Perros cubanos opinan sobre la pandemia (Fábula)

Foto de los entrevistados

ETREVISTADOR: Por favor, digan sus nombres, edad, domicilio, provincia y país y cómo conocieron a sus dueños…

PASTELITO:  Yo era Pipo antes de ser Pequeño Pastel de Miel. Luego fui Pastelito y ahora, por decisión mía, soy Pipo Pastelito, aunque Mamita insiste en llamarme Ñoñito. Creo que tengo menos de un año de edad, pero no me acuerdo. Vivo en casa de mis dueñas, en La Habana. Antes yo vivía en la ACLIFIM del reparto La Asunción, pero Abuela me robó de allí. (DISGUSTADO) Este apartamento no sirve: no tiene patio.

CARMELÍN: Yo, cuando nací, fui Tuti, pero enseguida me convertí en Carmelín Bebé de Arriba, Carmelina, Carmelia, Carmelión, Carmelita y todo lo que se le ocurra a Abuela, que es muy creativa. A mí, la verdad, me da igual mientras ella me deje dormir en su cama. Yo nací en una casona de la calle Zapotes y tengo seis años. Lo primero que vi no fue a mi mamá Angie, sino a Abuela. Ella nos nació a mí y a mis cinco hermanos. Nunca nos hemos separado. Vivimos todos en el mismo apartamento.

E: ¿Quieren especificar algo sobre ustedes?

P: Yo estoy loco y dice mi dueña que soy la fuente de la gracia. Soy muy manso, pero cuido la casa muy bien.

C: Yo siempre he sido muy formal, nunca rompí ni una chancleta, ni una media, nada. Solo juego con los rollitos de cartón del papel higiénico, si Abuela me los regala. Mi misión en la vida es cuidar a mi dueña y a su hija. Soy un perro policía.

E: ¿Cómo están ustedes viviendo la pandemia?

C Y P: (A CORO) ¡Tenemos mucha hambre!

C: Desde que nací mi dueña me alimentaba tres veces al día, con desayunos de leche y mucho pollo y carnero en almuerzos y comidas. Pero primero vino este (SEÑALA A PASTELITO), y mi ración se redujo a dos comidas por día, y ahora, con la pandemia, solo como una vez. Ya no estoy hermosa y acuerpada como antes.

P: Yo vivía con gatos. Comer era un problema. Cuando mi dueña me robó me daba dos comidas diarias, pero ahora solo me da una. Para ser justo, ellas tampoco comen como antes.

C Y P (LASTIMEROS): ¡Tenemos mucha hambre!

E: ¿Les preocupa perder sus trabajos?

P: Que yo sepa, mi trabajo es ladrar para cuidar la casa y hacer muchas gracias para que me den todo lo que quiero.

C: La misión del perro jamás termina: cuidar al amo siempre. Eso nunca cambiará. Pero sospecho que lo que mis dueñas quieren de mí es amor incondicional. Creo que amarlas es mi verdadero trabajo. Lamerles mucho los pies.

E; ¿Están ustedes casados?

P: (SUSPIRA) Carmelín es mi pasión, pero es una creída. Tengo que morderla todo el tiempo para que nunca olvide que soy el jefe de la manada.

C: (DESDEÑOSA) Yo no estoy casada con este. Es muy joven para mí y no tiene formalidad. Además, ladra como un bebé y yo tengo una talla de ladrido tres veces mi tamaño. Y se orina fuera de los periódicos.

E: ¿Cómo sienten que ha afectado la pandemia a los humanos, y a sus dueñas en particular?

P: Yo no conocí a los humanos antes de la pandemia, no puedo opinar. (PAUSA REFLEXIVA) Mis dueñas… Abuela trabaja mucho y no puede dormir. Mamita tampoco duerme mucho que digamos y nunca está alegre como yo.

C: Antes la casa estaba siempre llena de risas. Ahora hay mucho silencio. A veces discuten entre ellas y siento miedo.

E: ¿Sus dueñas les pegan?

C: ¡Jamás! Yo soy muy respetada. Tengo una butaca para mí sola y de vez en cuando camas.

P: A mí, a veces me pegan con un periódico cuando mordisqueo dedos y destripo zapatos. Me encantan las chancletas de goma de colores. Pero si me pegan, enseguida se mueren de remordimiento y me piden perdón. Mi belleza las abruma, tengo superpoderes. (PAUSA) No entiendo a los humanos: a veces nos suben a sus camas y nos acarician y duermen con nosotros, y otras veces nos botan para el piso. (PAUSA) Pero yo tengo permiso para mecerme en todos los sillones.

E: Pastelito, hábleme de sus superpoderes.

¡Paticas, paticas!

P: Además de mi pelaje rojizo, espumoso y suave tengo otro, que ellas llaman Paticas. Cada vez que me piden Paticas, me echo en el suelo sobre mis costillas flacas y muevo mis paticas delanteras juntas, como si corriera. Hay que ver cómo se derriten…

C: (LO INTERRUMPE VANIDOSA) Mi superpoder está en la mirada. Los pastores somos los perros más inteligentes y nos humanizamos desde cachorros. Yo tengo muchas expresiones, y cuando miro a mis dueñas les quito la voluntad. Yo soy una perrota empoderada.

E: Además del hambre, ¿la pandemia los ha afectado en otras cosas?

C: No extraño la calle, porque desde que nací mi dueña nunca me ha dejado ni asomarme a la puerta. Pero salir es muy peligroso para un perro, y más ahora. Ellas hacen lo correcto. Fíjese, nosotros no tenemos garrapatas y ellas no tienen Covid.  (PAUSA) Si no las contagian los vecinos, claro… Sobre todo ese que siempre, cuando baja la escalera, se para frente a nuestra ventana y estornuda hasta que se desinfla. Qué peligro, porque si ellas se enfermaran ¿qué sería de nosotros…?

P: Yo sí extraño la calle, el jardín de la ACLIFIM, mis garrapatas grandes, al sereno y a mis amigos gatos, pero la prudencia es el estilo de Abuela, y además, salir es riesgoso en estos tiempos, así que no me quejo. Corro dentro del apartamento para no perder la forma, y porque tengo un poco de ansiedad. Por cierto, desde que vivo aquí, solo Abuela sale a la calle a buscar comida. No deja salir a Mamita para que no se enferme.

E: ¿Se sienten orgullosos de cuidar las propiedades de sus dueñas?

C: (ORGULLOSA) Para eso somos perros. Y lo que es de ellas, es nuestra responsabilidad.

P: Discrepo. En mi opinión, las propiedades de mis dueñas no valen nada. Lo más interesante es la caja blanca de hielo, donde guardan la comida. Y claro, las camas. Las otras pocas cosas son buenas para orinarlas.

E: ¿Cómo creen que será el mundo después de la pandemia?

C: Los perros seguiremos estando aquí. Lo que no sé es si habrá dueños. Le temo a la soledad.

P: Me preocupa que queden algunos dueños y ya no tengan que usar nasobuco, porque entonces volverán a ladrar. Ahora los humanos están más o menos callados y eso es magnífico.

E: E: ¿Quieren enviar un mensaje a sus dueñas?

C y P: (A CORO) ¡Nuestra casa es la Casa del Perro Feliz!

E: (ENTERNECIDO) Muchas gracias, ustedes son unos perritos encantadores.

C: (CAUTELOSA) Sí, pero no nos acaricie. Por favor, GUARDE EL DISTANCIAMIENTO SOCIAL

 

 

 

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CONTRA LA ANGUSTIA Y EL DOLOR DE ESTOS TIEMPOS OSCUROS

Jardín japonés tradicional

En estos tiempos de pandemia la humanidad se debate entre el miedo a la muerte, el ansia de la vida que conocíamos como nuestra normalidad cotidiana, el uso del nasobuco, el distanciamiento social, los sueños rotos y las expectativas truncas. Muchas personas se refugian en su fe religiosa, cualquiera que esta sea, y oran, suplican a sus respectivos dioses, esperando que les venga el alivio de ese Afuera donde, parodiando el logline de la celebérrima serie X-Files, estaría la verdad, la explicación de todo, la gran revelación del Universo.

Desde la fundación de la República de Cuba en 1901, nuestra Constitución reconoció la libertad de cultos, ratificada por la Constitución del 40 y más tarde por la Revolución de 1959. No impugno ninguna religión, ninguna creencia, y a todas respeto, pero pienso que en esta situación de catástrofe que atraviesa la especie humana, deberíamos considerar la posibilidad de analizar algunas utilidades muy reales que brindan algunas filosofías ancestrales, caracterizadas por su capacidad de sobrellevar y hasta superar la realidad sobre la base de un trabajo de desarrollo y crecimiento personal que beneficia tanto al cuerpo como a la mente. Quienes me leen pensarán de inmediato en el Yoga, el Tai Chi. Yo estoy pensando en algunas prácticas del budismo Zen que hacen posible al individuo un grado saludable de aquietamiento de la mente, ideal para momentos en que no se ve luz al final de este largo túnel de la Covid-19, en el que hace ya seis meses la Humanidad se encuentra presa.

Ninguno de estos sistemas constituye una religión monolítica. El Yoga es un sistema de posturas dentro de una religión, el hinduismo, que tiene el más numeroso panteón de dioses conocido por el Hombre, pero la práctica del Yoga no obliga a la adopción del hinduismo. Otro tanto sucede con el budismo, que tiene muchas escuelas, pero Buda no es considerado una divinidad, sino un Iluminado, un Maestro. Todos estos sistemas combinan dietas saludables con ejercicios para el cuerpo y la mente cuya finalidad es mejorar la calidad de vida del sujeto y proporcionarle una dosis mayor de bienestar, un “mejor estar” en el mundo. Como en el caso del Yoga, usted puede practicar ejercicios Zen para aquietar la mente, mejorar su capacidad de concentración y la distribución de la energía en su organismo, aunque no le interese como tal la figura de Buda.

Dentro de las escuelas de budismo me parece muy atractiva el Zen japonés. Sus principios y enseñanzas se reflejan en una cultura de la quietud y la serenidad, reflejada en la arquitectura, la decoración de interiores, la caligrafía, la pintura y otros aspectos de la civilización japonesa que han seducido a Occidente desde hace siglos.

El budismo Zen es una escuela que se originó en China, y la palabra Zen proviene de un antiguo vocablo sánscrito que quiere decir meditación, el término chino equivalente sería meditación sentado. Es un tipo de meditación cuyo propósito es el conocimiento de la mente y su conexión con la naturaleza. Como disciplina, requiere que el alumno se coloque bajo la guía de un maestro, pero aunque en Cuba hay centros budistas, acudir a ellos es ahora imposible debido a la pandemia. Entonces, no podemos tomar todo del Zen, pero sí algunos ejercicios salutíferos y con potente efecto calmante, haciendo siempre la salvedad de que no se recomienda mezclarlos con ejercicios y prácticas de otros sistemas en un mismo día. Si practica más de un sistema, al menos trate de espaciar cada práctica a lo largo de díal.

Las explicaciones que daré a continuación utilizan un lenguaje muy simple y gráfico para que puedan ser comprendidas por todo tipo de personas.

Respiración

La práctica de la meditación budista llegó a China través de traducciones de antiguos textos de Yoga, por lo que quienes comienzan a practicar los métodos del Zen encuentran de inmediato que los primeros pasos se concentran en la regulación de la respiración, como en el Yoga. Solo se necesita un cojín especial llamado safu, que puede confeccionarse por métodos artesanales, como lo fueron en el pasado los safu originales. Sobre ese cojín se sienta la persona con las piernas recogidas y las rodillas dobladas rozando el suelo, en la misma postura que nos sentamos a veces en el piso, flexionando las rodillas y con un tobillo sobre el muslo de la pierna contraria, lo que se conoce como postura del Loto, solo que las rodillas no harán ahora un ángulo recto con el abdomen, sino que caerán hacia delante.

La respiración Zen se ejecuta con la parte inferior del abdomen. Las respiraciones deben ser lentas y profundas. El conteo de las respiraciones se hace tanto con las inspiraciones como con las expiraciones. De cada una se cuentan diez. Luego se repite el conteo tantas veces como sea necesario hasta que la mente se calme, o los pensamientos se sosieguen, como se prefiera describir el resultado. Las repeticiones destierran los demás pensamientos, ideas y emociones y ocupan para sí mismas todo el espacio mental, por eso sedan el trabajo del cerebro (descenso de las ondas Beta) y cuando se practican bastante llegan hasta interrumpirlo, consiguiéndose con ello lo que conocemos como “la mente en blanco”. Mientras este ejercicio se está llevando a cabo el practicante debe concentrar su atención en la zona bajo el ombligo, que en artes marciales es llamada tan tien. Este ejercicio ha sido incorporado en Occidente a los entrenamientos de preparación de los actores. El dramaturgo y profesor cubano Vicente Revuelta lo enseñaba a sus estudiantes, y otros grandes maestros del arte dramático lo emplean en el mundo como prácticas regulares de las compañías y grupos de teatro.

El jardín Zen

Este jardín es muy interesante. Obsérvese la imagen del árbol sobre el panel. Tiene un significado simbólico

Otro hermoso ejercicio del Zen japonés es la creación de un jardín o karesansui, uno de los elementos más característicos dela cultura nipona. Si usted cree que no puede tener uno porque vive en un apartamento o en una casa que comparte con otras personas, la buena noticia es que son secos y planos y pueden caber hasta sobre un escritorio o una mesa de noche. Aunque los hay de mayor tamaño, no fueron concebidos para pasear por ellos como los jardines occidentales, sino para ser contemplados desde una cierta altura, son objetos destinados a la contemplación. No hay en ellos montañas ni ríos, pero contienen elementos naturales, sobre todo arena, que es su componente básico. También pueden colocarse en ellos piedras, fragmentos de rocas, musgo, grava. Si usted dispone de un espacio mayor y de una terraza, puede contemplar su jardín Zen desde su terraza, pero si no, solo tome una caja plana o una bandeja de madera, colóquela sobre una superficie estable, llénela de arena y disponga sobre esa arena lo demás que haya escogido. En todos los casos necesitará un rastrillo de acuerdo con el tamaño de su jardín, y estamos hablando de un rastrillito hasta de juguete si su jardín es de los más pequeños.

En miniatura para un escritorio

Alrededor de las rocas usted debe rastrillar en círculos, y sobre el resto de la arena rastrillará en paralelo con la horizontal de su espacio. En la cultura japonesa todos los elementos representan algo: la arena el mar, y las piedras rocas o islas, recuerde que Japón es un archipiélago, pero como usted es un occidental no tiene que imaginar a Japón, sino solo un paisaje costero. El jardín Zen debe construirse siempre mirando al Este.

Los karesansui, además de ayudar en el entrenamiento de la contemplación, tienen también un fin estético basado en dos conceptos: la elegancia de lo simple y la belleza del vacío, dos principios presentes en toda la cultura japonesa. Hay dos versiones sobre estos jardines. Una cuenta que fueron creados por monjes en monasterios Zen del siglo XV, y otra asegura que son una creación occidental, pues su nombre en japonés no aparece hasta mediados del siglo pasado. Pero usted no haga suya esa polémica, usted no es un experto en jardinería ni un antropólogo, usted solo quiere sosegar sus pensamientos, y créame, para lograrlo el jardín Zen le será de inmensa ayuda. Recuerde: los karesansui no simbolizan NADA, solo son escenarios para la meditación y resultan muy, pero que muy relajantes. Ya lo comprobará cuando en medio de un trabajo intelectual se sienta muy estresado y mire su minúsculo jardín sobre su escritorio.

Misterioso, elegante y con cristales

No coloque flores en su karesansui, porque requieren cuidados que no son compatibles con el objetivo de estas armoniosas creaciones, y si elige incorporarles un bonsái, que este sea de hoja perenne. No emplee en su jardín colores fuertes, prefiera una gama neutra y el verde natural de las plantas.

Buena gama neutra y… debajo de una escalera

Usted es libre de colocar en estos espacios lo que desee, incluso esos espejos circulares que reflejan las llamas de las velas encendidas en la habitación, como aparece en la fotografía que encabeza este trabajo, pero tenga presente que el verdadero jardín Zen es como lo he descrito aquí, y la inmensa mayoría de los jardines Zen japoneses no incorporan imágenes de Buda. La razón es que son creaciones abstractas que trabajan al nivel de la mente subconsciente, y no altares ni centros de adoración. Pero si usted quiere poner una…

Yo no usaría las luces, pero… a gusto. Obsérvese que hay bonsai y piedras semi preciosas: turquesa, jade, cuarzo…

Una última observación: desestime cualquier sugerencia que le hagan otras personas sobre que la meditación Zen y los karesansui sean diabólicos, satánicos u otros calificativos semejantes. Ríase de esas afirmaciones con absoluta tranquilidad de espíritu. Usted puede profesar cualquier religión de las muchas que existen sobre la Tierra, pero eso no tiene nada que ver con las dos prácticas que acabo de enseñarle. No porque en sí mismas no guarden relación con filosofías místicas, sino porque en mis explicaciones las he despojado adrede de toda significación religiosa o filosófica para dejarlas en su esqueleto primordial: recursos para sosegar los pensamientos, remedios contra la angustia que puede provocarle el saber que afuera hay un virus letal que ha matado a miles de personas y puede hacerle a usted lo mismo, o a su familia, a sus amigos; la angustia que le provoca este largo encierro que nadie sabe cuándo terminará; la incertidumbre sobre lo que ocurrirá con su trabajo, con su existencia toda e incluso con el mundo. Quienes quieran privar a usted de cualquier cosa que pueda darle serenidad y quietud y ayudarle a pasar este trance tan difícil y salir de él en buen estado mental y físico, son quienes realmente pueden ser calificados de diabólicos. Quien le diga que es mejor encerrarse en algún rincón de su casa y rezar, reforzando con su obsesivo deseo de ser escuchado por su Dios o sus dioses la angustia existencial y la desesperación que ya lo consumen, es alguien de quien usted hará mejor alejándose. Rece, pero también medite en su safu y contemple su karesansui, y haga sus posturas de yoga sobre su estera, y practique ejercicios de respiración y trate, en lo posible, de tener una dieta sana y dormir ocho horas, lea lo que le agrade, escuche buena música, vea series y películas, pinte, haca cerámica, origami, costuras… Nada está reñido. Recuerde siempre que la condición humana solo se realiza en la plenitud y ninguna deidad castiga al hombre por desearla.

Imagine que este fuera el paisaje interior de su alma. ¡Cuánta paz!

NOTA: Todas las imágenes son tomadas de Internet

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LA TORRE DE BLA BLA BLA

Fuente: https://newsweekespanol.com/2017/10/la-torre-de-blablabla/
Publicado por: Newsweek México

LA TORRE DE BLA BLA BLA

“Cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira”: Juan 8:44. Cuando el huracán Harvey inundó Houston y decenas de miles de personas huyeron, de entre las agitadas aguas surgieron buenos samaritanos. Propietarios de botes de lugares tan lejanos como Luisiana acudieron con todo tipo de embarcaciones a los lugares inundados, navegando por calles urbanas que se habían transformado en ríos, arriesgando su vida para rescatar a hombres, mujeres y niños. JimMattress Mack McIngvale, propietario de una tienda de muebles, abrió sus salas de exhibición a docenas de refugiados empapados y sus mascotas durante varias noches. Incluso los trabajadores de una panadería atrapados por el creciente nivel del agua pensaron primero en su prójimo y emplearon el tiempo que estuvieron aislados para hornear pan y darlo a los hambrientos y a quienes quedaron sin hogar. Tales actos de valentía y caridad fueron tan alentadores como devastadora fue la tormenta. Sin embargo, ese espíritu de generosidad no fue universal. Cuando más de 9,000 personas desplazadas atestaron el Centro de Convenciones George R. Brown y casi duplicaron su capacidad, un espacio muy amplio, muy cálido, muy seco y muy cristiano permaneció cerrado. La megaiglesia de Lakewood, con una superficie interior de más de 184,708 metros cuadrados, no ofrecía refugio porque, según el pastor millonario Joel Osteen, estaba en riesgo de sufrir una inundación. Aunque algunos reporteros entrometidos descubrieron pronto que su preciosa iglesia era accesible y estaba completamente seca, ni Dios ni los escribidores pudieron hacer que Osteen recibiera a las multitudes varadas. Pero Twitter sí lo hizo, en una oleada de desprecio enviada con elhashtag #OpenTheDoors (#AbranLasPuertas) (la iglesia era un refugio, sí, pero un refugio fiscal, decían los acusadores). Tras 48 horas de escarnio público, Osteen transigió, justo cuando comenzaba a salir el sol en Houston y las aguas empezaban a retirarse, llevándose con ellas su reputación de santidad. El estilo de cristiandad a puertas cerradas de Osteen es cada vez más común en los márgenes conservadores del fundamentalismo estadounidense, en el que la rentabilidad se considera cercana a la devoción. Versiones de esa despiadada teología, llamada en ocasiones Evangelio de la Prosperidad, dominan el panel evangélico del presidente estadounidense Donald Trump, 25 pastores y conservadores religiosos que, en su mayoría, han prescindido de aquellas homilías del catecismo donde Jesús amaba a los enfermos y a los pobres, y respondía a los ataques poniendo la otra mejilla. Ellos predican que su Señor odia los programas de ayuda social, desde la protección social hasta el Obamacare, que el cambio climático es un invento de herejes paganos y que su Padre Celestial no tiene ningún problema con los ataques nucleares preventivos, siempre y cuando sea Estados Unidos quien los realice. Y muchos de ellos creen que su mesías mortal es Donald J. Trump, quien durante mucho tiempo fue un vástago sibarita pero que ahora es el hombre que ha jurado solemnemente llevar a Estados Unidos a la tierra prometida de la desregulación, las rebajas fiscales y una nueva segregación.

Fuente: https://newsweekespanol.com/2017/10/la-torre-de-blablabla/
Publicado por: Newsweek México

ATRACCIÓN MASIVA

Los esfuerzos de Trump de aprovechar la fuerza política de los evangélicos se remontan al menos a 2011, cuando buscó la orientación de líderes religiosos sobre si debía enfrentarse al presidente Obama en su campaña para un segundo periodo. FOTO: CHIP SOMODEVILLA/GETTY

Fuente: https://newsweekespanol.com/2017/10/la-torre-de-blablabla/
Publicado por: Newsweek México

OJO POR OJO

El largo y en ocasiones confuso viaje espiritual de Trump comenzó en Jamaica, Queens, en la pequeñísima Primera Iglesia Presbiteriana y, más tarde, en la Iglesia Colegiada Marble de la Quinta Avenida en Manhattan, frecuentada principalmente por personas anglosajonas de raza blanca y de fe protestante, en la que el profeta de la prosperidad Norman Vincent Peale predicaba que es posible lograr el éxito mediante el propio pensamiento. En 1952, Peale publicóThe Power of Positive Thinking (El poder del pensamiento positivo), que fue el libro de mayor venta durante 186 semanas según elTheNew York Times, vendió más de 5 millones de copias y fue traducido a 15 idiomas. Ese libro, y la multitud de títulos que le siguieron, entrenaron a una generación de estadounidenses para sonreír y fingir mientras iban de camino al banco. Un buen resumen de su teología es el mantra con el que Fred Trump bombardeaba a su hijo Donald: “Eres lo máximo. Eres un rey”. Esa perla pudo haber sido lo más cerca que el joven Donald estuvo de la Sagrada Escritura. Durante la reciente campaña presidencial, llamó “dos corintios” a la Segunda Carta de Pablo a los Corintios, una transgresión equivalente a referirse a la Santísima Trinidad como Los Tres Amigos. Ha dicho que la comunión es “mi copita de vino” y “mi galletita”. Lo más alarmante para las personas verdaderamente piadosas es que, durante la campaña, cuando se le pidió que mencionara su versículo preferido de la Biblia, no pudo mencionar ninguno, pero dijo que le gustaba la frase del Antiguo Testamento que dice “ojo por ojo”. Trump también se aparta del cristianismo tradicional en formas más importantes. Por ejemplo, se jacta de nunca pedir perdón, aunque ese es uno de los principios básicos de los protestantes fundamentalistas, quienes piensan que todos los hombres son pecadores ante los ojos de Dios. Durante muchas décadas, Trump fue la sudorosa encarnación del libertino de Manhattan, cliente frecuente de la discoteca Studio 54 que dirigía una agencia de modelos como su Tinder personal y que dijo riendo a Howard Stern que su Vietnam personal fue evitar las enfermedades de trasmisión sexual cuando era un desenfrenado soltero… y un desenfrenado hombre casado. No fue conocido por su fe religiosa sino hasta principios de la década de 2000, cuando llamó sin avisar a la teleevangelista Paula White, otra cristiana de la prosperidad, después de verla en televisión, y ambos se hicieron amigos (al igual que Trump, ella ha sido sometida a investigaciones federales y del Congreso en relación con sus finanzas). Pronto, White se convirtió en propietaria de un condominio en la Torre Trump con un valor de 3.5 millones de dólares, y pasaba tiempo con Trump cuando visitaba Nueva York. Explicó después que sabía que Trump era un verdadero cristiano en parte por la forma en que trataba a sus empleados. En mayo de 2011, Trump le pidió que le hiciera un pequeño favor: que llevara a algunos líderes religiosos a la Torre Trump para que le aconsejaran sobre si debía competir contra Barack Obama por la presidencia. El grupo habló con él durante dos horas y media, que incluyeron una sesión de oraciones de 20 minutos, y le instaron a tener fe en Dios durante lo que denominaron “el proceso maligno” de desafiar a Obama. Después de esa charla, Trump aparentemente determinó que Dios no estaba listo para que él llegara a la Casa Blanca, pero cuatro años después debió darle su aprobación desde lo alto, pues el magnate decidió postularse. Las relaciones que cultivó con White y con los pastores que le asesoraron en 2011 le dieron una cobertura temprana favorable en los medios de comunicación cristianos y acceso a la amplia red de megaiglesias, todo lo cual dio buenos frutos en noviembre de 2016, cuando fue electo presidente de Estados Unidos. Los evangélicos, que constituyen la cuarta parte de la población estadounidense, lo pusieron en la cima, a pesar de sus “valores neoyorquinos”. Es claro que Trump agradece ese apoyo y sigue tratando de ganarse el favor de su fiel rebaño. En 1 de julio encabezó el mitin de Celebración de la Libertad para dos de sus más ardientes grupos demográficos: los veteranos y los evangélicos. Después de que el coro de la Primera Iglesia Bautista de Dallas estrenó una canción original, “Make America Great Again” (Hacer que Estados Unidos sea grande otra vez), el espectáculo principal se encaminó hacia el podio. “Somos uuuna sola nación bajo la protección de Dios”, dijo el presidente con el tono meloso de un presentador de Las Vegas que anuncia a Liberace en el Sands. “En Estados Unidos no adoramos al gobierno. ¡Adoramos a Dios!” Aplauso caluroso. “Ustedes nuuunca serán olvidados”, juró. “No queremos ver que Dios sea echado de las plazas públicas, echado de nuestras escuelas o echado de nuestra vida cívica. ¡Queremos ver oraciones antes de los juegos de futbol si ellos desean orar!” Y, añadió, “¡Volveremos a decir ‘feliz Navidad’ otra vez!”. Aquella fiesta en el Kennedy Center fue el punto más alto de un angustioso verano para Trump. En el evento, que se transmitió a escala nacional, se presentaron sus partidarios más pulcros: sin tatuajes, sin ropa de cuero al estilo de los motociclistas, ninguna cabeza rapada, ninguna antorcha, solo hombres, mujeres y niños corteses de raza blanca dándose un festín con castañas cristianas y patriótica carne roja. Trump dijo exactamente lo que la multitud quería escuchar aquel día y mencionó a Dios docenas de veces, pero existen razones para cuestionar su sinceridad y su devoción. Por ejemplo, los creadores de Factba.se, una nueva base de datos de todas las palabras grabadas que Trump ha dicho en público, realizaron un análisis digital de audio de ese discurso, en el que midieron su nivel de estrés, y descubrieron que se muestra más estresado cuando habla acerca de lo que ahora profesa como su nuevo amor (Dios) y menos estresado cuando habla sobre el que es, supuestamente, su enemigo mortal,The New York Times. Pero es posible que aún esté evolucionando espiritualmente. Después de todo, durante mucho tiempo Trump llevó una vida agresivamente secular, pero en estos días, el célebremente germanofóbico presidente se somete a una imposición de manos periódica en la Oficina Oval. En una fotografía reciente compartida por el pastor evangélico Rodney Howard-Browne de uno de esos rituales, los ojos de todo el mundo aparecen bien cerrados, mientras la asesora de Trump, Omarosa Manigault; el vicepresidente Mike Pence; el abogado de Trump, Michael Cohen; y un grupo de asesores religiosos visitantes invocan al Espíritu Santo. Todos los ojos están cerrados, excepto un par de ellos: Trump está espiando. El presidente estadounidense ofreció otra imagen en relación con la profundidad de su devoción cuando se salió del guion en su discurso de aceptación el año pasado, pronunciado en la Convención Nacional Republicana en Cleveland. El texto preparado decía: “En este momento me gustaría agradecer a la comunidad evangélica, que ha sido tan buena conmigo y me ha apoyado tanto”. Pero lo que dijo realmente fue: “En este momento, me gustaría agradecer a la comunidad evangélica porque, les diré algo, el apoyo que me han dado, y que no estoy muy seguro de merecer totalmente, ha sido sorprendente. Y ha sido una importante razón para que me encuentre aquí esta noche”. Todos los presidentes modernos han tenido consejos de fe de una forma u otra. En ellos se incluye generalmente a representantes de muchas fes (y razas), y su trabajo consiste en mantener un enlace entre la Casa Blanca y la enorme constelación de grupos religiosos de Estados Unidos. Sin embargo, el Consejo evangélico de Trump está compuesto casi totalmente por personas de raza blanca (una de raza negra) y está dominado por evangélicos. Trump le ha devuelto el favor a su congregación de admiradores al poner a ocho evangélicos de raza blanca en el Escuadrón de Dios de su gabinete (Ben Carson, el noveno evangélico del gabinete, es de raza negra). Y se han desempeñado con una pericia secular en casi todos los niveles (La Secretaría de Educación, Betsy DeVos, heredera de la fortuna de Amway, demostró que era la fanática adecuada para el trabajo cuando usó el dinero de su familia en un intento de demoler las escuelas públicas de Michigan en favor de las escuelas religiosas y la educación en casa). Ahora, los fundamentalistas tienen un pase de acceso ilimitado a los más altos niveles del gobierno, y Trump ha hecho que su lista de deseos sea una prioridad. Uno de sus primeros actos como presidente fue ordenar al Servicio de Recaudación que dejara de supervisar las donaciones políticas a las iglesias. Esto les encantó a los pastores políticos y a los multimillonarios: los donadores conservadores ahora pueden blanquear, mediante sus iglesias, las donaciones provenientes de dinero sucio. Su otra gran concesión a su devoto ejército fue elegir a Pence como su compañero en la contienda (y en la fe). Este nativo de Indiana, excesivamente sometido a su mujer y cuya carrera política parecía más muerta que Lázaro o que Myspace hace dos años, ahora está a un paso (o a una acusación de Robert Mueller) de convertirse en líder del mundo libre.

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DOS NACIONES BAJO LA PROTECCIÓN DE DIOS

En enero, Trump pronunció el discurso de la ceremonia de entrega de premios de la Universidad Liberty, una escuela cristiana privada fundada por el teleevangelista Jerry Falwell en 1971. FOTOS: CHIP SOMODEVILLA/GETTY; CHIP SOMODEVILLA/GETTY

Fuente: https://newsweekespanol.com/2017/10/la-torre-de-blablabla/
Publicado por: Newsweek México

LA CARRERA RACISTA HASTA TOCAR FONDO

En agosto pasado, Trump tuvo un bautizo de fuego y azufre por decir que había “personas muy buenas en ambos bandos” de los disturbios ocurridos en Charlottesville, Virginia, iniciados por supremacistas blancos. Empresarios estadounidenses se desmarcaron y organizaciones de beneficencia cancelaron sus reservaciones en el centro vacacional de Mar-a-Lago, pero su consejo evangélico le mostró un apoyo inquebrantable. “Orgulloso de servir al @Presidente en su Consejo de la Iniciativa de Fe”, tuiteó el pastor de la Primera Iglesia Bautista de Dallas, Robert Jeffress. “Ha hecho más en seis meses para proteger la libertad religiosa que cualquier otro presidente en la historia”. Paula White apareció en el programa de su colega, el teleevangelista Jim Bakker, para anunciar que Trump había sido “exaltado por Dios” para dirigir al país. Para los historiadores, la respuesta de los líderes evangélicos no fue ninguna sorpresa, pues saben que el racismo estuvo detrás del surgimiento de los evangélicos como una fuerza política en Estados Unidos. “Si buscas la chispa fundamental que anima al movimiento cristiano de derecha, no es el aborto, sino el hecho de que las universidades privadas cristianas no puedan tener leyes que prohíban que los estudiantes pertenecientes a un grupo racial puedan tener una relación sentimental con un miembro de un grupo racial distinto”, dice Robert Jones, director del Instituto Público de Investigación de la Religión. Este investigador sabe que cuando el gobierno federal impuso la integración en las escuelas públicas del sur de Estados Unidos, los padres blancos sacaron a sus hijos y los matricularon en nuevas escuelas dirigidas por las iglesias, a las que se llamó “academias de segregación”. La salida de estudiantes de raza blanca fue rápida y devastadora. Por ejemplo, en Misisipi, la población blanca de la escuela del condado de Holmes cayó de 700 a 28 durante el primer año de la integración, y al año siguiente, se redujo a cero.

Para contrarrestar esta tendencia, el Servicio de Recaudación comenzó a negar la exención de impuestos a las academias de segregación. La Universidad Bob Jones, una de las más grandes escuelas evangélicas del país, enfrentó la pérdida de su exención fiscal debido a su prohibición de que los estudiantes que pertenecían a un grupo racial tuvieran una relación sentimental con miembros de un grupo distinto. Conforme crecía el pánico racial, un genio político republicano llamado Paul Weyrich, con el patrocinio del multimillonario cervecero segregacionista Joseph Coors, estableció alianzas con líderes religiosos del sur. De acuerdo con William Martin, autor deWith God on Our Side: The Rise of the Religious Right in America (Con Dios a nuestro lado: el surgimiento de la derecha religiosa en Estados Unidos), Weyrich se reunió con Jerry Falwell Sr. en la cafetería de un Holiday Inn de Lynchburg, Virginia, en 1979. “Weyrich le dijo a Falwell: ‘Existe una mayoría moral en este país que desea esto y aquello’, y Falwell respondió: ‘Repite eso que has dicho. ¿Qué fue lo que dijiste? Usaste una frase’. Weyrich dijo: ‘Existe una mayoría moral…’ Falwell respondió: ‘Eso es. Así es como la llamaremos. Formaremos una organización y ese es el nombre que le daremos’”. En la elección presidencial de 1980, la mayoría moral de Falwell ayudó a impulsar a Ronald Reagan hacia la Casa Blanca. Reagan sabía lo que realmente deseaba esa comunidad temerosa de Dios, por lo que comenzó su campaña con un discurso en el que apoyaba los derechos de los estados en una feria rural de Misisipi. “Los derechos de los estados” habían sido un grito de batalla de los segregacionistas del sur durante décadas, y en caso de que alguien no se hubiera dado cuenta del mensaje en clave, Reagan pronunció ese discurso a tan solo 11 kilómetros del lugar donde tres trabajadores de derechos civiles fueron asesinados en la década de 1960. En la ruta de campaña, y en muchas ocasiones mientras estuvo en la Casa Blanca, Reagan se quejó frecuentemente de las “reinas de la asistencia social”. Durante los siguientes años, el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo se convirtieron en los temas que los estrategas republicanos utilizaron para enardecer a esa mayoría moral y conducir a los cristianos de derecha hacia las urnas. Trump convirtió en un arma esta cínica estratagema durante la ruta de campaña. Encontró que le resultaría fácil abandonar su apoyo por el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo si ello significaba sellar la alianza con sus fervientes fundamentalistas.

Fuente: https://newsweekespanol.com/2017/10/la-torre-de-blablabla/
Publicado por: Newsweek México

EL REINO DE TRUMP

El principal asesor espiritual de Trump no es su vicepresidente, aquel piadoso zorro plateado que dice que nunca cena solo con una mujer que no sea su esposa. Esa sagrada tarea recae en los hombros de White, presidenta del panel evangélico de la Casa Blanca. Ella se ha casado tres veces (actualmente es esposa del rockero Jonathan Cain, tecladista del grupo Journey, cuya pieza “Don’t Stop Believin’” [No dejes de creer] fue uno de los himnos del rock de la década de 1980) y predica ante millones de personas a través de la televisión y, cuando está en Florida, lo hace ante su rebaño más pequeño de la Iglesia New Destiny Christian Center de Apopka. White y otros teólogos de la prosperidad han corregido el versículo del Nuevo Testamento que dice que es más fácil que un camello pase a través del ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de los Cielos. Ella prefiere otro pasaje bíblico, “Cuando hayan entrado en la tierra que yo les doy, y hagan cosechas, llevarán al sacerdote la primera gavilla, o sea, los primeros frutos de su cosecha” (Levítico 23:10). Su página web, llamada First Fruits 2017 (Primeros frutos 2017) es una charola para limosnas en línea, decorada con una fotografía de uvas, granadas y naranjas, y botones que dicen: “¡Entrega hoy mismo la ofrenda de tus mejores primeros frutos!” y “¡Envía tu solicitud de oración hoy mismo!”, los cuales conducen a páginas con formularios para pagos con tarjeta de crédito (el vocero de White dijo que ella no estaba disponible para una entrevista conNewsweek). La segunda voz divina más prominente en la Casa Blanca de Trump es Ralph Drollinger, pastor estudioso de la Biblia del gabinete, quien predica que, contrario a lo que ha enseñado la Iglesia durante varios milenios, Jesús no cree realmente que tengas que ayudar a los pobres si eres miembro del Congreso. En un texto titulado “Entitlement Programs Viewed Through the Lens of Scripture” (Los programas de beneficios sociales vistos a través de la óptica de la Escritura), que es el sermón de una de sus sesiones semanales de estudios bíblicos, el cual pronunció el año pasado en Capitol Hill, les dice a los miembros de su congregación política de alto nivel que la Biblia “es clara” en cuanto a que el cuidado de los pobres es responsabilidad de la familia y de la Iglesia, no del gobierno. “En ninguna parte del Nuevo Testamento se encuentra algún mandamiento explícito para que la Institución del Estado asuma dicha función”, escribió. “Jesús fue solo un modelo a imitar”.

Fuente: https://newsweekespanol.com/2017/10/la-torre-de-blablabla/
Publicado por: Newsweek México

En otra enseñanza, titulada “What Does the Bible Teach in Regards to Property Rights?” (¿Qué enseña la Biblia con respecto a los derechos de propiedad?), Drollinger escribió: “Podemos decir sin temor a equivocarnos que Dios es capitalista, no comunista” (la oficina de Drollinger declinó la solicitud de Newsweek para una entrevista, explicó que el pastor se encontraba en una caminata anual de 321 kilómetros en las Sierras). Drollinger se ganó el afecto de Trump el año pasado cuando lo llamó a crear una “dictadura benevolente”. Este impulso antidemocrático resultó familiar para las personas que estudian a los evangélicos. Los especialistas en ciencia política han observado una creciente tendencia autoritaria entre los votantes estadounidenses y, particularmente, entre quienes votaron por Trump. En un metaanálisis realizado en 2011 con cientos de estudios en los que participaron miles de personas se encontró que “el fundamentalismo se relaciona positivamente con el autoritarismo, el etnocentrismo, el militarismo y los prejuicios”. La afición de Drollinger por la sumisión abyecta se extiende incluso hasta el cambio climático. Él y varios de los teólogos de Trump predican que, aun cuando el mundo se está calentando, es arrogantemente pecaminoso creer que las actividades humanas tienen algo que ver con ello. Dice Drollinger: “Pensar que el hombre puede alterar el ecosistema de la Tierra, mientras que Dios sigue siendo omnisciente, omnipresente y omnipotente en los asuntos actuales de la humanidad es apoyar, de una forma más que sutil, una visión del mundo desmedidamente orgullosa y secular en relación con la supremacía y la importancia del hombre”. Esta franja del movimiento evangélico, amante de los combustibles fósiles, entre la que se encuentra Scott Pruitt, director de la Agencia de Protección Ambiental, predica que los muchos movimientos cristianos ecologistas derivan de un engaño espiritual y son prueba de una “visión mundial demoniaca”, dice James Wanliss, profesor adjunto de física de la Universidad Presbiteriana de Carolina del Sur, quien afirma que los ambientalistas tienen como objetivo “la reconstrucción de un orden mundial pagano”. A lo cual, el senador James Mountain Inhofe ha dicho “amén”. Inhofe, poderoso presidente del Comité del Senado sobre el Ambiente y Obras Públicas y uno de los más devotos negadores del cambio climático en el Capitolio, asigna la responsabilidad del cambio en la Tierra a Dios y solo a Dios. “Dios sigue estando allá arriba”, dijo en un programa de radio cristiano en 2015. “La arrogancia de las personas para pensar que nosotros, los seres humanos, podríamos ser capaces de cambiar lo que Él hace con el clima es indignante desde mi punto de vista”. ESPÍRITU SANTO: La elección del célebremente piadoso Pence por parte de Trump para el puesto de vicepresidente fue considerada ampliamente como un enorme pago para sus partidarios evangélicos. FOTOS: SPENCER PLATT/GETTY; MARK MAKELA/GETTY SERÉIS ELOCUENTES EN TWEETER

Actualmente, resulta obvio que Trump obtuvo un beneficio extraordinario sobre su inversión al cortejar a los evangélicos en 2011, pero ¿qué es lo que ellos vieron en él? Hasta una época muy reciente, su biografía parece ser antitética a todo aquello en lo que ellos creen. Jones, del Instituto Público de Investigación de la Religión, piensa que la respuesta está en la resolución de 2015 de la Suprema Corte, en la que se legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo. “Los demócratas y los progresistas locales subestimaron en gran medida el evento nuclear que la decisión sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo fue para los cristianos conservadores de raza blanca”, dice. “Fue algo que se encontraba muy en el centro de su participación política. Habían invertido todos sus recursos en esa lucha, y perdieron de manera decisiva en las cortes y ante la opinión pública”. Entre los muchos milagros que Trump realizó durante su campaña estuvo el de aprovecharse del miedo de los cristianos conservadores de raza blanca. Los cristianos de raza blanca realmente están perdiendo terreno en el ámbito demográfico, aunque no su poder. Estados Unidos ya no será suyo por mucho tiempo debido a que son una porción cada vez más pequeña del electorado. Sin embargo, como lo demostró Trump al lograr un efecto sorprendente, ellos aún acuden a votar con índices más grandes que otros grupos demográficos más amplios. Y esto les da mayor peso a sus puntos de vista. En 2008, los evangélicos de raza blanca constituían 21 por ciento de la población, pero conformaron 26 por ciento de los votantes, dice Jones. En 2016, el número de evangélicos de raza blanca había disminuido hasta alcanzar 17 por ciento de la población, pero constituyeron 26 por ciento de los votantes. Dice que la elección de 2016 fue su “máquina del tiempo”, es decir, la oportunidad de los fundamentalistas cristianos de resucitar ante la opinión pública de 2008, cuando solo 40 por ciento de los estadounidenses apoyaban el matrimonio entre personas del mismo sexo, y no el 60 por ciento de la actualidad. El número de fundamentalistas cristianos protestantes de raza blanca de Estados Unidos se reduce, y estos se extinguen como los dinosaurios que Dios puso en la Tierra junto con los seres humanos hace 6,000 años, antes de que decidiera desaparecerlos misteriosamente. (¿Y quién los eliminó del Génesis?) “Nuestro cálculo más aproximado es que la de 2024 será la primera elección en la que tengamos un electorado que ya no estará compuesto en su mayoría por personas de raza blanca y cristianas”, dice Jones. Pero esto aún deja la pregunta de cómo pudieron los evangélicos apoyar a Trump. En 2011, en una encuesta se pidió a los participantes que dijeran si estaban de acuerdo o en desacuerdo con la afirmación de que si alguien que cometía un acto inmoral en su vida privada podía, aun así, tener un buen desempeño en un puesto público. Entre los evangélicos de raza blanca, solo tres de cada diez pensaban que ello era posible. En 2016, los encuestadores hicieron la misma pregunta, y 71 por ciento de los evangélicos de raza blanca estuvieron de acuerdo. “Los protestantes evangélicos de raza blanca pasaron de ser el grupo con menores probabilidades de estar de acuerdo en que ello fuera posible, a convertirse en el grupo con mayores probabilidades de estar de acuerdo”, dice Jones. “Según cierta forma de pensar, Trump puso de cabeza la ética evangélica, ya que ellos se habían basado en principios. Dejaron que el fin justificara los medios: necesitamos un presidente republicano, no importa cómo”. ESTADOS RELIGIOSOS: La visita de Trump a Ciudad del Vaticano en mayo hizo que un confidente cercano del Papa escribiera una feroz condena de los evangélicos y de algunos católicos quienes, en su opinión, mezclan la religión y la política y promueven “un tipo de Estado teocrático”. FOTO: L’OSSERVATORE ROMANO/ANADOLU AGENCY/GETTY Para muchos fundamentalistas, el disimulado libertinaje y las décadas de disipación de Trump son una prueba más de que su Señor actúa en formas misteriosas. Los partidarios evangélicos de raza blanca de Trump disculpan sus antecedentes de conducta inmoral comparándolo con diferentes héroes bíblicos cuyas vidas fueron menos que ejemplares pero que, sin embargo, hicieron el trabajo de Dios. Lance Wallnau, autor del exitoso libro sobre Trump llamadoGod’s Chaos Candidate (El candidato del caos de Dios), ha afirmado que Dios le habló y le dijo: “Donald Trump es una bola de demolición para el espíritu de la corrección política”. Ahora viene la pregunta más impertinente, y quizás, incluso, herética, que un periodista puede hacer: ¿Qué es lo que Dios piensa acerca de Trump, quien, de acuerdo conThe Washington Post, ha dicho ya más de 1,000 mentiras desde que ocupó la Oficina Oval y que está en camino de llegar a las 2,000 para finales de año? El mismo análisis digital de voz que midió el nivel de comodidad de Trump al hablar de Dios y del supuestamente ateoTheNew York Times muestran que, cuando el presidente dice una mentira evidente (es decir, una afirmación cuya falsedad ha sido determinada por PolitiFact), se siente más relajado que en otros momentos durante sus discursos y entrevistas. Este podría parecer un problema muy desconcertante para los fieles, pues la Biblia asocia repetidamente la mentira con el demonio. Por mencionar solo uno de los muchos ejemplos de las Escrituras, el Evangelio de Juan 8:44 se refiere de este modo a Satán: “Cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira”. Ahora, recordemos que millones de fundamentalistas conservadores de raza blanca, quienes toman la Biblia literalmente, esperan el cumplimiento de su profecía sobre el Apocalipsis, el fin de los tiempos, en el que surgirá una fuerza maligna que gobernará brevemente el mundo. Tiene muchos nombres, entre ellos, el de Padre de la Mentira. — Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

 

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La gasolina de Trump

Por Carmelo Encinas  Director de Opinión de ’20minutos’04.09.2020 – 06:21h

Faltan dos meses. El 3 de noviembre, los norteamericanos están convocados a las urnas para elegir al político más poderoso del planeta. Muchos no votarán, la experiencia constata que la participación en los comicios presidenciales suele estar por debajo del 60%, un alto nivel de abstención que no se corresponde con la trascendencia del resultado.

Tanto es así que parecería justo y hasta democrático que en esas elecciones de alguna forma pudiéramos participar los ciudadanos de los países occidentales, supuestos aliados de Estados Unidos y a los que nos afecta muy directamente esa elección. Digo lo de “supuestos” porque desde que Donald Trump accedió al Despacho Oval, los gestos e iniciativas de Washington han sido más propias de un rival que de un amigo.

“Son pocas las cancillerías donde no deseen perder de vista al presidente que más empeño ha puesto en desestabilizar el mundo”

Para Europa en general y España en particular, la gestión de Trump no ha podido resultar más nefasta sin que su proceder les haya reportado a los norteamericanos algún beneficio apreciable que justifique el brutal deterioro causado en la relación. Con la notable excepción de las dictaduras y democracias de baja calidad –a las que retroalimenta el populismo trumpista–, son pocas las cancillerías donde no deseen perder de vista al presidente de USA que más empeño ha puesto en desestabilizar el mundo y envenenar las relaciones internacionales.

En estos cuatro años de mandato, Trump ha batido todos los récords de generación de conflictos sin que su política convulsa, sus provocaciones y fanfarronadas arrojen resultados positivos conocidos ni para su país ni para nadie. Siempre tiene un problema para cada solución y resulta evidente que tras su paso por la Casa Blanca el mundo está peor que cuando él llegó.

“Lo más terrible es que el concepto de campaña tóxica e incendiaria le esté funcionado en los sondeos”

A nivel interno, su desastrosa gestión de la pandemia –con actitudes infantiloides y grotescas impropias de un estadista– logró que Joe Biden, sin apenas hacer campaña, le sacara hasta 14 puntos de ventaja en las encuestas. Todo apuntaba a que no habría reelección y la pesadilla acabaría. Esa diferencia, sin embargo, se ha reducido a la mitad a causa de las protestas antirracistas suscitadas por los últimos episodios de brutalidad policial. Manifestaciones convocadas por colectivos pacíficos al término de las cuales son reventadas por grupos minoritarios que protagonizan saqueos, disturbios y enfrentamientos con las fuerzas del orden, lo que Trump atribuye a los alcaldes y gobernadores demócratas.

Su estrategia de campaña es avivar ese fuego de la confrontación y para ello no ha dudado en incitar a los radicales de extrema derecha que provocan a los manifestantes y atizan el caos del que después culpa a Biden. En su peligrosa deriva, el trumpismo y su impúdico vocero de la FOX han llegado a justificar al joven de 17 años que, rifle en mano, mató a dos personas en las manifestaciones de Kenosha (Wisconsin), la ciudad donde un policía le pegó siete tiros por la espalda a un afroamericano desarmado.

Lo más terrible es que este concepto de campaña tóxica e incendiaria para empuñar el lema nixoniano de la ley y el orden le esté funcionado en los sondeos, obligando al candidato demócrata a recordarle que es él quien preside el país al que rocía de gasolina. A Trump todo le vale.

 

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Líderes evangélicos amparados por la Casa Blanca vuelven realidad la serie de T.V. El cuento de la criada

Investigación

INVESTIGACIÓN PERIODÍSTICA INTERNACIONAL “TRANSNACIONALES DE LA FE”:  https://www.ciperchile.cl/2019/08/13/lideres-evangelicos-amparados-por-la-casa-blanca-exportan-agenda-fundamentalista-a-america-latina/

Líderes evangélicos amparados por la Casa Blanca exportan agenda fundamentalista a América Latina

13.08.2019

Por Giannina Segnini y Mónica Cordero

Temas: Casa Blanca, Donald Trump, Estados Unidos, Evangélicos, Lobby

Un grupo de líderes evangélicos fundamentalistas vinculados a la Casa Blanca han extendido sus ministerios a varios países latinoamericanos y han establecido relaciones con cuestionados presidentes, como Daniel Ortega en Nicaragua, Jimmy Morales en Guatemala y Juan Orlando Hernández en Honduras.  Columbia Journalism Investigations (CJI), el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) y 15 medios de investigación –entre ellos CIPER– también documentaron cómo estos líderes han influenciado mandatarios y políticas en varios países de la región.

Una tormenta de críticas contra el presidente Donald Trump por su política de separar a familias migrantes en la frontera estaba en su pico más alto cuando el presidente del segundo país que expulsa más migrantes desde Centroamérica hacia Estados Unidos, el hondureño Juan Orlando Hernández, fue recibido como aliado estratégico en la Casa Blanca, en junio del año pasado.

Los comunicados oficiales de esa visita documentaron reuniones con el vicepresidente estadounidense Mike Pence y con el secretario de Estado, Mike Pompeo, en las que discutieron, una y otra vez, la crisis migratoria y la situación de los hondureños indocumentados.

Ninguno de los recuentos oficiales ventiló las conversaciones paralelas que Pence, Pompeo y un pequeño grupo de líderes evangélicos fundamentalistas tenían coordinadas para Hernández, y que pretendían persuadirlo de tomar decisiones de Estado basadas en sus interpretaciones literales de la Biblia.

Por un lado, Pence y Pompeo -ambos cristianos evangélicos- aprovecharon la visita oficial para convencer a Hernández de instaurar, en Honduras, los estudios bíblicos liderados por Capitol Ministries, una organización religiosa que los dos altos funcionarios del gobierno Trump patrocinan desde la Casa Blanca y que se dedica a evangelizar a “líderes políticos del mundo” con el fin de que legislen según sus principios bíblicos.

La efectividad de esa influencia se destaca en un comunicado que el mismo Capitol Ministries publicó cuando su fundador Ralph Kim Drollinger inauguró los estudios bíblicos en el Congreso de Honduras junto con Hernández, cinco meses después de la visita del presidente hondureño a Washington (Ver nota de Honduras publicado por Contracorriente). Otro documento de Capital Ministries confirma que ambos miembros del gabinete estadounidense le “sugirieron al presidente Hernández que iniciara un ministerio como el que ambos atienden todas las semanas y el Presidente Hernández tomó en serio la sugerencia”.

Drollinger, mentor espiritual de Pence y Pompeo, lidera los estudios bíblicos en la Casa Blanca desde que el vicepresidente Pence lo invitó a instalarse allí, a inicios de la administración de Donald Trump.

Durante la misma visita a Washington el presidente Hernández también se reunió con cinco influyentes líderes evangélicos estadounidenses que forman parte de la Oficina de la Fe y la Oportunidad de la Casa Blanca (OFCB). El propósito de la reunión era persuadir al presidente hondureño de que cambiara la embajada de su país de la capital israelí de Tel Aviv a Jerusalén, disputado como el centro de la vida religiosa en Israel. Ese propósito, que incluía reconocer a Jerusalén como el centro de gobierno de Israel, fue confirmado por el organizador de la reunión Mario Bramnick en entrevista con Columbia Journalism Investigations (CJI).

Mario Bramnick es un pastor estadounidense de origen cubano y fundador de Latino Coalition for Israel (LCI), una organización cristiana sionista, con sede en Miami, que moviliza a líderes políticos y religiosos latinoamericanos para apoyar el reconocimiento de Jerusalén como el centro de la actividad política y religiosa de Israel.

Desde 1947, las Naciones Unidas ha emitido numerosas resoluciones, adoptadas por la mayoría de los países del mundo, que reconocen el estatus internacional de la ciudad de Jerusalén y la necesidad de crear dos estados separados para israelíes y palestinos, quienes mantienen un conflicto por el control del territorio. Por eso, todos los países del mundo tenían sus embajadas ante Israel en Tel Aviv, una tradición que duró hasta que Trump pasó la sede de Estados Unidos a Jerusalén, en mayo del 2018.

La reubicación de la embajada estadounidense había sido una promesa de campaña que Trump les hizo a los líderes evangélicos ya en su campaña presidencial de 2016, según Bramnick. “El presidente Trump nos lo prometió y lo cumplió”, dijo.

El pastor asegura que durante la campaña trabajó directamente con el enviado de la Casa Blanca para el Medio Oriente, Jason Greenblatt, y el actual embajador de Estados Unidos ante Israel, David Freedman, para definir la política exterior estadounidense frente a Israel. “Desde que los nombraron, yo me reuní con ellos y empezamos a trabajar el tema de la plataforma republicana para Israel”, dijo.

Para los líderes evangélicos, afirma Bramnick, el trabajo que realizan está inspirado en principios espirituales. “Lidiamos con gobiernos al punto de que el mundo lo ve como si estamos controlando la política, pero para nosotros es espiritual, no político. La Biblia dice que el que bendiga a Israel será bendecido y el que maldiga a Israel será maldecido, y nosotros leemos la Biblia literalmente. La Biblia dice que Jerusalén es la capital eterna de Israel y que Dios le dio esa tierra a Abraham, Isaac y Jacob”, agregó.

Los encuentros de los religiosos rindieron frutos. En marzo el presidente Juan Orlando Hernández anunció el reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel y el traslado de su oficina comercial a esa ciudad.

Bramnick y los cuatro líderes evangélicos que participaron en la reunión con Hernández son miembros de la Oficina de la Fe de la Casa Blanca, un despacho creado por Donald Trump mediante un decreto ejecutivo de mayo del año pasado.

Bramnick confirmó ser miembro de esta oficina y añadió: “La Oficina de la Fe en la Casa Blanca invita a líderes de fe nacionales para que participen en diferentes eventos como cenas, reuniones, oraciones y briefings con el presidente Trump o el vicepresidente Pence, según los temas”, explicó el pastor.

El pastor insistió en que el encuentro con el presidente hondureño lo organizó en su capacidad de presidente de Latino Coalition for Israel y no en nombre de la Casa Blanca, pero el día de la reunión publicó una foto con el presidente Hernández, en su perfil de Facebook, en la que identificó a la delegación que lideraba como patrocinada por la Casa Blanca (el texto original fue borrado de su publicación en Facebook después de la entrevista con CJI, pero CJI guardó una copia de su versión original).

El 16 de mayo de 2018, 55 palestinos murieron en las protestas en Gaza, mientras que la hija y el yerno de Trump, Ivanka Trump y Jared Kushner, lideraban la acelerada inauguración de la sede diplomática estadounidense en Jerusalén. Los acompañaban el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, líderes de la Oficina de la Fe y de la Oportunidad de la Casa Blanca y sus esposas.

Desde la creación de la Oficina de la Fe en la Casa Blanca, Trump y los líderes evangélicos han mantenido la iniciativa en un perfil muy bajo y se han negado a responder consultas de la prensa y organizaciones civiles sobre su operación, presupuesto y nombramientos.

Esta investigación colaborativa revisó publicaciones en redes sociales, vídeos y boletines informativos de los líderes que integraban el comité asesor evangélico de Donald Trump durante su campaña electoral y de sus organizaciones. Al menos 18 de ellos, todos evangélicos, se han identificado a sí mismos como miembros de la Oficina de la Fe y la Oportunidad de la Casa Blanca desde mayo pasado durante múltiples eventos públicos en diferentes partes del mundo. El evangelismo representa solo a una minoría entre el abanico de creencias que se practican en Estados Unidos y que la primera enmienda de la Constitución defiende.

El grupo representa distintas corrientes dentro de la comunidad evangélica, aunque algunos de sus miembros pertenecen a más de una de ellas. Unos predican la “teología de la prosperidad”, que ve el crecimiento económico y el buen estado de salud como bendiciones que Dios otorga si el creyente se comporta de acuerdo a las normas y paga el diezmo. Otros son evangélicos sionistas que creen en las profecías apocalípticas del retorno de Jesús a la Tierra en Israel; y un tercer grupo representa a líderes de la Convención Bautista del Sur, que aglutina a más de 50.000 iglesias bautistas en Estados Unidos. Esa congregación se opone firmemente al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Capitol Ministries, la Oficina de la Fe de la Casa Blanca y otros influyentes líderes evangélicos estadounidenses, de acuerdo con los católicos más conservadores, han cultivado estrechas alianzas con líderes políticos en países  con grandes poblaciones de la fe evangélica, como Guatemala, Honduras y Brasil. Esas alianzas se extienden a políticos locales que han logrado conquistar significativas cuotas de poder y de influencia política en sus países.

Para entender esas alianzas y sus efectos, Columbia Journalism Investigations (CJI), el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) y 15 medios latinoamericanos, investigaron las actividades del grupo de líderes y cómo han conseguido un respaldo particularmente fuerte de organizaciones evangélicas vinculadas a la administración Trump para promover legislación y políticas fundamentalistas cristianas en los más altos círculos de poder político en Latinoamérica.

“Él (Trump) es el presidente más –según mucha gente ha dicho– más amigo de la fe que han conocido en su vida”, dijo Paula White, la consejera espiritual personal de Trump y líder de la Oficina de la Fe y Oportunidad de la Casa Blanca al Christian Broadcasting Network durante la inauguración de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén.

Los líderes evangélicos comprometieron su apoyo político a Trump desde el inicio de la campaña presidencial del 2016, a cambio de promesas de favores políticos como (1) nombramientos de jueces conservadores en la Corte Suprema de Justicia estadounidense, (2) políticas públicas contra el aborto y los derechos LGBTIQ y una (3) gran influencia en la definición de la política exterior estadounidense con respecto a Israel.

Gracias a sus lazos con la Casa Blanca algunos de estos líderes también han logrado expandir sus ministerios en Latinoamérica y construir alianzas con presidentes con pasados lejos de ser perfectos.

Uno de ellos es el presidente hondureño Juan Orlando Hernández, quien no ha sido acusado pero fue investigado por la agencia estadounidense antidrogas (DEA) por los delitos de tráfico internacional de cocaína “a gran escala” y lavado de dinero, según figura en un documento del 2015 recientemente desclasificado.

El pasado 2 de agosto, una Corte federal en Nueva York publicó otro documento que identifica al presidente hondureño Juan Orlando Hernández como cómplice en un caso de tráfico de drogas internacional contra su hermano Tony Hernández. El mandatario no figura como acusado en el caso, pero los fiscales dijeron que $1,5 millones de dólares de utilidades del negocio de la droga se usaron para ayudar a elegirlo en 2013. En un comunicado de prensa la presidencia hondureña dijo que el presidente es enemigo de los traficantes, que buscan cobrar venganza en su contra.

La exportación de misiones fundamentalistas estadounidenses a Latinoamérica, con la bendición del gobierno federal, viola los principios de separación de Estado e Iglesia establecida en la Constitución de  Estados Unidos, según confirmó Katherine Franke, profesora de derecho y estudios sobre género y sexualidad en la Universidad de Columbia en Nueva York. Franke dirige el Centro de Género y Sexualidad de la Universidad y es la directora de la Facultad del Proyecto de Ley, derecho y religión.

Franke afirmó que estas actividades violan la Constitución al patrocinar oficialmente una religión y promover creencias particulares: “El gobierno está promoviendo religión como un proyecto oficial del gobierno y eso claramente viola una de las cláusulas de la Constitución”, dijo. “Aún más que eso, el gobierno está promoviendo una visión particular de la religión, sin hacerlo de manera imparcial, y ese es un segundo tipo de violación”, dijo la experta.

“Usando dinero público y con el nombre de los Estados Unidos detrás, el gobierno ha emprendido una promoción particular de la religión y eso es una clara violación de la cláusula de establecimiento”, dijo Franke.

Los líderes religiosos también han apoyado a presidentes ultra conservadores como Jair Bolsonaro en Brasil, quien recientemente criticó una decisión de la Corte Suprema de Brasil que criminalizó la homofobia. La Corte dictaminó en junio que la homofobia es un delito equiparable al racismo. El presidente Bolsonaro dijo que la Corte está “completamente equivocada”. En declaraciones a Agencia Brasil -la agencia de noticias del Estado-, el presidente dijo que el dictamen va a perjudicar a los homosexuales porque “un empresario va a pensarlo dos veces para contratarlos por temor a ser llevado a la Corte por hacer una broma”.

Bolsonaro añadió que “si hubiera habido un juez evangélico en la Corte la decisión no hubiera pasado”.

Solo en São Paulo, Brasil, los crímenes contra personas homosexuales o transgénero se incrementaron en un 75% entre agosto y octubre de 2018 durante la campaña electoral de Bolsonaro, según reportó el diario Folha de São Paulo con base en registros de la policía del estado.

El pasado 31 de julio, CJI envió diversos correos con  preguntas para este reportaje a Pence, Pompeo, Drollinger y el presidente Juan Orlando Hernández. Ninguno de ellos respondió.

EL PASTOR DEL GABINETE AMERICANO

Capitol Ministries era una organización en total decadencia en el verano del 2009. Cinco de los miembros de su junta directiva habían renunciado a sus puestos y acusaban al fundador de la organización, Ralph Drollinger, de actitudes antiéticas, de liderazgo “autocrático”, de irregularidades financieras y de “utilizar pasajes de la Biblia fuera de contexto para justificar sus posiciones”.

Los alegatos son parte de un proceso legal por uso ilegal de marca comercial interpuesto en 2011 contra Capitol Ministries ante la Corte del Distrito Federal en el Distrito Este de Carolina del Norte por la organización Capitol Commission, fundada por los antiguos directores de Capitol Ministries. Los exdirectores alegaban que Capitol Ministries estaba haciendo uso ilegal de su marca. El caso se resolvió en un acuerdo privado en el 2014.

Drollinger no respondió a un cuestionario que CJI le envió sobre el litigio, pero durante el proceso negó los cargos en contra de su organización e incluso acusó a sus excolaboradores de haber tenido acceso ilegal a sus comunicaciones personales.

Luego de una investigación interna de 2009 Drollinger fue expulsado de su propia iglesia, la Grace Community Church en Sun Valley California. Treinta líderes de la iglesia concluyeron que Drollinger está “descalificado espiritualmente para liderar un ministerio” y unánimemente retiraron su apoyo y afiliación a Capitol Ministries.

El golpe más significativo vino cuando 16 de sus 19 directores regionales se distanciaron de él y también renunciaron a inicios de octubre del 2009 para luego fundar Capitol Commission.

Debilitado por la debacle interna, Drollinger viajó a Argentina en noviembre del 2009 para abrir su primer ministerio en el exterior, desde donde reclutó a líderes de otros ocho países latinoamericanos. El proyecto no funcionó y el grupo se independizó del pastor estadounidense.

Pero la suerte de Drollinger estaba a punto de cambiar en el 2016 con la llegada de las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Jeff Sessions, quien pronto sería nombrado fiscal general de Estados Unidos y quien había sido su pupilo espiritual en el Senado, presentó por correo a Drollinger con el entonces candidato republicano Donald Trump y el pastor empezó a enviarle sus estudios de Biblia al actual presidente. “El ha estado escribiéndome notas de vuelta desde entonces, en una forma muy positiva. A él le gusta la lealtad. Yo lo apoyé desde inicios de su campaña”, recordó Drollinger en una entrevista con el medio alemán Die Welt, en el 2017.

Un día después de que Trump ganó la elección primaria como candidato republicano, en julio del 2016, Drollinger llamó a los evangélicos estadounidenses a votar por él en un programa de radio en California. “Creo que Dios debe de estar respondiendo a nuestras oraciones y levantando a un gran líder en Donald Trump. Lo estamos eligiendo a él para que sea el líder del Estado, no de la iglesia”, dijo Drollinger después de minimizar los deslices sexuales del presidente.

Drollinger y su esposa Danielle asistieron como invitados de Trump a su inauguración como presidente e inmediatamente empezaron a trabajar para instaurar los estudios bíblicos en el seno de la Casa Blanca.

El resto de la historia la explicó mejor el mismo Drollinger en febrero de este año, cuando alardeó sobre su expansión actual en un reporte de su ministerio publicado en CM en agosto de año pasado: “Capitol Ministries estableció los estudios bíblicos semanales justo después de que la actual administración empezó a hacer sus primeros nombramientos, a inicios del 2017. Eso volcó el foco de la atención mundial al trabajo y a la misión de Capitol Ministries”.

“De acuerdo con Sus designios, esa oportunidad le ha garantizado una enorme credibilidad a Capitol Ministries y le ha abierto puertas en el mundo entero y en un periodo muy corto. Yo no tenía idea, hace dos años, de qué tan rápida iba a ser nuestra expansión internacional como resultado de todo esto”, dijo Drollinger.

En los estudios que él mismo escribe y que se traducen a seis idiomas, Drollinger sustenta con pasajes bíblicos que el ambientalismo radical es una “religión falsa”, que criminalizar a los inmigrantes ilegales y la pena de muerte tienen sustento bíblico y que el matrimonio entre personas del mismo sexo es un asunto que “despierta la ira de Dios”.

Con la ayuda del Instituto de Religión, Cultura y Vida Pública de la Universidad de Columbia, CJI buscó una interpretación profesional sobre los estudios de Capitol Ministries.

James S. Bielo, antropólogo profesor de la Universidad de Miami y experto en cristianismo global, analizó los textos de Capitol Ministries con la misión de entender sus orígenes y la teología que representan.

“Sus elementos discursivos claramente los marcan como protestantes fundamentalistas -explicó Bielo-. Ellos arguyen que la Biblia debe interpretarse literalmente y que debemos de derivar los principios para gobernarnos de acuerdo con esa lectura literal”, dijo Bielo.

Según Bielo, el argumento va aún más allá: “creen que cualquiera que vaya en contra de esos principios es su enemigo teológico y un enemigo político, confundido por el liberalismo moderno o por una lectura hereje y no literal de las escrituras”, agregó.

Uno de los elementos más característicos de los estudios, según Bielo, es que busca promover un discurso alrededor del temor, de la lectura literal de la Biblia y de la creación de términos como “los humanistas seculares” o los “cristianos liberales”  a quienes piden a sus seguidores oponer.

Drollinger no respondió las preguntas que se le enviaron para conocer su opinión sobre las creencias que predica.

EXPLOSIVA EXPANSIÓN EN LATINOAMÉRICA

En mayo del 2017, tres meses después de asumir como pastor de los estudios bíblicos de la Casa Blanca, Drollinger nombró al peruano Óscar Zamora como director de Capitol Ministries para América Latina y creó una versión en español de sus estudios bíblicos en su página web.

Desde entonces, Capitol Ministries ha abierto ministerios en ocho países de la región: México, Honduras, Brasil, Perú, Uruguay, Ecuador, Paraguay y Costa Rica y anunció la apertura de Panamá en octubre. El mismo Drollinger viajó a algunos de estos países para inaugurar oficialmente su operación y reunirse con líderes políticos locales (lea las notas de que los aliados en MéxicoBrasilHondurasCosta Rica y Paraguay escribieron sobre el trabajo que Capitol Ministries desarrolla en cada país).

Su más reciente anuncio de expansión es, sin duda, el más inusual. El pasado 18 de julio, Drollinger viajó a Nicaragua tras ser invitado personalmente por el presidente Daniel Ortega y por su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, para que instaure un ministerio en su gobierno en Managua. La pareja presidencial también invitó a Drollinger para que compartiera escenario con ellos en la celebración del 40 aniversario de la Revolución Sandinista.

En un comunicado de prensa, Capitol Ministries explicó que fue Ortega quien envió una carta a Drollinger invitándolo a abrir un ministerio en su gobierno. En la carta publicada por CM, Ortega declaró: “sabemos que si las personas a quienes Dios ha confiado el destino de una nación nacen de nuevo, nuestros diputados legislarán de acuerdo con la biblia”.

Mientras Ortega profesaba su fe, un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyó que “la acción represiva del Estado en Nicaragua“, había dejado “hasta junio de 2018, al menos, 212 personas muertas, 1.337 personas heridas y 507 personas privadas de la libertad“. Para agosto de ese año, el conteo de la CIDH ya iba en 322 muertos, la mayoría de ellos jóvenes que estaban protestando por los abusos y la corrupción del gobierno. Ortega criticó duramente a la Comisión por este informe, pero reconoció 128 personas caídas en las protestas ciudadanas.

A pesar de este récord en violaciones a los derechos humanos, Drollinger aceptó la invitación de Ortega con entusiasmo, sin hacer mención de la crisis de derechos humanos. En el acto de conmemoración de la revolución sandinista dijo: “Queremos agradecer al Presidente y a la Vicepresidente por esta oportunidad que nos abre para ver la posibilidad de también sembrar la palabra de Dios aquí, y empezar sembrando este Ministerio de Capitol en medio de la comunidad de los políticos”. Cerró recordándoles a los presentes su cercanía con el alto gobierno estadounidense:

“En nombre de los estudiantes de estudios bíblicos de la Casa Blanca, en nombre de los estudiantes de Biblia del Senado de Estados Unidos, en nombre de los Representantes de la Cámara Baja que estudian la Biblia, traemos a ustedes nuestra paz y nuestra bendición”.

Usando el nombre de la Casa Blanca en sus intervenciones públicas, Capitol Ministries también ha expandido el nivel de su influencia política. CM está presente en siete parlamentos latinoamericanos y en marzo de este año inauguró su primer ministerio dentro de un gabinete presidencial, en Honduras. La organización anunció que también tendrá un ministerio en el gabinete presidencial en Managua.

El Congreso hondureño inauguró su ministerio desde noviembre pasado en un acto con el presidente Hernández y su esposa. Durante la ceremonia, Óscar Zamora, el director latinoamericano de CM, recordó el origen de la iniciativa. “El presidente Hernández estaba tan impresionado de la consistencia entre las creencias y los principios bíblicos de los estudios de Capitol Ministries -en la Casa Blanca- que pidió tener un estudio idéntico para su gabinete (que se inauguró en marzo). Como yo siempre digo, ¡esto solo se hace a través de Dios! ¡Alabado sea el Señor que sigue abriendo puertas para Capitol Ministries en América Latina!”, dijo.

Honduras es el segundo país centroamericano que más migrantes expulsa a Estados Unidos y se estima que el 41% de su población cree en el cristianismo evangélico (la tasa más alta de la región junto con Guatemala). El presidente Hernández acogió el ministerio de Drollinger a pesar de que el pastor estadounidense afirma que “a Dios se le frunce el ceño con los inmigrantes ilegales”, que los inmigrantes ilegales “merecen ser arrestados y enfrentar todo el peso de la ley” y ser excluidos de las escuelas públicas en Estados Unidos.

CJI y el medio hondureño independiente Contracorriente entrevistaron al pastor Miguel Muñoz, quien fue escogido por Zamora para dirigir el ministerio en Honduras. Consultado sobre cómo concilia el sufrimiento de sus compatriotas migrantes con las creencias de la organización que representa el pastor, respondió: “Es que todavía no me ha tocado llegar a ese estudio, porque vamos por semanas, y aún no lo he leído”.

DIPLOMACIA SIONISTA

Mientras Capitol Ministries expandía sus ministerios en los parlamentos latinoamericanos, los miembros de la Oficina de la Fe de la Casa Blanca trabajaban activamente para alinear a políticos de la región con la agenda de Trump y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, para el Medio Oriente.

Bramnick y otros miembros de la OFCB iniciaron su recorrido en Latinoamérica con una visita a Guatemala, en enero de 2018. La misión consistía en honrar y premiar al presidente de ese país, Jimmy Morales, por haber anunciado un mes antes su decisión de trasladar la embajada de su país a Jerusalén.

El Latino Coalition for Israel (LCI) cuyo fundador es Bramnick, trasladó a Guatemala a 23 de sus miembros directivos. “Esa noche yo pude ver cómo en los Estados Unidos, el señor está usando a la iglesia en un rol muy importante”, recordó. El pastor se refería al “testimonio” que escuchó, de primera mano, sobre cómo el presidente Morales tomó la decisión, a última hora, de trasladar la sede diplomática después de una conversación telefónica con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en diciembre.

Según Bramnick, Morales había coordinado una llamada con Netanyahu y le pidió a una pastora local que le sirviera de traductora del inglés. El presidente, explicó, había decidido de antemano rechazar la solicitud de Netanyahu para mover la sede y así se lo había comunicado al todo su equipo de gobierno que se encontraba en la sala.

“La llamada viene y se corta, viene y se corta”, dijo Bramnick y que mientras esperaban, la pastora leyó unas citas bíblicas con él y le dijo al presidente: “si Dios te puso en esta oficina es para cambiar la historia de Guatemala”. Al final de la llamada, según Bramnick, Morales había cambiado de opinión y había decidido mover la embajada y convertirse en el segundo país en hacerlo, después de Estados Unidos. Ambas sedes se trasladaron a Jerusalén en mayo del 2018, con dos días de diferencia.

Justo un año después del homenaje de los líderes evangélicos, Jimmy Morales dio por finalizado el acuerdo de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de las Naciones Unidas, que había sido creada por un acuerdo de la ONU y del gobierno de ese país en 2006, originalmente para desvertebrar cuerpos ilegales de seguridad y aparatos criminales que cometen delitos y afectan los derechos humanos. El mandato de la CICIG, que desbarató varias estructuras criminales ligadas a las más alta esferas del poder, fue prorrogado varias veces, la última por petición del mismo Morales en septiembre de 2017.

Pero para enero de este año, el presidente guatemalteco había cambiado de opinión. Le dio un plazo de 24 horas al personal de la Comisión que todavía permanecía en el país para abandonar el territorio.

Desde agosto, Morales había declarado persona non-grata al comisionado colombiano Iván Velásquez, quien aún dirige la CICIG desde el extranjero y prepara su cierre definitivo en septiembre. Morales anunció la medida en televisión y rodeado de militares, mientras jeeps militares cercaron las instalaciones de la CICIG en la ciudad.

La CICIG había investigado al presidente Morales por financiamiento ilegal electoral. También abrió investigaciones contra su hijo y su hermano, quienes están acusados de haber estafado al Estado creando y remunerando empleados fantasmas en el Registro General de la Propiedad.

En agosto del 2017, la Fiscalía guatemalteca y la CICIG cerraron su primera investigación contra el presidente Morales y su partido por presunta financiación ilegal de la campaña. Los fiscales estimaron que Morales y su partido político omitieron declarar Q15 millones -unos $2 millones– en contribuciones a su campaña política.

El 25 de agosto, los fiscales y la CICIG presentaron ante el Congreso guatemalteco el primero de varios antejuicios contra Morales y solicitaron que se le removiera su inmunidad para continuar las investigaciones penales contra el mandatario, con el fin de obligarlo a comparecer y seguir indagando sobre su involucramiento en los presuntos crímenes. Las causas fueron archivadas en octubre del año pasado luego de que el Congreso votó en tres oportunidades  en favor de mantener intacta la inmunidad de Morales. En relación con los cargos, el presidente Morales respondió con una frase que fue también su eslogan en campaña: “ni corrupto, ni ladrón”.

El gobierno de Barack Obama, y de todos los presidentes anteriores, habían apoyado incondicionalmente a la CICIG y la habían defendido en tiempos de ataques. La administración Trump inició garantizándole total apoyo, pero gradualmente adoptó un perfil más bajo y un discurso alineado al de Morales, de apoyar a una CICIG “reformada”.

En julio del 2018, la cadena de periódicos Maclatchy publicó una historia en la que citó a una fuente estadounidense “con conocimiento directo de las conversaciones” sobre la CICIG en Washington DC. “La única razón por la que Estados Unidos hace esto (dejar de apoyar la labor de la CICIG) es porque está feliz de que Guatemala haya trasladado su embajada a Jerusalén. Sólo porque el presidente (Morales) está molesto de que la CICIG investigue a algunos de sus familiares toma la decisión (de mudar la embajada a Jerusalén) para destacarse ante el gobierno de Trump, y entonces la dice a Trump: ‘Ayúdeme con la CICIG’”.

La publicación no fue desmentida ni confirmada por la Casa Blanca y el Departamento de Estado estadounidense.

CJI, CLIP y los aliados periodísticos Nómada y Plaza Pública en Guatemala entrevistaron a dos fuentes con acceso al gobierno guatemalteco quienes coinciden con la fuente citada por el diario estadounidense. Según ellos, el presidente Morales vio la oportunidad perfecta para conseguir apoyo de los estadounidenses y sacar a la CICIG de Guatemala, a cambio del traslado de la embajada.

Luego del viaje a Guatemala, cinco líderes de la OFCB se reunieron con el presidente de Honduras durante su visita a Washington en junio del 2018. En esa reunión, explicó Bramnick, “le preguntamos al presidente cómo podíamos ayudarle a guiar su decisión -sobre la embajada- y nos volvimos a reunir con él dos veces más en los siguientes meses”.

Además de Bramnick, otra líder de la Oficina de la Fe ha tenido protagonismo en encuentros con políticos en Latinoamérica. Michele Bachmann, excongresista estadounidense y fundadora de la Camarilla del Tea Party en la Cámara de Representantes, es una de las más activas en la OFCB y una de las dos únicas mujeres que forman parte del masculino grupo.

Es, también, la más conectada. Integra la junta directiva de Capitol Ministries y dirige personalmente un ministerio en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, desde donde evangeliza a líderes mundiales y promueve una visión de Israel según el Antiguo Testamento.

En agosto del año pasado, dos meses antes de la elección en Brasil, la excandidata a la presidencia de Estados Unidos grabó un video instando a los brasileños a votar por un candidato que esté dispuesto a trasladar la embajada de Brasil a Jerusalén. Bolsonaro prometió mudar la sede diplomática durante su campaña electoral. Bachmann no mencionó el nombre de Bolsonaro y se identificó como ex congresista y ex candidata presidencial en Estados Unidos.

“Por 3.500 años Dios ha designado a Jerusalén como la capital de Israel, es un hecho (…) Queremos que Brasil sea bendecida, queremos que prospere, así que asegúrese de votar por un candidato que mueva la embajada de Brasil a Jerusalén”, dijo Bachmann.

Días antes, Bachmann y Mario Bramnick habían participado en la celebración de los 70 años de la creación del estado de Israel, en una mega iglesia en Belo Horizonte, Brasil, en donde Bramnick aseguró que el próximo presidente brasileño movería la embajada del país a Jerusalén, sin mencionar el nombre de Bolsonaro. El evento, donde estuvo presente el hijo del presidente Bolsonaro, Eduardo Bolsonaro, terminó convertido en un acto de apoyo al entonces candidato presidencial, según reportó el aliado periodístico en Brasil, Agência Publica (Ver nota publicada por Agência Publica). La legislación brasileña prohíbe a los religiosos hacer propaganda electoral y también prohíbe a los extranjeros  inmiscuirse en asuntos electorales. Ni Bramnick ni Bachmann mencionaron explícitamente el nombre de Bolsonaro durante sus intervenciones públicas.

Según confirmó Jane Silva, la pastora organizadora de la celebración, a Agência Publica, el  ex tesorero de la campaña de Bolsonaro ayudó a pagar la celebración. La iglesia que celebró el culto es la misma a la que pertenece la ministra brasileña de Derechos Humanos y de las Mujeres, Damares Alves, quien ha dicho que las mujeres deben usar ropa rosa y los hombres azul.

Bramnick volvió a Brasil en diciembre, junto con otra delegación de la Oficina de la Fe de la Casa Blanca. Allí también se reunió de nuevo con Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente y congresista y quien ha sido anunciado como el próximo embajador de Brasil en Washington. “Eduardo Bolsonaro me invitó a traer una delegación más pequeña a Río -de Janeiro- para hablar con el papá, el presidente Bolsonaro, sobre el tema de mover la embajada”, recordó el pastor, quien también asistió a la toma de posesión del presidente brasileño.

A finales de marzo pasado, el presidente Bolsonaro anunció que mudará una oficina de negocios a Jerusalén, en vez de la sede diplomática, como había prometido en campaña. “Él todavía sigue abierto a mover la embajada, obviamente esa decisión no era nada fácil”, dijo Bramnick.

Eduardo Bolsonaro también había prometido a la pastora Jane Silva que el gobierno de su padre mudaría la embajada a Jerusalén. En una reunión en noviembre de 2018 Silva dijo que trató del tema con Jared Kushner y dijo a la prensa que el yerno de Trump ayudaría a planear el cambio de la embajada.

El presidente Bolsonaro, quien recientemente convocó a las fuerzas armadas para celebrar el aniversario del inicio de la dictadura militar que gobernó el país por 21 años, no respondió a las preguntas que CJI le envió el 31 de julio pasado en relación con este artículo.

Los acercamientos de los líderes de la Oficina de la Fe son cada vez más estratégicos. En mayo pasado, Bramnick se reunió con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, antes de que asumiera el poder (Vea la nota publicada por El Faro). “La semana del 22 de julio vamos de nuevo para El Salvador para reunirnos otra vez con el presidente Bukele y lanzar una reunión de pastores de la nación y de ahí viajaremos a Honduras para honrar al presidente Hernández por su decisión de mover la oficina diplomática”, adelantó el pastor, quien también incluyó a Costa Rica en la gira.

Consultado sobre cómo tiene acceso a tantos  líderes mundiales, el líder religioso explicó que depende del país. “Si no es alguien en el gobierno, es un pastor con relaciones o un congresista, o el asesor de un congresista”.

En relación con el discurso que presentan ante los líderes, Bramnick explicó que también depende del líder. “Si son cristianos, y entienden el ámbito espiritual, les hablamos de una forma y, si no, les hablamos de uno de los puntos más importantes para nosotros. Ahora hay un proyecto, desde Israel y Estados Unidos y los países árabes, para ayudarles financieramente a los palestinos, trayendo dinero y negocios, pero fuera de la Autoridad Palestina, que es corrupta”.

El pastor se refiere al plan Paz y Prosperidad que promueve el asesor presidencial y yerno de Trump, Jared Kushner, en el Medio Oriente y que presentó en Bahrain el 25 de junio pasado. La propuesta, a la que Trump llamó “el negocio del siglo”, evade mencionar la creación de un estado palestino y se centra en recaudar 50 mil millones de dólares para proyectos de desarrollo en Gaza.

Bramnick explicó que los líderes de la fe también se reúnen con empresarios e inversionistas para promover el proyecto de Kushner. “Nosotros les presentamos lo que está sucediendo ahora a los presidentes y les decimos que no es solamente bendecir a Israel y a los judíos, como dice la Biblia, pero también a los árabes y a los hijos de Israel con los proyectos que ya se están trabajando ahora”.

Esta investigación colaborativa desveló que los líderes de la Oficina de la Fe de la Casa Blanca no solo viajan en grupos para influir a presidentes latinoamericanos. También encontró que entre diciembre del 2017 y finales del 2018, numerosas delegaciones de sus miembros han tenido acceso a líderes mundiales cercanos a la administración Trump, como el príncipe de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, a quien visitaron un mes después del asesinato del periodista Jamal Ahmad Khashoggi para hablar de libertad religiosa. El pasado 19 de junio las Naciones Unidas publicaron un informe del Relator Especial sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, que concluía que existen pruebas contundentes y merecedoras de ulteriores investigaciones, en contra de funcionarios de alto nivel sin acusaciones penales actuales, en especial Saud al-Qahtani y el príncipe Mohamed bin Salmán. No se ha llegado a ninguna conclusión sobre su culpabilidad.

También han discutido asuntos relativos al Medio Oriente con el príncipe de Abu Dhabi, Mohammed bin Zayed Al Nahyan y con el rey de Jordania, Abdullah II.

El primer ministro Netanyahu, también investigado por corrupción, es sin duda el más agradecido con el trabajo de los evangélicos, con quienes se reúne frecuentemente para coordinar a “cuáles países evangélicos” influenciar para que apoyen la expansión del estado de Israel en Jerusalén, según cuentan los mismos asesores de la Oficina de la Fe de la Casa Blanca.

En marzo pasado, según el diario israelí Haaretz,  Netanyahu le dijo a uno de sus asesores: “Ya no necesitamos a AIPAC” -Comité de Asuntos Públicos Americano Israelí- “En Estados Unidos tenemos suficiente apoyo con los evangélicos”. AIPAC es una poderosa organización que invierte millones de dólares en cabildeo a favor de Israel en Estados Unidos.

Trump, Netanyahu, Bolsonaro y los presidentes latinoamericanos que negocian apoyo electoral y político con los grupos cristianos son parte de una tendencia global de inmiscuir a la religión en asuntos públicos.

La estrategia no es nueva, pero la versión documentada por esta colaboración periodística pone a la luz redes transfronterizas que, mientras defienden la moral cristiana, optan por aliarse públicamente con gobiernos sobre los que pesan serios cuestionamientos morales.

Este reportaje es parte del proyecto Trasnacionales de la Fe, una colaboración de 16 medios latinoamericanos, bajo el liderazgo de Columbia Journalism Investigations de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) y los siguientes socios latinoamericanos son: Agencia Pública (Brasil); El País (Uruguay); CIPER  (Chile); El Surtidor (Paraguay); La República (Perú); Armando.info (Venezuela); El  Tiempo (Colombia); La Voz de Guanacaste y Semanario Universidad (Costa Rica); El Faro (El  Salvador); Nómada y Plaza Pública (Guatemala); Contracorriente (Honduras); Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (México);  el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP); y Univisión (Estados Unidos).

 

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Coronavirus USA: Trump admite que “engañó” a la población para “reducir el pánico”

Trump admite públicamente que engañó a la población y mintió sobre el mortal impacto del coronavirus para reducir el pánico: “Queremos mostrar fuerza”.

Daniela Barrera

Estados Unidos Actualizado a: 09/09/2020 18:48

Doug Mills EFE

El líder de la Casa Blanca, Donald Trump, admite públicamente que engañó a la población estadounidense y mintió sobre los efectos mortales del coronavirus, esto, para mostrar fuerza y reducir el pánico en el país.

Las declaraciones de Trump llegan luego de que el periodista Bob Woodward revelara la serie de cintas que fueron utilizadas para escribir su libro ‘Rage’. A través de las mencionadas cintas se muestra una conversación privada entre éste y el mandatario, en la cual el Presidente admite que mintió a la población estadounidense sobre el impacto del nuevo coronavirus.

“Siempre quise restarle importancia. Todavía me gusta minimizarlo, porque no quiero crear pánico”, señaló Trump para Woodward el pasado 19 de Marzo.

Las cintas fueron publicadas el día de hoy por el medio estadounidense CNN, motivo por el cual, el mandatario fue cuestionado durante una conferencia de prensa sobre sus acciones, a lo que éste confesó, ahora públicamente, que en efecto; minimizó el impacto del coronavirus para mostrar una nación fuerte y evitar causar pánico.

Las polémicas declaraciones de Trump sobre el coronavirus

“El hecho es que soy un animador de este país. Amo nuestro país. No quiero que la gente se asuste. No quiero crear pánico, como usted dice, y ciertamente no voy a llevar a este país o al mundo a un frenesí. Queremos mostrar confianza. Queremos mostrar fuerza. Queremos mostrar fuerza como nación”, continuó Trump.

No queremos tener que mostrar pánico. No vamos a mostrar pánico, y eso es exactamente lo que hice. Fui muy abierto, ya sea con Woodward o con cualquier otra persona, es simplemente otro trabajo político exitoso, pero ya sea Woodward o cualquier otra persona, no puedes mostrar una sensación de pánico o vas a tener que enfrentar más cosas que nunca.”, finalizó el mandatario.

Q: “Did you mislead the public?”

President Trump: “Well, I think if you said in order to reduce panic, perhaps that’s so. The fact is, I’m a cheerleader for this country. I love our country and I don’t want people to be frightened. I don’t want to create panic.” pic.twitter.com/NNbnkPz346

— CSPAN (@cspan) September 9, 2020

Joe Biden arremete contra Trump y su gestión del coronavirus: “Fue una traición de vida o muerte para el pueblo estadounidense”

Como era de esperarse, las declaraciones de Trump causaron gran polémica e indignación entre los ciudadanos del país de las barras y las estrellas, de hecho, el candidato demócrata a la Presidencia de los Estados Unidos, Joe Biden, arremetió fuertemente contra el actual mandatario y su gestión del coronavirus, señalando que ocultar la verdad sobre el impacto del COVID-19 no es más que una “traición al pueblo estadounidense”.

“En este día que llegamos a 190 mil muertos en Estados Unidos a causa del Covid-19, acabamos de enterarnos por el columnista del Washington Post, Bob Woodward, que el presidente de los Estados Unidos admitió en una grabación efectuada en febrero que sabía que el Covid-19, se transmitía por aire. Él sabía lo mortal que era. Que era mucho más mortal que la gripe”, continuó Biden.

Lo sabía y deliberadamente le restó importancia. Peor aún, le mintió al pueblo estadounidense. Mintió consciente y voluntariamente sobre la amenaza que representaba al país durante meses. Tenía la información. Sabía lo peligroso que era. Y aunque esta enfermedad mortal arrasó con nuestra nación, no cumplió con su trabajo a propósito. Fue una traición de vida o muerte para el pueblo estadounidense“. finalizó el demócrata.

Rage’, el libro escrito por Bob Woodward, y basado en las cintas expuestas por CNN, será publicado antes de las elecciones presidenciales programadas para el próximo 3 de Noviembre.

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Trump admite haber ocultado la verdadera amenaza del coronavirus en nuevo libro de Woodward

Por Jamie Gangel, Jeremy Herb, Elizabeth Stuart  (https://cnnespanol.cnn.com/2020/09/09/trump-admite-haber-ocultado-la-verdadera-amenaza-del-coronavirus-en-nuevo-libro-de-woodward/)

16:15 ET(20:15 GMT) 9 septiembre, 2020

Más de Estados Unidos

CNN) —  El presidente de EE.UU., Donald Trump, admitió que sabía semanas antes de la primera muerte confirmada por coronavirus en el país que el virus era peligroso, que se transmitía por el aire, que era altamente contagioso, que era «más mortal que incluso una gripe muy fuerte» y que repetidamente lo minimizó públicamente, según afirma el periodista Bob Woodward en su nuevo libro «Rage».

«Esto es algo mortal», dijo Trump a Woodward el 7 de febrero.

En una serie de entrevistas con Woodward, Trump dio a entender que conocía al detalle la amenaza del virus antes de lo pensado. «Es bastante sorprendente», le dijo Trump a Woodward, y agregó que el coronavirus era quizás cinco veces «más mortal» que la gripe.

Las declaraciones de Trump contrastan con sus frecuentes comentarios públicos en ese momento, cuando insistía en que el virus «iba a desaparecer» y que «todo saldría bien».

El libro, que incluye el testimonio de Trump, muestra a un presidente que ha traicionado la confianza pública y las responsabilidades más fundamentales de su cargo. En «Rage», Trump afirma que el trabajo de un presidente es «mantener nuestro país seguro». Pero a comienzos de febrero, le dijo a Woodward que sabía cuán mortal era el virus y, en marzo, admitió que mantuvo ese conocimiento oculto al público.

«Siempre quise restarle importancia», dijo Trump a Woodward el 19 de marzo, a pesar de que días antes había declarado la emergencia nacional por el virus.

«Todavía me gusta minimizarlo, porque no quiero crear pánico», dijo entonces.

Los expertos creen que miles de vidas estadounidenses podrían haberse salvado si Trump hubiera actuado de manera decisiva a principios de febrero, ordenando un cierre estricto, con un mensaje que insistiera en el uso de mascarillas, en mantener el distanciamiento físico y lavarse las manos.

Las sorprendentes revelaciones de «Rage», que CNN obtuvo antes de su lanzamiento el 15 de septiembre, están contenidas en 18 amplias entrevistas que Trump concedió a Woodward entre el 5 de diciembre de 2019 y el 21 de julio de 2020. Las conversaciones fueron grabadas por Woodward con el permiso de Trump y CNN ha obtenido copias de algunas de las cintas de audio.

«Rage» también incluye brutales evaluaciones de la presidencia de Trump por parte de muchos de sus ex altos funcionarios de seguridad nacional, entre los que destacan el exsecretario de Defensa, James Mattis, el exdirector de Inteligencia Nacional, Dan Coats, y el exsecretario de Estado, Rex Tillerson.

Mattis es citado diciendo que Trump es «peligroso» e «inadecuado» para ser comandante en jefe. Woodward escribe que Coats «continuó albergando la creencia secreta -una que había crecido en lugar de disminuir, aunque sin el respaldo de pruebas de inteligencia- de que Putin tenía algo sobre Trump”. Woodward continúa escribiendo lo que Coats sintió: «¿De qué otra manera se puede explicar el comportamiento del presidente? Coats no veía otra explicación».

En esta foto de la Casa Blanca de diciembre de 2019 proporcionada por Bob Woodward, se ve al presidente Donald Trump hablando con Woodward en la Oficina Oval, rodeado de algunos asistentes y asesores, así como del vicepresidente Mike Pence. En el escritorio de Trump hay una imagen grande de Trump y del líder norcoreano Kim Jong Un.

El libro también contiene duras evaluaciones del liderazgo del presidente por parte de funcionarios actuales en la gestión de la crisis ocasionada por el nuevo coronavirus.

El Dr. Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas del Gobierno, es citado en el texto diciéndole a otros que el liderazgo de Trump “no tiene rumbo” y que su capacidad de atención “es como un número negativo».

«Su único propósito es ser reelegido», le dijo Fauci a un colaborador, según Woodward.

Estas afirmaciones de Trump no son verdad 3:22

“El virus no tiene nada que ver conmigo”

Woodward revela nuevos detalles sobre las primeras advertencias que recibió Trump y que a menudo ignoró.

El 28 de enero, en un informe de inteligencia de alta confidencialidad, el asesor de Seguridad Nacional Robert O’Brien formuló una advertencia «estremecedora». Le dijo al presidente Trump que sería la «mayor amenaza a la seguridad nacional» de su presidencia. La cabeza de Trump «se alzó», escribe Woodward.

El asesor adjunto de O’Brien, Matt Pottinger, estuvo de acuerdo y le dijo al presidente que podría ser tan grave como la pandemia de influenza de 1918, que mató a aproximadamente 50 millones de personas en todo el mundo, incluidos 675.000 estadounidenses. Pottinger advirtió que se estaba produciendo una propagación asintomática en China: le habían dicho que el 50% de los infectados no mostraba síntomas.

En ese momento, se había informado menos de una docena de casos de coronavirus en EE.UU.

Tres días después, Trump anunció restricciones a los viajes desde China, una medida sugerida por su equipo de seguridad nacional, a pesar de las afirmaciones posteriores del presidente de que solo él había respaldado esa directriz.

Sin embargo, Trump continuó minimizando públicamente el peligro del virus. Febrero fue un mes perdido. Woodward ve esto como una oportunidad determinante perdida para que Trump reinicie «el reloj del liderazgo» después de que le dijeron que se trataba de una «emergencia de salud única en la vida».

«Los presidentes son el Poder Ejecutivo. Había el deber de advertir. Escuchar, planificar y cuidar», escribe Woodward. Pero en los días posteriores a la sesión informativa del 28 de enero, Trump minimizó la amenaza en sus apariciones y, según escribe Woodward, «para asegurarle al público que enfrentaban un riesgo menor».

Durante una entrevista previa al Super Bowl en Fox News el 2 de febrero, Trump dijo: «Prácticamente lo bloqueamos cuando venía de China». Dos días después, durante su discurso del Estado de la Unión, Trump solo hizo una referencia pasajera al virus y prometió: «Mi gobierno tomará todas las medidas necesarias para proteger a nuestros ciudadanos de esta amenaza».

Cuando Woodward le preguntó en mayo si recordaba la advertencia de O’Brien del 28 de enero, que entonces dijo que el virus sería la mayor amenaza a la seguridad nacional de su presidencia, Trump fue ambiguo. «No, no me acuerdo». «Estoy seguro de que si lo dijo… estoy seguro de que lo dijo. Es un buen tipo».

El libro destaca cómo el presidente se atribuyó todo el mérito y ninguna responsabilidad por sus acciones relacionadas con la pandemia, que ha infectado a más de 6 millones 300 mil estadounidenses y matado a más de 190.000 en el país.

«El virus no tiene nada que ver conmigo», dijo Trump a Woodward en su entrevista final en julio. «No es mi culpa… China dejó salir el maldito virus».

«Viaja por el aire»

Cuando Woodward habló con Trump el 7 de febrero, dos días después de que el Senado lo absolviera en el juicio político, el veterano periodista esperaba una larga conversación sobre el juicio. Sin embargo, le sorprendió el enfoque del presidente en el virus. Al mismo tiempo que Trump y sus funcionarios de salud pública decían que el virus era de «bajo riesgo», Trump le reveló a Woodward que la noche anterior había hablado con el presidente de China, Xi Jinping, sobre el virus. Woodward cita a Trump diciendo: «Tenemos un revés un poco interesante con el virus en China».

«Viaja por el aire», dijo Trump. «Eso siempre es más difícil que el tacto. No tienes que tocar las cosas, ¿cierto? Pero el aire, simplemente respiras el aire y así es como pasa. Y eso es muy complicado. Es muy delicado. También es más mortal que incluso una fuerte gripe».

Pero Trump pasó la mayor parte del mes siguiente diciendo que el virus estaba «totalmente bajo control», y que los casos en EE.UU. «desaparecerían».

Trump dijo en su viaje a India el 25 de febrero que el covid-19 era «un problema que va a desaparecer«, y al día siguiente predijo que el número de contagios en EE.UU. «dentro de un par de días se reducirá a casi cero».

El 19 de marzo, cuando Trump le dijo a Woodward que deliberadamente estaba minimizando los peligros para evitar crear pánico, también reconoció la amenaza para los jóvenes. «Solo hoy y ayer, surgieron algunos hechos sorprendentes. No se trata solo de ancianos, mayores. También jóvenes, muchos jóvenes».

Sin embargo, Trump ha seguido insistiendo públicamente en todo lo contrario. Apenas el 5 de agosto dijo que los niños eran «casi inmunes» a la enfermedad.

Incluso en abril, cuando EE.UU. se convirtió en el país con más casos confirmados del mundo, las declaraciones públicas del presidente contradecían lo que le había dicho a Woodward.

En una reunión informativa del grupo de trabajo sobre el coronavirus el 3 de abril, Trump todavía estaba minimizando el virus y afirmando que desaparecería. «Dije que se irá y se está yendo», dijo. Sin embargo, dos días después, el 5 de abril, Trump volvió a decirle a Woodward: «Es algo horrible. Es increíble». Y el 13 de abril dijo: «Es tan fácilmente transmisible que ni siquiera lo creerías».

«Peligroso» e «inadecuado»

Woodward, dos veces ganador del Premio Pulitzer, realizó cientos de horas de entrevistas confidenciales con testigos de primera mano para el libro «Rage» y obtuvo «notas, correos electrónicos, diarios, calendarios y documentos confidenciales», incluidas más de dos docenas de cartas que Trump intercambió con el líder norcoreano Kim Jong Un. Se sabe que Woodward graba sus entrevistas con el permiso de sus sujetos y fuentes.

Escribe que cuando atribuye citas, pensamientos o conclusiones exactas, esa información proviene de la persona, un colega con conocimiento directo o documentos.

La minimización consciente de Trump del coronavirus es una de las numerosas revelaciones en «Rage». El libro está lleno de anécdotas sobre altos funcionarios del gabinete sorprendidos por los tuits, frustrados por la incapacidad de Trump para concentrarse, y temerosos de que su próxima directiva política obedezca a que se negó a aceptar hechos o escuchar a expertos.

Mattis es citado diciendo que Trump es «peligroso», «no apto», que «no tiene brújula moral» y tomó decisiones de política exterior que mostraron a los adversarios «cómo destruir a EE.UU.». Después de que Mattis dejó la administración, él y Coats evaluaron declarar públicamente contra Trump. Mattis dice que finalmente renunció a la idea después de que Trump anunció el retiro de las tropas estadounidenses de Siria, «cuando básicamente me ordenaron hacer algo que pensé que iba más allá de lo estúpido a un delito grave».

Woodward escribe que Coats y los miembros más importantes de su personal «examinaron la información de inteligencia lo más cuidadosamente posible», y que Coats aún critica la relación entre Trump y el presidente de Rusia Vladimir Putin. «Coats vio lo extraordinario que era para el principal funcionario de inteligencia del presidente albergar sospechas tan profundas sobre la relación del presidente con Putin. Pero no pudo deshacerse de ellas».

Trump ha sido criticado en los últimos días por supuestamente hacer comentarios despectivos sobre el personal militar y los veteranos de EE.UU. El libro de Woodward incluye una anécdota en la que un asesor de Mattis escuchó a Trump decir en una reunión: «Mis malditos generales son un montón de cobardes», porque les importaban más las alianzas que los acuerdos comerciales.

Mattis le pidió al asesor que documentara el comentario en un correo electrónico. Y el propio Trump criticó a los oficiales militares frente a Woodward por su opinión de que las alianzas con la OTAN y Corea del Sur son el mejor trato que hace EE.UU. «No diría que son estúpidos, porque nunca diría eso de nuestros militare», dijo Trump. «Pero si dijeron eso… quienquiera que haya dicho eso, fue una estupidez. Es un trato horrible… ganan tanto dinero. Nos cuestan US$ 10.000 millones. Somos unos tontos».

Woodward informa que el equipo de seguridad nacional de Trump estuvo preocupado por la cercana posibilidad de una guerra nuclear con Corea del Norte en medio de provocaciones en 2017. «Nunca supimos si fue real», dijo el secretario de Estado Mike Pompeo, citado en el libro, «o si fue un engaño». Pero era tan grave que Mattis dormía vestido para estar listo en caso de que hubiera un ataque y repetidamente fue a la Catedral Nacional de Washington a rezar.

Trump se jactó ante Woodward de un nuevo sistema de armas secretas. «He construido un sistema nuclear, un sistema de armas que nadie había tenido antes en este país», aseguró. Woodward dice que otras fuentes confirmaron la información, sin proporcionar más detalles, pero expresaron sorpresa de que Trump la divulgara.

Woodward obtuvo las 27 «cartas de amor» que Trump intercambió con Kim Jong Un, 25 de las cuales no se han informado públicamente. Las cartas, llenas de lenguaje florido, brindan una ventana fascinante a su relación. Kim halaga a Trump llamándolo repetidamente «Su Excelencia», y escribe en una carta que reunirse nuevamente sería «una reminiscencia de una escena de una película de fantasía». En otra misiva, Kim escribe: «La amistad profunda y especial entre nosotros funcionará como una fuerza mágica». CNN ha obtenido las transcripciones de dos de las cartas.

El yerno de Trump y asesor principal de la Casa Blanca, Jared Kushner, también interviene con algunas ideas literarias inusuales sobre su suegro. Se cita a Kushner diciendo que cuatro textos son clave para entender a Trump, entre ellos «Alicia en el país de las maravillas». Kushner parafraseó al gato de Cheshire: «Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará allí».

Woodward le preguntó a Trump sobre el papel del príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en 2018. Una vez más, Trump desestimó la evaluación de la inteligencia estadounidense y defiende a Bin Salman: «Dice muy enérgicamente que no lo hizo».

Trump insultó a sus predecesores diciendo que Woodward hacía que el expresidente George W. Bush «pareciera un idiota estúpido, lo que era». Trump dijo del expresidente Barack Obama: «No creo que Obama sea inteligente… creo que está muy sobrevalorado. Y no creo que sea un gran orador». También le dice a Woodward que Kim Jong Un pensaba que Obama era un «idiota».

Woodward habló sobre las protestas de Black Lives Matter y sugirió al presidente que personas como ellos dos, «blancos, privilegiados», deben trabajar para comprender la ira y el dolor que sienten los negros en EE.UU. «Realmente te creíste el cuento, ¿no? Solo escúchalo», respondió Trump, repitiendo su escandaloso argumento de que ha hecho más por la comunidad negra que cualquier presidente además de Abraham Lincoln.

Woodward informa nuevos detalles sobre la intromisión de Rusia en las elecciones y escribe que la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. y la CIA poseen información clasificada que asegura que los rusos habían colocado malware en los sistemas de registro electoral de al menos dos condados de Florida, St. Lucie y Washington. Si bien no había evidencia de que el malware se hubiera activado, escribe Woodward, era sofisticado y podía borrar a los votantes en distritos específicos. El proveedor del sistema de votación utilizado por Florida también se utilizó en estados de todo el país.

«Dinamita detrás de la puerta»

«Rage» es una continuación del libro más vendido de Woodward en 2018, «Fear», que retrataba una Casa Blanca caótica en la que sus asesores escondían papeles de Trump para proteger al país de lo que consideraban sus impulsos más peligrosos.

Trump criticó duramente a «Fear», y también se quejó de que no habló con Woodward para el libro, lo que resultó en que aceptara entrevistas extensas para «Rage».

Sin embargo, el 14 de agosto, Trump atacó preventivamente el nuevo libro de Woodward tuiteando: «El libro de Bob Woodward será falso, como siempre, al igual que muchos de los otros».

A lo largo del texto, Trump ofrece información sobre su visión de la presidencia. Le dice a Woodward que cuando alguien dirige un país «hay dinamita detrás de cada puerta».

Después de sus 18 entrevistas, Woodward emite un veredicto severo: Trump es la «dinamita detrás de la puerta». Woodward concluye su libro con una declaración de que «Trump es el hombre equivocado para la presidencia».

 

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Trump se da un baño de masas en un acto sin precedentes en la Casa Blanca 0

El Congreso abre una investigación por desacato contra Pompeo por su discurso

Beatriz Navarro | Washington, Corresponsal en EE.UU.

29/08/2020 03:00 | Actualizado a 29/08/2020 03:22

El “enemigo invisible”, como Donald Trump acostumbra a referirse a la Covid-19 cuando no lo llama el “virus chino”, le impidió celebrar en Carolina del Norte la convención en la que Partido Republicano lo proclamaría candidato presidencial. Se llevó el acto a Florida, donde un gobernador amigo no le puso pegas, pero a última hora las cifras récord de infecciones le obligó a cancelarlo. La realidad de la pandemia, sin embargo, no ha sido un inconveniente para que Trump se diera el baño de masas que ansiaba.

En una noche que pasará a los libros de historia, Trump convirtió la Casa Blanca en el grandioso escenario de la última jornada de la convención republicana. Y, como si la pandemia fuera una cosa del pasado, tal y como transpiran los discursos pronunciados por sus aliados durante los últimos cuatro días, entre 1.000 y 1.500 personas se apiñaron en sillas sin respetar la distancia social de seguridad y en su inmensa mayoría sin mascarillas para escuchar al “candidato del pueblo”, como lo llamó su hija Ivanka, que trabaja para él como asesora de la Casa Blanca, dar su discurso final de la convención.

La imagen, en efecto, no hacía sino reforzar la idea de que el coronavirus está superado y la gestión de la crisis por parte del Gobierno federal ha sido ejemplar, una de las líneas clave de la campaña de Trump por lograr la reelección. “Para salvar todas las vidas que sea posible, nos estamos centrando en la ciencia, los hechos y los datos”, aseguró contra toda evidencia el presidente en un acto que encajaba como un guante en la definición de actos súper propagadores del virus que los propios expertos del Gobierno han rogado a los ciudadanos que no organicen.

El ruido de las protestas se coló en los jardines de la Casa Blanca durante toda la velada, que terminó con una lluvia de fuegos artificiales con el obelisco del monumento a Washington de fondo. El espectáculo fue rematado por un concierto con un cantante de ópera instalado en uno de los balcones de la residencia oficial. La escenografía, sin precedentes en EE.UU., evocaba estampas más propias de regímenes dictatoriales o monarquías absolutistas como aquella contra la que se rebelaron en 1775.

”La democracia, en peligro”

“Esto es lo que hacen los dictadores”, advierte Beschloss, historiador presidencial

En cinco años, Trump ha conseguido modelar a su imagen y semejanza al Partido Republicano y sus actuales líderes no rechistaron ante la extraordinaria utilización política de la Casa Blanca y los instrumentos de la presidencia (el programa de la convención ha incluido dos actos oficiales, la firma de un indulto y una ceremonia de naturalización de nuevos ciudadanos). Varios historiadores advirtieron contra la normalización de este tipo de conductas. “Esto no es normal, esto no es lo que la Constitución ni lo que los padres fundadores querían que fuera”, denunció indignado anteanoche el prestigioso historiador presidencial Michael Beschloss.

“Si no impedimos violaciones de la ley como esta corremos un riesgo real de perder nuestra democracia el año que viene si Donald Trump es reelegido”, advirtió en la cadena MSNBC el historiador, haciéndose eco de la dramática advertencia lanzada por el expresidente Barack Obama durante la convención demócrata. “En la democracia americana los símbolos del Estado nunca se han fusionado con las campañas políticas y los actos de partidos. Eso es lo que hacen los dictadores y es lo que ha parecido esta noche”, sentenció Beschloss ante la visión de la explanada sur de la Casa Blanca, decorada con grandes carteles de la campaña de Trump.

Aprobada en 1939, la ley Hatch impide el uso de instalaciones y recursos federales para actividades políticas y aunque el presidente y el vicepresidente están exentos sí se aplica a los empleados de la Casa Blanca. Dos profesores de Derecho y una organización de control de ética gubernamental han presentando sendas denuncias contra el secretario de Seguridad Interior, Chad Wolf, y el secretario de Estado, Mike Pompeo, por violar la ley. En paralelo, la comisión de Exteriores de la Cámara de Representantes del Congreso, en manos de los demócratas, ha abierto una investigación por desacato contra Pompeo, que dio un discurso a la convención republicana desde Jerusalén, donde estaba de viaje oficial.

Pinchazo de audiencia

El discurso de Biden convocó a dos millones de telespectadores más que el republicano

Los datos de audiencia televisiva, un indicador que obsesiona a Trump, han sido peores para la convención republicana que para la demócrata, incluida la gran final de anteanoche. El discurso del candidato republicano atrajo a 21,6 millones de telespectadores, según los primeros cálculos de Nielsen, frente a los 23,6 millones que siguieron a la intervención del demócrata Joe Biden hace una semana, celebrada ante un auditorio vacío.

Lo que cuenta obviamente es lo que ocurra en noviembre y esta convención ha sido la gran oportunidad de Trump para relanzar su campaña. Lo habitual es que los candidatos consigan un rebote en las encuestas después de estos actos. Biden no lo ha tenido pero gozaba ya de una distancia de unos 10 puntos sobre Trump. El presidente se ha presentado tal y como es ante los estadounidenses. A sus fieles no les molestó el escenario. Al contrario, enardecen con sus provocaciones. A otros votantes, indecisos o moderados, puede gustarles más o menos su estilo pero Trump les pide que lo vean como la única alternativa a un futuro distópico socialista dominado por la violencia.

 

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OPINIÓN | El depravado plan de Trump para intentar ganar la reelección Por Frida Ghitis 12:17 ET(16:17 GMT) 2 septiembre, 2020 Nota del editor: Frida Ghitis, exproductora y corresponsal de CNN, es columnista de asuntos mundiales. Es colaboradora frecuente de opinión de CNN, columnista colaboradora de The Washington Post y columnista de World Politics Review. Síguela en Twitter @fridaghitis. Las opiniones expresadas en este comentario son suyas. Ver más opinión en cnne.com/opinion (CNN) — El presidente Donald Trump tiene razón al creer que la mayoría de los estadounidenses no quiere violencia en sus calles. Pero es la profunda tragedia y el grave peligro de Estados Unidos que él, Trump, parezca querer más. Que Trump quiera caos y violencia no es un secreto. Lo ha confirmado repetidamente su equipo. En una de sus últimas apariciones en Fox News, su ahora exestratega Kellyanne Conway confirmó lo que todos sabíamos: «Cuanto más caos, anarquía y vandalismo reina, mejor es para la elección muy clara sobre quién es mejor en seguridad pública, leyes y orden», dijo. Lara Trump, nuera y asesora de campaña, le dijo más tarde a Fox que la violencia está atrayendo votantes a Trump. Su rival demócrata, el exvicepresidente Joe Biden, lo rechazó el lunes y calificó a Trump de «presencia tóxica». «Me conoces», dijo Biden, «¿Parezco un socialista radical con debilidad por los alborotadores?» y prometió que trabajará por un «Estados Unidos seguro, a salvo de covid, a salvo del crimen y el saqueo, a salvo de la violencia por motivos raciales». La respuesta era necesaria porque Trump está tratando de culpar a los demócratas mientras aviva el caos. Por eso insiste en ir a Kenosha, donde un aparente partidario enfrenta cargos de homicidio por el asesinato de manifestantes antirracistas. El gobernador demócrata de Wisconsin, Tony Evers, le rogó al presidente que se mantentuviera alejado porque sabe que la presencia de Trump allí podía ser explosiva. La visita y la idea de que Trump es mejor para la seguridad pública es una farsa, por supuesto, por muchas razones. Primero, Trump no es mejor en ley y orden. Considere cuántos de sus asociados han sido acusados y condenados. Cuando se trata de violencia callejera, esto ocurre bajo su mando. El presidente que juró que la «carnicería estadounidense» se detendría con su investidura, ha iniciado y avivado la violencia y las divisiones. Este es el Estados Unidos de Trump. Él es dueño de la violencia. Aun así, quiere que los estadounidenses culpen a los gobernadores y alcaldes demócratas y teme que Biden lo empeore. Pero son Trump y sus seguidores quienes tienen gran parte de la responsabilidad de convertir las protestas pacíficas contra el racismo en campos de batalla. Y la lucha no solo continúa, se está intensificando; volviéndose más sangriento, más mortífero y riesgoso para la nación. Desesperado por ganar la reelección en medio del peor colapso económico desde la Gran Depresión y la peor catástrofe de salud pública en 100 años, Trump está jugando con fuego. Hasta dónde llegará es una incógnita. Algunos temen que en Estados Unidos se desate en una guerra civil. Pero eso es algo que nadie, salvo el más extremo de los extremistas, quiere ver. • MIRA: Simpatizantes de QAnon en Berlín: unos dicen que Trump «es un ángel» o que Merkel es «hija de Hitler» Ya sea que apoyen o no a Biden, es difícil creer que muchos estadounidenses no estén de acuerdo con la súplica del exvicepresidente: «No debemos convertirnos en un país en guerra con nosotros mismos; un país que acepta el asesinato de compatriotas estadounidenses que no están de acuerdo con usted». La mayoría de los estadounidenses están horrorizados por la violencia. No tengo encuestas para demostrarlo. Pero sé que la mayoría, incluida la mayoría de los partidarios de Trump, no quieren enfrentamientos mortales entre estadounidenses que tienen opiniones políticas diferentes. La mayoría de los estadounidenses, demócratas o republicanos, no quieren ver saqueos, incendios provocados o vandalismo, y ciertamente no asesinatos. Trump afirma que quiere que todo se detenga, pero sus acciones y sus palabras sugieren que quiere tanto como sea posible. Está tratando de energizar a los extremistas en su base y obtener el apoyo de estadounidenses preocupados por los disturbios. Trump quiere que la gente piense que los partidarios de Biden son los únicos responsables de la violencia. Eso también es mentira. ¿Recuerda el incendio y la destrucción en Minneapolis después de que la policía matara a George Floyd? Un video se volvió viral mostrando a un hombre vestido de negro con un paraguas en una mano y un martillo en la otra rompiendo ventanas. La policía de Minneapolis dijo que era sospechoso de tener vínculos con supremacistas blancos y que estaba tratando de incitar a los disturbios. Él tuvo éxito. «Hasta las acciones del… ‘hombre paraguas’», dijo la policía, «las protestas habían sido relativamente pacíficas». En el caos, Trump encontró un posible camino hacia la reelección. Envió fuerzas federales a Portland, donde su presencia encendió las protestas. El alcalde imploró a Trump que los eliminara. Cuando finalmente lo hizo, Portland se volvió mucho más tranquilo hasta el fin de semana pasado. Pero para entonces, el plan de juego de Trump ya estaba en marcha. La Casa Blanca quería amplificar y publicitar el conflicto tanto como fuera posible, según los funcionarios. «Se trataba de conseguir contenido viral en línea», admitió un funcionario de la administración a The Washington Post. Los partidarios más radicales de Trump también parecían entender la estrategia y estaban en el caso. Los miembros ultraextremistas de Boogaloo, con sus camisetas hawaianas y sus rifles de asalto característicos, aparecieron por todo el país. La violencia era demasiado predecible. La mayoría de las protestas y manifestantes contra el racismo son pacíficas. No todos lo son. Los partidarios de Trump, con el ferviente aliento de la Casa Blanca, Fox News y voces prominentes de la extrema derecha, están haciendo todo lo posible para pintar a los manifestantes como el enemigo. Incluso la convención republicana otorgó un lugar destacado a los civiles armados que se hicieron famosos al agitar sus armas contra los manifestantes. La semana pasada, cuando un joven de 17 años supuestamente mató a dos manifestantes en Kenosha, la máquina de propaganda de extrema derecha se apresuró a apoyar a los acusados. Tucker Carlson pareció justificarlo en su programa diciendo: «¿Cuán sorprendidos estamos de que los jóvenes de 17 años con rifles decidieran que tenían que mantener el orden cuando nadie más lo haría?» • MÁS: Trump empeora la recuperación de la pandemia, dice el 60% en esta encuesta Ann Coulter, en un tweet eliminado, dijo que respaldaría al adolescente para presidente. El lunes, Trump se negó a condenar los asesinatos y, en cambio, pareció intentar defender al joven de 17 años diciendo que estaba siendo «atacado muy violentamente». En CNN, el senador Ron Johnson (republicano por Wisconsin) también se negó a condenar rotundamente el asesinato. «Es una tragedia», le dijo a Dana Bash. Ella insistió: «Es una tragedia, pero ¿la condena?» Johnson, despojado de moralidad, se retorció y repitió que la situación era una «tragedia» antes de decir que «lo condena todo». Tal vez tenía miedo de ser insultado por Trump. Cuando una caravana de partidarios armados de Trump se dirigió a Portland este fin de semana, indudablemente envalentonados por los elogios al sospechoso del asesinato de Kenosha, se esperaba más muerte. Los videos mostraban a los extremistas conduciendo sus camionetas hacia los peatones manifestantes, rociándoles la cara con gas pimienta. Trump los animó en Twitter: «¡Grandes patriotas!» En los enfrentamientos, un aparente miembro del grupo pro-Trump fue asesinado. La policía y los testigos no han dicho qué sucedió exactamente. Las estrategias de campaña poco éticas no son nada nuevo. Pero esta es sin duda una de las estrategias electorales más depravadas y peligrosas que se recuerden. Esto no es lo que quiere la mayoría de los estadounidenses. No es lo que quiere la mayoría de los republicanos o demócratas. Es lo que Trump, al quedarse sin argumentos para la reelección, ha creado deliberadamente.

OPINIÓN | El depravado plan de Trump para intentar ganar la reelección

Por Frida Ghitis

12:17 ET(16:17 GMT) 2 septiembre, 2020

Nota del editor: Frida Ghitis, exproductora y corresponsal de CNN, es columnista de asuntos mundiales. Es colaboradora frecuente de opinión de CNN, columnista colaboradora de The Washington Post y columnista de World Politics Review. Síguela en Twitter @fridaghitis. Las opiniones expresadas en este comentario son suyas. Ver más opinión en cnne.com/opinion

(CNN) — El presidente Donald Trump tiene razón al creer que la mayoría de los estadounidenses no quiere violencia en sus calles. Pero es la profunda tragedia y el grave peligro de Estados Unidos que él, Trump, parezca querer más.

Que Trump quiera caos y violencia no es un secreto. Lo ha confirmado repetidamente su equipo. En una de sus últimas apariciones en Fox News, su ahora exestratega Kellyanne Conway confirmó lo que todos sabíamos: «Cuanto más caos, anarquía y vandalismo reina, mejor es para la elección muy clara sobre quién es mejor en seguridad pública, leyes y orden», dijo. Lara Trump, nuera y asesora de campaña, le dijo más tarde a Fox que la violencia está atrayendo votantes a Trump.

Su rival demócrata, el exvicepresidente Joe Biden, lo rechazó el lunes y calificó a Trump de «presencia tóxica».

«Me conoces», dijo Biden, «¿Parezco un socialista radical con debilidad por los alborotadores?» y prometió que trabajará por un «Estados Unidos seguro, a salvo de covid, a salvo del crimen y el saqueo, a salvo de la violencia por motivos raciales».

La respuesta era necesaria porque Trump está tratando de culpar a los demócratas mientras aviva el caos.

Por eso insiste en ir a Kenosha, donde un aparente partidario enfrenta cargos de homicidio por el asesinato de manifestantes antirracistas. El gobernador demócrata de Wisconsin, Tony Evers, le rogó al presidente que se mantentuviera alejado porque sabe que la presencia de Trump allí podía ser explosiva.

La visita y la idea de que Trump es mejor para la seguridad pública es una farsa, por supuesto, por muchas razones. Primero, Trump no es mejor en ley y orden. Considere cuántos de sus asociados han sido acusados y condenados. Cuando se trata de violencia callejera, esto ocurre bajo su mando. El presidente que juró que la «carnicería estadounidense» se detendría con su investidura, ha iniciado y avivado la violencia y las divisiones.

Este es el Estados Unidos de Trump. Él es dueño de la violencia.

Aun así, quiere que los estadounidenses culpen a los gobernadores y alcaldes demócratas y teme que Biden lo empeore. Pero son Trump y sus seguidores quienes tienen gran parte de la responsabilidad de convertir las protestas pacíficas contra el racismo en campos de batalla. Y la lucha no solo continúa, se está intensificando; volviéndose más sangriento, más mortífero y riesgoso para la nación.

Desesperado por ganar la reelección en medio del peor colapso económico desde la Gran Depresión y la peor catástrofe de salud pública en 100 años, Trump está jugando con fuego. Hasta dónde llegará es una incógnita. Algunos temen que en Estados Unidos se desate en una guerra civil. Pero eso es algo que nadie, salvo el más extremo de los extremistas, quiere ver.

Ya sea que apoyen o no a Biden, es difícil creer que muchos estadounidenses no estén de acuerdo con la súplica del exvicepresidente: «No debemos convertirnos en un país en guerra con nosotros mismos; un país que acepta el asesinato de compatriotas estadounidenses que no están de acuerdo con usted».

La mayoría de los estadounidenses están horrorizados por la violencia. No tengo encuestas para demostrarlo. Pero sé que la mayoría, incluida la mayoría de los partidarios de Trump, no quieren enfrentamientos mortales entre estadounidenses que tienen opiniones políticas diferentes. La mayoría de los estadounidenses, demócratas o republicanos, no quieren ver saqueos, incendios provocados o vandalismo, y ciertamente no asesinatos.

Trump afirma que quiere que todo se detenga, pero sus acciones y sus palabras sugieren que quiere tanto como sea posible. Está tratando de energizar a los extremistas en su base y obtener el apoyo de estadounidenses preocupados por los disturbios.
Trump quiere que la gente piense que los partidarios de Biden son los únicos responsables de la violencia. Eso también es mentira.

¿Recuerda el incendio y la destrucción en Minneapolis después de que la policía matara a George Floyd? Un video se volvió viral mostrando a un hombre vestido de negro con un paraguas en una mano y un martillo en la otra rompiendo ventanas.

La policía de Minneapolis dijo que era sospechoso de tener vínculos con supremacistas blancos y que estaba tratando de incitar a los disturbios. Él tuvo éxito. «Hasta las acciones del… ‘hombre paraguas’», dijo la policía, «las protestas habían sido relativamente pacíficas».

En el caos, Trump encontró un posible camino hacia la reelección. Envió fuerzas federales a Portland, donde su presencia encendió las protestas. El alcalde imploró a Trump que los eliminara. Cuando finalmente lo hizo, Portland se volvió mucho más tranquilo hasta el fin de semana pasado.

Pero para entonces, el plan de juego de Trump ya estaba en marcha. La Casa Blanca quería amplificar y publicitar el conflicto tanto como fuera posible, según los funcionarios. «Se trataba de conseguir contenido viral en línea», admitió un funcionario de la administración a The Washington Post.

Los partidarios más radicales de Trump también parecían entender la estrategia y estaban en el caso. Los miembros ultraextremistas de Boogaloo, con sus camisetas hawaianas y sus rifles de asalto característicos, aparecieron por todo el país. La violencia era demasiado predecible.

La mayoría de las protestas y manifestantes contra el racismo son pacíficas. No todos lo son. Los partidarios de Trump, con el ferviente aliento de la Casa Blanca, Fox News y voces prominentes de la extrema derecha, están haciendo todo lo posible para pintar a los manifestantes como el enemigo. Incluso la convención republicana otorgó un lugar destacado a los civiles armados que se hicieron famosos al agitar sus armas contra los manifestantes.

La semana pasada, cuando un joven de 17 años supuestamente mató a dos manifestantes en Kenosha, la máquina de propaganda de extrema derecha se apresuró a apoyar a los acusados. Tucker Carlson pareció justificarlo en su programa diciendo: «¿Cuán sorprendidos estamos de que los jóvenes de 17 años con rifles decidieran que tenían que mantener el orden cuando nadie más lo haría?»

Ann Coulter, en un tweet eliminado, dijo que respaldaría al adolescente para presidente. El lunes, Trump se negó a condenar los asesinatos y, en cambio, pareció intentar defender al joven de 17 años diciendo que estaba siendo «atacado muy violentamente».

En CNN, el senador Ron Johnson (republicano por Wisconsin) también se negó a condenar rotundamente el asesinato. «Es una tragedia», le dijo a Dana Bash. Ella insistió: «Es una tragedia, pero ¿la condena?» Johnson, despojado de moralidad, se retorció y repitió que la situación era una «tragedia» antes de decir que «lo condena todo». Tal vez tenía miedo de ser insultado por Trump.

Cuando una caravana de partidarios armados de Trump se dirigió a Portland este fin de semana, indudablemente envalentonados por los elogios al sospechoso del asesinato de Kenosha, se esperaba más muerte.

Los videos mostraban a los extremistas conduciendo sus camionetas hacia los peatones manifestantes, rociándoles la cara con gas pimienta. Trump los animó en Twitter: «¡Grandes patriotas!»

En los enfrentamientos, un aparente miembro del grupo pro-Trump fue asesinado. La policía y los testigos no han dicho qué sucedió exactamente.

Las estrategias de campaña poco éticas no son nada nuevo. Pero esta es sin duda una de las estrategias electorales más depravadas y peligrosas que se recuerden. Esto no es lo que quiere la mayoría de los estadounidenses. No es lo que quiere la mayoría de los republicanos o demócratas. Es lo que Trump, al quedarse sin argumentos para la reelección, ha creado deliberadamente.

 

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En vez de evolucionar como presidente, Donald Trump ha torcido el cargo a voluntad

En una entrevista telefónica la semana pasada, el mandatario tuvo dificultad para describir de qué modo ha cambiado en la presidencia. “Creo que solo me he he vuelto más cauteloso”, dijo.

Por Peter Baker

  • 31 de agosto de 2020

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WASHINGTON — Para un hombre a punto de vivir un momento histórico, el presidente Donald Trump sonaba calmado y relajado. Si cree que corre peligro de perder, no dio ni la menor señal de que sea así. Por el contrario, sacó a relucir una de sus encuestas favoritas, se jactó de la popularidad que goza entre los electores republicanos y habló acerca del porcentaje de audiencia de su convención.

Su presidencia, según declaró en una entrevista la semana pasada, ha producido “un resultado increíble”. Los mercados bursátiles “son muy impresionantes”, la Convención Nacional Republicana ha sido “muy exitosa” y en lo personal, ha “hecho un muy buen trabajo” en el manejo de la pandemia del coronavirus, con todo y que más de 180.000 estadounidenses han muerto. También enfatizó que, encima de todo, ha soportado “acciones terribles” de sus opositores “maniáticos”.

Después de casi cuatro años en el cargo, Trump entra de lleno a la campaña de otoño con una alucinante combinación de mensajes jactanciosos y reclamo ante las injurias sufridas; es todo un hombre de extremos que en un instante pasa de afirmar que ha logrado más que casi cualquier otro presidente a quejarse de que ha padecido más que cualquiera de sus predecesores. Vive en un mundo creado por él mismo que en general está desconectado de la realidad reconocida por otros. Ha impuesto su voluntad en Washington y en el mundo como nadie más.

A diferencia de presidentes previos que evolucionaron en el cargo conforme fueron descubriendo los mecanismos del poder y ajustaron sus metas para el momento en que aceptaron la nominación por segunda ocasión, Trump sigue siendo la misma fuerza de la naturaleza polarizante y dominante que se alzó hace cuatro años y declaró: “Solo yo puedo arreglarlo”. No ha ganado templanza con la edad, no ha cedido ante las convenciones ni escarmentó con el juicio político. Dice que todavía se considera un “forastero” aunque ocupa el cargo más importante del país.

En el curso de una llamada telefónica de 40 minutos el 26 de agosto, Trump tuvo dificultades para describir en qué ha cambiado. “Creo que solo me he vuelto más cauteloso que hace cuatro años”, señaló, una afirmación extraña para el hombre menos cauteloso que ha ocupado el Despacho Oval. “Creo que en realidad soy un poco más circunspecto”.

Al parecer, lo que quiso decir es que se insensibilizó después de tantas investigaciones y ataques políticos que han caracterizado su presidencia. Sin embargo, no es alguien a quien se le dé la introspección. ¿Cómo podría ser diferente en un segundo mandato? En realidad no podría ser muy diferente. “Creo que sería similar”, comentó. Eso es exactamente lo que quieren sus simpatizantes y lo que temen sus opositores.

Además de más de lo mismo, en fechas recientes ha intentado definir qué metas se plantearía en un segundo periodo. Ha divagado en sus respuestas cuando le han hecho esta pregunta en distintos momentos, incluso cuando se lo han preguntado los entrevistadores de Fox News, que simpatizan con él. Ninguno de los republicanos parece tener más certeza. Así que lo más sencillo fue prescindir de una plataforma de partido y, en su lugar, adoptar una sencilla resolución de lealtad al presidente.

En la entrevista, Trump recitó una lista de lo que ha hecho y seguirá haciendo, como aumentar el gasto del Ejército, recortar impuestos, eliminar normas, reforzar la frontera y designar jueces conservadores.

“Pero entonces creo, creo que sería… creo que sería muy muy… creo que tendríamos un muy muy sólido… continuaríamos con lo que estamos haciendo, le daríamos más solidez a lo que hemos hecho y hay otras cosas que queremos hacer”, dijo.

Si gana, hasta cierto punto sus objetivos estarán dictados por fuerzas externas. Enfrenta tres crisis simultáneas que afectan a Estados Unidos: la pandemia que todavía mata aproximadamente a mil personas por día, la desaceleración económica resultante que dejó a otro millón de personas desempleadas la semana pasada y la agitación desatada por una serie de tiroteos de la policía contra estadounidenses negros, el ejemplo más reciente en Kenosha, Wisconsin.

Trump prácticamente ya le dio carpetazo a la pandemia y afirma que lo mejor es que se dedique a reconstruir la economía. En respuesta al debate sobre la justicia racial, por lo regular ha preferido la confrontación a la calma y ha denigrado el movimiento Black Lives Matter. Culpa de la violencia en las calles a un grupo de supuestos demócratas radicales y se presenta como defensor leal de la policía.

Ahora, cuatro años después de ganar contra todos los pronósticos, ha aceptado la nominación como el líder indiscutible de un partido cuya élite no lo apoyaba. Desde entonces, ha purgado del partido a quienes se oponían a él, o bien estos se han ido o han desertado para apoyar al exvicepresidente Joe Biden, el nominado del Partido Demócrata a la presidencia. Esto le ha dado a Trump una convención unificada y un partido transformado a su imagen para el deleite de los partidarios que lo consideran su defensor en contra de una élite políticamente correcta y convencida de que se merece todo.

“Aceptará la nominación como alguien que antes era un forastero y ahora controla el partido a pesar de la resistencia”, aseveró Jared Kushner, su yerno y asesor principal la semana pasada en una entrevista. “Todavía es forastero, pero ha formado un grupo de forasteros a su alrededor. El proceso de toma hostil del poder que arrancó hace cuatro años ya concluyó”.

Quizá la toma hostil del poder ya haya concluido, pero la hostilidad no ha desaparecido. Es raro el día que Trump no empieza un pleito en Twitter o frente a las cámaras con alguien que percibe como su enemigo. Aunque muchos lo consideran el instigador, él se pone en el lugar de víctima.

El congresista Jim Jordan, republicano por Ohio, dice que una vez le preguntó a Trump cómo soporta los ataques y acusaciones. “‘Los recibe cada segundo de cada día’”, recuerda que le dijo al presidente. “Y él dijo, ‘Bueno, Jim ¿qué vas a hacer? ¿vas a renunciar? Solo tienes que seguir luchando’”.

Quien haya observado el arco de la carrera de Trump en los negocios, el entretenimiento y la política no debería estar demasiado sorprendido. No había nada que le gustara más al vástago de una familia de bienes raíces que tiene tres matrimonios en su haber que un llamativo corte de listón y algún artículo candente en los tabloides. Como estrella de telerrealidad, dejó atrás sus bancarrotas para redefinirse como símbolo del éxito. En cada paso coqueteó con la controversia, sacó partido de las divisiones raciales y desestimó varias acusaciones de mal comportamiento sexual, entre ellas las descripciones soeces sobre las mujeres que quedaron registradas en video.

Llegó a la Casa Blanca en enero de 2017 como el primer presidente sin experiencia previa en un cargo político ni en el Ejército y tenía poco tiempo para las operaciones ordinarias e incluso para las tradiciones y leyes que debe cumplir un comandante en jefe. Después de vivir toda su vida como una celebridad burda, se convirtió en un presidente burdo. A sus 74 años, repite la misma letanía de tácticas políticas que siempre ha usado y ocupa el mismo vocabulario una y otra vez (“tremendo”, “increíble”, “despreciable”, “es cierto”, “ganador”, “perdedor”, “repugnante”, “desgracia”).

En su primera Convención Nacional Republicana, Trump se describió como el “candidato de la ley y el orden”, algo que básicamente planeó hacer de nuevo el jueves por la noche. Cuando parecía que iba a perder en 2016, afirmó que las elecciones estaban “amañadas”, una palabra que ha reciclado este año que va rezagado en las encuestas con respecto a Biden. Apenas esta semana, retó a Biden a hacerse una prueba de narcóticos, lo mismo que le exigió a su opositora demócrata, Hillary Clinton, la última vez.

Los asesores de Trump dijeron que su negativa a someterse al establishment de Washington lo distingue del resto de la clase política.“Si lo piensas, Washington suele absorber a las personas”, dijo Kushner. “Llegan a la ciudad y van a cócteles y a los círculos de donantes. Trump es uno de los pocos que no ha cambiado”.

“En lugar de tratar de llevarse bien con la gente”, agregó Kushner, “ha reforzado las promesas que ha hecho y creo que ahora tiene más convicción. No hay una sola política en la que quede duda de su posición”.

Trump no solo se ha negado a adaptarse a la presidencia, sino que más bien ha forzado al cargo a adaptarse a él. Al principio de su mandato, empezaba el día de trabajo en el Despacho Oval alrededor de las nueve de la mañana, pero más adelante se quejó con sus asesores de que estaba trabajando doce horas al día y era “demasiado”. Quienes se encargan de sus horarios cambiaron la rutina, de tal forma que su primera reunión en el Despacho Oval rara vez es antes de las 11:00 a.m., lo que le permite ver la televisión y hacer llamadas desde la residencia en la mañana.

Su personal siente cierta frustración cuando algunas veces no aparece sino hasta las 11:30 a. m. o incluso más tarde. Además, casi no respeta los horarios, así que una reunión programada para 15 minutos en realidad puede ser una sesión de 45 minutos. Cuando se harta, golpea dos veces el escritorio con las manos extendidas para indicar que la reunión se terminó.

El estilo improvisado del presidente presenta dificultades para los colaboradores. Mientras que las llamadas telefónicas con los presidentes anteriores solían ser eventos con mucha planeación, no hay nada que le guste más a Trump que llamar espontáneamente a amigos, congresistas o personas a quienes simplemente vio en Fox News.

Ciertos aliados disponen de acceso instantáneo. Una vez, cuando el magnate de Fox Rupert Murdoch lo llamó mientras el presidente estaba al teléfono con su hija Ivanka Trump, su asistente ejecutiva Madeleine Westerhout, le preguntó si debía decirle a Murdoch que el presidente le devolvería la llamada, Trump “estalló como el Monte Santa Elena”, recordó Westrhout en una memoria reciente. “¡Jamás pongas a Rupert Murdoch en espera!”, gritó. “¡Jamás!”.

Despotrica contra quien se encuentre a la mano, incluso si no tienen nada que ver con el motivo de su enojo. Westerhout escribió en un libro que, por lo demás expresa admiración por el presidente, a quien considera un jefe generoso. Sus colaboradores se estremecen cuando tienen que darle malas noticias. “Realmente no quiero ir ahí”, recordó Westerhout que Sarah Hucakbee Sanders, entonces secretaria de prensa, le dijo. “Por favor no me obligues”. Cuando el presidente necesitaba que lo alegraran, Westerhout organizaba una llamada con su amigo Robert K. Kraft, el dueño de los Patriotas de Nueva Inglaterra que ha sido acusado de requerir servicios de prostitución.

Trump se deshace de sus empleados más rápido que cualquier presidente de la era moderna. Ha tenido cuatro jefes de Gabinete, cuatro asesores de seguridad nacional y cuatro secretarios de prensa en menos de cuatro años. Algunos de sus críticos más agudos son antiguos empleados que relatan historias sobre un presidente errático e imprudente que miente en abundancia, tiene dificultades para procesar información y somete el interés nacional a sus propios intereses, como escribió en su libro John Bolton, exasesor de seguridad nacional.

Trump explica esas situaciones como defectos de sus antiguos colaboradores, no suyos. Cuando se le pidió mencionar algunas cosas que habría hecho de manera diferente, señaló a su personal. “Creo que la mayor parte son las personas. No habría usado a ciertas personas”, dijo. “Tienes personas que algunas veces piensas que van a ser excelentes, pero en realidad son terribles, y algunas veces crees que van a ser terribles, pero resultan muy buenas”.

Últimamente, algunas de las críticas más duras han venido de parientes. Su sobrina Mary Trump escribió un libro cáustico sobre él y dio a conocer grabaciones que realizó en secreto de la hermana del presidente, Maryanne Trump Barry, en las que dice que es un hombre “sin principios” y denuncia sus “mentiras”.

En la entrevista, Donald Trump se quejó de que las grabaciones se dieron a conocer justo cuando presidía el funeral de su hermano, Robert Trump, pero no hizo ningún otro comentario acerca de las críticas de su hermana. “Fue muy triste… es un momento triste”, dijo. “Pero así son las cosas”.

No obstante, Trump desmintió que fuera un presidente perezoso y obsesionado con la televisión, como se le retrata. “Justo lo contrario”, dijo. “No veo mucha televisión. Nadie sabe lo que hago”. Explicó: “Trabajo muchas horas, en realidad, muchas horas, probablemente más que cualquiera. Sobre todo, creo que lo más importante es que trabajo de manera eficiente”.

Su propio intrincado tren de pensamiento, no obstante, a veces termina por conducir a quienes lo escuchan hacia destinos impredecibles. Cuando se le preguntó primero sobre las crítica de sus colaboradores, se lanzó a discutir la audiencia que consiguió en la convención (“Vi los ratings de Fox”) y viró al resentimiento por los ataques por su respuesta al virus (“no hemos sido tratados adecuadamente en este tema”).

No tiene dudas sobre las decisiones más cruciales de su presidencia. La pandemia es culpa de China. Si tuviera que hacerlo otra vez, dijo, se aseguraría de que el país tuviera más equipamiento médico almacenado, aseguró, pero no mostró arrepentimiento por minimizar el virus e insistió que su impulso para reabrir el país en primavera fue correcto, a pesar de la avalancha de muertes que sucedieron después. “Creo que fue una buena decisión porque mira cómo está creciendo la economía”, dijo Trump.

Rara vez se ha acercado a quienes han perdido seres queridos en la pandemia. La mañana después de que su esposa, Melania Trump, ofreció un mensaje de empatía en la convención, reconoció que muchos le han preguntado por qué no lo hace. “Lo sé, lo entiendo”, dijo. “Sí leo eso mucho y veo eso mucho. Pero siento una tremenda pena y aflicción por…esto nunca debió haber pasado”. Incluso al decir que sentía empatía, fue incapaz de sostenerlo durante una frase completa antes de pasar a de quien era la culpa..

Sus peores momentos desde que se convirtió en presidente, afirmó, fueron el día que arrancó el juicio político, que según él fue una injusticia, y la noche en que el senador John McCain, republicano de Arizona, emitió el voto clave que hizo fracasar el intento de los republicanos de revocar el programa de servicios de salud del presidente Barack Obama. Reconoció en ese momento que el trabajo era más difícil de lo que esperaba.

Ahora afirma que es más difícil debido a los ataques que sufre. “Es más difícil porque he tenido dos trabajos”, dijo, ser presidente y “también tengo que defenderme constantemente de un grupo de maniáticos que están totalmente, que han, ya ves, que se han salido totalmente del carril”.

En vista de esta situación, ¿en alguna ocasión consideró la posibilidad de no postularse para un segundo periodo? “Nunca lo consideré siquiera”, dijo. Aseguró estar listo para otros cuatro años. “Me siento bien. Creo que me siento mejor que hace cuatro años”.

Peter Baker es el corresponsal principal de la Casa Blanca y ha cubierto a los últimos cuatro presidentes para el Times y The Washington Post. También es autor de cinco libros, el más reciente de ellos se titula Impeachment: An American History.

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Opinión

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Trump llamó “perdedores” y “fracasados” a los estadounidenses muertos en la I Guerra Mundial

EFE04.09.2020 – 05:13h

También aseguró no entender qué ganan sus compatriotas al ir a combatir al extranjero, según la revista ‘The Atlantic’.

  • DRAGO / EFE
  • El presidente de EE UU, Donald Trump, llamó en 2018 “perdedores” y “fracasados” a los estadounidenses que murieron en la Primera Guerra Mundial, y aseguró que no entiende qué ganan los ciudadanos de su país al ir a combatir al extranjero, informó este jueves la revista The Atlantic.
  • Trump insultó en privado a los caídos en la Primera Guerra Mundial durante su visita a París en noviembre de 2018 para participar en el centenario del armisticio de esa contienda, donde murieron más de 116.000 militares estadounidenses, según la revista, cuya información confirmó la agencia AP pero disputó la Casa Blanca.
  • El mandatario tenía previsto desplazarse durante ese viaje al cementerio estadounidense de Aisne-Marne, cerca de París, pero canceló la visita en el último momento al asegurar que su “helicóptero no podía volar” con la lluvia de ese día.
  • La revista, que cita a cuatro fuentes conocedoras de lo sucedido, afirma que las verdaderas razones por las que Trump suspendió el acto fue porque temía que su pelo se despeinara con la lluvia y porque no le parecía importante homenajear a los estadounidenses muertos en la guerra.

·         Un cementerio “lleno de perdedores”

  • “¿Por qué debería ir a ese cementerio? Está lleno de perdedores”, dijo Trump a varios miembros de su equipo la mañana en la que tenía previsto hacer la visita, de acuerdo con la prestigiosa publicación.
  • En otra conversación distinta durante el mismo viaje, Trump llamó “fracasados” a los más de 1.800 soldados estadounidenses que perdieron la vida en la batalla del bosque de Belleau contra los alemanes durante la misma guerra, según la revista.
  • Además, en mayo de 2017, durante el festivo de Memorial Day que homenajea a los caídos estadounidenses en combates, Trump visitó el cementerio nacional de Arlington, donde están enterrados miles de ellos, junto a su entonces secretario de Seguridad Nacional, el general John Kelly, cuyo hijo Robert murió en combate en Afganistán.
  • Frente a la tumba de Robert, Trump se volvió hacia John Kelly y le dijo, según la publicación: “No lo entiendo. ¿Qué sacaban ellos con esto?”.
  • Kelly comprendió después que el mandatario “no entiende que la gente tome decisiones que no le deparen un beneficio personal”, indicaron a la revista fuentes cercanas a ese exfuncionario.
  • “No puede ni imaginarse la idea de hacer algo para alguien que no sea él mismo”, aseguró un amigo de Kelly.

·         Precedentes

  • En al menos dos ocasiones desde que llegó al poder, Trump calificó también de “perdedor” al expresidente republicano George H. W. Bush (1989-1993) debido a que su avión de la Armada fue derribado por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, señala el artículo.
  • La Casa Blanca disputó vehementemente la información contenida en el artículo: su directora de comunicaciones, Alyssa Farah, subrayó en Twitter que Trump “tiene el máximo respeto para los militares”; y la portavoz del presidente, Kayleigh McEnany, afirmó en un tuit que lo publicado por The Atlantic es “basura”.
  • Jordan Karem, que fue el guardaespaldas de Trump durante la visita a París, tuiteó que él estuvo “al lado del presidente todo ese día” y que éste se quedó “profundamente decepcionado cuando se le dijo que no podía volar” al cementerio.
  • Trump ha hecho al menos un comentario en público durante su carrera política que va en la línea de lo informado por The Atlantic: en 2015 criticó al entonces senador republicano y excombatiente John McCain por haber sido prisionero de guerra durante cinco años en Vietnam, y dijo que prefería a “la gente que no ha sido capturada” por el enemigo. 

 

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