Catalina Lasa, el presidente Menocal y los diamantes de la Primera Dama

La Historia es una, por supuesto, y registra los grande eventos de la Humanidad, pero en el gran río de la Historia hay pequeñas corrientes que pertenecen a motivos desdeñados por los historiadores de lo grande, motivos mínimos, intrascendentes si se quiere, pero que interesan a mucha gente en todas partes. Tengo un ejemplo de ello en este mismo blog, donde uno de los posts estrella es la investigación de 30 cuartillas que dediqué hace años a Catalina Lasa del Río, titulada Historia de un gran amor, una mansión y una tumba. Junto con la historia de los amores de José Martí y Carmen Zayas Bazán, los vitrales coloniales, la historia de la cocina cubana y la danza del vientre son los temas que más lectores atraen a mi humilde casita de Word Press.

Me tocó en suerte que durante uno de sus viajes fuera de Cuba mi esposo, el historiador Oscar Ferrer Carbonell, último descendiente de la familia Carbonell en Cuba, pudiera conocer en persona a una descendiente de Catalina Lasa, quien tuvo la extraordinaria gentileza de revelarle muchos detalles interesantes, entre ellos la verdadera historia de la creación de la rosa Catalina Lasa, que se parece poco, lamentablemente, a su leyenda, y que en su momento publiqué en este blog.

Acabo de recibir en esta ocasión un comentario de la señora Georgina Menocal, biznieta de Mariana Seva y el General Menocal, tercer Presidente de Cuba (sucedió a José Miguel Gómezen el cargo). Georgina encontró en mi artículo sobre los Baró-Lasa un punto que ella me asegura no se ajusta a la verdad. En atención a su solicitud me apresuro a publicar aquí su mensaje aunque no le he pedido autorización para ello, pero infiero que es su deseo:

Estimada Sra. Picart, soy bisnieta de Mariana Seva y el General Menocal. Me acaba de caer entre manos su publicación sobre Catalina Lasa. Al visitar Cuba me enteré por primera vez de la anécdota de que Catalina Lasa y Juan de Pedro y Baró le regalaron unos aretes de brillantes a mi bisabuela en agradecimiento por su actuación durante “el escándalo”. Lo consulté con mi padre, Mario García Menocal y de Almagro y con mi tío Pedro. Esta anécdota es totalmente falsa. Mi Padre, primer nieto del General, me aclaró que si hubo tratamiento favoreciendo a Catalina fue porque Chema Lasa, hermano de Catalina, era íntimo amigo del General y que casi todos los días Chema visitaba a mi bisabuelo en su finca El Chico, cerca de Guajay. Ojalá que usted pueda ser la primera en desmentir esto.
Por cierto, estamos emparentados con Juan de Pedro por el lado Abreu.
Creo que con tanta cercanía, se explica el tratamiento de mis bisabuelos a Catalina y Juan.

Nunca he pretendido pasar por historiadora. Soy una periodista que investiga, con cierto grado de especialización en La Habana colonial y republicana, aunque no son esos los únicos temas en que me ocupo, y me interesa muchísimo la Historia, la de Cuba también, por supuesto. Investigar en Cuba es difícil, porque nuestra población, como no es un secreto para nadie, se ha estado exiliando fuera de la isla por más de medio siglo, y ya queda muy poca memoria histórica que vaya más lejos, incluso, del período especial. El cubano tiene una curiosa capacidad para el olvido, lo hace rápido y bien. No hay ancianos venerables a quienes recurrir en busca de información, en muchos casos no hay documentos, y el acceso a colecciones privadas es casi imposible. El mismo Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad, ha contado las vicisitudes que hubo de pasar para obtener el Diario de Céspedes, que estaba en manos privadas.

La familia Lasa del Río era numerosa. Catalina tuvo hermanas y hermanos. Como en todas partes la aristocracia y la alta burguesía se casan dentro de su propio círculo, siguiendo las prácticas antropológicas de los antiguos clanes endogámicos. Prácticamente todas las familias de esas clases sociales estaban emparentadas en Cuba. Estoy segura de que Georgina Menocal está en lo cierto sobre la relación entre Menocal y Chema Lasa. También estoy casi segura de que es muy poco probable que Juan Pedro Baró y Menocal, quienes estudiaron en los Estados Unidos y me parece recordar que en el mismo centro docente (este dato tendría que repasarlo), no hayan tenido una relación personal, ya sea de amistad o de negocios.

El apoyo del matrimonio presidencial Menocal-Seva fue decisivo para la reinserción de los Baró-Lasa en la alta sociedad cubana, que los había repudiado por la anulación (que no divorcio) del matrimonio de Catalina con Pedrito Estévez Abreu, hijo de la poderosa patricia villaclareña Marta Abreu y de Luis Estévez, vicepresidente de la República bajo el mandato de Estrada Palma. Lo que se ha dado en llamar “el escándalo” no se debió a que Catalina se casara después con Baró, sino a que su relación amorosa con él había comenzado antes de que terminara su matrimonio con Pedrito, padre de sus tres hijos, por lo que se trató de un adulterio, hecho público en venganza por la familia Abreu y severamente anatematizado por las costumbres de la época. Así que Menocal y su esposa, Mariana Seva, al cambiar las leyes sobre el divorcio en Cuba e invitar a los Baró-Lasa a un almuerzo en el Palacio Presidencial, dieron a esta pareja un espaldarazo que ni cien pendientes de diamantes hubieran podido compensar, pues ese apoyo fue lo que permitió a los Baró-Lasa regresar a Cuba y volver a ocupar su puesto en la clase social a la que pertenecían, lo que, por supuesto, favorecía los negocios de Baró y la vida social de los esposos. ¿Quién iba a negarse a socializar con una pareja que almuerza en privado con el Presidente de la República? María Luisa, condesa de Revilla de Camargo y algunos pocos, pero el resto de la alta sociedad entendió el mensaje.

Hay muchas versiones de qué regalaban los Baró-Lasa y no solo a Mariana Seva. En la famosa —y suntuosa— fiesta que ofreció Baró para inaugurar el palacete que había hecho construir para Catalina en la calle Paseo, si dice que para atraer a los invitados colocó en los asientos de la mesa del banquete:

1-pinturas de Menocal
2-joyas de Lalique
3-otros presentes

El detalle no está claro para los historiadores. ¿Existieron esos presentes? Yo no lo sé, aunque supongo que sí. ¿Existieron los pendientes obsequiados por Baró a Mariana Seva? Yo no lo sé, aunque no es una práctica rara en sociedad obsequiar algo valioso (casi siempre joyas) a la esposa de un amigo que ha prestado una ayuda inestimable a la mujer que un hombre ama. No hay que olvidar que en una sociedad machista, colonial, caribeña y tercermundista como la cubana, los dardos de la censura social se hincaban más en la adúltera que en su amante varón, quienes quiera que ellos fuesen.

El apoyo incondicional ofrecido por Menocal a los Baró-Lasa ¿se debió a la amistad de Menocal con Chema Lasa o a la que tenía —o no tenía— con Baró? ¿O a ambas relaciones? Como yo no tengo hasta hoy manera de saberlo, le doy el crédito a la señora Georgina Menocal, mucho mejor informada, y le agradezco la gentileza que ha tenido al proporcionarme datos de familia. Me siento honrada de complacer su solicitud.

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Los más gloriosos inventos de la humanidad: el perro y la pomada china

Cuando uno envejece y ya no puede andar paseando mucho por  ahí, a veces se adquiere la costumbre de reunirse con otras personas a quienes también la edad ha restringido su esfera de movimientos, y así, día a día, se va creando un pequeño círculo de intercambio, como una especie de miniclub de ancianos que se juntan por las tardes para  conversar sobre los temas más disímiles y, en ocasiones, hasta asombrosos.

Esta tarde en mi miniclub se discutió con fervor sobre cuáles han sido los inventos más importantes de la humanidad, y por mayoría se llegó a la conclusión que ya está dicha en el título de este comentario: la domesticación del perro y la invención de la pomada china, esa de la cajita rojita de metal por la que suspiramos con desesperación cuando tenemos catarro, nos ha picado algún infame bicho o simplemente nos duele la cabeza.

Cuántas personas en todo el mundo la usan, y cuán pocas conocen la historia de este medicamento y sus muchas virtudes. Es, prácticamente, una panacea universal, si es que existe alguna, y la mejor prueba de ello es que desde que apareció en el mundo es usada por gente de todos los países y todas las culturas. Hasta un musulmán se avendrá a aplicársela sobre su piel en caso de necesidad sin miedo alguno de arder “en el mármol del infierno”. Es, quizá, más universal que la aspirina.

El verdadero nombre de la pomada china es Bálsamo de Tigre, y se debe a que cuando su fórmula fue creada en 1870 por su inventor, Au Chu Kin, herbolario de la corte imperial china, la base oleaginosa que utilizó fue la grasa de tigre. Curiosamente, el bálsamo no fue creado en China, sino en Rangoon, Birmania, país al que Au había emigrado. Allí abrió una pequeña herboristería y comenzó a comercializar su producto, que de inmediato inició una vertiginosa carrera ascendente en la farmacopea de la medicina tradicional asiática. Cuando murió, el negocio pasó a manos de sus hijos, quienes comenzaron a producir el bálsamo de manera industrial.

Existen distintas variedades de la pomada, pero las más conocidas son la roja y la blanca. Mientras que el Bálsamo de Tigre Rojo produce un efecto de calentamiento, el Blanco es refrigerante. Hay una versión en cuya tapa aparecen las figuras del consabido tigre y la de un dragón alado. Es preciso explicar que en el pensamiento chino tradicional —y en su medicina— los animales se agrupan en las dos grandes polaridades que conforman el universo y todas sus formas de manifestación: el yin y el yang. El tigre rojo es yang, por eso es caliente. Mientras que la pomada blanca es yin y por eso es refrigerante. Un especialista en medicina tradicional china me explicó que la unión del tigre y el dragón indica un equilibrio entre las dos polaridades, lo que significa que el bálsamo que lleva ese símbolo trabaja restableciendo el equilibrio de las energías en la zona dañada. Este mismo especialista la empleaba aplicándola únicamente en los puntos de acupuntura relacionados con la dolencia que se proponía aliviar o curar. Doy fe de que su método es muy efectivo, porque a mí, hace ya casi treinta años, me alivió de ese modo una contractura muscular severa del cuello y el hombro con un tratamiento que solo duró diez minutos, masajeando los puntos mencionados.

También existe un envase en cuya tapa aparece la figura de un dragón solitario. De lo que me fue explicado anteriormente se deduce que esta variane es yin y, por tanto, saca calor y calma dolores e inflamaciones.Parece ser que la fórmula original del bálsamo fue esta:

Mentol 10% 8%
Alcanfor 11% 24.9%
Aceite esencial de menta 6% 16%
Aceite esencial de cajeput 7% 13%
Aceite esencial de clavo 5% 1.5%
Aceite esencial de canela de China 5%

Y digo “parece” porque existen otras fórmulas ligeramente diferentes, como, por ejemplo, una que incorpora el aceite esencial de melaleuca. Es sabiduría popular que la pomada china  o bálsamo de tigre —aunque también hay una que trae en su tapa la imagen de una pagoda y se llama Templo del Cielo— es muy eficaz para el alivio de muchas clases de dolores: de cabeza, jaquecas migrañosas, articulaciones, músculos contracturados, inflamaciones y picadas de insectos. También es una bendición en los estados catarrales, ya sea aplicándola en el pecho y los pulmones o en las aletas de la nariz. Descongestiona, mueve las secreciones, alivia el dolor de una garganta inflamada, calma la tos…, en fin, pobre de los acatarrados que no la tengan en su mesita de noche, su mesa de trabajo o su bolso de viaje. Otra de sus potencialidades es la de actuar como repelente de insectos, ya que su fuerte olor les desagrada y los aleja. Ayuda en las malas digestiones, espasmos y otras dolencias digestivas, aplicándolo dentro y alrededor del ombligo. También se dice que tiene un uso erótico, pues aplicada durante el coito sobre el miembro viril puede evitar la eyaculación precoz y demorar el orgasmo masculino, lo que favorece a la pareja en muchos casos.

Se recomienda que el bálsamo, rojo, blanco o en cualquiera de sus otras variedades, nunca se aplique directamente sobre las mucosas, es decir, su uso es solo tópico. Sin embargo, durante mis interminables noches de trabajo en la redacción del periódico Granma vi a muchos periodistas, abatidos por gripes tremebundas, intentar llegar al final de la jornada laboral pidiendo al cocinero que les preparara un té de hierbas y disolviéndole dentro un poquito de pomada que sacaban de la caja con la uña del dedo meñique. Es verdad que algunos de los aceites esenciales que integran la fórmula pueden ser tóxicos, pero nunca vi morir a nadie en el empeño.

Muchas personas de buen corazón prefieren creer que en la elaboración de la pomada original jamás se usó la grasa del tigre y que el creador la bautizó con el nombre de este animal en honor a uno de sus hijos, cuyo nombre significaba “tigre noble”. Puede ser cierto o solo leyenda dulcificadora de la realidad. Lamento decepcionar diciendo que en la farmacopea tradicional china no solo se usaba del tigre la grasa. También se aprovechaban casi todas las partes del animal. Sus colmillos se molían o se llevaban como amuletos, sus testículos eran convertidos en píldoras contra la impotencia, y así una larga lista de aplicaciones que no considero necesario desplegar aquí para no herir la sensibilidad de los ecologistas. No hay que extrañarse de lo que la imaginación humana puede inventar: ¿no se llegó a creer a finales del siglo XIX que las momias egipcias molidas eran una medicina contra todas las enfermedades? ¿Cuántos cientos de momias fueron molidas y cocinadas para obtener el célebre polvo de momia, también conocido como mumia, que los médicos árabes usaban para curar la peste? Aunque en realidad la palabra árabe mumia se refiere al bitumen amalgamado por los óleos, aceites y bálsamos empleados en el proceso de momificación y en la preservación de los vendajes con que se amortajaban los cuerpos. De nada hay que asombrarse ni dudar.

El desarrollo de la industria también ha alcanzado a la humilde cajita de la pomada china tal como la conocimos los de mi generación, y hoy existe también en forma de lociones, bandas adhesivas y otros formatos, y en varios tamaños. Se ha especializado en su uso para las diferentes dolencias y partes del cuerpo. He probado la lumbar y es bastante efectiva. Puede adquirirse en casi todos los barrios chinos del mundo, o sorprendernos donde menos la lógica podría indicar que fuera hallada. De donde nunca desaparece es de nuestros recuerdos: noches infantiles con fiebre y toses que alguna abuelita calmaba con frotaciones suaves, el cuarto de los abuelos artríticos, el rincón de la sala donde la abuela sufría sus jaquecas cotidianas, el botiquín del hogar.

¡Ah, la pomada china!: ¿cómo concebir la vida sin ella? Del perro hablaremos en otra ocasión.

 

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Ha muerto el milagro Stephen Hawking

El físico teórico, astrofísico y cosmólogo inglés Sthepen Hawking, recientemente fallecido, es uno de mis héroes personales, y en muchos momentos difíciles de mi vida su ejemplo me ha inspirado y me ha dado fuerzas para seguir adelante. Se han develado monumentos en su honor para dejar testimonio a la posteridad de sus grandes aportes al conocimiento, pero yo quisiera ver un día una estatua suya en su silla de ruedas, con su cuerpo deforme clavado como una flor muerta, con su rostro vuelto hacia la derecha y eternamente sonriente, y que ese monumento no conmemorara su genialidad, sino su coraje, su resistencia  y determinación ante la inmensa adversidad que significó para él su enfermedad, que no obstante ser mortal, logró mantener a raya y vivir una larga y fructífera vida. Pese a estar encerrado dentro de su propio cuerpo sin habla, sin movimiento, Hawking  no dejó pasar un día sin mantener activo su cerebro, y legó a la Humanidad algunas de las más importantes teorías científicas del mundo moderno.

Sus trabajos más importantes consistieron en aportar, junto con Roger Penrose, teoremas respecto a las singularidades espaciotemporales en el marco de la relatividad general y la predicción teórica de que los agujeros negros emitirían radiación, ​ lo que se conoce hoy en día como radiación de Hawking. La idea de la radiación de Hawking ha producido a lo largo de los últimos 40 años un interesante debate sobre la naturaleza y el destino de la información en las inmediaciones de un agujero negro. Es verdad que sus teorías han sido utilizadas muchas veces con intenciones sensacionalistas, pero no por ello dejan de calificar como estudios rigurosos y de enorme valor, aunque muchas de sus conclusiones, que también son consideradas predicciones para el futuro de la Humanidad, aún no pueden ser demostradas, y probablemente no lo serán en un futuro inmediato, porque ese es el destino de los grandes anticipados a su época: hablan para el futuro.

Deja una nutrida obra científica compuesta por numerosos libros y casi incontables artículos divulgativos. Algunos de los tópicos emblemáticos de la ciencia ficción de nuestro tiempo, como los agujeros negros, los viajes interestelares, la inteligencia artificial y otros muchos fueron estudiados por él y se enriquecieron con sus teorías  e investigaciones. Combinó la relatividad general, la mecánica cuántica y la termodinámica para idear una teoría completa sobre los objetos astrofísicos más apasionantes: los agujeros negros. Además de sus obras de carácter científico también publicó libros divulgativos que alcanzaron enormes éxitos de ventas. En ellos analiza sobre sus propias teorías y la cosmología en general. Títulos como Breve historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros, de 1988, estuvo en la lista de bestsellers del The Sunday Times británico durante 237 semanas. En Brevísima historia del tiempo, de 2005, escrito en colaboración con Leonard  Mlodinow, trató de explicar de la manera más sencilla posible la Historia del Universo, motivo por el cual se ganó los sobrenombres de “el historiador del tiempo”​ o “el historiador del universo”. Otro de sus grandes éxitos de venta es El universo en una cáscara de nuez , de 2001.

Mucho se ha especulado sobre por qué Hawking, quien se compara en estatura científica con Albert Einstein, considerado el más grande físico de todos los tiempos, nunca recibió el  Premio Nobel, lo que constituye una auténtica piedra de escándalo no solo en el mundo de la ciencia, sino en todo el planeta. El hecho ha suscitado casi tantas especulaciones como cuando ese galardón le fue negado al escritor argentino Jorge Luis Borges, aunque en mi opinión la comparación resulta desacertada. Cito un párrafo que he encontrado en un artículo muy serio en Internet, que perfila en pocas palabras una posible explicación a la exclusión de Hawking de los laureles del Nobel:

Probablemente [la exclusión] tenga que ver con la naturaleza de las predicciones que se desprenden su trabajo, con la dificultad de que sean comprobadas experimentalmente con nuestra tecnología actual. Basta apenas con percatarse cuánto tiempo tomó que algunas de las predicciones de Einstein fuesen comprobadas experimentalmente. En la ciencia, la capacidad experimental no necesariamente avanza a la velocidad de las mentes brillantes que nos regalan teorías nuevas sobre el universo. Las grandes ideas deben esperar décadas antes de ser comprobadas (o refutadas) por evidencia experimental. Ese es el caso de la llamada radiación de Hawking, un tipo de radiación que, de acuerdo con el físico, es emitida muy cerca de la frontera de un agujero negro (el llamado horizonte de sucesos), cuando la extrema curvatura del espacio-tiempo debida a la gravedad del agujero negro produce efectos cuánticos observables como la producción de pares materia-antimateria. Éstas son partículas virtuales que son empujadas a la realidad por el agujero negro y que son emitidas hacia el espacio para ser potencialmente observadas.

Creo que este es exactamente el problema. Por ejemplo, para averiguar si las ideas de Hawking acerca de si la información acumulada en el fondo de los agujeros negros podría perderse en caso de una colisión entre dos o más de estos fenómenos del universo, no hay otro modo que asistir a la colisión en cuestión y sobrevivir a ella para juzgar sus efectos.

Hawking era miembro de la Real Sociedad de Londres, de la Academia Pontificia de las Ciencias y de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Fue titular de la Cátedra Lucasiana de Matemáticas (Lucasian Chair of Mathematics) de la Universidad de Cambridge desde 1979 hasta su jubilación en 2009.7

Entre las numerosas distinciones que le fueron concedidas, recibió doce doctorados honoris causa y fue galardonado con la Orden del Imperio Británico (grado CBE) en 1982, el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1989, la Medalla Copley en 2006, la Medalla de la Libertad en 20098​ y el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en 2015.

Stephen Hawking nació el 8 de enero de 1942 en la ciudad universitaria de Oxford. Su padre, investigador biológico, había llevado allí a la familia para ponerla a salvo de los bombardeos alemanes sobre Londres, a donde regresaron tras el nacimiento del niño, que fue e primero de tres hermanos.  Durante sus estudios primarios y secundarios no se destacó por ser un estudiante brillante. Llegado a la Universidad, su primera intención fue estudiar Matemáticas, pero por razones administrativas tuvo que contentarse con una beca en Ciencias Naturales por el University College. Para sorpresa del mundo, que le ha conocido ya paralizado por la enfermedad, durante su estancia en ese centro docente Sthepen formó parte entusiasta del equipo de remo. Sin embargo, uno de sus profesores de entonces, más perspicaz que los restantes miembros del claustro, fue capaz de percibir la diferencia entre Sthepen y sus compañeros más aventajados. Sus conclusiones sobre el potencial de su alumno las expresó en las siguientes palabras: “Solo le bastaba saber que se podía hacer algo y él era capaz de hacerlo sin mirar cómo otros lo hacían… Por supuesto, su mente era completamente diferente de las de sus coetáneos”.

Hawking nació el 8 de enero de 1942 en la ciudad universitaria de Oxford, a donde su padre, investigador biológico, había llevado a la familia para ponerla a salvo de los bombardeos alemanes sobre Londres, ciudad a la que volverían ya nacido el niño, el mayor de tres hermanos.  Durante sus estudios primarios y secundarios no fue un estudiante destacado. Al llegar a la Universidad, en un primer momento, Hawking quiso estudiar matemáticas, pero por razones administrativas terminó conformándose con una beca en Ciencias Naturales.  Una vez en el University College, se especializó en física.12​ Aunque para el mundo, que lo conoció ya enfermo, resulte una sorpresa, lo cierto es que mientras permaneció en ese centro docente fue un miembro entusiasta del equipo de remo. Su tutor de física, Robert Berman, dijo posteriormente en The New York Times Magazine: “Solo le bastaba saber que se podía hacer algo y él era capaz de hacerlo sin mirar cómo otros lo hacían… Por supuesto, su mente era completamente diferente de las de sus coetáneos”.

Su enfermedad, una variante de la esclerosis lateral amiotrófica, se le desencadenó a los 21 años y fue evolucionando a lo largo de su vida hasta dejarlo totalmente paralizado, pese a lo cual se casó dos veces, tuvo tres hijos y llevó hasta las últimas consecuencias una brillantísima carrera científica que solo la muerte fue capaz de segar.

A finales de la década de 1960, él y su colega de Cambridge, Roger Penrose, aplicaron un nuevo y complejo modelo matemático creado a partir de la teoría de la relatividad general de Albert Einstein.17​ Esto llevó a Hawking, en 1970, a probar el primero de sus varios teoremas de singularidad, que proveen una serie de condiciones suficientes para la existencia de una singularidad espaciotemporal en el espacio-tiempo. Este trabajo mostró que, lejos de ser curiosidades matemáticas que solo aparecen en casos especiales, las singularidades son una característica bastante genérica de la relatividad general.

Hawking ha trabajado en las leyes básicas que gobiernan el universo. Junto con Roger Penrose mostró que la teoría general de la relatividad de Einstein implica que el espacio y el tiempo han de tener un principio en el big bang y un final dentro de agujeros negros. Semejantes resultados señalan la necesidad de unificar la Relatividad General con la teoría cuántica, el otro gran desarrollo científico de la primera mitad del siglo XX. Una consecuencia de tal unificación que él descubrió era que los agujeros negros no eran totalmente negros, sino que podían emitir radiación y eventualmente evaporarse y desaparecer. Otra conjetura es que el universo no tiene bordes o límites en el tiempo imaginario. Esto implicaría que el modo en que el universo empezó queda completamente determinado por las leyes de la ciencia.

Tratándose de un genio comparable a Einstein, quien creía en la existencia de Dios, muchas personas se han preguntado cuáles serían las ideas religiosas de Hawking, si es que tenía algunas. En su libro Breve Historia del Tiempo, el astrofísico señalaba que “si llegamos a descubrir una teoría completa sobre el origen del universo, sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos la mente de Dios”. Es de suponer que pese a cualquier declaración que haya podido hacer al respecto a lo largo de su vida, Hawking seguramente no creía en Dios en el sentido de un Ser Superior creador y gobernador de destinos. Esta idea no suele encontrarse con mucha frecuencia entre las mentes científicas más brillantes, aunque haya excepciones.

Entre sus ideas más audaces está la top-down cosmology, según la cual el universo no tenía un único estado inicial y, por tanto, los físicos no deben pretender formular una teoría que explique la configuración actual del universo sobre la base de un estado inicial en concreto, lo que echaría eventualmente por tierra la mismísima teoría del Big Ban en la forma en que se la conoce hoy. Ya en 2010, el científico aseguró en su libro El gran diseño, que la física moderna descarta a Dios como creador del universo, tal como en el pasado lo hizo el darwinismo, que echó por tierra las ideas de Dios como creador de los seres vivos. Según extractos de su libro The Grand Design, Hawking dice que una nueva serie de teorías torna superfluo pensar en la existencia de un creador del Universo, que Dios no creó el Universo y que el big bang fue la consecuencia inevitable de las leyes de la física.

Hawking esbozó varias predicciones para el futuro de nuestro planeta. Entre ellas se encuentra la certeza de que la Tierra terminará convertida en una bola de fuego, idea que aparece en muchas de las grandes culturas de la Humanidad, entre ellas la maya y la azteca; también entre los druidas celtas  de Irlanda y Bretaña, y en otros sacerdocios y mitologías importantes del planeta. Creía que la destrucción de la Humanidad no sobrevendría por una catástrofe natural venida de dentro o de fuera del planeta, sino del rápido avance de las tecnologías, y que la Humanidad se autoextinguiría antes de uso 100 años, por lo que la única solución sería colonizar otros planetas. Los sobrevivientes terminarían volviendo a condiciones de vida muy primitivas, subsistiendo de la caza y la pesca en un planeta prácticamente desolado.

Este trabajo es, apenas, un mero esbozo de homenaje póstumo a título humildemente personal, por lo que deseché mucha información  de carácter científico que hubiera estado muy bien en un artículo de divulgación, pero no cabe en la despedida de una insignificante periodista antillana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La vida a bordo de un navío colonial español

Siempre he escuchado hablar de las atroces condiciones en que los negros africanos erantraídos a América en las naves de la trata. Hacinados en las bodegas, encadenados, hundidos en sus propios excrementos, a menudo sujetos por los grilletes a un compañero de travesía muerto y agusanado…, en fin, arrojados en masa, cargamentos enteros, a las profundidades del océano cuando se avistaba cerca en el mar algún buque de la flota inglesa. Pero pocas personas conocen que las condiciones en que viajaba la marinería de los barcos españoles eran también espantosas. Cuba puede contar una historia al respecto, ya que en el Museo del Castillo de la Real Fuerza existe un modelo a escala del barco llamado Santísima Trinidad, uno de los más grandes, imponentes y majestuosos de la armada española. Era tan barco este barco construido en  Cuba que recibió el sobrenombre de El Escorial de los mares, en recordatorio del palacio suntuosísimo que el rey Felipe de España construyó en Madrid con maderas preciosas cubanas.

La maqueta del Santísima Trinidad fue ejecutada por un equipo de modelistas cubanos dirigido por Juan Carlos Zuloaga Izquierdo, con el apoyo de la ONG Amigos del Santísima Trinidad  y el Museo Naval de Madrid. El Santísima Trinidad resultó el más grande y artillado galeón de su tiempo botado en el Real Astillero de La Habana en 1769.

Revisando una entrevista que realicé a Zuloaga hace ya tiempo, encontré en ella muchos datos sobre cómo se desarrollaba a bordo de los barcos españoles de la colonia la vida de sus tripulantes no esclavos, y encontré datos muy interesantes que vale la pena compartir con los amantes de la historia, por lo que reproduzco el texto completo a continuación:

No se dispone de mucha información sobre el Santísima Trinidad. La hay de otros navíos de línea de las armadas francesa, española e inglesa, pero el Santísima Trinidad, a pesar de haber sido el buque más grande de la era de la madera, de la era de vela, no tiene registrada mucha información que pueda considerarse exacta. Más bien lo que han hecho quienes han escrito sobre este barco es recoger información  en los cuatro puntos cardinales. Por ejemplo, si hoy se sabe que en la batalla de Trafalgar estaba pintado de rojo, como este modelo en el que yo estoy trabajando, es porque los ingleses grababan todas las batallas en que intervenía su armada, y es por estos grabados de época ingleses que hoy podemos saber que el navío apareció en la batalla pintado de rojo con cintas negras, lo que no era el modo usual en que se pintaban los navíos de la armada española, sino en amarillo con cintas negras. Aún en nuestros días no ha podido hallarse ninguna referencia que explique por qué el barco tenía estos colores y no los reglamentarios de su país. Por eso se puede encontrar variación en los modelos que se hagan por ahí. El Santísima Trinidad llegó hasta 1805, fecha en que ya habían sido hechas otras modificaciones reglamentarias en cuanto a colores, por lo que se debe tener mucho cuidado de no caer en anacronismos al representarlo.

También la tecnología naval se fue desarrollando, pero ya este barco no puso beneficiarse de ello. Un ejemplo triste de este retraso es el de las bombas de achique. Se sabe que el Santísima… tenía bombas de achique de un solo émbolo., que achicaban unas ciento veinte toneladas de agua por hora, y que manejaban 150 hombres cuando había mar gruesa o temporales. Estas bombas eran insuficientes y fuera de moda, los navíos de línea de la época llevaban ya bombas de cadena como las que tenían los ingleses, que achicaban mucha mayor cantidad de agua con menos esfuerzo. Esa fue una de las razones por las cuales el Santísima no pudo ser salvado en Trafalgar, porque sus bombas de achique no dieron abasto para sacar toda el agua que le fue entrando por los boquetes hechos por los impactos de cañón recibidos durante la batalla, más el temporal. Si hubiera tenido bombas de cadena, quizás hubiera habido tiempo de que los ingleses llegaran más allá de Gibraltar y lo mantuvieran a flote. La información es tan confusa sobre este barco, que actualmente se dice que existen dos planos del mismo, uno en Estados Unidos y otro en España. Es posible que los españoles se llevaran el plano al retirarse de Cuba, pero también podrían tener los americanos el plano verdadero. ¿Cómo saberlo? Incluso he escuchado de una fuente muy relevante que en cierto apartado del Archivo Nacional existe un plano del Santísima…

En los navíos de línea, pero no solo en ellos, sino en general en todas las armadas de época, la comida que se consumía estaba muy relacionada con los alimentos que se consumían en Europa, y lo mismo sucedía con los navíos norteamericanos. Solo había una diferencia entre, por ejemplo, españoles e ingleses, y es que estos últimos se dieron cuenta en algún momento de que el escorbuto que sufrían los marineros durante las travesía largas se relacionaba con la falta de ingesta de frutos y verduras frescos. Entonces  estibaban en sus bodegas toda la cantidad de cítricos que pudieran conseguir, extrayéndoles el zumo que embazaban en botellas utilizando la misma técnica de las conservas.

En aquella época no existía el frigorífico, por lo que era necesario embarcar los animales vivos, de modo que un navío de guerra no era solo una plataforma de guerra, sino también una especie de granja repleta de gallinas, cerdos, bueyes y cabras, estas últimas con la misión de proveer de leche a la tripulación, pues las vacas se llevaban a bordo en muy poca cantidad, siendo preferidos los bueyes, siempre destinados a la mesa de los oficiales. Estos animales vivos representaban una muy seria amenaza para la salud de la tripulación, pues los barcos de entonces tenían muy mala ventilación y peores condiciones para la vida a bordo. De hecho, para los 1048 hombres que llevaba el Santísima… en la batalla de Trafalgar, ese tipo de barco solo disponía de diez baños, una parte de ellos en los jardines que estaban ubicados en la sección destinada a la oficialidad. El resto de la tripulación, o sea, casi todos los hombres, tenían que hacer sus necesidades naturales en baldes y arrojar al mar su contenido, lo que provocaba infestación de la comida almacenada en las bodegas.

 El agua que se llevaba en las bodegas, envasada en los pipotes más grandes puesto que es el elemento que más consumen los humanos, se estibaba en la parte más baja de la sentina, que a su vez es la parte más baja del barco, es por donde corre el agua, es como un drenaje, una cloaca semejante a las de las calles. El hedor de la sentina era de tal magnitud que contaminaba el agua envasada en barriles. En esas condiciones el agua potable solo duraba unos 25  días. De ahí hasta el final de la travesía la tripulación tenía que beber cerveza y ron. El vino pertenecía a los oficiales. A los marinos rasos solo les quedaba la opción de recoger el agua de lluvia para calmar la sed.

Los animales vivos no eran para el consumo de la marinería que iba a bordo de un navío de este tipo, sino que estaban destinados a la mesa siempre suculenta de los oficiales. La tripulación comía carne salada de cerdo y res, y también pescado salado. Para comer, los tripulantes se organizaban en ranchos. Los ranchos estaban conformados por un pequeño grupo de marineros, quienes podían agruparse por diversas razones, entre ellas el proceder de la misma tierra o población. Nunca estos ranchos pasaban la cifra de diez hombres, y el vínculo que se establecía entre ellos era como el de una hermandad. Cada rancho llevaba el nombre de su leader. Probablemente en todos los navíos existía un menú diferente para cada día. Los lunes, por ejemplo, podía tocar comer cerdo salado. A cada rancho correspondía un trozo de carne al que se le colocaba una chapa con el nombre del jefe del mismo. El jefe iba con el trozo de carne de su rancho a la cocina, donde lo entregaba a los cocineros para que fuera cocido —con chapilla y todo— en las enormes calderas —de cobre—, y una vez listo para comer era devuelto al jefe, que lo cortaba en porciones y lo servía a sus hombres, siempre de espaldas, en escudillas de madera. El motivo por el que se volvía de espaldas a su gente era para que todos estuvieran seguros de que no servía mayor porción a alguno por preferencias ni privilegios, puesto que no podía verlos en el momento en que les entregaba su ración. Mientras el barco se encontraba en puerto la tripulación podía comer pan, pues se abastecía en tierra, pero al hacerse a la mar lo que llevaban como provisión era una especie de bizcocho, unas galletas grandes hechas con una mezcla de agua y harina, sin levadura, que duraba años en un saco, y para consumirla había que tener los dientes duros. Los marinos acostumbraban remojarla en cerveza o vino para ablandarla y poder comerla. Consumían cuatro litros y medio de cerveza por persona a diario; guisantes secos, tasajo de cerdo, harina de avena, manteca en el caso de la mantequilla, que casi siempre llegaba a bordo, aún en tierra, ya rancia y luego era muy difícil de digerir.  Levaban queso, tan duro que los marinos confeccionaban botones para sus camisas con él; tasajo de buey, vino, zumo de frutas embotellado a partir de comienzos del siglo XIX.  Frutos secos, y frutas y verduras frescas solo se podían conseguir cuando el barco arribaba a un puerto, pero eran rápidamente consumidos. Curiosamente también llevaban pastillas de sopa deshidratada. Unas pastillas grandes fabricadas  para licuarlas en agua. Sopas de guisantes y verduras. Pescado seco, mayormente bacalao, pero también pescaban, lanzando anzuelos por la parte de la portería baja. Carne, huevo, leche y gansos se reservaban a los oficiales. Llevaban col escabechada; malta condensada (que no sé en qué consiste). A veces, aprovechando el vapor que escapaba por las chimeneas de las cocinas, asaban una pieza de carne, quizás una pierna de puerco, a lo que llamaban  carne a la broqueta asada, aunque generalmente esta comida solo era consumida por los oficiales. No podían prender fuego en un barco, ello comportaba castigos durísimos. No se permitía fuego ni para fumar, solo se podía mascar tabaco y escupirlo después en una latica, nunca en el piso. Después de 1805 ya los ingleses tenían cocinas muy sofisticadas, pero hasta entonces la armada española solo disponía de cocinas rústicas de ladrillo desmontables, así era la del Santísima Trinidad. Solo se cocinaba en los barcos cuando había buen tiempo. Cuando el clima no permitía cocinar, se le brindaba a la tripulación comida fría, es decir, carne salada, queso, las galletas. La razón era que durante las tempestades y malos estados de la mar, el barco se bamboleaba y las cocinas podían desprenderse, rodar por la nave y formar incendios que se pagaban muy caro. De hecho, un incendio en un barco era más peligroso que una batalla. Dejaba más destrucción y más víctimas, pues al alcanzar el pañol de proa el fuego se cebaba en el arsenal, y la pólvora podía hacer estallar la embarcación en pedazos. Era muy difícil conservar a bordo los alimentos en buen estado. La galleta, por ejemplo, a los pocos días de zarpar comenzaba a llenarse de gusanos. Los marineros solucionaban este inconveniente colocando sobre los sacos escudillas o bandejas con peces podridos. Los gusanos salían del saco a la superficie para devorar el pescado. Los marinos repetían la operación varias veces, hasta que ya no salía ningún gusano, lo que no siempre era garantía de que no los hubiera. Estos gusanos eran la maldición del lugar conocido como pañol del pan, que era donde se almacenaban los sacos de grano y galletas.  Otra maldición eran las ratas, que devoraban en breve tiempo todo lo que fuera comestible a bordo.  El queso y la carne salada se estibaban en barriles para llevar en la bodega del barco. No se sabe si usaban especias para cocinar ni si las transportaban, pero parece que cocinaban al trozo, aunque sí usaban sal. Las cazuelas o calderos de las cocinas eran enormes recipientes de bronce que se ponían a hervir al fuego hasta que el alimento se cocinaba a granel. Todo hervido a modo de ajiaco. A pesar de esta mala calidad de la alimentación a bordo y de que según algunas investigaciones, solo se comía una vez al día,  muchos hombres se enrolaban en las tripulaciones para garantizar el alimento, pues al parecer había mucha hambre en Europa en aquellos tiempos. Las cocinas eran de ladrillos y también había un horno de pan. El Santísima Trinidad tenía ambas piezas. El queso probablemente era de cabra, grande, redondo, y no de muy alta calidad; no resistía las largas travesías y se pudría, hedía dentro de las bodegas y se ponía tan duro que los marinos tallaban con él los botones para sus camisas. El menú de un día podía ser carne salada, avena y queso. El personal destinado a las cocinas solía ser el pobre marino mutilado en escaramuzas y batallas, que quedaba cojo, manco, y los grumetes muy jóvenes, los pinches. Incluso había un lugar en el barco donde se preparaban los alimentos. El jefe del rancho iba a la zona donde se encontraba el almacén de alimentos, donde había un carnicero que se encargaba de cortar la carne, y otra persona, o dos,  que sacaban de barriles y cubos grandes lo que iba a consumir cada rancho y lo pesaba en una pesa, lo vertían en cubos y el jefe del rancho se lo llevaba. Las leyes de a bordo eran sumamente severas, tal como se necesitaba para mantener el orden en un conglomerado de hombres semisalvajes  sin instrucción, violentos, a veces desesperados, y estaban previstas sanciones severísimas para quien robara comida: “hacer una camisa a cuadros” era la más utilizada, y consistía en atar al culpable a un poste y propinarle latigazos cruzados en forma de una cuadrícula sobre la piel. Otro castigo  muy duro era colocar al ladrón encadenado en un cepo, donde podía permanecer tres días sin comer ni beber, y a veces expuesto al sol. O se le ataba a un mástil.

La tripulación de un navío de la época como el Santísima Trinidad era muy escasa. El marqués de la Ensenada, que fue quien envió a Jorge Juan Santacilia a Inglaterra para que copiara todo el sistema de construcción de barcos de la marina inglesa, llegó a plantear a Godoy, encargado de la armada, que los españoles podrían llegar a tener los mejores barcos, pero jamás tendrían la tripulación ideal para poder poblarlos. En aquellos días España tenía una muy baja densidad de población y se necesitaban 9 mil hombres para poblar los barcos, por lo que las patrullas de leva reclutaban lo mismo agricultores que pícaros, presos, etc. Esa es la razón por la cual la armada española no tenía la misma efectividad que la francesa o la inglesa, porque su marinería no era experta.

El Santísima Trinidad naufragó en 1805, tras la Batalla de Trafalgar frente a las costas gaditanas. Su tripulación desapareció con él.

 

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Dos miradas al pasado de la Humanidad

Una de las lecturas más apasionante que hice en mi infancia fue el mágico Dioses, tumbas y sabios, la novela de la arqueología, voluminoso libro[i] escrito por el alemán C. W. Ceram y publicado en 1949, donde se narran las historias de los más importantes descubrimientos hechos por la arqueología en diferentes partes del mundo. Ya no tengo a mano mi ejemplar, pero recuerdo que hablaba de los maravillosos palacios de Creta y Micenas hallados por sir Arthur Evans, del verdadero emplazamiento de la Troya homérica, encontrado por el alemán Heinrich Shliemann… y del descubrimiento en 1922 de la tumba del faraón Tut Ank Amón por el arqueólogo inglés Howard Carter, en su época un auténtico suceso que revolucionó a arqueólogos, historiadores, prensa de todas partes y a los apasionados por las historias del pasado y las antigüedades, en especial de la civilización que floreció a orillas del valle de  Nilo, en el Alto y el Bajo Egipto, uno de los más poderosos imperios que ha conocido la humanidad. Como un círculo que se cierra, he recibido en estos días un regalo magnífico: un disco con dos miniseries: Tut (2015) y Tutankamún (2016). La primera cuenta la historia de Tut en una convincente (aunque infiel) reconstrucción de época, y la segunda, la historia del descubrimiento de la tumba por Carter. Ha sido una noche de cine tan mágica como en su momento lo fue para mí la lectura del libro.

Es innegable que la enorme trascendencia del hallazgo no se debió únicamente al inmenso valor de los tesoros encontrados en la tumba, sino al halo romántico que rodea la figura casi

Nefertiti, esposa de Akenatón y madre de Tutankamón y Ankesesnamón

mítica del joven rey, hijo de una de las más pintorescas parejas de la Historia: la reina Nefertiti, célebre por su belleza, y el faraón hereje  Akenatón, primer monarca egipcio que se atrevió a desafiar el omnipotente sacerdocio del dios Amón y a suplantar a esta deidad por un culto monoteísta al Sol, osadía que le costó la vida. Su hijo Tut le sucedió en el trono con solo  9 años de edad, contrajo matrimonio con su hermana Ankesnamón, como era costumbre en las dinastías egipcias, y murió misteriosamente a los 19 años. Su nombre y sus hazañas, si las tuvo, fueron cuidadosamente borrados de las pinturas y relieves de los templos y de los papiros reales, como solían hacer los egipcios cuando querían que el nombre de alguien no trascendiera a la eternidad. Muchos elementos han ido conformando la leyenda del faraón niño, el mismo a quien la gran poeta y escritora cubana Dulce María Loynaz, tras visitar Egipto, dedicara una de sus obras más conmovedoras, Carta de amor a Tutankamón. El joven rey sigue conquistando almas a más de 3 000 años de su muerte, la mía entre ellas, porque yo también lo amo.

No estoy segura de que la historia contada en Tut se ajuste a la verdad. Creo que hay bastante fabulación en el guión, aunque hechos fundamentales como la existencia y poderío del visir Ay y el general Horenheb, jefe de los ejércitos reales, la guerra contra el país de Mitani y contra los hititas, los dos bebés muertos dados a luz por Ankesnamón y algunos otros detalles sí pertenecen a la Historia, como el hecho de que el joven rey era lisiado de un pie. Sin embargo, en la serie el faraón es mostrado como un joven de gran belleza física, cuando en realidad parece que padeció múltiples malformaciones como el paladar hendido y una ligera escoliosis, producto de su genética comprometida por la relación incestuosa de sus padres, ya que su madre Nefertiti era hermana de su padre Akenatón. No creo que las hazañas guerreras de Tut expuestas en la miniserie hayan sido reales, al menos no conozco que existan pruebas de ellas, aunque no habrían sido imposibles dado el inmenso poderío militar de Egipto. Pero es un guión muy bien estructurado, con historias paralelas bien conducidas, una dramaturgia en verdad impecable, y bastante suspense.

La causa de la muerte de Tut ha sido muy debatida desde que Carter descubrió su momia y ha generado muchísimas especulaciones. Existen varias hipótesis al respecto:

  • Cuando la momia fue despojada de su máscara funeraria y los vendajes que la cubrían, un agujero detectado en su cráneo llevó a Carter y Carnarvon a pensar que Tut había sido víctima de alguna intriga política que condujo a su asesinato, lo que explicaría el entierro apresurado en medio de la noche con un pequeño cortejo de sacerdotes, la humildad de la tumba, no más grande que un garaje promedio moderno, y el deficiente proceso de momificación, que ha merecido el calificativo de “chapucero”.
  • Malaria. Una epidemia de este mal azotaba Egipto en la fecha de la muerte del rey. También pudo padecerla de forma crónica, pues el clima húmedo de Egipto hace de estas fiebres una endemia. Ello lo habría conducido lentamente a la muerte.
  • Genética. Su madre Nefertiti era la hermana mayor de Akenatón. En la XVII dinastía había habido matrimonios entre hermanos al parecer tres generaciones antes del nacimiento de Tut. Estudios realizados con escáneres de alta tecnología sobre la momia del joven rey muestran que tenía el labio superior hendido o leporino, caderas anchas como las de una mujer, hombros estrechos y un pie varo. Exámenes de su ADN sugieren que también por causa genética pudo padecer la enfermedad de Köhler, una especie de osteoporosis del hueso escafoides, pero que reviste una necrosis por falta de irrigación sanguínea que puede resultar letal. Otra derivación de esta mala genética sería una epilepsia particularmente agresiva, que también padeció su padre. Tut pudo morir durante un ataque.
  • Escáneres realizados con tecnología digital entre los años 2005 y 2012 han revelado que el rey pudo sufrir algún tipo de traumatismo masivo causado por un choque mientras iba en un carro a gran velocidad; o que un carro lo atropellara mientras estaba arrodillado; o que lo acometiera un hipopótamo cuando se encontraba de caza en los pantanos. La falta del esternón y la fractura de la pelvis y las costillas por la parte donde se alinean con la columna vertebral hablan de destrozos enormes en el cuerpo del joven faraón, aunque no se debe descartar la posibilidad que los embalsamadores retiraran del cadáver  algunos huesos fracturados o aplastados. Sin embargo, la presencia del pie varo, que le habría impedido andar sin la ayuda de un bastón, también le habría incapacitado para montar carros de guerra o de caza, en los que la habitual tripulación de tres hombres (auriga, noble y arquero) iba siempre de pie.
  • Fractura de rodilla. Los escáneres también detectaron esta fractura, bastante compleja para un joven con deficiencias inmunológicas crónicas o un organismo debilitado por enfermedades hereditarias. Un hueso astillado en ausencia de antibióticos pudo conducir a una infección masiva y fatal.

En la serie, en la que Tut aparece como un joven ligeramente lisiado pero también como un gran combatiente, se toma la hipótesis de una muerte causada por una gangrena o sepsis generalizada, provocada por la fractura en combate de un hueso de la pierna. La posibilidad de que hubiera sido asesinado  no fue explotada en el guión, aunque se dan elementos que sugieren que Tut tenía en mente una nueva —segunda— reforma religiosa para regresar al culto de Atón creado por su padre, lo que iba contra los intereses y la existencia misma del poderoso sacerdocio de Amón, y le habría acarreado una suerte semejante a la de su predecesor, con la única diferencia de que su vida habría sido más breve.

Todas las especulaciones sobre su muerte son posibles, pero ¿cuál es la verdadera? Todavía no hay una respuesta concluyente.

Otros detalles de su momia resultan muy intrigantes: le falta el corazón, el pene fue enfardelado erecto y el color de su piel es muy oscuro. En  un principio se pensó que las abundantes resinas vegetales empleadas para cubrir el cuerpo durante el proceso de momificación pudieron combustionar dentro del ataúd, pero se ha desechado esta idea porque los dos ataúdes de madera que encierran el de oro en que descansa la momia están intactos, la carne del cuerpo no está reducida a cenizas y las prendas de ropa y las joyas que vestía el faraón muerto no muestran señales de combustión. Algunos especialistas han aventurado la posibilidad de que la falta del músculo cardíaco, el miembro en erección y el color oscuro de la piel fueran hechos ex profeso por los embalsamadores siguiendo órdenes de Palacio para dar al faraón muerto atributos que lo asemejaran al dios Osiris tal como describen a este las leyendas, según las cuales esta divinidad tenía piel negra o verdosa.

El rol del faraón Tut le fue confiado al joven actor y cantante canadiense Avan Jogia. Este acuariano de padre hindú y madre con ancestros irlandeses, galeses y franceces (un indoeuropeo legítimo) comenzó su carrera a edad temprana y de inmediato despuntó como una estrella. Además de su gran belleza corporal que evoca las antiguas imágenes del dios Krishna entre los Veddas, es un actor de gran talento, muy convincente en las escenas de combates y capaz de dar vida a un carácter de gran fortaleza que se corresponde totalmente con la imagen de este rey que inspiró a Carter a excavar durante más de diez años en el Valle de los Reyes en busca de su tumba, aún cuando todos los  arqueólogos que le habían precedido mantenían la firme convicción de que el lugar estaba agotado como yacimiento arqueológico y no sería posible realizar allí ningún nuevo descubrimiento de importancia.

El personaje del visir Ay estuvo a cargo de Ben Kingsley, importante actor británico a quien se recuerda por su espectacular desempeño en el rol principal del filme Gandhi, y yo personalmente le rindo tributo por su papel de un general iraní refugiado en Estados Unidos en el filme norteamericano La casa de arena y niebla, del director Vadim Perelman. En Tut Kinsley encarnó al visir Ay con su acostumbrado dominio de la expresión corporal y el infinito registro de expresiones de su semblante.

Nonzo Anozie, actor inglés de origen nigeriano es el general Horengeb. En Cuba le hemos visto desempeñar un papel secundario en la serie Juego de Tronos y en el filme Mazeda. El guión no le permite gran lucimiento en esta serie. Por el contrario, Alexander Siddig (El Tahir El Fadil El Siddig El Abderahman El Mohammed Ahmed El Abdel Karim El Mahdi), actor y director británico de origen sudanés que encarna en la serie al Sumo Sacerdote de Amón, impacta en su papel que, aunque  secundario, momentos de gloria, como aquel en que dirige al pueblo, desde las gradas del templo de Amón, una imprecación contra el faraón, con una estatura escénica que recuerda técnicas de los actores de los teatros japoneses Kabuki y No. Siddig también intervino en Juego de tronos, en el papel de Doran Martell, gobernante de Dorne y hermano del carismático príncipe guerrero Oberyn. Actor políglota, los papeles de Siddig a menudo le exigen hablar idiomas, y además adoptar muchos acentos diferentes: un inglés ‘RP’ sumamente distinguido y académico para Star Trek: Espacio Profundo 9, un acento cockney en Reinado de Fuego, y un marcado acento arábigo-argelino para Spooks, entre otros. También ha actuado en árabe cuando el papel lo ha requerido, como en Syriana y 24.

Aunque en principio Tut fue concebida como una miniserie  de 6 capítulos, la productora ya tiene en mente una segunda temporada que se centraría en el breve reinado de  3 años del visir Ay, quien tomó la corona de los Dos Reinos a la muerte de Tut. Sería emocionante poder asistir a la continuación de la historia de Ankesnamón, quien vivió momentos tan difíciles tras su viudez que se conserva una carta enviada por ella al rey de los hititas Suppiluliuma I, y que comienza así:

Mi esposo ha muerto. No tengo ningún hijo varón, pero dicen que tú tienes muchos hijos. Si me das a uno de tus hijos, se convertirá en mi esposo. Jamás escogeré a uno de mi súbditos como esposo […] Tengo miedo.

 Hoy sabemos que su solicitud fue atendida y el príncipe hitita partió rumbo a Luxor, pero los espías de Ay le envenenaron en el camino y murió de disentería. Nada se sabe sobre el final de esta reina. Probablemente Ay la asesinó.

Relieve de Tutankamón y Ankesnamón en una escena íntima.

Tutankamún, miniserie inglesa filmada en 2016 y dirigida por Peter Weber, cuenta en tres capítulos la odisea del joven arqueólogo Howard Carter para lograr excavar en el Valle de los Reyes, lo que solo consigue con el patrocinio del aristócrata inglés Lor Carnarvon, un amateur apasionado de la egiptología, quien le financia hasta el descubrimiento de la tumba del joven faraón durante diez años interrumpidos por la Primera Guerra Mundial, por la falta de fondos y por las intromisiones del Museo de Antigüedades de El Cairo.

Carter es interpretado por el actor y modelo inglés Max Irons, quien también encarnó al protagónico rey Eduardo en la magistral serie inglesa La reina blanca, mientras lord Carnarvon es interpretado por el actor neozelandés de origen irlandés Sam Neill, a quien hemos visto en Cuba en numerosos filmes.

En esta miniserie sí se ha respetado estrictamente la historia del descubrimiento de la tumba. También podremos asistir a los orígenes de la leyenda sobre una supuesta maldición que estaba escrita en la tumba de Tut y que haría morir en el plazo de un año a todos aquellos que hubieran entrado en el interior de la cámara real. La leyenda nació con la trágica muerte de lord Carnarvon, causada por la picada infectada de un insecto, que le impidió asistir a los momentos cumbre del descubrimiento[ii]. Es cierto que la inscripción existe, pero se trata de  una imprecación común en las tumbas de nobles y personajes de la realeza egipcia, que tenía por objetivo alejar a los ladrones de tumbas, quienes ya se dedicaban a su lucrativo oficio —organizados en clanes familiares— en tiempos de las pirámides. No es menos cierto que varios de los hombres que participaron en la apertura de la tumba, fundamentalmente ingleses, murieron en el plazo señalado, uno de ellos por un suicidio inexplicable. Pero investigaciones posteriores han dejado en claro que algunas de estas muertes extrañas pudieron deberse a infecciones por hongos que estaban en aquella tumba oscura y húmeda, cerrada por más de 3 000 años.

Howard Carter limpia la cera y las resinas que cubrían la momia del faraón. (Foto de época)

La trama de los amores entre Carter y la joven Lady Carnarvon es algo cuya autenticidad histórica jamás se llegará a conocer. Los descendientes de esta familia de la nobleza británica la han desmentido en cuanto la serie ha salido a la luz pública, pero si esa relación existió o no, es un detalle que poco aporta al magno acontecimiento del hallazgo, que se debe al tesón de Carter y Carnarvon, quienes se enfrentaron a todos los obstáculos y penalidades, incluida la rebelión árabe ante la presencia británica en Egipto después de la guerra.

Yo disfruté de una experiencia estética y cultural muy gratificante al poder ver las dos miniseries en una misma noche, y me gustaría que los espectadores cubanos pudieran sentir el mismo placer y tener la oportunidad de conocer más sobre uno de los acontecimientos más importantes del mundo moderno. Un detalle curioso: Catalina Lasa del Rio y Juan Pedro Baró, una de las parejas de amantes más celebres de Cuba, visitaron la tumba, y la patricia villaclareña Marta Abreu, que tanto hizo por la independencia de Cuba, usaba un broche muy antiguo con la cabeza de la reina Nefertiti, madre de Tut.

Pienso que el ICRT podría trasmitir ambas miniseries como una programación conectada en dos partes en un horario estelar, tal vez, de fin de semana. Además, la conexión invita a reflexionar sobre un tema filosófico como es el regreso del pasado, el tiempo cíclico y el eterno retorno de lo mismo, tesis sostenida por el célebre antropólogo Mircea Elíade, uno de los especialistas más esclarecidos en la historia de esta ciencia multidisciplinaria.

 

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[i] Dioses, tumbas y sabios es un libro de divulgación histórica, obra del escritor alemán C. W. Ceram. Se publicó por vez primera en 1949. Tuvo la virtud de acercar al gran público los secretos de la arqueología. Desde su publicación fue un éxito de ventas, traducido a numerosas lenguas, y reimpreso en la actualidad. Dioses tumbas y sabios se divide en cuatro tomos, dedicados al mundo griego, al Antiguo Egipto, a Mesopotamia y a las civilizaciones precolombinas, respectivamente. Cierra la obra un quinto libro, titulado: Sobre los libros de historia de la arqueología que todavía no pueden escribirse. En la obra se proporcionan apuntes biográficos sobre personalidades de la arqueología, como Heinrich Schliemann, Jean-François Champollion, Paul Emile Botta y Howard Carter.

[ii] A la muerte de Lord Carnarvon siguieron varias más. Su hermano Audrey Herbert, que estuvo presente en la apertura de la cámara real, murió inexplicablemente en cuanto volvió a Londres. Arthur Mace, el hombre que dio el último golpe al muro, para entrar en la cámara real, murió en El CAyro poco después, sin ninguna explicación médica. Sir Douglas Reid, que radiografió la momia de Tutankamon, enfermó y volvió a Suiza donde murió dos meses después. La secretaria de Carter murió de un ataque al corazón, y su padre se suicidó al enterarse de la noticia (a pesar de no estar relacionado con la tumba más que a través de su hija). Y un profesor canadiense que estudió la tumba con Carter murió de un ataque cerebral al volver a El CAyro. En las décadas de 1960 y 1970 las piezas del Museo Egipcio de El CAyro se trasladaron a varias exposiciones temporales organizadas en museos europeos. Los directores del museo de entonces murieron poco después de aprobar los traslados, y los periódicos ingleses también extendieron la maldición sobre algunos accidentes menores que sufrieron los tripulantes del avión que llevó las piezas a Londres.La última víctima atribuida a la maldición fue Ian McShane: durante la filmación de la película en los años ochenta sobre la maldición, su coche se salió de la carretera y se rompió gravemente una de las piernas.

 

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El Diario perdido de Céspedes y algunas verdades que ¿no deben decirse?

En esta Feria Internacional del Libro de La Habana dedicada a Eusebio Leal, Historiador de la ciudad capital de Cuba, y a la República Popular China, uno de los libros estrella es la nueva  edición de El Diario perdido de Céspedes, como su nombre indica, último tomo de los Diarios personales que El Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, llevara durante su vida. El Presidente Viejo, como lo llamaban los cubanos, escribió esas páginas en su destierro en el rancho de San Lorenzo, en medio de un paisaje intricado y una gran soledad, luego de que la Cámara de Representantes del Gobierno de la República en Armas lo depusiera de su cargo  acusado de ser, entre otras cosas, un nepotista y un tirano.

Yo tuve la oportunidad de leer este libro en alguna de sus primeras ediciones durante mi breve estancia en el pueblo pinareño de San Diego de los Baños, donde lo encontré en un pequeño armario de puertas de cristal destinado, al parecer, a libros considerados muy especiales por los bibliotecarios del lugar. Es uno de los libros más desgarradores que han llegado a mis  manos, y lo digo con mucho dolor, porque suponiendo que Céspedes fuera el mal político que la Cámara se enorgulleció de deponer, los sufrimientos que este grupo le infligió fueron tan grandes que caracteres menos recios que el suyo se habría quebrado. Hoy muchos historiadores, psicólogos y sociólogos no vacilarían en calificar de acoso moral el trato dado por la cúpula del mambisado al hombre que desencadenó la Guerra de los Diez Años, el primero en liberar a sus esclavos y el primer Presidente de Cuba.

Sin ánimo de polemizar, quisiera subrayar que me ha sorprendido encontrar en alguna reseña periodística del libro elogios marcados a Céspedes porque siempre se negó a  abandonar Cuba a pesar de todos los atropellos y humillaciones a que fue sometido, porque tal afirmación no se ajusta a la realidad. Luego de que su esposa Ana de Quesada, ya embarazada, fuera detenida por los españoles tras una vergonzosa delación, Céspedes la envió al exilio en los Estados Unidos, y soportó el hecho de que sus hijos gemelos nacieran lejos de él con la esperanza de reunirse con su familia algún día, ya fuera en Cuba libre o en otras tierras.  Este Diario lo demuestra. En más de una ocasión Ana de Quesada ofreció  a su esposo enviar una embarcación clandestina que lo recogería en las costas cubanas para llevarlo junto  a ella y sus hijos, pero Céspedes se negaba porque no quería abandonar la isla de manera ilegal. Había solicitado un salvoconducto a la Cámara y esperaba por ese documento para emigrar. Consideraba indigno  huir de su patria no ya de los españoles, sino de los propios cubanos, y así lo escribió en su Diario.

Nunca recibió el salvoconducto, la Junta le daba largas y no se lo concedió. No querían un Presidente en el exilio aunque estuviera depuesto, pues en tales casos siempre existe la posibilidad de que se forme un Gobierno paralelo, ya que todo político, más allá de si es o no adecuado para su cargo, tiene siempre sus propios seguidores.

Céspedes estaba en total desacuerdo con su destitución y mucho más con los cargos que se le imputaban, en especial el de tirano, y la impresión que produce la lectura del Diario es que consideraba a Salvador Cisneros Betancourt,  marqués de Santa Lucía, su sucesor en la Presidencia, su enemigo personal, aunque no el único. Lo despreciaba con un desprecio hidalgo, a pesar del título de nobleza y la condición de su oponente, desde el punto de vista social superior a la suya. Dice textualmente que el marqués es un hombre vulgar que se acuesta con sus esclavas y para divertir a sus amigos imita el habla de los negros bozales. Pero esto no pasaría de ser una enemistad entre dos hombres si no fuera porque Céspedes consideraba al marqués causante directo del estado casi miserable en que transcurría su existencia cotidiana desde que fue depuesto, y  llega a afirmar  en las últimas páginas del Diario que un esclavo del  marqués fue quien guió a la tropa española hasta el ranchito donde Céspedes se ocultaba desde hacía  meses, con el fin de que lo liquidaran. Antes de alegar que Céspedes pudo creer tales cosas impulsado por el profundo dolor que le causaban sus sufrimientos morales, debemos recordar que ninguno de los historiadores que han escrito sobre la vida de Céspedes estuvo presente en sus últimos momentos, lo que convierte a Céspedes en el único testigo presencial de su propio fin que está dispuesto a hablar del suceso.  ¿Alguien más entre los involucrados lo habría hecho? ¿Quedarían para la historia las confesiones de semejante traición por quien supuestamente la hubiera cometido o por alguno de sus cómplices?  Si tales confesiones existen, estarán a buen recaudo, como las páginas escritas por Martí en su Diario de campaña poco antes de morir y luego desaparecidas, donde narraba, tal vez, algún suceso  muy ominoso ocurrido en La Mejorana durante la reunión que tuvo allí con Maceo y Gómez, la última de su vida. Hay hechos que avergüenzan hasta a quienes los cometen, y los ejecutores ocultan las pruebas o las destruyen para escapar al juicio de la historia.

Resulta muy interesante, en realidad apasionante que Salvador Cisneros Betancourt, marqués de Santa Lucía, fuera tenido por Céspedes como un individuo repudiable e indigno de su condición patricia, mientras Martí vio en él  a un prócer anciano y venerable que conmovió profundamente su sensibilidad patriótica. Todo ser humano tiene detractores  y aprobadores, y tanto los primeros como los segundos esgrimen sus razones para el odio o el amor. Quienes hayan estudiado con un mínimo de atención las vidas de Martí y Céspedes repararán con seguridad en varias circunstancias que las entrelazan, unas veces para diferenciarlas y otras para asemejarlas de modo escalofriante. La primera es el origen: Martí era de extracción sumamente  humilde, hijo de una numerosa familia cuyo padre valenciano debía mantener con trabajos duros que perdía de continuo debido a su carácter irascible y rígido, y el propio Martí tuvo que trabajar desde muy joven para ayudar a los suyos, además de haber sufrido una durísima estancia en las canteras del Presidio Político en plena adolescencia. Muy  joven conoció el hambre y el exilio, y padecía además, una salud precarísima que a lo largo de sus 42 años no le permitió prácticamente un día de bienestar físico. Su educación y su cultura las recibió de sus maestros y de sí mismo. Céspedes era todo lo contrario: patricio de alta cuna, hijo de una de las familias más ricas y respetables de Bayamo, se crió entre sábanas de seda mimado por los suyos; estudió abogacía en Barcelona, donde también se doctoró, y viajó por varios países. Recibió desde su nacimiento la refinada educación que acompaña a los dones de un linaje, y físicamente era un varón de complexión fuerte, avezado jinete y esgrimista.  En circunstancias naturales es probable que hubiera disfrutado una larga vida.

Un segundo aspecto a analizar es la diferencia entre el pensamiento político de ambos hombres. Céspedes, quien dio inicio en su ingenio La Demajagua a la Guerra de los Diez Años, consideraba que un gobierno colegiado no era lo más conveniente para una Cuba en guerra, dados los muchos conflictos y contradicciones que suponían no solo las enemistades personales (de las que él mismo fue víctima), sino la variedad de intereses económicos que existía entre los hacendados cubanos alzados contra España, por no hablar de las ambiciones políticas individuales que tanto daño hicieron a la independencia de la isla  y fueron, en algunos casos, la causa de la desaparición de los mejores hombres de nuestra historia nacional. Era partidario de un Gobierno  dirigido por un solo hombre, y tenía una plataforma de lucha, por no llamarla política, muy bien definida y sólida. En la lectura de este Diario se percibe que no confiaba más que en su propia honestidad, en su propia integridad y en su propio amor por Cuba. ¿Tenía un ego demasiado fuerte?  Es probable, pero ¿quién puede poner en duda que la Guerra de los Diez Años haya durado tanto precisamente por la poca capacidad de sus líderes para ponerse de acuerdo en los asuntos más esenciales? Céspedes estaba plenamente consciente de los peligros que entrañaba la fragmentación de mandos para la marcha orgánica de la guerra. De sus intenciones para la gobernación de Cuba tras el supuesto triunfo del Ejército Libertador yo no sé nada. Pero si sé, en cambio, por haberlo escuchado hace años de labios del propio Leal, que la intención de Martí cuando vino a Cuba en momentos en que su salud le hubiera concedido apenas un año más de vida, era ponerse, dado su grado de Mayor General —que lo igualaba (creía él) a Gómez y Maceo—, al frente de las tropas camagüeyanas que habían estado bajo el mando de Ignacio Agramonte, formar gobierno civil en Camagüey y traer de inmediato la Invasión a Occidente. Algunos  historiadores piensan que fue precisamente eso lo que disgustó a Maceo, partidario de un Gobierno militar sin intervención civil, y tal vez también a Gómez, pues los dos líderes no consideraban a Martí apto como guerrero, sino solo como un hombre de letras, y además, por razones tácticas preferirían que no hubiera tres ejércitos en la isla. ¿Influyó en el desastre de La Mejorana el hecho de que hasta los soldados de filas y los campesinos llamaran a Martí Presidente aún cuando él jamás dio indicio alguno de pretender serlo tras la independencia de Cuba? Martí había fundado en Tampa el Partido Revolucionario, del que se consideró Delegado y no Presidente, y si hubiera sabido que Estrada Palma lo disolvería tras el final de la última Guerra me atrevo a asegurar que Estrada Palma hubiera muerto anciano en los Estados Unidos como maestro de escuela y la historia de Cuba habría sido otra. Yo no sé qué planes tenía Céspedes para Cuba Libre, pero  Martí soñaba con una democracia y no fundó el Partido con el único fin de ayudar a Gómez y Maceo a ganar la Guerra. Una democracia significa elecciones y es, por tanto, algo bien diferente del gobierno de un solo hombre, por muy prócer, bien intencionado y Padre de la Patria que este sea. El pensamiento político de Céspedes y Martí se diferenciaba tanto como sus cuerpos físicos,  y solo confluía en la decisión de sacar de Cuba a España y hacer de la isla una tierra libre.

¿Vio Céspedes en Cisneros Betancourt —dos veces Presidente de la República en Armas—  un monstruo que solo existía en su imaginación de hombre torturado, o se equivocó Martí con la venerabilidad del marqués como también se equivocó con la idoneidad de Estrada Palma para sustituirlo al frente del Partido Revolucionario Cubano? La historia, y no solo la de Cuba, está llena de esos temibles  “¿Y si…?” que habrían conducido su marcha por otros derroteros. Pero una cosa es cierta: el cargo presidencial de Céspedes y el poder que le otorgaba, tanto como la posibilidad de que Martí llegara a ocupar la Presidencia de Cuba tras el final de la última guerra no eran circunstancias gratas a algunos altos jefes del mambisado, entre ellos Cisneros Betancourt y Antonio Maceo.

Algo más compartieron Céspedes y Martí: las circunstancias a través de las cuales entraron en la Muerte. Céspedes, abandonado por su escolta en aquel ranchito de fin de mundo, se defendió de sus captores con un revólver, única arma que conservaba en su poder, y cuando ya no le quedaban balas se arrojó por un barranco para que no lo apresaran vivo[i]. Su cuerpo, junto a un lote de gallinas, puercos y sacos de carbón, fue enviado por los españoles en una goleta al muelle de la Capitanía del Puerto de Santiago de Cuba, donde lo colocaron bajo una ceiba. El cadáver fue llevado después al antiguo hospital civil La Caridad, y expuesto al público, que pudo ver las heridas sufridas en su despeñamiento por el barranco. Luego fue trasladado a la Casa de la Intendencia y nuevamente expuesto, y esa misma tarde conducido en un carretón al cementerio de Santa Ifigenia, donde se le arrojó a una fosa común.  Cinco años más tarde se exhumaron sus restos y se les trasladó a un lugar secreto de la misma necrópolis, donde se les dio sepultura sin identificación alguna. En 1898 se reveló el lugar de su enterramiento y  fue colocada una tarja allí. Durante la República tuvo otros enterramientos y se construyó un mausoleo para honrar su memoria. Hoy reposa en Santa Ifigenia cerca de Martí, Mariana Grajales y Fidel.

Martí —y sobre este tema se ha escrito y especulado mucho— no tuvo un Estado Mayor propio, como hubiera correspondido a su grado de Mayor General, presumiblemente por la premura de su nombramiento y su breve estancia en tierra cubana. Estaba adjunto al Estado Mayor de Gómez y solo disponía de un ayudante al que él no le aceptaba que le lavara su ropa en el río, tarea que asumía él mismo. Mientras el atuendo mambí se componía de prendas blancas, él se vistió para su primera batalla con su único traje negro y colocó en sus bolsillos los pocos objetos de valor que poseía: un retrato  familiar, unas monedas… Montó el hermoso caballo blanco que le regalara José Maceo y se lanzó hacia la tropa española ofreciendo el pecho sin protección en un espacio de tierra cuya topografía conforma un triángulo, simbolismo que a él, masón de alto grado, jamás le habría pasado inadvertido. Por supuesto, lo alcanzaron las balas y cayó con tres heridas, dos de ellas mortales. Martí no debió de morir, la canción es muy cierta, pero de haber seguido vivo ¿qué destino le aguardaba a la sombra de Gómez y Maceo?  ¿Acaso un año más de vida agonizando con sus muchas enfermedades, arrastrando su cuerpo cada día más débil por la manigua…? Martí creía en la honra tanto como creía en la virtud, y convencido —después de La Mejorana— de que no podría hacer mucho más por Cuba de lo que ya había hecho, prefirió salvar su honra y al mismo tiempo dar a los cubanos un símbolo abstracto destinado a convertirse en lo que su pobre humanidad ya no podría ser: antorcha, flama, Luz.Autoinmolación mística, sacrificio ritual. Céspedes y Martí, dos formas de suicidio, pero suicidio al fin, por no hablar del esperpéntico destino ambos cadáveres tras ser capturados por los españoles: el cuerpo sin vida de Martí fue transportado por la serranía a lomos de una mula. Su captor, el militar Giménez de Sandoval, masón como su víctima, envió a Gómez, también masón, una nota donde le hacía creer que el “hermano Martí” aún vivía, aunque estaba herido. El primer entierro de Martí tuvo lugar al día siguiente de su muerte, luego de la identificación del cadáver mediante los documentos que llevaba encima. Vestido solo con pantalones y descalzo lo arrojaron sin ataúd a una fosa común, en el cementerio de Remanganagua, Contramaestre. Poco después las autoridades españolas ordenaron exhumarlo para demostrar su identidad ante la incredulidad general; un médico le practicó la autopsia y procedió a su embalsamamiento. Los restos fueron colocados esta vez en un ataúd humilde y mostrados  nuevamente al público. Con posterioridad fue trasladado en tren a Santiago de Cuba y enterrado en Santa Ifigenia, donde a partir de ese momento sufriría otros tres traslados de sepultura, llegando a tener en total cinco entierros, aventajando en uno a Céspedes.

Y un último y similar suceso selló el destino de los dos gigantes: Gómez hizo desaparecer — guardó o destruyó— las tres páginas que faltan en el Diario de Campaña de José Martí. Julio Sanguily (sospechoso para algunos investigadores de haber sido un agente doble de España y Estados Unidos) compró  (¿) a los españoles ese último tomo del Diario de Céspedes, ocupado por estos entre las pertenencias del Presidente Viejo encontradas en San Lorenzo y —aunque Céspedes escribió en la última página su voluntad expresa de que fuera entregado a su esposa Ana si él moría— se lo quedó y a su muerte pasó a su hermano Manuel, quien no se dejó conmover por las súplicas de la viuda y siguió reteniendo el libro mientras alegaba que era botín de guerra de su hermano fallecido y por lo tanto propiedad suya[ii]. ¿Prudencia, borramiento de culpas, blanqueamiento de sepulcros…? A mí, personalmente, no me interesan para nada las motivaciones (bien o mal intencionadas)  de estos ocultamientos que me parecen crímenes contra la historia de Cuba y contra el pueblo cubano, como es siempre crimen todo intento de ocultar o distorsionar la verdad, cualquiera que esta sea. ¿O es que solo anhelamos conocer las debilidades y pequeñeces de los más Grandes mientras escondemos las de otros  “mirlos blancos” que fueron más tentados por las más bajas pasiones humanas?

En algo sí coincido con el autor de la reseña que ha motivado este comentario: Céspedes, —como Martí— fue un  hombre  con debilidades y grandezas, y su Diario habla por él a la posteridad que le juzga.  ¿Y quién dice que un hombre no puede ser un héroe, que los héroes no sean hombres? Solo que los hombres héroes —para los antiguos mitad humanos y mitad divinos— tienen menos debilidades y más grandezas que los demás hombres, entre los cuales incluyo a Salvador Cisneros Betancourt, aunque haya entregado su fortuna a la causa de la independencia, aunque su esposa y sus hijas hayan peregrinado junto a los mambises en la manigua compartiendo sus peligros y sus miserias, y aunque al final del camino haya una foto que lo muestra rindiendo homenaje ante la tumba de Céspedes.  No cuestiono sus muchos méritos patrióticos, pero hay fotos que salvan para la historia y otras que no la cambian. La imagen en cuestión  es de estas últimas, y hay deseos de salvamento que no se entienden. A fin de cuentas, como biznieta del capitán Picart, ayudante de campo del General Calixto García, me asiste el derecho de recordar esta verdad de Perogruyo: la alta oficialidad mambisa siempre estuvo dividida por muy fuertes discrepancias políticas y militares, por intereses económicos y por ambiciones personales,  lo que no le impidió hacer nuestras Guerras de Independencia y hacernos libres. Debilidades y grandezas. ¿No eran hombres…? Entonces, que acaben los silencios y brille la Verdad en todo su esplendor.

Esta fue la mayor lección que me dejó la lectura del  Diario Perdido de Céspedes en San Diego de los Baños.

[i] Las aseveraciones de un supuesto rematador cubano que acompañaba a la tropa del batallón de San Quintín que asaltó el rancho, hoy son tenidas por muchos historiadores como bravuconadas sin fundamento, lo mismo que las del supuesto rematador de Martí, cuyas heridas post mortem muestran que murió alcanzado por tres disparos lejanos, dos de ellos mortales, sin presencia de un tiro de gracia.

[ii] Al parecer, la Sra. Sarah Cuervo, viuda del hijo de Manuel Sanguily y heredera de su archivo, entregó o vendió el “Diario”, en algún momento al historiador José de la Luz León, fallecido en La Habana el 5 de junio de 1981, después de haberlo poseído secretamente durante un número indeterminado de años (¡cosas de los coleccionistas!). Su viuda, la Sra. Alice Dana, encontró entre los papeles del historiador difunto un sobre cerrado en el que estaba escrito: “Estos papeles son de mi Patria”. Cumpliendo esta voluntad, ella entregó el sobre al Historiador de la Ciudad, Lic. Eusebio Leal Spengler. (Cita textual de un fragmento del artículo escrito por Monseñor Carlos Manuel de Céspedes y publicado en el sitio digital de la revista Palabra Nueva.

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[1] Las aseveraciones de un supuesto rematador cubano que acompañaba a la tropa del batallón de San Quintín que asaltó el rancho, hoy son tenidas por muchos historiadores como bravuconadas sin fundamento, lo mismo que las del supuesto rematador de Martí, cuyas heridas post mortem muestran que murió alcanzado por tres disparos lejanos, dos de ellos mortales, sin presencia de un tiro de gracia.

[2] Al parecer, la Sra. Sarah Cuervo, viuda del hijo de Manuel Sanguily y heredera de su archivo, entregó o vendió el “Diario”, en algún momento al historiador José de la Luz León, fallecido en La Habana el 5 de junio de 1981, después de haberlo poseído secretamente durante un número indeterminado de años (¡cosas de los coleccionistas!). Su viuda, la Sra. Alice Dana, encontró entre los papeles del historiador difunto un sobre cerrado en el que estaba escrito: “Estos papeles son de mi Patria”. Cumpliendo esta voluntad, ella entregó el sobre al Historiador de la Ciudad, Lic. Eusebio Leal Spengler. (Cita textual de un fragmento del artículo escrito por Monseñor Carlos Manuel de Céspedes y publicado en el sitio digital de la revista Palabra Nueva.

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DE REGRESO TRAS CONTRATIEMPOS

He estado un tiemo sin poder postear. No entiendo qué ha pasado. Pero estoy de regreso. Un saludo para los lectores.

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DIABLO ROJO, ELEFANTES MUERTOS Y EL MUNDO EN MANOS OSCURAS

Aunque el político cubano-americano Marco Rubio denigró a Donald Trump cuando ambos se enfrentaban en sus campañas electorales para ganar la presidencia de los Estados Unidos, espetándole a su azafranado oponente que sin los millones de dólares que había heredado estaría vendiendo hots dogs en alguna calle por ahí –lo que probablemente hubiera sido verdad teniendo en cuenta que Trump es hijo de inmigrantes–, y aunque nadie duda que el actual inquilino de la Casa Blanca, a pesar de acumular mucho oro y obras de arte en sus mansiones, es bastante inculto, resulta que pocos días atrás se ha mostrado ante el mundo con un nuevo y sorprendente disfraz: el de rey del oxímoron. El hombre más peligroso del planeta y uno de los más ignorantes es el campeón de una de las más sofisticadas herramientas de la filología.

El oxímoron (del griego ὀξύμωρον, oxymoron, en latín contradictio in terminis), dentro de las figuras literarias en retórica, es una figura lógica que consiste en usar dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión, que genera un tercer concepto. Esto dice Wikipedia. ¿Un ejemplo? Lluvia seca. ¿Y quién osaría disputarle la corola real al hombre que acaba de anunciar que el mejor modo de preservar especies animales en extinción, como los elefantes africanos, es matarlos? Sí, si los norteamericanos adinerados van a África y matan elefantes, los dineros que genere ese jugoso negocio aportarán recursos para la preservación de la especie.

Menos mal que a los dos días de haber derogado la ley norteamericana –impuesta por el ex presidente Barak Obama– prohibiendo el exterminio y entrada a los Estados Unidos de partes del cuerpo de esos animales, Trump cambió repentinamente de idea y anunció que él (ni más ni menos que su augustísima persona) va a estudiar todo lo referente a la conservación de esos animales y luego decidirá si por fin los norteamericanos pueden ir a África a matar elefantes.

El asunto en sí es trágico, doloroso, indignante y sobre todo profundamente indecente, pero podría calificarse también como francamente delirante si se tiene en cuenta que los dos hijos mayores de Trump son muy aficionados a la caza mayor, y en estos días se ha viralizado en las redes la foto de uno de ellos de pie junto al cuerpo de un elefante que ha matado, mientras sostiene en una de sus manos la cola que le ha cortado y en la otra el cuchillo que usó para mutilar el cadáver. A todas luces la derogación de la Ley es un regalito paterno, pero no solo a los hijitos amados, sino también a la todopoderosa Asociación del Rifle, un grupo cuyo peso político es considerable en el juego de tronos norteamericano.

Entre los argumentos absurdos, farragosos y esquizoides traídos a cuenta por el azafranado Presidente hay varios además del oxímoron, como por ejemplo referirse a Zimbabwe como un país tranquilo en el que existen condiciones de seguridad para los cazadores. Zimbabwe es una nación inestable, sacudida por guerras tribales y de facciones, y el cine norteamericano ha rodado varias películas que muestran cómo es una guerra intestina en cualquier país africano. Pero bastaría solo con haber visto Ruanda para tener una idea. Pero Trump no es asiduo al cine.

Los elefantes y otras especies de África ya están siendo diezmados desde hace siglos por los cazadores furtivos y los contrabandistas de marfil. Solo necesitamos recordar cómo esta última actividad, que floreció bajo el reinado de Leopoldo de Bélgica cuando este cínico monarca se apoderó del Congo, dio lugar al surgimiento en Europa de las célebres crisoelefantinas, estatuas art nouveau y art deco con cuerpos de marfil y trajes de oro y otros metales preciosos que inundaron el mercado y muchas de ellas resultaron auténticas obras de arte. Tal vez seamos testigos en nuestros días de un fenómeno similar, cuando Trump permita finalmente cazar elefantes y el mercado se vea inundado por pequeñas figulinas del Presidente con cara y manitos de marfil, trajes de metales preciosos y cabelleras que ostenten fosforescentes tintes color mandarina.

Trump puede ser una entidad a medio camino entre demente siniestro y gigantón carnavalesco, pero como está sentado en la silla presidencial de los Estados Unidos, primera potencia militar del mundo, no hay motivos para reírse de los engendros enfermizos de su mente. Y hay que aplaudir el valor y la determinación con que varias organizaciones no gubernamentales de distintas partes del planeta se han enfrentado a la derogación de la ley que prohíbe matar elefantes, sobre todo si se piensa que algunas de estas ONG tienen sus sedes en los propios Estados Unidos y dirigen sus campañas mediáticas desde ese territorio, por lo cual sus miembros están sometidos a sus leyes represivas.

Me parece un momento, más que bueno, ideal para publicar una vez más la célebre carta del Jefe indio Seattle, de la tribu piel roja swamish, a un presidente norteamericano que le había escrito “solicitándole” la venta de las tierras de la tribu, ofreciéndole a cambio su amistad y ser el “padre” de ellos y ellos sus “hijos”. Quiero recordar que existen varias versiones de la traducción de este documento. La que sigue a continuación la elegí por encontrar en ella menos vocablos que, obviamente, pertenecían al lenguaje de los blancos invasores, pero no al de los indígenas.

Carta del Jefe Seattle al presidente de los Estados Unidos
[ Texto completo.]

Nota
El presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, envía en 1854 una oferta al jefe Seattle, de la tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy forman el Estado de Wáshington. A cambio, promete crear una “reservación” para el pueblo indígena. El jefe Seattle responde en 1855.

El Gran Jefe Blanco de Wáshington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El Gran Jefe Blanco nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta gentileza, porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego a tomar nuestras tierras. El Gran Jefe Blanco de Wáshington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables son mis palabras.

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña. Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?

Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.

Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.

Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Wáshington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros. El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por lo tanto, nosotros vamos a considerar su oferta de comprar nuestra tierra. Pero eso no será fácil. Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados.

Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino. Deja atrás las tumbas de sus antepasados y no se preocupa. Roba de la tierra aquello que sería de sus hijos y no le importa. La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto.

Yo no entiendo, nuestras costumbres son diferentes de las suyas. Tal vez sea porque soy un salvaje y no comprendo.

No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir las alas de un insecto. Mas tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos.

¿Qué resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de un ave o el croar nocturno de las ranas alrededor de un lago?. Yo soy un hombre piel roja y no comprendo. El indio prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos.

El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, él debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados.
Por lo tanto, vamos a meditar sobre la oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir.

¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo.

Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos.

Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.
Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.

Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo. Veremos. De una cosa estamos seguros que el hombre blanco llegará a descubrir algún día: nuestro Dios es el mismo Dios.

Ustedes podrán pensar que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra; pero no es posible, Él es el Dios del hombre, y su compasión es igual para el hombre piel roja como para el hombre piel blanca.

La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.

Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja.

Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar.

¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció.

¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció.

La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia.

Antes de terminar, quiero recordar un hecho que tal vez no sea muy conocido. Aproximadamente en el año 1890, muerto ya el jefe Seattle, un fotógrafo norteamericano nombrado Edward Curtis se propuso retratar a los nativos piel roja, a quienes se les consideraba como una raza en extinción, comenzó a trabajar en el territorio que había pertenecido a los Swamish y donde hoy se levanta Washington, la orgullosa capital de los Estados Unidos. Sin que él lo supiera, eligió para modelo de la primera de su larga serie de fotografías a una anciana enferma y de aspecto miserable a quien pagó un único dólar por posar ante su cámara. Era la princesa Angelina, la última hija sobreviviente del Gran Jefe Seatle.

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Contaminación ambiental por campos vibratorios anómalos. Cuando la tierra trema.

Todo lo que usted es, ha sido y alguna vez será

es acerca de frecuencia,

y su ADN

es la antena por excelencia

El tema de los campos vibratorios anómalos es probablemente, dentro del vasto campo de la contaminación ambiental, uno de los de mayor complejidad y más difícil comprensión, entre otras razones porque la inmensa mayoría de los seres humanos afectados por un campo vibratorio anómalo no están conscientes de que tal campo existe ni de que tiene efectos nocivos sobre sus vidas. Pregunte a cualquier persona que viva en una casa ubicada bajo líneas de alta tensión o cerca de una zona wi-fi si cree que ella y su familia se encuentran en peligro por eso, y le dirá rotundamente que no. Y en segundo lugar, porque  en muchas ocasiones los campos vibratorios se sienten, pero NO se ven, y ya sabemos que la inmensa mayoría  de la humanidad está hecha a la medida de  santo Tomás: “Ver para creer”. A fin de cuentas, si no se está en posesión de los instrumentos adecuados para medir la intensidad y frecuencia de los campos, todo quedará en una cuestión de apreciación personal: unos dirán que les causan molestias y otros que no los perciben, luego no existen. Y si usted se cuenta entre los más sensitivos, los menos sensitivos pueden llegar a decir que usted está loco de remate, sugestionado u obsesionado.

¿Cómo se les puede demostrar a los incrédulos, o peor, a los ignorantes, la presencia de un campo vibratorio anómalo? ¿Cómo se puede llevar esta noción a personas que no tienen ni la más mínima información de lo que es la frecuencia como fenómeno de la física y parte de las leyes naturales que rigen el universo y nuestro planeta? Los millones de adolescentes que bailan en discotecas disputándose el espacio justo frente a los amplificadores de sonido se enfrentan a una de las peores agresiones que puede provocar la contaminación sonora, pero dicen que les gusta sentir el bajo de la música golpeándoles el pecho, lo cual es una forma de adicción (cosa que tampoco mucha gente sabe). ¿Qué se puede hacer frente a tamaña ignorancia y a otras formas muchísimo peores del desconocimiento, como la tendencia del género humano a negar aquello que no comprende?

Para que la comprensión de lo que es un campo vibratorio anómalo pueda hacerse entender, hay que asumir que se está tratando con individuos receptores de una inteligencia  capaz de asimilar explicaciones adelgazadas en lo posible hasta la simplicidad. Si algún lector no cree poder inscribirse en este grupo, es mejor que abandone la lectura de este trabajo.

Comencemos por intentar explicar qué es una vibración. La vibración se define como “el movimiento oscilante que hace una partícula alrededor de un punto fijo. Este movimiento puede ser regular en dirección, frecuencia  y/o intensidad, o aleatorio, que es lo más normal”. (Procedimiento de evaluación de riesgos ergonómicos y psicosociales, Antonio D. Águila Soto) También se define como “todo movimiento oscilatorio de un cuerpo sólido respecto a una posición de referencia”. (Exposición laboral a vibraciones, Josefina del Prado).

La importancia de una vibración, desde el punto de vista ergonómico, está dada por dos magnitudes: frecuencia e intensidad.

Una definición de frecuencia —aunque general, bastante asequible— podemos encontrarla en Wikipedia:

Frecuencia es una magnitud que mide el número de repeticiones por unidad de tiempo de cualquier fenómeno o suceso periódico. Para calcular la frecuencia de un suceso, se contabilizan un número de ocurrencias de éste, teniendo en cuenta un intervalo temporal, y luego estas repeticiones se dividen por el tiempo transcurrido. Según el Sistema Internacional (SI), la frecuencia se mide en hercios (Hz), en honor a Heinrich Rudolf Hertz. Un hercio es la frecuencia de un suceso o fenómeno repetido una vez por segundo. Así, un fenómeno con una frecuencia de dos hercios se repite dos veces por segundo.

No creo que sea imprescindible explicar aquí el concepto de intensidad, que todo el mundo asociará sin mayor dificultad con la fuerza con que un fenómeno se produce. Por ejemplo, un terremoto se mide de acuerdo con una escala de grados de intensidad.

Y si estamos de acuerdo en que una vibración es un movimiento que se forma cuando se unen determinada frecuencia de sus repeticiones con determinada intensidad de las mismas, podemos pasar al segundo paso: en el universo todo vibra, y las vibraciones se transmiten a través del agua, los sólidos y el vacío. El cuerpo humano es, en su mayor parte, agua y vacío. Entonces, si usted maneja un tractor o un martillo neumático está dentro de un campo vibratorio anómalo, porque tanto la cabina del tractor como la herramienta producen vibraciones. Un vehículo que transita por una calle puede provocar vibraciones no solo en la calle misma, sino en los inmuebles que hay en ella. Un aire acondicionado en determinadas condiciones —vejez, deterioro, falta de mantenimiento, mala ubicación—puede provocar vibraciones en suelos, paredes, ventanas, etc. En ninguno de estos tres ejemplos la intensidad de esas vibraciones sería la misma, por supuesto, pero en los tres casos se producen campos vibratorios anómalos que dañan a personas, animales, plantas y cualquier otro ser vivo que pueda existir y ser afectado por ellas.

Cualquier estructura física —incluidas las partes del cuerpo humano—puede ampliar la vibración que reciba de otro cuerpo. Esto se llama fenómeno de resonancia, y ocurre si la vibración inducida se da en ciertas frecuencias que son características de la estructura receptora, lo que se conoce como frecuencia de resonancia.

Como todas las estructuras mecánicas, el cuerpo humano tiene frecuencias de resonancia a las que presenta una respuesta mecánica máxima. La explicación de las respuestas humanas a las vibraciones no puede basarse exclusivamente en una sola frecuencia de resonancia. Hay muchas frecuencias de resonancias en el cuerpo (se han detectado cerca de unas 9 000). Las frecuencias de resonancia varían de unas personas a otras y en función de la postura en que se encuentre el sujeto durante su tiempo de exposición a las vibraciones. Las que reciban a esas frecuencias pueden ver incrementadas sus intensidades, lo que significa que también se incrementarán sus efectos perjudiciales o nocivos para la salud.

Una de las partes del cuerpo más importantes en el estudio de las vibraciones es el sistema formado por tórax y abdomen, debido al efecto resonante que se produce a frecuencias entre 3 y 6 Hz. Si tomamos en cuenta que un simple ventilador promedio puede provocar una vibración de aproximadamente 18 Hz, nos daremos cuenta fácilmente de que dormir con un ventilador cerca de nuestro cuerpo no es algo inocuo.

Ahora bien, independientemente de la frecuencia e intensidad de una vibración, desde las más inofensivas (ninguna lo es) hasta las más agresivas, su efecto dependerá en la mayoría de los casos de la duración temporal  a que esté sometido el  sujeto afectado. Hay casos, por ejemplo una bomba que explota, en que la intensidad de la vibración puede destruir en un segundo cuerpos, inmuebles y cualquier estructura que esté en su perímetro por más sólida que esta sea, pero son situaciones de excepción. Nadie resultará afectado por manejar un tractor un día un par de horas, a menos que tenga una patología de base en un grado severo de evolución, como por ejemplo, un infarto cardíaco en curso.

El instrumento que existe para medir vibraciones se conoce con el nombre de vibrómetro y mide la velocidad o el desplazamiento de la vibración en cuestión. El acelerómetro es el instrumento que mide la aceleración de las vibraciones.

UN MODELO DE VIBRÓMETRO

Las vibraciones se clasifican en dos categorías: de cuerpo completo o globales, y de una parte del cuerpo, en este caso  las más frecuentes ocurren en el sistema brazo-mano. En el caso de las vibraciones globales pueden suceder cuando el sujeto está de pie sobre una superficie vibrante, cuando está sentado o cuando está en posición yacente.

¿Quiénes están más expuestos a campos vibratorios anómalos? He aquí una lista de profesiones y oficios de riesgo:

  • Conducción de tractores
  • Vehículos de combate blindados (p. ej., tanques) y otros similares
  • Otros vehículos todoterreno
  • Maquinaria de movimiento de tierras: cargadoras, excavadoras, bulldozers,
  • motoniveladoras, cucharas de arrastre, volquetes, rodillos compactadores
  • Máquinas forestales
  • Maquinaria de minas y canteras
  • Carretillas elevadoras
  • Conducción de algunos camiones (articulados y no articulados)
  • Conducción de algunos autobuses y tranvías
  • Vuelo en algunos helicópteros y aeronaves de alas rígidas
  • Algunos trabajadores que utilizan maquinaria de fabricación de hormigón
  • Algunos conductores ferroviarios
  • Uso de algunas embarcaciones de alta velocidad
  • Conducción de algunos ciclomotores
  • Conducción de algunos turismos y furgonetas
  • Algunas actividades deportivas
  • Algunos otros tipos de maquinaria industrial

Pero las personas relacionadas con esta lista no son las únicas expuestas a campos vibratorios anómalos, como ya explicamos antes. Esta es una lista concebida para normas de higiene del trabajo. Muchos estudios se han llevado a cabo para establecer los niveles de peligrosidad de las vibraciones y se han creado normas internacionales para ese fin. Conocidas como Normas ISO, son el fruto del trabajo de la Organización Internacional de Normalización, entidad  independiente y no gubernamental creada por 163 países tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, con sede en Ginebra, Suiza, destinada a la creación de estándares. Hasta el año 2015 era acatada por y funcionaba en 196 países. Fue una de las primeras organizaciones a las que se le concedió estatus consultivo general en el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas. El uso de estándares facilita la creación de productos y servicios que sean seguros, fiables y de calidad. Los estándares ayudan en los negocios a aumentar la productividad a la vez que minimizan los errores y el gasto. Los estándares también sirven para proteger a los consumidores y usuarios finales de productos y servicios, asegurando que los productos certificados se ajusten a los mínimos estandarizados internacionalmente. Las Normas ISO se agrupan por familias o series, y entre ellas se encuentran las que se ocupan de gestionar todo lo referente al medio ambiente y la sanidad. Suponen un instrumento muy clarificador y eficaz para que las compañías puedan organizar todas sus actividades dentro de unos parámetros de respeto al entorno, cumpliendo con la legislación vigente y dando respuesta a una mayor concienciación y exigencia de la sociedad. Las ISO de Gestión de Riesgos y Seguridad son  la ISO 22000, OHSAS 18001, ISO 27001, ISO 22301 y otras. Las Normas ISO también se aplican a la preservación de la salud en la vida cotidiana de los individuos.

Ofrezco la explicación anterior consciente de que es algo engorrosa, pero muy necesaria para que las personas entiendan que nada queda librado al capricho o a la fantasía en el terreno de las vibraciones mecánicas, que es como se denomina a todas aquellas vibraciones que no son provocadas por la naturaleza, sino por la intervención del hombre.

¿Cómo pueden ser afectados los individuos por campos vibratorios anómalos cuando no se encuentran en sus puestos de trabajo? Ya hemos ofrecido ejemplos en artículos anteriores sobre el tema de la contaminación ambiental. Usted puede ser afectado por las vibraciones provocadas por herramientas utilizadas en una construcción, ya sea esta obra de usted mismo, como por ejemplo la fabricación o remodelación de su vivienda, o por una construcción ajena cercana a su domicilio, ya sea particular o estatal, como es el caso de fábricas, centrales de energía, etc; por cualquier equipo de uso doméstico que emita vibraciones, como es el caso de los bajos de un equipo de música, una lavadora, un ventilador, un aire acondicionado. Es importante remarcar el hecho de que, en ciertos casos muy específicos, esos equipos domésticos ni siquiera tendrían que encontrarse en su propio domicilio. Como el propósito de las Normas ISO es optimizar la producción con fines de mejorar el mercado, los fabricantes de los equipos que podemos comprar en la actualidad han tomado en cuenta estas Normas y los han mejorado con respecto a similares fabricados en décadas anteriores, pero el riesgo, aunque disminuido, no ha dejado de existir.

Los efectos de los campos vibratorios anómalos se pueden manifestar en todos los sistemas del organismo. Si todos los datos disponibles sobre las alteraciones fisiológicas persistentes se resumen respecto a su primera aparición significativa, dependiendo de la magnitud y frecuencia de las vibraciones de cuerpo completo, hay un umbral con un límite inferior en torno a un valor eficaz de 0,7 m/s2 entre 1 y 10 Hz, que aumenta hasta un valor eficaz de 30 m/s2 a 100 Hz.

A continuación citaré fragmentos del Capítulo “Vibraciones”, escrito por Michael J. Griffin y extraído de la Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo:

 Alteraciones neuromusculares

Las vibraciones de cuerpo completo producen un movimiento artificial pasivo del cuerpo humano, condición que difiere esencialmente de las vibraciones autoinducidas por la locomoción. […] Los reflejos de los tendones pueden disminuir o desaparecer temporalmente durante la exposición a las vibraciones de cuerpo completo a frecuencias superiores a 10 Hz.

 Alteraciones cardiovasculares, respiratorias,

endocrinas y metabólicas

Se han comparado las alteraciones observadas que persisten durante la exposición a las vibraciones con las que se producen durante el trabajo físico moderado (es decir, aumentos de la frecuencia cardíaca, presión arterial y consumo de oxígeno), incluso a una magnitud de vibración cercana al límite de tolerancia voluntaria. El aumento de ventilación obedece en parte a oscilaciones del aire en el sistema respiratorio. Las alteraciones respiratorias y metabólicas pueden no corresponderse, lo que posiblemente sugiere una perturbación de los mecanismos de control de la respiración. Se han comunicado diversos hallazgos […] sobre alteraciones de las hormonas adrenocorticotrópicas (ACTH) y las catecolaminas.

 Alteraciones sensoriales y del sistema

nervioso central

Se ha sostenido la existencia de alteraciones de la función vestibular (oído) debidas a las vibraciones de cuerpo completo sobre la base de una afectación de la regulación de la postura, a pesar de que ésta es controlada por un sistema muy complejo donde la perturbación de la función vestibular puede ser compensada ampliamente por otros mecanismos. Las alteraciones de la función vestibular parecen revestir mayor entidad en las exposiciones a frecuencias muy bajas o próximas a la resonancia de cuerpo completo. Se supone que una discordancia sensorial entre la información vestibular, visual y los estímulos recibidos en el interior de los tejidos, es un mecanismo importante que explica las respuestas fisiológicas a algunos entornos de movimiento artificial. Las vibraciones verticales y horizontales impulsivas evocan potenciales cerebrales. También se han detectado alteraciones de la función del sistema nervioso central humano al utilizar potenciales cerebrales evocados por el sistema.  En los efectos influían otros factores ambientales (p. ej., el ruido), la dificultad de la tarea y el estado interno del sujeto (por ejemplo, activación, grado de atención hacia el estímulo).

 Efectos a largo plazo

Riesgo para la salud de la columna vertebral

Los estudios epidemiológicos indican que existe un riesgo elevado para la columna vertebral de los trabajadores expuestos durante muchos años a intensas5vibraciones de cuerpo completo (por ejemplo trabajo en tractores o máquinas de movimiento de tierras […]  Intensas vibraciones de cuerpo completo de larga duración puede afectar negativamente a la columna e incrementar el riesgo de molestias lumbares. Tales molestias pueden ser consecuencia secundaria de una alteración degenerativa primaria de las vértebras y discos intervertebrales. Se descubrió que la parte afectada con más frecuencia es la región lumbar de la columna vertebral, seguida de la región torácica. Algunos informes señalan un riesgo sensiblemente mayor de dislocación de los discos lumbares. En varios estudios de muestras representativas, […]. Se observó un aumento del número de pensiones por discapacidad y de las bajas laborales de larga duración debido a trastornos relacionados con los discos intervertebrales. Se ha observado un complejo característico de síntomas y alteraciones patológicas del sistema nervioso central, el sistema musculosquelético y el sistema circulatorio en operarios que trabajan de pie en máquinas utilizadas para la vibrocompactación de hormigón y están expuestos a niveles de vibraciones de cuerpo completo por encima del límite de exposición especificado en la Norma ISO 2631 con frecuencias superiores a 40 Hz . Se ha denominado a este complejo “enfermedad de las vibraciones”. La misma expresión, […], se ha utilizado para describir un vago cuadro clínico causado por exposición de larga duración a vibraciones de cuerpo completo a bajas frecuencias que, al parecer, se manifiesta inicialmente en forma de trastornos vegetativo-vasculares periféricos y cerebrales de carácter funcional inespecífico.

 Sistema nervioso, órgano vestibular y audición.

 Las vibraciones de cuerpo completo intensas a frecuencias superiores a 40 Hz pueden causar daños y alteraciones del sistema nervioso central. Se han comunicado datos contradictorios sobre los efectos de la vibración de cuerpo completo a frecuencias inferiores a 20 Hz. En algunos estudios se ha encontrado un aumento de molestias inespecíficas, tales como dolor de cabeza y aumento de la irritabilidad. Un autor ha afirmado la aparición de alteraciones del electroencefalograma (EEG) tras la exposición de larga duración a vibraciones de cuerpo completo […]. Algunos de los resultados publicados apuntan hacia una menor excitabilidad vestibular y una mayor incidencia de otras alteraciones vestibulares, entre las que se incluye el vértigo. […]. En algunos estudios se ha observado un aumento adicional de los desplazamientos permanentes del umbral (PTS) de audición tras una exposición combinada de larga duración a las vibraciones de cuerpo completo y al ruido.

 Sistemas circulatorio y digestivo.

 Se han detectado cuatro grupos principales de alteraciones circulatorias con mayor incidencia entre trabajadores expuestos a vibraciones de cuerpo completo:

  • Trastornos periféricos, tales como el síndrome de Raynaud, cerca del punto de aplicación de la vibración de cuerpo completo (es decir, los pies de los operarios en posición de pie o, en menor grado, las manos de los conductores).
  • Venas varicosas de las piernas, hemorroides y varicocele.
  • Cardiopatía isquémica e hipertensión.
  • Alteraciones neurovasculares.

Órganos reproductores femeninos, embarazo y sistema genitourinario

masculino.

 Se cree que el aumento del riesgo de aborto, alteraciones menstruales y anomalías posicionales como por ejemplo  desprendimiento de útero, puede estar relacionado con la exposición de larga duración a las vibraciones de cuerpo completo No se puede deducir de la literatura un umbral de exposición seguro que evite un aumento de estos riesgos para la salud. La susceptibilidad individual y sus variaciones temporales probablemente codeterminan estos efectos biológicos. En la literatura disponible no se ha comunicado un efecto perjudicial directo de la vibración de cuerpo completo sobre el feto humano, aunque algunos estudios en animales sugieren que la vibración de cuerpo completo puede afectar al feto. El desconocimiento del valor umbral para

los efectos adversos sobre el embarazo sugiere la conveniencia de limitar la exposición de origen profesional al mínimo razonable.

Se han publicado resultados divergentes sobre la aparición de enfermedades del sistema genitourinario masculino. En algunos estudios, se ha observado una mayor incidencia de prostatitis. Otros estudios no han podido confirmar estos hallazgos.

Nunca estaré segura de haber insistido bastante sobre lo siguiente: NO hay dos organismos iguales, por lo que NO todo el mundo presenta el mismo grado de susceptibilidad a los efectos de las vibraciones, pero todos, sanos y enfermos, pueden ser afectados, y siempre lo serán mucho más aquellos sujetos que presenten patologías previas de carácter crónico, como por ejemplo, las polirradiculoneuropatías, una condición en la cual las raíces nerviosas insertas en la columna vertebral padecen irritación crónica, enviando constantes señales amplificadas de dolor a toda la espalda y, en general, al sistema nervioso periférico, desmielinizado ya por la propia naturaleza de la neuropatía, lo que permitiría comparar —para dar una idea a quienes no tienen ninguna sobre estas enfermedades— a esos  nervios que han perdido su vaina de mielina con cables eléctricos despojados del plástico aislante, es decir, pelados. Los desdichados que padecen esta clase de enfermedades sumamente incapacitantes, además de sufrir dolores crónicos constantes viven con la dolorosísima sensación de estar acostados sobre una columna vertebral que es como un tubo rígido, duro, que arde y quema. Yo creo que no es difícil imaginar, aún para aquellos seres más carentes de imaginación, el suplicio en que llega a convertirse para estos enfermos permanecer de pie, sentados o acostados sobre una superficie que trasmite vibraciones a todo su cuerpo.

Por supuesto que estar sometidos a campos vibratorios anómalos en el puesto de trabajo, en nuestro hogar o en centros de ocio y diversión, e incluso en aviones y automóviles, no es una condena sin apelaciones que cae sobre las cabezas de las personas y de la que jamás podrán librarse una vez que los ha atrapado. Las Normas ISO aportan muchas soluciones para disminuir a niveles tolerables e incluso eliminar los campos vibratorios que atacan la salud. Son muchísimos los estudios internacionales sobre Medicina del Trabajo, Protección del Medio Ambiente e Higiene y Epidemiología que se han llevado y se llevan a cabo en el mundo con esos fines. Pero para poder ejecutar este trabajo tan necesario, lo primero es poseer los instrumentos que permiten medir los campos vibratorios, instrumentos como el vibrómetro, el acelerómetro y otros, todos de muy alto costo en el mercado mundial. Una vez que se ha procedido a la comprobación de la existencia del campo vibratorio y se conocen su frecuencia, velocidad, intensidad y riesgos, se puede comenzar a aplicar soluciones como, por ejemplo, proceder al aislamiento de locales con materiales y maniobras adecuados, a la entrega de vestuario aislante a los trabajadores y a la revisión, reparación o desechamiento de maquinaria con mal funcionamiento.

Toda desestimación que se lleve a cabo —aunque sea por un profesional de la medicina— sobre la existencia o inocuidad de un campo vibratorio anómalo, cualquier declaración de que un campo vibratorio no afecta a un sujeto, carece de acreditación si no tiene en cuenta las Normas ISO ni es debidamdente medida, y si no presta la debida atención al estado del organismo en el caso de individuos afectados por patologías crónicas, y tal desestimación no debería ser aceptada como veredicto definitivo por ninguna instancia oficial, incluidos los tribunales de cualquier instancia de una nación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Peligros de la contaminación sonora sobre la salud y el medio ambiente: Cuando la vida zumba y atruena

¿Qué usted cree que está viendo en esta imagen? ¿Una salsa que se le volcó a una cocinera inhábil, un plástico que se le derritió a un operario torpe, residuos de algo…? Pues no: se trata de pintura verde sobre la que un fotógrafo captó con su lente el impacto de una melodía musical. Si la figura le parece caótica, puede hacerse una idea del aspecto que tendría una imagen producida por un ruido. Eso mismo es lo que les hacen las ondas acústicas del ruido a las células de su organismo. ¿Se está asustando…? Tiene motivos.

SONIDO: Vibración que viaja por el aire, agua o sólidos y es capaz de producir una sensación agradable.

 RUIDO: vibración acústica indeseable que altera en forma temporal o permanente la salud del individuo.

Si reuniéramos cien personas seleccionadas de modo aleatorio, es decir, señalando con un dedo a cualquiera que pase por una calle habanera, y le preguntáramos a cada una cuáles son los ruidos que más les molestan en sus vidas cotidianas, es probable que obtuviéramos cien respuestas diferentes, o sea, cien culpables sonoros de amargar la vida de ciudadanos comunes y corrientes.

Entre los ruidos más incordiantes señalados al azar por esos cien entrevistados sin nombre, encontraríamos quejas sobre esa fábrica o centro laboral junto al que algunos tienen la desgracia de vivir (ejemplo típico: la planta de Tallapiedra) y que parecen truenos provenientes del Infierno o de un volcán a punto de vomitar nubes terribles de lava y piedra. Alguien se quejará de que la paladar que queda junto a su vivienda pone reguetón entre 12 y 24 horas al día a una altura insoportable que convierte la casa de la víctima en un lugar inhabitable. Otro de los encuestados se quejará de las motos de los vecinos, cuyos tubos de escape atruenan el aire como si fueran  katiuskas. Otro se quejará de esos choferes negligentes que aparcan su vehículo y dejan el motor encendido durante horas sin importarles si es madrugada o mediodía. Habrá quien eche pestes de esa familia de la cuadra que arma disturbios constantes y de cuya casa brotan gritos estentóreos, expresiones obscenas, insultos y de vez en cuando estrallones de muebles y vajilla contra las paredes. Quienes no aman a los animales protestarán con vehemencia contra los perros del vecino que ladran a toda hora. Otros maldecirán a vecinos que están construyendo o remodelando viviendas y clavan y martillan y usan sierras y sinfines sin consideración por el descanso ajeno. Seguro surgirán quejas contra los fiesteros irredentos que musiquean, bailan y se emborrachan los 365 días del año con la algazara que ello conlleva y que, generosamente, estos eternos alegres comparten a la fuerza con sus vecinos adyacentes. Muchos desdichados que habitan viviendas en calzadas se desatarán en reproches contra el ruido insoportable de los vehículos en su tránsito continuo por la vía. Otros dirán que lo que más los atormenta es el eterno barullo de la secundaria básica que está en su cuadra… En fin, los ruidos que amargan la existencia son casi infinitos. Sin embargo, dos de las peores perturbaciones sonoras no serán mencionadas por nadie, simplemente porque escapan al espectro acústico que puede abarcar el oído humano: el infrasonido y el ultrasonido. Si usted menciona esto a los quejosos la mayoría le mirará con asombro y preguntará: “¿Y eso qué es…?”. Lo mejor del caso es que los causantes de todos los ruidos consideran a sus víctimas quejosas como “’desgraciaos’, ‘sinvergüenzas’, ‘equivocaos’, ‘viejos (o viejas) locos’, ‘sapos!’ ” y otras lindezas ofensivas e irrespetuosas, y ni por un momento se detendrán a pensar que ellos, los ruidosos, están perturbando vidas ajenas y enfermando a sus semejantes. No, ellos no están haciendo nada malo, solo viviendo y divirtiéndose. ¿Qué tiene eso de censurable?

Pues lo que tiene de malo, de malísimo, es la terrible ignorancia en que viven casi todos los cubanos con respeto a las graves consecuencias del ruido para el bienestar y la salud de personas y animales, e incluso, de inmuebles. En la enseñanza media superior se enseña Física como una asignatura más en el programa de estudios, y los conceptos de onda, frecuencia, decibeles, etc, se explican y se examinan, pero… como suele ocurrir en todas partes del planeta lo que no se usa se olvida, y la inmensa mayoría de los ciudadanos comunes después de graduarse de la secundaria y el preuniversitario jamás vuelven a tener nada que ver con la Física, por lo que recaen en un analfabetismo funcional y olvidan todo lo que en su momento les fue enseñado. Acuse usted  a un chofer de dañar la estructura de un edificio con ese motor de rastra que mantiene encendido mientras visita a su novia y le dirá: “¿Quién, yoooooooo…? ¡¡¡Tú tá loco!!!”.

¿Quién se acuerda en Cuba de que el cantante lírico italiano Enrico Caruso reventó una copa de cristal en la hornacina de un teatro citadino con un Do de pecho…? Eso no puede ser, eso es mentira, es un trajín…

Aunque parezca increíble, los cubanos están absolutamente convencidos de que el único espacio que existe es el material: la calle que separa dos aceras, el suelo de una casa, la tierra de un campo. El espacio para ellos tiene que ser visible, palpable y mensurable, y si no lo es, el cubano dirá que no existe. Cuando usted le dice a un cubano que está invadiendo con sus ruidos el espacio sonoro de otra vivienda verá cómo se ríe, porque ¿de qué diablos le está usted hablando? Y la respuesta será, invariablemente, esta: “¡Yo estoy en mi casa y en mi casa yo hago lo que me da la gana!”. Como el cubano no reconoce la existencia del espacio aéreo, tampoco puede reconocer a ese enemigo temible que es la propagación del sonido a través del aire o del vacío: LA CONTAMINACIÓN  ACÚSTICA O SONORA.

Se llama contaminación acústica (o contaminación auditiva) al exceso de sonido que altera las condiciones normales del ambiente en una determinada zona. Si bien el ruido no siempre se acumula, traslada o mantiene en el tiempo como las otras contaminaciones, también puede causar grandes daños en la calidad de vida de las personas si no se controla adecuadamente. El término contaminación acústica hace referencia al ruido (entendido como sonido excesivo y molesto), provocado por las actividades humanas (tráfico, industrias, locales de ocio, aviones, etc.), que produce efectos negativos sobre la salud auditiva, física y mental de las personas.

El ruido tiene magnitudes, y en dependencia de esas magnitudes están los daños que puede causar. Los cubanos olvidan que todo ruido es vibración y toda vibración es ruido. Los efectos más comunes de la contaminación sonora son los siguientes:

-irritabilidad

-insomnio

-cefaleas y migrañas

-afectación o pérdida progresiva de la audición (Uno de los problemas de la contaminación acústica es que no siempre es fácil evaluar los peligros asociados con niveles de ruido no excesivamente intensos, pues en estos casos las lesiones se producen después de una exposición prolongada. Además, el ruido no afecta a todas las personas por igual, pues no depende de las características físicas del mismo, sino también del estado físico y psíquico de cada persona en el momento de la audición. La pérdida de audición inducida por el ruido es irreversible por la incapacidad de regeneración de las células ciliares de la audición. La sordera podría aparecer en casos de soportar niveles superiores a 90 db y de forma continuada).

-cansancio y fatiga por afectación del sueño

-Afectación de moderada a severa de las funciones cognitivas, tales como disminución de la capacidad de concentración, de memoria, de aprendizaje, de análisis

Afectación del rendimiento laboral por todo lo anteriormente expuesto

Ahora bien, sucede que todo sonido es vibración y toda vibración es sonido, y todo ocurre en una frecuencia, o para ser más exactos, en frecuencias. Cada órgano del cuerpo de los humanos y de los animales posee su propia frecuencia vibratoria, y sucede que cuando un ruido externo se traduce en una vibración cuya frecuencia es la misma que o semejante a la de determinado órgano del cuerpo, entra en simpatía con ella, por lo que la persona afectada comienza a percibir una anomalía que puede resultarle desde molesta hasta insoportable en dependencia de la sensibilidad de cada cual, sensibilidad que puede estar incrementada por determinadas enfermedades casi siempre del sistema neuromuscular. Hay patologías que involucran la zona del cerebro relacionada con la audición, como por ejemplo la hiperexcitabilidad de la corteza cerebral, y pueden hacer que para el enfermo el sonido de un martillo clavando un clavo en una pared se convierta en una tortura insoportable que lo lleva hasta a una crisis epiléptica, por poner solo un ejemplo.

Tampoco sabe la inmensa mayoría de la población que las leyes de la República de Cuba, de obligatorio cumplimiento para todos sus ciudadanos, poseen regulaciones sobre la contaminación sonora y protegen a cada ciudadano de sus efectos nocivos. Y menos aún conoce la población que existen regulaciones internas de los Ministerios de Salud Pública y Medio Ambiente, diseñadas expresamente para la protección de enfermos y discapacitados afectados por distorsiones de la conducta social relacionadas con el tema tratado aquí. Existen, además, centros especializados en Medicina del Trabajo que tienen a su cargo el cuidado de la salud y el bienestar de los trabajadores en sus centros laborales, velando por el estricto cumplimiento de las normas de seguridad que tienen que ver con la preservación de la salud y la vida, incluidos el estado de los inmuebles, las maquinarias y las condiciones de los puestos de trabajo.

Con fecha viernes 25 de marzo de 1988, la Gaceta Oficial de la República de Cuba publicó el Decreto 141 del Consejo de Ministros sobre las Contravenciones Personales En el segundo párrafo de este Decreto se lee:

POR CUANTO: Es necesario establecer cuáles son las acciones u omisiones no constitutivas de delito que se deberán considerar como contravenciones de regulaciones del orden interior, así como fijar las medidas que se deberán imponer por esas violaciones y definir las autoridades facultadas para imponerlas y para resolver los recursos que se interpongan.

En este Decreto se consignan unas cuantas contravenciones derivadas de la contaminación sonora. Es verdad que en muchos de los casos las multas estipuladas son irrisorias, y ello puede alimentar en los irresponsables la creencia de que no importa ser multados por unos pocos pesos. Lo que muchos no tienen en cuenta es que la repetitividad de la contravención crea precedente y el castigo va dejando de ser una multica de cinco pesitos que no afecta ni al gato, pudiendo llegar hasta una multa cuantiosa o un acta de prevención que a su vez prepara el camino para sanciones más severas.

En los países donde el nivel de conciencia de la población y su respeto por las normas de conducta y convivencia son tradicionales y funcionan debidamente, muchas afectaciones no ocurren o son resueltas sin necesidad de acudir a las autoridades, pero no es el caso de nuestro país, donde por razones que no sería pertinente analizar aquí, la pérdida de valores es señalada como uno de nuestros más acuciantes males sociales. La educación formal, por la que tanto se luchó décadas atrás, no se encuentra ahora en su mejor momento, y padecemos una muy extendida sensación de impunidad que induce a muchos ciudadanos a actuar como si todo les estuviera permitido y el castigo fuese una entidad abstracta que jamás pudiera alcanzarlos, o, incluso, una revancha que ellos mismos pueden aplicar a sus víctimas si osan quejarse. Educar, o reeducar a la población a través de spots publicitarios, programas de televisión y radio, charlas dirigidas, etc. es un procedimiento válido pero lento, cuyos frutos pueden tardar generaciones en hacerse ver. La conciencia social no se construye con la vara del mago. También en ocasiones el spot es un procedimiento incompleto, pues un spot que muestra a un muñequito acometiendo una conducta incorrecta y después al mismo muñequito rectificando su error, no siempre explica de manera comprensible las consecuencias de la conducta errónea en cuestión, y de ese modo la incompletud de la información impide que se cumpla el objetivo y, además, no muestra a las personas que el daño que hacen a otros con todo tipo de contaminación muy a menudo los alcanza a ellos mismos.

Pero si las muy variadas formas de contaminación sonora que saltan a la vista no son reconocidas por una gran cantidad de ciudadanos, ¿qué decir de las formas “invisibles” de la misma: los infrasonidos y ultrasonidos? Estos últimos serán identificados sobre todo como ese procedimiento médico que se lleva a cabo en policlínicos y hospitales y consiste en mojar con un gel frío alguna parte del cuerpo del paciente y luego pasar sobre ella una especie de “pistola” que produce imágenes en blanco y negro sobre una pantalla de computadora parecidas al negativo de una fotografía.

Pero ocurre que si los ruidos que todos sufrimos son perjudiciales para la salud y el medio ambiente, aún más temibles resultan los infra y ultrasonidos, estos “fantasmas” que no son más que las frecuencias que en el espectro sonoro quedan fuera del segmento permitido a la audición humana. Un fenómeno parecido ocurre con los colores: el ojo humano solo percibe una parte de la escala, justo en medio, mientras lo que queda más allá no es visible para el hombre. Quienes hayan practicado el buceo tendrán más o menos una idea de lo que digo, pues las escalas cromáticas del fondo marino no se parecen a las de tierra firme. Simplemente la capacidad de nuestros cinco sentidos es bastante limitada, y fuera de lo que percibimos con ellos existe una inmensa variedad de mundos que se nos escapan, están fuera de nuestras posibilidades naturales.

Un infrasonido es una onda acústica u onda sonora cuya frecuencia está por debajo del espectro audible del oído humano (aproximadamente 20 Hz). Es muy socorrido el ejemplo de los elefantes y ballenas, y otros animales de cráneos grandes con gran separación entre sus orejas, quienes utilizan el infrasonido como un medio de comunicación. Recientemente se ha descubierto que los elefantes también perciben los infrasonidos bajo la forma de vibraciones captadas por sus uñas en contacto con la tierra. Los infrasonidos son, precisamente, los  que alertan a los animales para que huyan cuando está a punto de ocurrir una catástrofe natural como terremoto o un tsunami, por lo que manadas de animales abandonan los bosques y las praderas cuando los humanos no tienen ni la más mínima señal de lo que se avecina.

Para que se tenga una idea de lo que puede ser un infrasonido, sépase que los desastres naturales como erupciones volcánicas, terremotos y tornados producen sonidos de una intensidad comparable con el sonido que hace una bomba atómica en su explosión, con la diferencia de que, al estar por debajo de los 20 Hz, no son audibles por el oído humano, lo que ha permitido iniciar investigaciones vulcanológicas y meteorológicas para evitar futuros desastres.

Pero ¡ojo!: que los humanos no podamos escuchar infrasonidos no significa que no seamos afectados por ellos. Para empezar, diremos que los infrasonidos pueden tener, entre otros muchos efectos, el de paralizar a humanos y animales. Se sabe que los tigres los emplean entre sus tácticas de caza para inmovilizar a sus víctimas. Un sacerdote de Ifá me contó que durante su iniciación en una cueva de Matanzas, una tortuga que llevaban entre los animales requerídos por el rito se escapó del saco en que la trasportaban, y que un babalawo muy anciano la detuvo solo con un cántico que repetía una sola silaba.

Los infrasonidos pueden atravesar largas distancias y atravesar obstáculos sólidos. Pueden provocar estados de ansiedad, tristeza y hasta temblores, en ocasiones, por imperceptibles desplazamientos de aire. Por ejemplo, ondas de elevado volumen pero comprendidas entre los 0,5 y 10 Hz, son suficientes para hacer vibrar al vestíbulo (parte del laberinto auricular, en el oído interno).

Otros efectos nocivos de los infrasonidos son:

-de intensidad superior a 180 dB: provocan desgarro de los alvéolos pulmonares e, incluso, la muerte.
 

-de una intensidad comprendida entre 140 y 150 dB: (lanzamiento de cohetes). Con un tiempo de exposición menor a dos minutos, su efecto es casi nulo para personas en buen estado físico.

-de intensidad comprendida entre 120 y 140 dB: Después de mucho tiempo expuesto a estas ondas aparecen perturbaciones fisiológicas y fatiga. Ejemplos pueden ser un automovilista o un aviador cuyos vehículos son fuentes artificiales de infrasonidos.

de una intensidad menor a 120 dB: No se conoce muy bien su acción a estos niveles pero una exposición de unos pocos minutos (unos 30 más o menos) no produce daño evidente.

Los infrasonidos producidos por motores como los de ciertos aires acondicionados o aviones de reacción pueden provocar vértigos, náuseas y cefaleas al ser afectado el laberinto auricular del oído humano. Se ha descubierto que los infrasonidos pueden llegar a provocar alucinaciones y la creencia de falsas presencias cerca de la persona afectada, lo que aclararía las noticias sobre apariciones y casas embrujadas. ¿La explicación?: los infrasonidos provocan una pseudo percepción de movimientos a los costados del campo visual. Esta falsa percepción puede ser provocada por algo tan pedestre como un ventilador, ya que este objeto produce una frecuencia de 18,98Hz.

Los infrasonidos también pueden causar resonancias en las cavidades corporales, pudiendo lesionar los órganos internos. Eso es lo que suele suceder cuando una persona se coloca por unos segundos frente al altavoz de una discoteca.

Los infrasonidos, especialmente los de baja intensidad, tienen efectos fisiológicos que pueden ser muy serios puesto que afectan al sistema nervioso central y periférico o se transmiten a través del mismo. Pueden ir acompañados de ruido audible, señales luminosas, variaciones de temperatura y otros factores internos del organismo. En general, la respuesta del cuerpo humano ante el infrasonido depende de:

-Los componentes que forman dicho estímulo.
-La combinación de estos dentro del estímulo.
-La constitución del organismo.
La reacción o decisión del receptor.

Es bien conocido el efecto de los infrasonidos en el equilibrio y en el movimiento de los seres humanos. Una intensidad de 140 dB puede provocar una pérdida de equilibrio o incluso a más baja intensidad teniendo en cuenta los defectos del oído. Por otro lado, también se sabe que la generación de infrasonidos de alta intensidad provocada por grandes masas en movimiento (instalaciones industriales), afecta tanto a personas como a edificios.

Las consecuencias de una exposición a la onda infrasónica con suficiente intensidad dependen de la frecuencia de las ondas y del tiempo de exposición. Según la frecuencia podemos encontrarnos con los siguientes síntomas:

Infinidad de efectos pueden estar relacionados con los infrasonidos, por ejemplo, durante una fuerte tormenta generadora de infrasonidos, el rendimiento en el trabajo es menor que en un día soleado. También estudios realizados en temas tan variados como los accidentes automovilísticos o el fracaso escolar, han permitido concluir que la exposición a los infrasonidos de una cierta intensidad influía en estas situaciones.

Los ultrasonidos son aquellas ondas sonoras cuya frecuencia es superior al margen de audición humano, es decir, 20 Khz. aproximadamente. Las frecuencias utilizadas en la práctica pueden llegar, incluso, a los giga hertzios. En cuanto a las longitudes de onda, éstas son del orden de centímetros para frecuencias bajas y del orden de micras para altas frecuencias.

Algunos animales como los delfines y los murciélagos utilizan el ultrasonido de forma parecida al radar en su orientación. A este fenómeno se lo conoce como ecolocalización. Se trata de que las ondas emitidas por estos animales son tan altas que “rebotan” fácilmente en todos los objetos alrededor de ellos, esto hace que creen una “imagen” y se orienten en donde se encuentran.

Aparentes efectos dañinos tales como bajo peso al nacer, problemas de habla, de audición y de motricidad de la mano derecha publicados en algunas investigaciones no han sido aún confirmados o substanciados en acabados estudios europeos y permanecen en estudio. El grado de complejidad de este tipo de estudios hace muy difícil interpretar los resultados.

El efecto de los ultrasonidos sobre las células depende de la potencia de aquellos. A bajos niveles de potencia (utilizados en diagnóstico), la célula experimenta poco trauma mecánico y cambio de temperatura. A niveles muy altos, la pared celular puede ser dañada o aún destruida, volcándose el contenido y destruyéndose la célula. Si se mueren muchas células por la exposición a los ultrasonidos, el tejido puede no ser capaz de repararse suficientemente, ocurriendo un daño tisular severo.

Las mujeres que durante el embarazo han sido sometidas en exceso a ultrasonidos ecográficos corren riesgo de que sus hijos confronten:

-Cáncer infantil,

-Dislexia,

-Desarrollo retardado del habla,

-Peso de nacimiento reducido,

-Motricidad de la mano derecha.

En general, las explicaciones técnicas sobre los usos y efectos de los ultrasonidos son tan complicadas y el lenguaje tan plagado de referentes especializados que no es posible hacer aquí un resumen  del tema, aunque vale decir que los efectos sobre la salud se parecen bastante a los causados por infrasonidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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