Romeo y Julieta en las tinieblas

Hay grandes temas dentro de la literatura universal que tienen la fuerza arrasadora del eterno retorno, y la historia de Romeo y Julieta es uno de ellos. Hace décadas la televisión cubana trasmitió una telenovela con el título de este post basada en la obra  del genial dramaturgo inglés William Shakespeare, protagonizada por los actores cubanos Miriam Mier y Ramoncito Veloz. Nadie que haya leído esta celebérrima tragedia isabelina de amores imposibles y de muerte puede olvidar a Shakespeare aunque sea  ese  el único texto que conozca del gran dramaturgo inglés. Muchos espectadores cubanos tampoco han olvidado la versión nacional, donde la historia se trasladaba a la Alemania nazi —fue en esa telenovela donde yo escuché hablar por primera vez del gueto de Varsovia y donde vi, también por primera vez, la estrella de seis puntas, emblema del pueblo hebreo, en forma de escarapela bordada que los nazis obligaban a llevar a los judíos sobre sus ropas para identificarlos—. Y hay películas que tampoco se olvidan jamás. En las listas de mejores filmes que tanto gustan publicar las revistas especializadas casi siempre encontraremos una y otra vez la versión de Romeo y Julieta del director italiano Franco Zeffirelli.  Si uno observa con atención los títulos que suelen repetirse en las listas individuales de favoritos, podrá apreciar que la gran mayoría de las obras mencionadas tienen una banda sonora también inolvidable. Suscribo en todas sus implicaciones la opinión del director cinematográfico Stanley Kubrik, quien dijo: “En realidad, el cine opera en un nivel mucho más cercano a la música y a la pintura que en el de la palabra impresa”. Quienes no conocen la tragedia shakesperiana no recuerdan seguramente nada de los diálogos del filme, aunque fue una adaptación literal de la pieza de teatro, pero todos recuerdan la música.

Las melodías para la banda sonora de esta película fueron encargadas por su director al compositor italiano Nino Rota. El tema central, la canción Amor (aunque también se la conoce por otros títulos) se convirtió en un éxito sensacional y ha sido interpretada por cantantes famosos de todo el mundo, entre ellos Luciano Pavarotti. Rota nació en Milán en 1911 y fue un niño prodigio que empezó a componer a los 5 años y a los catorce ya había escrito una ópera. Estudió en Nueva York composición, dirección e historia de la música. Su maestro de música general fue el célebre italiano Arturo Toscanini, y Aaron Copland lo instruyó en la asignatura de música para cine. A los 22 años creó su primera composición musical destinada a la gran pantalla.

Los más grandes directores del cine italiano tuvieron a Nino Rota en tan gran estima que le encargaron la música para varias de sus películas. La primera fue El jeque blanco, rodada por Federico Fellini en 1952. Rota fue también el autor de las bandas sonoras de La dolce vita, Ocho y medio, Amarcord y Casanova, también de Fellini;  Rocco y sus hermanos y El Gatopardo, de Luchino Visconti y la ya legendaria saga El Padrino, del norteamericano Francis Ford Coppola, cuyo vals que da inicio a la primera escena de la primera parte ha resultado una melodía tan inolvidable y emblemática como Amor. Además de toda la música que escribió para el cine fue autor de una importante obra de concierto. Compuso sinfonías, conciertos para piano y cuerda, piezas de cámara y oratorios. Se le ha definido como una de las más brillantes carreras musicales en la historia del cine. Murió en 1979.

Otro de los grandes aciertos de Romeo y Julieta fue la estrella de su casting. Zeffirelli se propuso desde el principio no solo respetar la literalidad de los diálogos shakespearianos, sino la edad de los personajes, por lo que decidió trabajar con actores entre los 15 y los 18 años en los papeles principales. Para elegir a la actriz que interpretaría el rol de la adolescente y apasionada Julieta hizo más de mil audiciones, y aunque inicialmente descartó a Olivia Hussey por parecerle que la jovencita tenía exceso de peso, terminó por elegir a aquella chica inglesa nacida en Argentina (hija de un morocho cantante de tangos y una británica) quien tenía 16 años en el momento inicial del rodaje. Para evitar que la muchacha continuara engordando durante la filmación Zeffirelli prohibió que fueran servidas pastas en el set de rodaje. Aunque los vestuarios medievales hubieran podido disimular algunas libras de más en la actriz debutante, el problema es que en el filme hay una escena de desnudo y Zeffirelli quería que la imagen resultara impecablemente bella. Como Olivia era menor de edad el director tuvo que obtener un permiso especial para mostrarla sin ropa junto a un Romeo en el mismo estado.

Hay que reconocer a Zeffirelli un instinto certerísimo por esta elección de su actriz principal, porque el rostro de Olivia se grabó para siempre en la memoria de todos los que vieron la película y sigue haciéndolo en los espectadores de hoy, porque es el rostro arquetípico de una virgen, en el que se emulsionan la belleza, la candidez, la sensualidad y una muy acentuada nota trágica. Quien entre en los foros de webs y blogs dedicados a esta película encontrará las más rendidas declaraciones de amor platónico a este arquetipo de inocencia y deslumbrante juventud.

No ocurre lo mismo con el actor que interpretó a Romeo, aunque el director puso igual cuidado en la elección del actor de 17 años Leonard Whiting, escogido entre otros 300 jóvenes. Zeffirelli dijo de él: “Tiene una cara magnífica, la melancolía suave y dulce, el tipo de hombre idealista que Romeo debe ser”, pero lo cierto es que nadie lo recuerda. El tiempo ha demostrado que la perfección de un semblante no siempre basta en el cine para ganar la permanencia en la memoria de los espectadores. El rostro de Leonard es bello, pero carece de la extraña vida interior que asoma a los rasgos de Olivia. Él solo pudo actuar en algunas películas tras el gran éxito del filme de Zeffirelli (Casanova, de Fellini, y Frankenstein). Seis años después de su Romeo su carrera se estancó para siempre y hoy lleva una existencia anónima.

Muchas personas, incluida yo misma, nos hemos preguntado qué fue de la bella Julieta de Zeffirelli. La fugaz belleza de Olivia obtuvo una carrera cinematográfica más duradera, con más de 40 títulos pero sembrada de papeles secundarios. Sus roles más importantes fueron el de María de Nazareth, madre de Jesucristo, y el de la célebre religiosa Madre Teresa de Calcuta —coincidentemente también aureolados de santidad—. Obtuvo los premios de actuación Globo de Oro y David de Donatello, el primero por su desempeño como Julieta, pero ninguno de sus logros ha estado jamás a la altura de la promesa que fue en este magnífico filme que hizo época en la cinematografía europea y está considerado como la obra cumbre de Franco Zeffirelli. Miriam Mier y Ramoncito Veloz tuvieron carreras actorales mucho más ricas en esta pequeña isla caribeña.

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Con los pobres de la Tierra: adictos, vulnerables y angustiados

La adicción, a menudo vista por la sociedad como vicio inconveniente ya se trate de drogas, alcohol o sexo —aunque hay muchas más, como por ejemplo al trabajo, al poder, al dolor—, es tratada en tres filmes con tanta sensibilidad y comprensión hacia lo que más que vicio es tragedia, que nos obliga a replantearnos ciertos conceptos e ideas preconcebidas sobre los adictos. Me refiero a Gía, Leaving Las Vegas y Cosas que perdimos en el fuego.

Gía (USA, 1998), dirigida por Michael Cristofer, nos muestra una desconocida Angelina Jolie interpretando un personaje de la vida real, la juvenil y exitosa supermodelo Gía Marie Carangi, bisexual, con traumas de desamor materno, quien se adentra en el mundo de la droga impulsada por sus profundas crisis existenciales y muere de SIDA por usar jeringuillas contaminadas.

Leaving Las Vegas, (USA, 1995) dirigida por Mike Figgis  y protagonizada por Nicholas Cage y Elizabeth Shué, es la historia de un ejecutivo que sucumbe a su adicción por el alcohol y pierde su matrimonio y su trabajo. Profundamente deprimido se traslada a Las Vegas, donde su vida se desbarranca por completo en medio de un suicidio lento en el que va inundando su cuerpo de alcohol. En esta aventura final conoce a una prostituta y se entabla entre los dos una relación de amor, solidaridad y apoyo incondicional por parte de ella, mientras que los sentimientos del alcohólico parecen resumirse a un único estado de ánimo: tristeza irreversible, decisión inquebrantable de morir.

Cosas que perdimos en el fuego (USA, 2007), primer trabajo de dirección realizado en Estados Unidos por la directora sueca Susanne Bier, tiene en los papeles protagónicos a Benicio del Toro,  Halle Berry y David Duchovny (el agente Mulder de X-Files), y narra  la historia de dos amigos, uno exitoso agente inmobiliario (Duchovny) felizmente casado y padre de dos niños, y el otro (Benicio del Toro), abogado cuya vida se ha hundido bajo el peso de la adicción a la heroína. El primero muere intentando salvar de un asalto a una desconocida, y el segundo es invitado por la viuda a instalarse en su casa en medio de la familia mutilada. Inevitablemente la cercanía de este dúo se va transformando en atracción sexual, y mientras el hombre encuentra en este ambiente una motivación para abandonar la droga y reinsertarse en la sociedad, la viuda, desestabilizada por un duelo que la rebasa, termina por echarlo de nuevo a la calle, lo que provoca en el adicto una recaída demoledora de la que nunca sabremos si consigue recuperarse.

Mientras asistimos a la aniquilación espantosa de Gía y a la última escena del filme donde la piel de su espalda se le desprende en tiras sobre la cama ensangrentada del hospital, y a la destrucción física y espiritual del personaje alcohólico de Cage, al extremo de que su estómago calcinado por el alcohol ya ni siquiera puede tolerar alimentos, el drogadicto de Del Toro plantea un final igualmente desgarrador, aunque en el orden psicológico: durante una terapia grupal en una clínica de desintoxicación cuenta un sueño que ha tenido esa madrugada, en el que recorre desesperado la ciudad sin encontrar a ninguno de sus habituales suministradores; entra en pánico y vuelve a su casa, donde rebusca algo de droga que cree haber ocultado allí, hasta que la encuentra y entonces siente que lo invade una inmensa paz. Su repetición final ante la cámara de la frase-mantra de estas terapias grupales, “Solo por hoy” es uno de los testimonios más agónicos que puedan concebirse para mostrar la vulnerabilidad, la soledad y la angustia de los seres humanos dominados por adicciones que destruyen sus vidas y las acaban del modo más traumático.

Los trabajos actorales de Jolie, Cage y Del Toro son impecables, respaldados por guiones perfectos en los casos de Gía y Leaving Las Vegas y sólido en Cosas que perdimos en el fuego. Estos filmes muestran una comprensión real de la catástrofe física, social y emocional que implica toda adicción, y  develan cómo detrás de cada adicto hay casi siempre una historia dolorosa de carencias y pérdidas que asfixia a personalidades frágiles y en extremo sensibles. Estas películas conmueven al espectador por la sinceridad de su propuesta enriquecida por trabajos magistrales de dirección de actores, aunque la calidad de intérpretes de la talla de Del Toro y Cage es un puntal básico en el éxito de estas ofertas cinematográficas. En el caso de Jolie, no creo que haya vuelto a estar en ningún otro filme a la altura de su Gía.

Hace mucho tiempo que no reponen en la televisión cubana Gía ni Leaving Las Vegas, pero quien las haya visto y luego se enfrente a Cosas que perdimos en el fuego —recientemente proyectada en Arte 7— identificará de inmediato emociones comunes trasmitidas por estas obras. Conforman una trilogía impactante que se convierte en recordatorio de hasta qué punto puede resultar necesaria la comprensión y la solidaridad para los seres humanos que tienen la desgracia de caer en los múltiples abismos de la adicción, y cómo los dañan el rechazo y la indiferencia de sus semejantes.

 

 

 

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Transnacionales contra la vida: Bayer, Monsanto y las abejas robóticas

monsantoskull_deesCuenta la leyenda que Ptolomeo, el general de Alejandro Magno que a su muerte se apoderó de Egipto, conservó el cadáver del joven rey en una urna de cuarzo repleta de miel de abejas para que el cuerpo se conservara incorrupto, y lo expuso a la vista pública para acreditar su propio derecho, como poseedor del ilustre muerto, a la corona de los Faraones. Los antiguos no tenían conocimiento alguno sobre bacterias ni sobre las propiedades bactericidas de la miel, pero sabían que puede preservar la materia viva durante un tiempo casi tan largo como la Eternidad.

Sin embargo, la miel de las abejas, uno de los productos que la naturaleza ofrece al hombre desde tiempos remotos, con tantos usos benéficos para la salud, la belleza, la nutrición, la cocina, podría estar en peligro de extinción. Y la miel no es el único legado de las abejas: ellas polinizan casi tres cuartas partes de los cultivos clave del planeta. Pero las abejas están en peligro de extinción: su población no sólo ha disminuido, también se han extinto siete subespecies que habitaban en Europa, Norte América y China. ¿Culpables de este desastre ecológico? “Los sospechosos de siempre”, como dice esa frase tan célebre del guión del filme Casablanca, y en este caso viene como anillo al dedo a los residuos de un pesticida fabricado por Bayer, concretamente al Imidacloprid. Los expertos afirman que esta sustancia está vinculada a la desaparición de colonias de abejas y la pérdida generalizada de poblaciones de insectos, lo que pone en peligro el mundo natural y nuestra cadena alimentaria.

El Imidacloprid es un tipo de insecticida neuroactivo diseñado a partir de la nicotina. Se trata de una sustancia con actividad insecticida por vía sistémica, por lo que puede ser aplicado a través del agua de riego. Tiene efecto residual prolongado en el suelo. Está etiquetado como utilizable para el control de plagas, tratamiento de semillas, insecticida, para el control de termitas y pulgas y como un insecticida sistémico para cucarachas y hormigas. Imidacloprid está catalogado actualmente como “moderadamente tóxico” por la Organización Mundial de la Salud y la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (clase II o III, por lo que requiere una etiqueta de “Peligro” o “Precaución”), y es contaminante potencial de aguas subterráneas. Está catalogado como “probable” carcinógeno. No está prohibido ni restringido ni es ilegal su importación en ningún país. Sin embargo ha sido prohibido su uso como pesticida en Francia desde 1999.

El uso más extendido del Imidacloprid es el control de plagas en estructuras, césped, viña, lechuga, arroz, cereales incluidos el maíz, patata, hortalizas, remolacha azucarera, frutales, algodón y lúpulo. Los objetivo de este insecticida incluyen a los insectos chupadores como pulgones, moscas blancas, chinches, cochinillas, hemípteros y otros insectos. Imidacloprid es absorbido por las raíces de las plantas; sus propiedades sistémicas hacen que los insectos que coman o absorban algo de la planta resulten intoxicados y mueran, por ejemplo, absorbiendo su savia. En Francia, su uso es polémico por su posible relación con el colapso de colonias que se ha estado produciendo en las colmenas. Alemania también prohibió el tratamiento de semillas con neonicotinoides, debido al efecto negativo sobre las poblaciones de abejas. En marzo de 2012 la prestigiosa revista científica Science publicó un trabajo en el que se relacionaba la disminución del tamaño de las colonias y la producción de reinas en colonias del abejorro Bombus terrestris alimentadas con néctar y polen de flores con trazas de Imidacloprid.

Las grades transnacionales como Bayer tienden a fusionarse con pulpos semejantes, y en este caso la fusión con Monsanto convierte la amenaza en una realidad muy tangible. Monsanto Company es una multinacional estadounidense productora de agroquímicos y biotecnología destinados a la agricultura. La sede de la corporación se encuentra en Missouri, USA. Es líder mundial en ingeniería genética de semillas y en la producción de herbicidas, y desde los comienzos de su historia tiene un curriculum bien nutrido de conflictos legales por soborno y otras acusaciones.

En septiembre de 2016, Monsanto anunció la aceptación de la oferta de compra de Bayer, valorada en 66.000 millones de dólares, lo que supondrá la formación de un gigante agroquímico. Entre las tristemente célebres producciones de Monsanto se encuentra el Agente Naranja, un potente químico que durante la guerra de Viet Nam causó entre la población vietnamita unos 400.000 muertos y unos 500.000 nacimientos de niños con malformaciones, además de las bajas en el propio ejército estadounidense y la destrucción de la selva y numerosas tierras de cultivo en el país agredido. Monsanto estuvo involucrada en la creación de la primera bomba nuclear en la Segunda Guerra Mundial y operó una planta nuclear en la década de los ochenta para el gobierno estadounidense. En 1944 Monsanto creó el DDT, un pesticida que después se prohibió en Hungría en 1968, en Noruega y Suecia en 1970, y en el propio Estados Unidos en 1972. Durante la Convención de Estocolmo en el 2004 se prohibió su uso general, ya que se acumula en tejidos grasos y en la leche y causa daños irreparables en riñones e hígado. Monsanto creó y produjo el edulcorante conocido como aspartame, que causa dolores de cabeza, diarrea, cambios de humor, vomito y tumores cerebrales y también ha sido relacionado con el cáncer y la diabetes.

Monsanto ha sido también pionera en la creación de los polémicos cultivos transgénicos de productos agrícolas. Ha llegado incluso a patentar sus semillas manipuladas, lo que ha generado muchos conflictos con los agricultores de todas partes, debido no solo al aumento de precios que ello supone, sino a que semejante conducta es considerada una amenaza a la biodiversidad y un acto de biopiratería.

La solución de Monsanto a la muerte de las abejas no fue analizar y renovar sus tóxicos métodos de cultivo. Estos son demasiado nocivos para la fauna que poliniza las plantas por lo que han afectado ecosistemas enteros. En vez de eso se han enfocado en un proyecto completamente anti-natural: la creación de abejas biónicas, un sistema de abejas robóticas para polinizar sus campos, un proyecto en el cual ha invertido desde hace ya varios años.

Uno de los posibles diseños de las futuras abejas biónicas del gigante Monsanto-Bayer

Uno de los posibles diseños de las futuras abejas biónicas del gigante Monsanto-Bayer

En la versión robotizada de Monsanto, esta fauna especialmente necesaria en el desarrollo de una planta será sustituida por pequeños vehículos de titanio y plástico, capaces de volar entre flor y flor y distribuir el polen de estas. Asimismo, en una versión todavía más sofisticada, existirán colmenas enteras cuidadosamente programadas para, a través del algoritmo correcto, polinizar campos específicos. Y como Monsanto siempre ha tenido vínculos con el Gobierno oculto de los Estados Unidos —léase complejo militar-industrial y otras hierbas aromáticas—, se dice que estas robo-abejas también podrían ser utilizadas con fines militares y de vigilancia y aun con fines bélicos, como posibles esparcidores de neurotoxinas.

Pero Monsanto no se detiene ni ante las fantasías más fantásticas: busca crear una flor que no se marchite y una manzana que no se pudra., modificando la función de ciertos genes vinculados al envejecimiento de las plantas. El fotógrafo Mathieu Asselin, autor del proyecto Monsanto: A PhotographicInvestigation, ha escrito:

La parte más escalofriante es que, aún en la actualidad, no tenemos todavía una idea clara acerca de cómo los problemas de salud de la población van a evolucionar, y mucho menos se conocen los efectos que tendrán en las generaciones del futuro. Las consecuencias en humanos se han mostrado en lugares como Argentina, donde gran parte de la población que vive cerca de estos cultivos rociados con estos herbicidas han desarrollado diferentes tipos de problemas de salud, entre ellos malformaciones de los recién nacidos similares a los niños en Vietnam contaminados con Dioxin (el químico más poderoso que ha sido creado por el hombre, y el componente principal del Agent Orange).

Para colmo de males, estudios recientes establecen un vínculo entre las macrocefalias consideradas efectos del zika en mujeres embarazadas con el uso de un larvicida, el Pyriproxifeno, muy empleado en Brasil para eliminar mosquitos en aguas no potables, y producido por una empresa subsidiada por Monsanto. Los investigadores que realizaron el estudio descubrieron que las malformaciones ocurrieron en zonas de ese país donde se vertió el producto en aguas puras.

Para que se tenga una idea del peligro que asecha a las abejas, sépase que Monsanto es llamado el Mordor de la agricultura mundial. Para quienes conozcan la saga de El Señor de los Anillos, el símil resulta espeluznante. Si a esto se añade que la transnacional Bayer es tan poderosa como para comprar Monsanto por 62 mil millones de dólares, entonces podemos pensar, sin que se nos acuse de especulativos, que la miel y las abejas, esos milagros de la naturaleza, están realmente en peligro de extinción.

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¿Mi doble podría asesinarme…?

“¡TE ORDENO QUE ME SUPLANTES!

La ciencia de la robótica avanza imparable con los japoneses a la cabeza: robots

¿Te gustaría tomar el té conmigo y de paso... casarnos?

Soy elegante y distinguida, una geisha moderna. ¿Te gustaría tomar el té conmigo?

para acompañar ancianos, para cuidar niños, para sacar perros de paseo, para la guerra, y los célebres robots-clones que semejan en todo a una persona, los Geminoid, creados por el ingeniero japonés Hiroshi Ishiguro, y cuando ves las fotos del clon y su creador no puedes precisar con certeza quién es quién. Puedes volver del trabajo y encontrar en tu sofá un doble de ti mismo que usa tu pijama y te saluda con tu gesto característico y una sonrisa de placidez, o tal vez a la chica de tus sueños en una glamorosa combinación interior tendida en tu cama y fingiendo dormir…

Pero ahora también puedes tener en tu cocina un amable robot llamado Moley que esta vez, de verdad para variar, no es japonés sino nacido en Inglaterra. En realidad Moley es una cocina, y así lo describe una información publicada en el diario El Nacional:

… una cocina con todo lo necesario (horno microondas y vitrocerámica incluida) que despliega dos brazos robóticos de alta precisión capaces de hacer el trabajo completo y posteriormente limpiar.

El creador de este robot es Mark Oleynik, un matemático y programador que está convencido de que su idea será un éxito porque, gracias a Moley, cualquiera podrá tener acceso a comer platos realizados por los mejores cocineros del mundo. Oleynik asegura que el secreto de los chefs está en su imaginación:”si fuéramos capaces de tener exactamente la misma materia prima, con idénticas cantidades, los mismos procesos de cocinado y los movimientos exactos para llevar a cabo las recetas, todos podríamos realizarlos”.

Moley captura los movimientos de los cocineros para reproducirlos después; aunque esa precisión mecánica nunca podrá ser sustituida, según su creador, la creatividad de un verdadero maestro de la cocina. “El robot sin un chef detrás no es nada porque por si mismo no sabe cocinar, la máquina sabe seguir instrucciones pero no puede crearla porque la máquina no tiene sensibilidad”.

Tim Anderson, ganador de Masterchef británico en el 2011, fue el primero en probar esta máquina registrando una apetitosa sopa de cangrejo. El modelo final estará a finales del 2017.

Moley en acción (la Bella no está incluida, solo la Bestia)

Moley en acción (la Bella no está incluida, solo la Bestia)

Cuando uno lee estas noticias, pero sobre todo cuando ve fotos de los “clones” perfectos que ya existen, inevitablemente piensa en Blade runner, el mejor y más profundo filme sobre robótica que se haya realizado, en el que un “cazador” se dedica a “retirar” de circulación a una generación de robots que se han humanizado al punto de tener libre albedrío, y han decidido vivir según su voluntad el breve tiempo de vida a que los condena su obsolescencia programada , y de paso obligar a su creador a que les revele el secreto que podría prolongar su existencia. El filme trata el tema del modo más elegante, delicado, sugerente y conmovedor. Nadie puede olvidar la escena en que el líder de los robots, Roy Bates (Rutger Hauer), a punto de morir, abraza con ternura una paloma a la que finalmente libera, mientras una lágrima se desliza en su mejilla mojada por la lluvia,

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Confesión: Si yo pudiera comprarme un robot, no tengo duda, me compraría un replicante de Rutger Hauer para… ¿que me cuidara?

o aquella otra en que su novia, la robots Priss (Daryl Hannah), diseñada como juguete sexual, muere en una pose escalofriante, su hermoso cuerpo roto de un modo grotesco, asesinada por el cazador. Ridley Scott, el director del filme, se basó en la novela de ciencia ficción ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philiph K. Dick, que como tantas otras obras del género puso sobre la mesa el tremendo conflicto ético que enfrenta el ser humano cuando toma para sí el papel de creador de seres, una deidad que modela criaturas.

La fantasía del hombre usurpándole a Dios el papel de demiurgo creador es muy antigua y está expresada en el mito del homúnculo, ese pequeño ser humano creado en la retorta de los alquimistas según una receta increíble, donde los huevos, el estiércol de caballo, el semen humano y otras sustancias propias de los grimorios medievales dan por fruto la recreación de la vida a escala mínima. ¿Cuántas lunas de todas partes del planeta habrán alumbrado con su luz durante siglos laboratorios donde hombres de todas las razas se afanaban entre atanores, redomas y alambiques, tratando de extraer del fuego esos muñecos a los que se les puede dar las más extravagantes órdenes…?

Grabado antiguo que representa a un alquimista creando un homúnculo en su taller. Curiosamente, mientras para los Europeos era Dios quien había creado al Hombre, la asistencia para la creación del homúnculo la prestaba Mefistófeles. Precisamente la colaboración de las fuerzas superiores oscuras para ayudar al hombre mortal a apoderarse de conocimientos que lo trascienden cristalizó en la leyenda medieval del doctor Faustus que todos conocemos, donde este vende su alma al Diablo a cambio de la inmortalidad.

Grabado antiguo que representa a un alquimista creando un homúnculo en su taller. Curiosamente, mientras para los europeos era Dios quien había creado al Hombre, la asistencia para la creación del homúnculo la prestaba el Demonio. La colaboración de las fuerzas superiores oscuras para ayudar al hombre mortal a apoderarse de conocimientos que lo trascienden cristalizó en la leyenda medieval del doctor Faustus que todos conocemos, donde este vende su alma a Mefistófeles a cambio de sabiduría y una larga vida. Este grabado podría ser una ilustración de esa leyenda.

¡Con qué orgullo exhibían los príncipes árabes en los fabulosos jardines de sus alcázares aquellos autómatas que servían vino a los invitados, ofrecían conciertos y otros entretenimientos deslumbrantes! Y en tiempos aún más remotos, ¡qué poderosos debieron sentirse los sacerdotes egipcios cuando aterrorizaban a los fieles de sus templos mostrándoles en toda su magnificencia dioses idénticos a criaturas vivas, a los que un operario bien oculto dirigía mediante mecanismos neumáticos! Existen descripciones de autómatas fabricados por los árabes, quienes aprendieron de maestros más antiguos como los ingenieros griegos de Alejandría. El siguiente fragmento lo he tomado de un blog interesantísimo (http://historiautomatas.blogspot.com/2010_06_01_archive.html) que recomiendo visitar a los amantes del saber:

A finales del siglo XII nace en el mundo islámico el que sería uno de los mayores inventores de  su cultura: Ibn al-Razzaz al Jazari. Este hombre supo absorber todo lo que dejaron Filo, Herón y sus correligionarios los hermanos Banu Musa. Estuvo metido en todo tipo de campos, desde la mejora de las bombas y conducciones para el agua, hasta relojes o autómatas para la diversión de los ricos de la época. En su “The Book of Knowledge of Ingenious Mechanical Devices” dejó innumerables esquemas y descripciones de sus inventos.

⌈…⌉ Resulta que la religión les prohíbe beber, pero el genio diseñó un autómata para amenizar las orgías alcohólicas de la época: un árbitro que mandaba beber. Imaginemos la situación: están los morillos en plena party, entonces, llega un sirviente y comienza a montar un estalache consistente en una  especie de ciudadela de varios pisos. Después de 20 minutos, se sientan todos en un corro al rededor y se observa el resultado: en la base de la ciudadela hay una mujer con una botella y un vaso, por encima unas mujeres con instrumentos musicales, en el siguiente nivel un bailarín, más arriba unas puertas cerradas y, encima de todos ellos, en una cúpula, un jinete con su caballo. Comienza a sonar una musiquilla y el bailarín se pone al tema girándose y moviendo sus piernas, brazos y cabeza, a la vez que el jinete y su montura comienzan a girar. De repente, todo se queda quieto, el jinete apunta a alguien con su lanza y la sirvienta de abajo mueve su jarra y sirve una copa que ha de beber el suertudo de turno. Esto se repite 20 veces en intervalos de 20 minutos hasta que por fin, se abren las puertas superiores y sale una figura de un hombre que porta dos mensajes: en una mano pone “no hay más vino” y en la otra “quedan dos copas” (¡y encima con sorna!)

La fuente que rdenaba beber vino a los musulmanes

La fuente que ordenaba beber vino a los musulmanes.

Otro artilugio para amenizar las fiestas de la época era un barco con músicos que se colocaba en una piscina o estanque grande: los marineros empezaban a remar y al moverse el barco, comenzaban a tocar instrumentos unos músicos durante 30 minutos (arpa, flauta y tambores). Al cesar la música, el barco se iba a otro punto y comenzaba el concierto de nuevo, repitiéndose el espectáculo hasta quince veces. Todo ello se conseguía simplemente con eje central en la base del barco, que con unas clavijas iba activando determinadas palancas. Una de las formas de conseguir que los autómatas tocaran la flauta lo conseguía con un mecanismo hidráulico que llamó la flauta perpetua. El agua caía de un reservorio hacia una bandeja con forma de palanca N e iba cayendo por el orificio H hasta el depósito A, expulsando el aire que contenía hacia el silbato, generando sonido. Cuando el depósito se llenaba del todo, el flotador que está por debajo de X empujaba a través de la varilla la palanca superior, haciendo que el agua cayera hacia el otro tanque y provocando el silbido del segundo silbato y vuelta a empezar.

Imaginar cómo pudo haber sido la magnificencia de estas fiestas donde los autómatas, aún muy primitivos, amenizaban las noches árabes.

¡Imaginar cómo pudo haber sido la magnificencia de aquellas fiestas donde los autómatas, aún muy primitivos, amenizaban las noches árabes! Quienes hayan leído Las mil y una noches podrán hacerse una pálida idea.

Y ahora el siglo XXI lo ha hecho posible. Aquí están los amables robots que pueden facilitarnos la vida haciendo por nosotros aquellas tareas para las que no tenemos tiempo, o para acompañarnos en nuestra soledad o cualquier otra cosa que se nos ocurra.

Tal vez una chica simpática como esta...

Tal vez una chica adorable como esta. De los autómatas árabes a semejante preciosidad la mejoría es notoria.

Los robots sirven para todo, hasta para cocinarnos las más exquisitas recetas de aquel célebre Vatel, repostero del Rey Sol Luis XIV de Francia, o los gigantescos e increíbles pasteles de lenguas de ruiseñor con que Catalina de Rusia halagaba a los grandes hombres de su época, o la célebre salsa garum con que los Césares romanos saborizaban los platos de sus orgías. O para que los enviemos al trabajo cuando la pereza nos incite a permanecer en casa, y nadie notaría la diferencia a menos que sospecharan y se fijaran lo suficiente. Pero, pensándolo bien, si el robot que enviamos en nuestro lugar puede hacer nuestro trabajo tan bien o mejor que nosotros, a quién le importaría la suplantación… Y aquí aparece una de las principales zonas de conflicto que plantean los adelantos de la robótica: si los robots pueden hacer casi todo lo que nosotros hacemos tan bien o mejor que nosotros, ¿para qué seríamos necesarios? La empresa que nos emplea encarga un lote de robots especializados, nos despide, los pone en nuestros puestos de trabajo sin pagarles salario ni seguridad social ni tiempo de vacaciones ni licencias por enfermedad…

¿Y si el robot al que hemos encargado el control de los sistemas de seguridad de nuestra casa de repente comienza a funcionar al revés y abre puertas y ventanas en nuestra ausencia? ¿Y si el robot que nos poda el jardín decapita a nuestro perro? ¿Y si el que controla el tablero de mandos que mantiene confortable a un anciano postrado se trastorna y le corta el suministro de oxígeno? ¿Hasta qué punto podemos depositar nuestra confianza en un robot? ¿Acaso existen las máquinas perfectas?

Confía en mí, puedo cuidarte muy bien... y comerte aún mejor...

Confía en mí, puedo cuidarte muy bien… (EN OFF) —y comerte aún mejor…

Pero eso no es todo. ¿Pueden llegar los robots a tener sentimientos? ¿Y si la historia que cuenta Blade Runner dejara de ser una ficción para convertirse en realidad? ¿Si un hombre se compra un juguete sexual con el aspecto de Marilyn Monroe y el robot desarrollara sentimientos por su dueño, y un día el dueño decidiera cambiarlo por uno de Bellonce? ¿Devolvería a la desdeñada sin ni siquiera un escrúpulo? Y si fuera el juguete quien se cansara de su dueño ¿qué haría con él…?

Estoy tan triste, creo que me siento solo...

¡Estoy tan triste!, no sé, creo que me siento solo…

Con este tema de los juguetes sexuales hay un cuento magistral, Fantasmas inocentes, del escritor cubano Alberto Mesa, donde un hombre ha comprado un juguete sexual que reproduce los rasgos una popular bailarina a la que ama, pero su adquisición forma parte de una producción en serie, y cuando el juguete desaparece, él la busca y llega a una morgue donde yacen muchos juguetes idénticos ya descontinuados: ¿cuál es su Carmencita? La atormentadora obsesión de la multiplicidad acosa al protagonista y llena de una angustia asfixiante al lector sensible.

¿Y si un día los robots fueran lo suficientemente inteligentes como para decidir que no nos necesitan? Habría llegado entonces la rebelión de las máquinas, La Mátrix, una de las peores pesadillas de la humanidad.

Pero ¿cómo puedes desconfiar de mí? ¡SOY TIERNO E INOCENTE" Vamos, reconoce que te encantaría jugar conmigo.

Pero ¿por qué piensas tan mal de mí? ¿NO TE PAREZCO TIERNO E INOCENTE? ¡Vamos, reconoce que te encantaría jugar conmigo!

Siempre que pensamos en cosas como esta terminamos encogiéndonos de hombros y diciendo: “Bah, no es posible!”. Pero ¿realmente no lo es…? Yo era una adolescente cuando leí una novela titulada La isla del doctor Moreau, donde un médico loco hacía experimentos tratando de convertir animales en seres humanos, y entonces también rechacé mi pánico encogiéndome de hombros y murmurando la consabida frase liberadora del horror, pero ahora tengo 61 y hace un momento acabo de leer que para demostrar la altísima compatibilidad de nuestro ADN y el de los chimpancés, un equipo de científicos inseminó in vivo a una hembra chimpancé, cuyo embarazo se desarrolló con toda normalidad hasta que los científicos decidieron interrumpirlo, pero el español Pepe Romero, periodista investigador y autor del libro Y Dios nació mujer, donde encontré esta información, asegura que otros experimentos fueron realizados en secreto y llevados hasta su fin, y de ellos nacieron criaturas híbridas. Habrá en algún lugar del mundo un dueño de un zoológico donde pululen estas criaturas?

¿Y los clones humanos? Una parte de la comunidad científica defiende ardorosamente los postulados éticos que estarían en contra de la creación de clones humanos, pero la otra mitad dice que sería muy útil para la ciencia producir estos clones para, por ejemplo, el trasplante de órganos. Pero un clon ¿tiene alma, tiene sentimientos? ¿Cómo arrancarle el hígado a un doble de mí mismo que siente y padece para ponérmelo yo? Habrá muchos individuos para quienes esta decisión no implique conflicto alguno, pero para otros podría resultar una decisión muy difícil y acarrear graves traumas psicológicos, aún cuando la operación tuviera resultados satisfactorios. ¿Criar clones en viveros como ganado humano? ¿Y tendrían personalidad jurídica? ¿Tal vez les haríamos firmar un consentimiento informado donde acceden a morir para que podamos tener su corazón, sus riñones, sus pulmones…?

Hirosho Ishigoru y su primer Geminoid: ¿Acaso su doble podría asesinarlo...?

Hiroshi Ishigoru y su primer Geminoid: No es un clon, es un robot, pero ¿podría asesinar a su creador si se sintiera traicionado…? ¿Y si fuera humano, un clon de verdad, y su creador quisiera asesinarlo a él…?

Pero aún con todos los argumentos en contra de jugar a ser Dios, el hombre sigue haciendo de este su juego más añorado y excitante, su fantasía ya no tan secreta, y parece estar a punto de conseguirlo. Quien no lo crea, que vea los platos preparados por Moley. Los caminos de la robótica y la genética parecen infinitos, pero ¿a dónde llevarán a la Humanidad?

Este es el fin del camino: Kuratas, robot de guerra

Este es el fin del camino: Kuratas, robot de guerra

Para quienes no quieran creer, incluyo a continuación un material tomado de http://www.taringa.net/posts/info/15486592/Sexo-con-robots-la-nueva-prostitucion.html:

Sexo con robots, la nueva prostitución en Amsterdam

Tú me has comprado. ¿Soy una prostituta...?

Me compras, luego…. ¿soy prostituta?

Ingenieros holandeses han conmocionado al mundo con la afirmación de que en pocos años las famosas prostitutas de Ámsterdam serán reemplazadas por robots.

Esta revolución tecnológica será posible gracias a la labor de los ingenieros que han creado una nueva generación de androides, hechos de un material resistente a las bacterias.

Sexo más seguro, desaparición de la prostitución infantil, reducción de las enfermedades de transmisión sexual… todo son ventajas en ese terreno según sus impulsores.

Además, los autores de la idea aseguran que este tipo de prostitución resolverá muchos problemas. Por ejemplo, privará a los hombres del sentimiento de culpabilidad ante su pareja, ya que “después de realizar un acto sexual con un robot probablemente no lo considerarán como infidelidad”.

Al principio, utilizar los servicios de un robot en Ámsterdam será posible en clubes especiales que funcionarán bajo el sistema ‘todo incluido’.

No obstante, este tipo de ‘entretenimiento’ no estará al alcance de todos los bolsillos, ya que el servicio costará alrededor de 7.500 de euros. Por este precio el cliente tendrá la posibilidad de elegir cualquier nacionalidad del androide con una inmensa variedad de características morfológicas.

A mediados de abril de este año los investigadores Ian Yeoman y Michelle Mars de la Universidad de Wellington de Nueva Zelanda publicaron un informe, en el que afirman que “para el 2050 los robots sexuales se convertirán en los principales protagonistas del sexo”.

Aunque ya en éstos días ha sido presentada como una exclusiva mundial en la Exposición del Entretenimiento Adulto (ANV), en Las Vegas.

La robot está dotada de inteligencia artificial, tiene el tamaño de una persona y una piel sintética que imita a la humana. Cuesta entre 7.000 y 9.000 dólares.

Las muñecas inflables pertenecen al pasado: de tamañó natural, inteligencia artificial y piel sintética que imita a la de una mujer, Roxxxy fue presentada como primicia mundial en la exposición de productos para adultos del salón AVN de Las Vegas (EEUU) por la firma TrueCompanion.

“Te escucha, te habla, te hace compañía y se va a dormir con vos, como una persona normal”, explica Douglas Hines, manager de la sociedad TrueCompanion, creadora de Roxxy.

Cuéntame tu historia. Te juro que no pensaré que eres un perverso de mierda.

Cuéntame tu historia. Te juro que no pensaré que eres un perverso de mierda.

Roxxxy, que mide 1,73 metros de altura y pesa 54 kilos, posee órganos sexuales artificiales y un esqueleto articulado que es posible mover como el de un ser humano, aunque no puede caminar ni moverse de manera autónoma.

“Es una verdadera compañera. Tiene personalidad. Escucha y entiende. Habla y siente cuando uno la toca.”

En síntesis, tratamos de reproducir todas las características de una personalidad humana”, afirma Douglas Hines, un ingeniero que trabajó en inteligencia artificial en los laboratorios Bell antes de crear a Roxxxy.

Ella está disponible en cinco personalidades, entre ellas “Wild Wendy”, de carácter aventurero y extrovertido; “Frigid Farrah”, reservada y tímida; “Mature Martha”, maternal y “S&M Susan”, la dominadora.

Los clientes pueden personalizar su modelo de Roxxxy, eligiendo por Internet el color de la piel, de los cabellos e incluso sus medidas.

La empresa prevé asimismo diseñar pronto un muñeco-robot. En EEUU y Europa, este juguete sexual de lujo cuesta entre 7.000 y 9.000 dólares, según las opciones.

entre otros proyectos

No todo el mundo comparte esta visión de un futuro en el que los humanoides serían fuente de placer tórrido en la cama y tras el acto sexual quien lo deseara podría recibir, como plus, conversaciones preprogramadas.

Muchos piensan, no obstante, que ello es factible, habida cuenta de los progresos realizados en la reproducción de los músculos y los movimientos de los humanos, o en inteligencia artificial, concretamente en la imitación de emociones y de aspectos de la personalidad.

En noviembre de 2011, los investigadores de la Universidad de Waseda, en Japón, presentaron un robot que sabe cocinar y utilizar sus suaves manos bañadas en silicona para interactuar con los humanos.

Según él, el robot sexual Gigolo Joe, encarnado por Jude Law en el cine y habilitado para ofrecer conversación y ayuda emocional, además de placer sexual, bien podría convertirse en algo real en menos de cuarenta años.

Otros expertos son escépticos. “No creo que vayamos a tener robots ‘parecidos a los humanos’ en ese lapso de tiempo”, estima Frédéric Kaplan, investigador en la Escuela Politécnica Federal de Lausana, en Suiza.

Kaplan, programador del cerebro del entrañable perro de Sony ‘Aibo’, se pregunta si de verdad queremos robots a nuestra imagen y semejanza.

David Levy, por el contrario, está convencido de que existe una demanda en este terreno.

Una compañía japonesa, Axis, ya fabricó lo que podría ser considerado como los primeros robots sexuales.

Se llaman Honeydolls y son muñecas de resina y silicona de tamaño real equipadas en cada seno con sensores conectados a un sonido. Si el usario pellizca sus pezones, Cindy emitirá gritos de placer y susurrará palabras acarameladas a su oído.

Las mujeres también se dejarán tentar por los robots sexuales, estima David Levy, quien hace hincapié en el aumento de las ventas de vibromasajes en el mundo entero y el fin de los tabúes.

Lo que para Levy representa una vida sexual desenfrenada sin sentimientos de culpabilidad y libre del contagio de enfermedades constituye para otros una pesadilla desesperante.

“Me parece descabellado pensar que seres humanos se vayan a enamorar de robots, afirma la sexóloga estadounidense Yvonne K. Fulbright, aunque reconoce que los robots sexuales tienen cabida en el mercado.

“Hay un verdadero problema con los robots sexuales: las personas se sentirán fracasadas si es su única solución”, intenta adelantarse la profesional Fullbright.

El académico británico Dylan Evans señala la paradoja inherente a cualquier tipo de relación con un robot.

“Lo que es absolutamente crucial con el sentimiento del amor es la creencia de que el amor no es incondicional ni eterno. Los robots no pueden escogerlo a uno, no pueden rechazarte. Esa relación se puede convertir en algo muy tedioso, y podemos imaginarnos al humano volviéndose cruel hacia su indefensa pareja”, dice Evans.

Un robot podría quizás ser programado para tener una voluntad propia y capacidad para rechazar a su pareja humana, “pero en ese caso será muy difícil encontrar quien compre este tipo de máquinas”.

Algunos advierten que estas máquinas podrían ser incontrolables.

“No hay que exagerar las posibilidades. En la actualidad, la inteligencia artificial que somos capaces de crear es equivalente a la de un niño de un año”, dice por su parte el investigador holandés Vincent Wiegel, de la Universidad Tecnológica de Delft.

Sin embargo Levy es optimista. Está convencido de que los robots dignos de amar aparecerán, y serán beneficiosos para la humanidad.

“Hay millones de personas en el mundo que están solas, quizás porque son tímidos, feos o tienen problemas psicológicos, de personalidad, o sexuales. Siempre habrá millones de personas incapaces de tener relaciones satisfactorias con otros seres humanos, y para ellos la alternativa no es ¿prefiero relaciones con humanos o con un robot? No, la alternativa para ellos es entre la soledad absoluta o la relación con un robot”, dice.

Sin embargo, hay también quienes opinan que la prostitución con muñecas sexuales robots está destinada a fracasar, porque “los robots no serán capaces de satisfacer por completo”.

“La mayor parte de la experiencia sexual es la interacción con una mujer. El hombre quiere contar sus historias, quiere que se le escuche, quiere que actúe como ella desee, un robot no va a poder hacer eso”, afirmó Dennis Hof, propietario de uno de los prostíbulos más famosos de EE. UU.

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¿Aún somos los cubanos tan buenos lectores como hace tiempo…?

feriaDurante los últimos años se viene observando un fenómeno curioso en la Feria Internacional del Libro de La Habana, y es que aunque la asistencia en ciertos días de la semana pueda ser muy nutrida, a la salida la mayoría de las personas que abandonan el recinto llevan consigo pocos libros, a diferencia de cómo había sido siempre.
¿Significa esa disminución de la compra que los habaneros han dejado de leer con la misma voracidad que hace unos años? Y digo los habaneros porque en provincias es posible que las cosas se comporten de otro modo. ¿Han derrotado al libro las tecnologías digitales o el libro ha perdido la batalla frente a la economía?

Es de suponer que como en todo fenómeno la naturaleza del mismo sea compleja y las causas múltiples. La diversidad y variedad de tecnologías digitales como las tablets, los e-book y los teléfonos inteligentes posibilitan que el usuario se convierta en propietario de bibliotecas prácticamente borgianas por lo infinitas. Miles de libros, videos, y música se pueden llevar a todas partes en las memorias, y a través de las redes sociales se establecen intercambios de todo tipo de materiales relacionados con la ciencia y la cultura, aunque no más se trate de la cultura del entretenimiento, y el coste no sobrepasa al precio del equipo más alguna que otra inversión esporádica y pequeña, mientras que los precios de los libros se han elevado en las librerías cubanas. Las personas de menos de 30 años se niegan a creer que hubo tiempos en los que con diez pesos moneda nacional uno podía adquirir 10 o hasta 15 libros de gran calidad en las muchas librerías que existían entonces en La Habana, donde se podía encontrar en los estantes desde los clásicos griegos hasta el nouveau roman francés y lo último que se publicaba en Europa, pasando por maravillosos libros de arte y ciencia editados con todo lujo en la Unión Soviética y otros países socialistas.

Algo que también cuenta, sobre todo en edades tempranas de la vida, es el espacio cada vez mayor que ocupan en los mecanismos del ocio las aplicaciones como You can make op, donde el dueño de la tablet o el móvil puede modificar fotos de personas con herramientas de maquillaje, peluquería, disfraces, etc, u otras más refinadas e intelectuales como Pottery, donde usted puede hacer en pantalla su propia cerámica y obtener maravillosos diseños de jarrones, jarras, ánforas, búcaros y otros utensilios, sin hablar de los innumerables juegos, desde los más tontos hasta los más inteligentes como el ajedrez, que usted puede jugar tranquilamente en su casa, en un almendrón, en el Malecón y hasta en el aula o el centro de trabajo. Además del sabroso deporte consistente en el constante intercambio de mensajes de texto y fotos con sus amigos reales o virtuales ubicados en cualquier parte del mundo, así sea en el asiento de al lado. Según estadísticas, existen ya en Cuba casi (o más de) 4 millones de teléfonos celulares. No tengo conocimiento de estadísticas sobre propietarios de tablets y e-books. En este sentido, si el libro no ha sido derrotado, cosa que me parece discutible, enfrenta una tremenda competencia, porque para muchísimas personas es prioridad entretenerse y pasarla bien antes que pensar.
Por otra parte se impone reflexionar sobre el factor económico. Para nadie es un secreto que los salarios en Cuba son muy bajos y los productos de primera necesidad tienen precios muy elevados, por lo que a una gran parte de la población que vive de su salario la compra de un libro se le convierte en una decisión con visos de conflicto. Seguramente todos comprendemos que los insumos demandados por la industria del libro, comenzando por el papel y las máquinas de impresión, son altos, que las portadas a color cuestan mucho dinero, que las editoriales no disponen del presupuesto necesario para llevar adelante un plan de publicaciones más allá de magro, y que se trabaja desde hace tiempo por hacer de las editoriales instituciones autofinanciadas. Todos estos factores obligan a subir los precios de los libros. Se sabe y se comprende, pero se compra menos, porque los números y el bolsillo no entienden de sutilezas.

Y aún hay otro factor digno de atención: la necesidad de autofinanciamiento obliga a las editoriales a priorizar ciertas líneas editoriales por encima de otras. La casa Ediciones Cubanas, por ejemplo, estima que publicar literatura no le resulta rentable, y prioriza libros de cocina, de religión y otros temas que interesan en primer lugar  a los extranjeros como compradores potenciales,  y en segundo lugar a ciertas zonas del sector privado. Los diccionarios, aunque sean de temas intrascendentes y de poca utilidad práctica, son también muy buscados por la población. Se puede hacer un compendio de cualquier tema, que mientras la primera palabra del título sea Diccionario, tiene la venta asegurada. La literatura infantil sigue siendo bien vendida, aunque tampoco como en décadas pasadas, porque ahora los niños son usuarios numerosos y entusiastas de las tecnologías digitales, y ya no piden con la misma fruición de antes las historietas de Elpidio Valdés porque tienen en sus tablets y ordenadores juegos mucho más atractivos.

Y está el caso contrario: editoriales que se encargan de publicaciones de carácter ideológico y de autores cubanos reconocidos con premios importantes dentro de Cuba. Está el caso especial y probablemente único de Leonardo Padura, cuyos libros clasifican en la categoría de best sellers y como tal son perseguidos con furor por los lectores, al tiempo que su autor ostenta muchos de estos premios y goza del respaldo de editoriales extranjeras que, desde luego, impulsan su promoción no solo fuera, sino también dentro de Cuba, pero se trata de una situación muy peculiar que no comparten la mayoría de los autores del patio que publican en estas editoriales, muy premiados y con lugares cimeros dentro de nuestras letras, ganados a veces ya en fechas anteriores a 1959, pero que no interesan al público lector o son autores de culto o buscados prácticamente en exclusiva por el sector académico. El resultado de esta madeja delicada y de difícil manejo son las librería atestadas de Premios Alejo Carpentier, Premios de la Crítica y Premios Nacionales de Literatura que permanecen años y años empolvándose en los estantes sin reportar ganancia alguna a las editoriales y, en muchos casos, sí pérdidas onerosas. Y de la poesía y el teatro ni hablar.

Cómo salir de este laberinto es el reto que enfrenta, en mi opinión, la política editorial cubana. Es posible que aún mucha gente desee leer, pero no apetecen lo que se publica y no encuentran lo que desearían, además de que mucha gente quisiera leer autores extranjeros importantes cuya ausencia es más que notoria en nuestras librerías, debido a la rigurosidad de las leyes internacionales que rigen el pago de derechos de autor (¿qué sabemos sobre la literatura que se ha estado publicando en Europa y Estados Unidos en el último medio siglo, e incluso de lo que se ha publicado en nuestro propio continente?).

Pero se podría hacer, tal vez, una selección más inteligente de lo que se publica. Fuera de Cuba existe una herramienta muy valiosa para guiar a estas selecciones: las encuestas, que se llevan a cabo de varias formas, muchas de ellas sin que los encuestados sepan que lo están siendo, como es el caso de los virus informáticos que se ocupan de testar los ordenadores en flagrante clandestinaje, en busca de preferencias y gustos con destino al mercado. Esta son técnicas de marketing que en nuestro país no se aplican, pero las encuestas como tales tampoco se utilizan en todo su potencial en nuestro mundo cultural, al menos de manera oficial y por instituciones oficiales. Es posible que no se empleen o que se empleen poco y de manera mecánica encuestas que pregunten a las personas qué desearían leer. ¿Nos llevaría esto a publicar libros de temáticas “populacheras” o para el mercado y nos alejaría de la auténtica cultura literaria? Es un dilema muy real, pero de cualquier modo tampoco estamos publicando esa cultura auténtica tan deseable, y lo que publicamos no se vende o se vende mal. Y no hay que descontar que en esas encuestas, si se realizaran, podría aparecer un por ciento elevado de la población reclamando libros de religiones afrocubanas, de recetas de cocina, de diccionarios y de otros temas que no guardan relación con la cultura literaria.

Un último detalle relacionado con los pocos libros que sacan de la Feria sus visitantes es la presencia disminuida de editoriales extranjeras de lengua española que se viene notando desde hace años en los stands. Algunas de las más buscadas por los lectores cubanos han quedado atrapadas en los altibajos del mercado editorial europeo y latinoamericano, y han quebrado o han sido absorbidas por pulpos editoriales que no asisten a nuestra Feria, pero también un observador medianamente capaz se da cuenta de que la mercancía editorial traída por las editoriales foráneas de lengua española con frecuencia es merma sin calidad, en especial de libros de segunda que pretendieron ser best sellers o lo fueron por breve tiempo, y mucha literatura cuestionable de autoayuda y Nueva Era. Son remanentes. Hay poco ahí para formar buenos lectores o alimentar a quienes ya lo son.

La posibilidad es una categoría de la que nadie puede desentenderse, y es posible que cuando termine la Feria del Libro nos sorprendan las cifras de libros vendidos —que por demás no son falsas—. Sucede cada año. Usted verá en los reportajes e informaciones de los medios  considerables cifras de ventas. Pero cuando usted se para a la salida de las sedes de la Feria, en especial en La Cabaña, y observa con detenimiento a los que se van,2589-fericaba los números le dicen que aunque se vendan muchos libros durante el evento, la proporción entre visitantes y libros vendidos continúa sin estar a favor de estos últimos. Aunque la Feria del Libro en Cuba se ha diseñado siempre como una celebración dirigida fundamentalmente a la familia, que encuentra en sus recintos distracciones gastronómicas y artesanales que no son puramente editoriales, e incluso hasta meros lugares hermosos para llevar a los niños a disfrutar de un paseo dominical y todo eso está muy bien, la función principal de la Feria Internacional del Libro de La Habana es promover la lectura. O al menos debiera serlo. Pero ¿lo está logrando?

Llamo la atención sobre la necesidad de emprender un trabajo mucho más serio, profesional e intenso en la divulgación de los autores cubanos e internacionales en los medios de prensa de nuestro país, pero en general en todos los espacios posibles. Tenemos una Agencia Literaria Latinoamericana que supuestamente debe ocuparse de publicitar a los autores cubanos a nivel internacional, pero los frutos de ese trabajo aún distan de ser ni siquiera promisorios, y su capacidad para representar y defender los derechos de los escritores en pleitos fuera del territorio nacional es limitada.

Y por último, insisto en la necesidad de mejorar el trabajo de los jurados de premios literarios, en especial los jurados del Premio Alejo Carpentier, el más imprtante que se entrega en Cuba a autores nacionales y cuya alta retribución a los premiados es en divisa, y sus portadas son de lujo y muy costosas. ¿Qué sentido tiene premiar un caro libro ilegible que luego duerme el sueño eterno en los estantes de las librerías? ¿O un libro que en realidad no posee la calidad exigida para merecer un premio de tal categoría? El Premio Alejo Carpentier de Literatura que otorga el Instituto Cubano del Libro exige una reflexión profunda.

La realidad dice que los habaneros leen cada día menos y los libros se venden mal, salvo excepciones muy puntuales de autores y temas. Ya la lectura no es masiva como antes lo fue y era uno de los principales propósitos de la política cultural de la Revolución, y como dejó de serlo no está cumpliendo bien con sus misiones éticas y estéticas; apenas si a través de ella se está influyendo en la conservación de los valores humanos y sociales de la población y en la formación del buen gusto estético de las nuevas generaciones. Tampoco se está satisfaciendo debidamente las necesidades espirituales de generaciones que se formaron décadas atrás en ese refinamiento de la buena lectura que hoy casi se ha perdido.

Todo parece apuntar a que es urgente, en primer lugar, el rediseño y resemantización de la política editorial cubana, y en segundo lugar, un replanteamiento del trabajo de las editoriales, en el que habría que contemplar, entre otros muchos factores, la reinstalación de las comisiones de lectores especializados, quienes tienen a su cargo la evaluación de los libros que llegan a las editoriales con pretensiones de ser publicados. Estas comisiones existen no solo en las editoriales de todo el mundo, sino también en las agencias literarias, y existieron en todas las editoriales cubanas hasta que fueron suprimidas años atrás por falta de presupuesto, ya que su personal trabajaba por contratación, y la responsabilidad de evaluar los originales quedó en manos de los editores. Pero estas comisiones actúan como una criba, como un filtro que separa el grano de la paja, y se hallaban en ellas con frecuencia especialistas de alto nivel y formación como críticos, con una preparación diferente a la que suelen tener los editores cubanos. La evaluación de un original para posible publicación no se limita a decir si cuenta bien una historia, si los personajes están bien construidos y los conflictos bien resueltos. Un libro puede cumplir con todos estos requisitos primordiales y seguir siendo una literatura intrascendente que no aporta nada al panorama literario de un país. Las comisiones de lectores especializados deberían ser restablecidas en nuestras editoriales y su personal seleccionado con cuidado y responsabilidad, ya que ellas son el filtro necesario que puede garantizar la calidad en el plan anual de publicaciones de una editorial.

Solo queda desear que la situación de la literatura y de los libros mejore entre nosotros, porque no solo de pan vive el hombre, y la literatura y el arte son tan esenciales en la formación del carácter como la disciplina del trabajo o la posesión activa de un credo ideológico. La buena literatura es una de las armas de lucha más eficaces de que dispone el ser humano en la batalla cotidiana contra la banalización y el empobrecimiento de la mente y el espíritu.

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Mosaicos y azulejos en La Habana Colonial y Republicana

Cuando era niña, uno de mis pasatiempos favoritos consistía en contemplar desde la ventana de mi apartamento el patio de una casa vecina cuyo piso y muros estaban forrados de azulejos, y en el centro había una fuente también azulejada. Desde mi observatorio no podía distinguir los detalles con precisión, pero los azulejos tenían dibujos azules sobre fondo blanco. Entonces no hubiera podido explicar por qué me atraía tanto aquel patio, pero me despertaba sensaciones un poco misteriosas. Nunca logré saber quién vivía allí, mas una cosa sí saltaba a mi vista: era una casa muy diferente de la mía fabricada en 1957, moderna, de paredes lisas pintadas con Spray Satén de Gliden tremendamente aburridas. El mundo visto por los ojos de un niño no tiene nada en común con el que miran los adultos. Hoy puedo explicar por qué me fascinan los azulejos y los mosaicos, pero sería una explicación totalmente cultural que no vale para la niña de cinco años que miraba aquel patio.

"Mi infancia son recuerdos/de un patio de Sevilla..." en La Habana

“Mi infancia son recuerdos/de un patio de Sevilla…” en La Habana. No es este. Aquel patio , tal como yo lo vi, ya no existe desde hace mucho tiempo.

Mientras iba creciendo aprendí, durante las visitas a las que me llevaba mi familia, que había una clase de casas que tenía muchos dibujos en los suelos, patios con fuentes y muebles esbeltos y torneados en maderas oscuras que brillaban al sol. Eran las casas y palacios de La Habana Vieja y Centro Habana, con su arquitectura colonial y de las primeras décadas de la República. Allí había azulejos en las paredes formando cenefas con dibujos increíbles que desataban la imaginación infantil: flores, lacerías, figuras geométricas, personas que se me confundían con los reyes de la baraja, lecheras, escenas bucólicas, animales heráldicos, infinitos diseños como salidos de aquellos tubos de cartón caleidoscópicos que al ser agitados formaban en el fondo maravillosas figuras de colores siempre cambiantes.

Hoy ya no abundan en La Habana los azulejos antiguos en buen estado, aunque los pisos de mosaicos de cemento, pisos históricos de las viviendas cubanas, se mantienen mejor o peor conservados en mucho mayor cantidad. Su excelente factura ha resistido el paso del tiempo, los baldeos y detergentes, el arrastrar de muebles, los pasos perdidos y las ausencias definitivas.

https://www.granadatil(e.com/fotos_mosaicos_historico_cuba.php)

Piso de una casa probablemente republicana ( tomado de https://www.granadatile.com/fotos_mosaicos_historico_cuba.php)

Siempre me he preguntado por qué llamamos mosaicos a las losas de piso. Porque el mosaico, el verdadero mosaico, está compuesto por pequeñas piezas de cerámica, esmalte o vidrio coloreado y también de piedra o mármol, llamadas teselas, incrustadas sobre una superficie lisa donde forman dibujos, pero no son meros diseños como nuestras losas  o losetas, pues tienen temáticas o cuentan una historia. El mosaico es originario de Grecia, de donde pasó a Roma, que lo empleó con motivos diferentes: batallas, escenas de circo, escenas domésticas, retratos, animales, etc. Al principio, cuando el arte del mosaico empezó a desarrollarse en Roma, se hacía sobre todo para decorar techos o paredes y pocas veces los suelos, pues se temía que no ofreciera suficiente resistencia a las pisadas. Pero más tarde, cuando este arte llegó a la perfección, los romanos descubrieron que se podía pisar sin riesgo y comenzó la moda de hacer pavimentos de lujo. La Roma cesárea y Bizancio llevaron a su clímax el arte del mosaico, pero aunque en Cuba existen mosaicos (me refiero a los que datan de la Colonia y la República, no los posteriores a 1959), son más bien rarezas y es difícil dar con ellos, y mucho menos en buen estado de conservación, al menos en La Habana. No tengo respuesta para esta interrogante del cambio de nombre, pero alguna debe de haber. Sin ánimo de polemizar con especialistas de gran prestigio, ofrezco a continuación algunos ejemplos de mosaicos romanos y bizantinos:

Mosaico rmano clásico con tema de retrato

Mosaico romano clásico con tema de retrato

Mosaico romano con temática animal

Mosaico romano con temática animal

Mosaico romano con el tema mitológico de Teseo y el Minotauro en el laberinto

Mosaico romano con temática mitológica: Teseo y el Minotauro en el laberinto

Mosaico romano de orla con motivos vegetales

Mosaico romano de orla con motivos vegetales (copa de vino y hojas de vid)

Disposición de un mosaico en una villa romana. Para los romanos un mosaico reaizado por un maestro hacía las veces de una alfombra para los refinados persas

Disposición de un mosaico en una villa romana. Para los romanos un mosaico realizado por un maestro hacía las veces de una alfombra para los refinados persas.

Equivalente romano de una de nuestras lozas de piso

Equivalente romano de una de nuestras losas de piso.

Fragmento de un mosaico que retrata a la emperatriz Teodora de Bizancio y su corte, en San Vitale de Rávena. Aquí se usaron teselas de oro y materiales preciosos

Fragmento de un mosaico bizantino que retrata a la emperatriz Teodora de Bizancio y su corte, en San Vitale de Rávena. Aquí se usaron teselas de oro y otros materiales preciosos

Finalmente, las teselas vistas de cerca. Las teselas son piezas de forma cúbica, hechas de rocas calcáreas o material de vidrio o cerámica, muy cuidadas y elaboradas y de distintos tamaños. El artista las disponía sobre la superficie, como un puzzle, distribuyendo el color y la forma y aglomerándolas con una masa de cemento.

Finalmente, las teselas vistas de cerca. Son piezas de forma cúbica, hechas de rocas calcáreas, vidrio o cerámica, muy cuidadas y elaboradas y de distintos tamaños. El artista las disponía sobre la superficie, como un puzzle, distribuyendo el color y la forma y aglomerándolas con una masa de cemento (Wikipedia).

Mientras los azulejos, elemento decorativo de origen árabe, por lo general se importaban de Sevilla procedentes principalmente de las fábricas de Mensaque Rodríguez y Cía, de Ramos Rejano, y de Casa González, los mosaicos de cemento tienen una larga historia en Cuba. La primera fábrica del país comenzó a producir en 1886 y muchas le siguieron. Los llamados mosaicos históricos cubanos en su mayoría fueron elaborados en la isla por inmigrantes españoles que abrieron pequeñas y grandes fábricas y talleres de producción de diferentes elementos constructivos y decorativos como mosaicos, tejas, losas de techo, azulejos, producciones de cemento y otros. Estas losas de piso presentan diseños coloniales, Art Nouveau, Art Deco y geométricos.

Azulejo sevillano. Como puede apreciarse, el dibujo está formado por losas conteniendo fragmentos de la imagen total. Es la misma técnica de mosaico, solo que... ¿lo es?

Azulejo sevillano. Como puede apreciarse, el dibujo está formado por losas que contienen fragmentos de la imagen total. Es la misma técnica ( a gran escala) del mosaico, solo que… ¿lo es? En estos azulejos dibujos y figuras están a relieve sobre la superficie.

Un diseño poco común

Un diseño poco común que recuerda un motivo vegetal egipcio estilizado. Este estilo es probablemente Art Deco. En 1922, con el descubrimiento de la tumba de Tut Ank Amón en Egipto, los motivos egipcios hicieron furor en Europa y América, y el Art Deco los utilizó mucho. Por solo citar un ejemplo, la patricia cubana Marta Abreu tenía un broche con la célebre cabeza de Nefertiti, esposa del faraón Amenophis IV.

Por lo general los pisos originales están enmarcados por orlas que se unen o no al ángulo de pared. Las casas más antiguas del reparto La Asunción, donde yo vivo, y muchas casas viejas de Santos Suárez ofrecen combinaciones preciosas de mosaicos, patios azulejados y pisos originales con zócalos y molduras dignos de catálogos, y vitrales de todos los tamaños hasta en las pequeñas ventanas de los baños, presentes aún en viviendas construidas en la década del 50.

Piso de nuestra casa enSantos Suárez. Mosaicos con orla

Piso de nuestra casa en Santos Suárez. Losas con orla o cenefa. La casa fue construida en 1924.

Piso de nuestra casa en Santos Suárez

Piso de nuestra casa en Santos Suárez.

Piso de una casa habanera con diseño de animales heráldicos (tomado de https://www.granadatile.com/fotos_mosaicos_historico_cuba.php)

Piso de una casa habanera con diseño de animales heráldicos (tomado de https://www.granadatile.com/fotos_mosaicos_historico_cuba.php).

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piso-4En el centro de la ciudad los ejemplos mejor conservados se encuentran en algunas viviendas coloniales, muchos salvados gracias a las labores de restauración emprendidas por la Oficina del Historiador de la Ciudad en inmuebles coloniales, y otros en los edificios que fueron construidos en el siglo XIX para ser sedes de las sociedades españolas, como el Centro Gallego y el Casino Español, y en hoteles como el Sevilla y el Inglaterra.

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Castillo interior neoárabe en los jardines jardines de La Tropical.

Mientras investigaba para escribir este breve artículo recibí una sorpresa: descubrí que los azulejos que adornaban aquel patio que tanto me gustaba contemplar en mi infancia pertenecen a un estilo de azulejos sevillanos conocidos como losa de Delft, fabricados a mediados del siglo XVIII. Eran losas cuadradas de entre 13,5 y 14 centímetros y un grosor de 1,5 centímetros, pintadas a mano con motivos de paisajes, personajes, animales, flores y escenas de cacería. ¿Qué hacían en el patio de una vivienda que fue fabricada entre los décadas del 30 y el 40? Buena pregunta.

Azulejos del estilo Delft, siglo XVIII

Azulejos del estilo Delft, siglo XVIII.

Un estilo semejante es propio de la isla atlántica de Madeira, perteneciente a Portugal. Estos azulejos son de barro cocido esmaltado, y tradicionalmente se pintan con motivos azules, color obtenido a partir del cobalto. Sus losas decoran el pequeño aeropuerto de Funchal, la capital, y muchos otros sitios maravillosos, y yo tuve el privilegio de contemplarlas mucho más de cerca que aquel patio mágico de mi niñez.

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Aeropuerto de Funchal, Madeira. Con las losas se construyen verdaderos mosaicos de una gran belleza.

 

 

 

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El Diario de La Marina 125 años después: retrato de una sociedad ideal

OBSERVACIÓN

Estas 20 cuartillas pertenecen a mi trabajo final para el posgrado titulado El Diario de La Marina: retrato de una sociedad ideal (1832-1960), impartido recientemente en el Colegio San Gerónimo por la Profesora: Dr C. María del Pilar Díaz Castañón (Facultad de Filosofía, Historia y Sociología, UH). Por razones ajenas a mi voluntad (y bastante subjetivas) tuve que abandonar el estrado sin terminar la defensa de mi texto. Pero los periodistas aprendemos desde nuestros inicios en las aulas universitarias que toda intervención, ya sea oral o escrita, debe tener un cierre, por lo que dejar abierta la exposición que me correspondía como ponente me ha causado una sensación de malestar de la que no consigo deshacerme. También lamento no haber entregado el documento digital a la disposición de la biblioteca del Colegio y de los compañeros con quienes compartí agradables horas de conferencias, como era mi intención. Estas son las dos razones por las que he pensado que debo publicar mi trabajo final de posgrado, tanto para aliviar mi pequeña frustración profesional sobre el discurso inconcluso como para dejar constancia de las ideas que no pude desarrollar debidamente ante mi auditorio. Quiero presentar excusas también por mi falta de destreza verbal, pues si la tuve alguna vez, demasiados años alejada de la vida social sin duda la han mermado. Soy algo mejor escribiendo.

Aclaro, además, que mi tema de análisis se ciñe en exclusiva al número conmemorativo del siglo y cuarto como intento de legitimación no del Diario… a sí mismo, sino de la clase social dominante a través de uno de los medios de comunicación más significativos de la etapa republicana. Todo lo que el Diario… hizo y dejó de hacer durante los 125 años que precedieron a ese número y lo que hizo después no entra en mi objeto de estudio.

Quiero expresar mi profunda gratitud a la Doctora Pilar por sus excelentes conferencias, que me hicieron cambiar mi percepción respecto de algunos aspectos de la Sociología sobre los que no me había detenido antes con la debida atención. También quiero agradecer al Colegio San Gerónimo por los magníficos cursos que ofrece de manera absolutamente gratuíta para la superación de los profesionales de múltiples disciplinas, lo que constituye un ejemplo ético que merece ser imitado por otras instituciones.

El Diario de La Marina 125 años después: retrato de una sociedad ideal

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Dedico este trabajo al tío Oscar Grau, cuyo desempeño profesional estuvo tan ligado al Diario de La Marina como secretario personal de su Director, a quien los cubanos de ayer y de hoy conocemos como Pepinillo

Si el Capitalismo en Cuba fue el crisol y la matriz de la Revolución, hora es ya de que la indagación, el análisis y el conocimiento objetivo y pleno de esa realidad se enclaustren en un más sereno mundo académico, reflexivo, reposado.

Guillermo Jiménez Soler
Las empresas de Cuba 1958
(Editorial Ciencias Sociales, La Habana 2008)

El llamamiento que el nacionalismo hace al pasado no es solo una exaltación del pueblo para unirlo, sino el redescubrimiento realizado por intelligentsias alienadas de toda una herencia étnica y de una comunidad viva compuesta por presuntos ancestros y una presunta historia. El redescubrimiento del pasado étnico permite crear recuerdos, símbolos y mitos que no tendrían fuerza alguna al margen del nacionalismo. […] Lo que hace tan atractivos y poderosos a estos valores, recuerdos, símbolos y mitos es la invocación de una filiación común y los vínculos generados por la residencia como base de la autenticidad de los valores culturales únicos de la comunidad. Desde este punto de vista la comunidad étnica se parece a una familia extensa o a una “familia de familias” que se extiende en el tiempo y en el espacio hasta llegar a incluir muchas generaciones […]. Esta idea de filiación extensa vinculada a una “patria” concreta es lo que subyace a una identidad nacional y a la unidad en muchas de las naciones modernas, y confiere a sus miembros una sensación vívida de relación de parentesco y de continuidad inmemorial.

Anthony Smith
Nacionalismo y modernidad

Ante la imposibilidad de enfocar este trabajo sobre la cobertura del Diario de la Marina al conflicto desarrollado en torno al Partido de los Independientes de Color y la llamada Guerrita de los Negros, como era mi deseo –impedido por el difícil acceso a los números de dicha publicación correspondientes al año 1912–, decido analizar el número conmemorativo del siglo y cuarto de existencia del periódico que se definió a sí mismo como el decano de la prensa cubana.

Este volumen de 336 páginas resulta muy interesante por varias razones. La primera de ellas es la diferencia evidente que ofrece esta visión de conjunto con respecto a la original orientación hispanófila del Diario de la Marina, publicación que se había proyectado desde su nacimiento como defensora de los intereses de España y de los españoles residentes en Cuba, conceptos que con el paso el tiempo dejaron de ser uno y el mismo.

En este número del siglo y cuarto (1957) en que se pasa revista a toda la historia social, política y económica de Cuba, el recuento de hechos y situaciones está enfocado mayoritariamente desde el espíritu de la República. La mención al tema español no está ausente, pero su peso mayor (muy reducido en el contexto general de la publicación que nos ocupa) se encuentra en ese pasado que se revisita, y la mirada sobre él no es ya la de la Madre Patria, sino a lo sumo, y como dije antes, la de los españoles residentes en Cuba, cuyos intereses están totalmente imbricados en la dinámica del acontecer republicano. Los españoles y sus descendientes se proyectan como miembros de la sociedad cubana, lo cual indica que en apenas medio siglo de República, una isla que pasó abruptamente a un régimen democrático desde un sistema social esclavista por medio de dos guerras de Independencia, o sea, por una contracción artificial de los procesos evolutivos del tiempo histórico, se ha convertido en el escenario de la fragua de una nación con una identidad definida conformada por una tradición histórica, social y económica que se autorreconoce y se asume con orgullo. Desde el punto de vista antropológico, el tránsito de una formación socioeconómica a otra ocurre aquí con mayor rapidez que en los países europeos occidentales, teniendo en cuenta que Cuba es una isla pequeña, alejada de los grandes centros de cultura y desarrollo de nuestro hemisferio, y al comienzo de la República es una tierra devastada por la guerra, con una población diezmada y empobrecida, con un debilitamiento notorio de la moneda y la reserva de capital, con una industria azucarera mermada por décadas de furibunda contienda bélica, un altísimo índice de analfabetismo y sin desarrollo industrial en casi ningún otro renglón de la economía. Ciertamente, el Diario de la Marina es el retrato de una sociedad ideal, o si se prefiere, idealizada, y más que ningún otro de sus números lo es este que analizamos, pero aún con todas las manquedades que se le señalan a la República, perfectamente resumidas en un documento testimonial tan importante como La Historia me absolverá y en todos los libros de Historia que conocemos, ello no anula el hecho de que los logros de Cuba en la primera mitad del siglo XX, habiendo partido casi desde cero en todos los índices que definen la estructura socioeconómica de un país, resultan impresionantes. No es la isla el Paraíso, no es el mundo perfecto de Panglos, y el Diario… se encarga muy bien de omitir la cara fea de aquella sociedad joven y pujante, pero la cara hermosa que pone de manifiesto es realmente hermosa, y la panorámica resulta sorprendente. Cuba saltó de su cuna colonial a ser Nación en tiempo record, con una muy fuerte conciencia de sí misma, con todos sus éxitos e imperfecciones. Como dijo nuestro más grande antropólogo, don Fernando Ortiz, fuimos un auténtico crisol, y en no pocos aspectos dimos oro a la mayor brevedad.

Sobre la integración trata uno de los primeros artículos que aparecen en este número del Diario…: La integración nacional cubana: antecedentes y posibilidades, firmado por César García Pons, cuya conclusión “sociológica” podría esbozarse más o menos en estos términos: la desaparición del racismo en Cuba, así como una integración total de sus pobladores dependen (únicamente) de un principio de voluntariedad. Este es uno de los textos más hipócritas del volumen, pero permite ver que para el proceso de legitimación que había emprendido la burguesía nacionalista cubana como clase era importante maquillar la realidad de que existía racismo, y no larvado ciertamente, un racismo que la República no pudo extirpar, pero tampoco se ha podido eliminar hasta nuestros días a pesar de todas las medidas tomadas por el Gobierno Revolucionario para promover la igualdad entre todos los ciudadanos del país. Aún hoy, tras medio siglo de Revolución Socialista, no se ha podido ir más allá de una igualdad en términos de Derecho, mientras subsisten las formas subjetivas del mal.

La segunda razón por la que me resulta particularmente interesante el número conmemorativo del siglo y cuarto de la fundación del Diario de la Marina se deriva de la primera, y es la presencia de una clase burguesa bien estructurada y poderosa a la cabeza de la sociedad cubana, que pone gran empeño en legitimarse por medio de sus logros en todos los renglones del desarrollo, incluyendo la intelectualidad y la alta cultura que, pese a haber sido declarada en crisis por uno de sus más conspicuos representantes, el filósofo y periodista Jorge Mañach, existía con brillo genuino y contaba con nombres que en nada cedían a las grandes figuras del arte y el pensamiento de nuestra época colonial. Esta burguesía, netamente criolla a pesar de sus genes hispanos, es la clase que se muestra, genio y figura, en cada una de estas 336 páginas de entusiasta autorretrato.

La simbiosis entre españoles, criollos y miembros de otras nacionalidades ha sido tan eficaz que ha dado lugar a una nacionalidad emulsionada, y dentro de ella se alza la burguesía envuelta en un manto de legitimación, entretejido en una red de vasos comunicantes que dan solución de continuidad al presente y al pasado de la isla. El primer ejemplo que quiero citar por su relevancia, es una comparación entre la toma de posición del Diario… ante las muertes de los grandes próceres de la Independencia de Cuba, José Martí y Antonio Maceo, celebradas en su momento por los editoriales del tiempo del fundador de la dinastía de los Rivero. Merecedores entonces de los peores adjetivos, Maceo y Martí fueron tratados en aquel momento como enemigos políticos de cuya sangrienta salida de escena debían alegrarse los buenos españoles como de un bien supremo para España. Pero en 1957 la posición del Diario… ha dado un giro de 365 grados. En un comentario sin firma tomado del periódico El mundo (18 de mayo de 1952) puede leerse:

…reproducimos a continuación el comentario que publicó El Diario de La Marina al tener conocimiento de la trágica muerte de José Martí, inmolado en Dos ríos por la causa de la libertad y la independencia de Cuba. Juzgue el lector por sí mismo:
Ha caído para siempre Martí, el jefe civil, la cabeza pensante y delirante del movimiento separatista […] Su muerte representa un gran quebranto para los enemigos de la Madre Patria, y por eso mismo un suceso Fausto para cuantos peninsulares e insulares confunden en una sola idea la felicidad de Cuba y la soberanía de España […] Por la gloria, pues, de nuestras armas, y por la trascendencia de ese resultado, enviamos a aquellos bravos soldados nuestro aplauso patriótico más entusiasta y a la nación y al país nuestra modesta, pero calurosa enhorabuena.

Pero en el número del Diario… que analizo, en un artículo titulado Los grandes de la Patria, Céspedes, Gómez, Maceo, Martí, firmado por Emeterio Santovenia, en el espacio dedicado a Martí encontramos el siguiente panegírico:

José Martí aprendió a ser fuerte de su padre y su madre, españoles de Valencia e Isla Canarias, respectivamente. Vivió en pobreza durante su infancia y su adolescencia. Tuvo así escuela de dolor, en la que aprendió a amar al prójimo, mayormente al menesteroso y al hostigado. Sufrió persecución y presidio políticos en años mozos con motivo de su adhesión a la causa de la transformación institucional de Cuba. Llevó en sus carnes para siempre la marca de la incomprensión de otros hombres […] Renunció a todo lo que de bueno y gustoso prometían sus aptitudes y aciertos para consagrarse a la obra de producir mudanzas raigales en la Patria. Puso a laborar en insospechada armonía a patriotas antiguos y nuevos, a ricos y pobres, a hombres y mujeres, a residentes en Cuba y en el exterior, a todos, cualesquiera que fueren las clases sociales a que pertenecieren, animados de la confianza de que echaban los cimientos de aquella república cordial levantada con todos y para el bien de todos. […] Así ascendió a la Eternidad el hombre de genio para quien la suerte de Cuba, siendo tanto para él, solo constituía una parte de las devoradas ansias de su alma, esencialmente universal.

Citas muy semejantes en ambos sentidos pudieran hacerse sobre el Diario… y la evolución de su postura con respecto a Maceo. Ya no se piensa como españoles, sino como cubanos. Ya no hay una Madre Patria y su hija “díscola”, sino una sola Patria que es, al menos en teoría, tanto de la burguesía como de las otras clases y estratos de la sociedad cubana. Los grandes muertos son los Padres Fundadores y héroes de la Patria. Ha fraguado, indudablemente, un sentido de pertenencia nacional. Este no es más que un ejemplo, pero hay muchísimos de este proceso de asimilación total, o de unificación de la conciencia nacional o como se le quiera llamar, pero en esencia el fenómeno es el mismo.

Uno de los recuentos más interesantes que publica este número conmemorativo del Diario… es un extenso artículo de Jorge Mañach titulado Evolución de las ideas y el pensamiento político en Cuba, donde el autor reconstruye con su característica minuciosidad de ensayista el linaje de las ideas en Cuba desde nuestros primeros pensadores coloniales hasta el momento en que él mismo escribe, en el que sin duda está ya perfectamente estructurada y consolidada una burguesía de orientación nacionalista, y empleo este término porque muchos teóricos desestiman la existencia de una burguesía nacionalista en Latinoamérica. Con buen pulso analítico Mañach divide la historia del pensamiento cubano en etapas muy bien caracterizadas, pero cuando habla de su propio momento histórico se torna impreciso. Nuestra burguesía, y dentro de ella incluyo a nuestra burguesía intelectual— generalmente académica—, a la que pertenecía el propio Mañach, poseía una orientación nacionalista, pero carecía de un corpus ideológico sistematizado que le permitiera adscribirse a alguna línea en particular del nacionalismo filosófico, aunque en la práctica presenta elementos de varias de ellas. Hasta donde conozco la obra de Mañach, esta carencia le afectó a él mismo, quien no pasó de ser un conocedor profundo y admirador de ciertas figuras de relevancia dentro de la filosofía occidental, en especial ingleses y alemanes, pero no creó ningún sistema filosófico ni se adhirió con claridad a alguna escuela, por lo que siempre me he cuestionado que se le califique en nuestro medio intelectual como un filósofo cuando en realidad era un pensador. Pero lo importante aquí es que la sociedad que retrata el Diario… buscaba su legitimación mediante la construcción de linajes no solo históricos, sino también culturales, como un camino hacia la plasmación de un perfil identitario específicamente cubano. Hay que decir que Mañach se daba cuenta de que la imposibilidad de distanciamiento histórico era causante de que nuestra burguesía no pudiera percibir con nitidez su propia imagen ideológica, y lo reconoce claramente en el párrafo final del texto:

Las modulaciones posteriores de las ideas y el pensamiento político en Cuba, en la medida en que sean apreciables, están demasiado próximas para que se pueda enjuiciarlas con objetividad. Durante los últimos cinco años la República ha estado viviendo un angustioso paréntesis. Desde el punto de vista de este trabajo solo puede afirmarse que en las dos zonas polémicas –la de sustentación militar y la de reivindicación civil—el pensamiento se ha visto ahogado por la fuerza. En los momentos en que esto se escribe, la voluntad de rectificación profunda y decisiva parece más intensa que nunca. Es de desear que se logre no solo bajo el signo de nobles emociones, sino también de claras ideas.

En este párrafo, revelador en sí mismo de contradicciones raigales en la República, está contenida una de las claves para comprender por qué la burguesía cubana brindó su apoyo al Movimiento 26 de julio. Exasperada por la violenta atmósfera de represión policial y el clima de tensión que vivía la ciudadanía bajo la Presidencia inconstitucional del General Batista, la burguesía cubana ansiaba un cambio que le proporcionara la estabilidad necesaria para la prosperidad de una sociedad que era, desde los tiempos de la Colonia, eminentemente mercantil. Y la inestabilidad política es veneno para los negocios. La necesidad de crecimiento y reafirmación clasistas impulsaba a nuestra burguesía hacia un nacionalismo que, por muy ambiguo que pudiera resultar desde el punto de vista de las definiciones ideológicas, era una postura de clase sumamente sólida y comprensible.

Pudiera contradecirse mi argumento con el opuesto de que el Diario… no siempre suscribía las opiniones de sus colaboradores, pero quienes conozcan los mecanismos de la política editorial apreciarán sin mayores dificultades que el Diario… de 1957 se brindaba como tribuna de una clase social que reafirmaba su lugar en el manejo de Cuba, y al mismo tiempo esta publicación defendía una pluralidad de voces característica de la democracia nacionalista. Definir si la República fue una democracia representativa y nuestra burguesía una burguesía nacionalista o solo una oligarquía con un proyecto nacionalista, o cualquiera de las otras variantes conceptuales posibles, es un objetivo que, por su complejidad, escapa a nuestro campo temático. Además, la composición de la burguesía cubana en las últimas décadas de la República es muy heterogénea, hay en ella comerciantes, políticos, militares, industriales, banqueros, cubanos, españoles, norteamericanos, mezclados y compartiendo los mismos espacios sociales en todas las Instituciones importantes de la nación, entre ellas los clubes de recreo.

En cuanto a que fueron un grupo entreguista de la riqueza nacional que sirvió únicamente a los intereses de los Estados Unidos, me pregunto si no ha llegado ya la hora histórica de reconsiderar lo que pensamos sobre esa posición y concebirla más bien como una alianza sin muchas posibilidades de opción. La situación de Cuba al comienzo de la República podría compararse, en cuanto a tierra arrasada, con la de los países europeos al término de la Segunda Guerra Mundial, a los cuales el plan Marshall brindó la posibilidad de recuperarse mucho antes de lo que hubieran conseguido únicamente con sus propios esfuerzos y diezmados recursos. La economía de Cuba, si es que existía algo que pudiera ser llamado así después de las Guerras de Independencia, no habría podido jamás hacer de la nación el país que llegó a figurar entre los primeros lugares del rating de desarrollo no solo en América, sino en Occidente en general. ¿Qué podía hacerse con nuestra riqueza natural en minerales metálicos sin una industria pesada capaz de procesarlos, por solo citar un ejemplo de la insuficiencia de nuestra infraestructura económica? ¿Qué hubiéramos podido hacer con nuestro uranio, con nuestro vanadio, minerales radiactivos con aplicaciones en la industria que requieren una tecnología de altísimo nivel…? Pretender negociar en igualdad de condiciones con la primera potencia mundial no parecía un proyecto posible para la Cuba republicana. Y sin embargo, la industrialización de Cuba estaba en marcha. Asombra conocer que en 1954 (por solo poner un ejemplo) ya existía un proyecto para construir en la isla una central de energía electronuclear, que hubiera sido la primera de América.

Y es esta sociedad emergente e ideal la que retrata precisamente el Diario de La Marina en el volumen conmemorativo del siglo y cuarto de su fundación.

La actividad industrial de la República, según Las empresas de Cuba 1958, de Guillermo Martínez Soler (Ed. Ciencias Sociales, La Habana, 2008), se dividía en:

-Industrias extractivas (minera, forestal y pesquera)
-Industrias reproductoras (agrícola y ganadera)
-Industrias transformadoras (azúcar y derivados, zoógenas, tabaco, alimentaria, textil, química, metalúrgica, papelera, habitacional y de vestido).
-Industria turística (transporte y comunicaciones, fincas urbanas, construcción y vivienda)

Jiménez Soler llega a contabilizar en su libro las fichas de 1382 empresas o industrias privadas existentes en Cuba en 1958 , apenas un año después del año en que fecha su resumen el Diario…., y escribe en su prólogo:

En lo que respecta al Estado, su actividad ha sido evaluada solo a partir de su interacción con ambos sujetos [empresas y empresarios] y siempre delimitando sus gradaciones según la influencia coyuntural de los diversos sectores empresariales en cada etapa económica diferenciada, pues aún cuando, condicionado por el comercio y la geopolítica el sistema no podía menos que estar siempre en extremo subordinado a la principal potencia económica del mundo, su política no fue lineal y recta durante el período: aunque con una única cuerda, como en el antiguo monocordio, su sonido era capaz de alcanzar diferentes alturas […] Si el capitalismo en Cuba fue el crisol y matriz de la Revolución, hora es ya de que la indagación, el análisis y el conocimiento objetivo y pleno de esa realidad se enclaustre en un más sereno mundo académico, reflexivo, reposado.

En otro de los textos publicados en el número del Diario… analizado, titulado La propiedad y su función social, firmado por Miguel Márquez de la Cerra, se debate sobre si la propiedad es un derecho natural o no, y si debe existir en forma individual o colectiva, y se cuestiona el Artículo 87 de la Constitución vigente por considerar que no establece con la necesaria claridad el concepto de Propiedad y deja un margen de ambigüedad que resulta perjudicial para una interpretación operativa. Pero este texto resulta particularmente interesante porque contiene una reflexión bastante osada para su contexto sobre el papel del Estado con respecto a la distribución de la propiedad:

Habiendo asistido el mundo occidental al fracaso rotundo del liberalismo económico, hemos visto cómo por todas partes han surgido medidas financieras, remedios políticos e instituciones nuevas, encaminadas a buscar la sabia, discreta y ponderada intervención del Estado en la economía del mundo, en el uso y disfrute de la riqueza, en las relaciones contractuales y en las de trabajo, limitando de cierta manera la autonomía de la voluntad en interés general y beneficio público. Concebida la propiedad como relación de señorío de contenido variable, el Estado debe apresurarse a fijar en cada caso dicho contenido, dibujando con claridad sus contornos y fijando de manera indeleble los límites de la institución.

No hay que formarse la falsa idea de que en 1957 Cuba avanzaba hacia un capitalismo de Estado, pero que el Diario de La Marina publicara un reclamo para fortalecer el poder del Estado ante la forma en ocasiones semifeudal que presentaba la propiedad en Cuba, muy en especial la propiedad sobre la tierra (aunque el articulista no se explicita en ningún sentido), permite suponer que este era el anhelo de cierto sector de esta burguesía nacional que ya formaba parte importante del aparato estatal, y sin duda también constituía a esas alturas el deseo de amplios sectores del proletariado cubano. Igualmente el artículo Inestabilidad y desarrollo económico en Cuba, firmado por Julián Alienes, pone de manifiesto la existencia de un pensamiento económico con propuestas bien definidas en cuanto a la adopción de políticas económicas que aseguraran y aceleraran el desarrollo del país. El artículo está escrito en términos tan técnicos que rebasa mis posibilidades de comentario, pero igualmente adjudica un papel de primera magnitud al Estado en el control de la economía.

Un artículo particularmente ilustrativo resulta Las instituciones de crédito: Desarrollo de la Banca en Cuba, de Rufo López-Fresquet y Antonio Jorge, donde se despliega un pormenorizado análisis de la historia y desarrollo de la institución bancaria en Cuba desde el año 1832, en que no existían en la isla instituciones de crédito “al modo en que hoy las conocemos” , hasta el advenimiento de la República. Se enumera con lujo de información la creación de todas y cada una de las más importantes instituciones bancarias de Cuba y no se omiten detalles reveladores de la participación de capitales foráneos en el fortalecimiento de la Banca nacional. Encuentro interesante la siguiente estadística:

[…] inmediatamente antes de la crisis de 1920 existían 19 bancos cubanos que tenían establecidas 334 sucursales. De estas correspondían 112 al Banco Nacional y 105 al Banco Internacional. […] En junio de 1920 los bancos cubanos mantenían el 80 por ciento de los depósitos bancarios, o sea, un volumen de trescientos cincuenta y dos y medio millones de pesos.

A continuación el articulista describe en términos casi propios de una narración dramática la repercusión de la crisis sobre los bancos cubanos, la declaración de la primera Moratoria en el período republicano, y cómo los bancos extranjeros aprovecharon la coyuntura para dominar la nueva situación cubana, y presenta una lista con los nombres y apellidos de todas las instituciones bancarias foráneas que se aprovecharon del descalabro nacional. Destaca asimismo la creación por parte del Estado, del Banco Nacional de Cuba por la Ley No. 13 de 1948, que marca el comienzo de la recuperación bancaria en la isla, al extremo de que apenas dos años más tarde y durante el período de 1950 a 1956 los depósitos crecieron ininterrumpidamente. Concluye que “el crédito en Cuba nunca ha sido suficiente para promover las necesidades de un intenso proceso de desarrollo agrícola e industrial”. Afirma que la Banca cubana se dedicó durante la República a financiar la industria azucarera, y termina:

La Banca desempeñó, dadas las características fluctuantes de una economía monocultora y abierta, como era en grado extremo la cubana, un papel pasivo. Prueba de ello […] es la contracción crediticia iniciada a mediados de los veinte y que se extendió a través de los treinta.

Es este un texto objetivo, y denota un estado de opinión que posiblemente tenía sus detentadores más entusiastas en los propios círculos de la burguesía nacional.
Uno de los textos más breves, pero también de los más interesantes que incluye este volumen de recuentos es El capital extranjero en la economía cubana, de Félix Pazos, donde se analiza no solo la evolución de las inversiones extranjeras en Cuba, sino su comparación con otros países del hemisferio occidental y sus perspectivas para un futuro mediato; además se proponen algunos principios generales para regir nuestra política inversionista y de préstamos internacionales. Párrafos como el que sigue, referidos al monto de las inversiones norteamericanas en la isla posteriores a 1946, se leen hoy con fruición e invitan a la reflexión:

El reciente estudio del Departamento de Comercio de los Estados Unidos Investment in Cuba explica la parquedad de inversiones americanas en años recientes en los siguientes términos: “ La explicación del lento crecimiento de las inversiones de los Estados Unidos en Cuba en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial es relativamente sencilla, si tenemos en cuenta el hecho de que, de los tres mil millones de dólares de aumento en las inversiones directas de los Estados Unidos en toda Latinoamérica, desde 1946, las partidas más importantes fueron alrededor de mil millones de dólares para proyectos petroleros, $750 millones para industrias manufactureras, y $500 en minería. No se han encontrado en Cuba yacimientos petrolíferos que justifiquen algo más que gastos de exploración; dificultades de índole metalúrgica obstaculizaron hasta hace poco el desarrollo de los extremadamente importantes depósitos de níquel y todavía impiden la explotación de las potencialmente valiosas reservas de hierro; la inversión en azúcar ha alcanzado aparentemente un punto de saturación, y las condiciones para Las inversiones en las industrias manufactureras no han sido enteramente favorables hasta muy recientemente”. Al analizar las perspectivas, el informe citado predice que en las próximas décadas los obstáculos citados no impedirán un aumento sustancial en el volumen de inversiones, explicando que hay proyectos conocidos para la inversión de 205 millones en electricidad, refinerías, minería e industrias manufactureras, durante el quinquenio de 1956-1960.
A la pregunta de cuál debe ser la política de Cuba con respecto a inversiones directas de capital extranjero y préstamos internacionales, el articulista responde:
[…] debemos tratar de estimular y facilitar ambos para que vengan en el mayor volumen posible. […] Si en ausencia de inversiones o préstamos extranjeros el país puede desarrollar su producción a un ritmo de un 3 o un 4 por ciento anual, con su ayuda puede elevar ese ritmo a un 5 o un 6 por ciento al año, o quizá más.

Pero el articulista también advierte:

Los países en proceso de desarrollo deben dar toda clase de facilidades y estímulos a las inversiones extranjeras directas, pero no deben jugarse toda su suerte a ellas y olvidar la necesidad de ayudar a los empresarios del país a mantener y desarrollar las empresas nacionales existentes y a crear otras nuevas. Tanto desde el punto de vista económico como del político, el desarrollo de una nación debe ser realizado fundamentalmente por empresarios, inversionistas, técnicos y administradores del propio país, y solo suplementariamente por empresas extranjeras con directores y técnicos extranjeros.

Si esta no es una posición netamente nacionalista, yo no sabría cómo clasificarla, amén de que parece un criterio sumamente sensato y es una fórmula que han aplicado y aplican hoy con éxito países del Tercer Mundo. Las cifras, es sabido, pueden ser cambiadas, alteradas y manipuladas al gusto, pero la idea aquí expresada no puede ser más clara.

Siguen artículos sobre las industrias azucarera y tabacalera que no comentaré por falta de espacio y porque, obviamente, estos rubros fueron puntales de la economía cubana desde los tiempos de la Colonia y continúan siéndolo. Vienen a continuación varios trabajos sobre la industria ganadera, el primero de ellos de carácter histórico, pero los demás ofrecen informaciones sumamente valiosas sobre ese renglón de la economía cubana. El artículo titulado La ganadería es una importante riqueza cubana, firmado por Lorenzo Lamadrid, Presidente de la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba, comienza nada menos que con este bajante cuya estadística data de 1953:

OCUPAMOS EL CUARTO LUGAR ENTRE TREINTA Y SEIS PAÍSES EN RESES POR HABITANTE

El texto se acompaña de varios gráficos estadísticos de gran valor informativo que desgraciadamente se nos hace imposible reproducir aquí. Pero uno de los aspectos más interesantes de este trabajo consiste en mostrar uno de los sectores burgueses mejor estructurados dentro de la economía cubana: los ganaderos, cuyas posturas frente a determinadas situaciones difíciles inherentes al rubro, como por ejemplo la negativa a importar tasajo procedente del Uruguay, país afectado por la fiebre aftosa, muestran un frente unido y sin fisuras. Debo agregar, como observación curiosa, que se trata probablemente del tema económico más graficado del número conmemorativo del siglo y cuarto del Diario…

Tengo una anécdota personal con respecto al siguiente artículo Posibilidades de nuestra industria minera, de Jorge Broderman. Debo aclarar que mi especialidad dentro del periodismo es Historia y cultura en La Habana colonial y republicana, lo que deja suficientemente claro que no soy una experta en temas económicos. Ello tal vez baste para explicar mi profundo asombro cuando leí por primera vez este texto hace años, porque yo desconocía la envergadura de los recursos mineros de mi país. Yo no sabía, por ejemplo que: “En Cuba existen innumerables cantidades de yacimientos metalíferos, algunos de alta ley y otros, aunque de baja ley, de grandes extensiones” . Cuando Broderman habla de grandes extensiones se refiere a yacimientos de kilómetros de área. Jamás me hubiera imaginado que en 1957 aún existían yacimientos auríferos en El Escambray y en Santa Clara, ni que Isla de Pinos contaba con un filón aurífero de 4 pies de potencia, cuya exploración alcanzaba más de un kilómetro; o que estamos literalmente sentados sobre una isla de cobre; o que en Pinar del Río, Camagüey y Oriente hubiera yacimientos con un potencial de más de 8 000. 000 000 de toneladas de hierro y minerales férricos. Mucho menos podía pasarme por la mente que Cuba posee minerales radiactivos como el uranio, presente en más de cien combinaciones. Yo solo sabía del níquel*. Siempre me ha parecido que todos los artículos de este número conmemorativo poseen un muy alto valor documental e histórico, pero este, en especial, despierta mi interés y mi sorpresa cada vez que lo releo.

El turismo puede ser nuestra segunda zafra, de Luis Maribona, además de hacer un recorrido breve por los comienzos del turismo en Cuba, señala que este sector estaba en la mira de la clase dominante cubana, y existían proyectos para su desarrollo que supieron ver, incluso, las potencialidades de un turismo de salud relacionadas no solo con la benignidad de nuestro clima, sino con los efectos beneficiosos de nuestras aguas salutíferas, conocidas y frecuentadas desde los tiempos de la Colonia (Ignacio Agramonte visitó y escribió sobre los baños de San Diego, por solo citar un ejemplo), y que solo ahora comienzan a ser explotadas, o para ser más exacta, solo ahora se comienza a trabajar en los proyectos de construcción de una infraestructura turística que permita la explotación de este preciado recurso natural.

No menos acuciosos son los recuentos de la cultura cubana presentes en el número objeto de análisis. Por supuesto que los acontecimientos de la vida cultural cubana allí enumerados han sido recogidos y estudiados en profundidad en posteriores investigaciones, pero ello no resta su valor referencial a un artículo como Medio siglo de teatro en Cuba, firmado por esa estrella del periodismo cubano que fue Francisco Ichaso, donde se hace un enfoque exhaustivo sobre la historia del teatro en la República, un tema poco estudiado aún hoy. Muy interesante resulta la información sobre las últimas dos décadas del teatro nacional, y es reconfortante saber que en nuestras tablas se representaban entonces las obras más recientes de la vanguardia teatral europea y norteamericana. Entre líneas puede percibirse el velado reproche de Ichaso a la falta de financiamiento estatal para el desarrollo de la cultura, y su reconocimiento al esfuerzo de grupos como la Sociedad Pro Arte Musical y el Teatro Universitario por mantener viva una tradición teatral que de otro modo hubiera languidecido probablemente hasta su extinción. ¿Quién no recuerda aquella escena de la novela El acoso de Carpentier en que un hombre es baleado en un callejón mientras en el anfiteatro de la Universidad de La Habana el grupo teatral de esa institución representa una tragedia griega, Las Coeforas? El lector actual se constela al saber que los habaneros de la década del 50 pudieron ver las puestas en escena de obras como Té y simpatía, Gigi, Un tranvía llamado deseo y hasta El diario de Ana Frank. Fue precisamente la carencia de recursos la que dio lugar a la aparición de las pequeñas salas-teatro como Talía, Hubert de Blank, Prometeo, Arlequín, El Sótano, Teda, Las Máscaras, Atelier, Prado 260 y otras que tanto animaron la vida cultural capitalina, y algunas de ellas aún lo hicieron hasta comienzos de los noventa. Hoy solo unas pocas continúan asegurando la vida de las tablas cubanas.

El cine, una industria, un arte, un medio de expresión, artículo de Walfredo Piñera, obviamente es un recuento del cine visto por los cubanos, que se convierte inevitablemente en un recuento de la historia de Hollywood. Todas las fotos que grafican este trabajo pertenecen a rostros del sistema de estrellas de la meca del cine. El texto demuestra conocimiento del tema, pero no aporta nada a la imagen cultural de la República.

Por fortuna le sigue La música y los compositores cubanos, de Antonio Quevedo, que recorre todo el panorama de la música durante la etapa republicana, con muy buenos análisis y un panegírico exaltado de compositores como Lecuona, Roldán, Caturla y Ardévol. Con entusiasmo se expresa el articulista de los músicos jóvenes del momento: Julián Orbón, Harold Gramatges, Olga de Blank, Hilario González, Juan Blanco, Carlos Fariñas y otros a los que reconoce méritos sin prejuicios generacionales.

A continuación aparecen trabajos sobre la aviación civil en Cuba y sobre la meteorología nacional, con pormenorizadas y muy completas descripciones sobre la naturaleza, estructura y efectos del fenómeno climatológico que más duramente afecta a la isla: los ciclones y huracanes, y quienes cargamos años sabemos que los meteorólogos cubanos, en cuyo linaje se encuentran no pocos jesuitas, gozaban de fama internacional por su dominio de esa ciencia. Hay un raro artículo sobre la estructura del átomo y la bomba atómica, que termina con un sorprendente acápite dedicado a la energía atómica en Cuba, donde el autor manifiesta su apoyo incondicional a la idea de que deben construirse en la isla centrales y reactores nucleares, por el beneficio que de ellos se deriva para la vida civil, lo que hace recordar que en el momento en que se escribe ese texto aún está muy cerca en el tiempo el proyecto norteamericano de construcción de una central electroenergética en el territorio nacional, proyecto que la burguesía cubana respaldaba decididamente.

El artículo que bajo el título Admirable obra de servicio social realizan los centros regionales con casa de salud, escrito por Pablo Fresno, hace un merecido reconocimiento a las casas de salud e instituciones hospitalarias creadas por las sociedades españolas y regidos por el sistema de clínicas mutualistas. Quienes conocimos aún niños y nos beneficiamos como abonados del trabajo y la magnífica organización de estos centros de salud, todavía recordamos las excelentes condiciones de aquellos inmuebles, la pulcritud de las estancias y la modernidad de las instalaciones médicas, así como sus muy bien provistas farmacias, que en muchos casos entregaban a los socios de esas clínicas los medicamentos contra receta de los galenos de las instituciones y con total gratuidad. No quiero referirme a las clínicas privadas, que no conocí personalmente, pero en las mutualistas como Hijas de Galicia, Las Católicas Cubanas, La Balear y La Dependiente el acceso estaba abierto sin restricciones de ninguna clase para todo aquel que pudiera pagar una suma mensual que oscilaba entre tres y un peso, cuyo pago daba derecho a consultas en la institución y a domicilio con especialistas de elección, a toda clase de tratamientos, a estancias intrahospitalarias, a cirugía y, como ya dije antes, al servicio de farmacia. Sin embargo, debemos recordar que no toda la población disponía de recursos para beneficiarse de este magnífico sistema de salud, y que los hospitales públicos como el Calixto García no tuvieron siempre iguales condiciones que las clínicas mutualistas, situación que mejoró notablemente durante las últimas dos décadas de la República.
Siguen artículos de enfoque político internacional como La solidaridad americana, graficado con un gran retrato central de Simón Bolívar; Las Naciones Unidas, sus antecedentes históricos, sus funciones y su futuro; Rusia y los Estados Unidos o la lucha entre dos gigantes, y algunos otros que ponen de manifiesto la posición de la clase dominante cubana con respecto a los puntos neurálgicos del acontecer mundial. El artículo sobre Rusia y Estados Unidos resulta un análisis aparentemente poco influido por posturas ideológicas, como hubiera sido de esperar, y es bastante objetivo en sus comentarios sobre conflictos y sucesos históricos, aunque inevitablemente esté permeado por un enfoque clasista, ¿y cuál podría ser la toma de partido de la burguesía nacionalista cubana, dependiente y aliada fiel de los Gobiernos de los Estados Unidos? La posición cubana de apoyo a la política internacional del vecino del Norte se hace absolutamente explicita en el artículo Cerca de 20 millones de pesos paga al año la nómina del COA (Cooperativa de Ómnibus Aliados), en el que, sin que venga acorde con el tema tratado, el autor deriva de repente hacia enfoques muy tendenciosos sobre la política exterior norteamericana, a la que otorga, por supuesto, su apoyo irrestricto. En este artículo hay una inesperada referencia al entonces joven Estado de Israel y su enclave “en tierras árabes” . El articulista atribuye la creación del Estado de Israel a las presiones de los Estados Unidos sobre las Naciones Unidas, lo cual no resulta del todo exacto, porque las maniobras en favor de la creación del nuevo país habían comenzado mucho antes de la Segunda Guerra Mundial y en ellas jugó un papel trascendental la Gran Bretaña. No sé si pueda atribuirse este error histórico a ignorancia del autor o a su postura tendenciosa de apoyo a los Estados Unidos, atribuyéndole a este país méritos que no le pertenecen en exclusiva. El texto en general parece algo incoherente. Su peor momento en cuanto a producción de ideas llega cuando intenta justificar el derecho a la existencia de Israel con la indiscutible relevancia del aporte hebreo a la ciencia, las artes y la cultura de todos los pueblos, algo que ninguna persona medianamente informada podría poner en duda, pero que desde luego no es la razón fundamental para legitimar ante el mundo y ante la Historia la concesión al pueblo hebreo de una tierra donde construirse un país y un hogar. Los argumentos del articulista parecen en este punto (como en casi todos) notoriamente faltos de reflexión, mas sin embargo acierta cuando afirma que Israel está llamado a desempeñar un papel decisivo en el futuro de las naciones Si se tiene en cuenta que, para bien o para mal, a los grandes pueblos les esperan grandes destinos, la deducción no resulta difícil y como vaticinio se cumplió.

Hay un hermoso trabajo de Anita Arroyo, Presencia de la mujer en la vida cubana, que rinde homenaje a todas las grandes mambisas y a otras personalidades femeninas destacadas en la historia de la nación.

A partir de aquí el resto del volumen está dedicado a los deportes practicados en Cuba, cada uno de los cuales cuenta con su propio artículo-recuento. La importancia de esta temática radica en que provee de un linaje a la práctica deportiva cubana, y presenta sus logros mayores como parte de un desarrollo evolutivo y no como un fenómeno salido de la nada. Ciertamente la práctica sistemática de la mayoría de los deportes en Cuba estaba restringida a los sectores económicamente pudientes, salvo la pelota y el boxeo, que eran de acceso popular. Otros como el yatismo, los remos, el balompié, la esgrima, la equitación, la natación, el tenis, el jai-alai y otros deportes vascos se materializaban a través de los clubes de recreo, que poseían sus propios equipos y entrenadores. Los deportes generaban en la época republicana cuantiosos dividendos a través de las apuestas, que podían mover sumas millonarias. Además, proporcionaban al país una imagen internacional a través de las competencias. La lectura de estos materiales dedicados a la historia del deporte criollo deja claro que, al igual que la cultura, no contaba este con el necesario respaldo gubernamental, y su permanencia y desarrollo se debieron a esfuerzos de grupos y sectores particulares. También puede apreciarse que casi todos los deportes preferidos por la burguesía nacional se debían a la influencia de la cultura norteamericana que nos legó la Ocupación.

Hay un artículo, José Raúl Capablanca: Campeón Mundial de Ajedrez, breve en comparación con la extensión de la mayoría que encontramos en el número, pero escrito con verdadero fervor por la figura de uno de los más grandes ajedrecistas de todos los tiempos.

Un fenómeno social tan importante como la moda no podía estar ausente en este número conmemorativo del siglo y cuarto de la fundación del Diario de La Marina. El artículo en cuestión estuvo a cargo de Madame Rie, seudónimo de la esposa de Del Riego, importante figura de la directiva del Diario. Su rico y bien documentado contenido informativo lo convierten en obligado material de referencia sobre el tema del vestuario femenino en Cuba a través de la Colonia y la República. Yo lo he usado (y abusado) en numerosas ocasiones como texto de consulta tanto para mi trabajo periodístico como para mi desempeño narrativo El vestuario masculino también tiene su texto, no tan encantador y ameno como el de Madame Rie, pero igualmente valioso como fuente de información.

Tampoco podía faltar la crónica de costumbres en forma de estampas humorísticas a cargo de Eladio Secades. Hay que decir que la burguesía no se excluyó a sí misma como personaje y protagonista del humor criollo, irreverente y burlón. Desde que el cubano existe se ha reído de todo, y con perverso y particular placer se ha reído de sí mismo.

Hay bastante material sobre la enseñanza y a la construcción de colegios y universidades, aunque significativamente está colocado en las páginas traseras del volumen junto con los artículos dedicados a la educación. La graficación está enfocada en su mayoría en los centros docentes de carácter privado, porque es, a la vez, ilustración del tema y publicidad de esas instituciones. La educación estuvo muy descuidada durante la Colonia, pero la Ocupación norteamericana favoreció su incentivación con un plan de superación para maestros cubanos en la Universidad de Harvard, y con la creación de centros docentes, lo que no hace menos cierto el hecho de que la clase dominante cubana estuvo siempre más interesada en la enseñanza privada, y no solo por sus garantías de exclusividad y marca de estatus, sino porque era la vía de acceso a las Universidades extranjeras donde podían concluir las etapas superiores de su formación los hijos de la burguesía y otros muchos jóvenes. Las escuelas privadas eran, además, organismos promotores de los valores sociales clasistas y la mejor fuente para formar personal profesional y técnico destinado a las empresas cubanas.

En resumen, este número tan especial del Diario de La Marina se puede caracterizar, en términos generales, por su perfil representativo de los intereses de una clase social, por sus impecables estilos periodísticos, por el impresionante nivel de información y dominio de los autores sobre los temas tratados, y por una gráfica de moderno diseño y siempre en función de la publicidad, que no dejó sin cubrir ni uno solo de los aspectos de la dinámica vida republicana, ya fuera en forma de anuncios publicitarios, fotos históricas, gráficos ilustrativos, etc. Es un número de obligada referencia documental y visual para investigadores, historiadores, especialistas y estudiantes, aunque no puede olvidarse que su lenguaje, en ocasiones festinado, elíptico y mixtificador, característico de esta publicación, fue cuidadosamente concebido para enmascarar los aspectos más desfavorables de la realidad social cubana y ayudar, mediante técnicas de omisión, distorsión y panegirismo, a la legitimación de una clase dominante, la burguesía nacionalista de Cuba, cuyo papel en el desarrollo del país tiene aspectos y momentos muy oscuros, pero no todos sus actos fueron impotentes ni nocivos para el crecimiento de la nación. Cuba fue en más de un momento de su historia el país de Jauja, pero nunca lo fue para todos los cubanos. La República era perfectible, pero ¿qué institución humana no lo es? Jamás debemos olvidar que la sociedad ideal no existe más que en los libros y en los sueños de los hombres.

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NOTAS

A mediados de la década del 40, después de la posguerra, los consorcios norteamericanos comenzaron a retirar sus capitales de la isla de Cuba, lo que permite afirmar que en 1957 la mayor parte de las empresas e industrias mencionadas por el Diario de La Marina se encontraban en manos de los propietarios y el Estado cubanos.
El subrayado es mío.
Op.Cit
Op.Cit.
Op. Cit.

*Lamento no haber leído a Nuñez Jiménez. Desconozco la cifra de mis connacionales de todas las generaciones que han leído sus obras completas, pero lamentablemente no me cuento entre ellos.  Ofrezco excusas si a mis sesenta años no puedo recordar con claridad si en las aulas de la escuelita primaria donde cursé mis primeros estudios algún maestro nos mostró alguna vez un mapa de nuestra isla para que pusiéramos en colores la ubicación de los yacimientos minerales, cosa que seguramente sucedió, desde luego. De lo que sí estoy totalmente segura es de que los textos de ese autor no formaban parte de la bibliografía escolar en nuestros centros de educación primaria ni secundaria durante los años en que yo los frecuenté, y me parece que después tampoco. Desde hace tiempo he preguntado a muchos cubanos sobre el particular y todos mencionan el níquel, mucha  gente sabe que hubo cobre y recuerdan que la ermita de la Virgen de la Caridad fue construida sobre una mina de ese metal, pero en general, cuando intento que mis interlocutores vayan más allá, detecto una laguna de información. Por eso me resultó tan interesante el artículo del Diario de La Marina sobre la riqueza minera de Cuba. Si al final aprendí algo al respecto personalmente no me importa que haya sido en un periódico. Al final, una de las funciones del periodismo es divulgar conocimientos.

BIBLIOGRAFÍA

Diario de La Marina (número conmemorativo del siglo y cuarto de su fundación. 1957)

La alta brguesía cubana 1920-1958, Carlos del Toro. (Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 2011)

Las empresas de Cuba 1958, Guillermo Jiménez Soler (Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 2008)

Los propietarios de Cuba 1958, Guillermo Jiménez Soler (Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 2006)

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CUMPLE CIRO BIANCHI 15 AÑOS DE CRONISTA DE CUBA

ciroAcabo de leer en Juventud Rebelde que ya se cumplen 15 años de la presencia del Maestro Ciro Bianchi en ese órgano de prensa. Eso es mucho más que un cumpleaños, porque el cumple celebra el tiempo que llevamos vivos, pero 15 años de ejercicio de un periodismo que varias generaciones de cubanos han hecho suyo con auténtica pasión, indica el tiempo que llevamos en la historia de un país y en el alma de un pueblo.

Nunca he sido codiciosa de honores y amo la sombra, pero los pocos reconocimientos que pueda haber obtenido dentro del periodismo siempre sostendré que se deben en gran parte al magisterio de Ciro Bianchi. No soy exactamente una cronista, pero la parte de crónica que hay en mis trabajos él me la enseñó, él me infiltró ese amor por el pasado que fue. Ciro y mi abuelo don José Manuel me dieron el amor por la Historia, y puedo asegurar que el amor por la Historia de Cuba, que llegó tarde a mi vida, se lo debo con mucho a las crónicas de Ciro. Él restañó en mí las heridas infantiles que deja la mala pedagogía con que se enseña esa asignatura en nuestras escuelas primarias, que hace que uno la odie con fervor, y me transmitió toda la magia y el encanto de nuestras tradiciones y nuestro pasado.

Creo que todos los que hemos aprovechado las lecciones de Ciro tenemos la obligación moral de reconocer la deuda enorme que tenemos con él, en vez de presentarnos como pioneros de un tipo de periodismo que, si bien Ciro no fue el primero en hacer en Cuba, pues hubo antes muchos periodistas que también lo cultivaron con excelencia, sí ha sido su máximo representante después de 1959, y por una elemental razón de edad cronológica ninguno de nosotros puede pretender que no le debe nada.

Gracias, Maestro, por sus 728 textos periodísticos para Juventud Rebelde y por toda su obra periodística, que abarca mucho más. Gracias por ser el modelo de periodista investigador, acucioso, ameno, lúcido y amante de su tierra. Pero sobre todo gracias por su modestia, que es una de sus más grandes lecciones, al menos para mí. ¿Usted se llama a sí mismo escribidor, Maestro? Pues yo creo que merece el título de Maestro de Juventudes, aunque sus discípulos de hoy ya no seamos nada jóvenes. ¿Cuándo Cuba le reconocerá ese honor?

Quisiera agradecer al colega René Camilo García Rivera, quien firma la breve nota publicada en Juventud Rebelde, por ser tan ético al mencionar en ella un hecho de la vida de Ciro que tiene tintes heroicos: haber escrito su reseña habitual para la columna dominical que tiene en ese diario mientras se encontraba infartado en terapia intensiva. Hechos como este no forman parte de los planes de trabajo de los periodistas y jamás aparecen reflejados en las evaluaciones a que se nos somete cada cierto tiempo, donde los sobreesfuerzos rara vez son reconocidos y el talento es menos valorado que la productividad. Ciro es uno de los periodistas más productivos que conozco, pero me parece que no hay muchos entre nosotros que hubieran cumplido con su plan de trabajo en semejantes condiciones. Gracias, René, por ir más allá de los números. El Maestro lo merece sobradamente.

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MI ENCUENTRO CON EL COMANDANTE CAMILO CIENFUEGOS

camiloTengo sesenta años y siento que es mi momento para hablar sobre Camilo, porque  lo conocí cuando yo tenía tres.

Mi abuelo don José Manuel, periodista jubilado del diario El País, era un anciano artrítico y muy limitado en sus movimientos, pero era también un hombre lleno de fervor ante la Revolución, la lucha en la Sierra y la entrada de los barbudos en La Habana. Albergó a tres jóvenes rebeldes, Tuto, Eloy y Abel, en su pequeño y modesto apartamento del reparto La Asunción, y consiguió, no recuerdo cómo, un uniforme de miliciano y un arma, y se fue a custodiar un enorme edificio cercano a nuestra vivienda, donde una Orden religiosa había tenido su convento y su escuela. Antes de partir, los monjes dieron en custodia a mi abuelo la Biblia que utilizaban en sus misas, un bellísimo ejemplar ilustrado y cubierto de notas al pie, que yo heredé. Menciono este detalle porque sin explicar que mi familia era católica y yo me había criado entre historias de santos, rosarios y misas dominicales, mi historia sería poco comprensible.

Los jóvenes rebeldes nos contaban muchas anécdotas de la Sierra, y alguno de ellos le dijo a mi abuelito que el comandante Camilo Cienfuegos esperaba todas las tardes la ruta 25 en el portal del cine Norma, a media cuadra de nuestra casa. Esa misma tarde mi abuelita me puso mi mejor batica y mi abuelito me llevó al lugar, y allí estaba Camilo con su uniforme verde olivo, su sombrero y su rifle, la espalda apoyada contra la pared, esperando aquella guagua que iba para Lawton. Completamente solo.

Mi abuelito se le acercó conmigo cargada y le dijo:

—Buenas tardes, Camilo, yo soy J.M. Picart, de El País, y aquí le traigo a mi nietecita para que lo conozca.

Camilo nos sonrió con naturalidad, puso el rifle contra la pared, me tomó en sus brazos, me puso su sombrero y me miró divertido:

—Qué niñita tan linda, ¿cómo tú te llamas?

Yo le dije mi nombre y él me hizo la segunda pregunta que siempre se les hace a los niños:

—Bueno, Georginita, ¿y qué tú vas a ser cuando seas grande?

—Maestra —respondí yo, como hacen todas las niñas a esa edad.

Pero había escuchado su voz, veía su sonrisa que era como una luz que brotaba de sus labios y le alumbraba toda la cara, y recuerdo que observé su rostro con más atención. Supongo que Camilo se dio cuenta, porque él también me miró con más fijeza, él percibió que me estaba pasando algo, y entonces me hizo su tercera pregunta:

—Georginita, ¿tú me conoces, tú sabes quién soy yo…?

—Sí, Camilo, tú eres Papadios —le dije, porque se me parecía al Corazón de Jesús que mi abuela tenía en su salita, pero con el pelo negro.

Camilo me dio un beso en la mejilla, recuperó su sombrero y me devolvió a los brazos de mi abuelo, y así terminó nuestra entrevista.

Es casi imposible que una criatura de tres años de edad pueda, a los sesenta, recrear con fidelidad un recuerdo tan antiguo. Pero sucede que mi único encuentro con Camilo quedó profundamente grabado en mi memoria y es uno de los recuerdos que se han conservado más vivos en mí. Creo que los niños tienen sentidos mucho más sensibles que los de los adultos, y mucha más imaginación. Una niña particularmente impresionable y provista de un imaginario religioso muy florido, como yo lo fui, pudo haber creído que veía luz en la cara de Camilo Cienfuegos, pero también creo que los niños, a través de su propia pureza pueden ver con mucha nitidez lo esencial de las personas y las cosas, y lo que yo vi en Camilo aquella tarde, aquello como el halo de luz de los santos, tal como se mostraban en la iglesia y en las láminas de mis libros fue, en realidad, su virtud intrínseca, su propia pureza, su transparencia y su absoluta carencia de malignidad. Creo que esas cualidades estaban en la capa más profunda de su naturaleza, eran su sello ontológico, por decirlo de alguna manera; creo que subyacían por debajo, incluso, de su cubanía, su carácter jaranero y juguetón, y su clara inteligencia. La luz que yo le vi era su esencia.

También recuerdo que yo estaba en el balcón del apartamento de mis abuelos el día en que la calle se llenó de gente que corría en desorden gritando: “¡¡¡Se murió Camilo!!!”. No estoy segura, pero me parece que el cielo estaba gris.

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PARADISO CUMPLE 50 AÑOS

lezama2Se cumplen 50 años de la publicación de Paradiso, de José Lezama Lima, una de las más grandes novelas escritas en lengua española. Personalmente me encuentro más con Lezama en cierta parte de su poesía que en su prosa, y Rapsodia para el mulo ha sido desde hace décadas uno de mis textos de cabecera. Sin embargo, siempre que alguien me habla o habla en mi presencia de la luz de Cuba, de todas las descripciones que he leído hechas por autores cubanos en sus libros, la que salta de inmediato en mi memoria es una debida a la prosa de Lezama, donde los reyes de la baraja suben desde el mar por la calle del Obispo envueltos en esa luz que es como un velo de oros viejos….

Como escritora yo misma, he tenido la osadía de imitar los estilos de varios escritores nuestros como Martí, Dulce María Loynaz, Casal y Carpentier, pero con el estilo de Lezama no he podido, es más, confieso que ni siquiera lo he intentado, a pesar de que en mis inicios adolescentes como poeta la poesía de Lezama influyó definitivamente en mí y en el modo en que hubiera querido expresarme de haber continuado por ese camino.

Yo leí Paradiso cuando tenía 19 años y estaba recién llegada a la Escuela Nacional de Instructores de Arte (ENIA). Yo era alumna de la especialidad de Literatura y allí conocí a un pequeño grupo de muchachos y muchachas que marcaron para siempre mi vida, porque fueron las primeras personas de mi edad que encontré con intereses y sensibilidades iguales a los míos. Entre ellos estaban la poeta Cira Andrés, el pintor Arturo Cuenca, a quien ya conocía de San Alejandro, y Marcos Soneira y Eugenio Rivero, quienes hubieran sido buenos filósofos y ensayistas si la vida se los hubiera permitido. Éramos un grupo muy tranquilo dedicado totalmente a nuestros estudios, pero no éramos santos, y como no teníamos dinero y no podíamos comprar libros nos dedicábamos a saquear las bibliotecas auxiliados por nuestros enormes abrigos de la marina soviética.

Tengo que admitir que mi curriculum como ladrona de libros fue bastante pobre y solo puedo anotarme dos títulos sustraídos a lo largo de mis sesenta años: El lobo estepario y La diosa blanca. En aquella época yo era demasiado tímida. Pero los varones eran muy corajudos, y entre ellos era Cuenca quien encontraba siempre los mejores manjares. Él fue quien trajo Paradiso al garaje de la casa de Literatura, donde solíamos reunirnos a estudiar cuando no estábamos en el aula o vagando por las bibliotecas y la Cinemateca. Nos discriminaron, por supuesto, así que a Cira y a mí nos tocó leernos juntas y de últimas aquel libro. No pretendo haberlo comprendido entonces ni puedo asegurar que Cira lo hiciera, ¡éramos tan jóvenes!, pero nos impresionó muchísimo y decidimos que al día siguiente iríamos a la casa de Lezama a conocerlo. Le tocaríamos la puerta y nos presentaríamos como estudiantes de Literatura y admiradoras suyas. Recuerdo que Cuenca se echó a reír y nos recomendó que también nos presentáramos como las flacas más flacas de La Habana. En realidad, lo que queríamos pedirle a Lezama era que nos admitiera como discípulas de su famoso Curso Délfico, del que nos había hablado José Prats Sariol, nuestro mentor y profesor de Hispanoamericana , discípulo muy cercano del Maestro. Pero esa intención la mantuvimos bien oculta.

Recuerdo la tarde en que nos vestimos con nuestros uniformes limpios y planchados para visitar a Lezama, y nos sentamos en el albergue a esperar que cesara la lluvia fuerte que estaba cayendo sobre esa zona de Miramar, pero nunca escampó. Lo pospusimos para el día siguiente, pero esa misma noche llegó a la escuela la noticia de que Lezama había muerto. No sabíamos que estaba enfermo.

Lezama es para mí uno de los escritores más grandes de Cuba y de Hispanoamérica, y uno de los más honestos que hemos tenido en la isla, porque fue él mismo desde siempre y bajo dos sistemas políticos tan diferentes, y jamás hizo una concesión ni claudicó ante nadie en ninguno de sus principios. Aceptó el ostracismo forzoso con ejemplar humildad y continuó ofreciendo desinteresadamente su invaluable magisterio a los jóvenes que se atrevían a llegar hasta su casa. Nunca fue a ninguna universidad, lo que demuestra que el genio nace y no se hace, como siguen pretendiendo los defensores a ultranza de las academias. Y encima fundó Orígenes, considerada junto con la argentina Sur entre las revistas literarias más importantes de España y la América Hispana.

Hay que saludar eternamente la aparición de una novela como Paradiso, y es afortunado el país que puede llamarse casa de quien ha escrito un texto de semejante magnificencia. Hace muy bien el Centro Dulce María Loynaz en ser sede del coloquio internacional Pensamiento en La Habana. A cincuenta años de Paradiso, coordinado por los Doctores Ivette Fuentes y Enmanuel Tornés, que contará con la presencia de estudiosos internacionales de la obra lezamiana. Solo me intriga que la Presidencia de Honor esté encabezada por Alicia Alonso, Prima Ballerina Assoluta y Directora del Ballet Nacional de Cuba. Yo tengo conocimiento de que Alejo Carpentier escribió libretos para ballets mientras vivió en París, pero en mi profunda ignorancia desconocía hasta hoy que haya existido algún vínculo entre nuestra inigualable “Giselle” y Lezama. Lamentaré no poder asistir, pues sé que las conferencias serán, en verdad, magistrales.

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