ENGAÑO: el octavo pasajero (V)

Este es el quinto de una serie de artículos que intentan advertir a las personas sobre el peligro de manipulación ideológica, cultural, religiosa, política y social que representan las noticias falsas y las teorías de la conspiración, fenómenos que han tomado al mundo por asalto desde que Donald Trump obtuvo la Presidencia de los Estados Unidos en 2016. Existen empresas que obtienen los datos que usted revela en sus redes sociales y los usan para personalizar sus estrategias de manipulación. Usted puede ser confundido y su mente manejada por narrativas que, en algunos casos, van dirigidas puntualmente a grupos vulnerables a determinados asaltos psicológicos. Usted debe ser consciente de que estas manipulaciones pueden provenir de aquellos en quienes más confía, incluso de sus líderes religiosos. Todos debemos ser objetivos e informarnos sin pasión antes de dejarnos llevar por la pasión. Si lo desea tome partido pero, primero, sepa por quién y por qué.

QAnon: el octavo pasajero

Un adepto de QAnon agita el logo del grupo en medio de un meeting de Donald Trump

Para mí todo empezó hace años, cuando algunos de mis amigos, interesados en la sanación por métodos de medicina alternativa y tradicional y en ciertos aspectos de la espiritualidad New Age, comenzaron a introducir en sus conversaciones, que hasta ese momento me habían sido muy familiares, conceptos nuevos, raros y desconcertantes unidos a nombres de gurús  de ahora mismo, algo muy común en este mundo de la alteridad en que se mueven de manera habitual aquellas personas que han perdido confianza en la ciencia y se sienten inconformes con las propuestas tradicionales de la cotidianeidad. Algunos de mis amigos seguían a ciertos gurús. Otros, solo manejaban los temas de un modo vago.

Los gurús suelen dividirse en dos categorías: los canalizadores, individuos que dicen estar en comunicación con deidades, seres extraterrestre y/o Maestros desencarnados que quieren ayudar a la evolución de la Humanidad, y son, por tanto, una mezcla de intérpretes y mensajeros de tales entidades; y los Maestros, conspicuos personajes con cierto grado de conocimiento esotérico y etiqueta de “Iniciados”, quienes irrumpen en escena portando la antorcha de “nuevas teorías” olvidadas o “reveladas”, que supuestamente arrojan luz sobre aspectos de la historia humana, la evolución del planeta y las leyes del universo.  Omito nombres porque algunos de estos “Maestros” tienen prestigio internacional, imparten conferencias en centros importantes y gozan, en ocasiones, de tolerancia y hasta de cobertura oficial por parte de los gobiernos.

Algunas de las teorías más espectaculares y excitantes expuestas por tales gurús y Maestros no son nuevas, y unas cuantas fueron expuestas en decenas de cuentos y novelas de ciencia ficción a partir de los años 30, y vistas en series como Expedientes X y Black Mirror.  Todos los aficionados al género las disfrutamos allí en sus formas más exuberantes y elaboradas. Sin embargo, detecté cierto sesgo en esas conversaciones que me llamó la atención por sus planteamientos abiertamente esperpénticos. Por ejemplo, varias veces escuché repetir que en una isla cercana a Jamaica, Hillary Clinton y un grupo de destacadas personalidades de la élite del partido Demócrata norteamericano, unidos a célebres  figuras de Hollywood y de la política internacional, tienen un templo o santuario dedicado a Satanás, en el que sacrifican niños a los cuales, previamente, han sometido a violaciones, y luego de sacrificados, devoran su carne y sus cerebros en medio de rituales tan macabros que ni pueden ser imaginados.

Algún amigo mío habla también de ciertos cuatro pilares del “sistema” que están cayendo: la economía, la religión, la ciencia y la política. El Gobierno Secreto del Mundo o Estado Profundo (que algunos identifican con los Iluminati) los ha sostenido por siglos para cegar a la Humanidad y poder dirigirla a su antojo, pero ya se acerca el momento en que nuestro planeta va a dar un salto cuántico a una zona de la galaxia donde la vibración es mucho más elevada, y quienes no hayan preparado sus cuerpos y sus mentes para este gran salto tendrán que morir. Todo el proceso está dirigido por los habitantes de la constelación de Las Pléyades (los enigmáticos pleyadianos), quienes tienen a su cargo la evolución de los terrícolas para que puedan integrarse en un anillo cósmico de gran espiritualidad, y cuando demos ese gran salto, comenzará en la Tierra una nueva Edad de Oro sin guerras, sin enfermedad. La Realidad perderá todos los afeites con que la ha invisibilizado el Estado Profundo y aparecerá ante nuestros ojos en toda su prístina y avasalladora desnudez, y entonces ¡SABREMOS!… ¿Qué? Hasta ahora nadie me ha proporcionado una idea clara de lo que sabremos..

Estos sesgos discursivos, tan parecidos a una burda emulsión de mala ciencia ficción con antiguas profecías muy distorsionadas provenientes de la Biblia, el pueblo maya y otras culturas desaparecidas, y de cierta literatura delirante cuyo género no podría precisar, pero en la que percibo ecos de un pensamiento mítico muy antiguo (la Edad de Oro es un concepto presente en los albores de civilizaciones tan antiguas y disímiles entre sí como la griega y la maya, por solo citar dos ejemplos), corren en paralelo en La Habana con un incremento de grupos religiosos de confesiones protestantes, entre los cuales no los más numerosos, pero sí los más vehementes son, sin duda, los pentecostales. Pero los protestantes y, aunque menos, también los católicos, hablan obsesivamente de Satanás, un personaje que, salvo en la teoría conspiranoica del templo pedófilo de Hillary Clinton, no aparece ostensiblemente en el imaginario de mis amigos (hasta donde sé, casi todos ateos). Creí percibir también fragmentos de narrativas de ciertas sectas foráneas, algunas ya extintas y otras no tanto, pero todo lo demás ¿de dónde está saliendo? No se trata solo de pensamiento mágico —reacción lógica en sociedades de la Posmodernidad donde han señoreado por décadas discursos muy materialistas con fuerte base tecnocientífica—. Tampoco de las típicas teorías conspiranoicas sobre naufragios extraterrestres ocultos en bases militares como Roswell, inmediatamente posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial. Hay algo más. ¿Cómo llega toda esa pseudoinformación a una isla rodeada de agua por todas partes, y tan tardía en su sintonía con el mundo que ya José Martí en el siglo XIX la llamó “la comarca demorada”?

Mis amigos solo tienen respuestas vagas. Es evidente que no conocen o no cuestionan las fuentes de este entramado de realidades alternativas en el que están hundidos hasta las cejas, al punto de que ya no son capaces de pensar en términos de la vida real. Solo he podido sacar en claro dos pistas: que ellos obtienen esos materiales en forma de audios, libros digitales y documentos de Word que otros serviciales (¿?) amigos y conocidos les pasan en flash y tablets, y que uno de mis amigos está convencido de que Hillary Clinton perdió las elecciones del 2016 frente a Donald Trump no por el voto de los colegios electorales, sino porque se descubrió su red internacional de pedófilos, en la que también están involucrados el Dalai Lama y… el Papa Francisco. Cuando le pregunté de dónde obtuvo esa información respondió muy sorprendido: “¡Todo el mundo lo sabe!”. Pero en 2016 la prensa oficial cubana solo se refirió a la imputación hecha a Hillary por el Senado y las más importantes agencias de Seguridad de los Estados Unidos por hacer uso de un servidor de correos privado para tratar asuntos oficiales, entre los cuales había varios temas de alta sensibilidad para la Seguridad Nacional. Ni entonces ni después nuestros medios de comunicación han mencionado la supuesta red de pedófilos satanistas.

La primera pista indica la fuente: la Internet de otros países o conexiones en Cuba de banda ancha capaz de descargar (¿gratis?) videos de larga duración. La segunda pista es más compleja y tiene que ver con una antigua frase latina de uso clave en la Abogacía: cui bono: ¿quién se beneficia? ¿Quién sacaría partido de lanzar al fuego en el mismo saco a Hillary Clinton, el partido Demócrata y la Iglesia Católica, uno de los monoteísmos más poderosos y numerosos de la Tierra? Mis pobres amigos cubanos, ingenuos en su aislamiento, sumidos de lleno en sus océanos de pensamiento mágico —proceloso para quienes carecen de la más mínima noción antropológica sobre la naturaleza del fenómeno—, no tienen idea de ser receptores involuntarios de una conspiración política de alcance internacional que, como ahora sí ya está claro para mucha gente en nuestro planeta, puede, por imposible que parezca, alterar la faz del mundo.

Ya me referí en posts anteriores de este seriado al fenómeno digital 4chan, el tablón de imágenes o imageboard creado en 2003 en la Internet oculta por un adolescente norteamericano que terminó convirtiéndose en gurú tecnológico de prestigio internacional. 4chan demostró ser una tierra muy fértil, una especie de Jardín del Edén donde han florecido frutos tan disímiles como el grupo Anonymous de cyberactivistas, surgido en  2008 casi junto con la plataforma Wikileaks; el rocambolesco movimiento llamado QAnon (por sus tufos sulfurosos alguien se ha referido a él como nacido en las cloacas de Internet), aparecido en 2017, y una de sus últimas plantas exóticas de cuatro hojas: los Boongaloo Boys, un grupo que defiende el derecho de portar armas en público y quiere otra Guerra de Secesión en los Estados Unidos que ponga fin al Estado Federal. Se identifican por vestir camisas hawaianas y ropa de camouflaje. No tienen estructura jerárquica ni ideología definida, hay entre ellos neonazis, supremacistas, partidarios del movimiento Black Lives Mathers, anarquistas y casi cualquier tipo de cosa. Como todo fenómeno nacido de Internet acaba por saltarse las fronteras de sus webs y salir a varias partes del planeta. Por ahora es todo lo que diré sobre él.

Pero QAnon merece más atención.

QAnon tiene su bandera, que de algún modo vago recuerda un poco a la de la Repúblilca Independiente de Texas, tal vez sean los colores…

La aparición de este grupo en 4chan recuerda a muchos analistas un juego de realidad alternativa que, como muchos saben, no es lo mismo que un juego de rol. En líneas generales, los juegos de rol tienen siempre una especie de Maestro de Ceremonias llamado Director de Juego, quien crea una trama y media entre los jugadores-personajes, los cuales, responden, en ocasiones, a estructuras arquetípicas aunque no siempre es así. Cada jugador tiene libertad para crear su personaje, lo diseña, define sus características, su personalidad, su vestuario que en algunos casos suele ser un disfraz verdadero, por ejemplo de mago, druida, guerrero o princesa en los juegos de fantasía heroica; de estadistas, reyes y héroes en los de corte histórico. Los jugadores toman apuntes, emplean dados para decidir acciones, mapas y tableros para simular situaciones, no hay un guión y todo se basa en la improvisación. Hay un consenso totalmente consciente entre los jugadores, quienes se reúnen, por lo general, en casas particulares con la única intención de pasar un rato agradable entre amigos. Todos saben que están participando en el juego de forma voluntaria, y el juego terminará en algún momento, bien porque la narrativa concluye o porque los jugadores tienen que volver a sus casas a ocuparse de sus vidas reales.

Amigos participando en un juego de rol
Dados y otros elementos empleados por los jugadores de rol. En ocasiones se usan disfraces.

Un juego de realidad alternativa es otra cosa. Aunque la imaginación humana es inagotable, este tipo de juegos suele responder casi siempre a la siguiente estructura: una persona recibe por mail, por una llamada telefónica, por una carta o por cualquier otro medio (puede ser hasta un subrayado en su periódico favorito) un mensaje anónimo que lo invita a jugar. Si acepta, recibirá otro mensaje donde se le ordena cumplir una misión. Cada mensaje contiene instrucciones para cumplir metas de la tal misión y, al mismo tiempo, instrucciones para alcanzar el próximo hito en el juego.

Jugador de realidad alternativa busca códigos encriptados y ppistas que le conduzcan a su nueva misión

Vea el lector  la definición que he tomado del sitio https://hipertextual.com/2015/06/juegos-de-realidad-alternativa:

La naturaleza de los juegos de realidad alternativa es permitir que los individuos se conecten y vayan integrando cada vez más personas a la experiencia, creando una comunidad.

La premisa más importante de los ARG ha sido acuñada en la frase “Esto no es un juego”, pues los participantes no deben ser capaces de distinguir entre el juego y la realidad. La línea que separa ambos universos debe ser muy fina, casi irreconocible. Las reglas del juego no deben ser específicas, sino que deben ser descubiertas por cada individuo. Asimismo, la historia del juego no se presenta de forma cronológica, el participante debe descubrirla juntando piezas dispersas en distintos medios, por lo que resulta imprescindible que todas las piezas tengan cierta concordancia y conexión.

Otra parte fundamental de los ARG es que se desenvuelven en múltiples espacios. Mientras que cuando juegas un videojuego estás limitado a un mundo imaginario en la consola, o bien la experiencia de un juego de rol se limita a un tablero o a un lugar y tiempo reducido en el caso del LARP; las piezas de los ARG se esconden dentro de la red, en los espacios públicos, en otros individuos; puede cobrar forma en un pasaje de la literatura universal, en las palabras de un extraño, en una llamada telefónica misteriosa y mucho más.

En los ARG, la vida real es un medio; no es necesario crear un alter ego, un avatar. Quienes participan deben ser ellos mismos dentro del juego, unas personas normales que se encuentran con un reto a superar y se verán obligados a buscar pistas en su cotidianidad. Es por esta característica que se convierten en experiencias comunitarias. A pesar de que los ARG son poco difundidos en un principio, la naturaleza del juego es permitir que los individuos se conecten y vayan integrando cada vez más personas a la experiencia, creando una comunidad.

No solo las personas mentalmente inestables, sensibles a la sugestión, solitarias o con personalidades mal estructuradas pueden llegar a confundir el juego con la realidad. Puede ocurrirle a cualquiera, porque estos juegos demandan de sus jugadores un muy elevado sentido del compromiso, de modo que si usted acepta jugar, juega y muy en serio, aunque jamás llegue a saber quién lo está dirigiendo, porque eso es parte (y muy excitante) de esta clase de juego. A mí se me parece al funcionamiento de la mente ezquizofrénica, en la que el enfermo recibe órdenes cuya fuente no siempre puede identificar, pero se siente obligado a cumplir inexorablemente. Puede darse el caso de que un jugador, sentado frente a su tele, crea descubrir un mensaje encriptado en las palabras del conductor de su programa favorito, que le envía a visitar de madrugada un cementerio, robar una tienda o caminar desnudo por su centro de trabajo. Es un encadenado de retos. La situación es tan fascinante como plástica y ha inspirado novelas, filmes, obras de teatro… Las redes sociales son mecanismos ideales para poner en marcha juegos de realidad alternativa, sobre todo si la red en cuestión es un sitio de la internet oculta que se caracteriza por tener el anonimato como su regla fundamental y una libertad de expresión casi total. Literalmente, un paraíso para troles.

En octubre de 2017, apenas un año después de que Donald Trump resultara electo Presidente, apareció en 4chan una cuenta a nombre de “Q Clearance Patriot” (Q patriota con permiso de seguridad). La letra Q, en el puesto 17 del alfabeto occidental, es la clave del más alto nivel de acceso de seguridad en el Departamento de Energía de la Casa Blanca vinculado con programas nucleares. Anon es el diminutivo de Anónimo, la firma que distinguió a 4chan y a otros muchos sitios de la internet sumergida. Q se convirtió en QAnon. ¿Quién era?  Un individuo o varios, un trol, un loco, pronto dejó de importar: en 4chan había desembarcado el Octavo Pasajero, que llegaba al mundo respondiendo algún comentario referente al Pizzagate —tan convenientemente estallado un mes antes de las elecciones presidenciales donde Hillary perdió la Presidencia—, y anunciaba:

La extradición de HRC [Hillary Rodham Clinton] ya está en marcha efectiva ayer con varios países en caso de huida por frontera. Pasaporte aprobado para ser señalado el 30/10 a las 12.01am. Esperar que ocurran disturbios masivos como respuesta y otros huyendo de EE UU. Marines dirigirán la operación mientas Guardia Nacional activada.

El tono del mensaje, calificado por el periodista Jordi Pérez Colomé de conciso, peliculero y críptico, se repitió en el segundo mensaje de QAnon:

¿Dónde está Huma [Abedin, asesora de Clinton]? Seguid a Huma. Esto no tiene nada que ver con Rusia (aún). ¿Por qué Trump se rodea de generales? ¿Qué es la inteligencia militar?.

Todo era un pastiche de gran incoherencia, pero… ¿quién dijo que el pensamiento racional suele imponerse en los asuntos humanos?

Ninguna persona en su sano juicio hubiera podido imaginar lo que sucedería a continuación. QAnon siguió comunicándose con sus cada vez más respetuosos y atentos seguidores, que se multiplicaron como amebas. A través de mensajes como los anteriores —que sus admiradores comenzaron a llamar “gotas” o “migas” que ellos debían amasar pacientemente hasta obtener un mensaje—, fue construyendo lo que podríamos llamar la trama maestra de este movimiento entonces naciente: un Gobierno Secreto o Estado Profundo, formado por una camarilla internacional poseedora de enormes riquezas, satanista, pedófila y caníbal gobierna el planeta. Los altos militares del Pentágono reclutaron a Donald Trump para enfrentarse a este grupo siniestro y maléfico y liberar al mundo de su tiranía, algo que, por supuesto, Trump no puede hacer público aún, pues en él se concilian las inconciliables condiciones de ser el Presidente de la primera potencia mundial y al mismo tiempo un luchador encubierto del Bien. Su misión es desbaratar y exponer toda esta red de miserables seres humanos y darles su justo castigo, además de “hacer grande a América otra vez” (slogan puntero de su campaña presidencial), salvando el Sueño Americano amenazado por la mezcla de razas, eliminando a los indeseables inmigrantes mediante la construcción de un muro a lo largo de los más de 3 mil kilómetros de frontera con México, y restaurando la economía hasta que de las cloacas americanas broten torrenteras de oro.

Pero QAnon fue más lejos: en 2016, la investigación sobre la posible interferencia de Rusia en las elecciones en favor de Trump, conocida como “la trama rusa” [1], llevada a cabo por Robert Muller, Fiscal Especial del Departamento de Justicia, era una tapadera, pues Muller, en realidad, trabajaba encubierto junto con Trump en esta Cruzada justiciera, y los dos contaban con el apoyo incondicional de las Fuerzas Armadas y la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. El momento inmediato a la culminación de su misión, que QAnon llama El Gran Despertar, llegará cuando el mundo descubra la maldad del Estado Profundo, y la gran batalla que Trump desencadenará entonces para llevar a los culpables a su destino final en la base de Guantánamo, es llamada por los adeptos de QAnon La Tormenta. “Somos la Tormenta”, dicen, y “A donde va uno, vamos todos”. Son sus consignas insignia. Lo de tormenta proviene de un filme de Ridley Scott, Tormenta blanca, tal vez recordado por Trump en una ocasión en que se reunió con militares en la Casa Blanca y comentó a la prensa presente: “¿Saben a qué se parece esto? A la calma antes de la tormenta”, y cuando un periodista le preguntó qué significaban sus extrañas palabras, respondió sibilino: “Ya lo veréis”. Algunos jocosos, a su modo también teóricos de la conspiración, han querido ver en El Gran Despertar un recordatorio de la famosa píldora roja que, tomada por los protagonistas La Matrix, los ayuda a despertar del sueño-vida virtual en que vivían sumidos. La apoteosis de La Bella Durmiente.

Al decir de un analista de QAnon, su semejanza con un juego de realidad alternativa está dada porque sus narrativas “combinan diferentes elementos que dan a la gente sentido y placer: es en parte análisis, en parte juego, en parte fe. Los miembros descifran pistas, se conectan unos con otros y se inspiran para ver una versión de la verdad que es épica, religiosa y sensacionalista. Se sienten atraídos por tener estas revelaciones y por entrar en la lucha por la verdad”.

Para colmo de increíbles, Trump ha dado su aval públicamente a esta teoría de la conspiración llamada QAnon, en cuyo vientre se agitan mil y una pequeñas subtramas tan conspiranoicas como la trama madre. En medio de la pandemia causada por la Covid-19 y las protestas desatadas por el asesinado del afroestadounidense George Floyd, fue interrogado por la prensa sobre QAnon, algunos de cuyos miembros ya comenzaban a aparecer en sus mítines portando distintivos con la letra Q sobre pancartas y ropas. Estas fueron las respuestas presidenciales a la entrevistadora de Democracy Now:

D.T.: Bueno, no sé mucho sobre el movimiento, aparte de que, según entiendo, soy muy de su agrado, lo cual agradezco. Estas son personas que no les gusta ver lo que está pasando en lugares como Portland y lugares como Chicago y Nueva York y otras ciudades y estados. Y he escuchado que estas son personas que aman a nuestra patria y simplemente no les gusta ver lo que está pasando. Entonces, no sé realmente nada al respecto, aparte de que, supuestamente, soy de su agrado.

REPORTERA: En el centro de la teoría radica esta creencia de que usted está secretamente salvando al mundo de un culto satánico de pedófilos y caníbales. ¿Le parece que usted puede respaldar algo así?

D. T.: Bueno, no he escuchado eso, pero, ¿se supone que es algo malo o bueno? Me refiero a que, si puedo contribuir a salvar al mundo de sus problemas, estoy dispuesto a hacerlo.

Los anónimos seguidores de Q ya no tienen que conformarse con envidiar a sus tradicionales héroes modélicos Tarzán, Superman, Dick Tracy, James Bond o Batman: ahora ellos mismos son los héroes y esas conspiraciones falsas se han convertido en los ejes de sus vidas. Sienten que dejaron de formar parte del sumiso y oprimido cuerpo de baile de la sociedad: se han convertido en primas ballerinas.

Las hipótesis sobre la verdadera identidad de QAnon siguen en el candelero y no falta quienes estén convencidos de que se trata del propio Donald Trump. El dedo identificador también señala a un tal Timothy Charles Holmseth, supuestamente periodista laureado, colaborador encubierto del FBI y autoproclamado “cabeza de la Fuerza de Tareas del Pentágono Contra la Pedofilia”, quien ha revolucionado las redes sociales y algunos sitios productores de fake news con una sensacional noticia:  la operación llevada a cabo en Nueva York por las autoridades navales del Gobierno para liberar a miles de niños a quienes la red de pedófilos demócratas mantenía cautivos en unos túneles siniestros que conectan con la residencia de Hillary Clinton. Se me ocurre que el apellido Holmseth podría ser un constructo entre el del celebérrimo detective de ficción Sherlock Holmes y el nombre Seth, dios egipcio serpentiforme de remota antigüedad a quien hoy se le tributa un culto satánico en los Estados Unidos. He buscado en vano en Internet referencias a la carrera periodística de Holmseth, su  órgano de prensa, sus lauros y, por supuesto, sus datos biográficos, pero hasta ahora no he encontrado más que unas páginas donde aparece la foto de un hombre de aspecto desagradable, desaseado y torvo, una cara que uno nunca le pondría a un periodista en un juego de rol. Ni siquiera la prensa seria que cita su información sobre el rescate de los niños ofrece detalles específicos sobre él. Hay afirmaciones de check points acerca de que La Fuerza de Tareas del Pentágono contra la Pedofilia no existe. Siento que, de existir, dicho grupo tendría poco que ver con el Pentágono. Tendría más sentido encontrarla como un Departamento del FBI o la NSA. Y si este tal Holmseth realmente trabaja encubierto en una investigación del FBI sobre pedofilia, ¿cómo es posible que haya publicado información sobre el caso con fotos incluidas, explicando el papel que juega él mismo en esa investigación? ¿Por qué casi nadie se dedica a desmontar informaciones o, cuando menos, a cuestionarlas? Hasta este momento, Holmseth tiene toda la pinta de ser un bulo, y uno burdísimo, además. Sin embargo, su “noticia” del rescate de los niños cautivos ha sido replicada en mucha prensa seria más allá de las fronteras estadounidenses.  De cualquier modo los seguidores de QAnon no quieren saber mucho sobre Holmseth, porque prefieren seguir alimentando la esperanza de que su guía misterioso tenga un único nombre: Donald Trump, el redentor.

Pero el problema no radica exactamente en la identidad de QAnon, sino en el movimiento creado a partir de su aparición en 4chan.


[1] A pesar de que Trump se ha declarado públicamente “exonerado” de la acusación de estar coludido con Rusia en este caso, Las conclusiones del Fiscal Muller nunca lo declararon inocente. Por el contrario, la investigación concluyó haber hallado evidencia de interferencia rusa en esas elecciones, aunque no pruebas de que Trump estuviera coludido con el Gobierno ruso. Trump criticó duramente la investigación de Muller y conmutó la pena impuesta a su colaborador Robert Stone, acusado de entablar algún tipo de negociación con funcionarios rusos y condenado por manipulación de testigos, obstrucción de la justicia y mentir al Congreso. Después, Trump intentó destituir a Muller. (Continuará…)

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Mucha gente cree quenunca existieron… LAS AMAZONAS

Sobre las Amazonas, aquellas mujeres expertas en lides bélicas que han llegado a nosotros desde la remota antigüedad como un eco fantasmal, existen diversas opiniones. Para algunos nos son más que un mito, y otros les conceden basamento histórico. La mitología griega plantea que habían vivido junto a la boca más amplia del río Termodontes, en tierras del Ponto, antigua región de Asia Menor a orillas del Mar Negro, en la actual Turquía. Según esa versión, era un pueblo de mujeres descendientes de Ares, dios de la guerra, y amaban las labores masculinas, el combate y las armas. En el enfrentamiento militar no cedían ni ante los héroes más valerosos, y no vivían congregadas en una ciudad, sino dispersas en aquel territorio y repartidas en diversas tribus. Agrupadas en bandas, las Amazonas hacían la guerra y eran temidas por su valor y su dominio del arco y las flechas, la lanza y el hacha.

El historiador griego Herodoto llamó a las Amazonas “asesinas de varones”, y el poeta Homero, en La Ilíada, las identifica como “las que luchan como varones”. Pentesilea, una de las reinas de esas combatientes, participó en la guerra de Troya y, tras prometerle al rey Príamo que liquidaría a Aquiles, este le dio muerte en combate, luego que la soberana matara, primero, a varios héroes griegos. Hipólita, otra reina de las Amazonas, se apareó con Hércules y tuvo un hijo con él. Biógrafos de Alejandro Magno mencionan que Talestris, una reina de esas guerreras, visitó al rey macedonio y en aquella unión concibió un hijo. El mito cuenta que ningún varón tenía permiso para mantener contacto carnal o vivir en el país de las Amazonas, pero estas, una vez al año, para evitar su extinción, se apareaban con sus vecinos. Los niños eran sacrificados, enviados a sus padres o abandonados a su suerte, y las niñas eran criadas por sus madres y adiestradas en el trabajo y el arte bélico. Las Amazonas se cortaban o quemaban el pecho derecho, para usar el arco y arrojar la lanza sin limitaciones.

El dramaturgo griego Esquilo dijo que las Amazonas vivieron en Escitia, trasladándose luego a la región del Ponto. En el arte helénico ellas son relacionadas con varias leyendas griegas, y son mencionadas por la historiografía romana. Varios Padres de la Iglesia hablan de estas luchadoras como seres reales, y los autores medievales las ubicaban en el norte de Europa, entre otros lugares en Germania. El explorador español Francisco de Orellana aseguró haber luchado en el río peruano Marañón con mujeres guerreras; la tradición dice que desde entonces esa corriente de agua se llamó Amazonas. Colón y Walter Raleigh también citaron en sus relatos a las Amazonas, cuya existencia parece confirmar hoy la arqueología.

Existieron mujeres guerreras. en casi todas las culturas pre monoteístas. Arqueólogos y antropólogos han arrojado luz sobre la existencia de estas figuras tan controvertidas. Entre los celtas las guerreras eran algo muy común. Cuando los romanos invadieron Las Galias y Bretaña se llevaron un susto de muerte al ver a las druidesas irrumpir armadas de pies a cabeza en el campo de batalla, cubiertas de tatuajes hechos con glasto, pintura mágica para la guerra, los cabellos apelmazados con sangre y portando hachas enormes. Los legionarios temían a las britanas porque decían que eran tan altas y robustas que podían matar a un soldado solo con descargar el puño sobre su cráneo. Boudicca, apodada “La Victoriosa”, fue una célebre reina britana que unió las tribus y estuvo a punto de expulsar a los romanos de la isla. Era una arquera temible y combatía, según costumbre de su pueblo, montada en su carro de guerra tirado por caballos veloces como el viento, y con hoces en las ruedas que segaban las piernas de los legionarios como espigas de trigo. Hoy existe en Londres una preciosa estatua de la reina, de gran tamaño, de pie en su carro de guerra sujetando con una mano las bridas de sus caballos y con la otra empuñando su enorme lanza.

Entre los vikingos de Escandinavia y las tribus germanas hubo guerreras famosas que tenían sus propios batallones de mujeres, exactamente como aparece, muy bien representado el tema, en la serie Vikingos, muy vista en Cuba. En la mitología de estos pueblos las célebres valkirias, que hoy conocemos por las óperas del gran compositor alemán Richard Wagner, eran una especie de diosas guerreras cuya misión consistía en recoger los cuerpos delos héroes caídos en el combate y conducirlos al Valhalla o paraíso escandinavo a lomos de sus corceles alados.

También entre los nativos de lo que es hoy Estados Unidos hubo mujeres guerreras, y las hubo en algunos pueblos de América del Sur. Es por eso que conquistadores y cronistas de muy distintas latitudes hacen mención a ellas en sus escritos.

También hubo mujeres gladiadoras que combatieron en las arenas de los circos romanos. Sus tumbas, con inscripciones grabadas que recuerdan sus hazañas, han sido halladas por los arqueólogos, lo que demuestra que su existencia nunca fue un juego de la imaginación.

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Ha muerto la reina de las actrices cubanas

Ella tenía el fuego de la vida

La noticia de la muerte de la actriz Brocelianda Hernández ha sumido en consternación no solo a Cuba, sino a todos los cubanos que andan por el mundo. Quienes la conocimos o solo la vimos actuar, jamás podremos olvidarla. Tenía los ojos más animados y limpios que he visto en mucho tiempo, y los comentarios que he leído sobre su muerte coinciden en recordarla como una persona transparente, afable, buena, un ser con una verdadera espiritualidad y con un carácter muy humano.

Quiero dejar testimonio de las dos visitas que hice a su apartamento, cercano a la avenida Acosta. Recuerdo que me llamaron la atención una pared de color castaño, creo que en una habitación, y una mesa repleta de fotos de familia en la sala. Brocelianda fue amable al aceptar recibirme y escuchar mi petición para que me ayudara a encontrar un grupo de teatro que se interesara en una obra de teatro, Las puertas del cielo, escrita por mi amiga y conocida escritora cubana Chely Lima, que yo había incluido en mi novela La casa del alibi (Ed. Letras Cubanas, 2011). Brocelianda, con gesto franco y natural, tomó la copia impresa que yo le ofrecía y me prometió leerla con atención. Luego me brindó té y me pidió, a su vez, que leyera una obra de teatro, “Una rosa para Catalina Lasa”, escrita para ella por su madre Rosa Ileana Boudet. Me dijo que ella sabía que yo estudiaba la figura de Catalina Lasa. Me dio una copia en una memoria, que prometí leer, y comenzamos a hablar de las modas art deco. No acostumbro prolongar mis visitas sociales más de una hora, y como su prestigio me intimidaba un poco, me despedí antes de ese tiempo, pero quedamos en volver a reunirnos.

Mi segunda visita tuvo lugar días después. Intercambiamos opiniones sobre las respectivas obras que habíamos leído, y otra vez comenzamos a hablar de modas y, enseguida, de otros temas que nos interesaban a las dos. Creo que si hubiéramos entablado una amistad habría sido por ese estilo: espontánea e imprevisible y muy, muy variada. Sin embargo, no pude volver y no nos vimos más.

Cuando la vi en la Cinemateca en el papel de doña Leonor en El ojo del canario, sufrí un impacto muy fuerte. Al salir de la premiere corrí a escribir mi reseña del filme y traté de pasar al papel mis sentimientos. Ella debió leerlo, porque en una entrevista que concedió días después citó algo que yo había dicho, y me sentí muy feliz de saber que ella sabía cuánto la admiraba, no solo como persona, sino como artista. Ella era grande, creo que única. De los actores y actrices cubanos, era Brocelianda quien tenía una más impresionante presencia escénica, que creo es como llamamos los occidentales a lo que los asiáticos llaman energía secreta del actor. En escena y en pantalla parecía muy alta, y cuando se movía iba como envuelta en una crisálida que agitaba el aire a su alrededor. Proyectaba una majestad propia de las matronas de la tragedia griega, que representó en las tablas más de una vez. Podía transformarse en cualquier personaje. Estaba hecha de una sustancia proteica que pocos actores poseen.

No sabemos todavía cómo murió Brocelianda, si fue su elección o la de otra persona que dejara esta vida. Pero en cualquier circunstancia que haya ocurrido, deseo que no sufriera, no soporto pensar que sufrió sin haberlo querido. Nosotros estamos sufriendo por una elección que no habríamos hecho jamás: perderla en el mágico bosque de su nombre.

NOTA

Hubo un tema que también tocamos en mi segunda visita, y sobre el que no me atreví a escribir en la despedida que envié a mi órgano de prensa porque, al saber que hay una investigación en marcha sobre su muerte, no quise aportar un dato que quién sabe qué destino pudiera tener. Pero ahora que Susana Pérez lo ha mencionado, creo que yo también puedo hacerlo: en aquella ocasión Brocelianda me confesó que era depresiva, y que en aquel momento de su vida lo estaba y trataba de luchar contra ello. Ausencias de personas muy queridas en su familia la afligían. Intercambiamos impresiones sobre el yoga y algunas técnicas de autoayuda. Jamás olvidaré la sensación que me dejó aquel encuentro. ¿Tiene la tristeza algún sabor?

Como tantos artistas, ella era, a la vez, muy fuerte y muy frágil. Como todos los seres auténticamente consumidos por el fuego de la pasión —la vida, el arte, el amor y el odio son las más grandes pasiones— era muy vulnerable al dolor. Ahora que he leído cómo envió a quince amigos un último mensaje con la canción de amor más hermosa y más triste, “No me dejes, no me abandones”, pienso que sí, que tal vez la elección de partir fue enteramente suya. Pido perdón si ofendo a alguien con este comentario.

EL NOMBRE DE BROCELIANDA

No me parece justo que Brocelianda Hernández nos haya dejado sin que gran parte de su pueblo, que tanto la quería, conozca el significado de su nombre, que para los cubanos es tan extraño.

No me parece justo que Brocelianda Hernández nos haya dejado sin que gran parte de su pueblo, que tanto la quería, conozca el significado de su nombre, que para los cubanos es tan extraño.

Brocelianda es el nombre de un bosque mágico y embrujado, considerado el lugar más esotérico de la Europa atlántica, y el escenario de toda la saga artúrica. Se encuentra en la Bretaña francesa, a unos 30 kilómetros del suroeste de la ciudad de Rennes, donde dice la leyenda que está oculto en un castillo el Santo Grial, el objeto mágico tan buscado por el mítico rey Arturo de Bretaña y sus caballeros de la Mesa Redonda. Abarca unas 7 000 hectáreas y es un oquedal muy denso y tupido, con una trabada floresta de robles y hayas, los dos árboles más sagrados para los antiguos pueblos celtas, ya que en el roble nace el muérdago, una planta parásita a la que los sacerdotes de esa cultura, los druidas, atribuían grandes virtudes mágicas provenientes de su energía solar. Es un macizo rocoso alto, surcado por numerosos arroyos y sembrado de pequeños valles siempre verdes, y posee estanques de gran belleza poblados por flora y fauna de gran riqueza.

Según los más hermosos y enigmáticos mitos de la saga del rey Arturo de Bretaña, en el bosque de Brocelianda se encuentra la tumba invisible del mago Merlín, druida de grandes poderes y mentor del gran rey cuyo regreso de la muerte aún espera Gran Bretaña. Un pequeño círculo de piedras, llamado cromlech en gaélico, es conocido con el nombre de Casa de Vivienne, el hada que sedujo a Merlín entre la fronda encantada para sonsacarle su poder, y luego lo encerró en una gruta con paredes de vidrio de donde no podría salir por toda la eternidad.

La casa del hada Vivienne
Encantamiento de Merlin, del pintor
prerrafaelita Edward Burne-Jones

La leyenda de los amores de Merlín y su cautiverio mágico cuenta que el hada Vivianne habitaba a orillas del lago de Comper, en el bosque encantado de Brocelianda. De prodigiosos poderes, era conocida como la Dama del Lago, y fue quien entregó la espada Excalibur al mago Merlín, la célebre arma mágica que solo podía usar el verdadero rey de Inglaterra. Enamorados el mago y el hada, vivieron un intenso romance en las profundidades del follaje. Pero en ocasiones Merlín la abandonaba para acudir a la corte del rey Arturo y resolver problemas mundanos, lo que sumía a Vivianne en profunda tristeza. Merlín le había confiado todos sus secretos, incluido el más terrible: cómo aprisionar a un ser humano sin muros ni cadenas. En su última visita, el hada le cantó una dulce melodía hasta que Merlín se durmió en su regazo. A continuación, lanzó el encantamiento para que nunca más pudiera marcharse. Ambos amantes yacen para siempre bajo una tumba señalada con dos piedras en el corazón del bosque de Brocelianda. Vivianne habría sido, además, la madre de Lancelote del Lago, el célebre sir Lancelot que robara al rey Arturo el amor de su esposa la reina Ginebra.

Pero los tesoros que encierra el bosque de Brocelianda no pertenecen únicamente a los reinos del mito y la poesía. También guarda tesoros arquitectónicos como la abadía de Paimpont, muy antigua y de estilo románico, cuyas paredes custodian un tesoro de arte religioso de gran valor: un cristo de marfil tallado en el siglo XVII, un relicario del siglo XV ofrecido a la abadía por la duquesa Margarita de Bretaña, madre de Ana de Bretaña, que supuestamente contiene una reliquia sagrada:  un hueso de san Judicael. Y un hermoso vitral lleno de símbolos místicos de la saga arturiana adorna las paredes sacras.

El ciervo blanco con la cruz es un motivo del ciclo artúrico, también conocido como la materia de Bretaña

Hay varios castillos, uno de los cuales, situado a orillas de un lago, lleva el nombre de Brocelianda, y otro, Comper, perteneció a uno de los barones de Guillermo el Conquistador, el gran rey normando que aniquiló el reino sajón de Bretaña.

Otro famoso castillo del bosque es el de Trecesson, propiedad de antiguos linajes de condestables de Bretaña y hogar de una siniestra leyenda de origen celta: “La Dama Blanca de Trecesson”, según la cual en el siglo XVIII una novia fue enterrada viva la misma mañana de su boda entre los muros del castillo. Un cazador habría sido testigo del crimen, y cuando pudo desenterrar a la joven ya esta no respiraba. Desde entonces su fantasma ronda los alrededores la zona.

Castillo de Trecesson

Una versión ampliada de esta leyenda aparece en el sitio https://aminoapps.com/c/poemas-escritos/page/blog/la-dama-de-blanco-del-castillo-de-trecesson/eGgR_EPs3ubvbnwbXNLoNwDjpaV7xxdN7B:

La leyenda de la dama Blanca, se remonta a 1750, cuando un cazador llegó al bosque del castillo en busca de una de sus presas. De improviso a lo lejos vio un carro tirado por caballos negros que transportaba varios sirvientes y una escolta.

Se detuvieron cerca del lugar en donde estaba escondido el cazador; el grupo de sirvientes comenzó a cavar una especie de pozo, mientras dos caballeros bajaban del carro arrastrando a una mujer joven vestida con ricas sedas blancas y con un tocado de flores en el pecho, como vestida para una boda, pero con un semblante de terror y deteriorado.

Los dos caballeros la arrastraron hasta la fosa que estaban cavando mientras ella se aferraba a ellos pidiendo clemencia.

Él cazador quedo atónito cuando supo que los dos hombres eran hermanos, de la dama y le decían que debía pagar por el oprobio y resignarse a la muerte. Luego la lanzaron al pozo y rápidamente comenzaron a echar tierra sobre ella, sin hacer caso de los agónicos gritos de la joven.

Horrorizado por la escena fue a casa y le contó a su mujer lo que había presenciado. Ella le reclamo su cobardía y le ordenó ir de nuevo al lugar en donde estaba enterrada la joven y desenterrarla, pero el cazador le dijo que tenía miedo de que fuesen descubiertos y fuesen acusados ellos del asesinato.

Decidieron que lo mejor era ir hasta el Castillo y hablar con el Señor de Trécesson, cuando éste les recibió, el cazador y su esposa le contaron  el caso e indicaron el lugar exacto en donde estaba enterrada la joven. Cuando fueron hasta allí, cavaron hasta encontrar el cuerpo de la Muchacha, sin embargo, ya estaba muerta.

Se Intentó encontrar a los culpables y averiguar la identidad de la joven y el por qué de su asesinato, pero jamas se ha hallado ninguna de estas interrogantes, y es un misterio que perdura hasta nuestros días .Él vestido de novia de la joven y el ramo de flores permanecen en el altar de la capilla del Castillo.

El bosque guarda también varios monumentos megalíticos. Además de la llamada Tumba del mago Merlín, se alzan allí otros dólmenes y cromlech conocidos como La Tumba del Gigante, la ya mencionada “Casa de Vivienne”, el Jardín de los Monjes y otros, y varios arboles antiquísimos considerados sagrados, como el Roble de Guillotin. Hay tambien un Estanque, un Espejo y un Mirador de las Hadas, y una Fuente de la Eterna Juventud, sobre cuyo brocal cuenta la leyenda que Merlin poseyó a su amada feérica.

Hoy el bosque de Brocelianda es una reserva natural de propiedad privada. Posee una rica biblioteca sobre mitos y leyendas, y puede ser visitado por quien lo desee. Hay programas dirigidos en especial a los niños, se celebran torneos que evocan los que tenían lugar en la corte del rey Arturo, en lalegendaria Camelot, y tambien otras muchas actividades. El bosque es, pues, no solo un reservorio de la memoria magica, sino un centro que la recrea de continuo y mantiene vivas a las hadas que lo habitan. Una de ellas vivio entre nosotros: Brocelianda, La Dama Blanca de Cuba.

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EE.UU.: la comunidad de Inteligencia teme que Trump revele secretos de Estado

Analistas y funcionarios temen que su verborragia lo haga hablar más de la cuenta y acabe confiando información altamente clasificada que beneficie a los adversarios del país Fuente: AFP

WASHINGTON.- Más de una vez durante su mandato, el presidente Donald Trump supo elegir qué información altamente clasificada revelar para fustigar a sus adversarios, sacar rédito político, o impresionar e intimidar a mandatarios extranjeros, en algunos casos, poniendo incluso en riesgo al aparato de inteligencia norteamericano. Y ahora hay infinidad de razones para temer que como expresidente haga lo mismo, lo que pondría al gobierno de Biden ante un dilema de seguridad nacional inédito, según analistas políticos y actuales y exfuncionarios de la Casa Blanca.

Al terminar su mandato, todos los presidentes dejan la Casa Blanca con invaluables secretos de Estado en su cabeza, entre otros, los procedimientos para el lanzamiento de armas nucleares, las redes de inteligencia -incluidos los agentes infiltrados en gobiernos extranjeros-, y el desarrollo de nuevos y avanzados sistemas armamentísticos.

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Pero ningún presidente entrante tuvo que temer que su predecesor exponga los secretos del país, como le ocurre ahora al electo Joe Biden. Trump no solo tiene un largo historial de revelar información sensible, sino que también cumple con todos los requisitos para convertirse en un típico riesgo de contrainteligencia: está muy endeudado y está profundamente resentido con el gobierno de los Estados Unidos, en particular con una supuesta conspiración del “estado profundo”, que según cree intentó impedir su elección en 2016 y al que ahora acusa falsamente en sus presentaciones judiciales de robarle la reelección.

“Cualquiera que esté resentido, disconforme u ofendido corre el riesgo de revelar información clasificada, ya sea exfuncionario o funcionario actual. Y Trump ciertamente encaja en ese perfil”, dice David Priess, exagente de la CIA y autor de The President’s Book of Secrets, una historia de los informes de inteligencia ultrasecretos que los presidentes y su personal reciben mientras están en el cargo.

Como presidente, Trump tiene acceso a toda la información clasificada del Estado y la autoridad para desclasificar y compartir cualquier información y por cualquier motivo. Después de que deje el cargo, Trump incluso conservará el acceso a los registros clasificados de su gobierno. Pero su autoridad legal de revelarlos caduca en enero, no bien Biden preste juramento.

Preocupados, muchos expertos se apresuran a señalar que Trump parece haber prestado poca atención durante sus reuniones informativas de inteligencia, y que nunca tuvo una comprensión clara del funcionamiento del aparato de seguridad nacional. Esa ignorancia podría convertirse en el mejor contrapeso frente al riesgo que él mismo representa.

“Un presidente con las características de personalidad de Trump, incluida su falta de autodisciplina, que además fuese un conocedor y estuviese informado, sería un verdadero desastre. Acá la única ventaja salvadora es que nunca prestó atención”, dice Jack Goldsmith, exdirector de la Oficina Legal y Técnica del Departamento de Justicia durante el gobierno de George W. Bush y coautor de After Trump: Reconstructing the Presidency (“Después de Trump: reconstruir de la presidencia”).

“Probablemente no esté al tanto de todos los detalles, pero tendrá algunos fragmentos”, dice el general retirado Peter B. Zwack, exoficial de inteligencia militar y agregado de defensa de la embajada de Estados Unidos en Rusia entre 2012 y 2014.

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Hay pocas probabilidades de que Trump recuerde detalles de inteligencia, como el nombre de un espía o dónde se han colocado dispositivos de vigilancia. Pero casi con certeza conoce datos importantes sobre el proceso de recopilación de información, que serían de gran valor para los adversarios de Estados Unidos.

“Los presidentes conocen y probablemente retienen gran parte de la capacidad y estructura de espionaje que tiene el país”, dice John Fitzpatrick, exespía y experto en los sistemas de seguridad utilizados para proteger la información clasificada después de que un presidente deja su cargo. El tipo de información que Trump probablemente conoce, dice Fitzpatrick, incluye capacidades militares especiales, detalles sobre ciber armas y ciber espionaje, los tipos de satélites que usa Estados Unidos y los parámetros de cualquier acción encubierta que, como presidente, solo el presidente tiene facultad de autorizar.

También está al tanto de la información proveniente de espías y plataformas de recopilación de datos que tiene Estados Unidos, lo que podría dejar expuestas a esas fuentes, por más que el presidente no sepa exactamente cómo se obtuvo esa información. En una reunión tristemente célebre que se llevó a cabo en 2017, y en presencia del ministro de Relaciones Exteriores de Rusia y el embajador ruso en Estados Unidos en la Oficina Oval, Trump reveló información altamente clasificada que Estados Unidos había recibido de un aliado sobre la capacidad militar antiaérea de Estado Islámico, poniendo en peligro a esa fuente te información.

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Al presumir del aparato de inteligencia norteamericano, Trump lo puso en riesgo. Y ha sido igualmente descuidado cuando se propuso intimidar a sus adversarios.En agosto de 2019, tuiteó una imagen aérea detallada de una plataforma de lanzamiento iraní. Ese tipo de fotos se cuentan entre las piezas de inteligencia más protegidas, ya que pueden revelar detalles precisos sobre la capacidad técnica del espionaje norteamericano.

Utilizando registros públicos disponibles y basándose en la imagen que reveló Trump, los internautas pudieron determinar fácilmente qué satélite tomó la imagen e identificar su órbita.

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Lo preocupante, dicen los expertos, es que por pura fanfarronería Trump revele secretos de Estado en cualquier mitin político o en algún encontronazo con un adversario extranjero. Un exfuncionario imagina a Trump jactándose de las características técnicas del Air Force One, o del destino de los drones espías que envía Estados Unidos.

Trump también ha demostrado estar dispuesto a desclasificar información para obtener rédito político, presionando a sus más altos funcionarios para que revelen documentos de la investigación de 2016 sobre la interferencia electoral rusa y sus posibles vínculos con la campaña de Trump.

Los expertos coinciden en que el mayor riesgo que plantea Trump fuera de su cargo es que divulgue información por mera torpeza. Pero tampoco descartan que Trump pueda comerciar con esos secretos, quizás a cambio de favores, para congraciarse con posibles clientes en países extranjeros, o para vengarse de sus supuestos enemigos. Cuando deje el cargo, Trump deberá hacer frente a una enorme deuda, incluidos cientos de millones de dólares en préstamos que obtuvo dando su garantía personal.

“Las personas con fuertes deudas son más vulnerables y son siempre un motivo de gran preocupación para los profesionales de la seguridad”, dice Larry Pfeiffer, un veterano oficial de inteligencia y exjefe de gabinete del director de la CIA, Michael V. Hayden. “El ser humano es débil. Y las personas en situaciones extremas toman pésimas decisiones. Gran parte de las personas que cometieron espionaje contra nuestro país estaban en situación de vulnerabilidad financiera”.

En la práctica, es poco lo que la administración Biden puede hacer para evitar que a Trump se le escapen los secretos de Estado. Los expresidentes no firman acuerdos de confidencialidad al dejar el cargo. Siguen teniendo derecho a acceder a la información de su gobierno, incluidos los registros clasificados, señala Fitzpatrick, que encabezó la Oficina de Supervisión de Seguridad de la Información de la Administración Nacional de Archivos y Registros, donde se conservan los registros de los expresidentes.

Se espera que un expresidente proteja esa información tal como lo hizo mientras ocupaba la Oficina Oval, “pero más allá de los márgenes establecidos por la Ley de Registros Presidenciales, el único límite es el buen comportamiento del propio expresidente”, dice Fitzpatrick.

The Washington Post

Traducción de Jaime Arrambide

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DONALD TRUMP CHANTAJEÓ A JULIAN ASSANGE

El exlegislador estadounidese Rohrabacher le puso precio a su negociación para indultar a Assange

28 febrero, 2020

(tomado de http://www.codigodevidrio.com)

Según la defensa de Julian Assange, el presidente estadounidense Donald Trump ofreció indultar a Assange si desmentía que Rusia estaba implicada en la filtración de correos electrónicos del Partido Demócrata, en la elección presidencial de 2016. Su mensajero fue el exdiputado republicano Dana Rohrabacher, quien visitó la embajada de Ecuador en Londres en agosto de 2017.

Un informe de UC GLOBAL, que vigiló al hacker y activista por años, registró el encuentro y detalla que el exlegislador, supuestamente, negoció con el huésped un pago para demostrar que Rusia no actuó en el hackeo de las elecciones, a cambio del indulto presidencial.

Las autoridades ecuatorianas en Londres denunciaron que Assange rentabilizó su encierro mediante el apoyo económico que recibía mensualmente, además de los beneficios por la venta de sus apariciones públicas y derechos por los libros y documentales que le hicieron, también cobraba por algunas entrevistas.

Ésta es la primera de cinco entregas del especial sobre ‘Assange, el Huésped que se tomó el Hotel’.

Por Arturo Torres

Durante mucho tiempo Julian Assange montó un tigre. Ahora está a punto de ser devorado por él.

Desesperado por evitar su extradición a Estados Unidos, el líder de WikiLeaks empieza a mostrar cartas, guardadas celosamente por años.

Pero a su vez con esta jugada se destapa una arista poco conocida de sus reuniones en la embajada de Ecuador en Londres: los posibles acuerdos económicos que transó con sus diversos visitantes, interesados en obtener sus favores.

El último as fue divulgado el lunes 24 de febrero por Jennifer Robinson, una de sus defensoras en el tribunal británico que analiza el pedido para que Assange sea juzgado en EE.UU. por las autoridades judiciales, que lo acusan de 17 cargos criminales, por la divulgación de 250 mil cables diplomáticos y de Defensa, en el 2010.

Según un documento citado por su abogada, el presidente estadounidense Donald Trump ofreció indultar a Assange si desmentía que Rusia estaba implicada en la filtración de correos electrónicos del Partido Demócrata, en la elección presidencial de 2016. La información fue volcada entre junio y octubre por Assange y sus colaboradores al portal de WikiLeaks desde la embajada de Ecuador en Londres, donde se había mejorado la capacidad y velocidad de las conexiones de internet con el consentimiento de las autoridades del gobierno de Rafael Correa, según reveló una investigación de CNN.

Mientras estuvo asilado, Assange hizo de la sede diplomática una base de operaciones de Wikileaks. Mantuvo reuniones con cientos de personas de distintos países, incluidos extremistas, hackers rusos, alemanes y suecos, políticos, piratas informáticos, espías, anarquistas, informáticos, artistas, periodistas y cineastas, pensadores y defensores de derechos humanos.

Precisamente en los días críticos de la campaña presidencial en EE.UU. mantuvo una serie de encuentros con piratas informáticos de clase mundial, en especial con uno: el alemán Andy Müeller, quien según la inteligencia estadounidense fue el que le entregó el paquete de correos robados a los demócratas por hackers de la inteligencia del Kremlin. Tras difundirse los correos el perjuicio a la campaña de Hillary Clinto fue evidente y tuvo un claro beneficiario: el entonces candidato republicano Donald Trump.

Luego de ganar las elecciones, Trump asumió el cargo en 2017, pero en medio de una avalancha de denuncias sobre su supuesta colusión con Rusia y Wikileaks. En esas circunstancias era crucial para el nuevo mandatario no dejar cabos sueltos de esa relación, investigada por el fiscal especial Robert Mueller, quien concluyó en su informe que Rusia sí intervino con WikiLeaks en las elecciones, aunque descartó que el mandatario hubiera participado.

Tras el escándalo por la participación de WikiLeaks, Assange y sus abogados se mantuvieron en silencio, hasta esta semana.

Según denunció la abogada Robinson, para pedirle que Assange desmintiera la participación de los rusos en el hackeo, Trump le habría ofrecido indultarlo de cualquier delito a través de un emisario: el entonces congresista republicano Dana Rohrabacher, quien se reunió con Assange en 2017.

La cita documentada de Rohrabacher y Assange

La cita del exdiputado con Assange está documentada. Se detalla en un informe de la empresa UC Global, en poder de Código Vidrio, titulado “Negociaciones Huésped”. La firma española fue la encargada de la seguridad y vigilancia del australiano desde 2015 hasta el 2019.

El reporte de 8 páginas destaca que Rohrabacher llegó a la embajada el 16 de agosto de 2017 junto al periodista Charles Carlisle Johnson, propietario de los sitios web, GotNews.com y WeSearchr. com, quien se describe como un troll de Internet, conocido por difundir informaciones escandalosas sin fundamento. Ambos entraron a la sede diplomática a las 19:55 y salieron a las 22:29.

REGISTROS DEL INGRESO DE ROHRABACHER A LA EMBAJADA

Al ingresar, Rohrabacher entregó su teléfono celular encendido al guardia de Global, que lo estuvo revisando todo el tiempo.

“Durante toda la visita el aparato estuvo sonando por los diferentes mensajes de WhatsApp. Tras observar algunas de las notificaciones de mensajes recibidos en el dispositivo, se puede constatar como varios contactos preguntaban con insistencia cómo fue la reunión con el Huésped. La persona que más insiste al observar las notificaciones fue Tim Yale”, indica el informe.

Yale, según verificó este portal, es un acaudalado lobista de California, amigo del excongresista, también oriundo de ese estado. Es dueño de la empresa TellDC, que realiza cabildeos con políticos en el Congreso estadounidense. La firma “proporciona los medios para que los estadounidenses regulares accedan a los funcionarios del gobierno”, según su página web.

Pedimos la versión de Yale, pero no obtuvimos una respuesta.

Otro que preguntaba inistententemente cómo le fue en la reunión con Assange era ´Berna´, según detalla el reporte de Global. “En un mensaje le escribó: CU2 dijo que necesitabas 15, ya están 5K listos, hay que esperar un poco por lo demás, pero podrás ofertar”.

Así, Rohrabacher “le había puesto un precio a su intermediación”, según el reporte de Global, que destaca que el entonces legislador “negocia con el huésped para demostrar que Rusia no actuó en el hackeo de las elecciones”.

Rohrabacher no respondió a nuestro pedido para que comentara sobre la supuesta negociación con Assange.

Luego de que la abogada de Assange hiciera pública la denuncia, Rohrabacher subió su versión en su página web. “En ningún momento hablé con el presidente Trump, ni otra persona relacionada con él, sobre Assange. Por mi cuenta estaba buscando información que pensaba que era importante para nuestro país”.

«Cuando conversé con Assange, le dije que si podía darme pruebas sobre quién le había dado realmente los correos electrónicos del Partido Demócrata, entonces llamaría al presidente Trump para que lo indultara», escribió, al reconocer que el hacker sí accedió a darle esa información.

Por eso, a su regreso a EE.UU., llamó a John Kelly, entonces jefe de gabinete de Trump. “Le dije que Assange proporcionaría información sobre los correos electrónicos hackeados a los demócratas en 2016, a cambio de un perdón”.

La Casa Blanca desmintió a la abogada de Assange. «El presidente apenas conoce a Dana Rohrabacher, excepto que es un excongresista. Nunca habló con él sobre este tema y prácticamente sobre ningún otro asunto. Es una pura invención y una mentira absoluta», denunció la portavoz de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, en un comunicado.

En septiembre de 2017, el gobierno había confirmado que Rohrabacher llamó a Kelly, para hablar sobre un posible acuerdo con Assange, pero que el funcionario no había transmitido el mensaje a Trump.

Trump invitó a Rohrabacher a la Casa Blanca

Cuatro meses antes de visitar a Assange, Rohrabacher se reunió en la Casa Blanca con el Presidente, quien lo invitó luego de verlo en un programa de la cadena Fox, defendiéndolo de algunas denuncias.

A esas alturas, Rohrabacher era ampliamente conocido en el Congreso por su defensa de los intereses de Rusia y del presidente Vladimir Putin. También apoyó la polémica anexión de Crimea a Rusia y la invasión de ese país a Georgia, en 2008.

Desde 2012, incluso, el FBI le advirtió que espías rusos buscaban reclutarlo como «agente de influencia».

Rohrabacher es un político ducho. Fue parte del gobierno de Ronald Reagan y en esa época conoció y trabajó con Paul Manafort, exjefe de campaña de Trump, quien cumple una sentencia de siete años por fraude y otros delitos, relacionados con la interferencia rusa en las elecciones de 2016. Y también por pedir que la Casa Blanca presionara a funcionarios ucranianos para que investigaran y desacreditaran a personas, tanto en EE. UU. como en Ucrania, quienes habían publicado información condenatoria sobre su trabajo de consultoría política en ese país.

Manafort renunció en agosto de 2016, luego de que se conociera que recibió pagos secretos por 1,2 millones de dólares en efectivo de funcionarios del anterior gobierno ucraniano.

Precisamente en enero pasado Trump enfrentó un juicio político impulsado por los demócratas, del que fue exculpado, por haber presionado al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, para investigar a su potencial rival de la campaña 2020, Joe Biden.

En el 2013, el exdiputado republicano se reunió con Manafort, que en esa época trabajaba directamente para un partido político ucraniano cercano a las políticas del Kremlin.

Defensor del independentismo catalán

Otra de las facetas de Rohrabacher, un exsurfista defensor del canabis y la legalización de la marihuana, es su apoyo a ultranza del independentismo de Cataluña del estado español, y su relación con extremistas de esa región.

Precisamente, luego del encuentro con el estadounidense, el “huésped” (Assange) empezó a divulgar una serie de mensajes en Twitter a favor de la consulta en Cataluña, según indica el informe levantado por la empresa de seguridad.

Las constantes publicaciones de Assange sobre Cataluña y las reuniones en la embajada con políticos que promulgan la causa independentista tensionaron las relaciones del gobierno español con Ecuador y con otros países como EE.UU. y Gran Bretaña. A la postre, las interferencias de Assange en la política interna de otros países aceleraron la decisión del presidente Lenin Moreno de retirarle el asilo y entregarlo a las autoridades británicas, en abril del 2019.

“Assange rentabilizó su encierro”

Las alertas sobre los réditos económicos de Assange y su alto costo de manutención para el gobierno se remontan al 2014, cuando las autoridades de la embajada enviaron un correo clasificado a la Presidencia de la República.

“Las continuas fiestas y celebraciones del huésped, implican un aumento del presupuesto que se le dedica a su mantenimiento, algo lamentable cuando ha rentabilizado su encierro mediante el apoyo económico que recibe mensualmente, más los beneficios que ha obtenido por la venta de sus apariciones públicas y derechos por los libros y documentales que ha realizado”, indica la carta de remitida por uno de los altos funcionarios diplomáticos, que tuvo enfrentamientos constantes con él y su equipo, integrado por hasta 17 personas que ingresaban constantemente a la sede, el doble del personal ecuatoriano.

Es por ello -agregó la comunicación- que le transmitimos nuestra preocupación (al Presidente), ya que en su deriva política, puede llegar a afectar la viabilidad de esta sede en el Reino Unido.

El expresidente Rafael Correa al igual que el excanciller Ricardo Patiño, artífices del asilo, han defendido en reiteradas ocasiones la protección que le dieron a Assange y los gastos que ello implicó por considerar que se trataba de un tema de defensa de los derechos humanos y libertad de expresión.

Un funcionario que monitoreó por años lo que ocurría en la embajada y pidió no revelar su identidad corroboró que mientras estuvo asilado “Assange cuajó negocios y cobraba por todo lo que podía”.
Assange y Wikileaks solo reciben donaciones

El abogado de Assange en Ecuador, Carlos Poveda, ha sostenido en varias ocasiones que su defendido y Wikileaks operan con donaciones de ciudadanos de distintos países y que nunca abusó de su situación de asilo para recibir privilegio alguno del gobienro ecuatoriano o de cualquier organización, al margen de su trabajo como periodista y defensor de la libertad de expresión.

Código Vidrio buscó un pronunciamiento de Poveda y Aitor Martínez sobre las supuestas negociaciones que Rohrabacher habría realizado con Assange para su indulto y sobre los cobros por entrevistas y libros, pero no tuvo una respuesta.

El paso de Assange por la embajada, por cerca de siete años, no solo provocó tensiones con otras naciones, sino que generó afectos de otros grupos y países que se alinearon con Ecuador en su política crítica y hostil, especialmente contra Estados Unidos.

También significó onerosos gastos. El gobierno estima que para seguridad y mantenimiento de Assange se gastaron más de 6,5 millones de dólares desde 2012 a 2019. Una auditoría que realizó la Contraloría confirmó que, por ejemplo, unos 144.000 fueron destinados a gastos en relaciones públicas vinculadas al asilo. Además se cubrieron 332.000 para consultorías y asesoría legal para el australiano, en 2012 y 2013, y 105.000 en alimentos.

Ecuador pagó 20.400 dólares a altas autoridades ecuatorianas para visitar a Assange y atender asuntos relacionados al caso; y en 2015 y 2016 se destinaron 17.600 para misiones, viajes para atender temas jurídicos y políticos.

El rubro más fuerte fue por su seguridad.La empresa UC GLOBAL recibió 5,8 millones de gastos especiales de la Senain para vigilar a Assange y a la sede, entre 2012 y 2018.

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TELESUR: Un desacierto

Sesgos de conformación: un grave peligro para el periodismo

Es magnífico para el mundo entero que los Estados Unidos se hayan desligado del ciudadano Donal Trump. Es una verdad irrecusable que este hombre ha aislado al país en la arena internacional, que ha cometido genocidio contra su propio pueblo al ocultarle desde el comienzo de la pandemia la tremenda letalidad del mal, y tantos otros actos censurables y muy dañinos se le pueden achacar que no me alcanzaría este espacio para enunciar tan larga lista. La noche del sábado en que Joe Biden se presentó como ganador en las elecciones que darán un nuevo Presidente a USA en enero de 2021, fue una noche de gloria no solo para los estadounidenses que le votaron, sino para los que no lo hicieron y todavía, víctimas de su propia y voluntaria ceguera política, no comprenden que se han librado de otros cuatro años trágicos de liderazgo del emperador Naranja, pero, sobre todo, ha sido una noche de gloria para el mundo, que ha escapado por un tris de un especimen que amenaza la supervivencia de nuestra especie y del planeta mismo.

Por todas estas razones siento una profunda incomodidad ante los discursos de dos de los miembros del equipo que designó el canal de noticias Telesur para cubrir en pantalla los sucesos de esa memorable noche. El conductor cubano Rey Gómez mostró poca ética profesional al imitar en burla franca lo que llamó “tono rimbombante” del discurso de aceptación dirigido por Biden a la nación. Olvidó, al parecer, que durante esas horas de cobertura mediática que tuvo bajo su responsabilidad, él fue el rostro de Telesur, una plataforma informativa que goza de prestigio en todo el mundo y, a su vez, representa a la América Latina ante el planeta. Fue necesario que Reinaldo Taladrid, uno de los mejores analistas cubanos en política internacional, le corrigiera de inmediato con elegancia al recordar a la audiencia de Telesur el hecho —que ningún profesional de la información debería desconocer— de que los discursos presidenciales, y mucho más los de aceptación y asunción del cargo, en todas partes salvo excepciones son escritos cuidadosamente por equipos de expertos que, en ocasiones, dividen los segmentos del texto entre miembros de ese mismo equipo especializados en diferentes zonas de la política, la economía, la salud, etc. Taladrid también recordó frases memorables que pasaron a la Historia salidas de discursos de Presidentes estadounidenses como J.F. Kennedy, por solo citar un ejemplo, cuando dijo: “No preguntes qué puede hacer tu país por ti; pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”. “Sanar el alma de la nación” es el aporte de la campaña de Biden, mucho más decente y bien intencionado que “Hagamos grande a América otra vez” y “América primero”, los más que pérfidos y embaucadores slogans con los que Trump enganchó a su ingenua base electoral.

El discurso de Biden, quien esa noche asumió un cargo presidencial que se encuentra en el umbral de un largo y farragoso litigio y es, además, la entrada a la Presidencia del país que aún sigue siendo la primera potencia mundial a pesar del desastre trumpista, fue un discurso elegante, sobrio, balsámico, que incluyó matices humanos en un lenguaje elevado y, en ciertos momentos, hasta emotivo, como cuando Biden habló de “sanar el alma de la nación” que lleva cuatro años siendo perniciosamente herida por un Presidente malvado, demagogo y fascista que ha estado a un paso de convertir en rígida teocracia evangélica la más antigua y sólida democracia de la Tierra, y no por sincera fe religiosa, sino por su monstruosa hambre de poder.

Biden no posee, lo sabemos, el verbo fluido de los ex presidentes Barak Obama o el fallecido JFK, pero está muy lejos de la verborrea incoherente, agresiva, divisiva y sucia de Donald Trump.  Su discurso fue equilibrado y, si yo tuviera que buscar una metáfora para describir su precisión y tacto, diría que fue bordado con preciosismo por un equipo de hadas muy astutas que sabían perfectamente lo que necesitaban escuchar los estadounidenses en un momento como ese: promesas de unión más allá de razas, sexualidades, religiones, géneros, partidos y credos políticos; promesas de cuidar la salud de todos; promesas de cooperar con el resto de las naciones para detener el cambio climático y salvar el planeta; promesa de restaurar la economía: promesa de reconstruir un país donde todos sus ciudadanos tengan iguales derechos a la genuina protección de las autoridades y a la realización de sus potenciales individuales y sus sueños de prosperidad. En resumen: Biden prometió un gobierno más humano que calme al país, y no hay que sospecharlo hipócrita por ello. Que en cuatro años pueda cumplir todas o algunas de estas promesas es algo que está por verse, porque el desastre que deja tras de sí Donald Trump requiere, con toda seguridad, dos o tres períodos presidenciales más para ser zajado. Pero ¿es lícito y saludable en momentos como este sugerir a la teleaudiencia de Telesur que Biden, desde el umbral de su futura Presidencia, ya está mintiendo al pueblo de los Estados Unidos y envolviéndolo en un discurso demagogo y dulzón? En mi opinión, como periodista, sostengo que fue un error garrafal que, por suerte, Taladrid subsanó con argumentos ampliamente explicativos; una incompetencia profesional fuertemente contrastante con la seriedad y la superioridad intelectual de un Jorge Gestoso, un Carlos Montero o el propio Taladrid, sin olvidar a otros excelentes especialistas que han participado durante otras y estas jornadas en las pantallas de Telesur. Rey Gómez ejecutó una finta de banalidad imperdonable que dañó la imagen del canal. Y debo agregar cómo a este error también sumó un olvido que, a falta de mejor calificativo, propongo como lamentable: se burló ante millones de telespectadores de un nuevo Presidente de los Estados Unidos dispuesto a retomar la política de apertura hacia Cuba de su antecesor Barak Obama. Una auténtica salida de tono de Gómez y por completo fuera del vaso. Pero estoy segura de que su actitud no refleja el sentimiento de la prensa oficial cubana, de la que formo parte, ni tampoco de nuestro Gobierno.Creo muy necesario aclarar esto.

El caso del especialista en política Diego Zequera me parece aún más crítico, porque Gómez, a pesar de su propensión habitual a interrumpir constantemente a los analistas en medio de lo mejor de sus análisis con preguntas que nada aportan a las ideas en desarrollo, siempre se conduce como el conductor y presentador que en realidad es. Pero Zequera, quien además de tener serios problemas con su dicción extremadamente rápida que torna ininteligible la mayoría de sus palabras, mostró la noche del sábado lagunas de conocimiento que no son compatibles con la condición de experto, como cuando caracterizó en forma despectiva como “hippies”,  a las multitudes que festejaban en pantalla la victoria electoral de Biden, a pesar de que la teleaudiencia podía ver claramente cómo se congregaban en Washington, Nueva York y otras ciudades personas de todas las edades, todas las razas y todos los géneros. Zequera estaba frente a esas imágenes, pero él no era capaz de ver lo que todos nosotros estábamos viendo entonces, y no se dio cuenta de dos detalles, uno significativo y el otro muy, pero que muy importante. El primero, que al principio de la transmisión era de día en muchos lugares, probablemente horario laboral, por lo que la gran cantidad de personas extremadamente jóvenes que iban y venían entre la multitud y saludaban eufóricas ante las cámaras de televisión resulta bien entendible.  Con el paso del tiempo comenzaron a llegar personas de más edad con vestimentas más convencionales, presumiblemente trabajadores y empleados —acompañados por sus familias (hasta por bebés y mascotas)— que habían culminado su jornada de trabajo y se sumaban a las celebraciones.

El segundo detalle que Zequera no captó fue que los jóvenes a los que calificó de hippies son muchachos y muchachas estadounidenses normales que llevaban los mismos atuendos descomplicados que usan en sus vidas cotidianas, y además se hallaban in situ muchos miembros de varias tribus urbanas, algunos con instrumentos musicales poco convencionales o folclóricos, y grupos de inmigrantes de varios países. Zequera no se percató de estos detalles que saltaban a la vista hasta para quienes no son profesionales de la información, y pienso que aunque hubiera podido percibirlos tampoco hubiera logrado identificar a estos estratos y grupos poblacionales porque no los conoce lo necesario, lo que le impide darse cuenta de que esos jóvenes, muchos de ellos integrantes de la generación conocida como milenials, probablemente no hubieran votado por Biden si hubieran podido hacerlo por el socialista Bernie Sanders, y ello quiere decir, probablemente, que una gran parte de los jóvenes estadounidenses, si no está radicalizada hacia la izquierda, va en esa dirección.

Otro gran problema que pude apreciar en los conductores del panel que la noche del sábado cubrieron el seguimiento de Telesur al discurso de asunción de Joe Biden fue el sesgo de conformación que mostraron en la parcialización de sus juicios. El primer deber de un periodista NO es no tener emociones, porque eso es imposible dado que los periodistas somos seres humanos, pero un experto, un analista, un profesional de la información tienen que saber cuándo les toca dominar sus emociones, simpatías y afinidades ideológicas en aras de la objetividad, en especial cuando están saliendo al aire frente al mundo entero en representación de todo un continente. Zequera llegó a decir que prefiere a Donald Trump porque nunca ha ocultado quien es. Se entiende que un hijo de Venezuela, país hermano de Cuba que tanto ha sufrido y sufre los abusos de gobiernos de Estados Unidos, tenga una inclinación natural anti Estados Unidos, pero Joe Biden apenas acaba de ganar las elecciones presidenciales más reñidas de ese país, y tal vez de la historia de Occidente. ¿Por qué no esperar a ver cómo va a gobernar, si cumplirá o no sus promesas, qué hará bien o mal, antes de apresurarse a acusarlo de encarnar todos los males tradicionales del establishment que impera en los círculos de poder de los Estados Unidos desde que se conformaron como nación, y dar por sentado que será otro malo más de la misma película? ¿Por qué arrojar lodo en este momento sobre un hombre al que TODA la humanidad tiene que agradecer que nos haya sacado del cuello la rodilla asesina de ese Godzila feroz que acercó las agujas del Reloj del Fin del Mundo treinta segundos hacia la catástrofe final y, de permanecer cuatro años más en el poder, habría hecho realidad la profecía de Nostradamus: “Sobre sobre el pecho de los hombres nacerán flores?” ¿Por qué negar a rajatabla a Joe Biden la oportunidad que está pidiendo? Esperemos, y sobre todo no olvidemos que se trata del Presidente de los Estados Unidos. No pidamos peras al olmo ni tan pronto ni después, porque noseríamos realistas.

Admiro a Telesur y soy fiel seguidora de su programación, porque defiende con pasión los intereses del Tercer Mundo sin ceder jamás en su seriedad y objetividad informativas. Es un canal que ofrece la posibilidad de ver y escuchar magníficos materiales con enfoques alternativos y dispone de excelentes expertos en todas las materias que interesan a la información. Por eso lamento profundamente la selección del panel al que encomendó la cobertura del discurso de asunción de Joe Biden. Fue un desacierto.

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ENGAÑO: el octavo pasajero (VIII y FINAL)


El cuento de la criada, una de las grandes series de la década, nos mete de lleno en la República de Gilead, que se asienta donde antaño existieran los Estados Unidos, en un futuro distópico donde un grupo fundamentalista religioso se ha hecho con el poder mediante la violencia y ha impuesto una teocracia brutal y extremista. En este clima de alzamiento de totalitarismos y miedo al fin biológico de la especie, las potencias más poderosas son más vulnerables… El miedo… Y una guerra nuclear da paso a un golpe de Estado y a una Guerra Civil en la mayor potencia mundial: Estados Unidos. El país se fragmenta y, como consecuencia nace la República de Gilead, un nuevo Estado Autoritario, sin Constitución, sin Congreso, sin libertad, con un Gobierno teocrático, dictatorial y fundamentado en reglas religiosas basadas en la familia, la autoridad del hombre y la natalidad como valor medidor de las cosas (Tomado de http://www.squire.com)

Este es el octavo de una serie de artículos que intentan advertir a las personas sobre el peligro de manipulación ideológica, cultural, religiosa, política y social que representan las noticias falsas y las teorías de la conspiración, fenómenos que han tomado al mundo por asalto desde que Donald Trump obtuvo la Presidencia de los Estados Unidos en 2016. Existen empresas que obtienen los datos que usted revela en sus redes sociales y los usan para personalizar sus estrategias de manipulación. Usted puede ser confundido y su mente manejada por narrativas que, en algunos casos, van dirigidas puntualmente a grupos vulnerables a determinados asaltos psicológicos. Usted debe ser consciente de que estas manipulaciones pueden provenir de aquellos en quienes más confía, incluso de sus líderes religiosos. Todos debemos ser objetivos e informarnos sin pasión antes de dejarnos llevar por la pasión. Si lo desea tome partido pero, primero, sepa por quién y por qué

Transnacionales de la fe

Sostenemos que estas verdades son sagradas e innegables, que todos los hombres son creados iguales e independientes, que a partir de su creación en igualdad se les han conferido derechos inherentes e inalienables, entre los que están la preservación de la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos extremos, los gobiernos se instituyen entre los hombres, que derivan sus justos poderes del consentimiento de los gobernados; que siempre que cualquier forma de gobierno pasa a ser destructiva de estos fines, es derecho del pueblo alterarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno, que se funde en dichos principios y organice sus poderes en tal forma que a su juicio, ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad.

Thomas Jefferson

Extracto del borrador original de la Declaración de Independencia

El Congreso no podrá hacer ninguna ley sobre la oficialización de una religión ni prohibiendo la libre práctica de la misma….

Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América

Los líderes evangélicos comprometieron su apoyo político a Trump desde el inicio de la campaña presidencial del 2016, a cambio de promesas de favores políticos como (1) nombramientos de jueces conservadores en la Corte Suprema de Justicia estadounidense, (2) políticas públicas contra el aborto y los derechos LGBTIQ y una (3) gran influencia en la definición de la política exterior estadounidense con respecto a Israel. […] Estas actividades violan la Constitución al patrocinar oficialmente una religión y promover creencias particulares: El gobierno está promoviendo religión como un proyecto oficial del gobierno y eso claramente viola una de las cláusulas de la Constitución.

Katherine Franke, profesora de derecho y estudios sobre género en la Universidad de Columbia

<p class="has-drop-cap" value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80">En 2011 los estadounidenses no tenían idea de que Donald Trump, magnate inmobiliario y <em>showman </em>conductor de su programa de televisión <em>El aprendiz,</em> estaba obsesionado con la presencia de Barack Obama, un Presidente negro en la Casa Blanca, y ya había concebido la idea de volverse Presidente él mismo. Pero un pequeño grupo de ciudadanos sí conocía esa intención: algunos ministros de las iglesias evangélicas del país estaban al tanto del ambicioso plan. Tal vez la primera en conocerlo fue la telepastora evangelista Paula White, predicadora ferviente de la Teología de la Prosperidad y ministra de una de las mayores megaiglesias del país, con más de 20 000 fieles. Un día, al terminar una de sus comparecencias ante las cámaras, ella recibió una llamada que iba a cambiar la historia de los Estados Unidos y, muy probablemente, la de gran parte del mundo. Donald Trump le pidió que se encontraran en la torre Trump porque necesitaba que ella le hiciera un favor: quería reunir a unos cuantos ministros evangélicos que lo ayudaran en su duda sobre si debía o no disputarle el cargo a Obama. Un acto sorprendente en un hombre que nunca antes había sido conocido como religioso ni mucho menos virtuoso, todo lo contrario.En 2011 los estadounidenses no tenían idea de que Donald Trump, magnate inmobiliario y showman conductor de su programa de televisión El aprendiz, estaba obsesionado con la presencia de Barack Obama, un Presidente negro en la Casa Blanca, y ya había concebido la idea de volverse Presidente él mismo. Pero un pequeño grupo de ciudadanos sí conocía esa intención: algunos ministros de las iglesias evangélicas del país estaban al tanto del ambicioso plan. Tal vez la primera en conocerlo fue la telepastora evangelista Paula White, predicadora ferviente de la Teología de la Prosperidad y ministra de una de las mayores megaiglesias del país, con más de 20 000 fieles. Un día, al terminar una de sus comparecencias ante las cámaras, ella recibió una llamada que iba a cambiar la historia de los Estados Unidos y, muy probablemente, la de gran parte del mundo. Donald Trump le pidió que se encontraran en la torre Trump porque necesitaba que ella le hiciera un favor: quería reunir a unos cuantos ministros evangélicos que lo ayudaran en su duda sobre si debía o no disputarle el cargo a Obama. Un acto sorprendente en un hombre que nunca antes había sido conocido como religioso ni mucho menos virtuoso, todo lo contrario.

Pero Paula tampoco encarna con exactitud el modelo evangélico de virtudes cristianas que se espera ver en una mujer de su religión. Casada en terceras nupcias con un cantante de rock, investigada por el Congreso y los federales por irregularidades en sus finanzas, su página web, llamada First Fruits 2017 (Primeros frutos 2017) es un instrumento para cosechar limosnas en línea. Para mejor graficar su intención y hacerla llegar a todos sus fieles más allá de su nivel de escolarización, en la interfaz aparecen imágenes de uvas, granadas y naranjas, y las siguientes exhortaciones: “¡Entrega hoy mismo la ofrenda de tus mejores primeros frutos!” y “¡Envía tu solicitud de oración hoy mismo!”; además, hay botones para acceder a páginas con formularios para pagos con tarjeta de crédito. Los “primeros frutos” que Paula solicita con tan santo fervor son el diezmo que cobran sistemáticamente las iglesias evangélicas a sus fieles. AVISO: No intente pagar con frutas.

Paula complació a Trump y le llevó un pequeño grupo de líderes evangélicos. Hubo conversaciones y sesiones de oración que en aquel momento no arrojaron el SÍ, QUIERO que Trump esperaba con ansia para consagrar su matrimonio con la fe religiosa más numerosa en los Estados Unidos, pero la conexión quedó establecida, y Paula y el futuro Presidente se hicieron tan amigos que ella pasó a ocupar un condominio en la Torre Trump valorado en 3.5 000 000 de dólares. Cuando Paula viajaba a Nueva York los dos pasaban tiempo en casta compañía y ella le hablaba a su alma.

Líderes espirituales evangélicos dan su bendición a Donald Trump en el despacho oval de la Casa Blanca (photo by Jahi Chikwendiu/The Washington Post via Getty Images)

¿Se convirtió Donald Trump? ¿Tuvo una revelación, se le posó en el hombro el Espíritu Santo? Me gusta pensar que ni Dios ni Jesucristo han hablado jamás al oído de Donald Trump, pero si alguna voz le susurró un mensaje, estoy segura de que fue este: “Más del 70 por ciento de los ciudadanos de este país son cristianos, votantes potenciales”. Aunque me parece que ya él lo sabía, y lo tenía tan claro que nueve días antes de comenzar su andadura rumbo a la Presidencia, en su discurso en la Universidad Dordt, una institución cristiana en Sioux Center, prometió a la nutrida concurrencia:

El cristianismo tendrá poder. Si llego ahí, ustedes van a tener mucho poder, no necesitarán a nadie más. Van a tener a alguien que los representará muy, muy bien. Recuerden eso.

¿Por qué?

El protestantismo fue el legado del Mayflower para las nuevas tierras en las que desembarcaron aquellos hombres y mujeres de Inglaterra, Alemania y Países Bajos que cruzaron el mar escapando de las persecuciones religiosas, y cuyo sueño era poder practicar la religión que desearan en completa libertad. La colonia de la Bahía de Massachusetts fue  fundada por puritanos británicos (congregacionalistas), Pensilvania por los cuáqueros británicos, Maryland por los católicos británicos y Virginia por los anglicanos británicos. Cuando el Sur emergió como “un país”, su mano de obra estaba constituida en su inmensa mayoría por esclavos negros e inmigrantes irlandeses que huían del hambre, los llamados redness, flacos, anémicos, desdentados por la desnutrición y desmoralizados por la miseria como el protagonista del terrible relato Arrodillaos ante el sol naciente, del escritor sureño Erskine Caldwell, quien solo era capaz de balbucear: “Míster Arch, yo…” una y otra vez mientras su patrón lo humillaba de todas las formas posibles.

Alguien nos ha jugado una mala pasada. Dios nos puso en cuerpos de animales, pero quiso que nos comportásemos como personas. Ése fue el principio de todos los males. Si Él nos hubiera creado como somos, y no nos hubiera llamado personas, hasta el más tonto de nosotros sabría vivir. Si un hombre siente lo que es por dentro, pero hace caso a los predicadores, no puede vivir como es debido. No puede hacer ambas cosas, sólo una o la otra. O vivir como nos crearon, y sentir lo que se es por dentro, o vivir como dicen los predicadores y morir por dentro. Un hombre lleva a Dios en su interior desde que nace y si tiene que vivir según los dictados de un predicador sólo puede haber problemas. Si los chicos me hubieran hecho caso, no habría habido problemas. Las chicas lo comprenden y quieren vivir tal y como Dios las creó; pero los chicos van por ahí, escuchan y se creen esas tonterías, luego vuelven y tratan de imponer esa forma de vida contraria a Dios. Dios creó chicas bonitas y creó hombres, y con eso bastaba. Cuando uno toma a una mujer o a un hombre e intenta quedárselo sólo para él, no va a encontrar más que problemas y dolor el resto de sus días.

Erskine Caldwell La parcela de Dios

Desde el principio ese fue el meollo del problema: los grandes blancos del Sur, en sus cuerpos de animales, querían adorar s su Dios, pero vivir como realmente sentían: sin aceptar que la esclavitud de los negros era pecado, según su propia religión. La necesitaban para que el Sur continuara siendo el idílico lugar de la clase social retratada en Lo que el viento se llevó. Para cosechar el algodón, el maíz, el tabaco, el té de las grandes haciendas de Georgia y Virginia, para impulsar una economía que estaba muy atrasada con respecto a la de los Estados del Norte. El Partido Republicano de aquella época, con Abraham Lincoln al frente, decidió que los norteamericanos estarían mejor juntos que separados, y la economía patriarcal y esclavista del Sur sería un freno para la ya poderosa economía industrializada del Norte. Se desató la Guerra de Secesión y aunque el país se unificó, jamás se unió. Los Estados sureños tenían poco o ningún desarrollo industrial y la inmensa mayoría de su población estaba mal o nada escolarizada, y la tierra estaba desolada por la miseria y las muertes de la guerra. Tras un largo y muy complejo intercambio de lealtades entre los Partidos Demócrata y Republicano, los Estados sureños se atrincheraron en su cultura de economía agrícola y productores de cereales. Se consolidó entonces la conciencia racista del Sur, que adoptó una estrategia de resistencia ante el desarrollo de su población negra. Habían nacido el Ku Klux Klan y el racismo sistémico y, un siglo más tarde, cuando el Congreso aprobó las Leyes de Derechos Civiles en 1964 y de Derecho al Voto en 1965, el supremacismo blanco se capilarizó en la sociedad sureña y desde entonces no ha cesado de crecer. Según los expertos y analistas políticos, “al interior de zonas donde antes existía un alto nivel de esclavitud es donde resulta más factible que los blancos se opongan al Partido Demócrata, estén en contra de la acción afirmativa y expresen sentimientos que podrían considerarse racialmente resentidos”. La población así caracterizada, junto con los exilios venezolano y cubano, conforman la base de votantes “pequeña pero rabiosa” que apoya la reelección de Donald Trump el próximo 3 de noviembre.

Estadísticas aproximativas sugieren que en una Segunda Guerra Civil podrían morir en los Estados Unidos unos 6 millones de personas. ¿Quién podría desear que el país viviera semejante hecatombe sociológica, perdiera su democracia y, además, quedara otra vez dividido, ahora en más porciones que un Norte y un Sur? Pues sí, sorprende el número de norteamericanos que precisamente desean eso. Resulta que en grandes grupos del electorado nacional y, en particular, entre la base electoral de Donald Trump, se ha desarrollado en estos cuatro años de su mandato una tendencia creciente al autoritarismo. Análisis de expertos y medios de prensa señalan que el fundamentalismo religioso se relaciona con el autoritarismo, el etnocentrismo, el militarismo y prejuicios de género, raza, ideología, etc. ¿Cómo no había de ser que tantas personas desearan una debacle apocalíptica y estén dispuestos a provocarla, si ellos tienen un rey, un “elegido” que los comanda y, de nuevo, como ya hizo Hitler con los alemanes. les dice sin ambajes que son superiores al resto del mundo? Y el país se romperá, gritan los ministros evangélicos desde sus podios ante decenas de miles de fieles impactados, si “nuestro elegido” no gana esta reelección.

Los evangélicos aseguran que Trump ha sido elegido por Dios para ocupar la Casa Blanca y guiar al país hacia la verdadera fe, lo llaman Rey y lo comparan con el gran gobernante persa Ciro el Grande, que permitió a los judíos regresar a Jerusalén.

Ciro el Grande
Donald Trump, Mesías de los evangélicos

¿Cómo el pueblo que fundó la primera democracia del planeta ha llegado a ver de semejante modo a un individuo a quien más de 30 000 psiquiatras, psicólogos y neurólogos estadounidenses han diagnosticado en carta abierta a los medios de prensa como un espécimen humano con sus facultades mentales severamente perturbadas? ¿Un hombre a quien se le han contabilizado cerca de 30 000 mentiras en sus cuatro años de Presidencia?  ¿Un miserable que ocultó a su pueblo la verdadera magnitud de la pandemia que azota el mundo e instó a la gente a curarse inyectándose cloro en sus venas? ¿Un personaje extremadamente peligroso que está en posesión de los códigos para desatar un Apocalipsis nuclear? El prontuario canalla de Donald Trump es demasiado extenso para enumerarlo aquí.

Paula, Saulo y Pablo en el camino de Damasco: la conversión del espanto

Las creencias pueden sobrevivir a potentes desafíos lógicos o empíricos. Pueden sobrevivir e incluso salir reforzadas por las pruebas que la mayoría de observadores sin compromiso considerarían debilitadoras lógicas de tales creencias. Pueden incluso sobrevivir a la total destrucción de su base probatoria original.

Lee Ross y Craig Anderson

Gracias al buen trabajo de Paula White, unos 25 pastores de confesiones protestantes varias conforman hoy la falange evangélica de Donald Trump en la Casa Blanca. Solo uno de ellos es negro. Tres nombres han destacado en el grupo: Robert Jeffress, Ralph Dollinger y el cubanoamericano Mario Bramnick. Hay un cuarto ministro que tuvo gran influencia y predicamento cerca del Presidente: Jerry Falwell, rector de Liberty, la más importante y poderosa universidad cristiana del planeta, pero ya no cuenta, porque una delación del ex amante homosexual de su esposa dejó claro que el señor Falwell había participado una y otra vez como mirón de esquina en una relación abierta entre el joven y la alegre pastora. Otros problemillas sobre irregularidades en sus finanzas y las de la Universidad le valieron que la Junta Directiva de la institución lo expulsara deshonrosamente.

Robert James Jeffress Jr. es un pastor, autor y presentador de radio y televisión bautista del sur de los Estados Unidos. Es miembro de la Convención Bautista del Sur y ministro principal de la Primera Iglesia Bautista de 14,000 miembros en Dallas, Texas, y colaborador de Fox News, casi el único medio informativo que se ha mantenido fiel al Presidente, aunque últimamente algunos de sus periodistas hayan pasado a granearlo con el más duro fuego. El campus de esta megaiglesia, inaugurado en 2013, tuvo un costo de 130 000 000 de dólares. Jeffress no solo apoyó al Presidente cuando este tuvo que enfrentar los cargos impuestos contra él por la modelo y estrella de cine para adultos Stormy Daniels, sino que lo acompañó todo el tiempo durante el impeachment. En septiembre de 2019, tras el anuncio de la investigación de juicio político contra Trump, Jeffress declaró en Fox News :

Nunca he visto a los cristianos evangélicos más enojados por cualquier tema que este intento de destituir ilegítimamente a este presidente de su cargo, anular las elecciones de 2016 y negar los votos de millones de evangélicos en el proceso. […] Si los demócratas tienen éxito en destituir al presidente de su cargo, provocarán una fractura similar a la de la Guerra Civil en esta nación de la que nuestro país nunca se recuperará.

Felices tras el fracaso del impeachment

Todo parece indicar que si Jeffress no fue quien echó a rodar la historia del satanismo como credo, le echó bastante gasolina. Él declaró a The Christian Post:

El Partido Demócrata es una organización “impía” que promueve políticas que son “completamente antitéticas a la fe cristiana”. […] “Cuando hablan de Dios, no hablan del verdadero Dios: el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios que se reveló en la Biblia.  […] Estos demócratas liberales están hablando de un Dios imaginario que han creado en sus propias mentes: un dios que ama el aborto y odia a Israel”.

Otro ministro evangélico, Rodney Howard-Browne, pastor de la iglesia The River en la costa oeste de Florida, le hizo eco a Jeffress al afirmar, refiriéndose a Hollywood en pleno, que: “Estas personas están llenas del diablo”,  […] Ellos sacrifican niños de los niveles más altos en Hollywood. Ellos beben sangre de niños pequeños. Esto es un hecho. Es por eso que la próxima cosa a ser expuesta será toda la pedofilia que va a salir de Hollywood y Washington. El sacrificio humano y el canibalismo sucede desde hace años”. Idéntica teoría de la conspiración de QAnon, que hasta hoy no ha sido probada en ninguna de sus partes. Uno ded los bulos que integran esta teoría es la existencia de la famosa isla cerca de Jamaica donde Hillary Clinton, la cúpula del partido Demócrata, Hollywood y un nutrido grupo internacional de satanistas celebran sus cultos al diablo con sacrificios caníbales de niños a los que previamente han violado. Pero donde en realidad se celebraban orgías con preciosas adolescentes alas que se pagaba buen dinero era en las dos islas caribeñas propiedad de Jeffrey Epstein. Existen muchas fotos de hombres poderosos de todos los continentes en esos lugares. Desde Bill Clinton hasta el príncipe de York, de la Casa Real de Inglaterra. Algunos solo aparecen conversando con el anfitrión o cenando con él, y otros…, bueno, pasándola muy agradablemente con las chicas. Epstein fue juzgado y condenado por esto, y se suicidó en la cárcel o lo suicidaron, pero a lo largo de todo el proceso, y dicho sea en su descargo, no apareció ni una sola prueba de niños pequeños sodomizados en el ámbito de Epstein. Parece que no los hubo y tampoco se comió a ninguno. Solo chicas y de doce años en adelante. El villano se puso límites y, al parecer, fue fiel a ellos mientras duró su fiesta.

Supuestamente la segunda figura de más peso en la falange evangélica del despacho oval es es Ralph Drollinger, pastor estudioso de la Biblia. Es un entusiasta de la Teología de la Prosperidad y asegura que el Libro sagrado no dice por parte alguna que el Estado tenga la responsabilidad de socorrer a los ciudadanos más desfavorecidos.  Si te conviertes al evangelismo y pagas puntualmente tu diezmo, Dios te bendecirá con riquezas, dice. “La Biblia es clara en cuanto a que el cuidado de los pobres es responsabilidad de la familia y de la Iglesia. no del gobierno”, ha dicho tajantemente en muchas ocasiones. Drollinger ha exhortado a Donald Trump a crear desde la Presidencia una “dictadura benevolente”.  Horroroso, sí. Lincoln se taparía los oídos y los Padres Fundadores pedirían a gritos que se enviasen sus huesos a la Luna. La falange presidencial evangélica, por supuesto, está declaradamente en contra del Obamacare.

Drollinger es el fundador de la oficina Capitol Ministries, con sede en la Casa Blanca, un emporio destinado a influir, mediante la fe, en la política internacional. Este ministro evangélico imparte cada semana cursos de formación bíblica al personal de la mansión. Su discípulo, el pastor cubanoamericano Mario Branswik, está a cargo de la Oficina de la Fe y la Oportunidad.

No hay noticias de que ninguno de estos voceros de Dios haya emitido una queja cuando Trump envió en socorro de Farwell a su abogado personal, Roy Cohen, el maldito, como le llaman en su gremio, ni tampoco cuando el Presidente premió con la Secretaría del Trabajo al fiscal Acosta, de Florida, el mismo que había echado arena sobre el caso de pedofilia del magnate financiero Jeffrey Epstein, gran amigo de Trump, cuando aparecieron las primeras denuncias en su territorio. Tampoco se conoce que se pronunciaran de algún modo cuando la presión de los abogados de las víctimas de Epstein movilizó, por fin, un proceso judicial en su contra, y Trump se mantuvo junto a Acosta frente a las cámaras de televisión mientras este renunciaba públicamente a su flamante cargo “para no contaminar a la Casa Blanca”. Y no hicieron declaraciones cuando en Texas, José Núñez, sheriff de la oficina del condado de Bexar, fue acusado y arrestado de agredir sexualmente al hijo de un inmigrante indocumentado y de amenazar a la madre con deportarla si lo denunciaba. Ni se han quejado porque Steve Bannon —estratega y asesor de la Casa Blanca y vicepresidente de la empresa criminal Cambridge Analityca, ladrona de perfiles digitales de usuarios con fines electorales— sea un confeso supremacista de ultraderecha, jefe deBreitbart News, un sitio de internet que se describe como una plataforma para el “alt-right“, movimiento que incluye al Ku Klux Klan y a otro grupos de supremacistas blancosy, además,ladrón de fondos públicos para la construcción del muro fronterizo con México.

Si alguna vez los evangélicos tiran de las orejas al Presidente, será debajo del escritorio presidencial, porque ante todo está la preservación de…

Bramnick habla en Jerusalem durante la inauguración
de la nueva sede de la embajada estadounidense en Jerusalén

La agenda evangélica… hasta donde se la conoce.

No al aborto, no a los homosexuales, lesbianas, transexuales y transgénero, no al matrimonio gay, negación de los postulados de la ciencia en favor de las doctrinas del Creacionismo, paulatina imposición del evangelismo como religión oficial de los Estados Unidos, negación de la pandemia, conversión del sistema educacional de laico a evangélico y, en fin, todo lo que puede parecer a la gente sensata fanatismo, fundamentalismo religioso del peor oliente, pero hay algo más. Los evangélicos quieren que el mundo reconozca el derecho otorgado por Dios al pueblo hebreo sobre los territorios que hoy ocupa el Estado de Israel y en el futuro otros nuevos, según reza en el frontis del Parlamento israelí: “Del Nilo al Éufrates, el Gran Israel”. Sus líderes repiten que aunque el mundo —fuera del que hipócritamente pretenden vivir a pesar de sus más que sustanciosas fortunas personales, y también quieren hacer vivir a sus fieles— los acusa de querer objetivos materiales muy concretos, en su alianza con Donald Trump ellos solo persiguen fines elevados y espirituales. No es verdad. Necesitan conseguir un adalid que les ponga en sus bíblicas manos el acceso al Poder, a TODO el Poder, único modo en que podrán modelar el mundo de acuerdo con la interpretación, en mi criterio DISTORSIÓN OPORTUNISTA Y TENEBROSA, que han hecho de la Biblia. El engrandecimiento de Israel fue la gran promesa que les hizo Donald Trump a sus consejeros evangélicos: cambiar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, y arrastrar tras el coloso americano a la mayor cantidad de países marioneta que ellos puedan conseguir en todos los continentes. Son, como muy certeramente las ha llamado la prensa latinoamericana, verdaderas transnacionales de la fe.

¿No es extraño que los judíos, que si algo no han sido jamás es cristianos, sean cortejados con tanta intensidad por los ministros de las iglesias evangélicas y estos, en sus prédicas, exhorten a sus fieles a reconocer y adorar ese pequeño país aislado en Oriente Medio como si se tratara de un reino divino? Algo tienen en común judíos ortodoxos y evangélicos: comparten la misma narrativa del Fin del Mundo, con una Gran Tribulación que caerá sobre la Tierra y una Segunda Venida de Cristo, quien llevará a cabo la salvación de sus elegidos, y a la que los evangélicos llaman El Rapto. ¿Suena eso como algo familiar? Sí, es la historia de aquella secta donde sus adeptos se suicidaron en masa por ingestión de veneno para acelerar el “rescate” por parte de una nave extraterrestre, que los llevaría a un planeta maravilloso. Es una narrativa típicamente sectaria.

Es por eso que la cuarta figura en importancia en los entretelones religiosos de la casa Blanca es el pastor Mario Bramnick, valido de Drollinger, quien tiene a su cargo la labor de conversión de los políticos de América Latina y, si resulta posible, los de Asia y África. Fue el encargado de “visitar” a líderes latinoamericanos y a políticos influyentes para obtener que varios países del área cambiaran sus embajadas de Tel Aviv a Jerusalén, un logro muy bien conseguido. ¿Qué les ofrece a cambio? Votantes, masas compactas de votantes en sus países, que se traducen en SUMISIÓN Y OBEDIENCIA, una consigna que escuché en una iglesia bautista de La Habana que estuve explorando hace tiempo. O lo que es lo mismo: Poder y más Poder. Se necesita un caballo de Troya muy bien entrenado para conseguir la imparable carrera de conversiones al evangelismo que se están produciendo en casi todos los países de Latinoamérica, antes mayoritariamente católicos. Perfecta jugada política, muy astutamente diseñada, y Bramnick lleva muy bien su montura de arreos dorados. Por algo Netanyahu declaró que ya no necesitan a nadie en Estados Unidos más que a los evangélicos. ¿Acaso alguien no se ha encargado de revelar al mundo que el Papa Francisco es un pedófilo…? Ah, sí, ¿y quién habrá sido…? ¿Quién se beneficiaría de calumniar así al anciano santo de El Vaticano? Cui bono. De nuevo cui bono.

Una sociedad gobernada por los evangélicos, peor aún, por los pentecostales, sería lo más parecido a una novela de ciencia ficción distópica, por el estilo de 1984 o tan horripilante como el mundo de El cuento de la criada, de la escritora canadiense Margaret Atwood: nadie podría casarse fuera del evangelismo y ni siquiera tener amigos que profesen otras religiones, misa los domingos y entrega de salarios completos a la congregación en concepto de diezmo, solo música religiosa compuesta para alabar al Señor, cero vida nocturna y cultural, fin del arte, monogamia total, incesante producción de hijos, cánticos y excesos histéricos constantes, abolición de la ciencia, penalizaciones para el conocimiento y para quienes quieran seguir fieles a él, un planeta en destrucción continua por el cambio climático y, por fin, la catástrofe que los evangélicos ven como la vía de llegar al Reino de Dios, que espera con los brazos abiertos a aquellos que se hayan portado mejor y no hayan contradicho a sus pastores ni con un pestañazo. Jamás la Humanidad vio nada como lo que se nos viene encima. Y tras el cuerpo de quien se atreva a cuestionar siquiera por un instante y en el silencio de su mente la prédica de su Ministro, estará la sombra de Satanás con sus pezuñas negras dispuesto a hundir en el infierno al pecador. Erskine Caldwell fue un profeta. Margaret Atwood una visionaria.

¡¡¡Muerte a los diversos!!!
Supremacismo blanco es Fascismo
Marcha de Charlottesville, donde los supremacistas blancos, muchos evangélicos entre ellos, gritaban a voz en cuello: “¡¡¡No seremos reemplazados”. La Casa Blanca divide sistemáticamente a los ciudadanos de los Estados Unidos.

Ya no puedo extenderme más en esta serie de artículos, ha sido una investigación agotadora y el tiempo se acaba. He preferido dejar el tema de la influencia de los pentecostales estadounidenses en Latinoamérica para que los lectores se informen por sí mismos, pues hay mucha y confiable bibliografía a su disposición en Internet, aunque recomiendo la lectura atenta de la investigación titulada Transnacionales de la Fe, indagación colaborativa realizada por periodistas de 16 medios de prensa latinoamericanos, liderados por Columbia Journalism Investigations (de la Universidad de Columbia). Esta serie de artículos analiza en profundidad el crecimiento del poder político evangélico y su agenda fundamentalista en América Latina, alentada por la administración (evangélica) de Donald Trump. 

Comprendo que a millones de personas en el mundo, preocupadas por la decadencia moral y la pérdida de valores que está sufriendo la Humanidad, les seduzca un código moral íntegro, sano y espiritual como el que propone el evangelismo (antes fueron los Diez Mandamientos del Viejo Testamento de los hebreos, retomados por las cinco iglesias fundadas por los Apóstoles de Jesús: ortodoxa griega, ortodoxa rusa, copta de Egipto, siria y etíope, además de la católica de Roma). Yo también creo en la necesidad de nuevos valores y desconfío de las religiones que no los tienen o los han perdido. Pero quiero compartir con mis compatriotas de dentro y fuera de Cuba una experiencia que viví hace más de diez años durante un culto pentecostal en una iglesia de Santos Suárez, La Habana. La Pastora predicaba contra la homosexualidad lanzando llamas por los ojos y lava por la boca. A su lado estaba de pie su hijo, un joven que NO transmitía potentes emanaciones de testosterona, cargando inmóvil a su bebé recién nacido y acompañado de una joven silenciosa que, muy pálida, no alzaba los ojos del suelo y temblaba un poco. Mientras la pastora invocaba con fiereza la muerte pedida en el Levítico para los homosexuales, los fieles gritaban, saltaban, alzaban los brazos, ponían los ojos en blanco y hacían todas esas manifestaciones de histeria que suelen verse en los templos y casas de culto pentecostales. Solo tres personas en medio de aquella multitud querían volverse inmateriales y escapar como polvo por una ventana. Yo era una de ellas. Desde aquel día he ansiado poder contar esta pequeña historia donde fuera escuchada. Hoy acabo de hacerlo.

Ojalá que, mi mensaje logre llegar aunque sea a una sola persona: el pretendido Reino de Dios, con Donald Trump disfrazado de Mesías y tirando de la carroza evangélica, puede no resultar como usted sueña: puede que se parezca más a un Apocalipsis zombie manchado de sangre, y nadie vendrá a rescatarnos. Sin su reelección, Estados Unidos no se volverá comunista, aunque eso sea lo que Trump y sus evangélicos quieran hacer creer a los ingenuos y a la gente con poca cultura política. Con su reelección el mundo estará oscilando al borde de un abismo del que no se regresa. Ahora me dirijo directamente a usted: Si es su deseo, porque ha elegido no reflexionar, vaya a las urnas y…

(Fuentes consultadas durante la escritura de estos artículos para uso de información e imágenes: Web Político, Hipertextual, ANSA, Reuters, New York Times, Washington Post, Europa Press, Wikipedia, Infobae, El Confidencial, Revistaqq, BBC Mundo, CNN, La Voz de Galicia, El País, QAnon T. Colombia, Telemundo, Marca.com, Semana.com, 20minutos.com, ABC News, NBC, CBN, EFE, Ciperchile, Prensadigital, Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), La Vanguardia y muchas más)

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La Tierra plana o la ciencia en el carrusel del Furo, dos boletos por un bulo. ¡Bajesé!

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La Tierra es plana, existe hace 6 000 años y los dinosaurios no cabían en el Arca de Noé. En la Antigüedad no había dudas sobre la esfericidad de la Tierra. Ya en el siglo IV a.C. se rechazaba la … Seguir leyendo

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ENGAÑO: el octavo pasajero (VII)

NOTA

Este es el séptimo de una serie de artículos que intentan advertir a las personas sobre el peligro de manipulación ideológica, cultural, religiosa, política y social que representan las noticias falsas y las teorías de la conspiración, fenómenos que han tomado al mundo por asalto desde que Donald Trump obtuvo la Presidencia de los Estados Unidos en 2016. Existen empresas que obtienen los datos que usted revela en sus redes sociales y los usan para personalizar sus estrategias de manipulación. Usted puede ser confundido y su mente manejada por narrativas que, en algunos casos se dirigen puntualmente a grupos vulnerables a determinados asaltos psicológicos. Usted debe ser consciente de que estas manipulaciones pueden provenir de aquellos en quienes más confía, incluso de sus líderes religiosos. Todos debemos ser objetivos e informarnos sin pasión antes de dejarnos llevar por la pasión. Si lo desea tome partido pero, primero, sepa por quién y por qué.

En la terrorífica y nunca imaginada madriguera del Conejo Blanco[1]

Cristo Pantocrátor (en griego “Todopoderoso”). Fresco de la iglesia católica de Cefalú, Sicilia
“Después de Jesucristo, yo soy el hombre más famoso del mundo” (Donald Trump). Las iglesias protestantes de los Estados Unidos venden a sus fieles en todo el orbe la imagen de Donald Trump como el elegido que hará posible la Segunda Venida de Cristo*

Creyendo como ustedes que la religión es un asunto que ha de quedar únicamente entre el hombre y su divinidad, que él no debe rendir cuentas a nadie por su fe o su devoción, que los poderes legítimos de gobierno sólo tienen alcance sobre las acciones, y no sobre las opiniones, contemplo con soberana reverencia el acto de todo el pueblo americano que declaró que su «legislatura» debería “no hacer leyes que establezcan oficialmente una religión, ni prohíban el libre ejercicio de la misma”, levantando así un muro de separación entre Iglesia y Estado. Adhiriendo a esta expresión de la suprema voluntad de la nación en nombre de los derechos de conciencia, veré con sincera satisfacción el progreso de aquellos sentimientos que tiendan a restituirle al hombre todos sus derechos naturales, convencido como estoy de que no hay derecho natural que se oponga a sus deberes sociales. (Thomas Jefferson, tercer Presidente de los Estados Unidos de América, uno de los Padres Fundadores de esa nación y principal autor de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, 1776. [2]

El Congreso no legislará respecto al establecimiento de una religión o la prohibición del libre ejercicio de la misma, ni pondrá cortapisas a la libertad de expresión o de prensa, ni coartará el derecho de las personas de reunirse en forma pacífica y de pedir al gobierno la reparación de agravios. (Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, 1787)

Pocas personas conocen que en La Casa Blanca existen dos oficinas vinculadas con iglesias evangélicas fundamentalistas que lo mismo ejecutan tareas internas para manejar a la sociedad, sobre todo en materia electoral, que desarrollan actividades propias de la política exterior. Me refiero a Capitol Ministries, fundada por Ralph Kim Drollinger, que cada semana imparte cursos de formación bíblica al personal de la mansión presidencial, y la Oficina de la Fe y la Oportunidad de la Casa Blanca, dirigida por el pastor de origen cubano Mario Bramnick. (Natalia Viana, The Guardian)

Todavía creemos que la derecha cristiana es solo un grupo de interés que trabaja para proteger sus valores. No obstante, el movimiento nacionalista cristiano de hoy es autoritario, paranoico y patriarcal en su núcleo. No están peleando una guerra cultural. Están atacando de manera directa a la democracia misma. Lo quieren todo. Y en Trump han encontrado a un hombre que no solo sirve a su causa, sino que satisface sus ansias de un cierto tipo de liderazgo político. (Katherine Stewart, experta en religión y periodista de The New York Times)

Un poco de historia

La idea del Estado laico (no dirigido por un jefe religioso ni por un colegio sacerdotal, sino por uno o varios gobernantes seculares o de carácter civil) nació del Humanismo Renacentista como consecuencia de una evolución sustancial del pensamiento grecolatino, pero tendrían que pasar aún unos siglos antes de que la revolución protestante desatada en Europa por Lutero y Calvino hiciera huir al Nuevo Mundo a hombres y mujeres que escapaban de las persecuciones religiosas. Aunque los puritanos calvinistas del Mayflower no fueron los primeros europeos en arribar a las costas de lo que es hoy el territorio de los Estados Unidos, la tradición los tiene por fundadores de esa nación. Los viajeros desembarcaron el 21 de noviembre de 1620 y trazaron los principios para la vida en la comunidad que querían fundar sobre criterios democráticos y de respeto para las creencias religiosas individuales. Este acuerdo pasó a la Historia como el Pacto del Mayflower. Fundaron la colonia de Plymouth, la semilla de Nueva Inglaterra y de la futura democracia estadounidense.

Otras colonias nacerían después con diferentes orientaciones religiosas, desde católicos hasta anglicanos, luteranos y bautistas, a los que con el tiempo se irían uniendo metodistas, menonitas, presbiterianos, episcopales etc., hasta llegar, a finales del siglo XIX y principios del XX, a los pentecostalismos. Quienes profesan hoy cualquiera de las confesiones derivadas del protestantismo son llamados evangélicos. La diversidad entre las confesiones protestantes y las ramas que se derivan de cada una de ellas hacen del árbol del protestantismo un follaje a menudo difícil de entender para quienes no se mueven dentro de él.

En 2015 había 600 millones de evangélicos en todo el mundo; en 2017 ya eran alrededor de 630 millones, y su crecimiento no se detiene. Los pentecostales constituyen en la actualidad la mayoría de los evangélicos, por lo que me referiré a ellos más que a ninguna otra confesión evangélica. Debo aclarar que no debe verse el pentecostalismo como una enorme masa homogénea, pues ha tenido diferentes etapas y muchas derivaciones, pero no es mi intención hacer aquí un estudio detallado de su evolución.

Los últimos pentecostales se constituyeron en los Estados Unidos entre1940 y 1950, y hoy se les conoce como iglesias carismáticas o neopentecostalismo. Como todas las confesiones protestantes, el pentecostalismo se caracteriza por su interpretación literal de la Biblia, su no reconocimiento de un líder mundial y único a la manera del Papa que sea intermediario entre el hombre y lo sagrado, su práctica del bautismo por inmersión, la inclinación de sus miembros a establecer una relación personal con Jesucristo, su severo código moral que proscribe el aborto y la homosexualidad entre otros tabúes sociales, su prédica constante sobre los poderes de Satanás, y una particularidad:  el “don de lenguas”, que consiste en la capacidad que manifiestan algunos creyentes de hablar idiomas desconocidos cuando caen en estados extáticos  o estados alterados de conciencia, don que supuestamente les confiere el Espíritu Santo. Sus ministros o pastores alimentan en sus congregaciones la idea de la santidad como la necesidad de no vivir “en el mundo” para no ser tentados por el pecado que asecha en la mundanidad. Esta especie de autosegregación hace que algunas ramas del evangelismo y, en particular, los pentecostales, prohíban a sus miembros tener sexo con individuos que no profesen su misma creencia y hasta casarse fuera de su fe. En general, su interpretación literal de la Biblia los aleja de los postulados más elementales de la ciencia, y reniegan del pluralismo religioso: como todas las creencias derivadas de las religiones monoteístas, se ven a sí mismos como elegidos y únicos detentadores de la Verdad suprema.

Para un neófito es fácil reconocer una iglesia pentecostal: cuando pasa junto a ella no solo escucha los habituales cánticos de alabanza propios de las iglesias protestantes, sino gritos exaltados, aullidos, llantos desaforados y otras manifestaciones que, por su extraordinario nivel de exaltación, a menudo recuerdan fenómenos cercanos a la histeria. Sus pastores predican con una vehemencia telúrica, y todo esto puede alcanzar cotas indescriptibles cuando la congregación celebra un culto de sanación en el que, mediante la imposición de manos sobre el enfermo, se “expulsa” de su cuerpo al demonio o demonios que le provocan la enfermedad. No dudo que un pentecostal puede describir sus prácticas de un modo mucho más elaborado que yo, pero, en general, esto es lo que alcanzamos a ver los simples mortales cuando nos acercamos a un templo o casa de culto de esa vertiente confesional.

Otra de sus particularidades es su desarrollo de la llamada Teología de la Prosperidad, según la cual si Dios puede curar y sanar el alma, no hay razón para pensar que no pueda otorgar también prosperidad y riquezas, siempre y cuando los fieles paguen puntualmente el diezmo que cobran las iglesias. Esta nueva interpretación de la Biblia —choca bastante en una fe que se vanagloria de regirse en todos los aspectos de la vida privada y pública por el más riguroso espíritu de la letra del libro sagrado— llega, incluso, a afirmar que la protección a los pobres, los enfermos y otros desamparados no debe correr a cargo del Estado, sino de la iglesia y las familias. No existe, aseguran los ministros pentecostales, ni una sola referencia a la responsabilidad estatal en los textos bíblicos, y Jesucristo, con su convocación a rechazar los bienes materiales y su entrega a los pobres, “es solo un ejemplo a imitar”. Que muchos pastores no siguen, ya que poseen grandes riquezas personales que no ocultan, por lo que han sido y siguen siendo muy criticados.

El pentecostalismo tiene un fuerte espíritu misional y proselitista y una estructura de auto reproducción que le permite insertarse de muchas maneras en la vida comunitaria, pues aunque aseguran su intención de apartarse del mundo, en realidad crean un mundo propio en el que replican —con su impronta— las estructuras del que rechazan: crean “agrupamientos educativos, deportivos, servicios mutuales y, especialmente, instituciones de producción cultural masiva como editoriales, sellos musicales e instituciones de formación teológica”, todo lo cual confiere textura de realidad a ese universo paralelo (y alienado) que facilita su labor proselitista y su penetración en el tejido de la sociedad. 

El pentecostalismo, además, se adapta con sorprendente plasticidad a los contextos nacionales y locales y a espiritualidades muy diferentes y, en algunos casos, francamente ajenas. Ello ha facilitado mucho su expansión por todo el mundo. En Asia sus iglesias abundan en India y Corea del Sur, y en China son la mayoría de las “iglesias en casa”, y su proliferación en América Latina, un continente de tradición honda y mayoritariamente católica, sería incomprensible si no se conociera las tácticas de ingeniería social que emplean en su favor. Los expertos en el estudio de las religiones piensan que están desplazando del poder político al Vaticano en todo el planeta.

El explosivo y tentacular desarrollo del evangelismo ha dado lugar a la aparición de un fenómeno muy alejado del protestantismo original que, al ser una religión perseguida en muchos países de Europa, tuvo que desenvolverse en pequeñas congregaciones aisladas y a menudo clandestinas. Me refiero a las megaiglesias, congregaciones que reúnen a decenas de miles de miembros en locales tan grandes como estadios deportivos.

Megaiglesia protestante en Estados Unidos. Cobran puntualmente el diezmo a sus feligreses, y las megaiglesias estadounidenses reciben de Trump, además, donaciones millonarias a través del Bank of America

La idea de que se pueda conectar con la divinidad en medio de semejante promiscuidad física y espacios tan abrumadoramente compartidos puede resultar extraña para los creyentes de otras religiones, habituados a buscar esa comunión por medio de la soledad, el silencio y la meditación. Pero es propio de la condición humana obtener sensación de apoyo y seguridad a través del número. Sin embargo, estas megaiglesias han recibido muchas críticas por considerarse que su estilo de culto es superficial y carente de una espiritualidad profunda. Pero, en realidad, las megaiglesias evangélicas no constituyen mayoría y, hasta hoy, existen en pocos lugares. La expansión del evangelismo sigue a cargo de las pequeñas congregaciones de barrio, y su método de reclutamiento más eficaz sigue siendo la transmisión de persona a persona bajo la forma de ofrecimientos de ayuda, apoyo, consuelo y todo lo que los individuos y las familias puedan necesitar tanto en la esfera emocional como en la económica, la cultural, la la legal, la sanitaria (son muy activos en su lucha contra la drogadicción, el alcoholismo, la marginalidad y otras lacras sociales), etc. Entre las megaiglesias evangélicas las hay pentecostales, pero también bautistas y de otras confesiones protestantes.

Desde luego, una confesión religiosa que agrupa a millones de individuos tan fervorosos como fanáticos no pasa inadvertida a los ojos del poder, siempre en busca de aliados poderosos y mecanismos de perpetuación cada vez más eficaces. Bajo el influjo de sus pastores, los evangélicos se convierten en falanges de votantes entusiastas y convencidos. A su vez, el evangelismo en general y el pentecostalismo en particular necesitan la protección y el apoyo del poder para conseguir algunos puntos clave de sus agendas que están en franca contradicción con los principios democráticos sobre los cuales se ha construido el mundo occidental. No es exagerado decir que navegan a contracorriente del siglo XXI. Su extraordinaria plasticidad y mimetismo les ha hecho aliarse lo mismo con figuras y partidos de la derecha que de la izquierda, fenómeno que se ha visto sobre todo en Latinoamérica y, en especial, en Brasil. También se han aliado a la Iglesia católica cuando las circunstancias así lo han requerido. (Continuará)


[1] CONEJO BLANCO, personaje de Alicia en el país de las maravillas. El agujero al pie del árbol por el que cae Alicia representa el despertar de la ignorancia. Cuando uno se da cuenta de que hay mucho más que el mundo que creía el único, experimenta una sacudida, una caída de las seguridades al vacío de la incertidumbre. La caída por el agujero de conejo es el desconcierto que inicia la exploración de la verdadera realidad.

*Este montaje no es mío. Al final de esta serie de artículos citaré todas las fuentes de fotos y textos que he utilizado para escribirlos.

[2] Inspirado en el pensamiento de Robert Williams, fundador de la primera iglesia bautista estadounidense.

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Estados Unidos: al borde del abismo

(Tomado de https://elpais.com/cultura/2020/10/15/babelia/1602748837_466765.html)

A pocos días de unas elecciones cruciales, el mundo intelectual observa el futuro con inquietud. La lucha de las minorías, la cultura de la cancelación y el peligro de la autocracia centran el debate

Dave Eggers

17 OCT 2020 – 09:29 CEST

Es agotador vivir aquí. Somos una nación desconcertada, peleada y medio loca. Estados Unidos es una mezcla terrorífica de reality show televisivo, república bananera y Estado fallido. En solo cuatro años hemos perdido de vista todo: el Estado de derecho, un mínimo sentido de la decencia, la verdad y la fe en el Gobierno y la gobernanza nacional. Mientras escribo estas líneas, el presidente de Estados Unidos baila sobre un escenario al ritmo de la música de Village People, en un auditorio abarrotado y en medio de una pandemia que ha matado a 215.000 estadounidenses y seguramente va a matar a algunos de los asistentes.

Nuestro presidente está clínicamente loco. Lo sabe el mundo, lo sabe el Partido Republicano y lo saben hasta sus seguidores. Además ha cometido docenas de delitos y actos merecedores de la destitución estando en el poder, y lo único que le salva es que son tantos que nadie logra centrarse en uno solo. Hace unas semanas, un lunes, nos enteramos de que no había pagado impuestos en 10 de los últimos 15 años. Al día siguiente, durante un debate con Joe Biden, dijo a los miembros de las milicias supremacistas que “se retirasen y se mantuvieran a la espera”; a la espera de una guerra civil. Hacia el final de esa semana supimos que les habían diagnosticado la covid-19 a él y a otras 32 personas del personal de la Casa Blanca.

Hemos tenido 200 semanas así, unas semanas que parecen años, que habrían acabado con cualquier otra presidencia. Estamos hartos de este circo.

Los republicanos se consideran conservadores, pero los años de Trump han sido los más radicales y radicalizadores de la historia moderna de Estados Unidos. Trump y su Gobierno son erráticos, irracionales y reaccionarios y están dispuestos a hacer pedazos cualquier parte de la Constitución que sea un obstáculo para obtener sus caprichos. El lema de Ronald Reagan era que el Gobierno debía ser eficiente pero pequeño, nada entrometido, casi invisible. Pues bien, en estos cuatro años hemos tenido que lidiar a diario con el Gobierno que más se ha inmiscuido en nuestras vidas de toda la historia de nuestro país. Trump está cada día en nuestras narices, contando mentiras y fomentando la discordia y el odio, y lo peor de todo es que su incompetencia absorbe constantemente nuestra atención. Su presidencia es un accidente de automóvil del que llevamos cuatro años sin poder apartar la vista.

El año pasado, mi familia y yo necesitábamos un respiro del caos interminable de la vida en Estados Unidos y nos fuimos a España. A las islas Canarias. Durante tres meses vivimos en La Garita, Gran Canaria; una comunidad de lo más discreta a orillas del océano y alejada de los turistas. Nuestros hijos fueron al colegio allí y todos vivimos una vida totalmente distinta y llena de cordura. La policía no disparaba contra la gente normal en la calle. El presidente no empujaba a sus partidarios a rebelarse contra el Gobierno que se suponía que dirigía él. Cuando necesitábamos asistencia médica, la teníamos y prácticamente gratis.

Y no teníamos que pensar en Trump. Figuraba pocas veces en los informativos locales, en los periódicos locales y en nuestro pensamiento. Hasta el intento de destituirle. Aunque Trump ha cometido un centenar de delitos que son causa de destitución, el Congreso por fin escogió uno concreto, celebró las sesiones correspondientes y ocurrió lo que esperábamos: se inició el proceso de impeachment, pero él permaneció en su puesto. No sé para qué vimos las sesiones en La Garita. Sabíamos que no iba a cambiar nada, y así fue. Cuando Nixon cometió sus delitos, los republicanos y los demócratas estuvieron de acuerdo en que había profanado el cargo de presidente y debía marcharse. Pero ese consenso de los dos partidos sobre el honor y la decencia ha desaparecido. Los republicanos han sido espectadores silenciosos mientras Trump convertía nuestro país en un hazmerreír cleptocrático.

Poco después de que volviéramos a California estalló la epidemia de coronavirus y los peores temores que todos teníamos sobre Trump se hicieron realidad. Hasta la covid-19, sus partidarios podían alegar la fuerza de la economía como prueba de que estaba justificado elegir a un promotor de campos de golf. Pero gobernar significa afrontar racionalmente y con seriedad las crisis, y Trump ha demostrado que un narcisista lunático que desdeña la ciencia, que no puede concebir el sufrimiento de ninguna otra persona que no sea él mismo, es incapaz de dirigir un país en un periodo histórico difícil. El coronavirus no fue real hasta que él lo contrajo; y como no ha muerto, desprecia las vidas de los que sí han fallecido. No se le ha oído decirlo, pero podemos estar seguros de que considera que los difuntos, como los soldados estadounidenses que murieron en acto de servicio, son unos “fracasados” y unos “pringados”.

Hace unos años informé sobre un mitin de Trump en Phoenix, Arizona. Como anticipo de su reacción autoritaria frente a las protestas de Black Lives Matter, la policía de Phoenix, al acabar la concentración, arrojó gas lacrimógeno contra miles de manifestantes (entre los que me encontraba yo). No hubo ninguna provocación, ninguna advertencia. Estábamos de pie pacíficamente detrás de una barricada y, un instante después, empezamos a ahogarnos por culpa de un gas amarillo prohibido por la ONU incluso como arma de guerra. Al día siguiente entrevisté al senador Jeff Flake, uno de los pocos republicanos de las dos Cámaras del Congreso que se había opuesto a Trump y que, por su deslealtad, se vio obligado a retirarse del Senado. “Es una especie de fiebre”, dijo a propósito del trumpismo. “Pero un día, la fiebre bajará”.

Gran parte del resto del mundo, y por supuesto España, ha tenido históricamente relación en mayor o menor medida con el autoritarismo. Pero Estados Unidos —y esto es importante destacarlo— nunca ha tenido un presidente autoritario. Incluso los presidentes que procedían de las fuerzas armadas, como Ulysses S. Grant y Dwight D. Eisenhower, han sido muchas veces los que más criticaban y desconfiaban de todo lo militar y del peligro de politizarlo. En general, los más peligrosos han sido los diletantes como George W. Bush y ahora Trump. Este último ha utilizado el ejército, la Guardia Nacional, la policía local e incluso a agentes federales de paisano para intimidar a los manifestantes. “Fuerza aplastante. Dominio”, tuiteó el 2 de junio sobre la represión de las protestas en Washington, la noche después de que hubiera ordenado dispersar con violencia a los manifestantes para poder posar con una Biblia en la mano.

Estos horrores no han disminuido el apoyo que le prestan sus fieles seguidores. En la mayoría de las democracias liberales —espero—, esas tácticas despóticas significarían el final de su presidencia. Pero lo que ha puesto de manifiesto el mandato de Trump es que, en realidad, muchos estadounidenses no están comprometidos con la democracia. Están entregados a mantener el orden y el statu quo. Después de la elección de Trump, los sociólogos descubrieron que el principal rasgo que compartían sus partidarios no era la afición al maquillaje anaranjado y el tinte de pelo amarillo, sino el gusto por el autoritarismo. Preferían a un líder fuerte y autocrático antes que el proceso de construcción de consensos, a menudo lento y caótico, inherente a la democracia. Preferían la sencillez, la rigidez y la obediencia. Hasta que llegó a la presidencia, nunca habría dicho algo así, pero ahora estoy seguro de que al menos la cuarta parte de nuestro país preferiría una autocracia trumpiana permanente que una verdadera democracia.

Hay mucho trabajo por delante, empezando por la educación. Son demasiados los estadounidenses que, en realidad, no comprenden la democracia ni la seriedad del arte de gobernar. Desde hace décadas hemos mezclado tanto la fama y la política que la mayoría de la gente no distingue entre las dos cosas. En el primer mitin de Trump al que asistí, en plena campaña, en un aeropuerto de Sacramento, los asistentes se quedaron deslumbrados al ver llegar al personaje de los reality shows en su avión privado. Se rieron de sus chistes y le hicieron fotos con su gorra roja. No hubo nada remotamente parecido a una discusión seria sobre temas importantes o sobre la Administración. Más bien, se dedicó a hablar mucho rato sobre uno de sus campos de golf.

No tiene nada de malo que la gente vaya a un aeropuerto a ver a un personaje de televisión. Pero votar para que él dirija el país es señal de que no sabemos lo que es gobernar y de que no nos tomamos en serio a nosotros mismos, nuestra nación ni nuestra historia. Y ese es un fracaso del que somos responsables todos como padres, educadores y ciudadanos. Ya seamos republicanos o demócratas, debemos considerar la labor del Gobierno como algo noble y sagrado. Debemos recuperar el sentido de que todas las tareas de gobierno, sean grandes o pequeñas, deben llevarse a cabo con dignidad y sobriedad, que los líderes que elegimos deben ser los mejores, los más razonables, los de carácter más estable.

En las elecciones de 2016, Hillary Clinton obtuvo los mejores resultados en las partes de Estados Unidos con más nivel educativo. De los 50 condados con más nivel, venció en 48. A la inversa, Trump tuvo los mejores resultados en las zonas con el nivel educativo más bajo. De los 50 condados con menor nivel, ganó en 42. Así que tenemos mucho que hacer. No necesitamos un Gobierno elitista, pero sí que sea competente, utilice la razón y respete la ciencia. Que en 2020 tengamos que recordar los principios de la Ilustración es trágico, pero así estamos. Que Estados Unidos acabe de obtener cinco premios Nobel más la semana pasada, mientras nuestro presidente rechaza el conocimiento científico, ¿qué es? ¿Tragedia o ironía?

Hablando de ciencia: el cambio climático ha hecho que en California, en los últimos cinco años, los incendios descontrolados se hayan convertido en parte permanente de nuestras vidas. Como el Estado se ha vuelto cada vez más seco y caluroso, cada otoño trae consigo nuevos incendios; este año se han quemado ya más de 12.000 kilómetros cuadrados. Para millones de residentes en las zonas más afectadas se ha vuelto esencial tener lista una bolsa de viaje, la maleta con artículos de primera necesidad que cada familia californiana debe tener a mano por si nos evacúan de un momento para otro. El 27 de septiembre estaba visitando a unos amigos en St. Helena, a una hora al norte de San Francisco, cuando estalló un incendio en el que acabaron ardiendo más de 240 kilómetros cuadrados. Les ayudé a meter sus cosas en el coche y se fueron mientras veíamos arder las llamas sobre un promontorio cercano.

Pero existe otro tipo de bolsa de viaje para millones de estadounidenses, que es la mochila con la que cargaremos si Trump vuelve a ganar. Su victoria querrá decir que Estados Unidos ha desaparecido. Que nos hemos rendido. Que nada significa ya nada y que hemos preferido ser una idiocracia sin civilizar.

Muchos se irán a Canadá, una versión más fría pero más sensata de Estados Unidos. Muchos amigos nuestros están estudiando las leyes de inmigración de Nueva Zelanda y Australia. En nuestra familia estamos pensando volver a La Garita. Conocemos los colegios, nos sabemos los menús de todos los restaurantes locales, estamos familiarizados con el Alcampo de Telde y conocemos también el apacible paseo marítimo por el que caminábamos como seres civilizados en una sociedad racional. Qué sensación tan buena.

Dave Eggers es escritor estadounidense. Dirige la editorial McSweeney’s, la revista literaria del mismo nombre y la organización no gubernamental 826 Valencia.

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Cuando el arte nos da sorpresas desagradables

Los girasoles de Vincent van Gogh

De mis años como estudiante en la academia San Alejandro, en La Habana, recuerdo con nitidez el fervor de mis condiscípulos por los óleos del pintor holandés Vincent van Gogh, en particular por su paleta vigorosa y sus amarillos y naranjas enfebrecidos. La historia de su vida miserable y frustrada, su locura y su muerte nos parecía entonces el ejemplo de la injusticia del mundo, la apoteosis de un artista maldito, que lo fue, sin duda, y a conciencia. Én aquella época todos éramos idealistas, no queríamos dinero sino la gloria, como él, aunque dudo que ninguno de nosotros estuviéramos dispuestos a cortarse las orejas. Pero estábamos más que dispuestos a imitar su colorido, eso sí. Queríamos que de nuestros lienzos escolares brotaran chorros de luz dorada.

Este era uno de los recuerdos más hermosos de mi adolescencia, pero… ha tenido que sufrir la prueba de la decepción, como casi todos mis buenos recuerdos. Días atrás alguien me envió un artículo titulado Por qué Van Gogh pintaba tanto con amarillo y la explicación científica de esta predilección. Sé que al hacerlo el remitente tuvo la mejor intención, pues me conoce bien y sabe cuánto he sufrido por haber tenido que abandonar mis estudios de artes plásticas, y solo quiso hablarme de un tema que siempre me ha interesado, pero me mató, de verdad.

Resulta que no fue la esquizofrenia de Van Gogh la que le permitió crear una paleta de color tan intensa. En San Alejandro nos dijeron eso y recuerdo a Arturo Cuenca y a José Bedia asegurando en un receso entre dos clases que no les importaría estar locos si pudieran pintar así. Pero no fue la locura, sino un medicamento que le suministraba su médico lo que alteró la visión del artista y, con ello, su percepción de los colores. La sustancia empleada para confeccionar este medicamento era la digitalis purpurea, una planta a la que la farmacopea de entonces atribuía propiedades sedantes y antiepilépticas.

El médico de Van Gogh, el doctor Gachet, a quien el pintor inmortalizó en algunas de sus obras, le suministraba el fármaco para tratar sus crisis maníacodepresivas, lo que hoy se diagnóstica como trastorno bipolar. Van Gogh sufría ataques de pánico muy fuertes, alucinaciones que lo aterrorizaban y estallidos de ira tremendos. Sus emociones eran intensísimas e inestables, y esa fue la razón fundamental por la que su gran amigo el pintor francés Paul Gauguin lo abandonó, precipitándolo en la etapa definitiva de su locura.

Gachet siempre advirtió a Van Gogh que no abusara del fármaco, pero el pintor, quien vivía solo y sin los cuidados de su familia, probablemente lo consumía de manera inmoderada, por lo que no tardó en sufrir las consecuencias: comenzó a padecer de xantopsia, una patología neurotóxica que altera la percepción de los colores, por lo que los pacientes comienzan a ver el mundo a través de un filtro amarillo. Como cuando observamos un paisaje desde detrás de un fragmento de acrílico transparente y de color. Hice este experimento una vez con un rectángulo de acrílico rojo y otro de un vivo azul tintoso, y recuerdo que si bien el mundo en rojo no me gustó, quedé completamente fascinada por el mundo azul que apareció ante mis ojos, y concebí un deseo ardiente de vivir en él. Me parecía otro planeta, encantador y misterioso, que excitó mi fantasía.

En los casos agudos de xantopsia, al paciente lo blanco parece amarillo y lo azul, verde y viceversa. Es de suponer que Van Gogh percibiera la luz clara como amarilla, los tejidos blancos y la nieve también en amarillo, y los paisajes verdes los viera azules y al contrario.

Pero la decepción sobre el tema de los amarillos de Vincent van Gogh no terminó para mí en la xantopsia, pues quien tenga alma de pintor posiblemente pagaría ese y hasta otros precios si ello enriqueciera su arte y ahondara su sensibilidad. Lo peor para mí fue enterarme de que los amarillos originales de los óleos de Vincent van Gogh no los conoceremos jamás, pues desde hace mucho tiempo ya no existen. ¿Hay un secreto místico en su desaparición? Para nada, la explicación es pura y simplemente científica.

Durante el siglo XIX aparecieron nuevos productos naturales e industriales que fueron empleados en la elaboración de pigmentos usados por los pintores. Uno de estos fue el amarillo de cromo, el mismo que usó Van Gogh en muchas de sus obras, de las cuales la más poderosa, bella e inspirada es su óleo más famoso, Los girasoles. El amarillo de cromo produce un pigmento extraordinariamente luminoso, casi luz solar u oro líquido. Hay que haberlo aplicado alguna vez sobre un lienzo para recordar la emoción que uno puede llegar a sentir al ver tanta belleza. Pero…

Los metales sufren procesos de oxidación causados por el paso del tiempo y también por la luz, sobre todo por los rayos ultravioleta, y se degradan. En el caso del amarillo de cromo, su oscurecimiento es causado por una humilde reacción química: la reducción del cromo de Cr (VI) a Cr (III). Oscurecimiento que se agravaba aún más por el uso de barnices preservantes que se suelen aplicar sobre los lienzos.

Otra teoría sobre los halos giratorios que Van Gogh pintó en cuadros como su impresionante Noche estrellada y en otras de sus creaciones, dice que podrían ser consecuencia de que sufriera de una enfermedad ocular llama Glaucoma de ángulo agudo, que hace ver a quienes la padecen halos de colores en torno a los objetos.

La triste conclusión a que se llega después de conocer estas verdades, es que el tinte entre naranja y marrón claro que presentan las obras de Van Gogh y que tanto nos emociona y nos deslumbra hoy, es apenas la sombra de la extraordinaria luz que debieron tener sus pinturas cuando él las realizó, en especial Los girasoles, y el vertiginoso movimiento que sus halos otorgan a los astros en sus paisajes es, también, producto de una anomalía orgánica más que de la inspiración del artista. Hoy vemos esos cuadros como son y nos parecen sensacionales, los amamos así, pero ¡saber que fueron mucho más esplendorosos y nunca podremos disfrutarlos resulta un descubrimiento devastador.

Habría preferido no saberlo jamás.

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