vida, y que les permite seguir disfrutando de la felicidad esencial (y somática) de haber nacido en una isla tropical llena de sol y de playas, donde es tan fácil sentir el bienestar de una existencia sencilla y sin complicaciones mentales. Pura vida, vacación del discurrir.

El efecto albedo toma su nombre del vocablo albus, proveniente del latín, que significa blanco, luminoso. Albedo es también, curiosamente, el nombre que los alquimistas medievales dieron a la última de las tres fases que conforman lo que ellos llamaron La Obra alquímica, cuyo propósito era la trasmutación de la materia: para los falsos Iniciados, del plomo en oro y, para los verdaderos, del alma bestial e instintiva del hombre en un alma sublimada y superior, angélica. La primera fase es la nigredo,  del latín nigrus, que significa negro y representa la materia en su estado original e impuro, de putrefacción o corrupción; la segunda fase es rubedo, del latín rubeus, que significa rojo y representa la purificación de esa materia por el fuego. Albedo representa la Iluminación. Cuando la materia trabajada por el alquimista transitaba en ese orden por las tres fases o colores, la Obra estaba terminada. Más tarde volveremos sobre la connotación actual de esta simbología tan preñada de significados.

En el contexto del calentamiento global y su terrible consecuencia, el cambio climático, los científicos han llamado efecto albedo a la propiedad de iluminación del suelo terrestre y su atmósfera, capaz de refractar los rayos solares. El efecto albedo es un parámetro que influye en la regulación de la temperatura del planeta y, por ello, también en el cambio climático. A continuación reproduzco referencias cruzadas que he tomado de Notimex, EcuRed y algunos interesantes blogs temáticos de Internet pertenecientes a autoridades científicas:

 La Tierra refleja parte de la radiación que recibe del Sol a través de tres actores principales: la atmósfera, las nubes y la superficie terrestre. La radiación reflejada por esta superficie terrestre es el albedo. Así pues, podemos decir que el albedo es la cantidad de radiación solar que es devuelta a la atmósfera tras chocar con la superficie terrestre.

La variación de albedo, es decir, la distinta cantidad de luz que es reflejada o absorbida se debe al color de la superficie que recibe los rayos. Dicha variación da lugar a dos efectos principales: el refrigerante o de enfriamiento (cuando la luz es reflejada) y el de calentamiento (cuando la luz es absorbida). Además, el albedo puede alterarse de forma natural, con la presencia de catástrofes, como los incendios forestales, los huracanes o las plagas.

De esta forma, los colores claros reflejan más la luz y, por tanto, producen el efecto de enfriamiento. Mientras que los colores oscuros absorben más luz y, por ello, producen el efecto de calentamiento. Por ejemplo, las zonas cercanas a los polos tienen un albedo alto, porque el hielo y la nieve reflejan la radiación solar. Sin embargo, los bosques tienen un albedo bajo, porque el color oscuro de las copas de sus árboles hace que la radiación sea absorbida, contribuyendo al calentamiento global.

Y aquí es donde la cosa se vuelve muy, pero muy complicada para la especie humana, de la que los cubanos formamos parte: los glaciares están muriendo, lo que en el caso del hielo significa que se están derritiendo. Desde hace décadas se volvieron alarmantes las noticias de esta agonía que comenzó lentamente, pero se ha ido acelerando de un modo vertiginoso. Ya en el 2008 el periodista habanero Oscar Ferrer escribía en su artículo titulado Hay que salvar el planeta:

El glaciar Tasman, el más grande de Nueva Zelanda […] se derrite a un ritmo anual de 500 metros, y podría desaparecer en veinte años debido al cambio climático. El Tasman, situado en el monte Cook, hace dos millones de años y una gran atracción para los turistas, ha pasado de una extensión de 29 kilómetros en el 2007 a 23 kilómetros este año […] Hace demasiado calor para que sobreviva un glaciar a una altitud tan baja, 730 metros sobre el nivel del mar, por lo cual se está derritiendo a toda velocidad.

En el diario Granma del 15 de abril de 2016 aparece la siguiente información:

El enorme campo de hielo que alimenta el glaciar de Mendenhall, Alaska, puede desaparecer si las predicciones de tendencia al calentamiento son válidas. Según investigadores de la Universidad de Alaska Fairbanks, el Terminal del glaciar de Mendenhal… es visible desde un centro de Servicio Forestal de Estados Unidos. Si el calentamiento continúa, el glaciar se retirará hasta el valle y no se podrá ver desde el mirador actual.

Del diario argentino La Nación reproduzco la siguiente noticia con fecha de ahora mismo:

GLACIAR PERITO MORENO, Santa Cruz.- El puente de hielo, cada vez más curvo, resiste a los sacudones de las catedrales de hielo que se desploman a sus pies en una explosión de belleza. Sin embargo, el final estaba escrito y debía desplomarse ante la mirada atónita de un puñado de testigos que jamás podrán olvidar este momento: Son las 10.55 y el glaciar Perito Moreno acaba de escribir su final perfecto para el show de hielo que mantuvo en vilo a los espectadores […] La luz del amanecer mostraba al Canal de los Témpanos inundado de migajas de hielo que flotaban al compás de cada nuevo estrépito. Desde el balcón inferior norte, desde donde La Nación siguió el proceso final, se pudo tener una de las mejores panorámicas para ver el momento culminante. Cada estrépito era acompañado por los disparos de las cámaras fotográficas que sonaban como ráfagas […] La ruptura final, es decir el momento en que el puente de hielo se desplomó, duró menos de un minuto, según los registros digitales. Sin embargo, durante las últimas tres horas las caídas de las paredes fueron las más constantes de las últimas 72 horas, desde que se inició el proceso, generando cataratas de hielo.

puente erito moreno

El glaciar Perito Moreno es uno de los mayores en extensión y volumen de la Patagonia argentina. Un amigo de aquel país me refirió hace años que los turistas tenían permitido acercársele solo a 300 metros de distancia, porque el deshielo hacía que se desprendieran de esta enorme masa helada agujas de hielo capaces de decapitar a una persona, tragedia que ya había ocurrido en alguna ocasión.

El portal Cubadebate ofrece como noticia reciente la muerte de decenas de miles de pingüinos que debieron abandonar su habitat en huída veloz ante la vertiginosa aproximación de un témpano que, habiendo perdido volumen por causa del calentamiento global, se dirigía rápidamente hacia el mar amenazando con arrasar todo lo que encontrara en su carrera.

Dentro de 5 ó 6 años el Polo Norte no tendrá hielo en verano, según ha afirmado Wieslaw Maslowski, investigador del Naval Postgraduate School de Monterey, California, quuien ha estado realizando estas investigaciones con investigadores de la Nasa y del Institute of Oceanology, y la Academia Polaca de las Ciencias (PAS).

Sería imposible mencionar aquí todas las informaciones alarmantes que hemos leído sobre los Polos durante los últimos años, pero en resumen la situación es esta: según disminuya el escudo de hielo blanco que protege el planeta, así mismo disminuirá la capacidad de este para refractar los rayos solares, los cuales incidirán sobre la Tierra cada vez con mayor potencial, provocando el aumento de las temperaturas hasta cotas que podrían llegar a ser francamente incompatibles con la vida en los tres reinos de la Naturaleza.

Muchos cubanos pensarán que no tenemos pingüinos ni glaciares, y una vez más no entenderán la preocupación. Pero resulta que, como dijo Virgilio Piñera, somos esclavos de la maldita circunstancia del agua por todas partes, por lo que, además de ser una de las primeras tierras que el mar se tragará (con todo lo que la isla tiene encima), Cuba posee un clima tropical que la hace boscosa. Los bosques y las selvas son los pulmones a través de los cuales respira el planeta, y su alto índice de humedad refresca el ambiente y ayuda a disminuir los fuertes calores que nos caracterizan, pero… los conjuntos arbóreos conforman masas oscuras en las que el efecto albedo no tiene cabida. Según las conclusiones extraídas de un estudio realizado por un equipo de científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de California, el Instituto Carnegie de Washington y la Universidad de Montpellier II en Francia

[…] la plantación de árboles para crear bosques, puede tener el efecto contrario al pretendido, que es combatir el calentamiento global a través del carbono absorbido en la fotosíntesis. En lugar de esto, podemos lograr que la temperatura aumente, porque las masas forestales absorben la luz y, por tanto, el calor. Todo depende de la latitud en la que se realice la plantación.

La siguiente tabla pudiera aportar una mejor comprensión de la importancia del efecto albedo para contrarrestar el calentamiento global:

Albedos

% de luz reflejada

Nieve reciente

86

Nubes muy brillantes

78

Nubes (promedio)

50

Desiertos terrestres

21

Suelo terrestre sin vegetación

18

Bosques (promedio)

8

Ceniza volcánica

7

Océanos

5 a 10

 ¿Podría llegar a ser letal el Bosque de La Habana para los habaneros como la Selva Negra lo fue para Macbeth…? Por el momento es solo una especulación puramente personal.

Los científicos cubanos están preocupados, tanto que en fecha reciente fue lanzado en La Habana un libro titulado Impacto del Cambio Climático y Medidas de Adaptación en Cuba, que resume las investigaciones desarrolladas por un colectivo de autores de más de 20 instituciones del país y se publica como resultado de la segunda comunicaciónlibro_impacto_climatico nacional de Cuba a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Este libro, que entre otras investigaciones señala las variaciones y cambios observados en el clima de Cuba en las últimas décadas, así como los escenarios futuros más probables del país para los años 2050 y 2100, ha sido elogiado por expertos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), porque muestra “los excelentes resultados que pueden alcanzarse cuando hay voluntad de integración”,  y porque “el texto es revelador de la unidad entre numerosas instituciones y talentosos investigadores cubanos”.  Con vistas a su preservación, Cuba cuenta también con un Programa de Enfrentamiento al Cambio Climático, aprobado y controlado de manera sistemática por nuestro Gobierno y sustentado en los logros de los estudios de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgo.

Cuba podría tomar algunos ejemplos de otros países con climas extremadamente cálidos, como la región de Andalucía en España, y otras zonas del Mediterráneo donde existen desde tiempos remotos los célebres blancos, conocidos con ese nombre porque todas las casas e inmuebles están pintados de blanco, produciéndose así de manera artificial un efecto albedo que ayuda a soportar temperaturas hasta de 50 grados Celsius. Otra medida más personalizada, como la climatización interior de las viviendas, centros de trabajo y centros comerciales resulta igualmente imprescindible, aunque podría resultar de difícil implementación debido a los limitados recursos económicos de nuestro país. Otro posible paliativo sería comenzar la construcción de viviendas trogloditas o subterráneas, como ya ha comenzado a hacerse en varios países, porque la humedad natural del subsuelo climatiza los interiores sin necesidad de grandes inversiones.

Pero lo fundamental, en opinión de esta cronista, es educar eficazmente a las personas en la comprensión del peligro que amenaza a nuestro planeta, proceder a la aclaración de conceptos como el efecto albedo, el permafrost y aún de los que parecen tan elementales como calentamiento global y cambio climático, pues por increíble que parezca, muchísimas conciencias aún continúan impermeables a estos inminentes peligros que a todos amenazan, y el plazo para un final trágico no va más allá de dos décadas, según afirman los científicos de diferentes países, así que, como dicen por ahí, “la cosa es para ayer”. No nos queda mucho tiempo.

Siguiendo esa maravillosa sentencia Hombre soy y nada humano me es ajeno, los cubanos siempre tenemos que pensar que aunque nuestra isla esté situada tan lejos de los Polos, aunque tengamos un alto índice de humedad relativa, muchas playas, muchos árboles y ningún pingüino, de ninguna manera somos ajenos a las consecuencias del calentamiento global. En la Naturaleza todo está relacionado, aunque sea por vínculos no siempre evidentes y en algunos casos hasta invisibles, pero el vínculo existe y es real, y los cubanos no habitamos en una cápsula que nos mantenga inmunes a las consecuencias del cambio climático. Lo que pase con los Polos, con Cuba pasará, y aunque seamos una nación pequeña con poco poder real para pesar en forma determinante en la implantación de un Orden Mundial que salve al planeta de los desastres que se avecinan, el hecho de ser conscientes y capaces de elevar nuestra voz a todos los niveles de la sociedad ya nos da una fuerza a la que en modo alguno debemos renunciar.

Los Poderes oscuros que aún gobiernan la Tierra tienen planes nefastos para aprovecharse del deshielo de los Polos. Hagamos oír nuestro clamor en los foros internacionales y convirtámonos en once millones de seres humanos que luchan por la salvación de nuestro mundo. Pero la salvación del mundo comienza por el mejoramiento humano, como creía y deseaba Martí, y ese mejoramiento empieza por el conocimiento, que da utilidad a la virtud, no lo olvidemos. Porque si olvidamos, viviremos para ver este planeta transitar por las tres fases alquímicas, pero en el fatídico orden inverso. Ya estamos en albedo, perdiendo los escudos polares reflectores. Pronto pasaremos a rubedo, con un mundo devorado por incendios y temperaturas candentes y mortíferas. Terminaremos, al final, en nigredo, con la Tierra convertida en un amasijo informe de piedra y cenizas, masa estéril y vacía que navega por el cosmos como la concebían los antiguos egipcios: “Globo que navega en las entrañas de la diosa Nut…”. Y así, la mala Obra quedará hecha.

 

 

 

 

 

 

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

LA TAGEDIA DE LOS POLOS (I)

LA TRAGEDIA DE LOS POLOS (I)

exploradores-polo-norte1

El ser humano siempre ha sentido una atracción invencible hacia lo desconocido, y se ha entregado en cuerpo y alma a descorrer los velos del misterio allí donde estuvieren, sin detenerse ante los peores peligros y ni aún ante la posibilidad de enfrentar la muerte. Las cumbres más altas del planeta, los desiertos más hostiles, los ríos cuyas fuentes nunca se han mostrado al hombre, las civilizaciones más inaccesibles y… los Polos, con sus nieves eternas y su blancura infinita que arrebata la razón y puebla el horizonte de espejismos no menos engañosos que aquellos con los que el desierto tienta a los osados que pretenden penetrar sus secretos.

Muchos han sido los hombres que se han aventurado a explorar los Polos de la Tierra. De todos ellos el más conocido y a quien la fama ha aureolado más es el noruego Roald Amundsen, verdadero titán cuyas hazañas están escritas en el Libro de Oro de la especie humana. Sin embargo, ha sido el norteamericano Richard Evelyn Byrd quien se ha convertido en una fuente de leyendas fascinantes sobre el Ártico, aunque hoy se le recuerda poco y mal, y sus testimonios sobre lo que vio en esas regiones despobladas no gozan de credibilidad.

Ciertamente, desde la Antigüedad los Polos aparecen sugeridos en las tradiciones de algunas culturas ancestrales en las que se hace referencia a una época remotísima en que el eje terrestre no estaba inclinado como hoy, sino que era perpendicular, y el clima era bien diferente del que conocemos. Se dice que en aquel tiempo los Polos eran regiones verdes y fértiles muy pobladas y con una flora y una fauna muy ricas, y el mayor desierto del planeta, el Sahara, era un vergel donde muy bien pudo haber estado el Jardín del Edén del que hablan no solo la Biblia, sino también otros libros inaugurales que hacen referencia a una región paradisíaca cruzada por muchos ríos. Ciertas pinturas rupestres de Tassili in Assier, en el Sahel, norte de África, muestran hombres remando en barcas, y es mundialmente conocida la Cueva de los Nadadores gracias al filme El paciente inglés, donde muchas pinturas muestran hombres que nadan en una corriente pletórica. Cuentan las leyendas que el choque de un gran cuerpo celeste con la Tierra provocó la inclinación del eje terrestre, y trajo por consecuencia un cambio climático que despobló esas regiones tan fértiles convirtiéndolas en las inmensas extensiones estériles y desoladas que vemos en la actualidad. Otra versión del gran cataclismo es mundialmente célebre y habla del hundimiento de un inmenso continente, la Atlántida, hecho del que, si bien existen ciertos hallazgos arqueológicos, estos no son lo suficientemente contundentes como para ir más allá de la comprobación de un terremoto portentoso que hizo desaparecer en el mar algunas tierras, y cuyos efectos, en forma de maremotos y nubes de ceniza que oscurecieron una vasta zona de Europa y África, quedaron plasmados en las primeras formas literarias del pasado como alusiones a un gran diluvio e inundaciones que aniquilaron una gran parte de la humanidad y modificaron la geografía terrestre.

La historia del capitán Byrd (Winchester, Virginia, 25 de octubre de 1888Boston, Massachusetts, 11 de marzo de 1957), se relaciona con estas leyendas y con otra que se deriva de ellas: la existencia de la Tierra Hueca, una serie de túneles y ciudades subterráneas donde supuestamente se habrían refugiado algunos grupos sobrevivientes del gran cataclismo, mientras que otros habrían llegado en sus embarcaciones a algunos puntos de Tierra firme como Egipto y hasta las costas de Yucatán, según afirman los libros sagrados del Popol Vuh y el Chilám Balám. Estos sobrevivientes habrían pertenecido a una humanidad anterior a la nuestra, probablemente del período terciario, por lo que tendrían características biogenéticas diferentes de las nuestras. En algunas versiones de la Tierra Hueca, esta “humanidad” sería un residuo de razas extraterrestres que fueron las primeras en poblar nuestro planeta.

Sin embargo, el capitán Byrd en sus comienzos era un hombre común aunque reputado por su gran valor personal, un militar norteamericano como tantos otros, un aviador que en 1925 realizó su primer vuelo sobre la isla Ellesmere partiendo desde una base en Groenlandia. El éxito del vuelo le hizo concebir el deseo de alcanzar el Polo Norte con su avión. Un año después voló sobre Kingsbay (ahora Ny-Alesund), Spitsbergen (Svalbard) a bordo de un monoplano Fokker, llevando como copiloto a Floyd Bennett. A su regreso afirmó haber volado sobre el Polo Norte y anunció su intención de hacerlo también sobre el Polo Sur. Su hazaña le otorgó celebridad y financiamiento para llevar a cabo sus planes, que materializó en 1928. En esa ocasión partió de un campamento base ubicado en la punta norte de la isla Roosevelt, en el mar de Ross. Allí permaneció catorce meses preparando su proyecto. Finalmente voló en 1929. El descubrió la tierra que se llama Mary Byrd Land e importantes cadenas montañosas y exploró la tierra de Eduardo VII.

Como le había ocurrido a tantos otros antes que él, el tema de los Polos se le convirtió en una obsesión. Organizó otras tres expediciones entre 1939 y 1955, en las que utilizó, además, de aviones, helicópteros y submarinos, lo que permitió un conocimiento mucho más preciso sobre la Antártida y estableciendo su continentalidad. Le fue erigido un busto en la Base McMurdo, Isla de Ross, (Antártida).

Byrd también organizó la Operación Highjump, cuya denominación oficial era The United States Navy Antarctic Developments Program, o Programa de Desarrollos Antárticos de la Armada de los Estados Unidos. Se trataba de una serie de maniobras militares que tenían por objeto probar equipos militares y tropa en condiciones antárticas. Estas maniobras tendrían continuidad con la Operación Windmill (1947-1948) y la Operación Deep Freeze (1955-1956). Byrd peleó en las dos Guerras Mundiales y durante su vida de servicio como militar mereció numerosas condecoraciones que hablan de su gran prestigio en el Ejército de su país. Los hechos de su vida apuntan más a que fue un valeroso hombre de acción más que un fantasioso.

En uno de sus vuelos sobre el Polo Norte, realizado en 1947, ostentando Byrd el grado de Contralmirante de la Marina de los Estados Unidos, voló una vez más al Polo Norte. A su regreso reportó cómo mientras volaba a 1 700 millas de altitud detectó una entrada por la que se introdujo con su avión. Escribió que una vez en el interior de la Tierra voló sobre montañas, lagos, ríos, y vio vegetación verde y vida animal, entre la que detectó unos mamíferos que le parecieron monstruosos y semejantes a los mamuts que se desplazaban entre la maleza. Encontró ciudades y una próspera civilización, y al final su aeronave fue saludada por máquinas voladoras de un tipo que nunca había visto antes, y que le acompañaron a un lugar de aterrizaje seguro donde fue recibido por dignatarios de aquel mundo subterráneo, quienes le aseguraron que le habían mostrado el acceso hasta ellos en reconocimiento a su gran valor y sentido ético. Afirmaron estar muy preocupados por su supervivencia debido a las bombas nucleares arrojadas por los norteamericanos en Japón, y creían llegado el momento de hacer contacto con la raza humana a fin de impedir que se autodestruyera y acabara también con aquel floreciente mundo subterráneo que vivía en paz. Cuando dieron por terminada la entrevista, aquellos seres le acompañaron de nuevo a la salida.

En 1956 Byrd dirigió una expedición al Polo Sur en la que aseguró haber penetrado 2 300 millas hacia el centro de la Tierra. A su regreso declaró la existencia de una Tierra Hueca de la cual los Polos solo son dos entradas de acceso, habiendo muchas más en otros untos del planeta. Afirmó que aquella Tierra Hueca tiene su propio sol.

Siempre se ha dicho que las revistas norteamericanas Platillos volantes y la muy prestigiosa y mundialmente célebre Nathional Geographic Magazine publicaron artículos sobre los descubrimientos de Byrd, pero todos los ejemplares fueron destruidos por el Gobierno de los Estados Unidos.

Esta historia más que fabulosa ha alimentado considerablemente la leyenda de una Tierra Hueca, que no fue inventada por Byrd, sino que existe desde siempre en numerosas cosmogonías primitivas, y fue muy explotada por los ideólogos nazis, quienes basaron en ella varias teorías para validar sus oscuros enfoques místicos sobre la ciencia y la naturaleza, y demostrar así la existencia de la fabulosa ciudad de Agarthi, cuna de una raza de señores de donde habrían salido los arios, la raza superior a la que, decían, pertenecían los alemanes.

¿Reportó Byrd ciertamente todo lo que se le atribuye con respecto a un inframundo poblado por una raza medio alienígena y medio humana creadora de una alta tecnología, o se trató de una apropiación de sus hazañas por parte de los fanáticos de una de las más fascinantes teorías conspiracionistas de todos los tiempos? Hoy, en los medios científicos de los Estados Unidos, algunos grupos dudan de que, en realidad, Byrd haya volado alguna vez sobre el Polo Norte. Estas dudas se confirmaron cuando en 1996 fue hallado su diario de vuelo, en el que las anotaciones del sextante parecían haber sido borradas y sobrescritas con datos que luego aparecieron en el informe oficial de este explorador de los Polos. Pero cuesta trabajo creer en la mendacidad de un militar cubierto de medallas y que aportó tanto al conocimiento geográfico y climático de zonas de la Tierra que ocupan un lugar impresionante en el imaginario de la Humanidad.

La historia de Richar Evelyn Byrd ilustra perfectamente la importancia que siempre han tenido los Polos terrestres en el pensamiento tanto científico como mágico de la Humanidad, y sirve, junto a la de otros muchos exploradores de esas regiones, para entender por qué hoy, precisamente cuando la parte sensata de la Humanidad tiembla ante los efectos inminentes de un cambio climático cuya irreversibilidad ya parece independiente de la voluntad humana, algunos sectores vinculados a la alta política y a la ciencia puesta al servicio de los grandes capitales se frotan las manos de placer imaginando todas las ventajas que podrían obtener, en muchos campos, del deshielo de los casquetes polares. Una vez más la especulación y la fantasía coquetean con el pensamiento mágico, pues magia tendría que hacerse para que la humanidad pudiera sobrevivir a los efectos del calentamiento global: inviernos polares sobre todo el planeta, extinción de la mayor parte de la flora y la fauna que hoy conocemos, desaparición bajo las aguas de un elevado número no solo de tierras costeras, sino de ciudades de primerísimo importancia alejadas del mar, envenenamiento de la atmósfera por dióxido de carbono, metano y otros gases incompatibles con la vida, desaparición del efecto albedo y otros muchos males que se avecinan sobre nuestro planeta y todas las especies que hoy, todavía, lo pueblan.

 

 

 

 

 

 

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

¡¡¡ADORABLES PERRITICAS EN ADOPCIÓN!!!

14877892a

Estas adorables bebés perritas están en adopción, pero hay que apurarse, porque la familia parece tener mucha prisa por deshacerse de estas muñequitas, Y ya un machito se les perdió. Solo tienen un mes de nacidas y la mamá aún las amamanta. SON FUERTES Y ROBUSTAS, CON PELAJES SUAVES Y BRILLANTES. Y muy inteligentes para ser tan chiquiticas. Están en una casa en la Calzada de Luyanó, en el número 472, muy cerca del Policlínico y en la misma acera. El dueño se llama Lázaro. No dejen a estas pequeñitas sin hogares y sin amor. ¡Por favor…!

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , | 1 Comentario