Juntos más allá de la muerte

No han de existir en este mundo muchas necropolis que puedan presumir de albergar el sueño eterno de un escritor célebre y sus personajes, pero el Cementerio de Colón habanero puede ostentar ese blasón. Cirilo Villaverde, consagrado como el primer gran novelista de Cuba y autor de nuestra novela fundacional Cecilia Valdés o la Loma del ángel, yace en un hermoso panteón de mármol adornado con un obelisco, y no muy lejos, en una tumba modestísima, los restos mortales de quien fue, quizá, la musa viviente del escritor tienen su ultimo reposo.

Panteón del escritor Cirilo Villaverde en el cementerio de Colón

La existencia real de Cecilia Valdés ha sido, desde la aparición de la novela en Nueva York, una tesis muy controvertida, pero no salió de la imaginación excitable de algún lector entusiasta o de los esfuerzos de un crítico literario prolijo e interesado en la Historia, sino de un fragmento de una carta escrita por el propio Villaverde a un conocido, donde confiesa que, para crear el personaje, se inspiró en “una mulata muy linda con quien llevó amores Cándido Rubio, mi condiscípulo y amigo, en La Habana”. Si la musa, quien sin duda se paseaba en chancleticas por los adoquines coloniales triturando corazones de todas las razas —como Villaverde la describe—, se llamaba o no Cecilia Valdés, es un enigma difícil de esclarecer después de tanto tiempo, aunque la tumba que en Colón lleva su nombre parece arrojar bastante luz sobre los hechos.

La lápida que corona la pobre sepultura fecha la muerte de su ocupante el 21 de mayo de 1893, lo que concuerda con la época en que se desarrolla la historia de la Cecilia literaria. La novela termina cuando Cecilia, enloquecida por la muerte de Leonardo que involuntariamente ha provocado, sufre las secuelas de su parto y es internada en un asilo para dementes. Es aún una mujer muy joven, no llega a los veinte años. Su destino acaba aquí para el lector, quien queda obsesionado por esta vida que se hunde en el silencio y el olvido. ¿Qué fue de Cecilia Valdés, privada del apoyo de su amante, desconocida por su padre biológico y ya sin su abuela Chepilla ni su amigo incondicional, el sastre José Dolores? La demencia borra la identidad. “No te rías de la locura, es peor que la muerte”, dice un personaje del dramaturgo norteamericano Tenessee Williams.

Pero si la locura no deja huellas del ser en el mundo, la muerte, paradójicamente, sí lo hace. En los libros de inhumaciones de la necrópolis de Colón consta que en esa fecha se dio sepultura a una mujer llamada Cecilia Valdés, natural de La Habana e hija de la Real Casa de Maternidad, tres datos que coinciden con el personaje creado por Villaverde. Un cuarto dato casi disipa ya cualquier duda residual: la fallecida era mestiza. Murió a la temprana edad de 39 años, lo que indica que sobrevivió por más de dos décadas a su final literario. Horroriza pensar que lo haya hecho en aquel asilo de dementes, donde como único Consuelo dice Villaverde que encontró a su madre Charo Alarcón. Una vida infernal sin ninguna semejanza con la existencia colmada de amor y placeres con que Cecilia soñaba. En vez del blanqueamiento que tanto anhelaba se hundió en la negrura más profunda. Su hija recién nacida tendría su mismo fatum: crecería sin su madre loca, quién sabe cómo y, para desgracia mayor, cargando sobre sus hombros el estigma de ser fruto de un incesto.

Pero hay otro lugar en La Habana donde Cirilo y Cecilia forman un dueto eterno, o al menos lo será mientras exista la ciudad. Es la iglesia del Santo Ángel Custodio, en la Loma del Ángel, en cuya plazoleta se alza una escultura en bronce del artista Eric Rebull que recrea la imagen de Cecilia. A pocos metros un busto de Cirilo Villaverde, colocado en 1946 en una hornacina de la fachada del templo, parece contemplarla sumido en meditación silenciosa que acompaña una vaga sonrisa.

Una reflexión sobre este emparejamiento que se mueve entre la ficción y la vida (o la  muerte) real, induce a un escritor a cuestionamientos un tanto metafísicos: ¿Qué lazos forja la escritura con las creaciones de nuestra imaginación? Y se puede ir aún más lejos: ¿acaso existen vasos comunicantes entre lo que escribimos los escritores y la manera en que se moldea la realidad? ¿Influye la materia literaria sobre la marcha de la existencia? ¿Somos, en verdad, demiurgos? Conan Doyle decidió matar a Sherlock Holmes para librarse del personaje, que lo acosaba, y nunca lo logró. La historia de la literatura abunda en casos de escritores que terminaron estableciendo una relación morbosa con alguno de sus personajes o con las historias que crearon para ellos. La sospecha da miedo, y aunque los escépticos digan que es muy lógico que Villaverde y Cecilia estén enterrados en el Cementerio de Colón porque eran habaneros y esa era, entonces, la única necropolis de la ciudad, y en definitiva no existen pruebas fehacientes de que esa muerta sea la musa del escritor, a mí el connubio me sigue impresionando, como todo lo que parece sobrenatural, aunque no lo sea..

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La magia de la música más allá de las fronteras del sonido

Lev Sergueievich toca su theremín

Hace muchos años, en el Onceno Festival de la Juventud y los Estudiantes celebrado en La Habana, vi y escuché por primera vez un sintetizador en acción. Un músico checo (o polaco, después de tantas décadas ya no recuerdo) ofreció una coral donde él era la voz veintiuno en vivo. Todo el resto del coro inmenso era su propia voz replicada por aquel instrumento. Me impresionó de tal manera que durante años guardé el recorte de diario donde se le anunciaba y estuve pensando en aquello. Mucho después, ya casada con mi esposo Benigno Delgado Hernández, guía de turismo, visitamos la casa de uno de sus amigos, quien tenía un sintetizador. Era un músico aficionado, algo que yo jamás me he considerado a mí misma, pero cuando me ofreció manipular el instrumento y comenzó a enseñarme la infinita cantidad de sonidos que encerraba en su interior, me hizo pensar con mucha fuerza en aquellas extraordinarias cajas mágicas de que hablan los cuentos de hadas, donde están encerrados todos los sonidos del universo. Luego pensé el El Aleph, de Borges, pero El Aleph encierra todas las imágenes posibles, mientras que el sintetizador guarda sonidos Había cantos de pájaros, ruidos de tormenta, entrechocar de espadas y cánticos de guerra, entre otras muchas cosas. Yo estaba por entonces escribiendo el guión de mi aventura Los Celtas, y la posibilidad de ser yo misma quien trabajara el sonido de la serie, de acuerdo con mis conocimientos de esa cultura extraordinaria, me provocó tal excitación que Benigno tuvo que sacarme de la casa de nuestros amables huéspedes casi a rastras. Recuerdo, como un dato aleatorio, que aquel matrimonio amigo había comido esa noche una gran cantidad de jamón de pierna y estaban intoxicados, pero yo no sentía piedad: el egoísmo del artista que acaba de hacer un descubrimiento capital me poseía sin dejar espacio para ningún otro sentimiento.

De más está decir que el sintetizador se agregó de inmediato —junto con perros pastores y huskies, un caballo, una cabaña cerca del mar, un telescopio, una colección de música y todo lo necesario para poder pintar —a la larga lista que conformaba y aún conforma el conjunto de mis sueños imposibles. A veces uno llega a resignarse a tantísimas renuncias, hasta que un día navega en internet y descubre…

El Theremín y el Tautronio

Carolina Eyck

El theremín a veces parece un instrumento del futuro de la Tierra o de otro mundo. Su música parece evocada de la nada, notas y tonos burlados y manipulados por movimientos hipnóticos de manos y dedos a través del aire.

Así aparece descrito en internet el único instrumento musical conocido hasta la fecha que se “toca”completamente sin contacto físico directo. Fue inventado alrededor de 1920 por el físico ruso Lev Sergeyevich Termen, conocido más tarde como Leon Theremin, cuyo apellido pasó a nombrar el instrumento de su invención.

Si yo tuviera que describirlo, diría que fue una especie de caja cuadrada en sus inicios, rectangular en sus versiones modernas, de la que sobresalen dos antenas que operan con los principios del electromagnetismo. Es más o menos así, pero recuerden los lectores que siempre fui ponchada en Física.

El theremín recuerda, a quien lo ve tocar, la leyenda del aprendiz de brujo, porque el músico mueve sus manos alrededor del instrumento como si hiciera pases mágicos, y entonces se produce el milagro de una música que no parece de este mundo. ¿El secreto? Los músicos controlan los sonidos moviendo las manos y los dedos alrededor de una antena vertical para subir o bajar el tono, y hacia arriba o hacia abajo sobre una antena en bucle para controlar el volumen. En realidad, las manos del ejecutante controlan y manipulan los campos magnéticos alrededor de las antenas. ¿No parece cosa de brujos?

Lev Sergueievich nació en San Petersburgo, Rusia Zarista, en 1896. A los siete años montaba y desmontaba relojes con una precoz habilidad ingenieril, y a los quince construyó un observatorio astronómico. Al igual que muchos jóvenes de familias pudientes de su país, tomó lecciones de violín, violonchelo y otros instrumentos musicales. Como en el caso de tantos descubrimientos científicos, por ejemplo el elemento radio de los esposos Curié, el theremín es fruto de una sorpresa tangencial. En 1920, Lev inventó un ingenio que permitía usar la nueva tecnología de las ondas de radio para medir algunas propiedades del elemento gaseoso, pero descubrió que su aparato emitía “un extraño gorjeo” que él podía moldear si movía sus manos alrededor del equipo. Como era un músico entrenado, es posible que desde el primer momento reconociera el potencial artístico de su nueva creación. Según declaró en una entrevista, su conversión del aparato en instrumento musical fue muy intencional: “No estaba —dijo— satisfecho con los instrumentos mecánicos que existían, de los cuales había muchos. Todos fueron construidos usando principios elementales y no estaban bien hechos físicamente. Estaba interesado en hacer un tipo de instrumento diferente. Por lo tanto, transformé equipos electrónicos en un instrumento musical que proporcionaría mayores recursos”. Si este criterio de Lev Sergueievich era válido o no y qué hubieran dicho de él Bach, Bethoven, Chopin, Lizt y otros grandes compositores y concertistas de la historia musical de Occidente es algo que no sabremos nunca, porque no conocieron el theremín.

Tras semejante triunfo pronto Lev Sergueievich viajó a Estados Unidos, donde fue muy bien recibido y se le concedió un estudio en West 54th Street, en Nueva York. Pronto allí se dieron cita compositores y científicos. A los primeros los fascinaba el instrumento y a los segundos los intrigaba. El propio Einstein llegó a alquilarle a Sergueievich una habitación desocupada en el estudio del inventor para poder estudiar el fenómeno de la música celestial del theremín.

Sergueievich ganó mucho dinero con su instrumento en Estados Unidos , y comenzó a soñar con construirlo en serie para que todo el mundo pudiera tocarlo, pero su sueño no se pudo materializar debido a lo dificultoso que resulta tocar bien un theremín.

La extraña sonoridad del instrumento hizo que fuera usado en programas y películas que requerían efectos especiales. La más conocida de ellas, filmada en 1951, fue El día que paralizaron la Tierra, pero antes ya había sido usado en la banda sonora de Miklós Rózsa para la película Spellbound, de Alfred Hitchcock, ganadora del Oscar en 1945. 

 Después de un corto período el instrumento cayó en el olvido. Sin embargo, a partir del documental Theremin: An Electronic Odyssey, realizado en 1993, el theremín de Lev Sergueievichh está viviendo un gran renacimiento. Músicos de reconocido prestigio lo han adoptado y los conciertos se suceden. La música del theremín, que ciertamente deslumbra por su increíble registro de bajos y agudos y parece música de las esferas, la misma de la que hablaba el filósofo griego Pitágoras, ha sido empleada en filmes clásicos del cine como Star Trek, la usó el celebérrimo grupo Led Zeppelin en su conocida canción Whole Lotta Love, y The

Jimmy Page, de Led Zeppelin, toca el theremín

Rolling Stones la empleó en su álbum psicodélico Her Satanic Majesty Requests, de 1967. La artista islandesa Hekla Magnúsdóttir, quien combina el theremín con su voz en sus álbumes, ha dicho:  “Creo que tiene mucho potencial inexplorado, y también es fascinante visualmente”. Violonchelista como Lev Sergueievich, a ella también le parece el theremín un instrumento que produce música de planos ajenos a este mundo. Carolina Eyck es otra maestra de theremín que busca difundir este instrumento único y está ampliando su escaso repertorio con nuevas composiciones como su pieza Ocean, de 2019. Ella ha dicho: “Cuando tocas el theremín, parece algo mágico, como si pudieras lanzar hechizos”. También ha confesado que la banda sonora de Spellbound, que escuchó en su infancia, tuvo tuvo en ella un impacto particular . El actor Keanu Reeves aprendió a tocar el instrumento en Bill & Ted Face the Music, la reciente tercera entrega de la trilogía de Bill & Ted. Se ha utilizado en temas para programas de televisión como la serie de ITV Los asesinatos de Midsomer, o el tema central de la serie de vampiros de los años 60 y 70 Dark Shadows, e incluso en discos icónicos, como Oxygène de 1976, de Jean Michel Jarre. Este instrumento se oye también, especialmente al final, en la película One Flew Over the Cuckoo’s Nest (Alguien voló sobre el nido del cuco) producida en 1975, que ganó numerosos premios internacionales y fue la segunda película en obtener los cinco principales premios Óscar: Película, director, actor (Nicholson), actriz (Fletcher) y guion adaptado.

¿Es realmente tan difícil de tocar el theremín?

No existe una enseñanza estructurada sobre cómo tocar un theremín, pero se requiere alguna clase de formación musical, aunque no sea imprescindible una escolarización de altos niveles. “Además de una buena percepción espacial, un músico necesita un oído brillante para tocar notas específicas. Necesita combinar movimientos corporales relajados con una concentración mental intensa”.

Los músicos de theremín emplean técnicas de expresión física y emocional, del mismo modo que procede un actor. La consecuencia de esta comunión de singularidades es que hay muy pocos virtuosos de theremín en el mundo, y cada uno tiene su propio estilo. “Cada músico aporta su propia personalidad distintiva al theremín, y estas diferencias pueden ser bastante fundamentales, casi como una firma sonora”, dice Charlie Draper, un destacado músico británico de theremín que actúa tanto en solitario como con su colectivo orquestal Retrophonica. Yo diría que, además de instrumento musical, el theremín es un estado del alma.

Liev Sergueievich tuvo un triste final. Se cree que actuó en Estados Unidos como un agente doble del Kremlin. Fue llamado a la Unión Soviética, donde, víctima de las purgas stalinistas, fue enviado a una prisión para científicos, y allí fue obligado a trabajar en la creación de dispositivos electrónicos de espionaje. Su trabajo tuvo gran repercusión en el espionaje soviético en las altas esferas gubernamentales estadounidenses e inglesas. Murió a la edad de 97 años.  Su sobrina nieta, Lydia Kávina, también thereminista, creó la banda sonora del filme El maquinista, en 2004.

La indescriptible sonoridad del theremín ha hecho que se le asocie con situaciones inquietantes y con los géneros de misterio y terror,  pero sus ejecutantes también lo  emplean en la interpretación de música clásica, especialmente en música experimental y en música clásica contemporánea de los siglos XX y XXI; así como en géneros de música popular como el rock, el rock psicodélico y el art rock.

Los avances de la tecnología moderna han hecho sus aportes al theremín. Se ha llegado a producir theremines de manera más o menos artesanal con modos de interactuar muy distintos, como por ejemplo, theremines ópticos que miden la cantidad de luz que llega a un sensor. También la empresa Roland comercializa en algunos de sus módulos un sensor de infrarrojos llamado D-Beam, con el que se puede controlar, no solo el tono, sino alternativamente el parámetro que se elija. Actualmente existen incluso modelos que participan de la tecnología MIDI, lo cual posibilita que tengan, virtualmente, cualquier timbre que se desee utilizando un sampler, pero dicho efecto rara vez produce sonidos audibles, al no estar pensado el diseño original en ese sentido.

Un modelo actual de theremín

Actualmente, un gran número de thereministas buscan seguir el legado de los grandes virtuosos del instrumento, algunos de ellos son Jean Michel Jarre, Lydia Kavina, Barbara Buchholz, Carolina Eyck, Katica Illényi, Ernesto Mendoza, Peter Pringle, Robby Virus, o Pamelia Kurstin.

Trautonio

El trautoniofue inventado en 1929 por el ingeniero alemán Friederich Trautwein. El músico y compositor alemán Paul Hindemith escribió muchas piezas para él y así  los nazis tuvieron su versión del theremín ruso. El trautonio, del que Goebbels fue un apasionado admirador, parece una gran versión temprana de un sintetizador, pero no tiene un teclado, sino dos tablas que sostienen un cable de resistencia sobre una placa de metal, que puede ser presionada por los músicos y también pasar sus dedos sobre ella. Aunque el trautonio generó gran entusiasmo y la misma expectativa que el theremín de que pudiera llegar a convertirse en un instrumento de masas, durante más de siete décadas solo un joven músico, Oskar Salas, lo tocó en conciertos.

Oskar Salas

También tocaba en programas de radio especialmente concebidos para el instrumento, pero sus actuaciones terminaron cuando fue reclutado para la guerra. Cuando la contienda bélica terminó, Salas creó un estudio en Berlín donde trabajó en bandas sonoras para documentales, cortometrajes y comerciales. Desarrolló una nueva versión del instrumento, el mixturtrautonium, capaz de producir un sonido más rico y polifónico.También lanzó grabaciones de piezas de Paul Hindemith y Harald Genzmer, compuestas específicamente para el trautonio.

Es poco o nada conocido el hecho de que el director de cine de terror estadounidense Alfred Hitchcock quedó fascinado cuando escuchó el sonido del trautonio, al extremo de que lo utilizó en la banda sonora de su famosa película Los pájaros. Los chillidos de los ataques masivos de las aves fueron conseguidos con ese instrumento.

Hitchcock escuchando una partitura de theremín para la banda sonora de Los pájaros

Salas murió en 2002, pero un joven músico de Múnich, Peter Pichler, quien se había enamorado del trautonio “cuando era un estudiante de música y estaba viendo un film independiente con este sonido”, encargó un mixturtrautonium a la única compañía en Alemania que aún produce el instrumento. Pesaba 85 kilos y no había nadie que pudiera enseñarle a tocarlo. Perseveró y ya ha realizado varias presentaciones en Europa.

Yo he escuchado las sonoridades de los dos instrumentos, y pienso que el theremín es muchísimo más espiritual, verdadera música de mundos más elevados y trascendidos que el nuestro, aunque pueda llegar a ser auténticamente espeluznante en algunos momentos , mientras el trautonio puede conducir al oyente a los misterios del Inframundo, los recovecos de todos los infiernos inventados por el hombre desde el Orco etrusco al Hades griego, desde el Hell escandinavo hasta las moradas de fuego del Satán cristiano. Pero tan importante como las bellezas y misterios de estos instrumentos en sí mismos, está  su legado, porque en ellos, a pesar de su rareza o quizá por ella misma, se cumple una ley de la cultura y de la historia: nada queda sin continuidad. Ambos son los antepasados del sintetizador que me fascinó aquella lejana tarde de visitaciones, en que llegué a pensar que yo podría crear la banda sonora de una batalla en la Irlanda prehistórica entre los Thuatha de Danaan y los Fomore, entre rugidos de tempestad y alaridos de muerte. Yo, que no sé nada de música y mi única postura ante ese arte es de veneración.

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ENGAÑO: el octavo pasajero (V)

Este es el quinto de una serie de artículos que intentan advertir a las personas sobre el peligro de manipulación ideológica, cultural, religiosa, política y social que representan las noticias falsas y las teorías de la conspiración, fenómenos que han tomado al mundo por asalto desde que Donald Trump obtuvo la Presidencia de los Estados Unidos en 2016. Existen empresas que obtienen los datos que usted revela en sus redes sociales y los usan para personalizar sus estrategias de manipulación. Usted puede ser confundido y su mente manejada por narrativas que, en algunos casos, van dirigidas puntualmente a grupos vulnerables a determinados asaltos psicológicos. Usted debe ser consciente de que estas manipulaciones pueden provenir de aquellos en quienes más confía, incluso de sus líderes religiosos. Todos debemos ser objetivos e informarnos sin pasión antes de dejarnos llevar por la pasión. Si lo desea tome partido pero, primero, sepa por quién y por qué.

QAnon: el octavo pasajero

Un adepto de QAnon agita el logo del grupo en medio de un meeting de Donald Trump

Para mí todo empezó hace años, cuando algunos de mis amigos, interesados en la sanación por métodos de medicina alternativa y tradicional y en ciertos aspectos de la espiritualidad New Age, comenzaron a introducir en sus conversaciones, que hasta ese momento me habían sido muy familiares, conceptos nuevos, raros y desconcertantes unidos a nombres de gurús  de ahora mismo, algo muy común en este mundo de la alteridad en que se mueven de manera habitual aquellas personas que han perdido confianza en la ciencia y se sienten inconformes con las propuestas tradicionales de la cotidianeidad. Algunos de mis amigos seguían a ciertos gurús. Otros, solo manejaban los temas de un modo vago.

Los gurús suelen dividirse en dos categorías: los canalizadores, individuos que dicen estar en comunicación con deidades, seres extraterrestre y/o Maestros desencarnados que quieren ayudar a la evolución de la Humanidad, y son, por tanto, una mezcla de intérpretes y mensajeros de tales entidades; y los Maestros, conspicuos personajes con cierto grado de conocimiento esotérico y etiqueta de “Iniciados”, quienes irrumpen en escena portando la antorcha de “nuevas teorías” olvidadas o “reveladas”, que supuestamente arrojan luz sobre aspectos de la historia humana, la evolución del planeta y las leyes del universo.  Omito nombres porque algunos de estos “Maestros” tienen prestigio internacional, imparten conferencias en centros importantes y gozan, en ocasiones, de tolerancia y hasta de cobertura oficial por parte de los gobiernos.

Algunas de las teorías más espectaculares y excitantes expuestas por tales gurús y Maestros no son nuevas, y unas cuantas fueron expuestas en decenas de cuentos y novelas de ciencia ficción a partir de los años 30, y vistas en series como Expedientes X y Black Mirror.  Todos los aficionados al género las disfrutamos allí en sus formas más exuberantes y elaboradas. Sin embargo, detecté cierto sesgo en esas conversaciones que me llamó la atención por sus planteamientos abiertamente esperpénticos. Por ejemplo, varias veces escuché repetir que en una isla cercana a Jamaica, Hillary Clinton y un grupo de destacadas personalidades de la élite del partido Demócrata norteamericano, unidos a célebres  figuras de Hollywood y de la política internacional, tienen un templo o santuario dedicado a Satanás, en el que sacrifican niños a los cuales, previamente, han sometido a violaciones, y luego de sacrificados, devoran su carne y sus cerebros en medio de rituales tan macabros que ni pueden ser imaginados.

Algún amigo mío habla también de ciertos cuatro pilares del “sistema” que están cayendo: la economía, la religión, la ciencia y la política. El Gobierno Secreto del Mundo o Estado Profundo (que algunos identifican con los Iluminati) los ha sostenido por siglos para cegar a la Humanidad y poder dirigirla a su antojo, pero ya se acerca el momento en que nuestro planeta va a dar un salto cuántico a una zona de la galaxia donde la vibración es mucho más elevada, y quienes no hayan preparado sus cuerpos y sus mentes para este gran salto tendrán que morir. Todo el proceso está dirigido por los habitantes de la constelación de Las Pléyades (los enigmáticos pleyadianos), quienes tienen a su cargo la evolución de los terrícolas para que puedan integrarse en un anillo cósmico de gran espiritualidad, y cuando demos ese gran salto, comenzará en la Tierra una nueva Edad de Oro sin guerras, sin enfermedad. La Realidad perderá todos los afeites con que la ha invisibilizado el Estado Profundo y aparecerá ante nuestros ojos en toda su prístina y avasalladora desnudez, y entonces ¡SABREMOS!… ¿Qué? Hasta ahora nadie me ha proporcionado una idea clara de lo que sabremos..

Estos sesgos discursivos, tan parecidos a una burda emulsión de mala ciencia ficción con antiguas profecías muy distorsionadas provenientes de la Biblia, el pueblo maya y otras culturas desaparecidas, y de cierta literatura delirante cuyo género no podría precisar, pero en la que percibo ecos de un pensamiento mítico muy antiguo (la Edad de Oro es un concepto presente en los albores de civilizaciones tan antiguas y disímiles entre sí como la griega y la maya, por solo citar dos ejemplos), corren en paralelo en La Habana con un incremento de grupos religiosos de confesiones protestantes, entre los cuales no los más numerosos, pero sí los más vehementes son, sin duda, los pentecostales. Pero los protestantes y, aunque menos, también los católicos, hablan obsesivamente de Satanás, un personaje que, salvo en la teoría conspiranoica del templo pedófilo de Hillary Clinton, no aparece ostensiblemente en el imaginario de mis amigos (hasta donde sé, casi todos ateos). Creí percibir también fragmentos de narrativas de ciertas sectas foráneas, algunas ya extintas y otras no tanto, pero todo lo demás ¿de dónde está saliendo? No se trata solo de pensamiento mágico —reacción lógica en sociedades de la Posmodernidad donde han señoreado por décadas discursos muy materialistas con fuerte base tecnocientífica—. Tampoco de las típicas teorías conspiranoicas sobre naufragios extraterrestres ocultos en bases militares como Roswell, inmediatamente posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial. Hay algo más. ¿Cómo llega toda esa pseudoinformación a una isla rodeada de agua por todas partes, y tan tardía en su sintonía con el mundo que ya José Martí en el siglo XIX la llamó “la comarca demorada”?

Mis amigos solo tienen respuestas vagas. Es evidente que no conocen o no cuestionan las fuentes de este entramado de realidades alternativas en el que están hundidos hasta las cejas, al punto de que ya no son capaces de pensar en términos de la vida real. Solo he podido sacar en claro dos pistas: que ellos obtienen esos materiales en forma de audios, libros digitales y documentos de Word que otros serviciales (¿?) amigos y conocidos les pasan en flash y tablets, y que uno de mis amigos está convencido de que Hillary Clinton perdió las elecciones del 2016 frente a Donald Trump no por el voto de los colegios electorales, sino porque se descubrió su red internacional de pedófilos, en la que también están involucrados el Dalai Lama y… el Papa Francisco. Cuando le pregunté de dónde obtuvo esa información respondió muy sorprendido: “¡Todo el mundo lo sabe!”. Pero en 2016 la prensa oficial cubana solo se refirió a la imputación hecha a Hillary por el Senado y las más importantes agencias de Seguridad de los Estados Unidos por hacer uso de un servidor de correos privado para tratar asuntos oficiales, entre los cuales había varios temas de alta sensibilidad para la Seguridad Nacional. Ni entonces ni después nuestros medios de comunicación han mencionado la supuesta red de pedófilos satanistas.

La primera pista indica la fuente: la Internet de otros países o conexiones en Cuba de banda ancha capaz de descargar (¿gratis?) videos de larga duración. La segunda pista es más compleja y tiene que ver con una antigua frase latina de uso clave en la Abogacía: cui bono: ¿quién se beneficia? ¿Quién sacaría partido de lanzar al fuego en el mismo saco a Hillary Clinton, el partido Demócrata y la Iglesia Católica, uno de los monoteísmos más poderosos y numerosos de la Tierra? Mis pobres amigos cubanos, ingenuos en su aislamiento, sumidos de lleno en sus océanos de pensamiento mágico —proceloso para quienes carecen de la más mínima noción antropológica sobre la naturaleza del fenómeno—, no tienen idea de ser receptores involuntarios de una conspiración política de alcance internacional que, como ahora sí ya está claro para mucha gente en nuestro planeta, puede, por imposible que parezca, alterar la faz del mundo.

Ya me referí en posts anteriores de este seriado al fenómeno digital 4chan, el tablón de imágenes o imageboard creado en 2003 en la Internet oculta por un adolescente norteamericano que terminó convirtiéndose en gurú tecnológico de prestigio internacional. 4chan demostró ser una tierra muy fértil, una especie de Jardín del Edén donde han florecido frutos tan disímiles como el grupo Anonymous de cyberactivistas, surgido en  2008 casi junto con la plataforma Wikileaks; el rocambolesco movimiento llamado QAnon (por sus tufos sulfurosos alguien se ha referido a él como nacido en las cloacas de Internet), aparecido en 2017, y una de sus últimas plantas exóticas de cuatro hojas: los Boongaloo Boys, un grupo que defiende el derecho de portar armas en público y quiere otra Guerra de Secesión en los Estados Unidos que ponga fin al Estado Federal. Se identifican por vestir camisas hawaianas y ropa de camouflaje. No tienen estructura jerárquica ni ideología definida, hay entre ellos neonazis, supremacistas, partidarios del movimiento Black Lives Mathers, anarquistas y casi cualquier tipo de cosa. Como todo fenómeno nacido de Internet acaba por saltarse las fronteras de sus webs y salir a varias partes del planeta. Por ahora es todo lo que diré sobre él.

Pero QAnon merece más atención.

QAnon tiene su bandera, que de algún modo vago recuerda un poco a la de la Repúblilca Independiente de Texas, tal vez sean los colores…

La aparición de este grupo en 4chan recuerda a muchos analistas un juego de realidad alternativa que, como muchos saben, no es lo mismo que un juego de rol. En líneas generales, los juegos de rol tienen siempre una especie de Maestro de Ceremonias llamado Director de Juego, quien crea una trama y media entre los jugadores-personajes, los cuales, responden, en ocasiones, a estructuras arquetípicas aunque no siempre es así. Cada jugador tiene libertad para crear su personaje, lo diseña, define sus características, su personalidad, su vestuario que en algunos casos suele ser un disfraz verdadero, por ejemplo de mago, druida, guerrero o princesa en los juegos de fantasía heroica; de estadistas, reyes y héroes en los de corte histórico. Los jugadores toman apuntes, emplean dados para decidir acciones, mapas y tableros para simular situaciones, no hay un guión y todo se basa en la improvisación. Hay un consenso totalmente consciente entre los jugadores, quienes se reúnen, por lo general, en casas particulares con la única intención de pasar un rato agradable entre amigos. Todos saben que están participando en el juego de forma voluntaria, y el juego terminará en algún momento, bien porque la narrativa concluye o porque los jugadores tienen que volver a sus casas a ocuparse de sus vidas reales.

Amigos participando en un juego de rol
Dados y otros elementos empleados por los jugadores de rol. En ocasiones se usan disfraces.

Un juego de realidad alternativa es otra cosa. Aunque la imaginación humana es inagotable, este tipo de juegos suele responder casi siempre a la siguiente estructura: una persona recibe por mail, por una llamada telefónica, por una carta o por cualquier otro medio (puede ser hasta un subrayado en su periódico favorito) un mensaje anónimo que lo invita a jugar. Si acepta, recibirá otro mensaje donde se le ordena cumplir una misión. Cada mensaje contiene instrucciones para cumplir metas de la tal misión y, al mismo tiempo, instrucciones para alcanzar el próximo hito en el juego.

Jugador de realidad alternativa busca códigos encriptados y ppistas que le conduzcan a su nueva misión

Vea el lector  la definición que he tomado del sitio https://hipertextual.com/2015/06/juegos-de-realidad-alternativa:

La naturaleza de los juegos de realidad alternativa es permitir que los individuos se conecten y vayan integrando cada vez más personas a la experiencia, creando una comunidad.

La premisa más importante de los ARG ha sido acuñada en la frase “Esto no es un juego”, pues los participantes no deben ser capaces de distinguir entre el juego y la realidad. La línea que separa ambos universos debe ser muy fina, casi irreconocible. Las reglas del juego no deben ser específicas, sino que deben ser descubiertas por cada individuo. Asimismo, la historia del juego no se presenta de forma cronológica, el participante debe descubrirla juntando piezas dispersas en distintos medios, por lo que resulta imprescindible que todas las piezas tengan cierta concordancia y conexión.

Otra parte fundamental de los ARG es que se desenvuelven en múltiples espacios. Mientras que cuando juegas un videojuego estás limitado a un mundo imaginario en la consola, o bien la experiencia de un juego de rol se limita a un tablero o a un lugar y tiempo reducido en el caso del LARP; las piezas de los ARG se esconden dentro de la red, en los espacios públicos, en otros individuos; puede cobrar forma en un pasaje de la literatura universal, en las palabras de un extraño, en una llamada telefónica misteriosa y mucho más.

En los ARG, la vida real es un medio; no es necesario crear un alter ego, un avatar. Quienes participan deben ser ellos mismos dentro del juego, unas personas normales que se encuentran con un reto a superar y se verán obligados a buscar pistas en su cotidianidad. Es por esta característica que se convierten en experiencias comunitarias. A pesar de que los ARG son poco difundidos en un principio, la naturaleza del juego es permitir que los individuos se conecten y vayan integrando cada vez más personas a la experiencia, creando una comunidad.

No solo las personas mentalmente inestables, sensibles a la sugestión, solitarias o con personalidades mal estructuradas pueden llegar a confundir el juego con la realidad. Puede ocurrirle a cualquiera, porque estos juegos demandan de sus jugadores un muy elevado sentido del compromiso, de modo que si usted acepta jugar, juega y muy en serio, aunque jamás llegue a saber quién lo está dirigiendo, porque eso es parte (y muy excitante) de esta clase de juego. A mí se me parece al funcionamiento de la mente ezquizofrénica, en la que el enfermo recibe órdenes cuya fuente no siempre puede identificar, pero se siente obligado a cumplir inexorablemente. Puede darse el caso de que un jugador, sentado frente a su tele, crea descubrir un mensaje encriptado en las palabras del conductor de su programa favorito, que le envía a visitar de madrugada un cementerio, robar una tienda o caminar desnudo por su centro de trabajo. Es un encadenado de retos. La situación es tan fascinante como plástica y ha inspirado novelas, filmes, obras de teatro… Las redes sociales son mecanismos ideales para poner en marcha juegos de realidad alternativa, sobre todo si la red en cuestión es un sitio de la internet oculta que se caracteriza por tener el anonimato como su regla fundamental y una libertad de expresión casi total. Literalmente, un paraíso para troles.

En octubre de 2017, apenas un año después de que Donald Trump resultara electo Presidente, apareció en 4chan una cuenta a nombre de “Q Clearance Patriot” (Q patriota con permiso de seguridad). La letra Q, en el puesto 17 del alfabeto occidental, es la clave del más alto nivel de acceso de seguridad en el Departamento de Energía de la Casa Blanca vinculado con programas nucleares. Anon es el diminutivo de Anónimo, la firma que distinguió a 4chan y a otros muchos sitios de la internet sumergida. Q se convirtió en QAnon. ¿Quién era?  Un individuo o varios, un trol, un loco, pronto dejó de importar: en 4chan había desembarcado el Octavo Pasajero, que llegaba al mundo respondiendo algún comentario referente al Pizzagate —tan convenientemente estallado un mes antes de las elecciones presidenciales donde Hillary perdió la Presidencia—, y anunciaba:

La extradición de HRC [Hillary Rodham Clinton] ya está en marcha efectiva ayer con varios países en caso de huida por frontera. Pasaporte aprobado para ser señalado el 30/10 a las 12.01am. Esperar que ocurran disturbios masivos como respuesta y otros huyendo de EE UU. Marines dirigirán la operación mientas Guardia Nacional activada.

El tono del mensaje, calificado por el periodista Jordi Pérez Colomé de conciso, peliculero y críptico, se repitió en el segundo mensaje de QAnon:

¿Dónde está Huma [Abedin, asesora de Clinton]? Seguid a Huma. Esto no tiene nada que ver con Rusia (aún). ¿Por qué Trump se rodea de generales? ¿Qué es la inteligencia militar?.

Todo era un pastiche de gran incoherencia, pero… ¿quién dijo que el pensamiento racional suele imponerse en los asuntos humanos?

Ninguna persona en su sano juicio hubiera podido imaginar lo que sucedería a continuación. QAnon siguió comunicándose con sus cada vez más respetuosos y atentos seguidores, que se multiplicaron como amebas. A través de mensajes como los anteriores —que sus admiradores comenzaron a llamar “gotas” o “migas” que ellos debían amasar pacientemente hasta obtener un mensaje—, fue construyendo lo que podríamos llamar la trama maestra de este movimiento entonces naciente: un Gobierno Secreto o Estado Profundo, formado por una camarilla internacional poseedora de enormes riquezas, satanista, pedófila y caníbal gobierna el planeta. Los altos militares del Pentágono reclutaron a Donald Trump para enfrentarse a este grupo siniestro y maléfico y liberar al mundo de su tiranía, algo que, por supuesto, Trump no puede hacer público aún, pues en él se concilian las inconciliables condiciones de ser el Presidente de la primera potencia mundial y al mismo tiempo un luchador encubierto del Bien. Su misión es desbaratar y exponer toda esta red de miserables seres humanos y darles su justo castigo, además de “hacer grande a América otra vez” (slogan puntero de su campaña presidencial), salvando el Sueño Americano amenazado por la mezcla de razas, eliminando a los indeseables inmigrantes mediante la construcción de un muro a lo largo de los más de 3 mil kilómetros de frontera con México, y restaurando la economía hasta que de las cloacas americanas broten torrenteras de oro.

Pero QAnon fue más lejos: en 2016, la investigación sobre la posible interferencia de Rusia en las elecciones en favor de Trump, conocida como “la trama rusa” [1], llevada a cabo por Robert Muller, Fiscal Especial del Departamento de Justicia, era una tapadera, pues Muller, en realidad, trabajaba encubierto junto con Trump en esta Cruzada justiciera, y los dos contaban con el apoyo incondicional de las Fuerzas Armadas y la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. El momento inmediato a la culminación de su misión, que QAnon llama El Gran Despertar, llegará cuando el mundo descubra la maldad del Estado Profundo, y la gran batalla que Trump desencadenará entonces para llevar a los culpables a su destino final en la base de Guantánamo, es llamada por los adeptos de QAnon La Tormenta. “Somos la Tormenta”, dicen, y “A donde va uno, vamos todos”. Son sus consignas insignia. Lo de tormenta proviene de un filme de Ridley Scott, Tormenta blanca, tal vez recordado por Trump en una ocasión en que se reunió con militares en la Casa Blanca y comentó a la prensa presente: “¿Saben a qué se parece esto? A la calma antes de la tormenta”, y cuando un periodista le preguntó qué significaban sus extrañas palabras, respondió sibilino: “Ya lo veréis”. Algunos jocosos, a su modo también teóricos de la conspiración, han querido ver en El Gran Despertar un recordatorio de la famosa píldora roja que, tomada por los protagonistas La Matrix, los ayuda a despertar del sueño-vida virtual en que vivían sumidos. La apoteosis de La Bella Durmiente.

Al decir de un analista de QAnon, su semejanza con un juego de realidad alternativa está dada porque sus narrativas “combinan diferentes elementos que dan a la gente sentido y placer: es en parte análisis, en parte juego, en parte fe. Los miembros descifran pistas, se conectan unos con otros y se inspiran para ver una versión de la verdad que es épica, religiosa y sensacionalista. Se sienten atraídos por tener estas revelaciones y por entrar en la lucha por la verdad”.

Para colmo de increíbles, Trump ha dado su aval públicamente a esta teoría de la conspiración llamada QAnon, en cuyo vientre se agitan mil y una pequeñas subtramas tan conspiranoicas como la trama madre. En medio de la pandemia causada por la Covid-19 y las protestas desatadas por el asesinado del afroestadounidense George Floyd, fue interrogado por la prensa sobre QAnon, algunos de cuyos miembros ya comenzaban a aparecer en sus mítines portando distintivos con la letra Q sobre pancartas y ropas. Estas fueron las respuestas presidenciales a la entrevistadora de Democracy Now:

D.T.: Bueno, no sé mucho sobre el movimiento, aparte de que, según entiendo, soy muy de su agrado, lo cual agradezco. Estas son personas que no les gusta ver lo que está pasando en lugares como Portland y lugares como Chicago y Nueva York y otras ciudades y estados. Y he escuchado que estas son personas que aman a nuestra patria y simplemente no les gusta ver lo que está pasando. Entonces, no sé realmente nada al respecto, aparte de que, supuestamente, soy de su agrado.

REPORTERA: En el centro de la teoría radica esta creencia de que usted está secretamente salvando al mundo de un culto satánico de pedófilos y caníbales. ¿Le parece que usted puede respaldar algo así?

D. T.: Bueno, no he escuchado eso, pero, ¿se supone que es algo malo o bueno? Me refiero a que, si puedo contribuir a salvar al mundo de sus problemas, estoy dispuesto a hacerlo.

Los anónimos seguidores de Q ya no tienen que conformarse con envidiar a sus tradicionales héroes modélicos Tarzán, Superman, Dick Tracy, James Bond o Batman: ahora ellos mismos son los héroes y esas conspiraciones falsas se han convertido en los ejes de sus vidas. Sienten que dejaron de formar parte del sumiso y oprimido cuerpo de baile de la sociedad: se han convertido en primas ballerinas.

Las hipótesis sobre la verdadera identidad de QAnon siguen en el candelero y no falta quienes estén convencidos de que se trata del propio Donald Trump. El dedo identificador también señala a un tal Timothy Charles Holmseth, supuestamente periodista laureado, colaborador encubierto del FBI y autoproclamado “cabeza de la Fuerza de Tareas del Pentágono Contra la Pedofilia”, quien ha revolucionado las redes sociales y algunos sitios productores de fake news con una sensacional noticia:  la operación llevada a cabo en Nueva York por las autoridades navales del Gobierno para liberar a miles de niños a quienes la red de pedófilos demócratas mantenía cautivos en unos túneles siniestros que conectan con la residencia de Hillary Clinton. Se me ocurre que el apellido Holmseth podría ser un constructo entre el del celebérrimo detective de ficción Sherlock Holmes y el nombre Seth, dios egipcio serpentiforme de remota antigüedad a quien hoy se le tributa un culto satánico en los Estados Unidos. He buscado en vano en Internet referencias a la carrera periodística de Holmseth, su  órgano de prensa, sus lauros y, por supuesto, sus datos biográficos, pero hasta ahora no he encontrado más que unas páginas donde aparece la foto de un hombre de aspecto desagradable, desaseado y torvo, una cara que uno nunca le pondría a un periodista en un juego de rol. Ni siquiera la prensa seria que cita su información sobre el rescate de los niños ofrece detalles específicos sobre él. Hay afirmaciones de check points acerca de que La Fuerza de Tareas del Pentágono contra la Pedofilia no existe. Siento que, de existir, dicho grupo tendría poco que ver con el Pentágono. Tendría más sentido encontrarla como un Departamento del FBI o la NSA. Y si este tal Holmseth realmente trabaja encubierto en una investigación del FBI sobre pedofilia, ¿cómo es posible que haya publicado información sobre el caso con fotos incluidas, explicando el papel que juega él mismo en esa investigación? ¿Por qué casi nadie se dedica a desmontar informaciones o, cuando menos, a cuestionarlas? Hasta este momento, Holmseth tiene toda la pinta de ser un bulo, y uno burdísimo, además. Sin embargo, su “noticia” del rescate de los niños cautivos ha sido replicada en mucha prensa seria más allá de las fronteras estadounidenses.  De cualquier modo los seguidores de QAnon no quieren saber mucho sobre Holmseth, porque prefieren seguir alimentando la esperanza de que su guía misterioso tenga un único nombre: Donald Trump, el redentor.

Pero el problema no radica exactamente en la identidad de QAnon, sino en el movimiento creado a partir de su aparición en 4chan.


[1] A pesar de que Trump se ha declarado públicamente “exonerado” de la acusación de estar coludido con Rusia en este caso, Las conclusiones del Fiscal Muller nunca lo declararon inocente. Por el contrario, la investigación concluyó haber hallado evidencia de interferencia rusa en esas elecciones, aunque no pruebas de que Trump estuviera coludido con el Gobierno ruso. Trump criticó duramente la investigación de Muller y conmutó la pena impuesta a su colaborador Robert Stone, acusado de entablar algún tipo de negociación con funcionarios rusos y condenado por manipulación de testigos, obstrucción de la justicia y mentir al Congreso. Después, Trump intentó destituir a Muller. (Continuará…)

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La leyenda del zombie

Si usted leyó el libro Los papeles de Valencia el Mudo, del escritor cubano Oscar Hurtado —uno de los tres padres de nuestra ciencia ficción—, vio la película cubana Juan de los Muertos o tiene instalado en su PC el juego Zombies contra plantas, entonces probablemente tiene una idea remota de lo que es un muerto viviente que se alimenta de la carne de humanos vivos. Sí, es eso, más o menos, pero… ¿qué más sabe usted sobre los zombies?

Imagen tradicional de un zombi como aparecen en el cine

Para empezar, sepa que estas criaturas no son, como los vampiros y los hombres lobo, fruto de la literatura fantástica y de su manifestación en el cine. Tienen existencia real. Si ha escuchado que solo viven en Haití, no es cierto. En Occidente, Haití es el único país donde se practica el vudú como religión oficial, y los hechiceros haitianos que trabajan la magia negra, llamados bokors, han sido señalados como hacedores de zombies, pero el origen de estos “monstruos” es trasatlántico. Vinieron del Congo y Angola en los barcos negreros, e incluso en lengua yoruba el vocablo existe, y define un espíritu maligno, un demonio que habita los cuerpos de los humanos o, también, para los cuerpos despojados de alma que los habite.

Pero lo que muchos ignoran es que el vudú haitiano no es únicamente producto de la imaginería mágico-chamánica africana. Sobre su composición escribe el explorador checo Douchan Gersi en su libro Vudú, magia y brujería (Ed. Martínez Roca, 1992) :

En la Edad Media y con un desarrollo paralelo, Europa vio florecer cientos de sectas que practicaban la hechicería y tenían que ver con el vampirismo, el espiritismo, el satanismo , los hombres-lobo, las brujas voladoras. Esto sucedía sobre todo en Francia, y estas creencia se instalaron en Haití junto con los primeros colonos franceses, los piratas y, más tarde, los sacerdotes católicos que el clero expulsó de Francia por ser fracmasones o practicar la magia negra. Estos sacerdotes renegados introdujeron en Haití tratados de alquimia, esoterismo, ocultismo, la cábala, la teosofía y la alta magia.

La religión vudú contiene muchos aspectos de la fracmasonería, así como de todo lo anteriormente mencionado, y elementos de la astrología y la metafísica. En sus rituales se utilizan los principios de la alta magia y se trata con los secretos y los misterios de los caballeros templarios, cuya presencia es apreciable en los trajes ceremoniales que llevan los houngans (sacerdotes vudú de magia blanca) en cierto tipo de ceremonias.

En Haití, donde fueron los sacerdotes del vudú quienes capitanearon la gran rebelión de esclavos que, tras sangrientas masacres, terminó con los colonos franceses en la isla, existen numerosas leyendas de personas muertas o desaparecidas que reaparecen al cabo de los años y se presentan a sus familiares y vecinos, causando auténticos episodios de terror. Douchan Gersi vivió su infancia y su adolescencia en el Congo Belga (Zaire hasta 1997), y realizó muchas investigaciones sobre el vudú, , y fue, probablemente,  el primero en revelar que muchos “muertos”, cuya defunción fue certificada por autoridades médicas y sus propias familias, en realidad eran resucitados  por los sacerdotes y usados como esclavos, casi siempre para trabajar en sus plantaciones, pero también para desempeñar otros trabajos pesados y hasta cometer crímenes que el sacerdote deseaba pero con los que no quería responsabilizarse. Gersi también reveló que la poción de que se valen los sacerdotes contiene una mezcla de la planta llamada Datura oficinalis y el tubérculo conocido como boniato por los aborígenes antillanos, al que los españoles bautizaron como batata dulce.

Investigaciones recientes realizadas por científicos norteamericanos expertos en psicofarmacología han hecho un nuevo descubrimiento sobre los elementos que integran la famosa poción capaz de zombificar a una persona, induciéndole un estado cataléptico semejante a la muerte, del que, sin embargo puede ser despertada horas después, aunque queda en un estado mental que inhibe la voluntad y el pensamiento. Además de la datura y la batata, un ingrediente decisivo en la eficacia de la poción es un pez de la familia de los tetraodóntidos, que tiene más de doscientas especies. En el caso de la poción, se trata del pez globo, que debe su nombre a su facultad de inflarse como un globo cuando se siente amenazado. Este habitante de los mares tiene una neurotoxina extremadamente potente en la piel, los ovarios, los intestinos y varios órganos internos llamada tetrodotoxina, un anestésico 160.000 veces más potente que la cocaína. En Japón el pez globo es un manjar exclusivo y muy caro, pero la cocina japonesa conoce un modo de limpiarlo que garantiza que pueda ser comido sin peligro para la vida y sin ningún efecto nocivo. Las investigaciones sobre el pez globo rebelaron que en Japón también existen historias de resurrecciones inexplicables, como las de algunos cadáveres que, de repente, se sentaron en sus ataúdes mientras eran conducidos a la morgue. Los efectos de la poción fueron probados en ratas y monos, untándola directamente sobre la piel de los animales, que caían en estado catatónico y parecían muertos, y aunque mantenían cierto nivel de conciencia, eran insensibles al dolor.

Otro de los ingredientes identificados por los científicos fue una variedad de datura llamada Hierba del diablo por los indios mexicanos de Sonora. Tiene propiedades alucinógenas y la intoxicación con la planta puede provocar desde delirios y alucinaciones hasta desorientación, comportamiento sumiso y apático. La fórmula también contiene jarabe de azúcar, extracto de una planta llamada pepino de zombi, un sapo y ralladura de huesos de muerto. Con este compuesto se logra inducir la catalepsia y, cambiando sus dosis, revivir el cuerpo. El antídoto resucitador resultó ser la datura, mismo ingrediente que forma parte de la fórmula zombificadora. Los nativos de Nueva Caledonia utilizaban la planta Duboisia myoporoides como antídoto, pues contiene dos sustancias muy potentes, la atropina y escopolamina, que contrarrestaban los efectos de la toxina. Esta planta no existe en Haití, pero sí una variedad llamada Estrella Polar. Así el bokor mantiene al resucitado en un estado de desorientación y confusión, amnesia y pérdida de la voluntad, semejante a los efectos de la llamada burundanga o escopolamina. De esta manera se lleva a cabo el supuesto embrujo y el sacerdote puede proveerse de esclavos para cualesquiera sean sus fines. Hasta donde se conoce, la conversión de alguien en zombi suele obedecer a la contratación del sacerdote por parte de algún enemigo de la víctima, que puede o no ser un pariente, amigo o vecino que le tiene querella por algún motivo.

Debo aclarar que en Los papeles de Valencia el mudo, la figura que más probablemente recordarán quienes hayan disfrutado de esta excelente colección de noveletas es la de la mulata haitiana Eva Marie Duvalier, por su magnífico trazado como personaje literario, pero ella no es un zombie, sino un vampiro que transformaba en zombies a los jóvenes esclavos de su marido, el hacendado Valencia, para beberles su sangre, de la que se alimentaban ella y su marido, a quien también había transformado en vampiro.

En Cuba, afortunadamente, estas prácticas del vudú haitiano no existen o no se tiene noticia de ellas, y tampoco tenemos en nuestras aguas ninguna de las doscientas variedades de peces responsables de la muerte aparente. Los zombies que conocemos no saldrán jamás de la gran pantalla, aunque, con el gusto por el choteo que caracteriza a nuestro pueblo, un esposo dominado por su mujer, un empleado por su jefe o cualquier persona que adopte determinada conducta no dictada por su libre albedrío de inmediato será clasificado como zombi. Por ahora —nunca se sabe— podemos dormir tranquilos un sueño natural que comienza cuando nos acostamos en nuestra cama y termina unas horas después cuando abrimos de nuevo los ojos a nuestras rutinas cotidianas.

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Vedado: verde que te quiero verde

Los árboles no solo embellecen el paisaje, sino que son reguladores del clima y constituyen elementos distintivos en el embrión inicial de la urbanización de ese territorio modelo por sus valores urbanísticos…

Maya Quiroga

4/5/2021

Desde la urbanización del barrio El Carmelo, fundado hacia 1859 y reconocido como primer núcleo urbano a partir del cual se organizó la trama de lo que hoy genéricamente llamamos El Vedado, se reglamentaron elementos característicos de la barriada que eran de obligatorio cumplimiento: la presencia del color verde a través de jardines de cinco metros y del arbolado urbano en las aceras.

Se trata del “resultado de una intención de planificación gestada con las ideas de la Ilustración y los propósitos higienistas nacidos en Europa frente a la caótica situación de las ciudades industriales”, advierte la arquitecta María Victoria Zardoya en las Regulaciones Urbanísticas de El Vedado (Ediciones Unión, colección Arquitectura y Ciudad, La Habana, 2006).

En ese mismo texto señala el desaparecido historiador de La Habana, Doctor Eusebio Leal Spengler, que el profuso arbolado en los parterres públicos es una variante ecológica de los antiguos soportales de las calzadas y genera un túnel verde para guarecerse del inclemente sol o del chaparrón veraniego hasta alcanzar el portal esquinero.

Durante su visita a Cuba, en 1983, como parte de la IV Reunión Interregional de las Comisiones Nacionales de la UNESCO, Amadou Mathar M’Bow, en aquella época director general de esa organización, calificó a El Vedado como la unidad urbanística arquitectónica más extensa y valiosa existente en el mundo en tanto representación del Neo-clásico.

El intelectual Alfredo Guevara, quien acompañó al profesor universitario y matemático en un recorrido por la ciudad, recogió en la crónica titulada El Vedado, “desde la emoción adelanto, aquel momento en que el catedrático reflexionó acerca de la posibilidad de incluir a la barriada en la lista de sitios Patrimonio de la Humanidad”.

En marzo de 1999 El Vedado fue declarado por la Comisión Nacional de Monumentos como Zona de protección, y sus principales arterias (Paseo, G, Línea, 23 y Malecón) quedaron diferenciadas con la categoría de áreas de alto Valor Histórico-Cultural.

Es bien conocido por especialistas en la materia que la urbanización de la otrora finca alejada del centro colonial sentó las bases para la de otros territorios de La Habana como La Víbora, Santos Suárez y Lawton o del Reparto Vista Alegre, en Santiago de Cuba.

En el artículo El alegre tintineo de los tranvías, la intelectual Graziella Pogolotti, una de las grandes defensoras de la historia local, se refiere a las consecuencias del paso inexorable del tiempo por El Vedado:

“A pesar de tantas cicatrices, sus rasgos esenciales, la marca de su diseño original, persiste en el trazado de sus calles y avenidas, en la altura media de sus construcciones, en sus portales, en el césped y el arbolado, en diálogo permanente con el mar. Las raíces socavan las aceras, el caminante disfruta la brisa y la sombra acogedora”.

Con cierta amargura dice el fallecido arquitectoMario Coyula en el texto Más acá del río y bajo los árboles a la sombra de un Vedado que ya no es más: “Ese verde urbano actuaba como estructurador, regulador del clima y embellecedor; pero en el posterior conflicto con el tendido eléctrico aéreo los árboles han llevado la peor parte; y aproximadamente la mitad se ha perdido”.

Lo cierto es que muchos vedadenses guardamos en nuestra memoria afectiva la belleza de las formas caprichosas que exhibía durante todo el año el Paseo arbolado en la calle G o Avenida de los Presidentes.

También rememoramos la presencia de especies como los laureles y las casuarinas o los jazmines olorosos de muchos jardines vecinales. Con la llegada de la primavera los árboles de las arterias principales florecían y le daban a cada calle un color distintivo: la vía de 17 se identificaba con los tonos amarillos, la atmósfera de Línea se teñía de naranja, de rojo o de tonalidades blanco-rosadas, aportadas por los framboyanes o los suchelis.

Así lo resumió la poetisa Dulce María Loynaz en su libro de memorias Fe de vida: “¡Cómo olvidar aquel trasunto de mármoles y jardines, de árboles umbrosos y verjas de hierro calado en filigranas! Y luego aquel olor a albahaca y a romero que era su olor. Y nunca más he vuelto a percibir”.

LAS REGULACIONES URBANÍSTICAS

Dentro de La estrategia y el plan general de la Ciudad está contemplado lograr que los elementos del sistema verde y los espacios públicos funcionen como piezas articuladoras de la estructura urbana, en aras de elevar su significado en la imagen, funcionamiento y mejora de la calidad ambiental de la ciudad, así como potenciar su uso para el intercambio cultural, social y comunitario.

Las regulaciones urbanísticas constituyen la expresión más completa de los planes de ordenamiento en las ciudades. En la Sección I del Capítulo V del Decreto 272 del mencionado documento legal se establecen cuáles son las contravenciones contra el ornato público, la higiene comunal y los monumentos nacionales y locales para el municipio Plaza de la Revolución.

En el caso específico de El Vedado se prohíbe la tala, poda o siembra de árboles ubicados en jardines, parterres, parques u otros espacios públicos sin la autorización correspondiente. En todos los acápites es obligatorio para los infractores de la ley resarcir los daños ocasionados.

LLAMADOS DE ALERTA

En los últimos meses muchos habaneros han expresado su preocupación a varias instituciones estatales por la tala o poda excesiva de los árboles citadinos, en especial dentro del municipio Plaza de la Revolución.

Según un reporte del semanario Tribuna de La Habana, durante una reunión del Consejo de Defensa Provincial su vicepresidente, Reinaldo García Zapata, llamó la atención sobre la necesidad de ser más rigurosos a la hora de efectuar los trabajos de podas, una acción que debe ser evaluada por el grupo de trabajo creado a tales efectos, señaló.

Desde su página de Facebook la destacada crítica Soledad Cruz Guerra alertaba sobre la relación entre el maltrato a la naturaleza y problemas ambientales como el cambio climático, entre los que se incluyen la deforestación y la sequía.

MIRADAS INTERDISCIPLINARIAS

Muchos son los profesionales que han realizado propuestas sistemáticas para la intervención del arbolado urbano, así lo señala en su muro de Facebook el arquitecto Universo García Lorenzo, miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Los jóvenes arquitectos Larisa Castillo Rodríguez y José Carlos Pastrana Falcón son los autores de la investigación del 2015 que lleva por título Diagnóstico del arbolado viario de El Vedado: composición, distribución y conflictos con el espacio construido.

En ese trabajo los investigadores hacen un bosquejo de la situación de los árboles de El Vedado a partir de un levantamiento detallado de las especies y de los espacios donde están emplazados, su estado fitosanitario y el diagnóstico de lo que eso puede representar para el medio construido.

Del artículo se conoció que los árboles que presentaban mayor presencia en aceras y paseos de El Vedado son el ocuje, el ficus, la uva caleta, los framboyanes rojos y amarillos, el roble, el palo de María y la casuarina.

El Listado feliz para el arbolado viario en Cuba, elaborado en 2019 por la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre y la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba, recomienda las especies ideales para las ciudades.

En el caso de aceras con redes aéreas del tendido eléctrico son: vomitel colorado, uva caleta, moruro rojo, júcaro, siguaraya, sabina de costa, uvilla, guairaje, jubabán, palo vencedor, plumería, falso copal y brasilete. Mientras que para las áreas sin redes aéreas son recomendados el ocuje, el roble blanco, la baría, el almácigo, la yarúa y el ateje.

Recientemente, la profesora e investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), MSc. Danay Díaz, dio a conocer un trabajo investigativo sobre la Neomovilidad como parte del Programa de Movilidad Urbana Sostenible de La Habana.

En la investigación presentada por Flacso se contempla el impacto negativo de la tala de árboles en la movilidad suave (caminata, monta de bicicletas, patines, patinete eléctrico y para el traslado de las personas en sillas de ruedas) a través de los barrios de la ciudad.

Por último, en la página de Facebook del Proyecto Urbanismo Sostenible (Participativo, con Empoderamiento de Mujeres como alternativa viable ante los efectos del cambio climático) se muestran fotos de las posturas de árboles sembradas en la Unidad Empresarial de Base Agroforestal El Chico, del municipio capitalino de Boyeros, que a manera de experimento serán plantadas en el Consejo Popular Vedado Malecón.

Los resultados de esas acciones de reforestación —asegura la página— se tomarán como referencia nacional para lo que se debe hacer en materia de Manejo del Arbolado Urbano en Cuba.

Por lo pronto, lo más promisorio y urgente, de cara al porvenir, es promover la educación ciudadana tanto de personas naturales como jurídicas sobre la importancia de los espacios verdes en las ciudades y sus beneficios para la salud física y espiritual de los seres humanos.

Para ello resulta vital una mayor difusión sobre temas de carácter medio ambiental en los medios masivos de comunicación y en los planes de estudios de todos los niveles de enseñanza.

La gestión del arbolado urbano no puede realizarse de espaldas a los ciudadanos —advierten en su estudio Castillo Rodríguez y Pastrana Falcón— porque, tal como demuestran numerosas experiencias globales, la participación ciudadana en la planificación y gestión redunda en un gran consenso social y en una significativa reducción de daños en el arbolado por actos vandálicos.

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Adocretos sin sombra, ¿y el viejo Vedado?

Un libro extraño, fascinante y a la vez un poco absurdo, fue publicado en 2018 por la editorial Ciencias Sociales. Piedras y sombras, el viejo Vedado, pone a disposición del lector fotografías de época de gran valor histórico y una nutrida colección de impecables y bellísimos dibujos de edificios, conjuntos arquitectónicos y escultóricos, plazas y lugares icónicos de esa barriada que es como la bandera insignia de La Habana republicana. Este verdadero regalo gráfico llena sus páginas junto con multitud de textos con sabor a crónicas de nostalgia, entreverados con breves historias de ficción, y es por eso que digo que el libro me parece un poco absurdo en su composición, quizá porque no es usual encontrar este tipo de matrimonio entre textos de una academia poética y otros de carácter ficcional, casi cuentos, pero esa no es más que una observación absolutamente personal. El libro es, yo diría, una obra majestuosa que mucho hay que agradecer.

De la autoría de dos arquitectas de notoria trayectoria profesional, Maritza Verdaguer y Madeline Menéndez y el Licenciado en Dramaturgia y guionista Serguei Svoboda, El viejo Vedado no solo brinda información especializada, autorizada y rica, sino que tiene una magia muy especial y logra conservar esa sublimidad que desplegó Dulce María Loynaz en su libro Fe de vida, en páginas que dedicó a su barrio natal. Y observo un fenómeno curioso: la tristeza por un espíritu lugareño que se está perdiendo es muy antigua en El Vedado, comienza casi con sus primeras construcciones y sus primeros pobladores. Cada vez que se elevaba una nueva edificación, los vecinos más cercanos, muy escasos y selectos hasta 1940, se lamentan vivamente por la eliminación de algún grupo de árboles, de una glorieta, de un camino, rincones mágicos que inevitablemente la progresiva urbanización arrasaría.

Y es que El Vedado siempre fue un dominio no del hombre, sino de la naturaleza. Durante siglos su floresta intrincada y umbrosa protegió a La Habana colonial de los ataques piratas. Nadie podía atravesarla. Solo uno o dos poblados aborígenes, más tarde de pescadores, representaban la especie humana en la zona. Un torreón, La Chorrera, vigilaba el mar siempre peligroso para una isla. Las autoridades coloniales promulgaron Ordenanzas que prohibían todo tipo de construcción en sus bosques. Pero cuando terminaron nuestras guerras de independencia, fue la alta oficialidad mambisa la que acudió a poblar El Vedado. Allí vivieron muchos de nuestros más prestigiosos generales, entre ellos Enrique Loynaz del Castillo, padre de la más grande escritora cubana, Dulce María Loynaz, y sus geniales hermanos; Méndez Capote, padre de la escritora y periodista Renée Méndez Capote, y muchos otros que conforman una larga lista de familias que establecieron linajes en la zona. Luego llegaron ricos hacendados y banqueros como Juan Pedro Baró, y construyeron palacetes lujosos; nobles con títulos comprados, como los marqueses de Revilla de Camargo, que construyeron verdaderos reinos de arquitectura joyosa, como el hoy Museo de Artes Decorativas. Prestigiosas firmas de arquitectos se esmeraron para convertir El Vedado en una Ciudad Jardín al estilo de Barcelona. Y así, tener una casa en El Vedado se convirtió en un signo de estatus mucho antes de que existieran Miramar y Siboney, y aun cuando estos repartos lujosísimos fueron edificados, los habitantes de El Vedado se mantuvieron fieles a sus rincones umbrosos, su olor a romero que recuerda con tristeza Dulce María, sus templos, sus parques recoletos, su alma hidalga y romántica.

Yo no nací en El Vedado, sino en los límites entre Luyanó y Lawton, pero pasé mi adolescencia y gran parte de mi juventud en sus calles, hoteles, clubes, avenidas, parques, iglesias, cines, teatros, centros de exposiciones, salas de concierto, museos… Si alguien ha dicho que El Vedado es un estado del alma, yo le doy la razón sin vacilar. Yo amo El Vedado como cualquier nativo suyo. Tiene un espíritu, como La Habana Vieja. Son las dos únicas zonas de La Habana donde he sentido eso. Sin embargo, no siento nada especial por Lawton ni Luyanó. El Vedado se lo lleva todo.

Y ahora estoy inquieta, porque en las redes sociales se eleva un lamento unánime. No soy testigo presencial de nada, hace mucho que no voy a El Vedado, pero se habla de una tala frenética de árboles, de deforestación; de la destrucción de algunas calles y plazas que se han quedado sin sus adoquines; de la pérdida o deterioro de valiosos murales con obras de afamados artistas habaneros. Hasta hace unos años se batallaba denodadamente por la recuperación de la casa de los Loynaz y el hotel Trotcha, dos construcciones no solo icónicas, sino de mucho valor arquitectónico y, ni se diga, histórico, se elaboraron planos y se hicieron proyectos, sin que nada fructificara. Hoy el clamor es más elemental, más enfocado en proteger la flora vedadense y algunos de sus pequeños parques y plazas, donde hasta hace poco el caminante podía descansar en un banco a la sombra frondosa y protectora de los árboles, pero hoy, en las fotografías que se están difundiendo, presentan aspecto de tierra arrasada, casi de escenarios de guerra, desolados.

Más allá de la gran verdad de que en las redes sociales escribe todo el que lo desee y se expresan todas las opiniones, con lo que ello implica en cuanto a discordancias, disensiones, etc. resulta evidente que hay un malestar profundo entre los habitantes de El Vedado, y que las explicaciones oficiales, si han sido dadas, no satisfacen a mucha gente allí. Nadie cree que todos los árboles talados estuvieran muriendo, y como inevitablemente sucede en estos casos, se propagan rumores, sospechas que no benefician a ninguna persona o entidad. Algunos dicen que se han talado muchos robles para exportar su madera. Otros, que se pretende colocar cámaras de vigilancia, otros apuntan hacia una especie de conspiración de cuentapropistas que estuvieran actuando a su antojo para algún tipo de lucro, y es consenso general que los vedadenses están muy nerviosos por la aparición de un engendro llamado adocreto (adoquín de concreto), porque se han dado cuenta de que la merma de los espacios verdes y su sustitución por el concreto hará que la entrada del mar y la subida de las aguas no solo demoren más en regresar a la normalidad, sino que provocará que estas avancen más dentro de El Vedado y alcancen una mayor altura, provocando aún más desastres y situaciones de catástrofe de las que ya hemos visto en huracanes pasados. También alertan sobre los efectos de la deforestación y el aumento del CO2, las temperaturas y el daño climático que sobrevendrá por ello.

Los habitantes, preocupados, han publicado fotos de la tala, de placas de camiones donde se llevan los árboles, de los adocretos que han arrasado con la sombra de la floresta y la comodidad de los viejos bancos; dicen haber enviado cartas de protesta a varios organismos, entre ellos Planificación Física, Comunales y CITMA, invocan leyes muy bien argumentadas y expresan su amargura porque ahora se anuncie la resiembra de árboles en homenaje al Día Mundial del Árbol.

Pienso que, independientemente de que algunas de las opiniones expresadas en las redes contengan críticas vivísimas y expresadas con pasión, el clamor por El Vedado no traduce un simple fenómeno sociológico como es el rechazo grupal a los cambios, sino algo mucho más profundo: dolor por la pérdida de una de sus riquezas más importantes y significativas: su entorno verde, y la posibilidad de los humanos de convivir en armonía con la naturaleza.

Pienso que las quejas presentadas con respeto y conocimiento de causa deberían ser escuchadas y atendidas por las autoridades implicadas, pues la sensibilidad del pueblo, o aún de una parte de él, siempre debe tener peso en la receptividad de la nación, porque, como dijo nuestro Apóstol, la patria es de todos. ¿Qué está pasando en El Vedado? No tengo una respuesta y al parecer nadie ha proporcionado una hasta ahora o, al menos, una lógica y coherente. Importantes personalidades del Gobierno provincial han hecho declaraciones acerca de que es inaceptable el daño al patrimonio, pero eso ya lo tenemos muy claro los cubanos.  La pandemia ha trastornado muchos aspectos de nuestra vida nacional, como en todo el planeta. No vemos la hora en que llegue esa “nueva normalidad” de que tanto se habla y que, al parecer, será el estado en que vivamos a partir de… no sé a partir de cuándo, pero será lo que vendrá. ¿Formará parte de esa nueva normalidad que El Vedado siga perdiendo su magia, su personalidad, su configuración de Ciudad Jardín, su historia maravillosa, y se transforme en un NO-LUGAR donde la gente llore un pasado perdido para siempre…? ¿Terminará El Vedado convertido en un conjunto de libros que rezumen nostalgia, en una biblioteca de la pena? ¿Será solo eso lo que nos quede de él?

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Denuncio Posible Delito Informático con mi Cuenta Nuata_Hogar

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OJO ATENCION, POR FAVOR

Estoy haciendo un cambio de conexión. Eso trae complicaciones técnicas, entre ellas la perdida de mi correo gina.picart@enet.cu, que no sé si está activo todavía. Ahora tendré un correo nauta.hogar. ¿Cuándo? No lo sé. Todas las personas que deseen contactarme, por favor, utilicen balujageorgina@gmail.com, que sí está activo y supongo que pueda recibir ahí mensajes. Estaré de vacaciones hasta el día 15, y a partir de esa fecha volveré a subir artículos aquí. Mientras, entraré de vez en cuando solo para ver cómo van las cosas. Hasta entonces.

Gracias,

Gina

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Las bolas de nieve que no volverán

Con el nacimiento del siglo pasado, en 1900 un dentista austríaco llevaba a cabo un experimento para intentar abrillantar una ampolleta. Uno de los eventos que copió de otros operarios fue colocar una bola de cristal rellena de agua delante de la llama de una vela, con lo que se acrecentaba la iluminación, y por alguna razón se le ocurrió, o quizá fue un accidente, dejar caer unos granos de sémola dentro del agua de la bola. Para su sorpresa, al flotar en el líquido y caer lentamente hacia el fondo, los granos reprodujeron de inmediato el efecto de una nevada. Había nacido la industria de las célebres y bellas bolas de nieve.

El dentista, de apellido Perzy, fue más lejos: colocó un diorama en miniatura dentro de una bola de cristal rellena de agua en la que “caían” copos de nieve de sémola. Había nacido una industria que durante sus primeras cuatro décadas solo colocó iglesias en miniatura dentro de las bolas, pero después de la Primera Guerra Mundial, los descendientes del dentista comenzaron a colocar dioramas con imágenes navideñas: Papá Noel, árboles de Navidad y muñecos de nieve. Estos nuevos Perzy suplantaron el agua por un fluido cuya composición la compañía guarda hasta hoy en el mayor secreto.

Pero no todas las bolas de cristal tienen en su interior dioramas de iglesias y motivos navideños. Este ejemplar reproduce la bellísima estructura de los cristales de nieve, esos fenómenos de la naturaleza que deslumbran a la imaginación más poderosa.
Esto es una caja de música coronada por una bola de cristal que reproduce nuestro sistema solar. ¡Hermosa!
El diorama de esta bola de cristal reproduce una escena invernal
Y esta maravilla es nada más y nada menos que una lámpara de noche para niñas

Hoy la compañía productora tiene centenares de diseños y cuatro tamaños de bolas. Son adornos y a la vez juguetes muy curiosos, pues funcionan sin nada más que ellas mismas, como si estuvieran encantadas.

Y siempre lo han estado, no solo para los niños que alcanzaron a disfrutar de ellas, sino para muchísimos adultos. Siempre sostendré que en las casas cubanas de antes —y me refiero a las coloniales y a las construidas en las primeras urbanizaciones que se extendieron más allá de Centro Habana y Habana Vieja, el lugar más excitante, al menos para las personas de género femenino, era el tocador de la señora y la pequeña salita del costurero. Allí, junto a sillones y mesitas de mimbre y los pequeños baúles donde se guardaban las agujas, las madejas de hilo, los dedales que eran como pequeñas piezas de orfebrería y los infaltables canevás, además de las preciosas cajas lacadas para el maquillaje y los estuches con peinetas de oro y carey, había siempre muñecas con trajes de otra época y bolas de nieve. Son recuerdos hermosos y a la vez muy dolorosos, porque hoy, aunque usted revise desde la entrada hasta el patio cualquier tipo de casa cubana, no encontrará esos rincones mágicos. Hay otros, también de gran belleza, elegantes, pero no hablan a la memoria de los cubanos menos jóvenes, así que son recuerdos mudos que nada dicen a la sensibilidad más honda, aunque deslumbren el sentido de la estética, como no, que hay decoraciones de interiores que merecen premios.

Leo, sin embargo, que la industria de las bolas de nieve sigue viva en Austria y produce para clientes muy selectos. Hizo piezas para Sasha y Malia, las hijas del Presidente Barak Obama, y también para los Clinton. Pero entre nosotros aquellas recoletas intimidades con aroma a reseda, y la gracia y suavidad de unas manos de mujer que acariciaban el encaje, la seda y las flores… como dijo el poeta romántico Gustavo Adolfo Becker: “Esas no volverán”.

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Millefiore, una historia del pasado

Es posible que quienes pasamos ya de los cincuenta años recordemos haber visto alguna vez, en esas casas mágicas de las bisabuelas o de alguna viejísima tía que nunca fue agraciada con los dones del amor, unos objetos primorosos en forma de bolas de cristal que contenían un mundo en su interior. Unas veces era un paisaje nevado, y al agitar la bola podíamos ver una auténtica nevada bajo la que corría un trineo tirado por renos en medio de un pueblo muy suizo; otras, un fondo de océano en el que nadaban sirenas de colas verdosas; otras, un palacio bizantino con sus torres cupuladas; otras, campos floridos… La variedad era infinita. Nos dijeron que se llamaban bolas de nieve y eran pisapapeles, pero el verdadero nombre de las que contienen jardines es millefiore, del italiano mil flores, y son adornos muy valiosos, por lo general de baccarat y murano, provenientes de las primeras épocas de la República romana, anteriores al Imperio que combatió Espartaco, y se han encontrado ejemplares aún más antiguos en las tumbas de los faraones y nobles egipcios. Es posible que los primeros ejemplares de millefiore fueran inventados y fabricados en el país de los Dos Ríos, en talleres a la sombra de las palmeras del Nilo.

En versión oficial de la historia del arte, la técnica de millefiori es característica de la época altoimperial, pero su producción continúa hasta el siglo III d.C. Consistía en juntar varias varillas de vidrio con un dibujo regular alrededor de otra de distinto color. A continuación se calentaba el conjunto de varillas a una temperatura controlada, suficiente para que el vidrio no alcanzara el punto de fusión pero sí la adherencia. La pieza de vidrio resultante se cortaba en secciones, que se disponían en un molde para fundirlas juntas sobre una base de vidrio que servía de fondo. El efecto resultante era un objeto con una técnica formativa y decorativa simultánea con un efecto floral, aunque había otra variante cuyo acabado final era de círculos concéntricos de diferentes colores. En el siglo XIX varias familias venecianas retomaron el arte y lo dieron al mundo.

No dudemos, por ejemplo, que un espejo de mano semejante a este colgante haya sido parte del ajuar de belleza de alguna reina egipcia, fantaseando un poco hasta podemos imaginar que estuvo en el tocador de la mismísima y supremamente bella Nefertiti, esposa de Akenatón, el faraón que desterró al dios Amón e instauró el culto al Sol, lo que le costó la vida. También se han encontrado millefiore entre las joyas desenterradas en las ruinas calcinadas de Pompeya, a los pies del Vesubio.

Hoy la banalización del mercado ha hecho que, junto con bellos y caros objetos ornamentales fabricados con la antigua técnica del millefiore,

se vendan también botones, cortinas, bolsos y hasta inciensos y ambientadores de coches. Pero para quienes sentimos nostalgia de un tiempo pasado en que se construía pensando no solo en la utilidad, sino también en la belleza y el placer que ofrece al alma, la imagen de aquellas bolas de cristal con mundos encantados dentro, continuará viviendo en el recuerdo como una de las claves de un mundo que definitivamente la modernidad ha desplazado para siempre.

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Copal, esa planta mágica

Tengo dos anécdotas sobre la planta llamada copal que, en apariencia, no parecen estar conectadas, pero lo están. En una estoy de visita en la casa de unos amigos que practican la religión afrocubana y me quejo de que en el local donde trabajo se discute sin cesar y los compañeros se llevan muy mal, la atmósfera es hostil y permanecer ocho horas respirando ese ambiente enrarecido me deprime. “¡Copal!”, grita mi anfitriona con una sonrisa que le llega de oreja a oreja: “Vete para el parque más cercano, que segurito allí hay una mata de copal. Le coges unas ramas que tengan bastantes hojas, haces un ramo, lo llevas para tu trabajo y lo enganchas en cualquier lugar, y si te llaman la atención les dices que es un adorno, y tú verás que se acaban las peleas y todo el mundo se pone mansito”.

Nunca lo hice. Apliqué una solución mejor: me fui a trabajar a la UNEAC. Pero el consejo lo he recordado siempre y no puedo negar que en alguna ocasión, en circunstancias menos comprometedoras, lo he aplicado. Si he tenido éxito o no, lo dejo a la imaginación del lector.

La segunda anécdota tiene lugar en la plaza El Zócalo, en el centro del Distrito Federal de México, una mañana radiante de invierno a cinco mil metros sobre el nivel del mar. Mi guía está empeñado en mostrarme todo el oro que usaron los españoles en la construcción de la Catedral del mismo nombre, que es magnífica y en verdad casi totalmente áurea, pero a mí el oro nunca me ha interesado mucho, y se me van los ojos para las mesas de los artesanos indígenas, que en México hacen primores, porque los mexicanos tienen un don innato para el diseño. México es, entre muchas otras cosas maravillosas (y otras espeluznantes), el reino de los aretes. Y estos artesanos que está sentados silenciosos frente a mí tienen un surtido espectacular, pero hay unos pendientes que me cautivan al instante: son dos gotas de color ámbar y cada una tiene dentro un insecto bastante raro.

Los quiero, pero como no puedo pagarlos me pongo a preguntar. Y sí, me informa el indio vendedor, son de ámbar, pero de un ámbar tan antiguo que el insecto que quedó atrapado en la resina ya no existe, es por eso que el precio es tan elevado. Me voy muy triste, andando de espaldas para no dejar de mirar esas bellezas, y envuelta entre las humaredas de copal con que los chamanes mexicanos, no sé si verdaderos o falsos, sahúman a los turistas entre saltos vertiginosos… frente a la Catedral vacía. Qué paradoja

Chamanes mexicanos sahumando con incienso de copal a los turistas y visitantes de la plaza El Zócalo

El caso es que el ramo pacificador, los aretes de ámbar y el cocimiento anticatarral que los cubanos no conocemos mucho pero es muy usado en otras partes de América… son todos lo mismo: copal, y su nombre no significa otra cosa que resina o incienso en lengua náhuatl. Esa resina tan aromática es una etapa intermedia de endurecimiento entre la resina y el ámbar tal como lo conocemos.

En la Mesoamérica prehispánica el humo de copal era una ofrenda a ciertas deidades. La resina blanca era quemada y emanaba esas nubes olorosas que agradaban a los dioses y los predisponían en favor de las empresas de los aztecas, nunca muy pacíficas y bastante sangrientas, como se sabe, pero la mayor función que los seres humanos dieron a los dioses cuando los inventaron fue justificar las malas acciones de nuestra especie. Como los aztecas relacionaban el copal con los simbolismos de la fertilidad, el agua y la lluvia, lo vinculaban con el dios Tláloc, el mismo de aquella bellísima novela húngara El dios de la lluvia llora sobre México, que publicara en Cuba hace mil años la colección Huracán. Tlaloc, en todas sus representaciones, sostiene en su mano una bolsa de copal.

Para la quema ceremonial del copal los aztecas empleaban unos grandes vasos o copas sahumadoras a las que llamaban “manos de fuego”. Pero los mexicas no eran los únicos en sacralizar el copal. También los mayas lo emplearon con los mismos fines. En esta cultura se esculpían figuras de la resina ya en su forma de ámbar, algunas de las cuales han sido halladas en los trabajos arqueológicos realizados en el cenote sagrado de Chichén Itzá, donde también eran arrojadas doncellas vírgenes para agradar a los dioses. En el hallazgo arqueológico de la tumba de la Reina Roja de la ciudad de Palenque, se descubrió que la inquilina del sepulcro había sido cubierta con una mezcla de resina de copal y cinabrio, cuyo resultado es una pasta de un rojo atierrado que se empleaba en los cadáveres con intenciones rituales. En el libro sagrado de los mayas, el  Chilam Balam de Chumayel, el copal es llamado “sesos del cielo“.

En Cuba, donde la medicina tradicional cobró nuevo auge tras el Período Especial, el copal es empleado como cocimiento anticatarral. Parece que las zonas donde más se le encuentra son Baracoa, Banes y Mayarí, mientras es raro en la provincia de Pinar del Río y en Isla de la Juventud. No lo he visto comercializado como jarabe, pero sé que su uso doméstico también existe en esa forma. Ya lo empleaban como medicina los indios americanos mucho antes de la llegada de los españoles.  Los cronistas hispanos reportan que el copal era empleado para alivio del dolor de cabeza “y para todas las enfermedades que nacen de causa fría y húmeda”. Hay que entender que el cronista que esto escribe, Francisco Hernández, emplea los términos der la medicina de Galeno y Avicena, quienes habían desarrollado la teoría de los humores, que dominaba la medicina de la Edad Media y buena parte del Renacimiento. Hoy, muchas comunidades indígenas emplean el copal para el alivio de males digestivos, el temible dolor de muelas (considerado uno de los cinco dolores más fuertes del cuerpo), sanación de quemaduras, broncodilatador y regulador uterino posparto. En los campos cubanos se le emplea en forma de cataplasma para alivio del dolor reumático. Como broncodilatador y anticatarral se le puede combinar con las hojas del orégano y la naranja.

Incluyo, como dato curioso, que entre los pueblos indígenas de América el copal, en sahumerio o en su forma natural de ramas y hojas, también es empleado en la medicina chamánica para anular los malos efectos de la brujería. Como purificador, se quema en la estancia del enfermo o se le pasa por el cuerpo a la manera que nosotros los cubanos llamamos despojo. Hasta en la medicina de la New Age se usa la planta porque se le supone el poder de purificar las energías de un lugar.

No debo terminar este trabajo sin aclarar que no existe una sola forma de copal, sino varias (solo en México existen unas cien especies de esa familia), y que no todas se extraen empleando la misma técnica. Desconozco, por no tener a mano en este momento ningún tratado sobre plantas medicinales cubanas, cuántas variedades de copal existen en nuestra isla.

A continuación, copio (de internet, por supuesto) un resumen de consejos para usar el copal y recibir los beneficios de esta planta:

  1. Otorga calor: el copal es una madera caliente, la cual puede ambientar tu casa y hacerla más cálida durante esta época de frío. Y no sólo eso: también evita la humedad y su molesto aroma. 
  2. Evita el dolor de cabeza: su aroma, a pesar de ser penetrante, es un excelente relajante para aliviar el dolor de cabeza, además, ayuda a regular la presión arterial y a calmar los nervios.
  3. Induce al sueño: si no puedes dormir, encender y oler un poco de copal te ayudará a pasar una mejor noche sin insomnio.
  4. Aumenta la concentración: si te sientes disperso, un poco de copal en la habitación te motivará y ayudará a que te concentres. Es por eso que las personas que practican yoga u otro ejercicio de meditación lo utilizan mucho. 
  5. Como expectorante: al ser un aroma fuerte, ayuda a liberar las vías respiratorias de mucosidad y flemas. 
  6. Antiguamente se creía que podía invocar almas de otros mundos. Hasta la fecha, se sigue utilizando en rituales de herencia prehispánica.

Si usted siente que está empezando a acatarrarse, pruebe con el copal. La medicina verde nunca debe usarse en exceso. Tome unas hojitas y prepárelas como infusión o decocción, según prefiera. Si decide beber puede endulzar con miel. Pero también puede aspirar el humo como inhalación. Un consejo: ya no se recomienda cerrar ventanas y cubrirse la cabeza con una toalla, como cuando éramos pequeños. Los médicos de hoy desestiman algunos detallitos de la antigua farmacia de la Abuela.

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