ENGAÑO: el octavo pasajero (V)

Este es el quinto de una serie de artículos que intentan advertir a las personas sobre el peligro de manipulación ideológica, cultural, religiosa, política y social que representan las noticias falsas y las teorías de la conspiración, fenómenos que han tomado al mundo por asalto desde que Donald Trump obtuvo la Presidencia de los Estados Unidos en 2016. Existen empresas que obtienen los datos que usted revela en sus redes sociales y los usan para personalizar sus estrategias de manipulación. Usted puede ser confundido y su mente manejada por narrativas que, en algunos casos, van dirigidas puntualmente a grupos vulnerables a determinados asaltos psicológicos. Usted debe ser consciente de que estas manipulaciones pueden provenir de aquellos en quienes más confía, incluso de sus líderes religiosos. Todos debemos ser objetivos e informarnos sin pasión antes de dejarnos llevar por la pasión. Si lo desea tome partido pero, primero, sepa por quién y por qué.

QAnon: el octavo pasajero

Un adepto de QAnon agita el logo del grupo en medio de un meeting de Donald Trump

Para mí todo empezó hace años, cuando algunos de mis amigos, interesados en la sanación por métodos de medicina alternativa y tradicional y en ciertos aspectos de la espiritualidad New Age, comenzaron a introducir en sus conversaciones, que hasta ese momento me habían sido muy familiares, conceptos nuevos, raros y desconcertantes unidos a nombres de gurús  de ahora mismo, algo muy común en este mundo de la alteridad en que se mueven de manera habitual aquellas personas que han perdido confianza en la ciencia y se sienten inconformes con las propuestas tradicionales de la cotidianeidad. Algunos de mis amigos seguían a ciertos gurús. Otros, solo manejaban los temas de un modo vago.

Los gurús suelen dividirse en dos categorías: los canalizadores, individuos que dicen estar en comunicación con deidades, seres extraterrestre y/o Maestros desencarnados que quieren ayudar a la evolución de la Humanidad, y son, por tanto, una mezcla de intérpretes y mensajeros de tales entidades; y los Maestros, conspicuos personajes con cierto grado de conocimiento esotérico y etiqueta de “Iniciados”, quienes irrumpen en escena portando la antorcha de “nuevas teorías” olvidadas o “reveladas”, que supuestamente arrojan luz sobre aspectos de la historia humana, la evolución del planeta y las leyes del universo.  Omito nombres porque algunos de estos “Maestros” tienen prestigio internacional, imparten conferencias en centros importantes y gozan, en ocasiones, de tolerancia y hasta de cobertura oficial por parte de los gobiernos.

Algunas de las teorías más espectaculares y excitantes expuestas por tales gurús y Maestros no son nuevas, y unas cuantas fueron expuestas en decenas de cuentos y novelas de ciencia ficción a partir de los años 30, y vistas en series como Expedientes X y Black Mirror.  Todos los aficionados al género las disfrutamos allí en sus formas más exuberantes y elaboradas. Sin embargo, detecté cierto sesgo en esas conversaciones que me llamó la atención por sus planteamientos abiertamente esperpénticos. Por ejemplo, varias veces escuché repetir que en una isla cercana a Jamaica, Hillary Clinton y un grupo de destacadas personalidades de la élite del partido Demócrata norteamericano, unidos a célebres  figuras de Hollywood y de la política internacional, tienen un templo o santuario dedicado a Satanás, en el que sacrifican niños a los cuales, previamente, han sometido a violaciones, y luego de sacrificados, devoran su carne y sus cerebros en medio de rituales tan macabros que ni pueden ser imaginados.

Algún amigo mío habla también de ciertos cuatro pilares del “sistema” que están cayendo: la economía, la religión, la ciencia y la política. El Gobierno Secreto del Mundo o Estado Profundo (que algunos identifican con los Iluminati) los ha sostenido por siglos para cegar a la Humanidad y poder dirigirla a su antojo, pero ya se acerca el momento en que nuestro planeta va a dar un salto cuántico a una zona de la galaxia donde la vibración es mucho más elevada, y quienes no hayan preparado sus cuerpos y sus mentes para este gran salto tendrán que morir. Todo el proceso está dirigido por los habitantes de la constelación de Las Pléyades (los enigmáticos pleyadianos), quienes tienen a su cargo la evolución de los terrícolas para que puedan integrarse en un anillo cósmico de gran espiritualidad, y cuando demos ese gran salto, comenzará en la Tierra una nueva Edad de Oro sin guerras, sin enfermedad. La Realidad perderá todos los afeites con que la ha invisibilizado el Estado Profundo y aparecerá ante nuestros ojos en toda su prístina y avasalladora desnudez, y entonces ¡SABREMOS!… ¿Qué? Hasta ahora nadie me ha proporcionado una idea clara de lo que sabremos..

Estos sesgos discursivos, tan parecidos a una burda emulsión de mala ciencia ficción con antiguas profecías muy distorsionadas provenientes de la Biblia, el pueblo maya y otras culturas desaparecidas, y de cierta literatura delirante cuyo género no podría precisar, pero en la que percibo ecos de un pensamiento mítico muy antiguo (la Edad de Oro es un concepto presente en los albores de civilizaciones tan antiguas y disímiles entre sí como la griega y la maya, por solo citar dos ejemplos), corren en paralelo en La Habana con un incremento de grupos religiosos de confesiones protestantes, entre los cuales no los más numerosos, pero sí los más vehementes son, sin duda, los pentecostales. Pero los protestantes y, aunque menos, también los católicos, hablan obsesivamente de Satanás, un personaje que, salvo en la teoría conspiranoica del templo pedófilo de Hillary Clinton, no aparece ostensiblemente en el imaginario de mis amigos (hasta donde sé, casi todos ateos). Creí percibir también fragmentos de narrativas de ciertas sectas foráneas, algunas ya extintas y otras no tanto, pero todo lo demás ¿de dónde está saliendo? No se trata solo de pensamiento mágico —reacción lógica en sociedades de la Posmodernidad donde han señoreado por décadas discursos muy materialistas con fuerte base tecnocientífica—. Tampoco de las típicas teorías conspiranoicas sobre naufragios extraterrestres ocultos en bases militares como Roswell, inmediatamente posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial. Hay algo más. ¿Cómo llega toda esa pseudoinformación a una isla rodeada de agua por todas partes, y tan tardía en su sintonía con el mundo que ya José Martí en el siglo XIX la llamó “la comarca demorada”?

Mis amigos solo tienen respuestas vagas. Es evidente que no conocen o no cuestionan las fuentes de este entramado de realidades alternativas en el que están hundidos hasta las cejas, al punto de que ya no son capaces de pensar en términos de la vida real. Solo he podido sacar en claro dos pistas: que ellos obtienen esos materiales en forma de audios, libros digitales y documentos de Word que otros serviciales (¿?) amigos y conocidos les pasan en flash y tablets, y que uno de mis amigos está convencido de que Hillary Clinton perdió las elecciones del 2016 frente a Donald Trump no por el voto de los colegios electorales, sino porque se descubrió su red internacional de pedófilos, en la que también están involucrados el Dalai Lama y… el Papa Francisco. Cuando le pregunté de dónde obtuvo esa información respondió muy sorprendido: “¡Todo el mundo lo sabe!”. Pero en 2016 la prensa oficial cubana solo se refirió a la imputación hecha a Hillary por el Senado y las más importantes agencias de Seguridad de los Estados Unidos por hacer uso de un servidor de correos privado para tratar asuntos oficiales, entre los cuales había varios temas de alta sensibilidad para la Seguridad Nacional. Ni entonces ni después nuestros medios de comunicación han mencionado la supuesta red de pedófilos satanistas.

La primera pista indica la fuente: la Internet de otros países o conexiones en Cuba de banda ancha capaz de descargar (¿gratis?) videos de larga duración. La segunda pista es más compleja y tiene que ver con una antigua frase latina de uso clave en la Abogacía: cui bono: ¿quién se beneficia? ¿Quién sacaría partido de lanzar al fuego en el mismo saco a Hillary Clinton, el partido Demócrata y la Iglesia Católica, uno de los monoteísmos más poderosos y numerosos de la Tierra? Mis pobres amigos cubanos, ingenuos en su aislamiento, sumidos de lleno en sus océanos de pensamiento mágico —proceloso para quienes carecen de la más mínima noción antropológica sobre la naturaleza del fenómeno—, no tienen idea de ser receptores involuntarios de una conspiración política de alcance internacional que, como ahora sí ya está claro para mucha gente en nuestro planeta, puede, por imposible que parezca, alterar la faz del mundo.

Ya me referí en posts anteriores de este seriado al fenómeno digital 4chan, el tablón de imágenes o imageboard creado en 2003 en la Internet oculta por un adolescente norteamericano que terminó convirtiéndose en gurú tecnológico de prestigio internacional. 4chan demostró ser una tierra muy fértil, una especie de Jardín del Edén donde han florecido frutos tan disímiles como el grupo Anonymous de cyberactivistas, surgido en  2008 casi junto con la plataforma Wikileaks; el rocambolesco movimiento llamado QAnon (por sus tufos sulfurosos alguien se ha referido a él como nacido en las cloacas de Internet), aparecido en 2017, y una de sus últimas plantas exóticas de cuatro hojas: los Boongaloo Boys, un grupo que defiende el derecho de portar armas en público y quiere otra Guerra de Secesión en los Estados Unidos que ponga fin al Estado Federal. Se identifican por vestir camisas hawaianas y ropa de camouflaje. No tienen estructura jerárquica ni ideología definida, hay entre ellos neonazis, supremacistas, partidarios del movimiento Black Lives Mathers, anarquistas y casi cualquier tipo de cosa. Como todo fenómeno nacido de Internet acaba por saltarse las fronteras de sus webs y salir a varias partes del planeta. Por ahora es todo lo que diré sobre él.

Pero QAnon merece más atención.

QAnon tiene su bandera, que de algún modo vago recuerda un poco a la de la Repúblilca Independiente de Texas, tal vez sean los colores…

La aparición de este grupo en 4chan recuerda a muchos analistas un juego de realidad alternativa que, como muchos saben, no es lo mismo que un juego de rol. En líneas generales, los juegos de rol tienen siempre una especie de Maestro de Ceremonias llamado Director de Juego, quien crea una trama y media entre los jugadores-personajes, los cuales, responden, en ocasiones, a estructuras arquetípicas aunque no siempre es así. Cada jugador tiene libertad para crear su personaje, lo diseña, define sus características, su personalidad, su vestuario que en algunos casos suele ser un disfraz verdadero, por ejemplo de mago, druida, guerrero o princesa en los juegos de fantasía heroica; de estadistas, reyes y héroes en los de corte histórico. Los jugadores toman apuntes, emplean dados para decidir acciones, mapas y tableros para simular situaciones, no hay un guión y todo se basa en la improvisación. Hay un consenso totalmente consciente entre los jugadores, quienes se reúnen, por lo general, en casas particulares con la única intención de pasar un rato agradable entre amigos. Todos saben que están participando en el juego de forma voluntaria, y el juego terminará en algún momento, bien porque la narrativa concluye o porque los jugadores tienen que volver a sus casas a ocuparse de sus vidas reales.

Amigos participando en un juego de rol
Dados y otros elementos empleados por los jugadores de rol. En ocasiones se usan disfraces.

Un juego de realidad alternativa es otra cosa. Aunque la imaginación humana es inagotable, este tipo de juegos suele responder casi siempre a la siguiente estructura: una persona recibe por mail, por una llamada telefónica, por una carta o por cualquier otro medio (puede ser hasta un subrayado en su periódico favorito) un mensaje anónimo que lo invita a jugar. Si acepta, recibirá otro mensaje donde se le ordena cumplir una misión. Cada mensaje contiene instrucciones para cumplir metas de la tal misión y, al mismo tiempo, instrucciones para alcanzar el próximo hito en el juego.

Jugador de realidad alternativa busca códigos encriptados y ppistas que le conduzcan a su nueva misión

Vea el lector  la definición que he tomado del sitio https://hipertextual.com/2015/06/juegos-de-realidad-alternativa:

La naturaleza de los juegos de realidad alternativa es permitir que los individuos se conecten y vayan integrando cada vez más personas a la experiencia, creando una comunidad.

La premisa más importante de los ARG ha sido acuñada en la frase “Esto no es un juego”, pues los participantes no deben ser capaces de distinguir entre el juego y la realidad. La línea que separa ambos universos debe ser muy fina, casi irreconocible. Las reglas del juego no deben ser específicas, sino que deben ser descubiertas por cada individuo. Asimismo, la historia del juego no se presenta de forma cronológica, el participante debe descubrirla juntando piezas dispersas en distintos medios, por lo que resulta imprescindible que todas las piezas tengan cierta concordancia y conexión.

Otra parte fundamental de los ARG es que se desenvuelven en múltiples espacios. Mientras que cuando juegas un videojuego estás limitado a un mundo imaginario en la consola, o bien la experiencia de un juego de rol se limita a un tablero o a un lugar y tiempo reducido en el caso del LARP; las piezas de los ARG se esconden dentro de la red, en los espacios públicos, en otros individuos; puede cobrar forma en un pasaje de la literatura universal, en las palabras de un extraño, en una llamada telefónica misteriosa y mucho más.

En los ARG, la vida real es un medio; no es necesario crear un alter ego, un avatar. Quienes participan deben ser ellos mismos dentro del juego, unas personas normales que se encuentran con un reto a superar y se verán obligados a buscar pistas en su cotidianidad. Es por esta característica que se convierten en experiencias comunitarias. A pesar de que los ARG son poco difundidos en un principio, la naturaleza del juego es permitir que los individuos se conecten y vayan integrando cada vez más personas a la experiencia, creando una comunidad.

No solo las personas mentalmente inestables, sensibles a la sugestión, solitarias o con personalidades mal estructuradas pueden llegar a confundir el juego con la realidad. Puede ocurrirle a cualquiera, porque estos juegos demandan de sus jugadores un muy elevado sentido del compromiso, de modo que si usted acepta jugar, juega y muy en serio, aunque jamás llegue a saber quién lo está dirigiendo, porque eso es parte (y muy excitante) de esta clase de juego. A mí se me parece al funcionamiento de la mente ezquizofrénica, en la que el enfermo recibe órdenes cuya fuente no siempre puede identificar, pero se siente obligado a cumplir inexorablemente. Puede darse el caso de que un jugador, sentado frente a su tele, crea descubrir un mensaje encriptado en las palabras del conductor de su programa favorito, que le envía a visitar de madrugada un cementerio, robar una tienda o caminar desnudo por su centro de trabajo. Es un encadenado de retos. La situación es tan fascinante como plástica y ha inspirado novelas, filmes, obras de teatro… Las redes sociales son mecanismos ideales para poner en marcha juegos de realidad alternativa, sobre todo si la red en cuestión es un sitio de la internet oculta que se caracteriza por tener el anonimato como su regla fundamental y una libertad de expresión casi total. Literalmente, un paraíso para troles.

En octubre de 2017, apenas un año después de que Donald Trump resultara electo Presidente, apareció en 4chan una cuenta a nombre de “Q Clearance Patriot” (Q patriota con permiso de seguridad). La letra Q, en el puesto 17 del alfabeto occidental, es la clave del más alto nivel de acceso de seguridad en el Departamento de Energía de la Casa Blanca vinculado con programas nucleares. Anon es el diminutivo de Anónimo, la firma que distinguió a 4chan y a otros muchos sitios de la internet sumergida. Q se convirtió en QAnon. ¿Quién era?  Un individuo o varios, un trol, un loco, pronto dejó de importar: en 4chan había desembarcado el Octavo Pasajero, que llegaba al mundo respondiendo algún comentario referente al Pizzagate —tan convenientemente estallado un mes antes de las elecciones presidenciales donde Hillary perdió la Presidencia—, y anunciaba:

La extradición de HRC [Hillary Rodham Clinton] ya está en marcha efectiva ayer con varios países en caso de huida por frontera. Pasaporte aprobado para ser señalado el 30/10 a las 12.01am. Esperar que ocurran disturbios masivos como respuesta y otros huyendo de EE UU. Marines dirigirán la operación mientas Guardia Nacional activada.

El tono del mensaje, calificado por el periodista Jordi Pérez Colomé de conciso, peliculero y críptico, se repitió en el segundo mensaje de QAnon:

¿Dónde está Huma [Abedin, asesora de Clinton]? Seguid a Huma. Esto no tiene nada que ver con Rusia (aún). ¿Por qué Trump se rodea de generales? ¿Qué es la inteligencia militar?.

Todo era un pastiche de gran incoherencia, pero… ¿quién dijo que el pensamiento racional suele imponerse en los asuntos humanos?

Ninguna persona en su sano juicio hubiera podido imaginar lo que sucedería a continuación. QAnon siguió comunicándose con sus cada vez más respetuosos y atentos seguidores, que se multiplicaron como amebas. A través de mensajes como los anteriores —que sus admiradores comenzaron a llamar “gotas” o “migas” que ellos debían amasar pacientemente hasta obtener un mensaje—, fue construyendo lo que podríamos llamar la trama maestra de este movimiento entonces naciente: un Gobierno Secreto o Estado Profundo, formado por una camarilla internacional poseedora de enormes riquezas, satanista, pedófila y caníbal gobierna el planeta. Los altos militares del Pentágono reclutaron a Donald Trump para enfrentarse a este grupo siniestro y maléfico y liberar al mundo de su tiranía, algo que, por supuesto, Trump no puede hacer público aún, pues en él se concilian las inconciliables condiciones de ser el Presidente de la primera potencia mundial y al mismo tiempo un luchador encubierto del Bien. Su misión es desbaratar y exponer toda esta red de miserables seres humanos y darles su justo castigo, además de “hacer grande a América otra vez” (slogan puntero de su campaña presidencial), salvando el Sueño Americano amenazado por la mezcla de razas, eliminando a los indeseables inmigrantes mediante la construcción de un muro a lo largo de los más de 3 mil kilómetros de frontera con México, y restaurando la economía hasta que de las cloacas americanas broten torrenteras de oro.

Pero QAnon fue más lejos: en 2016, la investigación sobre la posible interferencia de Rusia en las elecciones en favor de Trump, conocida como “la trama rusa” [1], llevada a cabo por Robert Muller, Fiscal Especial del Departamento de Justicia, era una tapadera, pues Muller, en realidad, trabajaba encubierto junto con Trump en esta Cruzada justiciera, y los dos contaban con el apoyo incondicional de las Fuerzas Armadas y la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. El momento inmediato a la culminación de su misión, que QAnon llama El Gran Despertar, llegará cuando el mundo descubra la maldad del Estado Profundo, y la gran batalla que Trump desencadenará entonces para llevar a los culpables a su destino final en la base de Guantánamo, es llamada por los adeptos de QAnon La Tormenta. “Somos la Tormenta”, dicen, y “A donde va uno, vamos todos”. Son sus consignas insignia. Lo de tormenta proviene de un filme de Ridley Scott, Tormenta blanca, tal vez recordado por Trump en una ocasión en que se reunió con militares en la Casa Blanca y comentó a la prensa presente: “¿Saben a qué se parece esto? A la calma antes de la tormenta”, y cuando un periodista le preguntó qué significaban sus extrañas palabras, respondió sibilino: “Ya lo veréis”. Algunos jocosos, a su modo también teóricos de la conspiración, han querido ver en El Gran Despertar un recordatorio de la famosa píldora roja que, tomada por los protagonistas La Matrix, los ayuda a despertar del sueño-vida virtual en que vivían sumidos. La apoteosis de La Bella Durmiente.

Al decir de un analista de QAnon, su semejanza con un juego de realidad alternativa está dada porque sus narrativas “combinan diferentes elementos que dan a la gente sentido y placer: es en parte análisis, en parte juego, en parte fe. Los miembros descifran pistas, se conectan unos con otros y se inspiran para ver una versión de la verdad que es épica, religiosa y sensacionalista. Se sienten atraídos por tener estas revelaciones y por entrar en la lucha por la verdad”.

Para colmo de increíbles, Trump ha dado su aval públicamente a esta teoría de la conspiración llamada QAnon, en cuyo vientre se agitan mil y una pequeñas subtramas tan conspiranoicas como la trama madre. En medio de la pandemia causada por la Covid-19 y las protestas desatadas por el asesinado del afroestadounidense George Floyd, fue interrogado por la prensa sobre QAnon, algunos de cuyos miembros ya comenzaban a aparecer en sus mítines portando distintivos con la letra Q sobre pancartas y ropas. Estas fueron las respuestas presidenciales a la entrevistadora de Democracy Now:

D.T.: Bueno, no sé mucho sobre el movimiento, aparte de que, según entiendo, soy muy de su agrado, lo cual agradezco. Estas son personas que no les gusta ver lo que está pasando en lugares como Portland y lugares como Chicago y Nueva York y otras ciudades y estados. Y he escuchado que estas son personas que aman a nuestra patria y simplemente no les gusta ver lo que está pasando. Entonces, no sé realmente nada al respecto, aparte de que, supuestamente, soy de su agrado.

REPORTERA: En el centro de la teoría radica esta creencia de que usted está secretamente salvando al mundo de un culto satánico de pedófilos y caníbales. ¿Le parece que usted puede respaldar algo así?

D. T.: Bueno, no he escuchado eso, pero, ¿se supone que es algo malo o bueno? Me refiero a que, si puedo contribuir a salvar al mundo de sus problemas, estoy dispuesto a hacerlo.

Los anónimos seguidores de Q ya no tienen que conformarse con envidiar a sus tradicionales héroes modélicos Tarzán, Superman, Dick Tracy, James Bond o Batman: ahora ellos mismos son los héroes y esas conspiraciones falsas se han convertido en los ejes de sus vidas. Sienten que dejaron de formar parte del sumiso y oprimido cuerpo de baile de la sociedad: se han convertido en primas ballerinas.

Las hipótesis sobre la verdadera identidad de QAnon siguen en el candelero y no falta quienes estén convencidos de que se trata del propio Donald Trump. El dedo identificador también señala a un tal Timothy Charles Holmseth, supuestamente periodista laureado, colaborador encubierto del FBI y autoproclamado “cabeza de la Fuerza de Tareas del Pentágono Contra la Pedofilia”, quien ha revolucionado las redes sociales y algunos sitios productores de fake news con una sensacional noticia:  la operación llevada a cabo en Nueva York por las autoridades navales del Gobierno para liberar a miles de niños a quienes la red de pedófilos demócratas mantenía cautivos en unos túneles siniestros que conectan con la residencia de Hillary Clinton. Se me ocurre que el apellido Holmseth podría ser un constructo entre el del celebérrimo detective de ficción Sherlock Holmes y el nombre Seth, dios egipcio serpentiforme de remota antigüedad a quien hoy se le tributa un culto satánico en los Estados Unidos. He buscado en vano en Internet referencias a la carrera periodística de Holmseth, su  órgano de prensa, sus lauros y, por supuesto, sus datos biográficos, pero hasta ahora no he encontrado más que unas páginas donde aparece la foto de un hombre de aspecto desagradable, desaseado y torvo, una cara que uno nunca le pondría a un periodista en un juego de rol. Ni siquiera la prensa seria que cita su información sobre el rescate de los niños ofrece detalles específicos sobre él. Hay afirmaciones de check points acerca de que La Fuerza de Tareas del Pentágono contra la Pedofilia no existe. Siento que, de existir, dicho grupo tendría poco que ver con el Pentágono. Tendría más sentido encontrarla como un Departamento del FBI o la NSA. Y si este tal Holmseth realmente trabaja encubierto en una investigación del FBI sobre pedofilia, ¿cómo es posible que haya publicado información sobre el caso con fotos incluidas, explicando el papel que juega él mismo en esa investigación? ¿Por qué casi nadie se dedica a desmontar informaciones o, cuando menos, a cuestionarlas? Hasta este momento, Holmseth tiene toda la pinta de ser un bulo, y uno burdísimo, además. Sin embargo, su “noticia” del rescate de los niños cautivos ha sido replicada en mucha prensa seria más allá de las fronteras estadounidenses.  De cualquier modo los seguidores de QAnon no quieren saber mucho sobre Holmseth, porque prefieren seguir alimentando la esperanza de que su guía misterioso tenga un único nombre: Donald Trump, el redentor.

Pero el problema no radica exactamente en la identidad de QAnon, sino en el movimiento creado a partir de su aparición en 4chan.


[1] A pesar de que Trump se ha declarado públicamente “exonerado” de la acusación de estar coludido con Rusia en este caso, Las conclusiones del Fiscal Muller nunca lo declararon inocente. Por el contrario, la investigación concluyó haber hallado evidencia de interferencia rusa en esas elecciones, aunque no pruebas de que Trump estuviera coludido con el Gobierno ruso. Trump criticó duramente la investigación de Muller y conmutó la pena impuesta a su colaborador Robert Stone, acusado de entablar algún tipo de negociación con funcionarios rusos y condenado por manipulación de testigos, obstrucción de la justicia y mentir al Congreso. Después, Trump intentó destituir a Muller. (Continuará…)

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LA FOTOGRAFÍA SUBMARINA: UN MUNDO FASCINANTE

Imagen tomada de Internet

Después de revisitar algunas publicaciones turísticas cubanas donde abundan reportajes de hermosos paisajes submarinos, muy en especial los del punto de buceo de María la Gorda, me parece interesante tratar aquí el tema de la fotografía submarina, que no es, como algunos piensan, toda la que se hace bajo el mar, sino aquella que se toma a profundos niveles de inmersión que requieren del fotógrafo el uso de traje y equipos especializados, tanto fotográficos como de buceo, incluido el balón de oxígeno, aunque el calificativo de submarina se le pueda aplicar, técnicamente, a toda la que se realice bajo el agua. Que sea de mar o de lagos o ríos no hace la diferencia: lo importante es la profundidad.

No voy a entrar aquí en detalles sobre la especialización del equipo fotográfico que se necesita, solo diré que no habrá buenos resultados si el aficionado no tiene conocimientos previos de fotografía general. Por supuesto, nadie debe intentarlo si no es buen nadador ni tiene nociones de técnicas de buceo.

Los expertos en fotografía submarina recomiendan comenzar a entrenarse a poca profundidad usando el snorkel y evitar las grandes honduras marinas, que ofrecen muchos peligros para el aficionado que se arriesga por primera vez a alejarse de la costa.

También es necesaria cierta preparación psicológica, pues la vida sobre la tierra tiene enormes diferencias con la vida bajo el agua, y dos de ellas pueden arredrar bastante a quienes hacen sus pininos: la primera es la velocidad del movimiento, mermadísima por la densidad del agua, sobre todo la salada; y la segunda es la falta de luz, que irá disminuyendo en la medida en que el fotógrafo vaya bajando. Nunca se encuentra en las profundidades una luz semejante a la que estamos acostumbrados en tierra, por lo que es absolutamente necesario que la cámara incluya un aditamento de iluminación, sin el que el fotógrafo no solo no podría retratar las imágenes, sino que se encontraría completamente a ciegas, algo que resulta bastante intimidante incluso para quienes están habituados.

Hay otra situación que va a sorprender al aficionado, y es que los colores del fondo del mar (no tengo experiencia personal de inmersión en lagos y ríos) son muy diferentes a los que reinan sobre la tierra y vemos todos los días de nuestra vida. En realidad, son un espectáculo alucinante que puede desconcertar y hasta asustar a quien se enfrenta a ellos por primera vez. Yo practiqué buceo como hobby durante cierto tiempo y nunca perdí esa sensación de maravilla consternada ante los colores que reinan en las profundidades marinas, pero los colores van desapareciendo en la medida en que bajamos brazas: los cálidos, con el rojo a la cabeza, son los primeros en borrarse, y al final el panorama queda dominado por los azules y los verdes. A partir de los 75 metros de profundidad el mundo que verás será únicamente azul. Pero para cambiar eso se han inventado los filtros de colores, que todo fotógrafo puede llevar en su cámara.

Algo que el fotógrafo debe definir es si desea retratar ambientes, paisajes, animales u otra cosa, pues los equipos deben adecuarse al propósito. Esto es necesario, en primer lugar, porque bajo el agua los objetos se ven hasta un treinta por ciento más grandes de su tamaño natural. Y también hay que estar preparado psicológicamente para eso, porque nos puede agarrar un susto mayúsculo, como me ocurrió a mí en una de mis primeras inmersiones, cuando vi, a unos dos metros frente a mi cuerpo, un ser monstruoso cuya piel estaba repleta de pústulas asquerosas y me observaba con un enorme par de ojos globulosos, y tenía mi tamaño. Nunca he logrado saber qué era, pero con los conocimientos que tengo hoy, me atrevo a asegurar que se trataba de un habitante marino muchísimo más pequeño. Mi horror fue inmenso, de verdad, y jamás he podido olvidar aquel encuentro.

Se recomienda evitar inmersiones para fotografía en aguas movidas. Es peligroso y por lo regular afecta la calidad final de las tomas, pues el fotógrafo no puede estabilizarse y se le dificultan los enfoques, y la arena enturbia la visibilidad.

También la fotografía submarina puede ser artística, como esta de Francesca Zama, aunque posiblemente esta imagen no haya sido tomada en el mar

A profundidades bajas, menos de unos cinco metros, se puede fotografiar algunos seres marinos como pequeños pulpos, estrellas de mar, algas, bancos de pequeños peces como las isabelitas, por ejemplo, y ciertos paisajes. Intentar bajar a mayor profundidad con el pesado equipo del fotógrafo submarino cuando se está comenzando es muy peligroso.

Si no se lleva equipos de flash en la inmersión hay que evitar colocarse a contraluz del objeto que se desea fotografiar, hay que mantenerse siempre con el sol a la espalda. En zonas donde existen rocas de colores claros cerca de la superficie, la luz del sol que penetre hasta allí rebotará en ellas y dará al fotógrafo una iluminación natural mucho mejor. Se supone que antes de la inmersión, antes incluso de llegar a la costa, el fotógrafo haya buscado alguna información sobre las características de la zona donde va a sumergirse, y el color de las rocas no es lo único ni lo más importante que debe conocer, sino, y sobre todo, qué clase de vida animal encontrará allí, porque un neófito que se encuentre de repente y cara a cara con un tiburón puede quedar paralizado por el pánico, como me pasó a mí en una ocasión, aunque por suerte era un inofensivo bebé de tiburón gata, que se asustó tanto de mí como yo de él.

No todos los habitantes de las profundidades se mueven con igual velocidad. Los peces son muy rápidos, las plantas oscilan con el ritmo de las corrientes, que no suele ser  acelerado, y los caracoles, estrellas de mar, crustáceos y mariscos son lentos y muy fáciles de atrapar con el lente fotográfico.

Las medusas, anémonas y corales son otro asunto. A veces el fotógrafo necesita acercarse mucho a su objetivo, pero con estos seres hay que tener cuidado, porque son tóxicos, y en el caso de los corales, queman. Como las ondulaciones de sus movimientos pueden resultar hipnóticas para quien los contempla, es posible quedarse ensimismado mirándolos mientras la corriente nos va empujando hacia ellos. Son de una inmensa y poética belleza, por lo que se obtienen fotos preciosas.

Dos consejos que cualquiera podría descubrir por sí mismo: No cortar en el encuadre partes del objeto fotografiado, y no meter demasiados objetos muy apretados dentro del encuadre, porque eso da una sensación de asfixia al espectador de la foto. Dejar un espacio adecuado entre los objetos de una composición se llama “dar aire”.  Esta es una regla de oro para la composición no solo de la fotografía submarina, sino para cualquier forma de arte visual, desde la pintura hasta el cine.

El fotógrafo submarino tiene la obligación de cuidar y respetar el medioambiente con el mismo esmero que si estuviera en tierra. El medioambiente submarino es muy sensible. Tomo como ejemplo arrecifes o barreras coralinas, que atraen a muchos fotógrafos por su extraordinaria belleza. Pero los corales no se pueden tocar ni golpear con las cámaras o cualquier otro elemento del equipo fotográfico. También debes comprender que cuando diriges tu flash sobre un habitante del mar le causas un trauma, porque sus ojos no están habituados a una luz tan intensa, por lo que se recomienda que tengas a tu objetivo bien enfocado antes de disparar, para evitar que tengas que repetir los tiros de cámara varias veces. No hagas sufrir a los animales innecesariamente. Si para lograr la foto que quieres tienes que esperar un poco a que el animal que te interese se quede tranquilo, entonces ten paciencia, y la naturaleza te recompensará con una hermosa foto. Cuida también de no dejar en el fondo material de desecho de tu trabajo fotográfico ni botellas de plástico, recuerda que eso mata a los océanos.

Los consejos que doy aquí son muy generales y dirigidos más bien a orientar la conducta de quienes se inician en la fotografía submarina. Para un aprendizaje técnico se debe acudir a los libros, las guías y manuales, cursos on line o a un instructor debidamente capacitado. Pero de algo sí quiero dejar testimonio aquí: de todas las cosas que he podido experimentar en mi vida, moverme en el fondo del mar ha sido una de las más emocionantes y maravillosas. Cuánto más lo será para aquellos que puedan conservar para siempre sus recuerdos gracias a la fotografía submarina.

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Nacimiento de la radio cubana: entre la agilidad periodística y la inmediatez

El surgimiento de la radio en la década de los años VEINTE del siglo pasado fue como un milagro divino que permitió llevar la palabra (cualquier mensaje) a millones de personas a la vez en todo el mundo, o mejor dicho, en todos los países que disponían del nuevo invento, cuyos primeros modelos fueron muy rudimentarios, como es fácil imaginar, pero funcionaban. El medio ganó muy pronto la atención de los oyentes y, en agosto del año 1922, el músico Luis Casas Romero se convirtió en el pionero de la radio cubana con su modesta emisora DOS-ELE-CÉ, que difundía boletines sobre el estado del tiempo y también daba la hora.

Años después, el 1de noviembre de 1933, a las 9. PM y desde La Habana, por la emisora CÉ EME CÉ DÉ, de onda larga, inició sus labores La Voz del Aire, el primer diario aéreo cubano o, para llamarlo como es debido, periódico radial, considerado el primero del mundo en difundir un artículo escrito en 1952   y aparecido en el Álbum del Cincuentenario de la Asociación de Reporteros de La Habana. Aquel texto periodístico afirmaba sin titubear que una entidad periodística aérea completa solo se conoció al surgir La Voz del Aire en la capital cubana.

Al parecer, por la calidad de su concepción  y contenido, el noticiero radial cubano La Voz del Aire fue pionero en América Latina y quizás en el mundo, pues distaba mucho de las limitaciones de los llamados de “corte y pega”, que empleaban sin pudor las informaciones tomadas de la prensa escrita, como hacían algunos existentes en Cuba en los años XX del siglo pasado. Era verdaderamente un noticiero distinto en su diseño y condepción.

La Voz del Aire se ufanó siempre de NO utilizar noticias ya aparecidas en soporte de papel, sino especialmente concebidas para su novedoso formato.  Para iniciar su transmisión a las 9. PM la emisora recibía desde las seis de la tarde, hasta casi las diez y treinta de la noche, noticias que sus ágiles y osados reporteros se agenciaban y encontraban en los más disímiles medios, con el fin de NO dar las notas que traían los diarios que salían a media tarde, lo cual estaba prohibido a los redactores. Quienes ejerzan el periodismo o tengan siquiera una mínima idea de en qué consiste esta profesión, saltará a la vista y será de admirar la extraordinaria diligencia y el esfuerzo estresante de estos periodistas para conseguir noticias frescas y originales que llevar a su órgano de prensa. La Voz del Aire se identificaba como nacionalista e independiente de los partidos políticos. Trabajo que se les hacía aún más difícil porque La Voz del Aire se anunciaba como un periódico no partidista y apolítico, por lo que la obtención de noticias en las principales instituciones de los poderes legislativo, administrativo y judicial de la República, tan buena fuente de informaciones por su incesante actividad, no entraban en su agenda.

El diario radial cubano La Voz del Aire empezó a oírse en el extranjero en 1935, cuando comenzó a transmitirse también en onda corta. En sus cartas, oyentes de otras latitudes daban fe de que la emisora se escuchaba en el exterior. Ante un suceso trascendente, el noticiero podía interrumpir lo programado y salir al aire con una nota redactada sobre el hecho notable, a modo de flash, que anticipaba al que escuchaba el primer contacto con un acontecimiento importante. Esa notificación de lo “urgente” o de “última hora” podría compararse con lo que ofrece desde hace muchos años la tremenda inmediatez de Radio Reloj, cuando lleva al aire una nota en la sección titulada “Lo que ocurre en estos momentos”, un equivalente del eslogan tan utilizado por el periodista uruguayo Walter Martínez en su interesante espacio de los jueves en la noche en TELESUR, que él tituló “Acontecimientos en pleno desarrollo”, hoy ya desaparecido. El lenguaje ponderado, la severidad en la crítica política, la agilidad informativa y la intencionalidad fueron características del diario hablado La Voz del Aire, un éxito resonante de la naciente radio cubana de décadas atrás.

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Grecia y Roma presentes en la molicie caribeña

La lengua castellana, que muy honrosamente heredamos de la Madre Patria España, está plagada de frases hechas, que no son otra cosa que metáforas de autoría anónima y popular tremendamente felices, o valga más decir logradas. No deben confundirse con los refranes, que encierran siempre una enseñanza lapidaria. Por el contrario, las frases hechas solo tipifican situaciones muy puntuales. Algunas son caprichosas y su significado tan antiguo que ya no podemos decodificarlo, como, por ejemplo, una que gustaba mucho a mi abuela materna gallega y siempre usaba cuando se refería a una conversación que se había prolongado demasiado: “…y otras hierbas aromáticas que los chivos no comen”. Me he pasado la vida tratando de entender qué quiere decir, pero debo confesar que aún no lo he logrado y ya desespero de hacerlo.

Sin embargo, no todas las frases hechas del español son tan crípticas. Una en concreto, dormirse en los laureles, resulta mucho más fácil de descifrar. Estima el diccionario de la Real Academia Española que la expresión significa “descuidarse alguien o abandonarse en la actividad emprendida, confiando en los éxitos que ya ha logrado”. Por lo general se utiliza la frase para hacer mención de alguien que se ha relajado y ha dejado de hacer lo que debía o lo está haciendo sin deseos ni eficiencia, confiado en el prestigio logrado antes en su labor, a costa del cual pretende seguir disfrutando privilegios. 

Pero esta frase, como muchas expresiones lexicalizadas de nuestro idioma, son herencia de épocas pasadas, incluso remotas, y de otras culturas que están en nuestro pasado ancestral, y encierran en sí, como perlas de conocimiento, conceptos, historias y tradiciones. En el caso que ahora nos ocupa, necesitamos recordar que en la cultura grecolatina los dioses tenían atributos acordes con sus funciones, consistentes en plantas, animales, armas, etc. El laurel era un árbol consagrado al dios Apolo, una deidad solar que tenía a su cargo la música y la poesía. Apolo era hijo de Zeus, el rey de los dioses del Olimpo griego, una divinidad suprema, por lo que las hojas de este árbol eran un símbolo de gloria. Apolo se muestra siempre en relieves, esculturas y pinturas coronado con hojas de laurel. La planta era considerada tan valiosa que en algún momento de los tiempos arcaicos de Grecia sus hojas se emplearon en las transacciones comerciales como equivalentes del dinero. Los griegos también veían al laurel como un árbol protector y curativo que propiciaba la resurrección.

En Delfos, ciudad de Grecia donde el dios Apolo tenía su templo más importante y su sacerdotisa más insigne, llamada La Ptia, se celebraban anualmente los Juegos Píticos. En ellos los atletas vencedores eran premiados con coronas de laurel. También las recibían los ciudadanos helenos —y más tarde romanos— más ilustres y destacados, entre ellos filósofos, poetas, militares triunfantes y políticos, además de los ya mencionados deportistas. El valor simbólico de las coronas de laurel era tal que los emperadores romanos las hicieron fundir en oro y las usaron como coronas reales. Nerón se concedía una como premio a la belleza de su voz cada vez que participaba en un certamen de canto o actuación donde competía con profesionales que, por supuesto, graznaban si era necesario para dejarle ganar, ya que si no lo hubieran hecho probablemente habrían terminado en el foso de los leones del circo romano.

Pero una vez alcanzada la distinción, muchos de los que la obtenían de un modo u otro no volvían a esforzarse más, y de ahí surgió la metáfora dormirse en los laureles, o sea, acomodarse en glorias pasadas o, dicho con un criollismo más actual y cubano, vivir del cuento para seguir disfrutando de los correspondientes privilegios.

Aunque no seamos conscientes de ello, aún en este Caribe rumbeador, aguardentoso, brujo, fornicante y bailador pervive algún vestigio cultural de nuestras raíces grecolatinas allí donde menos lo imaginamos.

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Cuatro Caminos: Un tesoro a la vista que pocos han descubierto

Cualquiera que acuda a la tienda de Cuatro Caminos dispuesto a hacer una cola por cualquier artículo que necesite, puede hacer así, sin querer, un hallazgo sumamente interesante, pero sobre todo útil: por la entrada de la tienda que da a Cristina, muy cerca de la escalera que conduce al segundo piso del inmueble, verá una elegante vidrierita con una dependienta muy pulcra, que contempla tranquila a quienes pasan sin sospechar el tesoro que tienen ante sus ojos, y al que casi nadie presta atención. Se trata de una venta de hierbas medicinales cubanas.

Sin ninguna semejanza con los folclóricos yerberos capitalinos, empaquetadas adecuadamente en nailons que contienen, en cada caso, las instrucciones para el correcto uso de la planta, y ofrecida al cliente la unidad por el módico precio de diez pesos moneda nacional, una rica y variada canasta se pone a disposición de los interesados. Entre las plantas que pueden adquirirse allí están el socorrido romerillo, la digestiva manzanilla, el ansiado tilo, el sanador mangle rojo, la zarzaparrilla, la cañasanta salvadora de hipertensos, el tan buscado anamú, la moringa restauradora, la guanábana anticancerígena, las hojas de guayaba tan empleadas por su poder astringente y sanador de lesiones en piel, el jengibre de efectos curativos pero también gastronómicos, pues no solo es un eficaz combatiente contra los catarros, resfriados y gripes, sino también un poderoso energizante y un condimento que dará a cualquier plato un toque exquisito.

Y hablando de condimentos, también pueden adquirirse en esa vitrina de las maravillas especias deliciosas para nuestra cocina: orégano, salvia, albahaca, laurel, cebollino, romero, cilantro, pimentón y muchas más. Un detalle lindo en el que reparé en mi primera visita es que los paquetes de pimentón tienen rodajas de vivos colores que los asemejan más a un adorno de navidad que a una planta comestible.

La oferta está concebida para garantizar al cliente la higiene del producto y la comodidad en su uso, pues las hierbas, ya secas y herméticamente selladas, vienen casi pulverizadas, lo que facilita muchísimo su empleo en tisanas e infusiones y como agregado a los sofritos. Y como antes dije, para guiar a quienes no sean muy conocedores de los usos y valores de este enorme recurso natural cubano que es su variadísima flora, los paquetes traen en su envase las instrucciones que harán que las plantas puedan ser debidamente preparadas y consumidas, y empleadas exactamente en los casos en que se necesite puntualmente su eficacia. Nadie podrá confundirse.

Escribo estas líneas por un elemental espíritu solidario con mi pueblo, en momentos en que nuestra industria farmacéutica está contraída y nuestras tiendas no presentan un abastecimiento capaz de satisfacer la demanda, pero al mismo tiempo una mitad de mí tiembla de miedo, porque cuando esta humilde vidriera se vuelva noticia, seguro caerá sobre ella una nube de compradores que arrasen con todo eso que tanto me gusta y me ayuda. Por favor, dejen algo para esta periodista generosa que compartió con ustedes tan valiosa información.

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¿Culpable de canibalismo?

¿Usted ha pensado alguna vez en la posibilidad, muy extraña y macabra, pero no imposible, de que en algún momento de su vida haya realizado un criminal acto de antropofagia? Sin darse cuenta, pero es antropofagia al fin y al cabo. ¿No? ¿Seguro…? ¡Pues sí!: usted, y no una, sino miles de veces, se ha comido a una cantante.

Pero bueno, no se asuste, porque el hecho no es tan crudamente real. Ciertas cosas tienen un nombre de origen insospechado, incluso para nada relacionado con el país en el cual son conocidas por todos. Resulta curioso que una panetela cubana muy consumida y gustada entre nosotros —a pesar de que desde hace décadas casi nunca tiene la calidad requerida para ser calificada como alimento—, debe su nombre a una cantante lírica italiana del siglo XIX que visitó Cuba en varias ocasiones. Ella fue una diva muy aplaudida y de bien timbrada voz, nacida en Voghera, Milán, en 1824 y fallecida en la misma ciudad, en enero de 1884, Se trata de soprano Marietta Gazzaniga, quien estudió el bel canto en su ciudad natal y debutó cuando solo tenía dieciséis años. Por aquellos tiempos hizo sus apariciones en el teatro de San Carlos, en Nápoles, cuna del género operático, en Trieste y en el escenario de La Scala, en Milán, templo internacional de esta forma musical, ya famoso desde la séptima década del siglo XVIII por sus fastuosas y excelentes funciones de ópera.

Marietta Gazzaniga fue una notable intérprete de las óperas de insignes compositores italianos como Bellini y Verdi. En una gira por Nueva York, la crítica elogió su voz y dijo

que poseía una gran pureza. En el invierno de 1857 la cantante decidió cruzar el Atlántico para actuar en países de América y tomó un barco junto a su esposo, quien falleció de viruela durante la travesía, antes de llegar a La Habana. La diva italiana no abandonó su proyecto y en la capital cubana cantó durante tres temporadas de mucho realce en el Gran Teatro Tacón, llamado entonces Catedral de la Ópera en América. La soprano cautivó a una buena parte del público, y en 1858 un panadero habanero, rendido admirador suyo, le llevó en persona una panetela que bautizó como De Gazzaniga, que luego comenzó a vender en su comercio. Con el tiempo y el uso, el nombre del panqué pasó a ser gaceñiga.

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Acoso, ese veneno social. Un crimen sin castigo

El acoso es, en países del Primer Mundo con sistemas legales avanzados, una figura delictiva reconocida como criminal, y los efectos sobre sus víctimas son tan devastadores que los psiquiatras consideran a los afectados en la misma categoría de las víctimas de guerra, por el terrible daño psicológico y estrés post traumático que sufren los acosados y que, en no pocas ocasiones, puede durar años o hasta la vida entera. Las leyes europeas reconocen cinco tipos de acoso: moral, sexual, laboral, vecinal y escolar, y es de este último que trataré aquí, dejando claro que es el más preocupante y doloroso, ya que tiene lugar en las primeras décadas de la vida, cuando la personalidad está en plena formación y es, por ello, más vulnerable.

Bulling es el nombre genérico del acoso. NO es un mal social característico de un país en solitario ni de un determinado sistema social, sino una conducta repudiable, absolutamente odiosa que se manifiesta en cualquier nación, en particular en aulas y patios de los centros escolares. El vocablo bulliing proviene del holandés y hoy identifica un comportamiento también llamado hostigamiento, matonaje o maltrato escolar. Tal proceder implica la exposición de un alumno a daños físicos y/o psicológicos, de manera intencional y repetida, por parte de otro, u otros que pueden llegar a constituir un grupo bien cohesionado e identificable. Los acosadores se comportan cruelmente con el agredido, con el fin de someterlo y asustarlo, y aprovechan el desequilibrio de poder que existe entre víctima y victimario para obtener malsanos objetivos, al tiempo que el acosado, en consecuencia, puede padecer una serie de trastornos psicológicos que afectan su salud e, incluso en situaciones extremas, quizás conduzca a que el atacado intente atentar contra su vida mediante una acción suicida.

En la brevísima descripción que he dado aquí de los acosadores y que he tomado de la literatura científica especializada, es muy fácil identificar las características básicas de la personalidad psicopática. Mucha gente se asombra cuando escucha esta afirmación, pero lo cierto es que los psicópatas no se forman a lo largo de la vida como producto de malas experiencias sociales, como sí es el caso de los sociópatas: los psicópatas nacen, y aparte de esos rasgos de personalidad que he señalado, y que en muchos casos permanecen sin llamar la atención de los adultos durante años, son personas de apariencia común que no despiertan sospechas en los demás hasta que comienzan a desplegar el abanico de sus conductas ya totalmente perfiladas.

Es importante precisar y dejar muy claro que los psicópatas no están clasificados dentro de los territorios de la locura propiamente, puesto que no pueden ser considerados dementes porque nunca llegan a romper con la realidad. Simplemente crean una realidad alternativa en todo semejante a la real, pero donde ellos tienen el control. Cuando el psicópata rompe con la realidad en alguna de las formas en que este fenómeno suele suceder (alucinaciones, alteraciones de la identidad, pérdida de la razón, etc.), ya no es solo un individuo con un peligroso desorden de la personalidad, sino con otros trastornos mentales asociados.  Al demente apenas se le puede exigir responsabilidad legal por sus actos, pero al psicópata sí, por lo que las leyes con todo su rigor rigen para él como para cualquier ciudadano normal.

Según la doctora Marie-France Irigoyen, primera psiquiatra y científica francesa que estudió en profundidad y tipificó el acoso como delito, los blancos preferidos de los acosadores no son elegidos por estos al azar, es decir, al acosador no le atrae cualquier víctima, sino una con características muy precisas: tiene algo de lo que el acosador carece. Un ejemplo típico es aquel en que el acosador implacable suele ser uno de los niños más grandes y fuertes de la escuela, un líder con un cortejo de seguidores cerriles. ¿La víctima? Otro niño físicamente débil, solitario, por lo general con excelente expediente académico y que asiste al colegio vistiendo prendas caras porque sus padres son personas importantes con una desahogada posición económica, o es, por el contrario, sumamente pobre. La situación se agrava si este infeliz niño acaba de llegar nuevo a la escuela en cuestión, pues nadie le conoce y no tiene amigos ni aliados que le puedan defender. Es un ser completamente vulnerable, alguien a quien el acosador puede hostigar hasta obligarlo a una completa sumisión, que alimentará el ego en el fondo vacilante del fortachón ante su pandilla, y le permitirá anotarse frente a sus súbditos otro punto que le garantice más adoración, más temor, más sumisión de la que ya está rodeado. Los seguidores del acosador, ya sumisos, serán indiferentes ante el sufrimiento de la víctima o cómplices activos en el mismo.

Todos los acosadores, independiente de su edad o de su sexo, presentan una característica común: no tienen empatía, es decir, son incapaces de identificarse mental o afectivamente con el estado de ánimo que provocan en sus víctimas, y son incapaces de ponerse en su lugar ni de sensibilizarse con su sufrimiento, incluso pueden creer que la víctima goza con el dolor. El psicópata acosador un ser absolutamente insolidario. Muchas personas se confunden y piensan que los psicópatas y los acosadores no tienen emociones. Sí las tienen. El kid está en que viven convencidos de que los demás no las tienen. Porque los acosadores, para llegar a esta posición mental, tienen una herramienta que nunca les falla: cosifican a sus víctimas, las ven como pedazos de carne estúpidos cuya única misión es estar ahí para ser hostigados, cosa que desde luego merecen..

El origen de la violencia en quien ejerce el maltrato escolar puede proceder de la ausencia de un padre que ejerza un papel de paradigma positivo, o de que este sea, precisamente, un ser violento. Suelen ser más propensos a ser víctimas de bulling aquellos alumnos que presentan gordura o delgadez extremas, usan espejuelos o tienen alguna diversidad funcional o defecto físico como gaguear, cojear o estar mutilados. Estos estudiantes, quienes merecen más consideración y solidaridad de sus compañeros, son las víctimas preferidas de los acosadores. Pero, como antes dije, se puede ser un chico o una chica normal, pero llamar la atención del acosador tal vez por ser foco de la preferencia de algún maestro o haber despertado un interés amoroso en alguien de la escuela en quien el acosador está interesado en secreto o sin éxito. A veces ni el acosador mismo podría ofrecer una explicación coherente de por qué ha elegido esa víctima y no otra. El proceso, inconsciente, de vez en cuando es puramente aleatorio.

El bulling puede llegar a causar efectos demoledores en la víctima, desde cargar con un nombrete humillante para el resto de la vida o recibir una paliza que lo lleve a una cama de hospital y quedar mutilado o severamente lastimado, hasta perder totalmente la autoestima, afectarse severamente en su sexualidad o acudir a las drogas o al suicidio para escapar del tormento. Muchos niños y adolescentes que consiguen un arma en secreto y desatan una masacre en sus escuelas asesinando a compañeros suyos, han sido víctimas de bulling, porque no todos los acosados tiene respuestas resignadas o autodestructivas. Muchos llegan a un punto en que no pueden seguir soportando, pero no piensan en liquidarse a sí mismos, sino en destruir a sus verdugos cualquiera sean las consecuencias.

 Existen diversos tipos de acoso escolar, algunos simultáneos. Con más frecuencia en primaria, se ejerce el maltrato físico, que comprende empujones, puntapiés y otras agresiones. También se da el acoso verbal con insultos, apodos ofensivos y humillación en público; el psicológico, que mina la autoestima de la víctima y fomenta su temor, y el social, que pretende aislar al atacado. También existen el bulling homofóbico, que trata de dañar a quien tiene o aparenta tener una orientación sexual diferente, y el cíberacoso mediante el uso malsano contra la víctima de Internet en páginas web, blogs o correos electrónicos.

El blanco del bulling en centros de estudio puede presentar descenso del rendimiento escolar, depresión y ansiedad, pesadillas o insomnio, apatía, ausentismo, conducta huidiza, llanto incontrolado, miedo a estar solo, temblores, vómitos, diarreas, trastornos alimentarios, migrañas y tendencia suicida.

Sin embargo, el bulling prolifera en los centros escolares de cualquier nivel sobre todo por la apatía de los docentes, testigos inmediatos de los sucesos y que no reaccionan, no toman medidas con los culpables, no los reprenden ni avisan a sus padres, por lo que se convierten en cómplices indirectos por no acción. Y también se da el caso, aún más penoso, de docentes que sí reaccionan, reprenden, toman medidas y avisan a los padres de los victimarios sobre la conducta anormal de sus hijos, pero los padres reaccionan con un mecanismo de complacencia: “¡Son cosas de muchachos!”, que no es más que un movimiento para evadir la responsabilidad de tener que intervenir.

Las víctimas escolares de bulling rara vez lo informan a sus superiores porque están bajo coacción, intimidadas por sus acosadores, amenazadas a veces de un modo espeluznante con ser cortadas o con dañar a alguien de su familia, por lo que es absolutamente necesario que se incluya entre las tareas asignadas oficialmente a los docentes la observación muy directa y siempre atenta de los alumnos bajo su cuidado, de modo que puedan detectar el bulling desde sus primeras manifestaciones y detenerlo.

En cuanto a los padres, es una actitud criminal para con sus hijos desentenderse de sus estados de ánimo y no observar lo suficiente para detectar a tiempo el menor síntoma fuera de la conducta cotidiana de sus hijos que pueda indicar la presencia oculta de un acosador en sus vidas. No sirve exhortar al hijo o la hija a que se defiendan de su verdugo por sus propios medios. El acosador es un experto en neutralizar a su acosado y siempre encontrará algún medio de mantenerlo reducido, sumiso, inmovilizado. O rompemos nosotros el círculo de violencia que gira sobre nuestros hijos, mejor si es con la ayuda de los maestros, o algún día nos pasará una de estas dos terribles cosas: recibiremos la noticia de que nuestro pobre hijo lastimó gravemente a su acosador, tal vez hasta lo mató, o se lanzó a la calle desde el balcón y ahora nos solicitan ir a la morgue para identificar sus restos. Hay una tercera alternativa: nuestro hijo crecerá sufriendo, soportando la degradación de su integridad como ser humano a manos de alguien que muy probablemente vale menos que él. Será una persona frustrada, quebrada, que no tendrá la fuerza de carácter necesaria para desarrollar los dones que le concedió la naturaleza, y en las sucesivas etapas de su existencia, en nuevas escuelas, en la universidad, en su equipo deportivo, en cada uno de sus centros de trabajo y quizá hasta en su matrimonio o en el círculo de sus amigos más cercanos continuará siendo, por los siglos de los siglos, el que no puede levantar la cabeza y llora en su interior amargas e interminables penas que siempre se repiten y lo persiguen como  las Furias de la tragedia griega..

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El escandaloso robo del primer copyrigth en la Historia

Si a usted le gusta leer o por algún motivo está familiarizado con el término inglés copyrigth, sabe que proviene del derecho anglosajón y significa, en traducción literal, derecho de copia. Lo encontrará, con su correspondiente símbolo ©, en la primera página de libros impresos, discos, etc. asociado al nombre del autor. Técnicamente es el conjunto de principios y normas jurídicas que reconocen a un individuo en particular su derecho de propiedad sobre una obra creada por él en cualquier manifestación del arte, las letras, las ciencias, la música y todos los terrenos del intelecto.

La existencia del copyrigth es bastante antigua, aunque aún hoy se polemiza sobre el momento exacto en que aparece en la Historia como norma jurídica. Para muchos especialistas del tema apareció por primera vez en 1710, amparado por un Estatuto de la reina Ana de Inglaterra. Otros consideran que el primer intelectual en reclamarlo fue el célebre español Antonio de Nebrija, creador de la inaugural y muy célebre Gramática castellana e impulsor de la imprenta en la Universidad de Salamanca a fines del siglo XV.

Pero lo cierto es que la primera disputa por un copyrigth, que podríamos llamar bronca en toda regla sin hacernos reos de vulgaridad, ocurrió mucho antes, nada menos que en la Irlanda celtocristiana, vale decir, en los comienzos de su cristianización, pero cuando aún en buena parte de su territorio seguía siendo pagana, con una religión autóctona que adoraba a Crom Cruash, ídolo de remota antigüedad con forma de piedra, al que se le sacrificaban los primeros productos de cada cosecha y de cada camada, incluidos primogénitos humanos.

Había en aquella época unos pocos cenobios, especie de grupos de celdas excavadas en la roca de montañas y otras formaciones geológicas irlandesas, que fueron la semilla de los futuros monasterios donde el arte de copiar e iluminar manuscritos tuvo su más importante centro en Europa. Estoy hablando del siglo VI dC. y la leyenda del robo ha pasado a la Historia con el nombre de batalla de Cúl Dreimhne o Batalla del Libro, pero no ocurrió en una llanura, como todas las batallas legendarias cantadas en los poemas irlandeses, sino que comenzó en uno de aquellos protomonasterios donde los recién convertidos monjes cristianos, de muy reciente filiación druídica, adoraban al Crucificado y consagraban piadosamente sus horas a la copia de manuscritos: la abadía de Movilla, en el norte de Irlanda.

Un monje llamado san Finnian, fundador del lugar, poseía un salterio con una copia muy antigua de algunos Salmos de la Vulgata, la más conocida versión de la Biblia. Este material, conocido como el Cathach, era, en realidad, el manuscrito irlandés más antiguo existente de los Salmos (data de principios del siglo VII) y supuestamente el ejemplo más remoto de la literatura irlandesa. San Finnian llevaba tiempo dedicado a elaborar una copia de tan valioso texto, a la que había incorporado material adicional, o sea, ya no se trataba de una mera copia, sino, técnicamente, de una obra de creación personal que el buen monje deseaba traducir al gaélico para emplearla como herramienta clave en la difusión de la nueva fe.

Entre los discípulos que san Finnian tenía a su cargo se encontraba el polémico san Columba o Columcille, como se pronuncia su nombre en gaélico, lengua natal de Irlanda. Columcille era un miembro del clan de los Uí Néill, y por línea paterna descendía de Niall de los Nueve Rehenes, un rey irlandés del siglo V, lo que, de hecho, llenaba sus venas de sangre real feroz y guerrera, y lo convertía en un príncipe celta con todo lo que semejante linaje implicaba entonces. Algunos estudiosos afirman que fue un filid o poeta druida antes de convertirse al cristianismo, algo muy normal en la educación de los jóvenes nobles de la Irlanda pagana.

Parece que Columcille entró en contacto con el Cathach cuando su maestro reunió un grupo de doce discípulos, entre los que él se encontraba, y les pidió que le ayudaran con la traducción de la copia al gaélico. La obra se encontraba en el scriptorium, pieza común que hacía las veces de biblioteca y lugar de trabajo para los monjes copistas e iluminadores de monasterios y abadías. Tal vez lo que pasó tuvo un carácter menos noble y san Finnian quiso utilizar a los monjecicos para que terminaran más rápido la traducción, que luego firmaría el maestro adjudicándose todo el mérito. Puede que al principio Columcille, respetuoso de su mentor, que había sido uno de los primeros predicadores cristianos de la isla, se limitara a obedecer, pero ese estado de impersonalidad no duró mucho y pronto la seducción del texto se apoderó del ardoroso joven. ¿Deliraba de hambre y de frío mientras iba avanzando en su trabajo, como solía suceder a los copistas durante los duros meses invernales? No podemos saberlo ahora, pero lo cierto es que en la copia de Columcille comenzaron a aparecer interpretaciones de cada Salmo a manera de prefacios. Debió copiar a escondidas muchas noches, semanas quizá, pero cuando san Finnian lo descubrió, el joven declaró sin el menor titubeo que un ángel en forma de luz intensa había descendido sobre él y le había dictado todo el texto en una sola noche. San Finnian no se tragó aquella historia y exigió a Columcille que le entregara la copia. Como era de esperar, Columcille, cuyo aspecto físico era impresionante por su gran estatura, su musculatura formidable y su « voz, tan fuerte y sonora que se podía oír a más de un kilómetro de distancia», se negó, y al parecer de una manera tan firme que san Finnian no pudo quitarle el manuscrito.

El rey Diarmait Mac Cerbhaill, Gran Rey de Tara, (título del rey de reyes en Irlanda), monarca pagano fiel a la religión druídica, fue convocado por san Finnian como árbitro en la querella. Hoy Finnian nos puede parecer osado, pues Diarmait, además de su odio al cristianismo era nieto de Niall de los Nueve Rehenes y, por tanto, pariente cercano de Columcille. Pero más sabe el Diablo por viejo que por Diablo, y Finnian estaba enterado de un antiguo agravio existente entre Diarmait y Columcille, pues años atrás un pariente de ambos había transgredido alguna ley de los clanes, y habiendo sido sentenciado a muerte por Diarmait, corrió a ponerse bajo el amparo de Columcille, quien lo ocultó en el monasterio de Kells. Diarmait no consideraba para nada que las murallas de un templo cristiano pudieran frenar sus ímpetus reales. Entró con sus hombres en el recinto sacro y mató al reo de un lanzazo a la vista de los monjes.

Columcille no había olvidado el asesinato de su protegido a manos de Diarmait, y cuando el rey falló a favor de Finnian dictaminando que “A cada vaca pertenece su ternero, y a cada libro su copia”, le hirvió en las venas su ADN inflamado por generaciones de héroes. Se puso en contacto con todos los clanes Uí Néill que reclamaban ser también nietos de Niall de los Nueve Rehenes y, por tanto, con derecho al trono de Diarmait, y los sublevó contra el monarca empujándolos a la batalla, que tuvo lugar en el año 560 en la llanura de Cúl Dreimhne. Columcille en persona lideró a los rebeldes enarbolando la Cruz como símbolo de guerra, mientras los druidas más poderosos de Tara marchaban al frente de las tropas de Diarmait lanzando conjuros y mechones de loco. Sin embargo, los poderes oscuros de los celtas no pudieron o no quisieron enfrentarse al Crucificado, y las tropas de Diarmait fueron derrotadas. No perdió el trono, pero lo que ocurrió con su destino a partir de aquel momento no interesa a esta historia.

Columcille había lavado su honor, pero la batalla dejó tendidos sobre la llanura más de tres mil cadáveres. Como si fuera poco flagelo para su conciencia, siendo un sacerdote cristiano que había hecho votos, al empuñar las armas como guerrero y príncipe de clanes celtas los había violado. Comenzó a sentir los amargos tormentos de la culpa. Convocó entonces un sínodo de clérigos y eruditos para que juzgaran cuál debía ser su castigo. Algunos de los asistentes le pidieron pena capital, mientras la mayoría se conformaba con su excomunión. Sin embargo, Columcille tenía amigos influyentes y algunas voces muy prestigiosas, entre ellas la del futuro san Brendan, lograron llevar la agitada asamblea a un consenso razonable para la época: Columcille fue condenado al destierro. Pero genio y figura, el futuro santo reunió a un grupo de monjes dispuestos a seguirlo a donde fuera y viajó al reino escocés de Dal Riada, donde fundó la abadía de Iona, que dirigió hasta su muerte, y desde ahí comenzó la evangelización de los terribles pictos escoceses, que guerreaban desnudos, tatuados de cuerpo entero con glasto azul, y eran tan feroces que nadie en el mundo celta quería acercarse a ellos.

¿Y qué fue de la copia? ¿Cumplió Columcille la sentencia real entregándola a san Finnian o la ocultó hasta su muerte, consumando así el primer robo de copyrigth de la Historia…? Yo no he podido averiguarlo, pero sí sé que sus cincuenta y ocho folios sobrevivientes, con sus Salmos copiados en tinta sobre vitela, y con capitulares bellamente iluminadas, hoy se conserva en la Royal Irish Academy de Dublin, a donde fue trasladada desde el Museo Nacional de Irlanda, con el nombre de Cathach de San Columba. Es una copia incompleta (en su origen contuvo ciento diez folios), lo que nos lleva a formularnos las siguientes preguntas: ¿Partieron los monjes salomónicamente la copia por la mitad para que no acabara rasguñado el pundonor de ninguno? ¿Y quién era el verdadero dueño del copyrigth: san Finnian que comenzó el trabajo, o san Columcille, que lo hizo casi todo? ¿Quién, en verdad, fue el ladrón?

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AMALIA SIMONI E IGNACIO AGRAMONTE : Qué muertos se quedan los solos

La pareja formada por el héroe camagüeyano Ignacio Agramonte y Loynaz y su esposa Amalia Simoni es una de las más representativas del siglo XIX cubano. Mucho se ha hablado y escrito sobre ellos, sobre su mutua pasión, su epistolario amoroso, la virginidad con que ambos se juraron llegar al matrimonio y cómo se prometieron pertenecerse uno al otro para siempre con la fidelidad más absoluta, y cómo ella lo siguió a la manigua renunciando a todos los lujos que había conocido desde su nacimiento por ser hija de uno de los más ricos hacendados del Camagüey. Pero sobre la propia Amalia, sobre la mujer que ella fue, independiente de la poderosa individualidad del amado, Cuba conoce poco su vida, llena de esplendores materiales y refinamientos, de belleza, de alta cultura y de extraños caminos del espíritu que florecieron entre penalidades, pobreza, y muy duros sacrificios que le sobrevinieron desde el momento en que Agramonte huyó de Puerto Príncipe para unirse a las tropas del Camagüey, que iniciaban la Guerra Grande contra España por la independencia de Cuba, y finalmente su muerte, discreta, humilde y envuelta en un silencio triste. Amalia Simoni es una de las figuras cubanas con las que la Historia ha sido menos memoriosa. Y es una figura trágica, sin ninguna duda.

Mucho podría contarse si descorriéramos el velo de esta existencia con aroma de sándalo y reseda, pero en esta ocasión me interesa contar un episodio del que —pese a haber escrito ya Roberto Méndez en su fascinante biografía Amalia Simoni, una vida oculta, publicado por la editorial Ciencias Sociales—, estoy segura que pocos tienen noticia.

José Ramón Simoni, doctor en medicina, cirujano de prestigio y padre de Amalia, era hijo de un emigrado italiano oriundo de la Toscana, antigua cuna de la cultura etrusca, donde la familia paterna poseía fortuna y riquezas. José Ramón era un iniciado en la masonería y tuvo un papel importante en la fundación de la primera logia masónica del Camagüey, muy activa en la Guerra de los Diez Años. Era un apasionado estudioso de las ciencias esotéricas y un entusiasta practicante del espiritismo, que introdujo en Mérida (Yucatán) cuando la familia tuvo que huir de Cuba para escapar de las autoridades españolas.

 Se sabe que cartas y libretas de notas de puño y letra de Amalia Simoni, (eran muy parecidas a diarios íntimos y fueron muy usadas entre las mujeres cubanas, ya fueran damas o simples pueblerinas) se encuentran hoy entre los documentos de la familia Simoni que atesoran en sus archivos particulares  algunos historiadores del Camagüey, y es posible que entre sus páginas exista información sobre la posición de Amalia con respecto a las creencias de su padre, posiblemente también compartidas por su madre doña Manuelita. La falta de información sobre ese tema es lo que hace tan interesante el episodio que narro a continuación.

Poco tiempo después del final de la Guerra, los padres de Amalia decidieron regresar al Camagüey para ver qué podían salvar de la lujosa quinta Tínima, construida al estilo de las antiguas villas romanas según planos trazados por el propio José Ramón, y que había sido la residencia de la familia hasta su huida a la manigua siguiendo a los esposos de sus dos hijas, ambos altos jefes del mambisado. Solo encontraron ruinas, pues el inmueble había sido tomado por los españoles y convertido en potrero y, además, había sufrido incendios que casi lo habían destruido. No fue posible salvar más muebles que aquellos que amigos y parientes piadosamente habían conservado. Los muros que separaban la propiedad de las márgenes del río Tínima estaban derruidos y calcinados, los documentos oficiales habían desaparecido, y José Ramón tuvo que emprender fatigosos litigios con el Ayuntamiento para recuperar lo que había sido suyo.

Mientras en Cuba sus padres sufrían por la incuria que reinaba inmediatamente después de la guerra y, viejos y cansados, redoblaban esfuerzos para salvar algo del patrimonio familiar, Amalia había quedado en los Estados Unidos, donde la familia se exilió tras su breve estancia en Mérida. Muy joven aún y bella y majestuosa, pero viuda inconsolable como lo sería hasta el final de sus días, cuidaba con esmero de sus dos pequeños hijos, Ignacio, el Mambisito, nacido en la manigua, y Herminia, venida al mundo después de la muerte de El Mayor.

Siempre amante de la música lírica, que había sido su vocación desde sus primeros años y la ayudó a sobrevivir como maestra de piano y canto en Mérida en medio de gran penuria económica (cuentan los historiadores que su miseria era tal que iba a sus clases con un único y gastado vestido del luto y envuelta en un rebozo o un huipil, a la manera de las mujeres de aquella tierra, llevando su vieja carpeta de partituras bajo el brazo), Amalia había visto ahondarse con el tremendo dolor de la viudez su sensibilidad de artista, que era en ella vivísima, y debió resultar desoladora en la soledad del exilio. Si en su juventud dorada de muchacha rica y, después, en su breve vida de desposada, tuvo alguna relación con el espiritismo, ahora, en tal desierto emocional, experimentó —al menos que exista constancia— una experiencia muy fuerte, como lo demuestra la siguiente carta que de su puño y letra escribió a su padre:

Estaba ayer domingo sentada en la ventana del blak-parlor mirando el paisaje aquel  q. tanto nos recuerda a Cuba, y q. el canto de innumerables pájaros hacía aún más semejante. Mi imaginación estaba allá, en nuestra pobre Cuba, y con tristeza recordaba nuestro último rancho[1] y donde pasaron los últimos días de mi felicidad. Estaba entregada a mis pensamientos cuando sin darme cuenta empecé a recitar los siguientes versos como si alguien los fuera dictando: no sentía ganas de escribir, sino de hablar, y experimentaba una impresión agradable como cuando me siento rodeada de mis buenos espíritus y especialmente el de Ignacio, Eduardo[2] y Luis. No creo q. los versos sean muy buenos, pero sé que ahí hay algo q. pueda ser del espíritu de Igno.  Que en los primeros versos pinta el pensamiento q. me ocupaba y después me contesta de una manera tan apropiada de su espíritu.

No se ría y dígame si esto tendrá q. ver con los espíritus.

Y se inspiraba la alondra

Y la tojosa gemía

Y el ruiseñor majestuoso

En su trinar proseguía

Do fueron aquellas horas!

De la esperanza mía,

Y el ángel de mis amores

Que tan dulce sonreía!

Voló mi ilusión primera!

Voló el compañero mío,

Y triste, desierto, mudo,

Quedó nuestro alegre nido

Do hermoso mío

Que así me dejas llorando?

No soy tu amor, tu alegría, 

Ni la compañera buena

que sin cesar bendecías?

Una voz oigo que dice:

Voy al cielo, Amalia mía,

a rogar por tu ventura.

Allí formaré otro nido

Sin espinas punzadoras

Que nuestros miembros lastiman

Allí esperaré tranquilo

Que tu misión esté llena.

Resígnate, sé humilde, buena

Y espíritus siempre unidos

Confundiránse en el cielo

Mientras copio ahora mismo estos versos ¿dictados? por un espíritu (el de Ignacio) a Amalia Simoni, según ella creyó, siento una impresión muy turbadora, en realidad me siento muy mal, pues creo que las palabras me han transmitido algo del dolor que Amalia sintió en aquel momento, y un poco, también, de esa sensación profunda y extraña que nos provoca siempre el contacto, real o imaginado, con la manifestación de lo numinoso. Es posible ¿tal vez lo sea? que haya sentimientos inmortales, amores eternos que rompen con su fuerza todas las barreras y abren todas las puertas, hasta las del reino de las Sombras. Glorioso, brevísimo y trágico amor el de Amalia Simoni, que vivió en su alma tanto como ella permaneció en la Tierra. Triste época nuestra que no conoce esos sentimientos.


[1] Se refiere a “El Idilio”,  la última de las viviendas que ella y Agramonte ocuparon en la manigua, y que él había hecho construir para ella con todas las comodidades que pudo encontrar en tan precarias circunstancias.

[2] Eduardo Agramonte, esposo de su hermana Matilde.

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Quiero ser decente y bueno… por orden de los Peaky Blinders

Los hermanos Shelby. De izquierda a derecha Johny Boy, Tomy y Arthur, “hechos en el puto Birmingham!

Quienes no han visto Peaky Blinders, la serie inglesa de la BBC comprada por Netflix, no sabrán de qué estoy hablando, pero quienes han seguido todas sus temporadas reconocerán de inmediato la segunda mitad de este título como la frase icónica que identifica a la familia gitana Shelby, un clan mafioso de la ciudad industrial de Birmingham, que se convierte en un extraordinario poder del crimen organizado en los años inmediatamente posteriores a la Primera Guerra Mundial, donde los tres hermanos Shelby, Arthur, Tomy y Johny Boy sirvieron como soldados constructores de túneles, una de las posiciones más horribles y dramáticas de aquella contienda.

Lo que hemos visto hasta ahora en la serie es una mezcla de realidad y ficción, con más de lo primero que de lo segundo, por cierto, pues no por gusto el guionista desciende de una familia que trabajó para los verdaderos Peaky como corredores de apuestas. La banda existió a finales del siglo XIX y principios del XX, pero antes de la Guerra ya se había disuelto y no operaba, por lo que la fecha en que transcurre la historia narrada en la serie es una licencia poética.

Los verdaderos Peaky Blinders

Los Shelby son una creación para la pantalla grande, la verdadera familia que los inspiró se apellidaba Sheldon. Mientras los Shelby son héroes de guerra traumatizados y sin trabajo a su regreso, visten con suma elegancia trajes de tres piezas, abrigos de cuero y las célebres gorras planas con cuchillas en las viseras para cegar a sus víctimas, los integrantes de la banda real eran matones de barrio sin glamour, obreros de la industria del latón, lo que permitió a los escenógrafos recrear un Birmingham repleto de tronantes fumarolas que recuerdan de un modo alucinante “El Infierno”, la tercera parte del retablo El jardín de las delicias, de El Bosco, y conforman un escenario muy apropiado para enmarcar la siniestra personalidad de Tomy Shelby y, al mismo tiempo, caracterizar el ambiente de uno de los barrios más pobres y violentos del Londres de la época. Sobre las cuchillas en las viseras, parece que la prensa de la época siempre habló de hebillas de cinturones y otros objetos punzantes como las armas preferidas por la banda. Las Gillette se inventaron mucho después.

Bill Kimber, el verdadero Peaky Blinders sobre el que Cillian Murphy creó su Tomy Shelby

Hay personajes reales en la serie, como Darby Sabini y Bill Kimbler, jefes de bandas rivales de los Peakys, con quienes estos contendieron por el control de los hipódromos, las apuestas y otros renglones del negocio ilegal que daba vida la zona. ¿Estuvieron los clanes gitanos tan implicados en la vida mafiosa como aparecen en la serie? No sería imposible, ya que, como los judíos, siempre fueron ciudadanos marginados por la sociedad y, además, estaban todos emparentados. Y hablando de judíos, el personaje de Alfie Solomons, interpretado por Tom Hardi, realmente fue líder de grupos mafiosos judíos que operaban en otra zona de Londres. La fogosa tía de los Shelby, Polly Grey, magistralmente impersonada por Helen MacCrori no existió, pero sí vivieron en la zona mujeres como ella que hicieron dinero con el negocio de las apuestas, y sobra decir que fueron mafiosas respetadas, temidas y obedecidas por sus acólitos como auténticas diosas. Campbell, el odioso inspector norirlandés contratado por Churchill para erradicar las bandas que controlaban los bajos fondos londinenses, está inspirado en un personaje real, también inspector, también norirlandés y también contratado por Churchill, pero al contrario de su alter ego en la serie, no solo no murió, sino que logró limpiar las calles de matones y otros elementos antisociales y lo hizo con eficacia. Otro elemento real es el bar Garrison, propiedad de los Shelby en la serie: estaba en Birmingham y era el sitio favorito donde las bandas iban a beber wiski irlandés y buena cerveza inglesa mientras tramaban sus golpes futuros o hacían y deshacían alianzas.

Yo diría que los dos grandes aciertos de la serie (que no tiene, a mi juicio, ni el más mínimo desacierto) son, en primer lugar, su casting, y en segundo la reconstrucción de época, que incluye el vestuario. No hay un solo actor en las cinco temporadas que no realice una interpretación genial del personaje que le fue encomendado, aunque desde luego, algunos tienen mayor presencia en pantalla que otros, e incluso entre los protagonistas destacan Tomy, Arthur y la tía Polly por encima de los hermanos John y Finn Cole, quienes interpretan a Johny Boy, el menor de los Shelby, y a Michael Grey, el hijo que le fuera arrebatado a Polly al nacer.

Solo quiero ser decente y bueno…

Cómo ocurrió la elección del actor irlandés Cillian Murphy para el personaje de Tomy Shelby es una historia breve y rara. En principio no era el elegido para el papel, porque en persona, según pensaban los creadores de la serie, no tiene ningún rasgo que lo identifique con el personaje frío y cruel de Tomy, y aquí explico la primera parte del título de este trabajo: la frase la he tomado de una entrevista concedida por Murphy, donde confesó a su entrevistador cómo se ve a sí mismo:

Solo quiero ser decente y bueno. Son valores antiguos, pero parece que están desapareciendo en la actualidad. Ahora es normal ser un déspota, un misógino, un asqueroso. Estos puntos de vista se están validando por todo el mundo. El no ser ostentoso y no hablar demasiado de ti mismo es a lo que intento aferrarme. Así es como me crié. No siempre lo consigo. Mi esposa y mis hijos son los que me dirán si estoy fallando, pero es todo lo que realmente quiero hacer. Eso es lo importante.

Sí, Cillian Murphy, el irlandés vegetariano, reservado y muy discreto, tenía antes de convertirse en Tomy Shelby uno de esos físicos que cuando los miras te ubican de inmediato entre la mitad y los finales del siglo XIX, ese período que va de los románticos ingleses a los prerrafaelitas. Podría ser un poeta romántico o maldito, alguien capaz de morirse de amor o de exceso de ajenjo. Su semblante (increíblemente plástico) es de una belleza delicada y enigmática, con un marcado hipertelorismo en sus modélicos ojos de cervatillo que lo impregna de una perturbadora sensualidad y de una languidez andrógina y perversa.

Otro actor de un físico duro, montaña de músculos y aspecto feroz iba a ser el elegido para encarnar a Tomy Shelby, el gitano bandido, pero entonces Cillian envió un escueto correo al creador de la serie: “Recuerda, soy un actor”, y se hizo la luz: el papel le fue dado en lo que demostró ser un golpe de intuición verdaderamente genial, porque Murphy, tras una rica dieta de carne y severos entrenamientos físicos, se transformó en el héroe de guerra de sensibilidad profunda pero herida por la crudeza del mundo, con la conciencia de un hombre de bien silenciada pero no del todo muerta, amante y protector de su familia pero feroz, cruel e implacable y, sobre todo, la clase de jefe inteligente y astuto capaz de ver en el futuro y que va siempre muchos pasos delante de sus oponentes.

Murphy como Gatita (Desayuno en Plutón)

Pero la metamorfosis actoral que verdaderamente deja al espectador parado sobre las pestañas no es la del enigmático pero suave Cillian Murphy transformado en un duro del bronce como Tomy Shelby, sino en la deslumbrantemente bella adolescente Patricia Gatita Braden de Desayuno en Plutón, magnífico filme del director Neil Jordan, que cuenta la historia de un adolescente homosexual que decide asumir su sexualidad verdadera y partir en busca de la madre que le abandonó, corriendo aventuras peligrosas en la convulsa Irlanda de los años 60-70 y colocándose en situaciones potencialmente mortales, siempre con su corazón a flor de piel y paradójicamente protegido por su conmovedora indefensión. Una interpretación que debió ganarle a Murphy un Óscar, muy pero muy superior a la Tootxy de Dustin Hoffman (Murphi ha declarado que no quiso hacer una caricatura de la feminidad, sino una mujer de verdad). Ya vi también Dunkerke y Operación Antrophoid. Inolvidable, además, su breve actuación en El corazón del océano, un filme basado en la novela de Melville Moby Dick, donde encarna al marino que sufre una violenta herida en el cráneo y agoniza en una isla desierta junto al resto de la tripulación. Solo su desinterés en ser famoso y su negativa sostenida a vivir en Hollywood explicarían que Murphy no sea un actor mucho más solicitado y visto en pantalla en protagónicos estelares.

Tom Hardy, el Judío Errante

El otro gran camaleón de la serie es, sin duda, Tom Hardy. Con su personaje del mafioso judío Alfie Solomons logra crear una entidad de talla gigantesca, que atrajo la atención del público desde su primera aparición y, desdeentonces, ha sostenido un muy interesante tour de force interpretativo con Murphy, amenazando constantemente con empujarlo al abismo y robarle la luz radiante del protagónico. Hardy es un actor muy solicitado en Hollywood, quien, sin embargo, ha tenido serios problemas de adicción, dos matrimonios frustrados y una serie de handicaps que hubieran dado al traste con la carrera de un profesional de menos talento, pero Hardy se cayó de cabeza en la fuente de la gracia, tiene todo el talento que se pueda imaginar, y navega sobre él como en un salvavidas que lo mantiene siempre a flote. Hosco, violento, con malas pulgas y tan retraído que pudiera ser catalogado de esquizoide, se enorgullece de no tener amigos y de asustar a quienes pretenden acercarse demasiado a sus exiguos límites socioespaciales. Tiene en su haber una larga filmografía muy exitosa, a tal extremo que está siendo considerado para encarnar el próximo James Bond. La historia de cómo consiguió el papel de Alfie sin que se hubiera pensado en él para el casting, tal como la cuenta el director David Caffrey parece sacada de un teatro del absurdo (ocurrió en un cementerio):

Lo de Tom Hardy fue de locos… Él quería hablar conmigo sobre lo que pensaba hacer y tuvimos toda una conversación sobre que su personaje era un oso. Él estaba en plan “soy un buen oso, y después “soy un mal oso, y si me cabreo, soy oso aterrador”. Estaba lloviendo y todo el equipo estaba parado, mirándome y pensando: “¿Por qué está ahí, en el cementerio, debajo de un árbol, hablando con Tom Hardy, que se cree que es un oso?”. Al final le dije: “¿Quieres ser un oso?”, y él me contestó: “Sí, señor”. Así que le respondí: “Guay, suena genial… perverso, pero genial”.

Alfie no era decente ni bueno…

El tercero de los actores proteiformes de Peaky Blinders es, sin duda, Aidan Gillen como Aberama Gold, el jefe de un clan gitano. Quienes le hemos visto en su magnífico papel de Meñique, el Consejero perverso del trono de hierro en Juego de Tronos, pequeño y esmirriado bajo su larga túnica de un gris ratonil, apenas le reconoceremos en este sujeto tan alto, apuesto, de melena rubia y corpulencia majestuosa que irrumpe en la serie como asesino a sueldo de los Peaky y termina a punto de casarse con la inalcanzable Polly Grey. Gillen es uno de esos actores de gran talla que no hace protagónicos, pero hace segundos inolvidables.

Aberama Gold, o Meñique en 1930

Otras dos grandes apariciones son el irlandés Sam Neill en su papel del inspector de policía con alma seca y una doble moral de libro, y Adrien Brody, ganador de Öscares, convertido ahora en el jefe mafioso italiano Lucca Shangretta. Quiénes le recordamos en su papel del pianista atormentado y emocionalmente roto que se oculta de los nazis bajo la camilla de un hospital abandonado en el guetto de Varsovia, nos quitamos ahora el sombrero: puede hacer un remake de El Padrino II.

Magistral Adrien Brody como Luca Shangretta, capo de la Mano Negra, con su elegancia natural de aristócrata húngaro pero más siciliano que don Corleone

Quiero destacar la maravillosa actuación de Helen McCrory como la tía de los hermanos Shelby, celosa protectora de sus sobrinos y eminencia gris tras el trono de Tomy. Esta actriz inglesa de ascendencia irlandesa, con premios de actuación muy importantes, se pasea por “el puto Birmingham” con un dominio absoluto del espacio, de su expresión corporal, de la tremenda densidad de intención de su personaje y de una sensualidad impactante que asombra en una mujer de cincuenta y dos años y nos envuelve con su magia.

Mientras la vemos desplazarse entre los machos feroces de su estirpe, a nadie se le ocurre ni por un instante pensar en su edad. Ella despliega una presencia escénica mucho más poderosa que cualquiera de las otras actrices de la serie, aunque no sea la más bella. Es, también, en cuerpo y alma, la figura femenina sobre la que encajan con más autenticidad vestuario, peinados y gestualidad de la época. ¡Y los cigarros turcos! Qué estilo, qué personalidad. Una magnífica interpretación que nunca podremos olvidar.

Hablar en detalle del resto del elenco requeriría demasiado espacio. Acoto que me parecieron muy interesantes las caracterizaciones de los gitanos ingleses, su mundo, sus costumbres, su idiosincrasia y su forma de vida, y también la representación del IRA y sus divisiones internas y religiosas (uno de los fenómenos políticos más complejos de la segunda mitad del siglo pasado), y de ciertas interioridades de la alta política inglesa de la época (esa figura tan controvertida que siempre me ha parecido Churchill, el hombre de las mil caras). También la serie incorpora la histórica mostración modélica de la mujer inglesa, fuerte, independiente, osada y feminista, capaz de sobrepasar en hazañas e inteligencia a sus compañeros varones, digna hija de la nación que ha dado al mundo las reinas más poderosas, desde la celta Boudicca hasta Isabel II.

También hay que destacar el increíblemente rico y profundo diseño de personajes que exhibe esta serie. No hay un solo arquetipo, un solo esquematismo (salvo en los aristócratas rusos, que están vistos desde fuera, como en una postal folklórica). Todas las personalidades tienen múltiples y muy complejas facetas psicológicas. Sin poder afirmarlo, sospecho que los directores de la serie dejaron un vasto margen de libertad a los actores para que crearan sus personajes y los enriquecieran. Parece que la escena donde Tomy dispara a Alfie en la playa de Margate y supuestamente lo mata, fue una improvisación al unísono de Murphy y Hardy, pues no estaba en el guión. Simplemente, al enfrentarse, los dos actores dispararon sus armas a un tiempo y cayeron sobre la arena. Creo que también Arthur Shelby, el hermano mayor y lugarteniente de Tomy, aporta muchos gags propios.

No quiero terminar sin referirme a la impecable factura de la reproducción de época, el Art Nouveau y el Art Deco ingleses, más sobrios y menos armoniosos y bellos que los franceses, pero siempre inconfundibles con cualquier otro estilo. El vestuario de Polly Grey, Natasha O’Keeffee y otros personajes femeninos es impecable, y alcanza el colmo del refinamiento en los atuendos de las aristócratas rusas (el ambiente que rodea a los nobles rusos exiliados es suntuosa y bastante fiel, si damos por hecho que así veían los ingleses a los rusos blancos que escaparon tras el triunfo de la Revolución de Octubre).

El color está tratado de un modo muy coherente con la paleta que esperaríamos ver en los círculos dantescos del infierno: tonos negros y grises con toda la gama de tierra, y en las escenas de una naturaleza más amable, como las de los hipódromos y los entrenamientos de caballos, los marrones y dorados alternan cediendo cierto espacio a blancos y marfiles. Las escenas de la vida gitana tienen mucho colorido, y el rojo quemante llamea en las flamas de las forjas que dominan todo el espacio del turbulento Small Heath. Muchas tomas fotográficas están concebidas como óleos de época o evocan esa atmósfera.

Aunque todo el vestuario ha sido diseñado con el mismo grado de purismo y elegancia, el vestuario masculino se impone por peculiar, y ha creado una nueva línea de moda. Los pedidos de trajes de tres piezas con solapa se han incrementado, y lo mismo ocurre con las gorras de marca estilo Peaky. Ni qué decir del corte de pelo de los Shelby, que el futbolista Messi ha hecho suyo y se ha popularizado entre los deportistas y gente joven de todo el mundo. Se han creado firmas de boutique que ofrecen vestuario Peaky Blinders a la medida. En ese sentido, la serie ha tenido una influencia social considerable y poco usual.

Un punto muy discutido es por qué se usó música moderna en una serie de época en lugar de música incidental, objeción que ya había escuchado yo antes sobre Reinado, la serie de María Estuardo, reina de Escocia. Pero sin duda es otro de los aciertos de Peaky Blinders, porque además de su excelencia, las piezas de hard rock utilizadas para fondear escenas de violencia en ralenti consiguen efectos de altísima tensión.

Si después de todo lo que he contado sobre la que está considerada ahora mismo como una de las mejores series de televisión (ojo: no solo de época) de todos los tiempos —a la altura de la ya clásica Dowton Abbey, también inglesa—, no he logrado motivar a espectadores que aún no la han disfrutado, es que soy un fracaso como periodista. Por si acaso y para que me perdonen si así fuera, les tengo una magnífica noticia: Peaky Blinders, que ya emitió su quinta temporada, tendrá tres más y seguirá en pantalla por un par de años.

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S.O.S: VULNERABLES

Cola de pollo hoy en la tienda La Caribeña, en Porvenir y Calzada de Luyanó.

Dos colas: una multitudinaria de personas “normales”, entre las que hay individuos de todas las edades de pie, bajo el sol, y a la que tiene que acudir la policía en dos ocasiones por indisciplinas y escándalos. Otra, mucho más corta, de discapacitados, ancianos en mala condición, embarazadas, etc., entre ellos, un señor en su sillón de ruedas con su acompañante. Todos sufrimos algún grado de vulnerabilidad.

Dos oficiales con chalecos fosforescentes advierten a la cola de los vulnerables que solo se recogerán diez carnets. El resto no puede entrar a comprar su pollo. “Váyanse”.

No estoy entre los diez afortunados, sino un poco más atrás. Avanzo hasta uno de los oficiales, le muestro el carnet de la ACLIFIM de mi hija limitada físico-motora y le suplico, por favor, que no me impida comprar su pollo. El oficial está alterado. La gente de las dos colas lo acosa, le hacen preguntas, demandan respuestas. El oficial me increpa por no haber llegado más temprano a la cola. Le explico que llevo casi un mes en cama y este es el primer día que puedo levantarme, y no tenemos más familia que nos ayude a comprar. Me dice que ese no es su problema. Es verdad, es el mío, solo que no lo puedo resolver.

Saco mi carnet de prensa y le exijo que me explique cómo el Estado cubano va a amparar a mi hija y a los que, como ella, no pueden ir por sus pies a procurarse el alimento. Muy nervioso ya y moviendo las manos con violencia, me grita que no le importa, “¡Que se mueran!”, grita. Nos amenaza con que a partir de mañana él no permitirá más cola de discapacitados, impedidos, ancianos ni nada, y todos tendrán que hacer la cola de los normales. Técnicamente esa desición no entra en sus facultades, que solo consisten en velar por el orden y la organización en el lugar, pero igual lo dice. Está muy estresado.

Una joven psicóloga que hace la cola con nosotros para ayudar a una anciana vecina esquizofrénica se adelanta, encuentra a alguien del Gobierno de Diez de Octubre, dialoga con él y, al final, se acepta recoger todos los carnets de quienes en ese momento nos encontramos en la cola de los vulnerables.

Veinte vulnerables compramos nuestros pollos (me incluyo porque tengo 65 años y pésima salud). Los que han llegado más atrás, no. “Váyanse”.

Ya se sabe que de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno. Es de un idealismo ingenuo descansar en la creencia de que en medio de la pandemia y en urbes muy pobladas algunas almas buenas, desinteresadas y altruistas van a ocuparse de alcanzar el alimento a quienes no pueden valerse por las razones que sean. Es hora de aterrizar en el mundo de la manifestación, o sea, en este nuestro, y terminar con la absurda, imposible y  sobre todo muy cruel pretensión de que ancianos, discapacitados, impedidos físicos y otros afligidos por diversas causas puedan batirse en igualdad de condiciones con personas sanas y fuertes, en una actividad tan violenta como las colas, donde el vigor físico es imprescindible para poder permanecer desde las cinco o las seis de la mañana hasta las seis de la tarde, hora en que cierran las tiendas cubanas, de pie, al sol, sin agua ni comida, entre gritos y empujones, hasta que los dioses de la compra conduzcan al ya exhausto comprador hasta el mostrador donde le espera la recompensa a su sacrificio. Eso equivale a esperar que Hefestos, el dios cojo y contrahecho, corra en las Olimpiadas y llegue a la meta junto con Mercurio el de los pies ligeros, Marte el dios de la guerra o Hércules, el hombre más fuerte del mundo.

Los ciudadanos cubanos enfermos, discapacitados, impedidos, ciegos, ancianos y embarazadas no somos residuos de desecho, somos personas desfavorecidas por la naturaleza o la edad o transitoriamente disminuidas en sus posibilidades físicas, como las embarazadas, y muchos de nosotros tenemos un historial de entrega y sacrificio en la Revolución que merece consideración y respeto. Estamos legalmente protegidos por la Constitución. En ningún caso se nos puede colocar en situaciones de competencia-resistencia en falsísima igualdad con gente sana. El Gobierno TIENE la obligación intransferible —y urge que la asuma ya—de encontrar una estructura verdaderamente capaz de proteger a esta parte tan vulnerable de la población y garantizarle el acceso a la alimentación y la adquisición de medicamentos, dos aspectos fundamentales para la sobrevivencia, a los que hoy nos resulta extremadamente difícil llegar. El Gobierno, sí, tiene sobre sus espaldas tareas muy duras, está ocupado, lo sabemos, comprendemos y apoyamos. Pero este es, también, su deber.

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